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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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sábado, 6 de diciembre de 2025

La plaza de la Constitución, en El Ronquillo (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de la Constitución, en El Ronquillo (Sevilla).
     Hoy, 6 de diciembre, es el aniversario (6 de diciembre de 1978) de la ratificación por el pueblo español en referéndum de la Constitución Española en vigor, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la plaza de la Constitución, en El Ronquillo (Sevilla).
     La plaza como tal data del siglo XV, aunque a lo largo de su vida ha sufrido muchas remodelaciones. En 1851 ya se denominaba Plaza de la Constitución, pero su nombre ha ido cambiando con las épocas y se le ha conocido también con nombres como Plaza de la República o Plaza de Calvo Sotelo.
     Es en 1986 cuando vuelve a su nombre original y actual, Plaza de la Constitución, como homenaje a la restauración de la democracia. Esta plaza es el principal punto de encuentro de los ronquilleros (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Constitución Española de 1978, a la que está dedicada la plaza;
     Don Juan Carlos de Borbón inició su reinado dentro del sistema político integrado por el conjunto de las llamadas Leyes Fundamentales del anterior régimen, las cuales incluían la posibilidad de su modificación. Esto permitió que el establecimiento de un nuevo sistema democrático se hiciese sin traumas; partiendo de la legalidad anterior, o mejor dicho, valiéndose de los instrumentos de dicha legalidad, como eran las Cortes Españolas, que, el 18 de noviembre de 1976, aprobaron la Ley para la Reforma Política, inicio del proceso que culminaría en la Constitución de 1978. Toda una novedad respecto de un pasado durante el cual las constituciones se establecían habitualmente sobre los escombros de la constitución y del sistema precedente.
     Aprobada la Ley citada en amplio referéndum el 15 de diciembre de 1976, con arreglo a ella se celebraron el 15 de junio de 1977 las elecciones para constituir las Cortes que habrían de elaborar y aprobar la Constitución hoy vigente.
     Formadas las nuevas Cortes por las dos Cámaras, Congreso y Senado, previstas en la Ley para la Reforma Política, se eligió la Comisión Constituyente del Congreso, que, a su vez, designó la Ponencia integrada por los diputados señores Gabriel Cisneros (UCD), Manuel Fraga (AP), Miguel Herrero Rodríguez de Miñón (UCD), Gregorio Peces-Barba (Socialistas del Congreso), José Pedro Pérez Llorca (UCD), Miguel Roca Junyent (Minoría Catalana) y Jordi Solé Tura (Grupo Comunista). La Ponencia redactó dos proyectos, el segundo después de recibir 3100 enmiendas. Discutido el texto correspondiente por la Comisión mencionada y el Pleno del Congreso, por los mismos organismos del Senado y por la Comisión Mixta encargada de resolver las discrepancias entre ambas Cámaras, fue definitivamente aprobado por éstas y por abrumadora mayoría en el referéndum celebrado el 6 de diciembre de 1978.
     Ampliamente rebasadas las circunstancias históricas que pudieron justificar el principio de la soberanía compartida, la Constitución de 1978 proclama como principio originario la soberanía del pueblo español, constituido en un Estado social y democrático de derecho.
      A ese principio corresponde la declaración de derechos y libertades que le sucede, así como al pluralismo de la moderna sociedad española corresponde la declaración de que "ninguna confesión tendrá carácter estatal", aunque “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones". Nada tan significativo del nuevo ambiente como la comparación entre la discusión de esos principios en la elaboración de la nueva constitución y las tormentosas sesiones que motivó el mismo tema en la discusión de la Constitución de 1931. En el mismo sentido vale la pena subrayar la posición transaccional de la Constitución de 1978 en dos cuestiones clave como son de la libertad de enseñanza y la libertad de empresa: ambos principios son proclamados explícitamente, pero con patente apertura a criterios muy diversos en su aplicación.
     En cuanto a los instrumentos de gobierno, la Monarquía es aceptada en su modalidad parlamentaria y obviamente entendida como forma de Estado más que como forma de Gobierno, de acuerdo con la doctrina constitucional contemporánea, que sitúa a la Corona en la esfera de la influencia y el prestigio más que en la de los poderes políticos específicos.
     De lo dicho se desprende que el protagonismo político estricto corresponde al Gobierno, que la Norma Fundamental constitucionaliza de manera plena, juntamente con las Cortes Generales, formadas por el Congreso y el Senado, en los que el pueblo aparece representado por los partidos políticos, que por primera vez figuran explícitamente en una constitución. (Las anteriores, de 1876 y 1931, los ignoraban, aunque fuesen una realidad de primer orden).
     La gran novedad de la Constitución de 1978 es el reconocimiento pleno de las Comunidades Autónomas a las que se refiere ya en su artículo segundo, según el cual la Constitución se fundamenta en "la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran". A diferencia de lo que sucedió con la Segunda República, en la que sólo llegaron a aprobarse varios Estatutos de Autonomía, en las últimas décadas se ha generalizado el proceso de descentralización política y administrativa iniciado en 1978, existiendo en la actualidad diecisiete Comunidades Autónomas plenamente consolidadas.
