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sábado, 13 de junio de 2026

El sitio arqueológico Cortijo de San Antonio, en Estepa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Cortijo de San Antonio, en Estepa (Sevilla).  
     Hoy, 13 de junio, Memoria de San Antonio, presbítero y doctor de la Iglesia, que, nacido en Portugal, primero fue canónigo regular y después entró en la Orden recién fundada de los Hermanos Menores, para propagar la fe entre los pueblos de África, pero se dedicó a predicar por Italia y Francia, donde atrajo a muchos a la verdadera fe. Escribió sermones notables por su doctrina y estilo, y por mandato de san Francisco enseñó teología a los hermanos, hasta que en Padua descansó en el Señor (1231) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el sitio arqueológico Cortijo de San Antonio, en Estepa (Sevilla)
     Unos 150 metros al Sureste del cortijo hoy arruinado, se encuentra este yacimiento en la ladera Noroeste de un cerro con cultivo de secano. Según recoge Collantes, existían restos de muros de derretido que fueron destruidos al realizar labores agrícolas, igualmente fueron aprovechados en construcciones modernas los materiales que aparecieron por el terreno. 
     En este lugar situaba Bonsor la Carruca o Marruca de los episodios finales del Bellum Hispaniense, sin embargo tal afirmación parece del todo improbable. Actualmente en superficie tan solo se aprecia material muy fragmentado y disperso entre los que destaca un hacha pulimentada y algunas paredes finas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia:
HISTORIA Y LEYENDA
   San Antonio de Padua que es, después de San Francisco de Asís, el más popular de los santos franciscanos, más bien debería llamarse San Antonio de Lisboa, puesto que nació en dicha ciudad en 1195 y sólo pasó en Padua los dos últimos años de su vida. Aunque de origen portugués, fue acaparado por Italia.
   Después de haber estudiado en el convento de Santa Cruz de Coimbra, en 1220 ingresó en la orden de los hermanos menores, donde cambió su nombre de pila, Fernando, por el de Antonio. Buscó el martirio en Marruecos donde cinco franciscanos acababan de ser asesinados, pero derrotado por la fiebre se lo obligó a reembarcar. La tempestad lo arrojó a las costas de Sicilia y se dirigió a Asís, cuna de su orden.
   A partir de entonces se dedicó a la predicación. Después de haber enseñado teología en Bolonia, recorrió el sur y el centro de Francia, predicó en Arles, Montpellier, Puy, Limoges y Bourges.
   En 1227 participó en el capítulo general de Asís. En 1230 se ocupó de la traslación de los restos de San Francisco. Predicó en Padua y allí murió a los 36 años, en 1231.
     Durante el siglo XIII permaneció en la sombra de San Francisco. Su leyenda se formó y difundió en el siglo XV, gracias a los sermones de San Bernardino de Siena. Por otra parte, su vida legendaria es un calco de la atribuida a San Francisco de Asís, quien se le habría aparecido mientras predicaba en un convento de los franciscanos de Arles.
   Tal es el caso de la Predicación a los peces. Un día, en Rímini, sobre la costa del Adriático, San Antonio predicaba sin éxito ante una asamblea de heréticos. Como su audiencia hacia oídos sordos, se dirigió a la playa y comenzó a predicar a los peces. Apenas hubo comenzado, cuando innumerables peces de todos los tamaños llegaron aprisa, apretujándose unos contra otros y disponiéndose según sus tamaños, de manera que sus cabezas salían del agua. El santo les habló de la bondad del Creador hacia ellos; luego los despidió, como en la misa (ite, missa est) dándoles su bendición. 
     Es evidente que esta pintoresca fábula ha sido inventada para formar pareja con la Predicación de San Francisco a los pájaros.
     Otro tanto ocurre con el motivo de la Virgen entregando el Niño Jesús a San Antonio de Padua, que forma pareja con la Aparición de Cristo Serafín a San Francisco en la escena de la Estigmatización.
     San Antonio de Padua es esencialmente un taumaturgo. En Italia se lo llama Il Taumaturgo, en España, El Milagrero.
     Pero los milagros que se le atribuyen al santo no son nada originales: la mula que se arrodilla ante la hostia, el recién nacido que nombra a su padre, la pierna cortada que vuelve a pegarse… son tópicos  de la literatura hagiográfica. El milagro de la mula, hermana de la borrica del profeta Balaam y del asno del pesebre de Belén, habría ocurrido en la localidad de Bourges.
     Un judío llamado Guillard (es aquel que, después de su conversión, habría fundado la iglesia de Saint Pierre le Guillard) se negaba a admitir la presencia real de Cristo en el sacramento de la Eucaristía. Prometió creer en ello si una mula situada, como el asno de Buridán, entre una ración de avena y una hostia, se inclinaba ante el Santo Sacramento. Con sus plegarias y oraciones San  Antonio consiguió la genuflexión de la mula y de inmediato el incrédulo abjuró de su error.
     El niño recién nacido que habló está copiado de las leyendas de San Ambrosio y de San Briccio. Un marido que sospechaba la infidelidad de su mujer no quería reconocer al niño que creía nacido de una relación adúltera. San Antonio tomó el recién nacido en brazos y le ordenó que dijese el nombre de su padre. El niño, fajado y envuelto en pañales, respondió con la voz de otro de diez años: “He aquí a mi padre”.
     El milagro de la pierna cortada es una copia de la leyenda de los santos médicos Cosme y Damián, o de San Eloy, y los dominicos la atribuyen a San Pedro Mártir. Un joven de Padua confiesa haber dado una patada a su madre en un momento de cólera. San Antonio le dice: “El pie que ha golpeado a un padre o a una madre debería ser cortado.”  De inmediato, el joven que se toma la reprimenda al pie de la letra, se corta el pie. El santo, conmovido por su arrepentimiento, lo curó haciendo la señal de la cruz.
   La lista de estos milagros, que durante mucho tiempo alimentaron el repertorio de la pintura italiana, está lejos de agotarse. Citemos además el descubrimiento del corazón del avaro, que se encuentra en su arquilla o caja de caudales, simple ilustración de un sermón acerca de la avaricia, falsamente atribuido a San Buenaventura (Este sermón es rechazado como apócrifo por los editores de las Obras Completas de San Buenaventura [S. Bonaventurae Opera omnia], publicadas por los franciscanos en Quaracchi, cerca de Florencia), la resurrección de un niño que su madre había dejado caer en un caldero de agua hirviente creyendo que lo acostaba en la cuna, el milagro del vaso de vidrio que un caballero deja caer al suelo desde un balcón sin que se rompa, el sermón oído a distancia por una mujer que no había podido acudir a la iglesia, ejemplo de teleaudición.
CULTO
    Fue canonizado sólo un año después de su muerte, en 1232.
   Hasta finales del siglo XV, el culto de San Antonio permaneció localizado en Padua, que le edificó una magnífica basílica de cúpulas, denominada Il Santo, el santo por excelencia. A partir del siglo siguiente se convirtió, en principio, en el santo nacional de los portugueses, que ponen bajo su advocación las iglesias que edifican en el extranjero; y luego en un santo universal. Tiene dos iglesias bajo su advocación en Madrid: la de San Antonio de la Florida y la de San Antonio de los Alemanes.
   La devoción del pan de San Antonio es de origen relativamente reciente.
   Se lo invocaba para el salvamento de los náufragos y la liberación de los prisioneros. En la actualidad se lo invoca sobre todo para recuperar los objetos perdidos.
   La imaginería popular lo califica de abogado de los objetos perdidos.
   No obstante ¡curioso fenómeno! No existe la menor huella de ese patronazgo antes del siglo XVII. Se ha preguntado con frecuencia por qué misteriosas razones la devoción popular lo había elegido para ese oficio, puesto que son otros los santos a quienes la tradición les atribuye el milagro del anillo, de la bolsa o de la llave encontrados en el vientre de un pez. Según Guy Coquille, que escribiera en 1612, habría que ver en ese fenómeno el efecto de un mal juego de palabras con su nombre: antiguamente se lo llamaba Antonio de Pade o de Pave, abreviatura de Padua (Padova). De ahí, a atribuirle el don de recuperar los épaves (En francés, pecios, bienes mastrencos, objetos perdidos. La palabra epave [del latín expavidus, austado] se aplicaba primitivamente a los animales extraviados), es decir, los bienes perdidos, extraviados, cuyo propietario se ignora, no había más que un paso que dio la etimología popular, que cuenta en su activo con muchos otros chistes del mismo género.
     Según otra explicación, un novicio le habría robado el salterio y él pudo conseguir hacérselo devolver.
   Los fabricantes de porcelana de la localidad de Nevers lo habían adoptado como patrón porque convirtió a un herético impidiendo que un vaso arrojado al suelo se rompiese.
   Los marinos portugueses lo invocaban para tener buenos vientos en las velas. Y para mayor seguridad, fijaban su imagen en el mástil del barco hasta que sus ruegos fueran satisfechos.
ICONOGRAFÍA
   No poseemos ningún retrato auténtico de San Antonio de Padua. Según un cronista paduano, no tenía nada de la ascética delgadez de San Francisco. Por el contrario, era de talla inferior a la media y muy corpulento, con una cabeza redonda y un vientre de hidrópico. Pero el arte no ha tenido en cuenta esos testimonios y le concedió el mismo aspecto demacrado de San Francisco. El dominico Santo Tomás de Aquino, que también era obeso, fue idealizado de la misma manera.
   Está representado con hábito de franciscano, ceñido a la cintura por un cíngulo.
   Los atributos muy numerosos que se le asignan son en su mayoría tardíos y casi todos copiados, igual que sus milagros, de otros santos.
   Las llamas que brotan de su mano proceden de una confusión iconográfica con su homónimo, San Antonio Abad, el anacoreta de Egipto que curaba el fuego de San Antón (el ejemplo más antiguo se encuentra en un fresco de Agnolo Gaddi en la iglesia de S. Croce de Florencia). El corazón inflamado que sustituyó luego a las llamas, viene de San Agustín.
   La rama de lirio, símbolo de pureza, parece ser un esqueje tomado de su panegirista, San Bernardino de Siena. En todo caso puede comprobarse que el lirio abierto no se le concedió como atributo antes de 1450, fecha de la canonización de San Bernardino.
   El Niño Jesús, sentado o de pie sobre un libro, en alusión a la Aparición que tuvo en su habitación, se convirtió en su atributo más popular, pero solo a partir del siglo XVI. Y el arte barroco de la Contrarreforma lo puso de moda. Representado así, con el Niño a quien adora o acaricia, recibe de sus devotos alemanes el nombre familiar de Kindtoni.
   A esos atributos se suman el crucifijo florido, los peces escuchando el sermón y la mula arrodillada ante la hostia.
   Por último, a veces se lo ve colgado como un estilita en las ramas de un nogal que había plantado en su celda, y desde el cual conversa con fray León y San Buenaventura, sentados a los pies del árbol (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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sábado, 16 de mayo de 2026

