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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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domingo, 26 de noviembre de 2023

El bajorrelieve de los Desposorios de la Virgen en el Mausoleo de los Condes de Ybarra, del Cementerio San Fernando

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el bajorrelieve de los Desposorios de la Virgen, en el Mausoleo de los Condes de Ybarra, del Cementerio San Fernando, de Sevilla.   
   Hoy, 26 de noviembre, Solemnidad de los Desposorios de Santa María Virgen con San José, en las iglesias hispanas, puesto que en el resto de la cristiandad se celebran el veintitrés de enero [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el bajorrelieve de los Desposorios de la Virgen, en el Mausoleo de los Condes de Ybarra, del Cementerio San Fernando, de Sevilla
   El Cementerio "San Fernando", se encuentra en la avenida Doctor Fedriani, s/n; en el Barrio de La Bachillera, del Distrito Norte.
     En el Cementerio San Fernando, podemos contemplar en la rotonda de la Caridad, a la izquierda, en primera línea, el Panteón del Conde de Ybarra.
   En su interior, se encuentra el relieve con la escena de Los Desposorios de la Virgen se narra el momento que cuenta los apócrifos de La Historia de José el Carpintero, el Protoevangelio de Pseudo Mateo y el Libro de la Natividad, que María contando con catorce años de edad tiene que desposarse, entonces se reúnen a los viudos del pueblo que tenían que presentarse ante ella, con una vara en las manos. Aquel sobre el que Dios hiciera una señal portentosa, sería el elegido. Es así cuando la vara que portaba San José floreció, convirtiéndose en su símbolo más representativo. En la representación que aquí se nos muestra aparece el momento en el que el Sumo Sacerdote, identificado como Zacarías desposa a María y José en el interior del Templo, ante la mirada de los viudos no elegidos y los padres de la Virgen que contemplan la escena (www.sevilla.org).
     Bajorrelieve apaisado de mármol que sirve como mesa de altar. Obra reciente, con algún eco lejano de la fría preceptiva neoclásica, pero digna y pulcramente ejecutada, a un nivel bastante más alto que el habitual "kitsch" de la escultura funeraria (Juan Martínez Alcalde. Sevilla mariana, repertorio iconográfico. Ediciones Guadalquivir. Sevilla, 1997). 
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de los Desposorios de Santa María Virgen;
   Los Evangelios canónicos no dicen nada acerca de este tema. Los artistas siguen el relato de los Evangelios apócrifos y de la Leyenda Dorada.
   Cuando María, criada en el Templo, alcanza la edad de catorce años, el sumo sacerdote quiere darle un esposo para cumplir con la ley de Moisés.
   Convoca al son de la trompa a todos los descendientes de David, solteros o viudos. Aquel a quién roce su vara será el esposo de María.
   Es José el designado por el roce de su vara, sobre la cual se posa, por añadidura, la paloma del Espíritu Santo. José aduce ser muy viejo y se niega, dice que ya tiene hijos y que no desea en absoluto ser objeto de burla de los israelitas. Pero el sumo sacerdote le explica que no debe transgredir la voluntad de Dios, claramente manifestada por un milagro. «Dios te ha elegido para esposo de la Virgen. Tómala.»
   El tema a veces aparece resumido, y otras desarrollado. Cuando alcanza su pleno desarrollo, como en los manuscritos bizantinos de las Homilías del monje Santiago (siglo XII) y en el ciclo de Giotto en la Arena de Padua, se divide en tres escenas: la Prueba de los pretendientes, los Desposorios celebrados por el sumo sacerdote y el Cortejo nupcial.
A) El florecimiento de la vara de San José
   La reunión de los solteros y de los viudos se convocó al son de la trompa. Sorprendido en plena faena, José, que trabajaba en el armazón de un techo, dejó caer el hacha y descendió precipitadamente por una escalera (Homilías del monje Santiago). Los pretendientes llevan al templo cada cual su vara que depositan so­bre el altar, y se arrodillan a esperar el signo divino que señalará al elegido.
   Es la rama de almendro del viejo José la que florece. El sumo sacerdote se la alcanza, a menos que no sea designado por una paloma que se posa sobre su vara o su cabeza.
   El despecho de los jóvenes despojados por ese vejete se expresa de manera más o menos violenta: uno de ellos parte su vara sobre la rodilla; otro se adelanta con el puño levantado para golpear a su rival, más confuso que triunfal.
   La Contrarreforma rechaza el milagro de la vara florecida, tomado del repertorio del Antiguo Testamento, y que honraba al sumo sacerdote Aarón. No obstante, ese tema legendario no desapareció totalmente del arte cristiano y pueden advertirse vestigios suyos en el siglo XVII, en los bajorrelieves de las sillas del coro de Notre Dame de París.
B) Los desposorios
   José que lleva vara florecida 
   Desposa a la Virgen María
   Entre los judíos, el matrimonio era un simple contrato civil y no un rito religioso. Pero la escena está adaptada a las costumbres de Occidente, y como éstas no eran las mismas en Francia y en Italia, la ceremonia se representa de dos maneras muy diferentes.
   En el arte francés, los novios, de pie o arrodillados, se dan simplemente la mano frente al sumo sacerdote que los bendice. Es lo que se llama en derecho romano Dextrarum junctio o Conjunctio manuum, gesto simbólico de la unión conyugal.
   En el arte italiano, por el contrario, San José que tiene como cetro su vara florecida rematada con la paloma del Espíritu Santo, coloca el anillo nupcial en el dedo de la Virgen. Dicho anillo se consideraba conservado en Perussa, Italia. Por esa razón los Desposorios de la Virgen se convirtieron en uno de los temas preferidos de la escuela de Umbría, como lo prueban los cuadros de Spagna y de Rafael.
   El anillo no es de oro ni de plata u otro metal, sino tallado en una piedra preciosa ahuecada: ónix o amatista.
   El rasgo común de todas estas representaciones es que la composición tiene como eje un grupo ternario, generalmente escalonado en pirámide, con tres actores principales: el sumo sacerdote, la Virgen y José.
   Aunque la leyenda no mencione la presencia de los padres de la Virgen, Joaquín y Ana, los artistas suelen invitarlos por su propia cuenta para que asistan a la ceremonia.
   Se les agregan las compañeras de María y los pretendientes despojados.
   Aunque la ceremonia concuerde con los usos de Occidente, el decorado permanece fiel a las costumbres de los judíos para quienes el matrimonio no era un sacramento. La escena no tiene lugar en una iglesia o capilla sino al aire libre, frente al templo de Jerusalén donde la Virgen se había criado.
C) El cortejo nupcial
   La Leyenda Dorada habla de un cortejo de siete vírgenes que llevan antorchas, y de músicos que tocan trompetas y violines, y conducen a la desposada a la casa de José.
   En las Homilías del monje Santiago se ve a la pareja, muy desigual, al llegar a la casa donde la esperan los cuatro hijos de José.
   Este tema, muy infrecuente, ha sido retenido por Giotto que lo representó en la capilla de la Arena de Padua. Los esposos van precedidos por los músicos que se dirigen hacia la casa sobre cuya ventana pende una gran palma (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Solemnidad de los Desposorios de Santa María Virgen
     Jean Charlier, llamado Gerson, discípulo de Pierre d'Ailly, Canciller de la Universidad de París (+1420), propagador de la devoción en honor de San José por influencia de su maestro, intentó instituir una fiesta votiva especial el jueves de témporas en Adviento para conmemorar los esponsales virginales de María y José, lo que parece que logró con un legado de un canónigo de la Catedral de Chartres, Henri Chicoti, para la cual compuso un Oficio. Tras este intento medieval, pasamos al primer dato seguro de esta fiesta que data del veintinueve de agosto de 1517, también en el ámbito francés, en que León X Médici la otorgó, junto a otras nueve fiestas marianas, a las monjas de la Anunciación, fundadas por Santa Juana de Valois. Se celebraba el veintidós de octubre como doble de segunda clase. Pero ya no está centrada, como la de Gerson, en la figura de San José, sino en la de la Virgen. Con este enfoque de fiesta mariana les fue concedida a los Menores el veintiuno de agosto de 1537 para el siete de marzo como doble mayor, y por el mismo tiempo a los servitas para el día siguiente, ocho de marzo. Se recitaba el Oficio de la Natividad sustituyendo la palabra nativitas por desponsatio. Arras fue la primera diócesis que la adoptó por decreto del veintitrés de enero de 1556.  
     Fue compuesto un Oficio propio por el dominico Pierre Doré (+1569), confesor del Duque Claudio de Lorena. En él, volviendo a la línea de Gerson, se exaltaba la figura de José junto a la de María. En 1546 suplicó sin éxito a Paulo III Farnese la extensión de esta fiesta a toda la Iglesia Latina. A pesar de todo se siguió extendiendo. Desde que el Papa San Pío V Ghislieri abolió el Oficio de Pierre Doré e introdujo el oficio moderno, es otra vez fiesta de María. La conmemoración de San José en la Misa, laudes y vísperas sólo se puede hacer por un privilegio especial establecido en el decreto del 5 de mayo de 1736. Durante algún tiempo no se aprobó la adopción de la fiesta; así en 1655 se le negó al Rey de España. Pero se volvieron a aprobar peticiones en el último tercio del XVII: se le concedió a Austria el veintisiete de enero de 1678 para el veintitrés enero, a España el trece de julio de 1682 trasferida al veintiséis de noviembre (porque el veintitrés de enero estaba ocupado por San Ildefonso de Toledo), a todo el Imperio Germano en 1680, en 1689 a Tierra Santa, en 1702 a los cistercienses, en 1720 a la Toscana y en 1725 a los Estados Pontificios. En nuestros días se celebra el veintitrés de enero, y en los países hispanos el veintiséis de noviembre (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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domingo, 30 de octubre de 2022

