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sábado, 18 de abril de 2026

La desaparecida Pasarela, de Dionisio Pérez Tobía

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la desaparecida Pasarela, de Dionisio Pérez Tobía, de Sevilla.  
     Hoy, 18 de abril, es el aniversario de la inauguración (18 de abril de 1896) de la desaparecida Pasarela, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la desaparecida Pasarela, de Dionisio Pérez Tobía, de Sevilla.
     La desaparecida Pasarela, se encontraba ubicada en la actual plaza Don Juan de Austria es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo; en el Barrio de San Bernardo, del Distrito Nervión; y en el Barrio de El Prado-Parque de María Luisa, del Distrito Sur; en la confluencia de las calles San Fernando, Menéndez Pelayo, avenida de Carlos V, y del Cid.
     En los albores del siglo XX, y siguiendo el ritmo de la ciudad, crecía año tras año la afluencia de público al Campo de la Feria, aumentando cada vez más el tráfico de coches, carruajes y caballos que iban y venían por los dos arrecifes principales: el eje central que conectaba la antigua puerta de San Fernando con el paso a nivel del ferrocarril en la Enramadilla, actuales calles Carlos V y Enramadilla, y el eje transversal, correspondiente a la calle Industria –hoy Menéndez Pelayo y  avenida del Cid–, que conectaba la puerta de la Carne con el antiguo Convento de San Diego, actual Casino de la Exposición. El punto álgido del tráfico era el cruce donde ambos ejes confluían, en la desembocadura de la calle San Fernando, hoy ocupado por la glorieta Don Juan de Austria con la Fuente de las Cuatro Estaciones (1929), zona que muchos sevillanos siguen llamando “La Pasarela”.
     El ingeniero y fundidor Dionisio Pérez Tobía, en nombre de la compañía Pérez Hermanos que regentaba la fábrica de San Antonio, hizo llegar una pintoresca y atrevida propuesta al Consistorio para facilitar tanto la circulación como la seguridad de los peatones en los accesos y salidas del Ferial. La solución ideada fue un paso elevado turrifome, formado por dos arcos dobles que arrancaban directamente del suelo y se entrecruzaban formando un aspa en una plataforma central donde se elevaba un templete con mirador panóptico a 15 m de altura que estaba rematado por una esfera metálica o “cúpula”, coronada por bolas decrecientes y mástil, alcanzando la construcción un total de 20 m sobre el suelo, y un peso que sobrepasaba las 80 toneladas. 
     En planta, su extensión formaba una gran equis de 40 m de largo en diagonal. Estos arcos entrecruzados de La Pasarela lograban salvar 22 m de luz alcanzando los 6 m de flecha. Desde el nivel de la calle, arrancaban cuatro escaleras dobles en forma de pinza o tenaza orientadas, por un lado, al Paseo Catalina de Ribera, calle San Fernando y al arrecife que venía del convento de San Diego, donde se situaba la caseta del Ayuntamiento, y por el flanco opuesto a los paseos laterales del eje principal del Prado, desembocando directamente a los ángulos de las casetas del Casino Sevillano, emplazado en la acera derecha, y del Círculo de Labradores en la izquierda. Los cuatro dobles tramos de escalinatas confluían a su vez en cuatro plataformas octogonales a modo de amplio descansillo. Hasta aquí todo estaba sustentado por columnas de fundición con capiteles cúbicos de inspiración nazarí de ataurique y collarino bajo. A partir de este primer nivel de plataformas, las escaleras continuaban con un único tiro recto que las conducía a la plataforma superior, también octogonal pero de menores dimensiones, que funcionaba como un cruce de direcciones para el viandante. Este segundo tramo estaba cobijado por un templete formado por ocho columnas pseudo nazaríes unidas por arcos de herradura y alfiz calado con celosía romboidal, que recordaban paños de sebka almohades. En el centro del templete se ubicaba una escalera de caracol de tres tramos que conducía a la azotea circular; un excelente mirador panorámico del Prado de San Sebastián y de la ciudad de Sevilla. Otras ocho columnillas, más esbeltas y con finos arquillos de herradura hacían de base a la gran esfera de remate que coronaba el conjunto. 
     Alberto Villar explica que la Pasarela de Dionisio Pérez Tobía evidenciaba el conocimiento de las obras de Eiffel y de su famosa torre levantada para la Exposición Universal de París de 1889, cuya estructura es ahora versionada como una “miniatura” funcional, mimetizándose así la capital del Guadalquivir con la del Sena, tal como ocurrió medio siglo antes con la construcción del Puente de Triana y su sistema de arcos “Polonceau” que replicaban los del desaparecido puente del Carrusel. 
     En cuanto a su concepto general, destaca su marcada impronta industrial en la que predomina la ingeniería del hierro y sus formas propias: celosías de Cruz de San Andrés que unían los arcos principales a las rampas de escalera; el roblonado que fijaba las múltiples partes y elementos entre sí; o la esfera de remate, que encerraba otra más pequeña a la que se unía mediante radios, donde se instalarían potentes focos eléctricos. Estas piezas esféricas, por su forma evoca ciertos inventos científicos del momento, como la “esfera de plasma” de Nicola Tesla (1894), o las antenas navales de Aleksander Popov (1894) y Guglielmo Marconi (1895). 
     Descendiendo al detalle particular, su ornamentación resultaba un tanto ecléctica: las escaleras se cercaban con barandas de motivos vegetales circulares, de gusto rococó, mientras que las plataformas superiores se cerraban con una sencilla decoración de grandes picas. Las columnas y el templete versionan la arquitectura andalusí, al igual que el coronamiento de bolas decrecientes y aguja recuerdan el yamur islámico.
     Podemos catalogar la obra dentro de los “caprichos” de la arquitectura fin de siglo, en la que la presencia del hierro en los paseos, parques y jardines dejó todo un mundo de extravagantes construcciones en el que destaca la “Torre-Mirador”. La Pasarela aunaba varios conceptos en sí misma: era una pintoresca portada monumental de la Feria, punto de referencia en el horizonte sevillano del Prado y alrededores, lugar de encuentro, puente-pasarela peatonal, cruce de direcciones, torre-mirador panorámica e incluso atracción de feria. De noche se convertía en un gran arco de triunfo incandescente, gracias a las 798 luces de gas repartidas por las escaleras, plataformas y templete, y al coronamiento de un gran arco voltaico en su esfera. 
     La propuesta inicial para su edificación llegó el 22 de octubre de 1895. La fábrica de San Antonio se comprometía a su construcción y montaje sin cargo alguno para el Municipio, que quedaría como dueño de la estructura y encargado de su mantenimiento y cuidado, con la única condición de reservarse la empresa durante 10 años la explotación de la torre central y de los “cuatro pabellones de ángulo de la planta baja”, siendo libre y gratuito el paso de uno a otro lado de la Pasarela. Tras estudiar el proyecto y recibir los informes favorables del arquitecto y del ingeniero municipal, se firmó el acuerdo ante el notario Adolfo Rodríguez de Palacios el 12 de diciembre de 1895; y la flamante “Torre Eiffel sevillana” fue inaugurada en la Feria de Abril de 1896. La sociedad Pérez Hermanos cedió los derechos de explotación al barcelonés afincado en Sevilla Baltasar Pons y Pla, Ingeniero Jefe de los Ferrocarriles de la Cuarta División del Estado, que se dedicó a rentabilizar la torre central realizando en ella “unas instalaciones”; lo que nos hace pensar en una atracción de feria.  
     Antes de referirnos a las instalaciones llevadas a cabo en La Pasarela, se debe precisar que la primera atracción instalada durante la Feria no fue en el Real, sino en los jardines de Cristina Se trataba de una Montaña Rusa de madera, que entró en funcionamiento en las fiestas de 1890, diseñada por un ingeniero mecánico y construida por un carpintero ebanista, de la que tenemos constancia de que al menos estuvo en funcionamiento durante dos años. Desde entonces la llamada “calle del Infierno”, el parque de atracciones efímero más importante del mundo: “ha ido entretejiéndose en los campos de la Feria hasta integrarse como complemento mágico de asombros y risas”.  
     Para la revista “Blanco y Negro” en su edición de abril de 1894 el ilustre sevillano José de Velilla y Rodríguez nos la describía así:  
     “a un lado están los puestos de juguetes, encanto de los niños, cuyos ojos no se cansan de admirar, ni sus bocas de pedir; a otro los panoramas, teatros mecánicos y las barracas de los saltimbanquis (…) más allá el titiritero que se traga una espada, arroja por la boca cintas de colores y come estopa llameante; acullá los caballitos llamados tíos vivos, cuya marcha giratoria y vertiginosa acompañan el tamboril y el pito”.  
     Múltiples solicitudes llegaban al Consistorio para la edificación de atracciones en el Prado de San Sebastián. En 1908 se instalaron “columpios mecánicos” en forma de grandes barcazas. 
     Volviendo a La Pasarela, cabe destacar las “instalaciones” realizadas en su torre central por el ingeniero mecánico ferroviario Baltasar Pons i Pla. La obra en cuestión podría tratarse de una pequeña noria, como se observa en fotografías posteriores, fechadas hacia 1915, en las que se ve una atracción de estas características, con cestillos a modo de barcas para dos personas. Una estructura así concebida permitía vistas a la ciudad y al Campo de la Feria. Hacia 1900 se empezaron a instalar en los parques de atracciones de España este tipo de atracciones en hierro, que suspendidas a gran altura, como las norias o los “tranvías aéreos”, producían la literal sensación de volar entre quienes se atrevían a subir.
     Para Alberto Villar, la Pasarela tuvo un valor más pintoresco que utilitario: “llamaba mucho más la atención de los usuarios la picaresca posibilidad de catar unos centímetros de pantorrilla femenina, aprovechando las airosas escaleras”. En este sentido, una propuesta llegada al Consistorio en 1902 pretendía vestir los barandales de la Pasarela con percalina de distintos colores en donde colocar anuncios publicitarios pues “con ello se evitaba de rechazo el retraimiento de las señoras, de subir las escaleras de la Pasarela, a causa de las indiscretas miradas de los viandantes”.  
     La comisión municipal de Ferias y Festejos se encargaba cada año de la decoración del Ferial y de cómo adornar La Pasarela. En 1911, creyéndose próxima la Exposición Hispanoamericana, le colgaron las banderas de los países de la América Hispana y se iluminó la torre con una gran corona imperial. 
     Quizás fue la Pasarela la “obra efímera más duradera” de la Feria, referente en el paisaje del Prado de San Sebastián durante 25 años. Tras realizarse el ensanche definitivo de la calle San Fernando y del arrecife a Enramadilla -actuales calles Carlos V y Enramadilla-, La Pasarela fue desmontada en 1921 arguyendo problemas de estabilidad estructural. Sus 81.297 kilogramos de hierro fueron vendidos al peso, como chatarra a un industrial de Almería por 45.738 pesetas.  
     Desde entonces, volvieron al Real, en el sitio de la Pasarela, las portadas monumentales e instalaciones efímeras. Ya con la Feria trasladada a su ubicación actual en Los Remedios, en los años setenta y ochenta del siglo XX, se montaron varias portadas efímeras en homenaje a esta peculiar construcción de la arquitectura del hierro sevillana (Alejandro Prada Machuca, La arquitectura e ingeniería del hierro en Sevilla y su difusión por Andalucía occidental y Canarias (1845-1926), 2025).
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Más sobre la plaza Don Juan de Austria, en ExplicArte Sevilla.

