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miércoles, 5 de febrero de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Colegio de Nuestra Señora de la Piedad, Ermita de San Pedro, Poblado de San Antonio, Torre de Garci Méndez, y Castillo de Alcocer) de la localidad de El Carpio, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Colegio de Nuestra Señora de la Piedad, Ermita de San Pedro, Poblado de San Antonio, Torre de Garci Méndez, y Castillo de Alcocer) de la localidad de El Carpio, en la provincia de Córdoba.
     Como una suave pirámide blanca dominada por la torre de Garci Méndez, que se mira en las aguas del Guadalquivir. El Carpio es como una suave pirámide blanca dominada por la torre fundacional de Garci Méndez, que se mira en las serenas aguas de un Guadalquivir anchuroso y sin prisa. Las calles radiales escalan el cerro y van a desembocar en la meseta o plaza de La Constitución, luminoso e irregular recinto al que se asoman el castillo, la parroquia y el ayuntamiento.
     Villa situada al este de la provincia junto al Guadalquivir.
     Distancia a Córdoba: 30 Km.
     Altitud: 138 m.
     Extensión: 47 Km2
     Habitantes: 4.477.
     Gentilicio: Carpeños.
     Mancomunidad: Alto Guadalquivir.
     El Carpio surgió en el primer tercio del siglo XIV junto a la torre mandada construir por Garci Méndez de Sotomayor, descendiente de los conquistadores de estas tierras, quien trasladó al nuevo emplazamiento a los habitantes de la cercana fortaleza de Alcocer. Los Méndez de Sotomayor se vincularon en 1472 con la casa de Haro, que hizo de El Carpio en la Edad Moderna uno de los más importantes señoríos cordobeses; en 1549 alcanzó el rango de Marquesado, a cuya jurisdicción quedaron sometidas entre 1660 y 1747 las Siete Villas de los Pedroches. En 1688 la Casa de Haro se unió con la de Alba.
     Oficina de Turismo de El Carpio
     +34 957 180 565
     https://www.ayunelcarpio.es (Diputación Provincial de Córdoba).
     Surge esta villa en el primer tercio del siglo XIV, en torno a su torre-fortaleza. La llamada Torre de Garci Méndez fue construida por el maestro Mahomat en 1325 y estuvo incorporada al antiguo castillo de los Sotomayor, señores de El Carpio. En 1486 se incorpora a los dominios de la Casa de Haro, por matrimonio de Beatriz de Sotomayor con Diego López de Haro, y en 1508 se constituyó en mayorazgo, heredado por Luis Méndez de Haro y Sotomayor, padre a su vez de Diego López de Haro, I marqués de El Carpio desde 1559. En el siglo XVII el marquesado pasó a la Casa de Alba (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-

     La fundación de esta iglesia tuvo lugar a comienzos del siglo XIV y se relaciona con la persona de Garci Méndez de Sotomayor, quien la construyó junto al castillo, poniéndola bajo la advocación de la Santísima Trinidad. Fue profundamente reformada en el siglo XVII por Juan Durillo y Juan Sequero, siguiendo las indicaciones dadas por Alonso Matías en torno a 1620; volvió a ser reformada en el siglo XVIII, primero por Lorenzo González, con proyecto de Francisco Hurtado Izquierdo y luego por un maestro anónimo. En el interior, la iglesia presenta planta rectangular, dividida en tres naves, crucero y triple cabecera plana, siendo de cañón la cubierta de la nave central y por aristas las laterales. Situada bajo la capilla mayor se conserva la cripta, construida en los años finales del siglo XVI y destinada a enterramiento de los señores de la Casa de El Carpio.
     La capilla mayor tiene un retablo de comienzos del siglo XVIII, que sufrió importantes daños durante la guerra civil, siendo nuevos los estípites. La Asunción es una talla barroca de hacia 1700, traída en la posguerra y restaurada en 2005. El Ecce Homo fue realizado en 1937 por el imaginero cordobés Juan Martínez Cerrillo. El resto de la imaginería es devocional. Detrás del retablo se encuentra la interesante Capilla de las Reliquias, decorada con pinturas, en la que se guardan los bustos del Ecce Homo y la Dolorosa, obras del siglo XVIII adquiridas por el párroco Marcial Arias. Se muestran aquí las piezas de orfebrería, de las que merece citarse el ostensorio de Francisco Muñoz contrastado por Diego de Vega y realizado entre 1805 y 1813.
     Los frentes de los brazos del crucero se adornan con dos bellos retablos de esquema similar, obras del siglo XVII; el de la izquierda guarda una imagen de San José, donada en 1940 para reemplazar a la desaparecida en 1936, y un lienzo de escasa calidad en el ático con la Aparición del Niño Jesús a San Antonio. El de la derecha tiene la Virgen de los Dolores, imagen realizada en 1947 por Antonio Castillo Lastrucci. En los testeros del crucero hay dos retablos recompuestos del XVIII, con las imágenes de la Inmaculada y el Corazón de Jesús, obras del escultor granadino Eduardo Espinosa Cuadros, de 1941.
     En la nave de la izquierda está situada, en primer lugar, la capilla de Jesús Nazareno, hoy presidida por la Virgen de la Soledad, obra de Martínez Cerrillo restaurada en 1995 por González Jurado. Aquí está también, el Crucificado de la Misericordia, de pasta, y la Virgen de los Desamparados y San Juan, de Miguel Arjona Navarro, de 1993. La siguiente capilla es la de San Antonio, con retablo del XVII, que guarda las imágenes de vestir de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, realizado por Amadeo Ruiz Olmos en 1954, y María Santísima del Amor, por Luis Álvarez Duarte en 1994.
     La última capilla de la izquierda es la del Sagrario, con portada barroca de finales del siglo XVIII, que fue de la Virgen del Rosario. Hoy la presiden Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Antonio Castillo Lastrucci, fechado en el año 1943 y restaurado en 1994, y María Santísima Nazarena, obra anónima procedente del Colegio de la Piedad.
     A los pies de la nave hay un cuadro que reproduce el Bautismo de Cristo, de Tintoretto, realizado por Rafael Díaz Peno hacia 1960. Delante está colocada la urna del Santo Entierro, obra del siglo XVII, reformada por Miguel Arjona en el año 1967, que según tradición sirvió para traer desde la Corte los restos de don Luis Méndez de Haro en 1661. El Cristo Yacente fue crucificado, tallado por Castillo Lastrucci en 1952 y convertido en yacente en 1967.
     Las capillas que había en la nave derecha prácticamente han desaparecido, si bien una, dedicada ahora a la Virgen de Fátima, ha mantenido la portada y la otra, hoy cegada, se piensa recuperar. A los pies hay un altar dedicado a la Virgen de la Cabeza (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Construcción del siglo XV restaurada en 1955.
     Planta de cruz latina con tres naves con cuatro áreas de medio punto con dovelas de piedra sobre columnas de piedra molinaza. Bóveda en el crucero por arista en naves laterales.
     En la Sacristía se encuentra el antiguo Relicario de los duques de Alba, decorado con pintura barroca.
     Cuenta con una cripta subterránea de estilo románico, datada en el siglo XV, bajo la zona de Sacristía y ábside, donde se encuentra el antiguo panteón de los Marqueses del Carpio y Duques de Alba.
     Fachadas de piedra molinaza con verdugadas de ladrillo. Era de planta rectangular dividida en tres naves por medio de columnas que sostenían arcos con cabecera plana y capillas en ambos lados del presbiterio. Este primitivo núcleo muy deteriorado a fines del siglo XVI, sufrió importantes transformaciones en los siglos XVII y XVIII hasta alcanzar su aspecto actual. Se trata, pues, de una construcción realizada en mampostería, ladrillo y piedra molinaza, de tres naves, con cuatro tramos, crucero y cabecera rectangular. Arcos de medio punto sobre columnas toscanas soportan bóvedas de arista en las naves laterales y en los brazos del crucero; la nave central se cubre con bóveda de cañón, mientras el crucero lo hace con cúpula con tambor sobre pechinas; éstas decoradas con los escudos de los marqueses de El Carpio. Muy interesante es la Cripta, situada bajo la capilla mayor, realizada para enterramiento de los Señores de El Carpio. Parece ser que fue construida a finales del siglo XVI por don Diego López de Haro, tercer de El Carpio. El exterior de la parroquia es muy sobrio destacando las dos portadas situadas en los lados norte y sur respectivamente. La torre ubicada al sureste de la cabecera está realizada en piedra y ladrillo y es de planta cuadrangular.
     El núcleo original correspondía a la primitiva iglesia mudéjar de la Santísima Trinidad, fundada por Garci Méndez de Sotomayor. La referencia más antigua data de1360 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Iglesia de la Asunción es un templo renacentista construido a partir de 1622.
     Consta de tres naves separadas por dovelados arcos de medio punto que apoyan en columnas toscanas.
     Conserva el templo dos retablos gemelos del XVII, dedicados a San José y a la Virgen de los Dolores, mientras que el mayor y los de los brazos del crucero son dieciochescos.
     Entre las capillas destaca por sus dimensiones la dedicada hoy a Jesús Nazareno, añadida en el XVIII. La actual sacristía, antiguo relicario, muestra decoración mural de motivos grutescos, mientras que en su bóveda ostenta pinturas al fresco con ángeles.
     Pero sin duda lo más peculiar de esta iglesia es la cripta funeraria que, siguiendo una disposición similar, se extiende bajo la cabecera, a base de sólidos pilares y rebajados arcos, todo ello en rojiza piedra molinaza (Diputación Provincial de Córdoba).

