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miércoles, 24 de junio de 2026

La Sala municipal de exposiciones "El Bailío" - Centro de Visitantes de la Ruta de la Orden de San Juan de Malta, en Lora del Río (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Sala municipal de exposiciones "El Bailío" - Centro de Visitantes de la Ruta de la Orden de San Juan de Malta, en Lora del Río (Sevilla).      
     Hoy, 24 de junio, Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, Precursor del Señor, que, estando aún en el seno materno, al quedar lleno del Espíritu Santo exultó de gozó por la próxima llegada de la salvación del género humano. Su nacimiento profetizó la Natividad de Cristo el Señor, y su existencia brilló con tal esplendor de gracia que el mismo Jesucristo dijo no haber entre los nacidos de mujer nadie tan grande como Juan el Bautista [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Sala municipal de exposiciones "El Bailío" - Centro de Visitantes de la Ruta de la Orden de San Juan de Malta, en Écija (Sevilla).
     La Sala municipal de exposiciones "El Bailío" - Centro de Visitantes de la Ruta de la Orden de San Juan de Malta, se encuentra en la calle Blas Infante, s/n; en Lora del Río (Sevilla).
     El edificio está situado en pleno centro y casco histórico del municipio de Lora del Río. Perteneció al antiguo Palacio del Gobernador o Bailío de la villa. Formaba parte de los graneros o pósito de grano del antiguo palacio. 
     Su disposición en dos plantas con sótano abovedado y arcas sobre pilastras en el piso superior servían para mantener el grano en buenas condiciones. Actualmente, es sede de la sala municipal de exposiciones y futuro museo local, referente en el ámbito de la cultura loreña.
     Horario de exposiciones: lunes a viernes de 11:00 a 13:00 y 17:30 a 19:30. Sábado y domingo de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 20:00 (domingo por la tarde cerrado) (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Juan Bautista, precursor del Señor:
EL ÚLTIMO DE LOS PROFETAS DE ISRAEL Y EL PRECURSOR DEL MESÍAS

   San Juan Bautista (en su traducción de los Cuatro Evangelios -1943-, Hubert Pernot sustituyó la denominación usual de San Juan Bautista por la de San Juan el Inmersor, pero la innovación no tuvo eco), el Precursor o, como dicen los griegos, el Prodromos del Mesías, es la "fíbula" viva que une el Antiguo con el Nuevo Testamento. Pertenece al reino de la Ley y al mismo tiempo al reino de la Gracia: ha vivido sub lege y sub gratia. 
   Aunque su historia sea contada en el Nuevo Testamento, no se podría separar de los profetas de la Antigua ley: es el último y el más grande de la estirpe ¿Acaso el propio Cristo no lo ha llamado profeta y más que un profeta? "Hic est enim propheta et plus quam propheta." Pasa por ser la reencarnación del profeta Elías: "Delante del cual irá él, con el espíritu y la virtud de Elías", dice Lucas (1: 17).
   La piedad popular y el arte cristiano siempre le han reservado un lugar aparte de los apóstoles y de los santos. En la Coronación de la Virgen, del primitivo artista de Aviñón Enguerrand Quarton (1453), San Juan esta en las filas de los profetas, en el lado opuesto a San Pedro y a los apóstoles. En la Asunción del Libro de Horas de Étienne Chevalier, Jean Fouquet lo sitúa junto a Moisés. A principios del siglo XVI, en su pintura La Adoración de la Santísima Trinidad por todos los santos o de la Santísima (Allerheiligenbild) en el Museo de Viena, A. Durero, fiel a la tradición, sitúa a Juan el Bautista en la cohorte de los justos del Antiguo Testamento, junto a Moisés y el rey David.
   Pero si Juan Bautista es el último de los profetas, también es el primero de los mártires de la fe de Cristo. Merecería, más que el díácono Esteban, el título de protomártir. La Iglesia le rinde el mismo culto que a los santos. En la hagiografía ocupa un lugar análogo al de San Miguel, venerado como arcángel y como santo al mismo tiempo.
   Así se explica que pueda figurar dos veces en un mismo programa iconográfico, donde representa simultáneamente el Antiguo y el Nuevo Testamento. Es el caso de la portada de la iglesia de San Servais, de Maastrich, donde se encuentra en los dos derrames: a la izquierda, pisoteando a Herodes y a Herodías, y a la derecha, bautizando a Cristo en el Jordán.
HISTORIA
   La historicidad de San Juan ha sido discutida tanto como la de Cristo. Ciertos mitólogos lo identifican, como a Jonás, con el dios pez babilonio Oannes.
   El historiador judío Josefo dice sólo que su predicación inspiraba gran esfervecencia en el pueblo, lo cual provocó su detención (Antigüedades judías, Lib. XVIII). Ese relato no concuerda con las fuentes cristianas.
   Brevedad de los Evangelios canónicos. Lo que las Sagradas Escrituras nos enseñan acerca de su vida puede resumirse en pocas palabras.
   Hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel, prima de la Virgen María, recibió el nombre de pila Johanan o Jochanaan. Se retiró muy joven al desierto de Judea para llevar allí una vida ascética y predicar la penitencia. En Jesús, que se hizo bautizar por él en el Jordán, reconocía al Cordero de Dios, al Mesías anunciado por los Profetas. Ese acontecimiento capital habría ocurrido en el año 28.
   Arrestado en el 29, en la fortaleza transjordana de Macarea o Macerón (Mekavar) por el tetrarca de Galilea Herodes Antipas, cuyo matrimonio con Herodías, que era su sobrina y su cuñada a la vez (Herodes no podía justificarse por la ley judía de los levitas puesto que Herodías tenía cuatro hijos de su primer matrimonio), se había atrevido a censurar, fue decapitado sin que Jesús interviniese para salvarlo.
   Sólo en Marcos y en Mateo encontramos el relato de la Pasión de Juan desde su detención hasta su decapitación. El cuarto Evangelio no hace ninguna alusión al hecho, y San Pablo calla al respecto.
   Las adiciones de los Apócrifos. Sobre ese delgado cañamazo bíblico la leyenda bordó innumerables anécdotas que inspiraron al arte cristiano durante siglos.
   Los hagiógrafos desprovistos de imaginación recurrieron a otras fuentes mal disfrazadas. El evangelista Lucas ya había dado un ejemplo en tal sentido, contando el anuncio del nacimiento de San Juan Bautista según el modelo de los nacimientos de Isaac (Gen. 18: 10), de Sansón (Jue. 13:2) y de Samuel (I Rey. :1). El ángel Gabriel se apareció a Zacarías y le anunció el nacimiento de un hijo que se llamaría Juan. Zacarías, tan escéptico como la vieja Sara, respondió que era demasiado anciano, al igual que su mujer, como para creer en esta buena noticia. Para castigarlo por su incredulidad, el ángel le declaró que permanecería mudo hasta el día en que se realizara la promesa divina.
   La Virgen embarazada fue a visitar a su prima Isabel. Al acercarse Jesús, el niño se estremeció de alegría en el vientre de su madre.
   El mismo día de su nacimiento, contrariando la costumbre judía, recibió el nombre de Juan: tan pronto como su padre Zacarías, que hasta entonces permaneciera mudo, lo escribió sobre una tabla, recuperó la palabra; su lengua se liberó y se repuso de su largo silencio profetizando.
   De acuerdo con una tradición que se remonta Orígenes y a San Ambrosio, y que ha sido recogida por Pedro Comestor y por Jacopo de Vorágine en la Leyenda Dorada. el futuro precursor habría sido recibido en su nacimiento por la Virgen María. Buenaventura cuenta que María tomó en sus brazos al hijo de Isabel. El niño fijaba la mirada en ella como si hubiese comprendido quién era y cuando ella quiso devolverlo a su madre, él inclinaba la cabeza hacia la Virgen y sólo parecía encontrar placer en ella.
   Lucas no dice nada acerca de la infancia de Juan Bautista, pero los Apócrifos colman la laguna. Ahí se inventa la huida de Isabel con su hijo en el momento de la Matanza de los Inocentes, fuga poco motivada puesto que habitaban lejos de Belén.
   Retirado en el desierto (o en los bosques), Juan, vestido con una túnica de pelo de camello, se contenta con alimentarse de langostas (este alimento no tiene nada de anormal para un habilitante del desierto. Todavía en la actualidad los árabes comen sin asco alguno langostas secas, limpias de élitros, que se venden a espuertas en los mercados al aire libre o en los zocos. Han seguido "acridófagos". No obstante, numerosos comentaristas piensan que un asceta sólo podía ser vegetariano y pretenden que la palabra akrides ha sido traducida por langostas pero que debería interpretarse como brotes tiernos o frutas silvestres, quizás algarrobas , que en alemán se llaman Johannessbrotfrüchte -panes de San Juan-. Cf. Henri Grégoire, Les sauterelles de saint Jean-Baptiste, 1930. En inglés el algarrobo se denomina locust-tree, y las algarrobas locust-beans) y miel silvestre (locustae et mel sylvestre). Exhorta a la penitencia a sus discípulos, que lo toman por el Mesías, anunciándoles que el Reino de los Cielos está próximo.
   Después del Bautismo de Cristo deja de predicar. Como Natán censurando el adulterio de David, reprocha al tetrarca de Galilea Herodes Antipas el incesto con su cuñada. Para vengarse, Herodías aconseja a su hija Salomé, que había embrujado al tetrarca con su danza, que le pida como recompensa la cabeza de San Juan Bautista.
   Según el Evangelio de Nicodemo, habría precedido a Cristo en los Infiernos, donde habría servido de anunciador, igual que en la tierra.
   El profeta fue perseguido aún después de su muerte: se contaba que el emperador Juliano el Apóstata, para poner fin al culto que se le rendía, hizo desenterrar y quemar sus huesos.
   Puede advertirse lo que agregan los Apócrifos al relato de los Evangelios canónicos: la presencia de la Virgen en el nacimiento de Juan, la leyenda de la montaña que se abre frente a la madre y al niño, su descenso a los Infiernos donde precede y anuncia a Cristo, la incineración de sus reliquias.
   La ciencia moderna. El descubrimiento de los manuscritos hebreos en el desierto de Judá, al fondo de las grutas cavadas en los cantiles del mar Muerto, en 1947, ha renovado nuestro conocimiento de los orígenes del monacato cristiano. Sobre todo se descubrió que las prácticas y enseñanzas de los Esenios había ejercido profunda influencia en la predicación del Bautista. La traducción de los rollos del mar Muerto sin duda confirmará esta filiación espiritual.
CULTO
   San Juan Bautista es el primero en la jerarquía de los santos. Su primado es reconocido por la liturgia. En las Letanías se lo invoca inmediatamente después de los arcángeles, antes que a San José, esposo de la Virgen. En el Confiteor, su nombre es enunciado antes que el de San Pedro, príncipe de los Apóstoles. San Pedro Crisólogo lo glorifica como un superhombre, el igual de los ángeles: major homine, par angelis.
FIESTAS
   Por un privilegio excepcional, la Iglesia celebra el día de su nacimiento y el de su muerte: su Natividad es el 24 de junio, su Decapitación el 29 de agosto. Ahora bien, sólo hay otras dos Natividades inscritas en el calendario litúrgico, la del Mesías y la de la Santa Virgen.
   Antiguamente había incluso otra fiesta de San Juan Bautista, la de la Concepción de San Juan Bautista. Celebrada en Oriente, en el calendario romano ha sido reemplazada por la Visitación, que conmemora implícitamente la santificación de San Juan en el vientre de su madre.
   La fiesta de la Natividad de San Juan, fijada en junio, seis meses antes de la Natividad de Jesús, se llamaba en otros tiempos Navidad de verano. Durand de Mende nos enseña en su Rational (VII, 14) que entonces, como en la Nochebuena, se cantaba un doble oficio: el primero al anochecer y el segundo a medianoche.
   Más popular todavía, la Pasión o Decapitación, celebrada en agosto, reemplaza fiestas paganas que el cristianismo, consciente de la fuerza de su tradición, supo desviar en su provecho. Los fuegos encendidos en las cimas durante el solsticio de verano, después de la puesta de sol, se convirtieron en los fuegos de San Juan.
RELIQUIAS