martes, 2 de septiembre de 2025

Los principales monumentos (Museo Victorio & Lucchino, Paseo Alfonso XIII y Jardín Reina Victoria, Mirador del Río Genil, Puente de Hierro sobre el Río Guadalquivir, Plaza de Andalucía, Capilla de las Angustias, Murallas, Puerta del Sol, Alhóndiga, Palacio de los Portocarrero, Ermita del Buen Suceso, Alcazaba, y La Tercia) de la localidad de Palma del Río (y III), en la provincia de Córdoba

      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Museo Victorio & Lucchino, Paseo Alfonso XIII y Jardín Reina Victoria, Mirador del Río Genil, Puente de Hierro sobre el Río Guadalquivir, Plaza de Andalucía, Capilla de las Angustias, Murallas, Puerta del Sol, Alhóndiga, Palacio de los Portocarrero, Ermita del Buen Suceso, Alcazaba, y La Tercia) de la localidad de Palma del Río (y III), en la provincia de Córdoba.


Museo Victorio & Lucchino.-

     Ubicado en el Espacio Creativo y Cultural Santa Clara acoge entre sus históricas estancias los bienes cedidos por la fundación Victorio & Lucchino al Ayuntamiento de Palma del Río, que incluyen sus diseños y otros objetos significativos.
     Entrada: Gratuita
     Dirección: Calle Santa Clara, S/n.
     Horarios: Viernes y Sábados de 12:00h a 20:00h Domingos de 10:00h a 14:00h.
     Más Información: 957644370 / 682924225 (Diputación Provincial de Córdoba).

Paseo Alfonso XIII y Jardín Reina Victoria.-
     Este paseo nació en el siglo XVIII sobre terrenos del Llano de San Francisco.
     Se creó como un lugar de expansión hacia el río entre álamos negros y blancos. Se le dotó de dos calles arboladas.
     Junto a éste se encuentran los Jardines Reina Victoria, el Teatro Coliseo, El Recinto Ferial, el Mirador del Genil, la Ribera de los Niños… (Diputación Provincial de Córdoba).

Mirador del Río Genil.-
     Ofrece vistas sobre el Río Genil en su curso más bajo, cercano a su desembocadura. Desde donde podemos ver el Puente de San Fco. Javier, una isleta del río y una Alameda conocida popularmente como «Alameda del Suizo».
     Coincide con la localización de una antigua «azuda» y pertenece a las instalaciones de una antigua harinera (molino de harina). Es un lugar idóneo para pasear, con Escaleras, Rampa y Bancos para sentarse (Diputación Provincial de Córdoba).

