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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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lunes, 10 de junio de 2024

Un paseo por la barreduela Dos Hermanas

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la barreduela Dos Hermanas, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 10 de junio, es el aniversario del fallecimiento (10 de junio de 1793) de Vicente José de Pedrosa Casaus y Vallejo, III Marqués de Dos Hermanas, personaje que da nombre a la vía reseñada, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la barreduela Dos Hermanas, de Sevilla, dando un paseo por ella.
    La barreduela Dos Hermanas es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo, y parte de la calle Santa María la Blanca
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     Algunas vías reciben una denominación diferente a la de calle, en función de características genéticas, morfológicas o funcionales. Cuando se encuentra cerrada por construcciones en uno de sus extremos se llama barreduela o adarve, y en el uso popular callejón, y a veces callejuela. Son muchas las barreduelas que se conservan en el casco histórico como herencia de la ciudad medieval, pero tampoco son infrecuentes en la periferia. Una característica peculiar de las barreduelas es que sus edificios poseen numeración correlativa, mientras que en las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
       También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Posiblemente los topónimos barrera del Conde de Ledesma (1433) y del Conde de Plasencia (1454) se pueden identificar con ésta, ya que eran los títulos del linaje de Stúñiga, propietarios del palacio colindante, actual Altamira. Hay algunas referencias documentales del s. XVII y XVIII en las que se le nombra habitualmente como callejón sin salida, junto al palacio de Altamira. También es nombrada como calle Techada por el arquillo construido a su entrada, sobre el que se levanta un segundo piso perteneciente al citado palacio, y con tal denominación la describe González de León (Las calles...). Más tarde pasó a llamarse Dos Hermanas, por las casas del duque de igual título; en 1845 pierde esta denominación y queda integrada en Santa María la Blanca. En la remodelación general del nomenclátor de 1868 figura corno barreduela de Altamira, aunque al año siguiente se recuperaría la rotulación que hoy conserva. Álvarez-Benavides (1873) cita también, como antiguas denominaciones, barrera del Duque de Bé­jar, calle del Arquillo y de las Maravillas, y Santiago Montoto añade el de Cocheras, extremos que no han podido ser confirmados documentalmente.
     Se accede a este estrecho callejón a través del arquillo antes mencionado, de forma que su entrada puede pasar inadvertida; posee un trazado rectilíneo y se ensancha en su tramo interior por retranqueo de una casa. El pavimento está constituido por adoquines de gran tamaño, ya que en 1915 se aprovechó para su readoquinado un material viejo, y se alumbra con farolas con brazos adosados a las fachadas. Llama la atención las diferencias de calidad constructiva y estado de conservación del caserío que forma la barreduela. La mayor parte de uno de sus flancos está ocupada por una fachada lateral del palacio de Altamira, frente al que se sitúa un conjunto de viviendas tradicionales de dos plantas rehabilitadas y transformadas en hotel. Al fondo se levanta una casa-palacio del s. XVII, cuya portada es de piedra y está adornada con pilastras dóricas, que sostienen en el segundo cuerpo un balcón, rematado con frontón partido. Junto al mismo se han construido recientemente bloques de pisos de tres plantas [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Dos Hermanas, 4. Casa del siglo XVII, muy interesante, cuya planta ofrece la particularidad de encontrarse el patio al fondo de la edificación, muy separado de la entrada, y sin crujía de habitaciones en uno de los frentes. Posee una pequeña fachada, al fondo del callejón, en su mayor parte ocupada por una portada de piedra, que se desarrolla en dos cuerpos. El inferior comprende unas pilastras dóricas de fuste acanalado que sostienen el entablamento, con friso de triglifos y metopas. En el segundo cuerpo, un balcón con jambas molduradas y rematado por un frontón partido.  A través de un amplio apeadero se pasa al patio con galerías en las dos plantas. Las de la planta baja con arcos peraltados sobre columnas toscanas y cimacios, y de medio punto en la superior; todos ellos con las enjutas decoradas con cartabones. En uno de los ángulos del patio, y dando a la calle Verde, existe un mirador con arcos sobre columnas. En el centro del patio se conserva una fuente de azulejos de planta estrellada. En otro de los ángulos de éste se encuentra la escalera, con balaustrada de hierro forjado y cubierta con artesonado.
