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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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martes, 7 de abril de 2026

El Barrio del Azahín, en Cazalla de la Sierra (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Barrio del Azahín, en Cazalla de la Sierra (Sevilla)
     El Barrio del Azahín o Barrio de los Morenos llamado así por ser el antiguo barrio morisco.
     Durante el período medieval progresivamente se iría consolidando el poblamiento, que, desde el cerro del castillo se extenderá hacia el oeste por el barrio del Azahín, siguiendo la línea marcada por el camino que, con dirección este-oeste, comunicaba Constantina con Almadén (Ayuntamiento de Cazalla de la Sierra).
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lunes, 22 de septiembre de 2025

Los principales monumentos (Barrio de la Villa, Balcón del Adarve, e Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción) de la localidad de Priego de Córdoba (I), en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Barrio de la Villa, Balcón del Adarve, e Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción) de la localidad de Priego de Córdoba (I), en la provincia de Córdoba.
     Embozada entre montañas, seduce al viajero que tiene la fortuna de acercarse a ella. El agua cantarina de las fuentes, la cal resplandeciente y humilde del barrio de La Villa y el barroco exuberante que reviste sus templos, constituyen la trilogía de bellezas con que esta vieja ciudad fronteriza, embozada entre montañas, seduce al viajero que tiene la fortuna de acercarse a ella. Pero aguardan más sorpresas, como el espléndido Adarve, la umbrosa Fuente del Rey o la sinuosa calle Río de señoriales casas. Priego nos espera.
     Villa situada al sureste de la provincia, en la intersección de las carreteras N-321 y C-336.
     Distancia a Córdoba: 103 Km.
     Altitud: 649 m.
     Extensión: 286,2 Km2
     Habitantes: 23.087.
     Gentilicio: Prieguenses.
     Mancomunidad: Subbética Cordobesa.
     Tras la conquista de este territorio, los árabes se establecieron en él a mediados del siglo VIII, y construyeron fortalezas en los altos cerros para vigilar los caminos. A partir de uno de estos recintos surgió probablemente la medina de Bagu -nombre árabe de Priego-, protegida por murallas. Tras la caída del Califato pasó a formar parte del reino zirita de Granada. En el 1090 ocupan estas tierras los almorávides, a los que reemplazarán los almohades a mediados del siglo XIII, Fernando III conquistó Priego en 1226, y años después lo entregó a la orden militar de Calatrava, que lo perdió en 1327 por traición de un escudero. En 1341 lo conquista definitivamente Alfonso XI, que reparó el recinto amurallado y repobló el lugar. Para mejorar la seguridad de esta posición fronteriza y recompensar la fidelidad a su causa, Enrique II concedió Priego en 1370 al señor de Aguilar, Gonzalo Fernández de Córdoba; más tarde, los Reyes Católicos dieron el nombre de Marquesado de Priego al título concedido en 1501 a la Casa de Aguilar en la persona de Pedro Fernández de Córdoba III. Pese a no residir en la localidad, este linaje señorial (que en el siglo XVIII se integraría en la Casa de Medinaceli) dirigió la vida local y evidenció un continuo afán de ampliar sus posesiones territoriales, lo que desencadenó las protestas de los vecinos. En 1881 Priego alcanzó el título de ciudad.
Oficina de Turismo de Priego de Córdoba
     +34 957 700 625
     http://www.turismodepriego.com (Diputación Provincial de Córdoba).
     Aunque no falta quien atribuye orígenes romanos a esta ciudad, cuando aparece realmente probada su existencia es durante la dominación musulmana, alrededor de la medina de Bagu, vinculada sucesivamente a Elvira y a Granada. Fue conquistada por el rey Santo en 1226 y entregada en 1245 a la orden de Calatrava. Tras su pérdida por traición en 1327, la conquistó de nuevo Alfonso XI en 1341. En 1370 el monarca Enrique II la cedió a Gonzalo Fernández de Córdoba, señor de Aguilar. A causa del valor estratégico de la zona, los Reyes Católicos concedieron en 1501 a Pedro III Fernández de Córdoba el título de marqués de Priego. Este marquesado se integró en el siglo XVIII en la Casa de Medinaceli. En 1881 se le concedió el título de ciudad (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      El núcleo urbano está situado sobre una meseta elevada a unos 650 metros de altitud, dominando una fértil Vega (Río Salado), cerrada por las diversas estribaciones de las Sierras Subbéticas. Sus altitudes más significativas son: Llano del Castillo, 652,0 m.; Paseo de Colombia, 650,0 m.; Fuente del Rey, 662,5 m.; Plaza Ayuntamiento, 655,0 m.
     En el análisis de la estructura urbana observamos como hay una gran parte de la ciudad que corresponde a una ocupación histórica hasta principios del siglo XX y otra de posterior desarrollo perfectamente diferenciadas.
     La trama viaria en general es irregular adaptándose a las diferencias de cotas del terreno, destacando el trazado del Barrio de la Villa donde llega a estrecharse en grado sumo, apareciendo escenas muy pictóricas. Las calles Río, Carrera de Álvarez y Carrera de las Monjas, son de mayor anchura y vienen marcadas de un carácter señorial determinado por el carácter de las casas palaciegas que la conforman. El balcón del Adarve viene a delimitar el Barrio de la Villa, conformando el límite natural del corte sobre la vega, permitiendo la admiración del paisaje que lo rodea.
     Tipología de manzana cerrada con viario accidentado debido a las irregularidades del terreno, típicamente medieval, con calles estrechas y tortuosas, y una parcelación que suele dar divisiones de formación estrecha y profunda, con patio o corralón de parcela. Manzanas pequeñas en Barrio de la Villa, y de mayor tamaño en los desarrollos de los Siglos XVII al XIX (con calles algo mayores). Trama más regular en los crecimientos al sur y oeste, al otro lado de la travesía de la carretera de Loja.
     La tipología edificatoria de vivienda sencilla de labranza de dos a tres plantas es general, matizándose en el Barrio de la Villa con calles más estrechas y tortuosas y más carácter de conjunto. Sin embargo en calle Río, Carrera de Álvarez y de las Monjas y el Paseo de Colombia las calles son más amplias con alturas de tres a cuatro plantas, ocupadas por viviendas señoriales que conforman un carácter y valor ambiental distinto con respecto a la homogeneidad anterior.
     Los elementos sustentantes los constituyen el tapial calicastrado de piedra, y el ladrillo unido con yeso de Espejo o Puente Genil, mortero bastardo de cal y más escaso el mampuesto de piedra. La cubierta de teja árabe y fachadas encaladas con la rejería. La carpintería predominante es de madera pintada que se está sustituyendo por hierro o aluminio.
     Desarrollo del casco claramente excéntrico, hacia el oeste, por las dificultades topográficas existentes al sur y este. 
     Ocupaciones lineales y desestructuración, con transformación de antiguos usos industriales, en el Arrabal de la Puerta de Granada (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta industriosa y, a un tiempo, aristocrática ciudad, faro del barroco cordobés y andaluz, se sitúa en la comarca de la Subbética, en un llanazo ligera mente elevado entre las Sierras Horconera -que tiene en la Tiñosa el pico más alto de la provincia, con sus 1570 metros-, la de Albayate, la de los Judíos y la de Alcaide. Dista de la capital 103 km, tanto por la carretera de Granada, a través de Baena, como por la de Málaga, a través de Cabra. En su término municipal, amplio y poblado por numerosas aldeas, tienen su asiento 23.151 habitantes, de los cuales 17.286 viven en la ciudad, cabeza de partido judicial.
Historia
     El término de Priego ha estado poblado de modo ininterrumpido desde la época Musteriense o lo que es igual desde el Paleolítico Medio. Sin embargo, tanto las crónicas de los viajeros musulmanes como las estatuillas votivas encontradas en la carrera de las Monjas, señalan que la ciu­dad no cobró verdadera entidad hasta la dominación romana.
     Durante el periodo musulmán, Priego perteneció primero a la Cora de Granada. Más tarde, tras participar en la rebelión de ben Hafsún contra el emirato de Córdoba, el califa Abderramán III la convirtió en capital de una nueva cora.
     En 1226, tras su conquista por Femando III, se convirtió en ciudad de frontera, pasando, en 1245, a la jurisdicción de la Orden de Calatrava. En 1327 volvió a poder de los árabes, produciéndose su conquista definitiva en el reinado de Alfonso XI. En 1370 pasó a depender del señor de Aguilar, Gonzalo Fernández de Córdoba. En tiempos de los Reyes Católicos, Priego alcanzó la categoría de marquesado, recibiendo el título Pedro Fernández de Córdoba, señor de Aguilar.
     En el siglo XVI la ciudad contaba con 7.700 habitantes, entre ellos un buen número de moriscos. De este tiempo data su industria textil y su conversión en un pequeño emporio económico, emporio que sufriría un duro golpe cuando en 1610 los moriscos fueron expulsados de España.