Un paseo por el Barrio de La Bachillera

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Barrio de La Bachillera, de Sevilla, dando un paseo por él.
     El Barrio de La Bachillera es, en el Callejero Sevillano, un barrio que se encuentra en el Distrito Norte, delimitado por las vías siguientes: Límite del término municipal de Sevilla, c/ Ingeniería, avda. Doctor Fedriani, avda. Juventudes Musicales, avda. San Jerónimo, c/ Medina y Galnares, y Límite del término municipal de Sevilla.
     El Barrio de La Bachillera lo componen las vías siguientes: c/ Acebuche, c/ Alcornoque, c/ Algarrobo, c/ Almirante Valdés, c/ Araucaria, c/ Arcabuz, c/ Arce, a/ Aromo, c/ Baobab, c/ Camino de Almez, ctra. de Cazalla, c/ Chirimoyo, c/ Cidro, lugar Cortijo Quijano, c/ Culebrina, avda. Doctor Fedriani, c/ Enebro, c/ Espingarda, c/ Fresno, c/ Ganímedes, c/ Guindo, c/ Haya, c/ Hidrología, c/ Huerta del Sol, Pol. Ind. San Jerónimo c/ A, Pol. Ind. San Jerónimo c/ B, Pol. Ind. San Jerónimo c/ C, Pol. Ind. San Jerónimo c/ D, Pol. Ind. San Jerónimo c/ E, Pol. Ind. San Jerónimo c/ F, Pol. Ind. San Jerónimo c/ G, c/ Jacaranda, avda. Juventudes Musicales, c/ Lentisco, c/ Medina y Galnares, c/ Membrillo, c/ Miguel Romero Martínez, c/ Mosquete, c/ Naranjo, c/ Níspero, avda. San Jerónimo, ctra. Sevilla-Brenes, ctra. Sevilla-La Algaba, callejón Tamarindo, c/ Tilo, c/ Toronjo, c/ Trabuco, grupo Villa Rana, y c/ Zapote.
     El Barrio, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, siendo el conjunto de vías urbanas con características homogéneas, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     En los primeros años de su formación se conocía popularmente como Villacuernos, por la existencia de varias vaquerías. Su nombre actual se reconoce oficialmente cuando se rotulan sus calles en 1969, y es el de la antigua huerta sobre la que se asienta. Su formación se inicia en 1948 cuando el propietario de la huerta cede los terrenos a la Asociación Sevillana de la Caridad con la condición de que se repartieran en lotes de terrenos a "familias necesitadas y sin vivienda". A partir de ese año se inicia la construcción de chabolas a lo largo de la antigua vereda de carne, o camino del Almez, y una serie de calles más o menos perpendiculares a la primera; y a su vez, entre cada una de ella se forma un laberinto de callejuelas y barreduelas que recuerda, según palabras de los vecinos, "a esos pueblos árabes". El único espacio libre más amplio es el que queda entre las calles Arce y  el final de Camino del Almez, hoy equipado con bancos de tubos y algunos árboles de la especie brachichitón y mimosa. En un principio carecía de agua, luz, alcantarillado y pavimentación. Posteriormente se instaló una fuente con cuatro grifos de la que los vecinos acarreaban el agua, y un mediocre alcantarillado. En los años setenta se lleva el agua a cada una de las casas y se dota a la barriada de unas adecuadas acometidas. En 1977 pavimentan las calles con la ayuda económica de la Asociación Sevillana de Caridad y el trabajo de sus vecinos: de esa fecha es también el alumbrado de báculos murales. Por último en 1985 Renfe construye una tapia para proteger a los vecinos del tráfico ferroviario. La barriada sólo tiene un acceso, que a través de Camino del Almez que parte desde la avenida de Sánchez Pizjuán, entre las Rimas y las Golondrinas.
     La edificación de casas de autoconstrucción de mediana y baja calidad. Las mejores se encuentran a la entrada de la barriada y pierden calidad hacia el final de Camino del Almez y desde éste al trazado del ferrocarril, donde aún se encuentran ejemplos muy próximos a la chabola. Las casas se han ido construyendo por sucesivas ampliaciones, siempre que existiera espacio disponible por alguno de los costados, de ahí que no haya una clara adscripción a una determinada tipología, que oscila entre la casa popular y la chabola. En la fachada de las casas hay un cierto equilibrio entre la cal y el azulejo frente al predominio de éste último en otras barriadas marginales. Desde mediados de los años setenta se está produciendo un lento proceso de agrupación de parcelas y de edificación en altura, por lo que son frecuentes las dos plantas y en algún caso hasta las tres. Entre todos los edificios destaca el de la capilla-escuela de la calle Lentisco, que se construye en 1959 y que en 1986 se ha ampliado con otro cuerpo de nueva planta; actualmente sólo se utiliza como colegio. Cuenta además con un consultorio de la Seguridad Social, y los bajos de algunas casas están ocupados por comercios de alimentación, bares y tabernas. Por último tuvo un campo de fútbol tapiado y con vestuarios, que acondicionaron los vecinos en un solar antes cubierto de escombros y basuras, en que se celebraban torneos a lo largo de la temporada, desaparecido con la nueva ronda.
     En líneas generales la calle en esta barriada es la prolongación de la casa, se transforma en el patio del que carece la mayoría de ellas. Esto se hace más patente en las que son totalmente peatonales, y a la vez de menor anchura, que se utilizan como lavadero, tendedero, lugar donde tienen las macetas de mayor tamaño o los enseres que estorban en las casas y que los vecinos se encargan de su limpieza y mantenimiento.
     Al mediodía, al pasar por estas callejuelas, se puede adivinar el guiso familiar de cada casa, y en las noches de verano los vecinos se sientan en las puertas formándose pequeñas tertulias hasta hasta que les rinde el sueño. Este modo de vida recuerda a la de los antiguos corrales y casas de vecinos. En las vías principales suele haber un ambiente popular y numerosa gente desocupada, en parte relacionada con la droga y otros tipos de delincuencia. Por ello las barriadas próximas le suelen atribuir todos los delitos que se cometen en ellas. Hay una gran unidad entre sus vecinos y se sienten orgullosos de ello. Gracias a su empeño consiguieron el agua y el alcantarillado, la pavimentación y el alumbrado público, o el campo de fútbol, la tapia de protección del ferrocarril y últimamente el grupo de aulas recién construido. Una muestra más de su solidaridad fue cuando en junio de 1985, a consecuencia de una gran explosión al parecer debida a una bombona de butano, aunque la versión de los vecinos es otra, se derribaron varias casas y otras resultaron muy dañadas; y los vecinos ayudaron a reconstruirlas con la escasa ayuda económica que les dio la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento. 
     En el mes de mayo la población más joven saca en procesión una cruz acompañada de la banda de cornetas y tambores del barrio: y a mediados de septiembre celebran una velada que conmemora la pavimentación, en la que los vecinos adornan las calles y se premian las mejores; además se hacen otros concursos y hay diversas actuaciones [Joaquín Cortés José, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
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martes, 23 de agosto de 2022

