Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta Hornacina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hornacina. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de noviembre de 2025

La imagen del Beato Juan Duns Escoto, en el Retablo-Hornacina del Sagrado Corazón, en el Convento de Santa María de Jesús

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen del Beato Juan Duns Escoto, en el Retablo-Hornacina del Sagrado Corazón, en el Convento de Santa María de Jesús, de Sevilla.   
     Hoy, 8 de noviembre, Memoria, en Colonia, ciudad de Lotaringia, en Germania, Alemania actualmente, del Beato Juan Duns Escoto, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que, oriundo de Escocia, enseñó las disciplinas filosóficas y teológicas en Cantorbery, Oxford, París y, finalmente, en Colonia, como maestro preclaro de sutil ingenio y fervor admirable (1308) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la imagen del Beato Juan Duns Escoto, en el Retablo-Hornacina del Sagrado Corazón, en el Convento de Santa María de Jesús, de Sevilla.
     El Convento de Santa María de Jesús, se encuentra en la calle Águilas, 22; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
     En una de las dependencias del Convento de Santa María de Jesús, podemos contemplar esta obra. Representa al defensor del voto inmaculadista, vestido con hábito atado con cordón y con birrete. En la mano izquierda lleva un libro abierto y en la derecha ha perdido la pluma para escribir, siendo una pieza de estilo neoclásica, realizada en el siglo XIX, con unas medidas de 0,60 x 0,23 x 0,16 mts. (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen del Beato Juan Duns Escoto, en el Retablo-Hornacina del Sagrado Corazón, en el Convento de Santa María de Jesús, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Convento de Santa María de Jesús, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 12 de febrero de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, Ermita de San Sebastián o de Jesús Nazareno, Hornacinas, Mural turístico "El Paso", y Museo Etnográfico Municipal) de la localidad de Ríogordo, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, Ermita de San Sebastián o de Jesús Nazareno, Hornacinas, Mural turístico "El Paso", y Museo Etnográfico Municipal) de la localidad de Ríogordo, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Axarquía Costa del Sol
     Superficie: 40 km2
     Altitud: 400 m
     Latitud: 36º 55'  -  Longitud: -4º 17'
     Distancia a Málaga capital: 40,3 km
Datos demográficos
     Población: 2.778
     Gentilicio: Ríogordeños
Ayuntamiento
     plaza de la Constitución, 14, 29180
     952732154 - 952732380     www.riogordo.es
     Ríogordo es un pueblo cuyo pasado árabe aún se refleja en el blancor de sus casas y en la estructura de sus empinadas calles. Situado en la comarca de la Axarquía, es conocido por sus edificaciones solariegas de los XVIII y XIX y por su representación del Paso de la Semana Santa.
     Ríogordo goza además de un hermoso entorno, perfecto para disfrutar de la naturaleza o acercarse a las costumbres de la vida rural de la zona. Este municipio de la Málaga interior está integrado en la Ruta del Aceite y de los Montes de la Axarquía.
     En Ríogordo no puedes perderte sus monumentos: 
     El monumento más notable de Ríogordo es la iglesia de Nuestra Señora de Gracia, de 1490. El templo tiene planta basilical, con naves separadas por arcos de medio punto. Su camarín y su torre cuadrada, con tejadillo de cuatro vertientes, son los elementos más destacados del templo.
     En la misma calle de la iglesia se encuentra el Museo Etnográfico. Sus instalaciones, ubicadas en una antigua almazara, incluyen molinos de aceite y harina, bodegas, una sala de vinos, un lagar, elementos de una casa del siglo XIX y una capilla de El Paso de Ríogordo.
     Paseando entre casas solariegas y viviendas encaladas, se llega hasta la ermita de San Sebastián o de Jesús Nazareno. Este edificio del siglo XVII consta de una nave cubierta por bóveda de cañón con lunetos ricamente decorados. El camarín con la imagen del Nazareno es toda una joya del barroco.
     Otras muestras de la devoción religiosa son las trece hornacinas-capilla repartidas por el pueblo y el mural dedicado a El Paso de Ríogordo.
     Este municipio de la Axarquía atesora además interesantes vestigios arqueológicos, como las tumbas fenicias de la Sierra del Rey o los mosaicos romanos de la Villa de Auta. En el tajo Gomer y en el cerro de la Capellanía aparecieron restos del Neolítico y de la Edad de Bronce.
     Ríogordo es una parada obligada en la Ruta del Aceite y de los Montes de la Axarquía. El objetivo de este itinerario es dar a conocer las costumbres y tradiciones de los pueblos que la integran, y difundir las propiedades del aceite de oliva verdial. La ruta recorre los municipios de Alcaucín, Alfarnate, Alfarnatejo, Colmenar, La Viñuela, Periana y Ríogordo (Diputación Provincial de Málaga).
     A caballo entre la Alta y la Baja Axarquía, ocupa uno de los entornos naturales más bellos y contrastados de la comarca. Las abruptas paredes de la Sierra del Rey, que guardan tumbas de época fenicia, y los acusados tajos del Alto de Gomer, que albergaron los primeros asentamientos neolíticos, dan buena prueba de ello, si lo comparamos con el pequeño valle del Auta, uno de los hitos arqueológicos de la zona, que narran con intensidad sus inicios históricos. El nombre se tomó del Río Gordo o del Oro, en la actualidad denominado de la Cueva, y probablemente influyó en los asentamientos del Bronce, del cerro Capellanía. Cerca del cortijo de Auta se han localizado tumbas fenicias, pero también villas romanas, por la importante presencia de mosaicos del siglo III d. C. Poco se sabe de la fortaleza construida en Auta por los árabes. En 1487 se rindió a las huestes del rey D. Fernando, cuando se la conocía con el nombre de Aprisco de Majianza. Ríogordo vivió un período de esplendor con la introducción del viñedo en sus campos en el siglo XVIII, que desapareció con la plaga de la filoxera un siglo más tarde.
     El medio urbano está dividido en el barrio alto o Cerrillo, y el barrio bajo, la Plaza. Además del trazado irregular y el acentuado desnivel de sus calles, existe la peculiaridad de sus hornacinas con imágenes religiosas en los exteriores de las viviendas, algunos pertenecientes al siglo XVI (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La carretera MA 151 lleva a Ríogordo, con su barrio bajo y llano, el de La Plaza, y su barrio alto, de calles estrechas y empinadas, el del Cerrillo. En éste se levanta la iglesia de Nuestra Señora de Gracia, en parte gótica y en parte mudéjar, y el Museo Etnográfico Muni­cipal (viernes a domingos y festivos, de 11 h a 14 h y de 17 h a 20 h), que entre sus numerosos atractivos tiene el de ofrecer una muestra artística del célebre paso de Semana Santa (Rafael Arjona. Guía Total, Málaga. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de Nuestra Señora de Gracia
      Se construyó en el siglo XVI, con planta basi­lical de tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares. Cuenta con crucero cubierto con bóveda de arista, cabecera rectangular poco destacada, y sacristía tras la capilla mayor. La nave central y los brazos del crucero se cubren con armadura de madera, mientras que las laterales presentan techos rasos o bóvedas semi­esféricas, y la capilla mayor bóveda de arista. El camarín de la Virgen de los Dolores, en la nave lateral, es uno de los espacios más interesantes, realizado en el siglo XVIII, de formas muy po­pulares en su ejecución. Su capilla se cubre con bóveda semiesférica oval, con el anagrama de la Virgen María en la clave, escudos con cartelas en las pechinas, y sobre éstas anillo de triglifos y rosetas. El camarín es octogonal, con excelente uso del vocabulario formal y textural propio del barroco, como los pilastrones de los ángulos, los capiteles poligonales sobre base bulbosa, las pechinas con decoración menuda, sobre la que apoya el anillo para elevar la bóveda de ocho paños, separada por segmentos y cuajada de una rica y efectista ornamentación de posible influencia americana, con piñas y estrellas que encierran figuras de niños, entre otros motivos. Destacan otros camarines en la iglesia, de comienzos del siglo XVIII.
     La fachada combina las líneas rectas del ladrillo que definen su contorno, delimitando tres calles, siendo el eje central el punto de acceso con arco de medio punto entre pilastras, cerrado por una cornisa de ladrillo visto. Los aleros de las esquinas, son fruto de las reformas de 1947. Se remata con perfil cóncavo y convexo, a modo de peinetón.
     La torre mudéjar, del siglo XVI, es uno de los tipos más bellos y característicos de la zona, con su cuerpo de ladrillo y cajones señalados en blanco. Se cubre con un tejado a cuatro aguas (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Data del año 1490. Se levanta sobre una planta basilical con dos naves y danza de arcos de medio punto sobre pilares y cabecero rectangular. La capilla mayor se cierra con bóveda de aristas, mientras que las naves lo hacen con armadura de par, de nudillo la central y de colgadizo el crucero. Sus brazos y sus naves laterales, que los mantienen ocultos, se cierran con techos rasos o bóvedas semiesféricas. Destaca su camarín y la torre cuadrada que está rematada por un tejadillo de cuatro vertientes (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de San Sebastián, o de Jesús Nazareno

