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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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domingo, 18 de enero de 2026

El Arte Pastoril, en Alanís, Constantina, El Real de la Jara, y San Nicolás del Puerto (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Arte Pastoril, en Alanís, Constantina, El Real de la Jara, y San Nicolás del Puerto (Sevilla).
     La artesanía en madera se trata de un saber muy extendido en las sociedades agrícolas de la Sierra Norte de aprovechamiento de los recursos naturales de la dehesa, en este caso madera, para producir objetos que respondieran a las necesidades funcionales del ámbito doméstico.
     Las personas que se dedican a trabajar la madera en la actualidad son personas mayores que lo hacen para entretenerse o para generar ingresos alternativos, como es el caso de artesanos que se localizan en Alanís, Constantina, San Nicolás del Puerto y El Real de la Jara, los cuales siguen elaborando dornillos, cucharas y cucharones, tenedores, paletas, majas, etc. para el uso doméstico, aunque hoy día estos objetos han perdido su antigua funcionalidad, transformándose en meros objetos decorativos. 
     Saber extendido a zonas de tradición agrícola, en la cual se tiende al aprovechamiento máximo de los recursos naturales. 
     Se registra la presencia de artesanos de la madera en diversos municipios de la comarca: Alanís, El Real de la Jara, Constantina y San Nicolás del Puerto.
     La madera es recogida por los artesanos directamente en el campo, procedentes de la poda, de los arboles que caen y secan, o bien es regalada por conocidos que realizan estas labores. Varios son los tipos de madera que se utilizan, como la encina, fresno, olivo, cerezo, castaño, álamo, naranjo y chopo. La madera más apreciada es la más dura, porque se trabaja mejor y suele tener menos poros.
     Una vez trasportada la madera hasta el taller o casa del artesano, se corta en piezas más pequeñas. Antes de empezar a trabajarla hay que "curarla" para que no se raje y se mantenga en el tiempo. Se registran  diferentes técnicas para curar la madera: se puede enterrar la madera verde en el campo con estiércol o meterla en un bidón con agua, por un periodo aproximadamente de un año, o bien guardarla en un lugar  cubierto para que se seque.  El objetivo es que no le dé el aire, pierda la sabia y no se parta, teniendo igualmente cuidado que no se seque demasiado.
     Cuando la madera está lista, se puede empezar a trabajarla. El primer proceso consiste en cortar una pieza de las dimensiones adecuadas al objeto que se quiere realizar, a la cual se le va quitando la corteza con la azuela. La forma del objeto a realizar se traza sobre la superficie de la madera y con azuela y picazuela se empieza a desbastar, retirando paulatinamente la madera sobrante hasta obtener la pieza deseada en bruto. Para realizar perforaciones, como en el caso del asa de los dornillos, se utiliza una barrena, mientras que la gubia y la legra son utilizadas en los detalles más pequeños, como los agujeros del cazo o de la espumadera y para los dientes del tenedor o las pequeñas superficies cóncavas.
     El acabado de la pieza se realiza mediante el lijado de su superficie, utilizando a tal fin escofinas de distintos tamaños y papel de lija. Una vez terminada la pieza, se frota aceite de linaza sobre su superficie, o se cierra en una bolsa de plástico con un trapo humedecido con el mismo aceite en su interior,  para evitar que se abra o deforme con el tiempo.
     Azuelas.- Plancha de hierro acerado y cortante, de diez centímetros de anchura con mango corto de madera que forma recodo.
     Azuelas.- Picazuela, azuela de mayor curvatura.
     Cuchillas.- Legra. Cuchilla de acero con el extremo libre encorvado y cortante.
     Cuchillas.- Cuchillos, navajas y tijeras, hojas cortantes de distintas medidas.
     Escofinas.- Instrumento de acero templado, con la superficie finamente estriada en uno o en dos sentidos.
     Lijas.- Hojas de papel fuerte, con vidrio molido, arena cuarzosa o polvos de esmeril, encolados en una de sus caras.
     Sierras de hoja acerada.- Hoja cortante de acero con mango
     Barrenas.- Herramienta de acero con una rosca en espiral en su punta y una manija en el extremo opuesto.
     Gubias.- Formón de mediacaña, delgado con mango de madera.
     Dornillos.- Cuencos o cazuelas de diferentes tamaños.   
     Cucharas.- Cuchara de mango alargado. 
     Tenedores.- Tenedor de mango alargado. 
     Palas.- Paletas de mango alargado. 
     Cazos.- Cazos a veces con agujeros según función y de mango alargado.
     Majas (Almirez).- Mortero de madera (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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jueves, 27 de noviembre de 2025

El Pueblo de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Pueblo de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)
     Al noroeste de la mina, se localiza el pueblo de Cerro del Hierro formado por las viviendas de trabajadores, las de los técnicos y equipamientos como la iglesia, la escuela, el economato y el campo de fútbol.
      Construido a partir del año 1893 por la compañía minera escocesa William Baird Mining Co. Ltd. propietaria de las minas, para albergar a los trabajadores, los técnicos y sus familias, este pueblo sigue de manera clara el patrón de los poblados de colonización minera construidos desde mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX en España.
     Sujetos a las necesidades de la mina en cuanto a localización, organización y crecimiento, estos poblados se caracterizan por disponer de espacios públicos de grandes dimensiones, tipologías de viviendas estandarizadas, mezcla de la arquitectura popular local y las costumbres anglosajonas, la presencia de equipamientos sociales como la iglesia, el casino, la escuela y el economato, y una clara segregación social puesta en evidencia por la separación del poblado de trabajadores del barrio de los técnicos extranjeros y sus familias.
     Según catastro, las viviendas tienen una superficie construida de 86 metros cuadrados. 
     El pueblo minero de Cerro del Hierro, donde aún hoy viven algunos mineros jubilados que nacieron y trabajaron en la mina hasta su cierre, fue construido por la empresa escocesa William Baird Mining Co. Ltd. entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, para albergar tanto a los trabajadores como a sus familias. En origen, el poblado disponía de zonas comunes a todas las viviendas como lavaderos y letrinas. En la actualidad únicamente se conservan las dos hileras de casas más cercanas al acceso, apareciendo en ruinas solo parte de la tercera, dado que la ampliación de la explotación de la mina, en busca de nuevos filones de hierro, obligó a eliminar las casas últimas. Como dato histórico curioso, citar que en el año 1929, el poblado minero llegó a tener más población que el cercano pueblo de San Nicolás, éste último con 1.200 habitantes, frente a los 1.700 del poblado. 
     La mina de Cerro del Hierro ha sido aprovechada desde tiempos anteriores a la civilización romana, así lo atestiguan piezas halladas como candiles y otros útiles mineros. Su explotación industrializada se inició, principalmente, de la mano de la compañía escocesa "William Baird Mining and Company Limited" en el periodo 1893-1946, y continuó en activo hasta su cierre en los años ochenta del siglo XX. 
     La coyuntura histórica que permitió el inicio de la explotación industrial de la mina fue la liberalización de los recursos mineros provocada por la segunda Revolución Industrial en los países más avanzados. De ahí el interés de las compañías extranjeras, británicas y francesas principalmente, por explotar las riquezas del subsuelo español. 
     En la mina de Cerro del Hierro, la extracción de mineral de hierro se realizaba a través de los denominados "tajos", o galerías, abiertos mediante dispositivos de explosión. Tras ser picado y recogido el mineral por una cuadrilla de mineros, se almacenaba en los denominados depósitos o "winches", desde los cuales se elevaban a exterior mediante vagonetas tiradas por animales y en épocas más recientes por motores de gasoil. 
