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domingo, 11 de enero de 2026

Los principales monumentos (Fortaleza Templaria, Iglesia de Santa María de la Encarnación, Iglesia del Apóstol San Bartolomé, Iglesia de San Miguel Arcángel, e Iglesia de Santa Catalina) de la localidad de Jerez de los Caballeros, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Fortaleza Templaria, Iglesia de Santa María de la Encarnación, Iglesia del Apóstol San Bartolomé, Iglesia de San Miguel Arcángel, e Iglesia de Santa Catalina) de la localidad de Jerez de los Caballeros, en la provincia de Badajoz.
     Se sitúa en el extremo sudoccidental de la Sierra del Sur, sobre un terreno accidentado y agreste dominado por dehesas de tupidos encinares. Su término es el más extenso de la región tras los de Cáceres, Badajoz y Mérida.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 740,5 Km2
     Altitud: 505 m.
     Distancia Capital: 74 Km.
     Partido Judicial: Jerez de los Caballeros
     Comarca: Sierra Suroeste
     Otras Entidades: La Bazana -poblado de colonización a 8 Km.-, Brovales -poblado de colonización a 10 km.-, Valuengo -poblado de colonización a 6 km.-
     Gentilicio: Jerezano
Ayuntamiento de Jerez de los Caballeros
     Plaza de la Alcazaba
     06380 Jerez de los Caballeros (Badajoz)
     Teléfono: 924730011
     Fax: 924750204
LA BAZANA, BROVALES, VALUENGO
     Son poblados de nueva planta construidos cerca de Jerez de los Caballeros. Su aspecto más destacable estriba en el conjunto de realizaciones históricas que proliferan en sus entornos, entre las que se cuentan La Albuera levantada en sus cercanías en 1677; el Vídeo dolmen del Toriñuelo; el castillo señorial cercano al mismo, hoy muy modificado; y tres interesantes puentes, uno romano en su estado original, otro también romano, rehecho en época medieval, y un tercero del siglo XVIII.
     El dolmen de Toriñuelo, recientemente restaurado, consta de cámara con túmulo y corredor. En sus cercanías se encuentra el puente romano de Brovales, obra de pequeñas proporciones con un solo arco y calzada a doble plano, construida en sillería sobre un paraje abundante en rocas, de extraordinaria belleza.
     Próximo a La Bazana sobre el río Ardila, se levanta el puente de origen romano reformado en la Edad Media. Tiene 150 metros de longitud, fabricado en mampostería y sillares. Cuenta con nueve arcos y estribos por los dos costados. Aún se mantiene en servicio.
     Aguas arriba de éste se levanta, al servicio de la carretera N-435, otro puente de gran cuerpo con seis arcos de enorme luz, construido en sillería regular. La obra, levantada a finales del siglo XVIII, vino a cubrir la falta de paso sobre el río Ardila en dirección a Fregenal y Sevilla.
Historia.-
    Se sitúa en el extremo sudoccidental de la Sierra del Sur, sobre un terreno accidentado y agreste dominado por dehesas de tupidos encinares. Su término es el más extenso de la región tras los de Cáceres, Badajoz y Mérida, habiéndose distinguido tradicionalmente por su abundante cabaña de ganado porcino ibérico, base del inigualable jamón de pata negra, que en este foco encuentra su mejor producción y calidad.
     Crónicas del siglo XVIII señalan que en esa época, en los años malos de bellota se engordaban cuarenta o cincuenta mil cerdos; y en los buenos, el doble.
     De antecedentes remotos, según patentizan los abundantes restos arqueológicos aflorados en su entorno, en este lugar se identifica el núcleo fenicio de Seria o Céret; la Fama lulia o Caeriana romana; un importante encalve visigodo, y la población árabe de Xerixa, ya mencionada en el siglo XII por El-Idrisi y Al-Umari como uno de los centros más importantes de Extremadura en el periodo musulmán. Testimonios de tan rico pasado son sus numerosos dólmenes, entre los que sobresale el del Toriñuelo, y las tumbas antropomorfas del ámbito de la Bazana; la villa del Pomar; los puentes de la Bazana y Brovales; la calzada Alta del Empedrado, y abundantes lápidas y otros vestigios romanos; los hallazgos de la Alcobaza y La Mata, o la columna visigótica de la iglesia de Santa María de la Encarnación.
     El núcleo se despobló más tarde, siendo revitalizado luego por los templarios como la Xere Equitum cabeza de su poderoso Bayliato. Tras la disolución de la Orden del Temple en 1312, que aquí tuvo su postrer reducto, y luego de pasar por numerosas vicisitudes de pertenencia y ostentar el apelativo de Jerez de Badajoz, la población se integró definitivamente en 1370 en la Orden de Santiago como Jerez de los Caballeros, arrancando de ese momento el despegue que habría de hacer de ella uno de los centros más sobresalientes de toda la región. Convertida en Cabeza de Partido santiaguista, en igualdad con Mérida y Llerena, en 1525 recibió de Carlos I el título de Ciudad, rango que en esa época tan sólo detentaban en la Baja Extremadura, Badajoz y Mérida.
     En el aspecto histórico Jerez de los Caballeros resulta pues, núcleo inseparable también de la Orden de Santiago, bajo cuya influencia consolidó sus mejores realidades y adquirió su condición y personalidad más definitoria. Y en lo monumental, excepción hecha del irrepetible foco emeritense, el conjunto más completo, quizá, de todo el territorio bajo-extremeño.
     El recorrido por Jerez nos llevará no sólo a conocer los numerosos monumentos, armónicamente incorporados al estilo de sus calles y plazas, sino también a recordar las figuras ilustres que en ella nacieron como Vasco Núñez de Balboa, Hernando de Soto y Diego de Albítez, todos ellos relacionados con acontecimientos del Descubrimiento de América (Diputación Provincial de Badajoz).
     Esta hermosa ciudad, que levanta sus airosas torres barrocas en medio de una vastísima extensión de dehesas y encinares, guarda en el entramado tortuoso de sus calles numerosas huellas artísticas.
Historia
     Los dólmenes, muy abundantes en los alrededores, evidencian un poblamiento temprano, si bien los orígenes más precisos de Jerez, denominada por los fenicios Ceret, están ligados a la Caeriana y a la Fama Iulia del período romano, época de la que se conservan algunos restos. Son asimismo diversos los testimonios del asentamiento visigodo hacia los siglos VI y VII.
     La localidad conoció su etapa de esplendor bajo los caballeros templarios, tras ser arrebatada a los árabes por Alfonso IX en 1230. Como capital del bailiato, pasa a llamarse Xere Equitum (expresión latina de su nombre actual) y recibe los fueros templarios, cuya influencia aún perdura en algunas instituciones. Al ser disuelta la Orden del Temple en 1312, la villa queda bajo la tutela real y poco después es encomendada a la Orden de Santiago, bajo la que experimentó un gran desarrollo, hasta alcanzar el título de ciudad, otorgado por Carlos I en 1525. Aquí nacieron los conquistadores Vasco Núñez de Balboa y Hernando de Soto.
     Tras vivir durante la época barroca otro período de auge, la reforma agraria del XIX puso en manos de la oligarquía terrateniente la mayor parte del término municipal. Hasta mediados del XX continuó el ascenso demo­gráfico basado en el desarrollo de la industria corchotaponera y la ganadería, actividades que, junto con el comercio y el turismo, siguen siendo los pilares de su economía. En 1966 la ciudad fue decretada conjunto artístico monumental.
Gastronomía
     La elaboración de derivados del cerdo ibérico, además de los excelentísimos jamones que protagonizan la Feria del Jamón Ibérico, da origen a una gama variada de embutidos, entre los que ocupa un primer plano el morcón.
Fiestas y tradiciones
    Destacan los desfiles procesionales de Semana Santa, de influencia andaluz y en los que el sentir religioso se aúna con la belleza del ambiente medieval y barroco de las calles. Las fiestas patronales en honor de San Bartolomé (24 y 25 de agosto), que atraen a numerosos visi­tantes, se celebran con animadas verbenas y ritos, como el de la quema del «rabo del diablo».
Vida urbana
     La existencia de cuatro barrios bien diferenciados dispersa por el núcleo urbano tanto el comercio como los lugares de ocio, aunque una zona especialmente animada es la de las calles situadas entre la plaza de España y el castillo (La Morería, Pepe Ramírez). La Ermita, antiguo templo convertido en bar, y La Carpintería son dos buenas opciones para el tapeo.
     El Salón del Jamón Ibérico, que suele celebrarse en mayo, es una importante cita ferial y gastronómica.
Visita
     La intrincada disposición de la ciudad delata la herencia de los sucesivos barrios que, primero en las proximidades del castillo, donde habitaban las comunidades islámica y judía, y después en torno a la plaza de San Bartolomé, asentamiento inicial de los repobladores cristianos, fueron configurando un irregular trazado con sugerentes rincones que el viajero debe recorrer a pie. La puerta de Burgos, situada al este, y la llamada puerta de la Villa, en sentido opuesto, son las dos únicas entradas que se conservan de la antigua muralla. Por una u otra se llega a la céntrica Plaza Mayor (o de España), hacia la que confluyen las principales arterias del casco antiguo.
     En este espacio, adornado con palmeras, se alzan los blancos muros de la iglesia de San Miguel, cuyas obras se iniciaron a finales del siglo XV, si bien no culminaron hasta mediados del XVIII, ya en las postrimerías del barroco, estilo del que la elaboradísima torre* constituye una brillante muestra. Contiguo a la cabecera del templo se encuentra el palacio del Bachiller Martínez de Logroño (siglo XV), con ventanas geminadas y, en la misma plaza, la antigua Casa Consistorial, edificio del siglo XVI.
     Al sur, precedido por el vistoso parque de la Morería, en el que se ha instalado un auditorio, se encuentra el castillo (siglo XIII), edificado por los templarios sobre la alcazaba árabe. En uno de los accesos se levanta la torre del Reloj y, sobre un ángulo del patio de armas, puede verse la histórica Torre Sangrienta: según la tradición, en ella fueron degollados los caballeros templarios que se resistieron a la disolución de la orden dictaminada por el papa Clemente V. Próxima a la fortaleza y reutilizando elementos de un anterior templo visigótico, se erigió en el siglo XV la iglesia de Santa María de la Encarnación, muy alterada en su original estructura gótica por obras posteriores. Al igual que en el resto de los templos jerezanos, la torre y el cimborrio son sus rasgos más característicos. Desde los cercanos jardines de Santa Lucía, más al sur, se dominan buenas panorámicas sobre la ciudad y el entorno serrano.
     A partir nuevamente de la Plaza Mayor, pero ahora hacia el norte, el convento de Nuestra Señora de Gracia, provisto de portada ojival y uno de los dos supervivientes de los nueve con que llegó a contar la ciudad, el hospital de Transeúntes (siglo XV) y la casa natal de Núñez de Balboa son otros edificios de interés, en el trayecto hacia la iglesia de San Bartolomé*, que preside la plaza del mismo nombre. Levantada en el siglo XV, una serie de ampliaciones y reformas durante la centuria siguiente y, sobre todo, la incorporación de la torre**, en 1759, tras el hundimiento de la anterior, imponen en el conjunto un estilo barroco de hermosas filigranas y refulgente decoración a base de barro vidriado y yeserías. En el interior destaca la capilla de los Comendadores, con el sepulcro de don Vasco de Xerez y su esposa, realizado en 1535.
     En la parte oeste de la ciudad, por último, la iglesia de Santa Catalina es un templo del gótico final (siglo XVI), cuya torre (1762) muestra ya tendencias neoclásicistas. Alberga buenas muestras de imaginería barroca.
     Además de esta relación básica, Jerez reserva al viajero no apresurado otros alicientes artísticos (casa romana del Pomar, palacios, restos de antiguos conventos y ermitas, fuentes escultóricas), buenos ejemplos de arquitectura popular y la belleza de algunos rincones con pasadizos y arcos morunos de gran poder evocador (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 
Monumentos.-
     En el aspecto monumental, cabe distinguir dos componentes: por un lado sus múltiples realizaciones concretas, y por otro, el conjunto urbano de las edificaciones ordinarias en el que se integran los hitos monumentales, cuya configuración general para adaptarse a la complicada orografía del asentamiento cautiva por su pintoresquismo.
     Las calles son angostas y en fuerte pendiente, organizadas bajo la influencia de las numerosas iglesias, conventos, ermitas, fuentes, palacios y otros hitos monumentales, organizando una trama cuya nomenclatura resulta bien expresiva de sus características: Calzada, Corredera, Cuesta Arriba, Lagares, de los Ahorcados, y otras semejantes que configuran un conjunto toponímico extraordinariamente sugerente. De tal manera, uno de los principales atractivos de Jerez es precisamente el recorrido de su tortuoso urbanismo, pleno de panorámicas insospechadas.
     Estructuralmente la población se asienta sobre dos colinas que constituyen sus focos iniciales. En una se levanta el castillo y la iglesia de Santa María de la Encarnación, y en la otra la iglesia de San Bartolomé. En los espacios intermedios se levantó en el siglo XV la iglesia de San Miguel. Esta es el área correspondiente al casco histórico que rodea la muralla medieval. La cerca, construida en piedra y con numerosas torres de refuerzo, contaba con numerosas puertas de las que se conservan las llamadas del Burgo y de la Cilla o San Antoñito. La iglesia de Santa Catalina surgió algo más tarde extramuros, en el barrio bajo de poniente.
     Componente fundamental de la población fueron las fundaciones religiosas, entre las que, además de sus cuatro parroquias, llegó a contar con ocho conventos, tres beaterios, dos hospitales y hasta veinticuatro ermitas. En el dominio de la arquitectura señorial eran asimismo numerosos los palacios y casas solariegas de nobles fachadas timbradas por blasones, entre las que cabe recordar las mansiones de los Corregidores, Vicaría de Santiago, Martínez de Logroño y otros muchos, algunas ya desaparecidas.
     Con todo, lo que mejor distingue a Jerez es el inigualable conjunto de sus iglesias de torres barrocas, cuyo valor hace de esta población centro único justamente afamado. La iglesia de Santa María de la Encarnación , inmediata al castillo, se erige sobre una posible basílica visigoda de la que aún perdura una columna alusiva a su consagración a la Virgen en el año 556. Presenta torre diferente a las otras tres, siendo su silueta la que se recorta sobre el hermoso Parque de santa Lucía cuando se divisa la ciudad desde el sur.
     Los distintos y variados elementos que configuran esta ciudad llevaron a su declaración como Conjunto Artístico-Monumental en 1966 (Diputación Provincial de Badajoz).

