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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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miércoles, 26 de noviembre de 2025

El edificio de Viviendas y Estación de Autobuses del Prado de San Sebastián, de Rodrigo Medina Benjumea

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el edificio de Viviendas y Estación de Autobuses del Prado de San Sebastián, de Rodrigo Medina Benjumea, de Sevilla.
     Hoy, 26 de noviembre, es el Día Mundial del Transporte Sostenible, así que hoy es el mejor día para Explicarte el edificio de Viviendas y Estación de Autobuses del Prado de San Sebastián, de Rodrigo Medina Benjumea.
     El edificio de Viviendas y Estación de Autobuses del Prado de San Sebastián, se encuentra en la plaza de San Sebastián, 1; en el Barrio de San Bernardo, del Distrito Nervión, de Sevilla.
     El conjunto se sitúa extramuros, al sureste de la ciudad histórica, muy próximo a la antigua estación de ferrocarril de San Bernardo, frente a los jardines del Prado de San Sebastián y la antigua Fábrica de Tabacos. Podríamos entender su construcción como una implantación urbanística orientada delimitar el informe espacio de El Prado, aportándole una fachada reconocible como ya hicieran la Fábrica de Tabacos y la Plaza de España.
     El emplazamiento de este conjunto responde originalmente a la proximidad a la estación de ferrocarril de San Bernardo, relación perdida en la actualidad al estar ésta en desuso. Esta vocación de nodo infraestructural del área se ha visto recientemente reforzada por la construcción, en el costado norte del edificio, de los nuevos andenes terminales del tranvía Metrocentro. A este hecho se suma la implantación de las paradas de autobús urbano y metropolitano frente a la fachada sur, y la localización próxima de la parada de la línea 1 del Metro en el Prado de San Sebastián.
     Con el barrio de San Bernardo a su espalda y ocupando una parcela de 170 metros de largo por 70 de ancho, la presencia que el edificio debía tener por su relevancia infraestructural quedó reducida por la construcción en 1968 del Palacio de Justicia sobre la plaza de San Sebastián, que se abría frente su fachada oeste y servía de espacio público de ingreso para los viajeros. De igual manera, la mencionada construcción de las cocheras del tranvía en el lado norte de la estación ha modificado en gran medida la relación del edificio con el entorno, poniendo en cuestión la ya poco conseguida relación visual con la estación de ferrocarril de San Bernardo.
     Se trata de un gran conjunto que a la función infraestructural suma un uso residencial en cinco bloques de viviendas de cinco plantas de altura. Estos bloques de viviendas se alzan como volúmenes perfectamente distinguibles sobre la planta baja, que hace las veces de zócalo en el que se alojan los usos públicos del conjunto: el programa administrativo de la estación en el extremo oeste, más locales comerciales localizados en las esquinas noroeste y suroeste de la parcela, y en la fachada sur, en su punto medio y en su extremo oriental.
     Estos locales comerciales se significan mediante la construcción de pórticos que sirven de espacios de transición, abiertos con arcos de medio punto sobre columnas cilíndricas de hormigón sin añadidos decorativos de ningún tipo. 
     Locales comerciales adicionales en las fachadas norte y sur, entre las mencionadas esquinas y los arcos parabólicos de entrada y salida de autobuses, se abren a la calle mediante grandes huecos con arcos de medio punto, de dimensiones idénticas a los pórticos.
     El vestíbulo de acceso de pasajeros se sitúa en el lado menor de la parcela, abriéndose hacia el acceso desde el centro histórico de la ciudad que se produce desde el Oeste. Se trata de un cuerpo de dos plantas, que avanza hacia la calle respecto de la alineación de los volúmenes de viviendas. Sin embargo, hacia la plaza de San Sebastián no muestra su altura completa, retranqueándose la planta primera para marcar la altura completa del vestíbulo. Se accede a este cuerpo de ingreso a través de un pórtico sobrio de tres vanos, análogo al descrito para los locales comerciales, con arcos de medio punto, que da paso al vestíbulo.
     En el vestíbulo, de planta rectangular y doble altura, se sitúan las taquillas y otras dependencias de la estación. Desde él se da paso a los andenes, que se vinculan a la espina longitudinal central que atraviesa el solar de este a oeste. Estos andenes se cubren con una marquesina de hormigón armado de dos plantas de altura, caracterizada por la presencia escultórica de rotundos pilares cilíndricos, también construidos en hormigón armado. Las dos hileras centrales de pilares soportan dos pasarelas que en toda su longitud servían para la carga y descarga de los vehículos cuando se realizaba sobre su techo. Los mencionados pilares se rematan con un capitel, que ofrece una referencia, si bien lejana, de los soportes empleados por Frank Lloyd Wright para el edificio de administración de la Johnson Wax. En el extremo oriental de la espina, una pieza de traza semicircular que sigue el radio de giro de los autobuses aloja los aseos de los andenes.
     El eje en dirección longitudinal de la espina, este-oeste, se cruza con un segundo eje transversal interior que marca el acceso y salida de autobuses. Desde el ingreso por el norte, éstos realizan un recorrido que registra el borde norte de la espina, gira en su extremo este tras atravesar un arco exento de medio punto y vuelve en sentido contrario por el lado sur tras atravesar un nuevo arco exento, simétrico al anterior. El inicio y el final de este recorrido queda remarcado en las fachadas norte y sur del edificio, a través de dos arcos parabólicos, de dos plantas de altura, que junto a la marquesina constituyen una de las más poderosas señas de identidad de la estación. Entre las dos caras de la espina se dispone un total de veinticuatro andenes.
