Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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domingo, 8 de diciembre de 2024

Procesiones de hoy, domingo 8 de diciembre

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 8 de diciembre, en Sevilla
     Hoy, sábado 8 de diciembre, tienen lugar las procesiones de traslado, y de clausura, con motivo del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, desde sus sedes canónicas hacia la Catedral de Santa María de la Sede, y desde esta al recorrido oficial, y posterior regreso a los templos de las Hermandades siguientes: 

TRASLADOS:

     Hdad. de La Macarena (María Santísima de la Esperanza): La Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora del Santo Rosario, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena; es ésta una corporación fundada en 1595 y con residencia canónica en la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena, del sevillano barrio de San Gil, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, obra de Felipe de Morales en 1654; María Santísima de la Esperanza, es una obra anónima del siglo XVII; y Nuestra Señora del Santo Rosario, obra atribuida a Roque de Balduque en 1556 aunque muy reformada en el siglo XVIII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Macarena: www.hermandaddelamacarena.es

     Hdad. del Gran Poder (Nuestro Padre Jesús del Gran Poder): La Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso; es ésta una corporación fundada en 1431 y con residencia canónica en la Basílica Menor de Jesús del Gran Poder, del sevillano barrio de San Lorenzo, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, obra de Juan de Mesa en 1620; María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, obra anónima tallada en 1798, acompañada de San Juan Evangelista, obra de Juan de Mesa en 1620; Beato Diego José de Cádiz, talla de Antonio Castillo Lastrucci en 1967; Beato Marcelo Spínola y Maestre, obra de José Antonio Navarro Arteaga en 2003; busto de Dolorosa, talla anónima granadina del siglo XVIII; y Niño Jesús, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1967. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Gran Poder: www.gran-poder.es
 

PROCESIÓN DE CLAUSURA

     El Cabildo de la Catedral y la Asoc. de la Virgen de los Reyes: La Asociación de Fieles de Nuestra Señora de los Reyes y San Fernando; es ésta una corporación fundada en 1905, con sede canónica en la capilla real de la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Santa María de la Sede, siendo la encargada de velar por la magnificencia de los cultos en honor de la Virgen de los Reyes.
Enlace a la web oficial de la Asociación de fieles de la Virgen de los Reyes: www.virgendelosreyesysanfernando.com

     Hdad. del Gran Poder (Nuestro Padre Jesús del Gran Poder): La Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso; es ésta una corporación fundada en 1431 y con residencia canónica en la Basílica Menor de Jesús del Gran Poder, del sevillano barrio de San Lorenzo, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, obra de Juan de Mesa en 1620; María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, obra anónima tallada en 1798, acompañada de San Juan Evangelista, obra de Juan de Mesa en 1620; Beato Diego José de Cádiz, talla de Antonio Castillo Lastrucci en 1967; Beato Marcelo Spínola y Maestre, obra de José Antonio Navarro Arteaga en 2003; busto de Dolorosa, talla anónima granadina del siglo XVIII; y Niño Jesús, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1967. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Gran Poder: www.gran-poder.es
     
     Hdad. de Setefilla, Lora del Río (Sevilla): La Hermandad Mayor de Nuestra Señora de Setefilla; es ésta una corporación cuyos datos más antiguos se remontan a mediados del siglo XVI, con sede canónica en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, así como en el Santuario de la Virgen de Setefilla, en Lora del Río (Sevilla), siendo su imagen titular Nuestra Señora de Setefilla, talla de Sánchez Cid, en 1938, replicando la original gótica, perdida en los sucesos de 1936.
Enlace a la página web oficial de la Hermandad de Setefilla: www.virgendesetefilla.com


     Hdad. de Valme, Dos Hermanas (Sevilla): La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de Valme Coronada y San Fernando; es ésta una corporación cuyos datos más antiguos se remontan a 1628, con sede canónica en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, en Dos Hermanas (Sevilla), siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora de Valme, talla anónima góticas, de las denominadas "fernandinas", por su vinculación al rey Fernando III; y San Fernando, talla de Vicente Tena, en 1895.
Enlace a la página web oficial de la Hermandad de Valme: www.hermandaddevalme.es

     
     Hdad. de Consolación, Utrera (Sevilla): La Hermandad de Nuestra Señora de Consolación Coronada; es ésta una corporación fundada en 1649, con sede canónica en el Santuario de Nuestra Señora de Consolación, en Utrera (Sevilla), siendo su imagen titulares Nuestra Señora de Consolación, talla sedente tardobizantina, de finales del siglo XV.
Enlace a la página web oficial de la Hermandad de Consolación: www.consolaciondeutrera.org