Puente de Hierro sobre el Río Guadalquivir.-
     El puente está tendido en un terreno de vega con el amparo por el norte de los últimos cerros de Sierra Morena. Esta situación hizo necesaria la creación de dos estribos hasta el cauce del río siendo el situado al sur sobre la planicie muy largo, para poder elevar el puente y salvar la zona inundable.
     La obra tiene una longitud aproximada de 800 mts., con una parte central donde se desarrolla el ingenio metálico de 297 mts. Los estribos son viaductos de piedra con arquerías. Presenta resaltes, a modo de apeaderos o contrafuertes, en algunos tramos.
     La construcción es a base de pilas de piedra de paredes interiores atalauzadas con esquinas de sillería de arenisca y líneas de imposta resaltadas en el arranque de los arcos. Todos los arcos son de medio punto con rosca ligeramente destacada. En las enjutas de los arcos sobre el aplacado de sillarejos que sirven de recubrimiento destacan unos fondos en piedra de perfil ondulado. La línea superior se regulariza con una moldura compleja en piedra, a modo de cornisa, sobre la que están colocados los pretiles. Los estribos descritos debieron ser construidos algún tiempo antes de la instalación del puente metálico sin haberse podido precisar la fecha exacta. Terminan los extremos en unos fuertes macizos, ligeramente atalauzados y fajados con molduras.
     El puente metálico es una estructura formada por dos vigas continuas triangulares de perfiles metálicos. Estas vigas limitan la calzada y la sostienen, apoyándose en cuatro pares de pilas cilíndricas de carcasa metálica con pedestal y capitel. Las vigas que están arriostradas entre si por tirantes y cruces de San Andrés de hierro penetran profundamente en el lecho del río. Actualmente, estos elementos han sido reforzados con hormigón armado y capa de rodadura.
     La estructura se encuentra pintada en gris, y dispone de unas placas con la siguiente inscripción: Anciens.Etab TS Coil 1885 París (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Proyectado por los hermanos Darget, es un ejemplo de fuerza y sobriedad de la denominada arquitectura del hierro.
     Se construye como consecuencia de la creación de la línea férrea que une Córdoba y Sevilla a finales del siglo XIX sobre un primitivo puente de madera.
     Está declarado Bien de Interés Cultural.
     Situado en la Antigua entrada a Palma del Río (Diputación Provincial de Córdoba).

Plaza de Andalucía.-

     La plaza mayor, sede del Ayuntamiento nació en el arrabal desde el siglo XIV y tomó su actual configuración en el XVI con la creación del Palacio Portocarrero en su nueva ubicación y la regulación de las Casa Consistoriales. Es entorno a esta plaza donde se regula el Consejo y sus dependencias como el la tercia, la Alhóndiga, los juzgados, la cárcel y una estructura que permita la convivencia y la fiesta. La evolución de este popular lugar con los siglos, concentró en este espacio público la Sala Capitular, el lugar de reunión del Corregidor, Regidores, Alguacil Mayor Portero, los hombres que «ayuntados» reunidos, constituyen el Ayuntamiento.
     Por su forma, rectangular pero con una disposición de tráfico circular, fue por siglos la Plaza de Toros de Palma del Río. Los grandes eventos nacionales y locales se celebraban con luminarias y festejos taurinos colocando un entramado de maderas para el callejón y el público, así como el alquiler con mejores vistas de los balcones del Cabildo. A finales del siglo XIX perdió esta función.
     Una plaza que ha recibido muchos nombres a lo largo de su historia, Plaza del Cabildo, Plaza Mayor, Plaza del Concejo, Plaza de las Casas Consistoriales, Plaza de la Constitución, Plaza del Ayuntamiento, y durante el régimen franquista se llamó Plaza del Comandante Baturone. En 1972 se presentó el proyecto de nueva Casa Consistorial, derrumbando el viejo edificio neoclásico, derribando los arcos de la calle Ruiz Muñoz y Feria con la plaza, y levantándose el actual edificio. Ya en democracia, se decidió llamar al epicentro de la vida municipal palmeña con el nombre de Plaza de Andalucía. El 29 de diciembre de 2015 la Corporación Municipal en Pleno aprobó su rotulación como Plaza Mayor de Andalucía. En esta plaza se encuentra hoy la sede de la oficina de turismo.
     EQUIPAMIENTOS E INFRAESTRUCTURAS: Señalización de información turística
     ACCESIBILIDAD: Accesible para todo el mundo, es un recurso turístico abierto.
     HORARIOS Y DÍA DE CIERRE: Recurso turístico abierto (Diputación Provincial de Córdoba).

Capilla de las Angustias.-
     Cuenta la historia, que los moros atacaron la villa de Palma en el año 1483 por la puerta norte. Los defensores optaron por quemar aquella puerta del arco y así impedir el paso de las tropas musulmanas. La victoria fue sonada y llamaron todos al lugar, Arquito Quemado. Dispuso la señora Francisca Manrique, que la imagen protectora de la Virgen de las Angustias fuera colocada en el interior de aquella torre. Así nació un nombre singular de la toponimia palmeña.
     En esa torre se construyó en el siglo XVIII una pequeña capilla barroca en un espacio cuadrado cupulado sobre pechinas y con linterna. Cuatro nichos cubiertos con bóveda conforman los laterales. Una escalera en lado. En el altar hubo por siglos una pintura de la Virgen de las Angustias. Aquí tenía lugar la novena y velá en honor a la citada Virgen.
     EQUIPAMIENTOS E INFRAESTRUCTURAS: Señalización de información turística, escaleras.
     ACCESIBILIDAD: Parcialmente accesible para personas con movilidad reducida.
     HORARIOS Y DÍAS DE CIERRE: Según visitas establecidas por la Oficina de Turismo.
     PRECIOS: Entrada gratuita (Diputación Provincial de Córdoba).

