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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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domingo, 15 de marzo de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, en la visita cultural a Lora del Río (Sevilla), organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Burguillos (Sevilla)

     Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de la visita organizada para la Concejalía de Cultura del Excmo. Ayto. de Burguillos, con vecinos de la localidad, organizamos la visita a Lora del Río, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     La visita se inició en la Ermita de Nuestro Padre Jesús, donde contemplamos su impresionante arquitectura y decoración rococó a base de yeserías, desde la que nos adentramos en el casco histórico de Lora del Río, pasando sucesivamente por la Casa de las Columnas (Casa de la Virgen), Convento de la Inmaculada Concepción, Ermita de Santa Ana (Biblioteca), Ayuntamiento, Casa de los Leones, e Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, donde contemplamos asimismo su interior de raigambre mudéjar. 
     Se dio tiempo libre para la comida, que transcurrió en la Feria de la Tapa, y posteriormente poner rumbo de vuelta a Burguillos.
     Os dejamos una serie de fotografías de dicha experiencia, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.










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miércoles, 29 de octubre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Santuario de Nuestra Señora del Valle, Pósito - Casa de la Cultura, Ermita de la Vera Cruz, Escultura de la Maternidad, Escultura Leona de Santaella, Museo Histórico Municipal - Casa de las Columnas, Castillo y Recinto Amurallado) de la localidad de Santaella, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Santuario de Nuestra Señora del Valle, Pósito - Casa de la Cultura, Ermita de la Vera Cruz, Escultura de la Maternidad, Escultura Leona de Santaella, Museo Histórico Municipal - Casa de las Columnas, Castillo y Recinto Amurallado) de la localidad de Santaella, en la provincia de Córdoba.
     Tierra donde dejaron su huella numerosas civilizaciones desde el paleolítico inferior, pasando por íberos, romanos, visigodos e hispanomusulmanes.
     Santaella está situada al suroeste de la provincia de Córdoba, en pleno corazón de Andalucía. Cuenta con un término municipal de unos 272 km cuadrados aproximadamente dentro del cual se encuentran sus aldeas: La Montiela, El Fontanar, Huertas Bocas del Salado, Huertas del Ingeniero. Tiene alrededor de unos 6.100 habitantes. Su principal actividad económica es la agricultura, aunque en la actualidad se están creando numerosas empresas de transformación. Su historia data de 150.000 a.C. y aquí formaron parte numerosas civilizaciones que nos fueron dejando su huella: la época del bronce, ibéricos, romanos, visigodos y árabes. Hasta que fue conquistada por Fernando III el Santo, se constituyó en municipio en el año 1240.
     Villa situada al suroeste de la provincia, a 15 Km. de La Rambla.
     Distancia a Córdoba: 56 Km.
     Altitud: 243 m.
     Extensión: 271,21 Km2
     Habitantes: 6.100
     Gentilicio: Santaellenses
     Mancomunidad: Campiña Sur
Ayuntamiento de Santaella
     Dirección: Plaza Mayor, 6. 14546- Santaella (Córdoba)
     Teléfono: 957313003- 06
     Fax: 957313224
     Página Web:  www.santaella.es
     Correo electrónico: turismo@santaella.es (Diputación Provincial de Córdoba).
     Aunque se suele remontar el origen de Santaella a la época visigoda, aparece citada por ve primera en el siglo XII, en época almohade. Fue tomada por Fernando III en 1241, pasando a jurisdicción de Córdoba, generalmente bajo el control de la Casa de Aguilar. En 1569 logró emanciparse de Córdoba, pero en 1649 pasó a Diego de Aguayo, nuevo marqués de Santaella. Finalmente en 1733 logró la independencia municipal. Conserva restos de las murallas de origen almohade que protegieron el barrio de la Villa, destacando una puerta y el castillo, reformado en el siglo XVI (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     A doce kilómetros de La Rambla, está Santaella, muy bella población situada sobre un pequeño tajo, en el que se localiza el castillo así como la iglesia de la Asunción, con su bellísima portada plateresca, una de las primeras de este estilo en la provincia (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).
      