     Hdad. del Cachorro (Santísimo Cristo de la Expiración): La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Madre y Señora del Patrocinio en su Dolor y Gloria; es ésta una corporación fundada en 1689 y  con  sede  canónica  en  la  Basílica  del  Santísimo  Cristo  de  la  Expiración, del sevillano barrio de Triana, siendo sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de la Expiración, realizado por Francisco Antonio Gijón en 1682; Nuestra Madre y Señora del Patrocinio Dolorosa, obra de Luis Álvarez Duarte en 1973, y Nuestra Madre y Señora del Patrocinio Gloriosa, talla anónima del siglo XVII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Cachorro: www.hermandaddelcachorro.org 

    

     Hdad. de La Esperanza de Triana (Nuestra Señora de la Esperanza): La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Sacramento, de la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María, Santísimo Cristo de las Tres Caídas, Nuestra Señora de la Esperanza y San Juan Evangelista; es ésta una corporación fundada en 1418, con sede canónica en la Capilla de Los Marineros y la Real parroquial de Señora Santa Ana, del sevillano barrio de Triana, siendo sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de las Tres Caídas, obra atribuida a Marcos Cabrera en torno a 1607; Nuestra Señora de la Esperanza, obra anónima del siglo XVII, remodelada por Juan de Astorga y posteriormente por Antonio Castillo Lastrucci en 1929, la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María, obra de Miguel Franco en 1710; San Juan Evangelista, obra de Luis Álvarez Duarte en 1967; y la Sagrada Custodia, obra de Andrés y Antonio Osorio en 1726.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Esperanza de Triana: www.esperanza-de-triana.es

     Hdad. de La Macarena (María Santísima de la Esperanza): La Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora del Santo Rosario, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena; es ésta una corporación fundada en 1595 y con residencia canónica en la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena, del sevillano barrio de San Gil, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, obra de Felipe de Morales en 1654; María Santísima de la Esperanza, es una obra anónima del siglo XVII; y Nuestra Señora del Santo Rosario, obra atribuida a Roque de Balduque en 1556 aunque muy reformada en el siglo XVIII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Macarena: www.hermandaddelamacarena.es

       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, domingo 8 de diciembre, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

