Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

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sábado, 19 de abril de 2025

Procesiones de hoy, Sábado Santo

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, Sábado Santo, en Sevilla.
     Hoy, 19 de abril, es Sábado Santo. Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos, y se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa, quedando desnudo el altar hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la Resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, con cuya exuberancia iniciarán los cincuenta días pascuales.
       Según una antiquísima tradición, esta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la Noche Santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como «la madre de todas las Santas Vigilias» (San Agustín).
       Durante la Vigilia, la Iglesia espera la Resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana (CO, 332). Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (Lc 12, 35-48), deben asemejarse a los criados que con las lámparas encendidas en sus manos esperan el retorno de su Señor, para que, cuando llegue, los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa.
       Esta vigilia es figura de la Pascua auténtica de Cristo, de la noche de la verdadera liberación, en la cual, «rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo» (pregón pascual) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II]. 
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte las procesiones de hoy, Sábado Santo, en Sevilla, en el que procesionan las hermandades siguientes:

     Hdad. del Sol: La Fervorosa y Mariana Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos del Triunfo de la Santa Cruz, Santo Cristo Varón de Dolores de la Divina Misericordia, Nuestra Señora del Sol y San Juan Evangelista; es  ésta  una corporación   fundada  en  1995, aunque sus orígenes  se  remontan  a  1932, con sede canónica en la Iglesia parroquial de San Diego de Alcalá, del sevillano barrio del Plantinar, siendo sus imágenes titulares el Santo Cristo Varón de Dolores  de la Divina Misericordia y Nuestra Señora del Sol, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena, obras de José Manuel Bonilla Cornejo en 2003 y 1989, y María Santísima de la Salud.
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Sol: www.hermandaddelsol.org

     Hdad. de los Servitas: La Real, Ilustre y Venerable Hermandad de Nazarenos y Primitiva Cofradía Servita de Ntra. Señora de los Dolores, Santísimo Cristo de la Providencia, María Santísima de la Soledad y San Marcos Evangelista; es  ésta  una  corporación  fundada  en  1696, con sede canónica en la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, del barrio de San Julián, siendo sus imágenes titulares son el grupo de la piedad compuesto por Nuestra Señora de  los Dolores  y el  Santísimo  Cristo  de  la Providencia obras de José Montes de Oca en 1740, mientras que María Santísima de la Soledad es obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1966 y remodelada por Antonio Joaquín Dubé de Luque en 1967. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad de los Servitas: www.realhermandadservita.com

    Hdad. de la Trinidad: La Pontificia, Real, Muy Ilustre y Trinitaria Hermandad Sacramental y Archicofradía de Nazarenos del Sagrado Decreto de la Santísima Trinidad, Santísimo Cristo de las Cinco Llagas, María Santísima de la Concepción, Nuestra Señora de la Esperanza Coronada y San Juan Bosco; es ésta una corporación fundada en 1507, con sede canónica en la Basílica de María Auxiliadora, del sevillano barrio del Fontanal-María Auxiliadora-Carretera de Carmona, siendo sus imágenes titulares el Sagrado Decreto  de  la  Santísima Trinidad  (Dios-Hijo  obra de Emilio Pizarro en 1913, Dios-Padre atribuida al círculo de Juan  de  Mesa  en el primer cuarto del siglo XVII, y la de Dios-Espíritu Santo obra de Juan Mayorga en 1995), el Santísimo  Cristo de las Cinco Llagas obra de Luis Álvarez Duarte en 2002, acompañado por María Santísima de la  Concepción, de Antonio  Bidón  en  1958  y  San  Juan Evangelista de autoría anónima, y finalmente Nuestra Señora de la Esperanza, obra de Juan de Astorga en 1820.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Trinidad: www.hermandaddelatrinidad.es

    Hdad. del Santo Entierro: La Real Hermandad Sacramental del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, Triunfo de la Santa Cruz y María Santísima de Villaviciosa; es ésta una corporación fundada en el siglo XVI, y con sede canónica en la iglesia conventual de San Gregorio Magno, del centro de la ciudad, siendo  sus  imágenes titulares, el Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, obra atribuida con seguridad a la gubia de Juan de Mesa a comienzos del siglo XVII, y María Santísima de Villaviciosa, tallada por Antonio Cardoso de Quirós en 1691, al igual que el Triunfo de la Santa Cruz, también del mismo autor. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Santo Entierro: www.santoentierro.org

     Hdad. de la Soledad de San Lorenzo: La Pontificia y Real Hermandad Sacramental, Nuestra Señora de Roca Amador, Ánimas Benditas, Beato Marcelo Spínola y Primitiva Cofradía de Nazarenos de María Santísima en su Soledad; es ésta una corporación fundada en 1557, y con sede canónica en la iglesia parroquial  de  San  Lorenzo, del sevillano barrio de San Lorenzo  siendo  su  imagen  titular,  María  Santísima en su Soledad, una talla anónima de mediados del siglo XVI.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Soledad de San Lorenzo: www.hermandaddelasoledad.org

    Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de la tarde del Sábado Santo, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

miércoles, 12 de marzo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Casa Torreón, Ermita de Nuestra Señora de la Esperanza, Lavadero público, y Castillo) de la localidad de Sedella, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Casa Torreón, Ermita de Nuestra Señora de la Esperanza, Lavadero público, y Castillo) de la localidad de Sedella, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Axarquía Costa del Sol
     Superficie: 32 km2
     Altitud: 698 m
     Latitud: 36º 51'  -  Longitud: -4º 02'
     Distancia a Málaga capital: 61,5 km
Datos demográficos
     Población: 600
     Gentilicio: Sedellanos
Ayuntamiento
     c/ Andalucía, 11, 29715
     952508839 - 952508838     www.sedella.es
     Enclavado entre las Sierras de Tejeda y Almijara, corazón de la comarca de la Axarquía, Sedella es un pueblo que preserva la esencia de su pasado árabe. Sus casas blancas adornadas con flores y sus recoletas calles son la seña de identidad de esta villa, rodeada de paisajes sorprendentes.
     Sedella forma parte de la Ruta Mudéjar, un itinerario que brinda la oportunidad de trasladarse a la época de la dominación musulmana a través del legado andalusí que atesora este territorio de la Málaga interior.
     En Sedella no puedes perderte sus monumentos:
     La antigua mansión fortaleza del Señor de Sedella, conocida como la Casa Torreón, es una de las joyas arquitectónicas del pueblo. Construida en el siglo XVI en estilo mudéjar, perteneció a Diego Fernández de Córdoba, servidor de la Corona de Castilla. Del edificio, de titularidad privada, destaca su torreón, que mezcla el estilo renacentista con la estética morisca.
     De la misma época era el templo sobre el que se levantó la iglesia de San Andrés, del que se conserva la antigua torre del campanario. Su interior alberga interesantes esculturas, una custodia y objetos de culto de los siglos XVII y XVIII.
    A las afueras de la villa se puede ver la ermita de la Virgen de la Esperanza, del siglo XVII. Este santuario, presidido por las imágenes de Nuestra Señora de la Esperanza y de San Antón, está integrado en los restos del antiguo castillo árabe de Sedella.
     Por la importancia que tuvo para la vida social del pueblo, merece también una visita el lavadero público, ubicado a la entrada del pueblo (Diputación Provincial de Málaga).
     Custodiada por pedregales, con pequeñas masas arbóreas manchadas de pinares, y en un paisaje natural contenido y recortado por las sierras Tejeda y Almijara, la estructura urbana de Sedella se caracteriza por la estrechez de sus calles. Su historia está asociada a los restos arqueológicos romanos, y durante el Bajo Imperio se la conoció como Sedilia, que significaba emplazamiento. Posteriormente, en el 617, el obispo de Málaga, Teodulpo, la llamó Sedilla; en el siglo VII se la cita como Sedille, en el mapa encargado por el rey visigodo Wamba, y tras la conquista, en 1487, Xedalia. Pero según la tradición, durante una batalla librada cerca de la población, se le fue a comunicar a la reina la victoria cristiana, y ésta interrumpió al soldado indicándole: ya se de ella, de ahí el nombre de Sedella. En la sublevación morisca fue una de las primeras en levantarse, encabezado por el monfi Andrés Xorairán. Por los servicios prestados a la Corona de Castilla, se dio a D. Diego Fernández de Córdoba esta villa, con el título de Señorío (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Sedella es algo mayor y desde sus altu­ras, en días despejados, se llegan a ver los montes del Atlas, en África (Rafael Arjona. Guía Total, Málaga. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de San Andrés
      Al igual que otras parroquias de la Axarquía, fue erigida en 1505 por el arzobispo de Sevilla, D. Diego de Deza. Tras la rebelión morisca, el informe del Corregidor Arévalo de Zuazo de 1571, indica que tenía el maderamiento quemado, y maltrata­das las paredes y la torre; y el de 1574, más extenso, cuenta que se hizo pedazos la campana, y que estaba pobre de ornamentos. Construida recientemente, la antigua presentaba tres naves cubiertas con armadura, en sentido transversal a su disposición actual. Sólo se ha con­ servado su torre, del siglo XVI, de dos cuerpos y rematada por un tejado octogonal.
     Sus bienes muebles son representativos de la estética barroca del siglo XVIII. En el testero del presbiterio, se colocan sobre repisas tres interesantes esculturas policromadas de San Miguel, San Rafael, y San Sebastián, esta última firmada por el escultor Lorenzo Ramírez en 1751. En el lado de la Epístola y próximo al testero, hay una Virgen con el Niño de escayola, donada por el capitán D. Juan de Haro y Calderón, y su mujer Dª Ana de Igua­lada, en el año 1697, según la inscripción de la luna que lleva la imagen a sus pies. Cuenta con otra Dolorosa de vestir, del siglo XVIII, también con media luna de plata blanca, realizada en 1769, con las marcas CRUZ69/ANDA, punzón de Córdoba. En el lado del Evangelio, en la capilla de los pies, hay dos esculturas policromadas, San Cayetano con el Niño, de la segunda mitad del siglo XVIII, y San Juanito, del primer tercio del Setecientos. En el mismo lado, un Jesús Nazareno de vestir, del siglo XVIII, así como una pequeña escultura de madera dorada y policromada de San José, obra del siglo XVII, atribuida al círculo de Zayas. En la Sacristía se encuentran varias piezas interesantes, entre ellas un Crucifijo mediano de madera policromada, del siglo XVIII, y una custodia de plata blanca del siglo XVII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006). 
     Se trata de una torre que data del siglo XVI, adosada a una iglesia de nueva construcción sobre  otra existente, de un interés relevante. se construyó en fábrica de ladrillo vista, siendo posteriormente encalada, consta de dos cuerpos cuadrados, y un tercero superior octogonal, rematado con un chapitel piramidal, añadido posteriormente (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     La iglesia de San Andrés se encuentra ubicada en la parte más alta del pueblo y se encuadra dentro de la ruta del mudéjar de la comarca de la Axarquía. Su construcción tuvo lugar en el siglo dieciséis, probablemente sobre los restos de una antigua mezquita árabe. Destaca su torre campanario cuadrada de dos cuerpos y con una terminación en tejado octogonal con arcos abierto de medio punto.
     En el interior del templo podremos ver esculturas de los siglos dieciséis y dieciocho, así como orfebrería (una custodia) del siglo diecisiete (Diputación Provincial de Málaga).

