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lunes, 27 de noviembre de 2023

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la O; Capilla de San Juan Bautista, o de la Caridad; Capilla de San Roque; Iglesia de Nuestra Señora del Carmen; y Torre de la Merced) de la localidad de Rota (y II), en la provincia de Cádiz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Cádiz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la O; Capilla de San Juan Bautista, o de la Caridad; Capilla de San Roque; Iglesia de Nuestra Señora del Carmen; y Torre de la Merced) de la localidad de Rota (y II), en la provincia de Cádiz.

    
Parroquia de Nuestra Señora de la O

     Fue edificada en 1537, cuya fecha aparece en el muro del ábside. Es de estilo gótico tardío con formas platerescas y reformas barrocas. Al pare­cer la construcción aprovechó parte de los muros perimetrales de un antiguo edificio preexistente. La planta original es de una sola nave, de grandes proporciones, y ábside poligonal de cinco lados. Con posterioridad se agregaron tres capillas en el lado del evangelio y dos en el lado de la epístola. Al exterior, el edificio se halla sustentado por doce contrafuertes donde apoyan los muros que se coronan con elevado antepecho.
     A los pies se sitúa una torre-fachada realizada en sillería. Presenta un primer cuerpo muy elevado centrado por una portada gótica estructurada mediante arco apuntado cuya arquivolta exterior se ornamenta con puntas de diamante. En la zona superior se abre un vano circular y sobre éste se sitúa un antiguo matacán defensivo, que podría ser del siglo XV y se halla sostenido por una fila de ménsulas que se expande hacia el lado izquierdo del muro de fachada. Este matacán presenta dos vanos que en la actualidad están ciegos, aunque hacia el interior del templo se conserva la tracería calada con que se cerraban. Sobre el antiguo matacán se levantó el cuerpo de campanas en 1609, de planta cuadrangular y realizado en sillería, donde se abre un vano de medio punto en cada lado, siendo estos huecos de diferentes tamaños. El campanario se cubre con chapitel piramidal que fue revestido de cerámica por Diego Gaitán en 1645. La portada late­ral está precedida por un atrio formado entre las dos últimas capillas del lado del evangelio. Esta puerta se compone de un cuerpo en resalte realizado en cantería y cubierto a dos aguas, donde se abre un acceso apuntado y abocinado con arquivoltas y marcada línea de imposta.
     El interior de la nave central se estructura en tres tramos de distintos tamaños, mediante machones baquetonados de estilo gótico, que se cubren con bóvedas sexpartitas de sillería, ofreciendo una saliente línea de imposta marcada por varias molduras. El ábside se cubre con bóveda pétrea decorada con nervadura estrellada de estilo plateresco, presentando en la quebrada línea de imposta motivos animales y vegetales. En las claves de los nervios aparecen florones y tondos circulares que están decorados con las armas de los Ponce de León, bustos de los apóstoles, San Pedro y San Pablo, los cuatro Evangelistas, dos ángeles y los símbolos de la Justicia y la Fortaleza. En el centro de la bóveda se halla un escudete con un jarrón de azucenas propio del misterio de la Inmaculada Concepción. Y en los plementos aparecen relieves del martirio de San Sebastián, San Roque, San Jerónimo, dos centauros y dos ángeles.
     En el ábside se localizan cinco ventanas ojivales, cerrándose cuatro con las primitivas tracerías caladas hoy cegadas y el quinto, situado sobre la capilla del bautismo, se encuentra reconstruido mediante una estructura de tres vanos con barandilla y óculo superior, que se cierra con vidrieras alusivas a la Eucaristía. La nave principal se ilumina con seis vanos apuntados, conservando los tres del lado de la epístola sus primitivas tracerías caladas, mientras que los del evangelio tienen vidrieras recientes con las figuras de San José, la Inmaculada y Jesús Nazareno.
     El presbiterio, situado en alto mediante gradas, se encuentra presidido por un crucificado tardogótico de finales del siglo XV, que tradicionalmente se ha identificado con el antiguo Santo Cristo de la Capilla. A ambos lados existen dos tablas de estilo hispano-flamenco donde se representa a San Roque y La Visitación, las cuales están fechadas en 1578 y atribuidas a Juan de Campaña. Sobre pedestal se ubica la talla policromada de Nuestra Señora de La O, de escuela sevillana del siglo XVII. En 1972 se colocó en el presbiterio la sillería de coro, de estilo tardo­ barroco, que procede de la desaparecida iglesia mercedaria. Finalizada en 1736, es obra de Diego Roldán y los carpinteros Andrés Martínez y Francisco Vergara. Realizada en madera de cedro y caoba, cuenta con treinta y tres asientos separados por estípites, de los que diecinueve respaldos están tallados con relieves de Jesús, sobre el asiento central coronado por el escudo arzobispal de Luis Salcedo y Azcona, situándose a am­bos lados la Inmaculada, San Miguel Arcángel, San Juan Bautista, San José y los evangelistas San Lucas y San Marcos, seguidos de los doce apóstoles, seis a cada lado. En los laterales del presbiterio se ubican cuatro pinturas sobre tabla del siglo XVI con los temas de San Juan, San Marcos, Despojo de las Vestiduras y la Oración en el Huerto, todas del primitivo retablo mayor. En el altar mayor se sitúa un sagrario de plata que es obra de Manuel Mariscal hacia 1828.
     En el lado del Evangelio se abre la capilla bautismal de época fundacional, que ofrece una pétrea portada gótica configurada mediante un arco conopial con gablete y florón superior, que queda enmarcada en un alfiz formado por finos baquetones laterales y cornisa superior tallada con motivos animales y vegetales. El interior del alfiz se ornamenta con una retícula formada por columnillas que sostienen arcos conopiales entrecruzados. El conjunto se remata con una gran corona superior labrada también en piedra. Con posterioridad la portada fue transformada reba­jándose el arco de entrada sobre el que se situó una clásica hornacina que alberga la figura pé­trea de la Virgen de la Granada, de principios del siglo XVI, procedente del castillo de Luna. El interior de la capilla se cubre con bóveda vaí­da de sillería y se ilumina mediante un vano de medio punto con tracería moderna de piedra calada. El espacio está centrado por una sobria pila bautismal del siglo XVII y en sus muros se ubican pinturas la Adoración de los Pastores obra de Juan González Herrera de 1785, y del Bautismo de Jesús, del mismo siglo.
