Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Fortaleza Templaria, Iglesia de Santa María de la Encarnación, Iglesia del Apóstol San Bartolomé, Iglesia de San Miguel Arcángel, e Iglesia de Santa Catalina) de la localidad de Jerez de los Caballeros, en la provincia de Badajoz.
Se sitúa en el extremo sudoccidental de la Sierra del Sur, sobre un terreno accidentado y agreste dominado por dehesas de tupidos encinares. Su término es el más extenso de la región tras los de Cáceres, Badajoz y Mérida.
Tipo de Entidad: Municipio
Superficie Término: 740,5 Km2
Plaza de la AlcazabaHistoria.-
Se sitúa en el extremo sudoccidental de la Sierra del Sur, sobre un terreno accidentado y agreste dominado por dehesas de tupidos encinares. Su término es el más extenso de la región tras los de Cáceres, Badajoz y Mérida, habiéndose distinguido tradicionalmente por su abundante cabaña de ganado porcino ibérico, base del inigualable jamón de pata negra, que en este foco encuentra su mejor producción y calidad.
Se sitúa en el extremo sudoccidental de la Sierra del Sur, sobre un terreno accidentado y agreste dominado por dehesas de tupidos encinares. Su término es el más extenso de la región tras los de Cáceres, Badajoz y Mérida.
Tipo de Entidad: Municipio
Superficie Término: 740,5 Km2
Altitud: 505 m.
Distancia Capital: 74 Km.
Partido Judicial: Jerez de los Caballeros
Comarca: Sierra Suroeste
Otras Entidades: La Bazana -poblado de colonización a 8 Km.-, Brovales -poblado de colonización a 10 km.-, Valuengo -poblado de colonización a 6 km.-
Gentilicio: Jerezano
Ayuntamiento de Jerez de los CaballerosPlaza de la Alcazaba
06380 Jerez de los Caballeros (Badajoz)
Teléfono: 924730011
Fax: 924750204
LA BAZANA, BROVALES, VALUENGO
Son poblados de nueva planta construidos cerca de Jerez de los Caballeros. Su aspecto más destacable estriba en el conjunto de realizaciones históricas que proliferan en sus entornos, entre las que se cuentan La Albuera levantada en sus cercanías en 1677; el Vídeo dolmen del Toriñuelo; el castillo señorial cercano al mismo, hoy muy modificado; y tres interesantes puentes, uno romano en su estado original, otro también romano, rehecho en época medieval, y un tercero del siglo XVIII.
El dolmen de Toriñuelo, recientemente restaurado, consta de cámara con túmulo y corredor. En sus cercanías se encuentra el puente romano de Brovales, obra de pequeñas proporciones con un solo arco y calzada a doble plano, construida en sillería sobre un paraje abundante en rocas, de extraordinaria belleza.
Próximo a La Bazana sobre el río Ardila, se levanta el puente de origen romano reformado en la Edad Media. Tiene 150 metros de longitud, fabricado en mampostería y sillares. Cuenta con nueve arcos y estribos por los dos costados. Aún se mantiene en servicio.
Aguas arriba de éste se levanta, al servicio de la carretera N-435, otro puente de gran cuerpo con seis arcos de enorme luz, construido en sillería regular. La obra, levantada a finales del siglo XVIII, vino a cubrir la falta de paso sobre el río Ardila en dirección a Fregenal y Sevilla.
Se sitúa en el extremo sudoccidental de la Sierra del Sur, sobre un terreno accidentado y agreste dominado por dehesas de tupidos encinares. Su término es el más extenso de la región tras los de Cáceres, Badajoz y Mérida, habiéndose distinguido tradicionalmente por su abundante cabaña de ganado porcino ibérico, base del inigualable jamón de pata negra, que en este foco encuentra su mejor producción y calidad.
Crónicas del siglo XVIII señalan que en esa época, en los años malos de bellota se engordaban cuarenta o cincuenta mil cerdos; y en los buenos, el doble.
