Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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sábado, 20 de diciembre de 2025

El Hogar Virgen de los Reyes, de Antonio Delgado Roig

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Hogar Virgen de los Reyes, de Antonio Delgado Roig, de Sevilla.      
     El Hogar Virgen de los Reyes, se encuentra en la calle Fray Isidoro de Sevilla, 1; en el Barrio León XIII-Los Naranjos, del Distrito Macarena.
     El Hogar Virgen de los Reyes es un complejo municipal para uso docente y asistencial, de grandes dimensiones. Ocupa la mayor parte de una gran manzana situada a corta distancia de las murallas que rodean el caso histórico de la ciudad en su sector norte. El centro de la planta, siguiendo el eje norte-sur, está configurado por dos grandes patios, uno de ellos ocupado por la iglesia. De ambos lados de este cuerpo central parten una serie de pastillas edificadas que, en el lateral oeste, conforman una retícula geométrica claramente definida por cuatro patios de marcada forma rectangular.
     La fachada de todos los edificios es de ladrillo visto, y su imagen urbana se caracteriza por la sequedad extrema de sus formas: un conjunto de prismas puros homogéneamente salpicados por un mismo módulo de ventana que se repite continuamente. Tan sólo en las plantas bajas, donde aparecen una serie de dobles arcos rebajados sobre el plano de ladrillo, y en la fachada de la iglesia, con su portada barroca, la ausencia total de decoración es suplida por elementos arquitectónicos que son, paradójicamente, de origen historicista (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Centro Social Hogar Virgen de los Reyes, se encuentra ocupando parte del Centro Social Municipal “Hogar Virgen de los Reyes” como espacio y equipamiento diferenciado del mismo. Se define como un Centro destinado a la prestación y facilitación a la comunidad usuaria de acciones y/o programas sociales tales como talleres, cursos, reuniones, actos y otros eventos organizados con la finalidad de contribuir a la obtención de una mejor calidad de vida de las personas usuarias y bienestar social de las mismas.
     Constituye objetivo general del Centro Social Polivalente Hogar Virgen de los Reyes ofrecer un equipamiento público adecuado a la comunidad usuaria, organizaciones ciudadanas, entidades sociales y a otras instituciones de carácter público o gubernamental, todas sin ánimo de lucro, que desarrollen proyectos o actividades de interés social en el ámbito local así como a todas las personas que accedan a su uso y disfrute de conformidad con lo establecido en el presente reglamento.
     El Centro Social Polivalente Hogar Virgen de los Reyes cuenta, como infraestructura material básica, con las siguientes instalaciones:
        Unidades de gestión administrativa
        Servicios a la comunidad.
        Salón de actos.
        Salas de talleres.
        Salas de formación y usos varios.
        Salas de reuniones.
     Relación de proyectos que se desarrollan en sus instalaciones:
        Unidad de Estancia Diurna Macarena, de la Asociación Alzheimer Santa Elena. Colectivo destinatario del Proyecto: personas afectadas por la enfermedad, que reciben desde este Centro la atención terapéutica y social necesaria.
        Proyecto de Acciones Formativas en Atención Sociosanitaria a personas en el domicilio, de la Fundación Persan. Colectivo destinatario del Proyecto: ciudadanía en situación de dificultad social con escasos recursos formativos, lo que dificulta su inserción laboral.
        Proyecto de Atención Socio-Familiar en la asistencia de pacientes con Esclerosis Múltiple, de la Fundación Pública Andaluza para la Gestión de la Investigación en Salud de Sevilla (sucesora de la entidad Asociación Sanitaria Virgen Macarena desde 2 de Junio 2013). Colectivo destinatario del Proyecto: personas con distintos tipos de patologías, para las que se hace necesaria la aplicación de fisioterapia.
        Servicio Jurídico Integral para Inmigrantes, de la Asociación Prometeo. Colectivo destinatario del Proyecto: personas usuarias de los Servicios Sociales que necesitan asesoramiento jurídico.
        Centro Ocupacional para Personas con Discapacidad Intelectual, de la Asociación Trabajando por el Mañana. Colectivo destinatario del Proyecto: personas con discapacidad cognitiva adultas.
        Proyecto de Intervención para Personas Desfavorecidas y Unidad de Día de Mayores, de Avanza Empresa de Inserción S.L. Colectivo destinatario del Proyecto: los colectivos más vulnerables de las distintas barriadas que comprenden la zona Macarena (mayores dependientes, familiares cuidadores, personas desempleadas, excluidas socialmente, familias con menores a su cargo).
    
    Centro de Encuentro y Acogida para personas con problemas derivados de abuso de drogas en situación de grave marginalidad social, de la Asociación Nazarena de Terapia de Apoyo, Rehabilitación e Inserción Social (ANTARIS). Colectivo destinatario del Proyecto: personas sin hogar con problemas de adicción.
        Programa de Rehabilitación Integral para enfermos de Parkinson y sus familiares/cuidadores y Unidad de Estancia Diurna específica para Enfermos de Parkinson, de la Asociación de Enfermos de Parkinson Andaluces (A.E.PA de Sevilla). Colectivo destinatario del Proyecto: personas enfermas de párkinson.
        Centro de Día de Baja Exigencia "Rincón del Encuentro" para Personas sin Hogar, de la Fundación Red de Apoyo a la Integración Sociolaboral (RAIS). Colectivo destinatario del Proyecto: personas sin hogar.
        Proyecto Centro de Día para personas sin hogar con trastorno mental grave en la ciudad de Sevilla, a la entidad Asociación de Familiares de Personas con Trastorno Mental Grave (ASAENES). Colectivo destinatario del Proyecto: personas sin hogar enfermas mentales (www.sevilla.org).
Conozcamos mejor la Biografía de Antonio Delgado Roig, autor de la obra reseñada;
     Antonio Delgado Roig. Sevilla 1902 - 2002.
     Antonio Delgado Roig fue uno de los últimos representantes del regionalismo sevillano e introductor del estilo racionalista en las viviendas. Realizó sus estudios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, donde obtuvo el título en 1929. Durante su periodo de formación trabajó en el estudio de Juan Talavera Heredia. Obtiene el Doctorado en Arquitectura en 1961 cuando se crea este grado académico.
     Fue arquitecto interino del Ayuntamiento de Sevilla en 1936 y titular por oposición desde 1943; Catedrático de Perspectiva de la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla, donde cesa al ganar la oposición como arquitecto Jefe de Servicio del Ayuntamiento de Sevilla, puesto en el que permanecerá hasta su jubilación en 1972.
     Creó su propio estudio en Sevilla que compartió desde 1931-72 con su compañero y amigo Alberto Balbontín Orta. Son obras conjuntas, realizadas en Sevilla, la reforma del Museo de Bellas Artes, la antigua Facultad de Medicina y la anterior Escuela de Bellas Artes de la calle Gonzalo Bilbao. Pero las obras más conocidas del arquitecto son la Ermita del Rocío en Ayamonte, Huelva, y la Basílica del Gran Poder de Sevilla.
     Fue galardonado en 1989 con la Medalla de honor de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría y la Medalla de oro de la Asociación de las Academias de Bellas Artes de Andalucía en 1994. El investigador Feliciano Robles Blanco lo incluye en la lista de arquitectos ilustres sevillanos en su estudio de 2018.
     Antonio Delgado fue contratado puntualmente por el INC junto con los arquitectos. Alberto Balbontín de Orta, Alberto Balbontín Polledo y Pablo Arias García para realizar los proyectos de los poblados de Pinzón, Trajano y Chapatales en la zona Regable del Bajo Guadalquivir de la provincia de Sevilla en los años 1962-63 (Ricarda López González, y Rosa M. Toribio Ruiz, Los pueblos de colonización de la provincia de Sevilla. Arquitectura y Arte. Diputación de Sevilla y Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. Sevilla, 2020).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Hogar Virgen de los Reyes, de Antonio Delgado Roig, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la calle Fray Isidoro de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

Relación de Maquetas que podemos contemplar en el Hogar Virgen de los Reyes:
Atarazanas Reales
- Basílica del Señor del Gran Poder
Caños de Carmona
- Capilla de la Fábrica de Tabacos
- Colegio Alfonso X "El Sabio"
Costurero de la Reina
Fábrica de Tabacos
- Hospital de la Santa Caridad
- Iglesia Colegial del Divino Salvador
- Iglesia de San Benito
- Iglesia de San Bernardo
- Iglesia de San Jorge
- Iglesia de San Lorenzo
- Iglesia de Santa Ana
Instituto de Higiene del Dr. Murga
Palacio del Marqués de Palomares
- Palacio de San Telmo
Palacio de Sánchez Dalp
Pasarela
- Plaza de San Lorenzo
Puerta de Carmona
- Real Fábrica de Artillería
- Templete de la Cruz del Campo

lunes, 18 de septiembre de 2023

La localidad de Trajano (Utrera), en la provincia de Sevilla

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la localidad de Trajano (Utrera), en la provincia de Sevilla
     Hoy, 18 de septiembre, es el aniversario del nacimiento (18 de septiembre de 53) de Trajano, emperador romano, a quien está dedicado esta localidad, de ahí que hoy sea el mejor día para ExplicArte la localidad de Trajano (Utrera), en la provincia de Sevilla.
     Textos y fotografías recogidos de: Ricarda López González, y Rosa M. Toribio Ruiz, Los pueblos de colonización de la provincia de Sevilla. Arquitectura y Arte. Diputación de Sevilla y Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. Sevilla, 2020.
    Trajano fue proyectado en el año 1963 por los arquitectos Alberto Balbontín de Orta, Alberto Balbontín Polledo, Antonio Delgado Roig y Pablo Arias García, contratados puntualmente para este cometido por el Instituto Nacional de Colonización (INC). El pueblo recibe su nombre de Marco Ulpio Trajano, primer emperador de la Bética. Está situado en la Zona Regable del Bajo Guadalquivir, en mitad del llano de  la marisma, en las antiguas fincas del Corchuelo y Suerte Lozanilla. Hoy día es una pequeña localidad dependiente del Ayuntamiento de Utrera, situado a 20 kilómetros, aunque mantiene mejores relaciones con Las Cabezas de San Juan y sobre todo con Los Palacios por estar más cercanos.
     El diseño urbanístico original repite el modelo de los campamentos romanos, con dos vías principales, el cardo y el decumano, que se cruzan en el centro para ubicar el foro. En este caso la Plaza Mayor, donde se sitúan los edificios del Ayuntamiento y la Iglesia. Una vía de circulación perimetral comunica Trajano con la carretera comarcal SE-471 El Torbiscal - Chipiona. En el interior el viario está plenamente jerarquizado, distinguiéndose calles principales, conformadas por las fachadas principales de las viviendas, más anchas, ajardinadas y con circulación rodada, que al cruzarse crean grandes manzanas ortogonales alargadas. Las calles peatonales, son estrechas para crear sombras que protejan a los viandantes de los rigores del verano y de los gélidos vientos del invierno. Las calles secundarias, destinadas a los carros, maquinaria y bestias, dan a la trasera de las parcelas, son más monótonas y carecen de belleza. Es curioso advertir como la nomenclatura de las calles intercalan nombres de emperadores y personajes romanos con el de santos cristianos.
     Como en otros poblados del entorno sólo se construyeron 200 de las 400 viviendas proyectadas, razón por la cual el centro cívico quedó descentrado en el  plano. Las viviendas están inspiradas en la arquitectura popular andaluza y el Movimiento Moderno. Lucen bellas, desornamentadas y limpias, de paramentos blancos, ventanas y balcones con rejas verdes y cubierta de teja árabe. Se han diseñado pareadas, de una planta las de obreros y de dos las de colonos, de mayor tamaño y parcela de servicio. La conservación del caserío es buena, son especialmente bellas las casas existentes en la calle peatonal de San Ignacio Obispo.