   El culto de los santos generalmente está fundado en sus milagros y sus reliquias. Ahora bien, los judíos nunca han atribuido al Bautista un solo milagro y sus reliquias habrían sido reducidas a cenizas.
   Un panegirista de San Juan que escribiera en el siglo XII, se alegra de que éste no haya sido elevado al cielo como Cristo, la Virgen y San Juan Evangelista, porque si hubiese resucitado -agrega, ingenuamente- estaríamos privados de sus reliquias.
   A decir verdad, la historia de la combustión de los huesos de San Juan por órdenes de Juliano el Apóstata resultaba muy molesta porque parecía quitar a los santuarios de la cristiandad toda esperanza de conquistar las reliquias del primero de los santos. En verdad, quedaban las cenizas que los genoveses se jactaban de haber recogido. Pero se las arreglaron para sortear el obstáculo: se supuso que la combustión no había sido total y que un discípulo había conseguido sustraer al fuego huesos que fueron transportados a Alejandría y se difundieron y multiplicaron a través del mundo.
   Numerosas iglesias se disputaban la gloria y las ventajas de poseer las reliquias del Precursor. A causa de una confusión de nombre, se considera que la tumba de San Juan Damasceno en la mezquita de los Omeyas de Damasco contiene el cuerpo de San Juan Bautista.
   Los Juanistas o Caballeros de San Juan habrían recogido un brazo en su iglesia de Malta.
   Las pequeñas iglesias se contentaron, modestamente, con los dedos del Precursor. San Juan de Maurienne poseía su pulgar y San Juan del Dedo -en Bretaña- el índice, todavía más precioso, que señaló al Cordero de Dios a orillas del Jordán.
   El duque Juan de Berry legó a los cartujos de París el mentón y las sandalias de su santo patrón contenidos en un relicario de plata.
   Pero la reliquia más codiciada era la cabeza del decapitado que Constantinopla pretendía poseer en el monasterio de Studios.
   Sólo en Italia se conocían cinco ejemplares de su cabeza. En dos iglesias de Roma, S. Silvestre in capite y S. Juan de los Florentinos, en S. Lorenzo de Génova, en S. Marcos de Venecia y en la catedral de Anagni.
   A las pretensiones italianas se oponían las reivindicaciones francesas. En 1204, después de la cuarta Cruzada, un canónigo de Picardía habría llevado desde Constantinopla a Amiens la parte anterior de la cabeza de San Juan Bautista con la marca del cuchillo de Herodías. La parte posterior de la "cabeza del Señor San Jehan" había quedado en Constantinopla. San Luis la adquirió a precio de oro para la Sainte Chapelle; era la pieza más preciosa del tesoro, después de las reliquias de la Pasión.
   Otra cabeza (de otro San Juan), encontrada en 1014 y conservada en un magnífico relicario, atraía a los peregrinos a San Juan de Angély, en Saintonge (Calvino se burla en su Tratado de las Reliquias: "Los de Amiens se jactan de tener el rostro y la máscara que muestran hay una marca de una cuchillada sobre el ojo que dicen que le asestó Herodías. Pero los de San Juan de Angély los contradicen y muestra la misma parte."). Santa Verónica habría aportado a Bazas una "mappula" con la cual habría secado la sangre del Precursor en la prisión.
   En España, la iglesia de San Isidoro de León se jactaba de poseer la mandíbula del Precursor.
   A causa de esta multiplicación, a finales de la Edad Media se contaba doce cabezas y sesenta dedos del Bautista, lo cual es evidentemente excesivo. Pero como sólo se presta a los ricos, se han atribuido al Bautista huesos que pertenecían a sus homónimos, tales como San Juan de Edesa.
LUGARES DE CULTO
   La popularidad de San Juan está probada no sólo por el número paradójico de sus reliquias que parece haber tenido, como el fénix, el privilegio de renacer de sus cenizas, sino además por la multitud de iglesias puestas bajo su advocación.
   Roma no le consagró menos de ocho, la más célebre de las cuales es San Juan de Letrán, madre de todas las iglesias, "omnium ecclesiarum mater et caput", fundada por Constantino, el primer emperador cristiano. En Italia era, además, patrón de Génova, de Florencia -que estampaba en sus florines la imagen de San Juan Bautista- y de Turín, que le dedicó su catedral.
   En Venecia, la iglesia de San Giovanni Decollato se llama en dialecto San Zan Degola.
   En Francia, le están dedicadas numerosas catedrales, especialmente la de Lyon, sede del Primado de las Galias. Además, era venerado en Perpiñán, que le dedicó dos iglesias: San Juan el Viejo y San Juan el Nuevo, en Bazas; San Juan de Angély en Saintonge; San Juan del Dedo en Bretaña, San Juan de Maurienne en el Delfinado y la abadía de San Juan de las Viñas en Soissons.
   A ello hay que agregar que los baptisterios que en otros tiempos se levantaban junto a las catedrales, estaban obligatoriamente consagrados al Bautista: tal es el caso del baptisterio San Juan de Poitiers; de San Giovanni in Fonte, en Ravena, y los baptisterios de Parma, Pisa y Florencia. En Francia se los llamaba San Juan de las Fuentes o San Juan el Redondo, a causa de su planta circular.
   Numerosas órdenes religiosas o militares se vindican de San Juan Bautista: Los caballeros de San Juan de Jerusalén expulsados a Rodas por la reconquista musulmana, que luego pasaran a Malta; los cartujos, cuya devoción se repartía entre San Juan, patrón de los ascetas y San Bruno, fundador (Claus Sluter lo ha representado en la portada de la Cartuja de Dijon como patrón de los Cartujos, protegiendo a Felipe el Atrevido. La cartuja del Valle de la Bendición, fundada por el papa Inocencio VI en Villeneuve de Aviñón, originalmente estaba consagrada a San Juan Bautista; por ello los frescos de la capilla ilustran escenas de su vida. En España, Fernando Gallego pintó para la Cartuja de Miraflores un ciclo de la historia del Bautista) de la orden.
   En 1310, en Haarlem, se fundó una Encomienda de la orden de San Juan. Para ella fue ejecutado el gran retablo de Geertgen Tot sint Jans, uno de cuyos paneles se encuentra en el Museo de Viena.
CULTO POPULAR
   Numerosos santos nunca han recibido más que un culto litúrgico y, por así decir, oficial, pero San Juan Bautista es, por el contrario, el tipo del santo popular.
   Los fuegos de San Juan, las hierbas de San Juan (las verbenas) son una herencia del paganismo que sobrevive en el folklore cristiano.
   Las corporaciones y las cofradías se disputaban el patronato de tan poderoso intercesor: por ello su imagen es tan frecuente en los báculos procesionales de las cofradías.
   San Juan Bautista era el patrón de los sastres porque se vistió a sí mismo en el desierto; de los peleteros, a causa de la túnica de pelo de camello; de los fabricantes de cinturones, zurradores y talabarteros porque llevaba cinturón de cuero; de los cardadores de lana porque tenía un cordero como atributo.
   En Florencia había adquirido la clientela del Arte di Calimala, es decir, del gremio de comerciantes de paño francés.
   En memoria del festín de Herodes, era venerado por los posaderos. La prisión le valió la clientela de los pajareros porque también él había sido metido en una jaula y su decapitación la de los cuchilleros y afiladores porque le habían cortado la cabeza.
   A causa de su prisión y decapitación también era el patrón de los prisioneros y condenados a muerte. Las cofradías de la Misericordia que se habían fijado como misión acompañar a los condenados al suplicio y sepultarlos, habían elegido como emblema la cabeza de San Juan en una bandeja. Por eso la capilla de los Penitentes Negros de Aviñón, adosada a la prisión, está dedicada a San Juan Bautista, y los bajorrelieves de la fachada representan a dos ángeles que llevan su cabeza en una bandeja.