De antecedentes remotos, según patentizan los abundantes restos arqueológicos aflorados en su entorno, en este lugar se identifica el núcleo fenicio de Seria o Céret; la Fama lulia o Caeriana romana; un importante encalve visigodo, y la población árabe de Xerixa, ya mencionada en el siglo XII por El-Idrisi y Al-Umari como uno de los centros más importantes de Extremadura en el periodo musulmán. Testimonios de tan rico pasado son sus numerosos dólmenes, entre los que sobresale el del Toriñuelo, y las tumbas antropomorfas del ámbito de la Bazana; la villa del Pomar; los puentes de la Bazana y Brovales; la calzada Alta del Empedrado, y abundantes lápidas y otros vestigios romanos; los hallazgos de la Alcobaza y La Mata, o la columna visigótica de la iglesia de Santa María de la Encarnación.
El núcleo se despobló más tarde, siendo revitalizado luego por los templarios como la Xere Equitum cabeza de su poderoso Bayliato. Tras la disolución de la Orden del Temple en 1312, que aquí tuvo su postrer reducto, y luego de pasar por numerosas vicisitudes de pertenencia y ostentar el apelativo de Jerez de Badajoz, la población se integró definitivamente en 1370 en la Orden de Santiago como Jerez de los Caballeros, arrancando de ese momento el despegue que habría de hacer de ella uno de los centros más sobresalientes de toda la región. Convertida en Cabeza de Partido santiaguista, en igualdad con Mérida y Llerena, en 1525 recibió de Carlos I el título de Ciudad, rango que en esa época tan sólo detentaban en la Baja Extremadura, Badajoz y Mérida.
En el aspecto histórico Jerez de los Caballeros resulta pues, núcleo inseparable también de la Orden de Santiago, bajo cuya influencia consolidó sus mejores realidades y adquirió su condición y personalidad más definitoria. Y en lo monumental, excepción hecha del irrepetible foco emeritense, el conjunto más completo, quizá, de todo el territorio bajo-extremeño.
El recorrido por Jerez nos llevará no sólo a conocer los numerosos monumentos, armónicamente incorporados al estilo de sus calles y plazas, sino también a recordar las figuras ilustres que en ella nacieron como Vasco Núñez de Balboa, Hernando de Soto y Diego de Albítez, todos ellos relacionados con acontecimientos del Descubrimiento de América (Diputación Provincial de Badajoz).
Esta hermosa ciudad, que levanta sus airosas torres barrocas en medio de una vastísima extensión de dehesas y encinares, guarda en el entramado tortuoso de sus calles numerosas huellas artísticas.Historia
Los dólmenes, muy abundantes en los alrededores, evidencian un poblamiento temprano, si bien los orígenes más precisos de Jerez, denominada por los fenicios Ceret, están ligados a la Caeriana y a la Fama Iulia del período romano, época de la que se conservan algunos restos. Son asimismo diversos los testimonios del asentamiento visigodo hacia los siglos VI y VII.
La localidad conoció su etapa de esplendor bajo los caballeros templarios, tras ser arrebatada a los árabes por Alfonso IX en 1230. Como capital del bailiato, pasa a llamarse Xere Equitum (expresión latina de su nombre actual) y recibe los fueros templarios, cuya influencia aún perdura en algunas instituciones. Al ser disuelta la Orden del Temple en 1312, la villa queda bajo la tutela real y poco después es encomendada a la Orden de Santiago, bajo la que experimentó un gran desarrollo, hasta alcanzar el título de ciudad, otorgado por Carlos I en 1525. Aquí nacieron los conquistadores Vasco Núñez de Balboa y Hernando de Soto.
Tras vivir durante la época barroca otro período de auge, la reforma agraria del XIX puso en manos de la oligarquía terrateniente la mayor parte del término municipal. Hasta mediados del XX continuó el ascenso demográfico basado en el desarrollo de la industria corchotaponera y la ganadería, actividades que, junto con el comercio y el turismo, siguen siendo los pilares de su economía. En 1966 la ciudad fue decretada conjunto artístico monumental.
Gastronomía
La elaboración de derivados del cerdo ibérico, además de los excelentísimos jamones que protagonizan la Feria del Jamón Ibérico, da origen a una gama variada de embutidos, entre los que ocupa un primer plano el morcón.
