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martes, 30 de septiembre de 2025

La Hacienda La Bodeguilla, en Mairena del Aljarafe (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Hacienda La Bodeguilla, en Mairena del Aljarafe (Sevilla).
     Hoy, 30 de septiembre, Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, nacido en Dalmacia, estudió en Roma, ciudad en la que cultivó con esmero todos los saberes y recibió el bautismo cristiano. Después, seducido por el valor de la vida contemplativa, se entregó a la existencia ascética al ir a Oriente, donde se ordenó de presbítero. Vuelto a Roma, fue secretario del papa Dámaso, hasta que, tras fijar su residencia en Belén de Judea, vivió una vida monástica dedicado a traducir y explicar las Sagradas Escrituras, revelándose como insigne doctor. De modo admirable fue partícipe en muchas necesidades de la Iglesia y, finalmente, llegado a una edad provecta, descansó en la paz del Señor (420) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Hacienda La Bodeguilla, en Mairena del Aljarafe (Sevilla), puesto que fue propiedad del monasterio sevillano de San Jerónimo de Buenavista, por lo que era denominada la Bodeguilla de los Frailes.
     La finca de la Bodeguilla se encuentra en los límites de los términos municipales de Almensilla, Bollullos de la Mitación y Mairena del Aljarafe, pero su amplio caserío se asienta sobre terrenos pertenecientes a este último. Históricamente tenía su acceso principal desde el cordel Triana-Villamanrique, donde están los postes de los que arranca una amplia avenida arbolada. No obstante, hoy se llega a la hacienda desde la carretera Bollullos-Almensilla, de la que parte un carril que conduce directamente a las edificaciones.
     El caserío se organiza en un núcleo central alrededor de un patio cuadrado, rodeado por otro patio perimetral y el ámbito de un jardín delantero, que compone la sección derecha de la fachada principal, con una portada monumental y la edificación de la residencia, de doble altura, al fondo. Junto a la puerta principal del señorío aparece el escudo de los actuales propietarios y en el extremo derecho de su fachada, la portada de la pequeña y sencilla capilla. 
     El patio que se abre tras el señorío está empedrado, con un pozo en el centro. Tiene su acceso, desde el patio perimetral, en uno de sus laterales, junto a una pieza de cuadras en planta baja con un pajar en la superior. A la izquierda de la entrada, a su vez, se disponen tres dependencias dedicadas, como indican sus respectivos azulejos, a "lavadero", "insecticidas y tratamientos" y "molino de piensos", mientras al fondo, en ángulo con el señorío se desarrolla el volumen del molino de aceite. 
     Esta almazara es, sin duda, el elemento más interesante de toda la hacienda, conservándose sus espacios en muy buen estado. Está configurada por tres naves paralelas separadas por tandas de arcos de medio punto bajo una llamativa viguería, aunque la teja original de la cubierta ha sido sustituida por uralita. En este ámbito destaca la cuidada solería, de ladrillo a sardinel formando cuadros. En la primera nave se asienta el empiedro, que se ha conservado, correspondiendo la siguiente nave a la de prensado, con la capilla para la viga en la cabecera bajo la torre de contrapeso, que se remata en terraza con acceso mediante una escalera de caracol adosada al cuerpo de la torre, y con tinajas embutidas en el suelo a los pies. 
     El patio perimetral, de labor, que rodea el núcleo del señorío y el molino, tiene pavimento empedrado.  Aquí se ubicó en origen el tinao, que se ha perdido, disponiéndose todavía en sus laterales la vivienda del casero y una cochera. Al fondo de este patio se ubican unas zahúrdas, un gallinero, el transformador y el estercolero.
     En cuanto a su historia, hay que indicar que, según informa Antonio Herrera García, fue propiedad del monasterio sevillano de San Jerónimo de Buenavista, por lo que era denominada la Bodeguilla de los Frailes. Al final del Antiguo Régimen parte de la hacienda, los denominados cercados de Pajarito y Ossorio, estaban arrendados al dueño de la cercana Hacienda de Majalcofar. Entretanto, el núcleo de la Bodeguilla lo formaban 250 fanegas de cereal y 40 aranzadas de olivar, lo que evidencia su carácter mixto. No obstante, el aspecto que ofrece su caserío debe mucho al siglo XIX, a pesar de que su origen ha de ser anterior. Por otra parte, aunque el componente olivarero y aceitero es el más llamativo del edificio, la presencia de la ganadería hubo de ser importante, a juzgar tanto por las dependencias que conserva como por las que ha perdido pero de las que tenemos referencias. En cualquier caso, hay que destacar de la Bodeguilla el buen estado de conservación que presenta en nuestros días, especialmente su interesante molino, el cual, a pesar de su gran desarrollo, es algo más bajo que el señorío, estableciéndose una sutil jerarquización entre los elementos más importantes de la hacienda, presididos por el señorío, seguido muy de cerca por el molino (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia; 
HISTORIA Y LEYENDA
   Uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia latina.
   Nació en Estridón, cerca de Aquilea, en Venecia (y no en Dalmacia o en Panonia) en 347; y en Roma fue alumno del famoso gramático Donato.
   Retórico consumado, como San Agustín, además era políglota. Como había aprendido el griego y el hebreo, se jactaba de ser trilingüe.
   Bautizado a los diecinueve años de edad, en 373 partió en peregrinación hacia Tierra Santa. Entre los años 375 y 378 se retiró en el desierto de Siria para llevar una existencia de anacoreta. Fue allí donde escribió la Vida de San Pablo ermitaño.
   De vuelta en Roma en 382, después de residir en Antioquía, se convirtió en el colaborador del papa Dámaso quien le encargó revisar la traducción latina de la Biblia según el original hebreo y la versión griega de los Setenta. Después de la muerte del papa, prefirió regresar a Palestina y en 386 se radicó en Belén, donde terminó la traducción de la llamada Vulgata. Allí murió, en el año 420.
   Sobre este cañamazo, la Leyenda Dorada bordó una novela que proveyó a los artistas un material menos ingrato que la historia: los temas más populares son la Flagelación de San Jerónimo por los ángeles, sus Tentaciones en el desierto y sobre todo la fábula del león domesticado.
1. Durante un acceso de fiebre, soñó que era conducido ante el tribunal de Cristo que le preguntó si era cristiano o ciceroniano y lo condenó a ser azotado por los ángeles. Jerónimo despertó con contracturas, y jurando que no volvería a leer libros profanos.
2. Durante su retiro en el desierto, su piel se volvió negra como la de de un africano. A pesar de sus ayunos y mortificaciones, estaba obsesionado por sueños lascivos de danzas de muchachas desnudas. Para hacer penitencia se mortificaba el pecho día y noche.
3. Un día, cuando explicaba la Biblia a los monjes de su convento, vio llegar hacia él un león que cojeaba. Le extrajo una espina de la pata herida y lo mantuvo a su servicio encargándole que cuidara a su asno mientras éste pacía. Un grupo de caravaneros, aprovechándose de su sueño robaron el asno. Algún tiempo después el león encontró la caravana de mercaderes que volvía por el mismo camino con el asno robado, que usaban, según la costumbre, para guiar a los camellos cargados de mercancías. Con sus rugidos, el león puso a los ladrones en fuga y devolvió triunfalmente el asno al monasterio, y por añadidura, entregó los camellos.
   San Gerásimo, cuyo nombre pudo fácilmente confundirse con el de San Jerónimo.