     No obstante, Priego supo recuperarse y es, precisamente, en el siglo XVII cuando se inicia la gran eclosión del barroco que la ha hecho famosa más allá de las fronteras provinciales.
     El siglo XIX verá crecer las industrias sericícola y textil en medio de los conflictos y las confrontaciones propios de la época. Así, fue ocupada por los franceses, más tarde se adhirió a la Constitución de 1812, participó en el pronunciamiento del general Riego, sufrió la ocupación de los Carlistas Cabrera y Gómez, conoció la creación del Círculo Cató1ico de Obreros y de la Federación Cordobesa Obrera, llegó a contar con 254 mendigos y 2.137 jornaleros del campo y, por fin, en 1881 recibió el título de ciudad.
     El siglo XX vio la ascensión a la jefa­tura del Estado de Niceto Alcalá-Zamora Torres, uno de sus vecinos, durante la II República.
Gastronomía
     La cocina autóctona de Priego se nutre fundamentalmente de los productos hortícolas de sus alrededores, de los derivados de la matanza y del pescado; es una cocina cristiana, pero también, sobre todo en la repostería, de claras reminiscencias islámicas; una cocina, por otra parte, ligada todavía a muchas de la festividades que tienen lugar en la ciudad.
     De sus fogones salen nada menos que cinco tipos de berza: de acelgas, de col, de cardillos, de cardos y de judías verdes o habicholillas, como se llaman aquí.
     Famoso es su relleno de carnaval, un embutido hecho con el cuajo del cerdo a base de pollo, ternera, jamón, tocino y huevos. Guisos característicos son el bacalao encebollado, que aún se come en muchas casas el Viernes Santo; las albóndigas de Semana Santa, hechas con boquerones, y el gazpachuelo de pescado.
     En repostería sobresale el arrezoli, un licor fabricado con café, aguardiente, hierbas aromáticas y manzanas; el turrolate y los hornazos, que aquí toman la forma de una gallina empollando su huevo.  
Artesanía
     La forja del hierro y la talla de la madera son dos viejos oficios que se siguen practicando en Priego de forma artesanal. Las rejas artísticas que se ven con profusión en las ventanas y balcones de la ciudad han salido de talleres como los Fernández Pareja, Rodríguez Mérida o los hermanos Conejo, en los que todavía se usa la fragua y el yunque.
     La madera cuenta con tallistas importantes, como Antonio Bonilla o José Hinojosa.
Fiestas y tradiciones
     El carnaval tiene gran presencia en la calle y en la cocina. La Semana Santa, declarada de Interés Turístico, reúne grandes atractivos.
     El Miércoles Santo se celebra la ceremonia del Prendimiento en la plaza de la Constitución, ante el Ayuntamiento.
     El Viernes Santo, los costaleros pugnan por apoderarse de las andas de Jesús Nazareno en la puerta de San Francisco y, a continuación, lo suben a la ermita del Calvario, en la cumbre del pueblo, al ritmo frenético de los tambores y de las trompetas. Una vez allí, el Nazareno bendice a la multitud congregada a sus pies. 
     Las Cruces de Mayo son igualmente de Interés Turístico.
     El día del Corpus la villa entera se engalana para la procesión.
     El tercer domingo de junio tiene lugar la Romería de la Virgen de la Cabeza, en la Sierra de los Judíos.
     Finalmente, entre el 1 y el 5 de septiembre se celebra la Feria Real.
Vida urbana
     Priego es una ciudad contenidamente bulliciosa, en la que la presencia de un turismo deseoso de experiencias culturales es cada vez mayor.
     Sus habitantes son abiertos y hospitalarios, orgullosos de su ciudad y de sus tradiciones y con un marcado sentido religioso, sobre todo, en los mayores. El trabajo en el campo y en la industria textil centra sus actividades, condicionadas por una red de comunicaciones no todo lo armónica que se deseara. Cuenta con un comercio activo y con buenos restaurantes y alojamientos.
     Sus inquietudes culturales se centran principalmente en la pintura y la música, celebrándose un importante Festival de piano, así como diversos cursos de pintura, principalmente paisajística, durante el verano.  
VISITA
     La plaza de la Constitución, centro teó­rico de la ciudad, es un buen lugar desde el que iniciar la visita. A un paso de aquí, a la derecha, mirando desde la portada del Ayuntamiento, en la carrera de las Monjas se localizan tres importantes museos, los tres en el mismo edificio, el Histórico, el del Paisaje Español Contemporáneo y, sobre todo el de Lozano Sidro (1872-1935), pintor prieguense que alcanzó alta fama con sus coloridos lienzos de tipo costumbrista.
     Prácticamente enfrente de los museos se encuentra la iglesia de las Mercedes*, Monumento Nacional, antiguo templo muy reformado en 1780 por Francisco Javier Pedrajas, que presenta la peculiaridad de ser en su interior una soberbia muestra del más puro rococó, mientras la portada, obra del italiano Nicolás Duroni, lo es del neoclasicismo. La iglesia es pequeñita, de una sola nave, sobre cuyo pequeño crucero se alza una luminosa cúpula gallonada sobre pechinas, con un ángel dorado en cada una de ellas. La rocalla, las cornisas mixtilíneas, la vegetación que corre por doquier, la ondulada tribuna, junto con la impoluta blancura del conjunto hacen de este templo una auténtica joya de las muchas que Priego conserva. 
     Junto a la plaza de la Constitución se encuentra la de Andalucía. De aquí parte la calle Río, artería principal, con un buen número de las hermosas casas de finales del XIX y principios del XX que aparecen diseminadas por toda la ciudad. En el número 33 se encuentra la casa natal de Niceto Alcalá Zamora, hoy convertida en museo visitable y en Oficina de Turismo.
     Antes, en el arranque de la calle, acera derecha, se alza la ermita de Nuestra Señora de las Angustias, toda ella rococó también, tanto en la portada como en el interior, aunque en dorado, porque así lo ejecutó Juan de Dios Santaella en 1783.
     La calle Río acaba en uno de los luga­res más renombrados de Priego: las fuentes del Rey y de la Salud. Es este un espacio de una singularidad deliciosa. La fuente de la Salud, manierista, declarada Monumento Nacional y construida por Fran­cisco del Castillo en el siglo XVI, se adosa al muro que salva el desnivel de la calle, con su paramento almohadillado, con la imagen de la Virgen de la Salud y con sus límpidas aguas. Anexa a ella, en el centro de una gran plaza sombreada de plátanos, se encuentra la Fuente del Rey, grandiosa obra renacentista y barroca, hecha ya en el siglo XVI y concluida en el XIX, con sus 139 caños y la figura del dios Nep­tuno en el centro, con sus aguas transparentes y su banco corrido alrededor.
     Desde la plaza de Andalucía, bajando por Mesones y Obispo Caballero, se alcanza, en su compás, la iglesia de San Francisco, que perteneció al antiguo convento del mismo nombre, fundado en 1510. Tiene una sola nave, profusamente decorada con elementos barrocos. Destaca ampliamente la capilla de Jesús Nazareno, hexagonal y con cúpula gallonada, uno de los ejemplos más notables del barroco cordobés.
     Prácticamente al lado de este templo está la ermita de la Virgen de la Aurora, en la carrera de Álvarez, levantada en el siglo XV, pero incorporada al barroco a mediados del siglo XVIII bajo la dirección de Juan de Dios Santaella. Desde la mar­mórea portada, con la hornacina de la Virgen y la florida espadaña, hasta el inte­rior; todo el edificio es un magnífico juego de volúmenes en el que la decoración constituye su especial atractivo.
     Muy cerca de esta ermita aparece el paseo de Colombia, ajardinado y florido, con el balcón de la Puerta del Sol elevado sobre un espléndido paisaje de huertas y de colinas. De aquí parte el adarve. Siguiéndolo, se entra en el bellísimo barrio de la Villa*, espacio urbano de estrechas callejuelas inmaculadas, repletas de flores, con sus casas de patios encendidos y todo el color de los núcleos medievales, declarado Conjunto Histórico Artístico.
     Desde aquí se localiza fácilmente El Llano, donde se levanta, en primer lugar la iglesia de la Asunción*, notable edi­ficación de la que, al exterior, sobresale la torre, cuadrada y maciza, que más semeja construcción militar que religiosa. En esta iglesia de tres elevadas naves, la mejor de Priego, conviven los estilos gótico-mudéjar; plateresco y barroco formando un conjunto de volúmenes poderosos, de tejados y cúpulas muy evocadores. Su capilla del Sagrario*, obra de finales del siglo XVIII ejecutada por Francisco Javier Pedrajas, es un espacio cumbre dentro no sólo de la arquitectura andaluza, sino también española. Tiene planta octogonal, ambulatorio y tribunas y su decoración barroca resulta portentosa. 