Fiestas y tradiciones
Destacan los desfiles procesionales de Semana Santa, de influencia andaluz y en los que el sentir religioso se aúna con la belleza del ambiente medieval y barroco de las calles. Las fiestas patronales en honor de San Bartolomé (24 y 25 de agosto), que atraen a numerosos visitantes, se celebran con animadas verbenas y ritos, como el de la quema del «rabo del diablo».
Vida urbana
La existencia de cuatro barrios bien diferenciados dispersa por el núcleo urbano tanto el comercio como los lugares de ocio, aunque una zona especialmente animada es la de las calles situadas entre la plaza de España y el castillo (La Morería, Pepe Ramírez). La Ermita, antiguo templo convertido en bar, y La Carpintería son dos buenas opciones para el tapeo.
El Salón del Jamón Ibérico, que suele celebrarse en mayo, es una importante cita ferial y gastronómica.
Visita
La intrincada disposición de la ciudad delata la herencia de los sucesivos barrios que, primero en las proximidades del castillo, donde habitaban las comunidades islámica y judía, y después en torno a la plaza de San Bartolomé, asentamiento inicial de los repobladores cristianos, fueron configurando un irregular trazado con sugerentes rincones que el viajero debe recorrer a pie. La puerta de Burgos, situada al este, y la llamada puerta de la Villa, en sentido opuesto, son las dos únicas entradas que se conservan de la antigua muralla. Por una u otra se llega a la céntrica Plaza Mayor (o de España), hacia la que confluyen las principales arterias del casco antiguo.
En este espacio, adornado con palmeras, se alzan los blancos muros de la iglesia de San Miguel, cuyas obras se iniciaron a finales del siglo XV, si bien no culminaron hasta mediados del XVIII, ya en las postrimerías del barroco, estilo del que la elaboradísima torre* constituye una brillante muestra. Contiguo a la cabecera del templo se encuentra el palacio del Bachiller Martínez de Logroño (siglo XV), con ventanas geminadas y, en la misma plaza, la antigua Casa Consistorial, edificio del siglo XVI.
Al sur, precedido por el vistoso parque de la Morería, en el que se ha instalado un auditorio, se encuentra el castillo (siglo XIII), edificado por los templarios sobre la alcazaba árabe. En uno de los accesos se levanta la torre del Reloj y, sobre un ángulo del patio de armas, puede verse la histórica Torre Sangrienta: según la tradición, en ella fueron degollados los caballeros templarios que se resistieron a la disolución de la orden dictaminada por el papa Clemente V. Próxima a la fortaleza y reutilizando elementos de un anterior templo visigótico, se erigió en el siglo XV la iglesia de Santa María de la Encarnación, muy alterada en su original estructura gótica por obras posteriores. Al igual que en el resto de los templos jerezanos, la torre y el cimborrio son sus rasgos más característicos. Desde los cercanos jardines de Santa Lucía, más al sur, se dominan buenas panorámicas sobre la ciudad y el entorno serrano.
A partir nuevamente de la Plaza Mayor, pero ahora hacia el norte, el convento de Nuestra Señora de Gracia, provisto de portada ojival y uno de los dos supervivientes de los nueve con que llegó a contar la ciudad, el hospital de Transeúntes (siglo XV) y la casa natal de Núñez de Balboa son otros edificios de interés, en el trayecto hacia la iglesia de San Bartolomé*, que preside la plaza del mismo nombre. Levantada en el siglo XV, una serie de ampliaciones y reformas durante la centuria siguiente y, sobre todo, la incorporación de la torre**, en 1759, tras el hundimiento de la anterior, imponen en el conjunto un estilo barroco de hermosas filigranas y refulgente decoración a base de barro vidriado y yeserías. En el interior destaca la capilla de los Comendadores, con el sepulcro de don Vasco de Xerez y su esposa, realizado en 1535.
En la parte oeste de la ciudad, por último, la iglesia de Santa Catalina es un templo del gótico final (siglo XVI), cuya torre (1762) muestra ya tendencias neoclásicistas. Alberga buenas muestras de imaginería barroca.