sábado, 29 de octubre de 2022

La localidad de Setefilla (Lora del Río), en la provincia de Sevilla

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la localidad de Setefilla (Lora del Río), en la provincia de Sevilla.
     Hoy, sábado 29 de octubre, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la localidad de Setefilla (Lora del Río), en la provincia de Sevilla, dedicado a la patrona de Lora del Río, Nuestra Señora de Setefilla
     Textos y fotografías recogidos de: Ricarda López González, y Rosa M. Toribio Ruiz, Los pueblos de colonización de la provincia de Sevilla. Arquitectura y Arte. Diputación de Sevilla y Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. Sevilla, 2020.
   Setefilla es un poblado de colonización perteneciente al término municipal de Lora del Río, donde el INC construyó también El Priorato. Está situado en la comarca de la Vega del Guadalquivir en la Zona Regable del Bembézar, dista 9,4 Km de Lora y 68 de Sevilla. Hoy día es un pueblo semi-abandonado, donde viven pocos vecinos y tiene un uso casi residencial de fin de semana.
     El proyecto de 1965 se debe al arquitecto Fernando de Terán y la dirección de las obras al arquitecto José Antonio Gómez-Luengo, dependiendo de la Delegación Provincial del INC de Córdoba. El nombre de Setefilla procede de "Septefilas" o "Sietefilas", unas tierras que Fernando III el Santo entregó a la Orden de San Juan del Hospital de Jerusalén.
     Terán, como en el caso de Sacramento, diseña un trazado inspirado en la manzana Radburn. Utiliza una planta cuadrada, que dispone en forma de rombo. La calle Mayor de acceso al pueblo divide el plano en dos triángulos con espacios bien distintos. Uno al Norte abierto y peatonal donde ubica las escuelas, las casas de los maestros y colonos de tipo C y la iglesia entorno a una gran arboleda, que sirve de parque y esparcimiento para los vecinos. Y el otro, en la zona Sur, un espacio cerrado y compacto, con tráfico rodado, donde se sitúa el Ayuntamiento y la pequeña plaza de las Artesanías. El caserío se hace más denso, estructurado en retícula de grandes manzanas rectangulares con pequeñas plazas secundarias.
     La calle Ronda, destinada al tráfico de animales y carros, circunvala el poblado, y comunica las parcelas con la trasera de las viviendas, donde se sitúan los corrales. Estas calles de carros son blancas, bellísimas por su austeridad, limpieza de formas, juego de volúmenes y secuenciación rítmica de las celosías. Nos recuerdan por su concepto de abstracción a La Quinta da Malagueira de Álvaro Siza. Las vías peatonales dan acceso a las viviendas y a pequeñas plazas destinada a las relaciones y convivencia de los colonos.
     El diseño de las viviendas de Setefilla es de una gran modernidad, por el predominio de la arquitectura racionalista frente a la popular en la que evidentemente se inspira. Se construyeron 67 viviendas, 47 para colonos con su parcela de servicio y 20 para obreros, además de las destinadas a maestros, comerciantes y para el personal del Instituto, dos tractoristas y dos guardas.
     Se proyectaron tres tipos de viviendas para colonos. El modelo A es de composición sencilla de una sola planta, cubierta a dos aguas, tejas moriscas y paredes lisas blancas en el que se abren el porche de acceso a la vivienda y las ventanas de rejas de un bello diseño esquemático de aspas y rombos. El modelo B de dos plantas posee un diseño más moderno que el anterior, las viviendas se presentan adosadas en hilera. Tienen escaleras de acceso y un profundo zaguán con banco, ventanas con rejas en la planta baja, y en la alta rompen la monotonía de los paramentos lisos, una pequeña terraza cubierta y cinco pequeñas ventanitas,  que se repiten rítmicamente.
     Nos sorprenden por su rabiosa modernidad las viviendas de tipo C, que como hemos dicho, se sitúan en la zona Norte dispuestas en zig-zag cerrando el parque arbolado. Son de dos pisos, planta cuadrada dispuesta de forma romboidal. El acceso se efectúa en esquina a través de un pequeño zaguán con un pilar. En la planta alta, en el lado izquierdo se abre una terraza cubierta y dos ventanales que dinamizan la fachada, mientras que el lado derecho es de paramentos prácticamente ciegos. La cubierta a un agua con derrame hacia el interior del patio provoca un bello perfil de V invertida de gran belleza. 
   La Plaza Mayor es un hermoso espacio porticada sobre pilotes donde triunfa la racionalización, la limpieza de formas y la volumetría de la arquitectura del Movimiento Moderno. En ella se sitúan los edificios de las artesanías y el Ayuntamiento. Terán es de los pocos arquitectos que, siguiendo las directrices marcadas por el INC, ha sabido crear un espacio de gran modernidad, alejado de los modelos tradicionales de la arquitectura popular. El consistorio es un edificio monumental y escultórico, cuya fachada nos recuerda la quilla de un barco, al disponerse en esquina con el perfil de la cubierta en V invertida, que hemos señalado en las viviendas de tipología C. Sus paramentos blancos, en los que se abre el típico balcón institucional y el reloj, son de una gran plasticidad.