La Octava de los Remedios, en Estepa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Octava de los Remedios, en Estepa (Sevilla).  
     Hoy, sábado 16 de mayo, forma parte del tercer fin de semana del mes de mayo, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Octava de los Remedios, en Estepa (Sevilla).
     Se celebra el tercer fin de semana de mayo, englobando viernes, sábado, domingo y lunes.
     La Octava de los Remedios, cuyo origen se remonta al año 1743, adquiere su mayor esplendor a finales del siglo XX y comprende en la localidad de Estepa cuatro días de celebración en torno al tercer fin de semana de mayo. Así, desde el viernes los vecinos bailan y cantan en las casetas instaladas a lo largo de la Calle Roya, junto a puestecitos de turrones y tómbolas y atracciones para los más pequeños en el Paseo. Los elementos que singularizan esta actividad ritual son, por un lado, los disparos al aire desde las terrazas de las casas, rememorando la costumbre realizada por los antiguos bandoleros que rendían devoción a la Virgen, y, por otro, la procesión del domingo y ""la Subía"" de la imagen a su camarín el lunes siguiente, acto que mayor expectación, siendo declarado el día fiesta local en Estepa. Constituye la fiesta más significativa para los vecinos del Barrio de los Remedios, popularmente conocidos como ""churreteros"", aunque acuden no sólo el resto de vecinos de la localidad, sino procedentes de otros pueblos, dado el fervor profesado a esta advocación en la Sierra Sur y resto de la provincia que contribuye cada año a garantizar su continuidad.
     El origen de la Octava de los Remedios se remonta al año 1743, recogiendo su mayor esplendor a finales del siglo XX. El termino Octava significa ocho días antes u ocho días después de la celebración de una fiesta litúrgica, que consistía en la realización del octavario ante el Santísimo Sacramento y un día más como función principal. El auge económico que vivió Estepa en el siglo XVIII dio lugar a la creación de cuatro Hermandades del Rosario, siendo la Hermandad de los Remedios una de ellas.
     Antiguamente la Virgen salía tres veces al año, el Jueves Santo, el 9 de mayo, día de su onomástica, y el día de la Novena. 
     Por otro lado, en origen la Iglesia de los Remedios se llamó de la Veracruz, pero le cambió el nombre por éste y la imagen titular pasó a ser la Virgen de los Remedios, siendo su iglesia matriz la de Santa María la Mayor. La leyenda cuenta que el paso de la Virgen fue encontrado en la puerta de la Iglesia.
     Existe una leyenda relacionada con el pasado bandolero de la localidad que cuenta que cuando llegaban los salteadores a Estepa, éstos entraban dando tiros al aire con sus trabucos para que todos los habitantes supieran que entraban a ver a la Virgen. La Guardia Civil, encargada de darles el alto, en esas fechas hacia "la vista gorda" para permitir que la Virgen fuera visitada por éstos. Tras esta visita, los bandoleros salían del pueblo dando tiros para anunciar su salida. El acontecimiento se repetía cada año, sin que nadie objetara nada en su contra.
     Aunque no existen datos exactos del comienzo de la celebración del "Día de la Subía" tras el Domingo de Octava, podría remontarse aproximadamente poco después de la construcción del Camarín.
     Días antes de la Octava, un grupo de mujeres se encarga de todos los preparativos para que la Virgen alcance  todo su esplendor. Estas mujeres realizan esta labor tradicionalmente y forman parte de una misma familia.
     Los preparativos de la fiesta, tanto las casetas particulares como las de hermandades e instituciones, se preparan los días previos en las cocheras y los bajos de las casas de la Calle Roya.
     Desde la Iglesia por todo el paseo de la calle hasta el Cuartel de la Guardia Civil, que está al final, se van montando las atracciones desde el lunes. No se realiza la subasta de los sitios donde se asientan las atracciones, sino que ya tienen un precio fijado por el Ayuntamiento.
     A pesar de que la Octava se celebra el tercer domingo de mayo, día de la procesión, los actos se inician ya desde el viernes, si bien en los últimos años ya desde el jueves se celebran actividades para alargar las fiestas.
     Así, el viernes a las doce los miembros de la Junta de Gobierno se desplazan hasta una vivienda con terraza en la Calle Gilena donde se lanzan tiros al aire, en alusión a la costumbre realizada por bandoleros; por este motivo también esta Virgen es llamada "La Bandolera".
     El Domingo de Octava comienza con la misa en honor de la Virgen de los Remedios en su templo, acompañada del coro rociero y de los piropos que lanzan a la imagen los asistentes. Antes de sacar a la Virgen en procesión se canta su himno y, tras salir a la Plaza de los Remedios, la comitiva procesional comienza su recorrido, que tendrá una parada muy significativa en la Calle Sor Ángela de la Cruz, en la que las monjas le cantan una Salve, mineras que en la Iglesia del Carmen el coro le canta desde los escalones. 
     En la Calle Gilena se preparan unos fuegos artificiales durante la procesión y los participantes recorren la Calle Roya y los puestecitos instalados de turrones, casetas, tómbolas, etc., así como atracciones para los más pequeños en la explanada donde comienza el Paseo de Roya.
     Tras la procesión, las camareras quitan la ropa a la Virgen y las cambian por otras más humildes para el "Día de la Subía" que se realiza el lunes por la mañana, de gran importancia en esta celebración. La Virgen se dispone en su templete cerca de su camarín, que queda en la parte superior de la Iglesia. 
     Desde la mañana del lunes, tras la diana floreada, se reparte aguardiente y chocolate con churros en algunas casetas cercanas a la Iglesia. Sobre las once de la mañana empiezan a llegar los vecinos del Barrio de Los Remedios ("churreteros") y sacan las andas de la imagen de la iglesia hasta la puerta de entrada, donde la multitud se agolpa para meterse debajo de la imagen, que va cambiando de portadoras (casi todas mujeres desde los años cincuenta del siglo XX), de manera organizada pero sin planificación previa. Durante esta actividad, la banda de música municipal, desde la zona alta donde se coloca el órgano, le toca música a ritmo de pasodoble; uno de los pasodobles que inicia la actividad es "La Chiclanera". Cuando se termina, la Virgen se deposita en una cinta transportadora fabricada y colocada para el evento, que la transportará hacia su camarín situado en la zona superior del altar mayor. Desde la parte de la girola, y mediante una gran escalera de mármol rosado, se accede a este camarín, que exhibe la imagen ante la feligresía por un arco de medio punto con decoración barroca, mostrándose a la Virgen sentada en su trono.
     Tras "La Subía", la banda de música realiza un pasacalles por todo el barrio churretero, finalizando así la que es, sin duda, la ceremonia con vistosidad de la Octava de los Remedios. 
     Una de las transformaciones más importantes ha sido el traslado de la fiesta desde la Plaza del Llanete, colindante con la Iglesia, hasta la Calle Paseo Roya. 
     Otra transformación que se ha producido es la desaparición de las vaquillas, pudiendo remontarse su celebración a festejos del siglo XVIII. Siempre se celebró en la Calle Roya, al ser un lugar acotado, con bastante anchura, siendo muy económico poder cerrarla para celebrar este evento. Cuando más auge toma esta celebración es la época del presbítero encargado de la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios a finales del siglo XIX, cuando en una importante restauración de la Iglesia, tras la subida de la Virgen a su Camarín, se organiza por la tarde la suelta de becerras procedentes de la Sierra de Estepa. Tenía lugar el Lunes de la Octava por la tarde, después de la Subida de la Virgen a su Camarín, aunque en los años setenta del siglo XX se cambia al martes para alargar la fiesta un día más. Actualmente ha desaparecido dados los requerimientos burocráticos que precisa el espectáculo.
     La actual Hermandad, a pesar de estar constituida desde hace tres siglos, ha visto aprobar sus Estatutos recientemente y ha elegido a su Junta de Gobierno, siempre funcionaban por tradición generacional. Por otro lado, en los últimos años las autoridades municipales participan en la comitiva procesional.
     El Ayuntamiento corre con los gastos infraestructurales. Así mismo, cede el ingreso de las atracciones de feria a la Hermandad.
     El recorrido procesional con motivo de la Octava de  los Remedios parte de la iglesia erigida en honor a ésta y toma las calles Nueva, Cardenal Spínola, Callejuela del Carmen y Sor Ángela de la Cruz, donde las monjas  cantan una Salve, y retoma las calles Roya, Gilena donde se lanzan cohetes desde las azoteas, Nueva, Mesones y, a su paso por la Iglesia del Carmen, un coro canta desde los escalones. 
     Acto seguido prosigue por la Calle Castillejos, Virgen de la Esperanza y Plaza de los Remedios hasta encerrase en su templo.
     La calle Roya es la vía del casco urbano en la que, con motivo de la Octava de los Remedios, los bajos de las viviendas dejan de ser cocheras y pasan a ser casetas de feria, en las que se montan las cocinas, las barras y música para animar la velada en este día.
     Las casetas las suelen montar hermandades, asociaciones, familias, y grupos de amigos, y la gran mayoría son para obtener fondos, por lo que suelen ser abiertas a todo tipo de público (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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domingo, 10 de mayo de 2026

El sitio arqueológico La Cañada, en Estepa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico La Cañada, en Estepa (Sevilla).  
     Pequeña villa romana, ubicada parcialmente en zona de monte bajo, parte en zona cultivada. Se aprecian sillares por el entorno y formando parte de acumulaciones artificiales de piedras y otros restos, para facilitar el laboreo. Respecto de los materiales, hay escasa presencia de material constructivo: tégulae, ladrillos, algún aplacado de mármol, etc. Entre la cerámica mencionar: fragmentos de dolia, morteros y otros amorfos de común romana (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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domingo, 18 de mayo de 2025

