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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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miércoles, 23 de julio de 2025

Los principales monumentos (Santuario de San Juan de Ávila, Castillo del Gran Capitán, Iglesia de Santiago, Casa del Inca Garcilaso de la Vega, Casa de San Juan de Ávila, Palacio de los Duques de Medinaceli, Casa de Don Diego de Alvear, La Tercia, Ermita de la Rosa, Ermita de San José, Arco de San Lorenzo, y Bodegas Cruz Conde) de la localidad de Montilla (y III), en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Santuario de San Juan de Ávila, Castillo del Gran Capitán, Iglesia de Santiago, Casa del Inca Garcilaso de la Vega, Casa de San Juan de Ávila, Palacio de los Duques de Medinaceli, Casa de Don Diego de Alvear, La Tercia, Ermita de la Rosa, Ermita de San José, Arco de San Lorenzo, y Bodegas Cruz Conde) de la localidad de Montilla (y III), en la provincia de Córdoba.


Santuario de San Juan de Ávila (La Encarnación).-

     Esta iglesia perteneció al Colegio de la Com­pañía de Jesús, fundado en esta villa al mediar el XVI. El templo que hoy se ve es el fruto de la ampliación del edificio, hecha en el siglo XVIII. Se reformó de nuevo en el siglo XX, abriéndose al culto en 1944. Se ha renovado en 2005. La planta sigue el modelo jesuítico de nave con capillas intercomunicadas y tribunas sobre ellas, crucero que no se acusa al exterior, y testero plano. El retablo mayor se hizo en los talleres Granda de Madrid en 1949 y guarda el relicario de San Juan de Ávila. En los pilares del crucero hay esculturas de San Francisco Javier y San Ignacio, de estética granadina, del siglo XVII.
     El brazo izquierdo tiene de interés dos lienzos del XVII, con la Coronación de Espinas y Noli me tangere, y el de la Inmaculada, de hacia 1800, que se atribuye a Vicente López. En el brazo derecho hay un retablo de segundo cuarto del XVIII, con la imagen de la Inmaculada y santos jesuitas. Destaca también una imagen de San José, de mediados del XVIII. Entre las buenas pinturas que el templo conserva, pueden mencionarse la Virgen de la Paz, del XVI, un Santo dominico, del XVII, el bello Ángel de la guarda, de un seguidor de Valdés Leal de segunda mitad del XVII, y, por su valor iconográfico, el Bautismo de la Virgen, de fines del XVII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La planta sigue el modelo jesuítico, rectangular con capillas intercomunicadas y tribunas sobre ellas, crucero que no se acusa al exterior y testero plano. Tiene traza neoclásica con fachada esbelta con tres puertas recercadas de ladrillo y pilastras verticales y cornisa con frontón triangular con dos torres rematadas con cornisa en el interior. Destacan retablos e imaginería barroca. 
     Para sustituir la primitiva iglesia, la construida en el siglo XVI, se decidió en el siglo XVIII montar otra mayor que pudiera albergar a fieles y colegiales. Su construcción comenzó en 1726.
     Las obras quedaron sin finalizar, siendo ocupada por los franciscanos, que continuaron con las obras de la iglesia, paralizadas con la exclaustración de 1835. El templo fue concluido en 1944.  Se ha renovado en 2005 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Castillo Gran Capitán/Alhori Ducal.-
     Hoy sería el monumento más importante de la población de no haber sido demolido. Los cronistas locales mencionan la existencia de treinta torres que el Catálogo Artístico y Monumental de la provincia de Córdoba incluye dentro de ellas a las de la cerca de la villa, y relatan sobre su capacidad y lujo. De esta fortaleza por el Norte y oeste aún se conservan algunas torres redondas de argamasa que rodean el edificio de los graneros. 
     En los planos de construcción de estos graneros, realizados por Juan Antonio Camacho, que se conservan en el Archivo de Medinaceli de Sevilla, se mencionan que fueron construidos sobre las ruinas del castillo siguiendo su perímetro el de la Plaza de Armas, y que sus torres se rehacen sobre ruinas de las antiguas. 
     La ubicación del castillo-palacio correspondería a la actual parcela de la familia García, con la inclusión del monumento al Corazón de Jesús y antiguo cementerio de la Vera Cruz, aunque es posible que la portadita sita en la esquina de la calle Costal con arco gótico y escudo de los Aguilares sea resto de este Alcázar. En el extremo oriental de la plataforma existente delante de los graneros se ha encontrado lo que parece una sala semisótano de este castillo, con una escalera que comunicaría el nivel de entrada con el del patio más alto y donde existe un arco conopial. 
     Tras su demolición, las ruinas debieron ser una importante cantera para la población en crecimiento. En la casa de porteros de la actual finca del castillo existe una ventana gótica de fina perfilería con arco conopial, que es una muestra del estilo de la fortaleza del s. XV. De este castillo partían algunos pasadizos subterráneos de los que se tiene noticia y debía contar con aljibes que aún deben conservarse.
     Sobre las ruinas del castillo se construyó en el siglo XVIII un alhorí o granero según traza de Juan Antonio Camacho, edificio de carácter utilitario, de poderosa fábrica con planta rectangular y cinco naves interiores abovedadas en planta baja y con armadura de madera en la alta. El alhorí o Graneros del Duque un edificio de planta rectangular, con fachada orientada hacia el SE y cuyo muro perimetral se asienta sobre los del antiguo castillo aprovechando algunas de sus torres y construyéndose otras de nueva planta, semejantes a las antiguas, entre 1722 y 1723. Se trata de un total de nueve torres, de planta cuadrada en las esquinas y de traza rectangular el resto. Está coronadas con almenas. 
     Acerca de los materiales empleados para la construcción del granero, podemos ver que en la fachada presenta hiladas de sillares bien cortados y aparejados, y en el resto de muros luce mampostería o sillarejo con verdugadas de ladrillo. En los arranques de los muros se aprecian grandes sillares que pueden corresponder al castillo derruido y que fueron aprovechados como cimentación del granero. 
     El edificio tiene planta basilical. La planta inferior cuenta con cinco naves, la central más ancha y sin comunicación con las laterales, las cuales se hallan separadas entre sí por cinco grandes machones exentos y dos adosados a los lados más cortos. La nave central se cubre con una e bóveda de cañón con lunetos, compartimentada mediante potentes arcos fajones que arrancan casi desde el suelo a partir de unos placajes geométricos barrocos. 
     Las naves laterales se cubren con bóvedas de arista en seis tramos, multiplicados por dos, al tratarse de dos naves, a cada lado de la central, lo que suma un total de veinticuatro bóvedas. Por su carácter de almacén, apenas existen vanos de iluminación, salvo uno al fondo de la nave central que puede, incluso, que se abriera con posterioridad, puesto que en los planos de Camacho no aparece. Cada bóveda de arista estaba soportada por arcos de medio punto, de ancho intradós, enjalbegados y soportados por machones muy potentes, de forma que se constituía una especie de parrilla, a base de tramos cuadrados con arcos formeros y fajones, de tal manera que el resultado es el de unas naves laterales de una estructura realmente potente, diseñada con toda probabilidad para soportar el tremendo empuje de la nave central, cuando estuviera llena de trigo, además de los empujes venidos de la planta superior.
     La construcción del castillo debió comenzar por la elevación de una torre rodeada por muralla a manos de don Gonzalo Yáñez Dovinal, convertido por Fernando III el Santo en I señor de Aguilar en recompensa por su apoyo en la campaña de reconquista. Él va a ser, por tanto, el fundador del mayorazgo que, con el tiempo, se convertirá en uno de los más poderosos del reino de Córdoba, si bien, no precisamente en sus descendientes, pues, tras varias generaciones, estas tierras pasaron a ser de realengo, al quedar sin un heredero directo. Transcurría el año de 1343 y Alfonso XI otorga estas tierras a doña Leonor de Guzmán, su amante.
     El castillo de El Gran Capitán fue derribado en 1508 por orden del rey Fernando el Católico. Sobre las ruinas del castillo se construyó en 1722 como reza la inscripción de la fachada, un alhorí o granero según traza de Juan Antonio Camacho, edificio de carácter utilitario, de poderosa fábrica con planta rectangular y cinco naves interiores abovedadas en planta baja y con armadura de madera en la alta.
     Desde entonces, el monumento ha venido siendo objeto de numerosos estudios arqueológicos y de actuaciones centradas en la consolidación estructural del alhorí. 
     El inmueble permaneció en manos de la familia marquesal durante siglos, hasta que en el fue vendido a otros particulares. Tras la Guerra Civil pasó a depender del Servicio Nacional del Trigo, hasta que fue adquirido por los García Cobos, quienes lo tuvieron en propiedad hasta 1999, fecha en que fue comprado por el Ayuntamiento de Montilla. A lo largo del tiempo tuvieron lugar varias restauraciones, algunas con más fortuna que otras, hasta llegar a la actualidad, en que siguen los trabajos emprendidos, bajo proyecto del arquitecto don Juan Cuenca para restaurar este conjunto, con el fin de convertirlo en Museo de los Vinos de Andalucía (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de Santiago.-
    La fundación de la parroquia de Santiago tuvo lugar a principios del siglo XVI, gracias al apoyo del marqués de Priego. Es un templo de tres naves, la central más alta y ancha, con capillas en ambos lados, crucero y presbiterio. Carece de retablo mayor, y en su lugar, realzado sobre tribuna, se ha dispuesto el órgano; en el centro se halla la Inmaculada, talla granadina del XVII que procede de los jesuitas. Alrededor se ha colocado la sillería de coro. De las paredes cuelgan lienzos de estética barroca que muestran a Santa Ana, Santa Rosa de Lima, Jesús recogiendo las vestiduras y San Francisco. En los pilares del presbiterio se ven las esculturas de San Antonio de Padua, de barro cocido y atribuida a las hermanas Cueto, y de San Pedro de Alcántara, atribuida a Pedro de Mena, procedente del desaparecido convento de San Lorenzo. En ambos lados del presbiterio se disponen púlpitos de hierro forjado, obras del XVIII, elevados sobre pedestales marmóreos.