     La calle principal de San Pablo nos lleva a la Plaza Mayor, donde se sitúa el Ayuntamiento, un caserón de dos plantas con balcón centrado y remate de pináculos y reloj, muy despersonalizado y alejado del diseño original; y la iglesia de San Pablo con quien comparte el espacio de la Plaza. Un edificio de estilo historicista, muy tradicional, de fuertes contrastes por el uso del enfoscado en las paredes y el ladrillo visto en arquivoltas y campanario.
     La fachada simple y austera está inspirada en el modelo de iglesia gótico­ mudéjar sevillana, de paramentos blancos, portada abocinada de  arcos apuntados de ladrillo visto, enmarcada por un alfiz, y cubierta a dos aguas de tejas moriscas. Su única decoración es un pequeño mural cerámico en relieve que representa a San Pablo en actitud solemne, vestido con túnica azul celeste y manto blanco, con un libro en la mano, que hace alusión al Evangelio que difundió como apóstol de los gentiles, pero sin la espada como se le suele representar iconográficamente.
     La torre campanario realizada en ladrillo visto, está situada a los pies adosada al muro del evangelio. Se compone de dos cuerpos, el de escalera, un prisma de planta cuadrada de muros prácticamente ciegos, en el que sólo se abren unas saeteras para dar luz al interior, y un sencillo cuerpo de campanas, compuesto por un templete abalconado de arcos de medio punto enmarcados por un alfiz, decorado por un remate piramidal y cuatro pináculos, decorados con cerámica vidriada troceada al estilo de Gaudí, trencadís, que pretende modernizar el conjunto.
     El exterior del lado de la epístola es un muro casi ciego, bello por la blancura de sus paramentos, horadado por doce vanos, que dan luz al interior del templo, nueve pequeños en la zona alta de la nave y tres más grandes en la zona del presbiterio, cubiertos por bellas vidrieras de hormigón del artista Arcadio Blasco. En el lado del evangelio un bello pórtico de arcos de medio punto de ladrillo visto, sirve de conexión entre el templo, la vivienda del sacerdote y las dependencias parroquiales.
     El interior de planta basilical es de una sola nave, capillas en el lado del evangelio, testero plano y cubierta de madera, que suponemos un añadido. Todas las miradas se dirigen al presbiterio donde podemos observar tres imágenes, acogidas en sendos retablos, que han modificado visiblemente el mensaje espiritual y estético original. En el centro, un crucificado en el monte Calvario preside el templo, en el lado del evangelio San Pablo y en el lado de la epístola la Virgen con el Niño.
     El crucificado actual policromado, de actitud serena, sudario de doble moña inspirado en la escuela barroca sevillana, nada tiene que ver con el original sin policromar, de sencillo sudario y movida melena, que fotografió Guillermo Martínez Salazar en su tesis doctoral de 2009. Debería restaurarse para devolverle su belleza primigenia.
     La imagen de San Pablo, patrono del templo, originalmente sin policromar, está inspirada en el San Jorge de Donatello. Ha sido tan modificada por los repintes y el añadido de la capa que la hacen irreconocible. Se trata de una figura de gran serenidad y fuerza interior, representada con su iconografía tradicional de pie, barbado, calvo y con la espada entre sus pies.
    La Virgen con el Niño es una imagen muy repintada que sigue el modelo gótico de la Virgen Blanca de la catedral de Toledo. Se representa a María coronada, de pie, con su hijo en el brazo izquierdo, que le acaricia la barbilla, mientras ella le toca el pecho, como haciéndole una carantoña, lo mira y sonríe. Es la pura imagen alegre de la maternidad. Esta talla procedente de los Talleres de Arte Granda podemos encontrarla en iglesias de pueblos de colonización del Valle del Alagón en Extremadura.
     El Viacrucis  que decora las paredes de la nave del templo es precioso, muy original y de una gran modernidad. Se trata de plafones cuadrados de mosaico, realizados en "opus tessellatum" obra del artista Antonio Suárez, cofundador del grupo El Paso, que se hacía traer de Palma de Mallorca las placas de cerámica que recortaba para crear sus propias teselas. Como podemos observar, siluetea en negro las figuras para luego rellenarlas de color. Las catorce estaciones, que narran la vida de Jesús desde que fue aprehendido, condenado a muerte, su crucifixión y sepultura, han sido tratadas por el artista combinando escenas narrativas muy esquemáticas, como el viacrucis realizado para Vegaviana, Cáceres, con otras de gran abstracción y carácter simbólico, simplemente utilizando objetos como los dados o las tres cruces, como los de Vivares, Badajoz, y Doña Blanca, Cádiz.
     Las vidrieras son importantísimas en los templos, tamizan la luz exterior, crean un ambiente irreal, celestial de gran cromatismo, singularizan y transforman la arquitectura para convertirla en espacio sagrado. Las de la iglesia de San Pablo son sencillas y bellas, de carácter expresionista abstracto. Están realizadas en hormigón con gruesos vidrios de colores y decorativas bandas ciegas. La luz verde inunda el presbiterio, iluminado por un gran paño tripartito de dos cuerpos, donde las formas nos recuerdan el agua y los peces. La nave está iluminada por un óculo a los pies y por ventanas que, a modo de claristorio, se repiten de tres en tres. En ellas se conjugan los colores fucsia, púrpura, verde, amarillo y rojo, símbolos de la iglesia, realeza de Jesús, la esperanza en la vida eterna, la gloria y la sangre de Cristo respectivamente. El artífice de esta obra es Arcadio Blasco que contó con toda seguridad con la participación de José Luis Sánchez, ambos artistas colaboradores del INC.
     El templo ha conservado de la dotación original el altar, el mobiliario original, bancos de madera sencillos y funcionales de estructura de tubos metálicos cuadrados, sillón del oficiante y del acólito, cajonera de sacristía y un confesionario de estilo neogótico de reciente adquisición. Muy originales son la pila bautismal situada en el presbiterio, desubicada de su capilla tras el Vaticano II; y las benditeras, realizadas y diseñadas por los arquitectos del proyecto. La pila tiene un pie cruciforme decorado con trencadís en blanco y negro, sobre el que apea una taza de mármol cóncava finamente tallada.
     Muy singulares son el crucifijo de mesa de altar, los candelabros, el incensario y otros objetos litúrgicos a juego con el bello sagrario, un tabernáculo de forma rectangular, realizado en aluminio. La decoración de la puerta es de carácter abstracto, a base de rústicas estrías dispuestas geométricamente, que alternan con resaltes lisos cuadrados con panes eucarísticos de inspiración paleocristiana. El autor no es otro que el artista José Luis Sánchez, escultor, capaz de diseñar las imágenes, vidrieras, murales, objetos litúrgicos y hasta las ropas talares de los templos. Un genio en continua experimentación, que ha conseguido texturas imposibles en un material tan novedoso como el aluminio, al conjugar el brillo con el mate y lo rugoso con lo liso. También el acetre, el hisopo y la naveta son obra de este artista.
     Trajano es un buen ejemplo de los proyectos realizados por el INC en los años 60, que trasformaron las marismas del Bajo Guadalquivir. Debemos preservarlo porque: "Los poblados de colonización son parte de nuestro patrimonio histórico y cultural, tanto por sus valores arquitectónicos como urbanísticos y territoriales. Sus valores se deben proteger y poner en valor, tanto el diseño urbano, como las edificaciones dotacionales singulares como las edificaciones residenciales de carácter seriado, que sea compatible con los usos actuales y transformaciones, como los usos terciarios o de segunda residencia, siempre que se mantengan las tipologías existentes (Ricarda López González, y Rosa M. Toribio Ruiz, Los pueblos de colonización de la provincia de Sevilla. Arquitectura y Arte. Diputación de Sevilla y Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. Sevilla, 2020).
Conozcamos mejor las Biografías de Alberto Balbontín de Orta, Alberto Balbontín Polledo, Antonio Delgado Roig y Pablo Arias García, arquitectos y autores de las trazas de Trajano;
Alberto Balbontín de Orta. Sevilla 1903 - 1972.
     Alberto Balbontín Orta nació en Sevilla en 1903 en el seno de una familia de industriales metalúrgicos. Estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid donde se graduó en 1927. Desde 1931 compartió estudio en Sevilla con el arquitecto Antonio Delgado Roig.
     Fue catedrático de Dibujo Geométrico y Proyecciones en 1940 y catedrático de Dibujo Decorativo en 1942 de la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Miembro fundador y primer director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, desde 1957 a 1967. En 1965 obtuvo la cátedra de Análisis de las Formas Arquitectónicas de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Está considerado por el investigador Feliciano Robles Blanco como uno de los arquitectos sevillanos ilustres.
     La mayoría de sus proyectos los firmó con su socio Antonio Delgado Roig. Las obras más conocidas son la Ermita del Rocío en Almonte, Huelva; la reforma y rehabilitación de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla para adaptarla a espacio universitario realizada entre los años 1950-63 y la Basílica y casa de Hermandad del Gran Poder.
     En los años 1962 y 63 fue contratado puntualmente por el INC para proyectar conjuntamente con Antonio Delgado Roig, Alberto Balbontín Polledo y Pablo Arias García los poblados de Chapatales, Trajano y Pinzón en la Zona Regable del Bajo Guadalquivir.
Alberto Balbontín Polledo. Sevilla 1932 - 1994.
     Hijo del arquitecto Alberto Balbontín de Orta, nace en Sevilla donde estudia en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, titulándose en 1961. Compartió estudio en Sevilla con Pablo Arias García y desde 1987 a 1994 en Cartaya, Huelva, con su hermano Juan Antonio Balbontín Polledo y su hijo Alberto Balbontín Abad.
     De su primera etapa de colaboración con Pablo Arias García destacar el proyecto de Ciudad Jardín para la Asociación de la Prensa de Sevilla en Marqués de Nervión 89-95; las viviendas de la Avenida Kansas City, 10, para VITESA S.A., la urbanización Los Alcores para la Cooperativa de Viviendas Moraina, la Barriada Amate (parcela 5); y los mercados de abastos de la barriada Tiro de Línea y de la Candelaria. Su trabajo en solitario más interesante lo desarrolla en Los Remedios en la calle Fernando IV, 28.
     Alberto Balbontín Polledo fue contratado puntualmente por el INC en los años 1962 y 63, donde proyectó conjuntamente con Antonio Delgado Roig, su padre Alberto Balbontín de Orta y Pablo Arias García los poblados de Pinzón, Trajano y Chapatales en la Zona Regable del Bajo Guadalquivir en la provincia de Sevilla.
Antonio Delgado Roig. Sevilla 1902 - 2002.
     Antonio Delgado Roig fue uno de los últimos representantes del regionalismo sevillano e introductor del estilo racionalista en las viviendas. Realizó sus estudios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, donde obtuvo el título en 1929. Durante su periodo de formación trabajó en el estudio de Juan Talavera Heredia. Obtiene el Doctorado en Arquitectura en 1961 cuando se crea este grado académico.
     Fue arquitecto interino del Ayuntamiento de Sevilla en 1936 y titular por oposición desde 1943; Catedrático de Perspectiva de la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla, donde cesa al ganar la oposición como arquitecto Jefe de Servicio del Ayuntamiento de Sevilla, puesto en el que permanecerá hasta su jubilación en 1972.