Murallas.-

      El núcleo originario de la villa de Palma del Río lo constituye el recinto amurallado que comprende dos estructuras diferenciadas: la Alcazaba, de posible origen almorávide, y la Cerca, construida por los almohades a finales del siglo XII, y que formaría parte del conjunto de recintos militares levantados en Al-Andalus bajo su dominio en una época de inseguridad en que esta zona era frontera con los cristianos.
     La Cerca rodea la antigua villa con sus muros de tapial (donde hoy son visibles los restos de los latiguillos de madera que sujetaban los encofrados), de unos dos metros de ancho y entre 6 y 8 metros de alto. Los flancos sur y oeste de la muralla almohade están menos fortificados al estar protegidos por el Genil que discurre a sus pies. El adarve superior está protegido al exterior por almenas rectangulares, de las que quedan algunas originarias y otras restauradas. Tiene once grandes torres prismáticas de 11 metros de altura, dos accesos originales con puertas con entrada en recodo en la salida al Camino de Écija, y un tercer acceso realizado en el siglo XVI, al final de la C/ Santa Clara. Junto al castillo, en el lienzo de la C/ Los Rosales, se localiza uno de los accesos originales, el llamado Arquito Quebrado. Este lienzo, de orientación este-oeste, tiene una longitud de 95 m y su altura, irregular a causa del deterioro en la zona superior, rebasa muy poco los 5 metros desde el nivel actual de la calle, careciendo de almenas y adarve. En su extremo este se unía originariamente a la torre poligonal llamada de las Angustias, la única del recinto de disposición ochavada, torre donde se alojaba una de las dos puertas en recodo mediante las que se accedía al interior de la villa. Presenta seis filas de agujeros, impronta dejada por las agujas o cárceles, separadas unas de otras 9 centímetros y quedando la primera de ellas a 30 centímetros del nivel actual de la calle.
     El segundo de los accesos originales, Puerta del Sol o Puerta Este, se abre delante de la parroquia de la Asunción y del antiguo Palacio de Portocarrero. Forman un pasadizo con gran arco y bóveda de crucería reforzada por potentes nervios de ladrillo, cuya clave luce cuatro escudos. Su decoración de cardina gótica tardía podría dar una fecha cercana a finales del siglo XV o comienzos del XVI. Ello está indicando las reformas llevadas a cabo en el recinto fortificado por la familia Portocarrero.
     El Castillo-alcazaba se encuentra en el ángulo noroeste de la Cerca, entre la C/ Los Rosales y la C/ Río Seco.
     El recinto acogería la medina en la que existió una mezquita, hoy desaparecida, en la actual Iglesia de Santa María. Fuera del recinto existió un arrabal (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El recinto amurallado de Palma del Río, declarado Bien de Interés Cultural BIC, es un espacio de contacto físico con la historia de esta ciudad. Las murallas fueron en un principio, una alcazaba o castillo que ocupaba el ángulo noroeste del recinto próximo a un meandro del río Genil. Cinco torres definían un espacio pentagonal, unidas por los muros, apenas ya visibles éstos y escasamente sus torres, como la llamada Mesa de San Pedro.
     Los almohades, reforzaron el castillo almorávide, ampliando sus defensas militares con nuevos muros y más y mejores torres. La cerca almohade cuenta con amplios lienzos de muralla fortalecidos por gran número de torreones, que afortunadamente se conservan. Mirando al norte se encuentra una de aquellas viejas puertas en recodo, que en época cristiana se reforzó con su nueva forma hexagonal y donde se construyó en su interior una capilla a la Virgen de las Angustias. La otra puerta, igualmente con la técnica defensiva de recodo, se encuentra al este, dando a la plaza del Cabildo. En ella se abrió un arco, conocido como Puerta del Sol, y sobre la misma el balcón del palacio. Recientemente, se ha recuperado los arcos de herradura de la defensa en recodo.
     EQUIPAMIENTOS E INFRAESTRUCTURAS: Señalización de información turística
     ACCESIBILIDAD: Accesible para personas con discapacidad, no dispone de baño.
     HORARIOS Y DÍA DE CIERRE: Es un recurso turístico abierto
     PRECIOS: Entrada gratuita (Diputación Provincial de Córdoba).

Puerta del Sol.-
     Esta es la puerta principal de entrada al Recinto Amurallado, a este recinto se accedía a través de dos puertas una de ellas es esta puerta que se trata de la puerta Este y otra es la puerta Norte llamada Torre Capilla de las Angustias. Sobre esta puerta se encuentra el balcón del Palacio de los Portocarrero.
     Esta puerta tiene una apertura lateral que la realizan los Almohades como técnica de defensa llamada entrada en recodo, de esta forma si los enemigos intentaban entrar al recinto eran atacados desde la torre, desde la muralla y desde encima de la puerta. Por encima de la puerta podemos apreciar un sistema de defensa que tenían los Almohades llamado MATACÁN, este sistema consistía en tirar desde ahí arriba aceite hirviendo.
     La cúpula es de nervios, ya que tiene distintos nervios unidos todos a un mismo centro.
     ACCESIBILIDAD: Accesible para personas con discapacidad.
     HORARIOS Y DÍA DE CIERRE: Sin horario, es un recurso turístico abierto
     PRECIOS: Entrada gratuita (Diputación Provincial de Córdoba).

Alhóndiga.-

     Actualmente es la sede de la Oficina de Turismo de Palma del Río, antiguamente en el siglo XVI se encontraban las tiendas de Palma a través de estos arcos la gente compraba los productos. La planta alta era la continuación del balcón del Palacio de los Portocarrero.
     Más tarde sería casa de vecinos, para distintas familias.
     Actualmente el Ayuntamiento rehabilita la estructura del edificio y lo usa como sede de Oficina de Turismo.
     EQUIPAMIENTOS E INTRAESTRUCTURAS: Guía, Escaleras, Ascensor y Señalización de información turística.
     ACCESIBILIDAD: Accesible para personas con discapacidad y dispone de baño.
     HORARIOS Y DÍA DE CIERRE: De lunes a viernes de 10-14h. y de 16:30-19h., sábados de 10-14h. y de 16:30-18:30h. y domingos de 10-14h..
     PRECIOS: Entrada gratuita (Diputación Provincial de Córdoba).

Palacio de los Portocarrero.-
      Palacio del S.XVI en el cual se distinguen claramente las distintas etapas y superposiciones que ha sufrido este edificio hasta llegar a nuestros días. 
     Consta de dos plantas que se articulan en torno a dos patios cuadrados con elegantes arquerías sobre columnas de mármol, ricos artesonados y una interesante fachada coronada por arquerías. El cuerpo principal del palacio se encuentra en contacto con ambos patios presentando su fachada principal a uno de ellos mediante logia de dos plantas de altura con arco de medio punto sobre columna de mármol. 
     La otra edificación es de tres plantas con cubierta a cuatro aguas. Estas dos piezas principales se articulan en esquina por medio de un gran patio con galerías en todos sus lados. De su fachada principal destaca un interesante balcón de estilo plateresco, con balaustrada de hierro cincelado, flanqueado por dos columnas corintias sobre grandes ménsulas y sobre esto un coronamiento donde destaca el escudo de armas de los Portocarrero (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Palacio de Portocarrero junto con sus jardines botánicos, forma un conjunto espectacular único en España al combinar un Alcázar Almohade (S. XI) con un palacio renacentista (S. XVI).
     El Palacio se encuentra enclavado en el corazón de Andalucía, en la Fértil Palma del Río, entre Córdoba y Sevilla. Una joya arquitectónica que estaba oculta y en estado de ruina, tras muchos años de cuidadosa restauración, vuelve a brillar de nuevo.
     Descubra el Paraíso milenario con una riquísima historia mezcla de civilizaciones que se forja en la leyenda romana (s. II d.C.).
     Al visitar el Palacio y pasear por sus patios y jardines nos envuelve su grandiosa y mágica atmósfera, una mirada exclusiva a la cultura española, a un modo de vida aristocrático que sigue vivo y donde se cuidan los detalles. Disfrute de un paseo por el tiempo.
     El recinto ha sobrevivido al paso del tiempo y se encuentra ahora en todo su esplendor, listo para organizar cualquier tipo de evento exclusivo que pueda desear al más alto nivel: visitas guiadas al palacio y sus jardines, visitas teatralizadas, eventos privados, reuniones de empresa, fiestas temáticas, celebraciones de bodas, veladas árabes, cursos de pintura, de cocina o flamenco, degustaciones, almuerzos o cenas creativas, fines de semana culturales, etc. (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita del Buen Suceso.-
      Construida en el siglo XVIII de autor  desconocido. Su planta es de cruz latina, con bóveda de cañón, y el crucero está resuelto con una bóveda calada semiesférica, tratada con pinturas decorativas, y con cubierta de planta octogonal que destaca sobre el resto de los volúmenes. Es de estilo barroco de gran sencillez compositiva.
     Al fondo, tras el altar, va adosada la sacristía, con techo abovedado y tres huecos de iluminación de distribución simétrica abiertos a un pequeño patio.
     A la derecha, recayente a fachada, existen unas dependencias de dos plantas de altura, con una escalera que, a su vez, permite el acceso al coro, situado sobre la entrada al templo. Estas dependencias se conectan directamente con la sacristía a través de un estrecho patio al que se abren los huecos de iluminación del crucero. En el plano opuesto, estos huecos están cegados pues todo el lado izquierdo de la construcción es medianería con la finca colindante.
     La fachada es de una gran simplicidad constructiva y compositiva, con una sencilla portada coronada por un frontón correspondiente al hastial de cubierta y con un campanil dispuesto ortogonalmente al plano de fachada.
     El edificio, en su historia más reciente, ha albergado funciones de escuela, actividades parroquiales y culturales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A principios del siglo XVIII, en 1723 según leemos en la fachada, se levantó la ermita de Ntra. Sra. del Buen Suceso. Puede ser que el buen suceso ocurrido fue conmemorar un hecho naval, un barco salvado milagrosamente de una tempestad tal como recogen las pinturas e inscripciones de la bóveda.
     La iglesia fuera del casco histórico fue cercada por edificios adosados, que le han restado visibilidad. Destruida en la Guerra Civil, permaneció cerrada, luego fue academia y hoy está ocupada por la Hermandad del Santo Entierro, que le da vida con un hermoso nacimiento en los días navideños.
     No obstante es admirable la sencillez y belleza de esta ermita con una portada de ladrillo con curioso arco trilobulado y flanqueado por estípites adosados como soporte apalastrado. Aún podemos distinguir su pequeña espadaña, su coqueto coro y su magnífica cúpula octogonal en el crucero. La cúpula aparece profusamente decorada con motivos vegetales pintados y las pechinas con pinturas alusivas al escudo de Palma. La nave está cubierta por bóveda con lunetos, donde se hace referencia a la conmemoración naval con un elegante barco y sus velas desplegadas.
     EQUIPAMIENTOS E INFRAESTRUCTURAS: Señalización de información turística
     ACCESIBILIDAD: parcialmente accesible para personas con movilidad reducida.
     HORARIOS Y DÍAS DE CIERRE: Según horarios de culto
     PRECIOS: Entrada gratuita (Diputación Provincial de Córdoba).