     Esta nueva articulación territorial del Estado incide en el diseño constitucional de las Cortes Generales, compuestas por el Congreso de los Diputados y el Senado. El primero tiene la primacía como órgano legislativo y político. La relegación en estos aspectos del Senado a un segundo puesto tiene su compensación en la función que naturalmente le corresponde como Cámara de representación territorial o de las Autonomías.
     No quedaría completa esta exposición de la Constitución de 1978 sin referirnos al hecho, único en toda nuestra historia constitucional, de que no solamente ha sido aceptada por todos, sino elaborada prácticamente por todos, fruto de un espíritu de concordia y realismo, gracias al cual, en todos los puntos debatidos, incluso en los más delicados, se pudo llegar sin grandes estridencias dialécticas a resultados positivos. Durante el debate constitucional fue descrita como la constitución del consenso; una vez promulgada hubo quien la presentó como hecho único en la historia de España, como demostración de que "no hay dos Españas irreconciliables y en permanente confrontación".
     Si tenemos en cuenta lo que ha sido la historia constitucional española de los dos últimos siglos, se comprende con facilidad el entusiasmo que reflejan afirmaciones como las anteriores. Y si se habla con buenas razones del "milagro de la transición", no parece abusivo que se hable asimismo del "milagro de la Constitución". Aunque en realidad se deba al buen sentido del pueblo español y al espíritu conciliador de sus representantes. Todo ello nos permite esperar que tan eminentes cualidades sigan produciendo, como ya lo han hecho durante las últimas décadas, la normalidad constitucional de todos los días.
     La primera reforma constitucional (1992) consiste en añadir, en el artículo 13.2, la expresión "y pasivo" referida al ejercicio del derecho de sufragio de los extranjeros en elecciones municipales. La segunda reforma constitucional (2011) consiste en sustituir íntegramente el artículo 135 (Congreso de los Diputados).
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miércoles, 6 de agosto de 2025

La Iglesia del Divino Salvador, en El Ronquillo (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia del Divino Salvador, en El Ronquillo (Sevilla).
     Hoy, 6 de agosto, Fiesta de la Transfiguración del Señor, en la que Jesucristo, el Unigénito, el amado del Eterno Padre, manifestó su gloria ante los santos apóstoles Pedro, Santiago y Juan, con el testimonio de la Ley y los Profetas, para mostrar nuestra admirable transformación por la gracia yen la humildad de nuestra naturaleza asumida por Él, dando a conocer la imagen de Dios, conforme a la cual fue creado el hombre, y que, corrompida en Adán, fue renovada por Cristo [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte la Iglesia del Divino Salvador, en El Ronquillo (Sevilla).
   La Iglesia del Divino Salvador, se encuentra en la calle Maestro Falla, 45; en El Ronquillo (Sevilla).
     El templo posee planta de cruz latina, presen­tando la nave capillas entre contrafuertes y cubriéndose con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos. El crucero posee bóveda vaída y los pilares que separan las capillas llevan adosadas pilastras toscanas. Al exterior presenta dos portadas, la del muro derecho responde a un esquema plenamente seiscentista, siendo algo posterior la ubicada en el muro de los pies. La torre se com­pone de dos cuerpos y un chapitel que se remata en pequeño templete.
     El edificio puede situarse en el siglo XVII. La iglesia tuvo desde 1698 a 1724 un proceso de reformas en las que intervinieron los arquitectos José Tirado primero, y Diego Antonio Díaz, los cuales trabajaron en la capilla mayor, sacristía y torre. Esta última se edificó a partir de 1715. Posteriormente entre 1773 y 1777 otras reformas fueron ejecutadas por Pedro de Silva y José Álvarez, intervenciones que dieron al templo la fisonomía actual. Finalmente en 1903 se realizó una reconstrucción como consta en una lápida colocada junto a la puerta de entrada.
     El retablo mayor, de principios del siglo XVIII y posiblemente dorado en 1703, consta de banco, un cuerpo de tres calles separadas por columnas salomónicas y ático. En él se venera la imagen titular flanqueada por San Antonio de Padua y San José con el Niño; en el ático figura San Nicolás de Bari. A ambos lados del crucero se sitúan dos retablos: el del lado derecho, de estípites y decoración de cardos, es datable en el segundo tercio del siglo XVIII y con acusada influencia portuguesa en la ornamentación, siendo moderno el situado frente a él.
     En el lado izquierdo existen varios retablos. El primero es un marco con decoración de hojarasca que alberga un lienzo con las Ánimas del Purgatorio, y es datable a mediados del siglo XVIII. A continuación aparece un retablo sin dorar del segundo tercio del siglo XVIII dedicado a la Virgen del Rosario, con estípites y decoración de cardos. La imagen titular está flanqueada por Santo Domingo y San Francisco de Asís, figurando en el ático un relieve con un milagro de San Antonio, todos de la época del retablo. Sigue un retablo de estilo neoclásico con imagen de serie. En la capilla bautismal, sobre un pie de mampostería forrado con azulejos del siglo XVIII, se asienta la pila bautismal de piedra caliza. También existe aquí una imagen del Niño Jesús datable a principios del siglo XVIII.
