Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

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lunes, 9 de febrero de 2026

El azulejo conmemorativo a Manuel García López "Maera", en la fachada del edificio de la calle Betis, 14

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el azulejo conmemorativo a Manuel García López "Maera", en la fachada del edificio de la calle Betis, 14; de Sevilla.
     Hoy, 9 de febrero, es el aniversario del nacimiento (9 de febrero de 1896) de "Maera", personaje a quien está dedicado la obra reseñada, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el azulejo conmemorativo a Manuel García López "Maera", en la fachada del edificio de la calle Betis, 14; de Sevilla.
     El edificio de la calle Betis, 14; se encuentra en el Barrio de Triana Casco Antiguo, del Distrito Triana.  
     En su fachada, encontramos un azulejo conmemorativo muy interesante. Es un retablo realizado en la fábrica "Cca. Sta. Ana - Triana", por el ceramista J. Vázquez. Es una obra de 20 piezas (4 x 5), con el busto de perfil del personaje homenajeado, siendo la parte más destacable el propio texto en sí, ornamentado con una cenefa vegetal, muy sencilla, y un sogueado realizado con material cerámico, todo el conjunto realizado en blanco y añil. El texto es el siguiente:
"EN 1896 NACIO,
MIRANDO A LA
MAESTRANZA, MANUEL
GARCÍA LÓPEZ,
"MAERA" UNA DE LAS
GRANDES FIGURAS DEL TOREO SEVILLANO.
MURIÓ POR ENFERMEDAD EN 1924 CUANDO
MAYOR ERA SU ÉXITO ARTÍSTICO. EN TRIANA
DEJÓ EL RECUERDO DE SU ALEGRÍA Y DE
SU GLORIA TAURINA."
Conozcamos mejor la Biografía de Gitanillo de Triana, a quien está dedicada el azulejo conmemorativo;
     Manuel García López, "Maera" (Sevilla, 9 de febrero de 1896 – 11 de diciembre de 1924). Torero.
     “¿Quién hubiera dicho que aquel banderillero —escribe Don Ventura— de elevada estatura, subalterno en la cuadrilla de Juan Belmonte, habría de remontarse como matador de toros a la primera fila? ¡Oh, poder del valor, del tesón y de la voluntad! Largo, desgarbado y con todas las desventajas que un pergeño físico puede ofrecer, sabía, no obstante, llegar a los públicos en seguida, y tanto se estrechaba con los toros, tal valentía puso en la ejecución de las suertes, que no sólo resultaban éstas emocionantes en alto grado, sino que incluso le prestaban a él una gallardía y una arrogancia tan varoniles que le permitían rendir a los escépticos”.
     Amigo y compañero de correrías de Juan Belmonte, aprendió el oficio en las capeas y en el toreo furtivo por la noche en las ganaderías de Tablada. Dice Cossío: “Se daba buena maña; así lo reconocían sus amigos y cuantos le veían torear y así lo comprendía él mismo. Pero no lograba salir en plazas de alguna importancia. Su obsesión era torear en la de Sevilla: inútil empeño”.
     En 1915 entró como banderillero en la cuadrilla de Juan Belmonte, convirtiéndose al poco tiempo en su subalterno de confianza. Añade Cossío: “Ha llegado a reunir todas las cualidades de un gran peón, eficaz, oportuno y valiente y de un gran banderillero. Clava en todos los terrenos, ejecuta con gran perfección”.
     En 1919 y 1920 actuó ya como novillero. El 14 de marzo de este último año se presentó en Madrid, en compañía de Bernardo Muñoz, Carnicerito, y Bernardo Casielles (este torero ingresó años después en una logia masónica). Tomó la alternativa el 28 (o el 21, según otros autores) de agosto en 1921 en El Puerto de Santa María. Rafael el Gallo le cedió el toro Barquillero, de Gallardo González, en presencia de nuevo de Carnicerito. Confirmó el doctorado en Madrid el 15 de mayo de 1922, de manos de Diego Mazquiarán, Fortuna, y con Chicuelo como testigo.
     El toro se llamó Verdugo y pertenecía al hierro de los Herederos de Esteban Hernández. En esa corrida resultó lesionado, lo mismo que en su siguiente actuación en esa misma plaza, el 5 de julio, en la corrida de la prensa. Toreó mucho ese año de 1922 y también el siguiente. En 1924 fue galardonado con la preciada Oreja de Oro, trofeo en disputa en la corrida de la prensa celebrada el 11 de julio.