Casa Torreón

      Es la arquitectura civil más sobresaliente de Sedella. Probablemente formó parte de una casa fuerte, en donde vivió el alcalde de los Donceles, D. Diego Fernández de Córdoba, habiéndo­se conservado su torreón cuadrado, abierto en la parte superior por arcos geminados sobre finas columnas renacentistas. Está decorado con pinturas incisas, muy efectistas, imitando un al­mohadillado regular, combinado con elementos geométricos, y ladrillos, en rojo de almagra, amarillo de ocre, y estuco blanco (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006). 
     Vivienda resto de un palacio fortaleza que data de 1600, del que se conserva un torreón cuadrado abierto con arcos geminados sobre columnillas renacentistas y decorados con esgrafiados de estética morisca. Se cubre con armadura a cuatro aguas y tirantes de ángulo, se halla adosada en su parte lateral a una edificación de una crujía de la misma época, y en su parte posterior a edificaciones de época reciente. Exteriormente, una parte se encuentra encalada y otra, lateral, con su fábrica original vista.
     La torre se compone de un primer cuerpo cuadrado y macizo que ocupa más de dos terceras partes de la altura total, con pinturas en uno de sus lados (norte) y encalado en el resto; y de otro cuerpo superior, también cuadrado, con galería abierta en cada uno de sus cuatro lados, que consta de dobles arcos de medio punto o geminados con doble semicírculo, sostenidos por columnas rematadas con sencillos listeles, formando un equino circular y un ábaco cuadrado, y con pinturas en dos de sus lados (norte y este). En su interior posee una desornamentada armadura a cuatro aguas con tirante en los ángulos, cubriéndose exteriormente mediante tejas. Tras el hallazgo de ciertos documentos, podría pensarse que la torre formó parte de la fortaleza y estuvo insertada en la cerca (Aguilar García, 1980). Situación que sería previa a la conquista, aunque posteriormente fuese readaptada para residencia civil.
     En la parte inferior del paramento norte, el diseño del dibujo reproduce dos filas de sillares, y el resto hasta el tejado representarían ladrillos, realizados de una forma esquemática y sin preocupación por el volumen, siendo el elemento más importante el contraste cromático. Las dos filas de sillares se definen con blanco de estuco entre dos líneas negras y con ancho llagueado de rojo almagra, utilizándose para el interior del sillar blanco de estuco, éste con cortinillas en los ángulos en amarillo ocre. 
     Por encima de éstos la decoración cambia, permaneciendo la misma hasta los alerones del tejado donde el color se conserva mejor. Los sillares se hacen mucho más pequeños convirtiéndose en ladrillos dispuestos a panderete horizontal, repitiendo el dibujo de las cortinillas, las cuales producen un efecto de desintegración del ladrillo, creándose una forma repetitiva cercana al hexágono o alfardón. Los colores utilizados son los mismos que en el cuerpo inferior, aunque combinados de distinta forma ya que se utiliza el rojo almagra para el ladrillo. El conjunto reproduciría un encadenado con verdugadas formando dos cajones con fondo blanco estuco. El cajón superior se decora mediante seis círculos intersectados, con anchas líneas perimetrales que continúan la marcada por el motivo central. El de abajo repite el esquema, pero con más líneas perimetrales. Un último elemento decorativo lo encontramos en las esquinas del cuerpo superior de la torre y debajo de la línea de imposta que separa ambos cuerpos y que consiste en semicírculos en cuyo interior se repiten igualmente motivos semicirculares, con las puntas hacia fuera, simulando quizá medias estrellas. 
     En la pequeña localidad de Sedella, se conserva un magnífico ejemplar de arquitectura civil que data del siglo XVI, y que se debe encuadrar dentro de los estilos renacentista y mudéjar. Esta Casa Torreón habría sido la antigua vivienda del Alcaide de los Donceles, Diego Fernández de Córdoba, al que se le concedió el título del Señorío (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     La Casa Torreón es el edificio más singular del núcleo urbano del pueblo. Se trata de la antigua vivienda del alcalde de los Donceles, el varias veces citado don Diego Fernández de Córdoba, al que se le concedió el título de Señorío de Sedella como compensación por los servicios prestados a la Corona de Castilla. La vivienda conserva un torreón cuadrado de estilo mudéjar, abierto con arcos geminados sobre columnas renacentistas y decorados con esgrafiados de estética morisca. El interior se cubre con armadura a cuatro aguas y tirantes de triángulo (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de Nuestra Señora de la Esperanza
     La ermita de la Virgen de la Esperanza está situada en las afueras del casco urbano de Sedella, junto a las escuelas, siendo parte de los restos del castillo de Sedella, de época árabe. Construida en el siglo diecisiete sin grandes ambiciones estéticas y entroncada con las formas arquitectónicas populares. En su interior se veneran las imágenes de Nuestra Señora de la Esperanza y de San Antón, patronos del pueblo.
     En la entrada de la ermita se encuentra una era, lugar donde antiguamente los lugareños trillaban con los mulos (Diputación Provincial de Málaga).

Lavadero público
     Prueba de la arquitectura local es el edificio del lavadero público, situado a la entrada del pueblo, donde se muestra el buen gusto y la sencillez (Diputación Provincial de Málaga).

Castillo
       Se trata de un castillo (Hisn) de planta irregular adaptado al terreno. Una pequeña fortaleza de pequeñas dimensiones, comparada con Comares, aunque topográficamente no se identifica. 
     Los elementos existentes en este lugar demuestran una gran pervivencia de esta fortaleza. Sus muros han sido reforzados en distintas ocasiones, como indican los adosamientos tanto internos como externos. Los fragmentos de cerámica encontrados tanto en la pequeña meseta como en sus laderas corresponden al último período de dominación musulmana. La fortaleza se ha venido datando entre los siglos X y XV. 
     En el extremo occidental de la fortaleza se conservan algunos paños de los muros. El más visible, desde el sur, está realizado en tapial de gran grosor, mientras que, en el lado oeste, los muros forman ángulo recto. El lado norte es el mejor conservado, siendo de mayores dimensiones, e incluso adosados. En ese sentido, estaría situada la puerta principal. La mitad oriental de la fortaleza es la que más alteraciones ha sufrido, por acciones motivadas por el hombre y por las inclemencias del tiempo. Los elementos arquitectónicos aparecen desnudos, ni siquiera las primeras hiladas del recinto. 
     En el interior no se aprecian restos de las dependencias, ni cisterna alguna. Tampoco se conservan los elementos de acceso a ella. No posee elementos añadidos, aunque se podría componer la planta.
     Ibn hayyan es el primero en nombrarlo hacia el año 927 en al-Muqtabis. Se desconocen referencias de otros autores árabes. Bernáldez recoge a este castillo con el topónimo Sedala, como un lugar perteneciente a la Axarquía. En su relación de las fortalezas del Reino de Granada, Gaspar Ramiro la citó como Xedha. Aunque las primeras noticias históricas vinculaban esta fortaleza con Comares, con posterioridad se asoció a Bentomiz (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).      