   Sin embargo, a primera vista se explica difícilmente, que también sea el patrón de cantores y músicos. En este sentido, es necesario recordar que los nombres de las notas de la escala han sido tomadas por el monje benedictino Guido d'Arezzo de un himno en su honor: ut (luego do), re, mi, fa, sol, la son las sílabas iniciales de los versos donde se lo celebraba, y la nota si está compuesta por la S y la I de San Juan (Sancte Iohannes), invocada al final de la estrofa.
   Como todos los santos populares, el Bautista era también un santo curador.
   La cabeza de San Juan en una bandeja (Johannischüsse) era objeto de una particular devoción por parte de los fieles que sufrían de migraña o jaqueca: se les presentaba la bandeja de San Juan, y a veces incluso se les colocaba su cabeza de metal hueco para "aspirar" la enfermedad.
   En Amiens, la cabeza de San Juan curaba la epilepsia (se llamaba a la epilepsia el mal de San Juan). En San Juan de las Viñas de Soissons, a donde los pacientes acudían en peregrinación, se lo invocaba contra las enfermedades de garganta, las anginas y los ahogos.
   En el Tirol, los campesinos conseguían la curación de los dolores de cabeza dando tres vueltas en torno al altar con una "Johannisschüssel" (algarroba). Arrojada al agua, la cabeza de San Juan ayudaba a a encontrar los cuerpos de los ahogados.
   A causa del Bautismo en el Jordán, tradicionalmente se consideraba a San Juan protector de las fuentes.
   En Rusia, los popes recomendaban abstenerse de todo fruto o legumbre, pera o calabaza cuya forma pudiera recordar la de la cabeza humana en el día de la fiesta de la Decapitación del Prodromo.
   Si a todas esas creencias populares se suma el hecho de que los nombres de San Juan y Juana eran extremadamente usuales en todos los países y que su empleo hacía que quienes lo eligieran se hicieran pintar bajo la protección de su santo patrón, se explica fácilmente la profusión de imágenes de San Juan en el arte cristiano.
ICONOGRAFÍA
   Tipos. La mayoría de los santos no tienen más que un tipo iconográfico. A nadie se le ocurriría representar un San Pedro o un San Pablo niños. Pero San Juan Bautista aparece en el arte cristiano, por el contrario, con dos aspectos diferentes: como niño y como adulto, como compañero de juegos del Niño Jesús y con los rasgos de un predicador ascético. Desde este punto de vista puede compararse con David, representado ya como joven pastor vencedor de Goliat, ya como rey coronado tocando el arpa.
San Juanito
   Fue el Renacimiento italiano el que popularizó el tipo del bambino de cabellos rizados jugando respetuosamente con el Niño Jesús bajo la tierna vigilancia de la Madona.
   El tema del pequeño San Juan asociado con el Niño Jesús no tiene fundamentos alguno en la Biblia, porque si hay que creer en el testimonio de San Juan Evangelista (1: 31), el Bautista habría dicho al ver a Jesús avanzar hacia él para ser bautizado en las aguas del Jordán: "Yo no le conocía".
   Pero se explica sin dificultad el atractivo que un tema semejante debía ejercer sobre los pintores de la maternidad y de la infancia. Según Botticelli, fue Leonardo da Vinci quie en su Virgen de las Rocas ha ofrecido el modelo más perfecto de esas Sagradas Familias ampliadas que luego inspiraron a Rafael (bastará recordar la Madonna della Tenda en la Pinacoteca de Munich; la Virgen del vel o y ls Sagrada Familia de Francisco I, en el Museo del Louvre) y a Murillo tantas obras maestras de gracia conmovedora.
   Señalemos sólo que desde el punto de vista iconográfico ese tema se presta a las variaciones más delicadas: San Juanito es ya el compañero del Niño Jesús al que entrega su cordero, ya el adorador de Aquél a quién, a la sazón, confusamente, siente "mayor que él" ¡Pero cuántos matices entre la camaradería y la adoración!
   Aunque los dos niños hayan nacido con algunos meses de intervalo, la diferencia de edades está muy marcada: Juan aparece siempre muy claramente como el mayor.
   Los artistas florentinos del Quattrocento representaron a San Juan adolescente con los rasgos de un efebo imberbe de nerviosa elegancia (Donatello, Verrocchio) o de gracia andrógina (da Vinci).
   En el siglo XVII, Murillo lo transformó en muchacho andaluz.
   En el siglo XIX, los escultores franceses Paul Dubois y Dampt enriquecieron el tema.
San Juan adulto
   Por encantador que resulte el tipo pueril o juvenil del Giovannino italiano, San Juan aparece en el arte cristiano casi siempre con los rasgos de un asceta demacrado "alimentado con langostas y miel silvestre", predicando la penitencia en el desierto de Judea.
   El arte realista de finales de la Edad Media y del Renacimiento lo representa de buena gana como un faquir esquelético, uno yogui hindú o un beduino nómada macilento y quemado por el sol, de barba descuidada y cabellos hirsutos.
   No obstante, ese San Juan ascético de origen oriental estuvo precedido por representaciones de tipo pastoral o sacerdotal en las manifestaciones paleocristianas de Ravena.
   Vestimenta. Según los Evangelios de Mateo (3, 4) y de Marcos (1, 6), está vestido con una túnica corta (exomis). Pero su vestidura característica es un sayo de pelo de camello (trikhinon himation) ajustado en la cintura mediante un cinturón de cuero. (Joannes erat vestitus pilis cameli et zona pellicea circa lumbos ejus.) En el arte pictórico del siglo XV, la piel de la cabeza del camello pende entre sus piernas. La piel manchada de un tigre que viste en un mosaico bizantino de Parenzo, en Istria, es una excepción. El sayo tejido con pelo de camello se reemplazó en Occidente con una piel de oveja o de cabra que le deja los brazos, las piernas y hasta una parte del torso desnudos. El palio púrpura que tiene encima en la escena de la intercesión del Juicio Final, alude a su martirio.
   Atributos. En el arte bizantino, está representado como un ángel con grandes alas (alígero). Esta concepción del Prodromo alado se remonta a una profecía de Malaquías (3:1): "He aquí que envío a mi mensajero para preparar mi camino, el ángel de la Alianza que deseáis." En el principio del Evangelio de San Marcos (1:2), se lo califica de mensajero celestial; no es otra cosa que la traducción literal de las palabras de Cristo que lo glorifica como "el igual de un ángel".
   En su mano, como los santos "cefalóforos", tiene una bandeja con su cabeza cortada: con frecuencia esa bandeja es reemplazada por un cáliz donde reposa como una hostia viva el Niño Jesús desnudo.
   Sus atributos son muy diferentes en el arte de Occidente. El más frecuente es el cordero cruciforme que presenta en un tondo, en un pliegue de su manto, apoyado sobre un libro o derramando su sangre en un cáliz, a sus pies. Ese símbolo es el que conviene más a un Precursor, puesto que saluda a Jesús diciendo: "He aquí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo."
   Con frecuencia tiene una cruz de cañas en la que una filacteria lleva la inscripción: Ecce Agnus Dei. Un panal de miel alude a su alimento en el desierto.
   Por el índice elevado expresa, como el arcángel Gabriel, su misión de Anunciador (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
         Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Sala municipal de exposiciones "El Bailío" - Centro de Visitantes de la Ruta de la Orden de San Juan de Malta, en Lora del Río (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la localidad de Lora del Río (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