El Museo de Historia Local "Padre Martín Recio", en Estepa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Museo de Historia Local "Padre Martín Recio", en Estepa (Sevilla).
     Hoy, 18 de mayo, es el Día Internacional de los Museos, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Museo de Historia Local "Padre Martín Recio", en Estepa (Sevilla).
     El Museo de Historia Local "Padre Martín Recio", se encuentra en la calle Ancha, 14; en Estepa (Sevilla).
      El edificio del museo fue en origen sede de una fundación de unas Escuelas Pías encomendadas a la compañía de Jesús. Comenzadas las obras en 1671, pronto cambió su destino para convertirse en cárcel, función que mantuvo hasta 1950. En 1993 fue rehabilitado como museo. Organizado en torno a un patio central, el museo tiene una vocación netamente arqueológica, aunque cuenta también con un sala dedicada a la obra de Antonio Aguilar y Cano, autor relevante de la historiografía estepeña del XIX. La planta baja se reserva para exposiciones temporales y diversas dependencias del propio museo, situándose las colecciones en la escalera de acceso, la galería superior y tres salas en torno a ella.
     Se conservan piezas prehistóricas y protohistóricas: útiles líticos, cerámicas, elementos metálicos..; romanas: epígrafes, cerámicas, elementos constructivos y votivos.... De épocas paleocristiana y visigoda conserva también interesantes ladrillos decorados con emblemas religiosos y del periodo islámico restos de cerámica de variados diseños. Quizás la obra más interesante sea un Eros Durmiente del segundo cuarto del siglo II d. C.
     C/ Ancha, 14 
     Más información en la Oficina de Turismo. Tfno: 669952276 (Ayuntamiento de Estepa).
     El edificio que acoge actualmente el Museo Arqueológico Padre Martín Recio, de Estepa, fue construido en la segunda mitad del siglo XVII, para albergar el proyecto de Escuelas Pías, como muestra la ménsula que corona el dintel de acceso. Aunque mantuvo durante bastante tiempo esta función, en el siglo XIX se establecería definitivamente la cárcel del término hasta 1950 y como tal ha quedado instalada en la memoria colectiva popular. 
     Desde 1996, es el Museo Arqueológico Municipal y cuenta con una completa colección expuesta de manera permanente, distribuida entre sus tres salas: 
     - Sala I: la colección comienza en el Paleolítico y se desarrolla en la Edad del Bronce Final, mucho más amplia. Esta se completa con un conjunto de cerámicas orientalizantes procedentes del yacimiento Estepa Tartésica, del Cerro de San Cristóbal.
     - Sala II: muestra un numeroso conjunto de piezas romanas pertenecientes a distintos ámbitos sociales: ánforas, sigillatas, exvotos, epigrafías, etc. Aunque la pieza más destacada de esta época es un Eros durmiente del siglo II d.n.e., hallado en el término municipal. En esta sala, además, encontramos piezas visigodas y otras del periodo árabe de Estepa, en que se denominó Istabba; y piezas cristianas.
     - Sala III: Expone una interesante y completa colección de libros y documentos del insigne pontanés D. Antonio Aguilar y Cano.
     En la Galería Superior se presentan numerosas piezas de la Estepa romana, paleocristiana y visigoda.
     La visita a la exposición arqueológica permanente, tiene un coste de 2,20 €. 
     El edifico cuenta además, de dos Salas de Exposición Temporal en la planta baja, donde conocer proyectos culturales de diversa índole y naturaleza, durante todo el año. La visita a la exposición temporal es gratuita.
Horario
Desde septiembre a diciembre (ambos inclusive): 
     De miércoles a domingos y festivos: 
     Desde las 9:30 h a 13:30 h y desde las 15:30 h a las 18 h.
Desde enero a junio (ambos inclusive):
     No abre todos los fines de semana *.
     De martes a viernes: 
     Desde las 9:30 h a 13:30 h y desde las 15:30 h a las 18 h.
     En verano se recomienda contactar directamente con la Oficina de Turismo para obtener información sobre la apertura y disponibilidad de las visitas: turismoestepa1@gmail.com//66992276
*Contactar con la Oficina de Turismo (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor el Día Internacional de los Museos;
     Desde 1977 el ICOM organiza todos los años el Día Internacional de los Museos (DIM), una ocasión única para la comunidad museística internacional. Ese día los museos que participan en el DIM planifican eventos y actividades creativas relacionadas con el lema del Día Internacional de los Museos, conectan con su público y subrayan la importancia del rol de los museos como instituciones al servicio de la sociedad y de su desarrollo.
     El objetivo del Día Internacional de los Museos es sensibilizar al público sobre el hecho de que “los museos son un medio importante para los intercambios culturales, el enriquecimiento de culturas, el avance del entendimiento mutuo, la cooperación y la paz entre los pueblos”. Se celebra cada año el 18 de mayo o alrededor de esta fecha y los eventos y actividades organizados para la celebración pueden durar un día, un fin de semana o toda una semana.
     El Día Internacional de los Museos reúne cada vez más museos en todo el mundo. En 2021, la celebración amplió su impacto mediante el desarrollo de actividades híbridas en todo el mundo, llegando a 89 millones de usuarios de Internet a través de las redes sociales, artículos de noticias, publicaciones en blogs, podcasts y mucho más (ICOM).
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martes, 18 de marzo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, y Termas de la Haza de Estepa) de la localidad de Sierra de Yeguas, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, y Termas de la Haza de Estepa) de la localidad de Sierra de Yeguas, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de Guadalteba
     Superficie: 86 km2
     Altitud: 450 m
     Latitud: 37º 07'  -  Longitud: -4º 52'
     Distancia a Málaga capital: 90,7 km
Datos demográficos
     Población: 3.452
     Gentilicio: Serranos
Ayuntamiento
     plaza de Andalucía, 1, 29328
     952746002 - 952746176     www.sierradeyeguas.es
     Sierra de Yeguas es un municipio ubicado en la comarca del Guadalteba, en la provincia de Málaga limítrofe con Sevilla. La historia de estas tierras nos remite a tiempos del Neolítico, como diversos hallazgos nos han demostrado. Hoy en día, destaca su tradición artesana del hierro y la madera.
     El municipio de Sierra de Yeguas cuenta con enclaves naturales y zonas de esparcimiento de gran atractivo para el visitante, como la Sierra de los Caballos o los Llanos de Navahermosa, entre otros.
     En Sierra de Yeguas no puedes perderte sus monumentos; 
     En el término municipal de Sierra de Yeguas se han producido hallazgos arqueológicos de importancia, como las villas romanas de los cortijos de Peñuela y la Herriza, las termas de Haza de Estepa, o diversos restos neolíticos.
     En núcleo urbano de Sierra de Yeguas, destaca la iglesia de la Inmaculada Concepción, con su coro y su atrio del siglo XVIII, probablemente el edificio de mayor interés del pueblo (Diputación Provincial de Málaga).
     Situado al norte de la provincia, es un municipio eminentemente llano -a excepción de la Sierra de los Caballos-, con una importante producción olivarera. Los vestigios humanos más antiguos datan del Neolítico, y de época romana se hallan en el municipio los restos de unas termas en la Haza de Estepa, con un mosaico, y de dos villas en los cortijos de Peñuela y de la Herriza. Sin embargo, el núcleo actual fue fundado a mediados del siglo XVI, con la característica estructura ortogonal de las nuevas poblaciones de la Edad Moderna y algunas casas interesantes. El nombre parece que procede del predominio de habitantes dedicados a la cría de ganado equino; junto a la localidad hay un pilar que era el antiguo abrevadero (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Iglesia de la Inmaculada Concepción

      Aunque no se ha datado con exactitud, pare­ce que es fruto de una reconstrucción llevada a cabo en el primer tercio del siglo XVIII sobre un templo del XVI.
     Su interior posee tres naves, más otra de capi­llas entre contrafuertes. La central se cubre con bóveda de medio cañón con lunetos y arcos fajones; a los pies tiene un coro elevado y un so­tocoro sobre dos columnas toscanas. Los tramos de las naves laterales se cubren con bóvedas de arista, de medio cañón o casquetes semiesféricos. Las bóvedas de los brazos del crucero son de medio cañón con lunetos, y sobre el crucero se levanta una bóveda semiesférica sobre pechinas, ornamentada con yeserías florales y los escudos de los marqueses de Estepa. La del presbiterio es una bóveda vaída. Y las tres capillas de la nave de la Epístola, cada una con camarín, cuentan con bóvedas semiesféricas, siendo la más interesante la de la Virgen de los Dolores, con decoración barroca tardía aunque muy reformada en el XX. También merece destacarse la capilla del Sagrario, situada en el extremo del crucero del lado de la Epístola, de planta polilobulada. El entablamento que corona los pilares se decora con ménsulas en el presbiterio y el crucero. La iglesia cuenta con una pequeña portada pétrea, con arco mixtilíneo entre pilastras toscanas y frontón partido con pirámides con bolas y, en el centro, una cruz. La sencilla torre, de finales del XVIII, muy restaurada en el XX, se remata por un chapitel con teja vidriada.
     Todas las imágenes de la iglesia son posteriores a la guerra civil, pero de considerable cali­dad en líneas generales. En el altar mayor hay una Inmaculada. En el testero del Evangelio dos esculturas de calidad: el Cristo de la Vera Cruz, en madera policromada, de Castillo Lastrucci, de 1938, que sigue el modelo de Juan de Mesa, y una Virgen de la Esperanza, de Sebastián Santos Rojas, de 1957. En el extremo del crucero de esa misma nave, hay un excelente retablo del siglo XVIII, con estípites, que alberga un San José. En la nave del Evangelio, en un camarín, un Nazareno atribuido a Navas Parejo, de hacia 1940, y en la capilla situada a los pies, excesi­vamente reformada, en una urna, los llamados «Santos Chiquitos», unas pequeñas esculturas de Jesús del Amor, como Ecce Homo, y de la Virgen de la Sierra, que procesionan los niños el domingo anterior al de Ramos. En las capillas del lado de la Epístola se hallan una Virgen de los Dolores valenciana, de 1941, un Cristo de la Humildad, de Castillo Lastrucci, de 1942, un San Bartolomé, patrón del pueblo, de gran tamaño y con buena policromía, un Cristo Yacen­te y la Virgen de la Soledad, ambos de Castillo Lastrucci y de principios de la década de 1940. En la capilla bautismal, hacia los pies de la nave del Evangelio, hay una pila de mármol veteado, del XVIII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006). 
     Situada en el centro del pueblo, su fábrica general corresponde a una reconstrucción del primer tercio del siglo XVIII. 
     Tiene tres naves más una de capillas entre contrafuertes. Se cubre el tramo central con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos, presentando coro elevado a los pies, y un sotocoro sobre dos columnas toscanas. Las naves laterales se cubren con bóvedas de arista, medio cañón o casquetes semiesféricos, a diferencia del crucero con bóveda semiesférica sobre pechinas, decorándose con guirnaldas vegetales y escudos de los marqueses de Estepa. Los brazos del crucero presentan bóvedas de medio cañón con lunetos y el presbiterio vaída. El interior es un espacio oscuro, en donde la iluminación se centra en la cabecera. Las capillas están decoradas con retablos, además de cubrirse con distintas bóvedas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     El edificio más antiguo con el que cuenta Sierra de Yeguas es su Iglesia Parroquial, que fue mandada construir por el Marqués de Estepa el año 1.559, cuando la encomienda de Estepa se convirtió en marquesado. En 1.578 fue declarada como Parroquia. A tal efecto, Don Miguel Sánchez de Saldaña, Vicario de Estepa, crea la parroquia de Sierra de Yeguas el 19 de Enero de 1.578, y en el año 1.592 la Vicaría de Estepa le concedía la pila bautismal. Hasta entonces, los niños de Sierra de Yeguas se bautizaban en la Roda de Andalucía o en Estepa.
     La Iglesia de la Inmaculada Concepción está ubicada en la Plaza de Andalucía de Sierra de Yeguas y el edificio actual, de estilo renacentista, es del siglo dieciocho. Es de planta de cruz latina, pero irregular en el lado que se llama de la epístola, o sea, entrando a la derecha.
     La irregularidad viene dada por el añadido de capillas: la del Sagrado Corazón, la de la Virgen de las Dolores, la de la Humildad y la de San Bartolomé. Sin embargo, no tiene capilla en ese lado el Santo Entierro, y para buscar las proporciones se hizo en lado contrario, donde está la primitiva pila bautismal de mármol veteado (1.592), que en la actualidad sigue cumpliendo con el fin sacramental. Presenta tres naves y una serie de capillas adosadas que confieren al edificio interés arquitectónico y artístico (Diputación Provincial de Málaga).