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miércoles, 18 de diciembre de 2024

La Capilla de Nuestra Señora de la Esperanza, en Guillena (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Capilla de Nuestra Señora de la Esperanza, en Guillena (Sevilla).    
     Hoy, 18 de diciembre, es la Memoria de la Expectación de la Virgen, llamada también Fiesta de la Esperanza, es una fiesta memorial nacida en España, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Capilla de Nuestra Señora de la Esperanza, en Guillena (Sevilla).
     La Hermandad de la Esperanza inició en mayo de 2019 la reforma y ampliación de la Capilla de de la Esperanza. En octubre de ese mismo año finalizaba la primera fase de construcción de las nuevas dependencias. La capilla cuenta con nuevos salones de catequesis y reuniones en la planta alta de los actuales, con mejor distribución y acondicionamiento. La planta baja se ha adaptado para uso de almacén y dependencias de la Agrupación. La segunda fase ha consistido en la ampliación de la Capilla, elevando la altura de techos y puerta principal, e incorporándole el espacio del patio actual.
     En este tiempo la Esperanza ha realizado diversas campañas de captación de fondos para acometer la parte más costosa del proyecto. Gracias especialmente a los donativos de los hermanos y vecinos. El presupuesto final del proyecto ha sido de 185.000 euros.
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Virgen de la Esperanza;
     La representación de la Virgen en la espera del parto, denominada con el nombre de Nuestra Señora de la Expectación o de la Esperanza, no es del todo extraña al arte del siglo XIII, puesto que puede citarse un ejemplo en la catedral de León; pero se volvió frecuente a finales de la Edad Media. En efecto, en esta época la Iglesia instituyó la fiesta de la Expectación de la Virgen, fijada el 18 de diciembre, ocho días antes de Navidad.
     Una abadía belga tomó el nombre de Abadía de Buena Esperanza.
     Ese tema del embarazo parece haber sido particularmente popular en España y en Portugal donde las Vírgenes de este tipo llevan el nombre de Nuestra Señora de la O (Nossa senhora do O), sea a causa de la forma ovoidal de su vientre abombado, sea, de acuerdo con otra explicación tomada de la liturgia, porque en la semana precedente a la Natividad, las antífonas cantadas en los oficios comienzan por la letra O.
     Muchas de estas figuras no son, verosímilmente, más que elementos separados de grupos de la Visitación, donde la Virgen formaba pareja con su prima Isabel: en el vientre de las dos mujeres había una cavidad oval para alojar los embriones del Niño Jesús y de san Juanito (san Juan Bautista).
     Los pintores españoles representan a la Virgen en cinta con un sol sobre su vientre abombado.
     Las escuelas de pintura italiana y alemana también ofrecen algunos ejemplos (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Virgen Dolorosa; 
     El arte patético de finales de la Edad Media concedió un amplio espacio en su iconografía a la Virgen Dolorosa, representada ya con Cristo muerto sobre las rodillas después del Descendimiento de la cruz, ya sola después del Enterramiento de Cristo.
     Estos dos tipos iconográficos se designan con los nombres de Virgen de la Piedad y Virgen de los Siete Dolores. Aquí no hablamos de la Virgen de pie frente a la Cruz (Stabat Mater), o desvanecida  en los brazos de San Juan o de las Santas Mujeres, porque esos temas no han sido representados aisladamente y son inseparables de la Crucifixión.
1. La Virgen de la Piedad
     El grupo de la Virgen de la Piedad se compone, estrictamente, de dos personajes: María y su Hijo desclavado de la cruz, cuyo cuerpo inanimado ella sostiene sobre las rodillas.
     A veces ocurre que la Virgen esté rodeada o enmarcada por san Juan, Magdalena, las tres Marías e incluso por los donantes; pero casi siempre está sola con el cadáver de su Hijo, y esta concentración refuerza el poder emotivo del tema. Así es como se distingue de la escena de la Lamentación al pie de la Cruz (Beweinung Christi) que comporta numerosas figuraciones.
     Se ha querido ver en este grupo conmovedor un fragmento separado de la Lamentación, reducida a dos personajes esenciales por un procedimiento análogo que permitió extraer del grupo de la Cena el de Jesús con su discípulo preferido. Pero esa hipótesis no puede probarse, al menos en el arte alemán cuyos Vesperbilder son muy anteriores a los bajorrelieves de la Beweinung que se hizo popular en el siglo XVI. Según parece, la Virgen de la Piedad deriva más bien del tipo tradicional de la Virgen sentada, por simple sustitución del Niño Jesús por el Crucificado.
Fuentes místicas
     La Virgen de la Piedad, que en italiano se llama Pietà y en alemán Vesperbild, -porque la hora de vísperas, de cinco a siete de la tarde, corresponde en el Breviario al Descendimiento de la Cruz-, es la flor más delicada del misticismo de finales de la Edad Media, una flor de la Pasión, una pasionaria que hizo eclosión en los jardines de monjas.
     El tema ni siquiera está esbozado en los Evangelios ni procede tampoco del culto oficial: es una creación de la imaginación  mística que surgió a principios del siglo XIV, al mismo tiempo que los temas de la Virgen de Misericordia y del Varón de Dolores.
     Basta referirse a las Meditaciones franciscanas del Seudo Buenaventura, mejor aún a las Efusiones del beato Enrique de Berg y a las Revelaciones de Santa Brígida, para comprender en qué ambiente nació este tema realista y visionario a la vez. Las descripciones de Cristo muerto sobre las rodillas de su madre (in sinu matris) que se leen allí, donde parecía más cercano y accesible al corazón de los fieles que levantado sobre la madera de la cruz, concuerdan rasgo tras rasgo con las realizaciones plásticas de los artistas.
     El Minnebüchlein atribuido a Enrique de Berg, llamado Suso, también describe a Cristo muerto en una suerte de treno lírico: «Sus ojos, que brillaban como carbunclos, ahora están apagados. Sus labios, que parecían rosas rojas recién abiertas, están secos y su lengua pegada al paladar. Su cuerpo sangrante ha sido tan cruelmente estirado sobre la cruz que pueden contarse todos sus huesos.»
     Santa Brígida de Suecia atribuye a la propia Virgen esta descripción emotiva de su Hijo descendido de la Cruz: «Lo recibí sobre mis rodillas como un leproso, lívido y magullado, porque sus ojos estaban muertos y llenos de sangre, su boca fría como la nieve, su barba rígida como una cuerda.»
     La mayoría de los historiadores del arte no resistieron la tentación de establecer una relación no sólo de paralelismo sino de filiación entre dichos textos y las obras de arte que parecen derivar de ellos, sin preocuparse por la cronología. Pero las investigaciones recientes condujeron a una inversión del orden de los factores. En la actualidad se admite, en general, que las descripciones realistas de Enrique de Berg y de Santa Brígida, lejos de haber inspirado las obras de arte son sólo la transcripción poética de éstas. Esos textos son para  nosotros un muy precioso comentario de las Vírgenes de Piedad, y nos informan acerca del «clima» místico que les dio nacimiento; pero debe renunciarse a ver programas plásticos en ellos.
Orígenes en el arte alemán y francés del siglo XIV
     Lo que prueba esta teoría es que los primeros Vesperbilder alemanes se remontan a 1320, es decir, son muy anteriores a las Visiones del Seudo Buenaventura y de Santa Brígida.
       Nacido en los conventos de monjas místicas del valle del Rin, ese tema tan femenino y maternal de la Virgen de la Piedad, se difundió algo más tarde en Francia gracias a las numerosas cofradías de Nuestra Señora de la Piedad que encargaron grupos para la decoración de sus capillas, que en los libros de contabilidad se designa con los nombres La Compasión de la Virgen, Imagen de Nuestra Señora la cual sostiene abrazado a Nuestro Señor, Imagen de Nuestra Señora sosteniendo en su regazo otra Imagen de un Dios de Piedad, Dios estando en brazos de Nuestra Señora.
     En todo caso, aunque el nombre italiano de Pietà haya sustituido abusivamente a esas viejas expresiones francesas, es muy cierto que el tema es una creación del arte gótico germano francés y no del arte italiano. En las pinturas del Trecento que cita Mâle, la Virgen está sentada al lado del cadáver de Cristo: ella no lo sostiene sobre las rodillas, en su regazo. Ese tema penetró tardíamente en Italia, donde nunca gozó de la misma popularidad que en Alemania y en Francia. Es interesante recordar en tal sentido que la célebre Pietà de Miguel Ángel, esculpida en 1496 para una capilla de la antigua basílica de San Pedro de Roma, fue encargada por un cardenal francés.
Clasificación  y evolución de los tipos iconográficos
     La evolución de la iconografía de la Virgen de la Piedad prosiguió entre los siglos XIV y XVI.
     Tanto en Alemania como en Francia e Italia se encuentran dos tipos principales, el primero de los cuales comporta numerosas variantes: entre los siglos XIV y XV Cristo está acostado sobre las rodillas de su madre; en el siglo XVI, influenciado por el nuevo ideal del Renacimiento, más preocupado por la belleza formal, está extendido a sus pies, y sólo tiene apoyada la cabeza sobre las rodillas maternales.
A) Cristo sobre las rodillas de la Virgen
     En los monumentos más antiguos (Grupo de madera de Coburgo, hacia 1330; Vesperbild del convento de las ursulinas de Erfurt, hacia 1340), Cristo sentado sobre las rodillas de su madre tiene el torso echado hacia atrás y la cabeza inerte, caída.
     A veces está representado con la estatura de un niño, como la propia Virgen en los brazos de Santa Ana (Anna selbdritt). En ese caso, la Virgen que tiene la ilusión de acunar a su Hijo en brazos, como en los felices tiempos de la infancia, está representada más joven. Esta desproporción no se debe a la torpeza de los escultores, sino a una concepción de los místicos franciscanos. Según San Bernardino de Siena, la Virgen, extraviada por el dolor, sueña que tiene a su Hijo sobre las rodillas, y que lo acuna envuelto en la mortaja como antes en los pañales.
     En el siglo XV se volvió a la representación de Jesús adulto, en la edad en que murió en la cruz. El grupo se desarrolla en la dimensión horizontal, crece en ancho. A veces el cadáver de Cristo está dispuesto horizontalmente, como el cuerpo de un nadador que flota de espaldas, con la herida del costado bien visible; otras, por el contrario, se presenta oblicuamente, en diagonal, apoyando los pies magullados en el suelo.
     Es difícil determinar el lugar de origen de estas variantes. No obstante, parece que la escultura  alemana haya tomado el tipo de Cristo horizontal de la escuela de Bohemia y el Cristo en diagonal, del cual se ven numerosos ejemplos en Westfalia de la escuela de pintura de los Países Bajos, especialmente de Van der Weyden y de Dirk Bouts que habían, uno y otro, adoptado esta preceptiva. Es también el concepto que prima en la Pitié de Villeneuve de Aviñón (Louvre), la más monumental del arte de la Edad Media.
B) Cristo a los pies de la Virgen
     Este grupo de la madre y el hijo adulto que ella apenas puede sostener sobre sus rodillas, fue abandonada a partir del Renacimiento por un arte más preocupado por las proporciones y la lógica. A partir de ese momento casi siempre se ve el cuerpo de Cristo simplemente apoyado contra las rodillas de su madre. El grupo pierde así su profunda unidad, el acento de intimidad y ternura desgarradora, pero gana en verosimilitud y en armonía estructural.