Un paseo por la avenida del Doctor Fedriani

     Por amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la avenida Doctor Fedriani, de Sevilla, dando un paseo por ella
     Hoy, 23 de agosto, es el aniversario del fallecimiento (23 de agosto de 1925) del Doctor Fedriani, de ahí que hoy sea el mejor día para ExplicArte la avenida Doctor Fedriani, de Sevilla, dando un paseo por ella.
      La avenida Doctor Fedriani es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en los Barrios del Doctor Barraquer-Grupo Renfe-Policlínico, El Carmen, El Cerezo, Las Avenidas, León XIII-Los Naranjos, Los Príncipes-La Fontanilla, La Palmilla-Doctor Marañón, del Distrito Macarena; y en el Barrio de La Bachillera, del Distrito Norte; y va de la confluencia de la calle San Juan de Ribera con la calle Fray Isidoro de Sevilla; a la glorieta de Los Ferroviarios.
      La avenida no posee siempre una adscripción precisa. En términos generales corresponde a un gran eje urbano, bien caracterizado desde el punto de vista genético, porque estructura el crecimiento de la ciudad; morfológico, ya que es ancha; y funcional, sobre todo por canalizar el tráfico rodado. Sin embargo, de acuerdo con esta definición, no hay razones, más que las convencionales, para considerar a unas vías como avenida y su prolongación, como calle. En otros casos, las avenidas constituyen el eje principal de un sector determinado o de una barriada, y si bien poseen las características de vía principal en relación a ese sector, no alcanzan dicho valor en el conjunto de la ciudad. 
     La avenida posee sobre todo un valor simbólico, y prueba de ello es que en Sevilla la avenida por excelencia es la hoy denominada de la Constitución, centro neurálgico de la ciudad, tanto de sus fiestas religiosas como de la actividad bancaria, y así es es reconocida sólo como la avenida. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.  
     En el plano del infante don Carlos (1827) se la llama camino de San Lázaro; conocida desde la apertura del Cementerio de San Fernando como camino Nuevo del Cementerio y camino Bajo del Cementerio. En 1852, en el plano del proyecto de acondicionamiento del camino Nuevo que conduce al Cementerio se la llama camino de las Huertas. En 1913 el tramo primero, que va desde Andueza a Fray Isidoro de Sevilla, se rotulará como San Juan de Ribera. El que va desde Fray Isidoro de Sevilla a la actual avenida del Doctor Leal Castaño, se denomina en 1926 avenida del Doctor Fedriani por Eduardo Fedriani del Pozo (1862-1925), catedrático de Cirugía v miembro de la Real Academia de Medicina, pionero en la aplicación de la medicina antiséptica y aséptica, y las intervenciones quirúrgicas con anestesia con cloroformo. En 1933, algunos documentos todavía distinguen entre Doctor Fedriani y cami­no Nuevo del Cementerio. En la primera mi­tad de los setenta extendió el topónimo para abarcar todo el espacio actual según se levantaban nuevas barriadas.
     Camino tradicional de acceso a huertas, comunicaba también con el Hospital de San Lázaro, construido a mediados del s. XIII, siendo, además, uno de los ramales que conectaba con la calzada de Córdoba. La apertura en 1852 del Cementerio de San Feman­do supondrá la potenciación de esta vía como alternativa al antiguo camino que discurría por la actual Sánchez Pizjuán, para evi­tar la desagradable presencia de los carros fúnebres. A finales del s. XIX, se proyectan algunas alineaciones parciales de huertas colindantes. En 1905 se aprueba un primer proyecto de alineación que afectará a la acera derecha, hasta Doctor Leal Castaño, conocida entonces como callejón del Almez. En 1963 se aprueba otra hasta el cementerio. El Plan General de Ordenación Urbana de 1940 supuso la calificación de la zona como edificable, reservando la acera izquierda, hasta las proximidades de San Jerónimo, para pequeñas industrias, legalizando, así, una situación que hacia años que venía produciéndose. En 1961, el Real Patronato de Casas Baratas inició las obras de la barriada de León XIII. Pero e1 desarrollo inmobiliario se producirá a raíz del Plan General de Ordenación Urbana de 1963; por toda la zona proliferarán las barriadas de iniciativa privada. Estas construcciones, junto con las obras de infraestructura realizadas en 1973 a lo largo de la avenida, le darán su configuración actual. En ella terminan las calles Doctor Marañón, Malaquita, Diamante, Topacio y Ágata, y se inician las de Doctor Leal Castaño, Doctor Jaime Marcos. Playa de Chipiona, Playa de Isla Canela, Playa de Valdelagrana, y avenida de San Lázaro, la cruza la nueva ronda de circulación exterior [SE-30].
     Es recta y larga. El frustrado proyecto de acondicionamiento de 1852 preveía, tam­bién, la creación de tres carriles, enmarcados por sendas hileras de arbolado; un eficaz sistema de alcantarillado canalizaría las aguas de lluvia para garantizar su transitabi­lidad. En 1929 se dotó de saneamiento urbano el primer tramo. En 1933 continuaban las obras de abastecimiento y alcantarillado; de 1962 es el alumbrado eléctrico del primer tramo. En 1973 se realizaron las obras que le han dado su configuración actual: doble calzada con tres carriles en cada dirección, separadas por una mediana sobre la que van instaladas farolas tipo báculo de doble brazo. Algunos tramos tienen espacios reservados para el aparcamiento de coches. El acerado es de losetas de cemento; a la izquierda, a partir del tramo que se inicia en Doctor Leal Castaño, la acera está en alto con respecto a la calzada, superándose el desnivel con escaleras. El arbolado es muy escaso, fundamentalmente acer negundum; en las inmediaciones del Hospital de San Lázaro hay aligustres recién plantados y protegidos con alcorques. El mobiliario urbano está constituido por cabinas de teléfono, quioscos de prensa y chucherías, bancos y paradas de autobús. 