     A la anterior sigue la capilla del Sagrario, edificada a principios del siglo XVIII. Presenta planta de cruz latina, cubriéndose la nave mediante bóveda de cañón con lunetos y el crucero con cú­pula semiesférica sobre pechinas sobre las que se sitúan pinturas de santos franciscanos del siglo XVIII. Preside la capilla un retablo barroco de perfiles mixtilíneos, que está pintado a imitación de jaspe rojo con molduraje y decoración policromada. Se encuentra estructurado en banco, dos cuerpos y tres calles y está centrado por un tabernáculo dorado con columnas de fuste helicoidal, cuya puerta está pintada con la figura del Niño Jesús, del primer tercio del siglo XVII, que podría relacionarse con los realizados para esta iglesia por Pablo Legot y Alonso Cano. En la hornacina superior se sitúa una imagen de San Francisco, ubicándose en los laterales del primer cuerpo figuras de San Antonio y Santa Isabel, todas tallas policromadas del siglo XVIII. El lado derecho del crucero está ocupado por un sencillo retablo del siglo XVIII pintado a imitación de jaspe rojo, que está presidido por un grupo de la Sagrada Familia del siglo XVIII atribuido al genovés Doménico Guiscardi, ubicándose en las hornacinas laterales del primer cuerpo las imágenes de Santa Bárbara y San Sebastián, mientras que en el segundo cuerpo se sitúan tres pinturas del siglo XVIII. En lado frontero se ubica un retablo semejante al anterior, recompuesto, de dos cuerpos y tres calles, que alberga una figura contemporánea de la Virgen con el Niño en la hornacina central flanqueada por columnas salomónicas, hallándose a sus lados imágenes del Ángel de la Guarda y San Miguel, atribuido el último a Luisa Roldán, mientras que el segundo cuerpo está ocupado por una figura de San Francisco de Paula entre dos pinturas de Santo Tomás de Aquino y San Nicolás de Tolentino, ambas de 1723. Los muros de la capilla están revestidos con un zócalo cerámico del siglo XVIII, de 1,40 metros de alto y realizado en azul y blanco, que presenta temática de montería y emblemas de las órdenes franciscana y dominica. También destacan las lámparas de plata sostenidas por ángeles a ambos lados del arco toral, que son de escuela andaluza estando fechada la derecha en  1653; así como la que cuelga del centro de la cúpula, realizada por Agustín Díaz en 1781.
     La capilla del Carmen es la última del lado del evangelio, que se estructura en dos tramos de épocas diferentes. El primero está cubierto con bóveda vaída de sillería y parece de época fundacional; y el segundo tramo pertenece a una ampliación del siglo XVIII y se cubre con cúpu­la semiesférica sobre pechinas. Presidiendo la capilla se sitúa un retablo de estilo transicional entre el rococó y el neoclásico de mediados del siglo XIX, de madera pintada a imitación de jaspe rojo con ornamentaciones doradas, el cual se estructura en banco, un cuerpo dividido en tres calles mediante columnas y ático superior con relieve de Dios Padre. La imagen de vestir de la Virgen del Carmen, titular de la capilla, es obra anónima del XVIII y el Niño Jesús fue adquirido en Sevilla en el último tercio del mismo siglo. En las hornacinas laterales se sitúan figuras de San Luis Gonzaga y San Judas Tadeo, de la época del retablo. En los laterales de esta capilla se encuentra una pintura de la mexicana Virgen de Guadalupe y un retablo de altar con imagen de San Isidro Labrador realizada por Pinto Berraquero en 1977. A la entrada de la capilla se sitúa una pequeña pintura de Ecce Homo del XVIII.
     En el lado izquierdo de esta capilla se abren dos capillas recientes. En la primera, cubierta con bóveda vaída, se localiza las imágenes titulares de la hermandad del Santo Entierro. La imagen de Cristo yacente es obra anónima del siglo XVIII y la imagen de vestir de la Virgen de la Soledad fue realizada en 1970 por José Pérez Conde. En otra pequeña capilla se guarda el templete procesional, realizado en 1765 en madera de cedro por un tallista jerezano, al parecer según proyecto de Pablo de Ramos, orfebre mayor de la Catedral de Cádiz. En su interior se sitúa una custodia mexicana de plata sobredorada realizada hacia 1630.
     A los pies del templo se localiza el coro, en alto. La tribuna, edificada en sillería en el siglo XVIII, se estructura mediante arcos de medio punto entre pilastras cajeadas en cada uno de sus frentes, cerrándose hacia la nave del templo con una reja de mediados del siglo XVIII realiza­da por Joaquín María Colón. Se corona con una balaustrada clásica y alberga el órgano, realizado de Juan Debono y su discípulo Otín Calvete en el siglo XVIII, cuya caja es de estilo neoclásico, obra de Vicente Dimas en 1796.
     La capilla de Jesús Nazareno es la primera del lado de la epístola, desde los pies del templo. De una sola nave, está cubierta con cúpula semiesférica en su tramo central. Está presidida por un retablo dorado de estípites de la segunda mitad del siglo XVIII que alberga la imagen de talla completa de Jesús Nazareno de finales del siglo XVII o principios del XVIII, atribuida a Pedro Relingh, fechándose la cruz que porta en 1735. Las hornacinas laterales están ocupadas por imágenes de San Francisco y Santo Domingo, situándose en el cuerpo superior figuras de Santa Lucía y Santa Bárbara, todas del siglo XVIII.
     En los frentes laterales de la capilla se ubican dos retablos dieciochescos de estípites, dorados y de buena factura, donde se sitúan imágenes del Sagrado Corazón y la Virgen de la Amargura, obra de Antonio Illanes en  1962. Recorre  todo el espacio un zócalo cerámico, de 2,60 metros de alto, realizado por Joseph de las Casas de Triana en 1755, donde se representa diversos temas eucarísticos.