     La última corrida de su vida la toreó en Melilla, en compañía del rejoneador Antonio Cañero y de Ignacio Sánchez Mejías, a beneficio de los legionarios del Tercio Extranjero, el 18 de noviembre de 1924. Cortó las dos orejas a sus dos toros. Maera, que tuvo fama de bohemio y juerguista, acudió a torear a Melilla ya enfermo. Explica Cossío: “Al terminar la corrida no pudo asistir al banquete con que las autoridades militares [el general Sanjurjo, entre otros] obsequiaron a los toreros. Tuvo que guardar cama y esperar en Melilla hasta que una ligera y aparente mejoría le permitió regresar a su casa de Sevilla”, en la que en diciembre falleció de tuberculosis.
     Y añade Cossío: “Maera fue un torero valiente, de los más valientes que hemos conocido; ésta fue su característica, el valor; un valor tranquilo, sereno, frío, sin teatralerías ni exteriorizaciones espectaculares; estaba en la plaza con la misma seguridad, con la misma tranquilidad que en el café o en su casa”.
     Sus cualidades de torero valiente, además de su rápida fama, pronta muerte y la fatalidad de su destino, impresionaron a Ernest Hemingway, que en Muerte en la tarde (1968) le retrató con los caracteres de un héroe romántico y trágico, que, conocedor de su final, no sólo no pone remedio, sino que le hace frente con despreocupación y hombría. Según el premio Nobel norteamericano, el toreo de Maera “siempre proporcionaba emoción y, poco a poco, a medida que fue perfeccionando su estilo, logró ser un artista. Sin embargo, durante el último año que toreó, se pudo apreciar que iba a morir. Padecía una tisis galopante y él mismo esperaba fallecer antes de que acabara la temporada.
     Pero, mientras tanto, estuvo muy ocupado. Sufrió dos cornadas de gravedad, pero no les prestó atención. Un domingo lo vi torear con una herida de doce pulgadas en la axila que había recibido el jueves anterior. Vi la herida, vi cómo se la vendaban antes y después de la corrida, sin que él le hiciera el menor caso. Dolía como sólo duele un desgarro hecho por un cuerno astillado pasados dos días, pero el dolor le traía sin cuidado. Actuaba como si no existiera. No mostraba miramientos con la herida ni evitaba levantar el brazo; se limitaba a ignorarla. Se hallaba mucho más allá del dolor. Nunca he visto a un hombre a quien el tiempo le resultara tan breve como él aquella temporada. [...] Era generoso, divertido, orgulloso, resentido, malhablador y un gran bebedor. No daba coba a los intelectuales ni sentía apego por el dinero. Le gustaba matar toros y vivía con gran pasión y deleite, aunque los últimos seis meses de su vida estuvo muy amargado. Sabía que padecía tuberculosis, pero no se cuidaba en absoluto; como no tenía miedo a la muerte, prefirió consumirse, pero no como una bravata, sino por elección” (José Luis Ramón Carrión, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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domingo, 22 de septiembre de 2024

Un paseo por la calle Betis

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Betis, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 22 de septiembre (cuarto domingo del mes de septiembre), es el Día Mundial de los Ríos, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Betis, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Betis es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en el Barrio de Triana Casco Antiguo, en el Distrito Triana; y va de la plaza del Altozano, a la plaza de Cuba.
     La calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Aparece en el padrón de 1433 como calle del Río. En 1533 se la identifica como Vera del Río. En 1691 como Orilla del Río, en 1821 Acera del Río y en 1859 se rotula con el nombre latino del río Guadalquivir, paralela al cual transcurre. Distintos puntos de esta vía tuvieron nombres específicos: sitio del Tacón, frente a la actual Duarte, llamado así por ser el final del murallón construido en 1793; perduró al menos hasta 1970, unido al edificio actual de la policía municipal [desaparecido]; sitio de la Escalerilla, junto al anterior, por la que permitía la bajada al rio; el sitio de la Falúa frente a la actual Gonzalo Segovia, lugar de amarre de las embarcaciones que cruzaban el río desde ese puerto a la Torre del Oro, hasta la construcción del puente de San Telmo; sitio de las Bandurrias, junto al convento de los Remedios, así llamado al menos desde el s. XV por el tipo de red conocida con este nombre que los pescadores tendían allí para secar. En 1869 aparece documentada la Esquina del Señor San  Miguel, que probablemente corresponda a la actual intersección con  Luis de Cuadra.