      Data del siglo XVIII, por la decoración de rocallas y talla geométrica de las yeserías. Tiene una nave con bóveda de cañón con lunetas y ar­cos fajones que apoyan en placas recortadas con decoración vegetal sobrepuesta. A la capilla mayor se accede mediante arco trebolado, y también se comunica con la sacristía, de planta cuadrada, cubierta con casquete esférico sobre pechinas, y decoración de cartelas, presentando la misma unidad ornamental que la nave. El camarín, que se localiza tras el altar mayor, es hexagonal, muy movido, con pilastras en sus seis lados, que son punto de arranque para una espectacular profusión de elementos ornamentales, presididos por las placas recortadas de gran plasticidad, extensible a toda la ornamentación vegetal, plasmada con auténtico «horror vacui», complemento ritual de la imagen sagrada. La importancia de esta obra, la vincula estilísticamente con el ba­rroco prismático de la Cartuja de Granada. El exterior no traduce la riqueza que alberga el interior, limitándose a un vano de acceso de medio punto, rematado por una sencilla espadaña.
     En el interior destaca un lienzo de San Pedro asistiendo a las almas del Purgatorio, obra del siglo XVII, con una rica y efectista composición, de gran intensidad emotiva, especialmente en la parte inferior (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El exterior carece de interés, destacando como únicos elementos singulares la espadaña -de un sólo hueco- a los pies, y los volúmenes del camarín en la cabecera.
     Tiene una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos, partida por arcos fajones que descansan sobre un entablamento que recorre toda la nave y de la que penden placas recortadas; todo ello se decora, en determinadas zonas, por hojarascas de yeserías de tipo antequerano. Un arco trebolado da paso a la capilla mayor, de planta cuadrada y cubierta con bóveda de arista.
     Tras del altar mayor - hoy sin retablo- se abre el importante camarín dedicado al titular: Jesús Nazareno. Tiene este camarín seis lados cóncavos separados por pilastrillas de fuste cajeado y deprimidas por una aguda placa recortada que cuelga de los capiteles compuestos; el anillo es doble y extraordinariamente movido, rematándose en cúpula hexagonal y cupulino. Todo ello se decora con profusas yeserías de tallistas antequeranos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Ermita de San Sebastián, conocida también como la de Jesús Nazareno, fue edificada a finales del siglo diecisiete y documentada desde julio de 1681. Es una curiosa edificación ubicada dentro del casco urbano, erigida sobre una sola nave cubierta por bóveda de cañón con lunetos ricamente decorados. La capilla mayor es de base cuadrada con cerramiento de bóveda de aristas, frente al coro de balaustres de madera.
     Quizás lo más destacable sea el Camarín de Nuestro Padre Jesús Nazareno, auténtica joya arquitectónica del barroco. El camarín data de la primera mitad del siglo XVIII, y se relaciona con la arquitectura de la sacristía de la Cartuja de Granada y obras de Priego de Córdoba. Destaca también un lienzo de gran tamaño de San Pedro y un armario de madera tallada del siglo XVII que se encuentra en la sacristía (Diputación Provincial de Málaga).

Hornacinas de Ríogordo
     Existen en total 13 hornacinas y están repartidas por el municipio, siendo la de la calle Iglesia una de las más bonitas (Diputación Provincial de Málaga).

Mural turístico sobre "El Paso de Riogordo"

     Riogordo, uno de los pueblos típicos de la Axarquía situado a 35 kms. de Málaga, vive con emoción la Semana Santa. Desde 1951 se representa La Pasión y Muerte de Jesús (“El Paso”), tradición basada en unos pregones que datan del siglo XVII y en el que intervienen más de 500 actores aficionados de la localidad en un teatro al aire libre con capacidad para más de 6.000 espectadores. Este auto religioso, uno de los más peculiares y conocidos de España, obtuvo la consideración de fiesta de Interés Turístico Nacional en 1996 y, un año más tarde, el reconocimiento del Parlamento Andaluz.
     Su escenario en origen era un montículo con dos pequeñas elevaciones situadas en las afueras del pueblo. En la actualidad, debido al crecimiento y desarrollo del municipio, este escenario (de unos 8.000 m2) ha quedado dentro del núcleo urbano, constituyendo por sí mismo un elemento de arquitectura particular que despierta aún más la curiosidad y el interés turísticos/cultural.
     En este contexto y en una avenida principal del municipio, subiendo desde el ayuntamiento, existe un muro de 15 metros cuadrados aproximadamente que es visible a mucha distancia. Este muro, construido inicialmente de bloques de cemento, se ha adecuado mediante el Plan de Dinamización del Producto Turístico Axarquía a través de un mural cerámico con motivos que ilustran momentos de “El Paso”.
     El presupuesto de esta actuación ha sido de 12.087,20 € (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Etnográfico Municipal de Riogordo
     El Museo etnográfico municipal de El Paso, ubicado en la localidad de Riogordo, consigue reunir elementos muy característicos de los antiguos usos de la zona, gracias a la reconstrucción de lo que fueron antiguos molinos de aceite y harinero, así como un completo lagar con bañera de pisa de uva. El centro contiene una muestra amplia de los utensilios propios de las casas rurales del pueblo con las que pretenden mostrar al visitante la vida y costumbres de sus antepasados. Uno de sus principales atractivos es la antigua almazara sobre la que se levanta el edificio, situado en la calle Iglesia.
     Además, se puede contemplar en sus dos plantas otros elementos de factura antigua y tradicionales recuperados a través de distintas donaciones que se han realizado a este museo.
     Otro elemento que suma interés a este espacio expositivo es su sala de exposiciones, ubicada en la segunda planta, donde de forma temporal se muestran obras de pintores contemporáneos.
     En la planta baja, además de la lógica recepción, se encuentra un patio con entrada al molino de aceite y a las salas del Paso; bodegas con tinajas del siglo XVII; bodega del siglo XIX; molinos de aceite del XVII al XIX; lagar de pisar, sala de vino de la pasa; salón, cocina y molino harinero, todos del XIX; y un patio con un pozo y una fuente. 
     Ya en la planta primera, se ha instalado, además de la mencionada sala de exposiciones, una capilla de El Paso de Ríogordo, la representación de la Pasión de Cristo que convoca cada año a miles de personas. También se puede ver otro molino harinero y un dormitorio del siglo XIX.
     Horario de visita: jueves de 10:00 a 14:00. Viernes y sábado de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00. Domingos y festivos, de 9:00 a 17:00. En invierno el horario de tarde es de 16:00 a 20:00 (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, Ermita de San Sebastián o de Jesús Nazareno, Hornacinas, Mural turístico "El Paso", y Museo Etnográfico Municipal) de la localidad de Ríogordo, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