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-
    La construcción de este templo se inició con la reforma del lado norte y la torre por el maestro Hernán Ruiz el Viejo en 1527; en 1559 proyectó Hernán Ruiz II la gran capilla mayor, trabajando también en ella su hijo Hernán Ruiz III, hasta terminarse en 1606 bajo la dirección del arquitecto Juan de Ochoa. El cuerpo de la iglesia se debe a Juan Francisco Hidalgo, que lo realizó entre 1669 y 1685. Tras experimentar algunas reformas en el siglo XVIII, en 1980 fue restaurada por Joaquín Gómez de Hita y en 2005 se halla de nuevo sometida a importante restauración por los arquitectos Fernando Osorio y Marián Martínez. En su estructura se distinguen dos partes esenciales: el imponente cubo de la capilla mayor y las tres altas naves, separadas por arcos de medio punto.
     El retablo mayor, inspirado por el de la Cate­dral de Córdoba, fue tallado entre l627 y 1631 por Juan de Espinosa y pintado en 1618 por Cristóbal Vela y Francisco de Vargas. En el banco lleva pinturas con el Prendimiento y la Oración del Huerto y, en la puerta del sagrario, San Pedro Papa. Preside el relieve de la Asunción, flanqueado por esculturas de los santos Acisclo y Victoria y pinturas de San José y los santos Antón y Pablo ermitaños. En el ático hay un Calvario de talla y a los lados, San Pedro y San Pablo, rematando el Padre Eterno.
     En el brazo derecho del crucero, se encuentra la capilla del Sagrario, cuyo retablo de mármoles es obra de Alonso Pérez y Andrés Gallardo, realizado entre 1734 y 1739. Tiene columnas salomó­nicas en el cuerpo y estípites en el enorme ático. En el tabernáculo hay una talla de la Inmaculada coetánea, procedente de otro  lugar. En el cuerpo están las esculturas de Santo Domingo y San Antonio y en el ático. Los Padres de la Iglesia y el sumo sacerdote Melquisedec flanqueado por los bustos de Adán y Eva. Los ángeles lampareros son de hacia l750.
     El púlpito es también de mármoles embutidos y fue realizado por José Gutiérrez Abril en 1756. Lleva el escudo del obispo Martín de Barcia y tres apóstoles en relieve. El resto de altares se encuentra en la actualidad desmontado por razones de la reforma. Pero merece la pena recordar algunas obras del patrimonio de esta iglesia, como San Francisco de Paula, de hacia 1630, año en que se le nombró patrón de la villa, Cristo Atado a la Columna, probable talla local de mediados del XVII, aunque de  iconografía manierista, y la bella imagen de Jesús Nazareno, obra sevillana de Vergara Herrera, de 1940.
     En las dependencias parroquiales se conserva un estimable ajuar de orfebrería en el que descuella la hermosa custodia procesional realizada por Antonio de Alcántara en 1656. También un cáliz, punzonado por Diego de Alfaro, fechado hacia 1578, un portaviático de Damián de Castro, realizado en torno a 1770, una cruz procesional, de 1762, con punzón de Aranda y varias piezas más del siglo XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      Consta de tres naves, siendo la central más ancha que las laterales. 
     El templo es de proporciones catedralicias y destaca la gran cúpula de crucero, que abarca las tres naves, sobre pechinas, proyectada por Hernán Ruiz II y terminada por Juan de Ochoa. La nave principal es de bóveda de cañón y las laterales de crucería, la de la derecha las ha perdido en una reciente restauración, para dejar vistas las vigas de madera de cubierta. 
     Entre sus altares destaca el Mayor, renacentista, y el del sagrario de 1749, barroco, construido con jaspes. De la misma época y estilo es el púlpito de una pieza en jaspe rojo con embutidos.
     Sus capillas de más mérito son la de las Ánimas con un magnífico artesonado que da al claustro, recientemente restaurado y la gótica en la base de la torre.
     En la fachada izquierda existe una bella portada plateresca, inundada de materiales, que no se percibe desde el exterior por tener delante la tapia de cerramiento del solar de la iglesia.
     La torre, de más de 50 metros, tiene tres cuerpos; el primero gótico de planta octogonal y base cuadrada y los otros dos renacentistas, reconstruidos en 1758 tras los daños ocasionados por el terremoto de Lisboa, ambos sirven de campanario. La torre data de 1527.
     Delante de la entrada al templo existe un resto de muro terminado en frontón que oculta la verdadera portada con hornacina.
     Fue construida sobre una antigua mezquita árabe durante el periodo de 1.527-1.670 y constituye un vivo testimonio de la evolución de la arquitectura cordobesa en dicha época (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Conocida como la catedral de la campiña y declarada Bien de Interés Cultural (BIC), es el monumento más representativo de Santaella.
     Se trata de un templo renacentista de grandes dimensiones, en cuyo lugar hubo una antigua mezquita musulmana del siglo X, que pasó posteriormente a convertirse en templo cristiano con la conquista de Santaella de Fernando III en el siglo XIII.
     Destacan su grandiosa Capilla Mayor, el Retablo Mayor, el Altar de Sagrario, el Púlpito, el Órgano,  La Torre y la Portada plateresca (Diputación Provincial de Córdoba).