Fortaleza Templaria.-
     De origen árabe, es una obra que podemos considerar arquetípica en los conceptos de la estrategia militar para el aprovechamiento de los primeros castros celtibéricos y su reconversión en fortalezas y alcazabas de posteriores épocas.
     El primitivo y secular fuerte tudetano de defensa, luego sucesivamente romano, visigodo y sarraceno, fue reconstruido por los templarios y tras la desaparición física de estos, les fue entregada -la ciudad y su fortaleza- a la Orden de Santiago con lo que sufre una nueva reparación teniendo en cuenta su importancia estratégica, como consecuencia de su cercanía con las fronteras portuguesa y musulmana.
     El esquema básico de la edificación se desarrolla alrededor de un gran patio central, sobre el que se van estableciendo los diferentes baluartes defensivos y los servicios de guarnición.
     El castillo ha ido desempeñando diferentes cometidos a través de los tiempos, todos de carácter militar. En el año 1847, cuando don Pascual Madoz escribía su Diccionario Geográfico, aún prestaba la fortaleza servicios de esta naturaleza. Pues así lo catalogaba, entre los edificios notables de Jerez, como: Un cuartel de caballería para dos escuadrones, sobre la que en otro tiempo era una fortaleza templaria.
     Tras el traslado de la guarnición, la ciudadela queda sumida en un período de letargo por falta de actividad, lo que la llevaría a un estado imparable de ruina que la ponía en trance de desaparición física, a pesar de la robustez de sus murallas y de la prestancia de sus torreones, que eran conocidos con los nombres: de las Armas, de la Casilla, de la Veleta, del Carbón y, entre todas, destacaba la fabulosa Torre Sangrienta -del Homenaje-, donde según la tradición oral jerezana se llevó a cabo la degollación de los últimos caballeros templarios, que se opusieron a la disolución de su Orden, tras una disposición real del año 1312, firmada por el rey Fernando IV (Diputación de Badajoz).