domingo, 15 de marzo de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, en la visita cultural a Lora del Río (Sevilla), organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Burguillos (Sevilla)

     Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de la visita organizada para la Concejalía de Cultura del Excmo. Ayto. de Burguillos, con vecinos de la localidad, organizamos la visita a Lora del Río, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     La visita se inició en la Ermita de Nuestro Padre Jesús, donde contemplamos su impresionante arquitectura y decoración rococó a base de yeserías, desde la que nos adentramos en el casco histórico de Lora del Río, pasando sucesivamente por la Casa de las Columnas (Casa de la Virgen), Convento de la Inmaculada Concepción, Ermita de Santa Ana (Biblioteca), Ayuntamiento, Casa de los Leones, e Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, donde contemplamos asimismo su interior de raigambre mudéjar. 
     Se dio tiempo libre para la comida, que transcurrió en la Feria de la Tapa, y posteriormente poner rumbo de vuelta a Burguillos.
     Os dejamos una serie de fotografías de dicha experiencia, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.










Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 1 de mayo de 2025

El Edificio Ramón y Cajal - Auditorio Municipal - Escuela de Música, de Aurelio Gómez Millán, en Lora del Río (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Edificio Ramón y Cajal - Auditorio Municipal - Escuela de Música, de Aurelio Gómez Millán, en Lora del Río (Sevilla).
   Hoy, 1 de mayo, es el aniversario del nacimiento (1 de mayo de 1852) de Santiago Ramón y Cajal, personaje que le da nombre al edificio reseñado.
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Edificio Ramón y Cajal - Auditorio Municipal - Escuela de Música, de Aurelio Gómez Millán, en Lora del Río (Sevilla).
     El edificio Ramón y Cajal - Auditorio Municipal - Escuela de Música, se encuentra en la calle Ramón y Cajal, 11; en Lora del Río (Sevilla).
     Construido como Grupo Escolar en 1927 por el arquitecto Aurelio Gómez Millán. De estructura simétrica, con pabellón central y arcos de medio punto, en sus dos plantas, amplios ventanales enmarcados por rectángulos y divididos por una triple arquería sobre pilastras. Pináculos rematados por jarrones cerámicos completan la parte superior. Posee, en la parte central del piso bajo, un hermosísimo azulejo de la Virgen de Setefilla, enmarcado sobre dos pilastras que sostienen un arco de medio punto moldurado y con alfiz.
     De principios del siglo XX, este edificio de estilo regionalista sevillano, sigue siendo centro educativo sede de la Escuela y Banda Municipal de Música y en su patio alberga la construcción del Auditorio Municipal (Ayuntamiento de Lora del Río).
Conozcamos mejor la Biografía de Ramón y Cajal, personaje que le da nombre al edificio reseñado;
     Santiago Ramón y Cajal, (Petilla de Aragón, Navarra, 1 de mayo de 1852 – Madrid, 17 de octubre de 1934). Médico dedicado a la investigación histológica del sistema nervioso.
     Hijo de un cirujano rural que con grandes esfuerzos llegó a conseguir el título de médico, la niñez de Cajal discurrió con penalidades en una serie de pequeñas poblaciones del Alto Aragón. Tras cursar el bachillerato en Jaca y Huesca, estudió en una modesta “Escuela de Medicina” fundada por la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Zaragoza al amparo del extremado liberalismo docente implantado por la revolución democrática de 1868. Poco después de obtener el título de licenciado (1873), ganó unas oposiciones a médico militar. Estuvo ocho meses en el ejército que operaba en Cataluña contra los carlistas y, a continuación, fue trasladado a Cuba. Allí participó en la guerra colonial hasta su regreso a la Península, a mediados de 1875.
     Recuperado del paludismo que había contraído en Cuba, la influencia de su padre, que le había ya, prácticamente, obligado a convertirse en médico, pesó también en su decisión de dedicarse a la docencia universitaria de la anatomía. En junio de 1877, cuando se examinó en Madrid de las asignaturas de doctorado, se relacionó por vez primera con los grupos españoles que cultivaban la histología, a través de Aureliano Maestre de San Juan y su ayudante en la Cátedra, Leopoldo López García. No se redujo a pasar el correspondiente examen, sino que inició con él una relación que pesó de modo decisivo en la fase inicial de su trayectoria científica. Estuvo en el laboratorio histológico de la Facultad, donde pudo ver por vez primera preparaciones histológicas, y el propio Maestre apadrinó su ejercicio del doctorado, para el que redactó una tesis sobre la Patogenia de la inflamación.
     Le orientó después durante sus primeros años de dedicación a la histología, en los que siguió fielmente los planteamientos de Maestre. En sus memorias, Cajal le dedicó un emocionado recuerdo: “El buenísimo de don Aureliano, a quien tanto venerábamos sus discípulos [...] Fue el doctor Maestre un excelente profesor que sabía comunicar sus entusiasmos a quienes le rodeaban. Yo le debo favores inolvidables. Tras haberme apadrinado en la ceremonia de la investidura de doctor, me animó insistentemente durante mis ensayos de investigador, fortaleciendo mi confianza en las propias fuerzas. Las cartas con las que acusaba recibo de mis publicaciones constituían para mí tónico moral de primer orden”.
     En la primavera de 1878, Cajal se presentó a unas oposiciones a Cátedras de Anatomía. Solamente obtuvo un voto, aunque resulta muy significativo que procediera de Rafael Martínez Molina, fundador del Instituto Biológico y uno de los adelantados de la medicina experimental en España. Volvió a fracasar en unas nuevas oposiciones a comienzos de 1880, pero finalmente, en diciembre de 1883, ganó una de las Cátedras de Anatomía de la Facultad de Medicina de Valencia. La memoria que redactó con este motivo, con el título reglamentario de Concepto, método y programa de anatomía descriptiva y general, es una fuente indispensable para conocer las ideas científicas generales que le sirvieron de base para iniciar su obra, así como la forma en la que al principio dependió de los anatomistas e histólogos españoles de las generaciones anteriores a la suya. Refleja que era ya entonces consciente de las limitadas posibilidades científicas que ofrecía la anatomía descriptiva y que, sobre unos presupuestos epistemológicos todavía imprecisos y titubeantes, había descubierto los objetivos de otras vertientes más ambiciosas de la morfología.
     El conocimiento del evolucionismo y de los estudios comparados había contribuido a modificar su mentalidad, pero su interés estaba ya plenamente centrado en la histología. Su postura de fiel seguidor de la obra de Maestre de San Juan, que aparece en este texto, quedó superada tras su incorporación al ambiente de la Facultad valenciana, entonces plenamente dominado por tempranos seguidores de la morfología darwinista, encabezados por Peregrín Casanova, o de la histopatología, la fisiopatología experimental y la microbiología, como el farmacólogo Amalio Gimeno, los clínicos José Crous, Julio Magraner y Francisco Moliner, el cirujano Enrique Ferrer Viñerta, los tocoginecólogos Francisco de Paula Campá y Manuel Candela y el higienista Constantino Gómez Reig. Los cuatro años que residió en Valencia corresponden, por ello, al punto de partida de su obra de investigador.
     Cajal se sintió atraído por la psicoterapia hipnótica y sugestiva, la anatomía comparada desde la perspectiva filogenética propia del evolucionismo darwinista y, sobre todo, por la bacteriología, con motivo de la epidemia colérica que padeció la ciudad en 1885 y la aplicación de la vacuna descubierta por Jaime Ferrán, a quien le unía entonces una sincera amistad, aunque disintiera de algunos de sus puntos de vista. No suele tenerse en cuenta que el duro enfrentamiento que los distanció durante casi el resto de sus vidas, se produjo más tarde, cuando ambos residían en Barcelona.