Santuario de Nuestra Señora del Valle.-

    El actual templo fue levantado por iniciativa de don Miguel Vicente Alcaide y Lorite entre 1747 y 1752, atribuyéndose las trazas a Tomás Jerónimo de Pedrajas. Es de una nave con cruce­ro trilobulado y camarín de planta cuadrada en la cabecera. La iglesia fue restaurada en 1990 y el camarín en 1991.
     El retablo mayor fue realizado en 1750 por los maestros ecijanos Juan José y Bartolomé Cañero bajo supervisión de Pedrajas. Lo adornan las imágenes de San Francisco, San Antonio de Padua, San José y San Ildefonso y, en el ático, la Visitación. El camarín, ricamente ornamentado, guarda la imagen de la titular, una teotocos gótica mutilada para ser vestida. Los ángeles lampareros se inspiran en modelos sevillanos de mediados del XVIII.
     Los retablos del crucero se realizaron también por los hermanos Cañero en 1750. El de la izquierda está dedicado a San Joaquín, que lleva un cordero en el brazo; en el remate se ve una pequeña imagen de San Miguel. El de la derecha es de Santa Ana, representada en pie con un libro en la mano y un tallo que le brota de su pecho, sobre el que está apoyada una paloma, signo de la concepción inmaculada de María. En los muros del crucero y nave hay repartidas urnas dieciochescas con diversas imágenes de carácter popular.
     En el muro izquierdo de la nave, próximo a los pies de la iglesia, hay un lienzo de la Virgen del  Carmen del siglo XIX y varias pinturas de diversa fecha sin especial relevancia, entre ellas un Ecce Homo y la Huida a Egipto, éste firmado por V. Palma. En el lado derecho, cuelgan una Divina Pastora, un San Juanito y una Virgen con Niño, inspirada en la de la Servilleta de Murillo (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      En las trazas del edificio, en el camarín y en los retablos de los Cañero, maestros tallistas ecijanos, participó Tomás de Pedrajas. La iglesia presenta planta de cruz latina, cuyos brazos tienen forma trebolada. Lo más destacado es el sistema de cubiertas de estos brazos, formadas por un curioso sistema de bóvedas con un gran gallón central entre dos casquetes de esfera. El resto del templo se cubre con bóvedas de medio cañón en la nave y cúpula en el crucero. El conjunto se complementa con la ornamentación de yeserías, la mayoría de ellas de temas geométricos, que se extienden hasta el camarín. En la nave de disponen tribunas laterales que se prolongan hasta el coro alto situado a los pies del templo. Al exterior es claramente apreciable la disposición de la planta y destaca la portada dividida en dos cuerpos. En el inferior, el vano de medio punto de la entrada está flanqueado por pilastras toscanas y baquetón mixtilíneo. Aquellas soportan el entablamento que da paso al segundo cuerpo formado por una hornacina que contiene la imagen de S. Miguel.
     A escasa distancia de Santaella, fue mandada levantar a expensas de D. Miguel Vicente Alcaide y Lorite, mayordomo y administrador de la cofradía de Nuestra Señora de Santaella a mediados del s. XVIII, sobre una edificación más antigua de la que se conserva la portada. Ésta da acceso al patio y se puede leer una inscripción: "ESTA PORTADA HIZO A SU COSTA ALONSO FERNANDEZ ALCAIDE, DEBOTO (sic) DE NUESTRA SEÑORA. AÑO 1699". Desde 1987 la ermita está atendida por la comunidad de Hermanos de la Resurrección, dedicados al enterramiento y cuidado del cementerio situado junto a la ermita. La devoción a Nuestra Señora del Valle es muy popular, no sólo en Santaella, sino que se extiende por toda la comarca. Su festividad, el 8 de septiembre, se hace coincidir con la Feria Real en honor de la Virgen (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situada en las afueras, al sureste de la población, el Santuario del Valle se constituye como uno de los principales elementos patrimoniales existentes en la localidad. Alberga en su interior la venerada y antigua imagen de la patrona por aclamación popular y alcaldesa perpetua, Nuestra Señora del Valle.
     Se trata de una imagen del siglo XIII, en la transición del románico al gótico que ha sido recientemente restaurada y que conserva los colores y tallas originales. El edificio es de estilo barroco andaluz con planta de sala, o cajón, con cabecera trilobulada que, en su centro, se cierra con una cúpula. Preside el templo el Camarín de la Virgen que se abre en el gran retablo barroco de madera tallada y dorada. A los lados se encuentran sendos retablos, más pequeños, que albergan las imágenes de San Joaquín y Santa Ana.
     El Santuario tiene un indudable valor social que se configura como un lugar de encuentro entre lugareños y emigrantes, estos últimos denominados Hermanos Ausentes, siendo un símbolo que conjuga el pasado, presente y futuro de esta población, de las personas que están y de las que, aunque se fueron, siguen estando muy presentes ya que los fallecidos siguen viviendo en la memoria de los vivos (Diputación Provincial de Córdoba).

antiguo Pósito - Casa de la Cultura.-
    Fue construido en el siglo XVIII durante el reinado de Carlos III, en 1736. Destaca su portada de piedra blanca con decoradas pilastras a base de motivos geométricos.
     Fue el antiguo pósito municipal, y más tarde pasó a cuartel de la guardia civil, hasta que en 1988 y hasta 2016 albergó el museo municipal. Actualmente este edificio ha sido restaurado y es sede de la casa de la cultura y de la sala de exposiciones (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de la Vera Cruz.-

    La Ermita de la Vera Cruz, aunque se encuen­tra muy transformada, tuvo su origen en el siglo XVI. Está presidida por el Santo Cristo de dicha advocación, talla también del XVI restaurada por Miguel Arjona en 1985, y la Virgen del Mayor Dolor, bella imagen de vestir del XVII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      De formas muy sencillas, presenta planta rectangular muy alargada con cabecera plana, abriéndose a esa altura en el muro del Evangelio una pequeña sacristía. Al exterior la precede una escalinata que desemboca en un pórtico formado por un arco de medio punto que cobija la portada. Sobre ésta se levanta una sencilla espadaña de un solo vano, construida en ladrillo.
     Situada en el casco histórico de Santaella, la ermita es obra de una reconstrucción total llevada a cabo en la década de los años 70 de este siglo, sobre los cimientos de la primitiva. No obstante, el culto y veneración a la imagen se remonta al siglo XV. El Cristo de la Veracruz recibe culto semanalmente y procesiona el Jueves Santo acompañado a la Virgen del Mayor Dolor (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Escultura de la Maternidad.-
     Escultura realizada por el artista local Paco Luque, el cual quiso representar la esencia de los emigrantes de Santaella. La mujer representa a Santaella, junto a ella su hijo representa a todos los ciudadanos que conviven en nuestro pueblo.
     Los niños que posan sentados representan a todos aquellos hijos de Santaella ausentes repartidos por los cuatro puntos cardinales, sostienen un libro en el que escriben la vida de cada uno de ellos (Diputación Provincial de Córdoba).