Colegio de Nuestra Señora de la Piedad.-

     El colegio de Nuestra Señora de la Piedad, impulsado por Francisco María Obrero a comienzos del Setecientos, se consolidó gracias al obispo don Martín de Barcia en 1760. Servido por las Hijas del Patrocinio de María, la comunidad ha clausurado recientemente la institución. Tenía algunas piezas interesantes de orfebrería de los siglos XVII y XVIII, entre ellas un ostensorio de Damián de Castro, de hacia 1760 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Ermita de San Pedro.-

     En la ermita extramuros dedicada a San Pedro se venera al Ecce Homo, patrono de la villa, talla en madera policromada realizada en 1944 por el imaginero granadino Eduardo Espinosa Cuadros, que fue costeada por dos vecinos para sustituir al perdido en la guerra civil (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Está situada fuera de la población en un lugar que desde antiguo se conocía como pago de huertas, en la margen izquierda del Guadalquivir. Es una construcción de ladrillo, con planta y presbiterio rectangular. La nave se cubre con bóveda de cañón con lunetos, dividida en cinco tramos por los correspondientes arcos fajones, apoyados en pilastras; la cabecera se cubre con cúpula sobre pechinas. La decoración de la nave es a base de yeserías geométricas muy planas. 
     La portada principal a los pies, en piedra, está formada por una arco de medio punto. Le precede un pórtico constituido por dos arcos de medio punto que descansan sobre una columna central. Sobre la portada se alza una sencilla espadaña de dos cuerpos. La nave, al exterior, manifiesta unos contrafuertes, lo que permite considerar la construcción como fechable en el siglo XV, siendo de época barroca toda la decoración de la nave y espadaña. En su interior se venera la imagen del patrón de El Carpio, obra donada en 1944.
     La Ermita actual se levanta sobre el solar que ocupó otra, posiblemente datada en el siglo XV, la cual se edificó durante el siglo XVIII y en ella se veneró siempre una imagen de Ecce Homo, aunque la actual, que se encuentra en la parroquia es de reciente factura (1944).
     La celebración se lleva a cabo del 18 de abril al 2 de mayo, días en que se realiza el quinario al Ecce Homo. Tras él se sube al pueblo en procesión y día 3 del mismo mes se baja en romería a la explanada que hay ante la ermita (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Poblado de San Antonio.-
     A pocos kilómetros de la villa se encuentra el poblado de San Antonio, cuya ermita está presidida por una bella imagen de San Antonio, de madera tallada y policromada, obra personal de Félix Granda, que hoy se guarda en la parroquia, a la espera de restauración (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Un rectángulo simple con un eje longitudinal y varios transversales, más el camino de ronda, organizan este pequeño poblado que minimiza su lenguaje de plaza o elementos destacados, con una iglesia sencilla de altura doméstica y aire muy rural. Con la misma geometría rectangular se componen las viviendas, pareadas, que dejan espacio para jardín o huerta en el resto de parcela.
     El atractivo enclave y su proximidad a la autovía está alterando el carácter del poblado al estar sustituyéndose su tipología inicial por poblado-dormitorio de la capital y transformándose radicalmente su arquitectura, aumentando la altura y creciendo el trazado original (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Torre de Garci Méndez.-