Más sobre la provincia de Málaga, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 5 de septiembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de Santiago, Ermita de la Veracruz, Arco de Entrada en Fuente del Cristo, Caños y Fuentes, Castillo Fortaleza del Rey Chico, Ermita del Santo Cristo del Calvario, Hornacinas, Museo del Cactus, y Puente Romano) de la localidad de Casarabonela, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santiago, Ermita de la Veracruz, Arco de Entrada en Fuente del Cristo, Caños y Fuentes, Castillo Fortaleza del Rey Chico, Ermita del Santo Cristo del Calvario, Hornacinas, Museo del Cactus, y Puente Romano) de la localidad de Casarabonela, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Sierra de las Nieves
     Superficie: 114 km2
     Altitud: 494 m
     Latitud: 36º 47'  -  Longitud: -4º 50'
     Distancia a Málaga capital: 46 km
Datos demográficos
     Población: 2.522
     Gentilicio: Moriscos
Ayuntamiento
     plaza de Buenavista, 1, 29566
     952456561 - 952456976     www.casarabonela.es
          Casarabonela está situada en las faldas de sierra Prieta y desde sus miradores se observa el Valle del Guadalhorce y el mar. De orígenes romanos y vestigios prehistóricos, Casarabonela es uno de los pueblos de la Costa del Sol que mejor ha conjugado su herencia romana, musulmana y cristiana. Sus tradiciones, paisajes y sabores te descubrirán recuerdos de un pasado mágico. Para los amantes de la naturaleza y la botánica, Casarabonela alberga una de las mejores colecciones de Europa de cactus.
     En Casarabonela no puedes perderte sus monumentos: 
     En tu paseo por Casarabonela descubrirás el alma morisca de este municipio en sus calles estrechas y encaladas que se adaptan al terreno. El espíritu cristiano aparece entre las hornacinas de las fachadas y en los templos del municipio. Y en esta combinación de culturas y religiones también hay lugar para la época romana, de la que encontrarás sus restos en el yacimiento Taivilla. Otro yacimiento destacable es el de Los Villares, ubicado en la parte baja del municipio y que pertenece a un antiguo poblado medieval.
     En la parte más alta del municipio se conservan los restos del castillo árabe de Casarabonela, declarado Bien de Interés Cultural y convertido hoy en un centro de interpretación. De la antigua fortaleza del siglo IX se conservan lienzos de murallas y cuatro torres. Además de su valor histórico, es un mirador excepcional. Pero el mejor lugar para otear Casarabonela es la plaza de Buenavista, conocida como "Los Poyos". Una preciosa balconada desde la que se divisa el Valle del Guadalhorce.
     Con respecto a la arquitectura religiosa, vale la pena visitar la iglesia de Santiago, de estilo gótico tardío. Este templo alberga la imagen de la Virgen del Rosario del siglo XVIII, el Museo de Arte Sacro y una colección de orfebrería de gran valor. Destaca también la ermita de la Veracruz, del siglo XVIII, y consagrada a la Virgen de los Rondeles.
     Por último, te recomendamos visitar el Molino de los Mizos, el Jardín Andalusí y el Jardín Botánico de Cactus "Mora i Bravard", uno de los mejores centros de cultivo de cactus de toda España. Allí encontrarás más de 2.500 especies de México, Sudáfrica, Madagascar o India, entre otros orígenes (Diputación Provincial de Málaga).
      A 45 km de Málaga, y situada entre las sierras de Alcaparaín y Prieta, los restos del Neolítico legitiman a este municipio como uno de los más antiguos de Málaga, y en sus alrededores se encuentra el yacimiento romano de Taivill. Asimismo, los orígenes de la estructura de la ciudad se documentan en época romana a través de los restos emergentes de las calzadas que comunicaban Málaga y Ronda con Casarabonela, a la cual algunos autores identifican con la Castra Vinaria, mencionada por Plinio. Qasr Bunaira fue importante centro en la revuelta de Omar Ben Hafsum, pero se convirtió en el 922 en base de operaciones contra Bobastro y en época nazarí fue bastión importante en la guerra de frontera; de su importancia durante la dominación musulmana, era el hecho de tener hasta cuatro mezquitas y su actual urbanismo demuestra la intervención musulmana. Casarabonela se rindió a Don Sancho de Rojas en 1487, y entre los primeros acuerdos establecidos por la población mudéjar y los cristianos, fue la cesión de una de las mezquitas para iglesia. Tras la expulsión de los moriscos, las tierras se repartieron entre repobladores procedentes de Extremadura y otras zonas de Andalucía. En 1574, Felipe II le concedió el título de Villa, según figura en la Carta Puebla que se conserva en su archivo municipal. Del castillo árabe sólo nos han llegado fragmentos de sus muros, conocido como Fortaleza del Rey Chico y está declarado Monumento por la Ley del Patrimonio Histórico Español.
     Su término municipal forma parte de la «Reserva de la Biosfera Sierra de las Nieves y su entorno», declarada por la UNESCO en 1995 (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Iglesia de Santiago
     Como la de Alozaina y Guaro, forma parte del programa de rehabilitaciones que el obispo Moscoso confió al arquitecto Pedro Díaz de Palacios. En 1605, se documenta su intervención en la parroquia, traba­jando como carpintero Juan de Bustamante, pero recibió importantes reformas en el s. XVIII. Tiene tres naves, separadas por arcos de medio punto sobre diez pilares de sección cuadrangular. La nave central, estuvo cubierta por una armadura con tirantes de lazo, pero actualmente presenta bóveda de medio cañón con lunetos y arcos perpiaños y las laterales con bóvedas muy rebajadas. La capilla mayor, se cubre con bóveda elíptica sobre pechinas, y a los pies se alza una tribuna de movido perfil; cerrando la nave de la Epístola se encuentra la capilla bautismal, cubierta con una lograda bóveda es­quifada. En la nave de la Epístola, el Sagrario forma un espacio unitario e independiente, con antecapilla y capilla cubierta con bóveda semiesférica sobre pechinas, resaltando la decoración de placas recortadas y yeserías que lo envuelve, que permite fecharlo justo al inicio del siglo XVIII. En las pechinas están pintados símbolos pasionarios y en los tímpanos, medallones con un Apostolado, obra interesante de la escuela sevillana del siglo XVIII. Su retablo es también de yesería, con pilastras cajeadas y decoración floral, al que se abre un camarín, también decorado, cuyo volumen cuelga sobre la calle, donde también son visibles restos de la fortaleza sobre la que se asienta.
     La primitiva imagen titular de esta parroquia estaba documentada como obra de Francisco Holguin, imaginero y dorador, afincado en Málaga desde 1572 y de Juan de Ribera, que la realizó para la Cofradía del Rosario de Casarabonela, y se identifica entre las que desa­parecieron durante la Guerra Civil; no obstante, en el camarín del altar mayor, podemos contemplar una magnífica talla de la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad, obra del siglo XVIII.
     Cuenta con un interesante patrimonio orfebre. En la nave central destacan las tres lámparas de plata, todas ellas datadas en el siglo XVIII, de los talleres del maestro Sánchez en Córdoba, y de los maestros Reina y José Peralta de Málaga. En la sacristía se encuentra la mayor  parte de este ajuar, destacando la Cruz parroquial en plata blanca decorada a buril, datada en la primera mitad del siglo XVII, y la corona de plata blanca, marcada por el platero antequerano Galbez, documentada en el último cuarto del siglo XVIII; una corona de plata dorada, de finales del siglo XVIII, una naveta de finales del siglo XVIII marcada, un portaviático en plata blanca con forma de pelícano, documentado en 1862 y marcado, un copón de plata blanca de la primera mitad del siglo XVIII, entre otras obras de platería, datadas en su mayoría en el siglo XVIII y en talleres andaluces (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
       La iglesia se encuentra en la parte alta del pueblo, junto al castillo. Consta de tres naves separadas por arcos de medio punto sobre diez pilares cuadrangulares; la central, que ha perdido su primitiva armadura con tirantes de lazo, se eleva a más altura de la que tuvo en principio y se cubre con bóveda de medio cañón con lunetos y fajones sobre la línea de imposta; las laterales con bóvedas muy rebajadas, también reforzadas con fajones, oculta su cubierta de colgadizo. En la nave de la Epístola se abre la capilla del Sagrario. 
     En el exterior la portada de los pies combina mármol rosa y negro. Tiene arco de medio punto entre pilastras toscanas dobladas que soportan entablamento y frontón partido enrollado, en cuyo centro aparece un óvalo con peinetón que encierra una cruz. La torre presenta cuatro cuerpos de planta cuadrada separados por impostas, rematándose en chapitel piramidal de tejas vidriadas.                
     En el camarín del altar mayor se encuentra la importante Virgen del Rosario (1,50 m.), obra en madera policromada de escuela vallisoletana de la segunda mitad del siglo XVIII. Importantísima es la colección de obras de orfebrería que guarda esta parroquia, la cual puede visitarse en el Museo de Arte Sacro, habilitado al efecto. 
     El edificio también dispone de un jardín parroquial que acaba de ser restaurado y abierto al público en el mismo horario de visita que la iglesia.
     Esta iglesia forma parte del programa de rehabilitaciones que el obispo Moscoso confió a Pedro Díaz de Palacios, cuya intervención está documentada en 1605 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Antigua colegiata construida sobre una antigua mezquita en el siglo quince. Es de estilo gótico tardío, pero ha sufrido a lo largo de la historia numerosas modificaciones.
     La planta del edificio es de tres naves separadas por arcos de medio punto. El interior está restaurado y es rico en imágenes y esculturas. Sobresale el altar y la zona de enterramientos, a la que se accede por unas pequeñas escaleras situadas bajo pesadas losas de mármol. En el exterior, destacan la portada y el campanario.
     El Museo de Arte Sacro, inaugurado en diciembre de 2003, se ubica en la antigua sacristía, tras el altar mayor, de la Iglesia de Santiago Apóstol.
     En 2001 la parroquia acometió una serie de obras en el templo debido al mal estado que se encontraba una de sus naves laterales. Fue en ese momento cuando se planteó contar con un espacio adecuado para exponer los fondos que hoy conforman el citado museo.
     Este Museo ha visto la luz gracias al convenio firmado por el Obispado y el Ayuntamiento y la financiación del Plan de Dinamización Turística de la Sierra de las Nieves.
     En la Antesala, podemos contemplar diversas pinturas religiosas, que van desde el siglo dieciocho hasta la actualidad. Destaca la pintura sobre cristal de "José Vendido", del siglo dieciocho.
     Entrando ya en la Sala Principal encontraremos, a la izquierda, y custodiadas en una hermosas vitrinas, diversas piezas de orfebrería en plata, destacando una custodia en plata dorada realizada en México en el siglo dieciocho; una Cruz parroquial, realizada en plata blanca en 1640; un Portaviático de plata blanca con la figura de un pelícano, de 1862; y una Corona de Espinas de plata blanca de 1847.
     En diversas vitrinas independientes podremos admirar varias esculturas policromadas: un Niño Jesús de la escuela de Martínez Montañez, del siglo diecisiete; y una Virgen de los Dolores, del mismo siglo.
     En la parte de la derecha, encontraremos en sus vitrinas diversos bordados, entre los que destacan un terno carmesí bordado en hilo de oro y donado por los Reyes Católicos en el siglo quince; y un Cordero Místico, también bordado en hilo de oro, de principios del veinte.
     Por último, en sus vitrinas centrales, encontraremos libros que datan del diecisiete en adelante.
     La mayoría de las visitas son guiadas previa cita con la Oficina de Turismo de la localidad (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de la Veracruz

     Obra del siglo XVIII, su estructura es de una nave, capilla mayor con bóveda semiesférica e interesante camarín, cuya cúpula se cubre con jugosas yeserías. Destaca su fachada, en ladrillo, estructurada en tres cuerpos y tres calles, en los que se abre una gran variedad de arcos ciegos y trilobulados, así como su espadaña. La ermita no esta acondicionada para ser visitada (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Construida a mediados del siglo dieciocho, su planta es de una sola nave, estando su interior cubierto con artesonado de madera y destacando en él el camarín, con un rica decoración en yeserías. En el exterior sobresale la portada de estilo mudéjar con espadaña (Diputación Provincial de Málaga).

Arco de Entrada en Fuente del Cristo
     Arco realizado con ladrillo de color rojo. En su parte superior aparece el nombre de Casarabonela. Fue construido después de la Guerra Civil y popularmente se le conoce como el Arco de la Fuente del Piojo (Diputación Provincial de Málaga).

Caños y Fuentes
     Se han recuperado los emplazamientos originales, con representaciones realizadas en azulejos pintados por un taller de cerámica artística local, haciendo referencias a diversos aspectos relacionados con la historia y con las tradiciones, usos y costumbres locales: la Reconquista, la presencia árabe, las faenas agrícolas y algunos lugares de interés natural.
     Una de las identidades de Casarabonela es el agua (Diputación Provincial de Málaga).