Escultura Leona de Santaella.-
     La leona es la imagen principal de Santaella y todo un símbolo del pueblo. La pieza original se encuentra en el museo, de origen íbero (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo Histórico Municipal - Casa de las Columnas.-
      Se empezó a construir en 1730 y se terminó en 1734, siendo obra del arquitecto Tomás Jerónimo Pedrajas.
     Presenta una portada de composición barroca amortiguada, con un primer cuerpo formado por portalón pareado de columnas dóricas sobre basamento cuadrado sobre el que se asienta un balcón con bonita rejería y medias volutas laterales. El segundo cuerpo lo integra un vano rematado por un arco compuesto, igualmente entre volutas, sobre cuyo entablamento se aloja un escudo nobiliario. Está construida a base de ladrillo visto aplantillado con argamasa de cal y arena (se encuentra enfoscada en toda la parte de planta baja).
     En el interior lo más interesante es el patio central porticado de estilo barroco. Es de planta rectangular, formado por arcos de medio punto de piedra enfoscados y encalados, en cuyo centro hay un aljibe para la recogida de agua en invierno.
     Son, además,  piezas de interés la bóveda de la caja de escalera principal y las cuatro bóvedas de las caballerizas de crucería apoyadas en una columna central -con basa y capitel- y en los cuatro muros que la definen. Todo ello conserva una buena carpintería en puertas y viguería sencilla (las que quedan) de estilo barroco.
     Además tiene tres patios, ocho dependencias en planta baja, cuatro en planta alta, una de las cuales invade la mitad del pasillo del patio central, y un pequeño sótano debajo del mencionado patio. Todas están construidas con ladrillos (adobes) y argamasa de cal y arena (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Casa del siglo XVIII de estilo barroco a la que se accede por una monumental portada con columnas toscanas, que sujetan un entablamento rematado en un frontón partido que aloja un balcón, sobre éste, un nuevo orden soporta un frontón muy movido que presenta, en su tímpano, un escudo nobiliario que debe estar relacionado con la familia. Fue sede de las Casas Principales de D. Miguel Vicente Alcaide Lorite, a quien también debemos la actual Ermita Nuestra Señora del Valle. Grandiosa mansión de dos pisos, sótano y buhardilla, que se articula en torno a dos patios, uno principal en la zona noble y otro trasero que serviría a la casa de labor. En el interior destaca la escalera con cúpula de yesería barroca y el patio central porticado de estilo barroco de planta rectangular, formada por arcos rebajados de ladrillo. La Casa de las Columnas se inauguró en 2016 tras una larga y completa restauración, llegando a ser así el lugar ideal y digno de la sede del Museo Histórico Municipal. A lo largo de sus tres plantas visitables, se expone un conjunto de piezas y materiales procedentes de los yacimientos del término municipal de Santaella, así como otros de nuestro pasado más reciente que reflejan, entre todos, el devenir histórico de estas tierras (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo y Recinto Amurallado.-

      El castillo se encuentra en el extremo Sureste del recinto amurallado y aunque ha sido muy afectado por edificaciones más modernas, se destaca una torre de tapial sobre zócalo de sillería, junto a la que se delimita un patio de armas.
     Del antiguo castillo sólo se conservan algunos torreones y lienzos de murallas, pregonando su pretérita fortaleza defensiva. Rodeado de barrancos, tan sólo tenía una puerta por la parte de la plaza. En el interior se conservan aún los aljibes y otros detalles de interés.
     En las inmediaciones del pueblo se descubren los restos de su antiguo castillo, en una escarpada ladera. Dicha fortaleza fue, quizá la que en el Itinerario de Antonino se cita con el nombre de Ad-ras, y que Ptolomeo la denominó Asila, y Plinio, Sacrana o Sacrata. El Nubiense, en su geografía, la llama Sant-Falla. En manos de los árabes, la conquistó San Fernando en 1.240, reservándosela para su corona hasta el reinado de Alfonso XI, que la cedió a Córdoba. Fue teniente de alcaide de esta fortaleza Gonzalo Fernández de Córdoba (El Gran Capitán).
      El recinto amurallado, está muy destruido por edificaciones actuales. 
     Permanecen en pie restos de murallas entretejidos con las nuevas construcciones y dos torres con cimentación de sillería y el resto de tapial, en el que se encuentran gran cantidad de cerámica procedente del Cerro de la Muela.
     La entrada al recinto amurallado es por una puerta, con el tradicional recodo de las construcciones árabes y una poderosa torre que llaman El Castillo. Exteriormente la obra de tapial de la torre se interrumpe en su segundo piso, con un vano decorado con almohadillado renacentista. Una gárgola embellece la silueta Sureste. Interiormente una bóveda vaída de rosca de ladrillo remata el techo del primer piso, tres nichos cargados con medias bóvedas y recinto anexo, seguramente hueco de escalera con pequeñas bóvedas de crucería.
     En el subsuelo se hallaban las mazmorras. En el interior del recinto amurallado se encuentra la antigua villa y la parroquia de la Asunción.
     El recito amurallado acoge el patio de armas del castillo y dos espaciosos aljibes que las nuevas construcciones han ido enmascarando (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Muestra del intenso pasado histórico de Santaella es el cinturón fortificado que rodea al Barrio de la Villa o el Barrio Bajo. Particular interés tiene el lienzo de muralla que asoma y domina la Plaza Mayor y que continúa por el Paseo Adarve. Pese a que siempre se ha pensado que es de origen almohade, lo cierto es que las investigaciones que se están desarrollando sobre dicho bien, están arrojando cronologías de diferentes épocas, como por ejemplo obras y reformas de época cristiana, aunque no se descartan fases anteriores a la almohade. En el lienzo se ve una típica puerta de recodo con gran arco de herradura apuntado y cerca de ella un gran torreón de tapial que con su vigorosa silueta preside la plaza. Se trata de un Torreón del Homenaje realizado entre los Siglos XIV y XV y que se corresponde además con la última fase constructiva realizada en el recinto amurallado de la villa. Entre el torreón y la puerta encontramos una construcción barroca con portada y balcones de ladrillo que fue la sede del antiguo Ayuntamiento. Todo el conjunto amurallado está catalogado como BIC, máxima figura de protección que otorga la Ley de Patrimonio Histórico (Diputación Provincial de Córdoba).