       Esta preceptiva que reemplaza el esquema gótico no es -tal como lo creyera Mâle- una innovación introducida después del concilio de Trento por la iconografía revisada y corregida por la Contrarreforma. Pueden citarse ejemplos a partir del siglo XV, como el Vesperbild de la iglesia San Cristóbal, en Maguncia. Lo cierto es que esta fórmula ha sido adoptada por el arte barroco italiano (Correggio, Carracci) del cual pasó enseguida a España y a los Países Bajos.
     Aunque no pueda  servir como principio  de clasificación,  porque su actitud siempre la misma, el personaje de la Virgen no es menos importante que el de Cristo: la verdad de la expresión del dolor maternal la convierte en uno de los más bellos temas de estudio de la historia de la plástica.
     Es sobre todo el arte francés de los siglos XV y XVI el que ha sacado partido de este tema con una admirable delicadeza en la expresión de los sentimientos, que contrasta con las exageraciones germánicas.
     A veces María observa llorando el cuerpo inerte de su Hijo desfigurado, cuyos brazos rígidos no consigue cruzar; otras, lo abraza con todas sus fuerzas para impedir que los sepultureros se lo quiten.
     El arte español gótico y barroco introdujo en este tema vesperal un ardor más sombrío, y una suerte de voluptuosidad del dolor que está de acuerdo con el carácter de este pueblo.
     Muchas veces la Piedad suele combinarse con el motivo de la Dolorosa (Nuestra Señora de las Angustias) o Virgen de los cuchillos, que España tomó de los Países Bajos. Se encuentran ejemplos de esta amalgama en Sigüenza y en Calatayud (colegiata de Santa María).
     Subrayemos finalmente que en el arte de la Edad Media se encuentra una variante menos difundida de la Piedad de Nuestro Señor (Not Gottes): en vez de estar extendido sobre las rodillas de su Madre, Cristo muerto está sobre las rodillas de Dios Padre.
     A diferencia de numerosos temas religiosos de la Edad Media de los cuales se ha retirado la vida, éste, tan profundamente humano, ha conservado hasta nuestros días su conmovedora eficacia. Todavía se descubren bellos ejemplos en el arte francés de los tres últimos siglos.
2.  La Virgen de las siete Espadas
     Después del Enterramiento de Cristo, la Virgen queda sola con su dolor: por ello en España se la llama Virgen de la Soledad.
     Una iglesia de Roma está dedicada a S. Maria delle Sette Dolori.
     Se la representa con las manos juntas y gruesas lágrimas que corren por sus mejillas.
     Para volver más sensible el dolor de la Virgen se imaginó simbolizarla con una espada que le atraviesa el pecho. El origen de esta representación es la profecía del anciano Simeón (Luc 2: 35) que anuncia a la Virgen el día de la Presentación de Jesús en el Templo, que una espada de dolor le atravesará el alma: Tuam animam pertransibit doloris gladius.
     ¿Cómo se pasó de la Virgen con una espada a la Virgen de las siete espadas? Por la devoción a los Siete Dolores (Septem tristitiae) que se oponen simétricamente a los Siete Gozos de la Virgen (Septem Gaudia B.V. Mariae).
     A partir del siglo XIII se ve aparecer la devoción a los Siete Gozos de la Virgen, popularizada por la orden toscana de los servitas (Esclavos de la Virgen). La devoción a los Siete Dolores es más tardía: fue en 1423 cuando el sínodo de Colonia agregó a las fiestas de la Virgen «la fiesta de las angustias de Nuestra  Señora».
     Hasta el siglo XIV todavía se veneraban sólo Cinco Dolores de la Virgen. En el si­glo XV el número se llevó a siete, que se corresponde con las Siete Caídas de Cristo en el camino del Calvario. La lista no varía demasiado,  salvo en lo relativo al primer Dolor de Nuestra  Señora, que es tanto la Profecía de Simeón como la Circuncisión.
1. Profecía de Simeón (o la Circuncisión);
2. Huida a Egipto;
3. Pérdida del Niño Jesús que permanece en el Templo en medio de los doctores;
4. Cristo con la Cruz a Cuestas; 
5. La Crucifixión;
6. El Descendimiento de la Cruz;
7. El Entierro.
     Así, de los Siete Dolores de la Virgen, tres son relativos a la Infancia y cuatro a la Pasión de Cristo.
Iconografía
     H. Gaidoz hace derivar este tema de la Transfixión de la Virgen a un cilindro caldeo que representa a la diosa asiria Istar.
     Más recientemente, J. Baltrusaitis ha reconocido en el tema de la Virgen de los Siete Dolores la transposición o adaptación de un tema planetario del que se encuentran numerosos ejemplos en el arte de la alta Edad Media.
     Los círculos astrológicos de los siete Planetas habrían comenzado por engendrar el tema de los Siete Dones del Espíritu Santo irradiando alrededor del pecho de Cristo.
     De allí se habría pasado con toda naturalidad a la representación de los Siete Dolores de la Virgen. Para ello bastaba transformar los rayos de la Sabiduría Divina en haz de espadas, y reemplazar en el interior de los tondos las palomas del Espíritu Santo por  los Dolores  de Nuestra  Señora.
     Sea cual fuere el interés de estas remotas e hipotéticas filiaciones, lo más prudente es atenerse a los orígenes directos del tema que podemos situar en el tiempo y en el espacio con extrema precisión.
     La devoción y la iconografía de la Virgen de las siete espadas nacieron en Flandes a finales del siglo XV. Fue Juan de Coudenbergbe, cura de San Salvador de Brujas, quien organizó la primera cofradía de la Virgen de los siete Dolores; y fue Margarita de Austria, gobernante de los Países Bajos, quien fundó, también en Brujas, el primer convento consagrado a Nuestra Señora de los Siete Dolores, y quien ofreció a la iglesia de Brou-en-Bresse un cuadro votivo que la menciona. Finalmente, es en un grabado dedicado a Carlos V, publicado  en Amberes en 1509, donde se ven por primera vez las siete espadas dispuestas en abanico.
     Este tema correspondía demasiado bien a las tendencias generales del arte patético de finales de la Edad Media, como para volverse popular. De Flandes marítimo, que fue su cuna, pasó a Francia y a la Alemania renana. Pero no se mantuvo inmutable: experimentó una evolución en la que pueden detallarse las etapas sucesivas de esta manera:
     Los Siete Dolores de la Virgen en principio están representados simbólicamente por siete espadas. Luego, cada espada tuvo un pomo ornamentado con un tondo que representa uno de los Dolores. Pero al final las espadas desaparecieron y la Virgen apareció rodeada sólo por una aureola de siete tondos.
1. Las siete espadas
     La agrupación de las espadas comporta numerosas variantes. En la mayoría de los casos, las siete espadas reunidas en haz atraviesan el corazón de la Virgen. Están, ya dispuestas en círculo, ya agrupadas lateralmente con la punta hacia arriba, cuatro de un costado y tres del otro.
     En el siglo XVII Van Dyck imaginó renovar esta composición disponiendo las siete espadas alrededor de la cabeza de la Virgen, como los rayos de un nimbo. Pero esta innovación no tuvo éxito.
     A veces, Cristo en el lagar forma pareja con la Virgen de las siete espadas.
2. Los siete tondos
     Este ovillo de espadas erizando el corazón o la cabeza de la Virgen tenía el inconveniente de ser poco plástico y, además, insuficientemente explícito. Los fieles deseaban saber cuales eran los dolores que habían atormentado a Nuestra Señora durante su «Compasión». Para satisfacer este deseo no había otro medio que reemplazar el haz de espadas simbólicas por tondos explicativos. En principio, se intentó combinar las espadas y los tondos; luego, la segunda versión, favorecida por el ejemplo del Rosario, acabó por eliminar a la primera.
     La Virgen está sentada al pie de la cruz, con las manos juntas o cruzadas sobre el pecho. A veces es una Virgen de la Piedad que tiene a Cristo muerto sobre las rodillas. Alrededor de ella los tondos historiados, dispuestos como las grandes cuentas de un rosario, evocan sus angustias.
     Es el arte flamenco del siglo XVI el que ofrece los ejemplos más numerosos de este tema y de sus aspectos sucesivos (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Memoria de la Expectación de la Virgen, llamada también Fiesta de la Esperanza
     Se estableció como fiesta principal de la Virgen de la liturgia hispánica, en conmemoración de la Encarnación del Verbo, en el X Concilio de Toledo, presidido por San Eugenio III Obispo de Toledo, celebrado el  656 durante el reinado de Recesvinto. Fue confirmada, así mismo, por su sucesor, San Ildefonso de Toledo, pues el anterior prelado murió al año siguiente de la promulgación, al que erróneamente se le atribuye el título que hoy tiene, pero al que pertenecen casi todos los textos eucológicos de la fiesta. Puesto que la observancia cuaresmal o la fiesta de Pascua imposibilitaban señalarla el veinticinco de marzo, nueve meses antes de Navidad, se decidió instaurarla en el contexto del Adviento, en la octava anterior a la celebración de nacimiento, fundamentándose en el ejemplo de Iglesias lejanas, quizás a la copta y a la etiópica. Fue la única fiesta mariana de la liturgia hispánica hasta que sobre el siglo IX se introdujo la de la Asunción. Recibe también el nombre popular de Fiesta de la O porque desde su víspera hasta el veintitrés se cantan solemnemente al Magníficat unas antífonas, que se hicieron muy populares, y que empiezan siempre por la exclamación latina O (español, Oh), para mostrar el perpetuo asombro del hombre por el nacimiento del Dios humanado. En la Iglesia de Inglaterra se adelantó ya en el medievo esta práctica al día dieciséis, señalando para el día veintitrés una octava antífona de tinte mariano: O Virgo virginum, que dice así: “Oh, Virgen de Vírgenes, ¿cómo ha de ser esto? / Ya que nunca antes hubo una como vos, ni la volverá a haber./ Hijas de Jerusalén, ¿por qué os maravilláis de mí? / Lo que vosotros admiráis es un misterio Divino”. Ésta pasó a utilizarse en la fiesta de la Expectación cuando se introdujo en el Rito Romano. Cuando se impuso en la Península Ibérica el Rito Romano a partir del siglo XI, se mantuvo como fiesta particular  hispana, con el título con que actualmente la conocemos, al tiempo que la festividad romana de la Anunciación del veinticinco de marzo pasó a ser introducida en el Missale Gothicum. 
     En la reforma postridentina del Rito Romano esta fiesta fue aprobada por Gregorio XIII Buoncompagni en 1573 con la categoría de doble mayor en el Propio de Toledo. Las lecciones del breviario se tomaron del tratado De perpetua virginitate del citado San Ildefonso de Toledo. Esta Iglesia consiguió incluso el privilegio, aprobado el veintinueve de abril de 1634, de celebrarla incluso en concurrencia con el IV Domingo de Adviento. De aquí se extendió a casi todas las diócesis hispánicas.
     Del ámbito hispano pasó a otras Iglesias y congregaciones, a las que se les concedió: a Venecia y Tolouse en 1695, a los cistercienses en 1702, a Toscana en 1713, incluso a los Estados Pontificios en 1725 por Benedicto XIII Orsini (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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domingo, 1 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de la Esperanza. Museo Archicofradía de la Esperanza, Iglesia de Santo Domingo. Cristo de la Buena Muerte, Iglesia de San Pablo, Museo de Semana Santa, y Museo de Ciencias "Principia") de la localidad de Málaga (X), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Esperanza. Museo Archicofradía de la Esperanza, Iglesia de Santo Domingo. Cristo de la Buena Muerte, Iglesia de San Pablo, Museo de Semana Santa, y Museo de Ciencias "Principia") de la localidad de Málaga (X), en la provincia de Málaga.