     El frente de la nave izquierda lo ocupa un retablo procedente de la iglesia de la Compañía, obra de Alonso Matías de 1617. En el centro se halla la imagen del Ecce Homo, obra manierista de Juan de Mesa el Mozo, de 1597; a los lados se ven imágenes de San Estanislao de Kostka y San Luis Gonzaga y en el ático, San Ignacio. En el muro cuelga un lienzo de Santa Teresa, del siglo XVII, de buena factura.
     De las capillas que abren a este lado cabe citar la del Sagrario, antes dedicada al Buen Pastor, que es hoy panteón de la familia Alvear. El original retablo es obra de Lope de Medina Chirinos, realizada entre 1632 y 1640, y se adorna con relieves y esculturas. La capilla del Bautista tiene un retablo, concertado en 157l con el escultor Francisco Castillejo y el pintor Pedro Delgado. Se halla sobre un frontal de azulejos trianeros, realizado en 1914. El centro lo ocupa una talla del titular de la misma fecha del retablo, y en el banco se disponen tres relieves de la infancia de Cristo. El resto se decora con pinturas sobre tabla del Bautismo de Jesús y la Visitación en el primer cuerpo, y la Degollación del Santo, la Coronación de la Virgen y la Imposición de la casulla a San Ildefonso, en el segundo; en el ático, el Calvario entre dos bustos en relieve de San Pedro y San Pablo.
     En el muro de la nave hay dos lienzos con San Juan Evangelista y Santiago, parte de un apostolado del siglo XVIII. La capilla de Belén se adorna con imágenes de época contemporánea, y la del Bautismo, antes dedicada a las Ánimas, fue reformada en el siglo XX por los hermanos Garnelo. La reja es obra del XVII y se trajo del convento de San Lorenzo; guarda un retablo del XVIII, próximo al estilo de Gaspar Lorenzo de los Cobos, con un San Miguel de la misma época.
     En la cabecera de la nave derecha está el antiguo retablo del Cristo de la Yedra, realizado en 1720 por Francisco Jiménez y Juan Villegas para la Encarnación. Ahora lo ocupa el Cristo de Zacatecas, traído de México en 1576 por fray Andrés Fernández de Mesa. En el muro hay un lienzo que representa el Entierro de Cristo, de escuela cordobesa, del primer tercio del siglo XVII. Por la nave hay otros lienzos, entre los que destacan la Virgen del Carmen, obra de fines del Seiscientos, y San Francisco Solano en el barrio de Tenerías, realizado en 1910 por José Garnelo, autor también del Apostolado en 1929.
     De las capillas del lado derecho merece citarse la de la Virgen del Rosario, antes de la Cabeza, terminada en 1698, en cuyo camarín trabajó en el siglo XVIII el lucentino Pedro de Mena. El retablo es obra documentada de Pedro José de los Cobos y se realizó en 1705. Luce imágenes de Santo Domingo y Santa Teresa, de la misma fecha. A los pies de la nave puede verse una una pintura de Jesús camino del Calvario, copia del XVII del Pasmo de Rafael.
     Del importante ajuar litúrgico de esta parroquia pueden destacarse las crismeras de Rodrigo de León, de 1576, un ostensorio fechado en 16l4, de Juan de Ledesma, la cruz parroquial, de Jerónimo de la Cruz, de 1616, algunos cálices y vinajeras de Damián de Castro, y, sobre todo, la custodia de asiento de Manuel de Aguilar, de 1808 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      El inmueble situado en la calle Iglesia, s/n, de la localidad de Montilla (Córdoba) ocupa la zona más alta y más antigua de la población de Montilla, muy cerca de lo que fue el Castillo de la Casa de Aguilar, dentro del recinto amurallado. Ha sido siempre la parroquia mayor y principal de la localidad, por lo que guarda la historia de los sucesivos templos principales del pueblo, desde una posible mezquita, consagrada al culto cristiano en el año 1240, tras la conquista de la ciudad, hasta su fábrica gótico-mudéjar del siglo XVI, cuando se amplió el templo y se edificaron las capillas. Durante los siglos XVII y XVIII sufrió diversas transformaciones que modificaron su aspecto gótico-mudéjar hacia un barroco clásico andaluz ya a lo largo de los siglos XIX y XX posteriores modificaciones le han proporcionado el aspecto que hoy presenta.
     Es un templo con planta de tres naves con crucero, coro y capillas laterales. A diferencia de lo normal en la época, tiene un desarrollo similar en longitud y en anchura. En alzado, las naves se separan por cuatro amplios arcos apuntados con pilares de base rectangular, de sencilla y lisa configuración con una simple moldura en la línea de imposta. La nave central se cubre por cuatro tramos de bóvedas de aristas, marcados por fajones terminados en placas geométricas. Las naves laterales se cubren por bóvedas rebajadas de medio cañón, también con fajones para señalar sus tramos.
     El crucero se monta en potentes arcos torales de medio punto y pechinas, donde se eleva una cúpula elíptica con tambor, articulado por cuatro pilastras y abierto en otras tantas ventanas. Se decora por un  anillo con tacos, de inspiración neoclásica, enriquecida por un florón central de madera dorada. Los brazos laterales presentan  planta cuadrada con cúpulas semiesféricas, separados del centro y nave por arcos de medio punto.
     En el extremo opuesto se encuentra la actual sacristía, de planta rectangular, cubierta con una bóveda rebajada de medio cañón similar a las de las naves laterales. A través de un cuerpo de edificación anejo, comunica con el coro, con su tribuna y con una cripta.
     El presbiterio tiene el suelo alzado respecto a las naves con una escalinata y está delimitado por una cancel y dos púlpitos octogonales sobre columnas abalaustradas con escaleras.
     El coro, de planta cuadrada, con bóveda de aristas idénticas a las de la nave central, dispone de facistol y sillería de nogal y tiene una tribuna corrida con pretil  de forja y madera en tres de sus lados.
     La mayor parte de las capillas que se abren  a las naves laterales son originarias del siglo XVI, aunque aparecen muy transformadas. Recorriendo el perímetro de la iglesia desde los pies de la nave del Evangelio, de izquierda a derecha, se encuentran las siguientes:
     Capilla del Bautismo. Consta de dos tramos. El primero es de planta cuadrada, cubierto por una cúpula sobre pechinas con linterna: Su decoración exalta la figura de San Francisco Solano. En este espacio se sitúa una pila bautismal gótica de piedra, donde según la tradición debió bautizarse el santo; la cubre una tapa en forma de cúpula neogótica de madera rematada por una esculturilla de metal del apóstol Santiago. El segundo tramo, de planta rectangular, también denominado capilla de San Miguel, está cubierto por un cielo raso y presenta un zócalo de azulejos de cuerda seca. La capilla del Bautismo se cierra a la nave por una reja del XVII procedente del convento de San Lorenzo.
     Capilla del Nacimiento o de Belén. Su aspecto obedece a una reforma de principios del siglo XX. Dispone de un nicho en su frente donde se alija un portal de Belén moderno.
     Capilla de San Juan Bautista. Se cubre con un artesonado ochavado de almizate cuadrado y casetones octogonales, obra de Alonso Ramiro, fechable hacia 1571. El altar tiene un frontal de azulejos trianeros de estilo neorrenacentista con la escena del Bautismo que data de 1914.
     Antigua capilla del Señor de la Columna. Se encuentra tapiada, afectada por la humedad de un aljibe.
     Capilla actual del Sagrario, panteón de la familia Alvear. Su aspecto actual es fruto de las reformas realizadas por dicha familia en 1932. Se concibe como un amplio recinto rectangular con un presbiterio elevado al que se accede por una escalera lateral. Se cubre con una falsa armadura de yeso de estilo neomudéjar. Cierra la capilla una reja de madera de los talleres Granada rematada por un relieve con la escena de la Crucifixión.
     Capilla de la Virgen del Carmen. Es de planta cuadrada y se cubre con una cúpula ciega de comienzos de siglo.
     Capilla de San José. Tiene planta cuadrada y cúpula  decorada con yeserías, sobre pechinas con relieves con historias de la vida de San José. En el anillo inferior de la cúpula se encuentra una inscripción relativa a una reedificación de la capilla en 1916. Entre esta capilla y la siguiente existe un espacio que corresponde con la antigua puerta a la lonja, hoy cerrada.