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lunes, 10 de abril de 2023

La Casa de las Columnas

     Por Amor al Arte
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     La Casa de las Columnas, se encuentra en la calle Pureza, 79; en el Barrio de Triana Casco Antiguo, del Distrito Triana.
     Casa de dos plantas del siglo XVIII -fechada en 1780-, con fachadas a las calles Pureza y Betis. Se instala sobre una parcela rectangular, ordenándose en torno a dos patios, situados cada uno de ellos en las segundas crujías de ambas fachadas. En la zona central se coloca la gran escalera, de estilo imperial, sostenida sobre pilares que enmarcan arcos de medio punto.
     El primer patio, de mayores dimensiones, presenta arquerías en sus cuatro frentes, de arcos sobre columnas y pilares. El segundo patio, conectado con aquel a través de una galería que pasa junto al arranque de la escalera, lo marcan cuatro pilares, de sección cuadrada con chaflán en sus ángulos, situados en sus extremos, sobre los que apean arcos rebajados.
     El resto de las dependencias de la casa van ocupando las crujías que se ordenan en torno a ambos patios.
     La fachada a calle Pureza, de composición neoclásica, se divide en calles por cuatro grandes pilastras cajeadas. En su centro destaca la portada de grandes columnas toscanas de ladrillo enfoscadas que sostienen la repisa del balcón central. Las jamba de la puerta y del vano del balcón están decoradas con molduras mixtilíneas. A un lado y otro se sitúan balcones con tejaroz. Se remata con una gran cornisa sobre ménsulas que recoge el alero del tejado.
     La fachada a Betis, con un neto carácter de fachada secundaria, consta de dos plantas y ático sólo en la crujía de fachada. En la baja destaca la puerta de acceso, enmarcada por pilastras sobre las que apoya una cornisa con mol­duras, que sirve de apoyo al balcón central. En el ático aparecen dibujados una serie de arcos ciegos entre pilastras, algunos de los cuales cuentan con ventanas cuadradas que perforan las plementerías.
     La casa debió tener buenos artesonados y portajes de madera, que hoy han desaparecido o se encuentran en ruinas.
     La casa ocupa en planta baja, contando am­bos patios, con una superficie de 588 m2 (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
          La casa de las Columnas se encuentra situada en el centro del barrio de Triana, concretamente en la calle Pureza, frente al ábside de la Iglesia parroquial de Santa Ana, cercana al Altozano y castillo de San Jorge, al convento de Nuestra Señora de la Salud, al de San Jacinto y al de Nuestra Señora de los Remedios.
     El edificio es de planta rectangular algo escorada hacia la izquierda y ocupa la zona derecha de la manzana formada por las calles Pureza, Duarte, Betis y Juan de Lugo. Tiene fachada a dos calles, Pureza y Betis, estando la entrada principal en la primera de ellas. Se trata de una Casa Patio de finales del siglo XVIII en estilo barroco sevillano. Las estancias se distribuyen en torno a dos patios situados ambos en el eje longitudinal que, desde la portada de la calle Pureza atraviesa el edificio.
     La crujía de fachada alberga tres estancias, el zaguán que da paso al patio de mayores dimensiones, y dos salas, una a cada lado del eje. Este patio es de planta cuadrada, con arquerías sobre columnas y pilares. Las columnas son toscanas y los pilares de sección rectangular. Estos últimos sostienen un arco carpanel, mientras que los restantes arcos son de medio punto.
     Desde aquí se accede a la zona central del edificio donde, flanqueando siempre el eje longitudinal de entrada, se disponen varias estancias. En el lado derecho arranca la escalera, de tipo imperial, encuadrada por dos pilares con dos pilastras a los extremos que sostienen tres arcos de rosca irregular; el central rebajado y los laterales escarzanos. En el piso alto, el desembarco de la escalera se organiza de forma similar al arranque.
     La zona posterior del edificio se organiza en torno a un patio de pequeñas dimensiones y planta cuadrada, con cuatro pilares achaflanados de ladrillo en limpio que soportan arcos muy rebajados que dan paso a un sencillo cuerpo superior horadado por ventanas rectangulares.
     La fachada principal de la calle Pureza se articula a través de grandes pilastras toscanas, cajeadas, sobre pedestales. En el centro se abre la portada, encuadrada por columnas toscanas también sobre pedestales de fábrica de ladrillo enfoscada. Sobre esta portada, fragmentos de entablamento con artísticos canecillos soportan el balcón principal. La puerta de ingreso y el balcón se enmarcan por molduras mixtilíneas y sobre el arco muy rebajado de la puerta se lee la fecha de construcción: 1780.
     En el primer piso, a ambos lados del balcón, se sitúan sendos balcones con tejaroz situados también sobre trozos de entablamento similares a los del balcón. Remata la fachada un potente entablamento en el que destacan gruesos modillones que sostienen la cornisa que soporta a su vez el alero del tejado.
     La fachada posterior a la calle Betis es de carácter secundario y menor empaque. Se organiza en tres plantas, existiendo esta tercera planta o ático sólo en la crujía de fachada. La portada está ejecutada en piedra y su diseño es sencillo, a base de dos pilastras toscanas que encuadran un vano adintelado sobre el que se sitúa un entablamento con canecillos, sobre el que se sitúa el balcón. El ático se articula por medio de pilastrillas toscanas entre las que se disponen ventanales de medio punto y dos espacios vacíos más estrechos. Una cornisa con canecillos sostiene el alero del tejado.
     La fábrica del edificio es de ladrillo enfoscado, excepto la portada de la calle Betis ejecutada en sillería. La cubierta del inmueble es de armadura de madera con cubrición de teja cerámica.
     La Casa de las Columnas debe emplazarse aproximadamente sobre el espacio de la desaparecida Capilla de la Virgen del Buen Aire; además de la tradición general puede apoyar la aseveración el hecho de que el presbítero Fernando Narbona, cuando levantó hacia 1780 la Casa de las Columnas, colocó en el jardín una cruz de madera en el lugar que ocupó el Sagrario.
     Tras la desamortización, la casa fue adquirida junto con otras viviendas de la calle Betis por el cubano Rafael González Abreu, promotor de la creación del Instituto Hispano Cubano de Historia de América. En nuestro siglo pasó a ser casa o corral de vecinos, siendo declarado el edificio en 1973 en estado de "ruina total", ordenándose el desalojo del mismo. En 1984 el Ayuntamiento compra al Instituto Hispano Cubano de Historia de América los restos de la Casa de las Columnas por doce millones de pesetas y en Marzo de 1987 se adjudican las obras de rehabilitación del edificio, finalizándose en el verano de 1989. Actualmente el edificio alberga un Centro Cívico del Ayuntamiento de Sevilla en cuyo interior se albergan varias dependencias municipales además de una Biblioteca pública (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa de las Columnas, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