     La Torre de Garcí Méndez es un torreón mudéjar de planta rectangular de 16,60 x 11,25 mts. en planta y una altura de 24,75 mts. 
     Está formada por dos cuerpos adosados. Uno de ellos alberga la rampa de escaleras, de similares características a la de la Giralda de Sevilla. En el otro se disponen tres estancias abovedadas superpuestas, que muestran una mayor riqueza decorativa a mayor altura; la planta tercera, la de mayor riqueza ornamental, era la sala áulica. El acceso al interior se realiza por una portada adintelada situada en el centro. Sus muros tienen un grosor de 2,60 metros y son de tapial combinado con fábrica de ladrillo en esquinas, remates y huecos. 
     Ambos cuerpos se rematan en una terraza común, que queda rematada en sus cuatro ángulos con torreones sostenidos en piedra molinaza. Al exterior presenta un hueco por cara en las dos plantas inferiores, además de algunas aspilleras. En la tercera, aparece un matacán en cada cara, flanqueado por aspilleras o huecos mayores de diferente tipología. 
     La torre permaneció cerrada durante mucho tiempo, hasta que en 1995, cuando su propietaria, la duquesa de Alba, donó por 30 años su usufructo al Ayuntamiento. Desde entonces, se han llevado a cabo varias intervenciones para su restauración. En 2003, se llevaron a cabo tareas de restauración, limpieza y consolidación de las fábricas al exterior. En 2008, se terminaron las últimas obras de intervención, estas centradas en el acondicionamiento interior de la torre para su uso como museo. 
     Esta torre fue mandada construir por el Garci Méndez de Sotomayor, y fue levantada por el maestre Mahomar en 1325, según reza la lápida de alabastro que estuvo empotrada en los muros de la torre y que hoy se guarda en el palacio de Dueñas en Sevilla, y fue concebida con fines bélicos. Constituyó el punto de origen de la actual localidad de El Carpio, pues actuó como foco de atención de los pobladores de la primitiva población, que estaba establecida en torno a la fortaleza de Alcocer.
     La torre formaba parte de una fortaleza, el Castillo de los Sotomayor, señores de El Carpio, de la que hoy no queda rastro más allá de la torre. En la capilla de la fortaleza, muy rica en ornamentos religiosos, se celebró el enlace de don Gonzalo Fernández de Córdoba, caballero de noble alcurnia gallega de la primera y principal casa de la Ciudad de Córdoba y Doña María de Sotomayor, hija de Garci Méndez de Sotomayor y Doña María de Figueroa, señores de El Carpio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Torre mudéjar, llamada de Garcí – Méndez, fue terminada en el año 1325 por el alarife Mohamad.
     Tiene planta rectangular, y en su interior se superponen tres cámaras abovedadas, entre las que destaca como más noble la superior, cubierta por una cúpula semiesférica.
     Información de Visitas y Horarios:
     Las visitas se pueden realizar bajo petición telefónica en: +34 957 180 565 / 663 790 995
     El horario de las mismas es de Miércoles a Domingo, de 10,00 h. a 14,00 h. (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo de Alcocer.-
     Es muy poco lo que se conserva de la fortaleza de al-Qusayr. En el lado este y en dirección norte, a entre siete y diez metros de la cima del cerro donde se asienta, se observa la existencia de un muro de guijarros y grandes cantos rodados de cuarcita trabados por mortero que rodea una parte del montículo en una longitud visible de aproximadamente once metros. Quizás se trate, como indica J. L. del Pino García, de estructuras anteriores a la época musulmana. Sí pertenecen a la etapa islámica los lienzos de muralla conservados en la parte NE del cerro, ya que presentan características similares a otros recintos fortificados de la época. Estos lienzos están hechos de tapial, es decir, a base de encofrados hechos con tapiales o cajones de madera que son rellenados sucesivamente con una argamasa o mezcla de cal, arena, cantos rodados, cerámica y mampuestos. De los dos muros conservados, ninguno presenta restos de enlucido, aunque es muy probable que en la época fuesen revestidos con esta técnica para su embellecimiento, pues se trata de un emplazamiento relativamente importante, residencial, y al mismo tiempo así se protegería de la erosión ocasionada por los agentes meteorológicos. Asimismo, en el lugar se aprecian restos de placas de cerámica decoradas con la técnica del vidriado (verde-manganeso, vedrío verde, etc.) que pudieron servir para decorar algunas estancias de la fortificación, lo que nos da idea de su especial relevancia estética con respecto a otros asentamientos menores del entorno.
     El muro mayor, situado al norte, tiene una altura de unos 6 metros y una extensión aproximada de 17 metros con una anchura difícil de precisar a causa de la maleza existente en el lugar. La distancia entre las tabicas o mechinales es de unos 50 centímetros de largo y 75 u 80 de alto. El número de tongadas por encofrado se sitúa aproximadamente en quince y el ancho de las mismas en 5 ó 6 centímetros, medidas que se aprecian también en el muro oriental, aunque éste conserva una altura aproximada de 3 metros y una extensión de unos 10. Es posible que, como señala Nieto Cumplido, el tapial, al menos en algunos puntos, descansase sobre un basamento de sillares reutilizados y tomados, tal vez, del yacimiento romano existente bajo la fortificación. Sin embargo, tras observar varios de estos sillares que aún hoy se pueden ver en la cara Noroeste de la fortificación, no existe seguridad de que hayan servido de asiento a los muros de la fortificación islámica, pues no se aprecia tapial por encima de estos bloques de cantería.
     Aparte de solar de una fortaleza y una comunidad islámica y bajomedieval cristiana, Alcocer o la Ermita de San Pedro de El Carpio es un lugar ocupado al menos en tres momentos históricos anteriores: la Edad del Bronce, la etapa íbero-turdetana y la época romana. Todos estos asentamientos tuvieron lugar en el emplazamiento mismo que ocupa la fortificación. En cambio, la aldea aneja a la fortificación medieval (una probable alquería islámica y luego la aldea cristiana de Alcoçer) se ubicó algo más al noroeste del bastión defensivo, ya fuera de sus muros, como se aprecia en superficie por las múltiples cerámicas "medievales prácticamente de forma exclusiva (vidriadas, verde- manganeso, comunes, a la almagra, etc.)- que se hallan dispersas por esa zona.