     Se forma por la edificación de viviendas paralelas al río a partir de lo siglos medievales. El borde del río que define su acera izquierda careció de organización hasta 1793, en que se levanta el murallón de defensa del mismo, desde el puente de barcas hasta la actual Luis de Cuadra. En 1888 se colocan unas verjas en el tramo restante, que será conocido como Jardinillo, nombre genérico que se dio en el s. XIX a varios lugares del barrio dedicados a juegos infantiles. Hasta finales de dicha centuria llegaba hasta el convento de los Remedios y tras la remodelación de esa zona en 1950, adquirió su límite actual. Es una calle larga, paralela al río, que se quiebra en su último tramo. Terriza en sus comienzos, fue adoquinada y acerada en 1906; en 1933 se asfalta la calzada. En su primera mitad dos escaleras permiten descender a un paseo a nivel del río. En la edificación abundan las casas antiguas, varias de las cuales han sido restauradas recientemente. El resto son construcciones actuales de varias plantas. Entre aquellas destaca la trasera de la Casa de las Columnas antigua Universidad de Mareantes (v. Pureza), y la núm 66, edificación regionalista de Lupiañez (l929). Del s. XVI fue el convento del Espíritu Santo, en cuyo solar se reedificó a mediados del XIX el actual colegio de Cristo Rey.
     Desde la época del Descubrimiento fue esta vía centro de actividades, no sólo industriales y marítimas, sino, como conse­cuencia de ello, lugar de picaros. Ya Cervantes parece situar en ella su patio de Monipodio en Rinconete y Cortadillo y Merimée hace vivir en ella a Carmen, la cigarrera, en el s. XIX. En su acera del río existió el quiosco de Noé, situado donde hoy se encuentra la comisaría de policía, pequeña construcción acristalada de las que pocas quedan en la ciudad [desaparecida]. Cerca del Puerto Camaronero estuvieron los molinos de pólvora, en los que se produjeron varias explosiones, la más importante en 1850. En sus comienzos se encuentra la peluquería Los Pajaritos, cuyo dueño intervino en un concurso de la televisión italiana, y fue centro de una tertulia popular; hoy es una galería de arte. En 1940 existían en ella los astilleros de la Junta de Obras del Puerto, en los terre­nos junto al río que hoy corresponden al tramo final de la calle, arbolado de eucaliptus. Aproximadamente a partir de la década de los 70 se ha ido poblando de restaurantes y bares de tipo muy heterogéneo, que congregan a personas de diversas edades y adscripción social, generalmente de otros barrios. 
     El primer tramo alberga pubs y bares de juventud que hacen sus consumiciones en la calle, dando un ambiente especial a la zona. Hacia la mitad de la calle y en la acera del río se encuentra un quiosco de sardinas, al que alude Burgos en su obra Guía Secreta de Sevilla. Al final, en la zona más cercana a la plaza de Cuba, se encuentran restaurantes de una categoría más alta, frecuentados por profesionales, empresarios, etc. La velada de Santa Ana ha dado un contenido especial a esta vía desde siglos anteriores; en las fechas de finales de julio se convierte en una segunda feria, con iluminación y gallardetes apropiados, así como con la instalación en ella de puestos típicos entre los que cabe destacar las buñoleras. Escritores de todos los tiempos han hablado de esta vía en sus obras, desde Cervantes a Cela y de Montoto a Burgos. Rafael Laffón en Sevilla del buen recuerdo, describe detalles de la vía en 1900: "...en un tiempo se oficiaba misa desde el balcón de una casa gremial de la calle Betis, para que las tripulaciones de los veleros pudieran seguir de lejos el santo sacrificio..." [María del Carmen Medina, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]. 
Betis, 9. Casa de dos plantas de tipo popular; patio con columnas en dos de sus frentes.
Betis, 13, acc. Casa interesante del siglo XVIII de dos plantas y ático. La fachada está avitolada en los dos cuer­pos altos. La portada resalta sobre medias pilastras toscanas y sobre ella se abre un balcón con parteluz constituido por una columna corintia en la que apean arcos semicirculares moldurados. Dicho balcón está defendido por un tejaroz. Otro, con parteluz y defendido por otro tejaroz, se conserva en la facha­ da lateral, calle Arfián, por la que también se prolonga el ático.