     A pesar de todos estos intereses, Cajal acabó dedicándose con continuidad a la histología. Para tener idea de las condiciones en las que acometió la verificación sistemática de los saberes de la disciplina resulta inapreciable una carta que escribió el 1 de enero de 1885 a Antonio Vicent, jesuita valenciano generalmente recordado como personalidad del obrerismo católico, pero que fue también un notable biólogo que figuró entre los primeros discípulos que Cajal tuvo en Valencia. Le escribió esta carta cuando Vicent se encontraba en Lovaina, estudiando junto al citólogo Jean Baptiste Carnoy, uno de los principales defensores de la teoría reticular del protoplasma. Le habló en ella de las observaciones micrográficas que estaba realizando para su Manual de Histología, en especial de las relativas al núcleo y la membrana celulares y al tejido muscular. La aparición del Manual de Histología en ocho fascículos desde 1884 a 1888 permitió que su contenido fuera reflejando el profundo cambio que la preparación científica de Cajal experimentó a lo largo del lustro. En el primero, la orientación dominante era todavía la procedente de Maestre de San Juan y de la escuela parisina de Ranvier, aunque ya tenían cierto peso las aportaciones alemanas. Éstas fueron creciendo en importancia a partir de los capítulos sobre citología, que estaban principalmente fundamentados en la obra de Walter Flemming. En los dos últimos fascículos, dedicados, entre otros temas, al sistema nervioso, expuso ya sus primeros hallazgos importantes de investigador original. Algunas de las observaciones que hizo con motivo de la redacción de su Manual fueron expuestas por Cajal en una serie de siete “notas de laboratorio” aparecidas en 1886 y 1887 en revistas médicas valencianas. Se refieren a detalles concretos de los tejidos epitelial, cartilaginoso, óseo y muscular y, en su mayor parte, responden a un enfoque anatómico comparado. Las traducciones francesas de tres de ellas, relativas a las células epiteliales de algunas mucosas y a las fibras musculares de las patas y alas de los insectos, fueron los primeros trabajos que publicó en el extranjero. Aparecieron en 1886 y 1888 en la revista que dirigía Wilhelm Krause, director del Instituto Anatómico de Göttingen e importante histólogo.
     Tras estos trabajos, Cajal encontró el camino que conduciría a su gran obra científica. En 1887 fue nombrado miembro de un tribunal de oposiciones a Cátedra y residió unos días en Madrid, que aprovechó para visitar los principales laboratorios micrográficos allí existentes. Estuvo, por supuesto, en el de la Facultad de Medicina, con Leopoldo López García y el propio Aureliano Maestre de San Juan, a quien pocos meses después dejaría ciego un desgraciado accidente de laboratorio. También fue al laboratorio de Federico Rubio e, incluso, al instalado en el Museo de Historia Natural bajo la dirección del biólogo Ignacio Bolívar. No obstante, la visita que influyó decisivamente en su trayectoria científica, decidiéndole a consagrarse a la investigación histológica del sistema nervioso, fue la que realizó al laboratorio de Luis Simarro.
     “Debo a L. Simarro, el afamado psiquiatra y neurólogo de Valencia —afirmó luego en sus memorias— el inolvidable favor de haberme mostrado las primeras buenas preparaciones con el proceder del cromato de plata, y de haber llamado la atención sobre la excepcional importancia del libro del sabio italiano, consagrado a la inquisición de la fina estructura de la sustancia gris. Merece contarse el hecho, porque sobre haber tenido importancia decisiva en mi carrera, demuestra una vez más la potencia vivificante y dinamógena de las cosas vistas”. Cajal se refería, por supuesto, al profesor de Pavía Camillo Golgi, a su tratado Sulla fina anatomia degli organi centrali del sistema nervoso (1886) y a su método de impregnación cromoargéntica, primera técnica que permitía teñir de modo preciso y selectivo las células nerviosas y sus prolongaciones. “A mi regreso a Valencia —continúa diciendo en sus Recuerdos—decidí emplear en grande escala el método de Golgi y estudiarlo con toda la paciencia de que soy capaz. Innumerables probaturas, hechas por Bartual y por mí, en muchos centros nerviosos y especies animales, nos convencieron de que el nuevo recurso analítico tenía ante sí brillante porvenir”. Estos ensayos con su discípulo Juan Bartual Moret —que luego sería el primer catedrático de Histología de la Universidad de Valencia— quedaron interrumpidos por su traslado a finales de aquel mismo año a Barcelona.
     Simarro fue el segundo y principal maestro de Cajal, ya que siguió en continua relación con él, a pesar de la tensión circunstancial que se produjo entre ambos con motivo de las oposiciones de 1892 a la Cátedra de Histología de Madrid. Le comunicó regularmente el resultado de sus trabajos, que volvieron a influir decisivamente en la obra de Cajal durante los años de transición del siglo XIX al XX, cuando se planteó la necesidad de conocer la estructura interna de las células nerviosas.
     En el mismo año 1877, la histología pasó del doctorado a la licenciatura. De forma inmediata, se dotó la Cátedra de la disciplina en la Facultad de Medicina de Barcelona, a la que se trasladó Cajal el mes de noviembre. La ocupó hasta 1892, fecha en la que ganó las recién citadas oposiciones a la Cátedra de Madrid, que había quedado vacante tras el fallecimiento de Maestre de San Juan. De ella fue titular hasta su jubilación, aunque las condiciones de su trabajo cambiaron notablemente cuando en 1901 se encargó de la dirección del Laboratorio de Investigaciones Biológicas, fundado por el peso que tuvieron los premios y distinciones internacionales concedidos a sus contribuciones científicas, que culminaron poco después con la concesión del premio Nobel conjuntamente con Golgi (1906).
     En Barcelona, Cajal convirtió el método de Golgi en la primera arma técnica de su obra neurohistológica, sobre todo después de introducir la modificación que denominó “proceder de doble impregnación”, que permitía obtener mejores tinciones. Por otra parte, consideró como “resorte principal” de sus espectaculares descubrimientos la utilización del método ontogénico, es decir, el estudio de los centros nerviosos de embriones de aves y mamíferos, en lugar de comenzar con los animales adultos, como hasta entonces se había hecho. Sobre estas bases, se dedicó a la investigación, “no ya con ahinco, sino con furia”. Su actividad científica durante 1888 y 1889 fue tan intensa que, para dar a conocer sus trabajos, aparte de enviar artículos a diferentes publicaciones españolas y extranjeras, tuvo que editar a su costa una Revista Trimestral de Histología Normal y Patológica, de la que solamente aparecieron tres números. Sin embargo, los diez trabajos que publicó en ella abrieron una nueva etapa en el conocimiento de la estructura del sistema nervioso.
     Las investigaciones de Cajal, primero en el cerebelo y a continuación en la retina, la médula espinal y otros territorios, demostraron con datos inequívocos la individualidad de las células nerviosas y la terminación por contacto de sus prolongaciones, desmintiendo de modo terminante la teoría reticular entonces dominante, de la que era seguidor el propio Golgi. Inmediatamente se preocupó de difundir internacionalmente sus hallazgos mediante artículos en revistas extranjeras y, ante la decepcionante acogida que tuvieron, hizo un gran esfuerzo económico para presentarlos en el congreso que la Sociedad Anatómica Alemana celebró en Berlín en octubre de 1889. Allí consiguió convencer con sus preparaciones a Albert von Kölliker, máxima autoridad en el terreno histológico, quien tras realizar trabajos de confirmación, respaldó de modo terminante sus aportaciones. Poco después, casi todos los principales neurohistólogos europeos las asimilaron también y aceptaron la nueva concepción de la estructura del sistema nervioso.