Dos Hermanas, 9 a 11. Casa organizada en torno a un patio con galerías en ambas plantas constituidas por arcos sobre colum­nas corintias. En uno de los ángulos de la planta baja la columna es sustituida por un pilar cruciforme [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Biografía del III Marqués de Dos Hermanas, que da nombre a la vía referida;
     Vicente José de Pedrosa Casaus y Vallejo, III Marqués de Dos Hermanas (Sevilla, 15 de septiembre de 1714 – 10 de junio de 1793). Diputado del Común y hacendado sevillano.
     Hijo de Pedro Manuel de Pedrosa Casaus, II marqués de Dos Hermanas, coronel del Regimiento de Sanlúcar la Mayor durante la Guerra de Sucesión y veinticuatro de Sevilla (1699). Su abuelo Alonso José de Pedrosa y Casaus, I marqués de Dos Hermanas, compró el título en 1679 gracias a la gran fortuna heredada de su padre, el capitán Pedro de Pedrosa, por el comercio con Indias. Vicente José heredó, aparte de los mayorazgos y variadas propiedades, múltiples deudas por las malas gestiones de su padre, problemas económicos que serían una constante a lo largo de su vida. Se casó en Sevilla en 1743 con Luisa Cobo y Hontiveros (fallecida en 1780), en aquellos momentos un ventajoso matrimonio por ser hija única de unos importantes propietarios de tierras de Dos Hermanas (Sevilla); tuvieron seis hijos, de los cuales fueron Pedro, IV marqués de Dos Hermanas; José, V marqués de Dos Hermanas (coronel en el Regimiento de Voluntarios de Sevilla durante la Guerra de Independencia), y Francisco, VI marqués de Dos Hermanas sucesivamente.
     Diputado del Común en 1768 durante la reacción aristocrática contra las reformas municipales de 1766.
     A partir de ahí sus intentos de subir dentro de la oligarquía municipal fracasaron, como demuestra su frustrado intento de adquirir el patronazgo del Convento de la Encarnación después de un largo pleito.
     Su situación financiera empeoró mucho, tanto que por Real Orden de 19 de mayo de 1786 los mayorazgos y bienes libres del marqués fueron secuestrados judicialmente para asegurar la manutención de su casa y el pago a los acreedores. Se le enterró en la iglesia de Santa María la Blanca; junto a ella actualmente, en un callejón llamado “de Dos Hermanas”, se conserva su casa-palacio (Francisco Javier Hernández Navarro, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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La barreduela Dos Hermanas, al detalle:
Edificio barreduela Dos Hermanas, 4
Edificio barreduela Dos Hermanas, 9 a 11

jueves, 5 de agosto de 2021

Un paseo por la calle Santa María la Blanca

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Santa María la Blanca, de Sevilla, dando un paseo por ella
     Hoy, 5 de agosto, Dedicación de la basílica de Santa María, en Roma, construida en el monte Esquilino y ofrecida por el papa Sixto III al pueblo de Dios como recuerdo del Concilio de Éfeso, en el que la Virgen María fue proclamada Madre de Dios (c. 434) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para Explicarte la calle Santa María la Blanca, de Sevilla, que dando un paseo por ella.
     La calle Santa María la Blanca es, el Callejero de Sevilla, una vía que se encuentra en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo, y va de la confluencia de las calles Céspedes, San José, y Ximénez de Enciso, a la confluencia de la calle Cano y Cueto
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. 
     En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
   La vía, en este caso una calle, está dedicada a Santa María la Blanca, advocación de la Iglesia ubicada en la misma calle, a la que da la fachada principal de la misma.