     Capilla de la Virgen del Rosario, antes de la Cabeza. Consta de capilla, camarín, sacristía, escalera y panteón. La capilla de planta cuadrada, tiene sus muros decorados con pinturas ce carácter historicista realizadas por José Garnelo a principios del siglo XX. Se cubre con una cúpula sobre pechinas decorada con pinturas murales de 1698, según consta en una inscripción. En las pechinas se representan los Padres de la Iglesia y en la media naranja, símbolos marianos rodeados por motivos vegetales. El camarín es una  cámara cuadrada cubierta por cúpula, revestida totalmente por madera tallada y dorada de estilo rococó con querubines y angelotes casi exentos, símbolos marianos y cuatro pequeñas tallas. A este recinto se accede desde la capilla a través de una dependencia lateral con escalera, que arranca de dos medios puntos sobre un pilar central de planta octogonal. La escalera, que también accede a la cripta, tiene una barandilla de madera torneada con balaustres de discos. Todo este espacio se cubre con una falsa bóveda en forma de pirámide truncada. Las puertas de madera del camarín están decoradas con motivos vegetales desarrollados longitudinalmente en zigzag; a ambos lados se localizan dos lápidas con inscripciones en las que figura la fecha de 1740.
     Al exterior, la fachada principal situada a los pies de la iglesia, está formada por un muro rectangular, al que se adosa una torre, construido en sillería arenisca, que apenas  llega a tapar el hastial de la nave central. Sobre este destaca una portada de piedra blanca, con dos cuerpos; uno bajo, dominado por una arco de medio punto flanqueado por pilastras toscanas de fuste acanalado, sobre las que monta un entablamento con friso neoclásico, rematado con dos fragmentos de frontón curvo, envuelto  en volutas coronadas por pirámides. El cuerpo alto, tiene una hornacina en su centro, encuadrada por medias columnas jónicas que soportan un tímpano alabeado rematado por tres perinolas. El interior de la hornacina alberga la escultura de Santiago, titular de la parroquia.
     La torre se alza a la derecha de la portada y se estructura sobre un pedestal de sillería, como un prisma de base cuadrada, presentando cuatro cuerpos decrecientes de ladrillo. Es obra de José Vela realizada entre 1771 y 1789 sobre una anterior, de 1576, obra de Hernán Ruiz II dañada en el terremoto de Lisboa. La ornamentación es simple, constituida por unas pilastras próximas a las esquinas, cajeadas en el primer cuerpo y almohadilladas en los restantes, que se coronan por cornisas que separan los pisos. Los tres primeros pisos presentan una ventana en cada cara, adornada con un marco exterior de pilastras y frontón. El cuarto cuerpo de campanas presenta cada frente con dos arcos de medio punto, flanqueados por pilastras que soportan un entablamento y una cornisa corrida de ladrillo achaflanada en las esquinas. 
     El resto de las fachadas son difíciles de observar, debido a las numerosas construcciones anejas a la iglesia.
     El origen del templo se remonta a los días mismos de la conquista de la ciudad, estableciéndose en la mezquita mayor que fue consagrada al culto cristiano en 1240.
     En 1437 está documentada su existencia por la lectura en el templo de una carta por el Obispo Don Fernando González de Deza, referente a la obligación del pago de diezmos.
     Se puede confirmar que de 1500 a 1550 se realizaría la fábrica gótico-mudéjar. Durante el siglo XVI se irían configurando las diferentes capillas, que hoy nos parecen muy transformadas.
     Durante el siglo XVII y XVIII el templo sufriría diversas transformaciones que modificaron su aspecto gótico-mudéjar hacia un barroco clásico andaluz. En 1755 se arruina la torre de la iglesia, obra trazada por Hernán Ruiz, a causa del terremoto de Lisboa. En 1779 se comienzan las obras de la torre encargándose de la construcción los maestros Agustín de Estepa y su hijo, concluyéndose esta en 1789. En este mismo año se construye la actual fachada por Agustín de Estepa. 
     A lo largo del siglo XIX y XX la iglesia sufrirá algunas modificaciones y sobre todo restauraciones de algunas de las capillas que le han dado el aspecto moderno que hoy presentan (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
      Ubicada en la antigua zona del castillo, en el actual barrio de la Escuchuela, su origen se remonta a la primera mitad del siglo XV, reconstruida en el XVI con los materiales procedentes del derribo del castillo, en el XVII y XVIII es reformada y ampliada, lo que dio lugar a la aparición de numerosas capillas laterales, que combinan elementos renacentistas y barrocos, con su originaria decoración gótico-mudéjar.Del s. XVIII data la portada y la torre de ladrillo obra del montillano José de Vela (1790) que sustituyó a la anterior realizada por Hernán Ruiz III en 1579. Fue el único templo parroquial de Montilla hasta finales del siglo XIX.Su estructura es de tres naves, con arcos apuntados cubiertas por bóvedas de aristas que en la reforma de 1780 sustituyeron a los artesonados primitivos.
     Dirección: c/ Iglesia, Montilla.
     Horario de culto: M-V:11:00-13:00; V(mayo y junio):20:00; D:12:00 (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa del Inca Garcilaso de la Vega.-
    La Casa del Inca Garcilaso es actualmente Biblioteca y Archivo municipal y notarial (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Casa solariega del siglo XVI con fachada de piedra desnuda de gran sobriedad y con balcón de forja sobre la puerta de acceso. Cuenta con diversas estancias, como biblioteca o despacho y una pequeña bodega al final del patio interior de piedra.
     Con cubierta de teja y estructura de muros de carga. Destaca por conservar su estructura interior y fachada, además de albergar interesante colección de pintura y escultura. 
     Esta casa fue cedida por el conde de la cortina como casa museo y  esta identificada como la casa donde viviera Alonso de Vargas, tío y protector del Inca Garcilaso, quién vivió en Montilla gran parte de su vida. En los años 50 se llevaron a cabo reformas que variaron su interior.
     Esta casa fue cedida por su propietario, el Conde de la Cortina, como casa museo al ser identificada, por el estudioso embajador del Perú, don Raúl Porras, como la casa donde viviera Alonso de Vargas, tío y protector del Inca Garcilaso, quien vivió en Montilla gran parte de su vida.
     Hoy, restaurada, alberga la biblioteca municipal y algunos recuerdos numismáticos y americanos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Casa del Inca Garcilaso va más allá de la recreación del ambiente propio de una casa señorial del siglo XVI, es el símbolo de una reivindicación hacia la figura del Inca Garcilaso de la Vega. En esta casa estuvo viviendo el Inca Garcilaso durante 30 años, durante los cuales escribió algunas de sus obras, Comentarios Reales, La Florida, Historia General del Perú, o la traducción de Diálogos de Amor, de León Hebreo. Todo comienza cuando a principios del siglo XX, Raúl Porras historiador y embajador del Perú, y el montillano José Cobos encontraron la que sería la primera firma como Inca Garcilaso de la Vega datado en 1563, un punto de partida decisivo para concretar la antigüedad Casa del Inca Garcilaso de la Vega. La casa se divide en tres plantas, destacando la zona de la bodega con las Botas Reales o el despacho. Entre las obras pictóricas de gran relevancia se encuentra el retrato del Inca Garcilaso, obra de Francisco Gómez Gamarra.
     En quechua el término Cusco, Qusqu o Qosqo significa “ombligo del mundo”, y así era como se conocía antes de la conquista. Pero con la llegada de los españoles, se empezó a conocer otra palabra parecida, Cozco, que significa “cola de perro”, de ahí que para los quechua sea un término peyorativo.
     En un primer momento firmará como Garcilaso de la Vega, y más tarde añadiría Inca, pero no con el significado de “procedente de los países andinos”, sino por el significado de “Príncipe”, acto de reivindicación y rebeldía.
     La bodega no es espacio original del siglo XVI, sino que ha sido una construcción posterior y se ubica en lo que originalmente estarían las caballerizas.
     Horario de visitas:
     Lunes a viernes 10:00-14:00 horas
     Sábado 12:15-14:15 horas/ 17:00-19:00 horas
     Domingo 12:15-14:15 horas.
     Martes CERRADO (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa de San Juan de Ávila.-

    El oratorio de San Juan de Ávila, en la que fue casa del ilustre jesuita, con el retablo de Nuestra Señora de la Paz, de fines del XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     En esta humilde casa vivió San Juan de Ávila los últimos 17 años, donde muere en 1569. A su llegada a Montilla, llamado por los Marqueses de Priego, se negó a instalarse en el palacio de Medinaceli junto con los marqueses, de ahí que estos le cedieron una casa fuera de palacio pero cercana a ellos. Hoy encontramos la casa prácticamente intacta, como era en el sigo XVI. Un lugar importante e imprescindible para comprender su obra escrita, con la que consiguió que lo nombraran Doctor de la Iglesia.
     San Juan de Ávila fue el confesor de la propia condesa, y a él se le debe la fundación del Colegio de los Jesuitas en Montilla. Es en esta casa donde se dedica por completo a sus Cartas, a la edición definitiva de Audi Filia, Sermones, así como a los escritos que enviará para el Concilio de Trento. La casa alberga reliquias, esculturas y pinturas de los siglos XVI, XVII y XVIII.
     Horario: Previa cita con un día de antelación (Diputación Provincial de Córdoba).

Palacio de los Duques de Medinaceli.-
     Con la desaparición del castillo en el siglo XV, residencia habitual de la casa de Aguijar, estos decidieron construir un palacio acorde con las ideas renacentistas en un llano de la localidad, eligiendo uno de los extremos de la villa, húmedo y fresco.
