Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta Arriba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arriba. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de enero de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de San Sebastián, Ermita de San Bartolomé, Ermita de Santa Ana, Ermita de Nuestra Señora de Tentudía, Fuente de Arriba, y Casa de la Encomienda) de la localidad de Llera, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Sebastián, Ermita de San Bartolomé, Ermita de Santa Ana, Ermita de Nuestra Señora de Tentudía, Fuente de Arriba, y Casa de la Encomienda) de la localidad de Llera, en la provincia de Badajoz.
     Esta localidad se enclava en el extremo noroccidental de la Campiña, ocupando un punto de adscripción concreta difícil de establecer con precisión, correspondiente a un área en la que aquella se solapa con la Tierra de Barros, el Señorío de Feria, la Serena y las sierras de Hornachos. El terreno es predominantemente seco y descarnado de vegetación, con presencia de algunas encinas, olivares y viñas, y sobre todo, matorral.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 71,5 Km2
     Altitud: 481 m.
     Distancia Capital: 105 Km.
     Partido Judicial: Llerena
     Comarca: Campiña Sur
     Gentilicio: Llerense
Ayuntamiento de Llera
     Plaza de España, 1
     06227 Llera (Badajoz)
     Teléfono: 924875001
     Fax: 924875055
     Web: www.llera.es
Historia.-
    Esta localidad se enclava en el extremo noroccidental de la Campiña, ocupando un punto de adscripción concreta difícil de establecer con precisión, correspondiente a un área en la que aquella se solapa con la Tierra de Barros, el Señorío de Feria, la Serena y las sierras de Hornachos. El terreno es predominantemente seco y descarnado de vegetación, con presencia de algunas encinas, olivares y viñas, y sobre todo, matorral.
     Según la tradición, el núcleo ostentaba en la antigüedad el nombre de Gera de Jarandilla o Gera de los Godos. En el siglo XV aún aparece señalado como Hera de Hornachos, indicando su dependencia de este centro. La repoblación en época cristiana se atribuye al Maestre santiaguista Pelay Pérez Correa, con cuya figura se conecta una ermita que todavía subsiste bajo la advocación de Nuestra Señora de Tentudía. La obra actual es la reedificada en 1779 sobre los restos de la originaria por Doña Ana Muñoz Barata y Ayala (Diputación Provincial de Badajoz).
Monumentos.-
     El hito más significativo de la localidad es la iglesia parroquial de San Sebastián, de airosa torre mudéjar realizada en ladrillo pero cuya fábrica original aparece en la actualidad oculta bajo un revoque de cal. Sobre un cuerpo inferior desnudo de componentes formales se erigen otros con doble campanario, el más bajo ciego y ricamente decorado. Como remate ostenta un chapitel moderno con perímetro de pináculos.
     En el interior del templo, merece especial atención el retablo mayor, obra fundamental en su clase dentro del panorama, artístico bajo extremeño. En su realización, llena de vicisitudes, participaron los entalladores Isidro de Aguilar, Rodrigo Lucas, Andrés de Ocampo, Juan Bautista el Joven, Cristóbal Gutiérrez, Juan Oviedo de la Bandera y Luis Hernández, que culminó la obra en 1618, realizando también las figuras de talla. Parte de éstas fueron sustituidas finalmente por pinturas cuya realización, al igual que el dorado de la máquina, corrió a cargo de los pacenses Sebastián Salguero y Gonzalo Sánchez Picaldo. En la actualidad, está sobresaliente realización se encuentra, lo mismo que la torre, maltrecha y en lamentable estado de creciente deterioro.
     Además de la parroquia, resultan de interés las ermitas de San Bartolomé, situada en la finca Las Carboneras, y que algunas fuentes citan como parroquia primitiva; y la ermita de Santa Ana, ésta con cúpula cubierta con atractivas pinturas murales de factura popular. En 1.575 se fundó con esta misma advocación un convento de terciarias franciscanas que en el siglo XVII se trasladó a Los Santos de Maimona bajo la regla de la Concepción.
     Junto con la llamada fuente de Arriba, erigida en el XVI, la población mantiene numerosas edificaciones tradicionales que conservan su fisonomía secular, originando un panorama urbanístico de particular atractivo y pintoresquismo. Muchas de tales viviendas, ostentando blasones en las fachadas y hermosas portadas, rejerías, etc., perduran en las calles Francisco Pizarro, Rafael Gala, Plaza de Luis Rodríguez, etc. (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia Parroquial de San Sebastián.-
     Fue comenzada su edificación en el siglo XV y terminada en el  XVI. Consta de nave única con cabecera plana. La nave, que es de amplias proporciones, está dividida en dos tramos separados por un arco de medio punto que arranca de dos gruesas semicolumnas. La cabecera es un poco más estrecha que la nave y va separada  de ella por un gran arco toral de medio punto en ladrillo.
     Tanto la nave, como la cabecera se cubren con bóvedas de crucería, con nervios también de ladrillo pintados simulando sillares y las claves de piedra pintadas de rojo y oro, igual que las ménsulas de las que arrancan los nervios de la bóveda.
     El edificio, que se alza exento en medio de una plaza presenta adosadas por ambos costados la sacristía y una capilla de gran cuerpo. La sacristía se cubre con bóveda de cañón y dos impostas corridas recorren la parte lata de sus muros longitudinales. La capilla se abre a la nave por un arco de medio punto, cerrado con una verja, y se cubre con bóveda de cañón. En uno de sus muros pueden observarse lápidas. En el exterior también conserva una pequeña ventana de ladrillo de medio punto tapiada.
     Destaca su torre, de planta cuadrada y situada a los pies del templo. Obra de factura mudéjar con casi 40 m. de altura. La torre consta al exterior de cuatro cuerpos, tres de ellos tapiados y el último en el que se encuentran las campanas. La torre se encuentra rematada con balaustrada y por un chapitel moderno, resultado de la reparación al que fue sometido tras ser alcanzado por un rayo a principio de los años ochenta. Es de plata octogonal y con perímetro de pináculos (remates ornamentales  en forma de copas).
El Retablo Mayor en el interior del templo destaca esta pieza, cuya compleja realización se extendió desde 1578 al sevillano  Francisco Isidro de Aguilar y al flamenco  Rodrigo  Lucas. Participaron también en su realización los entalladores Andrés de Ocampo, Juan Bautista el Joven, Cristóbal Gutiérrez, Juan Oviedo de la Bandera. Se trata de una notable obra de severo diseño clasicista, de grandes dimensiones, compuesta por un banco, tres cuerpos y un remate. El remate es un frontón curvo con un medallón en el que figura la imagen de Santiago Matamoros. El programa iconográfico desarrolla  un amplio repertorio  de tallas y pinturas de diversas características y autores. En 1616 se encargaron las pinturas a los pacenses Sebastián Salguero y Gonzalo Sánchez Picaldo. Ellos también fueron los encargados del dorado  de la máquina. Entre las figuraciones aparecen pinturas de diferentes santos y escenas de Jesús y María, sobresaliendo entre las imágenes la del titular, San Sebastián. Las pinturas del banco representan a los padres de la iglesia.
     Destaca así mismo, el Sagrario del Retablo Mayor, el retablo lateral, el coro y la sillería del sotocoro de madera tallada y de sobresaliente mérito, el confesionario y la Pila Bautismal de cantería labrada y que presenta un típico pie con una basa gótica que sostiene la pila gallonada (Ayuntamiento de Llera).

Ermita de San Bartolomé.-
     Situada a las afueras en la finca Las Carbonera y que algunas fuentes citan como la parroquia primitiva. Su construcción fue aproximadamente hacia 1550. Evocada en honor al patrón de la localidad y sobre su ubicación de la que existe una leyenda popular conocida como la “Piedra Blanca” (Ayuntamiento de Llera).

Ermita de Santa Ana.-
     Se localiza dentro del casco urbano. Es una ermita  de sencilla planta y reducidas dimensiones que prevalece como recuerdo de una desaparecida fundación conventual franciscana. Esta fue fundada en 1575 bajo la advocación a Santa Ana. El convento de terciarias franciscanas fue trasladado a finales del siglo XVII a Los Santos de Maimona. De singular importancia son las pinturas murales de carácter popular-religioso que presenta su cúpula de media naranja sobre pechinas, cubierta con bóveda de cañón. Los dibujos están realizados en tonos negros y rojos y el tema principal de la misma es la coronación de la Virgen María, la escena representada es la coronación por Dios Padre y Jesús acompañados de ángeles músicos. Sobre las tres figuras aparece una paloma símbolo del espíritu Santo. El coro de ángeles utiliza, siguiendo la usual iconografía medieval, instrumentos musicales como guitarras y arpas. En la clave, centro de la cúpula, se representa un sol que pudiera ser la representación de Dios, rodeado de numerosos angelotes y ángeles músicos. Sobre las pechinas aparecen los cuatro evangelistas, acompañados de la inscripción de sus respectivos nombres y sus símbolos: San Marcos está acompañado por el León, San Juan del águila, San Lucas por el toro y San Mateo aparece acompañado por un ángel. En la parte inferior hay una balaustrada  que recorre toda la parte inferior de la cúpula sobre los que asoman los “putti” o angelotes, o cabezas aladas (Ayuntamiento de Llera).

Ermita de Nuestra Señora de Tentudía.-
     Se trata de una sencilla construcción del siglo XVI de reducidas proporciones, integrada en el caserío y dedicada a la advocación de Nuestra Señora de Tentudía. Su planta es rectangular, con cúpula en la cabecera y atrio en los pies. La obra actual es la reedificada en 1779 por el Maestre santiaguista Pelay Pérez Correa sobre los restos de la originaria por Doña Ana Muñoz Barata y Ayala (Ayuntamiento de Llera).