     El nombre de al-Qusayr, diminutivo de al-Qasr y del que deriva el de Alcocer y Alcázar, hace alusión en lengua árabe a un palacete o una fortificación pequeña, y sin duda a la población que existía al amparo de esa construcción. La noticia más antigua sobre esta población la debemos al historiador árabe al-Idr"s", quien en su estudio del río Guadalquivir (de hacia 1154) donde menciona las villas y lugares por donde éste pasa señala "que sale de un estanque formado por la reunión de las aguas en el seno de la montaña y que dirigiéndose al monte de Nochenda pasa por Úbeda, después Baeza y por las inmediaciones del Fuerte de Andújar; pasa por Cántara (Montoro) y se dirige a Alcoçer, situada en la margen izquierda de este río, pasando después por el puente de Extesán y Córdoba". Al-Qusayr pertenecía a la cora de Córdoba y es citada en el siglo XII como uno de los distritos en que se dividía el reino de Córdoba, distrito que pudo estar formado por los territorios actuales de El Carpio y Montoro, lo que nos da idea de su relativa importancia en las últimas etapas de dominio islámico.
     Estas tierras eran surcadas por la antigua Vía Augusta romana, ahora llamada al-Rasif y ruta principal por el lado sur del Guadalquivir durante la etapa islámica. Al-Qusayr era un pequeño castillo, el segundo que se encontraban los viajeros "después de Alcolea (al-Qulaya)- cuando salían de Córdoba, construido probablemente para la defensa de este camino, que sería conocido en el siglo XIII como carrera de Andújar. Por este lugar pasó el emir al-Muminin Abu Yaqub en 1171-72 cuando se dirigía hacia Huete.
     El castillo y villa de Alcocer o Alcázar fueron conquistados, junto a otros enclaves como Almodóvar, Hornachuelos, Castro del Río y Montoro, por Fernando III en 1240, siendo donados por este rey el 20 de febrero de 1245 al concejo o ciudad de Córdoba con los términos que tenía en época musulmana, entre los que estarían los de la aldea o villar con iglesia parroquial de La Parrilla de Alcocer. Según indica Nieto Cumplido, en el Libro de Diezmos de Donadíos de la Catedral de Córdoba el lugar aparece mencionado en todas las copias existentes como Alcázar, añadiendo la copia de Pedro Díaz de Rivas "en el alcázar del Carpio". La donación efectuada por Fernando III en este lugar, según recoge el mencionado libro, fue de un total de 30 yugadas de tierra (1.080 fanegas) y recayó sobre la familia Meléndez (o Méndez) y en Ovieco García, participante éste último también en el repartimiento de Sevilla. A cada uno correspondieron cinco yugadas (180 fanegas). 
     En el donadío se incluyeron las viñas y los higuerales que en él existían. Hacia 1340 un manuscrito del mismo libro alude a la construcción en 1325 de la torre que daría lugar a El Carpio e indica igualmente que el donadío de Alcázar estaba ya exclusivamente en manos de la familia Meléndez, concretamente de Garci Meléndez o Garci Méndez de Sotomayor, fundador de esa torre y casado con Urraca Alfonso, nieta del alguacil mayor de Córdoba don Alfonso Fernández.
     Desde el punto de vista espiritual, se sabe que en 1260 el obispo de Córdoba don Fernando de Mesa crea en Alcocer una limitación o parroquia rural, asignándole jurisdicción sobre "la Figuera et las casas de don García sobrino de Ivánnes Gómez et de sus annados los fjos de Martín Pérez de Almaçán et las casas de don Matheo de Gálves". Por consiguiente, el castillo y la villa de Alcocer parecían en principio destinados a ser cabecera de comarca y plaza fuerte de la Campiña, al estilo de Cañete. Sin embargo, con la fundación y repoblación de El Carpio en el segundo cuarto del siglo XIV debió de sufrir un traslado poblacional de cierta importancia, favorecido por la nueva fortaleza construida por Garci Méndez de Sotomayor en 1325. No consta que Alcocer pagara tercias reales en los siglos XV y XVI, mientras que sí lo hacía El Carpio, ni tampoco consta en la relación de iglesias pertenecientes al arcedianato de Córdoba ya en los Estatutos de Fresneda (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     
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domingo, 15 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de San Juan Bautista, Villa romana del Ruedo, Museo Histórico-Arqueológico, Torre del Reloj, y Poblado ibérico de "El Cerro de la Cruz") de la localidad de Almedinilla, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Juan Bautista, Villa romana del Ruedo, Museo Histórico-Arqueológico, Torre del Reloj, y Poblado ibérico de "El Cerro de la Cruz") de la localidad de Almedinilla, en la provincia de Córdoba.
     Al pie del Cerro de la Cruz, de raíces ibéricas extiende Almedinilla su blanco caserío arrullado por el río Caicena. Al pie del Cerro de la Cruz, de raíces ibéricas extiende Almedinilla su blanco caserío arrullado por el río Caicena, que fertiliza huertas. Bajar sin prisa por calles como Río o Calvario, abrazado por la cal que inflama el sol, mientras los riscos de los cercanos Castillejos se asoman por encima de los tejados como rapaces protectoras, es un placer inolvidable para los buenos catadores de paisajes.
     Villa situada al sureste de la provincia, junto a la carretera C-336.
     Distancia a Córdoba: 114 Km.
     Altitud: 622 m.
     Extensión: 56,7 Km2
     Habitantes: 2.536.
     Gentilicio: Almedinillenses.
     Mancomunidad: Subbética Cordobesa
     Almedinilla, conocida como Wasqa en época musulmana, estaba habitada en el siglo X por los Banu Hasn. Conquistada por los cristianos, que le dieron su actual nombre, perteneció a la orden de Calatrava desde 1246, a la abadía de Alcalá la Real desde 1341 y a la Casa de Aguilar a partir de 1370. En 1844 se constituyó en Ayuntamiento, independizándose administrativamente de Priego, al que había pertenecido hasta entonces como aldea.
     Oficina de Turismo de Almedinilla
     +34 957 703 317
     https://www.almedinillaturismo.es (Diputación Provincial de Córdoba).
     Esta población, conocida desde época romana, fue denominada Wasqa en el periodo islámico y perteneció a la cora de Elvira. Tras la reconquista, a partir de 1246, se le cambió el nombre por el actual y fue cedida a la orden de Calatrava, pasando en 1341 a la abadía de Alcalá la Real. En 1370, Enrique II la cedió, junto a Priego, a Gonzalo Fernández de Córdoba, formando parte de la Casa de Aguilar. Durante la Edad Moderna perteneció al marquesado de Priego, hasta 1844 en que se constituyó en municipio independiente (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     A once kilómetros de Priego de Córdoba, por la carretera A 340 al pie del cerro de la Cruz, cuyas pesadas rocas cuelgan sobre el caserío, se encuentra Almedinilla, una pequeña población dotad de un paisaje soberbio, con parajes como las Colas de Caballo, en dirección a Fuente Grande. Este pueblito tuvo gran importancia en el pasado y es conocido internacionalmente por sus yacimientos arqueológicos. Fue población íbera, como lo demuestran los hallazgos -entre ellos 253 tumbas con suntuosos ajuares, hoy repartidos por todo el mundo- del cerro de la Cruz. Fue enclave romano, de cuya época conserva, muy dispuesto para su visita, el conjunto de la ciudadela o villa romana de El Ruedo, en un extremo de la población. En el otro extremo, en edificio que fuera de un antiguo molino, a orillas del río, se ha dispuesto un Ecomuseo muy interesante (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).