Termas de la Haza de Estepa

    Villa rústica y termas del siglo I-II d.C. Los alrededores del yacimiento están ocupados por un olivar y la zona inmediata parece dedicarse al cultivo de cereales, explotaciones orientadas a la producción de pienso estacional de primavera. La zona excavada, correspondiente a la propiamente termal, aparece delimitada por una valla que la separa del terreno de labor circundante.
     La superficie estimada del yacimiento abarcaría, según el estudio realizado, unos 9000 metros cuadrados, habiendo sido investigados los 300 metros que se corresponden con la zona termal propiamente dicha. Esta presentaría un total de once estancias que siguen los esquemas ya conocidos para este tipo de construcciones, apreciándose tipos de opus incertum, mixtum y spicatum, así como suelos enlosados. La labor arqueológica ha constatado la presencia de hallazgos correspondientes a los siglos I y II d.C., a los que pertenece el aprovechamiento de la villa y sus correspondientes termas.
     En su momento, las labores de consolidación de estructuras y pavimentos, así como el vallado de la zona, pudieron resultar un buen modelo a seguir. No obstante, y quizás por el aislamiento del yacimiento y la falta de un seguimiento en su estado de conservación, su estado actual no es el acorde para el esfuerzo realizado en su momento, pudiéndose calificarse como de deplorable. La propuesta lógica sería aquella que estuviera encaminada a subsanar las causas del citado deterioro, para que se conservara con carácter de efectividad en el Patrimonio Cultural de Andalucía (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     El término municipal de Sierra de Yeguas estuvo habitado por lo menos desde época neolítica, como lo atestiguan los diversos objetos de piedra pulimentada encontrados en la zona. Asimismo se han descubierto restos pertenecientes a la época romana, entre los que destacan termas y necrópolis así como cerámica, columnas y monedas.
     Estas termas eran completas, o sea tenían frigidarium (piscina de agua fría), tepidarium (de agua templada) y caldarium (de agua caliente). Aunque se descubrieron hace años, se encuentran en estado de abandono y expuestas a las inclemencias del tiempo. Se llega a las mismas por la carretera que lleva al municipio en el desvío al Cortijo de San José (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, y Termas de la Haza de Estepa) de la localidad de Sierra de Yeguas, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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miércoles, 15 de enero de 2025

El sitio arqueológico Los Canterones, en Estepa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Los Canterones, en Estepa (Sevilla).  
     Enclave turdetano y romano inicial que podría hundir sus orígenes en momentos más antiguos. Ha sido un yacimiento conocido en la bibliografía por sus materiales, incluyendo los dos relieves que hoy se hallan en el Museo Arqueológico de Sevilla. Actualmente es zona forestal, aunque se han practicado algunas labores superficiales y se han quitado piedras, plantado almendros, etc. La ladera norte, la más rica en materiales, es zona agrícola de cereal y actualmente la roturación está avanzando hacia la cima poniendo en peligro el yacimiento. En la zona Sur-Este, la erosión ha afectado bastante. Es poco lo que aparece hoy en superficie, tan solo en la cima, en el sector Noroeste parece haber bastante deposición remanente y se conservan in situ algunas alineaciones de sillares, aforamientos de roca tallados por una de sus caras, oquedades, etc. y hay referencias a un trozo de pavimento de fragmentos de cerámica apisonados que hoy no puede verse. Se aprecian fragmentos de cerámica a mano, pintadas turdetanas, de barniz negro, paredes finas, común romana y sigillata. Hay referencias acerca de láminas de sílex y de restos de estuco rojo.
     Por su extensión, variedad de materiales y hallazgos realizados es, sin lugar a dudas, uno de los yacimientos más importantes del término de Estepa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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domingo, 15 de septiembre de 2024

La Fábrica de Aceite Nuestra Señora de los Dolores, en Estepa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Fábrica de Aceite Nuestra Señora de los Dolores", en Estepa (Sevilla).     
     Hoy, 15 de septiembre, Memoria de Nuestra Señora de los Dolores, que de pie junto  la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora. Fue la nueva Eva, que por su admirable obediencia contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la primera mujer, que por su desobediencia trajo la muerte [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la Fábrica de Aceite Nuestra Señora de los Dolores, en Estepa (Sevilla).
   Almazara de prensa hidráulica con alfage de molturación, aclaradores o "alberquillas", amasadora o "termo", bejinero o aclaradores para arpechín, bombín o depósito de agua con manómetro (fuente de energía para impulsar el agua hacia el pistón de la prensa. 
     Bienes muebles: azarcón, cuba de la masa, cuba de aceite, coladores.   
     Caldera con horno de leña o "paílla".       
     Inmueble formado por una gran nave con solería de caliza ubicado en la nave que fue destinada a la sala de prensado con viga, conservándose aún la capilla.
     En el patio se ubica la torva y el serpentín.
     En su interior entrando por la puerta del patio a la izquierda se localiza el alfage con el molino de molturación a la derecha las prensa y los aclaradores; detrás del molino de molturación se ubica la casilla de la máquina.    
     El piso superior se destinaba a graneros; esta dependencia se abre a una habitación destinada para bodega.
     Muros de ladrillos y cal; y mampostería para alfage (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Nuestra Señora de los Dolores; 
LA VIRGEN DE LOS DOLORES
   El arte patético de finales de la Edad Media concedió un amplio espacio en su iconografía a la Virgen Dolorosa, representada ya con Cristo muerto sobre las rodillas después del Descendimiento de la cruz, ya sola después del Enterramiento de Cristo.
   Estos dos tipos iconográficos se designan con los nombres de Virgen de la Piedad y Virgen de los Siete Dolores. Aquí no hablamos de la Virgen de pie frente a la Cruz (Stabat Mater), o desvanecida  en los brazos de San Juan o de las Santas Mujeres, porque esos temas no han sido representados aisladamente y son inseparables de la Crucifixión.
1. La Virgen de la Piedad
   El grupo de la Virgen de la Piedad se compone, estrictamente, de dos personajes: María y su Hijo desclavado de la cruz, cuyo cuerpo inanimado ella sostiene sobre las rodillas.
   A veces ocurre que la Virgen esté rodeada o enmarcada por san Juan, Magdalena, las tres Marías e incluso por los donantes; pero casi siempre está sola con el cadáver de su Hijo, y esta concentración refuerza el poder emotivo del tema. Así es como se distingue de la escena de la Lamentación al pie de la Cruz (Beweinung Christi) que comporta numerosas figuraciones.
   Se ha querido ver en este grupo conmovedor un fragmento separado de la Lamentación, reducida a dos personajes esenciales por un procedimiento análogo que permitió extraer del grupo de la Cena el de Jesús con su discípulo preferido. Pero esa hipótesis no puede probarse, al menos en el arte alemán cuyos Vesperbilder son muy anteriores a los bajorrelieves de la Beweinung que se hizo popular en el siglo XVI. Según parece, la Virgen de la Piedad deriva más bien del tipo tradicional de la Virgen sentada, por simple sustitución del Niño Jesús por el Crucificado.
Fuentes místicas
   La Virgen de la Piedad, que en italiano se llama Pietà y en alemán Vesperbild, -porque la hora de vísperas, de cinco a siete de la tarde, corresponde en el Breviario al Descendimiento de la Cruz-, es la flor más delicada del misticismo de finales de la Edad Media, una flor de la Pasión, una pasionaria que hizo eclosión en los jardines de monjas.
   El tema ni siquiera está esbozado en los Evangelios ni procede tampoco del culto oficial: es una creación de la imaginación  mística que surgió a principios del siglo XIV, al mismo tiempo que los temas de la Virgen de Misericordia y del Varón de Dolores.
   Basta referirse a las Meditaciones franciscanas del Seudo Buenaventura, mejor aún a las Efusiones del beato Enrique de Berg y a las Revelaciones de Santa Brígida, para comprender en qué ambiente nació este tema realista y visionario a la vez. Las descripciones de Cristo muerto sobre las rodillas de su madre (in sinu matris) que se leen allí, donde parecía más cercano y accesible al corazón de los fieles que levantado sobre la madera de la cruz, concuerdan rasgo tras rasgo con las realizaciones plásticas de los artistas.
   El Minnebüchlein atribuido a Enrique de Berg, llamado Suso, también describe a Cristo muerto en una suerte de treno lírico: «Sus ojos, que brillaban como carbunclos, ahora están apagados. Sus labios, que parecían rosas rojas recién abiertas, están secos y su lengua pegada al paladar. Su cuerpo sangrante ha sido tan cruelmente estirado sobre la cruz que pueden contarse todos sus huesos.»
   Santa Brígida de Suecia atribuye a la propia Virgen esta descripción emotiva de su Hijo descendido de la Cruz: «Lo recibí sobre mis rodillas como un leproso, lívido y magullado, porque sus ojos estaban muertos y llenos de sangre, su boca fría como la nieve, su barba rígida como una cuerda.»
   La mayoría de los historiadores del arte no resistieron la tentación de establecer una relación no sólo de paralelismo sino de filiación entre dichos textos y las obras de arte que parecen derivar de ellos, sin preocuparse por la cronología. Pero las investigaciones recientes condujeron a una inversión del orden de los factores. En la actualidad se admite, en general, que las descripciones realistas de Enrique de Berg y de Santa Brígida, lejos de haber inspirado las obras de arte son sólo la transcripción poética de éstas. Esos textos son para  nosotros un muy precioso comentario de las Vírgenes de Piedad, y nos informan acerca del «clima» místico que les dio nacimiento; pero debe renunciarse a ver programas plásticos en ellos.
Orígenes en el arte alemán y francés del siglo XIV
   Lo que prueba esta teoría es que los primeros Vesperbilder alemanes se remontan a 1320, es decir, son muy anteriores a las Visiones del Seudo Buenaventura y de Santa Brígida.
   Nacido en los conventos de monjas místicas del valle del Rin, ese tema tan femenino y maternal de la Virgen de la Piedad, se difundió algo más tarde en Francia gracias a las numerosas cofradías de Nuestra Señora de la Piedad que encargaron grupos para la decoración de sus capillas, que en los libros de contabilidad se designa con los nombres La Compasión de la Virgen, Imagen de Nuestra Señora la cual sostiene abrazado a Nuestro Señor, Imagen de Nuestra Señora sosteniendo en su regazo otra Imagen de un Dios de Piedad, Dios estando en brazos de Nuestra Señora.
   En todo caso, aunque el nombre italiano de Pietà haya sustituido abusivamente a esas viejas expresiones francesas, es muy cierto que el tema es una creación del arte gótico germano francés y no del arte italiano. En las pinturas del Trecento que cita Mâle, la Virgen está sentada al lado del cadáver de Cristo: ella no lo sostiene sobre las rodillas, en su regazo. Ese tema penetró tardíamente en Italia, donde nunca gozó de la misma popularidad que en Alemania y en Francia. Es interesante recordar en tal sentido que la célebre Pietà de Miguel Ángel, esculpida en 1496 para una capilla de la antigua basílica de San Pedro de Roma, fue encargada por un cardenal francés.
Clasificación  y evolución de los tipos iconográficos
   La evolución de la iconografía de la Virgen de la Piedad prosiguió entre los siglos XIV y XVI.
   Tanto en Alemania como en Francia e Italia se encuentran dos tipos principales, el primero de los cuales comporta numerosas variantes: entre los siglos XIV y XV Cristo está acostado sobre las rodillas de su madre; en el siglo XVI, influenciado por el nuevo ideal del Renacimiento, más preocupado por la belleza formal, está extendido a sus pies, y sólo tiene apoyada la cabeza sobre las rodillas maternales.
A) Cristo sobre las rodillas de la Virgen
   En los monumentos más antiguos (Grupo de madera de Coburgo, hacia 1330; Vesperbild del convento de las ursulinas de Erfurt, hacia 1340), Cristo sentado sobre las rodillas de su madre tiene el torso echado hacia atrás y la cabeza inerte, caída.
   A veces está representado con la estatura de un niño, como la propia Virgen en los brazos de Santa Ana (Anna selbdritt). En ese caso, la Virgen que tiene la ilusión de acunar a su Hijo en brazos, como en los felices tiempos de la infancia, está representada más joven. Esta desproporción no se debe a la torpeza de los escultores, sino a una concepción de los místicos franciscanos. Según San Bernardino de Siena, la Virgen, extraviada por el dolor, sueña que tiene a su Hijo sobre las rodillas, y que lo acuna envuelto en la mortaja como antes en los pañales.
   En el siglo XV se volvió a la representación de Jesús adulto, en la edad en que murió en la cruz. El grupo se desarrolla en la dimensión horizontal, crece en ancho. A veces el cadáver de Cristo está dispuesto horizontalmente, como el cuerpo de un nadador que flota de espaldas, con la herida del costado bien visible; otras, por el contrario, se presenta oblicuamente, en diagonal, apoyando los pies magullados en el suelo.
   Es difícil determinar el lugar de origen de estas variantes. No obstante, parece que la escultura  alemana haya tomado el tipo de Cristo horizontal de la escuela de Bohemia y el Cristo en diagonal, del cual se ven numerosos ejemplos en Westfalia de la escuela de pintura de los Países Bajos, especialmente de Van der Weyden y de Dirk Bouts que habían, uno y otro, adoptado esta preceptiva. Es también el concepto que prima en la Pitié de Villeneuve de Aviñón (Louvre), la más monumental del arte de la Edad Media.
B) Cristo a los pies de la Virgen