   Durante los siglos XIV y XV es denomi­nada Azuaica, palabra de origen árabe, sinónimo de zoco de pequeñas dimensiones, por la existencia en ella de varias tiendas. Desde 1580 al menos, el primer tramo aparece nombrado como plaza, más bien pla­zuela, de Santa María de las Nieves y popularmente Santa María la Blanca, por la iglesia de igual advocación, si bien en 1667 se le llama plazuela del Marqués de Villaman­rique, quien poseía allí un palacio. El segundo tramo se denominaba calle Real o Ancha de Santa María la Blanca. En 1845 ambos espacios se unifican toponímicamente bajo la denominación que hoy mantiene.
   Esta vía está constituida por dos tramos morfológicamente distintos. El primero corresponde a la antigua plazoleta, de planta irregular, formada a su vez por dos espacios diferenciados: uno se abre a modo de ensanche en la embocadura de Ximénez de Enciso y se encuentra permanentemente ocupado por vehículos aparcados; el otro es sólo de acceso peatonal, está dotado de va­rios naranjos en alcorques, cuatro bancos de hierro y una farola central. El segundo, de trazado rectilíneo, se ensancha ligeramente al final, en el lugar donde estuvo situada la Puerta de la Carne. Confluyen por la acera de los impares Dos Hermanas, Archeros y Canarios; por la de los pares Doncellas, y es cruzada por Cano y Cueto. 
   Hay noticias de su empedrado desde 1616 y es adoquinada en 1880, si bien en 1905, en la confluencia de Ximénez de Enciso, aún se conservaba un pavimento de tacos de madera; fue dotada de aceras en la década de 1910. Hoy posee en parte calzada de asfalto y en parte adoquines. Se han colocado unos bloques de fábrica sobre las aceras para impedir que sean invadidas por los automóviles. Se ilumina con farolas tipo gas adosadas a las fachadas. En el tramo inicial existe un espacio acotado con marmolillos de hierro.
   La antigua Puerta de la Carne se situaba aproximadamente en el punto que marca la confluencia entre Santa María la Blanca y Cano y Cueto. En época almohade era conocida como Bab Yahwar, o Puerta de las Perlas, y en el s. XV como Puerta Minjohar, con oscilaciones en su grafía: Monhoar, Menjoar, Minjoar, y también Benahoar y Bib Johar; desde 1576, al menos, se consagra la denominación de Puerta de la Carne, por el matadero que había sido situado extramuros. Al parecer, ocasionalmente fue también llamada Puerta de la Judería, por dar acceso a la aljama sevillana, que hasta 1391 estuvo situada en sus inmediaciones. En las descripciones conservadas se presenta como una puerta baja, ya que una cañería atravesaba por su parte superior; fue renovada entre 1576 y 1578.
 Contaba con varias inscripciones; por la parte exterior una central que rezaba: "Condit Alcides renovavit Julius vrbem restituit Christo, Ferdinandus tertius heros. (Hércules edificó esta ciudad, Julio César la reparó y el héroe Femando tercero la restituyó a Cristo)". Y dos óvalos con la siguiente inscripción: "Philippo II regi catholico pio foelici: augusto instauratori pacis juris. Aeg. que conservatori. (A Felipe II, rey católico, piadoso, feliz, augusto, restablecedor y conservador de la paz)". En la parte interior, dos óvalos similares a los anteriores con la siguiente leyenda: "Leandro et Isidoro divis tutela ribus, ordo hispalensium sanctitati eorum dicantis simus D.D. (A los santos tutelares, Leandro e Isidoro, el senado de Sevilla, devotísimo a su santidad, les dedicó esta puerta)". Y centrada en la parte interior esta otra: "Quod foelix faustum que sit portum. Canarium. Vestutate. Ruinosa. In. Meliorem. Forman. V. C. Francisc Zapatae. Comes. Ilustriss. Praef. Vrb: lnstaurandam. Curavit a. S. DLXXVII (O fausto y feliz suceso: el varón clarísimo Francisco Zapata, conde ilustrísimo, asistente de Sevilla, cuidó de restaurar a mejor forma la puerta de la Carne, arruinada de la antigüedad, en el año de 1577)."