     Junto a esta iglesia se alza el castillo. Es de origen romano, aunque fue completamente reconstruido por los árabes en el siglo IX. Dela mole que forma el conjunto destaca la conocida torre Gorda, llamada así por los prieguenses debido a su especial robustez.
     La iglesia de San Pedro está un poco más abajo, en la plaza de su nombre. Perteneció al convento de los franciscanos descalzos y tiene planta de cruz latina, crucero y, sobre él, bóveda de media naranja.
     A un lado tiene este templo las antiguas Carnicerías Reales, edificio del siglo XVI, que luce una bella portada manierista, almohadillada, con sus pilastras y su frontón mixtilíneo, ayer plaza de pescado y hoy activo centro cultural.
     Al otro lado, la iglesia de San Juan de Dios, erigida a finales del siglo XVII e, igualmente, pasada al barroco en el XVIII, se encumbra en lo alto de la Cava, volviendo su fachada a la plaza de la Constitución.
ALREDEDORES
     Priego tiene en su término un considerable número de aldeas, muchas de ellas situadas en parajes retirados, como las Angosturas o Las Lagunillas. Las más renombradas son las dos Zagrillas, Alta y Baja, apenas a siete kilómetros al sur (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).
     Esta hermosa ciudad, cabeza de la Subbética, se levanta sobre un pequeño promontorio rodeado de espesos y bien cultivados olivares.
Historia
     Algunas fuentes hacen remontar su origen al siglo XV a.C., atribuyendo su fundación a los túrdulos. No obstante, los restos arqueológicos encontrados hasta el momento datan su existencia en la época romana. Los árabes la denominaron Medina Bahiga y durante los primeros siglos de su dominación alcanzó la importancia de una gran ciudad.
     Posteriormente, debido al avance de la conquista cristiana y a su situación, se convirtió en un lugar fronterizo que tuvo que soportar el paso alternativo de unas manos a otras. Tras una primera conquista por Fernando III en 1226 y su cesión a la Orden de Calatrava, fue conquistada definitivamente por Fernando el de Antequera en 1409. Tras la conquista de Granada, en la que tuvo parte sobresaliente como base logística, los Reyes Católicos la erigieron en marquesado, entregándosela a Pedro Fernández de Córdoba, sobrino del Gran Capitán, que fue el primer marqués de Priego. En 1711 pasó a depender del ducado de Medinaceli.
     A partir del siglo XVIII y durante el primer tercio del XIX, la ciudad, principalmente agrícola, se transforma en una gran centro sericícola y de producción de tejidos, alcanzando una larga época de bonanza económica. De esta época son la mayoría de los edificios barrocos que conforman aún hoy buena parte de su paisaje urbano.
Gastronomía
     La cocina prieguense, que utiliza fundamentalmente los productos del campo, es rica en imaginación y en antigüedad, haciéndose presente en ella la tradición árabe. Platos principales son el relleno de carnaval, fiambre hecho de diferentes carnes amasadas y hervidas; las albóndigas de Semana Santa, que tienen como base el pescado, y el potaje de Semana Santa, con bacalao. El cuajado de almendra y el piñonate, ambos con almendras, constituyen excelentes postres, que se acompañan con el famoso arrezoli, un licor autóctono hecho con café, aguardiente seco, camue­sas de las huertas prieguenses y hierbas aromáticas.
Artesanía
     La talla en madera y la forja son labores artesanas que a través de los siglos con­tinúan teniendo una gran vigencia en la ciudad. Se hacen también, aunque ya muy disminuidas, labores de ganchillo, esparto, bolillos, pica­pedrería en mármol y latonería.
Fiestas y tradiciones
     Todos los sábados a media noche, ataviados con capas cordobesas, recorren las calles cantando a la Virgen los "auroros", herma­nos de la Hermandad de la Virgen de la Au­rora, cuya fiesta se celebra el segundo domingo de septiembre.
     En Semana Santa resalta el Viernes, con la subida al Calvario de Jesús Nazareno, acompañado por los "sayones" y "romanos". El 14 de diciembre es el día de San Nicasio, patrón de la ciudad.
VISITA
     Priego es la gran ciudad barroca de la provincia de Córdoba. La plaza de Andalucía, donde se levanta el Ayuntamiento, es el centro geográfico y administrativo y en el espa­cio comprendido entre esta plaza, el Adarve y las calles Málaga y Obispo Pérez Muñoz se localiza la zona principalmente monumental de la ciudad.
     Los alrededores del Adarve, gran mirador sobre la campiña, constituyen el barrio de la Villa*, núcleo de enorme tradición. Aquí se encuentra la parroquia de Nuestra Se­ñora de la Asunción*, notabilísimo templo construido en el siglo XVI en estilo gótico y barroquizado en el XVIII, cuya capilla del Sagrario es Monumento Nacional desde 1932. Casi al lado se alza el castillo, de origen romano, de cuya época conserva la cimentación, reformado posteriormente por los árabes.
     La calle Río, que parte desde la plaza de Andalucía, es la arteria que reúne un mayor número de casas particulares barrocas. Bellas fachadas con hermosas puertas de madera y columnas salomónicas se suceden casi sin interrupción. En el número 33 nació Niceto Alcalá Zamora, presidente de la Segunda República.
     Al final de esta calle se encuentra la monu­mental fuente del Rey, precioso ejemplo del barroco ornamental (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Barrio de la Villa - Plaza de San Antonio.-
     Ciudad andalusí (siglos VIII-XIV): espacio intramuros que se corresponde aproximadamente con el actual Barrio de la Villa, quedando el espacio protegido por las murallas islámicas delimitado por el Tajo del Adarve, el castillo, la Puerta de Santa Ana y el Paseo de Colombia.- Villa bajomedieval cristiana (siglos XIV-XV): se corresponde con la ciudad andalusí, y parte de los arrabales andalusíes extramuros (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Barrio de la Villa de Priego de Córdoba, es el viejo barrio y la raíz del municipio.
     Destaca por sus blancas calles quebradas y engalanadas con flores, que dan clara idea de sus orígenes árabes y medievales.
     Fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1972 (Diputación Provincial de Córdoba).

Balcón del Adarve.-
     Es el elemento urbano que mejor define la disposición de la ciudad en su paisaje inmediato. Entendido como muralla histórica de la población, consta de dos elementos claramente diferenciados: el cortado geológico de travertino y el recrecido murado, con fábrica de mampostería o sillarejo en la mayor parte de su alzado. Esta alineación no es sincrónica, sino que muestra la evolución diacrónica de estas defensas. De este modo, se yuxtaponen paramentos medievales (tanto islámicos como cristianos) con otros modernos (siglos XVI-XVIII) y contemporáneos (siglos XIX-XX), entre los que destacan los dos torreones medievales acondicionados como miradores, construidos con un perfecto despiece de sillería (siglos XIV-XV). El frente de estas torres es de 3,95 metros por un lateral variable entre 3,25 y 3,40 metros. La altura máxima de la fábrica, hasta cimentar sobre el travertino, se sitúa en torno de los 4,5 metros (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Adarve es el Balcón natural del barrio prieguense de La Villa.
     Se asienta sobre un tajo de unos 30 mtrs. de altura y unos 200 mtrs. de longitud.
     Lo recorren diferentes miradores, compuestos de barandillas de hierro, farolas de forja y antiguas fuentes (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-

     Es un templo de tres naves construido en la primera mitad del siglo XVI; pero el añadido de capillas y las transformaciones barrocas han desvirtuado la imagen gótico-mudéjar del conjunto.
     El hermoso retablo mayor, terminado en 1567, es anónimo, habiéndose relacionado con talleres sevillanos o alcalaínos. Se compone de ban­co, tres órdenes de columnas con hornacinas para escultura y registros para pintura, y ático. En la calle central están los relieves de la Anunciación y el Na­cimiento, la imagen de la Asunción, talla policromada de hacia 1600, y el Calvario en el remate. Se completa con esculturas de los Evangelistas y los Apóstoles. Los registros de pintura, con escenas de la Pasión y Resurrección, se contrataron en 1582 con Pedro de Raxis y Ginés López, acabándose todo en 1585. El sa­grario en forma de templete, decorado con relieves y atlantes, siguiendo el es­tilo del retablo, se añadió hacia 1602.
     En la cabecera de la nave izquierda está el retablo de San José, concertado en el año 1627, con talla de Juan Fernández de Lara y pintura de Cristóbal Vela Cobo. La imagen ti­tular obra granadina de principios del XVIII, se relaciona con el taller de los Mora. Lleva tallas de San Cristóbal y San Blas, y pinturas de San Juan Evangelista y San Jerónimo en el banco y la Anunciación entre San Antonio y San Francisco en el ático. En la nave, sobre la puerta de la sa­cristía, hay un bello lienzo del Éxtasis de la Magdalena, del XVIII, y a los lados de la misma se han colocado dos tablas con Santiago en Clavijo y Santiago preso, procedentes de la desaparecida iglesia  de Santiago, obras hispano-flamencas del último cuarto del siglo XV restauradas en 1996. Pasada la puerta está la capilla del Cristo de los Parrilla, acabada en 1636. El Crucificado, de hacia 1635, está atribuido a Alonso de Mena, y se restauró en 1996. El retablo siguiente es de estípites, de hacia 1770, y se atribuye a Juan de Dios Santaella.