Alcazaba.-

     Alcazaba o castillo, de posible origen almorávide, que se encuentra en el ángulo noroeste de la Cerca (recinto amurallado); subsisten ruinas con torreones y murallas.
     Se trata de una cerca medieval muy bien conservada de finales del siglo XI-principios del XII, que albergaba una alcazaba.
     La alcazaba está situada en el extremo noroeste, tiene una planta cuadrilonga con un muro que seguía el antiguo meandro del Genil, un muro orientado al norte quebrado por dos torres, de la primera de las cuales partía la cerca exterior y un muro al este defendido por tres torres. Se completaba con un tramo al sur que cerraba en quiebro, de donde partía la cerca de la villa. Entre 1940-73 se rellenó con escombros hasta una cota aproximada  de 2-2,40 metros.
     La cerca la construyen  los almohades a principios del siglo XIII. Parte del norte  -de la alcazaba- y sigue en línea recta hasta la Puerta Quemada y otra torre, se curva en dirección sureste en un tramo con cuatro torres hasta llegar a la Puerta del Sol o de la Villa. Sigue en dirección suroeste otro tramo con otras cuatro torres, hasta la esquina, hoy sin torre, punto desde donde parte un lienzo en arco hasta llegar al muro de la alcazaba. Su construcción es a base de tapial con tongadas de dos metros de espesor y una altura aproximada de seis a ocho metros. Tuvo un adarve superior protegido por almenas. En 1914 se demolió parte de la muralla.
     La Puerta del Sol tiene un espacio interior cubierto con una cruceta de arcos en diagonal a modo de nervios sobre ménsulas en esquina de piedra labrada y con clave de piedra en la que se esculpen cuatro escudos. Sobre estos nervios de ladrillo, cuatro plementos de bóveda gallonada de ladrillo en sardinel. La Puerta Quemada es poligonal, en forma de L con un espacio interior cupulado sobre pechinas con linterna y unos nichos laterales con bóvedas de cañón. Se convirtió en capilla de la Virgen de las Angustias en 1770 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

La Tercia.-
      Es un edificio de planta ligeramente trapezoidal, pues salvo la fachada posterior que traza un leve achaflanamiento, el resto es prácticamente un rectángulo. Aparece exento, rodeado de la vía pública, extramuros, muy próximo a la Puerta del Sol.
     Consta de dos pisos y planta basilical, compuesta de tres naves -la central más alta- comunicadas entre sí hacia su mitad por sencillos arcos de medio punto realizados con ladrillos. Una de las naves de la planta inferior se cubre mediante bóveda de cañón realizada con ladrillos de plano, en tanto que las demás lo hacen con armaduras. La del extremo derecho, según nos situamos frente al edificio, es de grandes proporciones, pues ocupa toda la nave y sigue el tradicional sistema mudéjar de ladrillo por tabla, con grandes jácenas -algunas de ellas sin desbastar, en realidad, a modo de rollizos- y tornapuntas para reforzar las jácenas, ya que se embuten en los muros laterales. 
     Al fondo se hizo, quizá con posterioridad, una escalera rústica de madera. A la derecha, se conservan unos sencillos pesebres. La planta superior está muy transformada. No conserva los techos originales, sólo algunos marcos de puertas, realizados con vigas de madera toscamente labradas, y una ventana que da hacia el palacio, con reja antigua. 
     Las cuatro fachadas siguen conservando su aspecto primigenio. La principal muestra dos alturas. En la planta baja se abren tres puertas: una mayor a la izquierda, en forma de medio punto rebajado, otra a continuación de medio punto, y otra próxima al extremo opuesto, de medio punto rebajado. Salvo la primera que tiene más luz y flecha, las otras dos son bastante estrechas; eso sí, es palpable al cruzarlas el extraordinario grosor de los muros. A la derecha de la última puerta referida se halla una ventana sencilla con reja, que se eleva sobre el zócalo. En esta misma planta se abren tres pequeños vanos de iluminación y, sobre todo, de ventilación: uno a la derecha de la puerta intermedia, otro por encima de la puerta derecha y otro culminando la ventana extrema. En el segundo nivel sólo hay tres huecos pequeños que únicamente tenían como finalidad airear el grano cosechado para evitar su podredumbre a causa de la humedad. El material empleado es ladrillo, que aparece enlucido y enjalbegado. 
     Curiosamente, el edificio no remata en hastial, sino que los tejados se independizan, quizás obligados por la gran anchura del edificio, por lo que los cuerpos laterales se cubren con teja árabe dispuesta a un agua, en tanto que el central tiene su tejado a cuatro vertientes, dos más largos para los costados del edificio y otros dos faldones cortos que dan respectivamente a la fachada principal y a la posterior. 
     La fachada trasera carece de puertas y los vanos son los mismos pequeños que hay en la principal. En cuanto a la recayente al palacio, consta de un vano en la planta inferior y tres en la superior. Su mayor tamaño indica que debieron ser agrandados para su conversión en edificio cultural. Algo parecido ocurre en el lado opuesto.
     Actualmente, se están concluyendo las obras que convertirán la antigua tercia en Escuela de Música, si bien ya anteriormente conoció la reforma de finales de los años 80, llevada a cabo por la escuela taller, que, intentando preservar su aspecto primigenio, hizo de este edificio primeramente Casa de la Juventud y después, Museo Local de Palma del Río, ahora en fase de traslado al cercano convento de Santa Clara, una vez terminada su restauración. De ahí que hoy se halle en buen estado de conservación y, a pesar de haber perdido la característica rampa de estos almacenes, tiene a su favor conservar el aspecto característico, sobre todo externo, de esta arquitectura protoindustrial. También preserva con marcada autenticidad la planta baja, tanto por sus bóvedas de ladrillo como por sus techumbres con rollizos, algunos de considerable escuadría. 
     La intención actual de acondicionar el edificio para Escuela de Música pasa por respetar los elementos originales, con el fin de que no pierda su valor etnológico. 
     Está pendiente la investigación del Archivo que contiene la documentación de la Casa de los Portocarrero que en el futuro arrojará luz sobre la época de construcción, pues ni siquiera la tercia cuenta con elementos artísticos que ayuden a su datación. Se concibió como un almacén sin concesión al ornato; era puramente funcional. 
     Hasta ahora este edificio venía siendo identificado como las caballerizas del palacio de los Portocarrero, el cual está justamente al otro lado de esta estrecha calle. Para establecer este uso del edificio lo único que se argüía era la presencia de pesebres en la nave central, pero carece de lógica que el propio palacio no tuviera entre sus dependencias alguna para este fin y que hubiera que cruzar la calle para preparar las caballerías. Más parece que fueran destinados estos pesebres a los animales que trasladaban hasta aquí el grano y con un uso más bien temporal, hasta que terminaran de descargar todas las bestias de una misma recua. 
     Probablemente, la escalera se abriera al piso de arriba con posterioridad, con el fin de adaptar el inmueble a otros usos, tal y como ha sucedido en otros edificios de almacenaje, ya que las bestias subían por la doble rampa, hoy desaparecida, que se hallaba en el costado izquierdo de la tercia, según se mira de frente.
     Descartada, por tanto, la posibilidad de que se tratara de las caballerizas de palacio, hay que mirar alrededor para darse cuenta de la importante ubicación de la tercia: extramuros, junto a la Puerta del Sol, en la antigua muralla almohade reutilizada por los cristianos, al lado del palacio de los Portocarrero, señores de Palma, del cual sólo la separaba la calle, al final de la cual se halla la iglesia parroquial de la Asunción y el convento de Santa Clara, y, muy cerca, el de los dominicos.
     Hasta tanto la investigación del Archivo confirme la hipótesis y una vez desechada la idea de que esto fuera las caballerizas, hay que ir planteando que se trataba de una tercia señorial, mandada construir por los Portocarrero con el fin de almacenar las cosechas de sus tierras (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).