     En el lado derecho sólo destaca un retablo con decoración  propia del segundo tercio del siglo XVIII, presidido por un Calvario, siendo el Crucifica­do obra de serie y la Virgen y San Juan imágenes de vestir del siglo XVIII. 
     En el coro se encuentra la imagen de mayor interés artístico del templo. Se trata de una escultura de la Virgen a la que le falta el Niño. Aunque repolicromada en un momento posterior, puede considerarse obra del siglo XVI. Colgadas de los pilares del crucero, existen dos lámparas de plata repujada de mediados del siglo XVIII y de 1815, respectivamente. Colocados en los muros de la nave se hallan seis pescantes para lámparas de forja del siglo XVIII (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     En los primeros años del siglo XVII se llevó a cabo la construcción de nuestra iglesia parroquial, que en sus inicios era pequeña. Se bautizó el templo con el nombre de Iglesia Parroquial de Nuestro Señor San Salvador. En 1774 comenzó su reedificación. La obra de nueva planta y mayor capacidad que la anterior, se terminó 3 años después. A nuestra iglesia también se le realizó una gran reforma en 1903, tras varios años cerrada por su ruinoso estado.
     El edificio se alza sobre planta de cruz latina y los materiales empleados en su construcción, el ladrillo macizo y el mampuesto revocado. La cubierta está resuelta con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos en la nave mayor, bóveda baída en el crucero y tejado plano con vertiente exterior en los colaterales de nave transversal.
     Las diversas capillas del interior del templo se alojan entre los contrafuertes a los que se les han adosado pilastras toscanas.
     La torre se sitúa en el hastial, en su lado suroeste y está compuesta de 2 cuerpos y un capitel que se remata con un pequeño templete.
     La puerta del hastial, a los pies de la nave mayor, está orientada al oeste, es adintelada y se adorna con un óculo superior. Su construcción se llevó a cabo en la gran reedificación del templo en 1777.
     La otra puerta está orientada al sur y responde a un esquema marcadamente seiscentista. Se encuentra al lado de la epístola y presenta un vano con dintel adovelado, entre pilastras toscanas y rematado con una hornacina de frontón partido y curvo.
     Su esbelta torre de unos 20 metros de altura, imprime al conjunto belleza y armonía. Ocupa entre sus muros una superficie total edificada de 565 metros cuadrados.
     El retablo mayor, barroco, de madera de castaño, es del primer tercio del siglo XVIII, consta de banco, cuerpo de 3 calles separadas por columnas salomónicas y ático. Contiene este retablo en los laterales imágenes barrocas de San Antonio de Padua y San José con el niño, ambas de 90cm de altura; en el centro, la imagen repolicromada del Divino Salvador, alcanza 130 cm de alto.
     La pila bautismal es de piedra caliza de 0,65 m de diámetro, en forma de mortero. En el pie que la soporta, azulejos sevillanos del siglo XVIII. De la misma época es la imagen del niño Jesús que completa el conjunto y que mide 64 cm (Ayuntamiento de El Ronquillo).
      En los primeros años del siglo XVII se llevó a cabo la construcción del edificio, que en sus inicios era pequeño. El templo fue bautizado con el nombre de Iglesia Parroquial de Nuestro Señor San Salvador. En 1774 comenzó su reedificación, una obra de nueva planta y mayor capacidad que la anterior que terminaría tres años después. Se le realizó una gran reforma en 1903, tras varios años cerrada por su ruinoso estado.
     El edificio se alza sobre planta de cruz latina. Las diversas capillas del interior del templo se alojan entre los contrafuertes a los que se les han adosado pilastras toscanas. La torre se sitúa en el hastial, en su lado suroeste y está compuesta de dos cuerpos y un capitel que se remata con un pequeño templete.
    Su esbelta torre de 20 metros de altura imprime al conjunto belleza y armonía. Ocupa entre sus muros una superficie total edificada de 565 metros cuadrados.
     El retablo mayor, barroco, de madera de castaño, es del primer tercio del siglo XVIII. Consta de banco, cuerpo de tres calles separadas por columnas salomónicas y ático. Contiene este retablo en los laterales imágenes barrocas de San Antonio de Padua y San José con el Niño, ambas de 90 cm de altura; en el centro, la imagen repolicromada del Divino Salvador, alcanza 130 cm de alto.
     La pila bautismal es de piedra caliza de 0.65 m de diámetro, en forma de mortero. En el pie que la soporta hay azulejos sevillanos del siglo XVIII. De la misma época es la imagen del niño Jesús que completa el conjunto y mide 64 cm (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Leyenda, Historia, Culto e Iconografía de la Solemnidad de la Transfiguración del Señor;
   En los Evangelios sinópticos y en la liturgia de la Cuaresma, la Transfiguración está presentada como un acontecimiento de la vida pública de Jesús que habría ocurrido durante su ministerio en Galilea, antes de la Pasión. Se trataría entonces de una Cristofanía «ante mortem».