sábado, 11 de junio de 2022

La Casa de las Columnas - Casa de la Virgen, en Lora del Río (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     Hoy, sábado 11 de junio, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado.
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Casa de las Columnas - Casa de la Virgen, en Lora del Río (Sevilla).
     La Casa de las Columnas - Casa de la Virgen, se encuentra en la c/ José Montoto y González Hoyuela, 25; en Lora del Río (Sevilla).
     Destaca la llamada Casa de los Leones que presenta un mirador sobre la portada y se fecha en 1765, modulándose su fachada con pilastras cajeadas sobre pedestales bulbosos (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Se trata de un edificio construido en el último tercio del siglo XVIII, de plantas cuadrangular y con un gran patio como núcleo central de la construcción. En éste, sobre todo, destaca su cuerpo bajo, con una galería de columnas de mármol que soportan arcos mixtilíneos.
     El otro elemento relevante del inmueble es la fachada, que expresa con claridad la vinculación a las fórmulas académicos. Toda ella es de ladrillo avitolado, y sus dos plantas se articulan mediante pilastras verticales. la portada principal no ocupa el centro de la fachada como hubiera sido lógico, sino que se halla desplazada a la izquierda. Estas líneas elegantes, apartadas ya del Barroco, deben relacionarse con la mentalidad ilustrada de su promotor y primer dueño, D. Fernando de Quintanilla y Andrade (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Es uno de los edificios más bellos de Lora: la denominada Casa de los Montalbo o Casa de las Columnas, situada en la Roda de En medio, arteria principal de la villa, número 25.Se trata de una casa del s.XVIII, reflejo del auge constructivo que experimento Lora entonces, extraordinario ejemplo de arquitectura civil doméstica señorial, de fachada esquemática preludiando soluciones neoclásicas de origen culto y patio de proporciones cuadradas en su interior con arcos mixtilíneos barrocos sobre columnas toscanas de mármol apoyadas en pedestales; casa que en principio había sido de la familia Quintanilla que la terminó de construir en 1771 de la mano del Ilmo. Sr. D. Fernando de Quintanilla Andrade Quintanilla y Briones. Pero es D.Nicolás Montalbo y Coronel gran servidor de la Virgen y Hermano Mayor Honorario quien en 1972, al poco de morir su Hermana la Srta. María de la Cruz Montalbo (Camarera de la Virgen), en un documento privado, coronaba los servicios que los suyos habían tributado a Nuestra Señora cediendo en propiedad a la Hermandad los bajos de su casa.
     En 1983, la Hermandad compraba el piso alto a sus propietarios, en unas condiciones muy favorables para está, gracias a la buena disposición de los vendedores. Y es la Junta de Gobierno elegida en julio de 1984, quién toma la iniciativa con decisión y emprende las obras de restauración de la casa. Para ello se negocia con el Ayuntamiento la venta de unos 180 metro cuadrados aproximadamente, inmueble que adquiere el Ayuntamiento en 1985, a título oneroso, para dar mayor entrada a la futura zona verde del casco antiguo de la villa. Después vinieron las aportaciones voluntarias de cuanto quisieron colaborar. Y todos juntos, con la ayuda de la Virgen, con el esfuerzo de todos, hemos hecho realidad que la Virgen tenga su Casa en Lora, la casa de todos, pues a todos Ella nos cobija y protege (Web oficial de la Hermandad de Setefilla).
     Casa de las columnas-Casa-Museo de la Virgen: Soberbio edificio de transición del barroco al neoclásico, construido en 1755. El edificio está por potentes pilastras y la portada está enmarcada por columnas toscanas pareadas, sobre alto basamento, destacando en su centro escudo de la familia Quintanilla. En el interior, y tras pasar un arco carpanel con doble cancela artística, accedemos a un patio de cuatro galerías, con arcos mixtilíneos, sobre columnas de mármol blanco, Actualmente es la sede de la Hermandad de Nuestra Señora de Setefilla, donde se encuentra un pequeño museo de arte sacro, dedicado a la Sagrada Imagen y sus tradiciones.
Horario de mañana: lunes a sábado 10.30 a 13.30
Horario de tarde: lunes a viernes 18.00 a 20.00 (Ayuntamiento de Lora del Río).
     Soberbio edificio de transición del barroco al neoclásico construido en 1755. Está soportado por potentes pilastras y la portada está enmarcada por columnas toscanas pareadas, sobre alto basamento, destacando en su centro escudo de la familia Quintanilla. En el interior, y tras pasar un arco carpanel con doble cancela artística, accedemos a un patio de cuatro galerías, con arcos mixtilíneos, sobre columnas de mármol blanco. Actualmente, es la sede de la Hermandad de Ntra. Sra. de Setefilla, donde se encuentra un pequeño museo de arte sacro, dedicado a la Sagrada Imagen y sus tradiciones.
Horario
Lunes-Sábado: 10:30-13:30
Lunes-Viernes: 18:00-20:00 (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e  Iconografía de la Virgen con el Niño;  
    Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad 
     Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
     En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques. 
     Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior. 
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres. 
     Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
     Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
     En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
     Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
     Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
     Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
     A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
     La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.  
    El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
     Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
     A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
     Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
     A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
     Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
    Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
     En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
     De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
      El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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martes, 27 de julio de 2021

