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lunes, 24 de marzo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de San Miguel, Balneario, Casa Museo de Artes y Costumbres Populares, Ermita de San Roque, Plaza Alta y Casa del Hidalgo Fernández Villamor, y Castillo) de la localidad de Tolox, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Miguel, Balneario, Casa Museo de Artes y Costumbres Populares, Ermita de San Roque, Plaza Alta y Casa del Hidalgo Fernández Villamor, y Castillo) de la localidad de Tolox, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Sierra de las Nieves
     Superficie: 94 km2
     Altitud: 315 m
     Latitud: 36º 41'  -  Longitud: -4º 54'
     Distancia a Málaga capital: 55,3 km
Datos demográficos
     Población: 2.374
     Gentilicio: Toloxeños
Ayuntamiento
     plaza de la Constitución, 1, 29109
     952487097 - 952487108     www.tolox.es
     En el área oriental del Parque Natural Sierra de las Nieves encontrarás Tolox, un pueblo en el que las flores, el blanco de las casas y las estrechas calles crean un conjunto urbano pintoresco. Este municipio ofrece múltiples opciones para que combines actividades, sabores y experiencias a tu medida. La naturaleza está al alcance de la mano en los bellos parajes de los alrededores. Y para aquellos que buscan descanso y bienestar, Tolox cuenta con un balneario de aguas medicinales único en toda España.
     En Tolox no puedes perderte sus monumentos: 
     Una de las principales paradas en tu ruta por Tolox es la iglesia de San Miguel Arcángel. Construida en el siglo XVI, fue incendiada en 1568 durante la sublevación morisca y reconstruida 9 años más tarde. Durante estos eventos, los cristianos de la zona se refugiaron en esta iglesia. En el interior encontrarás lienzos del siglo XVIII atribuidos al artista Diego de la Cerda.
     Las ermitas de San Roque y la ermita de la Virgen de las Nieves son dos destinos fundamentales para los amantes del turismo patrimonial. La de San Roque, patrón del municipio, está a 3 kilómetros del casco urbano y rodeada de vistas inigualables. En el caso de la ermita de la Virgen de las Nieves, nos encontramos ante una edificación en pleno corazón del Parque Natural Sierra de las Nieves, junto a un denso bosque de pinos.
     Las Murallas del Castillo de Tolox conservan hoy sólo un lienzo de la muralla y un pasadizo. Sin embargo, esta fortificación fue clave para la defensa de los diferentes pueblos que habitaron la zona. Fue construida por los fenicios, y utilizada por los romanos y por el muladí Omar Ben Hafsún en el 883, en su lucha contra las tropas del Emirato de Córdoba. Hoy día conserva únicamente un lienzo de la muralla y un pasadizo, y donde estaba la fortaleza se extiende hoy el barrio de la Rinconada del Castillo.
     Paseando por el centro de Tolox encontrarás la Plaza Alta y sus majestuosas casas. Entre ellas destacan la Casa de la Inquisición y la Casa del Hidalgo Fernández de Villamor, del siglo XVI y con una rejería en su fachada encalada. En la Casa Museo de Artes y Tradiciones Populares de Tolox descubrirás la arquitectura y la estética tradicional de las casas del siglo XIX. Además con objetos históricos, como un misal del año 1864.
     Sin duda, uno de los lugares por el que más personas visitan Tolox es el Balneario de Fuente Amargosa. Entre sus más famosos asiduos destacaron Miguel Primo de Rivera o Rafael Molina Sánchez "Lagartijo". Este centro trata principalmente afecciones cutáneas de origen inflamatorio y alérgico, los reumatismos articulares crónicos y los procesos respiratorios inflamatorios crónicos. Estas aguas, a diferencia de otros manantiales, no son aptas para consumo, sino que son los gases que emanan del manantial los que se aprovechan. El balneario fue inaugurado en 1869, y reconstruido tras una riada a comienzos del siglo XX (Diputación Provincial de Málaga).
     Situado entre los términos municipales de Yunquera e Istán, forma parte de la Reserva de la Biosfera Sierra de las Nieves y su entorno. En esta zona, muy montañosa, se localiza la cumbre emblemática del Torrecilla, de 1919 mts. el pico más elevado de la Reserva, y la Sima GESM.
     En el «abrigo rupestre de La Tinaja» se documentan los restos arqueológicos neolíticos más antiguos del territorio de Tolox. De época romana hay noticias de la aparición de lápidas en el Villarejo, que no sería la única pues a comienzos del s. XX se descubrieron lápidas romanas empotradas en los muros de la iglesia. Pero sin duda son las crónicas de Omar Ben Hafsum del 883 las que dan cuenta de la ocupación del castillo de Tolox, y documentan los orígenes de esta ciudad, que en época musulmana muy seguramente gozaba de privilegios propios de una gran ciudad como hacen pensar las referencias que nos llegan de la aljama y la alcazaba, hoy desaparecidas, que Abderramán III mandó construir en Tolox. De esta etapa nos quedan restos de lienzos de la muralla del castillo, localizados en las inmediaciones de la iglesia de San Miguel, así como los restos de un recinto fortificado destruido de forma violenta, localizado en Cerro del Castillejo. Tras la Reconquista, pasó a formar parte, junto a Monda, del señorío del Marqués de Villena. Después de las revueltas moriscas su población abandonó el lugar, que empezó a repoblarse en 1571 con cristianos viejos de Galicia, Sevilla y Córdoba.