Fuente de Arriba.-
     Edificación que data del siglo XVI. Tradicionalmente las mozas iban a por agua, cuenta con dos caños, el bueno y el malo. Recientemente ha sido redescubierto, lo que los mayores de la villa dicen que se llamaba el “Atanor” y que fue sepultado durante la Guerra Civil española (Ayuntamiento de Llera).

Casa de la Encomienda.-
     Perteneciente a la Orden de Santiago. Se encontraba en mal estado en 1494 lo que hace que en 1498 se cierren algunas dependencias. La casa era de una sola planta con corral, alrededor de la cual se organizaban el resto de las dependencias. En 1757 se hace  otra casa en el mismo terreno que la anterior debido al ruinoso estado en el que se encontraba. Dicha casa existe en la actualidad conservando prácticamente la misma forma (Ayuntamiento de Llera).

               Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Sebastián, Ermita de San Bartolomé, Ermita de Santa Ana, Ermita de Nuestra Señora de Tentudía, Fuente de Arriba, y Casa de la Encomienda) de la localidad de Llera, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de San Jacinto, Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Museo de los Gálvez, Pilar de Arriba, Real Fábrica de Naipes, Templete de los Gálvez, y Museo Salvador Rueda - Casa del Poeta) de la localidad de Macharaviaya, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Jacinto, Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Museo de los Gálvez, Pilar de Arriba, Real Fábrica de Naipes, Templete de los Gálvez, y Museo Salvador Rueda - Casa del Poeta) de la localidad de Macharaviaya, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Axarquía Costa del Sol
     Superficie: 7 km2
     Altitud: 50 m
     Latitud: 36º 45'  -  Longitud: -4º 12'
     Distancia a Málaga capital: 27'9 km
Datos demográficos
     Población: 523
     Gentilicio: Macharatungos
Ayuntamiento
     plaza Matías de Gálvez, 2, 29791
     952400042 - 952400026     www.macharaviaya.es
     Macharaviaya es un pueblo blanco de la comarca de la Axarquía a medio camino entre la sierra y el mar. Su historia, estrechamente vinculada a la familia Gálvez, es apasionante, como lo son algunas de sus tradiciones.
     Conocida por haber acogido en su territorio la Real Fábrica de Naipes, Macharaviaya celebra cada 4 de julio las fiestas de la independencia de Estados Unidos. Una celebración con evidente inspiración americana que encuentra su justificación en el propio devenir histórico de la villa.
     En Macharaviaya no puedes perderte sus monumentos: 
     El monumento más antiguo de Macharaviaya es la iglesia de San Jacinto. Se fundó en el siglo XVI, incluso antes de que se constituyera el pueblo, aunque fue reconstruida en 1783. De ahí que su diseño responda a los cánones del estilo barroco clasicista. Las obras de remodelación fueron posibles gracias al mecenazgo de la familia Gálvez. Algunos de sus miembros yacen en el panteón ubicado en el subsuelo del templo, junto a unas esculturas que los representan.
     Macharaviaya debe también a los Gálvez la creación de la Real Fábrica de Naipes. Con ella experimentó un gran auge comercial, debido a su monopolio para vender los mazos de cartas en América. Por su impresionante avance económico, este pueblo llegó a ser conocido como "el pequeño Madrid". La fábrica cesó su actividad en 1815 y el edificio se transformó en viviendas.
     A la familia que propició el desarrollo de Macharaviaya y a la propia historia de este municipio de la Axarquía está dedicado el Museo de los Gálvez. Sus instalaciones acogen además obras de arte contemporáneo y la sede de la Semana Cultural de la villa.
     En agradecimiento a esta misma familia, también se erigió en la entrada de Macharaviaya el Templete de los Gálvez, del siglo XVIII, y una fuente con el busto de Bernardo de Gálvez, por el papel que tuvo en la Guerra de la Independencia de Estados Unidos.
     A tres kilómetros de Macharaviaya, en la pedanía de Benaque, se puede visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación. Se trata de un templo de estilo mudéjar edificado en el siglo XVI sobre una antigua mezquita de la que conserva el alminar, convertido en campanario.
     Muy cerca se localiza la Casa Natal de Salvador Rueda, con enseres, libros y objetos personales del poeta que está considerado el precursor español del modernismo (Diputación Provincial de Málaga).
      Se acomoda en un conjunto de suaves colinas, cuya altura máxima es el monte de Capellanía. Esta
privilegiada  disposición le ha permitido, a diferencia de otras poblaciones  de la Axarquía, presentar un urbanismo más organizado, definido por un gran eje curvo que los vecinos denominan Avenida, y a partir de esa vía se abren otras de desigual trazado, pero manteniendo una cierta estructura equili­brada.
     Macharaviaya tiene su origen antes de la dominación árabe, si tenemos en cuenta un crucifijo conservado en la cueva de la Hiedra, según informa Pascual Madoz, pero su historia más reciente se encuentra en la alquería o mashar de Abu Yahya, aunque la fundación de la población data de 1572. Previamente se había edificado su iglesia, bajo la advocación de San Jacinto, aunque se desconoce su evolución histórica.
     Hasta el siglo XVII, esta localidad se desarrolló como otras tantas, al amparo activo del cultivo de la vid. Un siglo más tarde despunta la familia Gálvez, que se ennobleció y ocupó importantes cargos en la Corte, desarrollando un importante mecenazgo en la villa. Esta familia la integraban, entre otros, Matías, vizconde de Galveston; José, ministro universal de Indias, que fue nombrado marqués de la Sonora; Miguel, que fue embajador en Prusia y Rusia, e introdujo el vino de Málaga en las cortes europeas; Antonio, fundó el Departamento de la Marina en Cádiz, y Bernardo, importante militar, hijo de Matías, sucedió a su padre en el virreinato de Nueva España, y recibió el título de conde de Gálvez por la conquista de la plaza de Pensacola.
     En cuanto a las intervenciones en la villa, en el siglo XVIII se mejoró sustancialmente su trazado, y se empedraron las calles. D. José de Gálvez también logró que se construyera la Real Fábrica de Naipes, dotándola de una intensa actividad, debido al monopolio comercial ejercido con las Indias, hasta tal punto que se llegó a conocer a esta población con el sobrenombre de pequeño Madrid. Pero la empresa más importante fue la construcción de la iglesia y panteón para enterramiento del marqués de la Sonora y de su familia.
     La plaga de la filoxera en el siglo XIX, diezmó el cultivo de la vid, con el consiguiente abandono del campo, y en definitiva, de la villa (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Su núcleo se asienta en un promontorio, rodeado por el Arroyo Iberos, al pie de la Sierra de Los Vélez, ocupando sobre todo la ladera orientada al nordeste. Poblamiento asentado "en cresta" o en "línea de cumbre", que se desarrolla entre los 204-220 m. del Barrio de la Luz, y los 260 m. del acceso por carretera, pasando por los 235 m. de la Plaza de la Iglesia.
     Forma alargada del NO hacia el SE, más estrecho en dirección N-S. Ensanche hacia la carretera de Málaga (Oeste) y Barrio de la Luz (NE), en forma de Y.
     Trazado de origen árabe, con calles angostas y de fuerte pendiente, con la fisonomía del Siglo XVIII casi sin alteraciones. 
     Trama viaria basada en dos ejes de penetración, con calles perpendiculares transversales y estrechas; secciones irregulares. Baja ocupación de las manzanas: 30 %-70 %.
     Vivienda popular entre medianeras, de dos otras crujías, con patios laterales o trasero. Generalmente suelen tener dos plantas.
     La familia de los Gálvez realizan una importante transformación urbanística en la primitiva aldea. El edificio más importante de esta intervención es la Fábrica de Naipes que se construyó en 1775. También se hicieron plazas, fuentes públicas, carnicerías lavaderos y la Casa Consistorial y la Casa de Reales Escuelas de Primeras Letras (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Benaque. Es un caserío próximo a Macharaviaya, sobre una loma cuyas casas, dispuestas a lo largo, finalizan detrás del templo. En esta localidad nació en 1857 el poeta Salvador Rueda, iniciador del Modernismo poético, que murió en Málaga el 1 de abril de 1933. Su casa natal, adquirida por la Real Academia de San Telmo de Málaga, se convirtió en un pequeño museo que evoca la memoria de este ilustre personaje, y fue donada al pueblo, en 1996, para su visita pública (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Iglesia de San Jacinto
     De dimensiones notables, fue construida en 1783, con proyecto del arquitecto Miguel del Castillo y dirección de José Ortega y Monroy. Tiene planta de cruz latina, con crucero destacado por medio de una cúpula que apoya sobre pechinas, y se remata con un cupulín, dominan­do buena parte del paisaje urbano. La nave cen­tral, la capilla mayor, y los brazos del crucero se cubren con bóveda de medio cañón con lunetos. A los pies se alza el coro, con balaustrada de ma­dera que apea sobre un arco carpanel.
     El exterior presenta volúmenes grandes y puros, que reflejan la magnificencia con la que quiso enterrarse la familia de los Gálvez. La portada de los pies, dispone arco de medio punto, columnas corintias sobre plintos, con traspilastras, y frontón curvo interceptado por el escudo real en el tímpano.
     La cripta, de dimensiones similares a las de la iglesia, utiliza el mismo cierre, a excepción del crucero, que lo hace con bóveda de arista.
     Son significativos los bienes muebles que han llegado de este magnífico templo, sobre todo por la unidad de estilo que poseen la mayoría, al ser fruto de una actuación puntual. En el testero de la capilla mayor se conservan tres interesantes lienzos de forma ovalada, uno de ellos en muy mal estado, que representan a San Gordián con San Epinaco, San Bernardo y San Buenaventura, pintura española de buena factura del siglo XVIII. En el altar mayor, un tabernáculo en alabastro y madera dorada, y una serie de lápidas que conmemoran la construcción del templo y la consagración de los diferentes altares, en mármol negro y letras incisas en dorado, que se dis­tribuyen en los lados de la Epístola, del Evangelio y del crucero.
     En la cripta-panteón, se encuentra la lápida conmemorativa de dicha fundación, en el mismo material que las de la iglesia, un escudo heráldico en piedra, con el apellido Cabrera de Córdo­ba, ascendiente de los Gálvez, y varias esculturas funerarias orantes sobre peana en mármol blan­co de la familia Gálvez. La pieza más interesante es el monumento sepulcral de José de Gálvez, realizado en alabastro y mármol negro (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El inmueble fue construido en 1783 bajo la dirección del arquitecto Miguel del Castillo, en estilo barroco tardío complementado con decoración neoclásica.
     Presenta en su interior planta de cruz latina, de uno sola nave cubierta con bóveda de medio cañón. Destaca el crucero tanto en planta como en altura, éste se cubre con cúpula semiesférica sobre pechina dividida por ocho nervios cajeados que inciden en el anillo central. En lo parte superior, un cupulín formado con pilastras corintias cajeadas, alternan con ventanas y sostienen una bóveda semiesférica con nervaduras que arrancan de un medallón central. La capilla mayor y los brazos del crucero se cubren con bóveda de medio cañón y lunetos.
     A los pies, sobre un arco carpanel, se dispone un coro-tribuna con antepecho de balaustrada de modera.
     En su exterior destacan los volúmenes del crucero cubierto con teja a cuatro aguas y la espadaña, ésta, apoyada sobre el testero de lo cabecera, está formado con dos arcos de medio punto entre pilastras cajeadas que sostienen los extremos de un frontón partido coronado de bolas.
     La portada principal, construida en ladrillo, situada o los pies del templo, está precedida de un pequeño atrio. Consta de un arco de medio punto jalonado de columnas corintias, sobre plintos fondeadas de pilastras, frontón partido y escudo real en el tímpano.
     La cripta se encuentra bajo la iglesia, de cruz latina, está cubierta con bóveda de medio cañón excepto en el crucero que se cubre con bóveda de arista.
     A principios del siglo XVI (1505), mandó erigirla el Arzobispo de Sevilla, Don Diego de Deza, consagrándose en 1510. Se reedificó, concluyéndose en 1785 por orden del Rey Carlos III, ayudando a sufragar los gastos la familia Gálvez principal promotora de la obra. El 16 de Junio de 1887 fue consagrada, según consta en una lápida que se conserva. este es el edificio que actualmente existe y está abierto al culto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta iglesia fue levantada, por segunda vez, en el siglo dieciocho (año 1875) sobre el solar que ocupó la anterior, monumento construido en 1505 por orden del arzobispo de Sevilla, Diego Leza, y antes de la fundación del pueblo que tuvo lugar en 1572. Dos siglos después, será reconstruida bajo la dirección de José Ortega Monroy y Miguel del Castillo con el mecenazgo de la familia Gálvez y con los beneficios de la Real Fábrica de Naipes.
     El diseño de la iglesia se basa en una planta de cruz latina de una sola nave, destacando el crucero en plata y alzado. En el interior, merece la pena contemplar la portada y la cripta-panteón que se encuentra bajo la iglesia y en la que existen estatuas de miembros de la familia Gálvez, principales mecenas del pueblo durante el siglo dieciocho.
     La iglesia de San Jacinto, que es a su vez la iglesia Parroquial de Macharaviaya, estuvo durante años en un estado lamentable hasta que fue restaurado con motivo de la conmemoración del Quinto Centenario. Actualmente, y gracias a un convenio que tienen el ayuntamiento y el obispado de Málaga, el templo es de uso compartido, tanto para el culto como para actividades culturales. A cambio de ello el Ayuntamiento se encarga del mantenimiento.
     Construido en 1785 por los Gálvez y destinada a lugar de enterramiento de la familia. Se encuentra bajo la iglesia de San Jacinto (cuya construcción financiaron) y es sorprendente su tamaño, igual al de la misma iglesia. En el mausoleo se encuentran los restos de Don José de Gálvez y de su esposa, así como otros miembros de la familia. Se encuentran también varias estatuas anónimas de los miembros de la familia.
     La familia Gálvez forma parte importantísima de la historia de Macharaviaya ya que fueron los mecenas e impulsores del pueblo. Los Gálvez eran una ilustre familia procedente de Córdoba, que se instalaron en el pueblo en en siglo quince, pero no fue hasta el siglo dieciocho cuando sus miembros engrandecieron a la corona de España, dando cinco hombres de Estado de gran importancia.
José de Gálvez (Marqués de la Sonora) fue su miembro más importante y reconocido. Su paso por los Estados Unidos de Norteamérica dejó cuantiosas huellas, como promover que se fundaran las ciudades de San Francisco (1766) y San Diego (1769), además de su labor apostólica evangelizando a los indios o enseñando nuestra lengua y cultura. Su hermano Matías y el hijo de éste, fueron virreyes de México y alcanzaron notable prestigio, aunque no tanto como José de Gálvez.
     Mediante el Plan de Dinamización del Producto Turístico de la Axarquía se han instalado, dentro del mausoleo, tres paneles informativos, haciendo especial reseña a las estatuas que se encuentran en la cripta.
     El presupuesto de los tres paneles ha sido de 4.506,60 € (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación (Benaque)
     Sencilla obra mudéjar del siglo XVI, tiene planta rectangular y una sola nave, con hornacina abierta en el lado del Evangelio, cabecera recta y presbiterio elevado, cubriéndose con una armadura de tradición mudéjar. Recientemente restaurada y abierta al culto, se puede apreciar la decoración mural realizada entre 1594 y 1656, que traza un interesante horizonte popular con diferentes motivos de santos, y la escena de los condenados al fuego eterno, entre otros aspectos. El exterior presenta la fábrica de ladrillo y mampostería, y la portada con un sencillo arco de medio punto. En cambio, el alminar, mudéjar, reaprovechado de la antigua mezquita, es un interesante ejemplar de planta cuadrada con machón central y cuerpo de campanas abierto con arcos con alfiz (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, de Benaque es la iglesia parroquial de este anejo de Macharaviaya. Se trata de una iglesia de estilo mudéjar del siglo dieciséis, con una torre de planta cuadrangular, cuyo último cuerpo de campanas tiene arcos de medio punto. Esta torre fue el alminar de una antigua mezquita.
     Esta iglesia parroquia, de uso tanto religioso como civil, es un edificio monumental muy singular, pues además de estar construida sobre una antigua mezquita como acabamos de citar tiene en los muros interiores unas pinturas únicas en su género. El edificio fue restaurado a finales de diciembre de 2003, pero no contaba con ningún tipo de señalización informativa, a pesar de su gran interés. De ahí que el Plan de Dinamización del Producto Turístico Axarquía aprobase una actuación por unos unos 4.500 euros consistente en la colocación de tres paneles informativos con las características del edificio, su historia y rehabilitación, y sus pinturas y recuperación (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de los Gálvez