     El mineral se descargaba a la tolva de la machacadora. En la criba se separaba el mineral grueso y el fino, y se eliminaba la tierra. Luego pasaba a los trómeles que con su roturación y gran cantidad de agua facilitaba el lavado. A continuación, el mineral se depositaba en las cintas transportadoras. La roca de hierro siempre iba mezclada con otros minerales (caliza, barita, pizarra, etc.). En el lugar de limpieza, se encontraban los operarios que limpiaban estas impurezas manualmente. Una vez limpio, el mineral se apilaba, para después ser cargado con los camiones en el tren que esperaba junto al muelle de carga. Desde aquí, ponía rumbo al puerto de Sevilla para su enlace con distintos puntos internacionales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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martes, 28 de octubre de 2025

El Ferrocarril de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Ferrocarril de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla).       
     Hoy, 28 de octubre, es el "Día del Tren" en España, una efeméride en la que se conmemora la puesta en marcha de la primera línea férrea peninsular, entre Barcelona y Mataró, un 28 de octubre de 1848, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Ferrocarril de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla).
      Con objeto de dar salida al metal de hierro y entrada de productos para la mina y el economato del pueblo, la William Baird Mining and Co. Ltd. solicitó la construcción del ramal de ferrocarril desde Cerro del Hierro hasta la cercana línea Sevilla-Mérida de ancho de vía escocés de 1,423 metros.
     El empalme se realizó en la que se denominó la estación de Los Prados en Cazalla a 1,5 kilómetros de distancia de la mina y a unos 3 kilómetros al norte de la estación de Cazalla-Constantina.
     El trazado de este ferrocarril, transformado en vía verde para su recorrido tanto a pie como en bicicleta, presenta dos tramos bien diferenciados:
     Tramo 1. Los Prados-Túnel de Los Molinos.
      El primer tramo discurre por una zona muy montañosa siguiendo prácticamente el cauce del rio Rivera de Huéznar, con rampas que alcanzan las 25 milésimas, aunque en el sentido de subida de los trenes vacíos, y con numerosas trincheras y terraplenes. Junto al segundo paso a nivel se encuentra el único puente importante de esta línea. Este puente, situado a sólo unos dos kilómetros de la bifurcación, era metálico en su origen y con tres pilares de mampostería. Fue destruido tras el cierre del ramal quedando como testigos de su existencia sólo los pilares. En la actualidad, al ser reconvertida esta línea en la Vía Verde de la Sierra Norte, se ha construido sobre los pilares una pasarela metálica que da continuidad al trazado. El único túnel de este ramal está ubicado en el P.K. 6,649, con una longitud de 114 metros. y conocido como de "Los Molinos". 
     Tramo 2. Túnel de Los Molinos-Cerro del Hierro.
      Una vez atravesado el túnel, la línea discurre por una zona de dehesas con suaves ondulaciones hasta llegar a Cerro del Hierro. La línea lo rodea por el oeste y en su base se sitúan los cargaderos y las  instalaciones ferroviarias, reducidas a algunos edificios funcionales en la zona de cargaderos y viviendas en el final de la línea, que terminaba en la placa giratoria que permitía invertir las locomotoras y, en ángulo de 90º acceder a un pequeño depósito con dos vías.
     De todos estos edificios, construidos en piedra, apenas quedan hoy sus ruinas, pues incluso han sido aprovechadas sus piedras para la reconstrucción de la iglesia, de estilo inglés, en el poblado del Cerro del Hierro. En este segundo tramo se ubica también la única estación intermedia del ramal, San Nicolás del Puerto, en las afueras de la población, muy próxima al nacimiento del rio Rivera de Huéznar, y hoy convertida en vivienda particular.
     La mina de Cerro del Hierro ha sido aprovechada desde tiempos anteriores a la civilización romana, así lo atestiguan piezas halladas como candiles y otros útiles mineros. 
     Su explotación industrializada se inició, principalmente, de la mano de la compañía escocesa "William Baird Mining and Company Limited" en el periodo 1893-1946, y continuó en activo hasta su cierre en los años ochenta del siglo XX. 
     La coyuntura histórica que permitió el inicio de la explotación industrial de la mina fue la liberalización de los recursos mineros provocada por la segunda Revolución Industrial en los países más avanzados. De ahí el interés de las compañías extranjeras, británicas y francesas principalmente, por explotar las riquezas del subsuelo español. 
     En la mina de Cerro del Hierro, la extracción de mineral de hierro se realizaba a través de los denominados "tajos", o galerías, abiertos mediante dispositivos de explosión. Tras ser picado y recogido el mineral por una cuadrilla de mineros, se almacenaba en los denominados depósitos o "winches", desde los cuales se elevaban al exterior mediante vagonetas tiradas por animales y en épocas más recientes por motores de gasoil. 
     El mineral se descargaba a la tolva de la machacadora. En la criba se separaba el mineral grueso y el fino, y se eliminaba la tierra. Luego pasaba a los trómeles que con su roturación y gran cantidad de agua facilitaba el lavado. A continuación, el mineral se depositaba en las cintas transportadoras. La roca de hierro siempre iba mezclada con otros minerales (caliza, barita, pizarra, etc.). En el lugar de limpieza, se encontraban los operarios que limpiaban estas impurezas manualmente. Una vez limpio, el mineral se apilaba, para después ser cargado con los camiones en el tren que esperaba junto al muelle de carga. Desde aquí, ponía rumbo al puerto de Sevilla para su enlace con distintos puntos internacionales. 
     Cronología de la minería industrial en Cerro del Hierro
     Etapa 0: 1838 - 1893. Inactividad de la mina en manos de la Compañía de Minas y Fábrica de Hierros y Aceros de El Pedroso. 
     En 1838, coincidiendo con el inicio de los cien años de mayor importancia de la minería española (1850-1950), la compañía de Minas y Fábrica de Hierro de El Pedroso, solicitó a la Autoridad la concesión de los derechos de explotación de la mina. En este periodo, no se constatan trabajos de explotación, tan solo se tiene conocimiento de la realización de sondeos.
     La falta de infraestructuras para la producción obligó a la Compañía a arrendar sus minas más importantes a otras compañías mineras, entre la que se encontraba la William Baird Mining Co. Ltd., empresa escocesa con domicilio en Glasgow que en 1893 adquirió, mediante arrendamiento, los derechos minero de Cerro del Hierro. 
     Etapa 1: 1893 - 1946. Explotación de las minas por la compañía escocesa William Baird Mining and Co. Ltd. 
     A raíz de la legislación minera de 1868, por la cual se dispuso la concesión de las minas de Rio Tinto, Almadén y San Nicolás del Puerto, en pública subasta a capital extranjero a causa de la angustiosa situación de la Hacienda Pública y con objeto de liberalizar la economía española, se inició el período de explotación de la mina por la empresa extranjera. 
     Fue esta empresa minera la que realizó casi todas las obras de las infraestructuras que hoy se conocen: el ramal de ferrocarril que unía la mina con la línea Mérida-Sevilla, la iglesia, el pueblo minero, las casas de los ingleses, etc. La empresa dejó de trabajar la mina de Cerro del Hierro en el año 1940.
     Etapa 2: 1946 - 1985. Explotación de las minas por las compañías españolas.
     A partir de 1946, el grupo minero pasó a manos de la Sociedad Nueva Montaña Quijano, empresa siderúrgica santanderina, que fundía los minerales extraídos en sus altos hornos de Santander y Corrales de Buelma (Cantabria). 
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miércoles, 5 de junio de 2024

El Economato de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)

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     El Economato de Cerro del Hierro, se encuentra en dicha localidad, pedanía, de San Nicolás del Puerto (Sevilla)
     Junto a las viviendas se localiza el edificio que fue el economato-bar. De planta rectangular y dimensiones aproximadas a 17 x 25 metros, con una superficie de 424 metros cuadrados, este edificio abastecía de alimentos y enseres a los habitantes del poblado. La compra en este lugar era obligatoria dado que la empresa escocesa pagaba parte del salario en una moneda de acuñación propia que únicamente tenía valor aquí. 