     Como se ha indicado anteriormente, el uso residencial del conjunto se concreta en cinco bloques de viviendas de cinco plantas de altura, que combinan dos diferentes tipologías. Los dos bloques que se construyen en el extremo oeste del edificio, simétricos respecto al eje longitudinal del conjunto, combinan un desarrollo mixto por plantas: por un lado, ocupando la posición de esquina, las viviendas se despliegan alrededor de un patio. Por otro lado, en el ala que se extiende hacia el este, las viviendas se desarrollan linealmente, con dos crujías con pasillo central. Estos dos bloques en esquina ofrecen un gesto hacia la plaza de San Sebastián, retranqueándose para crear generosas terrazas en planta primera sobre los pórticos comerciales.
     Esta respuesta difiere de la que ofrecen las viviendas en la fachada sur del conjunto. En ella, se aprecia la voluntad del proyecto para conseguir una doble composición simétrica: dos grandes volúmenes, uno en la mitad este y otro en la mitad oeste, lineales y simétricos, y a su vez simétricos entre sí. En esto se adivina el motivo de la combinación tipológica anteriormente mencionada en el bloque de esquina: el volumen que se muestra en la mitad oeste de la fachada se compone de manera simétrica respecto al arco parabólico de planta baja. Incluso el retranqueo que se realiza en el bloque de esquina se repite en el extremo de este volumen, reforzando el efecto de monumentalidad y suavizando la presencia del edificio.
     En la mitad este de la fachada sur, el volumen se compone por la combinación de dos bloques con idéntica distribución: escalera en posición intermedia con dos viviendas por planta, dos crujías con pasillo central y estancias abiertas a norte y sur. La volumetría de estos bloques replica la de la mitad oeste, retranqueándose en sus extremos, con la única diferencia de una menor longitud y la ausencia del arco parabólico.
     El resultado de la composición de los dos mencionados volúmenes, reforzado por la cesura intermedia que las separa, es de una evidente monumentalidad como fachada hacia el Prado de San Sebastián. Este efecto se acompaña por una declarada contención en el gesto: los huecos se resuelven de manera sencilla, mediante un simple recorte de los muros, y los balcones son finas losas de hormigón armado con mínimas barandillas de acero. Estos balcones son los elementos que marcan la simetría interna de cada uno de los volúmenes de esta fachada sur. Igualmente, se disponen balcones en los retranqueos, así como en las esquinas interiores de la manzana en su extremo oeste.
     Aunque el proyecto original planteaba la construcción de una fachada análoga hacia el norte, ese lado del proyecto no llegó a completarse. La rotundidad de la pieza al exterior, incluso la formalización expresionista de los accesos de vehículos, alude a obras consagradas de la arquitectura europea de entreguerras (Kart Marx Hof) en un ejercicio de modernidad que hace uso del hormigón en su más elegante expresividad realizando un preciso trabajo que resuelve funcionalmente la estación. Pero, sobre todo, es un proyecto en el que se contrapone la delicadeza del espacio interior, entre las enfáticas miradas longitudinales y las veladas visiones transversales, con el hermetismo de sus volúmenes y fachadas exteriores.
     El edificio se encuentra en buen estado estructural, tanto los bloques residenciales como la marquesina y la pasarela. 
     Actualmente se están realizando obras de reparación y adecentamiento en fachadas e interiores de viviendas. El estado de mantenimiento de las dependencias de la estación no es bueno.
     En los últimos años, el entorno en el que se sitúa el conjunto ha sufrido cambios ligados principalmente al diseño de los nuevos sistemas de transporte público de la ciudad. En el entorno está prevista la construcción del nuevo edificio para la sede de la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía del arquitecto Antonio González Cordón y la consolidación del uso residencial en el solar que linda con las cocheras, con una residencia para jóvenes y ancianos, proyecto del arquitecto Alberto Nicolau.
     A nivel técnico, dentro de las tradicionales reflexiones sobre la correspondencia entre forma y función de la arquitectura moderna, la experiencia de la integración de usos disímiles como son la estación de autobuses y viviendas en el Prado de San Sebastián resulta un aspecto a destacar a nivel técnico, por la manera sencilla en que resuelve una situación de especial complejidad. En este sentido, el empleo del hormigón armado como material de construcción de la estructura permite salvar las grandes luces necesarias en la estación sin contradicción con la disposición más menuda de la estructura de los edificios de viviendas. La resolución funcional de la estación resulta interesante por la limpieza de su disposición en espina, así como por la pasarela aérea de hormigón armado que permitía la carga y descarga de mercancías. El avance del diseño contemporáneo de los autobuses ha motivado que la pasarela quede actualmente en desuso. De igual manera, la resolución del programa residencial se lleva a cabo con evidente pragmatismo. La disposición con corredor central en dos crujías resulta eficiente y convencional.
     A nivel social, el programa de construcción de estaciones para el nuevo transporte en autocar constituyó un verdadero salto cualitativo en la arquitectura de la ciudad. En Andalucía, es a partir de la década de los años 30 cuando este fenómeno, ya implantado con anterioridad en Europa, adquiere especial relevancia. En Sevilla, la estación ha ofrecido el punto tradicional de conexión de transporte público rodado con la ciudad de Cádiz. El uso continuado de la instalación ha contribuido a su asimilación como parte fundamental de la identidad del barrio y de la ciudad.
     El edificio tiene una elevada significación cultural y estética en la ciudad. Aunando funciones tan diversas como la de estación de autobuses y vivienda, fue una rara muestra de la cultura de la congestión metropolitana, cotidiana en el contexto de los países occidentales más industrializados, pero ajena a Andalucía, máxime en la situación de crisis económica, social y cultural posterior a la Guerra Civil. Este impacto se acrecentaba con la adopción de una estética completamente alejada de la retórica regionalista, que había llegado al paroxismo en la ciudad solo diez años antes. En ese sentido, son evidentes las conexiones con muestras de la arquitectura de otras latitudes, y lo arriesgado de su maridaje con Sevilla. Así, la estética sobria de los bloques de viviendas podría remitir a las imágenes de la arquitectura de la gran ciudad producidas en la Alemania de entreguerras por un arquitecto como Ludwig Hilberseimer, mientras que la expresividad de la estructura de la marquesina de la estación manifiesta, por supuesto con distancias, un paralelismo con imágenes de la arquitectura de Frank Lloyd Wright.