     La espectacular capilla del Sagrario se construyó entre 1772 y 1784 por Francisco Javier Pedrajas. En 1921 se colocó el tabernáculo, obra del escultor Manuel Garnelo y Alda.  En los muros hay diversos retablos, en su mayoría de fines del XVIII; los antiguos están dedicados a San Felipe Neri, San Pedro Papa, la Virgen del Carmen, San Francisco de Paula y Santa Lucía, talla granadina repintada, atribuible a Alonso de Mena, hacia 1615-20.
     La capilla de la Inmaculada tiene retablo de hacia 1625 e imagen moderna. Sigue la reciente capilla del Cristo de la Expiración, cuya portada es de 1549. El Crucificado, fechado hacia 1750, se está restaurando en 2005. Cerrando la nave se encuentra el misterio del Descendimien­to, de Niceto Mateos, de 1995. A los pies está el retablo de Santiago Matamoros, traído en 1868 del convento de Santa Clara. El lienzo, fechado en el siglo XVII, se atribuye a Manuel Francisco Arias Contreras.
     La cabecera derecha tiene un retablo gemelo al del lado izquierdo. Lo preside San Pedro papa, obra probable de Fernández de Lara del año 1625, retocada en 1748. Las pinturas, debidas a Cristóbal Vela, muestran las Ánimas del Purgatorio, Jesús y María y, en la puerta del sagrario, Cristo del Perdón; en el ático se ve la Inmaculada del Carmelo.
     Sigue el retablo de Nuestra Señora de la Caridad o de los Desamparados, realizado por Remigio del Mármol en 1790. En el camarín está la imagen de vestir, anónima de hacia 1750, am­bivalente de gloria y de pasión. En los laterales se ven las figuras de San Antonio y San Valentín. Remata un Crucificado y, en la bolsura, las tres Virtudes Teologales. En 1751 se fecha la capilla de San Rafael, con escultura de estética granadina, y cuadros de la Anunciación, San Miguel, el Ángel de la Guarda, San Francisco y San Antonio; en el remate un medio punto con la Sa­grada Familia, San Joaquín y Santa Ana. Sigue el retablo de Nuestra Señora de los Dolores, obra de Francisco Hurtado Izquierdo de hacia 1695, reformado; la Dolorosa, es de estética granadina de la misma fecha.
     La capilla de San Miguel, obra de Sánchez de Rueda, guarda un retablo de hacia 1770 atribui­do a Juan de Dios Santaella. En el muro derecho cuelga un cuadro de la Inmaculada, de taller local del siglo XVIII. A continuación, en la nave, están el retablo de San Efrén, de hacia 1690, una hornacina pequeña con Santo Domingo y otro retablo del XVIII con lienzos de escasa calidad. A los pies está la Imposición de la casulla a San Ildefonso, del tercer cuarto del XVII, firma­do por Manuel Francisco Arias Contreras y con marco de hacia 1780.
     Entre las obras conservadas en las dependencias parroquiales destacan un Crucificado de primer cuarto del siglo XVII, adaptado a un dosel del XVIII, un lienzo de gran tamaño de la In­maculada, obra del siglo XVIII, y un Apostolado del siglo XVII. También, una Inmaculada derivada del modelo de Cano, el retrato de San Juan de Dios de hacia 1600, atribuido a Pedro de Raxis, y otro lienzo del XVII, que representa a San Pablo.
     Las piezas de orfebrería abarcan un variado muestrario. Sobresalen los tres portapaces realizados por Rodrigo de León en 1580, el templete para el Corpus, del platero granadino Luis de Beas de 1589, arreglado por Navarrete en 1723, y el ostensorio con punzones de Juan Polaino de Cuéllar; hecho en 1633. Hay también varias obra de Damián de Castro y Antonio de Santacruz y Zaldúa, así como un juego de altar de oro y esmaltes con punzón del platero madrileño Martínez, legado en 1794 por el obispo Caballero y Góngora (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      Su construcción comenzó en 1525, a instancias de la Marquesa de Priego. Edificio gótico-mudéjar de tres naves del siglo XVI, con arcos apuntados sobre pilares octogonales, terminados por una cubierta mudéjar con decoración que aún se conserva bajo la bóveda barroca del siglo XVIII. La Puerta de Santa Ana, de estilo plateresco, se atribuye a Martín de Bolívar, artista del círculo de Siloé. La reja de la puerta principal es de 1575 y la torre de 1541. Ya en el siglo XVII se realizaron las numerosas capillas laterales como la del Cristo de los Parrillas terminada en 1636, la imagen del Cristo es atribuida a Alonso de Mena, fechándose hacia 1635.
     Destaca el Retablo Mayor del renacimiento tardío. Su distribución parte de un banco y tres cuerpos rematados por un ático, divididos de arriba abajo por tres calles y cuatro entrecalles en distinto plano que fue montado en 1567. Su autoría se desconoce, al igual que el imaginero y el lugar de procedencia del mismo. Las pinturas son de Pedro de Raxis y Ginés López.
     El templo actual es fruto de la remodelación realizada entre 1743 y 1747, que consistió en ocultar los antiguos artesonados con bóvedas de arista, dotando al conjunto de una cúpula oval delante del presbiterio. Los antiguos arcos góticos quedaron ocultos bajo los de medio punto y la nueva decoración utilizó abundantes yeserías y molduras. El autor de esta gran obra fue Jerónimo Sánchez de Rueda.
    El templo parroquial de Nuestra Señora de la Anunciación, pese a su actual aspecto barroco es un edificio gótico tardío. 
     Su construcción se llevó a cabo en la primera mitad del siglo XVI, estando acabada hacia 1550.
 La Capilla del Sagrario consta de dos cámaras, una mayor que otra, unidas por un eje longitudinal. La primera cámara, que coincide con la antigua capilla sacramental, es la más pequeña, ya que estaba flanqueada por otras capillas preexistentes, que no permitieron su ensanchamiento. Su planta es fundamentalmente un rectángulo, cercano al cuadrado, cuyos lados mayores son paralelos a la nave de la iglesia  y perpendiculares al eje del conjunto del sagrario. La segunda cámara, la mayor, que se hizo fuera del ámbito primitivo del sagrario tiene una planta octogonal, circundada por un ambulatorio, también octogonal, de esta forma se desarrollan dos octógonos concéntricos. En alzados, la primera cámara presenta la alternancia de muros cerrados, en los lados menores del rectángulo, y abierto en los mayores, con los arcos de entrada y unión de las dos cámaras, pero quizás, lo más interesante es la evolución del rectángulo de la planta al cuadrado en que se inscribe la media naranja de la cubierta, a través de los arcos cóncavos laterales. Estos descansan en pilastras también cóncavas, adaptadas a los ángulos, donde aparecen unas repisas con doseles, destinadas a unas esculturas de los Apóstoles. De los citados arcos cóncavos surgen las pechinas, que a su vez sustentan una dinámica cornisa, arranque de la cupulita gallonada. En la segunda cámara los alzados se basan en la sucesión de dos cuerpos, con arcadas sobre pilares, que circundan el octógono central, rematándose el conjunto con una cúpula gallonada sobre una cornisa sumamente movida y rota, que produce el efecto de la espuma del océano, con putti y ángeles chapoteando entre los rompientes. De los dos cuerpos mencionados, el inferior corresponde al deambulatorio y el superior a las tribunas, las cuales se enriquecen con una baranda continua, cuyos modillones salen fuera para rodear los soportes de las arcadas. Así pues, esta estructura determina una interactuación de dos espacios, y la subordinación de dos unidades centrales.
     El año 1772 fue muy importante no sólo para esta parroquia y Priego, sino también para el Barroco español, pues se inician las obras del Sagrario. Ya desde el siglo XVI en el mismo lugar del actual sagrario, existía una capilla sacramental. 
     Esta capilla, transcurrido el tiempo no era suficiente y se planteó la necesidad de hacer  una capilla más extensa y adecuada, autorizándolo el Gobernador de la Abadía de Alcalá la Real en 1772. Como la parroquia no poseía suficiente terreno para esto se acude al Cabildo, para que autorice tomar una callejuela adjunta al antiguo sagrario. Este asunto se resolvió favorablemente al darse la licencia necesaria en el cabildo de 20 de agosto de 1772. A partir de aquí comenzaron las obras, que en 1786  se sabe que aún continuaban los trabajos.