     Este edificio se encuentra hoy en reformas después del incendio sufrido en los años 90. 
     La mina de Cerro del Hierro ha sido aprovechada desde tiempos anteriores a la civilización romana, así lo atestiguan piezas halladas como candiles y otros útiles mineros. 
     Su explotación industrializada se inició, principalmente, de la mano de la compañía escocesa "William Baird Mining and Company Limited" en el periodo 1893-1946, y continuó en activo hasta su cierre en los años ochenta del siglo XX. 
     La coyuntura histórica que permitió el inicio de la explotación industrial de la mina fue la liberalización de los recursos mineros provocada por la segunda Revolución Industrial en los países más avanzados. De ahí el interés de las compañías extranjeras, británicas y francesas principalmente, por explotar las riquezas del subsuelo español. 
     En la mina de Cerro del Hierro, la extracción de mineral de hierro se realizaba a través de los denominados "tajos", o galerías, abiertos mediante dispositivos de explosión. Tras ser picado y recogido el mineral por una cuadrilla de mineros, se almacenaba en los denominados depósitos o "winches", desde los cuales se elevaban al exterior mediante vagonetas tiradas por animales y en épocas más recientes por motores de gasoil. 
     El mineral se descargaba a la tolva de la machacadora. En la criba se separaba el mineral grueso y el fino, y se eliminaba la tierra. Luego pasaba a los trómeles que con su roturación y gran cantidad de agua facilitaba el lavado. A continuación, el mineral se depositaba en las cintas transportadoras. La roca de hierro siempre iba mezclada con otros minerales (caliza, barita, pizarra, etc.). En el lugar de limpieza, se encontraban los operarios que limpiaban estas impurezas manualmente. Una vez limpio, el mineral se apilaba, para después ser cargado con los camiones en el tren que esperaba junto al muelle de carga. Desde aquí, ponía rumbo al puerto de Sevilla para su enlace con distintos puntos internacionales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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domingo, 12 de noviembre de 2023

La Casa natal de San Diego, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Casa natal de San Diego, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)
     Hoy, 12 de noviembre, Memoria, en Alcalá de Henares, en España, de San Diego, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, que se distinguió tanto en las islas Canarias como en el cenobio de Santa María de Araceli, en Roma, por su humildad y caridad en el cuidado de los enfermos (1463) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para Explicarte la Casa natal de San Diego, en San Nicolás del Puerto (Sevilla).
   La Casa natal de San Diego, se encuentra en la calle San Diego, 20; en San Nicolás del Puerto (Sevilla).
     La vivienda, de dos plantas y unos 250 metros cuadrados, acaba de ser restaurada tras haber sido adquirida por el Ayuntamiento de San Nicolás del Puerto para cederla a la Hermandad de San Diego como primer titular, y a la ciudadanía en general, porque en su interior se podrán celebrar eventos sociales y culturales, tal y como explica el alcalde, Francisco Rodríguez Galán: "San Diego es aquí lo más grande, se crea o no, y con este proyecto damos respuesta a una demanda del pueblo y a los sentimientos de la colectividad". De este modo, compartirán la casa natal otros colectivos del municipio, como la asociación de madres y padres de alumnos (AMPA) El Venero, el grupo de teatro Iporci y o la Asociación de Mujeres de San Nicolás del Puerto.
     En los mismos términos se expresa el técnico municipal Nicasio Galán, que lleva la organización de la puesta de largo de este fin de semana. "Como esta vivienda ha tenido tradicionalmente un uso muy social, cuando llegaron a vivir en ella hasta cuatro y cinco familias durante el siglo pasado, se mantendrá ese espíritu al servicio de los vecinos", remarca, al tiempo que recuerda que fue así hasta que la construcción se declaró en ruinas. ¿Y cómo se sabe que aquí nació el santo? "Se ha transmitido de generación en generación, de padres a hijos, y así se recoge históricamente", apunta en referencia a un fraile canonizado por el papa Sixto V en 1588. De hecho, fue la única canonización de la Iglesia Católica ese siglo.
     Para la inauguración la corporación encabezada por su alcalde contará con la presencia del cardenal Carlos Amigo Vallejo, bajo cuyo mandato como arzobispo de Sevilla precisamente se nombró a San Diego patrón de toda la comarca por ser el único nacido en la Sierra Norte. Igualmente, está prevista la asistencia, entre otros, de la delegada provincial del Gobierno de la Junta de Andalucía, Carmen Tovar; del actual párroco, Manuel García Valero; de su predecesor cuando se puso la primera piedra del proyecto, José Manuel Moreno Manzano; del hermano mayor, Eduardo Romero Arcos; del antiguo propietario de la construcción, Generoso Arcos Rocho, que la cedió tras un convenio con el Ayuntamiento de San Nicolás del Puerto; y del propio arquitecto, Juan Miguel Martínez Álvarez, encargado de un proyecto para recuperarla respetando su fachada y hasta su antigua puerta.
     El estreno, todo un acontecimiento en el pueblo, viene acompañado de una exposición con iconografía del santo procedente de copias de obras que se encuentran en Santiago de Chile y que el historiador José Prieto del Hoyo consiguió para la ocasión dentro del extenso trabajo de investigación que está haciendo en torno a la figura del santo, al que llegó a popularizar en una de sus comedias Lope de Vega centrada en la vida del franciscano.
     La inauguración de la casa natal, que tendrá lugar a las 12.30 horas y tras una misa prevista una hora antes, estará seguida a primera hora de la tarde (16.00) por una procesión por las calles del municipio (El Correo de Andalucía).
Conozcamos mejor la Leyenda, Historia, Culto e Iconografía de San Diego de Alcalá, religioso;
     Franciscano español nacido en Andalucía hacia finales del siglo XIV y muerto en 1463 en Alcalá de Henares. Su nombre de pila, muy común en España, es una variante de Santiago (Sant Iago, Jacobus).
     Simple hermano converso, era cocinero en  su monasterio. Se le atribuían numerosos milagros.
     Se contaba que en sus momentos de éxtasis, se elevaba en el aire de manera Inconsciente. Durante uno de sus trances místicos, los ángeles lo sustituyen en las faenas de la cocina. Es el tema del célebre cuadro de Murillo que se conserva en el Museo del Louvre: La cocina de los ángeles (The Angelkitchen, die Engelsküche).
     Los otros rasgos de su leyenda son tópicos hagiográficos.
     A pesar de la prohibición de su superior, distribuía el pan del convento entre los pobres. Intentaron sorprenderle in fraganti, pero el hermano portero que le revisó el delantal, sólo encontró rosas. Es la reedición del milagro de santa Isabel de Hungría.
     Además, habría extraído a un niño de un horno encendido y curado a un joven ciego con el aceite de la lámpara del altar.
     Fue canonizado por el papa Sixto V en 1588, por petición del rey Felipe II de España. En consecuencia, su iconografía data del siglo XVII.
     Está representado con sayal buriel entallado con el cordel de la orden, y un manojo de llaves en la cintura. En un pliego de su hábito muestra al portero del convento, que lo tenía por sospechoso de hurto, las rosas que milagrosamente reemplazaron al pan (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
San Diego de Alcalá, en la Historia de la Iglesia de Sevilla
   San Diego de Alcalá. Lego franciscano, nacido en San Nicolás del Puerto (Sevilla), aunque es conocido como san Diego de Alcalá, por ser en esta ciudad madrileña donde murió en 1463. Destinado a Fuerteventura, contribuyó a la evangelización de Canarias. Estuvo también en los conventos de Sevilla, Alcalá de Guadaira y Sanlúcar de Barrameda. Pasó por Roma para recalar definitivamente en la casa franciscana de Alcalá de Henares. Célebre por su humildad y sus milagros. Fue canonizado por Sixto V en 1588. Su fiesta se celebra el 14 de noviembre. (Carlos Ros, dir. Historia de la Iglesia de Sevilla. Editorial Castillejo. Sevilla, 1992).