   Pero esta escena no parece estar en su sitio. Se integra mal en la vida de Jesús donde da la  impresión de ser una interpolación. Todo parece indicar que esta visión estaba originalmente, al igual que la Pesca milagrosa, entre las Apariciones de Cristo resucitado.
   En cualquier caso, desde el punto de vista iconográfico, corresponde clasificar el tema en el ciclo de la Glorificación, antes de la Ascensión, de la que es una suerte de anticipo o de bosquejo, y con la cual acaba confundiéndose.
l. El tema

     Mateo, 17: 1-13; Marcos, 9: 1-12; Lucas, 9: 28-36.
   La Transfiguración de Cristo sobre el monte, donde su divinidad se revela a lo ojos deslumbrados de sus discípulos, se narra más o menos en los mismos términos en los tres Evangelios sinópticos.
   « (...) después tomó Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró ante ellos; brilló su rostro como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Él.
   «Tomando Pedro la palabra dijo a Jesús: Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, haré aquí tres tiendas: una para ti, una para Moisés y otra para Elías. Aún estaba él hablando, cuando los cubrió una nube resplandeciente, y salió de la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia; escuchadle.»
   La fuente de este relato se encuentra en el Antiguo Testamento.
   La Transfiguración  de Cristo está copiada de la que experimenta Moisés descendiendo del monte  Sinaí (Éxodo, 24: 9; 34: 29). Esta filiación está indicada por la Aparición del Redentor entre Moisés y Elías, que simbolizan la Ley y los profetas. Y, además, porque ambos se consideran arrebatados hacia el cielo. Se trata de un nuevo ejemplo de la consumación de la Antigua Ley en el Mesías.
   Para los teólogos como San Agustín y Santo Tomás de Aquino, la transfiguración presenta otro aspecto: es una teofanía, como el Bautismo, una manifestación de la Santísima Trinidad. Dios Padre hace oír nuevamente su voz para proclamar que Jesús es su Hijo, en medio de una nube luminosa que simboliza al Espíritu Sanie (Spiritus fuit nubes lucida in die Transfigurationis).
   La Transfiguración  no sólo recuerda la Revelación del Sinaí y la Teofanía del Bautismo, sobre todo hace juego con la Oración en el monte de los Olivos. En ambos casos, Jesús lleva con él a los tres apóstoles que prefería: Pedro, Juan y Santiago, para orar retirados. En el Tabor, como en Getsemaní, los discípulos se durmieron mientras el Maestro hablaba con Dios. Las dos escenas son absolutamente paralelas, como la estrofa y la antistrofa, con esta única diferencia, que una pertenece al ciclo de la Pasión y la otra al de la Glorificación. Después de la Agonía, la Apoteosis.
   Los exegetas racionalistas niegan, como es natural, la historicidad de la Transfiguración, que sólo consideran una visión extática de san Pedro. La Aparición de Cristo resucitado en una mandorla -in gloriae- más tarde habría sido transformada por los evangelistas en una manifestación del carácter mesiánico de Jesús, que se sitúa a continuación de la que corresponde al Bautismo.
2. El culto
   En la Iglesia griega, la Transfiguración o Metamorfosis de Cristo se ha clasificado a partir del siglo VI entre las Doce grandes Fiestas y nunca ha perdido popularidad.
   La Iglesia principal, o Protaton del monte Athos, está consagrada a ella. Por eso en el arte bizantino este tema es mucho más precoz y difundido.
   En Occidente, por el contrario, la fiesta de la Transfiguración, probada por primera vez en España, en el siglo IX, difundida por la orden de Cluny, debió esperar hasta mediados del siglo XV, hasta 1457, para que el papado la declarase universal. El 21 de julio de 1456, el húngaro Janos Hunyadi había liberado Belgrado sitiada por el sultán Mahomed II. La noticia llegó a Roma el 6 de agosto, y el papa Calixto III, para conmemorar la victoria de la cristiandad sobre los turcos, decretó que la fiesta de la Transfiguración se celebraría en esta fecha a partir de entonces.
   La orden de los carmelitas se empeñó en popularizar esta fiesta en especial, porque su pretendido fundador, el profeta Elías tenía un papel en la Transfiguración, junto a Cristo.
   En la Edad Media, la corporación de los tintoreros había adoptado el patronato del Cristo de la Transfiguración, sin duda porque éste había cambiado de color y su rostro había adquirido tono dorado.
3. Iconografía

   Dificultades de la traducción plástica. Este tema imaginado en Oriente, país de los espejismos, era difícil de traducir plásticamente.
   La descripción imprecisa de los Evangelios no simplificaba la tarea de los artistas. El lugar de la Transfiguración ni siquiera está determinado. Se habla sólo de «un monte alto» (mons excelsus). La aparición ha sido localizada por la tradición cristiana en el Tabor, monte sagrado de Galilea, cercano a Nazaret, donde los franciscanos construyeron una basílica; y por la crítica moderna, en el Hermón, cuya cima está cubierta de un blanco manto de nieves eternas. El epíteto de excelsus no se co­rresponde con el Tabor, un «globo» de sólo quinientos sesenta metros de altura. La cima nevada del Hermón, que se eleva hasta los dos mil ochocientos metros, parece un decorado más a la medida de una teofanía.