Iglesia de Santa María de la Encarnación.-

     Es el más antiguo de los templos parroquiales de la ciudad. Parece ser de origen visigodo por una inscripción grabada sobre una columna que traducida dice:
     "El noveno día de las Kalendas de enero de la era 594 (25-12-556) fue dedicada a esta iglesia de Santa María".
     El 6 de marzo de 1965 un incendio hizo grandes destrozos en el interior de la iglesia. Custodia este templo una gran riqueza de ornamentos y una buena imaginería sobre la que destacan: la "Magdalena Penitente" atribuida a Mena, la "Virgen de las lágrimas" y un "Descendimiento", obra actual de León Ortega. Proliferan los blasones sepulcrales (Cáceres, Vargas, Figueroas, Girón, etc) algunos de notoria prestancia como el de los Pacheco-Portocarrero, en la Capilla Mayor.
     En su aspecto exterior, el templo constituye un macizo conjunto de gran solidez y majestad, con basamentos, angulares y contrafuertes de sillería granítica; Sobre ello despunta la fina y enhiesta aguja de su dombo renacentista y la adusta mole de su torre cuadrangular, de solidísima base de 8 metros de lado, también de granito, que forma un pórtico o atrio de robustísimos pilares, sustentando arcos de medio punto y constituyen el habitual acceso al templo. No se tienen datos de la fecha de la construcción de esta torre, que es, sin dudas, muy posterior a la del templo (Diputación de Badajoz).

Iglesia del Apóstol San Bartolomé.-
     Hermoso templo parroquial, dedicado al Santo Patrón de la Ciudad. Según la leyenda, su origen se remonta a tiempos de la Reconquista, cuando los reyes de León hacían incursiones por estas, entonces, tierra de moros. La fábrica actual es muy posterior -s. XVI-, pero aún quedan muchos vestigios de su gótica fisonomía anterior que debió iniciarse como ermita en la parte más prominente de la población, que luego se aglutinase en su entorno. Prueba aún más su antigüedad el hecho de que los Templarios, al fortificar esta plaza, la incluyesen dentro del cinturón de sus murallas.
     En 1691 se colocó el retablo del Altar Mayor, obra barroca del tallista José de la Barrena. Es muy valiosa la imaginería, sobre la que destacan San Pedro de Alcántara de notable factura, un crucificado de gran fuerza expresiva: "Cristo de la Piedad" y Santa María de la Cabeza de reminiscencias góticas. Abundan los blasonados enterramientos, entre los que merecen especial atención las estatuas yacentes de don Vasco de Jerez y su esposa -1535-.
     El exterior del templo es un conjunto arquitectónico de notable aspecto, sobre el que destaca su esbelta y giraldina torre, de forma cuadrangular, con robusta base de sillería de granito sobre la que se asientan cuatro estamentos o cuerpos. Su estilo es barroco con fábrica de ladrillo y aplicaciones de barro cocido y yesería, con revestimientos de vistosa cerámica vidriada. La torre se reconstruyó en 1759 sobre la base de otra anterior arruinada por un terremoto en 1755 (Diputación de Badajoz).

Iglesia de San Miguel Arcángel.-

     Notable templo con suntuoso aspecto de colegiata. Su construcción debió iniciarse a finales del siglo XIV, a raíz del establecimiento de los caballeros santiaguistas en la Ciudad, cuando Enrique II hizo merced de ella a esta Orden. Su estilo es barroco, aunque en ella se entremezclan elementos diversos que responden a los distintos períodos de evolución, con adosamiento de nuevas capillas, camarines, etc. El Altar Mayor lo constituye un templete barroco de tres caras, de gran riqueza ornamental, con buenas tallas de los cuatro Evangelistas. Posee también un coro alto con voladiza tribuna dorada y órgano de gran clase.
     Su torre barroca es una sólida construcción de ladrillo con aplicaciones ornamentales en barro cocido y basamento de piedra granítica que sobrepasa la altura de sesenta metros, Fue diseñada por el presbítero de la parroquia, don Basileo Fernández Atalaya y comenzó a construirse en el año 1749, concluyéndose la obra en 1760 con la colocación del giraldillo o remate. Según manifestación expresa en su testamento, en esta parroquia, junto a las cenizas de su madre, quiso descansar eternamente el adelantado de la Florida, Hernando Méndez de Soto (Diputación de Badajoz).

Iglesia de Santa Catalina.-
     Respecto a los restantes templos de Jerez, éste difiere no sólo en su estructura y estilo, sino también en la fecha de su construcción ya que es posterior a las otras tres. Sin embargo conviene destacar que no hay gran diferencia de fechas en lo que respecta a las actuales fábricas de los otros tres templos, puesto que todos ellos fueron ampliados y ennoblecidos a partir del siglo XVI, parejos con el esplendor de Jerez, que en esta época llega al culmen de su grandeza. Su origen está en el siglo XVI, y a diferencia de las otras iglesias, no se aprecian rasgos de una fábrica anterior. El Altar Mayor es una obra barroca de grandiosa hermosura, formado por dos cuerpos sostenidos por columnas salomónicas y rematado por una enorme concha tallada de gallón.
     Su ejecución tuvo lugar entre los años 1746-1750 y fue obra de los grandes artífices Ignacio el Tallista y Francisco Martínez Cañet. Es esta la parroquia que atesora la mejor imaginería, destacando del conjunto el "Cristo de la Victoria", "San Pedro de Alcántara" y "San Diego de Alcalá". La torre fue levantada en el año 1762, en su mayor parte con las aportaciones y limosnas de los vecinos como consta en una inscripción existente sobre la misma. Su altura sobrepasa los sesenta metros, rematados por un giraldillo que representa la imagen titular de la parroquia. Entre los valiosos ornamentos que posee esta iglesia hay una custodia barroca del siglo XVIII, donativo del Rey Carlos II en el año 1763 (Diputación de Badajoz).

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domingo, 13 de julio de 2025

Los principales monumentos (Fortaleza, Plaza de España, Castillo, Plaza de Toros, Judería, Plaza del Altozano, Iglesia de la Virgen, Iglesia de Santiago, Ermita de la Soledad, y Parque de la Constitución) de la localidad de Barcarrota, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Fortaleza, Plaza de España, Castillo, Plaza de Toros, Judería, Plaza del Altozano, Iglesia de la Virgen, Iglesia de Santiago, Ermita de la Soledad, y Parque de la Constitución) de la localidad de Barcarrota, en la provincia de Badajoz.
     Se sitúa a mitad de camino entre Jerez de los Caballeros y Badajoz, en el borde del Partido Judicial, ocupando un dominio geográfico de apretadas dehesas de encinar, alcornoque y monte bajo, sobre el itinerario histórico de Sevilla.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 136,1 Km2
     Altitud: 467 m.
     Distancia Capital: 49 Km.
     Partido Judicial: Jerez de los Caballeros
     Comarca: Llanos de Olivenza
     Gentilicio: Barcarroteño
Ayuntamiento de Barcarrota
     Plaza de España, 1
     06160 Barcarrota (Badajoz)
     Teléfono: 924736026 - 924736051
     Fax: 924736661
     Web: www.barcarrota.es
Historia.-
    El origen de Barcarrota se pierde en la noche de los tiempos. La abundancia de sus aguas, feracidad de sus tierras y la presencia de no pocos monumentos megalíticos en su término, hacen pensar que debió de ser zona apetecible para los pobladores de los primeros tiempos.
     Sin embargo, como núcleo de población estable que ha llegado hasta nuestro días, sólo podemos remontarnos a la Edad Media. De la toponimia que perdura podemos deducir que es un poblado árabe conquistado por el Reino de León cuyo rey Alfonso XI concede jurisdicción de la Orden de Alcántara.
     Cuando, en el transcurso del tiempo de la titularidad de las Órdenes Militares pese a los Reyes, Barcarrota conocerá una breve etapa de villa de realengo que terminará cuando, en 1538 el Rey Carlos I lo vende a la poderosa familia de los Portocarrero. Esta que acabará entroncándose con la Casa de Montijo, y a su vez, en la de Alba, será la dueña efectiva de Barcarrota hasta la extinción de los privilegios feudales en el siglo XIX. De ahí que la actual Duquesa de Alba sea, al mismo tiempo, Marquesa de Barcarrota.
     Destaca Barcarrota, en primer lugar, por el patronazgo de la Virgen de Soterraño -deformación fonética de subterráneo-. Según la leyenda, sería la Virgen la que propicia el nombre del pueblo al aparecerse a un pastor, que en ese momento, remendaba una albarca -calzado pastoril-, que estaba rota, dándose en llamar el pueblo: Villanueva de Albarcarrota. Quiere la leyenda insistir en que poco a poco perdería la primera sílaba de su nombre y la característica de Villanueva para quedarse en lo que es hoy: Barcarrota.
     Hay un segundo acontecimiento sin el cual Barcarrota sería distinta: Según la tradición, en el año 1500 nació en esta localidad Hernando de Soto, personaje al que Barcarrota levantó un monumento.
      Una característica importante la constituye el hecho de haber sido frontera directa con Portugal hasta el siglo XVIII, lo que no sólo la obligó a soportar innumerables ataques de los vecinos lusos, sino que, en épocas de paz permitió una permeabilización cultural y antropológica que hoy se refleja en multitud de vocablos barcarroteños y de apellidos de origen portugués.
     Otro acontecimiento, cuya importancia ha llevado el nombre de Barcarrota más allá de nuestras fronteras, ha sido la aparición reciente de una edición perdida de El Lazarillo de Tormes, junto con otros libros de incalculable valor, cuyo conjunto constituye una noticia cultural de primer orden y cuya colección lleva orgullosamente el título de Biblioteca de Barcarrota (Diputación Provincial de Badajoz).
     La presencia en el término de Barcarrota de no pocos monumentos megaliticos, hacen pensar que debió de ser una zona apetecible para primeros pobladores.
     No serla hasta la Edad Media cuando se formase como núcleo de población estable tras ser conquistado el territorio por el Reino de León cuyo rey, Alfonso XI, concede su jurisdicción de la Orden de Alcántara.
     Con el transcurso del tiempo la titularidad de las órdenes Militares pasa a la de los Reyes, Barcarrota Vivirá entonces una etapa de Villa de realengo que finaliza en 1538, cuando Carlos I la vende a la poderosa familia Portocarrero, de cuyo linaje desciende la Casa de Montijo que desde el siglo XVIII ejerce el señorío, que termina entroncando con la de Alba en el s. XIX.
     Testimonio del pasar del tiempo son las calles Toledillo y Jurumeña, antigua judería barcarroteña; la gótica Iglesia de la Virgen del Soterraño (s. XV) y la románica Iglesia de Santiago (s. XIV).
     Reflejo de su condición fronteriza es el Castillo Fortaleza (s. XIV). Uno de los hechos que la ha afamado ha sido la aparición de la llamada Biblioteca de Barcarrota, tesoro bibliográfico de contenido diverso entre el que se encuentra una edición hasta entonces desconocida de El Lazarillo de Tormes, junto con otros libros de gran valor (Turismo de Extremadura).
     