     El caserío presenta un buen estado de conservación, destacando la conocida como Casa de la Inquisición, con portada en ladrillo visto con dintel, y la Casa del Hidalgo Fernando Villamor, del siglo XVI. La Casa Museo de Artes y Tradiciones Populares, en funcionamiento desde 1992, sistematiza lo pintoresco del caserío toloxeño, al que se dedican tres de las cinco salas de esta casa museo de titularidad municipal.
     En las afueras de la ciudad se encuentra el Balneario de Fuente Amargosa (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Pintoresco pueblo serrano enclavado en la cara sur de la serranía de Ronda, entre los ríos Caballos y Alfaguara.
Historia y visita
     Localidad de origen fenicio, tuvo cierta importancia durante la dominación romana. Bajo el control de los árabes se convirtió en una poderosa fortaleza, de cuyas murallas quedan aún algunos restos en el barrio del Castillo.
     En 1487 fue conquistada por los Reyes Cató­licos y, tras la expulsión de los moriscos, en tiempos de Felipe II, colonizada con gallegos, castellanos y cordobeses.
     El pueblo se arracima en las faldas de la sierra, mostrando su blanca geometría en distintos niveles de textura cubista. A la entrada está el balneario de Fuente Amargosa, cuyas aguas son recomendables para afecciones bronquiales, del riñón... En la sierra de los alrededores abunda la caza mayor y la caza menor. Abundan las grandes cuevas, como la de La Tinaja, cerca del pueblo, en la que se han hallado restos que pertenecieron al Neolítico.
Fiestas
     Entre el 14 y el 18 de agosto se celebra la feria de San Roque, patrón del pueblo; durante la procesión tiene lugar la cojetá, o lanzamiento de más de 8.000 cohetes, en poco más de media hora, unido al repique de las campanas de la iglesia y a la bullanguera música que acompaña a la procesión (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).  
     
Iglesia de San Miguel
      Fue erigida a finales del siglo XVI, aunque la planta y fachada que contemplamos hoy son el testimonio de las numerosas reformas. Construida a comienzos del XVI, durante la rebelión morisca se refugiaron en ella los cristianos, por lo que fue incendiada, interviniendo en su reconstrucción el maestro mayor de la catedral Diego de Vergara, reformándose nuevamente en 1632 por un alarife desconocido. En su primera época se cubrió con armadura mudéjar, y también con­serva los pilares cuadrangulares, pero sosteniendo arcos de medio punto. En el siglo XVII se cubrió con bóveda la capilla mayor, el coro y las capillas laterales de ambas naves. Actualmente, su interior se organiza en tres naves irregulares, separadas por arcos de medio punto sobre pila­res; los de la nave del Evangelio son cuadrangu­lares, y para muchos son de la primera época del templo, mientras que los de la nave de la Epístola, más irregulares, son más modernos. La nave central se cubre con armadura de par y nudillo, sin lazo y con tirantes, recientemente consolidada, y la capilla mayor se cubre con bóveda elíptica. En la nave del Evangelio se abre una capilla de planta cuadrada cubierta con bóveda. En el exterior se abren dos portadas de ladrillo de medio punto, de dimensiones reducidas. La torre, con machón central, adosada a la cabecera de la nave del Evangelio, es el elemento más destacado del exterior de la iglesia.
     En el interior destacan, en la nave del Evange­lio, tres lienzos del siglo XVIII: los Desposorios de la Virgen, la Epifanía y la Adoración de los Pastores, atribuidos a Diego de la Cerda. Tam­bién de este siglo, es una Divina Pastora, obra popular-devocional (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Este edificio se levantó en los años finales del siglo XVI aunque posteriormente ha recibido numerosas reformas. 
     Presenta tres naves muy irregulares, separadas por arcos de medio punto sobre pilares cuadrados en el lateral del Evangelio y de forma más compleja en el de la Epístola, ya que uno de los tramos se convirtió en capilla cubierta con bóveda semiesférica. La nave central se cubre con armadura de madera, de par y nudillo sin lazo y con tirantes, y la capilla mayor con bóveda elíptica pintada. En la nave del Evangelio se abre una capilla de planta cuadrada y con bóveda semiesférica.
      En el exterior se abren dos sencillas portaditas de ladrillo con arcos de medio punto, la de los pies jalonada de sendas pilastras toscanas y entablamento y la de la nave de la Epístola de manera idéntica pero con las pilastras dobles. La torre, situada en la cabecera de la nave del Evangelio, tiene machón central y abre en su cuerpo superior arcos de medio punto, rematándose en bovedilla interna.
     La iglesia de San Miguel acabó de construirse a principios del siglo XVI, en 1505. Fue en este templo donde se refugiaron los cristianos durante la sublevación morisca de 1568. Tras su incendio, fue reconstruido en 1577 por el maestro mayor de la Catedral de Málaga, Diego de Vergara, quien mandó derribar las paredes del altar mayor, muy afectadas por el fuego. En 1632 el templo necesitó ser restaurado nuevamente (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Iglesia que data del siglo dieciséis, conserva tres naves separadas por arcos de medio punto, destacando la capilla mayor cubierta por una bóveda elíptica pintada.
     La torre de planta cuadrada está situada en la cabecera de la nave del evangelio y fue levantada sobre el alminar de la antigua mezquita (Diputación Provincial de Málaga).