   Este grupo de la madre y el hijo adulto que ella apenas puede sostener sobre sus rodillas, fue abandonada a partir del Renacimiento por un arte más preocupado por las proporciones y la lógica. A partir de ese momento casi siempre se ve el cuerpo de Cristo simplemente apoyado contra las rodillas de su madre. El grupo pierde así su profunda unidad, el acento de intimidad y ternura desgarradora, pero gana en verosimilitud y en armonía estructural.
   Esta preceptiva que reemplaza el esquema gótico no es -tal como lo creyera Mâle- una innovación introducida después del concilio de Trento por la iconografía revisada y corregida por la Contrarreforma. Pueden citarse ejemplos a partir del siglo XV, como el Vesperbild de la iglesia San Cristóbal, en Maguncia. Lo cierto es que esta fórmula ha sido adoptada por el arte barroco italiano (Correggio, Carracci) del cual pasó enseguida a España y a los Países Bajos.
   Aunque no pueda  servir como principio  de clasificación,  porque su actitud siempre la misma, el personaje de la Virgen no es menos importante que el de Cristo: la verdad de la expresión del dolor maternal la convierte en uno de los más bellos temas de estudio de la historia de la plástica.
   Es sobre todo el arte francés de los siglos XV y XVI el que ha sacado partido de este tema con una admirable delicadeza en la expresión de los sentimientos, que contrasta con las exageraciones germánicas.
   A veces María observa llorando el cuerpo inerte de su Hijo desfigurado, cuyos brazos rígidos no consigue cruzar; otras, lo abraza con todas sus fuerzas para impedir que los sepultureros se lo quiten.
   El arte español gótico y barroco introdujo en este tema vesperal un ardor más sombrío, y una suerte de voluptuosidad del dolor que está de acuerdo con el carácter de este pueblo.
   Muchas veces la Piedad suele combinarse con el motivo de la Dolorosa (Nuestra Señora de las Angustias) o Virgen de los cuchillos, que España tomó de los Países Bajos. Se encuentran ejemplos de esta amalgama en Sigüenza y en Calatayud (colegiata de Santa María).
   Subrayemos finalmente que en el arte de la Edad Media se encuentra una variante menos difundida de la Piedad de Nuestro Señor (Not Gottes): en vez de estar extendido sobre las rodillas de su Madre, Cristo muerto está sobre las rodillas de Dios Padre.
   A diferencia de numerosos temas religiosos de la Edad Media de los cuales se ha retirado la vida, éste, tan profundamente humano, ha conservado hasta nuestros días su conmovedora eficacia. Todavía se descubren bellos ejemplos en el arte francés de los tres últimos siglos.
2.  La Virgen de las siete Espadas
   Después del Enterramiento de Cristo, la Virgen queda sola con su dolor: por ello en España se la llama Virgen de la Soledad.
   Una iglesia de Roma está dedicada a S. Maria delle Sette Dolori.
   Se la representa con las manos juntas y gruesas lágrimas que corren por sus mejillas.
   Para volver más sensible el dolor de la Virgen se imaginó simbolizarla con una espada que le atraviesa el pecho. El origen de esta representación es la profecía del anciano Simeón (Luc 2: 35) que anuncia a la Virgen el día de la Presentación de Jesús en el Templo, que una espada de dolor le atravesará el alma: Tuam animam pertransibit doloris gladius.
   ¿Cómo se pasó de la Virgen con una espada a la Virgen de las siete espadas? Por la devoción a los Siete Dolores (Septem tristitiae) que se oponen simétricamente a los Siete Gozos de la Virgen (Septem Gaudia B.V. Mariae).
   A partir del siglo XIII se ve aparecer la devoción a los Siete Gozos de la Virgen, popularizada por la orden toscana de los servitas (Esclavos de la Virgen). La devoción a los Siete Dolores es más tardía: fue en 1423 cuando el sínodo de Colonia agregó a las fiestas de la Virgen «la fiesta de las angustias de Nuestra  Señora».
   Hasta el siglo XIV todavía se veneraban sólo Cinco Dolores de la Virgen. En el si­glo XV el número se llevó a siete, que se corresponde con las Siete Caídas de Cristo en el camino del Calvario. La lista no varía demasiado,  salvo en lo relativo al primer Dolor de Nuestra  Señora, que es tanto la Profecía de Simeón como la Circuncisión.
1. Profecía de Simeón (o la Circuncisión);
2. Huida a Egipto;
3. Pérdida del Niño Jesús que permanece en el Templo en medio de los doctores;
4. Cristo con la Cruz a Cuestas; 
5. La Crucifixión;
6. El Descendimiento de la Cruz;
7. El Entierro.
   Así, de los Siete Dolores de la Virgen, tres son relativos a la Infancia y cuatro a la Pasión de Cristo.
Iconografía
   H. Gaidoz hace derivar este tema de la Transfixión de la Virgen a un cilindro caldeo que representa a la diosa asiria Istar.
   Más recientemente, J. Baltrusaitis ha reconocido en el tema de la Virgen de los Siete Dolores la transposición o adaptación de un tema planetario del que se encuentran numerosos ejemplos en el arte de la alta Edad Media.
   Los círculos astrológicos de los siete Planetas habrían comenzado por engendrar el tema de los Siete Dones del Espíritu Santo irradiando alrededor del pecho de Cristo.
   De allí se habría pasado con toda naturalidad a la representación de los Siete Dolores de la Virgen. Para ello bastaba transformar los rayos de la Sabiduría Divina en haz de espadas, y reemplazar en el interior de los tondos las palomas del Espíritu Santo por  los Dolores  de Nuestra  Señora.
   Sea cual fuere el interés de estas remotas e hipotéticas filiaciones, lo más prudente es atenerse a los orígenes directos del tema que podemos situar en el tiempo y en el espacio con extrema precisión.
   La devoción y la iconografía de la Virgen de las siete espadas nacieron en Flandes a finales del siglo XV. Fue Juan de Coudenbergbe, cura de San Salvador de Brujas, quien organizó la primera cofradía de la Virgen de los siete Dolores; y fue Margarita de Austria, gobernante de los Países Bajos, quien fundó, también en Brujas, el primer convento consagrado a Nuestra Señora de los Siete Dolores, y quien ofreció a la iglesia de Brou-en-Bresse un cuadro votivo que la menciona. Finalmente, es en un grabado dedicado a Carlos V, publicado  en Amberes en 1509, donde se ven por primera vez las siete espadas dispuestas en abanico.
   Este tema correspondía demasiado bien a las tendencias generales del arte patético de finales de la Edad Media, como para volverse popular. De Flandes marítimo, que fue su cuna, pasó a Francia y a la Alemania renana. Pero no se mantuvo inmutable: experimentó una evolución en la que pueden detallarse las etapas sucesivas de esta manera:
   Los Siete Dolores de la Virgen en principio están representados simbólicamente por siete espadas. Luego, cada espada tuvo un pomo ornamentado con un tondo que representa uno de los Dolores. Pero al final las espadas desaparecieron y la Virgen apareció rodeada sólo por una aureola de siete tondos.
1. Las siete espadas
   La agrupación de las espadas comporta numerosas variantes. En la mayoría de los casos, las siete espadas reunidas en haz atraviesan el corazón de la Virgen. Están, ya dispuestas en círculo, ya agrupadas lateralmente con la punta hacia arriba, cuatro de un costado y tres del otro.
   En el siglo XVII Van Dyck imaginó renovar esta composición disponiendo las siete espadas alrededor de la cabeza de la Virgen, como los rayos de un nimbo. Pero esta innovación no tuvo éxito.
   A veces, Cristo en el lagar forma pareja con la Virgen de las siete espadas.
2. Los siete tondos
   Este ovillo de espadas erizando el corazón o la cabeza de la Virgen tenía el inconveniente de ser poco plástico y, además, insuficientemente explícito. Los fieles deseaban saber cuales eran los dolores que habían atormentado a Nuestra Señora durante su «Compasión». Para satisfacer este deseo no había otro medio que reeemplazar el haz de espadas simbólicas por tondos explicativos. En principio, se intentó combinar las espadas y los tondos; luego, la segunda versión, favorecida por el ejemplo del Rosario, acabó por eliminar a la primera.
   La Virgen está sentada al pie de la cruz, con las manos juntas o cruzadas sobre el pecho. A veces es una Virgen de la Piedad que tiene a Cristo muerto sobre las rodillas. Alrededor de ella los tondos historiados, dispuestos como las grandes cuentas de un rosario, evocan sus angustias.
   Es el arte flamenco del siglo XVI el que ofrece los ejemplos más numerosos de este tema y de sus aspectos sucesivos (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Solemnidad de Nuestra Señora de los Dolores;
   Una segunda conmemoración de los Dolores de Nuestra Señora surge al calor de la Orden de los Siervos de María, pero en este caso considerando globalmente los sufrimientos de la Virgen a lo largo de toda su vida por su íntima asociación a la Obra de la Redención, y no sólo centrándose en el Calvario, aunque éste fuera el momento culminante. Esta Orden, los servitas, es la institución eclesial que más ha contribuido a expandir la devoción a los Dolores de María. Fundada en el Monte Senario, Florencia, en 1233 con un marcado tinte mariano, ésta arraigó en ella y se fue acrecentando, hasta el punto que  declararon como Patrona a Nuestra Señora de los Dolores el ocho de agosto de 1692. Constituida como instituto mendicante, está compuesta de tres Órdenes: Primera, la de los frailes; Segunda, la de las monjas de clausura, y Tercera, la de los laicos, que fue la gran difusora, junto con las cofradías servitas, agregadas a la Orden, de la devoción a Nuestra Señora de los Dolores y a su hábito, el negro de su viudez, propio del instituto, en forma de escapulario, pues éstas llegaron donde no alcanzaron ni la primera ni la segunda rama, además de que no fueron afectadas, por su carácter seglar, por las exclaustraciones de la Edad Contemporánea. Los servitas solían tener una reunión con los Hermanos de su Compañía del Hábito de los VII Dolores de la Virgen el tercer domingo de cada mes. A principios del siglo XVII comenzaron a solemnizarse estas reuniones, escogiéndose la de septiembre como la principal, hasta que llega a considerarse todo el mes de septiembre como consagrado a la devoción de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María; por ejemplo, el Papa León XIII Pecci concede indulgencia plenaria en la forma acostumbrada cualquier día de septiembre o del día uno al ocho de octubre. El nueve de junio de 1668, el Papa Clemente IX Rospigliosi concedió para ese día, tercer domingo de septiembre, a la Orden de los Siervos de María celebrar Fiesta de los Siete Dolores de la Virgen, con rito doble y octava, y un formulario similar al de 1482, que fue el introducido en lo esencial en el Misal de San Pío V Ghislieri para el Viernes de Dolores.  El dieciséis de septiembre de 1673 la otorgó a la Diócesis de Córdoba el Papa Clemente X Altieri. Fue confirmada por Inocencio XI Odescalchi en 1688, y poco a poco se va extendiendo por toda la Iglesia.  A todos los territorios españoles fue extendida por el Papa Clemente XII Corsini, a petición del Rey Felipe V, el veinte de septiembre de 1735, tras el parecer favorable de la Sagrada Congregación de Ritos, fechado tres días antes.  El Papa Pío VI Braschi, en 1777, concedió a la Diócesis de Méjico indulto perpetuo de rezar Oficio y Misa de los Siete Dolores de Nuestra Señora con rito doble de segunda clase. En 1785, autorizó Misa votiva de los Siete Dolores todos los sábados en la iglesia de los Mínimos de Mallorca. En 1786, concedió a la Diócesis de Santa Fe (Argentina) rezar el Oficio de los Siete Dolores propio de la Orden de Siervos de María. Pío VII Chiaramonti, muy influido por los servitas, la declaró en 1801 fiesta de precepto de segunda clase para la isla de Cerdeña, la concedió a la Archidiócesis de Sevilla en 1807, así como a la Toscana, como doble de segunda clase con octava, y finalmente la extendió a toda la Iglesia Latina el ocho de septiembre de 1814, en memoria de su liberación del cautiverio que le infringió Napoleón, adoptando la misa y oficio de los servitas.  En 1908 el Papa Pío X Sarto la incluyó entre las dobles de segunda clase. Los servitas la celebraban como de primera clase con octava y vigilia, como los Pasionistas, y en Florencia, donde había surgido la Orden de los Siervos de María, y Granada, cuya patrona es Nuestra Señora de las Angustias.
   En la reforma litúrgica de este mismo Pontífice de 1914, con el fin de despejar el ciclo dominical, se fijó el quince de septiembre, día en que ya se celebraba en el rito ambrosiano por no tener octava la fiesta de la Natividad de la Virgen, haciendo pareja con la del día anterior: la Exaltación de la Santa Cruz. Contemplamos desde la perspectiva de la glorificación los frutos de la Redención de la pareja salvadora, Cristo, Nuevo Adán, y María. Nueva Eva. Tras ser reducida a simple conmemoración optativa la fiesta del Viernes de Dolores en el Calendario Universal de 1960, fue suprimida en el actual de 1969 según los criterios de simplificación y eliminación de las duplicaciones, quedando sólo la de septiembre, para dejar lo más libre posible el último tramo cuaresmal, como memoria obligatoria, bajo el título de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores. Su ubicación, en opinión de muchos autores, le perjudica al quedar desarticulada del ciclo pascual.  El antiguo título de Compasión es conservado por la Diócesis de Hildesheim con una fiesta el sábado posterior a la Octava del Corpus, y con la denominación de la Bienaventurada Virgen María de la Piedad, con un bonito Oficio de origen medieval, existe una conmemoración en Goa (India) y en Braga (Portugal) el tercer sábado de octubre (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016). 
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martes, 25 de junio de 2024