Castillo Fortaleza del Rey Chico
            Del castillo sólo se conservan pequeñas partes como trozos de murallas y cimientos de torres, que dan idea de la solidez y dimensiones que tuvo. En uno de los extremos de esta ruina se conserva un baluarte que se denomina "Sillón del Moro", apreciándose también numerosas bases de torres cilíndricas y cuadradas. También se conserva la "Cueva de las Palomas", galería subterránea que comunicaba el castillo con el exterior, y los restos de las dos calzadas romanas que enlazaban el castillo y su poblado con el castillo de Cártama, Coín y Málaga por el Sur y con el de Ronda por el este.
     Sus orígenes se remontan a fechas anteriores a la romana (Castra Vinaria) como se muestra en los numerosos hallazgos prehistóricos de este asentamiento. Teniendo en cuenta que en el 308 se construyó el castillo de Coín, se estima que la construcción de éste ronda esas fechas. Los árabes, la llamaron Casr Bonaira, más tarde castillo de Bonera y Bonela
     Arrebatado a los emires cordobeses por el rebelde muladí Umar Ibn Hafsun, éste lo convertiría en una de las mejores defensas de su amplio reino. 
     En la campaña de 1410, el señor del Carpio, García Méndez, derrota a los árabes de Casarabonela, viéndose el castillo mermado por los numerosos contraataques de sus anteriores moradores. De nueva posesión árabe pasa al poder de los Reyes Católicos, siendo recibida por Sancho de Roja, hermano del conde de Cabra, recogido este hecho por Aguado Bleye. La rendición de Ronda fue la que decidió la entrega de Casarabonela, en 1485 de Toledo.
     Prueba de la seguridad del castillo es el hecho transmitido por la tradición, que señala como en las finales luchas civiles granadinas, servirían de refugio a Boabdil, el rey chico (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Castillo de Qasr Bunayra data, en su mayor parte, del siglo décimo y está declarado como Bien de Interés Cultural, aunque de él perduran pocos restos, en concreto varias torres y algunos lienzos de muralla. No obstante, actualmente se está recuperando.
     Aunque posiblemente de origen romano, fueron los árabes los que le dieron su esplendor. Concretamente Umar ibn Hafsum en el 922 lo convirtió en su base de operaciones contra Bobastro; y es que en esa época nazarí fue un bastión importante en guerra de frontera. Por eso es el principal exponente del antiguo asentamiento árabe en el municipio creciendo en su entorno la ciudad islámica amurallada.
     Esta situación finalizó el 2 de junio de 1485 cuando los castellanos entraron en el municipio permaneciendo el uso de fortaleza militar hasta el siglo dieciocho (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita del Santo Cristo del Calvario
      Fue construida en el siglo diecinueve, y su edificación es de planta cuadrada, cubierta a cuatro aguas. El exterior de la ermita es un pequeño patio rodeado de flores. Desde esta ermita se puede disfrutar de asombrosas vistas (Diputación Provincial de Málaga).

Hornacinas de Casarabonela
     En Casarabonela existen 21 hornacinas ubicadas en las fachadas de las casas que albergan imágenes de Cristos y Vírgenes que, por si solas, son un atractivo turístico. Dada la antigüedad de las mismas se han ido deteriorando.
     Se llama hornacina y nicho al hueco coronado por un arco semicircular abierto en la superficie de un muro, para colocar en él una imagen votiva, urna o estatua religiosa. Se puede encontrar en el exterior y el interior de los edificios.
     El Plan de Dinamización Turística de la Sierra de las Nieves financió esta restauración en dos fases. En una primera se sustituyeron los marcos de aluminio por los de madera (tradicionales), y se realizaron diversos arreglos de albañilería e instalado puntos de luz en ellos; mientras que en una segunda fase concluyó el arreglo de las hornacinas pendientes (Diputación Provincial de Málaga).

Museo del Cactus
     El Jardín Botánico de Cactus Mora i Bravard de Casarabonela se encuentra situado en el marco incomparable de esta localidad malagueña, un pueblo blanco al pie de la Sierra de las Nieves, donde el visitante podrá encontrar una de las mejores colecciones de cactus y suculentas de Europa, con una variedad de más de 2500 especies, pertenecientes a diversas familias botánicas. De esta forma, y en un espacio reducido, se puede hacer un recorrido por diferentes continentes y países, y adquirir una visión amplia del cautivador y fascinante mundo de las plantas suculentas.
     Gestionado actualmente por el Ayuntamiento de Casarabonela, el Jardín tiene su origen en la importante colección de plantas suculentas que el matrimonio formado por Edwige Bravard y Joan Gabriel Mora reunieron, cuidaron y mimaron a lo largo de muchos años. Sus fundadores desarrollaron la afición y pasión por estas plantas en la isla de Mallorca, hasta que en el año 1995, buscando un clima más adecuado, se trasladaron a Andalucía y establecieron su colección en la actual ubicación del Jardín.
     Aunque el Jardín se encuentra relativamente alejado de la costa, a una altitud de 380 metros sobre el nivel del mar, las vertientes de Sierra Prieta, que se abren al sureste, ofrecen las condiciones micro-climáticas que se precisan para albergar la colección de cactáceas y otras plantas suculentas que en él se exhiben. Dentro de su caracterización general como mediterráneo, el clima ofrece ciertas tendencias subtropicales en sus diversas modalidades y grado de aridez, siendo el típico de los diversos hábitats naturales donde se desarrollan la mayoría de plantas suculentas (Diputación Provincial de Málaga).

Puente Romano
     Puente de origen romano aunque su estructura actual, con arco apuntado, es de época medieval y ha sufrido al menos dos reconstrucciones. Se encuentra en muy buen estado.
     Situado en la parte más baja del pueblo, junto a un arroyo, da acceso al antiguo camino empedrado que sube al pueblo, al que llaman La Calzada, en la actualidad cubierto de hormigón (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santiago, Ermita de la Veracruz, Arco de Entrada en Fuente del Cristo, Caños y Fuentes, Castillo Fortaleza del Rey Chico, Ermita del Santo Cristo del Calvario, Hornacinas, Museo del Cactus, y Puente Romano) de la localidad de Casarabonela, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

Más sobre la provincia de Málaga, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 27 de junio de 2024