Fortaleza.-
      Realización principal, dada su crítica situación en la línea fronteriza, es la fortaleza erigida en el siglo XIV para defensa, y que hoy aparece rodeada por las edificaciones que se han ido adosando a sus muros, hasta quedarla encerrada entre el caserío en pleno centro del pueblo.
     Su planta es ochavada, con fuertes lienzos reforzados por torres angulares, de las cuales la más importante es la torre del Homenaje. Como en Fregenal, en el patio de armas del castillo se instaló en el siglo XIX una pintoresca plaza de toros de factura popular, en la que se programan buenos festejos taurinos muy afamados en el partido judicial. 

Plaza de España.-
     Antiguamente llamada Plaza de la Constitución, y antes aún Plaza Real, ha sido tradicionalmente donde se ha articulado la vida laboral, mercantil y humana de Barcarrota.
     En ella se celebraba el mercado, se contrataban los jornaleros, se efectuaban las subastas públicas y se bailaba en las ocasiones grandes. Flanqueada por el Ayuntamiento, edificio del siglo XV antiguamente porticado, ofrece también la hermosa vista del Casino, de estilo colonial y de la Torre del Homenaje del Castillo medieval, sobre la cual se alza un airoso templete con el reloj de la villa, conjunto del siglo XVIII.

Castillo y Plaza de Toros.-
     Casi embutido en las calles que le rodean, se levanta esta enorme fortaleza medieval en torno a la cual fue creciendo el caserío de Barcarrota en forma concéntrica. Residencia de los señores feudales de Barcarrota, pasó a propiedad del pueblo en el siglo XIX, a raíz de la supresión de los privilegios señoriales.
     En su inmensa Plaza de Armas, se construyó a mediados del pasado siglo la actual Plaza de Toros, una de la más antiguas de Extremadura y de una singular belleza.

Toledillo y Jurumeña.-
     Calles principales de la antigua judería barcarroteña, conservan el sabor medieval en su trazado y construcciones. Son todavía visibles los arcos que sustentaban las puertas de acceso al barrio, creado a partir de la conquista cristiana de Barcarrota, lejos de las primeras casas, construidas en torno al castillo.

Plaza del Altozano.-
     Uno de los más bellos rincones de Barcarrota, es esta recoleta plaza que fue escenario, según tradición popular, de una de las leyendas del acerbo cultural barcarroteño donde el amor y la tragedia se mezclaron con un resultado inesperado:
     Dos jóvenes cuya relación no es bien vista por ambas familias, se entrevistan a escondidas y la joven se desplaza al lugar de la cita envuelta en una sábana para no ser reconocida. La imaginación popular la convierte en fantasma y el alcalde, celoso cumplidor de su deber, la acecha armado y, una noche le dispara matándola y viendo que no era otra sino su propia hija.
     La cruz colocada sobre la sobria fuente del siglo XVII lo fue en memoria de este hecho.

Iglesia de la Virgen.-
     Pese a su apariencia externa gris y poco bella, esta iglesia es una joya del gótico. En su origen fue un pequeño santuario que al finalizar el siglo XIV se había convertido en una iglesia constituida por una sola nave gótica de belleza incomparable.
     La patrona, la Virgen de Soterraño, ocupa el centro de un espléndido retablo barroco, que junto con un Cristo Gótico y dos hermosas pinturas, una de Morales y otra de Covarsí, son lo más notable desde el punto de vista artístico junto con diversas obras de rejería local.
     La talla de la virgen es de origen incierto, probablemente visigótico.

Iglesia de Santiago.-
     De carácter austero y cuasimonacal, fue construida en el siglo XIII, recién reconquistado el territorio a los árabes. Construida dentro del románico de transición, ofrece una hermosa nave central de medio punto y dos naves laterales, más estrechas de estilo ojival. Destaca su hermoso retablo policromado del siglo XVIII.
     Conserva del románico su orientación al Este y el grosor de sus muros así como algunas pinturas geométricas. Posee además una urna cineraria romana y un cuadro de la escuela sevillana representando a Santa Justa y Rufina de muy hermosa factura.

Ermita de la Soledad.-
     Construida junto al camino antiguo de Jerez, fue concebida como hospital para caminantes. Consta de una sola nave cerrada con una sobria bóveda de medio cañón, ofreciendo al exterior una fachada de pantalla que impide divisar su cubierta. Ofrece algunos restos de antiguas columnas de mármol tanto en la fachada como en el interior, así como restos de unos frescos florales y de dibujos geométricos en la fachada. Actualmente es sede de la Hermandad de Nazarenos, albergando parte de las imágenes que desfilan en la Semana Santa.

Parque de la Constitución.-
     Fue construido al terminar la guerra civil con los fondos enviados por el gobierno para atender al paro forzoso de los combatientes que regresaban. Felizmente, estos fondos fueron invertidos en la realización de este hermoso parque que pronto fue la admiración de propios y extraños. La variedad de especies autóctonas mezcladas con otras especies más exóticas componen una mezcla original y variada que, junto con la majestuosa cubierta del quiosco de música, ofrecen un espectáculo digno de ser apreciado por todos.