Además de esta relación básica, Jerez reserva al viajero no apresurado otros alicientes artísticos (casa romana del Pomar, palacios, restos de antiguos conventos y ermitas, fuentes escultóricas), buenos ejemplos de arquitectura popular y la belleza de algunos rincones con pasadizos y arcos morunos de gran poder evocador (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).
Monumentos.-
En el aspecto monumental, cabe distinguir dos componentes: por un lado sus múltiples realizaciones concretas, y por otro, el conjunto urbano de las edificaciones ordinarias en el que se integran los hitos monumentales, cuya configuración general para adaptarse a la complicada orografía del asentamiento cautiva por su pintoresquismo.
Fortaleza Templaria.- De origen árabe, es una obra que podemos considerar arquetípica en los conceptos de la estrategia militar para el aprovechamiento de los primeros castros celtibéricos y su reconversión en fortalezas y alcazabas de posteriores épocas.
En el aspecto monumental, cabe distinguir dos componentes: por un lado sus múltiples realizaciones concretas, y por otro, el conjunto urbano de las edificaciones ordinarias en el que se integran los hitos monumentales, cuya configuración general para adaptarse a la complicada orografía del asentamiento cautiva por su pintoresquismo.
Las calles son angostas y en fuerte pendiente, organizadas bajo la influencia de las numerosas iglesias, conventos, ermitas, fuentes, palacios y otros hitos monumentales, organizando una trama cuya nomenclatura resulta bien expresiva de sus características: Calzada, Corredera, Cuesta Arriba, Lagares, de los Ahorcados, y otras semejantes que configuran un conjunto toponímico extraordinariamente sugerente. De tal manera, uno de los principales atractivos de Jerez es precisamente el recorrido de su tortuoso urbanismo, pleno de panorámicas insospechadas.
Estructuralmente la población se asienta sobre dos colinas que constituyen sus focos iniciales. En una se levanta el castillo y la iglesia de Santa María de la Encarnación, y en la otra la iglesia de San Bartolomé. En los espacios intermedios se levantó en el siglo XV la iglesia de San Miguel. Esta es el área correspondiente al casco histórico que rodea la muralla medieval. La cerca, construida en piedra y con numerosas torres de refuerzo, contaba con numerosas puertas de las que se conservan las llamadas del Burgo y de la Cilla o San Antoñito. La iglesia de Santa Catalina surgió algo más tarde extramuros, en el barrio bajo de poniente.
Componente fundamental de la población fueron las fundaciones religiosas, entre las que, además de sus cuatro parroquias, llegó a contar con ocho conventos, tres beaterios, dos hospitales y hasta veinticuatro ermitas. En el dominio de la arquitectura señorial eran asimismo numerosos los palacios y casas solariegas de nobles fachadas timbradas por blasones, entre las que cabe recordar las mansiones de los Corregidores, Vicaría de Santiago, Martínez de Logroño y otros muchos, algunas ya desaparecidas.
Con todo, lo que mejor distingue a Jerez es el inigualable conjunto de sus iglesias de torres barrocas, cuyo valor hace de esta población centro único justamente afamado. La iglesia de Santa María de la Encarnación , inmediata al castillo, se erige sobre una posible basílica visigoda de la que aún perdura una columna alusiva a su consagración a la Virgen en el año 556. Presenta torre diferente a las otras tres, siendo su silueta la que se recorta sobre el hermoso Parque de santa Lucía cuando se divisa la ciudad desde el sur.
Los distintos y variados elementos que configuran esta ciudad llevaron a su declaración como Conjunto Artístico-Monumental en 1966 (Diputación Provincial de Badajoz).
El primitivo y secular fuerte tudetano de defensa, luego sucesivamente romano, visigodo y sarraceno, fue reconstruido por los templarios y tras la desaparición física de estos, les fue entregada -la ciudad y su fortaleza- a la Orden de Santiago con lo que sufre una nueva reparación teniendo en cuenta su importancia estratégica, como consecuencia de su cercanía con las fronteras portuguesa y musulmana.