El retablo cerámico de la Virgen del Perpetuo Socorro, en la hornacina de la calle Estrella, 2 (Iglesia de San Alberto - Oratorio de San Felipe Neri)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el retablo cerámico de la Virgen del Perpetuo Socorro, en la hornacina de la calle Estrella, 2 (Iglesia de San Alberto - Oratorio de San Felipe Neri), de Sevilla.
     Hoy, 27 de junio, se celebra la Solemnidad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el retablo cerámico de la Virgen del Perpetuo Socorro, en la hornacina de la calle Estrella, 2 (Iglesia de San Alberto - Oratorio de San Felipe Neri), de Sevilla.
     La Iglesia de San Alberto (Oratorio de San Felipe Neri), se encuentra en la calle Manuel Rojas Marcos, 4 (el acceso al Oratorio de San Felipe Neri se efectúa por la calle Estrella, 2); en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.
   En un extraño ángulo que forma las fachadas de la Iglesia de San Alberto con el Oratorio de San Felipe Nero se sitúan dos hornacinas. La mayor, al nivel de la calle, está tapada con una lona y no he logrado identificar la escena que representa; en la superior observamos el retablo cerámico de la Virgen del Perpetuo Socorro, de autor desconocido e iguales fecha y fábrica que el de San Felipe, en la fachada de la Iglesia, es decir la fábrica Navia, con todas las características propias del sagrado icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Solemnidad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro;
     El veintisiete de junio es la conmemoración de esta hermosa advocación de la Santísima Virgen María relacionada con un antiguo icono oriental, del siglo XIII o XIV, de autor desconocido, y que se ciñe al modelo iconográfico de la Stratsnaya o Virgen de Pasión, y que los Redentoristas celebran como fiesta.  Se muestra a la Virgen y al Niño Jesús, quien observa, aterrado, a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura pasión. Se agarra fuerte con las dos manos de su Madre que lo sostiene en sus brazos y lo observa con mirada melancólica. Esta imagen nos recuerda la maternidad divina de la Virgen y su amor y cuidado por Jesús desde su concepción hasta su muerte en Cruz.
       Durante siglos, la imagen original se veneró en Constantinopla, hasta la toma de los turcos en 1453, durante la que fue destruida. En ese siglo XV, una bella copia de la pintura perdida de Nuestra Señora se encontraba en manos de un comerciante cretense, cristiano piadoso y devoto de la Virgen María, que deseaba evitar a toda costa que el icono mariano se destruyera como tantas otras imágenes religiosas que corrieron con esa suerte durante la expansión musulmana hacia occidente. Para escapar con ella, se embarcó rumbo a Roma; pero ya en el mar se desató una violenta tormenta que puso en grave peligro al barco en que viajaba. Cuando ya todos a bordo se preparaban para lo peor, el mercader sostuvo en alto el icono de Nuestra Señora implorando socorro. La Virgen respondió a su oración con un milagro: la tormenta cesó de inmediato y las aguas se calmaron. Todos llegaron a Roma sanos y salvos. Luego, este devoto comerciante profetizaría que llegaría el tiempo en que en todo el mundo se veneraría a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, tal como sucede hoy en día. Pasado un tiempo, el mercader se enfermó de gravedad. Al sentir cercana la muerte, desde su lecho llamó a su amigo de más confianza y le rogó que le prometiera que se encargaría de colocar la pintura de la Virgen en una iglesia ilustre para que fuera venerada públicamente.  
     La cosa fue que el amigo no cumplió la promesa por complacer a su esposa que se había encariñado con la imagen, pero la Divina Providencia no había llevado la pintura a Roma para que fuese propiedad de una familia, sino para que fuera venerada por todo el mundo.  Nuestra Señora se le apareció al hombre en tres ocasiones, diciéndole que debía poner la pintura en una iglesia. El hombre discutió varias veces con su esposa para cumplir con la Virgen, pero ella se salió con la suya burlándose de él, diciéndole que alucinaba.  Un día, después de la muerte del esposo, la hijita de la familia, de seis años, vino hacia su madre apresurada con la noticia de que una hermosa y resplandeciente Señora se le había aparecido mientras estaba mirando la pintura. La Señora le había dicho que les dijera a su madre y a su abuelo que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro deseaba ser puesta en una iglesia. La madre de la niña prometió obedecer a la Señora, pero una vecina ridiculizó todo lo ocurrido e intentó convencer a su amiga de que se quedara con el icono, animándola a no hacer caso de sueños y visiones. En cuanto terminó de decir esto, comenzó a sufrir dolores tan terribles, que creyó que moriría allí mismo. Entonces invocó a Nuestra Señora pidiendo perdón y ayuda. La vecina tocó la pintura con corazón contrito, y la Virgen escuchó su oración, por lo que fue sanada instantáneamente. Ahora urgía a la viuda para que obedeciera a Nuestra Señora de una vez por todas. Con la intención de cumplir, ahora sí, con el mandato de Nuestra Señora, la viuda se preguntaba en qué iglesia debería poner la pintura. Entonces volvió a aparecérsele la Virgen a la niña y le dijo que quería que la pintura fuera colocada en la iglesia que queda entre la Basílica de Santa María la Mayor y la de San Juan de Letrán. Esa iglesia era la de San Mateo Apóstol. Los frailes agustinos, encargados de dicho templo, después de investigar todos los milagros y circunstancias relacionadas con la imagen, dispusieron que fuera llevada a la iglesia en procesión solemne el veintisiete de marzo de 1499. Durante la procesión, un hombre tocó la pintura y le fue devuelto el uso de un brazo que tenía paralizado. Colocaron la pintura sobre el altar mayor de la iglesia, en donde permaneció casi trescientos años. Amada y venerada por todos los fieles de Roma, sirvió como medio de incontables milagros, curaciones y gracias.
       En 1798, Napoleón y su ejército tomaron la ciudad de Roma. Exilió a Pío VII Chiaramonti y fueron destruidas treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo, que quedó completamente arrasada. Junto con la iglesia, se perdieron muchas reliquias y estatuas venerables. Uno de los agustinos, justo a tiempo, logró poner a salvo el icono.  Cuando el Papa regresó a Roma, le dio a los agustinos el monasterio de S. Eusebio y después la casa y la Iglesia de Santa María in Posterula. Una pintura famosa de Nuestra Señora de la Gracia estaba ya colocada en dicha iglesia por lo que la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue puesta en la capilla privada de los Padres agustinos. La imagen permaneció allí sesenta y cuatro años, casi olvidada, hasta que, a instancias del Papa, el Superior General de los Redentoristas estableció su sede principal en Roma, para lo que fueron construidas una casa y la Iglesia de San Alfonso. Uno de los Padres, el historiador de la casa, realizó un estudio acerca del sector de Roma en que vivían. En sus investigaciones, se encontró con múltiples referencias a la vieja Iglesia de San Mateo, sobre cuyas ruinas se elevaba la de San Alfonso, y a la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.  El Padre Michael Marchi, al hilo de ello, le comunicó que se acordaba de haber servido muchas veces en la Misa de la capilla de los agustinos de Posterula cuando era niño. Ahí, en la capilla, había visto la pintura milagrosa. Un viejo hermano lego que había vivido en San Mateo, y a quien había visitado a menudo, le había contado muchas veces relatos acerca de los milagros de Nuestra Señora y solía añadir: "Ten presente, Michael, que Nuestra Señora de San Mateo es la de la capilla privada. No lo olvides".
       Así los redentoristas supieron de la existencia de la pintura. Ese mismo año, a través del sermón inspirado de un jesuita acerca de la antigua pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, conocieron los redentoristas la historia del icono y del deseo de la Virgen de que esta imagen suya fuera venerada entre la Iglesia de Santa María la Mayor y la de San Juan de Letrán.  El jesuita lamentaba que el icono, que había sido tan famoso por milagros y curaciones, hubiera desaparecido sin revelar ninguna señal sobrenatural durante los últimos sesenta años. A él le pareció que se debía a que ya no estaba expuesto públicamente para ser venerado por los fieles. Les imploró a sus oyentes que, si alguno sabía dónde se hallaba la pintura, le informaran al dueño lo que deseaba la Virgen. Los redentoristas desearon ver el milagroso cuadro nuevamente expuesto a la veneración pública y que, de ser posible, sucediera en su propia Iglesia de San Alfonso. Así que instaron a su Superior General, Nicolás Mauron, para que tratara de conseguir el famoso cuadro para su Iglesia. Después de un tiempo de reflexión, decidió solicitarle la pintura al Papa Beato Pío IX Mastai Ferretti.  Como era muy mariano y había orado de niño ante la imagen, dictaminó que el cuadro milagroso de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera devuelto a la Iglesia entre Santa María la Mayor y San Juan de Letrán. También encargó a los Redentoristas que hicieran que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera conocida en todas partes. Así apareció y se veneró, por fin, de nuevo, el cuadro de Nuestra Señora.  Ninguno de los agustinos de ese tiempo había conocido la Iglesia de San Mateo. Una vez que supieron la historia, gustosos accedieron a la petición papal. Habían sido sus custodios y ahora se la devolverían al mundo bajo la tutela de otros custodios.
       A petición del Papa, los redentoristas obsequiaron a los agustinos con una buena pintura para reemplazar a la milagrosa. La imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue llevada en procesión solemne a lo largo de las vistosas y alegres calles de Roma antes de ser colocada sobre el altar, construido especialmente para su veneración en la Iglesia de San Alfonso. Empezó a venerarse de una manera especial el dieciséis de junio. El veintitrés de junio de 1867, la imagen fue coronada canónicamente por el Deán del Capítulo Vaticano.  El veintiuno de abril de 1866, el Superior General Redentorista había ya dado uno de los primeros ejemplares de copia del icono al Beato Pío IX. Se fijó su fiesta, como doble de segunda clase, el domingo antes de la fiesta de la Natividad de San Juan Bautista, en conmemoración de su coronación canónica, y por un decreto de mayo de 1876, se aprobó su Oficio y misa para la Congregación del Santísimo Redentor. Este favor más adelante se fue extendiendo, a la par que su Archicofradía, fundada en la Ciudad Eterna ese mismo año de 1876.  En 1913 se señaló su fiesta el veintisiete de junio, la fecha más cercana a su coronación libre en el calendario litúrgico, aunque en muchos lugares siguieron conservando por privilegio la celebración dominical, hasta que éste cesó definitivamente en 1973.
       Hoy en día, la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se ha difundido por todo el mundo. Se han construido iglesias y santuarios en su honor, y se han establecido archicofradías. Su retrato es conocido y amado en todas partes (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura de la Virgen del Perpetuo Socorro, de Antonio Cavallini, en el Retablo de San Expedito, de la Iglesia del Santo Ángel, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la calle Estrella, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la Iglesia de San Alberto, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre el Oratorio de San Felipe Neri, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 31 de diciembre de 2022

Los principales monumentos (Aduanas; Ayuntamiento; Capilla del Socorro; y Capillitas y Hornacinas) de la localidad de Ayamonte (I), en la provincia de Huelva