Iglesia de la Esperanza. Museo Archicofradía de la Esperanza

     Entre el entorno de la parroquia de Santo Domingo y la Avenida de Andalucía podemos contemplar el estado ruinoso a que ha llegado la arquitectura de los siglos XVIII y XIX del barrio del Perchel. Entre ellas se ha demolido la llamada Casa del Administrador, en c/ San Jacinto, cuyas fachadas estaban cubiertas de interesantes pinturas de tipo arquitectónico y figurativo realizadas en 1791, pero conservadas éstas, se expondrán en un espacio cercano.
     Enfrente se construyó en 1976 la Casa-Hermandad de la Archicofradía de la Esperanza, según proyecto del arquitecto Fernando Moreno. Amplio espacio rectangular con galería alta alrededor para facilitar la contemplación de los tronos y las imágenes, ha integrado en su cubierta, en 2003, una gran composición mural realizada por el pintor Eugenio Chicano, quien con su técnica pop y soltura en la narración, hace un relato de episodios de la historia de Málaga, especialmente en relación con el Perchel, de sus personajes y de la Hermandad.
     Aquí se exhibe el trono de Jesús Nazareno del Dulce Nombre del Paso, realizado en  1940-41 por el escultor Francisco Palma Burgos con diseño del arquitecto Fernando Guerrero Strachan, y el de la Virgen de la Esperanza es de Adrián Risueño y Andrés Cabello Requena interviniendo Luis Ramos Rosa y Antonio Barrabino entre otros; prototipo de la Semana Santa malagueña, es un auténtico «retablo callejero», el trono más grandioso de las procesiones malagueñas, por sus dimensiones y notable barroquismo. Entre otras piezas cabe destacar el manto procesional, que completa la visión del trono de la Virgen de la Esperanza, realizado en terciopelo verde bordado con oro fino, por las Adoratrices de Mála­ga en 1950, y es obra de gran interés artístico. Asimismo son notables los paños de bocina y los guiones, bordados en los talleres sevillanos de don Manuel Elena Caro (1951-1953), el conjunto de sayas de la Virgen y las nuevas dalmáticas. Se encuentran aquí también las pinturas realizadas por Rodríguez-Acosta.
     En 1988 se terminó la construcción del tem­plo, cuyo proyecto y dirección corrió a cargo de los arquitectos Clemente Rodríguez Grajales y Juan Luis Martín Malavé. Esta iglesia mantiene el estilo neopopular, arreglado al diseño del edificio de los tronos, al que se adosa formando án­gulo. Con planta de salón, alto presbiterio semicircular y espacioso estrado para  exposición de los titulares, se cubre con una bóveda de medio cañón reforzada con arcos fajones, cubiertas con pinturas, así como la de la capilla mayor. Al exterior, con elementos de cerámica que inciden en lo popular, hay tras grandes paneles, asimismo cerámicos, con escenas de la vida de la Virgen.
     En la capilla mayor presiden Jesús Nazareno del Paso, magnífica obra de talla, articulada, de Mariano Benlliure de 1940 y la Virgen de la Esperanza, imagen de candelero del s. XVIII, muy restaurada (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Los orígenes de la Real Archicofradía de Nuestro Padre del Dulce Nombre de Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza pueden fecharse en torno a 1489, años después de la reconquista de Málaga por los Reyes Católicos, cuando una comunidad de dominicos se establece junto a la ermita de Santa María de las Huertas, en la ribera derecha del río Guadalmedina, donde a principios del siglo XVI se comienza la construcción del convento de San Carlos y Santo Domingo el Real, en los solares aledaños a esta ermita, a la que quedó adscrita esta orden de predicadores.
     La comunidad traía consigo en su traslado a Málaga una imagen de Cristo, bajo la advocación del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, que tuvo especial fortuna entre el gremio de los toneleros, dominante en aquel momento en el barrio, un sector económicamente fuerte si pensamos en la enorme actividad vinícola de su transpaís, que fundó la Cofradía del Dulce Nombre por Bula de Pío IV, otorgada en 1651. Según documentación sacada a la luz por el Padre Llorden, en 1567 la comunidad dominica cede a dicha Cofradía una de las capillas más próximas a la cabecera del templo, aquélla que poseía el capitán Hernán Lorenzo de Zafra, que se terminó de labrar en 1579.
     En 1606, conjuntamente con otras cofradías dedicadas en Málaga a la caridad y la penitencia, participó en la organización de lo que hoy conocemos como Semana Santa, y desde su primera salida procesional, se instituyó la bendición que Ntro. Padre del Dulce Nombre da al pueblo malagueño en la Plaza de la Constitución, entonces Plaza de las Cuatro Calles, gozando de cien días de indulgencia aquéllos que recibiesen la bendición con el debido recogimiento, por Bulas de Paulo V (1606) y Benedicto XII (entre 1727 y 1729).
     Esta Pontificia y Real Archicofradía tiene su sede en la Basílica de la que son titulares el Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza, desde 1988, año de la Coronación Canónica de la Virgen.
     Junto al templo se encuentra el museo donde llaman poderosamente la atención los tronos procesionales.
     Una muestra de arte religioso que comprende pintura, talla, orfebrería y bordados se extiende en dos plantas con una superficie de 400 m2. Destacan el fresco "La Pasión según San Juan", obra neocubista de Rodríguez-Acosta; y el monumental mural que cubre el techo y relata la historia de la Archicofradía con un lenguaje expresivo popular, pintado por Eugenio Chicano en 2002.
     Bordados en oro sobre terciopelo llaman la atención el palio y los mantos de la Stma. Virgen, así como estandartes, guiones y dalmáticas. En cuanto a orfebrería sobresalen la cruz del Nazareno del Paso, las coronas y una amplia variedad de enseres de procesión: bocinas, mazas, lábaros o faroles. Los ocho paños de bocina son un prodigio de técnica mixta que combinan el bordado, la orfebrería y la talla en marfil.
     La visita se inicia en la Basílica con un itinerario explicativo que da sentido a todo lo demás.
     Actualmente se halla sometido a un proceso de restauración y mejora de sus instalaciones que terminará en breve (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de Santo Domingo. Cristo de la Buena Muerte