     Creó su propio estudio en Sevilla que compartió desde 1931-72 con su compañero y amigo Alberto Balbontín Orta. Son obras conjuntas, realizadas en Sevilla, la reforma del Museo de Bellas Artes, la antigua Facultad de Medicina y la anterior Escuela de Bellas Artes de la calle Gonzalo Bilbao. Pero las obras más conocidas del arquitecto son la Ermita del Rocío en Ayamonte, Huelva, y la Basílica del Gran Poder de Sevilla.
     Fue galardonado en 1989 con la Medalla de honor de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría y la Medalla de oro de la Asociación de las Academias de Bellas Artes de Andalucía en 1994. El investigador Feliciano Robles Blanco lo incluye en la lista de arquitectos ilustres sevillanos en su estudio de 2018.
     Antonio Delgado fue contratado puntualmente por el INC junto con los arquitectos . Alberto Balbontín de Orta, Alberto Balbontín Polledo y Pablo Arias García para realizar los proyectos de los poblados de Pinzón, Trajano y Chapatales en la zona Regable del Bajo Guadalquivir de la provincia de Sevilla en los años 1962-63.
Pablo Arias García. Madrid 1929
.   
   Estudió en la Escuela de Arquitectura de Madrid donde se graduó en 1959. Como becario colaboró con la Dirección General de Urbanismo, organismo del Ministerio de la Vivienda. En 1960 el joven arquitecto madrileño llega a Sevilla como experto urbanista contratado como arquitecto-jefe de la oficina de Planeamiento del Ayuntamiento, donde revisará y elaborará el Plan General de Ordenación Urbana, tarea que compatibilizó con su labor docente en la Escuela de Arquitectura desde 1962. ,.
     En 1966 obtuvo la primera cátedra de urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Sevilla, fue el creador del primer Departamento de Urbanismo y director de esta Escuela en dos períodos: 1976-80 y 1986-89. A mediados de los 90 abandona su actividad docente.
     Es el artífice del PGOU de Jerez de la Frontera de 1969 y del Plan Comarcal de la Bahía de Cádiz de 1970. En la segunda mitad de los 70 realizó el Plan Comarcal del Área Metropolitana de Sevilla, que tenía como fin potenciar las ciudades periféricas para descongestionar la capital, que quedó truncado con la muerte de Franco. Mantuvo una actitud crítica con el PGOU de 1987 de Sevilla y el Plan para la celebración de la EXPO 92. 
   La importancia del arquitecto Pablo Arias García es por tanto doble, como introductor de la práctica del planeamiento urbano y territorial en Andalucía y como fundador del Departamento de Urbanismo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, donde trasmitió el pensamiento urbanístico a muchas promociones de arquitectos.
     En la provincia de Sevilla fue contratado puntualmente por el INC en los años 1962-63 para proyectar los poblados de Pinzón, Trajano y Chapatales en la zona Regable del Bajo Guadalquivir. Diseñados conjuntamente con los arquitectos Alberto Balbontín de Orta, Alberto Balbontín Polledo y Antonio Delgado Roig (Ricarda López González, y Rosa M. Toribio Ruiz, Los pueblos de colonización de la provincia de Sevilla. Arquitectura y Arte. Diputación de Sevilla y Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. Sevilla, 2020).
Conozcamos mejor a quien está dedicado esta localidad de la provincia sevillana, Trajano:
   Trajano. Marcus Ulpius Traianus. (Italica, Santiponce, Sevilla, 18 de septiembre de 53 – Selinus - Selinunte, Gazipasa, Turquía, ¿8? de agosto de 117). Emperador de Roma (98-117).
     Su familia era de antigua estirpe turdetana romanizada, descendiente de los Trahii, pertenecientes a las elites indígenas. El padre fue un Trahius. La madre pudo ser Ulpia Marciana.
     Antes de subir al trono imperial, Trajano fue tribuno militar con su padre, en Siria, durante los años 76-77. La guerra judaica fue la gran escuela militar de Trajano. Desempeñó después la pretura entre los años 83-85. Fue cónsul en el año 91. La formación militar del futuro emperador se completó en Mogontiacum (Mainz, Alemania), ciudad que desempeñó un papel importante en la guerra contra los catos en el año 83, bajo Domiciano. Con ocasión de la revuelta del año 88 de Antonio Saturnino, gobernador de Germania Superior, apoyado en dos legiones acuarteladas en Mogontiacum, llegó Trajano al frente de la legión VII Gemina procedente de Hispania. En el año 96, Trajano fue nombrado por Nerva gobernador de la provincia de Germania Superior. En Mogontiacum recibió la noticia de su adopción al trono imperial por Nerva, a través de un pariente, Elio Adriano.
     La consolidación del poder de Trajano en Roma se debió a la concordia establecida entre el Senado, la aristocracia senatorial y el príncipe. Esta concordia fue la principal característica del gobierno de Trajano. Prescindió de toda demostración de poder autocrático restaurado por Vespasiano (69-79) y por su hijo Domiciano (81-96). Trajano estableció relaciones de amistad con muchos individuos. El régimen imperial se apoyó en relaciones personales. Supo interpretar y llevar a buen término las corrientes espirituales del ejército, de la plebe romana y de las clases cultas. Llevó a la perfección la tendencia de Domiciano desde el punto de vista carismático y militar. Plinio el Joven, en su Panegírico, presenta a Trajano como el príncipe ideal, muy próximo a los dioses. El apelativo de “Optimo Máximo” que llevó desde el año 109, le aproximaba al dios supremo, Júpiter Optimo Máximo. El carácter religioso y carismático del gobierno de Trajano, colocaba al emperador por encima de cualquier persona. El régimen autocrático de Trajano recibió una legitimación religiosa y carismática, patente en las victorias militares. Aparentemente, el gobierno de Trajano era una ruptura con el de Domiciano, pero esta ruptura era sólo aparente. El emperador continuó el programa político de su predecesor.
     Trajano fue un militar nato. Sus guerras en Dacia, la actual Rumanía, y en el Oriente, obedecen a la necesidad de justificar su adopción, y a la ideología dominante en Roma en ese momento. Las victorias de Trajano en Oriente no solucionaron el peligro parto, posiblemente no era ésta la finalidad de la guerra.
     Las principales fuentes sobre Trajano se han perdido. No se conservan ni las memorias del Emperador, ni un poema que cantaba las campañas militares. Tan sólo se leen algunas menciones en Dión Casio, historiador de época de los Severos (193-235). La principal fuente de información para las guerras dácicas es la Columna Trajana en Roma, que se supone que era obra del sirio Apolodoro de Damasco, arquitecto de Trajano. El monumento es levantado entre los años 110-113. Se trata de un friso historiado. Una segunda fuente es el trofeo de Adamklissi, que es un monumento funerario y una tumba tumular decorada con cincuenta y cuatro relieves. En las paredes del altar se escribieron los nombres de todos los soldados caídos en las guerras dácicas. Este trofeo es una de las obras cumbres del arte triunfal romano. Unos relieves del Foro de Trajano en Roma, describen gráficamente las guerras dácicas. Otra fuente de información sobre esta guerra, son los cuatro relieves de época de Trajano conservados en el Arco de Constantino de Roma.
     La mejor fuente para conocer la ideología de Trajano son las monedas, que servían de propaganda imperial. Durante la primera guerra dácica (101-105) se acuñaron en Roma, hasta el año 104, once emisiones con ciento catorce tipos, de los que ochenta y siete se refieren a acontecimientos de la guerra y a sucesos políticos y sociales. Las acuñaciones de la segunda guerra dácica (105-106) llegaron hasta el 116. Las imágenes de los dioses en las monedas, revelan los planes de gran envergadura de Trajano, no sólo en política exterior, sino en la instauración de un nuevo modelo de funcionamiento de los mecanismos del Estado Romano. Veintiocho tipos monetales acuñados durante la primera guerra dácica, llevan imágenes de los dioses o personificaciones divinas, bajo cuya protección se colocaba la guerra. Varios tipos monetales representan a dacios, a trofeos y armas dácicos. También se representa la construcción de un puente sobre el río Danubio en Drobeta (actual Turnu Severin, Rumanía). Durante la segunda guerra dácica se acuñaron treinta y cuatro tipos monetales. En acuñaciones posteriores al 105, aparece la diosa Roma asociada al emperador. Muchas monedas acuñadas por Trajano conmemoran el grandioso programa edilicio que siguió a la conquista de Dacia, como la Columna Trajana, el Foro de Trajano y la Vía Traiana.
     Las instituciones alimenticias de Italia para favorecer a niños pobres, es uno de los aspectos fundamentales del programa político de Trajano, heredado de los emperadores flavios. La conquista de Dacia, región rica en minas de oro, legitimaba la adopción hecha por Nerva. La conquista estaba legitimada también por los dioses y querida por el pueblo. La conquista de Dacia fue un punto importante del programa de Domiciano. En la primera guerra dácica participaron doce legiones. Terminó con la sumisión del caudillo dacio Decébalo, que fue coronado rey de los dacios, y su estado se convirtió en vasallo del Imperio Romano. En los años 104-105, Trajano anexionó al Imperio el reino nabateo y creó la provincia de Arabia (año 106), importante región por ser la cabecera de la ruta caravanera que traía al Imperio productos de lujo.
     En el año 108 estalló la guerra, al atacar Decébalo las posiciones romanas de Transilavania occidental. La guerra terminó con la sumisión total de Dacia, que fue intensamente colonizada, explotada y romanizada. Intervino Trajano en el conflicto dinástico de Armenia, que se convirtió en provincia romana, región imprescindible para la guerra contra los partos. La guerra contra los partos era diferente de la llevada a cabo contra los dacios. Trajano conocía la región por haber participado en el año 76 a las órdenes de su padre en la guerra contra Vologeso I. La guerra obedeció al deseo de gloria del emperador. Nisibi fue tomada. El poderoso principado de Osroene se alió con Roma. Su capital, Edessa, fue elegida por Trajano como cuartel de invierno. En diez meses se conquistó Armenia y Mesopotamia. En el año 115 se capturó la importante ciudad de Dura-Europos. Trajano creó la provincia de Mesopotamia. En el año 116, durante la tercera campaña, se apoderó de Ctesifonte, capital del reino parto, y se creó la provincia de Asia. Se ocuparon Babilonia y Seleucia del Tigris. Trajano llevó al Imperio a su máxima extensión. 
   En el año 115 estalló la revuelta judaica, que se extendió a Cirenaica, Chipre, Egipto, Mesopotamia y Palestina. El resultado de esta revuelta fue funesto para los judíos, que vieron sus poblaciones mermadas y empobrecidas.
     Trajano prestó especial interés al gobierno de las provincias. En Tracia, región rica en oro, reorganizó la provincia. Se abolió el gobierno centralista y se entregó la administración a las autoridades locales. Se crearon nuevas ciudades. Ocho de ellas llevan nombres alusivos a Trajano, como Traianopolis. El reino nabateo incorporó un extenso territorio. La sede del gobierno de la guarnición fue Bostra, no Petra. En Bitinia, gobernada por el íntimo amigo del Emperador, Plinio el Joven, Prusa fue convertida en ciudad autónoma. En el Ponto, la política seguida por Trajano consistió en coronar a los reyes de las tribus y vincularlos a Roma. En Capadocia, entregó Trajano al gobernador consular la administración de Armenia Menor y el distrito del Ponto.