     Al otro lado de la calle Mayor, junto al parque, se sitúa la plaza de la Iglesia, donde recientemente se ha erigido un monumento conmemorativo dedicado a los primeros colonos de Setefilla. El edificio religioso blanco y escultural es una construcción exenta, de planta cuadrada y líneas sencillas, que incluye el templo, las dependencias de Acción Católica y un apartamento para el sacerdote. Observado desde el exterior parece una versión posmoderna de templo clásico de estructura basilical, con nave central más elevada, cubierta a dos aguas, pórticos laterales y espadaña.
     Al entrar en el templo nos sentimos desorientados al encontrarnos con una iglesia de planta centrada en vez de basilical, como habíamos supuesto por la estructura exterior. Nos damos cuenta que el arquitecto Fernando de Terán ha jugado con nosotros, dándonos mensajes contradictorios.
     El espacio religioso de planta rectangular es muy moderno. Un bello zócalo cerámico de peces en blanco y azul recorre todo su perímetro. La cubierta plana se quiebra y eleva en su tramo central para crear una gran lumbrera, que dirige su luz hacia el altar mayor presidido por un bello crucificado. El presbiterio transitable se eleva someramente para acoger un sencillo altar de piedra, los bancos se disponen a su alrededor para facilitar la participación activa de los fieles siguiendo las directrices del Concilio Vaticano II.
     La imagen del crucificado es una talla de madera sin policromar de buena factura de tamaño natural. Representa a Cristo vivo, sereno, de bello rostro, sujeto por cuatro clavos a una cruz plana. Su estética responde a los modelos tradicionales barrocos. El estudio anatómico es perfecto, compagina a la perfección el clasicismo con la modernidad. La encarnadura posee un fino retoque, que contrasta con el complejo paño de pureza anudado con cuerdas, lazada y muchos pliegues, que permite la visión de su bella anatomía casi desnuda. Se trata de una obra seriada que encontramos también en otros pueblos de colonización como Vegas de Triana, Jaén, o El Trobal, Sevilla. "La imagen aparece catalogada en las series procedentes de los Talleres de Arte Granda, debiéndose el modelo original a la gubia de José Capuz", aunque Débora Bezares, en su reciente tesis, lo atribuye a José Luis Vicent.
     En el lado de la epístola podemos observar la imagen de la Virgen Inmaculada, una talla sin policromar de una gran belleza y dulzura. De figura elegante y muy estilizada, va vestida con túnica ajustada y manto con pliegues que acentúan el alargamiento de la figura. Su iconografía se corresponde con La Milagrosa. Se la representa descalza con los brazos pegados al cuerpo mostrando las palmas, derramando su gracia sobre los fieles que confían en ella. Realizada por los Talleres de Arte Granda, es similar a la existente en el poblado de colonización de El Coto de Bornos (Cádiz), que atribuimos a Teresa Eguibar, mientras que Guillermo Martínez Salazar en su tesis doctoral la asigna a Ramón Lapayese. Una reciente publicación de J. M. Alagón Laste confirma la autoría de Teresa Eguibar.
     Se ha conservado un magnífico viacrucis de cerámica policromada de estilo naif del artista Antonio Hernández Carpe, que hace juego con el zocalillo de peces que recorre el perímetro del templo. La simplicidad cromática, fondo blanco donde se recortan en azul las figuras y escenas esquemáticas de composición sencilla y carácter netamente narrativo llenas de ingenuidad son de gran belleza. El modelo tuvo tanto éxito que podemos encontrarlo repetido con ligeros cambios en muchas iglesias de Extremadura y Andalucía. En la provincia de Sevilla existen otros similares en los poblados de San Leandro, Los Chapatales y Pinzón. Hernández Carpe, artista colaborador del Instituto Nacional de Colonización, forma parte de la Generación Puente artística española de mediados del siglo XX.
     Milagrosamente se ha conservado in situ la capilla del bautismo, un pequeño espacio cuadrado situado a los pies, cerrado por una bella cancela de hierro decorada con las letras alfa y omega. Está presidida por el mural del bautismo obra del artista Julián Gil. Realizado en cerámica policromada es similar al existente en la iglesia de Sacramento, pero de menor tamaño. Sobre un fondo azul verdoso, que nos remite al río Jordán, se representa a nuestra izquierda en altorrelieve la figura de San Juan Bautista de carácter muy expresionista y naif. Se nos muestra con su característica iconografía semidesnudo, vestido con la piel de camello y concha en la mano. Al otro lado de la composición la inscripción "Tu eres mi hijo bien amado en quien yo me complazco", extraída del Evangelio de San Marcos. Muy original es la pila bautismal de piedra blanca situada en el centro de la capilla, diseñada con toda seguridad por el arquitecto Fernando de Terán. Es un prisma octogonal con acanaladuras cubierto por una tapa de bronce de forma piramidal, que remata un orbe.