     Aparte de proseguir la investigación histológica de diversos territorios nerviosos, Cajal formuló el principio de la “polarización dinámica” de las neuronas, según el cual el impulso nervioso se propaga desde las dendritas al cuerpo celular y desde éste al axón. Lo presentó al Primer Congreso Médico-Farmacéutico Regional celebrado en Valencia en julio de dicho año con el título de Comunicación acerca de la significación fisiológica de las expansiones protoplasmáticas y nerviosas de las células de la sustancia gris y es actualmente considerado un texto clásico crucial de las neurociencias contemporáneas. En marzo del año siguiente ofreció, en una serie de conferencias pronunciadas en la Academia de Ciencias Médicas de Barcelona, una síntesis bajo el título general de Nuevo Concepto de la histología de los centros nerviosos. Su texto fue publicado en varios números de la Revista de Ciencias Médicas de Barcelona y casi inmediatamente se editó una traducción alemana y otra francesa.
     Ya en Madrid, Cajal inició el año 1897 la publicación, por una parte, de la Revista Trimestral Micrográfica y, por otra, del gran tratado Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados. La primera se convirtió desde entonces en el principal medio que fue dando a conocer su labor de investigación personal y la de su escuela. Apareció hasta 1901, fecha en la que fue continuada por Trabajos del Laboratorio de Investigaciones Biológicas, que se editó con presupuesto oficial a partir de la fundación del centro de este nombre. La Textura del sistema nervioso, que se publicó por fascículos desde 1897 a 1904, fue su libro más importante, “mi obra magna”, según expresión del propio Cajal. Poco después comenzó a publicarse en París la traducción francesa, con el título de Histologie du sytème nerveux de l’homme et des vertebrés (1909-1911). Se trataba de un texto “revisado y puesto al día por el autor”, debido principalmente a la aparición durante el tiempo transcurrido de los llamados métodos de tinción neurofibrilares.
     En la transición del siglo XIX al XX había pasado a primer plano el conocimiento de la estructura interna de las células nerviosas, porque se criticó la teoría de la neurona, reformulando la reticular sobre el supuesto de que las neurofibrillas existentes en su interior formaban una red continua. Ante la necesidad de nuevas técnicas que las tiñeran, Cajal volvió a apoyarse en el magisterio de Simarro. En el trabajo Estructura del protoplasma nervioso (1896) recurrió a las “investigaciones de Simarro, [que] son tanto más interesantes, cuanto que han sido hechas en estado fresco a favor de un método especial de aplicación del azul de metileno”.
     Un año después, comunicó al neurohistólogo sueco Gustaf Retzius que estaba utilizando otro “método especial” de Simarro, consistente en la “coloración por el ácido ósmico y el ácido pirogálico”. No obstante, el problema se solucionó con un tercero, el “proceder fotográfico” ideado por Simarro, que éste dio a conocer en 1900 en la revista del propio Cajal y que demostró el mes de abril de 1903 en el XIX Congreso Internacional de Medicina celebrado en Madrid. Cajal introdujo una modificación de dicha técnica, el célebre método del nitrato de plata reducido, que utilizó sistemáticamente, logrando mostrar la disposición neurofibrilar en el interior de las células nerviosas, así como desmentir las críticas que, basándose en ella, se habían hecho a la teoría de la neurona. Durante el trienio 1905-1907, Cajal estudió la regeneración y la degeneración de los nervios y de las vías nerviosas centrales. Entre otros hallazgos, demostró que las nuevas fibras aparecidas en el cabo periférico de un nervio cortado son brotes axónicos del cabo central. A partir de 1907, aplicó la misma técnica de tinción a investigaciones comparadas de la textura del cerebro, del bulbo raquídeo y del origen de los nervios motores y sensoriales, así como al análisis de la estructura del núcleo neuronal.
     Dos innovaciones técnicas abrieron la última etapa de la trayectoria científica de Cajal; sus métodos del formol-urano y del sublimado-oro (1912-1914). Con el primero consiguió estudiar el aparato endoneuronal de Golgi. Con el segundo, impregnar la neuroglia de tipo protoplasmático, lo que influyó en las investigaciones que sobre la glioarquitectonia realizó después Nicolás Achúcarro, también discípulo de Simarro.
     Aunque su temprana muerte en 1916 le impidió desarrollarlas, fueron continuadas por Pío del Río- Hortega, que ideó el método del carbonato argéntico (1917), decisivo para su descubrimiento de la microglía (1919), internacionalmente denominada “células de Hortega”, y más tarde de la oligodendroglía (1921). La importancia de esta contribución, junto a la avanzada edad de Cajal y la personalidad de Río Hortega, fueron las principales circunstancias que condicionaron el choque entre ambos en octubre de 1920, que había sido interpretado de forma arbitraria en los estudios sobre ambos hasta que la publicación de su correspondencia y el detenido análisis de sus publicaciones en dicho momento nos ha permitido conocerlo con precisión.
     Como testamento científico de Cajal puede considerarse el capítulo sobre la teoría de la neurona para un volumen, dirigido por Oswald Bumke y Otfrid Foerster, del gran Handbuch der Neurologie, que apareció después de su muerte. El retraso motivó que publicara antes el original castellano en la revista Archivos de Neurobiología, con el título de “¿Neuronismo o reticularismo? Las pruebas objetivas de la unidad anatómica de las células nerviosas” (1933).
     Cajal fundó una importante escuela que realizó trabajos de gran relieve sobre diversos capítulos de la histología del sistema nervioso. Sus principales discípulos directos fueron Jorge Francisco Tello, Domingo Sánchez Sánchez, Fernando de Castro y Rafael Lorente de No. Influyó también en Achúcarro y en Río Hortega, a pesar del enfrentamiento recién citado.
     La repercusión internacional de su obra, que fue extraordinaria en su época, continúa en buena parte vigente, lo que no sólo se refleja en las numerosas reediciones de obras suyas en diversos idiomas, sino en las elevadísimas cifras de citas que continúa recibiendo en las publicaciones actuales sobre neurociencias y disciplinas afines.
     La vida y la obra de Cajal tienen otros aspectos que no pueden ser resumidos aquí. El interés de sus escritos literarios y ensayísticos reside casi exclusivamente en la personalidad del autor. El más notable es, sin duda, la autobiografía Recuerdos de mi vida (1901- 1917). La fotografía fue una afición desde los años jóvenes a la que dedicó varias publicaciones, entre ellas, el libro La fotografía de los colores (1912). Mayor importancia tiene su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias (1897), reeditado después con ampliaciones con el título Reglas y consejos sobre investigación biológica, que asocia una epistemología básicamente positivista con un nacionalismo voluntarista y apasionado. Y, en fin, profeta en su tierra, Santiago Ramón y Cajal tuvo un reconocimiento final en el centenario de su nacimiento al ser agraciado a título póstumo con la merced de marqués de Ramón y Cajal por el entonces Jefe del Estado, Francisco Franco Bahamonde, sucediendo enseguida en el mismo su hija María Ramón y Cajal Cornejo (José María López Piñero, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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jueves, 13 de marzo de 2025