Betis, 37. Casa de tres plantas, de tipo popular, uno de los balcones defendido por un guardapolvo de pizarra, al igual que los cartabones.
Betis, 38 A-B CASA DE LAS COLUMNAS
. Fachada posterior de la  casa número 79 de calle Pureza. Consta de dos plantas y ático en la crujía de fachada. En la inferior destaca la portada sobre pilastras rematada por una cornisa con molduras, que sirve de apoyo al balcón central, decorado con moldura quebrada. En el ático alternan los vanos semicircula­res con otros peraltados ciegos, sepa­rados por pilastras.
Betis, 39. Casa de tres plantas, cuyo balcón central poseía una rica decoración.
Betis, 41. Casa de tipo popular, de dos plantas con interesante colección de herrajes.
Betis, 43. Casa del siglo XVIII, cuya fachada ha sido alterada. En su interior posee un patio con arcos sobre columnas toscanas que ha sufrido reformas posteriores.
Betis, 52. Casa de dos plantas, del siglo XVIII, de hermosas proporciones, cuyas ventanas estaban decoradas con  labores de yeserías.
Betis, 53. Casa gemela de la anterior, conservaba algunos elementos interesantes, como unos canes de madera tallada y un pinjante.
Betis, 59. Casa de gran interés, del siglo XVIII, de dos plantas y ático en la crujía de fachada. La portada está enmarcada por pilastras corintias y decorada con moldura quebrada. Sobre la cornisa se encuentra un balcón de forja sostenido por tornapuntas. El ático posee vanos de medio punto separados por pilastras con pinjantes, pareadas en los ángulos. Una puerta de madera de peinazo y una cancela dan paso al patio, con galerías en tres de sus frentes, con arcos de distinta luz que apean sobre columnas toscanas y cimacios; en la planta superior se abren balcones separados por pilastras. El cuarto frente del patio está cerrado por un muro rematado por una crestería barroca.
Betis, 65. Casa de dos plantas y ático, de tipo popular. El ático está formado por vanos con arcos rebajados y pilastras toscanas.
Betis, 66
. Casa de dos plantas y ático, cuya fachada ha sido reformada, aunque parece conservar la organización primitiva.
Betis, 68. Casa del siglo XVIII, de dos plantas y ático. El patio posee arquerías en la planta baja sobre columnas toscanas y altos cimacios, y balcones en la superior. Conserva además portaje de la época [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la celebración del Día Mundial de los Ríos;
     El cuarto domingo de septiembre se celebra el Día Mundial de los Ríos, una efeméride creada con la finalidad de visibilizar la importancia de conservar y proteger los ríos, así como destacar su impacto en ecosistemas, flora y fauna que rodean a estos espacios naturales.
     Asimismo, se pretende visibilizar las amenazas que enfrentan los ríos en todo el mundo, siendo imperante aunar esfuerzos para su conservación, protección y uso sostenible.
Origen del Día Mundial de los Ríos
     Uno de los principales antecedentes del origen de este día mundial es la promulgación de la Década del Agua, Fuente de Vida por parte de las Naciones Unidas en el año 2005, para estimular la conciencia pública y fomentar una mejor administración de todos los ríos alrededor del mundo.
     Mark Angelo, un conservacionista de ríos de renombre internacional del oeste de Canadá, propuso la creación de este día mundial. Esta petición fue respaldada por las agencias de la Organización de las Naciones Unidas, por considerar que apoya los objetivos contemplados en el Decenio del Agua, Fuente de Vida.
     Se llevó a cabo un evento inaugural de este día mundial en el año 2005, siendo celebrado en la actualidad por más de 100 países en todo el mundo.
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Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La calle Betis, al detalle:
Edificio c/ Betis, 9.
- Azulejo conmemorativo a Ana Ruiz Hernández, en la fachada del edificio de la c/ Betis, 11.
Edificio c/ Betis, 13 acc.
- Azulejo conmemorativo a Manuel Jiménez Vera "Chicuelo padre", y "Manuel Jiménez Moreno "Chicuelo", en la fachada del edificio de la calle Betis, 15.
Edificio c/ Betis, 37.
    Azulejo conmemorativo de la Universidad de Mareantes
Edificio c/ Betis, 39.
Edificio c/ Betis, 41.
Edificio c/ Betis, 43.