     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Museo Victorio & Lucchino, Paseo Alfonso XIII y Jardín Reina Victoria, Mirador del Río Genil, Puente de Hierro sobre el Río Guadalquivir, Plaza de Andalucía, Capilla de las Angustias, Murallas, Puerta del Sol, Alhóndiga, Palacio de los Portocarrero, Ermita del Buen Suceso, Alcazaba, y La Tercia) de la localidad de Palma del Río (y III), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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jueves, 15 de febrero de 2024

El sitio arqueológico del Amarguillo, en El Coronil (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico del Amarguillo, en El Coronil (Sevilla).  
   La mayoría de los restos cerámicos se detectan en varias manchas oscuras del terreno, que pueden tratarse de fondos de cabañas. Su extensión aproximada es de 3000 metros cuadrados. Destacan varias hachas pulimentadas encontradas en el yacimiento, en cuanto a cerámica se observan vasos de paredes verticales, cuencos de tendencia semiesférica con carena alta, etc. También se detecta cerámica gris orientalizante e ibérica con decoración a bandas. Se trata de un asentamiento rural de modestas proporciones, con una cronología desde el Bronce Final a época ibérica (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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viernes, 28 de octubre de 2022

La antigua Estación del Ferrocarril de Cádiz-San Bernardo, de F. Frilhe y Agustín Jubera (actualmente Mercado Puerta de la Carne y Gimnasio Enjoy San Bernardo)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la antigua Estación del Ferrocarril de Cádiz-San Bernardo, de F. Frilhe y Agustín Jubera (actualmente Mercado Puerta de la Carne y Gimnasio Enjoy San Bernardo), de Sevilla
     Hoy, 28 de octubre, es el "Día del Tren" en España, una efeméride en la que se conmemora la puesta en marcha de la primera línea férrea peninsular, entre Barcelona y Mataró, un 28 de octubre de 1848, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la antigua Estación del Ferrocarril de Cádiz-San Bernardo (actualmente Mercado Puerta de la Carne y Gimnasio Enjoy San Bernardo), de Sevilla.
    La antigua Estación del Ferrocarril de Cádiz-San Bernardo (actualmente Mercado Puerta de la Carne y Gimnasio Enjoy San Bernardo), se encuentra en la avenida de Cádiz, 33; en el Barrio de San Bernardo, del Distrito Nervión.
   La red ferroviaria se dividía al norte de la ciudad para acometer a dos estaciones: la de Plaza de Armas y la de Cádiz situada en el barrio de San Bernardo. En este caso, la explotación del trazado correspondía a la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces, llamada también de Cádiz, por ser la línea que conectaba Sevilla con la ciudad gaditana.
     La estación completa una zona donde se combinan infraestructuras de transportes y actividades industriales con las viviendas del histórico arrabal de San Bernardo: en el año 1924 J. Talavera y J. L. de Casso construirán el puente de San Bernardo y a la Real Fundición de Cañones del siglo XVIII, se le unirá otras naves industriales para este uso y otras destinadas al mantenimiento y servicio que se derivan de la estación ferroviaria. La localización de la estación quedó fijada en el año 1859. Con la estación situada en el barrio de San Bernardo se iba a consagrar una barrera que mutilará durante algo más de un siglo la relación del barrio con la ciudad y con los espacios abiertos más próximos, como el Prado de San Sebastián o los Jardines de Catalina de Ribera y de Murillo. Como la estación Plaza de Armas, el edificio del año 1859 era provisional, situación que se prolongó hasta 1901 cuando se construyó la estación definitiva.
     Se ajusta al modelo de estación de paso, con edificio principal con entrada y fachada a plaza delantera y una nave de andenes que se adosa en paralelo. Construida por Les Ateliers Metalúrgiques Sociétes Anónymes y proyectada por los ingenieros F. Frilhe y Agustín Jubera, mantiene similitudes con la Estación del Norte de Madrid. Al ser una estación de paso, los viajeros tenían que cruzar los andenes para subida o bajada de los trenes, denotando el modelo ciertos problemas funcionales.
     Todo el programa de servicio y uso administrativo de la estación se resuelve en el edificio principal, de clara composición clásica, con un cuerpo central que se destaca levemente del plano de fachada. La nave de estructura de hierro adosada presenta una construcción más simple que la de Plaza de Armas. Entre los pilares de la nave, se diseñaron unas vidrieras que cerraban parcialmente el espacio de los andenes. Actualmente en desuso se estudia por parte del Ayuntamiento la incorporación de esta inmueble como equipamiento para el barrio de San Bernardo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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Horario de apertura de la antigua Estación del Ferrocarril de Cádiz-San Bernardo, actualmente Mercado Puerta de la Carne:
           De Lunes a Sábado: de 08:00 a 15:00