     El museo de los Gálvez, inaugurado en 2005, es un centro dedicado a dar a conocer la historia de la familia Gálvez y Macharaviaya. Mediante audiovisuales, paneles y objetos, se tendrá una visión de este pueblo desde sus orígenes árabes, su época de máximo esplendor en el siglo XVIII con la familia Gálvez y la situación actual. 
     Don José Gálvez y Gallardo (1720 a 1791), Marqués de Sonora y Ministro de las Indias, nació en el seno de una familia hidalga venida a menos que aprovechó todas sus influencias hasta llegar al rey Carlos III. Éste lo nombró, en 1763, con plenos poderes para establecer las reformas pertinentes en América, donde fundó la ciudad que lleva su nombre, Galveston, en el estado de Tejas.
     Su influencia en el municipio dio pie a que fuera conocido como la pequeña Madrid, allá por el siglo XVIII. Su huella quedó reflejada en la reconstrucción de la iglesia, el impulso de la agricultura y la instalación de la Fábrica de Naipes. Gracias a Miguel Gálvez, embajador en la corte de San Petersburgo, Catalina "La Grande" probó el vino de la zona y por su gusto se levantaron los aranceles para su importación.
     El museo cuenta con dos espacios diferenciados, una sala central dedicada a la historia de la Villa y en particular a la familia Gálvez (dividida a su vez en tres aéreas temáticas sobre Los Gálvez y su influencia en Macharaviaya, Los Gálvez en la ciudad de Málaga y Los Gálvez y su influencia en América), y tres salas de exposiciones de artistas contemporáneos.
     La primera es la Sala de Roberto Harvey, en la que se exponen obras de este gran pintor 'pop' norteamericano que residió más de veinte años en el pueblo. La segunda es la Sala de Rafael Carmona, pintor y escultor, vecino de la localidad, que muestra un amplio recorrido de su creación artística. La tercera es la Sala de Exposiciones temporales, dedicada a artistas actuales (Diputación Provincial de Málaga).