Iglesia de San Juan Bautista.-
     El templo actual lo construyó en 1978 el arquitecto Francisco Montoro Ballesteros. Es una nave adintelada con la capilla del Sagrario adosada al lado izquierdo. Las pilastras van forradas de ladrillo y el techo de madera con casetones. Las vidrieras con temas litúrgicos se deben al párroco Enrique Díaz Oria, lo mismo que la decoración reciente del templo. La puerta del cancel se labró en 1773, siendo capellán Tomás Antonio Moyano.
     El presbiterio tiene un Crucificado de estética sevillana de mediados del XVII, restaurado en 1995 por Cristóbal López. A la derecha se halla una peana, cobijada por un tornavoz del viejo púlpito del XVIII, con la imagen de San Juan Bautista, talla salida del taller de Alonso de Mena hacia 1630.
     A la izquierda hace de ambón el antiguo púlpito, en madera dorada. En la primera hornacina del muro de la derecha se encuentra una hermosa talla policromada de San Francisco, del siglo XVII, en tamaño académico.
     Paralela a la nave de la iglesia se abre en el lado izquierdo una capilla, que tiene igualmente la cubierta adintelada, pero con el techo más bajo, decorada con tres vidrieras que representan el Tetramorfos, la Pesca Milagrosa y el Cordero Místico. El altar tiene un camarín, recientemente enriquecido con mármoles blancos y rojos, en el que se veneran las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de fines del XVII, obra de un anónimo seguidor de José de Mora, y la Virgen de los Dolores, original del XVIII muy retocada. A los pies de la iglesia se ven varios lienzos del XIX con San Cayetano, la Divina Pastora, inspirada en la versión de Alonso Miguel de Tovar, y el Bautismo de Cristo (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Tuvo una iglesia construida en 1769 de la que se conserva sólo la espadaña de sillería, usada como humilladero en el atrio de la actual parroquia. El edificio actual es obra del arquitecto Francisco Montoro Ballestero, al derribarse el antiguo en la década de los setenta. La nueva iglesia fue inaugurada el 24 de septiembre de 1978. 
     Está configurado como un salón de planta casi cuadrada. Esta se compartimenta gracias a una grada, en una nave rectangular que ocupa toda la anchura del presbiterio. Los grandes ventanales están cerrados por vidrieras diseñadas por el párroco.
     Su fachada es muy sobria, con cubierta a dos aguas, ósculo central y espadaña al lado izquierdo, con tres tramos y presbiterio, también adintelado y forrado de madera decoración con casetones. El testero plano se adorna con tres paños verticales, los laterales de ladrillo visto y el central enlucido, separados con fajas de vidrieras de símbolos relativos a la creación, pecado original y rendición, obra, como todas las del templo. 
     En el presbiterio destaca el crucificado de tamaño natural (anónimo del s. XVII) y estética sevillana de mediados del XVII, mientras la imagen de San Juan Bautista, talla de madera estofada y policromada, salida del taller de Alonso de Mena hacia 1630. 
     La iglesia está presidida por su Nazareno, s. XVIII, del círculo de José de Mora. 
     La Parroquia de San Juan Bautista está situada en la calle Iglesia. Es de época contemporánea . Perteneció a la jurisdicción del Abad de Alcalá la Real (Jaén) hasta 1835 en que pasó a depender de Priego, ciudad a la que estuvo adscrita Almedinilla hasta 1844 en que se constituyó como municipio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Villa romana del Ruedo.-
          La villa romana de El Ruedo fue una explotación agropecuaria con una zona residencial o "pars urbana" (que reproduce las comodidades de una vivienda aristocrática de la ciudad) y una zona productiva o "pars rustica" (con almacenes, lagares, almazara de aceite, hornos cerámicos, cuadras, viviendas de colonos y esclavos¿) para la explotación agropecuaria. 
     La villa romana de El Ruedo debió estar asociada en un principio a una mediana propiedad (mediados del siglo I - siglo III después de Cristo) hasta que va transformándose con el tiempo en un gran latifundio con una zona residencial de carácter ya aristocrático (siglo IV) que contiene una serie de espacios privados (dormitorios o "cubicula") y otros espacios lujosos y de recepción decorados con un importante conjunto escultórico, aunque desde un principio el edificio principal se distribuyó en torno al patio central con peristilo.
     Así la zona residencial gira alrededor de un patio con fuente biabsidiada en el centro, siguiendo el modelo de casa helenística o mediterránea de patio central, cuya impronta llega hasta nuestro días en la típica casa de patio andaluz. 
     Destacan también la cantidad de estucos con pinturas conservadas, que originalmente cubrían todas las paredes y los techos con frescos que imitan las incrustaciones de mármol "crustae".
     Además de la Sala de los Baños con sistema de calefacción por "hipocastum" , la villa de El Ruedo posee una sala de recepción muy original que corresponde con la Sala del Comedor o "Triclinium" con un stibadium o mesa semicircular que haría las veces de "triclinium" para comer recostados (realizada con ladrillos y cubierta con un mortero de cal, arena y cerámica machacada) que posee una fuente cuya agua procedía de la estructura que queda más al fondo: un ninfeo o fuente monumental de agua por donde, a manera de cascada simulada, el agua entraría en la habitación.
     El mundo ideológico aristocrático se vislumbra por tanto a través de la zona residencial "pars urbana" y también a partir de un conjunto de esculturas que se pueden contemplar en el Museo Histórico de la localidad (Dionisos, Apolo, Perseo y Andrómeda, Hermafrodita, Attis, Sileno, Venus, genio estacional...) que suponen uno de los aspectos más espectaculares y originales de esta villa. La mayor parte de las mismas hacen referencia a la mitología grecorromana y a los cultos religiosos que poseían los habitantes de la villa, y probablemente por este motivo se fracturaron intencionadamente en un momento posterior en relación con el asentamiento del cristianismo (mediados del siglo V), dispersándose u ocultándose los fragmentos. 
     Entre todas las esculturas encontradas cabe destacar la pieza en bronce que representa al dios del Sueño Hypnos o Somnus, personifcación del Sueño, que debió decorar esta la Sala del Comedor.
     A mediados del siglo V la zona residencial se abandona coincidiendo con la rotura violenta e intencionada de las esculturas que decoraban la casa, expresión de la riqueza y el culto pagano del propietario, quedando bajo los escombros o en las distintas fuentes de la vivienda (donde se encontraron), al tiempo que el espacio residencial se transforma en un espacio productivo con hornos de pan, batanes, lagares, y tal vez viviendas modestas en lo que antes habían sido habitaciones lujosas. 
     Las tumbas exhumadas en la necrópolis asociada se organizaban en hileras más o menos paralelas, creando alienaciones más o menos densas con espacios libres intercalados en una distribución que no sólo serviría para facilitar el acceso a la tumba sino para dar continuidad en el tiempo a la misma, al ir extendiéndose paulatinamente, y con cierto orden progresivo, hacia el Este (donde se encuentran los materiales más tardíos asociados ya claramente a culto cristiano) creando zonas funerarias diferentes.
     Estas zonas funerarias indican una concepción global del espacio funerario que respeta en el tiempo las zonas previas, con probables intercalaciones de tumbas que se debieron suceder en las zonas funerarias inmediatamente anteriores a la que estuviera en uso en un momento determinado reflejo de una población hispanorromana que cambia su religión (del paganismo al cristianismo) de manera paulatina y sin cortes bruscos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Ubicada en el mismo núcleo urbano, junto a la carretera A-339.1.
     Declarada Bien de Interés Cultural, data de los siglos I al VII d.C. y cuenta con una de las superficies más completas de las existentes en la Península Ibérica.
     Destaca la monumentalidad de los alzados de sus muros y la riqueza de su elementos arquitectónicos: mosaicos, pinturas, pavimentos,… así, como el conjunto escultórico aparecido en la misma y que puede ser contemplado en el Museo Histórico-Arqueológico.
     En ella se distinguen claramente dos zonas: la “Pars Urbana”, que corresponde con la residencia de los propietarios, con toda clase de lujos y siguiendo los modelos de casas helénicas (mantenidas hasta nuestros días en la casa andaluza), y la zona productiva “Pars Rústica” destinada a las dependencias agrícolas (lagares, pozos de decantación de aceite, albercas…).
     Junto a la Villa y asociada a ella apareció una necrópolis del siglo IV-VII d.C. (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo Histórico-Arqueológico.-
          El Museo Histórico Local se sitúa al pie de la Sierra de Albayate, cruzado por la Gran Ruta Senderista, en un paraje natural de interés medioambiental y singular belleza.
     Se asienta sobre un antiguo molino de aceite, harina y gayumba. Actualmente del antiguo molino de aceite sólo se conserva el exterior, ya que interiormente ha sido totalmente transformado aunque sí sigue manteniendo la antigua maquinaria como pieza museística. 
     Lo más destacado es el molino de harina construido en piedra y conservando aún la canalización del agua y parte de la maquinaria.
     Su fachada de tres plantas no ofrece nada reseñable, aparte de una distribución simétrica de vanos adintelados.
     Sus 1200 m2 están distribuidos en cuatro salas:
     Sala del Aceita y del Olivo, aprovechando la maquinaria de la antigua almazara ubicada en el mismo.
     Sala de la Cultura Ibérica. Con materiales del poblado del Cerro de la Cruz, con una colección de cerámicas de uso cotidiano, pesas de telar, utensilios agrícolas, armamento y ajuares funerarios.
     Sala de la Cultura Romana. En esta sala se muestran elementos de uso cotidiano, una rica colección de monedas y el extraordinario conjunto escultórico aportado por la Villa Romana, incluyendo la escultura del dios grecorromano del sueño ¿Hypnos¿ o ¿Somnus¿ la pieza más representativa.
     Sala de los molinos harineros, que la fuerza del río Caicena a lo largo de su recorrido movía antaño, configurándose como el núcleo museístico principal del Ecomuseo, y que nos habla de los orígenes mediterráneos de la cultura andaluza (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En origen, el edificio fue una almazara y molino harinero, conservando en su interior algunas de las antiguas maquinarias.
     Se sitúa al pie de la Sierra de Albayate, cruzado por la Gran Ruta Senderista Internacional GR-7 y ubicado en un paraje natural de interés medioambiental y de singular belleza.
     Los exteriores del edificio también están acondicionados para actividades culturales.
     Sus 1.200 metros cuadrados están distribuidos en cuatro salas: Sala de los Molinos y del Cereal, sala del Aceite y del Olivo como testigo de la Historia, sala de la Cultura Ibérica, que contiene una amplia colección de materiales del Poblado Ibero destacando la cerámica de uso cotidiano en un perfecto estado de conservación, pesas de telar, utensilios agrícolas, armamento y ajuares funerarios y Sala de la Cultura Romana donde se muestran elementos de uso cotidiano así como el singular conjunto escultórico aportado por la Villa, destacando el dios grecorromano del sueño “Hypnos o Somnus”. (Diputación Provincial de Córdoba).