Colegio Cristo Rey, antiguo Convento del Espíritu Santo, c/ Betis, 51.
    - Azulejo conmemorativo a José Gras y Granollers, en la fachada del Colegio Cristo Rey
Edificio c/ Betis, 52.
Edificio c/ Betis, 53.
Edificio c/ Betis, 59.
- Azulejo conmemorativo a Aquilino Duque, en la fachada del edificio de la c/ Betis, 64.
Edificio c/ Betis, 65.
Edificio c/ Betis, 66.
Edificio c/ Betis, 68.

viernes, 27 de octubre de 2023

Un paseo por la plaza de Cuba

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de Cuba, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 27 de octubre, es el aniversario del descubrimiento (27 de octubre de 1492) de la Isla de Cuba por parte de Cristóbal Colón, conquista en nombre del reino de España, por lo que hoy es el mejor día para ExplicArte la plaza de Cuba, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La plaza de Cuba es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de Triana Casco Antiguo, del Distrito de Triana; y en el Barrio de Los Remedios, del Distrito de Los Remedios; entre el Puente de San Telmo, calles Betis, Génova, avda. República Argentina, Asunción, y Juan Sebastián Elcano.
     La plaza responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario.
     Durante los siglos XVIII, XIX y parte del actual, este lugar era conocido como Huerta de la Victoria, por la proximidad al convento de las carmelitas descalzas de igual advocación, y que daría lugar a la denominación del barrio. Hasta bien entrada la década de 1910 se tiene constancia cartográfica de que este espacio era en parte ocupado por las calles Betis, Perlera y Quemada. Con posterioridad formó parte de un área conocida como el Campillo, que se extendía hasta la misma Vega de Triana. En 1928, una plaza de menores proporciones que la actual recibe la denominación que hoy ostenta, después que Rafael González Abreu restaurara el ex-convento y lo donara a la ciudad convertido en Instituto Hispano Cubano. 
     La primitiva plaza de Cuba consistía en una explanada frente al ex-convento, una rampa de acceso al nuevo puente de San Telmo. Por la fecha de su trazado constituye el primer proyecto urbanístico del barrio de Los Remedios, aunque hasta 1967 permaneció como un pequeño recinto tapiado. A finales de 1944 el Ayuntamiento aprueba un proyecto para ejecutar las obras de urbanización complementarias; en él se hacía constar el tipo de pavimento, "adoquinado con piedra granítica sobre firme de hormigón de cemento", y que se estudiara el trazado y decoración de los jardines, que habrían de incluir una fuente. Durante esos años, y al menos hasta finales de la década de 1950, ocupando ya el espacio actual, mantiene su planta semicircular y permitía el enlace directo, en línea recta, entre el puente y la llamada entonces avenida Central de los Remedios. Las únicas construcciones nuevas son dos manzanas al inicio de la avenida, aunque está parcelada en su totalidad. En el solar del antiguo convento se ubicaba el cine Los Remedios. A principios de los años sesenta se aprueba por fin una certificación de las obras del proyecto de urbanización y ordenación; al poco, se hace lo propio con un proyecto para la instalación de señales luminosas verticales. Diez años más tarde, se acomete la instalación hidráulica y eléctrica de una fuente luminosa en el estanque.
     La plaza de Cuba es un espacio circular abierto a la dársena cuyo plano ofrece varias orlas concéntricas. La primera y central, li­geramente deprimida, es una isleta con césped, dos grandes olmos, y un estanque con una fuente. En los meses de verano no es infrecuente observar a algún turista de otras latitudes acogerse al beneficio de su temperatura suavizada por el conjunto agua-hierba-sombra. Además de su función estética, ordena el tráfico rodado. Rodea esta isleta un cinturón de asfalto, ocupado de forma casi permanente por el continuo ir y venir de los vehículos que acceden a la plaza desde las vías anexas. Estas, por formación es­tructurante en el desarrollo urbano en este lado del río (la avenida República Argentina y la calle Asunción) y por ser centros admi­nistrativos, de servicios en general, generan un volumen considerable de desplazamientos con origen y/o destino en las zonas inmediatas, lo cual provoca continuos embotellamientos. Contiguos a este cinturón de tráfico, y separándolos una hilera de adelfas, se hallan cuatro arcos discontinuos frente a las edificaciones con pavimento de cemento de mortero, en los que se estacionan los vehículos (ya desaparecidos). Con la misma disposición y abarcando también el frente del Guadalquivir, están las acera propiamente dichas; son de losetas de cemento estriadas que forman cuadrados grises y negros y sobre ellas se desarrolla el arbolado y ubica el mobiliario urbano. El quinto y último espacio diferenciable lo forma una pequeña muesca que rompe la forma circular dominante, abierta hacia Juan Sebastián Elcano. Es la primera u original plaza de Cuba, la de 1928, y queda dando frente al Instituto Hispano Cubano de Historia de América, ex-Convento de los Remedios, sede del Club Noventa y Dos y sala de exposiciones Expo-Info; está por debajo del nivel de la rasante de la plaza, desnivel que se salva mediante escalinatas de ladrillo bordeadas por pequeños espacios ajardinados, y con diverso arbolado; tiene piso de chino lavado y el centro lo ocupa un surtidor de agua fuera de uso. A mediados de la década de 1930 hubo un proyecto de instalar allí una estatua de Juan Sebastián Elcano.