     Las obras se iniciaron en el siglo XVI, y de ellas destaca especialmente la hermosa fachada principal. Ofrece un sencillo pero monumental proyecto que todavía es deudor de la tradición manierista, aunque puede datarse en el siglo XVII. Sus dos cuerpos de sillería, bien proporcionados, tienen vanos rectos con marcos planos, que en el segundo piso corresponden a balcones. En un extremo se localiza una interesante portada-balcón, acompañada de pilastras acanaladas y fragmentos de frontones envolutados, además de motivos ornamentales como ristras de frutos o mascarones. Al otro extremo queda un pasadizo en arco de medio punto que comunica con el vecino convento de Santa Clara. La fachada destaca por su piedra de color amarillento.
     Junto al palacio se encuentra el pintoresco compás de Santa Clara, que comunica el edificio señorial con el convento clariso. 
     Desde la Calle Gran Capitán, y bajando al Llano del Palacio, encontramos el palacio de los duques de Medinaceli, levantado entre de los siglos XVI - XVII. Actualmente es propiedad privada y, por lo tanto, no es visitable. 
     Una vez demolido su castillo y residencia, en 1508, los duques de Priego y Medinaceli construyeron el palacio en el denominado Llano, es decir, en la parte baja del casco antiguo de la ciudad y a espaldas de la antigua villa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
      Residencia de los marqueses de Priego tras la destrucción del Castillo en 1508 por orden del Rey Fernando el Católico, destacando la figura de Catalina Fernández de Córdoba, mujer de gran relevancia en la historia de Montilla, gran mecenas de las artes.
     El palacio es un edificio de sencillo y sobrio aspecto, que sufrió una fase de ampliación durante el siglo XVI, posteriormente fue restaurado y en la actualidad, tras haber sido  está dividido en dos casas de uso particular. Su fachada en dorada piedra se articula en doble planta con numerosos vanos en posiciones paralelas y un acceso principal en el lateral diestro, el cual aparece ricamente ornamentado y cuyo balcón superior está flanqueado por los escudos de la Casa de Priego y Feria. Al lado izquierdo se halla el compás que conecta el palacio y el convento de clarisas, dando lugar al paso que conduce a la calle Benedicto XIII.
     La fachada, la única parte visible, es de estilo muy sobrio manierista. La portada principal situada en uno de los extremos de la fachada y en el lado opuesto se encuentra el arco de medio punto, conocido como el Arco de Santa Clara, pasadizo que comunicaba directamente con el convento (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa de Don Diego de Alvear.-

      Es, sin duda, la casa solariega de más valor artístico de las que se conservan en la población. Fue mandada construir por el marino D. Diego de Alvear a fines del siglo XVIII en un estilo neoclásico no exento de ciertas reminiscencias barrocas, que lo alegran. 
     Dispone de un patio claustreado en dos plantas con columnas de caliza y arcos con roscas y enjutas de ladrillo moldeado. Cuenta con capilla y una pequeña escalera de estilo imperial con bóveda elíptica columnas y buena rejería de forja.
     La decoración de paramentos es sobria y elegante y la carpintería muy bien labrada. La casa dispone de un segundo patio más austero, donde se abrían las dependencias de servicio y bodegas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
      Casa solariega del siglo XVIII de estilo neoclásico pero con elementos barrocos, mandada a construir por Don Diego de Alvear y Ponce de León, y que años mas tarde será donada por su nieto, el VI Conde de la Cortina, Don Francisco Alvear y Gómez. Como espacios que mantienen su imagen original destacamos el patio principal, que mantiene el esquema de patio porticado entorno al cual se distribuyen las estancias, un segundo patio, donde encontramos una gruta, y la capilla de pequeñas dimensiones, en el primer piso.
     Don Diego de Alvear y Ponce de León fue un personaje importante dentro de las expediciones científicas llevadas a cabo por la corona española durante el siglo XIX. Es uno de los protagonistas que encierran la historia del naufragio de la Fragata de las Mercedes, en la que se hundió no solo parte importantísima de su patrimonio, sino casi la totalidad de su familia, su mujer y sus hijos, sobreviviendo solamente uno, precisamente el que viajaba con él en otra nave.
     Horario: Exteriores (patio en horario escolar) (Diputación Provincial de Córdoba).

Edificio de la Tercia.-
     Posee un importante fachada historicista que toma modelo del palacio de Monterrey de Salamanca. En la esquina con la calle Beato Juan de Ávila presenta un torreón-mirador de tres plantas de altura con loggia en la planta última. Presenta arquerías bajas, cuerpo de balcones y galería alta en arcos rebajados, todo ello centrado por una portada de columnas.
     Estructura de muros de carga y cubierta de teja. La planta baja se ocupa con locales comerciales. A través de un gran portalón en la mitad de la fachada se accede a un gran patio interior que presenta una fachada de ladrillo visto de menor entidad.
     El VII Conde de la Cortina, don Francisco de Alvear y Gómez, edificó en 1921 un inmueble destinado a viviendas,  sobre el lugar que ocupó la antigua tercia y donde tuvo el marquesado unas antiguas bodegas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
      La familia Alvear además de una importante actividad económica en Montilla destaca por impulsar la construcción de edificios, como es este gran edificio. Sobre el solar que ocuparon las antiguas bodegas de la familia así como el granero, el VII Conde de la Cortina, Francisco de Alvear y Gómez, inició la construcción de este edificio destinado a viviendas.
     Su estructura es similar a la del Palacio de Monterrey de Salamanca, es decir, un gran cuerpo rectangular y una torre en uno de los laterales. Sus dimensiones hacen que protagonice todo un lateral de la Plaza en la que se encuentra.
     En la parte inferior encontrarás tabernas y bares en los que poder disfrutar de este rincón con encanto (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de la Rosa.-

    Se terminó esta ermita en 1763, siendo sus autores Agustín y Cristóbal de Estepa. Presenta nave única de cañón y presbiterio con cúpula sobre pechinas. El retablo mayor es obra anónima de mediados del Setecientos. Lo preside la Vir­gen de la Rosa, bella imagen de hacía 1720 atribuida sin fundamento a Pedro Duque Cornejo; va rodeada por resplandor y luce corona de plata del siglo XVII, con reformas del XVIII. Por en­cima hay una hornacina con un Crucificado pequeño del XVII; en los laterales se sitúan esculturas de San Lorenzo y San Román, anónimas, ocupando el ático un relieve de la Anunciación. A los lados del presbiterio hay dos retablos de estética neoclásica en el de la izquierda se halla la Virgen de la Esperanza, retocada en 1942 por Manuel Leña; el del lado derecho aloja una imagen del Nazareno, llamado Jesús Preso, tallada en 1954 por Amadeo Ruíz Olmos.
     En el muro izquierdo cuelga un lienzo de San Andrés, de comienzos del XVIII. Le sigue un pequeño retablo de caracteres neoclásicos con la imagen de Jesús atado a la Columna, obra de Juan de Mesa el Mozo, de 1601. Después puede verse un lienzo barroco representando a San Sebastián. En el muro derecho se sitúa otro de San Jerónimo,  obra del Setecientos. Junto a  éste e encuentra el retablo de San Francisco Javier, realizado en 1617 por Alonso Matías para el colegio de la Compañía. Ocupa el centro Jesús en el Huerto, imagen anónima de vestir procedente del desaparecido convento de San Juan de Dios; la flanquean San Juan Goto y San Diego Kisai, ocupando el ático San Pablo Miki. A los pies de la nave se hallan una Sagrada Cena, de estética manierista de hacia 1600, una talla de la Virgen de los Dolores, de finales del XVII, dos pinturas barrocas de la Magdalena y San Francisco de Paula, y un cuadro votivo del siglo XIX (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      El edificio es de una sola nave rectangular. Se accede a la misma a través de una portada de cantería, ubicada en el muro del evangelio, con vano de medio punto entre pilastras toscanas acanaladas, y remate en el frontón triangular partido. 
     Presenta además tres ventanas y una interesante espadaña con arcos de medio punto en el primer cuerpo y frontón triangular como remate. Como cubierta posee tejas a dos aguas. 
     El interior se cubre con bóveda de cañón con leve  yesería y el presbiterio con bóveda sobre pechinas. En la ermita residen cuatro hermandades de penitencia procesionando una de ellas el Viernes de Dolores.
     La ermita de la Virgen de la Rosa fue construida con la aportación que hizo el pueblo de Montilla. Enclavada en la Plaza Mayor fue iniciada su edificación por Agustín de Estepa y concluida por su hijo Agustín en 1763 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de San José.-
    Levantada en el primer tercio del XVI. Tiene ésta un retablo de Gaspar Lorenzo de los Cobos, de hacia 1735, con relieve de la Muerte de San José y tallas y pinturas de la misma época (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Pequeña ermita con acceso a través de una sencilla portada, con arco rebajado, decorada con rombos y cornisa  y con pequeño jardín delantero. Remata la fachada una espadaña de dos vanos peraltados y frontón triangular. Se organiza en dos naves de distinta altura, separadas por dos arcos de medio punto que apoyan en una columna.
     El interior se organiza en dos naves de distinta altura, separadas por dos grandes arcos de medio punto que apoyan en una gran columna toscana. La nave principal se cubre con bóveda de cañón rebajada, presentando en los pies un coro sobre cancel. A este se accede por medio de una escalera situada a los pies de la nave lateral, la cual presenta bastantes similitudes entre cancel y coro.
     Remata la fachada en una espadaña Exteriormente la cubierta a dos aguas.