     En la zona alta del barrio del Perchel se encuentra esta iglesia perteneciente al antiguo convento de los dominicos, del que quedan escasos restos, y cuya fundación se sitúa en 1489 a instancias de los Reyes Católicos, quedando la orden de predicadores adscrita a la ermita de Santa María de las Huertas.
     El primitivo edificio se empezó a construir en 1518 en estilo gótico-mudéjar, si bien no adquirió su carácter barroco hasta el s. XVII. Muy dañado por las inundaciones de 1628 y 1661, se reformó ampliamente y cobró nueva fisonomía y ornamentación. En la iglesia se ocultó la armadura de madera de la nave central con la bóveda de medio cañón, adornándose con yeserías barrocas, obras que finalizaron en 1729.
     Destruida la iglesia en el incendio de mayo de 1931 y 1936, fue restaurada a partir de 1950 por el programa estatal «Regiones Desvastadas» bajo la dirección del arquitecto Enrique Atencia. Tiene declaración de Monumento desde 1998.
     La iglesia presenta tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares cruciformes y se cubre con bóveda de medio cañón rebaja­da, con molduras mixtilíneas. La capilla mayor se cubre con casquete esférico sobre pechinas, con escudos y emblemas dominicos sostenidos por angelotes rodeados de abultada hojarasca, así como los tímpanos, que responden a la decoración original. Es notable el púlpito de ágata, del s. XVIII. Las naves laterales se estructuran en tramos cuadrangulares, cubiertos con casque­tes esféricos sobre pechinas, conservando algunos restos de decoración primitiva y otras en la que se imita la de la Catedral.
     La fachada de la iglesia, de piedra asperonosa y en mal estado, tiene portada adintelada flanqueada por dobles columnas pseudocorintias entre las que quedan restos de la decoración escultórica, y se remata con un cuerpo con frontones triangulares y perfil conopial que parece indicar una intervención más tardía, posiblemente de comienzos del s. XX. El exterior del camarín del Cristo de la Buena Muerte, volumen poligonal que define el ángulo sureste de la iglesia está decorado con placas recortadas, ornamentadas con temas vegetales pintados, que se ha recuperado recientemente. Frente al puente de Santo Domingo se abre al exterior, a modo de capilla callejera, la Capilla de la Virgen de los Dolores (del Puente) (que veremos en la iglesia) cuya reconstrucción fue realizada en 1928, costeada por la Archicofradía de la Esperanza por la de­voción que esta imagen Dolorosa inspiraba a los percheleros; también se cuidaron estos cofrades de su conservación y culto hasta 1982 en que se reorganizó la Cofradía del Cristo del Perdón y la Virgen de los Dolores.
     Una gran espadaña de ladrillo, situada sobre el presbiterio, completa la imagen exterior de esta iglesia.
     Preside la capilla mayor un monumental Crucificado, talla mediocre realizada en los años 1959-1960 por el escultor Francisco Sánchez Ramos.
     La Antigua capilla del Cristo de la Cabrilla, si­tuada en el lado del Evangelio, ha sido restaurada por la reorganizada Cofradía del Cristo del Perdón y la Virgen de los Dolores (del Puente de Santo Domingo). En su arco de acceso presenta hojarasca y querubines, y en la clave, entre dos niños, el escudo de los dominicos flanqueado por dos lebreles con la antorcha en la boca, atributo de Santo Domingo. Su planta es rectangular cu­bierta con casquete oval, sobre pechinas, con linterna en la clave. Se ha conservado la primitiva decoración de éstas, la del anillo y los tímpanos laterales así como unas cartelas con plegarias rodeadas de vistosa hojarasca, obra de comienzos del XVIII, y según ésta, se ha completado el ornato de la capilla. La Virgen de los Dolores, titular de la Cofradía, es una escultura de can­delero de Pedro Asensio de la Cerda (1740-46). Recientemente se ha bendecido la nueva imagen del Cristo del Perdón, del escultor Suso de Marcos, quien también ha ejecutado la figura de San Juan Evangelista que acompaña a otra imagen de la Virgen en la escena del Calvario, talla esta última del círculo malagueño del siglo XVIII.
     Cierra la nave de la Epístola por la cabecera, la Capilla de la Virgen del Rosario que, como todas las dedicadas a esta advocación en las iglesias de dominicos, debía ser de una gran riqueza, que ha perdido casi por completo, aunque conserva algunos elementos de comienzos del s. XVIII (arco de entrada con yeserías, jambas con mármol de diferentes colores, mesas de altar, pavi­mento, etc.). La capilla existía ya en 1548 fecha en que Diego Hoyato hizo un retablo para ella.
     La Capilla de la Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y de la Virgen de la Esperanza, cuyos titulares ocupan una iglesia próxima con Casa de Hermandad, es obra del s. XVI. Tiene interesante estructura, pero fue remodelada a comienzos del siglo XX en un estilo neorrománico que no encajaba con la restaura­ción neobarroca de la iglesia, y en su iconografía destacaba un conjunto de pinturas al fresco con temas pasionales, ejecutado por el artista grana­dino Miguel Rodríguez Acosta, en 1961, también trasladado a la nueva sede.
     La Capilla de la Hermandad del Cristo de la Humillación y del Perdón y María Santísima de la Estrella fue otorgada en 1579 a la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción, que se com­prometía a labrarla al igual que la del Nazareno del Paso, pero los ornamentos conservados son barrocos. En ella reciben actualmente culto los titulares de la citada Cofradía; el Cristo de la Humillación fue ejecutado en 1941 por Palma Burgos, y la Virgen de la Estrella, obra anónima malagueña del s. XVIII.
     Capilla de la Pontificia Congregación del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestra Señora de la Soledad. Es una capilla-iglesia por su dimensión y complejidad espacial, con planta cuadrada y camarín octogonal con cubierta abovedada con linterna. Su decoración es moderna, de hacia 1940, cubriéndose los muros con placas de mármol gris y negro, con aplicaciones de bronce, y ha desaparecido su carácter primitivo, remitiendo al neobarroco en los pormenores decorativos, sobre todo en el camarín. En esta capilla reciben culto los titulares de la conocida como «Cofradía de Mena»: el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas es obra de calidad, de 1941, del escultor malagueño Francisco Palma Burgos, réplica del Crucificado de Pedro de Mena que aquí se veneraba y que desapareció en los sucesos de 1931; la Virgen de la Soledad es anónima del círculo antequerano de la segunda mitad del siglo XVIII, y la Magdalena a los pies del Cruci­ficado es asimismo de Francisco Palma. También es autor de la Dolorosa de medio busto que se encuentra en el interior de una hornacina barroca, realizada en 1937.
     La actual sacristía, que se encuentra tras la cabecera, es una pieza interesante con planta octogonal; aquí se hallan dos lienzos que representan a San Pedro y San Pablo, de medio cuerpo, obras de interés del círculo valenciano del s. XVII. Hay otra sala, que debía ser la capitular o primitiva sacristía, de planta rectangular y cubierta above­dada, que conserva restos de pinturas murales.
     La interesante fachada del antiguo convento, que formaba ángulo con la iglesia en su parte sur, se ha demolido y su espacio lo ocupa la Casa de Hermandad de la conocida popularmente como Cofradía de Mena, obra del arquitecto Álvaro Mendiola, de 1999. Aquí se guardan los enseres de la Hermandad, destacando el trono del Cristo, de Francisco Palma Burgos y el de la Virgen, de los talleres Domínguez.
     Construido entre 1921 y 1925, este edificio es un resto importante de la arquitectura industrial, aunque remite a un estilo regionalista, conservando sus cajeados, aleros y característicos guardapolvos. Aquí se estableció en 1921 una empresa que, mediante cable submarino, mantenía la conexión telegráfica de Italia con las Azores y América (el primer cable, entre Anzio y Málaga, funcionó en 1925), y fue un importante cen­tro de comunicación durante medio siglo, disolviéndose en la década de los 70. Como anécdota cabe indicar que aquí se instaló en 1926 la oficina desde la que el Rey Alfonso XIII pudo hablar telegráficamente con el vuelo Plus Ultra.
     El edificio, aunque ostenta en su fachada principal el nombre de Mena, porque fue comprado por esta Cofradía y restaurado en 1999 por A. Mendiola, debería recuperar el nombre de Italcable, que define la importante función que desempeñó en el primer tercio del siglo XX, en la historia de las comunicaciones internacionales por cable, y lo que supuso para la ciudad de Má­laga. La rehabilitación ha sido costeada por la Fundación Unicaja habiéndose creado un mag­nífico espacio expositivo en la planta superior donde se ha conservado la primitiva armadura de madera, de notables peculiaridades estructurales y estéticas (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El inmueble objeto de la declaración es un fragmento del complejo conventual que ocupaba gran parte de una manzana situada en la zona norte del barrio del Perchel. Su configuración exterior es un tanto peculiar debido al derribo de parte de las edificaciones anexas, dando como resultado un perímetro irregular.
     La iglesia, arquitectónicamente, divide su espacio interior en tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares cruciformes, con pilastras corintias cajeadas, que sostienen un doble entablamento, recorrido por un friso compuesto por canecillos con decoración de hojarasca. La nave central se cubre con bóveda de medio cañón rebajada, dividida por cuatro arcos fajones y dos nervios perpendiculares, que forman una retícula en donde encajan los medallones en la parte central y lunetos recortados con molduras mixtilíneas en las laterales. A los pies de esta nave se sitúa el nártex cubierto por techo plano salvo en los bordes que se curva en un cuarto de cañón; sobre este espacio se desarrolla el coro, cerrado al espacio central mediante una barandilla de directriz mixtilínea.
     En la cabecera de esta nave se ubica el presbiterio, al que se accede por un gran arco triunfal de medio punto. Es de planta cuadrangular y se cubre con una cúpula semiesférica sobre pechinas. El casquete semiesférico está decorado con medallón central de hojarasca y nervios planos cajeados, mientras que las pechinas presentan ornamentación vegetal y de medallones, con escudos y emblemas dominicos, sostenidos por angelotes.
     Las naves laterales se estructuran en tramos cuadrangulares entre arcos fajones doblados, cubiertos por bóvedas semiesféricas sobre pechinas, conservándose algunos restos de la decoración primitiva. A la nave de la Epístola se adosan varias capillas. La Capilla del Rosario presenta planta rectangular con cubierta de tejas a un agua. A ella se adosa el camarín de la virgen, de planta sensiblemente cuadrada cubierto con bóveda de medio cañón con fajones que llegan hasta el suelo. El acceso a la iglesia se produce a través de la fachada principal que se ubica a los pies de la nave central. 
     Se compone de una portada con vano adintelado flanqueada por dobles columnas corintias, observándose en los intercolumnios restos bastante deteriorados de la primitiva decoración escultórica. La portada se remata con un cuerpo tripartito compuesto de frontones triangulares y un perfil conopial de dos tornapuntas, encontrados y rematados por frontón triangular y cruz. Sobre ésta se abre un gran óculo que ilumina interiormente el coro.
     Junto a esta portada, a los pies de la nave de la Epístola, se abre otra puerta bajo arco sin ornamentación, rematada también por un óculo de menor dimensión que el anterior. En el lado opuesto de la iglesia, frente al paseo del río, se abre otra puerta, de carácter trasero, que accede a un patio de servicio desde el que se registran distintas dependencias vinculadas funcionalmente, en mayor o menor medida, con la iglesia. Los edificios así definidos, entre el volumen principal de la iglesia y el límite exterior, se presentan como un conjunto de construcciones adosadas, en su mayoría de dos plantas, difíciles de interpretar en el fragmentado contexto urbano actual. Bajo esta definición se engloban: El cuerpo que se levanta tras el presbiterio -actual capilla funeraria y antigua sacristía-, de planta interiormente achaflanada y cubierta de tejas árabes a tres aguas; la actual sacristía que, muy compartimentada, ocupa el espacio que queda entre el cuerpo anterior y la cabecera de la nave de la Epístola.
     Por último, adosadas a las cabeceras de la nave central y del Evangelio, se disponen, en dos plantas comunicadas por estrechas escaleras, el resto de las dependencias parroquiales, entre las que destaca una amplia sala en planta baja que constituye el centro de las demás dependencias.
     La Iglesia malagueña dedicada a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, constituye casi el único vestigio del desaparecido convento de los dominicos de Málaga, un destacado conjunto en la actualidad prácticamente destruido, que fue un elemento fundamental en la configuración urbanística del popular barrio del Perchel Alto. Sus raíces históricas pueden surgir en la existencia previa a la conquista cristiana de una mezquita. A ella se adaptaría en 1489 la ermita dedicada a Santa Mª de las Huertas. Tras el repartimiento de 1492, los dominicos comienzan una larga etapa de construcciones que tienen como fases más significativas las realizadas en el siglo XVI en estilo gótico-mudéjar, así como las del último tercio del siglo XVII y primer tercio del siglo XVII, en que adquiere el carácter barroco que hoy presenta. Finalmente, en 1.931 fue destruida en su mayor parte, siendo restaurada por el arquitecto diocesano Enrique Atencia según proyecto de 1.953 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Iglesia de Santo Domingo de Guzmán de Málaga data del siglo XV tras la conquista cristiana y situada extramuros, formaba parte del complejo conventual que ocupaba gran parte de una manzana situada en la zona norte del barrio de El Perchel.
     Esta iglesia es la sede canónica de la Cofradía de los Dolores del Puente, la Hermandad de la Humillación y la Congregación de Mena, que salen en la Semana Santa malagueña.
     Su configuración exterior es un tanto peculiar debido al derribo de parte de las edificaciones anexas, dando como resultado un perímetro irregular.
     La iglesia, arquitectónicamente, divide su espacio interior en tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares cruciformes, con pilastras corintias cajeadas, que sostienen un doble entablamento, recorrido por un friso compuesto por canecillos con decoración de hojarasca. La nave central se cubre con bóveda de medio cañón rebajada, dividida por cuatro arcos fajones y dos nervios perpendiculares, que forman una retícula en donde encajan medallones en la parte central y lunetos recortados con molduras mixtilíneas en las laterales. A los pies de esta nave se sitúa el nártex cubierto por techo plano salvo en los bordes que se curva en un cuarto de cañón; sobre este espacio se desarrolla el coro, cerrado al espacio central mediante una barandilla de directriz mixtilínea.
     En la cabecera de esta nave se ubica el presbiterio, al que se accede por un gran arco triunfal de medio punto. Es de planta cuadrangular y se cubre con una cúpula semiesférica sobre pechinas. El casquete semiesférico está decorado con medallón central de hojarasca y nervios planos cajeados, mientras que las pechinas presentan ornamentación vegetal y de medallones, con escudos y emblemas dominicos, sostenidos por angelotes. Las naves laterales se estructuran en tramos cuadrangulares entre arcos fajones doblados, cubiertos por bóvedas semiesféricas sobre pechinas, conservándose algunos restos de la decoración primitiva. A la nave de la epístola se adosan varias capillas. La capilla del Rosario presenta planta rectangular con cubierta de tejas a un agua. A ella se adosa el camarín de la virgen, de planta sensiblemente cuadrada cubierto con bóveda de medio cañón con fajones que llegan hasta el suelo. En esta capilla podemos encontrar un retablo recientemente restaurado, que fue destruido en los sucesos de 1931.
     El acceso a la iglesia se produce a través de la fachada principal que se ubica a los pies de la nave central. Se compone de una portada con vano adintelado flanqueada por dobles columnas corintias, observándose en los intercolumnios restos, bastante deteriorados, de la primitiva decoración escultórica. La portada se remata con un cuerpo tripartito compuesto de frontones triangulares y un perfil conopial de dos tornapuntas, encontrados y rematados por frontón triangular y cruz. Sobre ésta se abre un gran óculo que ilumina interiormente el coro. Junto a esta portada, a los pies de la nave de la epístola, se abre otra puerta bajo arco sin ornamentación, rematada también por un óculo de menor dimensión que el anterior.
     En el lado opuesto de la iglesia, frente al paseo del río, se abre otra puerta, de carácter trasero, que accede a un patio de servicio desde el que se registran distintas dependencias vinculadas funcionalmente, en mayor o menor medida, con la iglesia. Los edificios así definidos, entre el volumen principal de la iglesia y el límite exterior, se presentan como un conjunto de construcciones adosadas, en su mayoría de dos plantas, difíciles de interpretar en el fragmentado contexto urbano actual. Bajo esta definición se engloban: El cuerpo que se levanta tras el presbiterio —actual capilla funeraria y antigua sacristía—, de planta interiormente achaflanada y cubierta de tejas árabes a tres aguas; la actual sacristía que, muy compartimentada, ocupa el espacio que queda entre el cuerpo anterior y la cabecera de la nave de la epístola.
     Por último, adosadas a las cabeceras de la nave central y del evangelio se disponen, en dos plantas comunicadas por estrechas escaleras, el resto de las dependencias parroquiales, entre las que destaca una amplia sala en planta baja que constituye el centro de las demás dependencias (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de San Pablo