   Estas localizaciones conjeturales fueron evidentemente sugeridas por el Salmo 89, donde se dice, hablando de Dios: «el Tabor y el Hermón saltan (al oír) tu nombre.»
   Las expresiones Metamorfosis, que emplean los griegos, o Transfiguración, que emplean los latinos, son ambiguas. En verdad no se trata de un cambio de forma o de figura. El cuerpo y el rostro de Cristo conservan su apariencia terrenal, su cuerpo mantiene las mismas dimensiones y su fisonomía los mismos rasgos. No hay sustitución de persona sino cambio de sustancia. El cuerpo del Hombre Dios se envuelve durante un momento en un esplendor desacostumbrado; escapa a las leyes de la gravedad, se desmaterializa o espiritualiza. Se convierte en eso que los místicos llaman un cuerpo glorioso, cuyas carnes, que se han vuelto transparentes, pierden sus contornos y se diluyen en la luz. El problema consistía en crear la ilusión de un cuerpo «desencarnado».
   Los recursos de la pintura medieval sólo permitían dos soluciones: la aureola y el dorado.
   En una miniatura del manuscrito bizantino de las Homilías de Gregorio Nacianceno (B.N., París), el cuerpo de Cristo está rodeado por una aureola amari­llo rosada, de acuerdo con la expresión de San Crisóstomo, que compara a Cristo con «el sol naciente» .
   Como resultaba complicado expresar la transmutación de un cuerpo humano en un cuerpo astral, los artistas de la Edad Media se contentaron, en la mayoría de los casos, con la copia de la puesta en escena de los Misterios.
   Sabemos, en efecto, que en el teatro, Cristo transfigurado aparecía en la escena cubierto con una túnica blanca y el rostro de color amarillo dorado. La Pasión de Gréban y la de Jean Michel dan a este tema indicaciones concordantes. «Aquí, las ropas de Jesús deben ser blancas y su rostro resplandeciente  como el oro.»
   «Aquí, entra Jesús en el monte para vestir la túnica más blanca que se pueda y tener la cara y las manos de oro bruñido.»
   Los pintores del siglo XV se adecuaron a estas indicaciones de director escénico con tanta docilidad como los actores. Hubo que esperar a los grandes maestro del Renacimiento, virtuosos del color y del claroscuro, para superar esta fase primitiva.
   Los evangelistas no dicen que Jesús fuera visto planeando en el aire. Pero muy temprano se produjo una contaminación entre el tema de la Transfiguración y el de la Ascensión. El célebre cuadro de Rafael en la Pinacoteca Vaticana sólo consagra un tradición  que se remonta a Giotto.
   Observemos, además, que a causa de la influencia del Evangelio de Mateo, donde los dos relatos son sucesivos, Rafael, y después de él. Rubens, agregaron a la Transfiguración el Milagro de la curación de un joven poseído, que operó Cristo al descender del monte. Se trata de un medio de corregir la superposición de dos grupos de tres figuras.
La evolución del tema
   En la evolución histórica del tema pueden distinguirse tres fases:
   1. La Transfiguración simbólica. Al igual que la Crucifixión, la Transfiguración ha sido en principio evocada de manera indirecta, en forma simbólica.
   En el mosaico del ábside de San Apolinar in Classe, cerca de Ravena (siglo VI), Cristo no aparece in figura sino mediante el emblema de una cruz gemmada aérea, inscrita en un gran círculo y destacándose sobre un campo de estrellas que simbo­liza el cielo. Encima de la cruz se lee Ikhtus, en los extremos del travesaño, Alfa y Omega, debajo, en latín, Salus Mundi. A derecha e izquierda, los bustos de Moisés y de Elías emergen de las nubes. Los tres apóstoles están simbolizados por tres corderos.
   Este ejemplo es único. A partir del siglo VI, en la iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla y en el convento de Santa Catalina, en el monte Sinaí, Cristo transfigurado y sus tres discípulos están representados en persona.
   2. Jesús está de pie sobre la cima del monte. Está rodeado por una mandorla. Es la fórmula que se impondrá en el arte de Occidente hasta el siglo XIV.
   3. Jesús planea encima del monte con las manos extendidas. Esta nueva versión que se explica por una contaminación con los temas de la Resurrección y de la Ascensión, también es de origen bizantino. Se introdujo en la pintura italiana a partir de Giotto. Pero no triunfó sin resistencia. La primera fórmula se mantuvo en la escuela veneciana (Giovanni Bellini)  hasta finales del siglo XV.
   La actitud de los otros cinco personajes, los dos profetas, Moisés y Elías, y los tres apóstoles, Pedro, Santiago y Juan, puede  ser brevemente bosquejada.
   Moisés y Elías a veces aparecen en busto o medio cuerpo. Cuando planean flanqueando a Cristo transfigurado, no suelen estar envueltos en la misma aureola (Tetraevangelio de Iviron); generalmente la mandorla se reserva a Cristo, y los dos profetas están iluminados por los rayos que emite ésta. A finales de la Edad Media, Moisés se representaba con dos cuernos luminosos en la frente.