     Los valores históricos del edificio son evidentes, sobre todo por tratarse de una infraestructura plenamente moderna construida a caballo entre la posguerra y los años más difíciles de la autarquía. La estación de autobuses del Prado de San Sebastián fue una de las primeras iniciadas en la posguerra a nivel nacional. La apuesta por la reactivación económica del país por parte de la recién instaurada dictadura se concretaba en edificios ejemplares como el de la estación, que conjugaba intencionadamente la escala monumental de la estación con el propósito de reconstrucción social en base a la promoción pública de viviendas.
     Congestión, gigantismo, complejidad. Algunos de los valores de la ciudad, convertida en fuente de inspiración y desarrollo de modernidad arquitectónica, se ejemplifican en la Estación de Autobuses del Prado. 
     Rodrigo Medina parece ser el único autor de la estación de autobuses y las viviendas del Prado, aunque su trabajo profesional estaba vinculado a O.T.A.I.S.A. (Oficinas Técnicas de Arquitectura e Ingenieria S.A.), de la que formaba parte junto a su hermano Felipe, Luis Gómez Estern y Alfonso Toro. De esta oficina salieron importantes proyectos, como el de la Universidad Laboral. Rodrigo Medina nace en Sevilla en 1909, donde fallece el 21 de marzo de 1979 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Este edificio ocupa el frente norte del Prado de San Sebastián, rodeado a su vez por la trasera de la plaza de España y por la antigua Fábrica de Tabacos. La complejidad de usos, viviendas y una estación de autobuses, se resuelve con un volumen rotundo. Dos bloques de viviendas se apoyan sobre un zócalo en el que se alojan las dependencias de la estación y de las líneas de autobuses. En el interior, una marquesina apoyada sobre cuatro líneas de pilares circulares protege los andenes y las dos pasarelas elevadas que, en toda su longitud, servían para la carga y descarga de los vehículos cuando ésta se realizaba sobre su techo. El vestíbulo de acceso, un cuerpo a doble altura, se sitúa en el lado menor de la parcela, hacia el centro histórico, reservando el eje transversal interior para la entrada y la salida de autobuses, realzado por dos grandes arcos parabólicos. La rotundidad de la pieza hacia el exterior, así como la formalización de los accesos de vehículos, alude a obras consagradas de la República de Weimar (como la Karl Marx Hof) en un ejercicio de modernidad que hace uso del hormigón en su más elegante expresividad y realiza un preciso trabajo que resuelve funcionalmente la estación. Como ya ocurriera en el siglo XIX con las estaciones de ferrocarril, las estaciones para los nuevos transportes constituyen un verdadero salto cualitativo en la arquitectura de la ciudad. En Andalucía, es a partir de la década de 1930 cuando este fenómeno, ya implantado con anterioridad en Europa, adquiere especial relevancia (Ignacio Capilla Roncero, Jaime López de Asiaín y Martín, Amadeo Ramos Carranza, José Ignacio Sánchez-Cid Endériz y Marta Santofimia Albiñana, en Fundación DOCOMOMO Ibérico).
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Más sobre la plaza de San Sebastián, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 7 de agosto de 2025

Un paseo por la calle Otto Engelhardt (antigua Manuel Vázquez Sagastizábal)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Otto Engelhardt (antigua Manuel Vázquez Sagastizábal), de Sevilla, dando un paseo por ella.   
     Hoy, 7 de agosto, es el aniversario del nacimiento (7 de agosto de 1866) de Otto Engelhardt, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Otto Engelhardt, de Sevilla.
     La calle Otto Engelhardt (antigua Manuel Vázquez Sagastizábal) es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Bernardo, del Distrito Nervión, y va de la calle Abogada Aurora León (antigua José Ignacio Benjumea), a la avenida de Málaga
   La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
   En 1940 se rotuló como Vázquez Sagastizábal y al año siguiente se le añade el nombre, en recuerdo de este piloto civil muerto en 1938, en el curso de la guerra civil [desde el 12 de julio de 2018 fue rotulada como Otto Engelhardt, quien fuera director de las empresas Sevillana de Electricidad y Tranvías de Sevilla y cónsul honorífico de Alemania en la capital]. Forma parte del ejido conocido como Prado de San Sebastián (v. Carlos V); se traza a finales de los años treinta de este siglo al urbanizar­se la zona. Es una calle en L, corta y de mediana anchura. La calzada está adoquinada, y las amplias aceras pavimentadas con losetas, y con árboles en alcorques. La iluminación se efectúa con farolas de báculo adosadas a las fachadas. La edificación está formada por dos bloques de cinco plantas, de los que el de los pares constituye el lateral de la Estación de Autobuses, con la puerta de acceso de los vehículos. Sus bajos están ocupados por oficinas de las agencias de transportes de viajeros. Sirve de estacionamiento a los taxis [Alida Carloni Franca, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Biografía de Otto Engelhardt, quien da nombre a la vía reseñada
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     Otto Engelhardt (Brunswick, Alemania, 7 de agosto de 1866-Sevilla, 14 de septiembre de 1936) fue un ingeniero y diplomático hispano-alemán, ejecutado víctima de la represión de los sublevados en la guerra civil española.