     La primitiva iglesia fue erigida en el año 1645, siendo obispo el cardenal Alonso de la Cueva, pero no fue parroquia hasta 1833. El antiguo templo se demolió en 1873, construyéndose el actual entre 1874 y 1891, según proyecto del arquitecto Jerónimo Cuervo. Estilísticamente es ejemplo del eclecticismo arquitectónico del siglo XIX para el que su autor escogió los elementos del repertorio gótico por la idoneidad de este estilo como el más representativo de la arquitectura religiosa, y su diseño fue defendido por él mismo ante la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo.
     Tiene tres naves separadas por pilares con haces de columnas y arcos apuntados, que sostienen bóvedas de crucería. La capilla mayor es poligonal, con cinco lados abiertos por arcos oji­vales sobre los que hay vidrieras con el tema de la adoración a la Eucaristía. Tras ella corre una girola también cubierta con bóveda de ojivas. El brazo derecho del crucero es el espacio del Sagrario, conformando una capilla abierta con materiales más nobles y triple arquería con ostentosos emblemas eucarísticos.
     La fachada principal, ubicada al Sur, presenta los característicos elementos góticos y resulta de una gran sencillez al no completar la torre este conjunto, ya que se sitúa sobre la cabecera; es cuadrada, muy recia y se remata por un pronun­ciado chapitel decorado con pináculos.
     La iglesia fue incendiada en 1931, por lo que todo su patrimonio es reciente, especialmente imágenes de Olot, aunque las cofradías pasionistas, que dan culto a sus titulares en esta iglesia, cuentan con algunas imágenes de más calidad y, especialmente, de gran devoción.
     En el primer tramo del lado del Evangelio re­ciben culto las imágenes de la Hermandad del Cristo de la Esperanza en su gran Amor y Nues­tra Señora de la Salud, ambas de Álvarez Duarte, de 1991 y 1986, respectivamente.
     En una capilla de la girola tiene su sede la cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad Coronada. El «Cautivo», obra del granadino Martín Simón de 1938, es una de las imágenes que despierta mayor de­voción en el barrio y en la Semana Santa malagueña. La Virgen fue tallada en 1978 por el escultor sevillano Francisco Buiza. En la capilla se expone junto a ellos parte de su ajuar de plata: cruz guía, faroles y candelabros, además de la espléndida corona de la Virgen.
     La Capilla de la Hermandad del Santo Traslado y la Virgen de la Soledad, remodelada en 1969, se sitúa a los pies del templo, en el lado de la Epístola. Estas imágenes fueron realizadas por el artista malagueño Pedro Moreira López entre los años 1945-1951 (La antigua imagen de la Virgen de la Soledad, también muy venerada y destruida en 1931, era una talla de bulto redondo atribuida a Pedro de Mena, aunque hoy se considera más próxima al estilo de Fernando Ortiz) (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Aunque erigida en 1645 no se convirtió en parroquia hasta 1833. El primitivo edificio fue demolido en 1873, construyéndose el actual entre 1874 y 1891 por Jerónimo Cuervo. Su estilo corresponde al neogótico. Consta de tres naves, separadas por pilares fasciculados y arcos apuntados. Las cubiertas son de crucería, el coro está situado a los pies, donde se halla su única torre. La fachada principal posee una puerta central, rematada por un arco de medio punto, dos ventanas a los lados y un óculo en la parte superior (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Levantada a mediados del siglo XVII y reconstruida a finales del XIX, para años más tarde, tras un incendio, volver de nuevo a reconstruirse.
     La Iglesia de San Pablo es un templo cristiano católico situado en el barrio de la Trinidad.
     Es una obra del arquitecto Jerónimo Cuervo, construida entre 1874 y 1891
     Es la sede canónica de la Hermandad de la Salud, la Cofradía de Jesús Cautivo (popularmente conocido como el Señor de Málaga, por la gran devoción de todos los malagueños y en especial los vecinos (tanto antiguos como actuales) del barrio de la Trinidad) y la Hermandad del Santo Traslado y la Soledad de San Pablo, que realizan sus salidas procesionales en Semana Santa.
     Este templo nació en el siglo XVII como ermita de ayuda a la Parroquia de los Santos Mártires y en 1833 fue declarada parroquia.
     En 1873 se derribó el edificio para construir el actual, que se inauguró el 24 de mayo de 1891.
     En los años 2004-2006, se llevó a cabo una labor de restauración en el interior y el exterior del templo, reponiendo la mayoría de los pináculos, que se encontraban partidos.
     Es de estilo neogótico y su fachada principal se compone de una portada ornamentada ojival, flanqueada por columnas a cada lado.
     Su interior consta de tres naves con pilares fasciculados y con cubiertas de crucería. Y su torre, de 50 metros de altura, termina en forma de pirámide cuadrangular, con adornos formados pináculos de cerámica con decoración floral (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de Semana Santa