     Aledaña a la anterior se sitúa la capilla de Nuestra Señora del Rosario, cuyas obras se iniciaron en 1758. El tramo central se cubre con bóveda semiesférica sobre pechinas. Está presidida por un retablo de la segunda mitad del siglo XVIII, que está pintado en color rojo con ornamentación dorada, donde se halla la Virgen del Rosario, Patrona de Rota desde 1635, cuya imagen fue encargada por la hermandad en el siglo XVI, siendo adaptada en el XVII. A ambos lados se ubican tallas policromadas de Santo Domingo y Santa Catalina, del siglo XVIII y sobre el altar se ubica un relieve de Ecce Homo del siglo XVII.
     En el lateral derecho de la capilla, en retablo de altar dorado del siglo XVIII, se encuentra un interesante grupo escultórico de Santa Ana, la Virgen y el Niño, de mediados del siglo XVI, que representa la iconografía de Santa Ana Triplex. Sobre este altar hay una pintura barroca con La Piedad, del siglo XVIII. Frontero al anterior se localiza otro retablo de altar con estípites que alberga las figuras tardobarrocas de San José y el Niño del siglo XVIII. Esta capilla está cerrada con una verja fechada en 1632, que fue costeada por el indiano Gaspar de los Reyes.
     A la sacristía, de época fundacional, se accede por una puerta del siglo XVI tallada con relieves de los Evangelistas y San Pedro y San Pablo. Está cubierta con bóveda de crucería simple y conserva restos de pintura mural. Entre las obras que contiene destaca un Crucificado gótico del siglo XV, tablas de La Resurrección y la Magdalena relacionadas con Juan de Campaña, de 1578, y la pintura denominada «Alma en pecado» del siglo XVII atribuida a Juan de Roelas. También es obra de interés la cajonería realizada por Francisco Acosta en 1797. El templo posee un impor­tante conjunto de platería, entre las que destacan un cáliz del siglo XVI, un portapaz de plata sobredorada de 1600, y una arqueta del siglo XVII, todas de escuela sevillana, además de varias piezas americanas y una custodia de plata sobredorada del primer tercio del siglo XVIII también de escuela sevillana, entre otras (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
      La Iglesia de Nuestra Señora de la O es producto de varias transformaciones a lo largo del tiempo. Por esta razón, a la  hora de su descripción hay que tener en cuenta dos zonas bien diferenciadas, que son: La nave central, de estilo gótico-renacentista, y las capillas añadidas, en su mayoría del siglo XVI.
     A la nave central, que termina en un ábside poligonal de tres caras, se abren diversas capillas laterales, realizadas aprovechando los espacios entre contrafuertes. Se encuentra dividida en tres tramos por dos grandes arcos y a sus pies presenta una tribuna que sustenta el órgano que bloquea la entrada de luz por el óculo. La bóveda que lo cubre está formada por una complicada nervadura y tracerías flamígeras. En el presbiterio, elevado con respecto al resto de la nave, destacan cinco ventanales góticos. Desde él, a través de dos puertas, se accede a la sacristía y al cuarto de la plata.
     A la nave central, como se ha dicho, se abren varias capillas, tres en el lado izquierdo y dos en el derecho.
        -Capilla del Bautismo. Situada en al lado del Evangelio, atribuida su labra a Sebastián Bernal de Escobar (siglo XVI).
     Destacan la decoración de su portada, la verja de madera y el grupo escultórico de la Virgen de la Granada con el Niño.
        -Capilla del Sagrario. Situada en el muro del Evangelio, es la más amplia. Es de estilo barroco y planta de cruz latina con cubierta de bóveda de cañón. Destacan los zócalos de azulejos sevillanos del siglo XVIII y las posteriores decoraciones que se le añadieron.
        -Capilla de Nuestra Señora del Carmen. Situada en el muro del Evangelio, análoga en su construcción a la del Sagrario, era de menores dimensiones en origen, ampliándose posteriormente (1773).
        -Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Situada en el lado derecho, anteriormente se denominó de las Animas. De planta de cruz latina, tiene una verja en el arco de entrada. La cúpula del crucero se apoya sobre pechinas y se remata con una linterna. Posteriormente se le adosó un cuerpo para albergar el retablo. Destacan además del retablo, los azulejos de Triana (1755), realizados por Joseph de las Casas.
        -Capilla del Rosario. Destaca una notable reja costeada por un emigrante de Rota en Perú (1632). La capilla presenta proporciones semejantes a la Sacramental, siendo la que más reformas ha sufrido. Los muros están revestidos por azulejos de Triana de 1800 aproximadamente.
     Finalmente mencionaremos las dos sacristías, labradas en el muro de la Epístola, la pequeña espadaña que apoya sobre el pretil de la azotea que descansa en el muro del Evangelio y el reducto construido en 1703, que fue posteriormente modificado a comienzos de este siglo.
     Entre otros elementos relevantes citaremos el Coro, con una sillería y tallas destacables. Es de dos pisos, obra de Andrés Martínez y Diego Roldán.
     Exteriormente, la Iglesia presenta un aspecto muy sobrio. En la fachada principal se encuentra la portada de acceso al templo, situada a los pies. Está formada por un arco apuntado con arquivolta decorada con puntas de diamantes. Sobre ella, un matacán. Entre este elemento y la puerta hay un óculo. Obra del siglo XVI, que tuvo como objeto dotar de luz el interior del templo, función que perdió cuando se colocó el órgano. La parte superior del edificio está recorrido por un antepecho elevado que se interrumpe al llegar a la torre. Dicha torre, obra del siglo XVII, se reconstruyó posteriormente en 1744. Consta de dos cuerpos, albergando el superior las campanas. Un chapitel revestido de azulejos azules y blancos, procedentes del taller trianero de Diego Galán, cubre la torre.
    A la izquierda de la portada se sitúa el cuerpo saliente que alberga el matacán con canecillos y que posiblemente sirvió para almacén de la maquinaria del reloj. Además de la greca de punta de diamante, el único elemento decorativo existente son las gárgolas en forma de animales.
     Edificada bajo el patronazgo de los Ponce de León en la primera mitad del siglo XVI en estilo gótico tardío con preludios de plateresco (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).  