Pilar de Arriba
     Data del siglo dieciocho. Se trata de un pilón de agua que perteneció al Palacio de los Gálvez, Casa Natal de Bernardo de Gálvez, nacido en 1746 e importante político y militar español que tuvo un papel destacado en la guerra de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica. La fuente reproduce el busto de este hijo predilecto de la villa que tanto hizo por la prosperidad del pueblo y sus habitantes (Diputación Provincial de Málaga).

Real Fábrica de Naipes
     En los montes de Málaga, en el pueblo de Macharaviaya se instaló en el año 1776 la Real Fábrica de Naipes para la fabricación de barajas de cartas españolas para uso exclusivo d las colonias americanas. Ésta estuvo en funcionamiento durante dos etapas 1776-1791 y 1799-1815 hasta su cierre definitivo.
     Actualmente, el antiguo edificio de la Real Fábrica de Naipes, de dos plantas y de arquitectura popular, está ocupado por viviendas privadas.
     La instalación de la Real Fábrica de Naipes en el año 1772, capacitada para la fabricación de 30000 mazos anuales en régimen de monopolio para las Indias, fue iniciativa de José Bernardo de Gálvez y Gallardo, ministro de Indias. Como localización escogió su ciudad natal, Macharaviaya. 
     El 12 de agosto de 1776, fue aprobado mediante Real Cédula, el establecimiento de la fábrica, nombrando a Félix Solecio como director y recogiendo la necesidad de abrir molinos de papel en lo sitios que hubiera abundante madera.
     El primer contrato que se hizo fue el 21 de agosto de 1776, y que se fue renovando en los años de 1781, 1784 y 1798. 
     Algún tiempo después la mala distribución, problemas de transportes y la competencia desleal de las fábricas piratas, hicieron que la fábrica tuviera que ser clausurada el 6 de octubre de 1791. Entrando en funcionamiento de nuevo ocho años después para clausurar su actividad definitivamente en el año 1815, con la supresión de estanco de los naipes, la liberación de su comercio y la pérdida de las colonias americanas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Los mecenas de la puesta en marcha de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya fueron los hermanos Gálvez, sobre todo José y Miguel, que intentaron situar en su villa de origen un motor de desarrollo importante. El asentista y responsable de la construcción y puesta en marcha de este gran proyecto de la Ilustración fue el técnico y empresario italiano Félix Solesio.
     La Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya se encuentra en el centro de dicha villa, en la calle Real y junto a la iglesia parroquial de San Jacinto. Se sitúa a lo largo de dicha calle, en la parte de la izquierda, en el mismo lado de la iglesia. El entorno de la fábrica de naipes es de gran belleza al estar integrada en una villa típica de la época de la Ilustración, construida gracias a sus mecenas, la familia de los Gálvez.
     La fábrica de naipes de Macharaviaya no se corresponde con el diseño monumental de otros edificios similares como pueda ser la Fábrica de Tabacos de Málaga. Se trata de una construcción fabril erigida a lo largo de una calle, la calle Real, plenamente integrada en el casco urbano. Una torre, hoy desaparecida la diferenciaba del resto de la población. De todas formas, no es un caso excepcional ya que en el Barroco era normal la tipología de fábrica construida a lo largo de una calle. Un ejemplo puede ser la fábrica de pólvora de Málaga en forma de vía urbana con edificios construidos a un lado y otro de la calle Salitre de aquel tiempo.
     El estado actual de los edificios de la antigua fábrica es poco apreciable por su transformación actual en viviendas y por el mismo hecho de ser construcciones con pocas características “fabriles” dado su propio origen como fábrica de tipo barroco a lo largo de una vía pública. Sus interiores también se encuentran muy transformados.
     No ha quedado nada de sus elementos técnicos, aunque las colecciones de naipes tanto originales como en reproducción abundan en museos y colecciones particulares. Algunas se pueden ven en el Museo de los Gálvez de Macharaviaya.
     La venta de naipes funcionaba en España y sus colonias por el sistema de estanco, que establecía un monopolio por el cual se beneficiaba la Real Hacienda. José y Miguel de Gálvez decidieron situar la real fábrica de naipes que llegarían a América, en su villa natal, Macharaviaya. Con ello se beneficiaba a esta localidad con puestos de trabajo y realización de obras. El asentista contratado, Félix Solesio, debía montar la fábrica en seis meses. Se construyó un edificio capaz para 200 operarios, oficinas, enseres y utensilios fabriles, además de viviendas para los empleados. En 1776 se puso en marcha la producción y exportación.
     La fábrica tuvo muchos problemas para poder arrancar y empezó con problemas y productos defectuosos. Además, la falta de capital endeudó sobremanera al asentista Félix Solesio. Todo se complicó después con la Guerra de la Independencia, que paralizó la producción y trajo como consecuencia el cierre en 1815. Aunque después se pensó en su reapertura, todo terminó a partir de 1820 con la independencia de los países iberoamericanos.
     Aunque el actual edificio no destaca por sus características arquitectónicas sí lo hace por su importancia histórica en el desarrollo del municipio.
     La Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya era propiedad de la familia Gálvez, familia formada por cinco hermanos quienes participaron en la aventura americana. Esto abrió una vía de comunicación entre el Nuevo Continente y el municipio hasta el punto de que se le conociera como el pequeño Madrid.
     De esta manera, la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya ostentó el monopolio de este producto para su venta en América hace dos siglos. Su producción se cifraba en 30.000 mazos anuales, fabricados con un papel especial que se adquiría, inicialmente, en Barcelona y Génova, aunque, algunos años después, el papel pasó a elaborarse en Benalmádena. Sin embargo, respecto a esa producción, algunos expertos aseguran que la mayor parte de ella jamás llegó a su destino, por lo que las barajas se pasaban meses en los puertos de Cádiz y Málaga donde acababan pudriéndose a causa de la humedad. Y que las partidas que desembarcaban en Las Indias tenían tan mala calidad que no compensaba el precio tan caro que se hacía pagar por ellas, ya que se consideraban artículo de lujo.
     Como los costes de almacenaje, transporte, distribución y comercialización corrían a cargo del Estado, éste incrementaba el precio en un 15 por ciento. Por ello se ha dicho que el monopolio de Macharaviaya era relativo pues los naipes de contrabando hacían estragos en Perú, Nueva España (México), Argentina, Puerto Rico y Cuba.
     El desequilibrio entre producción y comercialización acabó sumergiendo a la fábrica en una enorme crisis, la cual llevó a la Real Hacienda española a reducir la producción y el precio, medidas que no sirvieron de nada. La Guerra de la Independencia (1808-1814) y las epidemias dieron la estocada final al negocio. Una Real Orden de 1815 puso fin al mismo, autorizando a fabricar naipes en todo el Reino.
     Poco después se subastó el edificio y las instalaciones, al que corresponden los números actuales del 15 al 23 de la calle Real de Málaga. Con los años el edificio quedó convertido en viviendas, parcelando su interior. Se adjudicó por 60.000 reales y había costado al Estado más de 530.000.
     Las cartas eran elaboradas en papel-cartón presentando diferente grosor, dibujos (estrellas, conchas y dados) y colores en el reverso (azul, rojo o verde) (Diputación Provincial de Málaga).

Templete de los Gálvez
     Templete de ladrillo formado por dos cuerpos cuadrangulares, erigido a finales del siglo diecisiete en memoria de la familia Gálvez y sus donaciones. A este templete o humilladero las gentes del pueblo le llaman "Calvario", porque era donde se hacía el Vía Crucis en Semana Santa.
     El origen del mismo se remonta a finales de 1785 cuando Miguel de Gálvez llega a Macharaviaya buscando reposo y tranquilidad, después de una enfermedad que lo mantuvo apartado de sus ocupaciones en la Corte. Durante los ochenta días que tardó en recuperarse realizó una serie de reformas urgentes, entre las que se encontraba el abastecimiento de agua, para lo que mandó construir tres fuentes públicas, que diseñó el arquitecto Manuel del Castillo, un lavadero cubierto y una carnicería, además de empedrar las calles, pavimento que actualmente se conserva en el Conjunto Histórico.
     Para inmortalizar la importancia de tales obras mando levantar a la entrada de la villa el Humilladero con influencia de los monumentos conmemorativos romanos.
     El Plan de Dinamización del Producto Turístico de la Axarquía ha financiado un panel informativo descriptivo del monumento (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Salvador Rueda. Casa del Poeta (Benaque)

     Benaque es un pequeño caserío que dista 2 kilómetros de Macharaviaya. En su entorno podemos visitar la casa en la que nació el poeta Salvador Rueda el 2 de diciembre de 1857 y que él mismo definiría en uno de sus poemas como una «casa pobre».
     Salvador Rueda desempeñó una labor de renovación poética en España parecida a la que realizaba Rubén Darío por esa época en Hispanoamérica. El mismo Rueda, con el tiempo, llegó a emular al gran poeta nicaragüense. Las principales características de su poesía son: el magnífico colorido y la nota de musicalidad, conseguida por medio de nuevos ritmos y originales combinaciones de inusitadas estrofas. Los temas que emplea son muy variados, destacando los que se refieren al mundo de la naturaleza y a la geografía andaluza, que el poeta describe con sorprendente colorido, luz y musicalidad. Por todo ello fue coronado con el titulo de Poeta de la Raza.
     La casa natal del poeta es una vivienda pobre situada en Benaque, donde se conservan sus enseres personales prácticamente igual a como la dejó el poeta. La vivienda cuenta con una puerta de entrada desde la calle y otra de salida al patio, las cuales no reúnen las condiciones mínimas de seguridad. Los objetos; libros y demás, no cuentan con ningún tipo de protección ni de información al visitante. Del mismo modo, la instalación eléctrica no se corresponde con una vivienda de su época.
     A través del Plan de Dinamización del Producto Turístico Axarquía se han llevado a cabo una serie de mejoras en la vivienda que afectan a:
        - la instalación eléctrica, sustituyendo la actual por una nueva consistente en tendido de cable trenzado
        - el techo de madera, pintado a base de betún de judea para su envejecimiento
        - la instalación de alarma, la señalización de seguridad y de incendios
        - la carpintería
        - la protección de elementos singulares, mediante paneles de metacrilato
        - la información al visitante, mediante paneles con los principales detalles de la casa y de la figura de poeta, así como señales y rótulos informativos del resto de elementos de la vivienda
        - la adecuación de la cuadra como sala audiovisual.
     El presupuesto para estas actuaciones ha sido de 57.414,60 € (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Jacinto, Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Museo de los Gálvez, Pilar de Arriba, Real Fábrica de Naipes, Templete de los Gálvez, y Museo Salvador Rueda - Casa del Poeta) de la localidad de Macharaviaya, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