   Los hagiógrafos copiaron estas leyendas de las vidas de otros santos. Las Tentaciones de San Jerónimo en el desierto de Siria son réplicas de las de San Antonio en el desierto de Egipto. En cuanto a la leyenda del león, se tomó de la historia de un anacoreta de Palestina,
   He aquí como puede explicarse el génesis de esta fábula. Los cuatro doctores de la Iglesia se pusieron en paralelo con los cuatro evangelistas. Ahora bien, San Jerónimo formó pareja con San Marcos quien tiene como atributo un león. Un hagiógrafo, que no comprendía el sentido de dicho atributo, y que recordaba que San Jerónimo había pasado muchos años en el desierto, le habría aplicado la leyenda del león herido, y curado por un santo ermitaño, que había encontrado en la vida de San Gerásimo.
CULTO
Lugares de culto
   San Jerónimo es el patrón de Dalmacia, su pretendida patria, y en consecuencia, de los habitantes de Esclavonia o Schiavoni, como se los llamaba en Venecia, que lo habían adoptado a causa de su atributo, el león, que es también el de San Marcos. Las ciudades de Lyon, Pesaro y la universidad de Salamanca difundieron el culto al santo en Francia, Italia y España.
   Doctor de la Iglesia, además, como San Agustín, es un fundador de órdenes monásticas. Su culto se ha extendido sobre todo gracias a los jerónimos y más tarde a los jesuatos (Gesuati) que adoptaron su regla.
   La orden de los jeronimianos o jerónimos es de origen español. La casa matriz de los jerónimos, como se les llama en España, es Nuestra Señora de Guadalupe, en Extremadura. Los otros monasterios de la orden eran Yuste donde se retiró Carlos V después de la abdicación, el Escorial, creación de Felipe II, El Parral cerca de Segovia, Guisando en Castilla y Santiponce en Andalucía, cerca de Sevilla.
   El establecimiento más célebre de los jerónimos en Portugal era el monasterio de Belem fundado en 1497 a orillas del Tajo por el rey Dom Emmanuel. Fue en conmemoración de la estadía de San Jerónimo en Belén, que los jerónimos de Lisboa dieron tal nombre a su monasterio.
   La orden se había asentado en Italia donde existían conventos jerónimos en Milán y en Roma, cerca de la iglesia de San Onofre, sobre la colina del Janículo. Además, Roma conservaba sus reliquias en la capilla del Pesebre, en Santa María la Mayor, y puso bajo su advocación la iglesia de San Girolamo degli Schiavoni.
Patronazgos
   En toda la cristiandad se lo veneraba con el título de gemma clericorum, stella doctorum, que le aplicaban todos los clérigos, teólogos, eruditos, sobre todos aquellos que tenían la vista fatigada, porque San Jerónimo está representado en su despacho con quevedos. En el Renacimiento se convirtió en el patrón de los humanistas. Es el santo favorito de Erasmo, quien publicó sus obras.
   En nuestros días, a causa de su versión latina de la Biblia, se convirtió en el santo patrón de los traductores, y Valéry Larbaud, en 1946, tituló su colección de ensayos acerca del arte de la traducción, Bajo la invocación de San Jerónimo (Sour l'invocation de Saint Jérome).
ICONOGRAFÍA
   La iconografía de San Jerónimo no tiene en cuenta los datos históricos, tal como sucede con la de San Pablo. En su carta a Eustoquia cuenta que había perdido un ojo: e duobus oculis unum perdidi. No obstante, jamás un artista tuvo la idea de representarlo tuerto.
   La fuente principal de su iconografía es la compilación de un jurisconsulto de Bolonia en 1348. Giovanni d'Andrea (Johannes Andreas), que en su Hiéronymianus, impreso en Basilea en 1516, reunió todos los textos relativos al ilustre doctor de la Iglesia.
   La piedra que el santo emplea para golpearse el pecho y la calavera sobre la cual medita en el desierto, son los símbolos de su penitencia en el desierto. Con San Gregorio Magno, otro doctor de la Iglesia latina, comparte el atributo de la paloma inspiradora. Pero sus emblemas más descriptivos son el capelo cardenalicio y el león domesticado, aunque en realidad no tenga derecho ni a uno ni a otro.
   Nunca fue cardenal, simplemente ejerció funciones de secretario del papa Dámaso. El capelo cardenalicio se le concedió como atributo a partir del siglo XIV, después de la publicación de Hiéronymianus por Giovanni d'Andrea, y además, el capelo cardenalicio no era rojo en sus tiempos, lo fue a partir de 1245. Por otra parte, el león domesticado (leo mansuetus), a quien retira una espina de la pata, está copiado de su casi homónimo San Gerásimo.
   Para indicar que es un estudioso, a partir del siglo XV, con frecuencia se lo representó con quevedos sobre la nariz. El anacronismo es flagrante, puesto que las lentes correctoras fueron inventadas por R. Bacon hacia 1280, más de ocho siglos después de su muerte (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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Más sobre la localidad de Mairena del Aljarafe, en ExplicArte Sevilla.

La pintura "San Jerónimo penitente en su estudio", de Llanos Valdés, en la sala VI del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Jerónimo penitente en su estudio", de Llanos Valdés, en la sala VI del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.        
     Hoy, 30 de septiembre, Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, nacido en Dalmacia, estudió en Roma, ciudad en la que cultivó con esmero todos los saberes y recibió el bautismo cristiano. Después, seducido por el valor de la vida contemplativa, se entregó a la existencia ascética al ir a Oriente, donde se ordenó de presbítero. Vuelto a Roma, fue secretario del papa Dámaso, hasta que, tras fijar su residencia en Belén de Judea, vivió una vida monástica dedicado a traducir y explicar las Sagradas Escrituras, revelándose como insigne doctor. De modo admirable fue partícipe en muchas necesidades de la Iglesia y, finalmente, llegado a una edad provecta, descansó en la paz del Señor (420) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la pintura "San Jerónimo penitente en su estudio", de Llanos Valdés, en la sala VI del Museo de Bellas Artes, de Sevilla
     El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
     En la sala VI del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "San Jerónimo penitente en su estudio", obra de Sebastián Llanos Valdés (1605-1677), siendo una pintura en óleo sobre lienzo en estilo barroco, realizada en 1665, con unas medidas de 1'08 x 0'82 m., y procedente de la adquisición de la Junta de Andalucía, en 2004.
    Data de la época de plenitud del artista. A pesar de su tamaño, es una obra magistral dentro de su producción. Su expresión arrepentida y emotiva nos manifiesta la actitud penitente del santo. Sobre un fondo de paisaje, el santo aparece de medio cuerpo con el torso desnudo y el capelo cardenalicio sobre las ramas de fondo. Una serie de atributos lo identifican como doctor de la Iglesia, ya que fue el traductor de la Biblia a varios idiomas y exégeta. Los libros, las gafas, el tintero y la pluma nos revelan su actividad intelectual. El crucifijo y su rostro, transido de dolor, nos indica la dedicación a la oración y la penitencia (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia; 
HISTORIA Y LEYENDA

   Uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia latina.
   Nació en Estridón, cerca de Aquilea, en Venecia (y no en Dalmacia o en Panonia) en 347; y en Roma fue alumno del famoso gramático Donato.
   Retórico consumado, como San Agustín, además era políglota. Como había aprendido el griego y el hebreo, se jactaba de ser trilingüe.