Capilla de San Juan Bautista (Capilla de la Caridad)

      Construido en la segunda mitad del siglo XVIII en estilo tardobarroco, el templo presenta planta de cruz latina y cabecera poligonal cubierta con cuarto de esfera. El interior se halla dividido en tres tramos mediante pilastras cajeadas de orden compuesto. La nave y los lados del crucero se cubren con bóvedas de medio cañón con lunetos y en el centro del crucero se alza una cúpula semiesférica con ventanas entre lunetos y linterna superior, ubicándose en las pechinas relieves del emblema de la Veracruz. La bóveda de la nave principal se encuentra decorada con yeserías geométricas, presentando diferente diseño para cada tramo, mientras que las pilastras, arcos fajones y pechinas ofrecen una abigarrada ornamentación de yeserías que destacan por la carnosidad de su relieve. Se abren vanos avenerados en los lados del crucero y el coro se sitúa a los pies, en alto, ocupando el tramo final del templo, que se cierra con balaustrada de madera.
      La fachada se encuentra retranqueada respecto a la línea que marca la vía urbana. La portada, realizada en sillería, ocupa prácticamente todo el frente de fachada. Presenta vano de acceso rebajado, que queda resguardado por un ar­cosolio ciego flanqueado por grandes pilastras toscanas sobre altos pedestales, situándose sobre el arco de entrada una pequeña hornacina, mientras que dos pequeños vanos circulares se abren en las enjutas del arco superior. Corona esta portada dos jarrones sobre pedestales, en los extremos, y ventana adintelada central para iluminar el coro, a cuyos lados aparecen ménsulas decorativas. Sobre el ángulo saliente del lado del evangelio se alza una espadaña doble que forma ángulo y presenta en cada uno de sus dos lados un vano de medio punto entre pilastras toscanas, rematándose con penacho superior que dibuja la misma forma angular de la planta y se completa con cartabones laterales.
     El retablo mayor es obra de mediados del siglo XVIII, atribuible a Diego Roldán. De planta semicircular se adapta a la cabecera y a la bóveda de cascarón. Se encuentra pintado en blanco con ornamentación dorada y figuras policromadas en relieve. Consta de banco, un cuerpo con cinco calles divididas por estípites y ático donde aparecen los bustos en altorrelieve de Santa Bárbara, Santa Gertrudis, Santa Apolonia y Santa Lucía, quedando el conjunto centrado por una alegoría de La Caridad. En el camarín se encuentra el grupo de La Caridad, compuesto por una imagen de la Virgen con Cristo Yacente en su regazo al pie de la Cruz, obras de Ramón Chaveli en 1943.
     Los dos retablos que presiden los brazos del crucero están pintados en blanco con ornamen­tación dorada y relieves policromados, pudiéndose fechar a mediados del siglo XVIII. Ambos se sitúan sobre basamento y se estructuran me­diante banco, un cuerpo flanqueado por estípites y ático donde se ubican relieves de angelotes que sostienen la cabeza de San Juan en el retablo del lado del evangelio; y un corazón llameante en el de la epístola. En estos retablos se localizan las imágenes titulares de la hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Nuestra Señora de la Caridad, obras de Luis Ortega Bru de 1962 y Juan Manuel Miñarro López en 1984 (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Se encuentra situada en el centro del casco urbano. Es de estilo barroco y tiene forma de cruz latina, con una longitud de 18 m y 10´40 de ancho. Posee en el altar mayor un precioso retablo obra del escultor jerezano Diego Roldan (XVIII).
     En la hornacina central de este retablo se encuentra la imagen de Nuestra Sra. de los Dolores con el cuerpo muerto de Cristo, tallado por el escultor jerezano Chaveli en 1942. También radica en esta capilla la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus Tres Caídas, realizadas por el escultor Ortega Bru. Y la reciente imagen de la Santísima Virgen de la Caridad (Ayuntamiento de Rota).

Capilla de San Roque

     Fue edificada como ermita a mediados del siglo XVII. En la actualidad se encuentra muy remodelada, realizándose la última reforma en 1958. Al exterior presenta una sencilla fachada que forma chaflán. Está centrada por una portada adintelada, flanqueada por anchas pilastras toscanas, sobre cuya cornisa aparecen los arranques de un frontón, a modo de ménsulas, ubicándose en el centro un vano circular. Sobre el alero se sitúa una reciente balaustrada y sencilla espadaña central.
     El interior se estructura en tres naves, mediante sendas columnas de fábrica pintadas de color marrón que asientan sobre gruesos pedestales de mármol blanco, siendo la central más ancha y alta que las laterales. Mientras que la nave central se cubre con sencilla bóveda de cañón, en las laterales aparecen bóvedas de arista cubriendo cada uno de los cuatro tramos. A los pies, en alto, se sitúa un estrecho coro con balaustrada reciente. El testero está ocupado por un retablo de altar con enmarcamiento de talla dorada, donde se exponen las tres imágenes titulares de la Hermandad que tiene su sede en el templo. El crucificado de la Veracruz es obra de Diego Roldán fechada en 1726. A ambos lados se localizan la Virgen de las Angustias y San Juan, realizadas por Ramón Chaveli en 1943. En diversos altares y hornacinas distribuidas por el templo se sitúan el resto de imágenes contemporáneas de esta hermandad, así como una figura reciente de San Roque. La cabecera del lado del evange­lio está ocupada por un retablo del siglo XVIII, pintado en tonos azules, que contiene imágenes contemporáneas (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Antiguamente esta capilla se encontraba situada en las afueras de Rota, siendo una pequeña ermita donde acudían los vecinos a rezar.
     Se edificó a mediados del S. XVII y consta de tres naves separadas por columnas bajas y gruesas, siendo la nave central más larga que las laterales. En su interior se encuentra la imagen de San Roque, que intercedía por los roteños en tiempos de miseria y enfermedad.
     En el altar mayor se conserva la imagen del Cristo de la Veracruz, del siglo XVIII y de gran valor artístico.
     Entrando en la nave de la derecha se hallan dos altares, uno con la imagen de Ntro. Padre Jesús Cautivo, y otro con la de San Roque adquirida en 1942. En la nave de la izquierda existe otro altar con la imagen de la Inmaculada Concepción. En el altar situado a la izquierda se conserva el escudo del Carmelo, que atestigua la presencia de la cofradía de Ntra. Sra. del Carmen y que radicó antiguamente en esta capilla (Ayuntamiento de Rota).

Parroquia de Nuestra Señora del Carmen

     Esta iglesia se ubica en parte de la antigua Casa Cilla, edificada en estilo neoclásico por José Álvarez en 1794. Tras la desamortización el inmueble tuvo diversos usos hasta que fue adquirido de nuevo por la Iglesia en los años sesenta del siglo XX para instalar el actual templo y centro parroquial. El edificio ofrece dos plantas en la crujía de fachada siendo el resto de un solo cuerpo.
     La fachada no coincide plenamente con el diseño de José Álvarez. Se organiza en dos cuer­pos. El primero, realizado en sillería, presenta dos puertas en los extremos y amplias ventanas rebajadas, situándose tres a cada lado de la portada central, la cual se halla configurada mediante arco rebajado moldurado y flanqueado por pilastras toscanas. Sobre pronunciada línea de imposta se superpone el cuerpo superior, donde se reserva la labor de cantería para esquinas y enmarcamientos de los otros seis vanos, abiertos en eje con los inferiores. En el centro se abre un balcón adintelado que está coronado por un relieve del Cabildo Catedral de Sevilla, el cual fue realizado en piedra de Estepa por Pedro Matheo, quedando este último elemento albergado por una curvatura marcada en la amplia cornisa superior. Remata la fachada un soberao de fábrica, a modo de pretil corrido, sobre el que se dispone barandilla de hierro entre netos con remates pi­ramidales y esferas.
     El interior se estructura en torno a un patio central compuesto, en sus dos frentes laterales, por arquerías de medio punto con roscas de sillería que recaen sobre sendos pilares pétreos achaflanados en los ángulos. La crujía de entrada abre arco rebajado hacia el patio y se cubre con bóveda de cañón con lunetos en el tramo cen­tral y de arista en los laterales, hallándose las dos galerías laterales cubiertas con techumbre plana. El templo se ubicó al fondo del patio, perdiéndose parte de la primitiva fábrica. Presenta un espacio diáfano con grandes vidrieras y alberga imágenes procesionales contemporáneas. En una pequeña capilla, situada en la crujía de fachada, tiene su sede la hermandad de la Virgen del Rocío, que es una antigua imagen adaptada en el año 1978 (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
 