Los principales monumentos (Iglesia Nuestra Señora de los Remedios, Edificio San Luis, Museo del Trompo, Casa de los Pardo, Iglesia de San Juan de Dios, y Puerta de Estepa) de la localidad de Antequera (X), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia Nuestra Señora de los Remedios, Edificio San Luis, Museo del Trompo, Casa de los Pardo, Iglesia de San Juan de Dios, y Puerta de Estepa) de la localidad de Antequera (X), en la provincia de Málaga.


Iglesia Nuestra Señora de los Remedios

     La fundación de los Franciscanos Terceros tuvo lugar en 1519 en un lugar apartado del casco urbano, conocido como las Suertes. La lejanía de esta primitiva instalación y la creciente veneración de la Virgen de los Remedios, que una leyenda había convertido en una entrega del apóstol Santiago a fray Martín de las Cruces, nombrada Patrona de Antequera en 1546, plantearon la necesidad de buscar un establecimien­to en la ciudad, lo que se consiguió, tras largos pleitos con la comunidad agustina, en 1607, primero de forma provisional y poco después en el lugar que hoy conocemos. Está documentada la participación de los maestros Gonzalo Yáñez y Fernando de Oviedo en la edificación de la iglesia a partir de 1628, cuando la construcción ya estaba empezada. Las obras se dilatarían en el tiempo: la capilla mayor fue concluida en 1697, y habría que esperar a las primeras décadas del XVIII para ver terminados el camarín mayor y el lateral de la nave del Evangelio, dedicado a la Virgen del Tránsito. La planta desarrolla una cruz latina, con tres naves, la central más alta y ancha que las laterales, y cabecera plana. Cubren la nave principal, los brazos del crucero y el presbiterio, bóvedas de medio cañón con lunetos y fajones, y las laterales, bóvedas vaídas, siendo elíptica la que ciñe la capilla del Sagrario, en la nave del Evangelio. El crucero se destaca con una cúpula de media naranja con óculos en cuatro de los ocho plementos, rematándose con linterna. Arquitectónicamente configuran espacios de interés los camarines. El de la Virgen de los Remedios, en el presbiterio, presenta planta hexagonal con pilastras corintias y bóveda semiesférica rematada en cupulino, ornamentada con yeserías. El de la Virgen del Tránsito, de planta circular y mismo tipo de bóveda, muestra un ornato rococó más tardío.
     Al exterior, de original disposición, la iglesia está precedida de un compás, en cuya tapia se abre una portada manierista rematada por una hornacina con la imagen titular, en barro cocido, flanqueada por vanos enrejados. La fachada del templo, muy sobria, habilita un sencillo acceso en arco de medio punto resguardado por un pórtico con arquería de triple luz apoyada en dos columnas toscanas de caliza roja del Torcal. Remata el conjunto una espadaña de piedra, de dos cuerpos, construida en 1630. Las dependencias conventuales son utilizadas desde 1845 como Ayuntamiento.
     La iglesia es depositaria de un rico patrimonio. Ocupa el testero mayor uno de los retablos más importantes de Antequera, construido en el primer tercio del XVIII por el entallador y estuquista antequerano Antonio Rivero, dorándose entre 1734 y 1737. La espléndida ensambladura articula sus tres calles mediante cuatro enormes columnas salomónicas. La imagen titular, protegida y realzada por un ingenioso templete dorado, realizado por Miguel Asencio en 1721, es obra de transición gótico-renacentista de principios del XVI, repolicromada en sus estofados y carnaciones por Miguel Márquez en 1816. Poseedora de un rico ajuar, una parte se encuentra depositado en el Museo. El programa escultórico del retablo se completa con las imágenes de San Miguel, San Bartolomé, San Francisco y San Luis Rey de Francia, en las repisas laterales, y el dinámico grupo de Santiago entregando a fray Martín de las Cruces la imagen de la Patrona, en el ático.
     Uno de los capítulos más notables del programa ornamental es la pintura al temple que, organizada en recuadros, cubre los paramentos y las bóvedas del templo, prácticamente en su totalidad, ejecutadas en el último tercio del siglo XVII, con la participación de varios talleres y pintores. En la bóveda central se despliegan pasajes de la vida de San Francisco; los paramentos del crucero y de la capilla mayor recogen escenas de la vida de la Virgen, de San José y San Antonio, acompañadas de santos Padres de la iglesia y los Evangelistas; los plementos de la cúpula se reservan para distribuir alegorías de santos, toda una corte celestial y las figuras de la Trini­dad y la Virgen. El resto de los muros se llenan de una menuda decoración de roleos vegetales en color.
     En el muro de los pies de la nave del Evangelio destaca un lienzo de grandes dimensiones de la Inmaculada, del estilo de Mohedano. En la ca­pilla del Sagrario se encuentra una interesante escultura de la Virgen del Rosario, relacionada con el círculo de Pablo de Rojas, y policromía renovada a finales del XVIII. En esta nave se sitúa otra pieza a resaltar: el retablo de San Mi­guel, ocupado por una buena copia del lienzo de Guido Reni; en el mismo retablo, un busto de Dolorosa del estilo de Mena, posible obra de Miguel de Zayas. La siguiente capilla, más bien camarín, contiene una de las obras más singulares del templo, la Virgen del Tránsito, escultura de vestir anónima, fechada hacia 1770, yacente en una cama de aparato de estilo rococó. Y en el testero del crucero otra pieza sobresaliente, el grupo escultórico de la Virgen de los Ángeles o del Refugio, de Andrés de Carvajal, al igual que las pequeñas de San Joaquín y Santa Ana, del siglo XVIII.
     A ambos lados del retablo mayor, en los testeros de las naves del Evangelio y de la Epístola, se levantan sendas maquinarias doradas que enca­jan las esculturas de San José y San Antonio de Padua, respectivamente, de Andrés de Carvajal. Una nueva serie de obras singulares recorre esta última nave: la puerta de cuarterones de acceso a la sacristía, tallada por fray Francisco Núñez en 1699, con emblemas de los Terceros; un gran cuadro de altar con la Coronación de la Virgen, de estilo murillesco; La Aparición de la Virgen con el Niño a San Cayetano, firmado por Fernando Farfán hacia 1668; Santiago entregando la Virgen de los Remedios a fray Martín de las Cruces, de finales del siglo XVII; imagen de San Severo, a la manera de José de Medina, y el Cristo de las Suertes, Crucificado de comienzos del siglo XVI, perteneciente al primitivo monasterio. La iglesia, declarada Monumento en 1973, es la sede canónica de la Hermandad de la Esclavitud de María Santísima de los Remedios Coronada, Patrona y Alcaldesa Perpetua de Antequera (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La actual iglesia, cuyas obras estaban ya iniciadas en 1628, fue dirigida a partir del citado año por los maestros Gonzalo Yáñez y Fernando de Oviedo. La capilla mayor no estaría concluida, sin embargo, hasta 1697. El camarín del altar mayor corresponde a la primera década del siglo XVIII, y aún más tardío es el de la Virgen del Tránsito, situado en la nave del Evangelio. La planta es de cruz latina, con naves laterales y cabecera plana. La nave central, mucho más alta que las laterales, se cubre con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos, al igual que los brazos y presbiterio; el crucero eleva bóveda de media naranja con linterna sobre pechinas lisas. Por otra parte, los tramos de las naves laterales se cubren con bóvedas vaídas y la de la reducida capilla del Sagrario con bóveda elíptica. El alzado de la cruz es de gran sobriedad -respondiendo a un diseño de manierismo desornamentado- con pilastras y entablamento dórico recorriendo todo el templo. Sin embargo, la abigarradísima decoración al temple, que cubre muros y bóvedas, hace de este interior un ejemplo fundamental del barroco andaluz.
     El camarín de la Virgen Patrona, ubicado tras el retablo mayor, tiene planta hexagonal con pilastras corintias dobladas en los ángulos que voltean arcos de medio punto y entablamento; éste recibe las pechinas en las que apoya la bóveda semiesférica rematada en cupulino. Todo ello presenta una finísima decoración de yeserías que se distribuye de manera graciosa. El otro camarín, el de la Virgen del Tránsito se sitúa en la nave del evangelio, tiene planta circular y tanto en el módulo de sus pilastras como en la ornamentación de la bóveda evidencia su carácter tardío y rococó.
     El cuerpo bajo de la iglesia fue revestido de jaspe en la primera mitad del siglo XVIII, fechándose los pilares torales en 1736, el basamento del cancel en 1741 y más tarde, en 1761, se realizó el púlpito.
     El exterior de la iglesia presenta una disposición bastante original en su fachada de los pies, estando precedida de la tapia del compás en la que se abre una portada de pilastras almohadilladas que remata en hornacina con imagen titular en barro cocido. La fachada propiamente dicha es muy sencilla con acceso de arco de medio punto cobijado por un pórtico cuyo tejadillo apoya en tres arcos y estos en dos columnas toscanas sobre plintos en caliza roja del Torcal. La interesantísima espadaña, realizada en 1630 por el cantero Pedro de Arévalo, es totalmente de piedra y presenta dos cuerpos con dos y un claro respectivamente.
     La primera fundación de Antequera de los Franciscanos Terceros se hizo en el año 1519 en el lugar llamado de las Suertes, situado no lejos de la fuente de la Yedra. Allí comenzó a ser venerada la pequeña imagen de la Virgen de los Remedios, entregada a fray Martín de las Cruces por el apóstol Santiago, según cuenta una piadosa leyenda de la época; siendo traída repetidas veces hasta la ciudad en rogativa por causa de las más diversas calamidades. Lo alejado del emplazamiento del monasterio y el gran aumento de la devoción de la imagen de los Remedios, hizo que fuera nombrada patrona de la ciudad en 1546, animando a los frailes a trasladarse a Antequera, lo que, desde el primer momento, provocó la interesada oposición del resto de las órdenes religiosas, particularmente los Agustinos, que veían amenazada su preponderancia. Tras varias gestiones se llevó a cabo el traslado en 1607, instalándose provisionalmente en la esquina de las calles de San Bartolomé y Estepa, pasando poco después a ocupar el emplazamiento definitivo, casi enfrente del anterior (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Catalogado como iglesia, tiene un altar mayor presidido por un enorme retablo barroco con columnas salomónicas cuya exuberancia choca nuevamente con la sobriedad y sencillez del exterior del templo. Es la patrona de la ciudad y el edificio está declarado como Monumento Histórico-Artístico Nacional.
     Según la leyenda, el apóstol Santiago entregó a Fray Martín de las Cruces la imagen de la Virgen de los Remedios que es traída repetidas veces hasta Antequera en rogativa, por causa de las más diversas calamidades. Ante esta gran devoción, es nombrada patrona de la ciudad y los padres Franciscanos Terciarios se establecen en 1607 en calle Estepa, centro de la localidad.
     La actual iglesia de los Remedios es obra de los maestros González Yáñez y Fernando de Oviedo. Las obras en 1628 ya comenzadas, se dilatarían hasta 1697.
     La fachada presenta una disposición bastante original estando precedida de una tapia de carácter manierista. La del buque del templo es bastante sencilla destacando un pórtico cuyo tejado se apoya en dos columnas toscanas y la bellísima espadaña totalmente realizada en piedra que data de 1630.
     La planta de la iglesia es de cruz latina, con naves y capillas laterales, presentando cabecera plana. La nave central, mucho más alta que las otras, se cubre con bóveda de medio cañón, dividida en cinco tramos mediante arcos fajones dobles. El crucero queda cubierto por una cúpula de media naranja.
     En general la arquitectura de este interior responde a un manierismo muy sobrio y elegante, que contrasta con la vistosísima decoración al temple que recubre todas sus paredes y bóvedas, así como con el muy barroco retablo mayor.
     La escultura de la Virgen de los Remedios, es obra de principios del siglo XVI, en la que se advierte la transición del gótico al renacimiento (Diputación Provincial de Málaga).