   Los tres apóstoles, despertados con brusquedad, cegados por la luz deslumbrante que irradia la Aparición y como «fundidos por el fuego», se aplastan contra el suelo. Juan y Santiago se protegen los ojos con la mano en visera. Sólo Pedro se atreve a levantar la cabeza un momento después, y se enardece hasta el punto de proponer al Señor la construcción de tres tiendas de ramas.
   En conmemoración de esas tres tiendas (tria tabernacula), los cruzados habían edificado sobre el Tabor tres pequeñas basílicas recordatorias, son los tres edículos que se ven representados en un capitel románico de Saint Nectaire (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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viernes, 17 de mayo de 2024

La Venta "El Ronco", en El Ronquillo (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     La Venta "El Ronco" se encuentra en la plaza de la Constitución Española, s/n; en El Ronquillo (Sevilla).
     Antigua venta de paso para bandoleros de la zona, data del siglo XVIII. El nombre de esta venta hace honor al nacimiento de nuestra localidad, de la que se tiene constancia desde las últimas décadas del siglo XIV.
     Esta venta hoy en día es una vivienda particular.
 
   El origen de El Ronquillo se debe a la construcción de dos ventas; una en el barrio de Zufre y otra en el barrio de Santa Olalla, inmediatas al Camino Real que unía Sevilla con Extremadura. En cuanto al nombre de nuestra localidad, proviene bien del apellido o mote del fundador de esta venta, «El Ronco» (la tradición local sostiene que nuestro ventero padecía una afección faríngea con secuela resultante de ronquera), por el terreno, abrupto y bronco o bien por estar asentado en unos prados llamados Ronquillo (Turismo de El Ronquillo). 
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lunes, 6 de marzo de 2023

El Monumento al Cisquero, en El Ronquillo (Sevilla)

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     El Monumento al Cisquero, se encuentra en la calle Romero Martel, s/n; en El Ronquillo (Sevilla).
     En un pequeño jardín de la calle Romero Martel de la localidad sevillana de El Ronquillo se encuentra este monumento al cisquero, profesión consistente en la fabricación de cisco o carbón vegetal para los braseros, con la quema de leña y en monte en el campo. Esta labor constituyó el motor de la precaria economía de El Ronquillo en la primera mitad del XX y en los años de posguerra, siendo el principal soporte económico de muchas familias de la época. La escultura, que durante un tiempo estuvo ubicada en la plaza de la Constitución, representa a un cisquero con el burro que usaba para transportar el cisco y está acompañada de una placa con el siguiente poema:
En homenaje
A la bestia de carga y al burrero,
con su lazo de unión casi fraterno.
A esa dura labor, en cuyo infierno
se consagraba el arte del cisquero
por calentar tu casa cada invierno.
Para que no se extinga la memoria
del nombre y viejo oficio de arriero,
este asno, pariente de Platero,
disfruta junto a su amo de la gloria
de ser, y a mucha hora, ronquillero.
    Este oficio consistía en la fabricación de carbón para los braseros, con la quema de leña y en monte en el campo.
     Esta profesión constituyó el motor que movía la precaria economía de El Ronquillo en la primera mitad del XX y en los años de posguerra. Fue el principal soporte económico para la mayoría de las familias que en aquella época vivían en condicione precarias.
     Este monumento y el del bellotero permitirán que valoremos los derechos obtenidos con la Democracia, que nunca olvidemos nuestras raíces, ni el motor de arranque del progreso de la economía de El Ronquillo y que el aprecio de lo conseguido se convierta en elemento impulsor de sucesivos avances para generaciones futuras y venideras (Turismo de El Ronquillo).    
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lunes, 12 de diciembre de 2022

El Monumento al Bellotero, en El Ronquillo (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Monumento al Bellotero, en El Ronquillo (Sevilla)
     El bellotero era otra de las pocas opciones que tenían los ronquilleros para ganarse la vida. No podría considerarse un oficio en sí, pues era una actividad ilegal, propicia por la necesidad de aquellos vecinos que no tenían otra opción para subsistir.
     Esos llamados belloteros recolectores furtivos del fruto de la encina, recogían las bellotas para después venderlas, siempre con precaución para no ser descubiertos por las autoridades, dado que si eran detenidos, los denunciaban mediante un atestado en el que se le definía como «hurtadores de bellotas». Se les requisaba su mercancía o eran llevados al calabozo a pagar su pecado, que no era más que el intentar alimentar a sus familiares con las pocas opciones de las que disponían.
     Afortunadamente, la situación ha cambiado mucho desde entonces, los ciudadanos disfrutamos de los derechos civiles, políticos y sociales que son la base de la Democracia moderna: derecho a un bienestar económico mínimo y a una vida digna, libertad individual, de expresión, derecho a la propiedad, derecho a la participación en el proceso político, entre otros.
     Estos derechos humanos eran impensables en aquellos años y han posibilitado que estas entrañables profesiones, -entrañables en el recuerdo, no en su ejecución- y las precarias condiciones sociales, políticas y económicas en las que vivían hayan desaparecido.