   En la edificación es posible distinguir tres tramos. En el primero, hasta el cruce con Doctor Leal Castaño y Doctor Marañón, en los pares hay la tapia del colegio Virgen de los Reyes y los bloques de cinco plantas de León XIII, la mayoría de los cuales están por debajo del nivel de la avenida, salvándose el desnivel por un talud de tierra plantado de flores y con escaleras; en los impares, el conjunto formado por el Policlínico, la Facultad de Medicina y el Hospital Universitario. El segundo tramo, hasta la avenida de San Lázaro, es el más densamente edificado: a la derecha los bloques de cinco plantas de la barriada el Cerezo, de finales de la década de 1960 y principios de la de 1970; de las mismas fechas, pero ubicadas en la acera de enfrente, serian la Palmilla y las Avenidas, donde predominan los de cinco plantas, aunque también los hay hasta de nueve; al final hay almacenes y naves industriales de una planta. En el último tramo se encuentra el Hospital de San Lázaro, de estilo mudéjar y renacentista, fundado por Alfonso X, en los años inmediatamente posteriores a la conquista de la ciudad, junto a la Torre de los Gausines. En 1870 daba acogida a la Escuela Rural de las Monjas de la Caridad. Durante la II República se convirtió en Hospital antituberculoso. En la actualidad es propiedad de la Diputación Provincial, que lo ha convertido en Hospital Provincial, au­mentando su capacidad con nuevas alas. En 1564 se levantó ante su fachada un crucero o humilladero, obra de Diego de Alcaraz que a comienzos del presente siglo se trasladó a la plaza de Santa Marta.
     Constituye la avenida una importante arteria de la ciudad, ya que, además de comu­nicar con los pueblos de la Sierra Norte y la Vega, enlaza puntos tan vitales como la barriada de San Jerónimo, el Cementerio de San Fernando y el complejo sanitario del Policlínico y Facultad de Medicina. Soporta un intensísimo tráfico, sobre todo en las inmediaciones de la confluencia con la "ronda", y ello se ve agravado por el gran número de vehículos que aparcan en las aceras y arcenes de toda la calle, más en los solares y aparcamientos de los aledaños del antiguo Hospital de las Cinco Llagas y del Universitario. La presencia del complejo sanitario determina un ambiente variopinto y peculiar: es constante el trasiego de personas, muchas de ellas venidas de los pueblos, estudiantes y médicos con sus batas. Es habitual la presencia de puestos de vendedores de cupones, mendigos, etc. A lo largo de toda la avenida y en los bajos de los bloques existen multitud de pequeños comercios y bares. Hay dos colegios: uno, el Hogar Virgen de los Reyes, es de propiedad municipal y da acogida a niños huérfanos o mal atendidos; el otro, el Antonio Gala, también conocido como de la Palmilla, es público [Francisco Salgado Jiménez, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Doctor Fedriani, s/n. HOSPITAL DE SAN LÁZARO
. Fue fundado poco después de la Reconquista y gozó de privilegios concedidos por la mayoría de los monarcas castellanos. Sufrió muchas reformas a través de los siglos. Cabe destacar la iglesia, de estilo mudéjar, y la crujía de fa­chada.
Doctor Fedriani, s/n. HUERTA DE LA FONTANILLA. En esta propiedad situada junto al Hospital de San Lázaro, se encuentran restos de la Antigua Alcaría de Macarena, que dio nombre a la puerta de la muralla de donde partía el camino que llevaba a dicha alcaria. Lo más importante son los restos de la torre que servía de defensa a sus habitantes, de la que se conserva el basamento [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Biografía de Eduardo Dato, a quien está dedicada esta vía;    
     Eduardo Fedriani del Pozo, médico, doctor, profesor y académico. Nació en Sevilla en 1862 y murió en Sevilla en 1925 a los 63 años de edad. Fue pionero en la aplicación de la medicina antiséptica y aséptica y las intervenciones quirúrgicas con anestesia con cloroformo.
    Familia-Nació en el seno una familia modesta y numerosa. Sus padres se llamaban Eduardo Fedriani Ramírez y Carmen del Pozo Camacho. Estuvo casado con Antonia Fernández de Tejada. Tuvo tres hijos varones, el mayor de ellos Eduardo fue notario y Luis e Ignacio fueron médicos
     Luis Fedriani se casó en Sevilla con Alegría Isern. Una hija de este matrimonio llamada también Alegría estuvo casada con el militar sevillano que llegó a ser Teniente General, Manuel Esquivias Franco, este matrimonio tuvo cinco hijos siendo uno de ellos el catedrático de la Universidad de Sevilla Luis María Esquivias Fedriani.
    Formación. Desde muy joven mostró gran afición por la medicina. Concluyó la carrera de medicina en 1898. Obtuvo el Premio Extraordinario del Grado de Licenciado. Logró el doctorado en 1906.
    Docencia. En 1903 fue nombrado Profesor agregado de la Facultad, enseñando la asignatura de Anatomía Topográfica y Operaciones.
    Médico. Fue muy popular porque atendía gratuitamente a innumerables familias sin recursos. Era el médico de los conventos de Sevilla, ocupación que siguió su hijo Luis.
* En 1880 consiguió por oposición el cargo de médico de la Beneficencia Provincial
* En 1923 fue nombrado Decano del Cuerpo Facultativo de la Beneficencia.
    Colegio de Médicos. En 1920 fue elegido presidente del Colegio de Médicos de Sevilla. 
     Academias. Desde 1912 fue miembro de número de la Real Academia de Medicina de Sevilla.
    Reconocimientos honoríficos
     En 1910 fue condecorado con la Cruz del Mérito Militar, en atención a los servicios prestados en la campaña de la Guerra de Melilla del año anterior.
     Tiene calles dedicadas en Sevilla, Carmona y Dos Hermanas (Feliciano Robles, en Sevillanos Ilustres).
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Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La avenida Doctor Fedriani, al detalle:
Hogar Virgen de los Reyes
Placa conmemorativa del Real Patronato de Casas Baratas
Huerta de la Fontanilla
Azulejo conmemorativo de la Memoria Histórica