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Aduanas; Ayuntamiento; Capilla del Socorro; y Capillitas y Hornacinas) de la localidad de Ayamonte (I), en la provincia de Huelva.
Ubicación
     Situada en el litoral atlántico de la provincia, al oeste de la frontera con Portugal, se separa de ésta por el Río Guadiana.
Reseña histórica breve
     Esta zona ha estado poblada desde la Edad del Bronce. Los íberos se asentaron en la parte alta de la ciudad que denominaron "Aya" (monte), dominando la desembocadura del Río Guadiana.  Los Tartessos mantuvieron su denominación.  Se cree que éstos se asentaron en la zona de Punta del Moral (donde abundaban caños de agua).  Los romanos lo llamaron "Aya Montis" (el monte de Aya).  De esta época solamente quedan restos de una fortaleza.
     En el siglo XIII Sancho II de Portugal la conquistó a los árabes cediéndola a la Orden de Santiago. Posteriormente fue concedida en la dote nupcial de Beatriz de Portugal por el rey Alfonso X el Sabio. En los siguientes siglos fue pasando de manos portuguesas a españolas, hasta que en 1335 por el Tratado de Badajoz pasó a la corona de Castilla y Alfonso XI la cedió al condado de Niebla.
     La revuelta popular de intento de segregación de Andalucía en reino independiente el Marqués de Ayamonte
      En 1664 Felipe IV le concede el título de Ciudad.
     El paso de frontera entre España y Portugal se realizaba en un transbordador para personas y vehículos, y en 1992 se inauguró el Puente
Patrimonio artístico y cultural
     Iglesia del Salvador, del siglo XVI.
     Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias
     Convento de San Francisco.
     Convento de Santa Clara.
     Capilla del Socorro.
     Capilla de San Antonio.
     Capilla de Nuestra Señora del Carmen.
     Ermita de San Sebastián.
     Palacio del Marqués de Ayamonte.
     Casas del núcleo urbano, conocidas como "Los Brasiles".
     Mirador de La Villa.
     Molino de El Pintado.
Fiestas y tradiciones
     Semana Santa en Ayamonte.
     Carnaval de Ayamonte, mes de febrero.
     Procesión de la Virgen del Carmen de Isla Canela, 15 de Julio.
     Fiestas del Salvador, primera semana de Agosto.
     Fiestas Patronales de Nuestra Señora de las Angustias, la segunda semana de Septiembre.
     Fiesta de Nuestra Señora de las Angustias, día 8 de Septiembre
     Fiestas de San Antonio de Punta del Moral.
     Festival Internacional de Música Clásica, mes de agosto.
Recursos económicos y sociales
     La pesca, la acuicultura, la industria conservera, la agricultura y el turismo.
Gastronomía
     La tradición marinera se hace patente en los platos elaborados con productos del mar, como la raya en pimentón, atún a la ayamontina, sardinas asadas, los mariscos como la gamba fresca de la costa y las conservas, así como la famosa mojama y las salazones.
     Cabe destacar también los dulces, en particular la coca ayamontina, típica de Semana Santa (Diputación Provincial de Huelva).
      Ayamonte es conocido en los itinerarios romanos como Ostium Fluminis Anae, las bocas del río Anas. El municipio de Ayamonte está situado en el extremo suroeste de la provincia de Huelva, en la desem­bocadura del río Guadiana, a 52 kilómetros de la capital. El desarrollo urbano viene condicionado por su ubicación sobre una colina, derramándose por su falda. Su proximidad con Portugal y su carácter fronterizo han influido claramente en su historia. El topónimo Ayamonte aparece en su forma actual en el Libro de la Montería, del rey Alfonso XI, hacia 1344. En la Cantiga CCLXXIII es denominado por Alfonso X «Aimonte, riba d'a Guadiana».
     De la época romana nos han quedado algunos vestigios, como son el edificio funerario de Isla Canela, que formaría parte de un vasto complejo en el que se incluiría la factoría de salazón del pescado, y los restos arqueológicos del castillo, sobre cuyos fundamentos se construyó la fortaleza árabe. En 1238/1239, el rey Sancho II de Portugal conquistó Ayamonte y sus anejos, y los donó en 1240 a la Orden de Santiago. Es ocupada de nuevo en 1249 por el rey portugués Alfonso III, dando lugar a sucesivos enfrentamientos entre portugueses y castellanos por el control de la comarca. De nuevo pasa a la corona de Castilla en 1267, cuando queda fijada la frontera en virtud del Tratado de Badajoz, aunque seguía bajo el señorío de la Orden de Santiago. En 1287, Sancho IV vende Ayamonte y sus tierras a doña María Coronel, esposa de Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, con lo que fue incorporado a las posesiones de los Guzmanes.
     En 1396 se convierte en cabecera de un señorío jurisdiccional. A comienzos del siglo XV, Ayamonte, Lepe y La Redondela fueron permutados por la Orden de Santiago con Pedro Ponce de León, quien, a su vez, transfirió las villas a don Alonso de Guzmán, conde de Niebla. En 1458, por privilegio del rey Enrique III, fue segregado el territorio por don Juan de Guzmán III, conde de Niebla, para dársela a su hija Teresa de Guzmán, quien la aportó en dote a su casamiento con don Pedro de Zúñiga, hijo del duque de Béjar y señor de Gibraleón. En 1475, los Reyes Católicos otorgaron a Pedro de Zúñiga el título de conde de Ayamonte. En 1521, el emperador Carlos I concedió a Francisco de Zúñiga y Guzmán II el título de marqués y señor del estado de Ayamonte.
     En el siglo XVI, la actividad comercial de Ayamonte era incesante. Atracaban en su puerto navíos de gran tonelaje, y la villa esta poblada de alemanes, flamencos, franceses, sin olvidar los esclavos y esclavas de color, procedentes de Indias y de la isla de Santo Tomás, que originaron un cierto mestizaje. Al comercio europeo se añadía las constantes expediciones de marinos y comerciantes a América.
     Los años 40 del siglo XVII estuvieron marcados para la casa de Ayamonte por la conjuración portuguesa y por el intento de independencia andaluza. Parece ser que el marqués de Ayamonte, Manuel Silvestre de Guzmán, avisó su primo político, Juan IV de Portugal, de la operación que se tramaba para recuperar Portugal, y, a su vez el rey portugués prestó todo su apoyo al marqués de Ayamonte para conspirar, más que contra Felipe IV, contra su valido, el Conde Duque de Olivares. El marqués de Ayamonte y el conde de Niebla pretendían que Andalucía fuera un reino soberano. La conspiración de Portugal fue descubierta en diciembre de 1640, y en verano de 1641 se descubría la andaluza. El marqués de Ayamonte fue condenado a muerte y ajusticiado en 1648. No obstante, el mismo monarca Felipe IV concedió a Ayamonte en 1664 el título de muy noble y leal ciudad, por su participación en la defensa de la frontera, en su intento de recuperar Portugal.
     Vuelve a tener un protagonismo en los acontecimientos nacionales a la llegada de los franceses a España. En Sevilla se crea la Junta Suprema Nacional, pero, ante la presión francesa, la Junta sale de Sevilla y se establece en Ayamonte, denominándose junta Suprema de Sevilla en Ayamonte. La Junta imprimió en 1810 la Gaceta de Ayamonte, Boletín Oficial del Gobierno en el exilio, que, más tarde, al trasladarse la junta a Madrid, se denominaría la Gaceta de Madrid, que luego sería el actual BOE.
     Junto con Lepe y La Redondela, estuvieron bajo la jurisdicción episcopal de Silves (Portugal), por concordia entre la Orden de Santiago y el obispado de Silves de 19 de abril de 1263, hasta 1351 en que se reconocen los derechos espirituales a la iglesia de Sevilla. No obstante, permaneció como iglesia de patronato, bajo los marqueses de Ayamonte, bajo la jurisdicción episcopal de Sevilla, situación que perduró hasta la extinción de los señoríos.
     El paisaje urbano de Ayamonte está lleno de atractivo y singularidad. La diferencia de alturas entre la Villa y la Ribera, el blancor deslumbrante, con abundantes reflejos azules, y el uso generalizado de terrazas, ha proporcionado infinidad de perspectivas a los pintores ayamontinos. Es notable la influencia de la arquitectura gaditana del siglo XVIII, por las relaciones comerciales y personales de Ayamonte con Cádiz y Sanlúcar.
     El núcleo primitivo de la población se generó, posiblemente por motivos defensivos, en la zona alta del casco urbano, en el barrio medieval de La Villa, coronado por el castillo. A su amparo se situaba la parroquia del Salvador. Para la protección contra las epidemias, se construyó la ermita de San Sebastián, en un extremo de la población. También en alto se hallaba la ermita de San Benito y la de San Roque, hoy cementerio. Cercano a la parroquia fue edificado el Hospicio de Niños Expósitos o Casa Cuna, con su iglesia dedicada a Ntra. Sra. del Socorro. Bajando la calle Galdames, eje del barrio, un pilón recuerda la actividad agrícola de sus habitantes. Finalmente, el barrio llega a besar el Guadiana, con la construcción del convento de San Francisco. Como avanzadilla en la defensa de la población del barrio, se construyó el baluarte de Buscarruidos.
     Como en el caso de Huelva, el auge demográfico y económico de Ayamonte desde la Baja Edad Media y durante el siglo XVI, motivó que el municipio se extendiera por la parte baja de la ciudad, o barrio de La Ribera, que, con el tiempo, se convertiría en el centro comercial y económico. En él se construye la parroquia de Las Angustias, defendida por el baluarte de su nombre. El barrio quedaba consolida­do a mediados de la décimasexta centuria. A la collación de Las Angustias pertenecen el convento de La Merced y la ermita de San Antonio. En sus proximidades se abre el amplio espacio de la Plaza de la Laguna, presidida por el edificio del Ayuntamiento. Y, en su entorno, se desarrollan las principales calles comerciales de la ciudad.
     El auge de la población obligó a extender el caserío más allá del estero de La Ribera, por la zona conocida como el Salón de Santa Gadea, para cuya asistencia religiosa se ha edificado el templo parroquial de San Vicente de Paúl, según proyecto de Gonzalo y Pablo Cano Romero, de 1997.
     Otras entidades menores de población son las barriadas de Isla Canela, Punta del Moral y Pozo del Camino (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Ayamonte se asienta mirando al mar y al Guadalquivir. Y de este emplazamiento surge su realidad fronteriza y su vocación marinera. Ayamonte es villa histórica, puerto pesquero, límite territorial con Portugal y centro turístico. Por las calles de su cuidado caserío se oyen conversaciones en portugués, castellano e inglés.