Torre del Reloj.-
          Torre formada por tres cuerpos y cubierta con tejado a cuatro aguas de teja vidriada. El cuerpo inferior abierto, correspondiente a los cuatro pilares cuadrangulares de apoyo del edificio, con arcos escarzanos. El segundo de tres plantas cada una con una ventana apuntada en sus cuatro frentes. De inspiración mudéjar. 
     El tercer cuerpo se corresponde con el del reloj. Cubierto con tejado a cuatro aguas de cerámica vidriada verde, rematada con pequeño cuerpo de campana también cubierto a cuatro aguas. El material utilizado es el ladrillo visto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En la Plaza del Ayuntamiento de Almedinilla se encuentra ubicada la emblemática Torre del Reloj.
     Este monumento, el más característico de Almedinilla, data de la II República y se compone de una Torre de ladrillo coronada por tejas vidriadas de color verde, que sobresalen por encima de todos los tejados de la localidad (Diputación Provincial de Córdoba).

Poblado íbero de "El Cerro de la Cruz".-

          El yacimiento del Cerro de la Cruz se ubica en el área geográfica de la Sierra de las Subbéticas, que se continúan por territorio jiennense y granadino. Ocupa uno de los típicos anticlinales calizos que conforman la orografía de esta zona. 
     Domina Almedinilla por el Suroeste, ofreciendo una ladera al Norte de muy difícil acceso.
     En si, no conserva restos de murallas ni estructuras defensivas adscribibles a época ibérica. Las distintas campañas de excavación arqueológica, que fueron emprendidas sucesivamente por Maraver, Paris, Engel, Navascués, Santa-Olalla y Vaquerizo, han puesto de manifiesto que se trata de un poblado fortificado de Baja Época Ibérica, dispuesto en terrazas escalonadas que han sido directamente excavadas en la roca, aprovechando su superficie.
     Posee un urbanismo complejo y planificado caracterizado por diferentes terrazas artificiales, que se realizaron para salvar la pendiente del cerro a partir de grandes muros de aterrazamiento con calles, que se sitúan entre estos muros y espacios de vivienda y trabajo que suelen repetir la combinación de almacenes, zona de molienda, telares y aljibes. La construcción de las viviendas parten de un zócalo de piedra y un alzado de ladrillos de adobes y de tapial que se han conservado en muchos casos hasta los 2 metros de altura. 
     Los resultados de las últimas excavaciones confirman la destrucción violenta que sufrió el poblado a finales del siglo II, con niveles de incendio muy potentes, abandono del poblado. Esta destrucción permitió, asimismo, en muchos casos, recuperar estructuras de habitación completas de enorme importancia para los estudios de tipo microespacial y la reconstrucción de la vida doméstica del poblado dado que conservaban la totalidad de su ajuar doméstico, no recuperado ni removido tras el incendio a gran escala que causó la destrucción. Incluso con la documentación de cadáveres de la época en estos niveles de incendio o sobre el pavimento de las calles (restos óseos con huellas claras de cortes de espada). 
     Además, el sitio arqueológico posee una fase emiral, correspondiente a una pequeña alquería islámica del siglo IX-X, y un conjunto de trincheras y construcciones de una de las posiciones del Frente que durante la Guerra Civil (1936-39) se estableció en la localidad.
     De los restos hallados en el yacimiento sobresalen por su interés las falcatas con nielados de plata, cuchillos, soliferro y peines, datados en los siglos V y IV a. C. De igual modo, es de destacar la cerámica ática del siglo IV a. C.: kylix, cráteras y cerámicas de figuras rojas; así como la cerámica ibérica: vasos y cráteras. La necrópolis está formada por una gran concentración de tumbas, con urnas cinerarias.
     El Cerro de la Cruz constituye uno de los más interesantes poblados de época ibérica de la provincia de Córdoba que han podido estudiarse científicamente. Los 650 metros cuadrados de superficie excavada lo convierten en uno de los escasos ejemplos de asentamientos de baja época excavados de manera intensiva en toda Andalucía, a lo que debe añadirse su buen estado de conservación.
     Según Ignacio Muñiz Jaén, arqueólogo municipal, la historia que guarda el cerro esconde un drama en tres actos, separados curiosamente casi por 1.000 años entre sí, correspondientes con la destrucción violenta de un poblado ibérico a manos del ejército romano, en el contexto de las revueltas de Viriato y las guerras lusitanas (en torno al año 140 antes de Cristo); un poblado de época andalusí-emiral coincidente con las revueltas de Omar Ben Hafsún contra el poder central del Emirato de Córdoba (alrededor del año 900); y las trincheras y huellas dejadas por la posición del Frente de Guerra que hubo en este cerro durante la Guerra Civil Española (1936-1939) entre republicanos y franquistas.
     El poblado ibérico es un ¿oppidum¿ o poblado fortificado que se ha fechado en el siglo II antes de Cristo, uno de los pocos poblados fortificados del periodo final de la cultura ibérica, la llamada Baja Época Ibérica, que nos habla del contacto indígena con Roma, pero que sin embargo aún conserva toda su especificidad y su entronque con lo que, dentro de los distintos pueblos ibéricos, parece haber sido el espacio físico de los bastetanos, aquellos iberos que ocuparon lo que hoy es el Sur de la provincia de Córdoba, parte de la de Málaga, Granada, Jaén, Almería y Murcia (más o menos las Sierras Subbéticas).
     El poblado del Cerro de la Cruz (tal vez la antigua Osca o Escadia nombrada por los historiadores griegos y romanos) es conocido de antiguo a raíz de las excavaciones que se llevaron a cabo en la necrópolis a finales del siglo XIX por Luis Maraver y Alfaro (primer director del Museo Arqueológico de Córdoba) y principios del siglo XX por Pierre Paris y Arthur Engels. Los ajuares encontrados en las tumbas de incineración (sobre todo ajuares cerámicos y bélicos formados por espadas o falcatas, lanzas, jabalinas¿), fruto de aquellas intervenciones, podemos encontrarlos expuestos en muchos museos: Museo Arqueológico Nacional de Madrid, Museo Arqueológico de Córdoba, Museo de Saint-Germain en Paris, Alcázar de Toledo.
     En el 2019 el Museo Histórico de Almedinilla con la Universidad de Granada localizaron el lugar exacto de la necrópolis y pudieron documentar algunas tumbas y depósitos votivos que no arrasó ni la erosión ni la actividad furtiva.
     Muchos años después, entre 1985 y 1989, la Universidad de Córdoba comenzó a excavar el poblado, excavaciones que después de un prolongado freno se volvieron a activar en 2008 hasta hoy a través del Convenio de Colaboración que el Museo Histórico de la localidad tiene firmado con la Universidad Autónoma de Madrid.
     El poblado estaba dispuesto en terrazas artificiales con grandes muros de aterrazamiento. Las calles estrechas, entre aterrazamiento y aterrazamiento, permitían el acceso a las viviendas a través de una especie de patio o porche donde se ubican profundos aljibes (de 8 mts. de profundidad) para almacenar el agua de lluvia, zonas de molienda (con molinos de cereal) y espacios de hogar para la cocina. 
     Llama la atención la conservación de algunos muros originales (hasta 2 mts. de altura) y el almacén donde se encontraron 44 ánforas de tipo ibero-púnico (se exponen reproducidas algunas de ellas).
     El poblado estaba en plena efervescencia (almacenes llenos, zonas de trabajo en producción, ampliación de calles, construcción de nuevos aljibes y casas¿) cuando sobrevino su destrucción violenta, documentada a través de un nivel de incendio que cubre todo el yacimiento, y de restos óseos humanos con huellas de muerte violenta. El contexto de la destrucción (fechado por cerámicas y monedas a mediados del siglo II antes de Cristo) coincide con las represalias que los ejércitos romanos llevaron a cabo en esta zona sobre los poblados que se aliaron con Viriato en su rebelión (y que nos menciona, por ejemplo, el historiador Apiano). 
     Se han recreado a la entrada del yacimiento 5 viviendas ibéricas con las técnicas constructivas documentadas en las excavaciones (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Declarado Bien de Interés Cultural, es uno de los pocos poblados de Baja Época Ibérica (siglos II-III a.C.) excavados en Andalucía. Nos habla de la sociedad, economía y medioambiente de entonces. Muestra el urbanismo de la época distinguiéndose las estancias según el uso que tuvieran: almacenes o talleres de artesanos presentando lugares de hábitat y de trabajo (molinos de harina, aljibes, almacenes de ánforas, pesas de telar, etc.).Las construcciones poseen un zócalo de piedra y un alzado de ladrillos de adobes o tapial, conservándose en algunos casos la impronta de la ventana, la puerta o los agujeros de los postes que sustentaban el segundo piso de estos edificios. Más Información:
     Somnus – Desarrollo de Almedinilla S.L.
     Dirección: Ctra. A- 339  Km, 37  14812 – Almedinilla
     Teléfono: 957 703317 – 606 972070
     Fax: 957 702165 (Diputación Provincial de Córdoba).