viernes, 29 de abril de 2022

Un paseo por la calle Medina y Galnares

     Por Amor al Arte
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     Hoy, 29 de abril, es el aniversario del fallecimiento (29 de abril de 1959) en accidente de aviación, de Francisco Galnares Sagastizábal y Fernando Medina Benjumena, a quienes está dedicada esta vía, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Medina y Galnares, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Medina y Galnares es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en los Barrios de La Bachillera, y de San Jerónimo, en el Distrito Norte; y va de la glorieta Los Ferroviarios, al inicio de la carretera A-8002.
   La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     La vía, en este caso una calle, está dedicada a Fernando Medina y Francisco Galnares, fallecidos en accidente aéreo, gerente y director de la empresa ISASA, que tenía en dicha vía su sede.
     Es conocida como camino a Cantillana o carretera a Alcalá del Río hasta que se urbaniza, ya que constituye la salida hacia esas localidades y otras de su vega. En 1959 se rotula con el nombre de Vascongadas, como otras de San Jerónimo, que entonces reciben nombres de regiones y provincias españolas. En 1961, a propuesta de la empresa Industrias Subsidiarias de Aviación (Isa, S.A.), que tenía allí sus establecimientos in­dustriales, se le da el que actualmente conserva, en memoria de Fernando Medina Benjumea, conde de Campo Rey, y Francisco Galnares Sagastizábal, gerente y director respectivamente de dicha empresa y que habí­an fallecido en accidente aéreo.
     Camino rural, como queda dicho, su proceso espontáneo de urbanización tiene lugar a raíz de la construcción del tendido ferroviario con destino en la estación de la plaza de Armas, a mediados del siglo pasado. Este hecho da lugar a la ocupación de los terrenos aledaños por instalaciones ferroviarias, a la formación de una zona industrial en los primeros años de esta centuria, y a la aparición de viviendas de autoconstrucción y carácter marginal, ocupadas por inmigrantes recién llegados a la ciudad y que allí se instalan en busca de empleo. En la década de 1930 toda la acera de los pares se encuentra ocupada por instalaciones fabriles, con predominio de industrias pesadas y contaminantes, tales como explosivos, refinería de petróleo, fábrica de losetas de as­falto, vidrios e hierros, mientras que las viviendas de autoconstrucción se encuentran adosadas a estas construcciones industriales o se desarrollan en la cuña existente entre la confluencia de esta calle con Cataluña y Navarra, permaneciendo sin ocupar todo el resto de la acera de los impares. Hasta 1951 no se redactó el primer proyecto de parcelación y urbanización y las viviendas carecían de los servicios e infraestructuras urbanísticas básicos. Su función industrial se va a consolidar a partir de 1938 cuando se esta­blece allí la empresa Isa, S.A. Su configuración morfológica y funcional puede darse por concluida en la década de los sesenta con la creación del Polígono Industrial San Jerónimo, situado entre la vía del ferrocarril y la acera derecha de esta calle; la construcción de un barrio para la clase obrera por iniciativa del Patronato de Casas Baratas en la acera opuesta; y la construcción de un puente que salva la vía ferroviaria, como consecuencia de lo cual las primeras casas de la calle quedaron bajo el puente.
     Actualmente Medina y Galnares es una vía a medio camino entre calle urbana y carretera, ya que su prolongación es directamente la carretera 433 (actual A-8002), que se dirige a los núcleos de la Vega y Sierra Norte de Sevilla; posee calzada de asfalto con cuatro carriles para la circulación rodada, separada por una mediana central, donde se sitúan las farolas de báculo con dos brazos. Su acera derecha, por donde confluyen las calles Cigala al comienzo y Almirante Valdés en la parte final, está dominada por las instalaciones fabriles de la empresa Fasa-Renault; después de la expansión de los sesenta y primeros años de la década siguiente, la actividad industrial quedó estancada y apenas se han producido modificaciones significativas en el polígono industrial; quedan algunas edificaciones correspondientes a  las viviendas de autoconstrucción, de una o dos plantas, de la primera mitad de la centuria, muy deterioradas, algunas cerradas y otras reutilizadas como naves, talleres, bares e incluso una Casa del Pueblo; al final de la calle se sitúa una gasolinera. La acera opuesta, a la que confluyen Extremadura, Cataluña, Pulpo, Carpa, Mero, Calamar, Sardina y Corvina, está constituida mayoritariamente por los bloques de viviendas de cuatro plantas del Patronato, también conocidas como Tercias por los terrenos rurales sobre los que se levantan. En la primera parte hay además viviendas de autoconstrucción, asimismo muy deterioradas, y al final de la calle en 1980 se construyó un ambulatorio de la Seguridad Social. La desaparición del tendido ferroviario que llegaba a la estación de plaza de Armas, cerrada en 1990, tendrá que suponer en plazo breve una remodelación que afectará a esta calle, con la desaparición del puente construido para salvar la vía, y la sustitución del caserío de esta primera parte de la calle [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]. 
HUMILLADERO DE SAN ONOFRE
. Pasada la barriada de San Jerónimo, en el camino de La Rinconada y Alcalá del Río, se encuentra una sencilla construcción de sillería, en forma de templete, restaurada en 1916, donde en épocas pasadas se veneraba  a San Onofre. Consta de cuatro pilares sobre los que apean arcos apuntados, y se cierra con una bóveda de nervadura [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Historia de Medina y Galnares, quienes merecieron ser recordados con su nombre en esta vía;
     La fábrica sevillana de Renault produce más de un millón de cajas de velocidades al año y emplea a 1.300 trabajadores. Como planta de la marca del rombo, nació en el año 1965 y en este medio siglo largo se ha consolidado como uno de los principales pilares de la industria local y regional. Pero la Renault de San Jerónimo, el barrio donde siempre ha estado implantada la factoría, tiene una prehistoria escrita por un grupo de amigos sevillanos, ingenieros, banqueros, pilotos militares y civiles y alguna marquesa, que se relacionaban en el Real Aero Club.
     Uno de sus protagonistas es Manuel Galnares, ingeniero aeronáutico nacido «el año de la República», como se apresura a apuntar, que en su última etapa ha sido un destacado empresario de concesionarios al mando de Syrsa Automoción.
     Galnares vivió en primera línea las peripecias — alguna muy luctuosa—, las gestiones y los años de intenso trabajo que determinaron que la Renault mantuviera en Sevilla su factoría española de cajas de cambio; y que no se la llevara a Valladolid o Palencia, donde estableció sus plantas de producción de coches.
     El ingeniero de 86 años recuerda, como si fuera ayer, aquella primera caja de cambios fabricada en Sevilla, que se entregó a la compañía en 1958 para montarla en un coche Renault. Ahora se cumplen, por tanto, 60 años de aquel primer hito. La pieza, «una caja puente que llevaba incorporado piñón de ataque, corona y grupo diferencial», la hizo un proveedor sevillano, Industrias Subsidiarias de Aviación (ISA), que había firmado un contrato con la multinacional automovilística francesa para producir este componente fundamental del engranaje de los coches. ISA había nacido en 1938 como fabricante de recambios para la aviación y motores de motocicletas. El acuerdo con Renault lo habían sellado dos ingenieros y pilotos: Francisco Galnares Sagastizábal y Fernando Medina Benjumea, director técnico y consejero delegado de ISA, respectivamente, que formaban parte de ese grupo de fundadores de la compañía.
     «La primera caja de cambios completa que fabricamos la enviamos a París para que nos la homologara la casa Renault. La montamos en un modelo Dauphine para hacer las pruebas finales de carretera y en ese coche nos llevaron a mí y a otro ingeniero que venía conmigo, Domingo Velasco, al aeropuerto para coger el vuelo de regreso a Sevilla», recuerda Manuel Galnares, hijo de Francisco, que dirigió ISA entre 1961 y 1981. Tras conseguir la validación técnica de este primer prototipo, en 1959 empezó en Sevilla la fabricación en serie de cajas de cambio para Renault, primero en la factoría de ISA en San Jerónimo.
     Un suceso fatal impidió la entrega de la primera caja producida en serie al consejo de administración de la antigua FASA Renault. La cita estaba fijada para el 31 de abril de 1959 en Madrid, pero dos días antes fallecieron en accidente de aviación Francisco Galnares Sagastizábal y Fernando Medina Benjumea en un vuelo Barcelona-Madrid. La muerte de los dos ingenieros que pilotaban ISA fue un mazazo. Manuel Galnares y Javier Benjumea Puigcerber (el fundador de Abengoa) tuvieron que hacerse cargo luego de dirigir la factoría.
     Esta etapa duró hasta 1965, cuando Renault, que tenía unos ambiciosos planes de desarrollo en España, decidió duplicar la producción. «En 1965 entregábamos 50.000 cajas y la marca quería que llegáramos a 100.000. Este reto exigía fuertes inversiones», narra Manuel Galnares. Finalmente se acordó la venta de la planta de ISA a Renault, con lo que se consiguió asegurar que la producción de cajas se quedara en Sevilla. «Fue la mejor solución. Nos pagaron lo que costaba, lo que valía. No discutimos», recuerda el ingeniero. «Entonces teníamos 1.400 trabajadores en ISA y la mitad de la plantilla se quedó en San Jerónimo, ya bajo el mando de Renault. La otra mitad se vino a una nueva fábrica de motores y motocicletas que construimos en solo seis meses en el Polígono Calonge manteniendo otras licencias, como Guzzi, Wilson o ZF», explica Manuel Galnares.
     La Renault contemporánea tiene una plantilla similar a la de ISA hace 50 años, pero el sistema productivo es muy distinto. La digitalización, los robots auxiliares, los carros filoguiados, que evitan las tareas más pesadas a los operarios, la han convertido en una industria 4.0, de vanguardia. En toda su historia, ha fabricado casi 28 millones de cajas. La precisión de los componentes se mide ya en milésimas de milímetro, los materiales son menos pesados y más duraderos, el aumento del número de velocidades consigue recortar el consumo y el ruido. Sin embargo, hay cosas que no cambian: «La técnica ha cambiado poco. Se ha perfeccionado la filosofía, pero el esquema es el mismo», señala el ingeniero Galnares (ABC de Sevilla).
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La calle Medina y Galnares, al detalle:
Parroquia de San Jerónimo