     Trajano se interesó por la Europa central. Creó la importante colonia Ulpia Traiana (Xanten, Alemania), ciudad típicamente romana, con capitolio, foro, santuario consagrado a las Matres, termas, anfiteatro y edificios comerciales y artesanales. Revisó las fronteras de las dos Germanias y de las provincias de Germania y de Raetia. Pannonia desempeñó un papel importante en época de Trajano. Mantuvo en buen estado la flota del Danubio. Ya se ha indicado que Dacia fue intensamente colonizada, y se crearon colonias importantes.
     El programa político de Trajano ha quedado bien expuesto en el Arco de Benevento, levantado sobre la Via Appia, cubierto por veintisiete relieves no alusivos a las guerras. Se representaba en ellos la entrada en Roma después de su actuación en el Rhin y en el Danubio en los años 97-98, y la concesión por el senado del título de Germánico, la legislación a favor de la familia, la construcción de los puertos de Roma, Ostia, Ancona, Terracina y Centumcellae, puertos claves para la economía itálica. En otros dos relieves, Trajano aparece en escenas de carácter público. Los decuriones y el pueblo reciben al emperador, que hace un sacrificio. Un relieve parece aludir a una distribución al pueblo de cereales y de aceite. Dos aspectos fundamentales del carácter de Trajano, según Plinio el Joven, fueron su piedad con los dioses y su cuidado del pueblo. Los relieves de la bóveda aluden a las victorias y a los triunfos del Emperador. En los relieves de la gran inscripción se esculpieron dioses recibiendo a Trajano. Los relieves de la parte central del arco se refieren a la política interna de Trajano y a sus iniciativas. En cuatro escenas, Trajano garantiza la seguridad del Estado, cumple con sus obligaciones civiles y militares, promulga leyes que favorecen a las familias pobres de Italia, y refuerza los límites del Imperio. Se representa la participación de Trajano en la guerra. La felicidad reinante es representada por la abundancia de frutos naturales. Los relieves que miran a la ciudad, se refieren a la economía y a las infraestructuras. Se alude también a los asentamientos de veteranos en las colonias.
     Otros aspectos de la política de Trajano son importantes, además de sus excelentes relaciones con el Senado. El emperador logró que sus mandatos y cartas fueran considerados leyes de Estado. Las únicas fuentes de legislación fueron los senadoconsultos, emanados por el senado y las constituciones imperiales. Aumentó el poder del consejo del príncipe, que se convirtió en un colegio. Al prefecto del pretorio se le asignaron algunos jueces de carácter penal. Algunas disposiciones de Trajano fueron muy duras, como en casos de asesinato del cabeza de familia. Se redujo al mínimo las cárceles preventivas; se prohibieron las denuncias anónimas.
     Fue muy humana la disposición que permitía a los hijos abandonados y recogidos por otras personas, el derecho de reivindicar la propia libertad, sin pedir los gastos adicionales. Los hijos podían emanciparse si los padres los maltrataban, y los hijos no los heredaban en caso de muerte. Favoreció la manumisión por fideicomiso. Fue contrario a la creación de nuevos colegios, salvo en el caso de utilidad pública, como el de los panaderos en Roma. Fue generoso en conceder la ciudadanía. Creó muchas colonias y municipios. Participó, de acuerdo con el senado, en la administración de las provincias senatoriales. Fue rígido en la administración del derecho de los municipios. Obligó a los magistrados a cumplir las promesas. Envió administradores a algunas ciudades de Italia y a las provincias. Se ocupó de la carrera ecuestre, subdividiéndola en tres rangos, conforme a los ingresos. Todas estas disposiciones son muy humanas y acertadas.
     Trajano desarrolló una gran política edilicia. En Roma construyó el Foro de Trajano, la basílica Ulpia, dos bibliotecas, los mercados, las termas, el odeón, y terminó el templo de Venus Genetrix, comenzado por César. Fuera de Roma, esta política edilicia se extendió. Se levantó el Arco de Ancona (Italia). Se amplió el puerto de Ostia (Italia). En España se construyó el puente de Alcántara (Cáceres) y otros varios puentes. Se terminó por estos años el acueducto de Segovia. Un particular costeó el tetrápilo de Caparra (Oliva de Plasencia, Cáceres). En Nîmes (Francia), de tiempos del gobierno de Trajano, data el llamado templo de Diana. En Britania se restauraron los muros de Eburacum (York, Reino Unido). En el Ilirio, se colocó la puerta monumental de Asseria (Croacia). En Grecia, un particular costeó la biblioteca de Dyrachium (Durrës, Albania). En Mileto (Turquía) se abrió al público un mercado y se construyó un puerto. En Prusa de Bitinia (Turquía) se levantaron unas termas, y un particular regaló una biblioteca. En Alejandría (Egipto) se erigió el Arco de Trajano, en el norte de África, al igual que en Thamugadi (Argelia).
     Durante los años del gobierno de Trajano la escultura alcanzó una gran calidad artística, al igual que la musivaria romana en Oriente, siguiendo la tradición helenística. Trajano prestó especial interés a la red de calzadas, como lo prueba la reaparición de la Vía de la Plata, que unía Hispalis (Sevilla) con Asturica Augusta (Astorga, León). Dacia se cubrió de una red de carreteras, primero trazada con fines militares, que luego se convirtió en una red viaria con fines comerciales. Trajano realizó la red viaria de las provincias orientales, al igual que hizo en Arabia y en Mesopotamia. En Egipto se reparó el canal del Nilo, y en el norte de África se trazaron nuevas calzadas. La política edilicia y viaria fue uno de los aspectos más positivos de la política de Trajano.
     La religiosidad de Trajano es un tema controvertido de su personalidad. Se ha propuesto que el Emperador estaba más interesado en consolidar la teología del poder imperial y en la divinización de sus familiares que en los cultos y ritos tradicionales. Trajano intentó evitar los grandes peligros en materia religiosa y adivinatoria: el ateísmo y la superstición. El Emperador cumplió con la forma más importante de adivinación: los auspicios. Al salir de casa se detenía en la puerta para consultar los auspicios de las aves y las advertencias de los dioses. Estas advertencias se manifestaban a través de los sueños. Parece que Trajano era más inclinado a hacer intervenir la Providencia divina, presente en sus acuñaciones, que a seguir las indicaciones de los augures y de los aúspices.
     Trajano practicó los viejos rituales etruscos y romanos. Los augures lograron alcanzar una gran importancia en el reinado de Trajano, como se desprende de la frecuencia con que aparece el bastón augural en las monedas. Altos magistrados de los años de Trajano alcanzaron el augurado.
     Trajano mostró devoción durante su gobierno por dos viejas divinidades romanas: Júpiter y Hércules. En los reversos de las monedas figuran con frecuencia las imágenes de Júpiter, protector tradicional de Roma. En el Arco de Benevento (Italia), Júpiter aparece acompañado de otros dioses, como Juno y Minerva, dioses de la triada capitolina, de Hércules, posiblemente el Heracles gaditano, de Liber Pater, de Ceres o de Mercurio. En los reversos de las monedas, se colocó a Marte vengado, a Ceres y a Mercurio. Trajano, sin embargo no construyó muchos templos o edificios religiosos. Es posible que ampliase el límite sagrado de Roma.
     No se inclinó Trajano a tributar culto a las religiones orientales. Sin embargo, éstas prosiguieron su avance en las provincias occidentales. En Roma, en el año 102, se fecha la más antigua representación de Mitra. En las monedas acuñadas en Alejandría, aparece por vez primera, el famoso templo de Serapis, solo o en compañía de otros dioses griegos o egipcios, como Apolo, Heracles, los Dioscuros, Démeter, Isis Pharia, etc., y Trajano se aproximó poco a poco a los dioses de Alejandría.
     Trajano no intentó controlar nunca ciertos santuarios oraculares de Italia. El oráculo de Clitumno, en el norte de Italia, emitía oráculos sin mediación de sacerdote alguno. Tampoco el Emperador tomó medidas contra las consultas de contenido político. Existió un clima de total libertad para las prácticas adivinatorias. En esta época los oráculos habían entrado en cierta decadencia. Al santuario de Claros acudían ciudades muy alejadas a solicitar oráculos. Trajano mantuvo excelentes relaciones con varios de los grandes centros oraculares del Imperio, como quizás con el Heracleion gaditano. Dión de Prusa recuerda en un discurso del año 100 los favores de Trajano a cierta ciudad, porque un oráculo le había predicho su ascensión al trono imperial. En el año 101-102 fue nombrado profeta del templo de Apolo Dídimeo. Trajano, sin embargo, se guio pocas veces por consejos oraculares divinos o por inspiraciones sobrenaturales.
     Siguiendo el ejemplo de Augusto, Trajano rechazó el culto a su persona en vida en Occidente. En las monedas acuñadas en las ciudades greco-orientales, Trajano aparece como un auténtico cosmocrátor, que reinaba sobre las fuerzas de la naturaleza. En las monedas de Alejandría se vinculó a Dioniso. Trajano favoreció el culto a su familia. Contra la voluntad del Senado levantó varios templos a Nerva y le divinizó. En el año 105 su hermana Marciana recibió el título de Augusta. En el año 112 deificó a su padre.
     Trajano fue el primer emperador que dio un rescripto en respuesta a una consulta de Plinio, el Joven, gobernador de Bitinia, sobre la actitud a seguir con el cristianismo, que estuvo en vigor hasta mediados del siglo III. Plinio informó del gran número de cristianos que había en su provincia, de que los templos paganos habían sido abandonados y de que no se encontraba en los cristianos sino una superstición desmedida. Trajano le contestó que los cristianos no debían ser buscados, y sólo podían ser castigados por denuncias privadas no anónimas. Ni Plinio ni Trajano creen que el cristianismo sea un peligro para el Estado. La respuesta de Trajano fue un tanto ambigua.
     Trajano intentó solucionar la crisis agrícola de Italia con la institución de Los Alimentos al tener el campesinado necesidad de créditos rápidos sin acudir a los usureros. A los senadores provinciales se les obligó a comprar fincas en las proximidades de Roma. Muchos agricultores debían vivir en Italia a un nivel de subsistencia.
     En la política económica Los Alimentos son un aspecto fundamental. Es una obra de asistencia destinada a las ciudades de Italia, salvo Roma, y de las provincias. A partir del año 101 se aplicó. Se beneficiaron mil ciento noventa y siete ciudades de Italia. Se aplicaban a través de los questores y de los curatores alimentorum municipales, controlados por senadores. En cada ciudad, el Emperador daba una cantidad de dinero a los propietarios de fincas, a cambio de que ellos pagaran anualmente los intereses de esta cantidad. Estos intereses se dedicaban a pagar las pensiones alimenticias de los niños desheredados de la ciudad. Los Alimentos es una institución de asistencia pública. Esta institución está representada en el Arco de Benevento. El interés de la contribución era doble: la asistencia social y la mejora de la agricultura. Una inscripción de Italia indica que Trajano tenía presente ante todo la situación de Italia. Esta institución gozó de gran popularidad, como lo indica el gran número de inscripciones de Trajano y de los emperadores sucesivos que la mencionan. Los Alimentos son una obra personal del emperador. Trajano tenía predecesores en los evergetes, benefactores de Grecia y de la misma Roma. Plinio, el Joven, escribe en una de sus cartas (I. 8. 10) que en Como (Italia) funcionaba una entrega de alimentos a favor de los niños nacidos libres.