     La autoría del sagrario resulta algo problemática, pues ninguno de los documentos conservados reflejan el nombre de su arquitecto, sólo se nombra al maestro alarife de las obras. Tradicionalmente se viene atribuyendo a Francisco Javier Pedrajas cuya firma aparece estampada en el estuco, si bien puede que existiese un planta o idea previa de Jerónimo Sánchez de Rueda y que luego elaboró y adaptó  a los nuevos tiempos Pedrajas. No obstante, es a este maestro al que debemos considerar autor de esta importante obra de arte (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Comenzada la Iglesia a principios del siglo XVI, junto al Castillo y el barrio de la Villa, se concibió como un espacio gótico-mudéjar de tres naves, con arcos apuntados sobre pilares octagonales, terminados por una cubierta mudéjar con decoración que aún se conserva, sobre la bóveda barroca del siglo XVIII.
     En la capilla mayor existe una bóveda de medio cañón con casetones de estilo renacentista. De esta época es la puerta de la plaza Santa Ana, pudiéndose considerar plateresca, atribuida a Martín de Bolívar. Del año 1575 es la reja de la puerta principal y del 1541 la torre. Las cúpulas de enterramiento se fueron creando en el siglo XVII. 
     El aspecto actual del templo se debió a la importante reforma del artista Jerónimo Sánchez de Rueda.
     De autor desconocido, el Retablo fue construido en el año 1567. La distribución del mismo parte de un banco y tres cuerpos rematados por un ático dividido de arriba abajo por tres calles y cuatro entrecalles, en distinto plano. Los autores de las pinturas fueron Pedro de Raxis y Ginés López.
     El Sagrario, una de las obras maestras del barroco español, fue realizado por Francisco Javier Pedrajas, entre 1772 y 1784, y es Monumento Nacional desde 1932.
     Su planta consiste en un octógono rodeado de paso inferior y tribuna que es rematada con una impresionante cúpula gallonada que está perforada en su base por ocho amplios ventanales de los que desciende la luz a todo el conjunto, al que se antepone un recinto menor cuadrado.
     Esta magnífica arquitectura se recubre con una profusa decoración de molduras y yeserías de inspiración rococó. En el centro se alza un tabernáculo de 1921, del escultor Manuel Garnelo (Diputación Provincial de Córdoba).
 
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Barrio de la Villa, Balcón del Adarve, e Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción) de la localidad de Priego de Córdoba (I), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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viernes, 27 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Cantera del Barrio, Ermita de la Virgen de la Peña, Ermita de San Antón, Ermita del Calvario, Ermita del Puerto, Muralla y Mirador, Museo Histórico-Etnológico, Plaza de Toros, Torre Batería de La Cala del Moral, Torre de Calaburras, Torre de Calahonda, y Torre Nueva de la Cala del Moral o Penta Pesetos) de la localidad de Mijas (y II), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Cantera del Barrio, Ermita de la Virgen de la Peña, Ermita de San Antón, Ermita del Calvario, Ermita del Puerto, Muralla y Mirador, Museo Histórico-Etnológico, Plaza de Toros, Torre Batería de La Cala del Moral, Torre de Calaburras, Torre de Calahonda, y Torre Nueva de la Cala del Moral o Penta Pesetos) de la localidad de Mijas (y II), en la provincia de Málaga.


Cantera del Barrio
     Galería excavada, tipo qanat, que probablemente se realizó para conducir al exterior el agua que discurría por el interior de la Cueva del Agua, ya que la galería se conectó directamente con esta y posteriormente se fue ampliando en busca de nuevas betas de agua.
     Los materiales (mármoles) que se extrajeron de la galería para su construcción, se depositaron en el interior de la cueva natural hasta su colmatación (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El aprovechamiento minero para la producción de mármol de la Sierra de Mijas puede fecharse entre los ss. I y III d.C., coincidiendo con el auge generalizado de las ciudades y después de haber obtenido Malaca y Cartima su condición de municipios romanos (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de la Virgen de la Peña
     Fue excavada en la roca por el ermitaño Diego de Jesús entre 1656 y 1682 bajo los restos de un antiguo recinto fortificado. En 1730 y 1831 los Padres Carmelitas Descalzos construyen un convento aprovechando la ermita existente y los restos del recinto militar. Posteriormente entra en un largo período de abandono en el que sus piedras son mayoritariamente aprovechadas en la construcción de nuevas casas. 
     En la actualidad, en su espacio interior existe una pequeña capilla que alberga la imagen de la Patrona de Mijas (la Virgen de la Peña) y una sala museo o sacristía apreciándose muchos elementos de nueva arquitectura (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fue excavada en roca viva por frailes mercedarios en 1548. En su interior alberga la imagen que le da nombre y que es la Patrona de Mijas. En el pueblo se dice que la imagen fue descubierta en 1586 en las murallas del viejo castillo, donde la habían ocultado para impedir que cayese en manos de los moros ocho siglos antes (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de San Antón

     Situada junto al camino de Málaga fue construida posteriormente a 1779, pues no aparece en una relación de iglesias y ermitas de Mijas realizada en esa fecha, pero según la información que proporciona el obispado de Málaga fue construida en el siglo XVIII. 
     Se trata de una construcción muy sencilla de una sola nave y en ella se celebra la romería de San Antón todos los 17 de enero (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En el siglo dieciocho se construyó esta ermita en el partido de Osunillas, en cumplimiento de un voto de unos unos marinos que tras estar a punto de naufragar, se salvaron de una tempestad en nuestras playas, expresando así su agradecimiento al santo. Esta capilla se reconstruyó e inauguró el 5 de julio de 1981. Al parecer, en sus primeros años estuvo al cuidado de una congregación de monjes benedictinos.
     Se trata de una ermita muy popular, destino de numerosas romerías y verbenas. En ella se celebran las fiestas en honor de San Antón (17 de Enero) con la tradicional bendición de los animales, el día de San Blas (3 de febrero) con la bendición de las “rosquillas”, la romería de San Isidro (en mayo) y la romería y verbena de Osunillas (el último domingo de junio) (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita del Calvario
     Construida en el siglo XVIII, consta de una sola nave y se sitúa en la falda de la sierra, accediéndose a ella a través de una senda entre los pinares marcada con cruces (vía crucis). Parece ser que antiguamente se utilizaba como retiro espiritual por los monjes carmelitas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Se construyó en 1710 y antiguamente se utilizaba como retiro espiritual de los monjes Carmelitas del convento que hubo donde hoy se levanta la ermita de la Patrona, la Virgen de la Peña.
     Hasta ella se llega por un camino a través del cual discurre en Semana Santa un vía crucis. La cercanía al pueblo y la belleza del camino la convierte en punto frecuente de paseos a pie (el sendero se encuentra marcado con cruces de hierro). Además, desde la Ermita las panorámicas de Mijas y de la costa son inmejorables.
     La Ermita se abre solamente los viernes de Cuaresma y el primer viernes de marzo, fiesta del Cristo de Medinaceli (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita del Puerto

     Se construyó en el año 1876. Fue una promesa que hizo una señora mayor si Dios le concedía un hijo. La petición fue alcanzada y ella cumplió su promesa. Los biznietos viven en Barcelona.
     Se encuentra frente a la gasolinera que lleva su nombre, donde comienza la carretera entre Mijas y Benalmádena (Diputación Provincial de Málaga).

Muralla y Mirador
     Los vestigios del Castillo se sitúan en la vertiente norte de un pequeño cerro localizado al sur del núcleo urbano. 
     Se conserva una pequeña parte de la muralla y una torre. Está realizada con mampostería, de aparejo irregular trabado con argamasa de cal. Han desaparecido todos los elementos internos del castillo.
     Parece ser que la fundación de Mijas se produjo en época romana y que durante época andalusí ejerció importancia como población fortificada por su situación estratégica. De ello solo quedan las ruinas de lo que debió ser una atalaya o castillo, en la plaza que hoy está la iglesia, y restos del recinto amurallado.
     El castillo se asentaba sobre una amplia meseta, eje de la vida del pueblo, donde hoy se encuentra la iglesia parroquial (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Los restos de la antigua fortaleza que rodeaba la ciudad se levantan ahora como uno de los grandes atractivos de Mijas Pueblo. Los jardines que lo rodean están diseñados para que el visitante vea la flora todo el año a través de una ruta de especies vegetales que se complementan con el mirador con vistas al mar, a Fuengirola y Benalmádena (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Histórico-Etnológico
     Edificio del siglo XIX con patio interior, que fue sede del Ayuntamiento desde 1912 hasta 1987.
     La entrada del edificio está flanqueada por dos esculturas de Hércules, obra del escultor francés T. Sporrer, realizadas en 1916, que sujetan con sus hombros la parte superior de la puerta.