     Este nuevo museo se ubica en el antiguo hospital de San Julián, sede de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa. Alberga en 1.060 metros cuadrados el significado de la Semana Santa de Málaga, de los que 600 conforman la parte expositiva permanente, donde los turistas pueden visitar también la iglesia de San Julián, que cuenta con la mayor colección pictórica barroca de Málaga, con obras de Juan Niño de Guevara. La exposición se concibe con un planteamiento didáctico y utilizando los medios más avanzados desde el punto de vista estructural y técnico.
     “Este Museo es un servicio que las cofradías prestan a Málaga”, dijo el presidente del ente agrupacional. El Museo de Semana Santa cuenta con más de 150 piezas expuestas entre obras escultóricas, pictóricas y de orfebrería cedidas por la Agrupación de Cofradías y algunas de las hermandades más señeras de la capital de forma que el visitante pueda llevarse una idea muy clara de cómo se vive una procesión en Málaga.
     El museo se compone de un total de seis salas repartidas en dos plantas donde se resume qué es la Semana Santa: el origen de las cofradías, las imágenes, los nazarenos, los tronos, la música, la talla y la orfebrería (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de Ciencias "Principia"
     Principia es un museo interactivo de ciencia. Consta de tres espacios principales: “Sala Faraday” donde se realizan sesiones de experimentos, un planetario con proyector digital de estrellas para ver el cielo de cualquier lugar del universo y la “Sala Tomás Hormigo” con más de 80 módulos interactivos. También cuenta con un observatorio astronómico en la terraza.
     La colección
     Principia es un espacio vivo, en continua evolución, en el que el visitante va a tener la oportunidad de aprender y experimentar por sí mismo, en todas las ramas y vertientes de la ciencia. Y es que, ante todo, Principia es un centro de ciencias interactivo, creado para fomentar la divulgación científica y tecnológica de una forma amena, pero sin perder el rigor en sus contenidos.
     Todas las ramas de la ciencia (Astronomía, Electricidad, Mecánica, Biología, Química, Matemáticas, incluso Ondas y Percepción) están presentes en este centro, que se estructura en cuatro salas o espacios diferentes: La Sala de Módulos Interactivos, llamada “Profesor Tomás Hormigo”; la sala Faraday; el Planetario y el Observatorio Astronómico.
     En el primer espacio, la sala “Tomás Hormigo”, se exponen permanentemente más de setenta módulos interactivos de distintas temáticas científicas, con los que podremos comprender el funcionamiento y los mecanismos que explican muchos de los fenómenos que se producen en la naturaleza, y en distintos ámbitos: mecánica, ondas, matemáticas, percepción, electromagnetismo, biología, geología o química.
     La siguiente sala, denominada Faraday, es un espacio multifuncional con capacidad para 100 personas, en la que vamos a tener la oportunidad de intervenir personalmente en los experimentos. Sin duda una inolvidable experiencia y una divertida forma de aprender.
    Realizaremos experimentos con descargas de alto voltaje y electromagnetismo que nos erizarán el cabello, físicamente. Comprenderemos porqué los teléfonos móviles no funcionan dentro de los ascensores, aplicando el principio de la jaula de Faraday. Podremos inflar un globo sin quitarle el nudo e introducir un huevo en una botella sin empujarlo, gracias a los principios de la presión.
     Comprobaremos que es posible derribar un puente, solo a base de resonancia. Veremos colores que cambian espontáneamente o agua que no cae, debido a sorprendentes reacciones químicas. Y nos iniciaremos en el apasionante mundo de la astronomía, que después podremos admirar en todo su esplendor, en el Planetario.
     El envolvente planetario de Principia, posee una cúpula de 5 metros de diámetro en la que, mediante un proyector digital, se recrea una completa bóveda celeste. En ella podemos distinguir las constelaciones más significativas de ambos hemisferios, reproducir los movimientos del sol, trasladarnos a cualquier lugar del universo o visualizar acontecimientos astronómicos que aún no han tenido lugar.
     Además, cada sesión del Planetario está dirigida por un experto monitor que se adapta al perfil de los visitantes, respondiendo a nuestras preguntas y centrándose, si lo deseamos, en la época del año en la que nos encontremos. En definitiva, respondiendo al interés del auditorio. No se trata pues de una grabación, sino de sesiones personalizadas. Una oportunidad única de obtener la respuesta de un experto a lo que siempre quisimos saber.
     Y para aplicar todo este conocimiento astronómico a tiempo real, Principia cuenta con un auténtico observatorio astronómico propio, situado en la terraza superior, donde, bajo una cúpula móvil de más de 3 metros de diámetro, se ha instalado un potentísimo telescopio para poder hacer observaciones al resguardo de las inclemencias del tiempo. Y para que el mayor número de personas posible puedan disfrutar de esta experiencia, las imágenes obtenidas por el telescopio se proyectan en la pantalla situada en la sala Faraday, gracias a una cámara CCD con tecnología digital.
     Un impresionante espectáculo, que se realiza una vez al mes, con la colaboración de la Agrupación Astronómica de Málaga “Sirio”, y al que se puede asistir libremente.
     Pero la vocación divulgativa de Principia va mucho más allá, evolucionando al ritmo que lo hacen los avances científicos y complementando su oferta con la programación de actos y eventos durante todo el año. Conferencias todos los sábados, Talleres formativos, organización de ciclos de cine científico, exposiciones y museo itinerantes, y una completísima videoteca constituida por más de 1.200 vídeos de contenido científico, que se pueden ver y consultar en las instalaciones del Centro Principia.
     Podríamos decir que, el Centro de Ciencias Principia es la demostración empírica de que comprender, aprender, conocer, y descubrir los secretos de la ciencia, puede ser divertido. Por eso, una vez realizada la visita tendremos la sensación de ser más sabios.
     El edificio
La idea de realizar este museo se fragua el 1994 a raíz de la organización de un proyecto de innovación educativa que, bajo el nombre de “el mes de la ciencia”, logró reunir en el Parque Tecnológico de Málaga, más de cien aparatos científicos realizados en distintos centros de secundaria de la ciudad.
     Cuatro años después, se construye el edificio que alberga hoy las instalaciones, situado en la Avenida Luis Buñuel en las inmediaciones del Estadio de Fútbol La Rosaleda (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Esperanza. Museo Archicofradía de la Esperanza, Iglesia de Santo Domingo. Cristo de la Buena Muerte, Iglesia de San Pablo, Museo de Semana Santa, y Museo de Ciencias "Principia") de la localidad de Málaga (X), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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