     La ruta por el centro histórico de Ayamonte puede iniciarse en el paseo de la Ribera, espacio próximo al puerto deportivo que se halla sembrado de palmeras y bancos. La calle Rodrigo de Jerez nos sitúa frente a los sillares de la Casa Grande, edificio que fue mandado construir por don Manuel Rivera en 1745 a semejanza de las mansiones de la nobleza gaditana. Luce fachada que se adorna con molduras y labores de forja, y se organiza alrededor de un patio con arcos muy esbeltos y profusión de ventanas enrejadas. La casa Grande, convertida en centro cultural, alberga una colección de pintura contemporánea y un conjunto de cuadros que estaban repartidos por diversos centros. Entre ellos destacan las tablas flamencas que integraban el retablo mayor de la parroquia del Salvador. Fueron pintadas a mediados del siglo XVI por el artista Jan Sanders van Hemesen y recogen escenas de la pasión y muerte de Jesús.
     En una de las calles laterales se alza la capilla de San Antonio, fundada a finales del siglo XVII por el gremio de marineros. Una sencilla espadaña remata la fachada principal de una fábrica cuyas líneas exteriores se remarcan con fuerza sobre el azul del cielo. Contiene la imagen del Cristo de las Aguas, tallada a finales del siglo XVI por autor desconocido. Cerca se halla el templo de la Merced, que forma parte del gran recinto conventual fundado en 1640. En el interior se guarda un retablo barroco realizado por artistas portugueses y la imagen El Cristo de la Buena Muerte, ejecutada alrededor de 1635 y atribuida a la escuela sevillana. En una de las capillas se ha formado el Museo de la Hermandad de la Buena Muerte, que atesora piezas relacionadas con esta cofradía. Cuenta también con el antiguo claustro, rehabilitado tras décadas de abandono, que hoy se co­noce con el nombre de edificio Jovellanos y acoge en el primer piso el Museo Cofrade, que reúne carteles, documentos, fotos y hábitos de la Semana Santa de Ayamonte.
     La calle Huelva que venimos siguiendo deleita al paseante con el regalo de sus fachadas encaladas y la sor­presa de encontrar hornacinas con imágenes o pinturas piadosas que refulgen en el blancor de la pared. Pronto se desemboca en la plaza de la Laguna, centro vital de la ciudad, que ofrece sombra y descanso. La sombra es regalada por las 23 esbeltas palmeras que rodean el perímetro; y el descanso, por los bancos adornados con azulejos que recogen motivos de la historia local. En uno de los lados extiende su armónica fachada el edificio del Ayuntamiento. La puerta principal, abierta entre pilastras toscanas, invita a asomarse a un patio con fuente, columnas de mármol, zócalo de azulejos y rejas de mucha floritura que permite imaginar cómo eran los interiores de las casas nobles de Ayamonte.
     Desde la plaza citada nos desplazamos a la parroquia de las Angustias, templo con ínfulas de catedral que domina el barrio de la Ribera. Se cree que su construcción se inició en el segundo cuarto del siglo XVI, pero luego, en el XVIII, sufrió una completa reforma que adoptó trazas neoclásicas al llegar a la fachada. Anterior­mente, en el XVII, un baluarte artillero integrado en la muralla rodeó parte de la iglesia con el fin de reforzar las defensas de la villa y proteger la integridad del edificio frente a los ataques procedentes del Guadiana. Guarda la iglesia un rico patrimonio artístico, en el que destaca la imagen de San Diego de Alcalá tallada por Martínez Montañés y el retablo mayor -renacentista con tendencias protobarrocas- que fue contratado en 1644 con el escultor sevillano Matías Fernández Cardoso y en el que intervino el maestro ensamblador Andrés Díaz. En su hornacina central se venera el grupo escultórico de la Virgen de las Angustias, obra anónima de madera policromada ejecutada en el siglo XVI. Es la patrona de la ciudad. En el centro del retablo se encuentra el camarín de la Virgen, de estilo rococó, que fue construido en 1760. No se debe olvidar el artesonado que, desde la segunda década del siglo XVII, cubre la capilla mayor, calificado por los especialistas como el más interesante en su género de la provincia por la vistosidad de la policromía y la variedad de traza.
     Prosiguiendo el recorrido por Cristóbal Colón, se llega al convento de Santa Clara, fundado en 1639 y ocupado desde el siglo XIX por las Hermanas de la Cruz. Muestra en una de las fachadas un azulejo explicativo de su historia y en otra una ventana geminada, elegante y aérea, sutil como un suspiro. La calle Manuel Lerdo de Tejada, que discurre paralela a las aguas del Guadiana, nos sitúa en el lugar donde estuvo el convento de San Francisco. Se fundó en 1527 y de él quedó, tras el terremoto de Lisboa, sólo la única nave que tenía la iglesia monástica. Se conservó así un valioso artesonado mudéjar y un retablo que tiene la calle central ocupada por el sagrario y dos imágenes. En la mazonería se exhi­ben 16 pinturas sobre lienzo, cuyo autor se desconoce, que reflejan figuras de vírgenes, diáconos y santos y que, por el lenguaje manierista que profesa, se puede fechar a finales del siglo XVI. En 1610 hizo el trabajo de carpintería el artífice local Manuel Lamprea. Otros elementos de interés guarda el templo: inscripciones con textos del libro de los Salmos y, a ambos lados del presbiterio, pinturas que representan los escudos de armas del marqués de Ayamonte y la casa de Béjar.
     Muy cerca de San Francisco abre sus puertas el palacio del marqués de Ayamonte, enorme caserón que casi ha borrado exteriormente sus rasgos nobiliarios y hoy sirve de estudio y de museo al pintor Florencia Agui­lera. Grandes rejas protegen los espacios abiertos en la fachada horizontal. Se puede visitar tanto el espacio de trabajo del artista ayamontino como el patio de la Jabonería, que debe su nombre a haber sido inicialmente patio de caballos y luego fábrica de jabón. Hoy hace funciones de auditorio.
     Adosada a San Francisco se encuentra la capilla de la Soledad, que se ha convertido en la Casa Museo Hermandad de la Soledad, lugar donde se expone el patrimonio artístico-religioso atesorado por los cofrades a lo largo de los siglos.
     El llamado barrio de la Villa (parte alta de la ciudad, que en el medievo configuró el núcleo principal del caserío) concentra un grupo de edificios singulares. Se aconseja visitar la ermita de San Sebastián, que fue construida en torno al año 1500 y conserva de la época una portada de ladrillo con arco conopial; el llamado Pozo Nuevo, que suministraba agua a la población al menos desde el siglo XVI; el que a partir de 1674 fue hospicio de Niños Expósitos y más tarde Casa Cuna, complejo asistencial cuya capilla, consagrada a la Virgen del Socorro, alberga un retablo mayor del siglo XVIII; y la parroquia del Salvador, que fue levantada en el siglo XV y luce portada renacentista, torre barroca e interior de estilo mudéjar con tres naves.
     El itinerario por el casco histórico finaliza en el Parador. Está asentado sobre los restos de un castillo que estuvo ocupado por romanos y árabes. Desde los jardines se contempla la línea divisoria del Guadiana, el puente que comunica España y Portugal y las torres y tejados de Ayamonte. Al borde de la N-431 abre sus puertas desde 2008 el Ecomuseo Molino el Pintado, enclavado dentro del Paraje Natural Marismas de Isla Cristina. En el centro se invita a conocer el espacio natural, así como la historia y el funcionamiento del molino mareal.
     Pero Ayamonte también es villa marítima y pesquera. Ejercicio obligado es recorrer la avenida Muelle de Portugal, contemplar la anchura del estuario y sumergirse en el olor a sal y a trabajo abnegado. En la lonja tienen lugar las diarias subastas de pescado y del muelle salen los ferrys que se dirigen a Villa Real. El puerto deportivo se encuentra ubicado en la desembocadura del Guadiana, en las aguas tranquilas de la dársena. Allí, sobre el azul del agua, balancean su espera los barcos.
     Isla Canela y Punta del Moral son los dos núcleos turísticos que se han desarrollado en las playas de Aya­monte. Antes de llegar a ellos se apresuran a saludar al visitante la torre de Canela (siglo XVI) y el mausoleo romano. Luce la torre almenara una gallarda forma circular en medio de unos terrenos todavía no urbanizados, recordando que fue mandada construir por Felipe II para defender la costa de la invasión de los piratas. El mausoleo romano se esconde a orillas de la carretera que conduce a Punta del Moral. Puede fecharse en el siglo IV y presenta una cubierta de teja a dos aguas, algo raro en este tipo de monumentos funerarios. Quizás también hoy la torre desea proteger las fincas colindantes de una construcción desaforada. Pero debe decirse que tanto Isla Canela como Punta del Moral pueden ponerse como ejemplos de desarrollo turístico riguroso, contenido y hasta respetuoso con el entorno. Se ha cuidado también la estética de los nuevos edificios, que presentan toques de apariencia andalusí. Un paseo marítimo que se acerca a los 4,5 km de longitud, interrumpido por una zona verde con vocación de parque, une los dos núcleos urbanos (Pascual Izquierdo, Un corto viaje a Huelva. Guiarama compact. Anaya Touring. Madrid, 2012). 
     Privilegiada ciudad de poético nombre que se mece a orillas del Guadiana, en las proximidades de su desembocadura, importante puerto pesquero y paso fronterizo con Portugal.
Historia
     Poblada desde la Edad del Bronce, su nom­bre deriva del griego Anapotamon, que sig­nifica "sobre el río". De la época romana quedan las huellas de una fortaleza y el nombre con el que la denomina el Itinerario de Antonino: Ostium Fluminis Anae.
     En 1239, Sancho II de Portugal cedió la villa a la Orden de Santiago, tras conquistársela a los árabes. En 1335, después de su paso a la corona de Castilla por el Tratado de Badajoz, Alfonso XI la cedió a los Guzmanes del condado de Niebla. Felipe IV le concedió el título de ciudad en 1664. Participó activamente en la Guerra de la Independencia, colaborando en el éxito de las operaciones que el general Copons llevó a cabo en la zona.
Fiestas