Edificio San Luis

     Jerónimo Cuervo es au­tor también del Edificio San Luis, en la calle Infante Don Fernando, creado como sede del Colegio de segunda enseñanza San Luis Gonzaga en 1880, hoy Fundación Municipal de Cultura (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El proyecto de edificio es de 1878 y su diseño se corresponde a la propuesta del arquitecto Jerónimo Cuervo González. Su presupuesto fue de 102.211 pesetas, subvencionando el estado las obras en 80.000 pesetas. El inmueble se piensa para sede del colegio de segunda enseñanza San Luis Gonzaga. En un primer momento se encarga el proyecto al arquitecto Fernando de la Torriente, que no prosperó. Su obra concluye en 1880. El resultado final, es un edificio con tres fachadas de estilo dentro del historicismo eclético, de adscripción neoclásica (Ayuntamiento de Antequera).

Museo del Trompo
     Un arquitecto antequerano reúne en su casa más de 500 ejemplares de este juego y él mismo se encarga de mostrarlos a los visitantes que quieran ver la exposición.
     Pocos son los que no saben qué es un trompo, aunque entre la juventud este juego tradicional ya no es tan popular. Pero la dedicación de un arquitecto antequerano, Sebastián del Pino Cabello, ha conseguido que en su ciudad sea tan popular como antaño. Y una vez conquistada su ciudad a golpe de trompo, también lleva años promocionando este juego fuera de la ciudad del Torcal. Muchos colegios han recibido su visita para hacer apología del trompo. Y sin lugar a dudas que lo ha conseguido, porque es habitual que se dispare la venta de este tipo de juguete tras sus conferencias.
     Ahora ha querido dar un paso más y rendir un homenaje al trompo con la creación del primer museo de España dedicado a este juguete. Y para ello ha colocado en sus vitrinas los más de 500 trompos que conforman su colección y la de su familia, a la que se han sumado algunos ejemplares artesanales que han sido aportados por varios de sus amigos. Eso sí, lo hace de manera totalmente altruista y por su amor al trompo. La visita es gratis y él personalmente se encarga de atenderla.
     El museo está instalado en la parte baja de su propia casa, y una vez dentro se convierte en un regreso al pasado para aquellos que han pasado horas bailando el trompo. Además, Sebastián no duda en hacer una demostración de su habilidad con algunos de los ejemplares más sorprendentes, como el denominado como mágico, que aunque no tiene punzón para girar consigue darse la vuelta y hacerlo sobre su parte superior del eje. Pero si alguno de ellos llama la atención es el llamado levitador. Verlo flotar en el aire sin nada que lo sujete llama poderosamente la atención. Es entonces cuando entra en juego la parte educativa de este juguete, que permite explicar diferentes conocimientos físicos con estos pequeños trucos a base de la utilización de las energías, el peso o los magnetismos. Tampoco duda en demostrar su habilidad con el trompo acrobático, con el que logra hacer figuras de todo tipo en el aire utilizando la cuerda o alguna parte del cuerpo.
     Como cualquier museo que se precie, también tiene sus joyas. Entre ellas se encuentran trompos llegados de países tan distintos como México, Grecia, Rusia o Israel. Precisamente, es el israelí una de los más destacados. Otros más modernos también tienen su atractivo, como aquellos que su eje está formado por un lápiz y permite hacer figuras al girarlo.
     No obstante, en el recorrido también se pueden encontrar otros juegos tradicionales, como la volaora, la carraca o la escopeta de caña, un raro ejemplar del que muchos hablan pero pocos saben cómo construirla (Málaga Hoy).