   Bautizado a los diecinueve años de edad, en 373 partió en peregrinación hacia Tierra Santa. Entre los años 375 y 378 se retiró en el desierto de Siria para llevar una existencia de anacoreta. Fue allí donde escribió la Vida de San Pablo ermitaño.
   De vuelta en Roma en 382, después de residir en Antioquía, se convirtió en el colaborador del papa Dámaso quien le encargó revisar la traducción latina de la Biblia según el original hebreo y la versión griega de los Setenta. Después de la muerte del papa, prefirió regresar a Palestina y en 386 se radicó en Belén, donde terminó la traducción de la llamada Vulgata. Allí murió, en el año 420.
   Sobre este cañamazo, la Leyenda Dorada bordó una novela que proveyó a los artistas un material menos ingrato que la historia: los temas más populares son la Flagelación de San Jerónimo por los ángeles, sus Tentaciones en el desierto y sobre todo la fábula del león domesticado.
1. Durante un acceso de fiebre, soñó que era conducido ante el tribunal de Cristo que le preguntó si era cristiano o ciceroniano y lo condenó a ser azotado por los ángeles. Jerónimo despertó con contracturas, y jurando que no volvería a leer libros profanos.
2. Durante su retiro en el desierto, su piel se volvió negra como la de de un africano. A pesar de sus ayunos y mortificaciones, estaba obsesionado por sueños lascivos de danzas de muchachas desnudas. Para hacer penitencia se mortificaba el pecho día y noche.
3. Un día, cuando explicaba la Biblia a los monjes de su convento, vio llegar hacia él un león que cojeaba. Le extrajo una espina de la pata herida y lo mantuvo a su servicio encargándole que cuidara a su asno mientras éste pacía. Un grupo de caravaneros, aprovechándose de su sueño robaron el asno. Algún tiempo después el león encontró la caravana de mercaderes que volvía por el mismo camino con el asno robado, que usaban, según la costumbre, para guiar a los camellos cargados de mercancías. Con sus rugidos, el león puso a los ladrones en fuga y devolvió triunfalmente el asno al monasterio, y por añadidura, entregó los camellos.
   San Gerásimo, cuyo nombre pudo fácilmente confundirse con el de San Jerónimo.
   Los hagiógrafos copiaron estas leyendas de las vidas de otros santos. Las Tentaciones de San Jerónimo en el desierto de Siria son réplicas de las de San Antonio en el desierto de Egipto. En cuanto a la leyenda del león, se tomó de la historia de un anacoreta de Palestina.
   He aquí como puede explicarse el génesis de esta fábula. Los cuatro doctores de la Iglesia se pusieron en paralelo con los cuatro evangelistas. Ahora bien, San Jerónimo formó pareja con San Marcos quien tiene como atributo un león. Un hagiógrafo, que no comprendía el sentido de dicho atributo, y que recordaba que San Jerónimo había pasado muchos años en el desierto, le habría aplicado la leyenda del león herido, y curado por un santo ermitaño, que había encontrado en la vida de San Gerásimo.
CULTO
Lugares de culto

   San Jerónimo es el patrón de Dalmacia, su pretendida patria, y en consecuencia, de los habitantes de Esclavonia o Schiavoni, como se los llamaba en Venecia, que lo habían adoptado a causa de su atributo, el león, que es también el de San Marcos. Las ciudades de Lyon, Pesaro y la universidad de Salamanca difundieron el culto al santo en Francia, Italia y España.
   Doctor de la Iglesia, además, como San Agustín, es un fundador de órdenes monásticas. Su culto se ha extendido sobre todo gracias a los jerónimos y más tarde a los jesuatos (Gesuati) que adoptaron su regla.
   La orden de los jeronimianos o jerónimos es de origen español. La casa matriz de los jerónimos, como se les llama en España, es Nuestra Señora de Guadalupe, en Extremadura. Los otros monasterios de la orden eran Yuste donde se retiró Carlos V después de la abdicación, el Escorial, creación de Felipe II, El Parral cerca de Segovia, Guisando en Castilla y Santiponce en Andalucía, cerca de Sevilla.
   El establecimiento más célebre de los jerónimos en Portugal era el monasterio de Belem fundado en 1497 a orillas del Tajo por el rey Dom Emmanuel. Fue en conmemoración de la estadía de San Jerónimo en Belén, que los jerónimos de Lisboa dieron tal nombre a su monasterio.
   La orden se había asentado en Italia donde existían conventos jerónimos en Milán y en Roma, cerca de la iglesiade San Onofre, sobre la colina del Janículo. Además, Roma conservaba sus reliquias en la capilla del Pesebre, en Santa María la Mayor, y puso bajo su advocación la iglesia de San Girolamo degli Schiavoni.
Patronazgos
   En toda la cristiandad se lo veneraba con el título de gemma clericorum, stella doctorum, que le aplicaban todos los clérigos, teólogos, eruditos, sobre todos aquellos que tenían la vista fatigada, porque San Jerónimo está representado en su despacho con quevedos. En el Renacimiento se convirtió en el patrón de los humanistas. Es el santo favorito de Erasmo, quien publicó sus obras.
   En nuestros días, a causa de su versión latina de la Biblia, se convirtió en el santo patrón de los traductores, y Valéry Larbaud, en 1946, tituló su colección de ensayos acerca del arte de la traducción, Bajo la invocación de San Jerónimo (Sour l'invocation de Saint Jérome).
ICONOGRAFÍA
   La iconografía de San Jerónimo no tiene en cuenta los datos históricos, tal como sucede con la de San Pablo. En su carta a Eustoquia cuenta que había perdido un ojo: e duobus oculis unum perdidi. No obstante, jamás un artista tuvo la idea de representarlo tuerto.
   La fuente principal de su iconografía es la compilación de un jurisconsulto de Bolonia en 1348. Giovanni d'Andrea (Johannes Andreas), que en su Hiéronymianus, impreso en Basilea en 1516, reunió todos los textos relativos al ilustre doctor de la Iglesia.
   La piedra que el santo emplea para golpearse el pecho y la calavera sobre la cual medita en el desierto, son los símbolos de su penitencia en el desierto. Con San Gregorio Magno, otro doctor de la Iglesia latina, comparte el atributo de la paloma inspiradora. Pero sus emblemas más descriptivos son el capelo cardenalicio y el león domesticado, aunque en realidad no tenga derecho ni a uno ni a otro.
   Nunca fue cardenal, simplemente ejerció funciones de secretario del papa Dámaso. El capelo cardenalicio se le concedió como atributo a partir del siglo XIV, después de la publicación de Hiéronymianus por Giovanni d'Andrea, y además, el capelo cardenalicio no era rojo en sus tiempos, lo fue a partir de 1245. Por otra parte, el león domesticado (leo mansuetus), a quien retira una espina de la pata, está copiado de su casi homónimo San Gerásimo.
   Para indicar que es un estudioso, a partir del siglo XV, con frecuencia se lo representó con quevedos sobre la nariz. El anacronismo es flagrante, puesto que las lentes correctoras fueron inventadas por R. Bacon hacia 1280, más de ocho siglos después de su muerte (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de Sebastián de Llanos Valdés, autor de la obra reseñada;
     Sebastián Llanos Valdés. (?, c. 1605 – Sevilla, 10 de octubre de 1677). Pintor.