Torre de la Merced

     La esbelta torre es el único vestigio del antiguo convento mercedario. El campanario es de estilo barroco, fue edificado en el año 1622 y restaurado en 1722.
     La base cuadrangular sostiene dos cuerpos de campanas realizados en sillería. El primero pre­senta planta cuadrangular y abre en cada lado un vano de medio punto entre pares de pilastras cajeadas; y el segundo es octogonal, alternándo­se en sus frentes vanos de medio punto encua­drados en alfices con óculos circulares. Se cubre con bóveda de casquetes revestida con cerámica azul y blanca en espiga. El conjunto se remata con una linterna cubierta con chapitel piramidal y cruz superior (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
      Es el único resto conservado del antiguo convento de la Merced. La primitiva obra fue construida en 1722, construyéndose la actual a partir de dicha fecha. Su fisonomía responde por tanto, a la estética barroca dieciochesca de la zona gaditana.
     Consta de tres cuerpos, el primero, de planta cuadrada, presenta en uno de sus frentes una portada de vano rectangular roto, flanqueado por sendas pilastras toscanas y rematada por frontón triangular roto, que alberga una hornacina rematada en medio punto.
     Los dos cuerpos de campana son de cantería vista, el primero tiene planta cuadrada y organiza sus frentes mediante vanos rematados en medio punto y flanqueados por pilastras pareadas de orden toscano y fuste cajeado. El último cuerpo es de planta octogonal, y en sus frentes se alternan vanos rematados en medio punto con óculos circulares. El conjunto se remata por casquete de paños con linterna, cubierto de azulejos policromos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

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jueves, 23 de noviembre de 2023

Los principales monumentos (Castillo de Luna) de la localidad de Rota (I), en la provincia de Cádiz