Balneario 
     Conocidas las propiedades de sus aguas desde el s. XVIII, el balneario se aprobó en 1870, con un pequeño establecimiento y fueron declaradas sus aguas de utilidad pública en 1871. El edificio actual del Balneario, creado en 1906 y con un piso añadido en 1931 es una de las pocas piezas de arquitectura de corte burgués. Ya en 1900 se había edificado el hotel del balneario, un senci­llo y funcional edificio rectangular de dos plantas, con vanos rectangulares en sus fachadas (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
      El edificio es perfectamente rectangular en su planta baja y en forma de U en la planta superior, debido a que en los extremos del rectángulo de planta superior, surgen en sentido normal al edificio unos pequeños pabellones, vacíos en planta baja. Cotoneando el interior de dicha U nos encontramos con dos escalinatas de dos tramos ortogonales ambas que desembarcan en un balcón que a su vez las comunica. 
     Su composición es rigurosamente simétrica tanto de volúmenes como de composición de fachadas. Los huecos están terminados con arcos de medio punto con vidriera. La cubierta es de color verde con teja vidriada y cumbrera con dibujo especial. Todo el conjunto se sitúa en un escalón del terreno.
     Desde tiempo inmemorial se conocían en el término municipal de Tolox una serie de fuentes y manantiales conocidos con el nombre de ¿amargosas¿ por losnaturales, por el sabor especial de las mismas, que eran utilizadas por los vecinos de Tolox para curar un sin fin de afecciones, en ingestión y baños.
El balneario fue inaugurado en 1869 con un pequeño establecimiento y fueron declaradas sus aguas de utilidad pública en 1871. Arrasado en 1906 por una gran riada, fue reconstruido por D. Manuel del Rio.
     Políticos, artistas y toreros han sido visitantes habituales desde su construcción a finales del siglo XIX. Se beneficia, además, por estar en un privilegiado paraje de la Serranía de Ronda, la denominada Sierra de las Nieves, a poca distancia del pinsapar (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Balneario de Tolox, creado en 1867, es el único en España especializado exclusivamente en aparato respiratorio, ya que sus aguas desprenden gas que se toma en inhalación.
     Las montañas que le rodean forman un soberbio anfiteatro, orientado al este, que le protege de los vientos y proporciona un saludable microclima.
     Dominando todas estas montañas se encuentra, a pocos kilómetros de Tolox, el pico más alto de la provincia, la Torrecilla, que desde sus 1.919 metros desciende por agrestes laderas hasta los 360 metros de altura a los que se encuentra el Balneario.
     Políticos, artistas y toreros han sido visitantes habituales desde su construcción a finales del siglo diecinueve. Se beneficia, además, por estar en un privilegiado paraje de la Serranía de Ronda, la denominada Sierra de las Nieves, a poca distancia del pinsapar (Diputación Provincial de Málaga).

Casa Museo de Artes y Costumbres Populares
    
     La Casa Museo de Tolox fue inaugurada en 1992, gracias a la colaboración de todos los toloxeños, pues los 1.683 objetos que se expone, han sido prestados por las personal de Tolox y sus visitantes.
     El museo reproduce una casa típica toloxeña de finales de siglo XIX. Tiene 5 salas: el comedor, donde se reproduce la vida de una familia; la cocina, con útiles antiguos; el dormitorio, con una cama de hierro, cuna de madera, un misal de 1864 y un joyero en madera tallada; la sala de aceite, con su antiguo molino árabe y romanas, faroles; y la sala de campo, con todo el material agrícola y para amasar. También se recogen los oficios, reproduciéndose una panadería, con horno incluido, la era y otros objetos relacionados con los distintos trabajos que se realizaban en Tolox a finales de siglo XIX.
     La última sala, que por orden es la primera, es una típica oficina de turismo, pues ofrece la información de toda Andalucía y más concreto de Tolox, el Parque Natural y Reserva de la Biosfera Sierra de la Nieves, una pequeña exposición de fotos de Tolox y sus gentes desde los cincuenta en adelante. Otros objetos que se exponen en esta sala son: el cartel de la última corrida de toros que hubo en Tolox, en 1926, décimos de lotería de 1923 y 1926 y una pequeña muestra de artesanía popular. También es punto de exposición y venta de la artesanía local.
     Además de las salas, los pasillos se adornan con vitrinas de ropa antigua, destacando un traje de señora de 1890, un traje de cristianar de 1903, cucos, ropas de bebé y objetos como una pistola, una piedra de pedernal, un abrecartas, un pastillero y un atlas de 1857. La decoración de ambos pasillos la completan un arca, un mundillo (encaje de bolillos), dos máquinas de coser a mano, un tallaquintos, cuadros y platos decorados.
     El comedor, una sala donde se reproduce la vida de una familia acomodada. El dormitorio, de finales del siglo pasado. Los pasillos se adornan con platos y cuadros decorados, vitrinas, donde se exponen ropas, además de un arca, un mundillo (encaje de bolillos) y una máquina de coser de mano. La cocina muestra útiles muy curiosos. En la sala del aceite encontramos una muestra de un antiguo molino árabe. La sala de campo reúne todos los aperos relacionados con la labranza (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de San Roque 
           Fue construida en los años 80 del siglo XX por el párroco Don José Carretero sobre los restos de una ermita primitiva en honor del patrón de la localidad, San Roque.   
     Se encuentra en el paraje de la Atalaya y dista unos 2 Km. del municipio.
     Su arquitectura muy sencilla combina el blanco de la fachada con un zócalo de piedra, rematado por una escalinata sobre la que se encuentra una pequeña cruz de hierro forjado.