El esquema básico de la edificación se desarrolla alrededor de un gran patio central, sobre el que se van estableciendo los diferentes baluartes defensivos y los servicios de guarnición.
El castillo ha ido desempeñando diferentes cometidos a través de los tiempos, todos de carácter militar. En el año 1847, cuando don Pascual Madoz escribía su Diccionario Geográfico, aún prestaba la fortaleza servicios de esta naturaleza. Pues así lo catalogaba, entre los edificios notables de Jerez, como: Un cuartel de caballería para dos escuadrones, sobre la que en otro tiempo era una fortaleza templaria.
Tras el traslado de la guarnición, la ciudadela queda sumida en un período de letargo por falta de actividad, lo que la llevaría a un estado imparable de ruina que la ponía en trance de desaparición física, a pesar de la robustez de sus murallas y de la prestancia de sus torreones, que eran conocidos con los nombres: de las Armas, de la Casilla, de la Veleta, del Carbón y, entre todas, destacaba la fabulosa Torre Sangrienta -del Homenaje-, donde según la tradición oral jerezana se llevó a cabo la degollación de los últimos caballeros templarios, que se opusieron a la disolución de su Orden, tras una disposición real del año 1312, firmada por el rey Fernando IV (Diputación de Badajoz).
Iglesia de Santa María de la Encarnación.-
Es el más antiguo de los templos parroquiales de la ciudad. Parece ser de origen visigodo por una inscripción grabada sobre una columna que traducida dice:
Es el más antiguo de los templos parroquiales de la ciudad. Parece ser de origen visigodo por una inscripción grabada sobre una columna que traducida dice:
"El noveno día de las Kalendas de enero de la era 594 (25-12-556) fue dedicada a esta iglesia de Santa María".
El 6 de marzo de 1965 un incendio hizo grandes destrozos en el interior de la iglesia. Custodia este templo una gran riqueza de ornamentos y una buena imaginería sobre la que destacan: la "Magdalena Penitente" atribuida a Mena, la "Virgen de las lágrimas" y un "Descendimiento", obra actual de León Ortega. Proliferan los blasones sepulcrales (Cáceres, Vargas, Figueroas, Girón, etc) algunos de notoria prestancia como el de los Pacheco-Portocarrero, en la Capilla Mayor.
En su aspecto exterior, el templo constituye un macizo conjunto de gran solidez y majestad, con basamentos, angulares y contrafuertes de sillería granítica; Sobre ello despunta la fina y enhiesta aguja de su dombo renacentista y la adusta mole de su torre cuadrangular, de solidísima base de 8 metros de lado, también de granito, que forma un pórtico o atrio de robustísimos pilares, sustentando arcos de medio punto y constituyen el habitual acceso al templo. No se tienen datos de la fecha de la construcción de esta torre, que es, sin dudas, muy posterior a la del templo (Diputación de Badajoz).
Iglesia del Apóstol San Bartolomé.- Hermoso templo parroquial, dedicado al Santo Patrón de la Ciudad. Según la leyenda, su origen se remonta a tiempos de la Reconquista, cuando los reyes de León hacían incursiones por estas, entonces, tierra de moros. La fábrica actual es muy posterior -s. XVI-, pero aún quedan muchos vestigios de su gótica fisonomía anterior que debió iniciarse como ermita en la parte más prominente de la población, que luego se aglutinase en su entorno. Prueba aún más su antigüedad el hecho de que los Templarios, al fortificar esta plaza, la incluyesen dentro del cinturón de sus murallas.
En 1691 se colocó el retablo del Altar Mayor, obra barroca del tallista José de la Barrena. Es muy valiosa la imaginería, sobre la que destacan San Pedro de Alcántara de notable factura, un crucificado de gran fuerza expresiva: "Cristo de la Piedad" y Santa María de la Cabeza de reminiscencias góticas. Abundan los blasonados enterramientos, entre los que merecen especial atención las estatuas yacentes de don Vasco de Jerez y su esposa -1535-.