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Cádiz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Castillo de Luna) de la localidad de Rota (I), en la provincia de Cádiz.
    Situada en el borde septentrional de la Bahía de Cádiz, en sus proximidades se han hallado numerosos restos de época romana. Los musulmanes construyeron un ribat hacia el siglo X, que fue el origen de la población de Rabeta-Ruta. Reconquistada en 1264 por Alfonso X, en 1295 la villa fue cedida por Sancho IV a Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, quien la entregó en 1303 a su hija, Isabel Guzmán de la Cerda, como dote para su matrimonio con Fernán Pérez Ponce de León, primer Señor de Marchena y posteriores Duques de Arcos, a cuya casa señorial pertenecerá Rota hasta 1780, en que pasa a la Casa de Osuna hasta la disolución de los señoríos. Se conservan algunos restos de la muralla medieval, junto a tres de sus antiguas puertas: al noroeste, la Puerta de Jerez; al sur, la Puerta de Chipiona; y al norte, la Puerta de Sanlúcar o de la Villa (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
      El Centro Histórico ocupa el borde sureste del casco Urbano, rodeado por el mar en tres de sus lados. Su altitud media es de 9 metros, estando el punto más alto del Casco a 12,5 metros.
     El núcleo forma un óvalo imperfecto con las puertas de Sanlúcar, el Arco de la Villa, la puerta del Mar y la de Jerez, derribada en 1.868 Es una villa de origen medieval con trazado irregular de calles estrechas y tortuosas y alineaciones variables Las manzanas son irregulares, de menor tamaño en la parte más antigua, alrededor del Castillo de Luna y la Iglesia de la O, y mayores en la parte situada al noroeste, en contacto con los desarrollos más recientes. A partir del recinto amurallado, el trazado urbano se ha desarrollado en torno a los caminos que partían de las tres puertas de tierra.
     El resto del núcleo estaba constituido por un caserío modesto construido a partir del siglo XVIII, tras ser destruido el primitivo en el asalto anglo-holandés de 1702. Estaba habitado en origen por agricultores y pescadores, una vez que la nobleza y burguesía de la villa se desplazara desde mediados del siglo XVIII hacia la Puerta de la Villa y el arrabal surgido en su entorno, donde localizaron las Casas Señoriales de Rota.
     La Iglesia y el Castillo generan una escenografía de gran potencia y valor ambiental que sorprende por situarse dentro de un entramado urbano y arquitectónico de extrema sencillez, que aparece tras cruzar la Puerta del Mar y penetrar en el primitivo recinto amurallado medieval. No obstante, en la fisonomía del conjunto destacan elementos singulares como una cerca de murallas, la Torre de la Almadraba, los Baluartes de la Concepción, de la O y de la Culebrina y las Baterías de Salazar y de la Veracruz.
     El proceso de formación del núcleo, ha mantenido una coherencia en su desarrollo que permite identificar suficientemente la morfología urbana y unas estructuras arquitectónicas representativas de la evolución histórica, creando etapas bien diferenciadas. En su formación destaca la importancia de sus condiciones geográficas con la existencia de un puerto natural. A sus valores históricos se une una privilegiada situación estratégica en la Bahía de Cádiz, que permite una visualización armónica del conjunto desde el mar.
     El caserío presenta fachadas encaladas totalmente o alternando en ocre en portada, cornisa y pilastras. Desde hace unos años se ha introducido la costumbre de descubrir la piedra dejándola en su color. Predominan las casas de dos plantas en la villa, donde se encuentran las más sencillas, pertenecientes a los siglos XVI y XVII. Los ejemplares de casas del siglo XVIII introducen cornisas y repisas de piedra, para los balcones, llevando también la decoración a la planta superior.
     Las portadas de esta época adquieren mayor énfasis con grecas que enmarcan el vano, con patio interior porticado con arcos sobre columnas de orden toscano con gran éntasis, que parece una característica propia de los patios de Rota. Hay que destacar que las edificaciones de Rota guardan una armonía constructiva en las alturas, distribución y elementos decorativos de las fachadas y de los patios interiores.
     Por su proximidad a la moderna base americana, la población ha aumentado de forma extraordinaria, quedando un pequeño núcleo junto al puerto, donde todavía persisten, aunque alterados, algunos edificios interesantes.
     Rota, por su estratégica situación en la bahía de Cádiz, su cercanía a Gades, y su riqueza agrícola, ha sido habitada a lo largo de toda su historia, como lo demuestran sus hallazgos arqueológicos. El núcleo urbano de Rota tiene su origen y seña de identidad en su localización y en el valor estratégico de su puerto, constatándose la existencia de pequeños asentamientos en las proximidades, de épocas fenicia, griega y romana. En el término municipal, donde hoy se sitúa la Base Naval, han aparecido vestigios de asentamientos humanos, principalmente de época romana, entre los que podemos distinguir un depósito de ánforas, un horno próximo y unos sepulcros.
     La ciudad surge a partir de un fuerte de frontera, Rabeta Ruta y posterior Ribat, con connotaciones religiosas, formándose un núcleo a partir del Ribat en el siglo XII. En origen es una plaza fuerte costera de la que aún se conservan pequeños tramos de la cerca amurallada, aunque ha perdido la práctica totalidad de sus lienzos. Por su carácter marítimo, las murallas de Rota constituyen defensas contra el mar que crean un zócalo de protección sobre el que se asienta la ciudad.
     Conquistada definitivamente por Alfonso X, la ciudad fue la sede de renombradas órdenes militares como la Orden de Santiago o la de Santa María de España. Sancho IV donó la Villa a los Pérez de Guzmán, primeros señores de Rota, que edificaron el Castillo de Luna posiblemente en el mismo solar donde estuvo el Ribat. De este período perduran restos de construcciones señoriales levantadas dentro del recinto amurallado de los que se conservan varios tramos y elementos (Guía Digital del Patrimonio Digital de Andalucía).          
     Las extensas playas -más de 16 km- de arenas finas y doradas, junto a los parajes naturales que la rodean, constituyen los principales atractivos de esta jugosa ciudad estratégicamente asomada al Atlántico.
Historia
     Aunque él término municipal ha conocido el paso de sucesivos pobladores, parece indudable, a juzgar por los hallazgos arqueológicos, que la ciudad tiene un ori­gen romano. En cualquier caso, durante el siglo X, los musulmanes levantaron un ribat o monasterio amurallado con el nombre de Rabeta Ruta, nombre del que procede el actual.
     Alfonso X conquistó el lugar en 1264, pasando posteriormente a depender del condado de Niebla. En 1303, por enlaces matrimoniales, Rota entró a formar parte de la casa de Arcos, bajo cuyo dominio se mantuvo hasta 1780, momento en que pasó al Ducado de Osuna hasta 1823.
     Tradicionalmente dedicada a la pesca y a la agricultura, el establecimiento de la base logística norteamericana en los años cincuenta del siglo XX favoreció su moder­nización, que el turismo, posteriormente, ha consolidado por completo.
Gastronomía
     Los productos del mar junto con los del campo, cuya obtención no se ha abando­nado, constituyen la base de una cocina que ha hecho famoso en toda la zona costera un plato absolutamente original: la urta a la roteña, guiso de este pescado de la costa con cebolla, tomate y otros fru­tos de la huerta. A este plato esencial pueden unirse otros no menos jugosos, como el arranque roteño, especie de salmorejo autóctono; la sopa de urta; el pescaíto frito; las ortiguillas y las butifarras, todo ello acompañado de la célebre tintilla, el vino del lugar.
Fiestas
     En febrero, el carnaval constituye una de las principales celebraciones, en la que participa todo el pueblo. En Semana Santa, uno de los momentos culminantes es el de la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en la madrugada del Viernes Santo. En mayo es la feria de Primavera. A mediados de agosto y durante cuatro días tiene lugar la Fiesta de la Urta, declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía, que incluye un concurso para pre­miar el mejor guiso del plato tradicional de la urta a la roteña. Las fiestas patronales se celebran en octubre y están dedicadas a la Virgen del Rosario Coronada.