     En el exterior, una explanada acondicionada con bancos y mesas de madera y palmeras que engalanan el entorno y dan buena sombra, permite a los visitantes y gentes del pueblo disfrutar de la hermosa panorámica que se aprecia desde allí; por un lado, la Sierra de las Nieves; y por otro, el valle del río Grande.
     En la primera quincena de Agosto, justo antes de la feria de San Roque, se celebra la Romería del Patrón, desde la iglesia del pueblo hasta la ermita (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construida en la década de los ochenta en honor del patrón, se encuentra situada a 3 kilómetros del pueblo, desde donde se puede disfrutar de una preciosa vista panorámica. Su arquitectura combina el blanco de la fachada con un zócalo de piedra, rematada con una escalinata sobre la que se encuentra una cruz de hierro forjado que alberga la imagen del Santo.
     Esta ermita es un lugar emblemático para el municipio, estando situada a la entrada del mismo. La ermita, que es además lugar de romería, se encontraba situada en una zona sin asfaltar, prácticamente sin iluminar y sin dotaciones. El Plan de Dinamización Turístico de la Sierra de las Nieves llevó a cabo el asfaltado y acerado del entorno, la colocación de farolas artísticas, así como las correspondientes papeleras y bancos. Junto al edificio de la ermita se ha habilitado también un pequeño mirador. El Ayuntamiento ha completado la inversión con la construcción de unos servicios públicos, una fuente, así como con la puesta en funcionamiento de un pequeño quiosco (Diputación Provincial de Málaga).

Plaza Alta y Casa del Hidalgo Fernández Villamor     
     Es la plaza más alta del pueblo en la que se destaca las casas más insignes del municipio. La que fuera en su tiempo la Casa de la Inquisición y la Casa del Hidalgo Fernández Villamor.
     Data del siglo XVI. Casa nobiliaria edificada a modo de palacete cuyo acceso, hasta mediados del siglo XX, era a través de una gran escalinata, hoy día modificada. Del exterior destaca la portada, el conjunto de enrejados y el típico encalado andaluz (Diputación Provincial de Málaga).

Castillo     
       Según la página web del Ayuntamiento de Tolox (http://www.tolox.es/316/murallas-castillo [consulta  07/05/2020]), las murallas del Castillo de Tolox, cuya construcción se atribuye a los fenicios, constituyen la muestra arquitectónica más antigua de esta localidad.
     Los romanos lo utilizaron durante su estancia en la zona y en el año 883 fue ocupado por el rebelde Omar Ben Hafsun, que lo reconstruyó e hizo de él una de sus más seguras defensas de la zona.
     Prácticamente desaparecido a finales del silgo XV, de la antigua fortaleza sólo se conserva un lienzo de muralla y un pasadizo. En el lugar que ocupaba fue configurándose el pintoresco barrio de la Rinconada del Castillo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

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Más sobre la provincia de Málaga, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 20 de octubre de 2022

Un paseo por la calle Argote de Molina

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Argote de Molina, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 20 de octubre, es el aniversario del fallecimiento (20 de octubre de 1596) de Gonzalo Argote de Molina, por lo que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Argote de Molina, de Sevilla, dando un paseo por ella.
    La calle Argote de Molina es, en el Callejero Sevillano, es una vía que se encuentra en los Barrios de la Alfalfa, San Bartolomé, y Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo; y va de la calle Manuel Rojas Marcos, a la calle Conteros.
   La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     El primer tramo, hasta Corral del  Rey, pudo formar parte de la calle Alta (Manuel Rojas Marcos) y en el plano de Olavide (1771) figura rotulada como Estrella, aunque pudiera tratarse de un error; el segundo, hasta la confluencia de Estrella, recibía desde el s. XIV el nombre de calle del Marmolejo, o de los Marmolejos, por este linaje que tenía allí sus casas, y en 1662 es sustituido por el que hoy conserva en memoria de Gonzalo Argote de Molina (1548-1598), historiador y humanista sevillano; el siguiente tramo, hasta Placentines, es conocido a comienzos del s. XVI (1502) como calle de los Castellanos, quienes allí deberían estar establecidos, y también como calle de la Cadena; al menos desde 1631 es nombrada como calle del Horno de las Brujas, por uno que allí existía, en el mismo lugar que en el s. XV (1483) se encontraba el Horno del Águila; en 1863 se acordó rotularla del Monte Pío, según se dice, para evitar la confusión con la calle del Horno, frente a la iglesia de San Buenaventura, y en recuerdo de esta institución benéfica que tuvo sus oficinas en esta vía. El último tramo, recibía, al menos desde 1839, el nombre de calle del Ciprés, posiblemente por uno que allí habría. Finalmente, en 1868 todo ellos son unificados toponímicamente bajo la denominación de Argote de Molina.
     Es una calle larga, de amplitud variable, trazado irregular, con frecuentes entrantes y salientes, en parte resultado de los proyectos de alineación a los que ha estado sometida (1863, 1899, 1911). Hasta la confluencia de Segovias es una vía muy estrecha, pero que ha soportado un intenso tráfico de carruajes, particularmente el de los que transportaban mercancías desde los muelles a la Alhóndiga, con las consiguientes quejas del vecindario, atropellos y peticiones de que se cerrara al tráfico rodado. Desde la confluencia de Segovias es sensiblemente más ancha y rectilínea, quizás relacionado con una temprana operación de ensanche realizada en la primera mitad del s. XVIII y a los proyectos de alineación ya mencionados. Conserva una estrecha barreduela entre los núms. 24 y 30, en cuyo fondo se encuentra instalado un típico restaurante, que podría ser la antigua barreduela del Águila. Confluyen, por los pares, Estrella, y por los impares, Corral del Rey y Segovias, y es cruzada por Bamberg y Placentines. Hay noticias de su empedrado en 1631 y 1640, reiteradas peticiones de que se embaldose a mediados del s. XIX, y se adoquina en la primera década de la presen­te centuria, procediéndose asimismo a la construcción de las aceras entre 1903 y 1912. Actualmente se conserva la calzada de adoquines a comienzos de la vía, en un tramo de escaso tránsito, y el resto ha sido cubierto con asfalto, posee aceras de losetas de cemento, de desigual anchura, en función de la amplitud de la calle y se ilumina mediante farolas sobre brazos de fundición adosados a las fachadas.