Conozcamos mejor la Biografía de San Diego de Alcalá, religioso
     San Diego de Alcalá (San Nicolás del Puerto, Sevilla, 1370-1380 – Alcalá de Henares, Madrid, 12 de noviembre de 1463). Santo canonizado, religioso lego franciscano (OFM), venerado como gran taumaturgo.
     Se desconoce el año de su nacimiento, que pudo ser en el decenio 1370-1380. Asimismo, se ignora el nombre de sus padres, como también su categoría social, bien que se los supone de condición humilde, pero piadosos, en cuyo ambiente familiar cristiano Diego desarrolló su niñez, inclinando su espíritu a la devoción y a la piedad, por lo que, al parecer, muy pronto, llevado de ese espíritu, siendo aún muy joven, se retiró a la soledad en compañía de un sacerdote que vivía en una ermita dedicada a san Nicolás de Bari, sita en las montañas vecinas a su pueblo natal.
     No mucho después, Diego se dirige a la sierra de Córdoba y es admitido en el eremitorio de la Albaida, en las llamadas Las ermitas de Córdoba, donde se empapa del espíritu franciscano, ya que tanto el fundador como los ermitaños eran Terciarios Franciscanos que estaban bajo la dirección o jurisdicción del no lejano convento franciscano de la Arrizafa o Arruzafa.
     Pero aquel género de vida tampoco llenaba del todo las aspiraciones de Diego, por lo que solicitó ingresar como franciscano en el referido convento de Arrizafa, en el que la regla franciscana era observada en toda su rigidez, donde finalmente fue admitido. Se desconoce, no obstante, cuándo tuvo lugar esa admisión, su vestición del hábito franciscano y su profesión religiosa.
     Entre los conventos en los que fray Diego morara y realizara hechos portentosos, está el de San Francisco de Úbeda, en el que habría desempeñado, entre otros, el oficio de hortelano, y en el que, después de su partida, habría resucitado a un muerto con el simple contacto de un hábito suyo viejo y roto que abandonara al ser trasladado él a otro convento. El de San Francisco de Sevilla es otro de los conventos en los que ciertamente moró el santo Diego; aunque los documentos no detallan los oficios que desempeñó en él, parece ser que uno de los principales fue el de portero, ya que en todos se pone de manifiesto su caridad con los numerosos necesitados que se acercaban a la portería del convento y sobre todo con los innumerables enfermos a los que curaba con la simple unción del aceite de la lámpara que ardía ante la imagen de Nuestra Señora de la Antigua en la cercana iglesia catedral, curaciones que dieron gran fama a la dicha imagen, fama de la que anteriormente no gozaba.
     Pero además de estos hechos considerados como portentosos, ya casi rutinarios por lo frecuentes, los documentos narran uno según el cual, por intercesión de Diego de Alcalá, un niño de siete años, que, huyendo de la regañina de su madre, se había refugiado en un horno quedándose dormido entre la leña, se libró del fuego que su propia madre prendió sin saber esta circunstancia. También fue morador, aunque de paso, del convento de Sanlúcar de Barrameda, en cuyo camino habría proporcionado alimentos para él y su compañero en un despoblado de modo portentoso.
     En 1441 es enviado fray Diego, junto con el padre fray Juan de Santorcaz, a la vicaría de las Islas Canarias, pero en lugar de ser nombrado guardián (superior) del convento de Betancuria en la isla de Fuerteventura el padre Santorcaz, que era sacerdote, es designado por los superiores como tal fray Diego, que era lego. Allí desarrolló una admirable labor de apostolado entre los gentiles y entre los cristianos en medio de enormes problemas y dificultades para la comunidad. Pero, dado el ascendiente moral de fray Diego y las circunstancias harto difíciles por las que atravesaba algún tiempo después su provincia franciscana de Castilla, el ministro provincial de ella, fray Juan de Santa Ana, le ordena regresar a ésta, cosa que realiza entre los años 1445 y 1447, desarrollando aquí una labor, asimismo, admirable, aunque callada, entre sus hermanos los religiosos con el admirable y eficaz testimonio de su vida en los distintos conventos a donde lo destinó la obediencia.
     En 1450, además del jubileo del Año Santo, se celebraba también el Capítulo General de la Orden, y la canonización de san Bernardino de Siena; fray Diego, a petición propia, o más probablemente por deseo de su ministro provincial, fue designado compañero de fray Alonso de Castro, que iba como representante del ministro provincial. Con tal motivo se habían reunido en la Ciudad Eterna numerosos peregrinos y varios millares de frailes franciscanos de todas partes, lo que favoreció el desencadenamiento de una terrible epidemia, que afectó a muchos religiosos, incluido su compañero, fray Alonso de Castro, en cuya ocasión fray Diego demostró la grandeza de su alma atendiendo solícito y espontáneamente a cuantos enfermos podía, mereciendo su conducta y celo que el ministro general le encomendara la dirección de la enfermería, que organizó, atendiendo a todos indistintamente con verdadera caridad. Al cabo de un tiempo impreciso, desaparecida ya la peste, retornaron ambos a España a pie, tal y como habían hecho el camino de ida. Fray Diego parece que retornó a Sevilla, donde estuvo un tiempo también impreciso, hasta que, sin que se sepa cuándo, fue destinado al convento de La Salceda (Segovia). 
   En 1456 culminaba la fábrica del convento de Santa María de Jesús en Alcalá de Henares, levantado por el arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo, quien deseaba para su fundación moral el personal más selecto, modélico tanto en virtud como en letras, para formar la comunidad franciscana que había de gestionarlo; para ello obtuvo de las máximas autoridades de la Iglesia y de la Orden la facultad de seleccionar él mismo el personal adecuado. Uno de los primeros en ser seleccionados, por el arzobispo fue fray Diego, que a la voz de la obediencia acudió cuando se lo indicaron los superiores, siendo recibido personalmente por el arzobispo no sólo con deferencia, sino casi con devoción.
     Se le encomendó entonces el oficio de hortelano, pero en atención a su avanzada edad muy poco después los superiores le encomendaron la portería del convento, donde además el halo de santidad, de que venía precedido, podía ser más útil a cuantos acudían a la portería, especialmente los pobres, en los que volcaba su amor e interés. Aquí y con ellos tuvo lugar aquel episodio, que narran las crónicas y que forma parte, no sólo de su biografía, sino de su iconografía hagiográfica, según el cual cierto día en que iba el hermano Diego llevando, como de costumbre, casi a escondidas en el halda de su hábito una buena cantidad de mendrugos de pan para sus pobres, lo sorprendió el padre guardián y le recriminó el que se excediera en dar limosna a los extraños con perjuicio de los religiosos de casa, a lo que el santo replicó: “¡Pero si son rosas, P. Guardián!”, y efectivamente aquellos mendrugos de pan se transformaron en hermosas y frescas rosas ante la vista atónita del guardián.
     Pero no sólo rosas había cosechado el santo Diego durante su vida; para escalar las alturas de la santidad, tuvo también que cosechar espinas y caminar por senderos sembrados de abrojos y de dificultades, entre las cuales incomprensiones, persecuciones, enfermedades, especialmente la última, larga y dolorosísima, que le produjo la muerte, encontrándolo ésta abrazado a una cruz de madera, que a mano siempre tenía, y que por ello también forma parte de su iconografía.
     Era el 12 de noviembre de 1463, día en el que la Iglesia celebra su fiesta.