   A través de la Puerta de la Carne se canalizaban, como era habitual en las puertas principales de la ciudad, el alcantarillado de desagüe y las cañerías de abastecimiento de agua potable, que en el caso de ésta contaba con dos importantes derivaciones: una hacia el Alcázar, y otra, desde el XVIII, hacia la Fábrica de Tabacos. La Puerta de la Carne era centro de una fluida actividad comercial y a través de ella entraban en la ciudad los vecinos del barrio extramuros de San Bernardo, por los que ya desde 1585 hay peticiones en el sentido de que permaneciera abierta toda la noche, peticiones reiteradas todavía en 1800 y 1802. En 1839 quedaba ya permanentemente abierta y en 1864 fue derribada, junto con los lienzos de muralla adyacentes.
   Salvo algún caso aislado de nueva cons­trucción, se conserva el caserío tradicional con casas de tres plantas, algo descuidadas en sus fachadas, pero habitadas. Son de des­tacar la núm. 17, esquina a Cano y Cueto, del s. XVIII, con tres plantas y un bello mirador de silla, pues no hay que olvidar que en este punto se situaba la puerta de la ciudad; y sobre todo el denominado palacio de Altamira, construido en el s. XVII por los marqueses de Villamanrique; actualmente está siendo restaurado y se prevé que sea la sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Es probable que la Iglesia que da nombre a la calle se levantara sobre una mezquita, que tras la conquista de la ciudad fue entregada a los judíos como sinagoga; la portada gótica fue añadida en el s. XIV, al convertirse en iglesia cristiana; el edificio actual es del s. XVII.
   Históricamente la actividad desarrollada en esta vía ha estado relacionada con su proximidad a la puerta, el paso de mercancías procedentes del matadero y el mercado que posteriormente se construyó en su lugar, de modo que en la temprana fecha de 1772 se localizaban puestos de leche en este punto, y tenderetes ambulante de frutas y verduras a principios de este siglo. Hoy registra una diversificada actividad comercial de barrio, algún establecimiento bancario y varios bares, gozando de cierta tradición la Casa Cobos, esquina a Menéndez Pelayo; con todo, la calle ha perdido gran parte de la actividad, animación y movimiento de los que gozó antaño. En 1911 se construyó un asilo-escuela para niños pobres, también denominado Protectorado de la Infancia. Aun después de derribada, la Puerta de la Carne continúa teniendo una presencia real en la ciudad y constituye punto neurálgico de relaciones sociales y de acontecimientos políticos, de forma que el nombre se mantiene vivo en el uso popular. Allí se levantaron barricadas durante las luchas cantonales de 1873, y se han celebrado veladas en honor de la Virgen: en 1722 a la Virgen del Socorro, a quien había dedicado un altar y una pintura en la misma puerta, a la Virgen del Carmen en 1925, a María Santísima de las Nieves en 1942 y durante los años cincuenta. En la Puerta de la Carne situó también Merimée una escena de la novela Carmen. En Santa María la Blanca vivió en la segunda mitad de la pasada centuria Francisco de Borja Palomo, autor de una interesante obra sobre las riadas del Guadalquivir [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Santa María la Blanca, 1. PALACIO DE ALTAMIRA. Esta casa-palacio perteneció al linaje de los Villamanrique y luego pasó a los duques de Altamira, de los que toma el nom­bre con que en la actualidad se le conoce. Es uno de los edificios de mayores proporciones de la ciudad, y se encuentra en mal estado. La crujía de fachada, que consta de dos plantas y un entresuelo, va recorrida por pilastras pareadas. Destaca el balcón principal, sobre la portada, con jambas molduradas. Esta fachada rema­ta en buhardillas.
   Pasada esta crujía de fachada se encuentra un gran espacio abierto de planta en forma de T, que debió ser el apeadero, en cuyo fondo existe otra fachada que sirve de acceso a la vivienda principal organizada en torno a un gran patio. Este, que en la actualidad tiene su entrada por la calle Céspedes número 8, consta de galerías de columnas en tres de sus frentes, hoy tabicadas, y en el centro conserva una fuente. Va­rias salas se cubren con artesonados y una con bóveda sobre trompas.