     La ermita de San José, edificada durante el primer tercio del siglo XVI y ampliada hacia 1703, perteneció a la cofradía del gremio de carpinteros (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de Belén.-
     A la ermita se accede a través de una sencilla portada adintelada de ladrillo. Presenta cubierta a dos aguas y una espadaña a la derecha del presbiterio. Su interior es de una sola nave, con cubierta de madera (artesonado). Tras el presbiterio se abre el camarín de la Virgen, al que se accede a través de una escalera. En este lugar es donde se colocan los exvotos. 
     Diversas son las celebraciones que tienen lugar en esta ermita, además de todos los segundos domingos de cada mes, festividades de la Inmaculada, de todos los Santos, Navidades y Reyes. En el mes de junio tienen lugar los encuentros con la Iglesia y se tiene previsto celebrar la Romería. Durante septiembre, desde el día 4 al 12, tiene lugar la fiesta de Ntra. Sra. de Belén.
     La ermita fue erigida en el año 1662 por el vecino de Montilla, Florencio Mazuelo. Debido a su precario estado de conservación hubo de ser reedificada entre 1808 y 1812, encargándose de ello el "sangrador" José Adamuz quien con su aportación y la ofrecida por el pueblo creó incluso la cofradía de su nombre, recordando una de las advocaciones vinculadas al claustro franciscano de Santa Clara de Montilla. La imagen alcanzó gran fervor popular a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, siendo prueba de ello la gran cantidad de exvotos que se encuentran en el camarín (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Arco de San Lorenzo.-
     El convento de San Lorenzo, que la comunidad franciscana ocupó hasta 1794 en que debió abandonarlo por problemas de conservación, se hallaba dentro del perímetro delimitado por una cerca de mampostería con partes recrecidas en tapial, que en la actualidad se conserva fragmentariamente.  
     El ingreso al complejo conventual se efectuaba por una portada de piedra arenisca, adosada a la cerca. El vano de dicha portada es un arco de medio punto abocinado flanqueado por pilastras cajeadas a las que se adosan columnas abalaustradas. Sobre el arco corre un entablamento con un friso esculpido con bajorrelieves de roleos y jarrones centrando en el cual se disponía un escudo nobiliario de la familia fundadora, portado por un águila e inscrito en una corona floral, actualmente fuera de su ubicación. Las enjutas se decoran con relieves de delfines y roleos. En el intradós del arco, cuya clave se destaca por una ménsula, los relieves, de talla muy minuciosa, son símbolos de la Pasión como esponja y lanza con flagelos o tenazas y martillo. 
     Dentro del recinto delimitado por la cerca, como resto emergente, se conserva la alberca de grandes dimensiones que se utilizaba para el riego de las huertas.  
     Situada junto a donde estuvo la iglesia, existe una casa de labor y a su lado una torre de cuatro plantas de estética neomudéjar, construcciones presumiblemente realizadas empleando la fábrica conventual.
     La fundación del convento franciscano de San Lorenzo de Montilla se remonta a 1512, a las disposiciones testamentarias de don Pedro Fernández de Córdoba, primer marqués de Priego, y su construcción debió estar concluida a fines del primer tercio del siglo XVI, época de esplendor de la ciudad.
     Históricamente, el convento es referencia en la vida de San Francisco Solano (1549-1610), el montillano evangelizador de Perú y otros territorios americanos, que tomó en él sus hábitos. En la iglesia conventual, en 1647, se adoptó el compromiso de que sería patrón de la ciudad cuando se produjese su canonización, evidencia del arraigo histórico de la devoción popular al santo, aún vigente. En él permanecieron los franciscanos hasta finales del siglo XVI, cuando por problemas de humedades y filtraciones se trasladaron al casco urbano, perdurando la comunidad hasta la exclaustración.
     De los restos conservados, la portada de acceso, atribuida a Hernán Ruiz I, de cuidado diseño y delicada ornamentación, posee notables valores artísticos como muestra del primer Renacimiento en la provincia (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El convento de San Lorenzo, que la comunidad franciscana ocupó hasta 1794 en que debió abandonarlo por problemas de conservación, se hallaba dentro del perímetro delimitado por una cerca de mampostería con partes recrecidas en tapial, que en la actualidad se conserva fragmentariamente.
     El ingreso al complejo conventual se efectuaba por una portada de piedra arenisca, adosada a la cerca. El vano de dicha portada es un arco de medio punto abocinado flanqueado por pilastras cajeadas a las que se adosan columnas abalaustradas.
     Sobre el arco corre un entablamento con un friso esculpido con bajorrelieves de roleos y jarrones centrado en el cual se disponía un escudo nobiliario de la familia fundadora, portado por un águila e inscrito en una corona floral, actualmente fuera de su ubicación. Las enjutas se decoran con relieves de delfines y roleos. En el intradós del arco, cuya clave se destaca por una ménsula, los relieves, de talla muy minuciosa, son símbolos de la Pasión como esponja y lanza con flagelos o tenazas y martillo.
     Dentro del recinto delimitado por la cerca, como resto emergente, se conserva la alberca de grandes dimensiones que se utilizaba para el riego de las huertas.
Situada junto a donde estuvo la iglesia existe una casa de labor y a su lado una torre de cuatro plantas de estética neomudéjar, construcciones presumiblemente realizadas empleando la fábrica conventual.
     Dirección: c/ Batalla de Garellano (Diputación Provincial de Córdoba).

Bodegas Cruz Conde.-
     Fundada en el año 1902, esta centenaria bodega es muy fácil de reconocer por el cuadro de «La mujer Cordobesa» que Julio Romero de Torres pintara en homenaje a la firma allá por 1930. Sus instalaciones cuentan con la única bodega subterránea de la denominación, que presenta una arquitectura de excelencia.
     Personajes insignes del mundo de la cultura, las artes y la política del siglo XX dejaron huella a su paso por la bodega,  tales como Alfonso XIII, quien la reconociera Proveedora Oficial de Palacio.
     Actividades y Servicios:
            – Visitas guiadas  con degustación de vinos.
            – Degustaciones y Catas dirigidas.
            – Banquetes de celebraciones, eventos sociales y de empresa.
            – Espectáculos flamencos.
            – Paquetes especiales: Maridajes, desayunos molineros, enoterapia.
            – Enotienda, con una amplia gama de vinos y destilados.
     Abierto de lunes a viernes: 9.00 a 14.00 h y de 16.00 a 19.00 h y de 8.00 a 15.00 h (del 1 mayo a 31 de agosto).
     Fines de semana y festivos: Previa cita (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Santuario de San Juan de Ávila, Castillo del Gran Capitán, Iglesia de Santiago, Casa del Inca Garcilaso de la Vega, Casa de San Juan de Ávila, Palacio de los Duques de Medinaceli, Casa de Don Diego de Alvear, La Tercia, Ermita de la Rosa, Ermita de San José, Arco de San Lorenzo, y Bodegas Cruz Conde) de la localidad de Montilla (y III), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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sábado, 19 de julio de 2025

Los principales monumentos (Convento de Santa Clara, Iglesia de San Sebastián, Iglesia de San Agustín, Iglesia de San Francisco Solano, Convento de Santa Ana, Ayuntamiento-Iglesia de San Juan de Dios, Museo de Historia Local, y Museo-Teatro Garnelo) de la localidad de Montilla (II), en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Convento de Santa Clara, Iglesia de San Sebastián, Iglesia de San Agustín, Iglesia de San Francisco Solano, Convento de Santa Ana, Ayuntamiento-Iglesia de San Juan de Dios, Museo de Historia Local, y Museo-Teatro Garnelo) de la localidad de Montilla (II), en la provincia de Córdoba.


Iglesia conventual de Santa Clara.-
     Se ha supuesto que este convento de franciscanas clarisas se fundó en 1525 con posible intervención en las obras de Hernán Ruiz el Viejo. La iglesia tiene una sola nave, con coro alto y bajo a los pies. El presbiterio se cubre con un artesonado poligonal mudéjar y la nave con otro, que se prolonga al coro alto. El retablo mayor es anónimo, de 1730; tiene imágenes de la Inmaculada, San Francisco y Santa Clara y, en el ático, un curioso grupo de la Exaltación de la Cruz, flanqueado por San Francisco Solano y San Diego de­ Alcalá. En dos repisas a nivel de suelo están San Buenaventura y San Pedro de Alcántara.
     A los lados del presbiterio hay dos retablos, realizados en torno a 1730 por Gaspar Lorenzo de los Cobos; el de la izquierda dedicado a San José, y el de la derecha a Santa Ana, ambas tallas setecentistas, cercanas a talleres sevillanos. Los muros se adornan con diversos lienzos, entre los que pueden reseñarse la Aparición de la Virgen a Santo Domingo y San Francisco, todos fechables en el XVIII.
     En la zona izquierda de la nave se halla la capilla de la Virgen de la Antigua, construida en 1542, que guarda la pintura sobre tabla de la titular, del XVI. Hay otro retablo con una pintura anónima sobre tabla de la Ascensión con Cristo como Buen Pastor; de hacia 1560. En el muro derecho se hallan el retablo de San Francisco, anónimo de hacia 1740, con imagen granadina setecentista, y el de San Antonio de Padua, anónimo y fechable en la segunda mitad del XVIII. En el muro cuelgan lienzos del siglo XVII, como las Lágrimas de San Pedro, Cristo camino del Calvario, inspirado en el Pasmo de Sicilia de Rafael, y Jesús atado a la columna. A los pies del templo se hallan una pintura de Santa Catalina de Siena, firmada por Bartolomé Polonio hacia 1630, y la imagen de San Buenaventura. Por los muros cuelga una serie de lienzos con la Vida de Santa Clara, del XVIII. La clausura de este convento es una de las más ricas de Córdoba en contenidos artísticos, pudiendo destacarse la conocida talla de San Juan en Patmos, atribuida a Pedro Roldán, y el lienzo de la Trinidad, del coro alto, obra indudable de Juan de Valdés Leal (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      El conjunto se estructura en crujías alrededor de patios ordenados de norte a sur con patios menores al oeste. Dispone de entradas al norte, a través del compás con acceso al templo, sacristía y locutorios, y puerta a la mitad de la calle Benedicto y otra de paso a la huerta por la calle Pozo Dulce.