     Su cadáver durante más de seis meses insepulto, permaneció flexible y despidiendo un suave olor, sin haber sido embalsamado ni aplicado ningún ungüento, fenómeno que pudieron comprobar toda clase de personas, y no se sabe si hoy con los conocimientos y medios técnicos de que se dispone tendría alguna explicación racional.
     Entre los muchos prodigios y milagros posteriores a su muerte atribuidos a la intercesión de san Diego está la curación del príncipe Carlos, hijo único varón de Felipe II, quien jugando con otros compañeros se cayó por unas escaleras del palacio en Alcalá de Henares golpeándose en la cabeza, suceso que lo llevó al borde del sepulcro, al ser desahuciado por los médicos, pero habiendo sido llevado el cuerpo del santo y colocado junto al lecho del moribundo, éste al punto dio muestras de mejoría, cayó en un profundo sueño y recobró la salud. Este prodigio fue motivo para que se acelerara la causa de canonización del santo, que, no obstante, tardó todavía más de veinticinco años, teniendo lugar ésta el año 1588 (Hermenegildo Zamora Jambrina, OFM, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Ermita de San Diego, en San Nicolás del Puerto (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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viernes, 17 de marzo de 2023

Las Casas de los Ingleses de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte las Casas de los Ingleses de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)
     Las Casas de los Ingleses de Cerro del Hierro, se encuentra en dicha localidad, pedanía, de San Nicolás del Puerto (Sevilla)
    Al sur del poblado, siguiendo el trazado el ferrocarril, en la cima de un cerro que domina el territorio, se sitúan las conocidas como las Casa de los Ingleses. Estas tres viviendas, destinadas al director y los dos ingenieros de la mina y sus familias, destacan del resto de las viviendas del poblado tanto por su privilegiada localización, separada del núcleo principal y elevada con respecto a su cota, como por el estilo colonial de su arquitectura.
     Construidas en piedra caliza procedente de la mina, con huecos y esquinas decorados con ladrillo visto, con cubiertas a cuatro aguas de gran pendiente revestidas con teja cerámica, grandes chimeneas y porches de entrada de estructura portante de madera pintadas en color verde, disponen de grandes jardines y distribuciones interiores semejantes.
     La primera de ellas, la situada más al norte del conjunto, donde actualmente se ubica el punto de información, es de planta aproximadamente cuadrada de dimensiones de 12 x 11 metros con porche delantero y distribución interior en torno a un pasillo central que distribuye dos dormitorios y un cuarto de baño al sur y un salón-comedor y una cocina-despensa, al norte, ambos espacios con chimenea.
     Las otras dos viviendas se sitúan de manera simétrica una respecto de la otra y cuentan con baños y aseos integrados en la vivienda.
     De estilo colonial, destinadas a las dependencias de las familias de los ingenieros y capataces responsables de la explotación minera, las conocidas popularmente como Casas de los Ingleses, fueron construidas en la misma fecha que el poblado minero, finales del siglo XIX y principios del XX.
     A diferencia de las casas del poblado minero, estas construcciones disponían de aseos y lavabos independientes de las demás construcciones, e incluso de zonas ajardinadas. Otra diferencia respecto a las viviendas de los mineros es su localización en una zona alta privilegiada a pie de mina. 
     La mina de Cerro del Hierro ha sido aprovechada desde tiempos anteriores a la civilización romana, así lo atestiguan piezas halladas como candiles y otros útiles mineros.
     Su explotación industrializada se inició, principalmente, de la mano de la compañía escocesa "William Baird Mining and Company Limited" en el periodo 1893-1946, y continuó en activo hasta su cierre en los años ochenta del siglo XX.
     La coyuntura histórica que permitió el inicio de la explotación industrial de la mina fue la liberalización de los recursos mineros provocada por la segunda Revolución Industrial en los países más avanzados. De ahí el interés de las compañías extranjeras, británicas y francesas principalmente, por explotar las riquezas del subsuelo español.
     En la mina de Cerro del Hierro, la extracción de mineral de hierro se realizaba a través de los denominados "tajos", o galerías, abiertos mediante dispositivos de explosión. Tras ser picado y recogido el mineral por una cuadrilla de mineros, se almacenaba en los denominados depósitos o "winches", desde los cuales se elevaban al exterior mediante vagonetas tiradas por animales y en épocas más recientes por motores de gasoil.
     El mineral se descargaba a la tolva de la machacadora. En la criba se separaba el mineral grueso y el fino, y se eliminaba la tierra. Luego pasaba a los trómeles que con su roturación y gran cantidad de agua facilitaba el lavado. A continuación, el mineral se depositaba en las cintas transportadoras. La roca de hierro siempre iba mezclada con otros minerales (caliza, barita, pizarra, etc.). En el lugar de limpieza, se encontraban los operarios que limpiaban estas impurezas manualmente. Una vez limpio, el mineral se apilaba, para después ser cargado con los camiones en el tren que esperaba junto al muelle de carga. Desde aquí, ponía rumbo al puerto de Sevilla para su enlace con distintos puntos internacionales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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jueves, 22 de diciembre de 2022

El Campo de Fútbol de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)

     Por Amor al Arte,
déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Campo de Fútbol de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)
     El Campo de Fútbol de Cerro del Hierro, se encuentra en dicha localidad, pedanía, de San Nicolás del Puerto (Sevilla)
    El campo para jugar al fútbol se localiza en el espacio libre central delimitado al noroeste por la iglesia, al noreste por la escuela y al sureste por el trazado del antiguo ferrocarril y la carretera de acceso. Está definido tan solo por dos porterías metálicas, sin delimitación constructiva, y destaca por formar parte del conjunto de espacios de ocio y sociabilidad que las compañías mineras de origen británico trajeron consigo a sus espacios de trabajo. 
     La mina de Cerro del Hierro ha sido aprovechada desde tiempos anteriores a la civilización romana, así lo atestiguan piezas halladas como candiles y otros útiles mineros.
     Su explotación industrializada se inició, principalmente, de la mano de la compañía escocesa "William Baird Mining and Company Limited" en el periodo 1893-1946, y continuó en activo hasta su cierre en los años ochenta del siglo XX.
     La coyuntura histórica que permitió el inicio de la explotación industrial de la mina fue la liberalización de los recursos mineros provocada por la segunda Revolución Industrial en los países más avanzados. De ahí el interés de las compañías extranjeras, británicas y francesas principalmente, por explotar las riquezas del subsuelo español.
     En la mina de Cerro del Hierro, la extracción de mineral de hierro se realizaba a través de los denominados "tajos", o galerías, abiertos mediante dispositivos de explosión. Tras ser picado y recogido el mineral por una cuadrilla de mineros, se almacenaba en los denominados depósitos o "winches", desde los cuales se elevaban al exterior mediante vagonetas tiradas por animales y en épocas más recientes por motores de gasoil.
     El mineral se descargaba a la tolva de la machacadora. En la criba se separaba el mineral grueso y el fino, y se eliminaba la tierra. Luego pasaba a los trómeles que con su roturación y gran cantidad de agua facilitaba el lavado. A continuación, el mineral se depositaba en las cintas transportadoras. La roca de hierro siempre iba mezclada con otros minerales (caliza, barita, pizarra, etc.). En el lugar de limpieza, se encontraban los operarios que limpiaban estas impurezas manualmente. Una vez limpio, el mineral se apilaba, para después ser cargado con los camiones en el tren que esperaba junto al muelle de carga. Desde aquí, ponía rumbo al puerto de Sevilla para su enlace con distintos puntos internacionales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 12 de noviembre de 2022

La Ermita de San Diego, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     Hoy, 12 de noviembre, Memoria, en Alcalá de Henares, en España, de San Diego, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, que se distinguió tanto en las islas Canarias como en el cenobio de Santa María de Araceli, en Roma, por su humildad y caridad en el cuidado de los enfermos (1463) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para Explicarte la Ermita de San Diego, en San Nicolás del Puerto (Sevilla).