Otros lugares de visita.-
     La población está compuesta por calles angostas en las que abundan las casonas nobiliarias con recias portadas graníticas. Plazoletas, arcos, pasadizos y rincones insólitos de acusado pintoresquismo y sabor ambiental, proliferan en la población, así como fuentes y otros hitos, entre los que cabe destacar el monumento a Hernando de Soto, obra del portugués Fortunato José de Silva, o la popular "Piedra", concreción rocosa situada en un extremo del caserío.
     Creación muy significada, situada más próxima a Barcarrota, aunque en término de Almendral, en un paraje de incomparable belleza, es el viejo convento franciscano de Rocamador, actualmente en fase de remodelación.
     No menos interesantes son el gran molino de cubo y destacado acueducto, y el puente medieval que se localizan en sus proximidades en dirección a Jerez (Diputación Provincial de Badajoz).
          Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Fortaleza, Plaza de España, Castillo, Plaza de Toros, Judería, Plaza del Altozano, Iglesia de la Virgen, Iglesia de Santiago, Ermita de la Soledad, y Parque de la Constitución) de la localidad de Barcarrota, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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sábado, 11 de mayo de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Iglesia de San Sebastián, Ermita del Cristo de la Vera-Cruz, Ermita del Cristo de la Agonía, Fuente Lucena o de los Doce Caños, Arco de San Rafael, Arco del Cobertizo, Ayuntamiento, Casa-Museo Antonio Gala La Baltasara, Ermita de San Antón, Fortaleza de Fahala, Molino morisco de los Corchos, Museo de la Agricultura, Museo del Pan, y Torre Vigía nazarí de Hurique) de la localidad de Alhaurín el Grande, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Iglesia de San Sebastián, Ermita del Cristo de la Vera-Cruz, Ermita del Cristo de la Agonía, Fuente Lucena o de los Doce Caños, Arco de San Rafael, Arco del Cobertizo, Ayuntamiento, Casa-Museo Antonio Gala La Baltasara, Ermita de San Antón, Fortaleza de Fahala, Molino morisco de los Corchos, Museo de la Agricultura, Museo del Pan, y Torre Vigía nazarí de Hurique) de la localidad de Alhaurín el Grande, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca del Valle del Guadalhorce
     Superficie: 73 km2
     Altitud: 239 m
     Latitud: 36º 38'  -  Longitud: -4º 41'
     Distancia a Málaga capital: 31'8 km
Datos demográficos
     Población: 26.879
     Gentilicio: Alhaurinos
Ayuntamiento
     c/ Convento, s/n, 29120
     952490000 - 952490252     El paisaje típico de Valle del Guadalhorce puede apreciarse en el municipio de Alhaurín el Grande, apostado sobre la ladera de la Sierra de Mijas y junto a grandes campos de cultivo tan típicos en la zona. Además de los paisajes naturales, también en el municipio podrás disfrutar de la Semana Santa declarada de Interés Turístico Nacional o aprender cómo se elabora el aceite en el Molino de la Paca.
     El pueblo posee un Museo de la Agricultura con herramientas y objetos reales utilizados en los cultivos de la comarca que permiten un recorrido por la vida cotidiana de sus habitantes.
     En Alhaurín el Grande no te puedes perder sus monumentos:
     El principal enclave religioso es la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, construida en el siglo XVI en el mismo solar donde se ubicaba una construcción árabe. La Virgen de Gracia, patrona del municipio, es la imagen que preside una iglesia con tres naves.
     El municipio tiene dos ermitas que son sede de las dos cofradías con cierta pugna en la región, por un lado, la ermita de la Santa Vera Cruz que acoge al Santo Cristo de la Vera Cruz, la hermandad de "los verdes". Por otro lado, la ermita de San Sebastián, sede de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, "los moraos".
     En construcciones civiles destaca el Arco del Cobertizo, parte de lo que fuese una muralla de defensa en la antigüedad, así como yacimientos arqueológicos romanos. El Molino de Paca es una visita obligada para los visitantes de Alhaurín el Grande, un atractivo turístico con más de un siglo de actividad donde conocer el método de producción aceitero tradicional. Por su parte, el Molino Morisco de los Corchos es un interesante ejemplo de molino hidráulico de los siglos XV-XVI. En nuestro paseo podemos embocar la calle San Rafael cruzando un bello arco: es el Portón de San Rafael.
     Finalmente, la Fuente Lucena o de los Doce Caños, a la salida del pueblo, brinda un agradable rumor de agua para el viajero (Diputación Provincial de Málaga).
     Las crónicas vienen situando el origen de esta localidad ya en época fenicia, aunque tanto su denominación como su consolidación urbana son de época musulmana. Ello no exime de que en las etapas intermedias hubiera estado poblada por las civilizaciones más importantes que se asentaron en la geografía española, como la romana, según confirman los restos encontrados en su periferia -la historiografía ha llegado a ver en Alhaurín, la Lauro mencionada por Floro, aunque no ha llegado a ser confirma­da-. Algunos de los restos que mejor sintetizan el carácter de la ciudad y su remanente musulmán son el Arco del Cobertizo y la Torre de Urique. El primero, situado detrás de la iglesia de la Encarnación, data de la época musulmana, y sería una de las entradas principales al recinto amurallado de la ciudad medieval; su gran espacio precedente de­ terminaría un posible uso de mercado. Asimismo, la Torre de Urique, declarada BIC, en el lími­te con el término municipal de Coín, manifiesta la importancia de la presencia sarracena en la zona, perteneciendo ésta a una alquería vinculada a la resistencia morisca, lo cual justificaría su imponente alzado defensivo y sus mazmorras sub­terráneas. La época moderna está marcada por la prosperidad que, en general, favorece a la comarca, traduciéndose en un importante crecimiento de su vecindario a lo largo de los siglos XVII y XVIII y en una arquitectura y riqueza mobiliaria que han de ser mencionadas. Asociada a ésta, se desarrolla uno de los principales atractivos antropológicos y turísticos de esta localidad, la Semana Santa, marcada por la pugna, al tiempo que el respeto, y la exaltación de las dos Cofradías principales, los "Verdes» y los «Moraos» (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Los hibiscos de grandes flores rojas y las buganvillas adornan numerosas calles de este luminoso pueblo de la Hoya de Málaga, que se quiebra mansamente sobre una suave colina a cuyos pies corre el río Fahala y el arroyo de Blas González.
Historia
     Fue una importante población romana que algunos confunden con la histórica Munda, donde César derrotó definitivamente a Pompeyo. Sin embargo son anteriores los vestigios de épocas neolíticas, ibéricas, griegas, romanas y visigodas.
     Los árabes, bajo cuya dominación perma­neció durante largo tiempo, la llamaron Alhaurein, lo que en su bella lengua viene a significar "Dios Misericordioso", aunque muchos no están de acuerdo; según las últi­mas investigaciones, significaría "Jardín de Alá", "la hoya", "el valle" o "los libres". Castellanizado, se le añadió el apelativo de "el Grande", para diferenciarlo del vecino Alhau­rín de la Torre, fue el nombre que mantuvo tras su conquista por los Reyes Católicos en 1485.
     Fue villa real dependiente de Málaga hasta 1634, fecha en la que compró su independencia por la fabulosa suma para la época de cuatro millones y medio de maravedíes. En fecha posterior pasó a depender de Coín, lo que produjo graves revueltas y fuertes represiones por parte de la autoridad real. Para conseguir definitivamente su independencia hubo de esperar hasta el siglo XIX, época en la que la villa es elegida por las familias acaudaladas de Málaga para sus fincas de recreo.
Gastronomía.
     La cocina de Alhaurín, de breve registro, tiene en las sopas, de ajo, del puchero, de caldo o hervidas, sus platos más característicos, a los que habría que unir las migas, el gazpacho y las gachas. El pan es excelente, así como los roscos fritos, los mostachones, las tortas de aceite y el pan de higo, producto de mucha fama fuera de la comarca.
Fiestas
     Los "Moraos" y los "Verdes", que representan la pasión de Cristo, se disputan en Semana Santa la supremacía de sus res­pectivas hermandades. Está declarada fiesta de interés turístico de Andalucía. El Día de la Cruz, el 3 de mayo.
     El Viernes Santo se alfombran las calles con claveles y romero.
     En el mes de agosto, entre los días 15 y 18, tienen lugar las fiestas patronales en honor de la Virgen de Gracia.
Visita urbana
     Alhaurín es ciudad de gran actividad comercial que diariamente pone en los pueblos de la provincia varios cientos de vendedo­res ambulantes. Se cuenta que cuando Colón llegó por primera vez a América se encontró a un alhaurino vendiendo ajos. Junto a la actividad mercantil convive, el afán cultural y la tradición artesana, realizándose bordados y encajes de bolillo. Pueblo muy acogedor, en él reside habitualmente Antonio Gala y en él vivió el famoso hispanista Gerald Brenan desde 1972 hasta su muerte, en 1987.
Visita
     La Hoya de Málaga es una vasta llanada que se ubica, siguiendo el cauce del Guadalhorce, entre los Montes de Málaga y la serranía de Ronda, dejando al sur la sierra de Mijas.
     Alhaurín el Grande es, dentro de esta zona fértil, templada y agradecida, el pueblo más cercano a la costa y probablemente el más pintoresco. La carretera de Málaga, que luego se prolonga hacia Coín, lo atraviesa de parte a parte dejando a su derecha, a partir de la Plaza Baja, el barrio del Bajondillo, núcleo origina­rio del pueblo. En él se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, edificio del siglo XVII muy reformado posteriormente, y, sobre todo, el arco del Cobertizo, puerta de origen árabe que formaba parte de la muralla de la ciudad.
     La ermita de San Sebastián se localiza en la calle del mismo nombre con el que pro­sigue la travesía. Se construyó en el siglo XVI y es la sede de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno o de los Moraos.
     Abandonando la travesía y entrando por el Callejoncillo se alcanza la plaza del Ayun­tamiento desde la que se obtienen excelentes vistas del valle del Guadalhorce y de la Hoya de Málaga. Aquí mismo se sitúa la ermita de la Vera Cruz, templo construido a principios del siglo XX en estilo neogótico y sede de la Hermandad de los Verdes.
     Son también dignos de visitar el molino morisco de los Corchos (siglo XV-XVI) que aunque en origen molía cereal, hasta 1940 estuvo moliendo corcho para las cajas de uvas para exportación. La Torre de Jubrique es de origen nazarí aunque rematada en el siglo XV por un cuerpo almenado (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).
     
Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.-
      Al igual que ocurre en la Repoblación del Reino de Granada, la parroquia de la Encarnación de Alhaurín el Grande, según consta en los Re­partimientos de 1491, se levanta sobre antiguas ruinas musulmanas del castillo, haciendo de ella una de las construcciones más antiguas de la localidad.
     Su fábrica, acabada en 1553, se estructura en una gran nave central, cubierta con bóveda de medio cañón subrayada por fajones y lunetos curvos, flanqueada por dos laterales, más pequeñas, cubiertas con bóveda de perfil carpanel con fajones, apoyadas en pilares. A los pies de la nave principal se dispone un coro elevado, muy afectado por la última restauración, consolidado por vigas de hierro. Enfatizando su planta de cruz latina, cubre su crucero con bóveda de me­dia naranja sobre pechinas, únicamente dotada de ocho nervios, y en sus brazos laterales sitúa bóvedas de medio cañón, las cuales se cierran hacia la cabecera con capillas cubiertas con cúpulas. Rompe esta simetría un pequeño ábside, en un extremo, cubierto también con cúpula. Todo este conjunto, está sumamente desvirtuado por la restauración de 1863 y la realizada en la última década del siglo XX, resultando un estilo muy ecléctico donde difícilmente se reconocen los rasgos estilísticos que confluyen en ella.
     Aunque Madoz cita en su Diccionario la existencia de un lienzo dedicado a San Francisco de Asís, de Bartolomé Esteban Murillo, actualmen­te en su interior no destacan retablos ni esculturas antiguos, siendo todos ellos modernos. En el altar mayor la imagen de la Virgen de Gracia, patrona de Alhaurín el Grande, que desaparecida la primitiva en la guerra civil, fue tallada en el año 1937 por el escultor Francisco Palma Burgos, se exhibe en un retablo neobarroco de Pérez Hidalgo, de 1959. Conserva la media luna de plata que donara en 1683 el vecino Juan  Benítez.
     Podemos citar, también, en la primera capilla de la nave de la Epístola, la imagen de Nuestra Señora del Rosario, de Ramón Lapayese, copia del año 1983 de la desaparecida en 1936.
     La parroquia fue declarada BIC con categoría de Monumento en 2004 (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Emplazada en lo alto de una colina, la Iglesia de la Encarnación posee planta de cruz latina, con tres naves, la central más ancha y alta que las laterales, separadas por pilares rectangulares sobre los que voltean arcos de medio punto. A los pilares se adosan pilastras sobre plintos sobre las que corre un entablamento con cornisa de moldura múltiple muy volada, y, por encima de ella, arranca la bóveda, de medio cañón con fajones y lunetos curvos en la nave central y de perfil carpanel, también con fajones, en las naves laterales. En el crucero se eleva una cúpula sobre pechinas. La cabecera, tras la cual se ubica una girola de traza recta, se compone de dos capillas cuadradas, cubiertas con casquetes esféricos, a ambos lados de la capilla mayor que resuelve su cubrición con un tramo cuadrado abovedado y un ábside con cuarto de esfera. En el ábside encontramos la embocadura de un camarín enmarcada por arco de medio punto flanqueada por pares de columnas, de capiteles jónicos y fustes de mármol, que descansan en placas recortadas y se coronan por cornisa sobre la que dos grandes volutas evocan un frontón partido. 
     A los pies de la nave del Evangelio se adosa la torre-campanario, de cuatro cuerpos. Los tres primeros son de planta casi cuadrada y el último, que alberga las campanas, lo es octogonal. Remata la torre un chapitel cerámico de ocho lados. La portada principal es lateral y se abre mediante arco de medio punto enmarcado por una moldura rectangular muy amplia. 
     Enfrentada a ésta, en la nave del Evangelio, se abre otra puerta de acceso rematada en arquitrabe. Exento en casi todo su perímetro, salvo por el sureste donde se produce el adosamiento de dependencias parroquiales, el edificio se ofrece como conjunto de volúmenes bien diferenciados y de gran rotundidad, con cubiertas de tejas a distintas aguas y alturas.
     La historia de esta parroquia se remonta a la incorporación de la localidad a los reinos cristianos en la campaña de 1485. 
     Del primitivo edificio se conservan vestigios como la bóveda de crucería gótica del cuerpo bajo de la torre, aunque serán las reformas del siglo XIX, dentro de una estética neoclásica, las de mayor impronta (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Su construcción se llevó a cabo después de la llegada de los cristianos en 1485, sobre el solar de la antigua mezquita árabe, concluyéndose a finales del siglo dieciséis. En ella se rinde culto a Nuestra Señora de Gracia, patrona de Alhaurín el Grande. Se trata de un templo de estética neoclásica con planta de cruz latina, con tres naves, separadas por pilares rectangulares sobre los que voltean arcos de medio punto. Remata el edificio una torre-campanario de cuatro cuerpos rematada por un chapitel cerámico azul y blanco de ocho lados (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de San Sebastián.-

         Este templo, aunque consta ya en los Repartimientos de 1494, posee una estructura dentro de los cánones estilísticos del XVII. Consta de una sola nave con cubierta de artesa, que, como en otros tantos casos, vendría a ocultar una armadura de madera. Su presbiterio posee dos ámbitos: uno, de planta cuadrada, se cubre con cúpula sobre pechinas, formando el otro un camarín de planta octogonal cubierto con bóveda de ocho paños. Desde el arco triunfal que inaugura su cabecera, hasta este último elemento se dispone decoración de placas recortadas, con motivos geométricos clásicos, así como vegetales. No obstante, todo el conjunto está desvirtuado por las restauraciones realizadas a lo largo de su historia.
     Como sede canónica de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, «Moraos», la impronta cofrade determina la naturaleza de las principales imágenes que acoge. Preside su cabecera un Nazareno de vestir, de realización contemporánea, obra de José Navas Parejo, que no obstante con­serva la mano que se salvó tras la Guerra Civil, de la imagen realizada por Pedro de Mena. En el lado de la Epístola se abre una capilla dedicada a la Virgen del Carmen y a continuación un Re­sucitado, de Suso de Marcos, ambos modernos. El presbiterio está decorado en sus paredes laterales por pinturas, con el tema de la Caída de Jesucristo camino del Calvario y la Aparición de Jesús resucitado ante los Apóstoles, ambas firmadas por F. Marín. También recientes son las pinturas que ocupan las pechinas, de carácter alegórico, alusivas a los Evangelistas (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Fue santuario musulmán hasta que en los repartimientos de tierras de 1495 aparece como ermita bajo la advocación de San Sebastián.
     Se trata de un edificio de planta rectangular rematada con ábside en la que el presbiterio se encuentra en una posición elevada.
     De estilo netamente andaluz, es de destacar su fachada principal reformada a lo largo de los siglos y rematada por una bella espadaña de dos campaniles. En la actualidad alberga la sede de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocida como "los Moraos" (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita del Cristo de la Vera-Cruz.-