El Alfar de Antonio Monje Cintas, en Lora del Río (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Alfar de Antonio Monje Cintas, en Lora del Río (Sevilla).
     El alfar cuenta con pilas, tornos, vivienda, patio con horno y almacén. Aquí se mezclan las tradiciones del barro de Salvatierra de los Barros  (Badajoz) y Lora del Rio. El alfar se ubica en la periferia de la localidad y en dirección a La Campana. Tal como se entra, a la derecha del inmueble se localiza una sala, almacén-venta de piezas con una televisión y mesa para descanso del artesano; junto a ésta y ya en el  patio, se ubica el horno, de grandes dimensiones y con escalera; atravesando este patio, en que se puede observar también piezas para venta, entramos en "la sala de modelado y secado"  donde están los tornos, la pila, la losa de empellar, la amasador y empelladora eléctrica. Subiendo unos escalones accedemos al "porche"  donde se sitúan las estanterías para orear y la pizarra del periodo en que esta sala del taller se destinó a enseñanza del oficio a los alumnos de la escuela taller de restauración. Perpendicular a la sala de modelado se localiza la sala de almacén. 
     La pila presenta una construcción de forma rectangular con unas dimensiones aproximadas de 1.5 m x 1 m de profundidad. Está construida con ladrillo o mampostería y recubierta exterior e interiormente de cemento. Su uso es para mezclar el barro con el agua. Ha sido construida por el mismo alfarero.      
     La losa para hacer pellas es plana con su cara externa redondeada, adosada a una pared y sostenida por dos muretes; sin uso actual,  ha sido sustituida por una amasadora y pelladora eléctrica.  
     El horno presenta una forma tronco-piramidal con cúpula interior de media naranja con "amofré" en el centro, cuatro "gateras" y resto de orificios denominados "agujeros". Tiene una escalera de acceso a la parte superior. Toda la construcción es de ladrillo refractario y está revocada interiormente con arcilla. Es de reciente construcción.
     La caldera está excavada a partir del nivel del suelo. La puerta de la cámara, por donde entra las piezas se sitúa a nivel del suelo, utilizándose una rampa para facilitar el traslado de las misma hasta el interior del horno. El paso de la caldera a la cámara se realiza a través de una serie de arcos de medio punto, entre arco y arco se sitúa los zabaletes, pequeños travesaños de ladrillos que forman un enrejillado más tupido  y que constituyen el suelo de la cámara.
     Se han utilizado los dos tipo de torno: el  hundido y el elevado. El hundido, de clara filiación árabe, ha desaparecido, ya que es incómodo para el trabajo en solitario del alfarero puesto que entorpece su movilidad; se adecuaba perfectamente al tipo de producción de grandes lebrillos más fácilmente transportables desde esta altura, y en la que además participaba siempre más de un operario. El elevado es el utilizado en la actualidad y se puede observar los dos tipos del mismo, tanto el de mampostería corrida como el de mesa.
     El torno fabricado tradicionalmente de madera de pino, excepto el trompillo que era de madera de encina; la concavidad sobre la que gira es de mampostería. El eje es de hierro y la mesa de madera. (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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domingo, 8 de diciembre de 2024