La Columna de Al-Mutamid (Jardín de la Galera), en los Jardines, del Real Alcázar

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Columna de Al-Mutamid (Jardín de la Galera), en los Jardines, del Real Alcázar, de Sevilla.
     El Real Alcázar [nº 2 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 2 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza del Triunfo, 5 (la salida se efectúa por la plaza Patio de Banderas, 10); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En el Real Alcázar, en los Jardines, se encuentra la Columna de Al-Mutamid (Jardín de la Galera) [nº 36 en el plano oficial del Real Alcázar]
    El Jardín de la Galera, en alusión a unos navíos recortados en el arrayán que lo adornaban. También posee un corredor posiblemente desde el siglo XVI, pues aunque actualmente está cubierto con una pérgola, sus pedestales labrados pertenecen a esta fecha. Un muro con arco central delimita este jardín y lo separa del colindante llamado en el siglo XVI Jardín de las Flores (Ana Marín Fidalgo, El Alcázar de Sevilla. Ed. Guadalquivir, 1992). 
   Su nombre deriva, según palabras de Rodrigo Caro, de las que allí se fingían "como en batalla naval: las quales se cañoneaban con agua unas en contra de las otras". Nada de ellas se ha conservado, ofreciendo hoy este jardín, que comunica con la Sala de Infantes del Palacio del Rey Don Pedro a través de una pérgola apeada en pedestales decorados con relieves renacentistas, cuatro amplios arriates ocupados por vegetación. Entre éstos se ha situado una columna de mármol, homenaje al rey poeta Al-Mutamid, con las siguientes inscripciones: "La ciudad de Sevilla a su rey poeta Almutamid Ibn Abbad en el IX centenario de su triste destierro. 7 septiembre 1091 - Rachab 38+ Sevilla 1991". En el reverso figura el lema "No hay más Dios que Dios" y las frases de un poema en el que el soberano expresaba su anhelo por retornar al vergel de su añorado Alcázar de la Bendición: "Dios decrete en Sevilla la muerte mía y allí se abran nuestras tumbas en la resurrección". Fueron, sin embargo, inhóspitas tierras africanas, al pie del Atlas, las que conocieron su muerte y lo acogieron en su seno (Juan Carlos Hernández Núñez, Alfredo J. Morales. El Real Alcázar de Sevilla. Scala Publishers. Londres, 1999).
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jueves, 9 de enero de 2020