     La capilla del sagrario sólo ha conservado el pequeño altar que cobijaba el tabernáculo y dos ángeles orantes de madera sin policromar, que por sus similitudes estéticas y el retoque de la madera idéntico al crucificado del altar mayor, podemos atribuirlo a José Capuz, siendo una obra procedente de los Talleres de Arte Granda.
     También se ha conservado de la dotación original el mobiliario, los bancos de madera de estructura de tubos metálicos de sencillo y funcional diseño, las lámparas y apliques de pared de hierro, el ambón, la mesa de altar y las benditeras, realizadas en piedra blanca al igual que la pila bautismal, diseñadas con toda seguridad por el propio  arquitecto.
     El templo lleva años sin culto, el techo de las dependencias se llueve y está apuntalado, una pena. Pero por otro lado este mismo abandono ha permitido que se conserve el templo tal como se proyectó a excepción de las vidrieras. El obispado debe tomar medidas para asegurar la estructura del templo, mantener en buen estado las imágenes y evitar pérdidas que debamos lamentar.
     El pueblo de Setefilla está incluido en el Registro de Bienes Inmuebles de Andalucía por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico y en el Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea, RAAC. Por la originalidad de su trazado urbanístico, por la adaptación que hace Fernando de Terán de la manzana Radburn, por la modernidad del diseño del caserío y edificios singulares, se convierte en uno de los ejemplos más peculiares proyectados dentro del INC, merecedor, junto con Esquivel y El Priorato de ser estudiado en la publicación 50 años de arquitectura en Andalucía: 1936-86. Su iglesia ha sido incluida en 2019 en el Registro DOCOMOMO Ibérico (Ricarda López González, y Rosa M. Toribio Ruiz, Los pueblos de colonización de la provincia de Sevilla. Arquitectura y Arte. Diputación de Sevilla y Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. Sevilla, 2020).
     El Instituto Nacional de Colonización, organismo franquista que promovió la transformación agraria por la puesta en riego de las tierras, dictó mediante circulares internas disposiciones, derivadas de las redactadas por el ingeniero agrónomo Miguel Cavero durante la República, que unificaban criterios de ordenación tanto en lo referente a la ubicación (con centro cívico, zona verde y zona residencial), tamaño, dotaciones básicas (iglesia, ayuntamiento, escuela, comercio, industrias artesanas, asistencia sanitaria), espacios públicos y circulaciones (que solían separar las de personas de las de animales, con el modelo de la manzana Radburn de Stein y Wright de 1928), posibilitándose la diversidad que evitaba la repetición formal.
    Junto a las preferencias de José Tamés por incorporar elementos tradicionales de cada zona, rematando perspectivas con edificios singulares y componiendo las manzanas con variedad de tipos arquitectónicos de planta racionalizada, simplificando los detalles de la arquitectura de gusto popular. Todo ello contaba con antecedentes europeos recogidos en la unidad de relación vecinal mínima por el norteamericano Clarence Perry, la "neighbourhood unit", asumido por el urbanismo organicista de Eliel Saarinen (1943), y que trae a España Gabriel Alomar con Teoría de la Ciudad.
     Setefilla se localiza a ocho kilómetros al nordeste de Lora del Río por la carretera SE-146, cercano al Castillo de Setefilla, en el valle del Bajo Guadalquivir, en una zona en la que este modelo de ocupación del territorio fue especialmente utilizado y del que destacan los cercanos de El Priorato, Vegas de Almenara o, La Vereda.
     Se trata de un conjunto de grandes dimensiones que realiza un equilibrado trabajo entre la racionalidad del planteamiento y la plasticidad de la arquitectura rural. Eludiendo apoyarse en los tópicos de lo popular, establece el discurso formal sobre la volumetría de la casa o de la serie de casas que, por su relevancia, resta importancia a las alteraciones lógicas que sus habitantes han ido introduciendo.
     Los edificios públicos, Casa Consistorial e Iglesia destacan espacialmente no compartiendo espacio público: el primero, de volumetría semejante a las del resto de las casas, construye el único espacio porticado, referente urbano equivalente al de la plaza mayor. La Iglesia se separa a un vacío posterior asumiendo mayor protagonismo en el perfil del poblado al destacar el volumen del campanario y la cubierta inclinada de la nave.