   La Ermita de San Diego, se encuentra en las afueras al Nordeste, tomando la calle Calvario, de la localidad de San Nicolás del Puerto (Sevilla).
     Edificio mudéjar de una sola nave de cuatro tramos marcados por tres arcos transversales y ábside semicircular enmarcado por un arco de medio punto. El cuerpo de la nave se cubre con una sencilla cubierta a dos aguas y la cabecera con una bóveda de cañón. La portada se sitúa a los pies. Labrada en piedra, está formada por un arco de medio punto sobre el que se sitúa un dintel. Sobre éste se abre una ventana rectangular con jambas y dintel de cantería. Remata la fachada una espadaña moderna. El edificio parece datar del siglo XV, pero se levantó prácticamente de nuevo a partir de 1704 en una estética retardataria, según indican las condiciones del contrato firmado por el duque de Alba con el maestro mayor de obras de albañilería Alonso Cabezas de Miranda. Se restauró en 1966. En el interior sólo hay que destacar la escultura de San Diego de Alcalá, obra moderna del imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Edificio de origen mudéjar. Este se puede datar según su tipo constructivo en los años finales del siglo XV. La fachada de los pies corresponde al primer cuarto del siglo XVI. El templo ha sufrido a lo largo de su historia varias transformaciones realizándose la última en 1966.
     La romería se celebra el segundo domingo de mayo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
      Construida en el siglo XV, de estilo mudéjar popular con una cubierta de madera. En su interior encontramos una imagen de San Diego, obra de Castillo Lastrucci en el siglo XX. Podemos llegar hasta ella tomando la carretera que sigue a la c/ Calvario (Ayuntamiento de San Nicolás del Puerto).
    Construida en el siglo XV, presenta una sola nave. Su interior es un bello ejemplo del mudéjar popular con una característica cubierta de madera que recoge una imagen de San Diego, obra de Castillo Lastrucci en el siglo XX. La fachada de los pies corresponde al primer cuarto del siglo XVI. El templo ha sufrido a lo largo de su historia varias transformaciones, la última en 1966.
     La tradición en San Nicolás del Puerto establece que la imagen de San Diego, patrón de la Sierra Morena Sevillana, se traslada desde la ermita mudéjar en la que preside el altar mayor hasta la parroquia de San Sebastián el fin de semana antes de los cultos que se celebran el segundo domingo de mayo con la romería de San Diego, una de las fiestas más antiguas de la comarca, y en la festividad del 13 de noviembre por su onomástica. Pasados los cultos, el broche de oro se pone un fin de semana después con el traslado de nuevo a su santuario.
Horario
     Segundo domingo de mayo (romería). Los días 13 de cada mes se celebra misa en la ermita.
     Para visitarla, contactar con la Hermandad de San Diego (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Leyenda, Historia, Culto e Iconografía de San Diego de Alcalá, religioso;
     Franciscano español nacido en Andalucía hacia finales del siglo XIV y muerto en 1463 en Alcalá de Henares. Su nombre de pila, muy común en España, es una variante de Santiago (Sant Iago, Jacobus).
     Simple hermano converso, era cocinero en  su monasterio. Se le atribuían numerosos milagros.
     Se contaba que en sus momentos de éxtasis, se elevaba en el aire de manera Inconsciente. Durante uno de sus trances místicos, los ángeles lo sustituyen en las faenas de la cocina. Es el tema del célebre cuadro de Murillo que se conserva en el Museo del Louvre: La cocina de los ángeles (The Angelkitchen, die Engelsküche).
     Los otros rasgos de su leyenda son tópicos hagiográficos.
     A pesar de la prohibición de su superior, distribuía el pan del convento entre los pobres. Intentaron sorprenderle in fraganti, pero el hermano portero que le revisó el delantal, sólo encontró rosas. Es la reedición del milagro de santa Isabel de Hungría.
     Además, habría extraído a un niño de un horno encendido y curado a un joven ciego con el aceite de la lámpara del altar.
     Fue canonizado por el papa Sixto V en 1588, por petición del rey Felipe II de España. En consecuencia, su iconografía data del siglo XVII.
     Está representado con sayal buriel entallado con el cordel de la orden, y un manojo de llaves en la cintura. En un pliego de su hábito muestra al portero del convento, que lo tenía por sospechoso de hurto, las rosas que milagrosamente reemplazaron al pan (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
San Diego de Alcalá, en la Historia de la Iglesia de Sevilla
   San Diego de Alcalá. Lego franciscano, nacido en San Nicolás del Puerto (Sevilla), aunque es conocido como san Diego de Alcalá, por ser en esta ciudad madrileña donde murió en 1463. Destinado a Fuerteventura, contribuyó a la evangelización de Canarias. Estuvo también en los conventos de Sevilla, Alcalá de Guadaira y Sanlúcar de Barrameda. Pasó por Roma para recalar definitivamente en la casa franciscana de Alcalá de Henares. Célebre por su humildad y sus milagros. Fue canonizado por Sixto V en 1588. Su fiesta se celebra el 14 de noviembre. (Carlos Ros, dir. Historia de la Iglesia de Sevilla. Editorial Castillejo. Sevilla, 1992).
Conozcamos mejor la Biografía de San Diego de Alcalá, religioso
     San Diego de Alcalá (San Nicolás del Puerto, Sevilla, 1370-1380 – Alcalá de Henares, Madrid, 12 de noviembre de 1463). Santo canonizado, religioso lego franciscano (OFM), venerado como gran taumaturgo.
     Se desconoce el año de su nacimiento, que pudo ser en el decenio 1370-1380. Asimismo, se ignora el nombre de sus padres, como también su categoría social, bien que se los supone de condición humilde, pero piadosos, en cuyo ambiente familiar cristiano Diego desarrolló su niñez, inclinando su espíritu a la devoción y a la piedad, por lo que, al parecer, muy pronto, llevado de ese espíritu, siendo aún muy joven, se retiró a la soledad en compañía de un sacerdote que vivía en una ermita dedicada a san Nicolás de Bari, sita en las montañas vecinas a su pueblo natal.
     No mucho después, Diego se dirige a la sierra de Córdoba y es admitido en el eremitorio de la Albaida, en las llamadas Las ermitas de Córdoba, donde se empapa del espíritu franciscano, ya que tanto el fundador como los ermitaños eran Terciarios Franciscanos que estaban bajo la dirección o jurisdicción del no lejano convento franciscano de la Arrizafa o Arruzafa.
     Pero aquel género de vida tampoco llenaba del todo las aspiraciones de Diego, por lo que solicitó ingresar como franciscano en el referido convento de Arrizafa, en el que la regla franciscana era observada en toda su rigidez, donde finalmente fue admitido. Se desconoce, no obstante, cuándo tuvo lugar esa admisión, su vestición del hábito franciscano y su profesión religiosa.
     Entre los conventos en los que fray Diego morara y realizara hechos portentosos, está el de San Francisco de Úbeda, en el que habría desempeñado, entre otros, el oficio de hortelano, y en el que, después de su partida, habría resucitado a un muerto con el simple contacto de un hábito suyo viejo y roto que abandonara al ser trasladado él a otro convento. El de San Francisco de Sevilla es otro de los conventos en los que ciertamente moró el santo Diego; aunque los documentos no detallan los oficios que desempeñó en él, parece ser que uno de los principales fue el de portero, ya que en todos se pone de manifiesto su caridad con los numerosos necesitados que se acercaban a la portería del convento y sobre todo con los innumerables enfermos a los que curaba con la simple unción del aceite de la lámpara que ardía ante la imagen de Nuestra Señora de la Antigua en la cercana iglesia catedral, curaciones que dieron gran fama a la dicha imagen, fama de la que anteriormente no gozaba.