     El templo, que es hoy sede de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, también lla­mada de los «Verdes», ocupa un espacio, que fue destruido en la Guerra de la Independencia, que formaba parte del hospicio o convento de observantes de San Francisco. La iniciativa de su reconstrucción data de principios del siglo XX, pero fue muy transformada a lo largo del primer tercio de esta centuria, acusando una estética neogótica muy ecléctica.
     La impronta cofrade se traduce en una riqueza de imaginería muy cuidada. La ermita acoge la imagen del Cristo Crucificado de la Vera-Cruz, realizado en 1938 por Antonio Castillo Lastrucci, procesionando el Jueves Santo, junto con la Virgen de la Soledad, de Navas Parejo del año 1940 y San Juan, de Pérez Hidalgo, hacia 1950. Asimismo la cofradía cuenta con otra imagen, el Santo Sepulcro, también de Pérez Hidalgo (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Ermita con una singularísima torre de tres cuerpos y estructura triangular. Edificio de estilo neogótico, reconstruido en 1921 sobre el solar de una antigua ermita, destruida en 1808 durante la Guerra de la Independencia. Actualmente es sede de la Real Venerable Cofradía del Santo Cristo de la Vera Cruz, María Santísima de la Soledad y del Santo Sepulcro, conocida popularmente como "Los Verdes" (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita del Cristo de la Agonía.-
          Situada en la salida de la localidad, la Ermita del Cristo de la Agonía, cuyo principal atractivo se centra en una fachada de marcado sabor barroco, con hornacinas y curvas alternadas, se erige en 1783, por patrocinio de Vicente de Burgos, según un esquema simple de planta de salón cubierta con bóveda de medio cañón y una peque­ña capilla abierta en su cabecera, decorada con placas barrocas.
     En su interior presidía la imagen pintada sobre cruz de tabla de Cristo crucificado, obra anónima de principios del siglo XIX. En la actualidad su capilla principal la ocupa un Crucificado de factura moderna (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Este pequeño edificio fue levantado a expensas del hacendado Alhaurín o Francisco Vicente de Burgos. Una inscripción conservada en la fachada del edificio nos sirve para datar su construcción en 1783. 
     La ermita está situada a las afueras del pueblo. Es un edificio de trazado pequeño, con una nave cubierta con bóveda de medio cañón. Presenta una interesante fachada barroca con juego de vanos y curvas que la dotan de cierto movimiento.
     En su interior recibe culto la imagen del cristo o señor de las agonías, única escultura religiosa de la localidad que salió indemne de los sucesos de 1936 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Ermita del siglo dieciocho que se encuentra situada a las afueras del municipio. Es de trazado pequeño con una nave cubierta con bóveda de medio cañón a la que se le abre una hornacina rodeada por tornapuntas, dos puertas de acceso a la sacristía y camarín que trasdosa en la cabecera.
     La fachada es de gran sencillez adornada con profusión de curvas. Se desarrolla en un espacio curvo formado por la prolongación inferior de la fachada y se abre con un arco de medio punto coronado con una pequeña hornacina; sobre la línea de impostas se prolonga en altura con tres hornacinas, ciegas laterales y se deprime en el centro para levantar una sencilla espadaña, cuyo remate curvo se ofrece en sentido contrario al muro del cual surge. Tiene una pequeña lápida con la siguiente inscripción: "Esta capilla se hizo a expensas y solicitud de Fran Vicente de Burgos, año 1783" (Diputación Provincial de Málaga).

Fuente Lucena o de los Doce Caños.-

     Imagen emblemática de la localidad y de la riqueza de sus aguas, que se fecha en el s. XVIII y aparece citada ya en el Diccionario de Madoz. Sus formas sencillas, aunque audaces, encarnan la estética barroca, al ser coronada por juegos de curvas y contracurvas, centradas en una hornacina que alberga una cruz de flores (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Monumento en los que se muestra el culto al agua y la riqueza de este elemento en esta tierra.
     La fuente tal y como se encuentra hoy en día, data del siglo veinte, aunque es conocido su uso desde la época de los romanos. De tipología barroca, su estructura nos presenta un interesante juego de líneas curvas que confieren sensación de movimiento. En su parte central, alberga una pequeña hornacina que cobija una cruz, cumpliendo con la finalidad de aunar funcionalidad y sacralización del espacio (Diputación Provincial de Málaga).

Arco de San Rafael.-
     Construido en el S XVIII, arco de forja incrustado en un arco de medio punto, daba entrada a la Hacienda de San Rafael, que formaba parte de una Capellanía (Diputación Provincial de Málaga).

Arco del Cobertizo.-
     El Arco del Cobertizo es de época musulmana. Este arco fue la entrada a la Medina y posiblemente formaba parte de una muralla que protegía la ciudad. En sus inmediaciones se situaba el zoco donde se vendían productos agrícolas y ganaderos de la zona (Diputación Provincial de Málaga).

Ayuntamiento.-
     La Casa Consistorial ocupa el lugar que fue del antiguo convento-hospital de Santa Catalina, donde se encuentra el palacio de Montellano.
      En sus bajos se han rehabilitado unas antiguas cuevas que se utilizan para ofrecer actos culturales, como conferencias, exposiciones, etc (Diputación Provincial de Málaga).

Casa Museo Antonio Gala La Baltasara.-
    El Ayuntamiento de Alhaurín el Grande, a través de su delegación de Cultura, se ha hecho cargo del nuevo espacio. La Baltasara se ha metamorfoseado en Casa Museo Antonio Gala, pero permaneciendo intacta: tanto la vivienda principal, de unos 380 metros cuadrados, como el resto de las estancias y los jardines y huertos que componen la finca -de 30.000 metros cuadrados-, bordeada por el río Fahala, están tal y como el escritor lo dejó todo, tras su marcha definitiva a Córdoba.
     Mobiliario, enseres, objetos personales, biblioteca… Cada cosa está en su sitio. Y convertido en un centro cultural multidisciplinar, vinculado a la Fundación Antonio Gala y a Alhaurín el Grande.
     El convenio marco de colaboración entre la institución y el pueblo alhaurino así lo ha dejado por escrito. La gestión museística de La Baltasara ha arrancado con mejoras en la iluminación interior y exterior, así como con la creación de una oficina de información-recepción, la ampliación del aparcamiento y el diseño de la imagen corporativa y la web para la gestión, tanto de las entradas a la Casa Museo como del resto de actividades que se organicen a lo largo del año.
     La Baltasara se encuentra entre el río Fahala y la Cuesta de los Valientes, en las afueras del municipio de Alhaurín el Grande (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de San Antón.-
     Ermita de El Chorro (Kabilas en época musulmana), la ermita de San Antón data del siglo XVIII y rinde culto al santo que le da nombre (festividad el 17 de enero).
     San Antón (251-356) monje cristiano, fundador del movimiento eremítico, se le considera el fundador de la tradición monacal cristiana.
     Patrón de los animales domésticos por los sucesos ocurridos en su vida acompañado de animales (Diputación Provincial de Málaga).

Fortaleza de Fahala.-
     El castillo de Fahala responde tipológicamente a un inmueble de planta irregular, adaptado al relieve, aunque de menor tamaño puede asociarse al castillo de Turón, o a la cercana Osunilla. Situado a unos 230 metros sobre el nivel del mar, conserva parte de su recinto exterior, compuesto por gruesos muros de mampostería rematados por varias hiladas de ladrillo y gruesos cubos rectangulares. El ángulo suroeste del recinto es de tapial, conservándose en él un lienzo y una torre, lo que evidencia dos etapas de construcción, anteriores al siglo XIII. En el interior permanecen restos de los habitáculos internos de mampostería, así como varios silos excavados en la roca. Hace tiempo que se derrumbaron los lienzos de las zonas norte y oeste del recinto, permaneciendo los arranques. Los habitáculos internos han desaparecido casi en su totalidad y no se conoce la existencia de aljibe, imprescindible en toda fortificación. 
     Por otro lado, existen diferencias en la fábrica de los muros, emplazados al borde de la meseta. Los que presentan una mejor conservación son de mampostería de piedras de volumen mediano, cortadas por su cara externa, trabajadas con argamasa de buena calidad. En la cara interna de los muros se observan restos de revestimiento fino. Los habitáculos internos conservados son igualmente de mampostería, de iguales características que lo anterior. 
     En la primera mitad del año 2017 se ha intervenido arqueológicamente en tres de las estructuras murarias cuyos restos aforaban en el frente oeste. Las dos que se sitúan en la cornisa corresponden a dos torres de flanqueo (una de ellas de esquina), enlazadas con la muralla. Estos muros están construidos en sus caras con mampostería de piedra toba local en hiladas, con verdugadas de ladrillo. Las fábricas estaban enfoscadas completamente con cal blanca, entre la que se incrustaron pequeñas piedras menores de 10 cm, distribuidas homogéneamente en el revestimiento. En el interior aparecen aun amplias bosadas de tierra con árido y piedras, tal vez correspondientes a un muro anterior de tapial, reforzado posteriormente con la mampostería.
     Las notas históricas referidas a Fahala son todas de época tardía. Simonet lo cita como alquería de Dacuan (Coín). Los cronistas cristianos la mencionan como uno de los centros que pasaron a manos cristianas en 1485. Pascual Madoz nos informa que fue volado en 1812 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta antigua fortaleza, conocida como de Fahala, es de origen árabe y sus resto se encuentra en las afueras del pueblo en la zona conocida como Torres de Fahalas, más concretamente al sureste del municipio, entre el río homónimo y el arroyo Sanguino. Situada sobre un cerro amesetado de 230 metros de altitud con una extensión cercana a los 20000 metros cuadrados, aún hoy pueden apreciarse restos de muros, cerámica, tejas y ladrillos en el emplazamiento que ocupó.
     La altura y el grosor de los escasos lienzos de la muralla conservados (de hasta 5 metros de altura por 2 de anchura) nos indican que este emplazamiento debió ser muy importante. Su circuito exterior bordeaba la pequeña meseta en la que se ubica, encontrándose jalonado por algunas torres. Respecto a los muros que pueden observarse actualmente, encontramos diferencias en su fabricación. Los más modernos fueron levantados en mampostería, con piedras cortadas por su cara externa, carenadas y unidas por argamasa (Diputación Provincial de Málaga).