     Trabajó como ingeniero en AEG en Berlín y, tras la visita a la empresa alemana de los promotores de la Compañía Sevillana de Electricidad en 1894, fue nombrado director de la misma, trasladándose a la ciudad española, localidad que ya no abandonaría. También dirigió la Compañía de Tranvías de Sevilla y fue el creador de la empresa farmacéutica Sanavida ubicada en San Juan de Aznalfarache. Fue un destacado prohombre de Sevilla, varias veces homenajeado por sus contribuciones para la mejora de las infraestructuras sevillanas, así como todos los proyectos de modernización de la ciudad. Fue nombrado cónsul honorífico en Sevilla en 1903, cargo que desempeñó hasta 1919 y por sus actuaciones en pro de su patria, condecorado en numerosas ocasiones. Entre sus actividades, recaudó fondos para atender a los heridos durante la guerra del Rif, lo que le valió que el rey Alfonso XIII le condecorase con la Orden de Isabel la Católica.
     Asimismo, fue el responsable de impedir un intento de sabotaje por parte de un oficial de la Armada alemana durante la Primera Guerra Mundial que se iba a cometer en el puerto de Sevilla, contra barcos españoles que transportaban contrabando, que de haber tenido éxito hubiera comprometido la neutralidad española. En sus propias palabras decía que un cónsul no debía mezclarse en empresas militares; él debía ocuparse solo de cosas pacíficas al servicio de la Nación. Fue vicepresidente de una iniciativa pacifista llamada Pro Sevilla, Ciudad de la Contraguerra cuyo principal objetivo eran evitar una nueva guerra.
     Con el ascenso de Adolf Hitler al poder en Alemania, Engelhardt devolvió todas las condecoraciones que había recibido de su país, renunciando a la nacionalidad alemana. Al mismo tiempo el gobierno español le concedió la nacionalidad española. En el diario El Liberal de Sevilla, así como en publicaciones alemanas (mientras la censura se lo permitió), fue extremadamente crítico con los nazis. Así, a partir de 1933 ayudó a los alemanes que trataban de huir de su país perseguidos por el régimen totalitario. No faltó entonces que fuera vigilado estrechamente por el consulado alemán y la embajada alemana en Madrid, desde donde salieron informes de sus actividades. Las autoridades alemanas presionaron al diario El Liberal para que no publicase sus artículos. Se declaró siempre pacifista y republicano, y no dejó de apoyar a los huidos del régimen nazi.
     Con el golpe de Estado que dio lugar a la guerra civil, Otto Engelhardt fue detenido por las tropas del general Queipo de Llano, siendo ejecutado por aplicación del Bando de guerra el 14 de septiembre de 1936.
     La casa donde residió durante muchos años, situada en la localidad de San Juan de Aznalfarache y conocida con el nombre de Finca Chaboya, todavía sigue en pie. Se trata de un edificio protegido y catalogado urbanísticamente en un nivel de protección total y en el que solo es posible realizar obras de consolidación y embellecimiento. A pesar de esto, actualmente se encuentra en un estado de abandono y deterioro lamentable. El principal interés de la familia Engelhardt es la recuperación y rehabilitación de este edificio tan singular.
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Otto Engelhardt (antigua Manuel Vázquez Sagastizábal), de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La calle Otto Engelhardt, al detalle:
Estación de Autobuses

domingo, 7 de mayo de 2023

Los principales monumentos (Plaza de las Monjas; Iglesia parroquial de la Concepción; Edificio de UGT; Palacio Mora Claros; y Estación de Autobuses) de la localidad de Huelva (VI), en la provincia de Huelva

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Plaza de las Monjas; Iglesia parroquial de la Concepción; Edificio de UGT; Palacio Mora Claros; y Estación de Autobuses) de la localidad de Huelva (VI), en la provincia de Huelva.

Plaza de las Monjas
     El origen de la Plaza de las Monjas hay que buscarlo en la fundación del convento de las Madres Agustinas, del que toma su popular nombre. Si éste se construye a principios del s. XVI, debemos suponer que la plaza se formó frente a su fachada en los primeros años de este siglo. El otro edificio que conformaría la identidad de esta céntrica plaza fue el Palacio de los duques de Medina Sidonia, erigido en los años 1656-57.
     En las calurosas noches del verano onubense, fue durante muchos años el principal centro de reunión de los vecinos. Por eso se le prestó especial importancia en los planes de reforma urbana de finales del XIX y principios del XX. Actualmente es la plaza principal del centro de la ciudad, donde confluyen calles comerciales y de restauración. 
     El visitante no puede dejar de pasar por la  Plaza de las Monjas tan singular, que se encuentra presidida por el imponente monumento a Cristóbal Colón (andalucía.org).
     
Iglesia parroquial de la Concepción
     La iglesia de la Concepción de Huelva está ubica­ da en la conjunción de la calle de su nombre con la de Méndez Núñez. Es la segunda parroquia, en antigüedad, de la ciudad. En 1516, Cristóbal Dorantes, hizo cesión de sus casas para fundar este templo, que pasa por ser de los primeros dedicados en España a la Purísima. El edificio pre­senta en planta y alzado tres naves, que desem­bocan por la cabecera en capillas absidiales. Sólo existe una capilla lateral, de estructura autónoma, en el flanco meridional del templo. La fábrica original, gótico-mudéjar del siglo XVI, está muy alterada, especialmente por las reformas llevadas a cabo durante el siglo XVIII, que ocultaron su factura primitiva, cubriéndose su nave central con bóveda de cañón. No obstante, en la restau­ración en curso, los primitivos arcos apuntados podrán verse desde las naves laterales, sobre los de medio punto.
     En la referida restauración, dirigida por el arquitecto Antonio López, se ha adoptado la solución de cubrir la nave central con bóveda de cañón con lunetos y arcos fajones, y las naves laterales con bóvedas de aristas, en madera laminada. De esta forma se logrará crear el ambiente adecuado sin alterar la percepción de lo originario y lo nuevo en la restauración, al tiempo que se recrea la envoltura barroca de esta iglesia, de origen mudéjar.