     Tiene tres grandes patios claustrados; el septentrional, el meridional, Núcleo de enfermeras, y central, posterior, de enlace con portería y zona de servicio.
     La Iglesia tiene nave rectangular con presbiterio de planta cuadrada, separada del resto por arco toral. A los pies se ubican los coros alto y bajo. Son notables los artesonados sobre pechinas, de labor mudéjar. La portada de la iglesia se conserva en estado originario, llena de follajes tallados en piedra franca y arco exterior de medio punto.
     La huerta es el espacio libre situado al este del Monasterio. El primer claustro es un patio cuadrado con galerías porticadas en dos plantas, en la baja sobre pretil corrido y en la alta, actualmente arcos cegados por tabiques y ventanas. 
     El segundo patio se organiza partiendo de diversos edificios que lo rodean. Se organizan en tres plantas de galería. Posee un gran número de dependencias como el refectorio, enfermería, capilla de padre de familia, etc. 
     Este Monasterio repite el tipo de las clarisas de Andalucía en cuanto a ambiente arquitectónico con su aspecto mudéjar, de carácter popular. Se encuentra integro en cuanto a su disposición.
     Fundado en 1512 como convento de franciscanas. La obra se terminará en 1524 por parte de Dª María de Luna, hija del Marqués de Priego, transformándose en convento femenino (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La iglesia de Santa Ana, que forma parte del convento, se conserva a pesar del importante incendio que sufrió el convento en 1993. La iglesia se aleja de los convencionalismo de las iglesias conventuales de la época, siguiendo algunos modelos sevillanos, con una iglesia de tres naves, y dos coros, alto y bajo.
     Alberga una de las joyas andaluzas que formarán escuela, el retablo mayor de Blas Escobar, con esculturas del sevillano Pedro Roldán, destacando la imagen principal de La Inmaculada Concepción y el grupo escultórico de Santa Ana y la Virgen, muestra del naturalismo imperante en la época del barroco sevillano.
     Sin duda uno de los rincones más emblemáticos y con mayor historia de la localidad es este convento, en dónde se aúna arte, historia y tradición gastronómica.
     La construcción del convento, hacia 1512, se englobaría dentro del complejo palaciego de sus mecenas, los marqueses de Priego, siendo figuras esenciales Pedro Fernández de Córdoba y su hija, Catalina Fernández de Córdoba, a quien debemos la fundación de la orden femenina.
     Se trata de un edificio que en origen estuvo destinado como convento franciscano, pero que poco tiempo después tornará al uso que hoy aún mantiene, convento de las clarisas franciscanas.
     Este fantástico monumento, cuenta además con una hospedería, un lugar para alojarse rodeados de paz y tranquilidad.
     Visitas al interior de convento (cita previa) pases a las 11:00 h y 12:00 h (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San Sebastián.-
     Esta iglesia mudéjar se considera la más antigua de Montilla y fue sometida a una importan­te restauración en 1955. Tiene planta basilical de tres naves con cubrición lignaria. El retablo mayor, de hacia el año 1630, se atribuye a Lope de Medina Chirinos, aunque ha sufrido alteraciones posteriores. La imaginería que luce es de distinta procedencia y época, mostrando a San Antonio de Padua y San Lorenzo flanqueando la hornacina principal, en la que está colocado el Sagrario. El ático lo ocupa una talla de San Sebastián, del siglo XX.
     En la nave izquierda están la Virgen de la Amargura, transformación de un San Juan por Cris­tóbal Gómez Garrido en 1986, y el Cristo de la Misericordia, obra de Francisco Salido Jiménez y su hijo, de 1989. A los pies de la nave se sitúa el retablo de Nuestra Señora de Consolación, obra anónima, aunque atribuida a Juan Fernández de Lara, hacia 1625-30, que se adorna con cuidadas pinturas coetáneas de temática mariana. En la nave de la derecha se hallan la imagen barroca de San Francisco Solano, un lienzo del Setecientos del Ecce Homo y un pequeño retablo dedicado a Santa Lucía, obra documentada de José Fernández de Hinestrosa, de 1753 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La iglesia tiene planta basilical  de tres naves separadas por cuatro arcadas a cada lado sobre columnas y capiteles con volutas, y en los centros flores tetrafoliadas de carácter románico. Los arcos son apuntados, determinando la transición del gusto románico al ojival. La portada está compuesta por arco de medio punto dovelado y escalinata muy reformada. 
     Presenta cubierta a dos aguas y espadaña centrada en el frontis de entrada.  
     Esta iglesia mudéjar se considera el templo más antiguo de Montilla y fue sometida a una importante restauración en 1955. Se alza en uno de los parajes más elevados de la ciudad, ocupando el solar de una antigua Mezquita. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, fue la Iglesia más importante (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de San Agustín.-
     El antiguo convento de los agustinos es en la actualidad una residencia de ancianos tutelada por las Religiosas Mercedarias de la Caridad. La fundación se llevó a cabo en el siglo XVI, pero el edificio que ha llegado hasta nosotros acusa las obras de transformación realizadas en el año 1746. Posteriormente, entre 1844 y 1861, el conjunto sufrió nuevas reformas.
     La iglesia es de cruz latina, con brazos muy marcados y cúpula oval. El retablo mayor se fecha en 1640 y se ha relacionado con el maestro Lope de Medina Chirinos. La calle central del primer cuerpo sirve de embocadura a un pequeño camarín, que aloja la imagen de Jesús Nazareno, atribuido a Juan de Mesa el Mozo, de hacia 1590. A los lados se sitúan San Agustín y San Juan de Dios; en el remate se ven el Crucificado con Santo Tomás de Villanueva y San Juan Evangelista. En los muros laterales hay dos lienzos con los apóstoles Pedro y Juan, parte del apostolado repartido por el templo, estimado de taller cordobés del siglo XVIII. Completan la decoración dos grandes lienzos con San Agustín ofreciendo su corazón a Jesús y la Conversión del santo, ambos del siglo XVII. Los ángeles lampareros son del XVIII.
     En el frente del crucero izquierdo está un retablo anónimo de finales del XVII con el grupo manierista de Nuestra Señora de las Angustias, talla completa de hacia 1590. El de la Virgen de los Dolores es similar al anterior, con imagen de vestir de hacia 1800, retocada en 1941 por Manuel Garnelo. Sigue el altar de San Cristóbal, con pintura de 1720 e imagen del Yacente, atribuida a Juan de Mesa el Mozo.
     En el brazo derecho se halla el altar de la Asunción, con relieve del titular, del siglo XVIII, a sus pies una urna con la Virgen del Tránsito. En el muro cuelga un lienzo con Alegoría de la la orden agustina, anónimo de 1733. En la sacristía hay una talla de la Virgen con el Niño y un lienzo de la Presentación de Jesús al templo, ambos del XVII. El retablo de Santa Mónica es de segunda mitad del XVIII.
     A la izquierda de la nave está la capilla de Jesús Nazareno, separada de la misma por una reja de madera. Fue construida entre 1677 y 1689, con probable intervención del yesero Pedro de Borja. Sus retablos han perdido la imaginería original; el principal es obra de Cristóbal de Guadix, fechado en 1689; los laterales se deben a Gaspar Lorenzo de los Cobos, de hacia 1700. Se guarda aquí la imagen del Santo Cristo del Perdón, antes de la Misericordia, obra de fines del XVII, cuya estética remite al entorno del taller sevillano de Pedro Roldán, aunque ha sido atribuida a Cristóbal de Guadix; se acompaña de la Virgen de la Amargura, obra de Cristóbal Gómez Garrido en 1986, restaurada en 1992 por Miguel Arjona, y San Juan, devocional. El muro derecho de la nave tiene tres retablos; el primero con imagen de San José, de estética granadina del XVIII; el segundo de fines del XVII, con imagen barroca de vestir de la Virgen de la Cinta, Santa Rita del XVIII y San Antonio, del XIX: la imagen de San Antonio del ático es obra documentada de Gaspar Lorenzo de los Cobos, de  1741. El último aloja la imagen del Cristo de la Yedra, obra de estética arcaizante de la primera mitad del siglo XVI, que procede de la iglesia de los jesuitas. A los pies del templo hay dos grandes lienzos con escenas de martirio de frailes agustinos, obras barrocas del XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      El conjunto corresponde a un antiguo convento de agustinos, conservando hoy la iglesia con sus capillas y el resto adaptado a hospital y asilo de ancianos.
     El templo se caracteriza exteriormente por la limpieza de sus volúmenes en piedra y tapial, sólo interrumpida por los contrafuertes.
     La portada principal presenta una embocadura en arco flanqueado por dos columnas estriadas con pedestal de orden toscano, entablamento y frontón partido con una hornacina superior donde se aloja un azulejo de Jesús Nazareno moderno.