     Pero como se ha indicado, son las casas las que confieren mayor personalidad al conjunto: casas de dos alturas y planta cuadrada que se cubren a dos aguas desde la diagonal, resultando dos faldones triangulares, en las que la entrada vacía la arista salvo un pilar, única línea que perdura desde la cumbrera; casas de una planta en las que se hunde un porche, patio o vestíbulo abierto a la calle y que deja el lienzo en juego de luces y sombras; series de casas de abultados volúmenes en la periferia del poblado, marcadas por la secuencia de sus huecos, y que desvanecen su volumen en la sección al realizar el paso sin transición a tapias que cierran patios o construcciones de una planta de la que nacen
elementales chimeneas.
     La ordenación obedece a la lógica de estas implantaciones: retícula de calles que dan doble servicio: a los accesos peatonales y principales a las casas y los accesos de apeos y maquinaria agrícola a los grandes corrales traseros, además de grandes parcelas en las que conviven las casas con las demás construcciones de servicio. Este orden se transfiera a la forma de las casas, que atienden a la singularidad en el interior del poblado e inciden en la seriación, y por tanto en la escala del conjunto, en su encuentro con el campo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Biografía de Fernando de Terán, arquitecto y autor de las trazas de Setefilla;
Fernando de Terán (Madrid, 1934)
     Nace en Madrid en 1934, obtuvo el título en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1961, doctorándose en 1966. Durante tres años desempeñó el cargo de director técnico del Área Metropolitana de Madrid, 1977-1980. Desde 1970, Terán se interesó por el urbanismo hispanoamericano de herencia española. Fue por ello profesor honorífico de las Universidades de La Plata y de Mendoza en Argentina, así como de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Ambientales.
     Fue director del Instituto de Estudios de Administración Local entre los años 1985-1987. Asimismo, ejerció la docencia entre los años 1980-1993 en la Universidad Politécnica de Madrid como catedrático de Urbanismo, siendo nombrado profesor emérito en 2001. En ese mismo año recibió la Medalla de Oro de Urbanismo de la Comunidad Autónoma de Madrid. En 2002 es nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 2005, fue galardonado con el Premio Rey Jaime I de la Generalitat Valenciana, en la categoría de Urbanismo, Paisaje y Sostenibilidad. Es director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 2014.
     Se ha dedicado fundamentalmente al urbanismo, siendo autor de numerosos trabajos de análisis urbanístico, planificación y diseño. Creó la revista Ciudad y Territorio en 1969, siendo su director durante veinte años. En 1980 la revista ganó el Premio Nacional de Urbanismo para publicaciones.
     Relacionados con  Hispanoamérica publicó "La Plata, ciudad nueva, ciudad antigua" y fue comisario de la exposición "La Ciudad Hispanoamericana: el sueño de un orden", 1989.
     Sus obras más importantes en Madrid son el colegio Santa María de los Rosales y la remodelación del Paseo del Prado de 2002-10 que llevó a cabo junto a Álvaro Siza y Juan Miguel Hernández León. En la provincia de Sevilla son obra suya los poblados de colonización de Setefilla y Sacramento realizados en 1965 (Ricarda López González, y Rosa M. Toribio Ruiz, Los pueblos de colonización de la provincia de Sevilla. Arquitectura y Arte. Diputación de Sevilla y Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. Sevilla, 2020).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e  Iconografía de la Virgen con el Niño;  
    Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad 
     Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
     En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques. 
     Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior. 
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres. 
     Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
     Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
     En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
     Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
     Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
     Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
     A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
     La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.  
    El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
     Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
     A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
     Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
     A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
     Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
    Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
     En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
     De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
      El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la localidad de Setefilla (Lora del Río), en la provincia de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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sábado, 17 de septiembre de 2022