     Pero además de estos hechos considerados como portentosos, ya casi rutinarios por lo frecuentes, los documentos narran uno según el cual, por intercesión de Diego de Alcalá, un niño de siete años, que, huyendo de la regañina de su madre, se había refugiado en un horno quedándose dormido entre la leña, se libró del fuego que su propia madre prendió sin saber esta circunstancia. También fue morador, aunque de paso, del convento de Sanlúcar de Barrameda, en cuyo camino habría proporcionado alimentos para él y su compañero en un despoblado de modo portentoso.
     En 1441 es enviado fray Diego, junto con el padre fray Juan de Santorcaz, a la vicaría de las Islas Canarias, pero en lugar de ser nombrado guardián (superior) del convento de Betancuria en la isla de Fuerteventura el padre Santorcaz, que era sacerdote, es designado por los superiores como tal fray Diego, que era lego. Allí desarrolló una admirable labor de apostolado entre los gentiles y entre los cristianos en medio de enormes problemas y dificultades para la comunidad. Pero, dado el ascendiente moral de fray Diego y las circunstancias harto difíciles por las que atravesaba algún tiempo después su provincia franciscana de Castilla, el ministro provincial de ella, fray Juan de Santa Ana, le ordena regresar a ésta, cosa que realiza entre los años 1445 y 1447, desarrollando aquí una labor, asimismo, admirable, aunque callada, entre sus hermanos los religiosos con el admirable y eficaz testimonio de su vida en los distintos conventos a donde lo destinó la obediencia.
     En 1450, además del jubileo del Año Santo, se celebraba también el Capítulo General de la Orden, y la canonización de san Bernardino de Siena; fray Diego, a petición propia, o más probablemente por deseo de su ministro provincial, fue designado compañero de fray Alonso de Castro, que iba como representante del ministro provincial. Con tal motivo se habían reunido en la Ciudad Eterna numerosos peregrinos y varios millares de frailes franciscanos de todas partes, lo que favoreció el desencadenamiento de una terrible epidemia, que afectó a muchos religiosos, incluido su compañero, fray Alonso de Castro, en cuya ocasión fray Diego demostró la grandeza de su alma atendiendo solícito y espontáneamente a cuantos enfermos podía, mereciendo su conducta y celo que el ministro general le encomendara la dirección de la enfermería, que organizó, atendiendo a todos indistintamente con verdadera caridad. Al cabo de un tiempo impreciso, desaparecida ya la peste, retornaron ambos a España a pie, tal y como habían hecho el camino de ida. Fray Diego parece que retornó a Sevilla, donde estuvo un tiempo también impreciso, hasta que, sin que se sepa cuándo, fue destinado al convento de La Salceda (Segovia). 
   En 1456 culminaba la fábrica del convento de Santa María de Jesús en Alcalá de Henares, levantado por el arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo, quien deseaba para su fundación moral el personal más selecto, modélico tanto en virtud como en letras, para formar la comunidad franciscana que había de gestionarlo; para ello obtuvo de las máximas autoridades de la Iglesia y de la Orden la facultad de seleccionar él mismo el personal adecuado. Uno de los primeros en ser seleccionados, por el arzobispo fue fray Diego, que a la voz de la obediencia acudió cuando se lo indicaron los superiores, siendo recibido personalmente por el arzobispo no sólo con deferencia, sino casi con devoción.
     Se le encomendó entonces el oficio de hortelano, pero en atención a su avanzada edad muy poco después los superiores le encomendaron la portería del convento, donde además el halo de santidad, de que venía precedido, podía ser más útil a cuantos acudían a la portería, especialmente los pobres, en los que volcaba su amor e interés. Aquí y con ellos tuvo lugar aquel episodio, que narran las crónicas y que forma parte, no sólo de su biografía, sino de su iconografía hagiográfica, según el cual cierto día en que iba el hermano Diego llevando, como de costumbre, casi a escondidas en el halda de su hábito una buena cantidad de mendrugos de pan para sus pobres, lo sorprendió el padre guardián y le recriminó el que se excediera en dar limosna a los extraños con perjuicio de los religiosos de casa, a lo que el santo replicó: “¡Pero si son rosas, P. Guardián!”, y efectivamente aquellos mendrugos de pan se transformaron en hermosas y frescas rosas ante la vista atónita del guardián.
     Pero no sólo rosas había cosechado el santo Diego durante su vida; para escalar las alturas de la santidad, tuvo también que cosechar espinas y caminar por senderos sembrados de abrojos y de dificultades, entre las cuales incomprensiones, persecuciones, enfermedades, especialmente la última, larga y dolorosísima, que le produjo la muerte, encontrándolo ésta abrazado a una cruz de madera, que a mano siempre tenía, y que por ello también forma parte de su iconografía.
     Era el 12 de noviembre de 1463, día en el que la Iglesia celebra su fiesta.
     Su cadáver durante más de seis meses insepulto, permaneció flexible y despidiendo un suave olor, sin haber sido embalsamado ni aplicado ningún ungüento, fenómeno que pudieron comprobar toda clase de personas, y no se sabe si hoy con los conocimientos y medios técnicos de que se dispone tendría alguna explicación racional.
     Entre los muchos prodigios y milagros posteriores a su muerte atribuidos a la intercesión de san Diego está la curación del príncipe Carlos, hijo único varón de Felipe II, quien jugando con otros compañeros se cayó por unas escaleras del palacio en Alcalá de Henares golpeándose en la cabeza, suceso que lo llevó al borde del sepulcro, al ser desahuciado por los médicos, pero habiendo sido llevado el cuerpo del santo y colocado junto al lecho del moribundo, éste al punto dio muestras de mejoría, cayó en un profundo sueño y recobró la salud. Este prodigio fue motivo para que se acelerara la causa de canonización del santo, que, no obstante, tardó todavía más de veinticinco años, teniendo lugar ésta el año 1588 (Hermenegildo Zamora Jambrina, OFM, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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miércoles, 11 de mayo de 2022

El Puente Romano sobre el río Galindón, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     El Puente Romano sobre el río Galindón, se encuentra en la calle Galindón, s/n; en San Nicolás del Puerto (Sevilla)
     Los romanos dejaron en San Nicolás del Puerto su peculiar impronta, que hoy día se percibe en los importantes vestigios que se conservan siendo el más conocido el puente de piedra sobre el río Galindón.
     El puente romano de San Nicolás del Puerto es considerado como una de las construcciones de mayor antigüedad de la comarca. Está situado sobre el rio Galindón, que se remansa conformando una playa fluvial dentro del casco urbano. Un atractivo popular durante la época estival. Este lugar fue construido aprovechando el cauce del río mediante una pequeña represa y atrae a numerosos visitantes cada año.
     La presa facilita que el caudal forme una extensa lámina de agua, de más de 300 m, lo que la convierte en una excelente opción para el baño, con una gran capacidad para refrescarse cómodamente de las altas temperaturas veraniegas. Dispone de acceso para el baño, tanto escaleras como adaptado a discapacitados. Además, el visitante podrá descansar y disfrutar de servicios de restauración en los chiringuitos habilitados junto a la playa fluvial, como La Posada del Peregrino, La Gruta o El Bosque (Turismo de la Provincia de Sevilla).
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miércoles, 17 de noviembre de 2021

La localidad de San Nicolás del Puerto, en la provincia de Sevilla

     Por Amor al Arte
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Datos del Municipio
     Situación: Pequeño municipio situado entre cerros, en pleno corazón de la Sierra Norte de Sevilla, en un lugar de gran belleza natural.
     Coordenadas GPS: x = -5.652918359 - y = 37.99365736
     Extensión: 45 km2
     Distancia a Sevilla: 94
     Altitud: 590 m
     Entorno: El entorno de San Nicolás del Puerto forma parte del Parque Natural de la Sierra Norte. De gran belleza e interés son las Cascadas del Huéznar y el Cerro del Hierro, ambos declarados como Monumentos Naturales.