Visita
     Rota es una ciudad muy activa a lo largo de todo el año, no sólo en verano, con un especial interés por los actos culturales de todo tipo, siendo, probablemente, en este sentido la población más inquieta de todo el litoral gaditano. Las más variadas actividades se suceden sin solución de continuidad, desde actuaciones musicales de todos los estilos a concursos de dominó o de ajedrez, pasando por el teatro, el impulso a la lectura, las regatas, el deporte de aventura, etc.
     La ciudad ha crecido mucho en los últimos decenios. El caserío avanza hoy tierra adentro desde la práctica totalidad de las playas del Rompidillo y de la Costilla, a través de un trazado ortogonal en el que no faltan las largas avenidas. El casco histórico, sin embargo, de singular belleza y en el que se concentran la mayor parte de sus monumentos, es bastante más pequeño. Se sitúa en la parte más alta de la población, entre el paseo Marítimo de la Costilla y la avenida de San Juan de Puerto Rico, que corre sobre los puertos pesquero y deportivo. El arco que se abre en la calle Gravina es prueba de que en su día estuvo completamente amurallado.
     Esta calle desemboca en Méndez Núñez, a la derecha de la cual está la plaza de Bar­tolomé Pérez, un lugar con mucho encanto en el que se levanta la iglesia de Nuestra Señora de la O. Concluida su construc­ción en 1537, en ella confluyen los estilos gótico, plateresco y barroco, éste último a causa de reformas posteriores. El exterior, en el que sobresalen los poderosos contrafuertes en que apoyan los muros laterales, no da idea de la importancia del edificio. La fachada además es bastante simple. Consiste en una torre fachada constituida por dos cuerpos separados por un matacán, situándose en el cuerpo infe­rior la entrada, un vano ojival ornamen­tado con puntas de diamante.
     En el interior la iglesia tiene una sola nave muy amplia, separada en tres tramos mediante pilares fasciculados y rematada en un espléndido ábside pentagonal, sobre el que se alza una preciosa bóveda estrellada de cantería. En cada uno de los lados del pentágono se abren ventanas apuntadas, actualmente cegadas, decoradas con bellísima tracería calada, semejantes a las que se abren en la nave. Bajo la ventana del lado central del pentágono pende el Santo Cristo de la Capilla, un Crucificado de finales del siglo XV y estilo gótico. A un lado y a otro, en dos tablas atribuidas a Juan de Campaña, de 1578, figuran La Visitación y San Roque. Debajo aparece una sillería barroca procedente del coro de la hoy desaparecida iglesia de la Merced, cuyas figuras fueron talladas por Diego Roldán en 1736. En el lado de la epístola, sobre un pedestal, figura la imagen de Nuestra Señora de la O, del siglo XVII.
     Las capillas que actualmente posee esta iglesia son posteriores a la fecha de la construcción inicial, salvo la del bautismo, en el lado del evangelio, la cual muestra en su acceso una hornacina en la que figura la Virgen de la Granada, imagen de piedra del siglo XVI traída del castillo de Luna. Junto a ésta se encuentra la capi­lla del Sagrario, levantada en el siglo XVIII. Lo más interesante de ella es el zócalo de azulejos que cubre sus muros y el San Miguel que figura en el altar del testero izquierdo, atribuido a Luisa Roldán, la Roldana. Interesante es también el zócalo que cubre los muros de la capilla de Jesús Nazareno, situada en el lado de la epís­tola. Tiene una altura de 2,60 m y fue realizado en Triana en 1755. El Cristo se atribuye a Pedro Reling, quien debió tallarlo a principios del siglo XVIII. En su corres­pondiente capilla, se encuentra Nuestra Señora del Rosario, patrona y alcaldesa perpetua de Rota, imagen anónima del siglo XVI.
     De la plaza de Bartolomé Pérez parte la calle Cuna, a la que da la fachada principal del imponente castillo de Luna. Construido en 1297 por Alonso Pérez de Guzmán sobre el ribat islámico, la edificación ha tenido distintos usos a lo largo de su historia. En el siglo XV, el duque de Arcos, Rodrigo Ponce de León, lo adaptó a residencia palaciega; en 1909, el marqués de San Marcial lo convirtió en su palacio de verano; más tarde fue colegio y también hospital, hasta que pasó a manos del Ayuntamiento, que lo restauró y lo adaptó para Casa Consistorial en 1999.
     El castillo es de estilo gótico-mudéjar y su aspecto exterior de fortaleza, con sus robustos muros almenados, se contradice con la refinada terminación del interior. Tiene planta de trapecio, con una torre en cada esquina. Pasado el zaguán, al que se entra a través de un arco rebajado, aparece el patio, magnífico, de una suntuo­sidad esplendorosa. Su construcción data del siglo XV y tiene dos plantas. La inferior lleva arcos de medio punto sobre gruesas columnas de piedra, mientras en la superior los arcos son rebajados, las colum­nas algo más delgadas y entre ellas corre un antepecho de piedra con rosetones góticos calados. En la planta baja y en el lado derecho de la galería frontal, se conserva un mural gótico mudéjar del siglo XV que muestra lacerías y motivos vegetales, además de una figura ecuestre y el escudo del canciller López de Ayala.
     Callejeando desde aquí se descubre una sucesión de casitas blancas, de dos plan­tas como mucho, muchas de ellas ador­ nadas con flores en las ventanas, en los balcones y en los patios, que alternan con otras de mucho más empaque, pero con la misma gracia.
     La calle Constitución roza la tranquila plaza de Barroso, con sus naranjos y sus bancos de hierro, y sigue hasta la plaza de España, sombreada de plátanos, con algunas buenas casas, como la número 4.
     Bajando por Bachiller, se alcanza la puerta de Jerez, otro resto de la antigua fortificación, que vuelve a reaparecer con un pequeño lienzo de muralla al final de Posadilla, frente al mercado de abastos del centro y la esbelta torre de la Mer­ced, único resto que queda del antiguo convento de los mercedarios.
     Por encima de esta torre, subiendo por Veracruz, se alcanza la capilla de San Juan Bautista, del siglo XVIII, una obra barroca, con abundantes yeserías muy decoradas, en cuyo retablo mayor se encuentra La Caridad, grupo escultórico compuesto por la Virgen y un Cristo yacente en sus brazos realizado por Ramón Chaveli en 1943.
     La calle Castelar lleva a la plaza de San Roque, en la que está la capilla de San Roque, del siglo XVII. En ella se guarda el Cristo de la Vera Cruz, perteneciente a la Cofradía del mismo nombre.
     Cerca de aquí, en el número 29 de la calle Isaac Peral, se sitúa el Museo Ruiz Mateos con una buena colección de arte moderno en óleo, grabado, acuarela y escultura, ubicado en una casa tradicional roteña magníficamente acondicionada.
Otros puntos de interés
     Fuera del casco histórico, Rota mantiene numerosos  atractivos.
     Hacia la mitad de la calle Calvario se encuentra la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, edificada sobre la antigua cilla en 1794.
     En la avenida de María Auxiliadora se sitúa el parque El Mayeto, nombre tra­dicional del campesino roteño, cuyas viviendas, con techo de paja, reunían tam­bién características especiales.
     En la avenida de la Diputación están el parque Atlántico, con el Centro de Interpretación del Litoral, y un poco más abajo, el Jardín Botánico Celestino Mutis, dispuesto como un parque de edu­cación medioambiental.
     Más adelante aún, en dirección a Chi­piona, está el Parque Natural de la Alma­draba, que sigue la línea de la costa y donde se encuentran los tradicionales corrales que se usan para pescar aprovechando el ritmo de las mareas. Más o menos al final de este parque, empieza la excelente playa de Punta Candor, que se extiende prácticamente hasta la magnífica urbanización Costa Ballena, ya a unos 7 km de la población (Rafael Arjona, y Lola Wals. Guía Total, Cádiz, Costa de la Luz. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2008).  
       La ciudad debe su fama en la actualidad, principalmente, al hecho de situarse en su término desde 1955 una base logística americana, encontrándose en el puerto con enorme frecuencia los grandes portaaviones de la Navy norteamericana. Es igualmente punto de partida de un oleoducto que, tras atravesar bajo tierra buena parte de España, llega hasta Zaragoza.