     Con esta contribución, Trajano se presenta como un bienhechor y como un filántropo. Los niños beneficiados recibían el sobrenombre de Ulpianos. La cancillería imperial alaba la indulgencia del soberano, que no tiene que ver nada con la caridad cristiana ni con la filantropía moderna. El conjunto de los ciudadanos tiene derecho a la asistencia pública, con reparto de alimentos, con leyes agrarias, etc. Los Alimentos van destinados a los hijos pobres de los ciudadanos. Los emperadores preferían hablar de la felicidad pública en lugar de socorro a los desheredados. Se alababa la providencia del Emperador. Dión de Prusa (40-112) publicó el Euboico a favor de los humildes, que no encontraban trabajo, cuando había tantas tierras sin cultivar debido al egoísmo de los terratenientes. En el norte de África, la Lex Marciana había reconocido la práctica de la colonización en los terrenos incultos. Nada permite sospechar que esta corriente ideológica haya influido en la institución de Los Alimentos de Trajano, que nunca fueron presentados como una innovación conforme al espíritu nuevo, sino como una institución política y tradicionalista. Los Alimentos de Trajano pretendían desarrollar la natalidad de Italia, y favorecer el reclutamiento del Ejército. Tendrían una finalidad demográfica en una Italia que se despoblaba poco a poco. Esta finalidad es el espíritu nuevo de la institución.
     Las pensiones a las familias necesitadas procedían de los intereses pagados por los propietarios sobre los préstamos hechos por Trajano. Se carece de datos sobre la crisis de la agricultura itálica bajo Trajano y en general del siglo I. Plinio, el Joven, se queja, en tiempos de Trajano de que sus colonos no les pagan o son muy remisos a pagar. Los Alimentos conocieron un gran éxito.
     La situación de la economía hispana es más próspera que la itálica. No hay indicios de que la buena situación de España descrita por Estrabón en el libro III de su Geografía referente a España cambiara. Las minas de Sierra Morena continuaban en explotación. Las de las proximidades de Cartago Nova se encontraban ya en decadencia a finales de la República Romana. Se habían puesto en explotación después de la Guerra Cántabra, terminada en el 19 a. C., las minas del noroeste hispano y continuaron en época de Trajano. Del sur de Hispania, escribe Estrabón, que es maravillosamente fértil. Tiene toda clase de frutos y muy abundantes. La exportación de productos a Roma duplicaba a los bienes. Exportaba trigo, mucho vino y aceite, no sólo en cantidad, sino también de calidad insuperable. Se exportaba también cera, miel, pez, muchas carnes y minio. La cantidad de las exportaciones queda bien reflejada en el gran número y tamaño de las naves. Los mayores navíos, que llegaban a Puteoli y a Ostia, puerto de Roma, procedían del sur de Hispania, y su número igualaba casi al que procedía de África. La costa estaba llena de talleres de salazón.
     La riqueza minera produjo estupor a Estrabón (III. 2. 8-9. 11). Era el sur de Hispania el distrito minero más importante del Imperio. El oro, la plata, el cobre y el hierro nativo en ninguna parte de la tierra se habían hallado tan abundantes y excelentes. No debían existir grandes fincas, como se deduce del número de colonias y de municipios flavios que se conocen en el sur de Hispania, que indican que la propiedad estaba muy repartida.
     En el resto de Europa también se explotaban minas, como las de hierro de la Galia y las de Panonia, Nórico, Dalmacia y Mesia Superior. A la minas se alude en las monedas acuñadas por Trajano. Las minas de Mesia producían plomo argentífero, cobre y otros metales. Las de Dacia, oro. La rentabilidad era muy elevada. Las monedas aparecen en las minas en tiempos de Trajano, lo que indica que se comenzaron a explotar entonces. Todas las minas de las provincias danubianas pertenecían al fisco. Las minas se entregaban para su explotación a colonos, que disfrutaban de cierta autonomía. Algunos colonos ricos eran libres. En los distritos mineros, al igual que en Hispania, había destacamentos militares. 
   Trajano gobernó con un clan de senadores hispanos, veintisiete en total. Algunos senadores hispanos datan de la época de Nerva. El más famoso era Lucius Licinius Sura. Trajano nombró senadores procedentes de Hispania a Publius Aelius Hadrianus, a Publius Alfius Maximus Numerius Licinianus, a Marcus Annius Libo, a Annius Verus, a Publius Coelius Apollinaris, a Quintus Cornelius Senecio Annianus, a Marcus Cutius Priscus Messius Rusticus, a Marcus Fabius Iulianus Heracleo Optatianus, a Caius Licinius Marinus, a Licinius Ruso, a Messius Rusticus, a Cnaeus Pedanius Fuscus Salinator y a Aulus Platorius Nepos.
     La dinastía de los Antoninos debe llamarse en realidad Ulpia Aelia. Trajano y Adriano no tienen que ver nada con Antonino Pío, que era de estirpe gala. El abuelo de Marco Aurelio, adoptado por Antonino Pío, era de Ucubi (Espejo) en la Bética. Los apellidos Ulpio y Aelio son los fundamentales. Cómodo era descendiente directo de Trajano por línea femenina, a través de Matidia y de los dos Annias Faustinas. Los dos Antoninos fueron Pío y Marco Aurelio y ambos eran legalmente dos Aelios.
     La historiografía antigua y moderna ha sido favorable a Trajano, y le ha considerado uno de los mejores emperadores que tuvo Roma (José María Blázquez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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martes, 11 de abril de 2023

La Capilla de la Estrella, de Antonio Delgado Roig

    Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Capilla de la Estrella, de Antonio Delgado Roig, de Sevilla
   Hoy, 11 de abril, es el aniversario (11 de abril de 1976) de la bendición de la Capilla de la Estrella, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Capilla de la Estrella, de Sevilla.
       La Capilla de la Estrella [nº 87 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 26 en el plano oficial de la Junta de Andalucía]; se encuentra en la calle San Jacinto, 41; en el Barrio de Triana Casco Antiguo, del Distrito Triana.
       Desde 1835 la hermandad de la Estrella estuvo vinculada a la iglesia del convento de San Jacinto, tras la desamortización de su anterior capilla del desaparecido convento de la Victoria (actual calle Pagés del Corro). En 1973 la hermandad obtuvo el premio para acondicionar su casa de hermandad como capilla, a la que se trasladó definitivamente en 1976. El proyecto es obra de Antonio Delgado Roig. Una iglesia sencilla, motivada por la urgencia de buscar una sede propia por las desavenencias con los dominicos de San Jacinto. Presenta una sola nave a la que en 1982 se añadió una capilla lateral. En la nave principal se sitúa un retablo neobarroco realizada por el tallista Antonio Martín 1980. Acoge en su cuerpo central a la imagen de la Virgen de la Estrella, flanqueada por las santas trianeras Justa y Rufina, cotitulares de la hermandad, obras de Ricardo Rivero. La Virgen de la Estrella es una excelente talla que suele ser datada a principios del siglo XVII, anónima, atribuida tradicionalmente a Martínez Montañés, aunque algunos autores la sitúan  en una cronología muy posterior por su policromía o, incluso, por la cercanía estilística con una dolorosa conservada en la parroquia de San Bartolomé. El estudio realizado  en la última restauración realizada en el I.A.P.H. apuntó hacia Luisa Roldán como autora de la talla. Fue restaurada en 1977 por Peláez del Espino, que sustituyó su antiguo candelero y consolidó su policromía.
      En la capilla lateral del muro izquierdo, en un retablo neobarroco de madera dorada se sitúa la barroca talla del Señor de las Penas entre las modernas esculturas de San Francisco de Paula y de Santa Elena (talladas por Navarro Arteaga). La imagen del Señor es obra del flamenco José de Arce (1655), catalogada gracias al documento que se halló en su interior durante la restauración de los hermanos Cruz Solís (1996). Representa el momento en que Cristo se encomienda al Padre antes de ser crucificado, una antigua iconografía habitual en el teatro religioso medieval. Por la capilla se distribuye el vía crucis realizado por José Antonio Navarro Arteaga, con diferentes misterios de la Semana Santa sevillana, así como algunos lienzos de Francisco de Maireles.
      La historia de la corporación titular comienza en 1560, fecha de fundación de la hermandad de la Estrella en el convento de la Victoria. A mediados del XVII se funda la hermandad del Cristo de las Penas. En 1674 se fusionan las dos hermandades. En estas fechas salía con tres pasos, el primero era alegórico y representaba el Triunfo de la Santa Cruz. Desde 1808 a 1891 no hizo estación de penitencia. En 1932 fue la única cofradía que hizo la estación de penitencia frente al plante que las demás hicieron al Gobierno de la República por temor a posibles incidentes. En 1999 fue coronada canónicamente la Virgen de la Estrella. Recientemente compró la casa aledaña lo que podría permitir una ampliación futura del recinto (Manuel Jesús Roldán,  Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
    La Hermandad radicó hasta 1976 en la vecina iglesia de San Jacinto, regentada por los Padres Dominicos, en cuya puerta principal hay un azulejo en honor a Ntra. Sra. de la Estrella.
     En ese año, y debido principalmente a las dificultades de espacio, la Hermandad salió por última vez de San Jacinto para entrar en su nueva sede, que hasta ese momento había sido casa - hermandad, situada en la calle San Jacinto 41 (calle Ancha para los trianeros de antaño), y con las dependencias anexas con entrada por lo que era la calle Juan Romero, la actual calle Jesús de las Penas, lo que supuso un nuevo hito en la historia de la Hermandad.
     Esta nueva sede nació en octubre de 1962, con la adquisición de un solar en la calle San Jacinto número 41, en la que el arquitecto Alfonso Gómez de la Lastra debía desarrollar un proyecto de casa de Hermandad.
     El proyecto de capilla se decidió en cabildo el 25 de febrero de 1973, encargándosele al arquitecto Antonio Delgado Roig, y los altares a Antonio Martín.
     La capilla aprovecha al máximo las difíciles geometrías del típico solar entre medianeras de un entramado urbano tradicional. Así, los “recovecos” son aprovechados para integrar altares. Consta, además, de coro y sacristía, así como un acceso a las dependencias de la Hermandad en las zonas altas de la misma, mediante escalera interior.
     La capilla fue bendecida por el cardenal Bueno Monreal el sábado de pasión de 1976, y al día siguiente, Domingo de Ramos, la Hermandad salió por última vez de San Jacinto para entrar en su nueva sede. Se hicieron reformas y ampliaciones de la misma en 1982 y 1988, siendo la última la realizada en 2018-2020, ampliándose con el local anexo a la capilla, bendecida por Monseñor Asenjo Pelegrina, entonces arzobispo de Sevilla, el Viernes de Dolores de 2020. 
     La Capilla Virgen de la Estrella se presenta actualmente como un espacio de culto diáfano, con excelente visión de los camarines de las Imágenes Titulares, a la vez que se respeta acertadamente el proyecto decorativo original de Delgado Roig. Se ha logrado igualmente tener una clara visión del espacio central que ocupará la mesa de Altar, primordial para la celebración del culto, consiguiendo un concepto unitario de la Capilla.
     Funcionalmente la Capilla mejora notablemente con la nueva puerta de acceso directo a la calle Nuestro Padre Jesús de las Penas, así como con la iluminación natural aportada por los óculos abiertos hacia dicha calle lateral. Se valora también de manera positiva el aprovechamiento del espacio ganado a la Capilla, la ubicación de la tienda y el coro (Hermandad de la Estrella).
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miércoles, 7 de diciembre de 2022

Los principales monumentos (Monumentos públicos, y Santuario de Ntra. Sra. del Rocío), en la Aldea del Rocío, de la localidad de Almonte (II), en la provincia de Huelva

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Monumentos públicos, y el Santuario de Nuestra Señora del Rocío), en la Aldea del Rocío, de la localidad de Almonte (II), en la provincia de Huelva.