Datos del Ayuntamiento
     Dirección: Real, 4, CP. 41388
     Teléfono: 955 88 65 00
     Fax: 955 88 65 58
Información turística
      Municipio enmarcado por la sevillana Sierra del Águila y la cordobesa Sierra de la Albarrana, es actualmente uno de los destinos más importantes del turismo ecológico de la provincia.
     Este núcleo no sólo ofrece un entorno natural privilegiado, si no también un patrimonio histórico interesante.
     De interés turístico son sus monumentos naturales de las Cascadas del Huéznar y el Cerro del Hierro, sin olvidar sus interesantes rutas de senderismo y su playa artificial.
     Entre sus edificaciones de interés histórico-artístico destacan la iglesia de San Sebastián, la ermita de San Diego, el crucero de piedra a la entrada de la población y el puente romano.
     No te puedes perder...   sus manantiales y cascadas (Diputación Provincial de Sevilla).
     Localidad situada entre cerros. En el llamado del Hierro se han localizado restos arqueológicos correspondientes a la etapa romana. Su término lo riega el río Galindón, sobre el que en las cercanías del pueblo se levanta un puente de piedra de dos ojos de época medieval. A la entrada de la población se localiza un crucero labrado en piedra, fechable en el tercer cuarto del siglo XVI (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
San Nicolás del Puerto, un paraíso en la Sierra Morena sevillana
     San Nicolás del Puerto dista 105 km de Sevilla capital y se ubica en la comarca turística de la Sierra Morena sevillana. Su entorno forma parte del Parque Natural de la Sierra Norte, espacio protegido. De gran belleza e interés son las Cascadas del Huéznar y el Cerro del Hierro, ambos declarados Monumentos Naturales.
     San Nicolás del Puerto, pertenece a la Comarca de la Sierra Morena Sevillana, con una extensión de 45'00 km², a una altitud de 588 m. sobre el nivel del mar, y con 599 habitantes.
      Este pueblo idílico, ubicado en el corazón del Parque Natural de la Sierra Norte, ofrece la tranquilidad de la montaña, la diversión del turismo de aventuras y el disfrute de su playa artificial. Esta es una piscina natural creada por las aguas del río Galindón a su paso por el pueblo.
     Los orígenes de San Nicolás del Puerto se remontan a los lejanos tiempos de los celtas, que establecieron aquí un asentamiento denominado Iporci. Los romanos dejaron en este sitio su peculiar impronta, como el puente de piedra sobre el río Galindón. Algunos autores defienden la hipótesis que afirma la existencia en este lugar de la ciudad de Hiporcia, atravesada por la calzada romana que enlazaba Sevilla y Mérida.
     Tras el tibio paréntesis visigodo, la actual San Nicolás del Puerto pasó a manos de los árabes conquistadores en el siglo VIII. Fueron artífices del progreso local gracias a la explotación de sus minas de plata, tan espléndidas que convirtieron la zona en un lugar de fama.
     Tras la llegada de los castellanos se incorporó a las propiedades cristianas y con ellas vivió las mismas vicisitudes y situaciones que afectaron a la provincia y al país hasta nuestros días, pasando por la posesión que tuvo de la zona el conde duque de Olivares hasta el primer tercio del siglo XIX.
     Entre las maravillas de San Nicolás del Puerto se encuentran las cascadas del Huéznar y el Cerro del Hierro, ambos Monumentos Naturales. Descubre la belleza de estos enclaves a través de sus rutas, que forman parte de la Vía Verde de la Sierra Norte. Puedes recorrerlas a pie o en bicicleta y, una vez en el lugar, vivir una experiencia inolvidable practicando algún deporte de aventura. Tienes para elegir desde rappel y escalada hasta la espeleología.
     Pero si lo que buscas es relajarte, también estás en el lugar ideal. Al ser una localidad pequeña, la tranquilidad se respira en sus calles. Además, vas a gozar de la rica gastronomía serrana, a base de carne de caza y derivados del cerdo ibérico.
     San Nicolás del Puerto es un destino para todos los gustos en el corazón del Parque Natural de la Sierra Norte.
     Para llegar en coche desde Sevilla, toma la autovía A-4 y a la altura de Carmona toma la salida 506. Incorpórate a la carretera A-457 y al llegar a Lora del Río sigue por la A-455 hasta Constantina. Una vez en esta localidad, debes ir por la SE-163 y en pocos minutos habrás llegado a tu destino.
     Esta localidad no cuenta con estación de tren, la más cercana es la de Cazalla-Constantina, que está a 15 km. Pero puedes viajar en autobús desde la Estación Plaza de Armas de la capital.  
     Para visitar el pueblo lo mejor es pasear por sus calles. Pero si quieres disfrutar de su entorno natural, puedes practicar senderismo o cicloturismo. En la localidad encontrarás tiendas de alquiler de bicicletas.
     Déjate impresionar por el paisaje kárstico del Cerro del Hierro. Parece una ciudad destruida. Haz la ruta por su sendero y adéntrate en sus numerosas cuevas.
     Disfruta de la naturaleza en el Monumento Natural Cascadas del Huéznar, un verdadero paraíso terrenal.
     Contempla las estrellas desde el mirador del Cerro del Hierro. Un lugar único para observar el firmamento.
     Alquila una bicicleta y recorre la Vía Verde de la Sierra Norte o, si lo prefieres, disfruta de esta ruta andando. Te encantará el entorno natural.
     Prueba el gazpacho de conejo y la caldereta de venado, platos típicos de este pueblo. Repetirás, seguro.
     Si vienes en verano, pégate un buen chapuzón en la playa artificial de San Nicolás del Puerto.
     ¿Te gustan las emociones fuertes? Atrévete con algún deporte de aventura en el Parque Natural de la Sierra Norte.
     Vive en julio la Noche del Terror de San Nicolás del Puerto. Hasta entonces no sabrás lo que es el auténtico miedo.
     El centro de la localidad está en la Plaza de España, donde se alza la iglesia de San Sebastián. Es un templo mudéjar del siglo XV que presenta una sola nave.
     Continúa por la calle Real, en la que se ubica el Ayuntamiento, y dirígete hacia el puente romano sobre el río Galindón. Desde él verás la playa artificial tan singular de este pueblo. Si aprieta el calor, puedes bañarte sin problemas.
     A unos 12 minutos en coche tienes la ermita de San Diego. También de estilo mudéjar, alberga en su interior la imagen del patrón de la villa, a quien debe su nombre el templo. En sus inmediaciones se celebra cada mes de mayo la romería en su honor.
     Ahora elige si prefieres hacer una ruta senderista o en bicicleta. Tienes varias rutas para descubrir el Parque Natural de la Sierra Norte. Entre ellas, está la Vía Verde de la Sierra Norte, en la que encontrarás el Monumento Natural Cascadas del Huéznar. Su zona de merendero es ideal para pasar una jornada tranquila en plena naturaleza.
     Otra ruta es la del Cerro del Hierro, en la que verás este Monumento Natural de formaciones kársticas. Puedes entrar en sus cuevas y practicar espeleología. También tienes la opción de hacer escalada (Turismo de la Provincia de Sevilla).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame, ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la localidad de San Nicolás del Puerto, en la provincia de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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La localidad de San Nicolás del Puerto, al detalle
- Barrio de Trabajadores de Cerro del Hierro
Cerro del Hierro
- Monumento natural del Cerro del Hierro
- Crucero de piedra
Escuela de Cerro del Hierro
- Iglesia anglicana del Cerro del Hierro
- Iglesia de San Sebastián y San Diego
Instalaciones mineras de Cerro del Hierro