Santa María la Blanca, 15. Casa de tres plantas, con portada flanqueada por pilastras y traspilastras toscanas con sus correspondientes entablamentos. Sobre ella, balcón con pilastras jónicas, remata­do por un frontón triangular.
Santa María la Blanca, 17. Casa del siglo XVIII, de tres plantas, con portada resaltada sobre medias pilastras toscanas. Sobre ella, balcón central con jambas decoradas por molduras quebradas. La cornisa que remata esta fachada está decorada con pinjantes, sobresaliendo un hermoso mirador de silla [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984]
Conozcamos mejor la Solemnidad de Santa María de las Nieves, o la Blanca;
   Fiesta conocida popularmente por Santa María de las Nieves o la Blanca por la leyenda de la fundación de la basílica de Santa María la Mayor de Roma: el patricio romano Juan tuvo una visión de la Virgen en el 358 que le ordenaba edificar una iglesia en un solar que encontraría cubierto de nieve, lo que comunicó al Papa Liberio, que trazó el plano del nuevo templo en la cumbre del Esquilino, nevada prodigiosamente, por lo que se la conoce como Basílica Liberiana.  Se la encuentra ya registrada en el calendario jeronimiano, pero por ser una celebración local romana, no aparece en los sacramentarios. Hasta el siglo XIV fue una fiesta exclusiva de la basílica, en que se extendió a todas las iglesias de Roma y a otras diócesis. Fue extendida definitivamente a la Iglesia Latina en 1570 por San Pío V Ghislieri, que determinó incluso sepultarse allí, y Clemente VIII Aldobrandini (+1605) la elevó a doble mayor. En el calendario de 1969 fue incluida memoria libre. Aparte de la historicidad de la leyenda, el conmemorar la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma nos invita a reflexionar que María es imagen y tipo de la Iglesia, su origen como la primera creyente del nuevo orden salvífico y su representación en el Calvario y ante el sepulcro, así como la esperanza escatológica eclesial de la futura glorificación consumada en su Asunción. 
    El templo material de María, que alberga a Jesús Eucaristía es signo del cristiano, templo vivo del Espíritu Santo (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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La calle Santa María la Blanca, al detalle:
Edificio calle Santa María la Blanca, 15
Edificio calle Santa María la Blanca, 17

miércoles, 15 de enero de 2020

El Palacio de Altamira (actual sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía)


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Palacio de Altamira (actual sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía), de Sevilla.  
   El Palacio de Altamira (actual sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía) [nº 13 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Santa María la Blanca, 1; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
     Se trata de uno de los edificios de mayor envergadura de la ciudad. Perteneció al linaje de los Villamanrique y más tarde a los duques de Altamira.
     La construcción original, sobre la que posteriormente se han venido produciendo transformaciones que han configurado su fisonomía actual, e la de un palacio mudéjar cuya fecha de construcción podría acotarse en torno al siglo XIV.
     La crujía de fachada (de 7 m. de profundidad) aparece como una operación unitaria, ejecutada en el siglo XVII, destinada a proveer de fachada y de un cuerpo principal de habitaciones al conjunto de salas y patio principal que configuraban el viejo palacio mudéjar.
     La planta de este palacio se organizaba en torno al patio principal. Del conjunto de edificaciones primitivas parece quedar constancia en la gran sala rectangular (paralela a la fachada) y en la sala cuadrada (a la derecha del patio), así como en los dos patios, más pequeños, yuxtapuestos a estas salas.
     La sala rectangular está simétricamente ordenada con un gran espacio central -cubierto por un artesonado de madera- y dos saletas laterales: se separa de la calle Céspedes por un estrecho pasillo -con cenefa de yesería y artesonado de madera- que se supone sería el acceso desde el patio pequeño a las galerías del grande y desde éstas a las salas.