     La iglesia, de planta de cruz latina, tiene una amplia nave con crucero, de brazos cortos, con nichos de altar en la nave de la Epístola y capillas en el lado del Evangelio. Dispone de coro a los pies del templo y de camarín en el presbiterio.
     El crucero, de planta rectangular con dimensión mayor transversal, se define por cuatro arcos torales apoyados en cuatro pares de gruesas columnas en esquina, de orden gigante toscano fabricadas con tambores de arenisca revestida, presentando, hoy, una imitación a mármol.
     El presbiterio, de planta rectangular, está ligeramente peraltado por escalinata con púlpitos laterales. Sus paramentos laterales están organizados por pilastras, de orden toscano con ovas. Se cubre por bóveda de cañón con pares de lunetos laterales que arrancan del friso pintado, con los plementos totalmente decorados con roleos dorados. El frontal del presbiterio se oculta completamente por un gran retablo, en cuyo centro está el camarín.
     El camarín es de planta octogonal, con los lados octogonales rectos y los diagonales curvos formando una especie de hornacina. Su decoración es modesta y se accede a él a través de una habitación abierta en el lado de la Epístola.
     Los brazos laterales del crucero, de planta rectangular, tienen poca profundidad y se cubren por bóvedas de cañón, sin decorar.
     La nave principal, de tipo cajón, se cubre con cuatro tramos de bóveda vaída sobre arcos formeros que apoyan en repisas de ménsula con placajes y listel corrido.
     En el muro del Evangelio un gran arco cerrado por una verja de madera da paso a la capilla de Jesús Nazareno, y en el de la Epístola se abren tres capillas desiguales y una puerta que comunica con el claustro.
     El coro, que tiene la amplitud de un tramo de bóveda, se apoya sobre un forjado, posiblemente metálico. Es una obra de finales del siglo pasado de escaso interés.
     En el lado del Evangelio se adosa la capilla de Jesús Nazareno, construcción barroca erigida en el último cuarto del siglo XVII. Esta gran capilla repite en pequeño la planta de la iglesia en la que se encuentra. Presenta planta de cruz latina. La nave principal se decora con pilastras toscanas con ovas y cornisa con moldura dentada. El crucero, de planta cuadrada, presenta columnas pareadas de orden compuesto gigante. La cúpula central arranca sobre pechinas y es semiesférica. 
    Todos estos elementos van decorados por labor de yesería.
     La sacristía es de planta rectangular con acceso al templo y al claustro. Se cubre con techo adintelado de vigas caneadas con alfarjías y ladrillo por tabla.
     El claustro se sitúa al sur de la iglesia. Presenta planta cuadrada con cuatro arquerías de cinco vanos cada una, repitiendo el modelo de la Iglesia de San Francisco Solano, también en Montilla. Todo el conjunto es de piedra arenisca, hoy despojado de su revestimiento.
     En el siglo XV hay referencias de la existencia en el lugar de una ermita.
     En 1518 Alonso Sánchez el Recio de León reconstruye dicha ermita, cediéndola un año después a la Orden de San Agustín para que fundasen un convento. En 1520 comienza la edificación del convento, anexo a la antigua ermita.
      En 1752 se remodelan las cubiertas de la iglesia y en 1834 los agustinos son exclaustrados.
      En 1844 el exconvento se convierte en hospital al trasladarse allí el hospital de San Juan de Dios.
      En 1884, tras el hundimiento de parte de la techumbre y el coro, se llevaron a cabo diversas obras costeadas por el ayuntamiento, obras que terminarán un año después.
     La Capilla de Jesús Nazareno se construye entre 1677 y 1689 bajo el patrocinio de Luis Francisco Fernández de Córdoba.
     El claustro actual es del siglo XVIII, empezando sus obras desde 1748, paralelamente a las reformas del templo.
     El antiguo convento de los agustinos es en la actualidad una residencia d ancianos tutelada por las Religiosas Mercedarias de la Caridad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de San Francisco Solano.-
     La iglesia del Santo fue construida a partir de 168l, sobre la casa natal de San Francisco Solano, prolongándose las obra hasta bien entrado el XVIII. Tiene planta de cruz latina con crucero cupulado y capillas laterales que se cubren tam­bién con cúpulas, usándose en la nave cañón con lunetos. El retablo mayor fue realizado en 1728 por Gaspar Lorenzo de los Cobos, y tiene imágenes de talla del mismo artífice a excepción del titular; que es obra granadina de 1689. Figuran San Juan Nepomuceno y San Antonio, San Judas Tadeo, Cristo Crucificado y San Francisco de Asís, y, en el remate, el Padre Eterno. A los lados hay dos lienzos de San Francisco Solano: el Milagro de la tempestad y la Conversión de los indígenas, del XVIII.
     El frente del crucero izquierdo lo ocupa la capilla del Corazón de Jesús, que anteriormente fue la Sacramental; la imagen del titular es de Manuel Garnelo, de la década de 1940. En las paredes se ven lienzos con Jesús recogiendo las vestiduras, del XVII, y cuatro escenas de la Vida Pública de Jesús. Sobre el arco de ingreso hay un lienzo del XVIII del Bautismo de San Francisco Solano. El testero del crucero se adorna con el retablo de San Luis Beltrán, de hacia 1740; la talla del santo es granadina, cercana al taller de José de Mora, y las de Santa Catalina de Siena y Santa Rosa de Lima son anónimas.
     El frente derecho del crucero tiene un lienzo de la Epifanía, de taller local del siglo XVII, inspirado en grabados. En el testero hay un retablo setecentista con imágenes de San José, San Judas Tadeo y San Isidro. A lo largo de la nave central se han dispuesto lienzos con escenas de la vida de San Francisco Solano, anónimos del Setecientos.
     La primera capilla de la nave izquierda guarda un retablo de hacia 1725 de Gaspar Lorenzo de los Cobos con imagen actual de Jesús Cautivo y tallas del XVII de San Pedro y San Juan Evangelista. Le sigue la capilla de la Virgen del Pópulo, cuya pintura se envuelve por rico y profuso marco tallado. La última tiene un retablo barroco próximo a Gaspar Lorenzo de los Cobos, con la Virgen de la Caridad, obra de Miguel Arjona de 1987, flanqueada por las imágenes de Santa Brígida, y San Francisco de Paula, ésta anónima del XVIII. Al lado izquierdo de la capilla está el Cristo de la Humildad, que proviene del extin­guido convento de San Juan de Dios, interesante talla de fines del XVII, de aires sevillanos, pero retocada en 1990 por Miguel Arjona.
     Por el lado derecho se encuentra la capilla de la Aurora, con retablo anónimo de hacia 1740. La talla  de la titular es granadina de principios del Setecientos, cercana al círculo de José de Mora; a los lados se ven imágenes coetáneas de San Joa­quín y Santa Ana. Los ángeles lampareros son de mediados del XVIII. Le sigue la capilla de la Virgen del Carmen, con retablo del lucentino Pedro de Mena, de 1743, que tiene una imagen moderna de la titular, adornada con media luna de plata, y tallas de Santiago y San Ignacio de Loyola. La última capilla está dedicada a la Virgen de la Soledad, que procede de San Agustín, donde ya constaba su existencia en 1668.
     La sacristía guarda también notables lienzos, como el retrato post mortem de San Francisco Solano,  obra del XVII, y varios del  XVIII, que representan la Adoración de los Pastores y de los Reyes, la Presentación en el templo, obra de principios del XVII con firma parcialmente legible de Eugenio. San Leandro y San Isidoro son del XVIII, copias de los originales de Murillo. Hay además un interesante grupo de la Piedad con la Magdalena, en terracota, del siglo XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      El edificio, con estructura arquitectónica de piedra blanda de cantería del país, presenta trazas neoclásicas y planta de cruz latina con capillas laterales comunicadas entre sí que forman como unas naves menores y un pórtico en forma de "U" adosado a los pies, recogiendo un ensanche de la calle donde se encuentra. El tramo de los pies está ocupado por el coro alto, que se eleva sobre un amplio arco, obra que llevó a cabo  el maestro Benito Ximénez para las fiestas de canonización del Santo en 1727.
     En la parte de la epístola se localiza la capilla de la Virgen de la Aurora, junto al brazo del crucero. Se reduce a un pequeño recinto rectangular con dos tramos de bóvedas vaídas. Estas bóvedas y sus placados pueden pertenecer a Gaspar Lorenzo de los Cobos, que interviene en la capilla en 1721.
     Sus austeros alzados interiores se articulan por un orden gigante de pilastras toscanas, que en la nave central marcan cuatro tramos y ciñen los arcos de medio punto que comunican con las capillas. Sobre dichas pilastras apoya un entablamento con cornisa decorada a base de tacos y ovas, en la que descansan las bóvedas de medio cañón con lunetos, separadas por arcos fajones en correspondencia con las pilastras.
     El tramo central del crucero se cubre mediante cúpula de media naranja sobre pechinas. Tales elementos llevan los únicos ornatos de este severo templo, unas yeserías típicas de los últimos años del siglo XVII, que ya preconizan el típico cardo dieciochesco. Dentro de unas cartelas ovales parecen los bustos de San Francisco, San Buenaventura, San Antonio y otro Santo franciscano, completando  esa composición ornamental ángeles, ristras de frutos, mascarones y unos estilizados motivos vegetales.
     Los exteriores de la iglesia, quedan, a excepción de la fachada principal,  entre otras edificaciones, sobre las que emergen los limpios volúmenes de la nave central y el cajón de la cúpula con su cubierta piramidal.