     Se desconoce el lugar de nacimiento de Sebastián Llanos Valdés, aunque sus apellidos denotan el origen asturiano de sus progenitores. Hijo de Sebastián Ruiz y de María de la Cruz, como declara en su primera partida de matrimonio, debió de pertenecer a la nobleza menor a tenor del reiterado uso del don y a la desahogada posición económica de la que siempre disfrutó.
     Se le ha calificado como un hombre afable y de temperamento apacible, como lo señalan las continuas nominaciones a cargos de la Academia de Bellas Artes de la Hermandad de San Lucas, a la que aparece vinculado desde su fundación en 1660. Carece así de sentido el duelo con Alonso Cano que relata Antonio Palomino, supuesta causa de la marcha del artista granadino de Sevilla. Del éxito de sus obras, da testimonio la décima que en 1664 dedicó el escritor Pedro Álvarez de Lugo “A una pintura de San Lucas de que hizo Don Sebastián Llanos Valdés [...]”.
     Sobre su fecha de nacimiento se barajan los años comprendidos entre 1605 y 1612, aunque los datos proporcionados en su partida matrimonial parecen señalar la fecha de 1605 como la más plausible.
     Existe un vacío total respecto a su infancia y primera educación artística; gracias al testimonio de Ceán Bermúdez se sabe que fue discípulo de Francisco Herrera, el Viejo, aunque no hay prueba documental que lo confirme. Sin embargo, sí se advierten algunos rasgos de su maestro en la rotundidad de los evangelistas de la Casa Pilatos de Sevilla o en la Virgen del Rosario o el Crucificado de la catedral hispalense.
     A tenor de las obras conservadas, todas ellas correspondientes a sus últimos años —se fechan entre 1658 y 1675—, Llanos Valdés se demuestra deudor del estilo de Zurbarán, aunque obras tan tempranas como la Santa María Egipcíaca de colección particular sevillana, firmada y fechada en 1658, se acomodan mejor dentro de la órbita del joven Murillo. Sin embargo, es curioso advertir cómo en obras posteriores, como la Inmaculada del marqués de Gómez de Barreda, fechada en 1665, se aprecia un retorno a los modos zurbaranescos de la década de 1630. También se han señalado ecos de la pintura genovesa en obras como la Vocación de san Mateo y el San Juan Bautista ante el Sanedrín de la catedral de Sevilla.
     Muy longevo y propenso al matrimonio —casó en tres ocasiones— son muchos los datos que se conocen de su vida a partir de 1631, fecha de su primer matrimonio con Jerónima Bernal. Muerta su primera esposa, casó en segundas nupcias con Gregoria de Arellano en 1633, fecha en la que ya debía tener taller abierto, siendo su primer aprendiz conocido un tal Alonso López. En 1648, ingresó en la Cofradía del Santísimo de la Casa Profesa, y un año después volvió a casar con María Pellicer, tras el fallecimiento de su segunda esposa.
     El 20 de diciembre de 1653 fue nombrado alcalde del Gremio de Pintores de Sevilla y, como tal, examinará un año después a Cornelis Schut, artista de origen flamenco afincado en Sevilla.
     Un año crucial en su carrera fue el de 1660. El 11 de enero de dicho año se constituyó en la parroquia sevillana de San Andrés la Academia de Bellas Artes de la Hermandad de San Lucas, en la que participaron Bartolomé Esteban Murillo, Juan Valdés Leal o Francisco Herrera, el Mozo, entre otros. A partir de entonces, estuvo estrechamente vinculado a la Academia sevillana, siempre con cargos de responsabilidad.
     Hasta 1666 no ocupó la presidencia tras el cese de Valdés Leal, prolongándose en el cargo hasta 1669.
     La década entre 1660 y 1670 se caracteriza también por una intensa actividad artística. González León da noticia de cuatro lienzos pintados por Llanos Valdés, Cornelis Schut, Clemente de Torres y Juan Martínez de Gradilla para la capilla de los Pintores de la iglesia de San Andrés, correspondiendo la obra de Llanos con el hoy desaparecido lienzo de San Marcos.
     De 1663 son también el San Francisco en oración del Museo de Le Mans, inspirado en una composición de Lodovico Cardi el Cigoli, y la Santa Teresa de colección particular sevillana.
     De 1664 es la Virgen del Rosario de la catedral de Sevilla, en la que se aprecian similitudes con el cuadro de idéntico asunto de Massimo Stanzione de las agustinas de Salamanca. Se conserva una segunda versión de la Virgen del Rosario en la National Gallery de Dublín; procedente del convento de Santo Tomás, se considera la obra cumbre del artista.
     Obras de considerable importancia son, asimismo, las dos Piedades de la catedral de Sevilla y del Museo Ponce de Puerto Rico. Suya es también la Aparición del Salvador a santa Catalina de Siena, de colección particular gaditana, tradicionalmente atribuida a Murillo debido a la firma apócrifa que posee. Junto a ellas, cabe señalar el Apostolado conservado en el Palacio Arzobispal de Sevilla o las figuras de San Pedro y San Pablo de las esclavas de El Puerto de Santa María, fechadas en 1666, procedentes, según el testimonio de Viñaza, del convento de San Juan de Dios de Sevilla.
     Desde 1668 a 1672, existe un vacío documental en la vida del artista, aunque los especialistas suelen adscribir a este momento el lienzo de Cristo servido por ángeles, de colección particular catalana, claramente inspirado en el cuadro homónimo de Francisco Pacheco.
     A 1672 corresponde la Anunciación del Museo de Bellas Artes de Bilbao y el San José con el Niño de colección particular sevillana.
     Suyas son también una serie de tétricas cabezas de santos degollados, muchas de ellas firmadas, que lo relacionan con Francisco Herrera el Viejo, y Juan Valdés Leal, a quien se le han atribuido en ocasiones.
     Cabe destacarse la Santa Catalina del Museo Goya de Castres (Francia), los lienzos de la Casa-Museo del Greco de Toledo o la Cabeza del Bautista de la colección Carvallo, firmada y fechada en 1675.
     Sebastián Llanos Valdés falleció en Sevilla el 10 de octubre de 1677, siendo enterrado en la parroquia de la Magdalena de la capital hispalense. A través de su testamento, otorgado cuatro días antes de su muerte ante el escribano José de Medina, se sabe que tuvo un hijo con su segunda esposa, llamado Francisco José de Valdés, religioso de la Orden de Predicadores (Ángel Rodríguez Rebollo, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Jerónimo penitente en su estudio", de Sebastián Llanos Valdés, en la sala VI del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la sala VI del Museo de Bellas Artes, en ExplicArte Sevilla.

martes, 12 de agosto de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de San Jerónimo, Llanete de la Posada, Plaza de la Fuente Vieja, Plaza de la Constitución, Museo del Mosto, Lagar de San Clemente, y Centro de la cultura del vino) de la localidad de Moriles, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Jerónimo, Llanete de la Posada, Plaza de la Fuente Vieja, Plaza de la Constitución, Museo del Mosto, Lagar de San Clemente, y Centro de la cultura del vino) de la localidad de Moriles, en la provincia de Córdoba.
     Los trece lagares existentes en el pago de Zapateros a mediados del siglo XVIII constituyen el germen de la aldea aguilarense de este nombre; que en 1912, gracias a las gestiones del diputado a Cortes, Don José Fernández Jiménez, se constituye en municipio independiente y adopta el nombre de Moriles, que es el de unos pagos -Moriles Altos y Moriles Bajos- existentes en las proximidades de la aldea y famosos por la calidad de sus vinos. Moriles, cuna del vino.