     Cada arquería divisoria de naves comprende tres arcos de medio punto que apean sobre pilares con medias columnas adosadas en los extremos. Los pilares reciben, por las bandas de la nave central, sobre sus capiteles, sendos trozos de entablamento decorado con canecillos o modillones, y lucen pilastras adosadas, de menos altura, con ca­pitel jónico. En el primer pilar exento de la arquería izquierda hay una lápida de mármol blanco, cuya leyenda alude a la bandera ganada a los turcos el 16 de julio de 1537 por el capitán Andrés Carocho, con «derramamiento de sangre y la de su hijo». En el pilar frontero, otra lápida rememora al sacerdote don José Páez Fernández, asesinado en Marbella en agosto de 1936.
     Las enjutas de los arcos están decoradas con resaltos triangulares que subrayan morosamente la pausada curvatura del trasdós. Sobre los arcos, una cornisa recorre longitudinalmente toda la arquería, quebrándose en ángulo recto. Del punto central de cada uno de estos plegamientos pende una ménsula que coincide con la clave del arco correspondiente. Las dos del último tramo están ornamentadas con sendos mascarones: las del central representan dos querubines y las del primero ostentan los anagramas de María. Por encima de los referidos plegamientos de las cornisas voltean otros arcos semicirculares doblados, cobijando ventanas ciegas e indicando el nacimiento de los antiguos lunetos en la falsa bóveda, que cubrió la nave principal desde el siglo XVIII hasta 1936.
     Las naves laterales presentan por sus correspondientes flancos los tres arcos de medio punto doblado, que descargan sobre pilares con resaltos. En el arranque de los arcos aparecen impos­tas y pinjantes. Por el tramo central de la nave del evangelio se abre la única puerta lateral del templo. Frente a dicha puerta está la única capi­lla lateral, dedicada al Nazareno. La iluminación de las naves del evangelio y de la epístola llega a través de sendos ventanales barrocos, que lucen vidrieras firmadas por «La Veneciana S.A.», en 1939. Otra vidriera, la de San Alfonso María de Ligorio es de «Santarrufina», del año 1968. La puerta principal, en los pies de la nave central, tiene una estructura facetada, compuesta por tres arcos de medio punto con moldura, rosca y pinjante en la clave, configurando un peque­ño cancel con movida tribuna superior, donde se adapta un moderno órgano de tubos de siete registros y pedal.
     De la fábrica primitiva del siglo XVI tan sólo se reconocen fácilmente la capilla mayor y la que preside la nave del evangelio. A la capilla mayor se accede mediante un arco triunfal levemen­te apuntado. La semicolumna adosada al pilar exhibe un capitel corintio, mientras que el pilar luce uno dórico y la pilastra otro jónico. Con tal variedad de órdenes arquitectónicos se consigue que éste sea el sector más fastuoso ornamental­mente del templo. Sobre el facetado presbiterio se despliega una bóveda de nervadura gótica estrellada. Los nervios arrancan de unas ménsulas adosadas a los vértices del ábside. Dado este revestimiento decorativo barroco del edificio, el ábside y las nervaduras son las que delatan el origen gótico-mudéjar del mismo. Bajo el presbite­rio se halla la cripta sepulcral. La capilla absidial de la nave del evangelio conserva su cabecera facetada, cubierta con bóveda de nervadura gótica. Los siete nervios quedan recortados y adosados al muro gracias a otras tantas ménsulas.
     Se conocen intervenciones en esta iglesia en el año 1642, sobre todo en la decoración de la capilla mayor, pero las grandes obras que le han dado la configuración actual al templo son las realizadas en el siglo XVIII, sobre todo tras el terremoto de Lisboa, cuando la techumbre mu­déjar fue sustituida por una falsa bóveda y se construyó la capilla absidial izquierda, las nuevas fachadas y la elevación de la torre. En las realizadas entre 1785 y 1787 intervino Antonio de Figueroa, que tuvo gran importancia en su deco­ración barroca.
     Ya en el siglo XIX se construye la capilla de la nave de la epístola, como consta en una inscripción del intradós del arco de ingreso a la misma: «Capilla de la Hermandad del Nazareno. Año 1836». Fue mandada construir por Josefa Rivera, viuda de Trianes. Este recinto presenta un triple fraccionamiento del espacio. La estructura central, cuadrada, está dominada por una bóve­da semiesférica sobre pechinas. Las alas laterales de la capilla ostentan bóveda de cañón con lunetos y se iluminan mediante sendos ventanales abiertos en el testero frontal. La ornamentación de la media naranja propaga el movimiento a todos los elementos. En su vibrante imposta hay ocho plegamientos simétricos y sobre ellos otras tantas pilastras dobladas, de las que penden sendos pinjantes con querubines.
     Tras los destrozos e incendio del templo en 1936, la reconstrucción abarcó desde 1937 a 1939, bajo la dirección del arquitecto José María Pérez Carasa, que respetó las adiciones barrocas. También son destacables las obras realizadas en 1967, bajo la dirección del arquitecto Francisco de la Corte, cuando se puso nervios góticos a una bóveda falsa de la capilla sacramental, puesta después de la Guerra Civil, y se llevaron a cabo alteraciones ornamentales en la capilla mayor. Por último, tras la ruina del templo, provocada por las obras en un solar colindante, y la ulterior consolidación, se lleva a efecto la restauración integral del mismo, cuyas obras siguen su curso en el momento en que se redactan estas líneas.