     La fachada principal ofrece  una disposición en U, aunque de trazado irregular, componiendo su primer cuerpo arquerías de medio punto, tres para el frente y tres para cada lateral, que descansan en columnas toscanas de piedra blanca. 
     Dichos arcos resaltan con sus acusadas molduras y con unas ménsulas gallonadas y envueltas en volutas que ocupan las claves, mientras que las enjutas lucen simples triángulos. Un entablamento con triglifos sirve de tránsito al segundo cuerpo, que en lugar de la estructura calada del primero tiene una construcción maciza, aunque abierta en balcones, que en este caso se enriquecen a base de un baquetón que forma orejetas superiores. Esta organización se interrumpe en el centro, donde entre pilastras toscanas hay una aparatosa hornacina, característica del siglo  XVII, que cobija la imagen en piedra de San Francisco Solano. Delante del ala izquierda se eleva una pequeña torre de base cuadrada, cuyo cuerpo de campanas rematado en un capitel piramidal de ocho lados se arregló en 1910 con motivo del tercer centenario de la muerte del Santo.
     Detrás del atrio se encuentra la puerta de ingreso. Es adintelada con marco de orejetas y aparatosa clave de hojarasca, encuadrada por ristras de frutos.
     La iglesia parroquial de Montilla está dedicada a San Francisco Solano, patrono de la ciudad, en la que nació el día 10 de marzo de 1549. Recibidas las órdenes sacerdotales y tras una corta predicación en las comarcas de Sierra Morena y la Zubia granadina, partió a las Indias como misionero evangelizando las tierras de Paraguay, Argentina, Perú y Chile. 
     Muerto en Lima el 14 de julio de 1610, fue canonizado el 27 de diciembre de 1626.
      Se inició la edificación de este templo en 1681 sobre el solar de la casa en que naciera San Francisco Solano. Entre 1773 y 1777 fue restaurado por los duques de Medinaceli, conservando la fisonomía de la arquitectura de la época (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Edificio Histórico Artístico, edificado en el siglo XVII, conocido popularmente como la Iglesia del Santo, es lugar de culto de los dos Patrones de Montilla, San Francisco Solano y Nuestra Señora la Virgen de la Aurora. El Santo nació en Montilla el 10 de marzo de 1549, en la casa sobre la que se levantó la iglesia. Nombrado patrono de Montilla en 1647, por los Marqueses de Priego, fue canonizado en 1726 por Benedicto XIII. Respecto a la estructura, el exterior sigue un esquema original de fachada enmarca dentro de un pequeño atrio en U, con arcos de medio punto que descansan sobre columnas toscanas. En el segundo cuerpo aparece una hornacina siguiendo los modelos del siglo XVII con la imagen del titular. También se contempla una torre campanario edificada en 1910. La planta se corresponde con los modelos imperantes en la época, es decir, cruz latina con una nave central con bóveda de cañón y capillas laterales que darán lugar a las dos naves, y un coro a los pies. El interior presenta una arquitectura muy limpia, dominada por el imponente retablo mayor. El protagonismo del retablo se ve reforzado por la escasez de elementos decorativos en los muros de la nave central, es una decoración austera. En los pies se sitúa el coro alto, obra de Benito Ximénez, que se eleva sobre un arco.
     Horario de culto: L-S:20:00; D: 10:00, 11:30, 13:00 y 20:00 (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia conventual de Santa Ana.-
     Este convento de concepcionistas franciscanas se fundó en 1590, iniciándose la construcción de la iglesia en 1630. Es un espacio de cruz latina con tres nave separadas por arcos sobre columnas, las laterales muy estrechas. El suntuoso re­tablo mayor se contrató en Sevilla, en 1652, con los artífices Blas de Escobar y Pedro Roldán; las labores de pintura son de Francisco de Fonseca en 1654. Su conjunto escultórico, debido a Pedro Roldán, es el más valioso de la provincia. Destacan la Inmaculada, Santa Ana con la Virgen Niña y Santa Catalina de Alejandría y, en el ático, el Crucificado flanqueado por San Andrés y San Francisco, coronando el conjunto el Padre Eterno.
     El retablo izquierdo del crucero lo hizo Gaspar Lorenzo de los Cobos en 1757, siendo anónima la imagen de San José; el del lado derecho, de Santa Beatriz de Silva, luce imágenes barrocas de San Antonio y San Ildefonso. Los ángeles lampareros son del siglo XVIII, de taller cordobés. En la nave, a la izquierda, cuelgan los interesantes lienzos de la Asunción de la Virgen, fechable en el Setecientos, y la Imposición de la casulla a San Ildefonso, de escuela cordobesa. Pasado el cancel y cercano al coro, hay otro del Ecce Homo adorado por San Francisco de Paula y San Francisco Javier, obra anónima del XVII.
     En la nave derecha se halla el retablo anónimo de la Virgen de los Dolores, de hacia 1740, que procede del antiguo templo de la Compañía de Jesús; la imagen titular es una talla de estética academicista de hacia 1790. El lienzo del Bautismo de Cristo es obra cordobesa del siglo XVII; con marco fechado en 1651; le sigue un Crucificado, procedente de San Agustín, de fuerte impronta manierista, fechable hacia 1600, y la Visión del Apocalipsis, de primer cuarto del XVII inspirada en grabados. En el muro de los pies, que comunica con los coros alto y bajo, hay diversos lienzos barrocos setecentistas (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      El templo es un espacio de cruz latina con tres naves separadas por arcos sobre columnas, las laterales muy estrechas. 
     La iglesia con fachada principal reciente de ladrillo visto con techumbre y lateral neoclásica. La entrada al presbiterio está adosada por grandes columnas.
     Sobre ellas cabalgan arcos de medio punto que enmarcan la cúpula. La decoración clásica tiene gran número de elementos barrocos. En su interior destaca su conjunto escultórico, debido a Pedro Roldán,  que es  el más valioso de la provincia y las numerosas obras pictóricas y escultóricas que posee.
     Resto de dependencias conventuales sin valor arquitectónico aparente. El convento fue fundado en 1594. La iglesia no se terminó hasta mediados del XVII.
     Este convento de concepcionistas franciscanas se fundó en 1590, iniciándose la construcción de la iglesia en 1630 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ayuntamiento - Iglesia de San Juan de Dios.-
     La anti­gua iglesia de San Juan de Dios, construida por fray Francisco Álvarez en 1770 e incorporada hoy al Ayuntamiento como sala de actos (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      El edificio posee una elegante fachada simétrica de inspiración neoclásica con portada centrada rematada con reloj. 
     Cuenta con entrada trasera. Cubierta de teja y estructura de muros de carga. Destaca el patio cubierto con fuente y arcadas sobre columnas.
     Tienda con una galería en la planta alta y escalera en lateral, distribuyéndose las estancias alrededor del mismo y otros patios secundarios.
     Formó parte del antiguo Convento y Hospital de San Juan de Dios. En 1882 se estableció una audiencia de lo criminal, las obras fueron dirigidas por José R. Garnelo, construyéndose una nueva planta sobre las otras dos originales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Antigua iglesia de fines del XVIII, erigida en la zona donde estuvo la antigua ermita de Santa Catalina. Lo más interesante del edificio es su planta octogonal atribuida a Fray Francisco Álvarez. En el presente se utiliza como Salón Municipal de Exposiciones y de actos culturales.
     Visitas:  Exteriores. Se puede ver interior cuando acoge algún evento cultural (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo de Historia Local.-
     Fundado en 1994, conserva materiales arqueológicos desde la Prehistoria a la Edad Media (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El Museo Histórico Municipal de Montilla fue creado en el año 1994 en las dependencias de la Casa de la Cultura.
     Cuenta con una serie de salas de exposición permanente en la que se muestran los materiales arqueológicos en sentido cronológico, abarcando desde la prehistoria, Mundo Ibérico, romano y árabe, Construcciones romanas, mundo funerario, época medieval y moderna, hasta el siglo XIX.
     Teléfono: +34 957 655 981
     Dirección: c/ Rita Pérez, 1 (Diputación Provincial de Córdoba).

Teatro - Museo Garnelo.-
     Se construyó este teatro por iniciativa de los señores Sánchez y Fernández Canivell en 1917 bajo la dirección artística de don José Ramón y don Manuel Garnelo. A pesar de su modestia espacial y de construcción, presenta algunas pretensiones decorativas, destacándose sus relieves alegóricos en yeso de la carcasa exterior y algunos elementos decorativos del interior, propios de la época.
 Cabe señalar que bajo la dirección de Garnelo se amplió el paseo de Rosas o de Cervantes, construyéndose una escalinata de acceso por la calle Mudalar y algunos elementos de mobiliario urbano de buena traza y cuidada ejecución.
     La rehabilitación concibe teatro y plaza de modo indisoluble. Elimina la cubierta inclinada y lo dota de emergente caja de tramoya. Cambia el lugar y sistema de acceso, llevándolo a los pies pero generando un nuevo cuerpo específico que además de contener las taquillas y el ingreso, resuelve el acusado problema de cotas con la calle adyacente (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Convento de Santa Clara, Iglesia de San Sebastián, Iglesia de San Agustín, Iglesia de San Francisco Solano, Convento de Santa Ana, Ayuntamiento-Iglesia de San Juan de Dios, Museo de Historia Local, y Museo-Teatro Garnelo) de la localidad de Montilla (II), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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