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miércoles, 18 de septiembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Ayuntamiento, Casa de Piedra, Casa y Capilla de los Valdenebro, Central hidroeléctrica y Canal de Buitreras, Plaza de Toros, Poblado Nazarí, y Torre del Paso) de la localidad de Cortes de la Frontera, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Ayuntamiento, Casa de Piedra, Casa y Capilla de los Valdenebro, Central hidroeléctrica y Canal de Buitreras, Plaza de Toros, Poblado Nazarí, y Torre del Paso) de la localidad de Cortes de la Frontera, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Serranía de Ronda
     Superficie: 176 km2
     Altitud: 623 m
     Latitud: 36º 37'  -  Longitud: -5º 20'
     Distancia a Málaga capital: 133 km
Datos demográficos
     Población: 3.014
     Gentilicio: Cortesanos
Ayuntamiento
     c/ Márquez de Estella, s/n, 29380
     952154000 - 952154342     www.cortesdelafrontera.es
     ¿Sabías que el mayor bosque de alcornocales de toda España se encuentra en la Costa del Sol? Concretamente en Cortes de la Frontera, un municipio al borde de la provincia de Málaga y enclavada en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema. De origen fenicio y con un pasado nazarí aún muy presente, Cortes de la Frontera es el destino ideal para conjugar naturaleza, historia y cultura. Sus numerosas sendas y verdes paisajes, le hacen ser un destino ideal para los amantes del turismo activo y rural.
     En Cortes de la Frontera no puedes perderte sus monumentos: 
     Para comenzar la visita a Cortes de la Frontera te recomendamos su Plaza de Toros, la segunda con mayores dimensiones de la Serranía de Ronda. Su actividad ganadera hacen que el arte taurino sea una tradición muy afincada en el municipio. El ruedo cuenta con 30 metros de diámetro y fue inaugurado en 1894.
     La siguiente parada en esta ruta por los lugares más destacados de Cortes de la Frontera es la Casa y Capilla de los Valdenebros. Actualmente convertida en vivienda, es conocida también como la "casa de las Tetitas" debido a la forma de los remaches del portón. Esta casa perteneció a un militar que adquirió el título de noble por las armas. En la fachada encontraremos el escudo heráldico y su blasón. Un pasadizo subterráneo comunicaba la casa con la iglesia. A pocos metros de esta "casa de las Tetitas" se encuentra la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario, construida a fines del siglo XVIII.
     Otras dos casas famosas en este municipio son la Casa de Piedra y la Casa Consistorial. El Ayuntamiento es un edificio construido con materiales de arenisca en el año 1784 por orden del Rey Carlos III. Destaca la amplitud de su fachada, con un total de diez arcadas. Pero si queremos adentrarnos en el pasado andalusí, la Casa de Piedra es de visita obligada. Esta es, sin duda, de los monumentos más singulares y con más valor histórico de Cortes de la Frontera. Esta construcción de origen paleocristiano sería utilizada como templo encubierto en el que los cristianos, que vivían bajo dominio islámico, realizaban sus ritos (Diputación Provincial de Málaga). 
    De remotos orígenes fenicios, la villa de Cortes se levanta sobre una de las estribaciones de la Sierra de los Pinos, a 623 m., dominando el cauce del Guadiaro. En su término municipal se localizan restos que afirman el paso de los fenicios en los siglos XII-XI  a. C., las ruinas de Seponta, que testimonian su importancia durante la época romana y asimismo restos de la ciudad llamada Cortes el Viejo, muy próxima al pueblo. Bajo el dominio árabe, Cortex dependió de Sevilla, Granada y finalmente de Ron­da. Fue conquistada por San Fernando en 1248, pero volvió al dominio árabe hasta 1485. Con todo, no sería hasta finales del XVII cuando Cortes adquiriese su fisonomía urbana definitiva. En este punto, son especialmente relevantes las construcciones civiles acometidas desde entonces y a lo largo de la centuria siguiente, siendo buena prueba de ello el edificio del Ayuntamiento y la Casa de los Valdenebro, con vistosos blasones heráldicos y elegante portada, en la línea suscrita por otros inmuebles particulares erigidos en el período dieciochesco (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
       La MA 545 lleva hasta Cortes de la Frontera, 13 km más adelante a través de la sierra de los Pinos, pueblo encantador, rodeado de una frondosa arboleda, cuyos orígenes se remontan al siglo XII a.C., aunque su nombre procede del romano Cortex, que significa defensa. La población tiene una importante plaza de toros y un magnífico Ayuntamiento, construido en tiempos de Carlos III a base de sillares de piedra arenisca. Un hito interesante es la casa de Piedra, obra paleocristiana del siglo VI d.C., llamada así por estar excavada íntegramente en una enorme roca (Rafael Arjona. Guía Total, Málaga. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005)

Iglesia de Nuestra Seora del Rosario
     De finales del siglo XVIII, continúa un esquema clásico de raigambre académica. Tiene tres naves cubiertas con bóvedas de medio cañón con lunetos en la central, bóvedas vaídas en las laterales y cúpula semiesférica sobre pechinas en el crucero. Al exterior se abren dos sencillas portadas de piedra, aunque lo más llamativo es, sin duda, la torre, adosada a la cabecera, realizada en ladrillo y mampostería, cuyos esbeltos cuerpos separados por impostas denticuladas se refuerzan en los ángulos con sillares de piedra.
     La carestía generalizada de la posguerra, ocasionó la restitución de los bienes muebles desaparecidos con piezas de escaso valor artístico, a excepción de la Virgen de las Angustias del con­temporáneo José Alarcón Santa Cruz y la Virgen de los Dolores, obra anónima sevillana ejecutada en el año 1938 (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Se encuentra situada en el centro del pueblo, en la Plaza de la Constitución, junto a la Calle Real donde se encuentran la Capilla y la Casa de los Valdenebro. Pertenece al Arciprestazgo de Ronda y Serranía. 
     La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, levantada a finales del siglo XVIII, concretamente en 1753, posee tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares de núcleo cuadrado. El crucero se cubre con una cúpula con linterna y los brazos del crucero con bóvedas de medio cañón. Tiene coro a los pies con balaustrada de madera. 
     En el exterior deben señalarse las portadas de piedra del hastial y de la nave de la Epístola. La torre, adosada a la cabecera y realizada en ladrillo, piedra y mampostería, es de tipo prismático. 
   El templo actual es resultado de diferentes remodelaciones, habiendo sido la última a mediados del siglo XIX (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A pesar de que existe constancia de la existencia de una parroquia en Cortes de la Frontera a principios de siglo dieciséis, no se sabe exactamente la fecha de la construcción del edificio actual. El primer dato fiable nos habla de la construcción de un retablo en el siglo diecisiete que no ha llegado hasta nuestros días. Posteriormente ha sufrido varias e importantes reformas, la ultima en fechas recientes. De ahí que algunos historiadores establezcan su construcción en el año 1853.
     Se encuentra situada en el centro del pueblo, en la Plaza de la Constitución, junto a la Calle Real donde se encuentran la Capilla y la Casa de los Valdenebro. Pertenece al Arciprestazgo de Ronda y Serranía.
     Su estructura la conforman tres naves separadas por arcos de medio punto apoyados sobre pilares de base cuadrada.
    En el interior destaca la capilla mayor así como los brazos de crucero con bóvedas de medio cañón. Y a sus pies el coro-tribuna con balaustrada de madera y soto-coro con bóveda de medio cañón rebajado.
     Ya en el exterior podremos admirar las portadas de piedra del hastial y de la nave de la Epístola. Adosada a la cabecera y realizada en piedra, ladrillo y mampostería tenemos la torre, en forma de prisma (Diputación Provincial de Málaga).

Ayuntamiento
     Este monumento, de hermosa fábrica de piedra, está datado en 1784 y su construcción fue aceptada por la Academia de San Fernando. Su severa fachada, de lenguaje arquitectónico ya casi neoclásico, se articula con dos plantas de arquerías de medio punto separadas por pilastras y coronado por frontón triangular y ático (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Edificio de piedra del siglo XVIII (1784) de bellas trazas y estilo neoclásico,  del que solo se conserva su fachada, de composición simétrica, con arcadas de arcos de medio punto en dos plantas; la planta baja con soportales de uso público dando a la plaza de la ciudad, y la alta de galería. Está coronada por un gran frontón, y una inscripción declarando la fecha de su construcción. Como curiosidad, la fachada principal no da acceso al interior, teniéndolo por un lateral mediante un vano adintelado.
     El edificio ha sufrido tres  actuaciones que configuran su actual aspecto. La primera fue en los años cuarenta después de un incendio que destruyó el interior en la guerra civil. En los años noventa se realizó una restauración, a consecuencia de la cual el interior del edificio se transformó, teniendo solo valor en la actualidad su fachada, aunque se conserve bastante bien.
     Hace unos años se dejó exento el inmueble a través de un proyecto para devolver la plaza a su nivel original y se le añadió un puente pasarela para acceder a nuevas dependencias municipales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El edificio del Ayuntamiento es una de las obras arquitectónicas de relieve que data del siglo dieciocho (está fechado en el friso en 1784). De estilo neoclásico y de arquitectura civil, fue mandado a construir por Carlos Tercero con sillares de arenisca. La fachada se articula en dos pisos de galerías con arcos de medio punto. Sobresale de la fechada el núcleo central, con tres arcos de cada piso, y sobre ellos un frontón triangular centrado por el reloj y el escudo real (Diputación Provincial de Málaga).

Casa de Piedra

     La Casa de Piedra es una pequeña construcción excavada en un bloque de arenisca, situada en término de Cortes de la Frontera, en la ladera que desciende desde el casco urbano hacia el río Guadiaro. Ha sido interpretada por algunos investigadores como eremitorio tardo-antiguo, aunque el grueso del edificio es de época moderna.
     El bloque rocoso está ahuecado en su interior hasta formar una habitación prácticamente rectangular, donde hay instalado un lagar del que se conservan el hueco de la prensa así como las tinajas, embutidas en el suelo. La pileta exterior tiene su interior pródigamente decorado con pilastras con arcos conopiales y rosetones, aunque la decoración exterior es la más interesante, siendo el motivo de carácter arquitectónico, con una serie de columnas que sustentan arcos de medio punto enmarcada por una cenefa superior de motivos vegetales. En la esquina del pilar también aparece labrada la silueta de un pez. Sobre la puerta principal hay labrada una hornacina de medio punto enmarcada por un rebaje a modo de plinto. Existe otro vano correspondiente a una ventana lateral (Diputación Provincial de Málaga).