     En este municipio joven que cumplió 100 años de vida en 2012, se encuentran los mejores vinos del mundo, incluidos en la Denominación de Origen Montilla-Moriles. Aquí se ve cultura, tradición, gastronomía… se disfruta en las propias bodegas del día a día que se da en las mismas.
     Localidad situada al sur de la provincia, a 5 kms de la N-331.
     Distancia a Córdoba: 65 km.
     Altitud: 375 m
     Extensión: 19’5 km2
     Habitantes: 3.701
     Gentilicio: morilense
     Mancomunidad: Campiña Sur
Área de Turismo. Ayuntamiento de Moriles 
     c/ García de Leaniz, 1 – 14510 Moriles · Córdoba
     608 51 64 95
     Estas tierras pertenecieron a la cora de Cabra en época islámica, pasando luego a la Casa de Aguilar. El origen de la actual población se halla en una antigua aldea establecida en el llamado Cortijo de Zapateros, a mediados del siglo XVIII. Se mantuvo vinculada a Aguilar hasta 1912 en que logra independizarse, cambiando entonces su nombre por el actual, en alusión a unos pagos así llamados que se hallaban en las proximidades de la mencionada aleda (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     
Iglesia de San Jerónimo.-
     La iglesia parroquial se construyó entre 1818 y 1875. Tenía una sola nave hasta la reforma de 2002, en que se añadieron las laterales. Se cubre con armadura de madera a dos aguas. La ca­becera aloja un retablo anónimo procedente de otro lugar, diseñado hacia 1630, aunque terminado en 1674, con la hornacina principal transformada en el XVIII y con el ático mutilado para adaptarlo al sitio. Se adorna con pinturas de diversa mano, que representan la Virgen del Rosario y las santas Justa y Rufina, los santos trinitarios Juan de Mata y Félix de Valois y, en el ático, San Jerónimo. Preside el conjunto la Virgen del Rosario, patrona del lugar, imagen de vestir barroca, muy retocada.
     En el frente del brazo izquierdo del crucero se ha realizado el camarín de Nuestro Padre Jesús Nazareno, imagen llegada en 1901 de un convento de Lucena. Delante está colocado Jesús del Huerto, puramente devocional. En el testero del brazo hay un retablo del siglo XVIII con la Virgen de los Dolores, atribuida a Pío Mollar, de 1933. En el frente del brazo derecho se hizo en 2000 la capilla de la Soledad, que guarda las imágenes del Crucificado, comprado en Madrid en 1995, y la Virgen de la Soledad, obra de Francisco Buiza en 1971. A los pies de la nave derecha está Jesús Preso, traído también de Lucena en 1901. El resto de las imágenes son devocionales (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La actual iglesia es de planta rectangular de una sola nave, el crucero lo ocupan dos pequeñas capillas una a cada lado y otra a los pies en el lado de la epístola que da acceso al campanario. En la cabecera se levanta la sacristía de planta rectangular. La nave se divide en cinco tramos y se cubre con techumbre de madera a dos aguas, mientras que las capillas son de cubrición plana.            
     En la fachada se abre la portada de gran sencillez, el vano con enmarque arquitectónico rematado por una cruz, hacia el lado derecho un panel de cerámica. La espadaña es de dos cuerpos, el inferior de dos vanos y el superior de uno, rematado por una cornisa mixtilínea.                
     Del 15 al 17 de Julio tiene lugar la Velada de la Virgen del Carmen, antes celebrada del 16 al 18 del mismo mes. Se llama también la Feria del Tomate, tuvo su origen en el barrio de la Obra Sindical del Hogar y se celebra en la Calle García de Leaniz. Hay bailes populares y competiciones deportivas además de juegos, como son las carreras de cintas y cucañas.                              
     La patrona es la Virgen del Rosario, celebra su festividad del 7 al 10 de octubre, se celebra con un desfile de gigantes y cabezudos. El día de la patrona se elige la Vendimiadora Mayor y damas de honor, por la tarde la patrona recorre las calles del pueblo. Se celebran igualmente competiciones deportivas y bailes regionales.
     La villa que hoy se conoce como Moriles, originariamente fue una pequeña aldea llamada Zapateros, perteneciente al término de Aguilar. En 1908, Don José Fernández Jiménez, diputado en Cortes por Montilla propuso convertir a este municipio en independiente, siendo aprobado el 30 de enero de 1912.  
     La actual iglesia se comenzó a edificar en 1818 y se concluyó en 1875, vino a sustituir a otra anterior, probablemente mudéjar en estado ruinoso.
     En 1954 la parroquia tuvo una de las reformas más importantes que consistió en la construcción del nuevo campanario, la obra la realizó el Maestro de Obras de Puente Genil Don Enrique Rivas Illanes, supuso un gasto de 5000, la operación fue gestionada por el Banco Español de Crédito de Lucena, esta provocó un pleito que duró hasta 1958 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En la céntrica avenida de Andalucía se alza la parroquia de San Jerónimo templo neoclásico de nave única erigido en 1818 y reedificado en 1875.
     Posee un interesante retablo mayor del siglo XVII trasladado de otra población, que incorpora cuatro lienzos (Diputación Provincial de Córdoba).
 
Llanete de la Posada.-
     Hasta el padrón vecinal de 1865 nos aparece este típico rincón de Moriles con el nombre de Llano de Vistahermosa o Vistaalegre, al final de la actual calle Manuel López Aguilera.
     Al ser sitio estratégico, se construyó la primera posada en la aldea y sería para alojar tanto a huéspedes como a bestias. Llegaba hasta la calle Monturque, es decir, una posada de grandes dimensiones por lo que se hospedaría probablemente un número considerable de gente.
     Actualmente no queda resto alguno porque fue totalmente derruida.
     Posteriormente, este llano sirvió como lugar de encuentro donde los vecinos se reunían para conversar de sus quehaceres y las mocitas en las noches se dejaban galantear por los mozos del pueblo.
     Los morilenses llaman a la zona «el Llanete».  Sobre los 80 se hizo la placita que se puede observar en la actualidad, elevándose unos metros; y hace unos años, se hicieron algunas obras de accesibilidad y adecentamiento (Diputación Provincial de Córdoba).

Plaza de la Fuente Vieja.-
     El origen de la vida de Moriles está en el agua, el agua que manaba de una fuente de la que aún quedan vestigios, aunque se encuentren ocultos bajo la construcción actual.
     Era tan importante la Fuente Vieja que provocó frecuentes litigios entre los señores de Aguilar y Lucena sobre la pertenencia de la misma a uno u otro señorío. De eso hace más de quinientos años, cuando se consideraba un punto estratégico como cruce de caminos y para el abastecimiento de personas y ganados. Todos la querían, además, por la bondad y riqueza de las tierras que la rodeaban.
     En los primeros años de la aldea de Zapateros ya existía el Llano de la Fuente, encrucijada de caminos.
     Fue durante mucho tiempo el único abastecimiento de agua para viajeros y habitantes de Zapateros y, más tarde, de Moriles. Aquí se estableció el lavadero público de la aldea, que los mayores aún recuerdan en pleno funcionamiento a mediados del siglo XX. También se construyó aquí el edificio del matadero municipal.
     La nueva fuente, renovada, recuerda a todos que Moriles nació del agua a la vida de la historia (Diputación Provincial de Córdoba).