Molino morisco de los Corchos.- 
    Por su propia naturaleza, se encuentra situado en las inmediaciones de un arroyo que sirve para mover la maquinaria del molino actual, y que así mismo lo haría en época de su aprovechamiento medieval canalizando las aguas que descienden de los montes que le rodean y en especial el enclave de Fahala. El ambiente inmediato está rodeado por plantaciones de olmos. 
     Los restos de arcadas que se conservan, hablan del momento de utilización en época medieval, no encontrándose materiales propios de aquel momento, al menos de forma evidente, quizás por haberse seguido utilizando de forma continuada.
     Es un molino harinero hidráulico de cubo. Es de planta rectangular y tiene una dependencia principal, el obrador del molino, en el que se sitúan los dos empiedros. El acceso desde el camino se hace por encima de los cárcavos. Una puerta lateral comunica el obrador con el cubo. Adosada al molino está la vivienda del molinero. Para los muros se ha usado mampostería trabada con barro. La cubierta del molino es de teja a dos aguas. Los cárcavos y el cubo, son de mampostería y cal hidráulica, aunque en el cubo también se ha usado tapial. Se mantiene la actividad de forma ocasional e incluso el proceso de limpia del grano se hace manualmente, proceso que se ha perdido en la mayoría de molinos de esta tipología. El estado de conservación es muy bueno, tanto en lo que se refiere al inmueble, como al mecanismo de funcionamiento (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     Su construcción data de los siglos quince o dieciséis y es uno de los pocos ejemplos de molino hidráulico tradicional que se conserva en la provincia.
     Se dedicó a moler trigo y otros cereales, aunque debe su nombre a la actividad de molienda del corcho, que se utilizaba como aislante para la exportación de la uva entre 1905 y 1941.
     Se sitúa en un paraje frondoso que invita a visitarlo (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de la Agricultura.-
     Situado en el edificio del Mercado de Abastos.
     Con este curioso nombre se ofrece al público un bonito museo de artes y costumbres populares, donde se muestran elementos arcaicos de la vida cotidiana de las gentes del pueblo, como útiles de labranza, aperos, elementos domésticos así como otras piezas como pueden ser restos de columnas romanas o monedas y restos de diferentes épocas.
     Este museo es de titularidad municipal y la entrada es libre y gratuita de lunes a viernes (Diputación Provincial de Málaga).

Museo del Pan.-
     Se trata del único de sus características que existe en España. En 2007 se inauguraba en Alhaurín el Grande el primer Museo del Pan de España, un homenaje de la familia García, panaderos de toda la vida y dueños de la empresa "El Colmenero de Alhaurín", a tan artesanal profesión, símbolo de unión entre civilizaciones y religiones.
     Situado en el casco antiguo de la localidad, en el número 17 de la calle Cruz, el museo cuenta con dos plantas, más de 200 metros cuadrados de exposición, un aula para 30 personas, cafetería y tienda.
     Dispone también de cuatro obradores, con un total de 2.500 metros cuadrados dedicados al mundo de la panadería, la pastelería y sus derivados (Diputación Provincial de Málaga).

Torre Vigía Nazarí de Hurique.-
     Se encuentra emplazada en un llano cuyos terrenos se dedican a la explotación hortofrutícola, su anterior propietario la utilizaba como sala de fiestas. La organización interna del espacio en estas construcciones está por estudiar, aunque suelen componerse de dos o tres plantas levantadas sobre otra planta sótano que se utilizaba como almacén y en casos esporádicos como mazmorras. El ingreso general se situaba en la primera planta y se realizaba mediante una escalera de madera que se retiraba una vez que se había recluido toda la población, una escalera de caracol comunicaba las distintas plantas. La gran torre de unos 13 metros de altura se compone de tres plantas, descubierta la última que aparece coronada con una merlatura que suponemos posterior a la construcción original, junto a un campanario con arco de mediopunto construido en ladrillo. Tanto estos elementos como la escalera que sirve de acceso a la torre pueden considerarse como añadidos. Del mismo modo la distribución primitiva ha cambiado considerablemente. Toda la obra es de mampostería muy regular, de hiladas bien definidas separadas por líneas de pequeñas piedras que llenan los huecos despejados por los mayores y las carenan al mismo tiempo. Las esquinas fueron reforzadas con sillares separados por hiladas de ladrillo. En la cara noreste de esta torre se abren dos vanos de semejantes características: construidos con ladrillo y con arco de medio punto. El primero de ellos debió corresponder al acceso principal en época musulmana.
     Su estado de conservación es en la actualidad bastante bueno, ya que ha contado con una dedicación especial, acometiéndose su restauración y consolidación por la Diputación Provincial de Málaga, encaminadas a corregir y preservar las zonas más dañadas del monumento, prestando especial interés en la descarga de pesos y empujes extraños a los paramentos. Alrededor de la torre pueden encontrarse materiales en superficie propios del momento de utilización, estimado éste en el siglo XIV.
     Su estado de conservación es en la actualidad bastante bueno, ya que ha contado con una dedicación especial, acometiéndose su restauración por la Diputación Provincial de Málaga. Alrededor de la torre pueden encontrarse materiales en superficie propios del momento de utilización, estimado éste en el siglo XIV.
     Se trata de una alquería, es decir, un lugar asociado a la explotación del campo, relacionado con las incursiones de las tropas cristianas en territorio musulmán, lo que debió obligar a sus ocupantes a adoptar sistemas defensivos, tales como la erección de una elevada torre que les sirviese de refugio durante el ataque. Puede servir de ejemplo aquellas otras que existieron en el territorio malagueño durante el medievo, ya que únicamente se conservan íntegras dos: Urique y Ortegicar (Cañete la Real). Este tipo de fortificación proliferó en Andalucía a raíz de la formación del último emirato musulmán, sobre todo durante los siglos XIV y XV. Se trata de un elemento que se incorporó a la arquitectura militar nazarí adoptado de la cristiana, y se puede suponer un paralelo tipológico de los llamados donjons románicos, aunque esta terminología está vinculada con un área cultural diferente. Estas torres estaban destinadas a ejercer una vigilancia a distancia, acondicionadas para ofrecer refugio al campesinado. El topónimo aparece recogido de diferentes formas: Xubric, Jubrique, Hubrique, Urique.
       Según Pascual Madoz a quien sigue Vázquez Otero, derivaría del último alcaide musulmán del lugar. Pasaría pacíficamente a manos cristianas en 1485, tras la conquista de Benamaquiz, Alhaurín, Cártama y Coín. En 1492 el bachiller Serrano envió a la Corona un expediente de demolición de aquellas torres y fortalezas del sector occidental del Obispado de Málaga que se consideraban innecesarias para el mantenimiento de la población recién sometida, paliando las graves crisis por las que estaba pasando el erario. La propuesta fue desestimada. Tenemos noticias que en 1493 la Corona autorizó Pedro de Barrionuevo a reparar unas torres existentes en sus propiedades de Pereyla y Xubrique, a cambio de no fortificarlas. Sobre su posterior abandono no sabemos nada, pero Nicolás Cabrillana lo sitúa con anterioridad a 1650, pues tras la revuelta morisca de 1569-70, se produjo una evacuación masiva de la población morisca de esta zona (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Constituía una torre-alquería nazarí cuya función principal era alertar de la proximidad del enemigo y servir de refugio a la población. Es de planta cuadrada y está rematada por un cuerpo almenado añadido por los cristianos en 1493. Esta torre, junto a la de Ortegicar en Cañete la Real, son los dos únicos ejemplos de este tipo de arquitectura en la provincia de Málaga (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Iglesia de San Sebastián, Ermita del Cristo de la Vera-Cruz, Ermita del Cristo de la Agonía, Fuente Lucena o de los Doce Caños, Arco de San Rafael, Arco del Cobertizo, Ayuntamiento, Casa-Museo Antonio Gala La Baltasara, Ermita de San Antón, Fortaleza de Fahala, Molino morisco de los Corchos, Museo de la Agricultura, Museo del Pan, y Torre Vigía nazarí de Hurique) de la localidad de Alhaurín el Grande, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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