viernes, 23 de julio de 2021

Un paseo por la calle Acebuche

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Acebuche, de Sevilla, dando un paseo por ella.
   La calle Acebuchal es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de La Bachillera, del Distrito Norte, y va de la calle Jacaranda, a la calle Aromo.
   La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
   La vía, en este caso una calle, está dedicada al Acebuche, la variedad silvestre del Olivo y su antecesor.
   En 1969 se le dio el nombre de Eucalipto y poco después el actual. Se configura a partir de 1948, cuando la Asociación Sevillana de la Caridad reparte lotes de terrenos por un módico alquiler a "familias necesitadas y sin vivienda". Es una vía peatonal, de poca longitud, formada por dos tramos unidos por un ligero quiebro, de los que el primero es el más estrecho. El pavimento es de cemento y su alumbrado público de báculos murales. La edificación, viviendas de autoconstrucción de poca calidad, ha sufrido diversas mejoras y en algunos casos se ha levantado la segunda planta. De los dos tramos, el primero carece de portales y está formado por los costados de los inmuebles con entrada por Jacaranda y una tapia cubierta por una parra. Es una vía tranquila y sus pocos vecinos la mantienen limpia a diario [Joaquín Cortés José, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor al Acebuche, árbol al que está dedicada esta vía;
   Su nombre botánico es Olea europaea var. sylvestris, que se diferencia de la especie cultivada por su aspecto de arbusto, por sus espinas en sus ramas, por sus hojas más redondeadas y sus frutos más pequeños.
   El acebuche forma parte del conjunto de arbustos y árboles de bosque mediterráneo junto con encinas, quejigos y alcornoques. El acebuche se adapta a todo tipo de suelos soportando perfectamente el calor, sin embargo es muy sensible al frío, sobre todo a las heladas. Produce pequeñas aceitunas, las acebuchinas, atractivas para las aves en otoño cuando necesitan una reserva extra de grasa para pasar el invierno o emprender largos viajes migratorios. Hoy día, se vuelve a utilizar para la producción de aceite como producto ecológico de primera calidad. No suele encontrarse en forma de árbol debido a su atractivo como alimento para el ganado quedando como arbustos. Solamente alcanzan el porte de árbol cuando crecen entre lentiscos fuera del alcance del ganado pudiendo llegar hasta los 10 metros de altura. 
   El acebuche ha sido usado como patrón para todas las variedades de olivo cultivado. Injertado adecuadamente en un olivo se convierte en una especie cultivada adquiriendo el aspecto de esta. De la misma forma un olivo en ausencia prolongada de cuidados se asilvestra tomando el aspecto de acebuche. El acebuche es usado habitualmente en repoblaciones forestales y como arbusto ornamental por su bajo o nulo mantenimiento y su rusticidad, crecimiento y adaptación a todo tipo de terrenos, aunque con preferencia de los suelos ricos y calizos. Las hojas del acebuche presentan muchas propiedades medicinales, destacando la facultad de disminuir la presión sanguínea y su carácter hipoglucemiante. De sus virtudes y excelencias nos da una idea el hecho de que en los juegos olímpicos de la antigüedad, a los vencedores se les coronaba con ramas de acebuche. La distribución del Acebuche en la península ibérica es irregular estando más presente en la cuenca mediterránea como arbusto aislado. Es de destacar la importante presencia de acebuches en la provincia de Cádiz.
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sábado, 2 de noviembre de 2019