Plaza de la Constitución.-
     Plaza de la Constitución: centro de la vida social del pueblo. Esta plaza ha cambiado de nombre según han ido pasando las diferentes etapas políticas y fue el lugar en el que se celebró la independencia de Moriles sobre Aguilar de la Frontera. Ha sido recinto ferial, palco de música y mercado municipal. Los morilenses la llaman comúnmente “El Paseo” (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo del Mosto.-
     Museo en el que se puede ver todo lo relativo a la producción de antaño: la vendimia, el prensado, la fermentación, el almacenamiento, el filtrado, etc. Cuenta con máquinas que se utilizaban antiguamente para la producción.
     Además, en el propio Museo pueden degustar y llevarse a casa gachas, arrope o magdalenas entre otros muchos postres que producen.
     c/ Veintiocho de Febrero, s/n
     14510, Moriles, Córdoba.
     957 53 77 83
     info@castillodemoriles.com (Diputación Provincial de Córdoba).

Lagar de San Clemente.-
     Museo en el que disfrutar del arte, tradiciones y costumbres de nuestros antepasados, una exposición permanente sobre el vino, la región, la cacería o el mundo del caballo entre otras temáticas.
     c/ Lucena, 25
     14510, Moriles, Córdoba.
     647 506 803
     lagarsanclementemoriles@gmail.com (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro de la cultura del vino.-
     Centro temático del vino, parada obligada de la Ruta del Vino Montilla-Moriles, en mitad de la Ruta de Paula Contreras y en tierras de Moriles Altos, zona de calidad superior de la Denominación de Origen.
     Desde este centro se persigue poner en valor todo el patrimonio vitivinícola local y mostrar sus prácticas respecto a la obtención de estos caldos; todo esto a lo largo de las ocho áreas en que se divide el espacio.
     Visitas concertadas desde el Área de Turismo del Excmo. Ayuntamiento de Moriles
     Avenida de Andalucía, 42.
     14510, Moriles, Córdoba.
     608 516 495
     turismomoriles@gmail.com (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Jerónimo, Llanete de la Posada, Plaza de la Fuente Vieja, Plaza de la Constitución, Museo del Mosto, Lagar de San Clemente, y Centro de la cultura del vino) de la localidad de Moriles, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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lunes, 30 de septiembre de 2024

La pintura "San Jerónimo penitente", de Pedro de Campaña, en la sala II del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Jerónimo penitente", de Pedro de Campaña, en la sala II del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.        
     Hoy, 30 de septiembre, Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, nacido en Dalmacia, estudió en Roma, ciudad en la que cultivó con esmero todos los saberes y recibió el bautismo cristiano. Después, seducido por el valor de la vida contemplativa, se entregó a la existencia ascética al ir a Oriente, donde se ordenó de presbítero. Vuelto a Roma, fue secretario del papa Dámaso, hasta que, tras fijar su residencia en Belén de Judea, vivió una vida monástica dedicado a traducir y explicar las Sagradas Escrituras, revelándose como insigne doctor. De modo admirable fue partícipe en muchas necesidades de la Iglesia y, finalmente, llegado a una edad provecta, descansó en la paz del Señor (420) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la pintura "San Jerónimo penitente", de Pedro de Campaña, en la sala II del Museo de Bellas Artes, de Sevilla
     El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
     En la sala II del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "San Jerónimo penitente", obra de Pedro de Campaña (1503-1580), siendo una pintura en óleo sobre tabla en estilo renacentista, realizada hacia 1540, con unas medidas de 1'19 x 0'93 m., y procedente de la adquisición de la Junta de Andalucía, en 1995.
    Dentro del estilo de Pedro de Campaña esta pintura presenta particularidades al compararla con sus obras más representativas, realizadas en fechas más tardías, como el recientemente restaurado conjunto de pinturas para el retablo de la iglesia parroquial de santa Ana de Triana, las del retablo del Mariscal o El Descendimiento, ambas en la Catedral de Sevilla. En relación a las obras aludidas, la tabla de san Jerónimo se revela más cercana a la pintura flamenca, más narrativa y expresiva que las realizadas en décadas siguientes, donde aparecen más marcadas las referencias al mundo clásico y la influencia del primer manierismo romanista. Sus características compositivas, donde el personaje ocupa un gran espacio, la acercan a las obras realizadas para el retablo de san Bartolomé de Carmona o a la pintura de san Antonio Abad y san Pablo Ermitaño de la iglesia parroquial de san Isidoro en Sevilla. Por las similitudes físicas de los personajes, su fisonomía, el tratamiento de la luz, las gamas de color empleadas o la destacada presencia del paisaje, pensamos que la obra pudo ser pintada en los primeros años de la década de 1540. Eran años en los que la reforma protestante avanzaba en el norte de Europa, mientras que en el sur, la devoción a san Jerónimo se extendía como defensor de la ortodoxia de la fe. Su figura, pues, simbolizaba la pureza de la doctrina católica ante la amenaza protestante, tal como hizo en vida ante la herejía arriana. San Jerónimo se representó en el siglo XV y XVI de dos maneras: como sabio, situado en su biblioteca, en actitud de leer o escribir, o como santo penitente, tal como lo vemos en este caso, iconografía que a partir del Concilio de Trento irá en aumento.
     La ausencia de documentación no permite conocer el origen de esta obra, aunque el margen externo de la pintura, en color plano, indica que formó parte de un retablo. La única referencia existente sobre su historia material es la pertenencia a la familia Pickman, a quien la adquirió la Junta de Andalucía para las colecciones del Museo. Una pintura de san Jerónimo de Pedro de Campaña aparece en la colección del vicecónsul inglés en Sevilla Julian Williams en 1832. El prestigio de Williams como marchante, confirmado por la calidad de las obras conocidas que pasaron por sus manos, hace pensar que pueda tratarse de la misma obra, vendida en esos años de gran tráfico de arte, a la familia Pickman, la cual estableció entonces una fábrica de loza en la Cartuja (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla).
Conozcamos mejor la Biografía de Pedro de Campaña, autor de la obra reseñada;
     Peter van Kempeneer, Pedro de Campaña. (Bruselas, Bélgica, 1503 – c. 1580). Pintor.
     La presencia de artistas extranjeros en el ámbito de la pintura sevillana del Renacimiento fue un hecho constante y beneficioso en el proceso cultural de dicha ciudad, porque introdujeron en ella novedosas corrientes creativas que elevaron notablemente la calidad de los pintores. Este es el caso de Pedro de Campaña, que llegó a ser el más célebre pintor del siglo XVI en Sevilla, donde trabajó a lo largo de casi treinta años.
     Ninguna noticia se posee sobre el proceso formativo de este pintor, que hubo de acontecer en Bruselas, en el seno de una familia de artistas. La primera referencia documental que de él se conoce data de 1529 cuando, con veintiséis años, se encontraba en Bolonia participando en la realización de uno de los arcos de triunfo levantados en dicha ciudad con motivo de la coronación imperial de Carlos V; posteriormente se sabe que estuvo en Venecia, trabajando al servicio del cardenal Grimani. Desde Italia, Campaña viajó hacia España, estableciéndose en Sevilla poco antes de 1537, pues en dicho año ya consta su presencia en esta ciudad trabajando al servicio de la catedral. En Sevilla desarrolló su actividad ininterrumpidamente hasta 1563, año en que regresó a su patria donde vivió algunos años más hasta el momento de su fallecimiento.