Casa y Capilla de los Valdenebro
          La Casa y Capilla de los Valdenebro se encuentra en pleno centro de la localidad de Cortes de la Frontera, en la Calle Real, a escasos metros de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Tanto la capilla como la casa fueron construidas en 1760, según la inscripción que aparece en la fachada de la casa. Para la capilla se siguió el estilo barroco mudéjar aunque tan solo ha llegado hasta nuestros días la portada de ladrillo, con una hornacina y una espadaña en la parte superior. Solo se conserva la portada siendo todo el interior de nueva planta, completamente reformado, que actualmente hace las funciones de oficina y vivienda parroquial.
     La casa, también conocida como Casa de las Tetitas por la peculiar forma de los remaches metálicos del portón, está situada justo en frente y estuvo unida a la capilla mediante un pasadizo subterráneo, actualmente cegado. Su distribución gira en torno al patio, en el cual nos encontramos una serie de columnas que lo embellecen. Es un edificio sobrio de transición al neoclásico. Su fachada tiene dos plantas, con puerta principal y amplio zaguán. Vano enmarcado por pilastras y dintel volado que da superficie a un balcón cuya puerta está flanqueada por el escudo de armas de los Valdenebro. El conjunto dela facha ha perdido la axialidad al pasar parte del inmueble a ser oficina de correos.
     El conjunto perteneció a la familia Valdenebro, cuya figura mas relevante fue José Serrano Valdenebro (1743 a 1814), militar de la marina que fue nombrado en 1810 comandante en jefe de las Tropas y Partidas de Guerrillas en la Serranía de Ronda, pequeño ejercito popular que se organizo como respuesta a la invasión napoleónica durante la Guerra de la Independencia Española (1808 a 1814) (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Casa y Capilla de los Valdenebro se encuentra en pleno centro de la localidad de Cortes de la Frontera, en la Calle Real, a escasos metros de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Tanto la capilla como la casa fueron construidas en 1760, según la inscripción que aparece en la fachada de la casa. Para la capilla se siguió el estilo barroco-mudéjar aunque tan solo ha llegado hasta nuestros días la portada de ladrillo, con una hornacina y una espadaña en la parte superior. El interior, completamente reformado, actualmente hace las funciones de oficina y vivienda parroquial.
     La casa, también conocida como Casa de las Tetitas por la peculiar forma de los remaches metálicos del portón, está situada justo en frente y estuvo unida a la capilla mediante un pasadizo subterráneo, actualmente cegado. Su distribución gira en torno al patio, en el cual nos encontramos una serie de columnas que lo embellecen.
     El conjunto perteneció a la familia Valdenebro, cuya figura más relevante fue José Serrano Valdenebro (1743 a 1814), militar de la marina que fue nombrado en 1810 comandante en jefe de las Tropas y Partidas de Guerrillas en la Serranía de Ronda, pequeño ejercito popular que se organizo como respuesta a la invasión napoleónica durante la Guerra de la Independencia Española (1808 a 1814)
(Diputación Provincial de Málaga).

Central hidroeléctrica y Canal de Buitreras

     La presa de toma y el inicio del canal se encuentran unos metros aguas abajo del Guadiaro en la estación de Colmenar. El salto hidroeléctrico se encuentra aguas arriba de la población de El Colmenar-Estación de Gaucín. En el trazado del canal de agua entre uno y otro extremo, se localiza sobre el río Guadiaro el conocido como puente de los Alemanes. Para acceder hasta él, hay que llegar a El Colmenar-Estación de Gaucín y tomar la senda que parte del pueblo en dirección al barranco de las Buitreras, señalizado. El camino acaba en una inmensa badina de unos 300 metros de largo, justo a la salida del Cañón de Buitreras.
     La central hidroeléctrica de Las Buitreras cuenta con:
        - Azud y canal del salto hidroeléctrico
        - Puente de los Alemanes sobre el río Guadiaro
        - Salto hidroeléctrico con dos grandes tuberías forzadas que abastecen sendas turbinas
        - Turbinas en el edificio de la central hidroeléctrica de Las Buitreras
        - Poblado del mismo nombre
     La presa se mantiene en uso parcialmente. El poblado de la central continúa habitado mientras que el canal presenta algunos tramos complicados para su recorrido.
     Este salto tomaba sus aguas del mismo río Guadiaro unos cuatro kilómetros, aguas arriba mediante un azud de derivación. A lo largo del trazado, el canal tenía que atravesar numerosos tramos en galería y fue necesario ejecutar un acueducto sobre el tajo de las buitreras en el mismo río Guadiaro, a más de 60 metros sobre el fondo del barranco. Este puente-acueducto de un solo arco que apoya sobre los macizos rocosos de ambas orillas se conoce hoy como el puente de los Alemanes, posiblemente en asociación a los propietarios de la empresa Sevillana que hasta el momento de su construcción seguía siendo de capital eminentemente germano (Diputación Provincial de Málaga).

Plaza de Toros
     Fechada en 1894, fue restaurada en 1921, pasando a ser una de las Plazas de Toros mayores de la Serranía de Ronda. Llama la atención que un pueblo tan pequeño tenga coso taurino, pero tiene fácil explicación ya que Cortes de la Frontera era un pueblo ganadero y desde la antigüedad se celebraban numerosas fiestas taurinas.
     El ruedo tiene un diámetro de 27 con 20 metros, el tendido de sol está hueco y allí encontramos la enfermería y el aseo (Diputación Provincial de Málaga).

Poblado Nazarí

      El poblado nazarí es un proyecto de carácter comarcal que se inició en 2005 y en el que han actuado varias escuelas taller. Se encuentra sobre la finca La Fresnada que tiene unas 20 hectáreas. La propiedad es del ayuntamiento de Cortes de la Frontera teniéndola cedida al CEDER Serranía de Ronda.
     Con este poblado se recrea la vida que los nazaríes más humildes tenían en los siglos XIV y XV. Es por ello que podemos considerarlo como una recreación histórica en el que personajes reales enseñarán al visitante el trabajo en la fragua, la construcción de viviendas, cómo se hacían muros, acequias, el transporte de ganado, la agricultura… Los edificios principales están terminados y listos para su apertura inmediata al público, contando con una zona de recepción (con espacio para venta de productos de la época) así como un centro de Interpretación y una sala de proyección que transporta al visitante a la época nazarí. Algunas de estas iniciativas se financian con fondos del CEDER y otras son las que se contemplan con el Plan de Dinamización Turística de la Serranía de Ronda.
     Esta actuación se enmarca dentro del Plan de Interpretación Territorial de la Serranía de Ronda mediante el cual se pretende solicitar la declaración. de Parque Cultural para un amplio territorio en el que confluyen contenidos relacionados tanto con la “Guerra de la Independencia” en la época francesa (caso dl Museo de los Cañones de Gaucín), como los diseños de casa/taller del propio Poblado Nazarí (Diputación Provincial de Málaga).

Torre del Paso
          Torre atalaya de planta circular, con fábrica de piedra de tamaño medio, careadas y en series de hiladas. Con dos cuerpos, uno principal y un espacio superior abierto y con pretil perimetral (azotea). El accesos se realiza desde una puerta elevada y la comunicación entre ambos cuerpos por una escalera semi-embutida al muro.
     Tiene hundida la azotea que colmata la planta principal y diversas troneras (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta Torre atalaya fue construida por los árabes el siglo XIII, con la finalidad de vigilar el camino que unía Gaucín con Ubrique por el Puerto del Espino (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Ayuntamiento, Casa de Piedra, Casa y Capilla de los Valdenebro, Central hidroeléctrica y Canal de Buitreras, Plaza de Toros, Poblado Nazarí, y Torre del Paso) de la localidad de Cortes de la Frontera, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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