Procesiones de hoy, domingo 8 de diciembre

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 8 de diciembre, en Sevilla
     Hoy, sábado 8 de diciembre, tienen lugar las procesiones de traslado, y de clausura, con motivo del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, desde sus sedes canónicas hacia la Catedral de Santa María de la Sede, y desde esta al recorrido oficial, y posterior regreso a los templos de las Hermandades siguientes: 

TRASLADOS:

     Hdad. de La Macarena (María Santísima de la Esperanza): La Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora del Santo Rosario, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena; es ésta una corporación fundada en 1595 y con residencia canónica en la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena, del sevillano barrio de San Gil, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, obra de Felipe de Morales en 1654; María Santísima de la Esperanza, es una obra anónima del siglo XVII; y Nuestra Señora del Santo Rosario, obra atribuida a Roque de Balduque en 1556 aunque muy reformada en el siglo XVIII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Macarena: www.hermandaddelamacarena.es

     Hdad. del Gran Poder (Nuestro Padre Jesús del Gran Poder): La Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso; es ésta una corporación fundada en 1431 y con residencia canónica en la Basílica Menor de Jesús del Gran Poder, del sevillano barrio de San Lorenzo, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, obra de Juan de Mesa en 1620; María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, obra anónima tallada en 1798, acompañada de San Juan Evangelista, obra de Juan de Mesa en 1620; Beato Diego José de Cádiz, talla de Antonio Castillo Lastrucci en 1967; Beato Marcelo Spínola y Maestre, obra de José Antonio Navarro Arteaga en 2003; busto de Dolorosa, talla anónima granadina del siglo XVIII; y Niño Jesús, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1967. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Gran Poder: www.gran-poder.es
 

PROCESIÓN DE CLAUSURA

     El Cabildo de la Catedral y la Asoc. de la Virgen de los Reyes: La Asociación de Fieles de Nuestra Señora de los Reyes y San Fernando; es ésta una corporación fundada en 1905, con sede canónica en la capilla real de la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Santa María de la Sede, siendo la encargada de velar por la magnificencia de los cultos en honor de la Virgen de los Reyes.
Enlace a la web oficial de la Asociación de fieles de la Virgen de los Reyes: www.virgendelosreyesysanfernando.com

     Hdad. del Gran Poder (Nuestro Padre Jesús del Gran Poder): La Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso; es ésta una corporación fundada en 1431 y con residencia canónica en la Basílica Menor de Jesús del Gran Poder, del sevillano barrio de San Lorenzo, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, obra de Juan de Mesa en 1620; María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, obra anónima tallada en 1798, acompañada de San Juan Evangelista, obra de Juan de Mesa en 1620; Beato Diego José de Cádiz, talla de Antonio Castillo Lastrucci en 1967; Beato Marcelo Spínola y Maestre, obra de José Antonio Navarro Arteaga en 2003; busto de Dolorosa, talla anónima granadina del siglo XVIII; y Niño Jesús, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1967. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Gran Poder: www.gran-poder.es
     
     Hdad. de Setefilla, Lora del Río (Sevilla): La Hermandad Mayor de Nuestra Señora de Setefilla; es ésta una corporación cuyos datos más antiguos se remontan a mediados del siglo XVI, con sede canónica en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, así como en el Santuario de la Virgen de Setefilla, en Lora del Río (Sevilla), siendo su imagen titular Nuestra Señora de Setefilla, talla de Sánchez Cid, en 1938, replicando la original gótica, perdida en los sucesos de 1936.
Enlace a la página web oficial de la Hermandad de Setefilla: www.virgendesetefilla.com


     Hdad. de Valme, Dos Hermanas (Sevilla): La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de Valme Coronada y San Fernando; es ésta una corporación cuyos datos más antiguos se remontan a 1628, con sede canónica en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, en Dos Hermanas (Sevilla), siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora de Valme, talla anónima góticas, de las denominadas "fernandinas", por su vinculación al rey Fernando III; y San Fernando, talla de Vicente Tena, en 1895.
Enlace a la página web oficial de la Hermandad de Valme: www.hermandaddevalme.es

     
     Hdad. de Consolación, Utrera (Sevilla): La Hermandad de Nuestra Señora de Consolación Coronada; es ésta una corporación fundada en 1649, con sede canónica en el Santuario de Nuestra Señora de Consolación, en Utrera (Sevilla), siendo su imagen titulares Nuestra Señora de Consolación, talla sedente tardobizantina, de finales del siglo XV.
Enlace a la página web oficial de la Hermandad de Consolación: www.consolaciondeutrera.org


     Hdad. del Cachorro (Santísimo Cristo de la Expiración): La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Madre y Señora del Patrocinio en su Dolor y Gloria; es ésta una corporación fundada en 1689 y  con  sede  canónica  en  la  Basílica  del  Santísimo  Cristo  de  la  Expiración, del sevillano barrio de Triana, siendo sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de la Expiración, realizado por Francisco Antonio Gijón en 1682; Nuestra Madre y Señora del Patrocinio Dolorosa, obra de Luis Álvarez Duarte en 1973, y Nuestra Madre y Señora del Patrocinio Gloriosa, talla anónima del siglo XVII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Cachorro: www.hermandaddelcachorro.org 

    

     Hdad. de La Esperanza de Triana (Nuestra Señora de la Esperanza): La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Sacramento, de la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María, Santísimo Cristo de las Tres Caídas, Nuestra Señora de la Esperanza y San Juan Evangelista; es ésta una corporación fundada en 1418, con sede canónica en la Capilla de Los Marineros y la Real parroquial de Señora Santa Ana, del sevillano barrio de Triana, siendo sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de las Tres Caídas, obra atribuida a Marcos Cabrera en torno a 1607; Nuestra Señora de la Esperanza, obra anónima del siglo XVII, remodelada por Juan de Astorga y posteriormente por Antonio Castillo Lastrucci en 1929, la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María, obra de Miguel Franco en 1710; San Juan Evangelista, obra de Luis Álvarez Duarte en 1967; y la Sagrada Custodia, obra de Andrés y Antonio Osorio en 1726.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Esperanza de Triana: www.esperanza-de-triana.es

     Hdad. de La Macarena (María Santísima de la Esperanza): La Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora del Santo Rosario, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena; es ésta una corporación fundada en 1595 y con residencia canónica en la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena, del sevillano barrio de San Gil, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, obra de Felipe de Morales en 1654; María Santísima de la Esperanza, es una obra anónima del siglo XVII; y Nuestra Señora del Santo Rosario, obra atribuida a Roque de Balduque en 1556 aunque muy reformada en el siglo XVIII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Macarena: www.hermandaddelamacarena.es

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