Más sobre la provincia de Málaga, en ExplicArte Sevilla.

lunes, 13 de noviembre de 2023

Los principales monumentos (Iglesia de San Vicente Mártir; Ermita de Nuestra Señora de los Remedios; Capilla de la Aparición o de la Tenería; Ermita de San Roque o de Ntra. Sra. del Rocío; Ermita de Nuestra Señora de las Angustias; Capilla de la Santa Cruz de Arriba; Capilla de la Santa Cruz de Abajo; y Edificios Civiles) de la localidad de Villarrasa, en la provincia de Huelva

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Vicente Mártir; Ermita de Nuestra Señora de los Remedios; Capilla de la Aparición o de la Tenería; Ermita de San Roque o de Ntra. Sra. del Rocío; Ermita de Nuestra Señora de las Angustias; Capilla de la Santa Cruz de Arriba; Capilla de la Santa Cruz de Abajo; y Edificios Civiles) de la localidad de Villarrasa, en la provincia de Huelva.
Ubicación
     Villarrasa, enclavada en la parte norte de la zona denominada CONDADO DE LA PROVINCIA DE HUELVA, se encuentra situada al pie de la carretera nacional A-472, que une las ciudades de Sevilla y Huelva, a la altura del km. 605, cuenta con fácil acceso a la autopista A-49 “Autopista del Quinto Centenario”, que une igualmente estas dos capitales andaluzas, a la altura del km. 4 de la comarcal que une nuestra población con Rociana del Condado.
     Limita al Norte con el término de Niebla, al este con este mismo y el de La Palma del Condado, al Sur con las localidades de Rociana y Bollullos del Condado y al oeste con Niebla.
Breve reseña histórica
     Los primeros vestigios humanos hallados en esta población datan del Calcolítico, hace cinco milenios. De esa época procede el yacimiento de “La Alquería”, constituido por un sepulcro en galería cubierta.
     Queda unido el devenir histórico de lo que es hoy Villarrasa a la Ilipla romana, la Elepla visigoda, la Lebla musulmana y la Niebla de los Guzmanes.
     Los romanos dejaron sus huellas en la zona denominada “El Cortijo”, donde han sido hallados restos de esta época, como una columna de mármol que se conserva en el Museo Arqueológico Provincial.
     Durante la dominación musulmana el territorio de Villarrasa perteneció a la Cora de Niebla, sirviendo de baluarte defensivo de Lebla.
     Villarrasa sale de la órbita islámica cuando el reino musulmán de Aben Mafot y su capital, Niebla, sucumbe ante las tropas cristianas de Alfonso X en el año 1.262.
     Cuando se crea el Condado de Niebla en 1.369, primero en Andalucía, Villarrasa se define como una aldea o lugar más dentro de la jurisdicción de Niebla, es decir está ligada a Niebla jurídicamente aunque con cierta autonomía municipal.
     Es precisamente Villarrasa, uno de los pueblos que inicia el primero movimiento separatista contra la capitalidad y privilegios de Niebla al iniciarse el siglo XVII. En el año 1.602, los vecinos de Villarrasa acuerdan y adoptan una actitud de desobediencia civil contra la Justicia de Niebla, pero permanecería bajo el dominio de ésta hasta el año 1.813, en que consiguió su independencia municipal y la obtención del título de villa otorgado por las Cortes Constitucionales de Cádiz que aprueban la Ley de Señoríos, que acabará con el régimen jurídico del que será llamada “Antiguo Régimen”.
Patrimonio cultural y artístico
     Entre los lugares para visitar destacan la Ermita de Ntra. Sra. de los Remedios, la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir, la Ermita de las Angustias, la Ermita de la Cruz de Arriba, la Ermita de la Cruz del Campo, la Ermita de San Roque, así como los diversos parajes naturales que están dentro del término municipal.
Fiestas y tradiciones
     Entre los diversos festejos podemos destacar:
     La Festividad del Patrón, San Vicente Mártir, el día 22 de enero, realizándose una romería al campo, donde se degusta el típico TOSTON, pan tostado con ajo, aceite de oliva y sardinas. Regado todo ello con mosto joven del año, de la cosecha del municipio.
     Las Cruces de Mayo es una de las más tradicionales celebraciones a lo largo del año. Existen en la localidad dos Hermandades, las denominadas popularmente de la Cruz del Campo y de la Cruz de Arriba, que celebran sus fiestas durante una quincena del mes de mayo cada una, centrando en un fin de semana de esa quincena sus días grandes.
     La Festividad de San Isidro Labrador se celebra el día 15 de mayo con una procesión del Santo por las calles de la localidad y una romería al campo durante el fin de semana y en la que la Hermandad regala a los visitantes mosto y altramuces.
     En Agosto se celebran las fiestas grandes del municipio, en el que tiene lugar la FERIA y fiestas en honor de la Patrona, Ntra. Sra. de los Remedios, comenzando con la procesión de la titular el día 15.
     En diciembre, el día 18, se celebra el día de la Patrona, en el que se conmemora el día de su Aparición a Pedro de la Cruz, el año 1503.
Recursos económicos y sociales
     Villarrasa, como la mayoría de los pueblos andaluces, aún conserva el sabor de antaño en tradiciones que siguen rigiendo el vivir de cada día.
     Su economía se basa fundamentalmente en el sector agrícola y ha marcado con su transformación la evolución del resto de los aspectos de la vida del municipio.
     Aún persisten las tradicionales formas de cultivo de pequeños propietarios que se conjugan con las grandes explotaciones que han implantado nuevos cultivos y por tanto nuevas formas de explotación.
     En su término que mide 71,8 kilómetros cuadrados pueden contemplarse a la vez, grandes extensiones de Dehesas, fundamentalmente en la zona norte del municipio que, debido a lo abrupto del terreno se dedican a Cotos de Caza; zonas de campiña, salpicadas de pequeñas parcelas, donde se mantienen los cultivos tradicionales: cereales, olivo y vid, e importantes zonas dedicadas al cultivo extensivo de nuevos productos, frutales fundamentalmente, que imponen cada vez más el sistema de regadío, que ocupa gran cantidad de mano de obra, manipulándose estos productos en la localidad.
Gastronomía
     Son platos típicos las espinacas con garbanzos, tostón con sardinas, revoltillos con tomate, roscos fritos, pestiños, poleá (Diputación Provincial de Huelva).
      Villarrasa, antiguamente conocida como La Torrecilla del Encinar; adopta su actual nombre a partir del segundo cuarto del siglo XV, topónimo que hace referencia a su evidente situación en una gran planicie. Tiene la configuración de pueblo caminero. Está situada a 61 m. sobre el nivel del mar; en la carretera nacional, y junto a la línea de ferrocarril de Sevilla a Huelva, a 36 Km. de la capital. Cuenta con una demografía estable, de 2.114 habitantes. Su economía es agropecuaria (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     
Iglesia de San Vicente Mártir
     La iglesia, en su construcción original, es un templo mudéjar del siglo XIV con aditamentos barrocos, reconstruido tras el incendio de 1936. Tiene tres naves. La central, más alta y ancha que las laterales, se cubre con techumbre de madera en forma de artesa con tirantas. En cambio, las laterales presentan una sola vertiente, con vigas de madera y ladrillos por tabla.
     El templo posee crucero tripartito, delimitado por cuatro arcos peraltados, se cubre con media naranja sobre pechinas, de 1940. Sin em­bargo, las bóvedas vaídas de las capillas que encabezan las naves la­terales, son las realizadas en las postrimerías del Setecientos, época en que se realizó el camarín de la Inmaculada, que abre al brazo izquierdo del crucero. El brazo opuesto del crucero, que preside la nave lateral del evangelio, también acaba en testero plano.
     Al buque del templo abren dos capillas. La sacramental, adosada a la nave del evangelio, y la de San José a la de la epístola. Ambas presentan una gran autonomía espacial, destacando marcadamente al exterior. La capilla de San José, cúbica, adosada a la nave de la epístola, junto a la torre, se cierra con bóveda de aristas, y se ilumina por un ojo de buey abierto en el flanco occidental. Al situarse el coro al final de la nave central, en las postrimerías del Setecientos, quedó clausurada la puerta principal del templo. Esta portada ojival, de sencillo formato, es obra del siglo XV. Sobre la tribuna del coro alto se abre el ojo de buey, característico de las fachadas mudéjares. En cambio, las naves laterales presentan sendas portadas de fines del siglo XVIII.
     La distribución espacial del edificio se percibe nítidamente desde el exterior. La nave central, más elevada que las laterales, se cubren a dos aguas con tejas árabes. En cambio, las laterales lo hacen a una vertiente. La capilla mayor presenta tres aguas y mansarda. La bóveda semiesférica, que antecede al presbiterio, tiene cuatro aguas y los brazos del transepto una.
     Por último, la torre campanario, cuadrada, con escalera adosada al muro, en su interior se alza en la cabecera del tem­plo, junto a la nave lateral izquierda. Se compone de caña, cuerpo de campanas y chapi­tel. La caña de la torre, desornamentada, remite al cuerpo de campanas, que presenta por cada flanco un arco de medio punto flanqueado por sendas pilastras pareadas. Un banco, provisto de dados y jarras, suaviza el tránsito al chapitel poligonal recubierto con azulejería polícroma.