     En muchas localidades se erigen monumentos a cantantes, toreros, deportistas, políticos, personajes relevantes, es por ello que en El Ronquillo se ha colocado un monumento al bellotero en Plaza Altozano, como homenaje y gratitud a estas generaciones que vivieron condiciones sociales, económicas y políticas tan precarias.
     Este monumento y el del cisquero (colocado en calle Romero Martel) permitirán que valoremos los derechos obtenidos con la Democracia, que nunca olvidemos nuestras raíces, ni el motor de arranque del progreso de la economía de El Ronquillo y que el aprecio de lo conseguido se convierta en elemento impulsor de sucesivos avances para generaciones futuras y venideras (Turismo de El Ronquillo).    
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jueves, 28 de octubre de 2021

La localidad de El Ronquillo, en la provincia de Sevilla

     Por Amor al Arte
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Datos del Municipio
     Situación: En un terreno suavemente montañoso de las últimas estribaciones de la Sierra Norte en su descenso al valle del Guadalquivir.
     Coordenadas GPS: x = -6.176785508  -  y = 37.72553027
     Extensión: 76 km2
     Distancia a Sevilla: 49
     Altitud: 352 m
     Entorno: El Parque de Observación de la Naturaleza de El Ronquillo está situado a los márgenes de las carreteras que unen El Ronquillo con El Castillo de las Guardas, conocida como Carretera de Cantarranas. El parque ofrece la posibilidad de observar las diferentes especies naturales en estado de semilibertad, así como distintos tipos de especies vegetales autóctonas de El Ronquillo.
Datos del Ayuntamiento
     Dirección: Avda. de Andalucía, 73, CP. 41880
     Teléfono: 954 13 10 09
     Fax: 954 13 10 09
     Web: www.elronquillo.es
Oficinas de Turismo
     Oficina Municipal de Turismo: sábados, domingos y festivos de 10.00 a 14.00h.
     Dirección: c/ Alcalde Fernández Rufo, CP. 41880
     Teléfono: 954 13 13 96
     Fax: 954 13 10 09
Información turística
     Como todos los pueblos ubicados al pie de la Ruta de la Plata, El Ronquillo ha visto marcada su historia por el tránsito de viajeros y comerciantes, a través de esta vía de comunicación que recorre el oeste de la península de norte a sur.
     Entre sus edificaciones de interés histórico-artístico destacan la iglesia del Divino Salvador y la Ermita de Nuestra Señora de Gracia.
      En este entorno se enmarca el paraje natural de Los Lagos del Serrano, lugar idóneo para la práctica de actividades deportivas en contacto con la naturaleza.
No te puedes perder...   sus rutas naturales (Diputación Provincial de Sevilla).
    Está situado en el terreno suavemente montañoso de las últimas estribaciones de Sierra Morena en su descenso al Valle del Guadalquivir (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
El Ronquillo, pequeño paraíso entre dos riveras
     El Ronquillo se sitúa en las estribaciones de Sierra Morena a tan solo 46 km de la capital andaluza. Está atravesado por una de las rutas de más abolengo de España: la Vía de la Plata. Su entorno lo bañan las riveras Huelva y Cala, dejando paisajes espectaculares como Los Cachones.
     El Ronquillo, pertenece a la Comarca de la Vía de la Plata, con una extensión de 76'00 km², a una altitud de 352 m. sobre el nivel del mar, y con 1.424 habitantes.
     En la Vía de la Plata y a solo 20 minutos de la capital se encuentra este pueblo inmerso en plena naturaleza. Emerge esta hermosa villa entre las dos riveras de Huelva y Cala, cuyos orígenes son tan encantadores como su entorno. Fue aquí donde en el siglo XV se ubicaba la famosa Venta El Ronco, que junto al apodo de su afónico propietario, dieron nombre al pueblo.
     El Ronquillo ha sido elegido a lo largo de su historia como lugar de retiro y descanso para el viajero. Aunque pequeño, es muy hermoso y ofrece también una gran variedad de actividades al aire libre: practicar senderismo por su Vía Verde, pescar en los Lagos del Serrano, recorrer sus montes en bicicleta o buscar la tranquilidad en el embalse de La Minilla.
     Otro de sus placeres lo encontrarás en la gastronomía, con platos de carne de caza y de setas, especialidades en cada uno de sus bares. La gente es cercana y muy acogedora, por lo que te harán sentir como en casa. Un paraíso sevillano ideal para el turismo rural.
     El municipio tuvo su origen en dos ventas situadas en los términos de Zufre y Santa Olalla. A su alrededor se formaron los dos primeros barrios de El Ronquillo: Barrio de Zufre y Barrio de Santa Olalla.
     Su nombre actual es el diminutivo del apodo con el que fue conocido el propietario de estas dos ventas, pasando a ser conocida una con el nombre de Venta del Ronco durante el siglo XV, ubicada en la plaza que hoy lleva el nombre de Plaza de la Constitución. A partir de 1653 el poblado de El Ronquillo pasó a pertenecer a la villa de señorío de Santa Olalla.