     El mobiliario urbano lo componen varios quioscos: de la Once, de chucherías y de helado, farolas de báculo, papeleras, contenedores de vidrio y basura, semáforos, señales verticales de tráfico, cabinas de teléfono (desaparecidas), expendedores de tickets de estacionamiento, buzón de correos, una estación de la Red de Medida de Contaminación Atmosférica de la Agencia de Medio Ambiente, cartelones portátiles para insertar propagan­da, reloj-termómetro y un panel electrónico de propiedad municipal, que anuncia actos culturales, recreativos, mensajes publicitarios y cívicos en general. El arbolado es variado y denso. Sobresalen las palmeras, pero lo más característico es el cinturón de encinas, lugar común de anidada para miles de gorriones, que en las primeras y últimas horas del día elevan considerablemente el sonido del lugar con su intensísimo piar, hecho que es extensible a toda la plaza, tal es el ruido que esos bandos de aves producen. Además, hay naranjos, jacarandas, acacias, árboles del Pacífico, ficus, aligustres, laurel, adelfas y otras plantas ornamentales. El riego que precisan estos árboles y césped es en gran parte, junto a la proximidad de la dársena, causa de la aparición de numerosos insectos, mosquitos sobre todo, e indirectamente de que sea un lugar predilecto para gorriones, vencejos, golondrinas y aviones. La edificación se resuelve en cuatro bloques con fachadas cóncavas, de grandes terrazas interiores, levantadas en la década de 1950. Los bajos, porticados recogen establecimientos comerciales de base eventual y algunos de ocio, bares, que suelen ocupar con los veladores la acera entre Betis y Génova. 
     Es posiblemente el tipo de viviendas lo más significativo y emblemático de la plaza de Cuba; son los popularmente conocidos como "pisos de los millonarios", ocupados por familias de la burguesía sevillana que abandonaron sus grandes mansiones o casas­ palacios del casco antiguo: de hecho, en el mapa mental de gran parte de los sevillanos, la plaza de Cuba (y Los Remedios por extensión) constituye el hito de la Sevilla rica, aunque en realidad haya zonas de mucha más cualificación. En 1979 Antonio Burgos, en un diario regional escribía acerca de esta plaza a la que "en tiempos de los estraperlistas se le llamaba los pisos de los Millonarios", reseñando el hecho de que otras zonas de la ciudad merecían el mismo calificativo; él mismo se preguntaba "¿dónde encuentra usted un piso por menos de un millón de pesetas?". Lo incuestionable, al margen de la realidad o no de su elevado nivel, es que supone una imagen de prestigio muy extendida el vivir en la plaza de Cuba, o en sus alrededores. A pesar de no constituir un espacio diseñado para el encuentro y cumplir una función básica destinada a canalizar y ordenar el tráfico rodado, la amplitud de las aceras permite que los ciudadanos de a pie tengan en éste uno de los lugares clásicos de cita para asistir a los numerosos locales de ocio que se ubican en los alrededores [José María Luján Murillo, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]. 
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La plaza de Cuba, al detalle:
Fuente Solar Plaza de Cuba
Monumento a José Martí
Placa conmemorativa Expedición Elcano 90
Placa conmemorativa V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo

viernes, 30 de junio de 2023

El edificio de la calle Betis, 59

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el edificio de la calle Betis, 59; de Sevilla.  
     El edificio de la calle Betis, 59; se encuentra en el Barrio de Triana Casco Antiguo, del Distrito Triana.