     Desde 1995 alberga el Museo Histórico-Etnológico de Mijas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Ubicado en el antiguo Ayuntamiento e inaugurado en 1995, el Museo Histórico-Etnológico de Mijas recrea el pasado etnográfico e histórico del municipio. En él se recogen los antiguos oficios y tradiciones de la villa. En su interior los visitantes pueden contemplar la recreación de dos molinos de aceite, una bodega de vino, panadería, casa tradicional y exposiciones de arte. Se muestran utensilios de labranza, de pesca, típica cocina mijeña, etc. También se exponen colecciones de arte itinerantes y artesanía local. En este museo también se encuentra la réplica del dormitorio donde estuvo escondido durante 30 años Manuel Cortés Quero, El Topo de Mijas.
     Entrar en la Casa supone que viajero navegue por el campo y la sierra mijeña, que huela a romero y tomillo, que conozca los secretos de la elaboración de la cal que le da color y protección a las casas de este pueblo, que sepa las utilidades del esparto, de las cualidades de su miel, de la importancia de sus canteras de mármol desde época romana, que toque las herramientas con las que los antepasados labraron la tierra, que descubra la perfección de las antiguas maquinarias utilizadas para la elaboración del vino y del aceite.
     El Ayuntamiento de Mijas, a través de su Delegación de Cultura, promovió durante los años 1994-1995 la creación de este museo, localizado en la Plaza de la Libertad. Desde entonces, se ha seguido trabajando no sólo en el mantenimiento de los fondos y las instalaciones sino también en el enriquecimiento de los contenidos.
     Programa Museológico
     El pueblo de Mijas, eminentemente agrícola en sus orígenes, sufre un gran cambio en la década de los años 60 debido al desarrollo turístico que se da en la Costa del Sol. A raíz de esta fecha cambian los modos de vida y de producción de gran parte de los vecinos, las labores agrícolas y artesanales van perdiendo protagonismo en beneficio de otras actividades encaminadas a cubrir las demandas que el boom turístico exige. Para conservar las raíces del municipio, se crea la Casa Museo de la Villa.
     Los contenidos están divididos en las siguientes salas:
            Sala Campo
            Sala Sierra
            Molinos de Aceite
            La Bodega
            La Panadería
            La Carpintería
            El Telar
            La Casa Tradicional de Campo
            Sala Manuel Cortés Quero
     Además de las Salas de carácter eminentemente etnográficas y con contenidos permanentes, existen otras dependencias como la Sala de Proyecciones, en la que se centran las actividades pedagógicas, de difusión y otras de carácter cultural; la Sala de Exposiciones, dedicada a muestras temporales de arte; y el Patio de la casa donde se organizan en verano ciclos de conciertos flamencos bajo el título ‘Damos el Cante’ con la participación de jóvenes guitarristas y cantaores así como otras figuras consagradas del flamenco (Diputación Provincial de Málaga).

Plaza de Toros
     Pequeña plaza de una planta, que puede parecer más un tentadero que una auténtica plaza de toros, fue inaugurada en 1900 adosada en uno de sus lados a uno de los lienzos de la antigua muralla. Solo presenta dos lados con gradas, uno a la sombra y otro al sol y un ruedo con forma ovalada. Su fábrica es casi entera de piedra y ladrillo.
     Tiene un aforo de 600 localidades (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fue construida en el año 1900. Situada en la zona de La Muralla, enclavada sobre la roca, el ruedo es de forma ovalada, y cuenta con enfermería, capilla, y desolladero, entre otras dependencias. En sus paredes hay cerámicas que recuerdan las actuaciones de famosos matadores, como Miguel Camarita, Palomo Linares, El Niño de la Capea, Ángel Teruel o Paquirri. Fue propiedad de Antonio José Galán, torero fallecido en 2001 (Diputación Provincial de Málaga).

Torre Batería de La Cala del Moral
     Está situada en el barrio de la Cala del Moral en el centro de una plaza ajardinada en su entorno. Su visión es difícil salvo desde la playa.
     Fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII y dispuesta para emplazar artillería.
     Es una torre de "forma de pezuña" (planta de herradura); planta de medio círculo prolongado con dos espolones oblicuos u hornabeques en el dorso. Su perímetro aproximado es de 35 metros y su altura es superior a los 10 metros. 
     Su interior presenta dos plantas aumentando la superficie de ellas conforme se asciende, a la par que disminuye el espesor de los muros exteriores. La planta exterior o sótano constituiría la "Santa Bárbara" (al nivel del suelo exterior). El piso superior o cámara principal se encuentra bien iluminado por dos ventanales y cubierto al igual que el sótano con bóveda de ladrillo; se alinean en el testero norte todos los servicios necesarios (alacena, chimenea..) Finalmente, una espaciosa azotea, rodeada de pretil y con hueco para la salida de humo. 
     En los dos espolones, en la azotea, se localizan dos torretas de 2,40 x 2,30 y 2, 40 de alto aspilleradas en sus frentes y cubiertas con tejas moriscas.
     Su fábrica es de mampostería complementada con uso de ladrillo en diversos elementos como; esquinales, jambas y dinteles, aspilleras, molduras del pretil y bóvedas y muros interiores.
     La Ordenanza de 1497 revela que ya junto a unas piedras se emplazaba una vigilancia de tres peones elegidos por la ciudad de Málaga con jornal de veinticinco maravedíes, satisfecho de la paga general de los moros. 
     Asimismo la Ordenanza disponía que en este lugar, llamado ahora de la Butibamba, había de construirse una atalaya a su costa, en consideración a la asignación que se lo otorgó el requeridor Fernán Rodríguez de Coca. Pero el requeridor debió ser remiso a la orden, o ampliarla de forma deleznable. Por lo que no será hasta el siglo XVIII cuando se realice su construcción (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Torre Batería, Torre Vieja o Torreón de la Cala del Moral, como se conoce también, fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII. 
     Une a su interés histórico el de ser sede del Centro de Interpretación de las Torres Vigía del Museo Histórico y Etnológico de Mijas. Se trata de un fortín de tipo "Pezuña" por des-arrollarse a partir de planta de medio círculo prolongado con dos espolones oblicuos u hornabeques en el dorso. Su perímetro aproximado es de 35 metros y su altura es superior a los 10.
     Su fábrica de mampostería, "cal y canto" se complementa con uso de ladrillo en diversos elementos como esquinales, jambas y dinteles, aspilleras, molduras del pretil y bóvedas, así como muros interiores. Se eleva dos plantas donde se distribuyen estancias que van incrementándose a la par que disminuye el espesor de los muros hasta coronarse con una azotea.
     El ingreso se hacía a través de una escala de cuerda, por un hueco a 6 m. en lado oriental del espigón derecho. La sala principal, situada en la planta alta cubierta de bóveda de ladrillo, estaba iluminada por dos ventanas laterales, conteniendo además la chimenea para realizar las señales , escalera, alacena, hueco para elevar la munición, etc. Se alinean en el estero norte todos los servicios necesarios (alacena, chimenea, etc.)
     La estancia inferior (santabárbara), más reducida, no tiene hueco alguno por lo que su única luz penetra por el círculo de la bóveda. En el espigón oriental se localizan dos salitas para almacenar la pólvora, municiones, paja y materias inflamables.
     Finalmente, la azotea, esta rodeada de pretil y con hueco para la salida de humo. En los dos espolones de la misma, se localizan dos torretas de 2,40 x 2,30 y 2,40 de alto aspilleras en sus frentes y cubiertas con teja árabe.
     Actualmente está deshabitada y en muy buen estado de conservación. Además de la Torre Vigía, en este lugar existe un centro de Interpretación de las Torres Vigías de la Costa del Sol y un museo que muestra al visitante la historia del desembarco de Torrijos, el funcionamiento de las torres y las diferentes artes de pesca.
DETALLES
     Este lugar es a la vez la sede de la Oficina de Turismo de La Cala y del Centro de Interpretación de las torres vigías del litoral mijeño.
     El proyecto para la creación de un museo de carácter etnográfico-histórico dedicado al mar y a las torres vigías en la costa de Mijas viene motivado por un interés cultural y turístico de este Ayuntamiento en una zona eminentemente turística. Ello supone fuertes y grandes dependencias sociales y económicas de la población con respecto al sector turismo y entre otros objetivos se pretende dar utilidad a un edificio histórico y emblemático que actualmente está cerrado al público. La "rentabilidad social" supone logros positivos no sólo en el apartado cultural y turístico sino también desde el punto de vista educativo, económico y social de La Cala de Mijas.
     Con la creación de este Centro de Interpretación en la Torre Batería de La Cala se cumplen dos objetivos culturales de gran importancia y trascendencia en el municipio: En primer lugar sea le da vida a la Torre Batería de La Cala conocida popularmente como Torreón de La Cala, tras una cuidadosa y respetuosa intervención en ella para adaptarla a las necesidades de un Centro de estas características, cobrando el protagonismo que un edificio histórico merece y siendo punto de visita de interés cultural y turístico no sólo de los escolares y estudiantes mijeños sino de todos los sectores de la población y de los turistas de la Costa del Sol.