     En el patio principal (14 x 18 m.), cerrado por arquerías, se observa en su construcción dos momentos diferentes, uno correspondiente al lado que lo separa de la calle Céspedes, don­de la arquería aparece incluida en alfices y una de cuyas columnas cuenta con un capitel califal, y otro el correspondiente a las otras tres caras, cuyas arquerías parecen ser todas de fecha reciente.
     La estructura de este palacio mudéjar muestra bastantes analogías -sobre todo en la disposición de sus piezas esenciales- con el palacio mudéjar del Alcázar sevillano (según los autores del reciente Proyecto de Restauración).
     De las dos escaleras actualmente existentes, la situada al fondo de la edificación parece ser original; la escalera más próxima a la fachada debe provenir del mismo momento en que se realiza ésta y se transforma el palacio en la casa de los Villamanrique.
     Otra transformación importante que afecta al edificio puede fecharse a finales del XIX, en que se adapta a casa de vecinos. De esta fecha deben provenir elementos tales como la pequeña edificación que ocupa parte del patio de entra­da y las escaleras que unen la planta baja de la crujía de fachada con las entreplantas.
     La fachada está dividida en calles por pilastras pareadas, y destaca la portada con jambas molduradas que recoge el balcón principal. Se remata en una cornisa con modillones pareados a todo lo largo de la fachada. Sobre el alero de tejas aparecen dos buhardillas, rematadas por frontón curvo.
     El edificio ocupa en planta baja, incluido los patios, una superficie aproximada de 2.000 m2 (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).

   Sabemos por investigaciones arqueológicas que en el solar que hoy ocupa el Palacio de Altamira existió en época almohade una construcción que se ha interpretado como una vivienda. De su entorno se conoce una mezquita, unos baños y un pequeño zoco, lo que indica que a su alrededor se desarrollaba una intensa vida urbana.
   Poco después de la conquista de Sevilla por los castellanos esta zona quedó incluida en la Aljama Judía cuyos habitantes participarían de manera intensa en la vida comercial y económica de ámbito local, así como en necesidades del Reino de Castilla. Como muestra de ello, sabemos que el cargo de Contador Mayor estuvo durante varios reinados en manos de personajes judíos que habitaban las ricas casas halladas en este solar. El asalto a la Judería en 1391 propició que estos terrenos pasaran a manos del Justicia Mayor de Castilla, Don Diego López de Stúñiga, que levantó sobre ellos este edificio que en la actualidad vemos rehabilitado.
   La mansión estuvo unida en los siglos XV y XVI al linaje de los Stúñiga, Condes de Plasencia, Duques de Béjar y señores de grandes estados en Extremadura y el Reino de Sevilla, hasta que quedó ligada al Marquesado de Villamanrique y de Ayamonte y posteriormente al Condado de Altamira, por el que hasta hoy se le conoce.
   De todos estos propietarios fue recibiendo obras y mejoras adaptándose a los gustos y necesidades de sus dueños durante los siglos XVII al XIX, centuria ésta en que dejó de estar vinculada al linaje noble, y como ocurriera con otras notables mansiones sevillanas fue destinada a casa de vecindad en alquiler. Por ello se realizarían en el edificio reformas que enmascararon definitivamente la primitiva construcción mudéjar que ha sido descubierta nuevamente en el proceso de intervención arqueológica.
   El palacio se encontraba en avanzado estado de deterioro cuando se realizó su reforma y rehabilitación con objeto de alojar la sede principal de la Consejería de Cultura. El proyecto participó de la estrategia de dicha Consejería de fragmentar sus dependencias en diversos edificios "frente al modelo de concentración adoptado por otras tantas Consejerías- con el fin último de promover la rehabilitación integral del barrio, antigua judería, prácticamente abandonado, en ruinas y ausente para la ciudad. Otras dependencias se alojaron en la misma calle y en la vecina calle Levíes.