     Se trata de una casa del siglo XVIII, situada en la cabeza de manzana constituida por las calles Betis (fachada principal), Troya y Pureza.
     Dispone de una sola crujía de habitaciones que construye las fachadas de Betis y Troya y de un par de piezas junto al patio. Éste -situado en segunda crujía y adosado a la medianera izquierda- presenta tres frentes porticados, de arquerías de arcos de distinta luz (semicirculares y rebajados), en planta baja, que apean sobre columnas toscanas con cimacios con las enjutas decoradas por molduras que semejan ménsulas, y en la planta alta con balcones separados por pilastras. La escalera principal, de dos tramos, se instala en la crujía de calle Troya, frente al lado derecho del patio.
     La fachada principal, de dos plantas y ático de vanos ciegos semicirculares separados por pilastras, en los que se abren ventanas rectangulares, posee una portada flanqueada por pilas­tras corintias, sobre las que apoyan ménsulas que reciben un frontón curvo partido por un balcón de forja, apoyado en tornapuntas metálicos.
     La casa ocupa en planta baja una superficie aproximada de 550 m2, estimándose una superficie total construida de 1.200 m2 (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
Betis, 59. Casa de gran interés, del siglo XVIII, de dos plantas y ático en la crujía de fachada. La portada está enmarcada por pilastras corintias y decorada con moldura quebrada. Sobre la cornisa se encuentra un balcón de forja sostenido por tornapuntas. El ático posee vanos de medio punto separados por pilastras con pinjantes, pareadas en los ángulos. Una puerta de madera de peinazo y una cancela dan paso al patio, con galerías en tres de sus frentes, con arcos de distinta luz que apean sobre columnas toscanas y cimacios; en la planta superior se abren balcones separados por pilastras. El cuarto frente del patio está cerrado por un muro rematado por una crestería barroca [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
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lunes, 10 de abril de 2023

La Casa de las Columnas

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa de las Columnas, de Sevilla.  
     La Casa de las Columnas, se encuentra en la calle Pureza, 79; en el Barrio de Triana Casco Antiguo, del Distrito Triana.
     Casa de dos plantas del siglo XVIII -fechada en 1780-, con fachadas a las calles Pureza y Betis. Se instala sobre una parcela rectangular, ordenándose en torno a dos patios, situados cada uno de ellos en las segundas crujías de ambas fachadas. En la zona central se coloca la gran escalera, de estilo imperial, sostenida sobre pilares que enmarcan arcos de medio punto.
     El primer patio, de mayores dimensiones, presenta arquerías en sus cuatro frentes, de arcos sobre columnas y pilares. El segundo patio, conectado con aquel a través de una galería que pasa junto al arranque de la escalera, lo marcan cuatro pilares, de sección cuadrada con chaflán en sus ángulos, situados en sus extremos, sobre los que apean arcos rebajados.
     El resto de las dependencias de la casa van ocupando las crujías que se ordenan en torno a ambos patios.
     La fachada a calle Pureza, de composición neoclásica, se divide en calles por cuatro grandes pilastras cajeadas. En su centro destaca la portada de grandes columnas toscanas de ladrillo enfoscadas que sostienen la repisa del balcón central. Las jamba de la puerta y del vano del balcón están decoradas con molduras mixtilíneas. A un lado y otro se sitúan balcones con tejaroz. Se remata con una gran cornisa sobre ménsulas que recoge el alero del tejado.
     La fachada a Betis, con un neto carácter de fachada secundaria, consta de dos plantas y ático sólo en la crujía de fachada. En la baja destaca la puerta de acceso, enmarcada por pilastras sobre las que apoya una cornisa con mol­duras, que sirve de apoyo al balcón central. En el ático aparecen dibujados una serie de arcos ciegos entre pilastras, algunos de los cuales cuentan con ventanas cuadradas que perforan las plementerías.
     La casa debió tener buenos artesonados y portajes de madera, que hoy han desaparecido o se encuentran en ruinas.
     La casa ocupa en planta baja, contando am­bos patios, con una superficie de 588 m2 (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
          La casa de las Columnas se encuentra situada en el centro del barrio de Triana, concretamente en la calle Pureza, frente al ábside de la Iglesia parroquial de Santa Ana, cercana al Altozano y castillo de San Jorge, al convento de Nuestra Señora de la Salud, al de San Jacinto y al de Nuestra Señora de los Remedios.