El Santuario de Nuestra Señora de Setefilla, en Lora del Río (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Santuario de Nuestra Señora de Setefilla, en Lora del Río (Sevilla).
     Hoy, sábado 17 de septiembre, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
        Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Santuario de Nuestra Señora de Setefilla, en Lora del Río (Sevilla).
     El Santuario de Nuestra Señora de Setefilla, se encuentra a 12 kms. del casco urbano, junto al Castillo; en Lora del Río (Sevilla).
     Se encuentra situada en la sierra, junto a un antiguo recinto amurallado que sirvió de centro a una serie de núcleos de población hoy desaparecidos. La iglesia posee tres naves separadas por pilares y cubiertas con estructura de madera. La capilla mayor tiene un tramo cubierto con semiesfera sobre pechinas y otro con bóveda de cañón con lunetos. Originalmente fue una construcción mudéjar, pero las intervenciones barrocas alteraron su fisonomía. El altar mayor es obra de hacia 1730 y presenta un solo cuerpo, con estípites y columnas salomónicas, rematado por un ático. Además de la imagen titular se sitúan en el retablo las esculturas de Santa María Egipcíaca y de San José. La mesa de altar, de mármol rosa y decorada por alegorías marianas, está fechada en 1737. El retablo colateral izquierdo es obra de principios del siglo XIX y la escultura de su titular, San Antonio de Padua, de fines del XVII. En una dependencia aneja se sitúa una pintura de la Sagrada Cena con la inscripción: «Este quadro dio el licencia­do frey Juan Roman siendo prior de estas casas. Año 1617». Una buena colección de víctores, de los siglos XVIII, XIX y actuales, se distribuyen por la iglesia y una serie de exvotos en torno al camarín. El templete de la Virgen es obra de Diego Gallego quien lo realizó en 1694, y la corona es de 1800 y fue obra del platero sevillano Juan Ruiz. Otras piezas destacables son dos cálices de plata dorada, uno realizado en Guatemala en 1617 y el otro en Perú o Bolivia, a mediados del siglo XVIII (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
          Fernando III de Castilla conquistó a mediados del siglo XIII la Lawra árabe, importante núcleo de población y centro defensivo entre Córdoba y Sevilla, donándola, inmediatamente a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén o de Malta, cuyos caballeros habían contribuido a su rendición. Con estos territorios la Orden organizó un pequeño señorío que acabó configurándose en una bailía y varias encomiendas, cuya capitalidad residía en la villa e Lora, jurídicamente establecida en la Carta Puebla de 1259.
     Su primer centro religioso fue esta iglesia, dotada de un beneficio eclesiástico simple que disfrutaba un prior, fraile de un convento sanjuanista de Santa maría del Monte de Consuegra, a cambio de servirla. Esta iglesia, documentada en 1280, fue dedicada a la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo y en ella se daba culto a una imagen de la Virgen con el Niño Jesús en sus brazos, colocada en un lugar principal del altar mayor, en un tabernáculo de madera y con un tapiz con los evangelistas a sus espaldas.
     La advocación tenía como justificación conmemorar y agradecer la fecha de la conquista de la zona, que fue el 25 de mayo de 1247, día en que la iglesia celebra el misterio de la Encarnación.
     La Iglesia de Nuestra Señora Santa María de Setefilla, actual Santuario, tuvo una notable importancia en la región que, tras la conquista, comprendía las villas y castillos de Setefilla y Lora, más los de Algorín, Almenara, Peñafor, Malapiel y Alcolea.
     La villa y castillo de Setefilla celebraban el día 8 de septiembre en los portales de la iglesia una feria o mercado anual que alcanzaba toda la comarca. A partir de 1259, con la Carta Puebla, comienza a tener importancia la localidad de Lora, produciéndose el consiguiente despoblamiento de Setefilla. Sin embargo, la iglesia continuó manteniendo la supremacía en la comarca con la conmemoración cada 25 de marzo del día de la Encarnación, en cumplimiento de un voto o promesa que el Concejo de Lora, como cabeza rectora de la bailía, había formulado, probablemente, en conmemoración a la conquista, vinculándose así los siete lugares de la bailía a la fiesta religiosa celebrada en la iglesia de Santa María de Setefilla. La celebración consistía en una procesión con cruz y clérigos y misa solemne con sermón. La noche anterior tenía lugar una velá pública, a la que asistían devotos de Lora y la comarca. El día de la fiesta, el Concejo de Lora y los clérigos encabezaban una procesión desde Lora del Río a la aldea de Setefilla, en cuya iglesia el prior celebraba una misa. La fiesta no carecía de alegría popular, con cantes, bailes y comida. Por la tarde se celebraba oficio de Vísperas regresándose posteriormente a Lora.
     Finalmente, la ermita es un importante foco de religiosidad popular, en torno a la Virgen de la Encarnación de Setefilla, que acoge con carácter anual una procesión y una romería que se celebra el día 8 de septiembre de cada año.
     El actual santuario se encuentra enclavado en las primeras estribaciones de Sierra Morena, junto a un antiguo recinto amurallado que sirvió de centro a una serie de núcleos de población hoy desaparecidos.       Su situación era estratégica al encontrarse en la antigua ruta que unía Sevilla con Extremadura, a la que se accede a través de una carretera que la une
con la localidad de Lora del Río, a una distancia de 12 kilómetros aproximadamente.
Se encuentra situada aledaña al castillo de Seteflla, fortaleza musulmana situada en la mesa del mismo nombre, que aparece citada por Alfonso X con el nombre de Septeflia o Sitre Fillas.
     Al encontrarse en un entorno rural, de sierra, destacan sus volúmenes encalados con cal, entre los que podemos mencionar las cubiertas a dos aguas de las naves, las cubiertas del camarín así como la espadaña y cubiertas de los edificios anejos a la cabecera.
     La ermita o santuario de la Virgen de Setefilla es originariamente una construcción mudéjar con intervenciones y transformaciones han acentuado su aspecto barroco.