     El Carnaval, prohibido en 1937 y recuperado a partir de 1975, goza de un gran prestigio en toda la región. Cuenta con concurso de comparsas y chirigotas, baile de disfraces, entierro de la sardina cabalgata. El 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, tiene lugar la procesión marítima con la imagen de la Virgen. Del 6 al 10 de septiembre se celebran las fiestas patronales en honor de la Virgen de las Angustias, con gigantes y cabezudos y corridas de toros.
Gastronomía
     En su mesa, de clarísima vocación marinera, sobresalen platos como la raya en pimentón, los chocos a la ayamontina, choco asado y aliñado en trozos pequeños con vinagre, cebolla, pimiento, aceite y sal, y las coquinas al ajillo.
Visita
     En Ayamonte se pueden distinguir tres zonas bien diferenciadas: el casco histórico, Isla Canela y la Punta del Moral.
     En el casco histórico resalta en primer lugar la gracia y el colorido de su caserío, con ejemplos de resonancia bajo medieval como el barrio de la Villa, las antiguas casas de indianos que se reparten por toda la ciudad y los denominados brasiles, casas de amplia superficie con un gran patio central, pintadas de blanco y añil. De la época romana y árabe sólo quedan los restos de un castillo, sobre los que hoy se asienta el Parador de Turismo. En la plaza de su nombre, en pleno barrio de la Villa, se encuentra la iglesia parroquial del Salvador. Construida en 1440 sobre los cimientos de una antigua mezquita, en estilo renacimiento, cuenta con tres naves y una hermosa torre barroca. Fuera de este barrio, camino del muelle norte por las calles Galdamés y Ciprés, se alcanza la plaza de San Francisco, donde se encuentra la iglesia del mismo nombre, obra de fines del siglo XIV, de una sola nave con cubierta de madera, tipo propio de la escuela sevillana del siglo XIV, declarado Monumento Nacional.
     En el número 2 de la misma plaza, prácticamente al lado del templo, se localiza el palacio del Marqués de Ayamonte, en el que tiene su estudio, visitable, el pintor Florencio Aguilera. Desde el palacio, entrando por la calle San Roque y dejando a un lado la plaza de toros, se llega a la plaza de Santa Clara, donde se alza la iglesia del convento de las Hermanas de la Cruz, antes de las Clarisas, bello edificio gótico. Cami­nando paralelamente al muelle de Portugal, se deja atrás la plaza de la Laguna, donde se encuentra el Ayuntamiento, y se llega a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Angustias, situada en la plaza de su nombre. Se trata de un notable edificio de planta basilical, de 1576. En el retablo mayor se halla el camarín con la imagen de la patrona de la ciudad.
Alrededores
     Isla Canela es la zona de playas y principal­ mente turística, encontrándose actualmente en pleno desarrollo, al contar con un proyecto que pretende convertir el lugar en la Venecia del Atlántico. La Punta del Moral es un poblado de pescadores cuyas arenas, en las bajamares del verano, se cubren enteramente de estrellas de mar (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Aduanas
     Fue levantado en el Muelle de Portugal, en el lugar conocido como El Baluarte. El solar puesto a disposición de Aduanas por el Ayuntamiento, en 1945. El proyecto y la construcción corrió a cargo del Estado. El edificio consta de dos plantas, y resulta una interesante mezcla de arquitectura local, por el horizontalismo y el juego de simetrías de vanos, con elementos de arquitectura castellana, como las pilastras de granito y los remates de pirámides con bolas. El gris de las molduras neobarrocas de granito destacan sobre el blanco de los paramentos. Presenta gran similitud de concepto con el edificio de Aduanas de Huelva, de 1949, calificado como destacado ejemplo de regionalismo arquitectónico (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Ayuntamiento
     El Consistorio Municipal se halla ubicado en el edificio conocido como Casa de la Laguna. La casa fue levantada de nueva planta por iniciativa de Manuel Rivero entre 1740 y 1742. Se sabe que la construcción estaba dirigida por un maestro de Huelva, cuyo nombre se desconoce, y que se utilizó piedra ostionera de Puerto Real para los muros traseros. La fachada principal tiene dos cuerpos, con cinco vanos en el inferior y tres en el superior. La planta baja está centrada en una puerta flanqueada por dos pilastras toscanas y enmarcada con una moldura quebrada y con el escudo de la familia en la clave del dintel. La segunda planta abre a la plaza tres balcones, cuyos vanos se rematan en frontones triangulares y curvo. Horizontalmente, corre sobre el conjunto un antepecho abalaustrado y centrado en un ático, apoyado en alerones, que alberga el reloj. De su interior primitivo se conserva el patio de columnas de Tavira. Los alfices y entablamento se adornan con relieves neorrenacentistas de escayola. Un zócalo de azulejos del mismo estilo envuelve el ámbito espacial, centrado en una fuen­te, que en origen sería un aljibe. Estos elementos decorativos fueron adquiridos en Casa Martínez y Rodríguez, de Sevilla.
     La Casa de la Laguna, llamada también Casa Marchena por la familia propietaria, fue adquirida en 1928, y adaptada a sede del Ayuntamiento por el arquitecto Jorge Gallego. Últimamente, entre 1996 y 2002, fue rehabilitado por Gonzalo Delgado Vizcaíno y Andrés Bruno Romero Montero (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Capilla del Socorro
     El Hospital de Niños Expósitos fue fundado en 1666 por el capitán Diego de Galdames, como  albacea  de  Francisco  de  Galdames Cano, ambos ayamon­tinos residentes en Lima. Para cumplir este encargo en Ayamonte fueron comisionados Juan Bautista de Zamora y Juan de Martos Lobo, por escritura de 4 de diciembre de 1664. De no lograrse la intención primera de fundar un convento de  franciscanos descalzos en la ermita de San Benito, estaban facultados para procurar licencia y adquirir  una casa para hospital de niños huérfanos, con capilla aneja, donde celebrasen a diario tres capellanes, quienes enseñarían a los niños acogidos en el centro.
     Formalizada la escritura fundacional en Lima, el 3 de octubre de 1666, y obtenidas las licencias oportunas del marqués de Ayamonte, Manuel Luis Manrique de Zúñiga, y del Provisor del Arzobispado, las obras comenzaron el 15 de octubre de 1668 y finalizaron en 1674.
     En 1868, la finca era descrita como compuesta de dos pisos, con sus galerías, patio con aljibe, cuadras, pajares, casa-torno para los expósitos, habitaciones para amas, tornera, capilla, con su sacristía y otras habitaciones correspondientes a la misma, corraleta, campanario, jardín, corralones y arboleda con sus tapiales correspondientes. La institución pasó a ser Casa Cuna y Ho­gar Infantil, a cargo de la Diputación Provincial. Los cuadros que adornaban sus dependencias se encuentran depositados en la Casa Grande, de Ayamonte.
     La capilla del Hospital de Niños Expósitos recibe el nombre de la Virgen del Socorro, por ser venerada en ella la imagen de su título. El edificio tiene planta de cruz latina y bóveda semie­sférica sobre pechinas, en el crucero. El resto se cubre con bóveda de cañón con lunetos. En el lado del evangelio del crucero, se abrió una capilla en 1994.
     El retablo mayor, que cubre la cabecera del presbiterio, fue encargado por Juan Eligio González al ensamblador ayamontino Juan González, y realizado en 1761, aunque no se doró y policromó hasta 1860, por el artista Francisco de Asís Cruz Leiría. El retablo, con tallas doradas y policromadas sobre fondos blancos, tiene un solo cuerpo de tres calles y ático semicircular. Se decora con estípites, hojarasca, jarrones y querubines. Un cruz de guía preside la hornacina central, de arco trilobulado. A ambos lados, sobre pedestal corrido, son veneradas las imágenes titulares.
     La Virgen del Socorro es obra del genovés Giacome Velardi, de hacia 1600. Fue restaurada por José Vázquez Sánchez en 1945, quien encontró en la espalda un documento con el nombre del autor de la imagen, y su domicilio sevillano. La imagen fue trasladada por la viuda del fundador desde el hornabaque en que se encontraba, y que recibió el nombre de El Socorrito, hasta esta capilla en 1675. El Nazareno parece ser obra anónima, también de hacia 1600. Impresiona el naturalismo de las heridas del rostro y manos, y la cabellera de pelo natural, que tradicionalmente se ha explicado como debidos a su proceden­cia americana. La imagen fue donada a la capilla por el navegante de la carrera de Indias, Ginés Alonso Romero (+l774).
     Sobre el brazo del crucero del lado de la epístola se adosa el retablo de la Milagrosa, de factura neoclásica. En los paramentos laterales de la capilla se conservan varios lienzos de un segui­dor de Murillo, del siglo XVIII: la Anunciación, los Desposorios de María, la Visitación, la Epifanía y la Huida a Egipto. Una imagen de vestir de la Virgen del Carmen, de taller valenciano de hacia 1900, se venera en una hornacina del lado del evangelio (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Capillitas y Hornacinas
     De las muchas capillitas y hornacinas que los vecinos colocaban en los exteriores de sus domicilios, por devoción privada, tan sólo se conser­van algunas. Algunas cruces, colocadas sobre los muros o en sendos pilares, pueden deberse a un Vía Crucis se que celebraba por las calles, o a cruces de caminos. Un hermoso templete es el que se sitúa sobre el pozo de la calle Galdames.
     En la casa de la calle Huelva nl 22, cercana a la calle Jovellanos, se encuentra una hornacina, rehundida en la fachada, en cuyo interior se alberga una urna de madera, decorada con rocallas, en la que se expone a la devoción popular un calvario, formado por el Crucificado y una Virgen Dolorosa de vestir. En el entablamento hay una placa en la que puede leerse la dedica­ción al Cristo de la Guadaña, y la fecha de 5 de mayo de 1778. La reja está formada por una tupida red de roleos, tornapuntas y ces contrapuestas, similar a la que puede verse en la fachada de la Casa Grande, obra del herrero ayamontino Machado (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Aduanas; Ayuntamiento; Capilla del Socorro; y Capillitas y Hornacinas) de la localidad de Ayamonte (I), en la provincia de Huelva. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia onubense.

Más sobre la provincia de Huelva, en ExplicArte Sevilla.