   Se trata de uno de los edificios de mayor envergadura de la ciudad, compuesto por una yuxtaposición de edificaciones cuyo origen es un palacio mudéjar que posteriormente se amplió para convertirse en residencia de familias nobles y que finalmente en el XIX se adaptó a casa de vecinos.
   La estructura del palacio mudéjar se organizaba en torno a un patio y muestra bastantes analogías, sobre todo en la disposición de sus piezas esenciales, con el palacio mudéjar del Alcázar sevillano. Del conjunto de edificaciones primitivas parece quedar constancia en una amplia edificación rectangular dividida en dos plantas y paralela a la fachada y en otra sala cuadrada situada a la derecha del patio, así como en los dos patios más pequeños, yuxtapuestos a estas salas.
   La sala rectangular está simétricamente ordenada y cuenta con un gran espacio central, cubierto por un artesonado de madera, y dos saletas laterales con bóvedas sobre trompas donde están pintados los escudos de la familia de Altamira y Guzmán. Un estrecho pasillo que se supone sería el acceso desde el patio pequeño a las galerías del grande y desde éste a las salas, separa la sala de la calle Céspedes. Tanto el espacio central como el pasillo se cubren por un artesonado de madera y se decoran junto con el patio con yeserías de finales del siglo XIV.
   El palacio cuenta con un segundo patio de mayores dimensiones, 14 x 18 m., con arquerías en sus cuatro lados y se observa en su construcción dos momentos diferentes, uno correspondiente al lado que lo separa de la calle Céspedes, donde la arquería parece incluida en alfices y una de cuyas columnas cuenta con un capitel califal, y otro el correspondiente a las otras tres caras, cuyas arquerías parecen ser todas de fecha reciente.
   De las dos escaleras actualmente existentes, la situada al fondo de la edificación parece ser original y la escalera más próxima a la fachada parece ser coetánea con ésta, de la época en que el palacio se convirtió en la casa de los Villamanrique.
   La crujía de fachada aparece como una operación unitaria, ejecutada en el siglo XVII, destinada a proveer de fachada y de un cuerpo principal de habitaciones al conjunto de salas y patio principal que configuraban el antiguo palacio mudéjar. Se compone de dos plantas y entresuelo y tiene una profundidad de 7 m.
   Otra transformación importante que afecta al edificio puede fecharse a finales del XIX, en que se adapta a casa de vecinos. De esta fecha deben provenir elementos tales como la pequeña edificación que ocupa parte del patio de entrada y las escaleras que unen la planta baja de la crujía de fachada con las entreplantas.
   En el alzado destaca la portada principal abierta en arco de medio punto, con jambas y dintel moldurados que recoge el balcón principal. El paramento se divide en calles por pilastras pareadas y se remata por una cornisa con modillones a lo largo de toda la fachada. Sobre el alero de tejas aparecen dos buhardillas, rematadas por frontón curvo. 
   El palacio se encontraba en avanzado estado de deterioro cuando se realizó su reforma y rehabilitación con objeto de alojar la sede principal de la Consejería de Cultura. El proyecto participó de la estrategia de dicha Consejería de fragmentar sus dependencias en diversos edificios "frente al modelo de concentración adoptado por otras tantas Consejerías- con el fin último de promover la rehabilitación integral del barrio, antigua judería, prácticamente abandonado, en ruinas y ausente para la ciudad. Otras dependencias se alojaron en la misma calle y en la vecina calle Levíes.
   La rehabilitación efectuada durante la última década del siglo XX ha permitido la recuperación del edificio mediante un proyecto cuidadoso que ha puesto en valor los diferentes espacios del Palacio, ejemplo de intervención en el que la participación multidisciplinar ha permitido valorar adecuadamente las estructuras superpuestas del edificio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Palacio de Altamira (actual sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Horario de apertura del Palacio de Altamira (actual sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía):
             Martes y Jueves (no festivos): de 11:00 a 12:30

Página web oficial del Palacio de Altamira (actual sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía): www.juntadeandalucia.es/cultura/blog/los-palacios-de-altamira-y-manara-abren-sus-puertas/