     En segundo lugar se ayuda a recuperar y difundir un patrimonio histórico de nuestro pueblo. Para ello, en el diseño museístico y expositivo de este Centro de Interpretación se han tenido en cuenta dos hechos históricos y uno etnográfico y conforme a estos se han diseñado tres espacios o salas expositivas
     a) Sala de las Torres
     En este espacio se presenta una muestra general sobre el origen de la vigilancia del litoral y en particular el caso de la costa mijeña, los recursos utilizados, entre otros, son las reproducciones a escala de las 4 torres que existen en el municipio, la reproducción de textos históricos, un documental sobre las características de este sistema de defensa y de las torres de Mijas y en un futuro la creación de un archivo informático.
     b) Sala Torrijos
     En esta sala se quiere rendir homenaje a la libertad y a la defensa del orden constitucional. El pretexto es el desembarco del General Torrijos en la Playa del Charcón y el propio personaje del General Torrijos.
     Por medio de textos y láminas originales se narra el desembarco de Torrijos en las playas de Mijas y el itinerario que siguieron él y sus hombres a través del término municipal de Mijas hasta llegar a la Alquería de Alhaurín de la Torre, donde son apresado y posteriormente fusilados sin juicio previo en la malagueña playa de San Andrés.
     c) Sala de la pesca tradicional
     El pasado pesquero de La Cala va a ser el protagonista de este espacio. Barcas de pesca como la traíña, la jábega, el sardinal y la patera junto a otros enseres tradicionales de pesca sirven de recursos para explicar las formas de vida y otros aspectos relacionados con esta actividad en La Cala (Diputación Provincial de Málaga).

Torre de Calaburras
     El cabo de Calaburras, también referido como Cala Burra o de Burras, es la punta más saliente del litoral malagueño, ubicada en una zona muy rocosa y dificultosa para la navegación, como lo atestiguan los numerosos barcos hundidos en sus aguas. Es por tanto un punto estratégico tanto en la defensa de la costa como en el apoyo a la navegación, por lo que esta torre ha estado vinculada con el cercano Faro de Calaburras. La difícil topografía de este tramo de acantilados, hace que la carretera discurra muy cerca del mar, quedando la torre y el faro sobre un promontorio en la zona norte de la carretera.
     Se encuentra en una zona elevada a corta distancia de la playa y dentro de una propiedad privada. Su entorno está ajardinado y presenta abundantes añadidos modernos; antena, escala metálica de acceso, entre otros.
     Se trata de una torre construida a partir del siglo XVI formando parte del sistema de vigilancia de la época.
     La torre tiene forma troncocónica con un perímetro aproximado de 24,80 metros, con 7,90 metros de diámetro en su base y 5,75 en su terrado, a 13,40 metros de altura, resultando un 8% de talud. Tuvo su acceso a 8,50 metros, aunque posteriormente se ha escalonado el grosor del muro externo y se situó a 6,70 metros de altitud. Presenta un cuerpo macizo inferior y una cámara interior conservada, cuya entrada se encuentra en el lado norte, a una altura del suelo de 6,70 metros. El terrado presenta un pretil que aparece rebajado en su lado sur. Asimismo quedan algunos elementos de los matacanes existentes en la torre.
     Su fábrica es de mampostería, conservando algunas zonas con restos de enlucido. 
     El estudio y análisis de esta torre se ve dificultado por su presencia en una propiedad privada y por las modificaciones, tanto de obra como de instalación de elementos ajenos a la misma.
     Está perfectamente conservada.
     Desde finales del siglo XV se utilizaba este óptimo punto de observación que custodiaban dos guardas; uno de los cuales había de vigilar de noche, a mitad del camino de la Cala del Moral. 
     Este lugar, llamado Peñuela o "punta de Fuengirola", es el antiguo "cabo Barbetium" que cita Avieno en el verso 425 de su Oda Marítima.
     Aquí la costa es áspera, rocosa y accidentada; el camino viejo se internaba para vadear el río Fuengirola, quedando sin tránsito el litoral.
     Junto al faro, en un montículo al norte de la actual carretera está la atalaya, que vigila una extensa bahía delimitada entre las torres de Benalmádena y la Nueva del Moral. Ya desde finales del siglo XV se utilizaba este óptimo punto de observación, que custodiaban dos guardas; uno de los cuales había de vigiar de noche, a mitad de camino de la Cala del Moral.
     La Torre de Calaburra corresponde a la serie construida hacia 1515 y cuyas características son similares entre sí, su forma es también troncocónica, labrada solo con mampostería, de piedra negra y conservando restos de su enlucido. 
     Dice el Diccionario de Madoz que la guarnición de estas torres, compuesta de un cabo y dos torreros, además del sueldo, disfrutaban de un trozo de tierra de labor. Se ha especulado que los torreros se ocupaban más de cuidar las tierras que se le habían señalado que en su deber de vigilar desde las torres (Alfonso Gamir, manuscrito núm. 20.064 de la Biblioteca Nacional).
     Juan Temboury y Álvarez (1975) indicó que fue construida hacia 1515, pero en 1571 Antonio de Berrio y Luis Machuca soló hacían referencia a la Cala y Estancia de las Burras. El 9-11-1574 el albañil Bartolomé Pérez recibió de Francisco de Córdoba, Capitán General del Reino de Granada, la cantidad de 75.000 maravedís a cuenta la edificación de la Torre de Cala de Burras, cuya construcción le había sido rematada. En informe de 1575 se anota que se había acabado la Torre de Cala de Burras, cuya fábrica había costado 550 ducados.
     En la visita realizada en 1726 por Bartolomé Amphoux indicó que la Torre Calaburras necesitaba cuatro caponeras y una porción de parapeto, presupuestándolo todo en 970 reales de vellón.
     El Marqués de Valdecañas relaciona la Torre de Cala Burra en la visita que realizó en 1739 sin destacar nada de la misma.
     Según informe redactado en 1749 por Jerónimo Amici la Torre de Cala Burra necesitaba 3 almudes de cal para sus reparos que presupuestó en 7 maravedís.
     En un informe sin firma de 1759 se indica que la Torre de Calaburra necesitaba algunos recalzos y repellos que fueron presupuestados en 70 reales de vellón.
     En la visita realizada en 1762 por Antonio María Bucarelli anotó que la Torre de Calaburras se hallaba en mediano estado y podía tener dos cañones de a 4 libras.
     En el estado de las torres realizado en Málaga el 15-11-1763 por Juan de Urbina la Torre de Calaburras tenía dos torreros y 6 fanegas de tierra de secano.
     En el Reglamento de 1764 figura la Torre de Cala de Burras, en el partido de Mijas, con un cabo y tres torreros de dotación.
     En la relación de 1765 Esteban Aymerick anotó que la Torre de Burras sólo tenía capacidad para un cañón de a 4 libras, pero necesitaba construirle sobrebóveda y ponerle puerta, cerradura y llave, presupuestando los reparos en 1720 reales de vellón.
     El Plan General de Obras redactado en 1767 por José Crame señaló que la Torre de Calaburras necesitaba refuerzo para admitir dos cañones de a 4 libras de su dotación y otros reparos que fueron presupuestados en 125 reales de vellón.
     En el informe redactado por Ramón de Nabas el 26-12-1773 se indicó que la Torre de Cala Burras se hallaba en buen estado.
     En la relación redactadas en Málaga el 18-8-1774 Francisco Gozar anotó que la Torre Calaburras había sido dotada con dos cañones de a 4 libras y se hallaba en buen estado.
     En el informe realizado en Málaga el 12-12-1781 por el mismo Gozar señaló que la Torre de Calaburras se hallaba en buen uso (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fue construida en 1575 y es de planta troncocónica con 13,40 metros de altura y un diámetro de 7,90 metros en su base y de 5.75 en su terrado. Su acceso original se encontraba a 8,50 metros de altura, aunque en la actualidad se sitúa a 6,70.
     En 1774 contaba con dos cañones de 4 libras y en 1830 prestaban sus servicios en ella un cabo y tres torreros.
     Se encuentra cercana al Faro; corresponde a la serie construida en el s. XVI cuyas características son similares entre sí; la altura de su acceso cambió por un escalonado en el grosor del muro externo.
     En un documento de 1571 se menciona a la Cala y Estancia de las Burras, lo que ya indica la existencia de un pequeño asentamiento militar, pero no será hasta 1574 cuando Francisco de Córdoba, Capitán General del Reino de Granada, libró la cantidad de 75.000 maravedís para la edificación de la Torre, que se terminó de construir al año siguiente, aunque el coste final se elevó a más de 200.000 maravedís (550 ducados) (Diputación Provincial de Málaga).

Torre de Calahonda
     Esta torre está situada en un pequeño promontorio sobre la playa, totalmente rodeada de un complejo residencial turístico privada y en una zona ajardinada, no siendo visible desde la carretera. Su construcción data del siglo XVI, a raíz de la política de refuerzo de la red de torres vigías del litoral emprendido por los Reyes Católicos y que tienen su cénit durante el reinado de Felipe II.