     A. Palacio Valdés decía de ella que "... está habitada, en general, por familias bien acomodadas, a juzgar por los suntuosos patios que a derecha e izquierda se ven a través de las cancelas" (La hermana San Sulpicio). En buena medida continúan predominando en su caserío, sobre todo en el tramo más angosto, estas casas de patio sevillanas, habiéndose producido en unos pocos casos su sustitución por bloques de pisos de reciente construcción; en la zona más próxima a Placentines se levantan algunas casas de escalera de principios de esta centuria, varias de ellas deshabitadas. Son de destacar las casas núms. 13 y 22, ambas del s. XVIII, de dos plantas y ático con vanos de medio punto, bien conservadas, así como las núms. 17 y 30, también del XVIII, pero en lamentable estado de abandono y semirruina. Vía céntrica, ha cumplido de forma predominante una función residencial para clases acomodadas y ocasionalmente han tenido allí su establecimiento algunas instituciones, como el Monte de Piedad a mediados del siglo pasado, el vice-consulado de Honduras hacia 1873, o un colegio de los jesuitas en las mismas fechas. Actualmente, la distinta amplitud de uno y otro tramo de la vía condiciona su funcionalidad: el más estrecho cumple casi de forma exclusiva una función residencial, en cambio en el segundo se sitúan algunos comercios y bares, estos últimos particularmente animados en las horas nocturnas. En la esquina de Placentines estuvo durante mucho tiempo situado un comercio de alimentación, anunciado por una reproducción de grandes dimensiones de una pieza de bacalao, que dio origen a que se la conociera, aún después de desaparecer comercio y anuncio, como "la esquina del bacalao". Esta misma esquina cobra particu­lar animación durante la Semana Santa al ser punto obligado de contemplación de mu­chas de las cofradías a su salida de la Catedral. 
     En la casa núm. 13 vivió el poeta Cortines Murube, la misma en la que en 1924 el Ateneo de Sevilla hizo colocar una lápida de azulejos en homenaje a Palacio Valdés, su novela La Hermana San Sulpicio y la protagonista de la misma que allí vivía. También allí situó Muñoz y Pabón el comercio del judío Isacar en el s. XV:
"Rico comerciante de sedas
Y perfume de la Arabia 
En el Horno de las Brujas 
Tiene Isacar vieja casa
Donde vende sus perfumes 
Y de sedas tiene fábricas"
(Menudencias épicas, 1897) [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Argote de Molina, 9. Casa de tres plantas, las dos supe­riores avitoladas, del siglo XVIII. La portada iba resaltada sobre medias pilastras toscanas, y sobre ella un balcón rematado por frontón recto.
Argote de Molina, 13. Casa de dos plantas y ático, del siglo XVIII.
Argote de Molina, 17. Casa situada en la esquina de calle Segovias, con  fachada de dos plantas rematadas por el mirador del ángulo, con dos arcos sobre columnas en cada frente, enmarcados por pilastras pareadas. Una vez cruzado el apeadero, donde se conserva una puerta de casetones, se llega al patio con arquerías sobre columnas en ambas plantas, de arcos semicirculares la inferior y rebajados la superior, todos inscritos en alfices. Es interesante el capitel situado en el arranque de la escalera. Se conservan varios artesonados, entre ellos el de la galería del patio, el del escritorio y el de tirantas de la planta principal.
Argote de Molina, 22. Casa del siglo XVIII, de dos plantas y ático con vanos de medio punto separados por pilastras toscanas. La fachada del segundo cuerpo está avitolada.
Argote de Molina, 28. En este número hay que reseñar los azulejos de la escalera.
Argote de Molina, 30. Casa del siglo XVIII, de dos plantas y entresuelo en la crujía de fachada, que está dividida en calles por pilastras pareadas. En uno de los extremos se encuentra la portada, que consta de dos cuerpos, el inferior con pilastras toscanas de fuste avitolado y moldura quebrada, enmarcando el vano de la puerta; en la superior, pi­lastras jónicas y frontón triangular. El patio, con arquerías sobre columnas en las dos plantas, posee una interesante colección  de capiteles [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Biografía de Gonzalo Argote de Molina, personaje a quien está dedicada esta vía;
     Gonzalo Argote de Molina, Conde de Lanzarote. (Sevilla, c. 1551 – Las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas, 20 de octubre de 1596). Genealogista, historiador, poeta y bibliófilo.
     Fue hijo de Francisco de Molina, jurado de Sevilla, cuyos ascendientes por línea paterna se llamaron, según unas informaciones genealógicas, Castro y Argote, mientras que, según otras, habrían usado los apellidos de Zatico de Molina. El mismo biografiado, en las cartas dirigidas a Zurita que conserva la Real Academia de la Historia, firma en 1574 como Gonzalo Zatico de Molina, en 1575 como Gonzalo de Molina y, finalmente, en 1577, como Gonzalo Argote de Molina. Su madre, Isabel Ortiz, pertenecía también a una familia sevillana distinguida e hidalga, aunque no hay uniformidad en los apellidos de los padres de esta señora.