Página web oficial de la antigua Estación del Ferrocarril de Cádiz-San Bernardo, actualmente Gimnasio Enjoy San Bernardo: www.mercadosevilla.com/el-mercado/

Horario de apertura de la antigua Estación del Ferrocarril de Cádiz-San Bernardo, actualmente Mercado Puerta de la Carne:
           De Lunes a Viernes: 07:00 a 23:00
           Sábados y Domingos: 9:00 a 21:00
           Festivos de Apertura: 9:00 a 15:00

Página web oficial de la antigua Estación del Ferrocarril de Cádiz-San Bernardo, actualmente Gimnasio Enjoy San Bernardo: www.enjoy.es/center/enjoy-san-bernardo/

domingo, 22 de mayo de 2022

El Puente de Hierro, en Tocina-Los Rosales (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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    El Puente de Hierro de la línea Mérida a Sevilla salva el paso sobre el río Guadalquivir, entre los municipios de Villanueva del Río y Minas y Tocina, en la provincia de Sevilla. Junto a él se localiza la fábrica de cementos del Carbonal, y el apeadero del mismo nombre.
     Es un puente de estructura metálica formado por dos vigas de celosía con los cordones inferior y superior conectados a modo de Viga Pratt, es decir, con diagonales que convergen hacia el centro, sobre tablero inferior formado por dos vigas principales de cordón recto. Este puente cuenta con 5 tramos, sobre apoyos de grandes dimensiones, que cubre una luz de 315 metros entre apoyos. En su apoyo sur el cordón superior es parabólico estando arriostradas superiormente.
     Este puente constituye un notable ejemplo de la arquitectura del hierro en la provincia de Sevilla.
     El 24 de marzo de 1869 se otorgó la concesión del ferrocarril Sevilla a Mérida al ingeniero y diputado Manuel Pastor y Landero.
     En 1872 comenzaron las obras de construcción por sus dos extremos Mérida y Tocina-Empalme, actualmente Los Rosales. El tramo entre Los Rosales, -cerca de Sevilla en la línea de esta ciudad a Córdoba- y Villanueva del Rio y Minas, era el de mayor interés de explotación pues daba salida a los carbones de las minas de La Reunión, que eran ampliamente utilizados como combustible por las compañías ferroviarias de Andalucía, y posteriormente por la MZA.
     En 1876 se inauguró la línea férrea Mérida a Sevilla, con estación y apartadero en Villanueva del Río y Minas.
     Esta nueva infraestructura supuso una mejora ostensiblemente en el transporte del carbón a los diferentes almacenes de distribución de la M.Z.A
     En 1952 este Puente de Hierro es forrado de hormigón sobre su estructura original.
     La importancia de este ferrocarril como minero, lo demuestra el hecho de que, además de transcurrir por la zona minera de Villanueva del Río y Minas recogiendo su carbón, confluyeron en él, a través de otros ramales, el tráfico de mineral del Cerro del Hierro, y el que generaba la fábrica de El Pedroso, convirtiendo a esta línea en la más característica de transporte de graneles MZA (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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jueves, 21 de abril de 2022

El Castillo del Hierro, en Pruna (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     El Castillo del Hierro, se encuentra en la Ctra. A-360 Pruna-Olvera, Km. 1,5; en Pruna (Sevilla).
     De origen árabe, su construcción está fechada a mediados del siglo XV. Magnífico ejemplo de castillo roquero fronterizo, gozaba de un eficaz observatorio desde el que se avistaba al enemigo.
     El nombre «Castillo de Hierro» hace referencia a la dificultad para conquistarlo, pues su doble muralla, el grosor de sus muros, la ausencia de puerta, dos aljibes y lo escarpado de la peña lo hacían inexpugnable. La edificación, que servía de refugio a los pruneños, está situada en la parte más alta de la roca y da nombre a la localidad.
     Dice la leyenda oral cómo fue una de las conquistas de la población perteneciente al Reino Nazarí por Reino de Castilla: el rey de Castilla, posiblemente Alfonso XI, viendo la imposibilidad de conquistar el Castillo de Hierro donde estaban refugiados los pruneños, mandó a sus soldados a capturar unos machos cabríos (de largos y retorcidos cuernos) que estaban pastando en un alcornocal cercano. Esperó a una noche sin luna, ordenó que ataran a los cuernos antorchas, los acercaran a la roca, prendieran fuego a éstas y los jalearan para que subieran por la peña. Cuando los pruneños vieron acercarse las luces pensaron que un poderoso ejército se les aproximaba y decidieron lanzarse al precipicio que hay en la cara oeste antes de entregarse al rey castellano. Tal fue la cantidad de sangre derramada que llegó hasta un arroyo cercano que desde entonces se conoce como Arroyo Sanguino (Turismo de la Provincia de Sevilla).
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domingo, 13 de febrero de 2022

El Castillo del Hierro, en Fuentes de Andalucía (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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   El Castillo del Hierro, se encuentra en la plaza de España, 4, y calle Monjas, 6; en Fuentes de Andalucía (Sevilla).
     Durante el siglo XIV, la corona castellana, en su afán de defender la frontera de los nuevos territorios conquistados del Reino Nazarí de Granada, diseña una línea de defensa basada en castillos y torreones salpicados a lo largo de la frontera del Reino Granadino, creándose la conocidísima “franja morisca”. El Castillo del Hierro fue creado para salvaguarda el reino de Sevilla de las posibles incursiones nazaríes y fue vendido por el rey a unos señores que tuvieron que añadir a sus apellidos el topónimo del lugar, es decir, Fuentes. Y es a partir de entonces donde comienza la historia del Fuentes como Villa.
     Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, el castillo ha llegado a nosotros en un estado de conservación pésimo, restando de su fisionomía la torre del homenaje, los lienzo de murallas o hastiales del antiguo palacio del siglo XVIII y 3 torres defensiva del flanco de la Plaza de España (Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía).
     Se trata de un castillo de origen musulmán, probablemente almohade o incluso anterior, que fue transformado y adaptado entre los siglos XV y XVI para servir de residencia a los señores de Fuentes. A principios del siglo XIV el castillo fue concedido por Alfonso XI a Alvar Pérez de Guzmán, y comprado posteriormente por Alfonso Fernández, quien fundó el mayorazgo del Castillo de Fuentes en 1378, dando el nombre al linaje. En el siglo XVII el castillo palacio fue objeto de una nueva rehabilitación, para seguir adaptándose como residencia. 
     El castillo ocupaba un lugar estratégico desde el que podía controlar los antiguos caminos mercantiles, como el Carril de la Lana, que pasaba por la localidad. La estructura del castillo se conserva prácticamente íntegra, aunque su fisonomía original permanece oculta por las construcciones que le fueron adosadas a lo largo del tiempo. El castillo está flanqueado por torres salientes de planta rectangular en los cuatro ángulos y en el centro de cada uno de sus lados. El acceso original al recinto se realizaba a través de un arco apuntado enmarcado en un alfiz, hoy tapiado. En su lugar, se ha abierto un nuevo acceso.
     La torre del homenaje se encuentra junto a la entrada, y presenta dos plantas de cámaras superpuestas y una última planta que hace se azotea. La entrada original daba al patio de armas, y estaba cubierta por una bóveda de cañón. En el centro del recinto hay un aljibe abovedado.
     En los siglos XV y XVI se realizaron diversas obras de adaptación, y en el siglo XVII, de rehabilitación, todo ello para adaptarlo a su nuevo uso residencial. No obstante, su uso debió decaer hacia la segunda mitad del siglo XVII.
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domingo, 23 de febrero de 2020