     La defensa de la costa de Málaga presentaba unas características diferenciadoras del resto del litoral español. Al igual que en el resto de la costa sur española, se trataba de un territorio peligroso, dado su carácter fronterizo con el islam, y por tanto muy vulnerable a los ataques de turcos y berberiscos. A esto se añade una geografía marcada por una fuerte topografía, con un relieve laberíntico.
     La torre también ha sido referida como Cala Honda, Calaona, Calaonda, Calahorra y Lancón, en el partido de Málaga o mando de Mijas, hallándose en el término municipal de Mijas. Fue construida a partir del siglo XVI con modificaciones o arreglos en siglos posteriores.
     Es una torre de forma troncocónica y con un poco de éntasis. Posee un perímetro aproximado 23,16 metros y 7,35 metros de diámetro de la base y 5,85 metros a 10,20 de altura. Tiene un cuerpo inferior macizo y una cámara interior conservada cuyo acceso se encuentra en el lado norte a una altura próxima a los 6,10 metros, presentando el pretil interrumpido por matacanes. Tiene una pequeña abertura en el alzado sur (Temboury Álvarez, 1975).
     Una escalera interior lleva al terrado que se protege con un pretil hoy totalmente restaurado en el que se disponían los matacanes que se encuentran cegados en la actualidad.
     Su fábrica es de mampostería con las piedras dispuestas en hiladas horizontales y sin uso apreciable de ladrillo. Ha sido restaurada recientemente.
     En las Instrucciones de 1497 llamaban a esta zona Calahorra, siendo la última que vigilaba la caballería procedente de Marbella.
     Calahorra es palabra islámica, sinónima de albarrana, y significación de torre aislada. A estos torreones de vigilancia costera de Málaga dedica un entusiasta elogio Ibn Al-Jatib (1313-1374) al decir: "sus calahorras son como pequeñas ciudades, por su distribución y por sus puertas cubiertas de adornos, que atestiguan la pericia de sus constructores y la energía de sus gobernantes y príncipes".
     A esta atalaya debía cada mañana atajar uno de los peones encuadrados en la Cala del Moral. Se construyó a principios del siglo XVI, emplazada en un montículo de la playa, junto a un pozo. Está construida de mampostería oscura, colocada de hiladas horizontales y sin utilizar ladrillos.
     Sin embargo, Antonio de Berrio y Luis Machuca indicaron en 1571 que, a pesar de la importancia de aquel paraje del partido de Málaga, no tenía torre ni estancia, por lo que aconsejaron dotarla de torre.
     Está documentado que Hernando de Varela había entregado al albañil Bartolomé Pérez la cantidad de 88 750 maravedís para la misma antes de su conclusión en agosto de 1574. El mismo Bartolomé Pérez recibió de Francisco de Córdoba, Capitán General del Reino de Granada, en tres partidas fechadas entre el 13 de septiembre y el 9 de noviembre del citado año de 1574, la cantidad de 84 950 maravedís por la construcción de esta torre, sumando entre todas 173 700 maravedís.
     La edificación de esta torre costó 560 ducados y antes de acabar 1575 se encontraba concluida.
     En la visita realizada en 1726 por Bartolomé Amphoux indicó que la Torre Calaonda necesitaba hacerle una porción de parapeto, presupuestándolo todo en 1050 reales de vellón.
     En la visita realizada en 1739 por el Marqués de Valdecañas anotó la Torre Cala Honda, a Levante de Torre Ladrones y a Poniente de Torre Nueva.
     En el plan de 1740 Luis Fernández de Córdoba señaló que en la Torre de Calahonda sería conveniente situar un cañón de pequeño calibre y dos pedreros, dotándola de un cabo y seis soldados.
     En la relación sin firma de 1759 se anotó que la Torre de Calahonda, última del término de Málaga hacia Poniente, se hallaba en buen estado, aunque se presupuestaron 60 reales de vellón para diversos reparos.
     En la visita realizada en 1762 por Antonio María Bucarelli anotó que la Torre de Calahonda se hallaba en mediano estado y podía tener dos cañones de a 4 libras.
     En el Reglamento de 1764 figura la Torre de Calaonda, la más occidental del partido de Mijas, con un cabo y tres torreros de dotación.
     En la relación de 1765 Esteban Aymerick anotó que en la Torre de Calaonda, para instalar dos cañones de a 4 libras, era necesario reforzarle su bóveda, hacerle lugar común y otros reparos que fueron presupuestados en 1500 reales de vellón.
     El Plan General de Obras redactado en 1767 por José Crame señaló que la Torre de Calahonda, la más occidental del partido de Mijas, necesitaba reforzar su bóveda y rebajar el parapeto a la altura de su barbeta para admitir los dos cañones de a 4 libras de su dotación y otros reparos que fueron presupuestados en 500 reales de vellón.
     En el informe redactado por Ramón de Nabas el 26-12-1773 se indicó que la Torre de Cala Onda se hallaba en buen estado.
     En la relación redactada en Málaga el 18-8-1774 Francisco Gozar anotó que la Torre de Calahonda había sido dotada con dos cañones de a 4 libras y se hallaba de servicio.
En la memoria redactada en Málaga el 12-12-1781 el citado de Gozar señaló que la Torre de Lancón necesitaba 700 reales de vellón para sus reparos.
     En el informe redactado en 1783 por Joaquín de Villanova anotó que la Torre Lancón necesitaba 8 fanegas de cal, unos ladrillos y una cerradura para su reparo, presupuestándolos en 150 reales de vellón.
     El derrotero de 1787 anota la existencia de la Torre de Cala Honda o Calahonda próxima a una punta rasa, aunque en terreno alto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta Torre Almenara, fue construida en el siglo XVI emplazada en un montículo de la playa junto a un Pozo. También es conocida por el nombre de Lancón y Calahorra.
     Es una de las torres vigías que posee este municipio y data de principios del s. XVI. En las Instrucciones de 1497 la llamaban Calohorra, última que vigilaba la caballería procedente de Marbella. Esta palabra islámica significa torre aislada y está emplazada en un montículo de la playa junto a un pozo. Construida de mampostería oscura, colocada de hiladas horizontales y sin utilizar ladrillos. Su forma es troncocónica y con un poco de éntasis. Los diámetros de sus bases son 7,35 y 5,85, la altura de 10,20 y el umbral del ingreso a 6,10 m. El pretil se interrumpe con matacanes.
     En 1774 había instalados en ella 2 cañones de 4 libras y en 1830 estaba guarnecida por un cabo, tres torreros y cuatro soldados de infantería que se cobijaron en una barraca próxima (Diputación Provincial de Málaga).

Torre Nueva de la Cala del Moral o Penta Pesetos
     Se localiza en una zona elevada no lejos de la playa. Está en un terreno urbanizado y dentro de una zona ajardinada amplia que facilita su visión. Se encuentra recubierta, en su mayor parte, por hiedra lo que dificulta su estudio y el análisis de su conservación.
     Tiene forma troncocónica con un perímetro aproximado de 18,20 metros y con una altura de 10,65 metros y 5,65 metros de diámetro en la base. Tiene un cuerpo inferior macizo y una cámara interior cuyo acceso, por el lado norte, ve obstaculizada su visión por la vegetación existente (estaría próxima a los 6 metros del suelo). 
     A través de escalera interior se accede al terrado donde sobresale una garita, estando protegido por un pretil bastante bien conservado. La cámara interior presenta una ventana cuadrada en el lado sur. Su fábrica es de mampostería con disposición de las piedras en hiladas horizontales. Presenta una imposta de ladrillo a la altura del pretil.
     En la "Relación" elaborada por Bucareli se dice que se hallaba en mediano estado, por lo que tal vez se construyó a raíz del reconocimiento del litoral en 1739 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Es una de las torres vigías que posee este municipio y data de principios del s. XIX, siendo la más moderna de toda la costa malagueña, su uso fue destinado a la vigilancia aduanera. Otros autores la sitúan en el siglo XVI y su estado ruinoso propició la sustitución a finales del XVIII.
     Es de forma troncocónica con una imposta de ladrillo a la altura del pretil, tiene garita y una ventana cuadrada pequeña frente al mar, el ingreso está en el lado opuesto a 6,60 m. de altura.
     Está construida en hiladas horizontales de mampostería, con gruesas llagas de cal, tiene poco declive. Con una altura de 10,65 m. y la base un diámetro de 5,65. Su conservación es perfecta, tan solo hay una oquedad sobre el adintelado de la puerta (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Cantera del Barrio, Ermita de la Virgen de la Peña, Ermita de San Antón, Ermita del Calvario, Ermita del Puerto, Muralla y Mirador, Museo Histórico-Etnológico, Plaza de Toros, Torre Batería de La Cala del Moral, Torre de Calaburras, Torre de Calahonda, y Torre Nueva de la Cala del Moral o Penta Pesetos) de la localidad de Mijas (y II), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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