     Al exterior, el templo presenta una imagen que responde al dictamen estético de la segun­da mitad del siglo XVIII. El volumen nace de la ordenación del espacio interior. No obstante, la fachada principal, que se encuentra en el flanco occidental del edificio, está concebida como una sobria pantalla, con la intención de enmascarar la fábrica mudéjar. La portada retablo se alza sobre gradas, rompiendo la parquedad ornamental de la fachada, conjuntamente con otros elementos de la misma, como son la distribución de los vanos y de la arquería superior que corona el conjunto, que está compuesta de tres arcos trilobulares que apean sobre pilares de sección rectangular y son obra de Lázaro Rodríguez Portillo en 1757.
     La portada se compone de dos cuerpos. El primero delimitado en tres calles por columnas de capiteles jónicos sobre elevados basamentos. La calle central más ancha que las laterales, tiene un gran arco de medio punto que permite el acceso al recinto. En las laterales, en sendas hornacinas aparecen los santos Pedro y Pablo. La cornisa del quebrado entablamento, describe, en la zona central del mismo, un vibrante oleaje. En el segundo cuerpo, de una sola calle flanqueada por columnas y cartones laterales, hay una hornacina con la Inmaculada Concepción. Más arriba, bajo la curvada cornisa asoma un ojo de buey. La otra portada, en la fachada septentrional, está flanqueada por dos pilastras dobladas con basa­mentos y capiteles. Sobre ellas un quebrado entablamento decorado con triglifos, enmarca un vano central con arco de medio punto, en cuyas enjutas hay sendos triángulos cajeados y adaptados al trasdós del mismo. Un frontón triangu­lar partido corona el entablamento, sobre cuyas vertientes lucen dos remates piramidales. En su centro, un doblado pedestal soporta una vibrante cornisa de la que pende un pinjante decorado con un querubín. Un pequeño frontón curvo remata todo el conjunto.
     Esta parroquial acepta el sistema de cubrición mudéjar. En la nave central presenta un tejado a dos aguas y las laterales a una. Sobre ellas, se pueden observar, ahora reconstruidas, tres mansardas, una a la cabecera y las dos restantes sobre las cubiertas de la nave central.
     La torre, de sólida cubicidad, subraya el ritmo ascendente de la fachada principal. Está compuesta de caña, perforada por un estrecho vano enmarcado por moldura mixtilínea. Más arriba la caja del reloj luce enmarcada por otra moldura de idéntica morfología. El cuerpo de cam­panas, de más cuidada y recargada ornamenta­ción, con columnas dórico-toscanas, tiene cuatro vanos con arco de medio punto, en cada lado, flanqueados por pilastras, que soportan un entablamento vibrante, que se prolonga con ondulante pretil decorado con jarrones cerámicos. El chapitel octogonal está alicatado de azulejería sevillana, sobre un banco igualmente octogonal. En el aspecto actual de la torre intervinieron sucesivamente Andrés de Silva, Lázaro Rodríguez Portillo y Pedro de Silva, entre 1755 y 1763.
     La disposición de los bienes muebles del interior del templo no ha sido determinada, al escribirse este texto, por lo que nos limitamos a recordar los retablos más notables y sus imágenes. El retablo de San José, neobarroco,  consta  de  tres  calles, separadas por columnas salomónicas, sobre un banco. En la hornacina central está la talla en madera estofada y policromada de San José, obra de Pérez Comendador en 1946. En sendas ménsulas a los la­ dos del titular del retablo está el grupo escultórico en madera tallada, estofada y policromada de Santa Ana y la Virgen, y un San Joaquín, ambos de la época del retablo. El cuerpo superior lo remata un ático de frontón partido, en cuyo centro hay una hornacina con la efigie del arcángel San Rafael. El retablo lo hizo Miguel Hierro Barreda en 1945, y lo doró Gómez del Castillo.
     El retablo de la Virgen del Carmen, consta de tres calles en su cuerpo central, separadas por columnas. En su hornacina principal se venera la imagen de la Virgen del Carmen, tallada en madera estofada y policromada, obra de Agustín Sánchez Cid en 1944. Y el de la Virgen del Perpetuo Socorro es en forma de arco de medio punto, decorado en su interior con rectángulos y apliques dorados, y en su exte­rior con motivos de eses vegetales contrapuestas y penacho central. Sobre la mesa de altar y sobre las gradas decrecientes, un gran ostensorio, con sol ovalado, alberga la estampa de la titular. Este, retablo fue tallado por Miguel Hierro Barreda en 1954.
     Otras esculturas de interés artístico son: una pequeña Inmaculada de estética dieciochesca, que responde a los gustos del círculo de Duque Cornejo, realizada en barro cocido, que normalmen­te está en la sacristía. Un Niño Jesús, montañesino, realizado en vaciado de plomo, con una peana de madera tallada y costillas. Anterior a 1936 es la imagen de candelero para vestir de la Virgen de la Soledad, titular de su cofradía que está erigida en la  parroquial. En 1936 Sebastián Santos Ro­jas hizo la imagen de candelero para vestir de la Virgen del Rocío. De Sebastián Santos es también la magnífica escultura en madera estofada y policromada del Sagrado Corazón de Jesús, que preside la capilla sacramental, gubiada en 1939 y que lleva una inscripción alusiva a sus donantes Doña Soledad Vélez Ramos y Doña Alberta Villar y Carros.
     Del mismo escultor de Higuera de la Sierra es el Nazareno, de gran devoción en la ciudad y realizado en 1950, que preside la capilla lateral o de los Trianes, donde radica la cofradía que le da culto. En dicha capilla, en sendas hornacinas laterales están las imágenes de la Virgen de la Amargura y San Juan Evangelista, cotitulares de la Hermandad de la Madrugada. La Virgen es una imagen para vestir de Ramón Chaveli padre en 1938. La del Evangelista es de Ramón Chaveli, hijo, en 1940. En esta capilla son destacables igualmente los ángeles pasionarios de Luis Ortega Bru, gubiados en 1951.