El Cementerio "San Fernando"


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Cementerio "San Fernando", de Sevilla.    
   Hoy, 2 de noviembre, Conmemoración de todos los Fieles Difuntos. La Santa Madre Iglesia, después de su solicitud en celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe sólo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha del pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el Cementerio de San Fernando, de Sevilla.   
     El Cementerio "San Fernando", se encuentra en la avenida Doctor Fedriani, s/n; en el Barrio de La Bachillera, del Distrito Norte.
   Situado en el camino de Brenes, al noreste de la ciudad, lugar que hasta entonces había sido destinado a enterramientos provisionales en épocas de epidemias en la ciudad, y motivo por el cual la zona había quedado relacionada con el uso funerario, pareciendo lógico que dicho enclave fuera el destino para el Cementerio general. En 1849 las autoridades de Sevilla eligieron para dicho fin una de las huertas que lindaban con San Lázaro, llamada de “Lérida” o de “Leira”, cuyas características topográficas del terreno y su situación con respecto al Hospital de San Lázaro, favorecieran a la elección de dicho destino. Los trámites para llevar a cabo el proyecto de construcción de este necesitado servicio público, se acometieron con bastante celeridad y hacia 1850, tras haber superado todos los trámites, se comienzan las gestiones para la presentación de proyectos. En 1851, el arquitecto titular del Ayuntamiento, D. Balbino Marrón y Ranero, presenta el proyecto, aprobado por la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando, para la edificación de la nueva necrópolis, de ambicioso y espléndido diseño, presentaba todas las novedades que hasta el momento se conocían en materia de Cementerios. El camposanto se extendía desde el antiguo “Camino de Cantillana” hasta el “Camino viejo de Córdoba”. Interiormente, el arquitecto plantea una planta trapezoidal con un ordenado trazado en damero, conformado por calles, senderos, plazas, rotondas y jardines, que se veía influenciado por otras necrópolis europeas como las francesas e inglesas. Este denominado “cementerio-jardín”, pese a la brillantez del proyecto tan solo se levantó en sus líneas maestras, presentando hoy el aspecto general planteado en el siglo XIX, levemente modificado por ampliaciones y reformas posteriores, pero omitiendo las grandiosas labores de jardinería, debido al avance de tumbas, mausoleos y capillas funerarias de diversa índole, y no levantándose ni la portada ni la espléndida capilla que proyectara Marrón.

   El Cementerio de San Fernando abrió sus puertas oficialmente el día 1 de enero de 1853, y como en todas las obras de esta envergadura los trabajos seguían adelante, y es que hasta finales del siglo XIX no nos encontraremos con un conjunto definido. Pero hemos de tener en cuenta que de estos primeros años de actividad del Cementerio ya se nos presentan algunos panteones que más tarde analizaremos.
   Destacaría en estos primeros años del Cementerio, la creación del “Cementerio de Disidentes de la religión Católica”, que habiéndose proyectado como una edificación separada, terminó por ocupar su espacio en el recinto, y es que aprovechando la irregularidad del terreno, sendos proyectos de D. Juan Talavera de la Vega en 1874 y D. Francisco Aurelio Álvarez Millán en 1876, se encargaron de segregar la cuartela de forma triangular que se extendía a la derecha de la fachada del Cementerio de San Fernando, y que sería el espacio destinado al mencionado “Cementerio Disidente”.
   Hacia 1909, el Ayuntamiento hispalense acometerá unas obras para el saneamiento del interior del recinto, presentándose varias propuestas para establecer desde la entrada una zona extensa de edificaciones que mejorara la estética y ordenación del interior. En 1916 se realizará el primer plano del Cementerio de San Fernando en el siglo XX, siendo el encargado de ello D. Antonio Arévalo. De estas mismas fechas es la primera propuesta de construcción de un horno crematorio, proposición planteada por uno de los concejales del Ayuntamiento, servicio el cual comenzó a prestarse a finales del siglo XX.
   En el año 1917 se aprueba un nuevo Reglamento que sustituyera al de 1852, donde se adecua el funcionamiento de la necrópolis en función de las necesidades del momento. Un año más tarde, en 1920, se produce una ampliación del cementerio mediante proyecto de D. Antonio Arévalo, ya que el proyecto de D. Balbino Marrón se vio superado dado el crecimiento de la ciudad y la población, que habiendo sido criticada por algunos, ganó adeptos con la proyección del sistema de enterramientos en nichos que había quedado en desuso en el siglo XIX. 

   En torno a los años treinta de la pasada centuria se iniciaron tareas de pavimentación, ajardinado y la mejora del paseo central y la rotonda del Cristo de las Mieles, bajo la dirección del arquitecto municipal D. Antonio Pérez Bergali.
   El Cementerio hispalense sufrió los avatares históricos del momento, adaptándose a las nuevas leyes establecidas por la República implantada en España entre 1931 y 1939, y el convulso momento de la Guerra Civil entre 1936 y 1939, fechas en la que debido a la presencia de las tropas marroquíes aliadas y los problemas que sus sepelios podían ocasionar, motivaron la construcción de un pequeño “Cementerio Musulmán” adosado a la tapia trasera del por entonces cementerio católico.
   El Cementerio de Sevilla, pese a lo difícil de la situación en el país, no sufrió graves alteraciones en cuestiones de institución, y las obras de infraestructuras iniciadas con anterioridad siguieron su curso, como también lo hizo el proyecto de ampliación que se va concretando en el interés municipal por los terrenos linderos con la parte posterior de la necrópolis, que se correspondían con una finca perteneciente a la empresa CAMPSA, y que años más tarde acabaría por integrarse y convertirse en la primera ampliación a gran escala, ya que posteriormente se llevaría a cabo otra ampliación en el siglo XXI en los terrenos linderos con el “Cementerio Disidente”.
   Con la restauración de la democracia se reunificaron los terrenos del Cementerio, volviendo a ser un conjunto en su totalidad.
   Solucionado el problema de espacio, la preocupación para las autoridades era la de urbanizar el recinto para lo cual se llevó a cabo la creación de zonas ajardinadas, una escrupulosa limpieza y la correcta demarcación de las calles, en la que se articula la avenida principal denominada Calle Fe, que mediante la Rotonda del Cristo de las Mieles se prolonga hasta la Calle Esperanza que alcanzará la Rotonda de la Caridad y que vertebrará el resto del callejero de la necrópolis.
   No obstante hemos de mencionar que el estado de conservación del mismo debe ser revisado, y aunque las obras de adecuación han comenzado y se están restaurando algunas zonas y monumentos, muchos otros panteones, generalmente de particulares, están necesitados de dichas labores conservativas.