El exterior del templo es un conjunto arquitectónico de notable aspecto, sobre el que destaca su esbelta y giraldina torre, de forma cuadrangular, con robusta base de sillería de granito sobre la que se asientan cuatro estamentos o cuerpos. Su estilo es barroco con fábrica de ladrillo y aplicaciones de barro cocido y yesería, con revestimientos de vistosa cerámica vidriada. La torre se reconstruyó en 1759 sobre la base de otra anterior arruinada por un terremoto en 1755 (Diputación de Badajoz).
Iglesia de San Miguel Arcángel.-
Notable templo con suntuoso aspecto de colegiata. Su construcción debió iniciarse a finales del siglo XIV, a raíz del establecimiento de los caballeros santiaguistas en la Ciudad, cuando Enrique II hizo merced de ella a esta Orden. Su estilo es barroco, aunque en ella se entremezclan elementos diversos que responden a los distintos períodos de evolución, con adosamiento de nuevas capillas, camarines, etc. El Altar Mayor lo constituye un templete barroco de tres caras, de gran riqueza ornamental, con buenas tallas de los cuatro Evangelistas. Posee también un coro alto con voladiza tribuna dorada y órgano de gran clase.
Notable templo con suntuoso aspecto de colegiata. Su construcción debió iniciarse a finales del siglo XIV, a raíz del establecimiento de los caballeros santiaguistas en la Ciudad, cuando Enrique II hizo merced de ella a esta Orden. Su estilo es barroco, aunque en ella se entremezclan elementos diversos que responden a los distintos períodos de evolución, con adosamiento de nuevas capillas, camarines, etc. El Altar Mayor lo constituye un templete barroco de tres caras, de gran riqueza ornamental, con buenas tallas de los cuatro Evangelistas. Posee también un coro alto con voladiza tribuna dorada y órgano de gran clase.
Su torre barroca es una sólida construcción de ladrillo con aplicaciones ornamentales en barro cocido y basamento de piedra granítica que sobrepasa la altura de sesenta metros, Fue diseñada por el presbítero de la parroquia, don Basileo Fernández Atalaya y comenzó a construirse en el año 1749, concluyéndose la obra en 1760 con la colocación del giraldillo o remate. Según manifestación expresa en su testamento, en esta parroquia, junto a las cenizas de su madre, quiso descansar eternamente el adelantado de la Florida, Hernando Méndez de Soto (Diputación de Badajoz).
Iglesia de Santa Catalina.- Respecto a los restantes templos de Jerez, éste difiere no sólo en su estructura y estilo, sino también en la fecha de su construcción ya que es posterior a las otras tres. Sin embargo conviene destacar que no hay gran diferencia de fechas en lo que respecta a las actuales fábricas de los otros tres templos, puesto que todos ellos fueron ampliados y ennoblecidos a partir del siglo XVI, parejos con el esplendor de Jerez, que en esta época llega al culmen de su grandeza. Su origen está en el siglo XVI, y a diferencia de las otras iglesias, no se aprecian rasgos de una fábrica anterior. El Altar Mayor es una obra barroca de grandiosa hermosura, formado por dos cuerpos sostenidos por columnas salomónicas y rematado por una enorme concha tallada de gallón.
Su ejecución tuvo lugar entre los años 1746-1750 y fue obra de los grandes artífices Ignacio el Tallista y Francisco Martínez Cañet. Es esta la parroquia que atesora la mejor imaginería, destacando del conjunto el "Cristo de la Victoria", "San Pedro de Alcántara" y "San Diego de Alcalá". La torre fue levantada en el año 1762, en su mayor parte con las aportaciones y limosnas de los vecinos como consta en una inscripción existente sobre la misma. Su altura sobrepasa los sesenta metros, rematados por un giraldillo que representa la imagen titular de la parroquia. Entre los valiosos ornamentos que posee esta iglesia hay una custodia barroca del siglo XVIII, donativo del Rey Carlos II en el año 1763 (Diputación de Badajoz).
Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Fortaleza Templaria, Iglesia de Santa María de la Encarnación, Iglesia del Apóstol San Bartolomé, Iglesia de San Miguel Arcángel, e Iglesia de Santa Catalina) de la localidad de Jerez de los Caballeros, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.
Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.


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