Casa de los Pardo

     En el primer tercio del XVII se edificó otro inmueble singular, la casa de los Pardo, en la calle Infante don  Fernando, hoy sede de una institución bancaria, uno de los más bellos edificios civiles de la ciudad y muestra fundamental de la arquitectura civil manierista. La fachada, único elemento original llegado a nuestros días, concluida en 1636, ofrece un cuidadoso trabajo de proporciones tripartitas y una excelente valoración plástica de los elementos arquitectónicos (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La fachada, concluida en 1636, queda resuelta en la proporción 3 x 3, dándosele una entidad más definida a la calle central, en la que se inserta la portada. El diseño general, que posiblemente se deba al mismo arquitecto que trazó el muro exterior de los Remedios, parece inspirado en algún tratado de arquitectura de los que entonces circulaban en España.
     Este edificio, que antaño perteneció a la familia de los Pardo, fue adquirido en 1.931 por el Banco Hispano Americano para instalar en él sus oficinas. Aunque en un principio apenas sufrió reformas en su interior, posteriormente fue demolido todo salvo la importante fachada.
     Sin duda se trata de uno de los más bellos edificios civiles de Antequera y de un ejemplar fundamental dentro de la arquitectura doméstica del manierismo en Andalucía. En la actualidad, sin embargo, sólo se conserva de su obra primitiva la fachada, espléndidamente restaurada en 1975 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situada frente al Ayuntamiento, esta casa que antaño perteneció a la familia Pardo, es uno de los más bellos edificios civiles de la ciudad a la vez que ejemplar de fundamental importancia dentro del manierismo doméstico andaluz.
     De su construcción primitiva sólo conserva la fachada que, concluida en 1636, fue espléndidamente restaurada en 1975. Dividida en tres plantas y tres ejes, concede una entidad más definida a la calle central en la que se inserta la portada aunque todos los elementos que la componen están estudiados para contribuir a una idea de conjunto, hecho reflejado incluso en el material utilizado, tratándose de piedra arenisca en su totalidad (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de San Juan de Dios
     A su llegada a Antequera en 1667, los Padres Hospitalarios de San Juan de Dios se instalaron de forma provisional en el hospital de Santa Ana. No será hasta 1696 cuando se inicie la fábrica de la iglesia que finalizaría en 1716. Las obras del convento y del hospital se prologaron hasta finales del siglo XVIII. De esta última institución se mantienen el patio principal, de planta irregular, circundado por una arquería de medio punto sobre columnas toscanas -la galería alta ha sido muy reformada posteriormente-, y la caja de escalera, única muestra en Antequera de tipología «imperial». La planta de la iglesia repite el sencillo esquema de cruz latina de una única nave, con crucero poco profundo y cabecera rectangular plana, desde la que se accede a la sacristía. Cubre el desarrollo longitudinal una bóveda de medio cañón con fajones y lunetos, al igual que la sacristía, reservándose para el crucero una cú­pula semiesférica rematada en linterna. Especial protagonismo cobra la inaudita profusión ornamental a base de yeserías, ideada y dirigida por el maestro alarife Tomás de Melgarejo. A este complejo programa se debe el que la iglesia sea considerada una joya del barroco andaluz. Los paramentos, bóvedas, lunetos, cúpula del crucero y pechinas se recubren con una exuberante, carnosa y dinámica labor de estuco blanco sobre fondos pintados de azul. Los motivos vegetales se combinan con filigranas, figuras de ángeles y una variada fauna, como los pegasos de los capiteles.
     La sobriedad del esquema en planta se repite en la fachada del templo, en piedra arenisca de las ruinas de Singilia Barba. En un rectángulo, encajado entre dos pilastras toscanas y entablamento rematado en espadaña, se abre la portada en caliza roja del Torcal que, trazada y dirigida por Melchor de Aguirre, fue ejecutada por Francisco del Castillo e Ignacio Urzueta. Sigue un diseño manierista: el arco de medio punto se halla ceñido por una potente molduración y sendas pilastras toscanas sostienen entablamento y frontón partido para alojar una hornacina con una imagen del santo titular; el escudo de la orden, encerrado en un baquetón de perfil mixtilíneo, corona la composición. La fachada exterior del hospital, muy mutilada y desvirtuada, ha recuperado su fisonomía original tras la restauración de 1986. El conjunto ha sido declarado BIC con categoría de Monumento en 2005.
     Ocupa el testero de la capilla mayor un retablo lucentino atribuido a José Francisco Guerrero, hacia 1759. Preside su hornacina central una delicada escultura de la Inmaculada, de tipo canesco. Completan la ensambladura las tallas de San Joaquín y Santa Ana, y los tres lienzos del ático dedicados a San Pedro, San Pablo y el Calvario.
     Un conjunto pictórico interesante es el que desarrolla pasajes de la Vida de San Juan de Dios, a través de lienzos de Bartolomé de Aparicio, integrados en el programa ornamental de yeserías en los muros laterales del presbiterio, la nave central y el crucero, los pies de la iglesia y la sacristía.
     Entre el patrimonio escultórico de la nave del Evangelio destacan una imagen de San Rafael, talla de vestir del siglo XVIII, en el retablo del primer tramo, y el Cristo de la Salud, crucificado del siglo XVII; en el crucero, en una ensambladura con columnas salomónicas, una singular Inmaculada, anónima sevillana de mediados del XVIII. En el retablo colateral del crucero de la Epístola se encuentra una imagen de vestir de San Juan de Dios, obra granadina del último tercio del XVII.
     La sacristía concentra una buena representación de la producción de Bartolomé de Aparicio, con una serie de lienzos realizados entre 1710 y 1712: además del pasaje dedicado a la vida de San Juan de Dios, ya nombrado, las figuras individuales de los Doce Apóstoles, El Salvador, La Virgen Dolorosa y la Exaltación de la Cruz, siguiendo en aquellos los modelos del grabador Goltzius (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La Iglesia tiene planta de cruz latina, cúpula en el crucero y cabecera plana. La nave, brazos del crucero y la capilla mayor se cubren con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos decorados con rica yesería. En los muros perimetrales se abren vanos de medio punto, que albergan retablos, entre pilastras decoradas con macollas vegetales que envuelven querubines, de cuyos capiteles corintios surgen protomos de Pegasos, y sobre los arcos se disponen diversas molduras de estuco acodilladas, que delimitan lienzos cuya iconografía representan pasajes de la vida de San Juan de Dios. En la zona superior de los muros muestra movido entablamento decorado con águilas y palmetas que alternan con cabezas de querubines. 
     La cúpula del crucero descansa sobre tambor y pechinas decoradas con los escudos de los Díez de Tejada, patronos de la capilla mayor. El tambor presenta sólidos machones decorados que sirven de base a los ocho nervios de la bóveda, cuya finísima decoración forma un anillo de palmetas en el arranque del cupulino. El conjunto está decorado en las bóvedas y muros con blancas y movidas yeserías, de rizados estucos, fondeados y fleteados de azul, en los que predominan los motivos vegetales, así como ángeles y determinados temas de una fauna fantástica. 
     La capilla mayor se encuentra a nivel más alto que la nave. La sacristía se comienza a construir en 1701, obra levantada por el maestro Tomás de Melgarejo. Tiene planta rectangular cubierta con bóveda de medio cañón, con lunetos, dividida en tres tramos por arcos fajones.
     El patio del Hospital realizado en la segunda mitad de siglo XVIII es de planta irregular porticado. Presenta en cada frente cuatro arcos de medio punto que apoyan en columnas toscanas sobre pedestales con placas recortadas. En la galería superior, muy reformada, se abren cuatro arcos de tipo carpanel sobre pilares. 
     La escalera está realizada a fines del siglo XVIII. Se encuentra situada en el lado occidental del patio, es de tipo Imperial y está cubierta en los laterales con dos cuartos de esfera avenerados que dan paso a la bóveda central de gajos que se eleva sobre una cornisa mixtilínea. Las pechinas que la soportan se encuentran cubiertas de decoración de hojarasca que envuelven pequeños cuadros. 
     En el exterior, la fachada de la Iglesia se compone de un rectángulo flanqueado de dos grandes pilastras toscanas y entablamento superior sobre el que se levanta la espadaña. La fachada se realizó con piedra arenisca procedente de las ruinas de la ciudad romana de Singilia Barba. La portada realizada en caliza roja del Torcal, es de composición manierista, está compuesta con un vano de medio punto entre pilastras y punta de diamantes en las enjutas, coronado con un frontón semicircular, partido y rematado con pirámides de bolas, que dan paso al segundo cuerpo compuesto de una hornacina central, avenerada, en cuyo interior alberga la imagen del santo titular, entre pilastras y frontón semicircular coronado con pináculos. En la zona superior se abren, a cada lado, dos vanos rectangulares y en el centro coronando la portada se ubica el escudo de la Orden delimitado por molduras mixtilíneas. 
     La cúpula del crucero presenta al exterior el tambor octogonal en el que se abren arquillos bilobulados flanqueados por pilastras. Se cubre con teja de rueda curva sobre armadura de madera con lucernas abiertas en los faldones. La linterna, también octogonal, se compone de arcos de medio punto entre pilastras amensuladas, que sostienen un entablamento denticulado decorado con elementos vegetales. Se corona con tejadillo piramidal de cerámica rematado con un jarrón. 
     La portada del Hospital presenta el modelo de fachada armazón. Se compone de un alzado de tres pisos siendo el tercero de menor altura. En cada planta se abren tres vanos adintelados cubiertos de reja los laterales y con antepecho, también de balaustres de hierro, el balcón del segundo piso y los tres de la planta tercera. La fachada se encuentra flanqueada con altas pilastras. Sus vanos están coronados con frontones de ladrillos, fruto de la restauración de 1986 en la que se le ha devuelto su diseño original. El acceso al interior está flanqueado por pilastras y un frontón partido.
     La orden de los Padres Hospitalarios de San Juan de Dios funda convento en Antequera el año 1667, instalándose de manera provisional en el ya existente de Hospital de Santa Ana, que era fruto de la fusión de cinco pequeños hospitales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Es otro de los ejemplos arquitectónicos de finales del siglo diecisiete (1696), según diseño y dirección de Melchor de Aguirre. El edificio recibió su bendición como iglesia en 1716, aunque el hospital y el convento no se completaron hasta finales del siglo dieciocho. De sobria fachada y un interior de un barroco exagerado, posee un gran patio central, galerías y crujías alrededor, y su disposición en dos plantas es muy parecida a la de otros tantos edificios de uso similar repartidos por nuestra geografía.
     Su exterior, de gran sencillez, se construyó con piedra arenisca extraída de las ruinas romanas de Sigilia Barba, con excepción del pórtico, construido a partir de piedra caliza roja del Torcal.
     En el interior, la iglesia está decorada con una gran cantidad de yeso blanco que hace que sea una verdadera joya del barroco andaluz. Esta sencilla estructura de planta de cruz latina está casi totalmente cubierta por bóvedas y paredes recubiertas de estuco ondulado dominado por los motivos vegetales, ángeles y una gran variedad de fauna, algunas reales y otras de carácter más alegórico.
     La hornacina central del retablo mayor de la iglesia, atribuido a José Francisco Guerrero, alberga una exquisita escultura de la Inmaculada.
     En el apartado pictórico, lo más destacado es la extensa colección de obras de arte que decora la iglesia y la sacristía, una simbiosis interesante de yeserías y pinturas dedicados principalmente a la vida de San Juan de Dios.
     Elementos supervivientes del edificio del hospital original son el patio central de forma irregular, construido en el siglo dieciocho aunque renovado más tarde, y el estilo “imperial" de la escalera.
     El exterior del hospital fue restaurado en 1986, recuperando su original diseño (Diputación Provincial de Málaga).

Puerta de Estepa
     Las puertas y torres de la ciudad se convirtieron en elementos preferentes de intervención, dada su consideración y emplazamiento referencial. Conforman un conjunto heterogéneo puesto que, despojadas de la utilidad que las vio nacer, perviven en el espacio como monumentos descontextualizados, o bien han cambiado de función en algún momento de su historia, pa­sando a engrosar una tipología diferente. 
     La Puerta de Estepa, o de la Villa, construcción musulmana en recodo, sería sustituida en 1585 por el conocido desde entonces como Arco de los Gigantes o Puerta de Hércules (BIC). La construcción de la Puerta de Estepa, coincidente en fecha y autor con la de Granada, participó del mismo proyecto modernizador, amén de servir de soporte a una reproducción de la benefactora Virgen del Rosario, encargada a Andrés de Carvajal, contribuyendo a la bendición de un espacio que en este punto limítrofe dejaba de ser urbano. La puerta derribada hacia 1930, ha sido levantada de nueva planta en 1998, restituyéndose los dos escu­dos labrados con las armas del corregidor don Rodrigo Navarro y las insignias de la ciudad, custodiados hasta entonces en el Museo (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La Puerta de Estepa, así llamada por ser la entrada de los viajeros procedentes de Sevilla, se construyó originariamente en 1749, obra del alarife municipal Martín Bogas. El arco central, de mayores dimensiones, era usado por los carruajes y los laterales, por los viandantes. En 1931 fue derribada por las dificultades que presentaba para el incipiente tráfico rodado de la ciudad. En 1998 es reconstruida con motivo del 250 aniversario de la Real Feria de agosto de Antequera.
     Su emplazamiento actual dista pocos metros del original y, en estilo barroco, cuenta con varios de los elementos originales como son los basamentos, el escudo real y los del corregidor y la ciudad. Está presidida por la imagen en terracota de Nuestra Señora del Rosario y un azulejo de Santa Eufemia (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia Nuestra Señora de los Remedios, Edificio San Luis, Museo del Trompo, Casa de los Pardo, Iglesia de San Juan de Dios, y Puerta de Estepa) de la localidad de Antequera (X), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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