     En el siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia, se sucedieron acontecimientos escabrosos en la aldea. En marzo del año 1811 ocurrió un suceso que ha marcado la historia del pueblo. Un correo francés, portador de importantes noticias sobre la conquista de Badajoz, se detuvo en la posada del entonces alcalde pedáneo de El Ronquillo, José Diego Fernández Rufo. Este, fiel al rey Fernando VII, puso al servicio del militar francés, como postillón, a Juan Gómez para que lo guiase a Sevilla. A menos de una legua de camino fue asesinado el correo francés.
     El lugar de tal suceso es conocido aún con el nombre de Alcantarilla del hombre muerto. El alcalde, el postillón y el cura fueron llevados a pie hasta Sevilla, donde fueron matados todos, excepto el cura, en la Plaza de San Francisco. El hermano del alcalde asesinado y 21 vecinos más solicitaron a Fernando VII la merced de villazgo para el Ronquillo y su independencia de Santa Olalla. En 1817 el Rey concedió tal petición por la lealtad mostrada por los ronquilleros para con la corona. A partir del 1 de mayo de 1820, fecha en la que aparece el primera acta del Ayuntamiento, El Ronquillo camina como pueblo de la provincia de Sevilla.
     En coche puedes ir por la Vía de la Plata, la A-66, y tomar la salida 771 hacia la N-630 hasta alcanzar tu destino.
     Desde Extremadura, toma la A-66 y desvíate en la salida 768 en dirección a El Ronquillo.
     No existe estación de tren en esta localidad. Sin embargo, sí puedes ir en autobús. Para ello, en la estación Plaza de Armas de la capital andaluza, la empresa Damas se encarga de realizar trayectos a El Ronquillo a lo largo del día.
     Al ser una localidad pequeña te encantará visitarla paseando. O si lo prefieres, recorre su naturaleza en bicicleta. Disfruta del senderismo por su Vía Verde y descubre unos amaneceres de cine.
     Recorre la Vía Verde de El Ronquillo  y descubre un paisaje de ensueño bañado por el embalse de La Minilla.
     Pregunta por la historia de la Venta del Ronco y conoce cómo surgió esta localidad.
     En febrero tienes una cita en la fiesta de Las Candelarias. Todo el pueblo recoge leña y hace hogueras en las calles, prolongándose la fiesta toda la madrugada. Al día siguiente, llevan roscas de pan a la iglesia para bendecirlas y evitar los resfriados.
     Apúntate en marzo al Campeonato Andaluz de Nordic Walking que se celebra en El Ronquillo a través de su paraje natural.
     Celebra un Domingo de Resurrección diferente con La Fiesta de Los Judas, donde los ronquilleros cuelgan monigotes por las calles a modo de burla.
     Degusta su deliciosa gastronomía: guisos con venado o jabalí, arroz con conejo, revueltos de gurumelos y chacinas elaboradas en las carnicerías del pueblo.
     Vive en mayo Las Cruces, con la que han rescatado un antiguo festejo, La Mayordomía. Consiste en elegir una pareja joven y vestirla con ropa tradicional mientras los vecinos cantan canciones populares.
     Este pequeño rincón sevillano te parecerá una postal. Sus calles de casas blancas y su coqueto patrimonio histórico te encantarán. En el centro urbano se erige la iglesia del Divino Salvador. Está en la Plaza de la Constitución, un lugar lleno de vida. De este templo destacan sus columnas salomónicas. Cerca puedes ver la Venta del Ronco, el primer edificio de la localidad, al que debe su nombre. Actualmente es una vivienda privada, pero es parte de la historia de El Ronquillo.
     Continúa tu paseo hasta llegar a la Plaza de España, donde se ubica el ayuntamiento. Comprobarás cómo la original carretera que une Sevilla con Mérida, la A-630, atraviesa este pueblo. Por este motivo siempre fue lugar de descanso para los viajeros que realizaban la ruta. A cinco minutos de aquí se encuentra la Ermita de Gracia, rodeada de pinos centenarios. Allí se cobija la patrona, muy venerada por los ronquilleros, que celebran las fiestas en su honor a principio de septiembre.
     En el pueblo también hay dos esculturas homenaje a las antiguas profesiones de sus vecinos: el cisquero y el bellotero, dos oficios de antaño que movieron la economía rural de El Ronquillo. La primera hace honores al vendedor de carbón para el brasero y la puedes ver en la calle Romero Martel mientras que la del Bellotero está en Plaza Altozano.
     Ahora vuelve a la Plaza de la Constitución y dirígete hacia la calle Cantarranas hasta llegar al Parque de Observación de la Naturaleza. En él tienes la posibilidad de conocer las diferentes especies naturales, además de la flora autóctona del entorno.
     Y para terminar, a las afueras en el Embalse de La Minilla discurre la Vía Verde, donde puedes hacer senderismo o cicloturismo. Al final de esta ruta podrás ver una antigua estación de tren convertida en restaurante. En este paraje puedes disfrutar de un día de barbacoa en su zona recreativa (Turismo de la Provincia de Sevilla).
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La localidad de El Ronquillo, al detalle:
- Cementerio de San José
- Ermita de Nuestra Señora de Gracia
- plaza de España