     En la nave del evangelio, junto a la puerta, es venerada la Virgen de los Dolores, obra anónima sevillana del XIX. Seguidamente se abre la Capilla Sacramental, presidida por un retablo dorado sobre fondo jaspeado, contratado con Joaquín Moreno Daza en 1956. La bóveda y paramentos laterales, están decorados con pinturas murales de Juan Montes. La reja de hierro que clausura el arco de acceso está fechado en 1951. De nuevo en la nave del evangelio, vemos un retablo marco de Ánimas, con un lienzo de la Virgen del Carmen, firmado por el mismo pintor en 1954.
      Tras el arco que marca el crucero, preside la nave el altar del Nazareno. Es una figura de vestir, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1940.
     El presbiterio, acabado en testero plano y cubierto con bóveda de aristas, se decora con pinturas de Juan Montes. En los laterales se representa a la Virgen con el Niño, acompañada por Santa Isabel y San Juanito, con el Padre Eterno y el Espíritu Santo, de impronta murillesca, también de Montes. Y frente, una Oración en el Huerto, de Gassin. En el arranque de los arcos torales se sitúan dos pescantes de hierro, con decoración floral, leones rampantes y cruz, de los que penden sendas lámparas de plata, una del siglo XVIII y otra del XIX. El actual retablo mayor, tiene decoración de yesería dorada sobre fondo jaspeado. La mesa de altar muestra un Crucificado de madera policromada, de caracteres arcaizantes, de la primera mitad del siglo XVI.
     En la nave de la epístola, preside el retablo de la Inmaculada, cuyo camarín presenta espléndida decoración dieciochesca. La Purísima, de pasta de madera, copia de la Cieguecita, es obra de los Talleres Salesianos de Sevilla, bajo la dirección de Geronés Vallés, de 1958. El retablo está ornamentado con yeserías doradas sobre fondo jaspeado con pinturas que representan a San Miguel y San Pancracio, firmadas por J. Mate. Sobre la mesa de altar, una escultura de San Vicente Mártir, de pasta de madera, obra también del taller de escultura de Geronés Vallés, 1954. Hay una cruz de altar, de madera, de recortados perfiles, con pintura de un Crucificado, de fines del siglo XVIII.
     Después abre la capilla de San José, con planta cuadrada y bóveda de aristas con decoración pictórica de temas vegetales. El retablo, de estuco, con decoración de rocallas, querubines y guirnaldas de flores, presenta la imagen del santo Patriarca.
     Bajo arco rehundido en el muro, hay un sencillo retablo, dorado y jaspeado, con el marco de una cruz de fondo, a propósito para recibir un Calvario. Actualmente es presidido por la Virgen del Rosario, escultura sevillana en madera policromada, con Niño de vestir, del último tercio del XVI. Tiene corona de plata del siglo XVIII. Sobre una ménsula lateral aparece el arcángel San Rafael, escultura en madera policromada, obra anónima sevillana de la primera mitad del XVIII; y sobre la otra, la Virgen Niña, escultura que formaría parte de un grupo de Santa Ana maestra, obra anónima sevillana de principios del XVIII.
     A los pies de esta nave se ha conformado la Capilla Bautismal, presidida por una pintura mural del Bautismo de Cristo, firmada por E. Gassin. En el centro hay una pila bautismal, de sencillo fuste sobre podio octogonal.
     En el coro bajo, ubicado al final de la nave mayor está San Sebastián, escultura en madera policromada, del último tercio del siglo XVI. La reja del coro bajo, rehecha, conserva la crestería superior antigua, formada por eses contrapuestas. Está flanqueada por dos campanilleros o tintinábulos.
     En el salón parroquial, antigua Sacristía, hay un pequeño dosel de madera, verde y oro, con decoración de rocallas del siglo XVIII, con su correspondiente Crucificado. El tesoro parroquial conserva algunas pequeñas esculturas de interés. Un Niño Jesús del círculo de Alonso Cano, s. XVII. Hay una Inmaculada, de made­ra policromada, que dicen ser el  modelo de la imagen grande destruida en 1936. Una Virgen del Rosario, escultura en madera policromada, obra anónima sevillana de la segunda mitad del siglo XVIII. Una pequeña escultura de San José, de mediados del XVIII. Una pequeña escultura de San Pascual Bailón, que porta en la diestra la custodia, y en la izquierda un báculo florido con la Inmaculada, obra de fines del XVIII. También se guarda en el tesoro un Crucificado de marfil, de tres clavos, sobre cruz plana; obra hispano­ filipina, de hacia 1675; la cruz, de ébano, tiene cantoneras de plata, lisas, rematadas en cabezas de querubines.
     Conserva una rica y variada orfebrería litúrgica. De la primera mitad del XVII: una ampolleta de óleos. La cruz parroquial, de 1661, mantiene la estructura usual del estilo purista. De mediados del Seiscientos es el incensario de plata. En la misma línea estilística se ejecuta, aunque toscamente, la naveta de plata. Y una cruz de altar de plata, según modelos del Bajo Renacimiento. De estilo purista es el magnífico ostensorio procesional, o custodia de asiento, de autor mexicano, en forma de templete, de plata sobredorada y aplicaciones de esmalte en cabujones. Incorpora varias imágenes de bulto: la Virgen con el Niño en el interior del último cuerpo, San José con el Niño en el remate, los Padres de la Iglesia en los ángulos del cuerpo central, San Gregorio, San Jerónimo, San Ambrosio y San Agustín; y cuatro santos Doctores en el superior: Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Santo Tomás de Aquino y Santa Catalina de Siena. Por tres veces aparece el punzón de la ciudad de México. Puede relacionarse con la donación que Pedro Ximénez Delgado hizo a la Virgen de los Remedios en 1675.
     Pertenecen al legado mexicano de este último, un juego de cáliz, vinajeras y salvilla, en plata dorada, de estilo purista, y un par de blandones de plata en su color. El cáliz de plata sobredorada tiene basamento plano, astil con tambor cilíndrico inferior, subcopa muy marcada por doble moldura horizontal, y decoración de costillas pareadas, querubines superpuestos, roleos y zarcillos a buril. A juego, hay una salvilla o bandeja para vinajeras, con idéntica decoración punteada a buril, y cabezas de querubines. Una pareja de blandones de plata, de estructura arcaizante y rígida, y voluminoso astil, decorado con cardina barroca de factura plana. Con el mismo legado americano puede tener relación un copón de plata sobredorada, presenta igualmente basamento plano, nudo ovoide, decoración de cabujones de esmaltes con incisiones grabadas a buril; la tapa es muy elevada, y se remata con Crucificado de tres clavos sobre cruz plana.
     De principios del XVIII es un portapaz de plata, que ostenta como motivo central al titular, San Vicente. De 1716 es un juego de cuatro blandones de plata, y parte de los ca­ñones de los ciriales, convertidos en cetros. Con posterioridad debieron ejecutarse el par de atriles de chapa de plata sobre madera, con decoración vegetal de flores carnosas y tallos en roleos en torno a un espejo oval.
     Puede fecharse con precisión en 1746, la pieza de mayor calidad del notable conjunto villarrasero de platería litúrgica: una cruz relicario de plata calada sobre terciopelo rojo, con punzón de Gómez. De media­dos del Setecientos es un cáliz de plata sobredorada, caracterizado por el original perfil de abundan­tes molduras en base y astil.
     De la segunda mitad del siglo XVIII son un báculo de plata, la lámpara de plata del presbiterio y el ostensorio de plata sobredorada, con nudo en forma de pelícano. Queda fechada en 1779 una campanilla de plata, de Alexandre. De fines de esta centuria es el cáliz de plata sobredorada, de Gargallo, de estructura rococó. A ello añadimos un par de blandones de plata, con los punzones de Cárdenas y Alexandre. En la línea estilística de la ornamentación neoclásica del s. XIX se sitúan los dos blandones de plata de mayor altura, con los punzones de M. Palomino y de García. Del XIX es la otra lámpara de plata del arco toral del presbiterio (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Edificio tipo basílica en tres naves con cubierta de tejas sobre estructura de madera vista, formadas por vigas principales, secundarias y tablazón de madera en nave principal y con tablazón sustituido por piezas cerámicas vidriadas en naves laterales. Estructura cortante de muros de carga formando cerramiento exterior y pilastras en nave central. Cúpula en altar mayor, y formación de tres ábsides en cabeza de nave.
     Coro de configuración sencilla en parte posterior de nave central lateralmente dispone de pequeñas capillas adosadas, especial mención la situada en la parte izquierda, con cúpula sobre pechinas y decorados con frescos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de Nuestra Señora de los Remedios
     La Patrona de Villarasa recibe culto en la ermita situada en la calle del Hospital o de la Misericordia, nombre proveniente de la institución de beneficencia que se hallaba en aquella calle. En la actualidad, el edificio cuenta con tres naves, de dos tramos cada una. Las arquerías divisorias de naves se componen de dos arcos de medio punto sobre cuadrados pilares con impostas. La nave central se cubre con bóveda de medio cañón, decorada con casetones octogonales. En cambio, las laterales lo hacen con bóveda de aristas, decorada con listel de ovas. Y sobre el presbiterio hay una armoniosa cúpula sobre pe­chinas. El elemento cupuliforme está subdividido por pilastras pareadas.
     El camarín tiene planta rectangular. Su bóveda de aristas está perforada por tres óculos. La ornamentación pictórica, realizada a base de rocallas y ángeles, se enriquece con rocallas de madera dorada. La estancia puede fecharse en 1784.