     Rota tiene, al parecer, como Chipiona, un origen romano, al menos esto es lo que atestiguan a juicio de los estudiosos, los numerosos hallazgos arqueológicos encontrados en sus proximidades. Aunque, como todo el territorio marítimo comprendido entre el Guadiana y el Guadalete, es decir, entre la frontera con Portugal y El Puerto de Santa María, pertenecía al condado de Niepla, antecedente del ducado de Medina Sidonia. Rota pasó en 1303, por enlaces matrimoniales, a depender de la casa de Arcos, bajo cuyo dominio se mantuvo hasta 1780. Cuenta con magníficas playas excelentemente pertrechadas, entre las que sobresalen las de La Costilla y Punta Candor, así como con un gran ambiente, especialmente juvenil, con abundancia de discotecas y bares donde pueden degustarse sus estupendos vinos y pescados. A este respecto, Rota aporta a la gastronomía andaluza un plato absolutamente original, la urta a la roteña, guiso de este pescado de la costa con cebolla y tomate. Todas estas circunstancias hacen de la población un punto atractivo para un turismo bullicioso y deseoso de diversiones vibrantes. Lugar especialmente interesante por su pintoresquismo es el barrio de pescadores, que se extiende a la sombra de las murallas medievales y del castillo de Luna, construcción del siglo XIV en buen estado de conservación. Igualmente atractiva es la parroquia de Nuestra Señora de la O, edificada a principios del siglo XIV siguiendo los dictados del estilo gótico ojival. Es de una sencilla belleza, destacando su fachada principal en la que se encuentra embutida la torre campanario (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Castillo de Luna
     Actual sede del Ayuntamiento, el edificio sería construido hacia 1297 por Alonso Pérez de Guzmán sobre el antiguo ribat hispanoárabe. En el siglo XV fue transformado en residencia palacie­ga por Rodrigo Ponce de León. El edificio fue rehabilitado en 1909 como palacio de verano por el Marqués de San Marcial. Ya en 1944 fue adaptado para colegio de Salesianas y hospital por José León de Carranza, quien lo legó al Ayuntamiento, finalizándose la restauración en 1999.
     De estilo gótico-mudéjar, presenta una tipo­logía mixta como fortaleza militar y palacio residencial. Edificado con mampostería y sillares en los ángulos, el recinto amurallado del siglo XIV es de planta casi rectangular con torres en sus cuatro ángulos, entre las que destaca la más elevada Torre del Homenaje, de planta cuadrangular, y la Torre de la Alianza, de mayor envergadura, que se sitúa en el centro del lienzo que recae hacia la plaza Bartolomé Pérez. El exterior se encuentra coronado con almenas piramidales y la sencilla puerta principal se configura mediante un arco rebajado y dovelado.
     En el centro se sitúa un patio del siglo XV, de planta rectangular. Presenta dos cuerpos porticados con galerías perimetrales. El inferior se estructura mediante arquerías de medio punto algo peraltadas, mientras que el cuerpo superior tiene arcos rebajados, siendo éste último piso de menor altura. Los baquetonados arcos se inscriben en alfices y apoyan sobre robustas columnas de piedra con capiteles de concepción prismática muy gotizante, descansando todo en sendas basas y basamentos. Las columnas angulares del cuerpo inferior son de mármol y parecen proceder de algún edificio más antiguo. El patio se corona con un antepecho de piedra calada decorado con rosetones góticos, cuyo pretil recorre los cuatro frentes del patio, aunque sólo es original el del frente principal, que está centrado por un escudo de los Ponce de León orlado con guirnalda.
     En el frente derecho de la galería  inferior se sitúa un interesante zócalo de pintura mural del siglo XV. Estilísticamente se integra en la vertiente mudéjar del gótico internacional y se inspira en los modelos cerámicos de tradición islámica. Se trata de una composición horizontal, de 1,75 metros de alto. Está subdividido en sucesivos paños rectangulares con sus correspondientes pilastras. Se remata con un almenado de merlones escalonados y en la zona inferior se sitúa un plinto con figuras de rombos. Los motivos decorativos son geométricos de lacerías estrelladas y tramas poligonales; vegetales; el escudo heráldico de López de Ayala; y una figura ecuestre (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     El Castillo de Luna fue construido por la casa de Arcos, señores jurisdiccionales de la villa durante siglos. Actualmente es la sede del Ayuntamiento del municipio, del que es propiedad. La denominación del mismo podría proceder del matrimonio de Pedro Ponce de León, primogénito del primer marqués de Cádiz, con una hija de Álvaro de Luna, que también dio nombre al castillo de Luna de Mairena del Alcor.
     Su planta es rectangular, con cinco torres en el perímetro, quedando articulada en torno a un patio central de estilo gótico, con zócalos pintados con motivos mudéjares.
     Es posible que el castillo se levante en el mismo lugar que el ribat musulmán que existía en el lugar, conocido según las descripciones como Rábita Ruta, denominación que parece proceder del latín Speculum Rotae. Fernando III conquistó la villa a los almohades en 1251, siendo reconquistada definitivamente en 1264 por Alfonso X, tras la sublevación mudéjar de ese mismo año.
     En 1297 Guzmán el Bueno, recibió el señorío de Sanlúcar, territorio del que formaba parte el lugar de Rota. Por ello la construcción del castillo se ha atribuido a dicho noble. Sin embargo, no hay constancia documental de ello y el estilo del patio y de la escalera es claramente posterior a la época del Guzmán. En 1309, el lugar de Rota se segregó del señorío de Sanlúcar como parte de la dote matrimonial de Isabel Pérez de Guzmán, al contraer matrimonio con Fernán Ponce de León, fundador de la casa de Arcos, pasando el castillo a dicho linaje, cuyas armas figuran en él en varios lugares.
     Durante el gobierno de los Ponce de León, el castillo fue casa del gobernador de la villa y casa capitular hasta 1750.
     En 1909 fue comprado por el marqués de San Marcial para usarlo como residencia de verano, realizando importantes reformas en él. En 1943 lo adquirió José León de Carranza, acondicionándolo como Colegio de San Ramón y Hospital de San José, instituciones atendidas por las Hijas de María Auxiliadora, comunidad salesiana que lo donó al ayuntamiento roteño, abandonando el edificio en 1982. En 1987 se iniciaron obras de restauración que no se terminaron hasta 1999, en que se inauguró como consistorio.
     Tiene planta rectangular con cinco torreones almenados, siendo los principales el de la Alianza y el del Homenaje. El torreón orientado al oeste tenía la campana de la vela, cuya misión era avisar a los habitantes de los ataques. Los torreones están construidos con piedra arenisca y calcáreas del mar, y el paramento de los muros es de sólido hormigón con abundantes piedras, alcanzando en algunos tramos una anchura de 3 m. El exterior carece de todo signo decorativo, sobriedad que caracteriza a estas construcciones de carácter militar y residencial. En el interior, lo más destacable es un pequeño patio original del siglo XV, rectangular, con dos pisos de galería con arcos ligeramente rebajados y zócalos pictóricos.
     A través de los siglos ha sufrido muchas modificaciones, pasando desde una transformación renacentista, hasta convertirse en una residencia de verano. El Castillo de Luna se transformó también en colegio y hospital, conocidos con los nombres de San José y San Ramón, siendo bendecido el 12 de octubre de 1944 por el Cardenal-Arzobispo de Sevilla, D. Pedro Segura.
     Adosados a los muros del Castillo, hay una capilla que fue construida posteriormente y fue inaugurada en 1951, convertida actualmente en Salón Capitular.
     El Castillo de Luna esta muy vinculado a la historia de Rota tal y como lo demuestra el escudo de la villa.
     Actualmente el castillo, declarado Patrimonio Artístico, es la sede del Ayuntamiento de Rota. Permanece abierto al público todos los días, ofreciendo visitas guiadas los fines de semana (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).  

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