     El Santuario de Nuestra Señora del Rocío, que en sus orígenes debía ser como una isla en la inmensa planicie marismeña, ha sido el origen de una aldea de Almonte, de una más que considerable superficie, que cuenta con una población estable de 1.119 habitantes. Se encuentra a 15 kms. de Almonte, en el borde de la Marisma, y a otros 15 del mar.
     Lo que antes era punto  de paso obligado entre la Tierra Llana de Huelva y la desembocadura del Guadalquivir comunicación de los señoríos del Conde de Niebla y Duque de Medina Sidonia, es hoy punto de destino en sí mismo, -sin dejar de ser paso para el Parque Nacional de Doñana, y para Matalascañas y las playas que se extienden desde Sanlúcar hasta Huelva.
     El centro vital del Rocío, obviamente, es el San­tuario de la Señora de las Marismas. El aspecto de aldea de ermitas le viene de las espadañas y campanarios que coronan las capillas de las casas de las hermandades filiales, sin que sean propiamente lugares de culto (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Como decíamos, desde El Acebuche se llega, entre arenas y pinos, a la aldea del Rocío. El Rocío continúa recibiendo el nombre de aldea a pesar de que actualmente su población supera los 1.500 habitantes. Pero el Rocío es el lugar emblemático por excelencia de Andalucía, el santuario que custodia las esencias, la patria donde se guardan los fervores populares y los entusiasmos colectivos.
     Centro propicio para la romería, el arte, la desmesura, el desvarío y el folclore, la aldea es un gran escenario religioso y festivo donde todo gira alrededor de la Virgen del Rocío, esa blanca paloma que, sólo con la quietud de sus alas, llena de resplandor y zozobra paredes, co­razones y gargantas.
     Buceando en la historia se constata que, ya a comienzos del siglo XIV, se tienen noticias acerca de la existencia de la ermita de Santa María de las Rocinas, advocación que, a mediados del siglo XVII, se cambió por la de Virgen del Rocío. La ermita, construida probablemente por Alfonso X el Sabio a finales del siglo XIII, se mantuvo en pie hasta el terremoto de Lisboa.
     Contra lo que pudiera creerse, el santuario actual no es un pequeño y antiguo edificio carente de valor artístico, sino que se trata de un templo de grandes dimensiones, incluso hasta con hechuras de catedral, donde la fastuosidad dorada del retablo genera un acu­sado contraste cromático con el blanco deslumbrante. Tres naves, transepto, triforio y bóvedas muy altas. El retablo deslumbra por su magnificencia y atrae por su perfección artística.
     Los datos constatan que el templo fue construido en 1969 siguiendo el estilo propio de la llamada "arquitectura blanca". Sustituía a una ermita levantada tras el terremoto de Lisboa y reformada profundamente en 1915. Y que el retablo, obra de Antonio Martín que incorpora tallas del imaginero Manuel Carmona, fue bendecido en 1999. Acoge muy dignamente la imagen de Nuestra Señora del Rocío, talla anónima del siglo XIII adaptada para vestir . Del exterior destaca la portada principal y la espadaña de dos cuerpos. Una gran concha acoge la puerta abocinada.
     El Rocío también es, tras el núcleo más conocido de la ermita, el paseo marismeño y la plaza del Acebuchal, el dédalo de calles y plazas que articulan el asentamiento de las sedes donde las hermandades han edificado su casas. En la calle camino de Moguer abre sus puertas el Museo Histórico Religioso del Rocío, que sumerge al visitante en el paisaje de Doñana y las marismas, la historia de la ermita y de la Virgen. Y también le ilustra sobre todo lo relativo a la romería, los caminos que conducen a la aldea y las venidas de la imagen (Pascual Izquierdo, Un corto viaje a Huelva. Guíarama compact. Anaya Touring. Madrid, 2012). 
     Aldea mariana perteneciente al término municipal de Almonte, situada al borde de la Marisma y del Parque Nacional de Doñana.
Historia y visita
   El principal atractivo de la aldea lo constituye el famosísimo santuario de Nuestra Señora del Rocío. Aunque la aldea tiene un origen prehistórico, el actual poblamiento se fue formando en torno a la primitiva ermita de Nuestra Señora de las Rocinas, a partir del siglo XVI. Esta ermita y la imagen de la Virgen debieron existir ya a mediados del siglo XIII.
     Posteriormente, los continuos ataques de los árabes despoblaron el lugar y la imagen debió ser ocultada para evitar profanaciones.
     En el siglo XV, normalizada la situación, se reconstruyó de nuevo la ermita en el lugar en el que, según la tradición, encontró la imagen el cazador de Villamanrique Gregorio Medina.
     El terremoto de Lisboa del año 1755 arruinó el santuario. Entonces se construyó uno nuevo, más amplio, adecuado al número cada vez mayor de peregrinos que ya por entonces se ponían en camino. La ermita sufre diversas reparaciones y reconstrucciones a partir de entonces, hasta que en 1963 se derriba y se construye de nuevo enteramente.
     El edificio actual es un hermoso templo de estilo neobarroco, obra de los arquitectos sevillanos Delgado Roig y Balbotín. Comenzó su construcción en 1964 y hasta el 2 de mayo de 1981 no se bendijo, poniendo punto final a las obras, la portada principal y la espadaña. Posee tres naves, la central con bóveda de cañón y de arista las laterales. El crucero se abre con una cúpula sobre pechi­nas, con linterna dotada de vidrieras. La cabecera cuenta con un gran ábside semi­circular en el que se encuentra el camarín con la Virgen. En la fachada sobresale la enorme venera, enmarcada por cuatro pilastras, que corona la amplia portada de arco escarzano. Está coronada por una espadaña con una gran cruz de hierro forjado.
     La imagen de la Virgen, conocida como la Blanca Paloma, obra del siglo XIII, fue muy restaurada en el XIII, tras su hallazgo. Se le rehicieron casi enteramente las manos y el rostro, adquiriendo la morfología propia del estilo gótico final. En el siglo XVIII sufrió otra importante transformación, al cambiársele los bordados y la estructura de los vestidos. Así permaneció hasta 1919, año en el que con la coronación canónica adquirió su aspecto actual.
Fiestas
     El sábado, domingo y lunes de Pentecostés se celebra la Romería, a la que acuden en la actualidad más de un millón de personas de todo el mundo y hermandades de toda Andalucía y de bastantes lugares de España. La mayor parte de las hermandades hacen el camino a caballo, transportando el simpecado, estandarte con la imagen de la Virgen , en carretas engalanadas.
     El protagonismo principal le corresponde a la Hermandad de Almonte. El sábado desfilan ante ella y ante la puerta del santuario todas las hermandades. El domingo tiene lugar la misa en el Real y a lo largo del día se suceden los can­ tes y los bailes por sevillanas, abundantemente regados con vino de la tierra, en un ambiente delirante, entre báquico y desmesuradamente religioso. Durante la noche se celebra el rezo del Santo Rosario, al que acuden todas las hermandades con sus simpecados. Se recorren las calles de la aldea y ante la casa de cada hermandad se canta una Salve. El lunes se produce el acontecimiento más esperado por los almonteños a lo largo del año: el asalto al templo por los mozos del lugar, en durísima pugna por alcanzar las andas, y la posterior procesión de la Virgen entre una marea humana que no cesa de aclamar y de aplaudir a la Blanca Paloma (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Monumentos públicos
     Para conmemorar la Coronación canónica de la imagen de Ntra. Sra. del Rocío, se levantó en la plaza del Real de la Feria, un monumento, con la efigie de la Virgen en bronce, obra del escultor José Ordóñez (1920).
     Ante el Santuario, en la acera que bordea la marisma, se alza un bello monumento dedicado, en 1982, al Tamborilero. La escultura está firmada en el pernil izquierdo por «Vichero 1982» (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Santuario de Nuestra Señora del Rocío
     El origen de la devoción a la Virgen del Rocío y, por consiguiente, de su ermita viene explicado por la aparición de la Virgen a un pastor, en el siglo XV, en el lugar denominado de Las Rocinas, tal como aparece narrado por primera vez en la Regla de la Hermandad de 1758.
     El crecimiento de la devoción hacía ver la necesidad de un nuevo templo, que sustituye­ra al antiguo de origen mudéjar y envoltura barroca. En 1961 la Hermandad decide la construcción de un nuevo santuario, en el mismo lugar del anterior. Convocado un concurso de proyectos, fue elegido el presentado por los arquitectos sevillanos Antonio Delgado Roig y Alberto Balbontín de Orta. Don Pedro Cantero puso la primera piedra el 26 de enero de 1964, y el segundo obispo de Huelva, don José María García Lahiguera, bendijo el templo el 12 de abril de 1969. Quedaba pendiente la fachada con su espadaña y la ornamentación interior. La espadaña se concluyó a finales de 1980, y tras ser coronada por la monumental cruz, fue bendecida con sus campanas el 2 de mayo de 1981. Más tarde se efectúan las obras del camarín y la decoración arquitectónica interior y exterior, bajo la dirección de los arquitectos Pedro Rodríguez Pérez y María Luisa Marín Martín.
     El Santuario presenta un aspecto particular. No es un edificio exento, sino que se encuentra inserto en un conjunto de edificaciones, al modo de los cortijos andaluces. Se trata de un templo de planta basilical, con tres naves, crucero y capilla mayor. La nave central y los brazos del crucero se cubren con bóveda de cañón, iluminadas por óculos circulares con vidrieras. Las laterales presentan dos plantas, la baja con bóvedas de aristas y sobre ella la tribuna o triforio. Sin contar el tramo del atrio y coro alto a los pies, la nave principal consta de cuatro tramos, y de dos cada uno de los brazos.
     Todos los elementos constructivos y decorativos responden a un len­guaje clásico, propio del barroco purista. La intersección de los brazos se cubre con cúpula sobre pechinas y linterna con cuatro ventanas y la frase «Ave María». Con la llegada de la Virgen el 31 de mayo de 1992 se inau­guró la decoración de las pechinas, para las que el escultor sevillano Manuel Carmona ha tallado los cuatro evangelistas.
     En los paramentos del crucero fueron coloca­dos, el 18 de agosto de 1994, cuatro azulejos de J. Soriano, que conmemoran los hitos históricos más importantes de la devoción rociera.
     La capilla mayor tiene forma absidial, con planta semicircular y bóveda de horno. Al centro se abre el espacio del antecamarín de la Virgen. A su derecha queda la actual capilla de Sagrario, y a la izquierda la antesacristía.
     Al exterior se traduce la distribución interior del espacio en volúmenes claros, blanco en los planos verticales de las paredes y rojo en las cubiertas de tejas árabes en los planos inclinados, en armónica conjunción de partes agregadas, que no pierde de vista la herencia musulmana de la estética andaluza. La forma de cruz latina, con la techumbre a diferente altura, crea un escalonamiento de volúmenes. Los espacios intermedios y la fachada quedan rodeados por las dependencias de objetos de recuerdo, capilla de velas en la parte baja, y graciosa balconada en la planta superior. Fue desde un balcón, que une la balconada de los lados de la portada principal y del lado de la marisma, desde donde el Papa Juan Pablo II se dirigió a la multitud, el 14 de junio de 1993.