     Adosada paralelamente a la nave de la epístola hay otra nave, cubierta a una sola vertiente, destinada a almacén. Por el último tramo de la nave lateral izquierda se pasaba a la antesacristía y a la sacristía. A los pies de la ermita se dispone la vivienda del santero, quizás en lo que antaño fuera hospital de pobres transeúntes.
     El edificio experimentó en 1958 una gran restauración. El aumento de altitud se aprecia perfectamente en el arco triunfal, sobre el cual se conserva la pintura de la Aparición de la Virgen de los Remedios, que sirve de referencia.
     En la fachada, la espadaña, perfectamente articulada en el conjunto, se convierte en un segundo cuerpo de la portada. El tejado, a dos aguas, se cubre con canal y redoblón. Sobre el presbiterio voltea la cúpula, elevada sobre tambor octo­gonal. El trasdós de la media naranja luce tejas vidriadas en azul, blanco y amarillo. La linterna, de esbeltas proporciones y rica ornamentación, se eleva con solemnidad  y gallardía. Presenta ocho vanos separados por otros tantos aletones, que conjugan una base octogonal con un alzado cilíndrico. En la decoración de este cuerpo de luces, destacan las piezas de azulejería sevillana en tonos blancos y azules. Por fin, el casquete esférico, que cierra el total, está también recubierto de cerámica vidriada con idénticos colores, forman­do la típica labor del alboaire. En la restauración de 1936 se colocó como remate un San José con el Niño, en sustitución de la efigie de la Misericordia. Finalmente, junto a la portada, hay un cuadro de cerámica, de Mensaque, con la Virgen de los Remedios, de 1954.
     Una vez en el interior, prestamos atención a los bienes muebles. A los pies de la nave del Evangelio, un grabado italiano representa la Resurrec­ción de Cristo. En la misma nave, una hornacina contiene la figura de Santa Teresita del Niño de Jesús, obra de León Ortega. Sobre una peque­ña repisa, un Niño Jesús de morfología montañesina, moderno. Vemos también un óleo de la Huida a Egipto, copia de Murillo, pintado por Ferreira.
     En el camarín de la Virgen, sobre peana dorada, Santa Ana Maestra, y a la Virgen Niña, que forman grupo escultórico con San Joaquín, en madera policromada, obra de Mariano Benlliure, de 1903. Preside la capilla la imagen de la Virgen de los Remedios, en su retablo, obra de Guzmán Bejarano, entre 1976 y 1979. En el frontal de la peana del calado templete, hay un sagrario cuya portezuela se decora con un lienzo de la Verónica, en el que se copia la cabeza del Gran Poder de Sevilla, pintura firmada por Francisco Peláez del Espino, en 1978.
     La frontalera del altar, de plata parcialmente dorada, de estilo barroco mejicano, es la que donara Pedro Ximénez Delgado, en 1675. Se decora con jarras de azucenas entre cartelas, hojarasca, etc. En el friso superior aparecen los monogramas de Jesús, María y José. Dicha pieza de platería americana sirvió de frontal de altar para la eucaristía celebrada por el papa Juan Pablo II en Huelva, el 14 de junio de 1993. La mesa de altar y ambón, a juego con el conjunto, están adornadas con estípites.
     La imagen de la Virgen de los Remedios, es un alto relieve policromado, en cuyo soporte escultórico se ha empleado una técnica mixta: telas encoladas en la mayor parte de la figura, pasta de papel en los rostros y manos, y piezas de madera en la estructura interior. Fue realizada hacia 1500 por un autor anónimo, seguidor de la tradición flamenca y alemana.
     La media naranja conserva pinturas con símbolos de la letanía, portados por ángeles. Es obra del XVIII. En las pechinas están representados Santa Ana Maestra, San José, San Antonio y Santo Domingo, obras de Juan Montes.
     La nave de la epístola queda presidida por un doselete de madera dorada y policromada, con un simpecado de terciopelo rojo, del siglo XIX, en cuyo óvalo se narra la aparición de la Virgen de los Remedios a Pedro de la Cruz en 1503. En un extremo de la nave, formando el medio punto de su bóveda, se encuentra un lienzo que representa la Coronación de la Virgen, con San Joaquín y Santa Ana.
     En una hornacina de esta nave lateral hay una imagen de San Isidro Labrador, obra de León Ortega, de 1949. A continuación hay un grabado italiano de la Epifanía. A los pies de la nave central, una pintura mural del Buen Pastor, firmada por Montes, en 1958. (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Edifcio de tres naves (aproximadamente 15 m.x 18 m.), nave central con bóveda de cañón, y cúpula sobre pechinas; encima del altar rematada con linterna.
     Naves centrales con bóvedas de arco rebajado cruzadas dispone en parte derecha de anexos para sacristía y almacén (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Capilla de la Aparición o de la Tenería
     Se encuentra en el lugar conocido por La Tenería. La capilla, de pequeñas dimensiones, tiene planta rectangular con bóveda de cañón y tres arcos fajones. Está presidida por un azulejo de la Virgen de los Remedios, de Montalván. Más abajo hay una lápida de mármol blanco con el  relieve de la Virgen entre dos querubines, que conserva una inscripción sobre la aparición de la Virgen. La fachada es almohadillada y encalada, con arco rebajado, reja de hierro sencilla y moderna, y rematada por un imafronte en forma de triángulo irregular, con jarros sobre basas en los ángulos (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Capilla de planta rectangular, (5m.x 4m., aproximadamente) realizada en fábrica de ladrillo enfoscado y encalado, con bóveda de medio punto y cubierta inclinada acabada plana (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de San Roque o de Ntra. Sra. del Rocío
     Esta ermita, consagrada al protector contra la peste, se construyó extramuros. Se compone de una sola nave, cubierta con techumbre de madera en forma de artesa con tirantes. Contrasta con esta construcción, de evidente sabor po­pular, una capilla lateral, edificada en el último tercio del Setecientos. En ella recibió culto San Antonio Abad hasta 1936. Abierta en el muro derecho de la nave, goza de auténtica autonomía espacial. En el total resultante, por el exterior, se distingue con la mayor nitidez la yuxtaposición de dos edificaciones. La construcción más anti­gua es la ermita de San Roque. Del siglo XVIII es la capilla lateral.
     En  el  lado  del  evangelio, un  pequeño lienzo del Crucificado de factura popular, del siglo XIX. En la capilla de San Antonio Abad, preside el simpecado de la Hermandad del Rocío, con bordados de Dolores Moya, y la efigie de la Virgen del Rocío, vestida de Pastora, esculpida por Álvarez Duarte, en 1973. Junto con él, figuran el estandarte y el juego de varas de la Hermandad.
     Preside la primitiva cabecera de la capilla el antiguo simpecado, bordado en Huelva por Francisco Contioso, en los años 1969-70, cuyo óvalo es una pintura de la Virgen del Rocío firmado por E. Valor. En un ángulo, una imagen de la Inmaculada, en barro cocido y policromado (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Edificio realizado en fábrica de ladrillo, tipo tradicional, acabado enfoscado y encalado. La planta rectangular en nave principal con cubierta de tablazón de madera y acabado en teja árabe, dispone a la izquierda de pequeña capilla con bóveda sobre pechinas y acabada exteriormente con cubierta de teja sobre estructura de madera (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de Nuestra Señora de las Angustias
     La ermita de las Angustias se construyó en los últimos decenios del siglo XVII en un lugar próximo a la de San Sebastián. Está situada en el acceso oriental de la villa. Esta ermita, desde el punto de vista arquitectónico, presenta dos sectores muy diferenciados, fechables en épocas distintas: la nave, al menos en sus muros y fachadas, podría corresponder a la edificación de 1673-1676; y la capilla mayor y camarín entre los años 1776 y 1786.
     Tras el altar mayor, se dispone la sacristía con bóveda de aristas. Desde ella, a través de una es­calera de caracol, se accede al camarín. Dicha estancia es la más suntuosa del conjunto. Bóveda, pechinas y paramentos se adornan con yeserías, que reproducen emblemas de la pasión de Cristo, rocallas,  canastillas y  guirnaldas de flores y frutas, enlazadas con cintas.
     El imafronte está provisto de sencilla portada, compuesta por puerta adintelada, con baquetón mixtilíneo, flanqueada por pilastras dórico-toscanas. Su entablamento se decora con triglifos, y se cubre con frontón triangular partido, con remates sobre sus vertientes. En el centro, un ático, compuesto por pilastras, retropilastras, y frontón triangular, en cuyo interior un cuadro de cerámica, de 1967, representa a la Virgen de las Angustias. Se remata con una espadaña, de un solo vano, estribos laterales y frontón curvo partido, en cuyo centro se yergue un piñón con su correspondiente cruz de hierro forjado.
     En el muro del evangelio se hallan lienzos de factura popular, de Santa Lucía y de la Anunciación. De un pescante de hierro queda suspendida una lámpara de plata, de principios del siglo XVIII. Otras piezas de arte popular son un crucifijo de altar, y, en una urna, una figura de la antigua imagen de la Virgen de las Angustias, que servía para las visitas domiciliarias y como demandadera. En el interior del camarín se venera la actual imagen de la Virgen, escultura en madera policromada, obra de Antonio Castillo Lastrucci, tallada en 1948. Conserva la diadema de plata, formada por rayos agudos y flameantes, que pertenecía a la antigua imagen, de hacia el año 1700.