     Diego Ortiz de Zúñiga, el autor de los conocidos Anales, les llama Juan Ortiz y Francisca Messía de Mendoza, pero en el testamento del mencionado Francisco de Molina aparecen como Juan Ortiz de Medinilla y Francisca Mejías y Carrillo.
     Gonzalo fue el mayor de ocho hermanos, que se llamaron, según el testamento de su padre: Leonor de Molina, esposa del señor de Villanueva; Francisca Mejías, casada con Juan de Morales; María de Molina, mujer de Juan Domingo de Tudela; Rufina Argote de Molina, esposa del licenciado Hernán López de Cárdenas, cuyo hijo heredó y dejó perder la mayor parte de los manuscritos de su tío Gonzalo; Isabel; Jerónima y Juan Mejías, ciego, quizá de nacimiento.
     Gonzalo Argote de Molina dejó escrito un epitafio autobiográfico, para que su hijo lo hiciese poner en la capilla que había restaurado en la iglesia sevillana de Santiago el Viejo, cuyo patronato adquirió en 1586.
     En este texto, del que se guarda copia en la colección Salazar de la Real Academia de la Historia, después de asegurar que desciende por varón de “Hernán Martínez de Argote, señor de Lucena y Espejo, Alcaide de los Donceles”, relata los hechos de armas en que intervino en su más temprana juventud.
     Dice que se halló en la conquista del Peñón de la Gomera, en 1564, “de edad de quince años”. De aquí dedujeron algunos que Gonzalo habría nacido a fines de 1548 o en 1549, pero Francisco Pacheco, el suegro de Velázquez, que le trató en Sevilla, escribe en 1599, en su Libro de descripción de verdaderos retratos, que Gonzalo tenía entonces trece años. Concuerda con una declaración del propio Argote ante la Inquisición de Canarias, que dice ser “de edad de cuarenta y dos años poco más o menos” en abril de 1593; y también con otra información practicada en 1569, en la que varios testigos declaran que su edad era de dieciocho años. La fecha de fines de 1551 (o principios de 1552) aparece, pues, como la más probable para el nacimiento de Gonzalo Argote de Molina, acaecido en la collación de Santiago y, según parece, en los edificios conocidos todavía como Corral del Conde.
     Continúa escribiendo Argote en el mencionado epitafio que en el siguiente año, que sería el de 1565, le nombró el Rey alférez mayor de la milicia de Andalucía.
    Con este cargo sirvió a las órdenes de don Juan de Austria en las galeras de la Liga contra el Turco y después, en 1569, bajo el mando de Sancho de Leyva y sin sueldo, en la vigilancia de las costas de Granada durante la sublevación de los moriscos, para impedir los desembarcos que se temían, como escribe Cabrera de Córdoba. Gonzalo Argote de Molina fue uno de los doce caballeros que eligió la ciudad de Sevilla, de la que era jurado su padre, para servir al Rey a su costa con veinte lanzas en la guerra de Navarra.
     Por estos servicios, le nombró Felipe II, en 1578, provincial de la Santa Hermandad en Sevilla y su tierra, cargo que reportaba emolumentos importantes y voz y voto en el cabildo sevillano, por lo que éste se opuso inicialmente al nombramiento. Con las gentes de la Santa Hermandad limpió de malhechores las sierras de Jerez y Ronda, apresando a cuarenta y cinco “salteadores escopeteros”, según cuenta Argote en un memorial.
     Al mismo tiempo que participaba en estas actividades de carácter militar, cultivaba con asiduidad y acierto sus inclinaciones a los libros y a las cosas bellas y curiosas, como otros espíritus selectos de su tiempo.
     Cuenta Francisco Pacheco que logró reunir Argote en su casa de la sevillana calle de Francos “(con buena elección a mucha costa suya) un famoso museo, juntando raros i peregrinos libros de Istorias impresas y de mano, luzidos i extraordinarios Cavallos de linda raça i vario pelo i una gran copia de Armas Antiguas i Modernas, que entre diferentes cabeças de animales, i famosas pinturas de Fábulas i Retratos de insignes Ombres, de mano de Alonso Sánchez Coello, hazian maravillosa correspondencia”. Tal fama alcanzó, que acudió disfrazado a visitarlo Felipe II durante su estancia en Sevilla en el año 1570. Pero entonces no estaban allí todavía las obras de Alonso Sánchez Coello, pues fue el año siguiente cuando le encargó Argote quince retratos de reyes y reinas de Castilla.
     En 1574 había terminado la primera de sus obras (impresas), la edición de El Conde Lucanor, que salió de las prensas en Sevilla en el siguiente año. El libro contiene además una Vida del excelentissimo principe Don Iuan Manuel y el primer trabajo genealógico de Argote, titulado Principio y succession de la real casa de los Manueles, donde describe la numerosa descendencia de los cinco hijos de don Juan Manuel por todas las líneas de varón y de hembra. Añade un Discurso sobre la poesía castellana y un glosario de términos antiguos con sus equivalencias.
     Anterior parece ser, de 1572, su Aparato para la historia de Sevilla, del que se conservan varias copias manuscritas.
     Probablemente se trata de un borrador o proyecto de obra que después llegaría a tener una redacción más amplia.