     En el ángulo contrario, se eleva un torreón mirador, símbolo de autoridad, que corresponde a la Casa de la Hermandad Matriz. Destaca imponente la fachada en forma de gran concha, de evocación bautismal, sobre la que se eleva la espadaña o campanario de dos cuerpos, con tres vanos el inferior y uno el superior. Las cuatro campanas que voltean en ella llevan los nombres de El Salvador, Blanca Paloma, Lirio de las Ma­rismas y San José. Sobre él se yergue majestuosa la cruz de cerrajería, forjada por el almonteño Genaro Faraco, que reproduce la de la plaza de Santa Cruz de Sevilla. Esta última fue ejecutada en 1692 por otro almonteño, Sebastián Conde.
     En el coro, se halla un gran lienzo que puede atribuirse a Vicente Alanís, seguidor de Juan de  Espinal, de escuela sevillana, de hacia 1770. Representa una compleja composición: Santa Ana  Maestra con la Virgen Niña, a sus pies el cesto de costura; a la izquierda, el anciano Tobit, ciego, que yace en el lecho de la enfermedad, y el arcángel San Rafael, con cayado, por­tando el pez por la boca; en el rompimiento de gloria, el Padre Eterno y el Espíritu Santo, rodeados de querubines, bendicen a la Virgen. Fue restaurado en 1986 en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla.
     Atención especial merece el retablo mayor. El primer proyecto se debía a Juan Infante Galán. Estilísticamente se basaba en el anterior retablo de la ermita. El 30 de agosto de 1980 se firmaba el primer contrato para la construcción del retablo con Antonio Martín Fernández como tallista y con Francisco Bailac Cenizo para la carpintería artística. La obra de imaginería se contrató definitivamente con Manuel Carmona Martínez, en 1983.
     Dificultades técnicas en la resolución del diseño retrasaban la ejecución del retablo, por lo que se decidió encomendar al tallista Antonio Martín Fernández un nuevo proyecto, que aprovechara los elementos ya ejecutados en la fase anterior. El 15 de junio de 1989 se convocó en Almonte a un equipo de artistas y asesores con la mi­sión de llevar a feliz término en un plazo de seis años obra tan esperada. En ella participan el ya mencionado tallista Antonio Martín, los arquitectos Pedro Rodríguez y María Luisa Marín, el escultor Manuel Carmo­na, el carpintero Matías Aceitón, el marmolista Manuel Gómez Rodríguez, de Mármoles Rinconada, los orfebres de Villarreal, encomendándose el proyecto iconográfico a Manuel J. Carrasco Terriza.
     Junto a la Virgen, en las repisas laterales, se sitúan los santos intercesores. En el lado de la epístola, San Juan Bautista flanqueado por un relieve de la Visitación de María a Isabel y otro del Bautismo de Cristo.
     En la repisa del lado del evangelio, el esposo, San José, se le representa en edad joven y con los atributos de su trabajo. En la entrecalle contigua al camarín, el relieve de la Anunciación. En el lado opuesto, el Nacimiento de Jesús. En los ejes verticales de las calles y entrecalles, se sitúan seis tarjas, en las que aparecerán los bustos de San Pedro y San Pablo, y los cuatro Padres de la Iglesia latina: San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo y San Gregorio Magno. La concha, que cierra la bóveda de horno, se corona con el altorrelieve de la Santísima Trinidad. Ángeles músicos se sitúan sobre los ejes de las columnas. Todas las esculturas son de Manuel Carmona.
     En el banco del retablo, ya en la línea de tierra, y ejecutado en ricos mármoles rojos y negros con motivos heráldicos en bronce, se sitúan las referencias cronológicas e institucionales. En el centro, en un medallón, el escudo de la Hermandad Matriz de Almonte. En la puerta del lado del evangelio, el escudo del Papa Juan Pablo II. En el lado opuesto, el de S. M. el Rey de España, don Juan Carlos I. Ambos escudos hacen referencia a los títulos de «Pontificia y Real» de que goza la Hermandad Matriz desde 1920. Otras dos tarjas mostrarán en posiciones simétricas los emblemas del Obispo de la Diócesis de Huelva, y en el otro extremo el del pueblo de Almonte.
     La primitiva escultura de la Stma. Virgen del Rocío, conservada bajo los actuales vestidos, es una talla de madera, de entre 1280 y 1335. Los volubles imperativos del estilo y de la moda hizo que la imagen se transformara, hacia fines del s. XVI o principios del XVII, suplementando la figura hasta alcanzar la proporción de siete cabezas y media de altura. Fue vestida de ricas telas, según la moda de la corte de los Austrias. Se compone el traje de una basquiña o falda acam­panada, con el verdugado o armazón cónico de aros, jubón o corpiño para cubrir el busto, con gorguera de encajes y ajustadas mangas con pu­ños o vuelillos también de encajes, y enriquecidas con franjas horizontales de pasamanería. Sobre las mangas del jubón lucía otras, amplísimas, denominadas de punta o perdidas, que a partir del último tercio del XIX se convierten en mantolín. La cabeza se cubre con el propio manto, a modo de velo de vírgenes, y se enmarca el óvalo facial con el rostrillo, derivación de la toca de puntas o de encajes. Junto con el vestido, debieron ser la­bradas de nuevo las manos y el Niño. Es posible que, a partir de entonces, los ojos adoptaran su dulce y seductora mirada baja, en lugar de la mirada frontal propia de la imaginería gótica. El rostro, no obstante, conserva en sus facciones los rasgos característicos de las obras góticas: perfil agudo, con nariz recta, y sonrisa arcaica.
     La imagen, vestida de Reina, como popularmente se dice, corresponde al tipo iconográfico de la Virgen Majestad, que, en hierática frontalidad y en eje vertical, sostiene y ofrece al Niño con ambas manos delante de sí misma, patentizando la centralidad del misterio de Jesucristo.
     Varios y ricos mantos y vestidos ha tenido y tiene la Virgen en su guardarropía. De los que luce actualmente, destaquemos dos: el traje de la Coronación, y el de los Apóstoles. El primero fue donado por los Condes de París, con motivo de la Coronación canónica, que tuvo lugar el día 9 de junio de 1919. El traje de los Apóstoles o de las Hermandades, terminado en 1956, es el más rico, bordado sobre tisú de plata y seda natural. El proyec­to, dibujos y dirección fueron de Joaquín Castilla Romero. El manto ha sido restaurado en 1997 en Brenes, en el taller de Enrique y Fernández.
     La ráfaga, o puntas de plata de martillo, com­puesta por ocho semicírculos de encajes repuja­dos por cada lado, y situada en torno a la vestimenta, otorgan a la imagen la configuración visual que la identifica sobradamente. Fue donada, por el canónigo sevillano José Carlos Tello de Eslava y su hermana  Isabel Damiana en  1733. A la misma época corresponde la media luna de plata. Durante un tiempo ha utilizado una ráfaga de rayos, con la media luna a juego, de principios del s. XIX, sin perder por ello su silueta de forma triangular. La corona de oro y pedrería, que luce la Virgen en los días de mayor solemnidad, es la que realizó  Ricardo Espi­nosa de los Monteros en mayo de 1919, para su coronación canónica, siguiendo el modelo de la que posee la Inmaculada grande de la catedral de Sevilla, de Arfe. La corona del Niño, donada por doña Juana Soldán, viuda de Cepeda, es de José de los Reyes Cantuero, de la misma fecha. De aquella fecha es el rostrillo de metal precioso. Los atributos de la realeza se completan con los cetros de la Madre y del Hijo. Un juego de cetros, de sencilla forma cilíndrica, es de fines del s. XVII, mientras que el de formas abalaustradas corresponde a los años
de la ráfaga de Tello de Eslava, hacia  1733.
     La salamanquesa, que lleva en el hombro, es un atributo iconográfico propio de la Virgen del Rocío, por su relación con el fuego del Espíritu Santo. La actual salamandra que lleva en el hombro fue donación del Vizconde de La Palma, don Ignacio Cepeda.
     Las andas y el palio o baldaquino, en que procesiona la imagen, fueron realizados por Juan de Astorga entre 1813 y 1822. De aquellas andas se conserva el palio, revestido de plata. En 1934 fue modificado por Cayetano González. Fue completado en 1950 por Seco Velasco, quien enriqueció la bóveda o tumbilla, tanto en la parte interior como en la exterior o superior, con aplicaciones de plata repujada.
     En la sacristía del santuario, en la secretaría y en otras dependencias de la Hermandad, pueden verse los simpecados, banderas, e insignias, con magníficos bordados, de los que destacaremos el simpecado antiguo, realizado entre 1813 y 1822. Un Cristo Crucificado, obra de Manuel Carmona Martínez (1983). Un lienzo del siglo XVIII, pintado al óleo, en marco dorado de hojarasca calada, que representa a San Juan Bau­tista niño.
     Un lienzo del Niño Jesús Buen Pastor del siglo XIX, de aire romántico y costumbrista. Otro lienzo, firmado por M. Salvatella, conmemora la coronación canónica de la Virgen del Rocío por el cardenal Almaraz, el 8 de junio de 1919. Hay un escaño, de tres asientos, en cuyo respaldo central figura una pintura de la Virgen del Rocío, con resplandor de rayos agudos y flameantes ante la ermita.
     La Virgen cuenta con notables piezas de orfebrería. Del siglo XVI existen dos bandejas de Flandes, de la serie de dinanderíes, de metal repujado y plateado. Una ostenta como tema central la Anunciación. La segunda bandeja tiene como motivo central el león de San Marcos. Interés especial tiene la nave de plata, de la segunda mitad del XVII, de estilo barroco francés, obra del círculo de Claude Ballin, joyero de Luis XIII, donada, tal vez, por la condesa de París. Del siglo XVIII es un cáliz de plata dorada, a juego con la ráfaga de puntas, de hacia 1733. Se conserva una demanda de plata de mediados del Setecientos, en forma de fuente circular lisa con una pequeña imagen de la Virgen del Ro­cío en su interior. Tiene las marcas de Flores y NO8DO.
     Del siglo XIX hallamos un cáliz de plata dora­da, liso, con nudo periforme y subcopa con cinta de perlas. Cáliz del mismo siglo, de fundición, con adorno perlado, con inscripción. Las vinajeras y salvilla son de estilo imperio, del siglo XIX. Hay otras vinajeras, de hacia el año 1800, sin punzón, de forma globular; con asita de roleo vegetal. Entre 1813 y 1822 se hizo en plata la cruz del estandarte. Interesantes obras de platería de comienzos del s. XX, son las lámparas votivas en forma de naves, que colgaban en la antigua ermita, donadas por la condesa de París, doña María Isabel Francisco de Orleans, por su hijo, el infante don Fernando de Orleans, duque de Montpensier.
     Piezas labradas en el siglo XX son un cáliz de plata dorada, con pie hexagonal y decoración vegetal muy menuda, 1963. Otro cáliz de similar composición, de 1970. Objetos litúrgicos de reciente factura son el acetre, obra de Villarreal, y las crismeras, de plata repujada, realizadas también por Villarreal, según diseño de Joaquín Castilla, en 1960 (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Se tiene noticias, por documento fechado en 1477, de la donación del caño de la Madre de las Marismas, entre La Canaliega y el caño de Brenes, por parte de los Reyes Católicos a Esteban Pérez Cavizos.
     En 1583 el concejo de Almonte adquiere los terrenos a sus sucesores. Con posterioridad, parte de las tierras pasan a los condes de Niebla y duques de Medina Sidonia, por entrega de la Hacienda Real.
     La referencia a "la ermita de Sancta María de Las Rocinas" en el Libro de la Montería de Alfonso XI y las consecuentes tradiciones, la capellanía fundada por Baltasar Tercero Ruiz en 1587 sobre la primitiva ermita, más el pago de su cuenta de restauraciones en la ermita de Santa María de las Rocinas, son hitos de la base religiosa del Santuario.