     En la capilla situada en la cabecera de la nave del evangelio se encuentra el Señor de la Oración del Huerto, imagen de vestir realizada por Luis Ortega Bru en 1977. En 1939 Antonio León Ortega hizo el ángel de la Oración en el Huerto. La Hermandad, titulada de la Vera Cruz, ha incorporado la imagen de un Crucificado, obra de Mariano Sánchez del Pino que se bendijo el 23 de enero de 2006. León Ortega talló en 1963 el San Juan Bautista que preside la capilla bautismal. El escultor ayamontino talló asimismo en 1968 el Crucificado que presidía este templo, hoy en la ermita de la Soledad.
     En pintura hay que señalar varios lienzos. Anónimo del siglo XVII es el de la aparición de Cristo a San Juan de la Cruz. Y de la misma época es otro de la Circuncisión de Jesús. También del Seiscientos es una Inmaculada con cierto aire zurbaranesco. Copia de un grabado de esta centuria es el óleo de un Cristo con la cruz a cuestas. Del siglo XIX es un San José con el Niño.
     Abundantes son las piezas de orfebrería. Del siglo XVII son un cáliz de plata y un portapaz con la efigie de la Inmaculada. Del XVIII es un acetre en forma de crátera, con una marca en la que aparece un castillo. Un cáliz con marca de Castro y otras ilegibles. Un copón de plata liso, con punzones de Alexandre, Cárdenas, Giralda, Cochinito y la cifra «79». Otro copón con nudo periforme y decoración de rocallas, espigas y ángeles. Unas crismeras de plata , de forma globu­lar y otras de forma cilíndrica.
     Del siglo XIX hay un cáliz con marcas de NO8DO, Flores y González. Decimonónico es también otro cáliz, con la misma inscripción, pero con marcas Espiau, Flores y NO8DO. Un tercer cáliz, de plata y pie plateado corresponde, igualmente al Ochocientos. Así como un copón con la marca Rodríguez, NO8DO; una naveta de plata punzonada de la misma forma; un relicario argénteo en forma de ostensorio con reliquia josefina.
     Por último, anterior a 1936 es el ostensorio neogótico de plata dorada. De 1928 es el copón de oro de 20 kilates, con una inscripción conmemorativa de la fiesta del Sagrado Corazón de ese año. Del orfebre Jesús Domínguez en 1958 es el magnífico sagrario de plata, en cuyo interior una inscripción indica que fue donado por la Excma. Sra. Condesa de Mora Claros (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     La Iglesia presenta en el interior planta rectangular de tres naves, la central más alta y ancha que las laterales, las cuales están separadas mediante pilares rectangulares en cuyos lados menores se encuentran adosadas medias columnas sobre las que descansan arcos de medio punto, estableciéndose en sus flancos mayores pilastras jónicas y entablamento. Los muros laterales del templo se estructuran mediante arcos de medio punto sobre pilastras dóricas formando en su interior capillas-hornacinas para albergar retablos.
     La cabecera del templo presenta en las capillas mayor y del evangelio estructura poligonal, cubriéndose la primera con bóveda estrellada y nervada la del evangelio, a diferencia de la cabecera de la nave d la epístola que presenta ábside en forma recta, la cual se cubre con bóveda de arista realizada en yeso y revestida posteriormente con nervadura gótica. La capilla Bautismal se encuentra a los pies de la nave del evangelio, su espacio interno es rectangular y se cubre con bóveda de cañón. En el centro del muro de la nave de la epístola, se abre la capilla del Nazareno, la cual está compartimentada en tres tramos, el central de planta cuadrada está cubierto con bóveda semiesférica sobre pechinas, y los dos espacios laterales de bóveda de cañón con lunetos.
     La nave central de la iglesia se cubre con cubierta de madera inclinada a dos aguas con estructura vista interiormente, y las laterales con cubierta inclinada a un agua igualmente vistas interiormente. El mismo faldón que cubre la nave de la epístola recoge la capilla y las dependencias anejas.
     En el exterior, la fachada principal presenta estructura mudéjar a la que se le ha adosado una portada barroca, tipo torre-fachada. Esta se estructura en dos cuerpos, el inferior consta de tres calles delimitadas por columnas sobre pedestales y capitel jónico, realizadas en ladrillo visto. En la calle central se establece un vano de medio punto que da acceso al interior del templo, ubicándose en las calles laterales hornacinas que albergan las imágenes de San Pedro y San Pablo.
     Remata el conjunto una cornisa de forma quebrada. El segundo cuerpo presenta una calle central flanqueada por columnas sobre pedestales realizadas en ladrillo visto, en el centro se establece una hornacina con la Inmaculada Concepción y sobre ella un óculo y cornisa de perfil curvo. En la zona alta y sobre el lateral derecho, remata el conjunto tres vanos con arcos trilobulados sobre pilares de forma cuadrada y antepecho. En el lateral izquierdo sobresale el cuerpo de campanas de la torre, ésta de planta cuadrada se estructura sobre una cornisa de perfil movido, presenta, cuatro vanos de medio punto que albergan las campanas, flanqueados por pilastras y columnas, éstas realizadas en ladrillo visto y situadas en los ángulos. Se remata con una cornisa, y sobre ella, en las esquinas, por cuatro pedestales con jarrones de cerámica. Termina el conjunto con chapitel decorado con azulejos blancos y azules.
     En la fachada lateral se encuentra una portada barroca que da acceso a la nave del Evangelio. Se estructura mediante arco de medio punto flanqueado por pilastras sobre pedestales y frontón partido, en el centro de éste se establece un frontón curvo sobre ménsula, portando en su interior una cabeza de angelote. En sus laterales se ubican remates de forma piramidal. A cada lado de la portada se encuentra un retablo de cerámica con tejaroz y en su zona superior dos vanos rectangulares dan luz al interior de la iglesia, rematando la fachada una amplia cornisa. El templo se cubre con teja.