     Pocos datos biográficos se poseen de este pintor y éstos fueron recogidos por Francisco Pacheco en su Libro de los retratos. Pacheco no llegó a conocer personalmente a Campaña, pero hubo de recoger testimonios de personas que le habían tratado en Sevilla y con ellos realizó una descripción de su personalidad que él configura como un hombre de grandes cualidades, señalando que “fue benigno, casto, corregido y que no se halló mentira en su boca aunque fuese burlando; no se le conoció enfermedad mientras vivió pues amó grandemente la abstinencia y templanza, y a esta causa se apartaba de la comunicación particular de sus naturales; fue hombre animoso, valiente y medianamente diestro con las armas; tuvo singular agudeza y donaire en el decir; fue amado y estimado por muchos príncipes”.
     Los conocimientos artísticos de Campaña estuvieron apoyados en una sólida formación humanística, puesto que, aparte de su notable dedicación a la pintura, practicó también la escultura y la arquitectura.
     Poseyó también amplios conocimientos científicos y fue, como buen flamenco, atento observador de la realidad. Su formación se fundamentó en primer lugar en la tradición artística de los Países Bajos y después en una notoria y elevada asimilación de los principios renacentistas que hubo de ver en su estancia italiana; conoció Campaña, sin duda, el fecundo panorama artístico que en Roma protagonizaron los discípulos de Rafael y de Miguel Ángel. Estos vínculos artísticos produjeron en Campaña la configuración de un estilo en el que se advierte una marcada tendencia a distorsionar las formas e igualmente a mostrar intensas manifestaciones anímicas en la expresión de sus personajes. Ambos aspectos contribuyeron a incrementar la emotividad dramática de sus escenas, especialmente cuando describe temas vinculados a la pasión y muerte de Cristo.
     En 1546 aparecen firmados los primeros testimonios pictóricos conocidos dentro de la producción de Pedro de Campaña. El primero de ellos se conserva en la iglesia parroquial de San Isidoro de Sevilla y representa a San Antonio Abad y San Pablo, ambos en su condición de ermitaños. Los dos personajes están captados en primer plano y arrodillados con figuras de carácter monumental, en el momento en que reciben el pan que les trae en su pico un cuervo como señal de que el cielo les protege y ampara en su dedicación a la vida retirada y penitente. Sus expresiones, especialmente la de san Pablo, están revestidas de una gran tensión emocional, recurso bien manejado con frecuencia por Pedro de Campaña. El sentido dramático de la escena se apacigua con la aparición al fondo de un dilatado paisaje que señala una profunda perspectiva.
     Un similar sentido dramático preside la representación de la pintura de Cristo atado a la columna con san Pedro y dos donantes, que se conserva en la iglesia de Santa Catalina de Sevilla. Es obra también firmada y fechada por Pedro de Campaña en 1546 y en ella la figura de Cristo muestra un espléndido estudio anatómico del que emana un intenso sentimiento patético.
     Muy marcada es también la doliente expresión de las figuras que se encuentran ante la presencia de Cristo, resueltas en dos magníficos retratos, masculino y femenino; sobre la cabeza de la mujer aparece una inscripción que la identifica con santa Mónica, posiblemente realizada con posterioridad, al igual que el halo de santidad que figura sobre la cabeza del varón con la intención de sugerir quizás que se trata de san Agustín.
     Dos espléndidas representaciones de El Descendimiento de la Cruz se conservan respectivamente en el Museo de Montpellier y en la catedral de Sevilla, realizadas por Pedro de Campaña. La primera procede de la capilla del jurado Luis Fernández que hubo en la desaparecida iglesia de Santa María de Gracia de Sevilla; esta pintura, realizada hacia 1545-1546, está inspirada en un grabado de Raimondi, aunque Campaña recreó de forma personal su disposición compositiva.
     En la escena destaca la emoción colectiva de los santos varones y de las santas mujeres en el momento en que a Cristo se le baja de la Cruz para depositarlo en brazos de su madre. Un marcado ritmo piramidal vincula a todos los personajes en un ámbito geométrico y organizado, dentro del cual impera un profundo dolor y un intenso patetismo, descrito con una expresividad hasta entonces desconocida en el panorama de la pintura española.
     En el contrato que se formalizó para que Campaña hiciera o pintase en 1547 El Descendimiento de la cruz que, procedente de la iglesia de Santa Cruz, se conserva en la catedral de Sevilla, se recomienda que esta pintura fuese tan buena o mejor que la que años antes había pintado para Luis Fernández, hoy en Montpellier.
     En efecto, el pintor realizó una excepcional versión, de similar orden compositivo y de superior nivel de tensión espiritual y dramatismo.
     Otra de las obras maestras de Pedro de Campaña se conserva actualmente en la catedral de Sevilla, lugar para donde fue pintada. Se trata del conjunto pictórico que se encuentra en el retablo de la capilla de la Purificación, contratado por el artista en 1555 con el mariscal Diego Caballero. Son diez las pinturas que se integran en este retablo y que el artista hubo de realizar en el breve plazo de ocho meses, por lo que forzosamente tuvo que utilizar a un colaborador que fue Antonio de Arfián. Destacan en este conjunto pictórico los retratos que aparecen en el banco, donde efigió a Diego Caballero, a su hermano Alonso y a su hijo en una tabla, y en otra a Leonor de Cabrera, su hermana Mencía y a sus dos hijas; estos retratos muestran una perfecta captación de las características físicas y psicológicas de los personajes que, al mismo tiempo, muestran semblantes serenos y concentrados.
     Con respecto a la tabla que preside el conjunto ha de señalarse que representa a La Purificación, advirtiéndose en ella que Campaña conocía perfectamente el espíritu artístico de Rafael y que por ello pudo acertar a resolver con eficiencia una compleja composición que tiene como protagonista a la Virgen en el momento de entregar al Niño Jesús al sacerdote que le recibe en sus brazos. Muy interesante es el repertorio de figuras femeninas que acompañan a María, en las cuales el artista personificó a las distintas virtudes que adornan a la Virgen como la Caridad, la Templanza, la Fortaleza, la Prudencia, la Fe y la Esperanza. En las calles laterales del retablo figuran representaciones de El apóstol Santiago en Clavijo, La imposición de la casulla a san Ildefonso, Santo Domingo y San Francisco.
     Mal conservado en nuestros días se encuentra el retablo que en 1556 contrató Pedro de Campaña para la catedral de Córdoba, en cuyos dos cuerpos se representan La Anunciación, La Adoración de los Reyes, La batalla de los ángeles, La Virgen en gloria y Los mártires cordobeses, advirtiéndose en algunas de estas tablas la participación excesiva de sus ayudantes.
     De excepcional calidad ha de considerarse el conjunto pictórico compuesto por quince tablas que se integran en el retablo mayor de la iglesia de Santa Ana de Sevilla, obras que Pedro de Campaña realizó en 1557. Estas pinturas narran episodios de la vida de santa Ana, san Joaquín y la Virgen María y en ellas el artista acertó a recrear un amplio repertorio de episodios generalmente respaldados por escenarios arquitectónicos en perspectiva, en los cuales los personajes se integran con una admirable interrelación en sus gestos y actitudes. También en estas escenas se constata la aparición de detalles naturalistas, sobre todo en las que tienen carácter doméstico con inclusión en ellas de muebles, ajuar y animales (Enrique Valdivieso González, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia
HISTORIA Y LEYENDA
   Uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia latina.