     Desde estos años hasta el de 1585, cuando marcha a Canarias, transcurre la etapa más fecunda de la vida de Argote en cuanto a sus trabajos históricos y genealógicos.
     Hubo de preparar por entonces sus obras más importantes y que requirieron mayor esfuerzo de investigación: Nobleza del Andalucía, Elogios de los conquistadores de Sevilla, además de las que aparecieron en 1582 y se cita más abajo. Para componer estas obras no se limitó Argote a estudiar los libros que poseía, sino que recogió noticias en muy diversos lugares con esfuerzo, perseverancia, inteligencia y espíritu crítico. Él mismo lo cuenta al comienzo de Nobleza del Andalucía: “Pues aviendo visto los archivos y sepulchros de casi toda España. Y aviendo veinte años que junto papeles. Y venido a mis manos todos los originales antiguos de estos Reynos, y particularmente los que su Magestad tiene en su real libreria de San Lorenço el Real [...]”. Y en una de las cartas dirigidas a Zurita escribe: “Yo fui a Úbeda y Baeza y Jaén y Andújar y me recibieron muy bien, y me mostraron los archivos; saqué traslado de todos los privilegios y cartas de los reyes y aún me entregaron algunos libros del cabildo, [...] donde he hallado cosas escogidísimas y muy nuevas”. Para estas búsquedas, había obtenido una orden de Felipe II para que se le franqueasen todos los archivos del reino de Jaén. Por esto, probablemente, dice al comienzo de Nobleza del Andalucía que había tomado a su cargo, con orden de Su Majestad, “escrevir el principio de la fundacion de las ciudades, villas y lugares del Andaluzia, y la sucession de los Linajes nobles, que las poblaron”.
     Compuso también Argote algunas poesías; las que hoy se conocen son “elogios”, contenidos en sus obras, dedicados a sus amigos Pedro de Aguilar y el doctor Monardes, a sus maestros Ambrosio de Morales y Jerónimo de Chaves, a Fernando III el Santo y a Alfonso el Sabio.
     Las acciones militares, las investigaciones genealógicas e históricas, las tareas literarias, la atención a su museo y biblioteca, todavía dejaban tiempo a Argote para transacciones comerciales. Se sabe, por ejemplo, que en 1582 era dueño del navío San Antonio y que efectuaba operaciones económicas diversas (obligaciones, compraventas, préstamos, comisiones...) con los condes de Lanzarote. Esta relación comercial dio origen a su casamiento.
     En 1582 hizo imprimir Argote en Sevilla otra de sus ediciones de antiguos autores, con el título de Historia del gran Tamorlan e itinerario y enarracion del viage y relacion de la Embaxada que Ruy Gonçalez de Clavijo le hizo [...] Comprende el libro dos relatos de la vida del Gran Tamorlán, debidos a Pero Mexía y a Paulo Jovio. Añade Argote de su pluma un Discurso sobre el itinerario seguido por Clavijo.
     En este mismo año dio a las prensas, igualmente en Sevilla, la tercera de estas ediciones, el Libro de la monteria que mando escrevir el muy alto y muy poderoso Rey Don Alonso de Castilla; aparte de una Egloga pastoril compuesta por Gómez de Tapia, incluye la edición un Discurso sobre la obra del que es autor Argote. 
   Hecho trascendental en la vida de Argote fue su matrimonio con Constanza de Herrera y Rojas, celebrado en Lanzarote, con singulares regocijos y fiestas públicas, el día de Santiago del año 1586. Era la novia hija natural legitimada de Agustín de Herrera y Rojas, primer conde de Lanzarote (1567) y primer marqués luego de la misma denominación (1584). No tenía éste descendencia legítima de su esposa, sino sólo dos hijas, habidas en Bernardina de Cabrera, dama casada con un genovés. De las dos, prefirió a la menor, Constanza, la esposa de Argote, “por ser hija más cierta”.
     Todos los biógrafos concuerdan en atribuir este casamiento de Argote, ya de edad para entonces madura, a un deseo de ascenso social, deseo que dejan ver bien claramente los títulos que se atribuyó en diferentes etapas de su vida, algunos de escasa consistencia, como “señor de la Torre de Gil de Olid” (1579), “señor de la Torre de Don Jofre” o “señor de Daganzuelo” (1596). En el epitafio antes mencionado recoge, en cambio, otros honores y titulaciones más sólidas, como las de “veinticuatro” de Sevilla, nombre que se daba a los regidores perpetuos de designación real, y las de gentilhombre del rey de Polonia, copero del rey de Hungría y factor del rey de Portugal don Sebastián. Este último cargo hubo de reportarle importantes beneficios económicos, pues había de gestionar todas las compras destinadas a las plazas portuguesas del continente africano. La legítima aspiración de Argote al ascenso social concuerda perfectamente, por otra parte, con su dedicación al estudio de los linajes nobles y su aprecio de la excelencia y la belleza.
     En 1585 Argote marcha a Canarias para preparar su boda, por lo que traspasó el cargo de Provincial de la Santa Hermandad en Sevilla, por un plazo de cinco años, a Pedro Rodríguez de Herrera, pariente quizá de los condes de Lanzarote. No se sabe cuál era la dote de Constanza; se ha dicho que su padre, ya marqués de Lanzarote, le habría dado el condado, con la jurisdicción alta y baja, oficios, rentas y territorios de este estado señorial. Ningún documento prueba la legalidad de tal donación, si es que existió, pero Gonzalo Argote de Molina se tituló efectivamente conde de Lanzarote, después de su casamiento, en numerosas ocasiones. Pensaba acaso que el título de conde no había cesado, sustituido por el de marqués, dos años antes, en 1584. El título aplicado a Argote aparece en el tratado que concluyó con el capitán general de Argel a poco de su boda, en las dedicatorias de la obra Nobleza del Andalucía, en el pie del retrato grabado por Matías de Arteaga que guarda la Biblioteca Nacional e incluso en documentos relativos a su hijo y hermanas, ya después de fallecido.