     La Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción se encuentra ubicada en el casco antiguo de la ciudad, sita en la esquina entre la calle Concepción, a la que da su nombre, y la calle Méndez Núñez.
     El origen de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, se encuentra relacionado estrechamente con la historia de la ciudad. Su construcción fue motivada por el crecimiento demográfico y espacial de la población comenzando en el siglo XV, estableciéndose en las laderas del Cabezo de San Pedro, núcleo urbano primitivo, en dirección al mar. La asistencia a los cultos religiosos de esta población hace necesario la construcción del templo.
     Edificada en el siglo XVI, es una de las primeras iglesias españolas dedicada a la advocación de la Purísima Concepción.
     Su estilo mudéjar la relaciona con la arquitectura de Andalucía occidental del momento, especialmente con iglesias de Carmona (Sevilla) y San Juan del Puerto (Huelva). Su fábrica va a quedar en estado ruinoso a causa del terremoto de Lisboa de 1755, a raíz del cual va a sufrir una serie de modificaciones y ampliaciones que son las que van a conferir su estado actual, presentando por tanto dos estilos claramente diferenciados, el mudéjar y el barroco del siglo XVIII. Estas modificaciones fueron llevadas a cabo por Andrés de Silva, Pedro de Silva, Antonio de Figueroa y Lázaro Rodríguez Portillo.
     En 1836 se construye la capilla de la Hermandad del Nazareno a expensas de Josefa Rivero, viuda de Trianes. Durante la Guerra Civil, el templo es incendiado y saqueado, sufriendo gran cantidad de destrozos. En 1937 se colocará una falsa bóveda de arista en la capilla sacramental del ábside de la capilla de la nave de la Epístola. En 1939 la iglesia será reparada por el arquitecto provincial José María Pérez Carasa. Posteriormente, en 1967, se colocarán nervios góticos en la bóveda de la capilla sacramental de la nave de la Epístola.
     Este templo fue la primera sede canónica de la Hermandad  del Rocío de Huelva desde 1883 hasta 1896 ó 1897. En 1886 ya estaba, tal como se indica en un recibo fechado el 30 de Junio que sirvió para abonar el sermón del sacerdote D. José María Pinto en esta iglesia permanecería hasta el año 1896 ó 1897 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Edificio de UGT
     Edificio de dos plantas y composición simétrica de la fachada enmarcada por dos cuerpos con balcones sobre canes y cierros acristalados que se rematan mediante castilletes en el plano de fachada ocupando sus extremos. Toma importancia en el alzado el juego cromático del ladrillo rojo y los tonos claros de los enfoscados, avitolados y jambeados, que dibujan los huecos, de dinteles planos en planta baja y frontones triangulares en planta alta.
     El planteamiento ecléctico se acentúa con el uso de canes, canecillos, balaustres, columnillas rematadas con capiteles corintios y barandas de geometría circular decoradas con motivos forales en los balcones y cierros (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Palacio Mora Claros
     De finales del siglo XIX es el palacio de Mora Claros, en la céntrica calle Botica, una mansión historicista de los arquitectos Moisés Serrano y Pérez Carasa, hoy convertida en centro de reunión para mayores (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     En un solar de esquina a las calles Puerto y Botica del centro de Huelva proyectó Moisés Serrano y Mora en 1912 la primitiva y sencilla casa para Antonio Mora Claros, inmueble que fue reformado por José María Pérez Carasa en 1919 para el mismo uso. Esta intervención, con la agregación de los solares colindantes a las dos calles que da frente, definió las características fundamentales del edificio que ha llegado a nuestros días. Las operaciones mas importantes fueron realizadas sobre las fachadas, en el interés de un resultado unitario del conjunto, y están basadas en la utilización de huecos superpuestos; ventanas apoyadas en un zócalo de piedra en planta baja sobre las que vuelan balcones, apoyados en canes, a los que abren puertas balconeras cerradas con mallorquinas. Los vanos de planta alta se hacen más complejos con el uso de cierros acristalados o con guardapolvos apoyados asimismo en canecillos.
     Este conjunto historicista se remata con una importante cornisa y con un torreón amansardado según el tipo Segundo Imperio situado en la esquina. En el interior destacan la escalera que se abre al patio, la galería que lo circunda en planta alta y las vidrieras emplomadas modernistas de esta planta y la montera sobre el patio. En 1998 culmina la rehabilitación, proyectada por Carlos Barranco Fernández de la Maza, para su utilización como Centro de Día para Personas Mayores (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Estación de Autobuses
     En un lugar céntrico, cercano al puerto y bien comunicado con las rondas de circunvalación de la ciudad, sobre un solar con forma de sector circular de radio doscientos metros se levanta un edificio de volumen unitario que se cubre en gran parte por un techo horizontal a siete metros de altura desde el suelo. Este elemento une y relaciona el gran vestíbulo con sus dependencias anejas para los viajeros y los andenes y dársenas al servicio de ellos y de los autobuses.
     Las dársenas se organizan alrededor de un amplio patio arbolado de forma circular que hace girar los vehículos en un solo sentido de entrada y salida y resuelve, evitando, el cruce del tráfico rodado con las circulaciones peatonales. Los extremos del edificio alojan usos comerciales de un lado y de otro; estación de servicio y talleres, volúmenes de menor altura en los que sin embargo el tratamiento unificador de sus muros de cierre con los del resto de fachadas del solar permiten la lectura pretendida del edificio, obra de los arquitectos Cruz y Ortiz, en 1990. (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     

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