   La portada principal, trazada por D. Manuel Galiano en 1866, ésta no llegó a realizarse, siendo la definitiva de los arquitectos D. Francisco Aurelio Álvarez Millán y D. José Sáez entre 1866 a 1888. Dicha portada presenta una interesante verja en hierro dulce o forjado, que es lo más destacable, siendo su arquitectura una sencilla puerta adintelada con sendos pilares cuadrangulares con pilastras adosadas, todo realizado en ladrillo visto, tan del gusto del momento. Destaca el remate decorativo del dintel realizado en forja, con motivos vegetales y roleos que se entrelazan, todo ello culminado con una fina cruz latina. Sobre los pilares unos escudos coronados en cuyo interior aparece el emblema de la ciudad de Sevilla NO&DO. En los accesos a cada estancia que vamos a pasar a analizar, aparecen como remates decorativos unas simbólicas ánforas veladas cuyo significado representa la finitud del cuerpo convertido en polvo y cenizas, y el lienzo o paño que la cubre simboliza el último testimonio que deja el alma al abandonar toda materialidad.
   Las oficinas fueron realizadas por el arquitecto D. Francisco Aurelio Álvarez Millán, en el último tercio del siglo XIX, sigue la misma estética de todo el conjunto arquitectónico, realizado en ladrillo visto de color rojizo, y enmarcado dentro de la tradición del regionalismo.
   El Crematorio es una edificación contemporánea, realizada para suplementar los servicios del cementerio, y que no presenta mayor interés artístico.
      La Capilla, fue realizada por el arquitecto D. Francisco Aurelio Álvarez Millán, en el último tercio del siglo XIX. Igual que el resto de la arquitectura está realizada en ladrillo visto, es un edificio independiente que se distribuye internamente en tres estancias, siendo la principal la destinada a la Capilla, que presenta una planta de salón con cubierta al exterior a dos aguas. Internamente muestra una única nave, que en los muros laterales presenta ventanas y óculos con vidrieras para la iluminación, cegando las ventanas centrales para realizar unas hornacinas que cobijarán a la izquierda la imagen de San Fernando y a la derecha a San Pedro. El Altar Mayor, presenta un sencillo retablo de un solo cuerpo, realizado en yesería, en cuya hornacina central se venera a la Virgen del Carmen, como protectora de las ánimas. A los pies de la capilla y situado sobre la puerta de acceso, nos encontramos con un interesante crucificado que podríamos datar en el medievo, y del que desconocemos el lugar de procedencia.
   Externamente destacaremos la presencia de un retablo cerámico dedicado a la imagen titular de la Hermandad de la Soledad de San Lorenzo, realizado por el artista ceramista D. Antonio Morilla Galea en 1976 y que se colocó en dicho emplazamiento como conmemoración de la visita realizada por dicha imagen al Cementerio, cuando se dirigía al barrio de San Jerónimo para las Misiones Generales del año 1965, y que durante dicho recorrido se tuvo a bien realizar una parada en la puerta de acceso de la necrópolis para dedicar una oración por los difuntos. En la actualidad los sevillanos tienen la tradición de depositar a los pies del mismo las coronas de flores de los entierros que cada día tienen lugar. Hemos de destacar que la Virgen de la Soledad acudiría una segunda vez al Cementerio de San Fernando en el año 2003 con motivo del 150 Aniversario de la construcción del mismo, y donde presidió la Misa de Difuntos celebrada a los pies del Cristo de las Mieles, dejando para el recuerdo una preciosa estampa.
   La Portería fue realizada por el arquitecto D. José Sáez, en el último tercio del siglo XIX, repite los mismos esquemas comentados anteriormente.
   La estancia de los Operarios, data del último tercio del siglo XIX, fue realizada por el arquitecto D. José Sáez, correspondiente a la arquitectura Industrial de la época.
   Los Depósitos y Cámaras fueron realizados por el arquitecto D. Manuel Villar Bailly a finales del siglo XIX. En su interior se encuentra un curioso retablo a modo de arcosolio realizado en cerámica trianera, cobijando en el vano central una vidriera con la imagen de la Virgen de la O, titular de la Cofradía del mismo nombre. Actualmente se corresponde con la Sala de Espera.
   La Sala de duelos fue realizada por el arquitecto D. Francisco Aurelio Álvarez Millán, en el último tercio del siglo XIX. Sigue la estética utilizada en todas las construcciones de los accesos del Cementerio, destacando externamente la colocación de un precioso reloj decimonónico, realizado en cerámica. Internamente presenta un espacio diáfano, realizado en el siglo XX, nada reseñable.
   Y, finalmente la Puerta de San Jerónimo, es la puerta de construcción contemporánea, que da acceso al Cementerio por la parte trasera en la Avenida de San Jerónimo, la cual le da el nombre a la puerta (Ayuntamiento de Sevilla).
     Esta situado en el camino de Brenes, al noreste de la ciudad, en la huerta de San Lázaro. Implantación de importantes dimensiones, solar y ordenación irregular debido a las diferentes actuaciones en el tiempo. Por tanto el cerramiento depende de la zona, la mayoría son tapias altas y enjabelgadas. Tras una verja inicial con dos cancelas se realiza el acceso por un espacio semicircular, formado por jardinería y edificios, cuyas fábricas, en ladrillo aplantillado con herrajes y ornato de fundición, son del mayor interés. En detalle, como en alguna otra ciudad andaluza, excede de los límites de esta fecha. La implantación inicial, los panteones municipales, los edificios de ingreso etc... necesitan mayor tratamiento. 
     Nos remitimos al trabajo que para la exposición "Los cementerios de la Sevilla del XIX" ha realizado el estudioso sevillano D. Francisco Javier Rodríguez Barberán en 1990. De él tomamos las siguientes notas: los panteones más notables son de José de la Caba; Manuel Galiano; Balbino Marrón (Fernández Peñas, Viuda de Olea, Dª Mariana Moreno, Matías Ramos, Concepción Lavilla); Joaquín Fernández Ayarragaray (Conde del Águila); Juan Talavera de la Vega (O'Neill Riquelme) y Manuel Martínez (Espartero). El proyecto inicial es de D. Balbino Marrón y Romero, arquitecto municipal. Lo aprueba la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando de Madrid en 1851. Las ordenanzas y el comienzo de la construcción son de 1852. Se abrió el 1-1-1853. La fachada inicial que no se hizo, del también arquitecto municipal Manuel Galiano (1866). La actual es de Francisco Aurelio Álvarez Millán y José Sáez López, entre 1866 y 1888. El Cristo de las Mieles es de Antonio Susillo. El cementerio civil es de Álvarez Millán de 1876, sobre otro anterior de Talavera (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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El Cementerio San Fernando, al detalle:
Panteón de los Condes de Ybarra