     Es una iglesia de planta de salón con cabecera plana, que incluye presbiterio y camarín. Cuenta con tres naves, divididas en cinco tramos, separadas por pilares y cubiertas con estructura de madera a dos aguas. La Capilla Mayor tiene un tramo cubierto con cúpula sobre pechinas y otro con bóveda de cañón con lunetos, profusamente decorados con yeserías barrocas policromadas.
     La iglesia se encuentra rodeada por tres de sus frentes por un amplio porche formado por pilares en los que descansan arcos de medio punto y contrafuertes en sus laterales y parte posterior, ocupando la totalidad del frente del lado del Evangelio, mientras que en el lado de la Epístola llega hasta la portada situada en el tercer tramo de la referida nave.
     La fachada principal presenta una portada de acceso de dos cuerpos con estructura simple, realizada en ladrillo visto, lo que le hace destacar del resto del edificio que se presenta encalado en blanco. El cuerpo bajo se encuentra conformado por un arco de medio punto in antis sobre el que se asienta una espadaña, compuesta por una doble arcada de medio punto flanqueada por pilastras, sobre las que descansa un entablamento rematado por un frontón triangular, coronado al centro por un pedestal con remate piramidal sobre la que se eleva una cruz de forja.
     En su interior alberga una importante colección de bienes muebles.
     En 1543 la villa de Setefilla se despobló, marchando sus vecinos a Lora. No obstante se mantuvo abierta la iglesia al culto. La primitiva iglesia podría datarse en torno al siglo XV, con reformas en el XVI, siendo remodelada en 1709 al ser derribada por un huracán, según consta en una inscripción en el arco del presbiterio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Se encuentra enclavado en la Sierra (a  11 km de Lora del Río), próximo al recinto amurallado que sirvió de centro a una serie de núcleos de población hoy desaparecidos.
     El templo posees tres naves separadas por pilares y cubiertas con estructura de madera. La capilla mayor tiene un tramo cubierto con cúpula sobre pechinas y otro con bóveda de cañón con lunetos. Dos portadas presenta la Iglesia, una situada en el muro de los pies y otra en la nave de la Epístola. Documentado en el siglo XIII (1280), es, en principio, un edificio mudéjar del siglo XV al que se efectuaron importantes reformas y ampliaciones en época barroca. Una de las intervenciones de mayor envergadura tuvo lugar en 1709, tras su derribo por un huracán.
     El altar mayor data de 1730 aproximadamente y presenta un solo cuerpo, con estípites y columnas salomónicas, rematado por un ático. Una escultura de San Antonio de Padua de mediados del siglo XVII, ocupa un retablo situado hacia los pies de esta misma nave.
     Este Santuario es visitado diariamente por numerosos fieles y devotos de Ntra. Sra. de Setefilla, como por grupos de excursiones llegadas de todos los puntos de la geografía española (Hermandad Mayor de la Virgen de Setefilla).
     Se encuentra situada aledaña al castillo de Setefilla, fortaleza musulmana en la mesa del mismo nombre, que aparece citada por Alfonso X con el nombre de Setefilia o Sitre Fillas.
     Es un edificio amplio y esbelto de traza mudéjar del siglo XV, reconstruido en el siglo XVIII. Una de las intervenciones de mayor envergadura tuvo lugar en 1709, tras su derribo por un huracán. Dedicado al culto de la patrona de la villa, situada a 12 km de la población.
     El templo posee tres naves separadas por pilares y cubiertas con estructura de madera. La capilla mayor tiene un tramo cubierto con cúpula sobre pechinas y otro con bóveda de cañón con lunetos, profusamente decorados con yeserías barrocas policromadas. La iglesia presenta dos portadas, una situada en el muro de los pies y otra en la nave de la epístola. Ambas, así como el pórtico que rodea el edificio, son modernas. La iglesia se encuentra rodeada por tres de sus frentes por un amplio porche formado por pilares en los que descansan arcos de medio punto y contrafuertes en sus laterales y parte posterior.
     El altar mayor es obra de hacia 1730 y presenta un solo cuerpo, con estípites y columnas salomónicas rematado por un ático. Además de la imagen titular, Ntra. Sra. de Setefilla, copia fidedigna de una talla tardogótica de tipo fernandino destruida en los sucesos de 1936, se sitúan en el retablo las esculturas de Santa María Egipcíaca y de San José.
     Una escultura de San Antonio de Padua de fines del siglo XVII ocupa el retablo colateral izquierdo, hoy trasladado hacia los pies de esta misma nave. Una buena colección de vítores de los siglos XVIII, XIX y XX, se distribuyen por los muros de la iglesia, y una serie de exvotos en torno al camarín.
Horario
     De 9:00 a 13:00 y de 18:00 a 21:00 (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e  Iconografía de la Virgen con el Niño;  
    Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad 
     Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
     En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques. 
     Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior. 
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres. 
     Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
     Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
     En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
     Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
     Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
     Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
     A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
     La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.  
    El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
     Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
     A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
     Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
     A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
     Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
    Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
     En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
     De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
      El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Santuario de Nuestra Señora de Setefilla, en Lora del Río (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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