     El edificio es de planta rectangular algo escorada hacia la izquierda y ocupa la zona derecha de la manzana formada por las calles Pureza, Duarte, Betis y Juan de Lugo. Tiene fachada a dos calles, Pureza y Betis, estando la entrada principal en la primera de ellas. Se trata de una Casa Patio de finales del siglo XVIII en estilo barroco sevillano. Las estancias se distribuyen en torno a dos patios situados ambos en el eje longitudinal que, desde la portada de la calle Pureza atraviesa el edificio.
     La crujía de fachada alberga tres estancias, el zaguán que da paso al patio de mayores dimensiones, y dos salas, una a cada lado del eje. Este patio es de planta cuadrada, con arquerías sobre columnas y pilares. Las columnas son toscanas y los pilares de sección rectangular. Estos últimos sostienen un arco carpanel, mientras que los restantes arcos son de medio punto.
     Desde aquí se accede a la zona central del edificio donde, flanqueando siempre el eje longitudinal de entrada, se disponen varias estancias. En el lado derecho arranca la escalera, de tipo imperial, encuadrada por dos pilares con dos pilastras a los extremos que sostienen tres arcos de rosca irregular; el central rebajado y los laterales escarzanos. En el piso alto, el desembarco de la escalera se organiza de forma similar al arranque.
     La zona posterior del edificio se organiza en torno a un patio de pequeñas dimensiones y planta cuadrada, con cuatro pilares achaflanados de ladrillo en limpio que soportan arcos muy rebajados que dan paso a un sencillo cuerpo superior horadado por ventanas rectangulares.
     La fachada principal de la calle Pureza se articula a través de grandes pilastras toscanas, cajeadas, sobre pedestales. En el centro se abre la portada, encuadrada por columnas toscanas también sobre pedestales de fábrica de ladrillo enfoscada. Sobre esta portada, fragmentos de entablamento con artísticos canecillos soportan el balcón principal. La puerta de ingreso y el balcón se enmarcan por molduras mixtilíneas y sobre el arco muy rebajado de la puerta se lee la fecha de construcción: 1780.
     En el primer piso, a ambos lados del balcón, se sitúan sendos balcones con tejaroz situados también sobre trozos de entablamento similares a los del balcón. Remata la fachada un potente entablamento en el que destacan gruesos modillones que sostienen la cornisa que soporta a su vez el alero del tejado.
     La fachada posterior a la calle Betis es de carácter secundario y menor empaque. Se organiza en tres plantas, existiendo esta tercera planta o ático sólo en la crujía de fachada. La portada está ejecutada en piedra y su diseño es sencillo, a base de dos pilastras toscanas que encuadran un vano adintelado sobre el que se sitúa un entablamento con canecillos, sobre el que se sitúa el balcón. El ático se articula por medio de pilastrillas toscanas entre las que se disponen ventanales de medio punto y dos espacios vacíos más estrechos. Una cornisa con canecillos sostiene el alero del tejado.
     La fábrica del edificio es de ladrillo enfoscado, excepto la portada de la calle Betis ejecutada en sillería. La cubierta del inmueble es de armadura de madera con cubrición de teja cerámica.
     La Casa de las Columnas debe emplazarse aproximadamente sobre el espacio de la desaparecida Capilla de la Virgen del Buen Aire; además de la tradición general puede apoyar la aseveración el hecho de que el presbítero Fernando Narbona, cuando levantó hacia 1780 la Casa de las Columnas, colocó en el jardín una cruz de madera en el lugar que ocupó el Sagrario.
     Tras la desamortización, la casa fue adquirida junto con otras viviendas de la calle Betis por el cubano Rafael González Abreu, promotor de la creación del Instituto Hispano Cubano de Historia de América. En nuestro siglo pasó a ser casa o corral de vecinos, siendo declarado el edificio en 1973 en estado de "ruina total", ordenándose el desalojo del mismo. En 1984 el Ayuntamiento compra al Instituto Hispano Cubano de Historia de América los restos de la Casa de las Columnas por doce millones de pesetas y en Marzo de 1987 se adjudican las obras de rehabilitación del edificio, finalizándose en el verano de 1989. Actualmente el edificio alberga un Centro Cívico del Ayuntamiento de Sevilla en cuyo interior se albergan varias dependencias municipales además de una Biblioteca pública (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
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