   Nació en Estridón, cerca de Aquilea, en Venecia (y no en Dalmacia o en Panonia) en 347; y en Roma fue alumno del famoso gramático Donato.
   Retórico consumado, como San Agustín, además era políglota. Como había aprendido el griego y el hebreo, se jactaba de ser trilingüe.
   Bautizado a los diecinueve años de edad, en 373 partió en peregrinación hacia Tierra Santa. Entre los años 375 y 378 se retiró en el desierto de Siria para llevar una existencia de anacoreta. Fue allí donde escribió la Vida de San Pablo ermitaño.
   De vuelta en Roma en 382, después de residir en Antioquía, se convirtió en el colaborador del papa Dámaso quien le encargó revisar la traducción latina de la Biblia según el original hebreo y la versión griega de los Setenta. Después de la muerte del papa, prefirió regresar a Palestina y en 386 se radicó en Belén, donde terminó la traducción de la llamada Vulgata. Allí murió, en el año 420.
   Sobre este cañamazo, la Leyenda Dorada bordó una novela que proveyó a los artistas un material menos ingrato que la historia: los temas más populares son la Flagelación de San Jerónimo por los ángeles, sus Tentaciones en el desierto y sobre todo la fábula del león domesticado.
1. Durante un acceso de fiebre, soñó que era conducido ante el tribunal de Cristo que le preguntó si era cristiano o ciceroniano y lo condenó a ser azotado por los ángeles. Jerónimo despertó con contracturas, y jurando que no volvería a leer libros profanos.
2. Durante su retiro en el desierto, su piel se volvió negra como la de de un africano. A pesar de sus ayunos y mortificaciones, estaba obsesionado por sueños lascivos de danzas de muchachas desnudas. Para hacer penitencia se mortificaba el pecho día y noche.
3. Un día, cuando explicaba la Biblia a los monjes de su convento, vio llegar hacia él un león que cojeaba. Le extrajo una espina de la pata herida y lo mantuvo a su servicio encargándole que cuidara a su asno mientras éste pacía. Un grupo de caravaneros, aprovechándose de su sueño robaron el asno. Algún tiempo después el león encontró la caravana de mercaderes que volvía por el mismo camino con el asno robado, que usaban, según la costumbre, para guiar a los camellos cargados de mercancías. Con sus rugidos, el león puso a los ladrones en fuga y devolvió triunfalmente el asno al monasterio, y por añadidura, entregó los camellos.
   San Gerásimo, cuyo nombre pudo fácilmente confundirse con el de San Jerónimo.
   Los hagiógrafos copiaron estas leyendas de las vidas de otros santos. Las Tentaciones de San Jerónimo en el desierto de Siria son réplicas de las de San Antonio en el desierto de Egipto. En cuanto a la leyenda del león, se tomó de la historia de un anacoreta de Palestina,
   He aquí como puede explicarse el génesis de esta fábula. Los cuatro doctores de la Iglesia se pusieron en paralelo con los cuatro evangelistas. Ahora bien, San Jerónimo formó pareja con San Marcos quien tiene como atributo un león. Un hagiógrafo, que no comprendía el sentido de dicho atributo, y que recordaba que San Jerónimo había pasado muchos años en el desierto, le habría aplicado la leyenda del león herido, y curado por un santo ermitaño, que había encontrado en la vida de San Gerásimo.
CULTO
Lugares de culto

   San Jerónimo es el patrón de Dalmacia, su pretendida patria, y en consecuencia, de los habitantes de Esclavonia o Schiavoni, como se los llamaba en Venecia, que lo habían adoptado a causa de su atributo, el león, que es también el de San Marcos. Las ciudades de Lyon, Pesaro y la universidad de Salamanca difundieron el culto al santo en Francia, Italia y España.
   Doctor de la Iglesia, además, como San Agustín, es un fundador de órdenes monásticas. Su culto se ha extendido sobre todo gracias a los jerónimos y más tarde a los jesuatos (Gesuati) que adoptaron su regla.
   La orden de los jeronimianos o jerónimos es de origen español. La casa matriz de los jerónimos, como se les llama en España, es Nuestra Señora de Guadalupe, en Extremadura. Los otros monasterios de la orden eran Yuste donde se retiró Carlos V después de la abdicación, el Escorial, creación de Felipe II, El Parral cerca de Segovia, Guisando en Castilla y Santiponce en Andalucía, cerca de Sevilla.
   El establecimiento más célebre de los jerónimos en Portugal era el monasterio de Belem fundado en 1497 a orillas del Tajo por el rey Dom Emmanuel. Fue en conmemoración de la estadía de San Jerónimo en Belén, que los jerónimos de Lisboa dieron tal nombre a su monasterio.
   La orden se había asentado en Italia donde existían conventos jerónimos en Milán y en Roma, cerca de la iglesiade San Onofre, sobre la colina del Janículo. Además, Roma conservaba sus reliquias en la capilla del Pesebre, en Santa María la Mayor, y puso bajo su advocación la iglesia de San Girolamo degli Schiavoni.
Patronazgos

   En toda la cristiandad se lo veneraba con el título de gemma clericorum, stella doctorum, que le aplicaban todos los clérigos, teólogos, eruditos, sobre todos aquellos que tenían la vista fatigada, porque San Jerónimo está representado en su despacho con quevedos. En el Renacimiento se convirtió en el patrón de los humanistas. Es el santo favorito de Erasmo, quien publicó sus obras.
   En nuestros días, a causa de su versión latina de la Biblia, se convirtió en el santo patrón de los traductores, y Valéry Larbaud, en 1946, tituló su colección de ensayos acerca del arte de la traducción, Bajo la invocación de San Jerónimo (Sour l'invocation de Saint Jérome).
ICONOGRAFÍA
   La iconografía de San Jerónimo no tiene en cuenta los datos históricos, tal como sucede con la de San Pablo. En su carta a Eustoquia cuenta que había perdido un ojo: e duobus oculis unum perdidi. No obstante, jamás un artista tuvo la idea de representarlo tuerto.
   La fuente principal de su iconografía es la compilación de un jurisconsulto de Bolonia en 1348. Giovanni d'Andrea (Johannes Andreas), que en su Hiéronymianus, impreso en Basilea en 1516, reunió todos los textos relativos al ilustre doctor de la Iglesia.
   La piedra que el santo emplea para golpearse el pecho y la calavera sobre la cual medita en el desierto, son los símbolos de su penitencia en el desierto. Con San Gregorio Magno, otro doctor de la Iglesia latina, comparte el atributo de la paloma inspiradora. Pero sus emblemas más descriptivos son el capelo cardenalicio y el león domesticado, aunque en realidad no tenga derecho ni a uno ni a otro.
   Nunca fue cardenal, simplemente ejerció funciones de secretario del papa Dámaso. El capelo cardenalicio se le concedió como atributo a partir del siglo XIV, después de la publicación de Hiéronymianus por Giovanni d'Andrea, y además, el capelo cardenalicio no era rojo en sus tiempos, lo fue a partir de 1245. Por otra parte, el león domesticado (leo mansuetus), a quien retira una espina de la pata, está copiado de su casi homónimo San Gerásimo.
   Para indicar que es un estudioso, a partir del siglo XV, con frecuencia se lo representó con quevedos sobre la nariz. El anacronismo es flagrante, puesto que las lentes correctoras fueron inventadas por R. Bacon hacia 1280, más de ocho siglos después de su muerte (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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