     En un arco rehundido del lado de la epísto­la, una escultura de Santa Ana maestra, con San Joaquín, de factura popular del siglo XIX, firmado por Antonio García. Una imagen de la Virgen del Carmen sedente, con el Niño, de te­rracota y telas encoladas, con corona de plata de hacia 1800 (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     La iglesia es de planta de cajón e incorpora en la cabecera el camarín añadido al presbiterio. La nave se articula en cuatro tramos mediante pilastras de orden toscano y, en eje con ellas y sobre el entablamento, se sitúan arcos fajones con lunetos dividiendo la bóveda de cañón de la cubierta. Bajo cada luneto se abre un vano de arco muy rebajado enmarcado por moldura plana con orejetas. En el primer tramo se sitúa el coro alto el cual divide en dos la altura de la nave por medio de un arco carpanel. El presbiterio se encuentra elevado sobre la nave mediante dos gradas, es de planta casi cuadrada, se cubre con cúpula sobre pechinas con tambor circular poco desarrollado dividido en ocho sectores por pilastrillas, alternando paños ciegos con otros centrados por óculos bajo lunetos y sobre las pilastrillas se prolongan anchas fajas lisas que recorren el intradós de la cúpula hasta la roseta central. El camarín, en el que se aloja la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, es de planta cuadrangular, se cubre con cúpula sobre pechinas sin tambor y está decorado profusamente con yeserías que reproducen hojarascas y símbolos pasionarios.
     La fachada principal está situada en el testero de los pies. La portada presenta dos cuerpos y un único vano de acceso enmarcado por un baquetón que se quiebra sobre su dintel a modo de greca. El cuerpo inferior se articula mediante dos pilastras toscanas que soportan el entablamento, se fragmenta en diversos planos de profundidad y presenta la clásica composición de arquitrabe, friso y cornisa, poseyendo esta última un importante juego de molduras y canecillos bajo el alero que se desarrolla para formar un frontón partido, cuyos ángulos se rematan con pináculos. En el centro de este frontón se sitúa el segundo cuerpo o ático el cual consta de dos pilastrillas toscanas y frontón triangular, aloja en su interior un azulejo contemporáneo de la primitiva imagen de las Angustias y en el centro, sobre él, un pinjante. La espadaña se encuentra sobre la cornisa alta; es de un solo cuerpo, con un arco de medio punto y con pilastras de orden toscano, en donde se aloja la campana. El entablamento se remata con frontón curvo partido en cuyo centro resalta un podium de lados curvos sobre el que se asentaba una cruz de hierro forjado.
     La casa del santero se cita desde el siglo XVIII, describiéndose compuesta por dos habitaciones y corral. Entre los restos que se conservan se diferencian bien la vivienda, con dos muros de carga paralelos arriostrados por sus frentes menores, con cubierta a un agua y con el muro norte construido en gran parte con tapial y ladrillo, y el espacio destinado a corral, del que subsisten algunos muros de ladrillo apoyados sobre la nave del templo que indican la existencia de una estancia, hoy desaparecida, que pudo ser una sacristía o una capilla. El muro de la fachada principal se alinea con el primer tramo de la nave, algo retranqueado con respecto al hastial de la ermita. Presenta una portada con jambas prolongadas a modo de pilastras y sobre su dintel un balcón, actualmente tapiado, siguiendo la tradición de la arquitectura civil popular del siglo XVIII en Huelva.
     La fábrica de la ermita es de ladrillo, diferenciándose al menos dos sistemas constructivos, el de la nave, realizado con ladrillo macizo de color rojizo aparejado alternando hiladas a soga y tizón de forma no excesivamente regular, y el de la cabecera, realizada con ladrillo más irregular y de color amarillento aparejado con alternancia de hiladas a soga y tizón pero con las juntas de mortero arenoso muy anchas.
     La primera cita documental que tenemos de la ermita data de 1673, pues en este año Sebastián Bejarano y varios vecinos iniciaron los trámites para ampliar el templo y bendecirlo de forma que fuera apto para oficiar misa en él. Posiblemente de la primitiva ermita existente antes de 1673 no quede nada en el inmueble actual. Aquélla debía de ser una capilla muy pequeña, más cercana a un humilladero, que pudo quedar integrada en la cabecera o como capilla lateral.
     La actual ermita es un templo barroco realizado en dos fases, una en el siglo XVII (1673-1676) y otra en la segunda mitad del XVIII (1776-1786), con numerosas reformas y obras de consolidación posteriores y una construcción aneja para vivienda del santero, documentada desde el siglo XVIII.
     La nave corresponde estilísticamente a formas de un barroco temprano derivado aún de la preceptiva clásica y manierista. En este sentido, la fachada y espadaña recuerdan a algunas de las imágenes del tratado de arquitectura de fray Lorenzo de San Nicolás (1633-1663). Posiblemente esta nave es la parte del edificio labrada a instancias de Sebastián Bejarano entre 1673 y 1676. Tras el terremoto de Lisboa, en la segunda mitad del siglo XVIII, se construyeron el presbiterio y el camarín. El concepto de este nuevo espacio arquitectónico es el de crear un ámbito especial para la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, por lo que participa de las ideas y formas del barroco triunfal andaluz, donde estos espacios autónomos, camarines o capillas sacramentales, tendrán amplio éxito, concentrándose en ellos el máximo de riqueza ornamental. En esta actuación, realizada entre 1776 y 1786, se cierra la media naranja y se coloca la cruz de forja en su cúspide. Con posterioridad, en 1789 se coloca la solería.
     En 1813, el templo se encontraba en completa ruina tras el saqueo por las tropas francesas durante la guerra de la independencia y el traslado de su imagen titular a la parroquia. Al encontrarse la ermita cerrada y tabicada y la casa del ermitaño arruinada, se informa al vicario de Niebla la necesidad de repararlos. Para ello fue necesario vender la viña, única propiedad de la ermita. En 1886, de nuevo el edificio se encontraba en estado ruinoso. En 1888, ya estaba reparado junto con la casa del santero. A principios del siglo XX, se realizaron obras de consolidación de los muros con la colocación de tirantes. En julio de 1936, se produjo el saqueo de los bienes muebles del templo y la quema de los mismos en la plaza del pueblo, salvándose sólo las piezas de plata. En 1987, se hicieron obras de emergencia para la restauración de las cubiertas. En 1993, se reurbanizó la plaza que lo precede y, en 1994, se restableció el culto a instancias de la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias y Santísimo Cristo de la Bondad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Capilla de la Santa Cruz de Arriba
     La capilla de la Santa Cruz de Arriba, Sagrados Corazones de Jesús y María y Ascensión del Señor al Cielo, fue construida entre los años 1988'y 1994 por el arquitecto Francisco Germán Besós, de Huelva. Destaca el retablo de cerámica trianera de la fachada lateral (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Capilla de planta rectangular (5m. x 9m.). Resuelto todo en obra tradicional. Acabado enfoscado y encalado. Acabado en cubierta plana y formando en interior falsa cúpula sobre el santo. Arcada decorativa formada por tres arcos ojivales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Capilla de la Santa Cruz de Abajo
      La capilla de la Santa Cruz, Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y Santo Rosario, Santa Cruz del Campo o Santa Cruz de Abajo fue construida según proyecto del arquitecto sevillano José Joaquín Alberca, y bendecida en 1981. Hay que señalar la cerámica, que imita el estilo sevillano del siglo XIX, del arco de acceso, obra de Juan Aragón, con los quince misterios del Rosario (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Edificio rectangular entre medianeras. Enfoscado y encalado de fábrica de ladrillo. Cubierta plana y bóveda en el interior.
     Dimensiones de 5 m. x 9 m. aproximadamente (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Edificios civiles
     Hay que destacar un interesante conjunto de edificios domésticos del siglo XVIII, algunos con portadas adinteladas y con pilastras dórico-tos­canas, entre los que señalamos los siguientes: la casa de la calle Piñón, nº 14; las casas nº 57 y nº  63 de la calle Larga. Casa nº 69, de la calle Doctor Ríos Ramos. Casa nº 1, en la calle Aparición. Casa nº 26, en la calle San José. Y los números 40 y 57, en la calle Nueva.
      Dentro de la habitual desornamentación de la típica casa de una puerta y dos ventanas, destaca, por el especial tratamiento de la portada, la casa nº 2 de la calle Comandante Haro, antiguamente calle Empedrada.
     Por otra parte, antiguos edificios industriales, como son las bodegas, configuran el aspecto urbanístico de la población (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Vicente Mártir; Ermita de Nuestra Señora de los Remedios; Capilla de la Aparición o de la Tenería; Ermita de San Roque o de Ntra. Sra. del Rocío; Ermita de Nuestra Señora de las Angustias; Capilla de la Santa Cruz de Arriba; Capilla de la Santa Cruz de Abajo; y Edificios Civiles) de la localidad de Villarrasa, en la provincia de Huelva. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia onubense.

Más sobre la provincia de Huelva, en ExplicArte Sevilla.