     La atmósfera posterior al Concilio de Trento alentó las celebraciones religiosas de carácter festivo, proliferando las hermandades llamadas de gloria, espacialmente dedicadas a las advocaciones de la Virgen. Sus actos festivos constaban generalmente de procesión de tercia y misa matinales, y los posteriores regocijos vespertinos, base en el caso del Rocío de la romería posterior.
     La peregrinación de numerosas hermandades, que actualmente parten desde diversos lugares de Andalucía, resto de España y aún de fuera de las fronteras del estado, tiene como señalada referencia cronológica el año 1653, cuando se proclama a la Virgen patrona de la villa almonteña, según acuerdo del cabildo municipal que consta en el acta de 29 de junio. En torno a esta fecha, parece que comienza a extenderse el nombre de Virgen del Rocío en detrimento del primero, al tiempo que se fundan las primeras hermandades filiales (Villamanrique de la Condesa, Pilas, La Palma del Condado, Moguer y Sanlúcar de Barrameda).
     También se tiene constancia de la celebración de frecuentes venidas de la Virgen desde la aldea hasta Almonte, la más antigua de las cuales se data documentalmente en 1607.
     En las primeras décadas del siglo XVIII se gesta la Feria del Rocío, con licencia ducal de 1722. Fue feria de ganado y también sirvió de punto de venta de las más diversas mercaderías, algunas importadas vía Sanlúcar de Barrameda, lo que motivó algunas quejas gremiales, hasta que paulatinamente fue decayendo como fenómeno comercial.
     En apoyo a la feria se había producido por la casa ducal la exención de alcabalas a mercaderes y tratantes en el real y circuito de la ermita a partir de 1747, obteniendo el Real Privilegio de feria en 1772.
     El terremoto de 1755 produce notables daños que obligan a alojar a la Virgen en Almonte durante varios años, en los que se interrumpe la peregrinación. Comenzaron las demoliciones y obras de la ermita en 1756. Hasta 1760 no se bendice la nueva.
     La decadencia de la feria a finales del siglo XIX viene acompañada de la creciente orientación del Rocío como romería. La creación de la diócesis de Huelva, con la toma de posesión de su obispo el 15 de marzo de 1954, supuso un respaldo al Rocío desde el impulso a la religiosidad. Su primer obispo, Pedro Cantero Cuadrado, expresa la necesidad de mejorar el inmueble de la ermita, y la vía es la construcción de una nueva, decisión que se acordará por la Hermandad Matriz en 1961.
     En 1963 se demuele la ermita dieciochesca. La nueve y actual fue erigida durante la presencia de la Hermandad Matriz de Antonio Millán Pérez, tras colocar el obispo Cantero la primera piedra en 1964. El edificio es obra de los arquitectos Balbontín y Delgado Roig, quienes fueron los encargados de redactar el proyecto ejecutado.
     Finalizadas las obras, el inmueble se bendice el 12 de abril de 1969 por el obispo onubense José María García Lahiguera y al día siguiente la virgen es trasladada a su casa, abandonando la aledaña capilla provisional. La espadaña del santuario se concluyó en 1980. Más tarde se efectúan obras del camarín y la decoración arquitectónica interior y exterior, bajo la dirección de los arquitectos Pedro Rodríguez Pérez y María Luisa Martín Martín. 
     La zona donde actualmente se ubican el Santuario y Aldea del Rocío constituye desde antaño un enclave privilegiado dada su situación geográfica, en un lugar de tránsito y cruce entre los caminos que llevan a Sevilla, Niebla, Moguer, Almonte y, cruzando el río, a Sanlúcar de Barrameda.
     El Santuario actual data del siglo XX y sustituyó al edificado en el XVIII que, a su vez, se erigió en sucesión del templo mudéjar primitivo. Obra de Alberto Balbontín de Orta y de Antonio Delgado Roig, el edificio se encuadra en el denominado regionalismo blanco cuyo principal inspirador es el arquitecto Juan Talavera y Heredia.
     El inmueble principal del Santuario, la ermita, se encuentra próximo a la orilla marismeña a la que se abren dos de sus puertas. El Santuario presenta un aspecto particular. No es un edificio exento, sino que se encuentra inserto en un conjunto de edificaciones, al modo de cortijos andaluces.
     El templo presenta al exterior una marcada horizontalidad, destacando la portada de más de 26 metros de altura, con una gran concha marina de 8 metros en su parte más ancha, bajo la que se abre la puerta principal de acceso, un cuerpo de campanas y una cruz de forja sobre pináculo que la remata. Entre la concha y el cuerpo de campanas sobresalen tres paneles cerámicos de tonos azules sobre fondo blanco realizados en el taller de J. Soriano, en los que aparecen la Virgen del Rocío en el rectángulo central, y los apóstoles a izquierda y derecha, presentándose la escena de Pentecostés, momento en el que María y los seguidores de Jesús recibieron el Espíritu Santo. Las cuatro campanas poseen sus propios nombres: San José, Salvador, Lirio de las Marismas y Blanca Paloma. En líneas generales, el imafronte evoca la arquitectura popular de las espadañas en ermitas y capillas.
     El templo, además del acceso por la portada principal, cuenta con dos accesos laterales directos al crucero, uno por la fachada norte (que ocupa la casa de Hermandad) hacia la calle El Real, conocido como Puerta del Real (inaugurada en 2002); y otro por la fachada sur, hacia la calle Santeros y la marisma, antiguamente conocida como Puerta del Sol. El acceso por la Puerta del Real está compuesto por un cerramiento de tapia con vanos en arcos de medio punto y rejas, rematada por un tejadillo a un agua, y una espadaña de estilo neoclásico con reproducción de panel de azulejería fechado en 1696, antiguamente emplazado en la portada sur. El original está depositado en el Museo del Santuario. Desde la cancela de este cerramiento se accede al vano de acceso del templo, coronado por tres azulejos con las palabras "Reina", "Pastora", "Madre". Junto a este existe otro panel cerámico y una placa conmemorativa de la Coronación de la Virgen del Rocío. La actual Puerta del Sur está conformado por una portada adintelada con tejadillo a un agua y azulejo con inscripción donde puede leerse: "Reina de las marismas. Dios te salve". Por otra parte, en la esquina suroeste de esta fachada hacia la calle Santeros destaca el conocido como "balcón del Papa", diseñado por los arquitectos Pedro Rodríguez y María Luisa Marín para la visita histórica de Juan Pablo II al Rocío en 1993. Dicho balcón resulta de la unión de dos balcones corridos y el chaflán de los muros, rematando un frontón que soporta el escudo pontificio en metal, el escudo de Juan Pablo II en cerámica, y un panel cerámico que recuerda el acontecimiento histórico, obra de J. Soriano.
     Al interior, la nave central es de enorme amplitud. Se cubre con una bóveda de cañón a la que se le han abierto cuatro óculos cerrados por vidrieras a cada lado, haciendo un total de ocho. Cada una de ellas se corresponde de un tramo de arcada de las naves laterales, separadas por ficticios arcos fajones marcados con yeserías que se apoyan en pilastras de fuste estriado y capitel corintio. La cubierta exterior es de teja árabe, mostrando al exterior los lunetos que interiormente son las vidrieras. Cada luneto está coronado por una perinola cerámica. Las vidrieras de los brazos del crucero representan los escudos de las ocho capitales de provincia andaluzas, mientras que las ocho de la nave central del templo tienen diferentes motivos: 1969, el año en el que se bendice el santuario; el escudo de Almonte, pueblo del que la Virgen es la Patrona desde 1653; el escudo de la Diócesis de Huelva; el escudo de Madrid, capital de España; el año de 1920 y el escudo pontificio, fecha en la que Benedicto XV otorga el título de Pontificia a la Hermandad Matriz; el emblema mariano, por ser templo con advocación de la Virgen; el año 1920 y el escudo real, por ser fecha en que el rey Alfonso XIII concede el título de Real a la Hermandad; y por último, el escudo de la Hermandad Matriz. A los pies de la iglesia en el piso superior se sitúa el coro, un amplio espacio que se apoya sobre arco rebajado con la anchura de la nave.
     Las naves laterales poseen cuatro tramos de arcadas de medio punto sobre pilares, cubriéndose cada tramo con una bóveda de crucería simple. En la planta alta de estas naves laterales se han abierto galerías cubiertas con techumbre plana de obra. En la nave lateral derecha se encuentra la capilla Penitencial, ocupando el espacio de la primitiva sala de las velas. Esta capilla está presidida por un tríptico en madera de cedro realizado por el imaginero Navarro Arteaga con escenas del Bautismo de Jesús, el Buen Pastor y el Hijo Pródigo. Su función es la de proporcionar recogimiento e intimidad para las confesiones. En su interior se disponen una serie de confesionarios de caoba diseñados por el arquitecto de las obras, Ángel Rodríguez, cuyos remates están inspirados en la traza del santuario.
     Los brazos de la cruz del templo están formados por dos tramos de arcadas, donde se abren diferentes capillas. En el lado de la epístola se sitúa la Capilla Real, desde donde se accede directamente hasta la sacristía; y en el brazo del evangelio está la Capilla del Patronazgo y la del Sagrario, renovada recientemente. La Capilla Sacramental o del Sagrario está compuesta por algunas piezas y elementos del retablo antiguo de la Virgen, atribuido a Cayetano de Acosta, como los angelotes, las cuatro columnas, la embocadura del viejo camarín, así como las imágenes de dos santos, San Antonio y San Juan Nepomuceno, y el Pentecostés que corona el conjunto. El espacio está presidido por el monumental sagrario de plata realizado por el orfebre Juan Borrero, y ornamentado por dos murales pictóricos, obras de José Antonio García Ruiz. La capilla se encuentra protegida por una reja obra de José Antonio Faraco y Jesús Acosta. En el brazo del lado del evangelio, en la arcada contigua a la nave lateral del edifcio, se abre una capilla de modestas proporciones para dar cobijo al paso procesional de la Santísima Virgen. Su cubierta, como las capillas laterales es con bóveda de crucería, exornada con un alto rodapié de mármol rojo. Exteriormente se cierra con una reja del mismo diseño que las otras capillas.
     El crucero está cubierto por una cúpula sobre pechinas y linterna que exhibe cuatro ventanas, al exterior con forma de castillete con tejadillo cerámico y remate en cruz. Las pechinas sobresalen con cuatro esculturas de los evangelistas, obra de Manuel Carmona en 1992.
     El presbiterio se cierra con una bóveda de cuarto de esfera con retablo mayor de estilística neobarroca y gran tamaño, obra realizada por diferentes autores dirigida por los arquitectos Pedro Rodríguez y María Luisa Marín con proyecto iconográfico de Manuel Jesús Carrasco Terriza, todo ello bajo una idea que diseñara el almonteño Juan Infante Galán.
     En los extremos del presbiterio se abren tribunas bajo arcos de medio punto con antepechos de hierro, cerradas con puertas de madera por las que se accede a las dependencias del camarín de la Santísima Virgen. La Virgen ocupa el lugar central en el retablo.
     El pavimento del templo, en losas de granito gris, fue renovado en 2005 con la participación de las hermandades rocieras de Triana, Gines, y Écija (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Monumentos públicos, y Santuario de Nuestra Señora del Rocío), en la Aldea del Rocío, de la localidad de Almonte (II), en la provincia de Huelva. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia onubense.

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