     Si el título condal llenó las aspiraciones de Argote, muy pronto comenzaron las desdichas que este enlace le acarreó. Como él escribe en el epitafio tantas veces citado, “[l]uego que me case vino Moratarraez Visrrey de Argel con armada del gran Turco y del Xarife sobre aquella Isla”. El desembarco en Lanzarote tuvo lugar el día 30 de julio, cinco días después de la boda.
     Argote hubo de organizar la defensa del castillo, resistiendo el ataque en la cueva de Haria, pero fueron hechas cautivas su esposa y la del marqués. Las capturas y las varias muertes por ambos lados no impedían la cortesía. Argote envió a Morath Arráez seis “turcos” que había hecho prisioneros después de matar a otro “vestidos con marlotas de tela de oro”. Por ello, Morath le hizo llegar con un cristiano una saeta de su propio arco como prenda de seguro. Acudió Argote solo a la galera del asaltante el 18 de agosto y concluyó un notable tratado el día 22, por el que rescataba a la marquesa, a la condesa y a veinte cristianos por el precio de 20.000 ducados, de los que 11.000 correspondían a la condesa y los veinte cristianos. Éstos los pagó al contado “en dinero y joyas de oro y preseas de su recamara y ruanes y otras cosas”, según se explica en el propio tratado de paz. Para el rescate de la marquesa anticipó Argote además 572.500 maravedís y por el resto dio el marqués en rehén a su hermano. Permaneció después algún tiempo en las islas, donde adquirió fincas y mucho ganado y regresó a Sevilla con el encargo de su suegro de tratar con unos mercaderes la financiación del importe del rescate del cautivo que quedaba.
     En Sevilla, el día 20 de enero de 1588 se otorga la escritura que da por terminada y liquidada la cesión temporal del cargo de provincial de la Santa Hermandad.
     Poco después se concluye la impresión de la primera parte de Nobleza del Andalucía; la dedicatoria, que firma “El conde de Lanzarote y Provincial”, lleva la fecha de 1 de abril. Ésta es la obra de Argote más importante y más divulgada. La edición comprende sólo la primera parte (cuatro libros) del plan previsto para la obra completa. A esta primera parte, dedicada al obispado de Jaén, habían de seguir otras, dedicadas a los de Córdoba y Sevilla, que nunca se dieron a la imprenta ni consta que Argote las terminase, al menos la última. De la edición dijo Montoto que “constituye un alarde de tipografía”, enriquecida con un mapa de Jaén y más de quinientos escudos de armas grabados en madera. Advierte Argote que los presenta “terciados a la Balona, imitando a los libros del cardenal Othon”. Se refiere a la obra en tres volúmenes dedicada al cardenal de Santa Balbina, obispo de Augsburgo, que pertenecieron a Felipe II y se guardan en el monasterio del Escorial, de los que poseía copia, según parece, en su biblioteca sevillana.
     Pero este mismo año de 1588 preparaba su regreso a Canarias, pues solicita de Felipe II poder ejercer allí temporalmente el cargo de provincial a cambio de servirle en la armada contra Inglaterra con un barco de 200 toneladas equipado a su costa. En el siguiente año parte, en efecto, para Canarias, después de renunciar al cargo. Ya no volvió a la Península, lo que supuso la definitiva interrupción de sus trabajos literarios e históricos.
     En Canarias tuvo graves enfrentamientos con su suegro por cuestiones económicas, por no haber cumplido el marqués ciertos ofrecimientos y lo estipulado sobre el pago de la cantidad de casi siete cuentos de maravedís que adeudaba a Argote. Las diferencias se agravaron por el fallecimiento de Constanza y el nacimiento de un hijo varón del segundo matrimonio del marqués. De 1591 a 1594 aparece en varios procesos de la Inquisición, en unos como acusado y en otros como testigo. Intervino en la defensa de las islas contra el corsario Drake en octubre de 1595 y murió el día 20 del mismo mes del año siguiente. Al otro día, el cabildo de la catedral de Las Palmas acordó dar sepultura en la capilla mayor “al provincial Argote de Molina, que falleció; conforme a la calidad de su persona, en el mejor lugar della”. Los tres hijos de Argote: Agustín de Herrera, Alonso de Saavedra e Isabel de Mendoza, volvieron a Sevilla junto a una de sus tías y murieron de corta edad “de una enfermedad pestilente” (Faustino Menéndez Pidal de Navascués, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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La calle Argote de Molina, en detalle:
Placa con escritura musulmana en fachada edificio calle Argote de Molina, 5
Edificio calle Argote de Molina, 9
Edificio calle Argote de Molina, 13
     Placa conmemorativa Armando Palacio Valdés
     Azulejo conmemorativo Armando Palacio Valdés
Azulejo Santas Justa y Rufina en fachada edificio calle Argote de Molina, 16
Edificio calle Argote de Molina, 22
Edificio calle Argote de Molina, 28
Placa con escudo de la ciudad de Sevilla
Azulejo Esperanza Macarena