El Puente de Triana, o de Isabel II


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Puente de Triana, o de Isabel II, de Sevilla.
   Hoy, 23 de febrero, se conmemora el aniversario de la inauguración (23 de febrero de 1852) del Puente de Triana o de Isabel II, y que mejor día que hoy para Explicarte el Puente de Triana o de Isabel II, de Sevilla.
     El Puente de Triana, o de Isabel II [nº 83 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 21 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra, salvando el cauce (actual dársena) del río Guadalquivir, entre la confluencia de las calles Arjona, Reyes Católicos y el paseo de Cristóbal Colón; y la plaza del Altozano.
   La luz del puente, incluyendo los estribos, es de ciento treinta y seis metros y medio y de ciento sesenta y dos metros, la anchura entre barandas es de trece metros y cuarenta centímetros y la luz de los arcos de sus tres vanos, de cuarenta y tres metros y cuarenta y seis centímetros.
   La estructura se compone de cuatro bases de piedra, dos pilas centrales y dos estribos laterales, entre las que se abren tres vanos iguales, contando además con un arco marinero también de sillería. Cada vano está constituido por cinco arcos gemelos de hierro colado unidos por cruces interiores, sujetas por tornillos y cada arco está formado por piezas de fundición de sección elíptica rellenas por tablas de madera de pino del norte pegadas con un betún especial. Entre tablero y arcos se situaban cinco arcos resistentes de hierro colado unidos también por tornillería.
   El pavimento previsto para la calzada era de hormigón y el de los andenes, de piedra ó ladrillo. El firme se apoyaba sobre un tablero cruzado de hierro unido a las armaduras. Encima de éste se situaba un relleno compuesto por botijas o ladrillos y pequeñas bóvedas, y sobre ellas el hormigón.

   Los cimientos de los estribos son de hormigón y argamasa, y los de los pilares de argamasa, cal hidráulica y guijarros, protegido con encofrado de hierro y madera. Tras los problemas detectados en esta estructura, debidos al cada vez más pesado y frecuente tráfico que había de soportar, para el que no había sido diseñado, hubo un amplio debate en la ciudad sobre la conveniencia de demoler el puente ó de conservarlo pero sin uso, optando al final por una solución intermedia, que consistió en sustituir el tablero existente apoyado en las pilas, estribos y arcos por otro que sólo se apoyase en pilas y estribos, dejando a los arcos sin función estructural alguna.
   El tablero del actual puente está constituido por una viga continua formada por dos vigas cajón, con un canto constante de un metro y cuarenta y tres centímetros y una anchura de dos metros y medio, separadas nueve metros y veinte centímetros entre sí, pero arriostradas por una losa ortótropa de chapa rigidizada inferior y longitudinalmente con nervios en V, formando una estructura única. La definición de este tablero estuvo condicionada fundamentalmente por el canto que debía tener para no interferir en la percepción y proporciones del puente. Al final, el canto se vio incrementado en sesenta y dos centímetros, aunque esto no perjudicó a la esbeltez del mismo. La solución no es sincera estructuralmente, pero si consigue los objetivos planteados: devolver a su uso normal el puente, conservar su aspecto y mantener los elementos originales. Se conservaban los arcos y anillos y sus arriostramientos, únicos elementos que quedaban del puente original. La cimentación también fue reforzada consolidando las pilas y estribos mediante inyección de lechadas de cemento a baja presión y micropilotando los apoyos hasta la capa de margas. En la línea de conservar cuantos elementos del puente fueran posibles, se repuso la misma barandilla, así como las farolas
fernandinas existentes, que tampoco eran las originales.

   Históricamente las dos orillas del río entre la zona del Arenal y las inmediaciones del Castillo de San Jorge en Triana se habían unido mediante un puente de barcas, debido a las frecuentes avenidas del río que hacían muy difícil la construcción de otro tipo de estructura. Los altos costes de conservación y el elevado riesgo que suponía la existencia de este paso provisional dieron lugar a que
se pensase en una solución de carácter permanente, que no se llevaría a cabo hasta el siglo XIX, bajo el reinado de Isabel II, siendo el primer puente fijo que tuvo la ciudad.
   En Marzo de 1844 los ingenieros franceses Fernando Bernardet y Gustavo Steinacher presentaron al Ayuntamiento los planos correspondientes a tres soluciones distintas para la construcción del puente: de piedra, colgante de alambre y de hierro colado con dos pilastras centrales, inspirado este último en las soluciones adoptadas en los puentes de Austerlitz y Carrousel en París, construidos ambos en el sistema que proponían. Esta sería la opción finalmente adoptada, comenzándose las obras en 1848 e inaugurándose el puente en febrero de 1852.
   En el proyecto de los ingenieros franceses se adoptaba una solución de tres vanos, por seguridad y para que no resultase demasiado elevado el punto central del puente respecto de las márgenes. La distancia prevista entre las pilas aseguraba que el viaducto no sería obstáculo para los troncos que se transportaban flotando desde la Sierra de Segura, ni para otros elementos que arrastraran las aguas en tiempo de crecidas, y la altura libre en pleamar viva se consideraba suficiente para dejar paso a toda clase de barcos de vapor con chimenea abatible.
   El puente de Triana, como obra pública y urbana, se ha visto sometido durante su andadura a reparaciones, renovaciones y modificaciones debidas al paso del tiempo ó a nuevas necesidades.
Primero fueron los cimientos, una construcción defectuosa de éstos provocó que desde que se inauguró en 1852 hasta 1881 se llevaran a cabo trabajos de consolidación de las pilas y estribos. Solventado el problema de los cimientos la segunda época del puente concluiría en 1918 con la sustitución del tablero que se aprovechó además para darle una mayor anchura al puente, construyendo los andenes para peatones en voladizo. Esta sustitución se debió a la necesidad de soportar un tráfico más pesado por el cambio de los medios de transporte (tranvías) durante esa época. Esta obra fue llevada a cabo por el ingeniero Ramírez Doreste y el arquitecto Juan Talavera.
En la tercera etapa, que transcurre hasta finales de los cincuenta, el puente no necesitó más que las habituales tareas de conservación.

   La cuarta etapa, cuando el viaducto tiene ya más de un siglo, viene marcada por la incapacidad de servir a las nuevas características del tráfico urbano, cada vez de mayor intensidad y con mayor número de vehículos pesados. Este periodo comienza en 1958 con el cierre del puente a camiones y autobuses, y concluye con la construcción de un tablero autoportante en 1977, cambiándose así la esencia del puente que ya no será de arcos de hierro salvo en su forma. El proyecto fue encargado por el Ministerio de Obras Públicas a Juan Batanero García Geraldo, catedrático de Estructuras Metálicas de la Escuela de Caminos Canales y Puertos de Madrid. La dirección del proyecto correspondió a la Jefatura Provincial de Obras Públicas que puso al frente de las mismas al ingeniero Manuel Ríos Pérez. La primera tarea emprendida fue la consolidación de la cimentación, procediéndose después a la sustitución del tablero. El nuevo puente fue inaugurado el 13 de Junio de 1977 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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