Las Columnas Romanas, en la calle Mármoles

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las Columnas Romanas, en la calle Mármoles, de Sevilla.   
    Las Columnas Romanas [nº 7 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 7 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentran en la calle Mármoles, 1; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
   Los únicos restos visibles "in situ" que se conservan del templo romano de la calle Mármoles se pueden observar en la parcela 1 de dicha calle, hoy día solar. Se trata de tres columnas alineadas en dirección Noroeste - Sureste, pertenecientes posiblemente al pórtico del templo. Se encuentran en su cota original, es decir, a unos 4,50 metros de profundidad con respecto al nivel actual de la calle, que es de 14,40 metros. Las columnas están desprovistas de capiteles. Sus fustes monolíticos de granito de 8 metros de altura y sin estrías, se asientan en basas áticas salvo una de ellas, posiblemente de esquina, que lo hace sobre basa jónica.
     En 1574 fueron descubiertas otras tres columnas pertenecientes al templo. Una de ellas se rompió durante su traslado al Alcázar de Sevilla y las otras dos, se pueden aún contemplar en la Alameda de Hércules, donde sirven de pedestal a esculturas de dicho héroe. Éstas poseen también basas áticas y fustes monolíticos de granito. Además, conservan sus capiteles de mármol blanco, que fueron restaurados en el siglo XVI, pero en los que aún se pueden observar las coronas y calículas, con hojas de acanto de profundas y finas ranuras verticales, similares a los de la villa de Adriano en Tívoli.
      Admitiendo que las seis columnas fueran de la fachada, podemos pensar que se trataría de un templo hexástilo y próstilo, con unos 20 metros de frente y unos 40 metros de fondo, lo que parece delatarnos el parcelario actual. En éste observamos como el costado sur en dirección a San Nicolás, ha quedado perpetuado por la calle Mármoles, mientras el norte lo dibuja el fondo del callejón de Gandesa y otro callejón más, hoy inexistente, que estaba situado en la calle Abades, penetrando justo hasta el supuesto lateral del templo.
   La mayor parte de la superficie total que ocuparía el templo se encuentra en la actualidad urbanizada.
   En una intervención efectuada en 1988 se descubrieron lo que podrían ser los restos de un pavimento formado por grandes losas de piedra, su tamaño indica su pertenencia a una construcción de grandes dimensiones, por lo que se puede afirmar que se trata del pavimento del templo.
      En cuanto a su cronología, el material cerámico aparecido apunta hacia fines del siglo I o inicios del II d. C. El nivel romano republicano bajo el pavimento fue de escasa potencia, quizá debido a la construcción del templo que originaría la desaparición del mismo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
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sábado, 1 de junio de 2019

Las Columnas de Hércules y Julio César, en la plaza Alameda de Hércules


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las Columnas de Hércules y Julio César, en la plaza Alameda de Hércules de Sevilla.
     La Alameda de Hércules [nº 85 en el plano oficial de la Junta de Andalucía] es, una plaza que se encuentra entre las calles Estrellita Castro, Calatrava, Peral, Relator, Peris Mencheta, Belén, Vulcano, Niño Perdido, Barco, Amor de Dios, Trajano, Potro, Santa Ana, Leonor Dávalos, Arias Montano, Recreo, Juan de Oviedo y Lumbreras, en los Barrios de la Feria, San Gil y San Lorenzo, del Distrito Casco Antiguo. 
      La plaza Alameda de Hércules (en la que se encuentran las Columnas de Hércules y Julio César) tiene su origen dentro de las reformas llevadas a cabo por el Conde de Barajas, en 1574, quien siendo asistente de la ciudad dispone la creación de un paseo con fuentes, árboles y bancos, en el lugar conocido en el siglo XVI como "Laguna de la peste" y "Laguna de la Feria" respectivamente, actual Alameda de Hércules desde ese mismo año de 1574 (aunque -en el siglo XIX- se conoció como "Abanilla" su tramo Sur, y como "Alameda del Arte" su tramo Norte).

      Las obras se concluyeron en 1578, consistiendo -además de la urbanización del conjunto- en el traslado hasta allí de dos de las columnas del templo romano de la calle Mármoles. Esta operación fue dirigida por el ingeniero y fundidor Bartolomé Morel, e intervino en las esculturas de los protagonistas -Hércules y Julio César- el gran escultor renacentista Diego de Pesquera, y en la restauración de los capiteles Asencio de Maeda.
      Las otras columnas fronteras, que sustentan sendos leones con escudos, pertenecen a la reforma que hizo el Asistente Larrumbe en 1764, y son obra del escultor Cayetano de Acosta.

      Si bien el entorno se ha transformado notablemente (sobre todo a partir de 1825, en que se amplía la superficie del paseo a partir de las propuestas que hicieron Balbino Marrón en 1852, Eduardo García Pérez en 1868, y las que se realizaron en la segunda década del siglo XX y en 1977, y la última remodelación de comienzos del siglo XXI), la ubicación del que se considera cronológicamente como primer monumento sevillano se ha mantenido en su integridad hasta hoy día, en que merece destacarse la restauración que ambas han registrado en 1996.  
      Por su escala, es considerado el más colosal de los monumentos de Sevilla. A la manera de pórtico, consiste en la implantación de las dos columnas (con sus basas, fustes y capiteles originales), a las que se añadieron sendos pedestales con inscripciones en su arranque arquitectónico, y otros pedestales también con inscripciones a la manera de soporte para las esculturas.

      Desde el punto de vista iconográfico, pretendían -las estatuas de los míticos protagonistas- homologar su simbolismo con la monarquía española, representada por Carlos I y Felipe II (Teresa Laffita, Sevilla turística y cultural, Fuentes y monumentos públicos. ABC de Sevilla, 1998).
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