Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

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sábado, 9 de mayo de 2026

Procesiones de hoy, sábado 9 de mayo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 9 de mayo, en Sevilla.      
     Hoy, sábado 9 de mayo, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla, procesionando las hermandades siguientes: 

     Hdad. de La Anunciación - Juan XXIII: La Pontificia y Real Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús del Poder, Gloria de Nuestra Señora de la Anunciación, San Gabriel Arcángel y Santos Juan XXIII y Juan Pablo II; es ésta una corporación fundada en 1965, con sede canónica en la iglesia parroquial de la Anunciación de Nuestra Señora, siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora de la Anunciación, obra anónima atribuible a Pedro Duque Cornejo hacia 1760; Nuestro Padre Jesús del Poder, obra de Manuel Hernández León en 1977; San Gabriel Arcángel, obra de Fernando Castejón López en 2003; San Juan XXIII; y San Juan Pablo II, obra de Fernando Castejón López en 2012.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Anunciación: www.hermandadanunciacion.es

     Hdad. de La Pastora de San Antonio: La Antigua, Fervorosa, Ilustre y Franciscana Hermandad del Redil Eucarístico de la Divina Pastora de las Almas; es ésta una corporación fundada en 1730, con sede canónica en la iglesia ex-conventual de San Antonio de Padua, siendo su imagen titular la Divina Pastora de las Almas obra de Benito Hita del Castillo en 1732.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Pastora de San Antonio: www.pastorasanantonio.es 

     Hdad. de la Virgen de Araceli: La Hermandad Filial de Sevilla de Nuestra Señora de Araceli, Patrona de Lucena y del campo andaluz; es ésta una corporación fundada en 1944, con sede canónica en la Iglesia parroquial de San Andrés, siendo su imagen titular Nuestra Señora de Araceli, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1944.
Enlace a la web oficial de la Hermandad Filial de la Virgen de Araceli, de Sevilla: www.araceli-sevilla.blogspot.com 

          Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de la tarde del sábado 9 de mayo, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

sábado, 28 de junio de 2025

Los principales monumentos (Necrópolis Judía, Ruta de las Lagunas Amarga y Dulce, Centro Temático del Bandolerismo Romántico, Centro Enogastronómico Olivino, Museo de Automoción Antigua, Basílica de Coracho, Centro de Interpretación de la Artesanía y Tradiciones, Casa Museo Virgen de Araceli, Palacio de los Condes de Santa Ana, Castillo del Moral, Museo Arqueológico y Etnológico, y Cueva del Ángel) de la localidad de Lucena (y IV), en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Necrópolis Judía, Ruta de las Lagunas Amarga y Dulce, Centro Temático del Bandolerismo Romántico, Centro Enogastronómico Olivino, Museo de Automoción Antigua, Basílica de Coracho, Centro de Interpretación de la Artesanía y Tradiciones, Casa Museo Virgen de Araceli, Palacio de los Condes de Santa Ana, Castillo del Moral, Museo Arqueológico y Etnológico, y Cueva del Ángel) de la localidad de Lucena (y IV), en la provincia de Córdoba.


Necrópolis Judía.-

     La construcción de la Ronda Sur de Lucena en el año 2007, motivó el  descubrimiento de una necrópolis que tras su excavación puso al descubierto unas 346 tumbas, constituyendo un hito, por la novedad de sus aportaciones, en el estudio de las necrópolis judías del período andalusí califal y postcalifal (siglos X-XI).
     El sitio arqueológico se extiende por la ladera noroeste del Cerro Hacho. Las estructuras funerarias se adaptan a la topografía del terreno. No se realizaron aterrazamientos artificiales del terreno natural y los enterramientos se excavaron en la marga geológica.
     Espacialmente los investigadores aprecian diferentes grados de concentración de las sepulturas, aumentando progresivamente los agrupamientos hacia el norte y el sudeste del yacimiento. Los límites de la necrópolis no se ha establecido, aunque hacia el este van disminuyendo.
     Las sepulturas aparecen orientadas de Oeste a Este, no existen superposiciones. El ritual de enterramiento es el de inhumación, en fosa y siempre sobre tierra estéril. Los individuos se depositan siempre de forma individual, en decúbito supino, normalmente con la cara mirando al este.
     No aparece ningún tipo de ajuar, tanto ritual como de adorno personal, ni tampoco elementos de sujeción de sudario (agujas) o clavos (parihuelas o ataúdes).
TIPOS DE TUMBAS
     Los investigadores han distinguido tres tipos y dos subtipos
     1.- Fosa sencilla. Consiste en una fosa con diseño variable que puede ser Simple o de tipo Cámara, Covacha o nicho lateral, esta última es la segunda en importancia en toda la necrópolis. 
     2.-Fosa escalonada. Esta forma es la más común de la necrópolis con 176 tumbas que constituyen el 51,16% del total. Se caracteriza por presentar un escalón, bien en los laterales norte y sur, bien en todos sus lados, y que servía para separar la parte inferior de la fosa, con el difunto en hueco, con la superior rellena de tierra extraída al realizar la fosa. Ambos niveles quedarían separados con materia orgánica vegetal, tipo tablazón o tablero de madera, o bien con piedras o tegulae.
     3.-Fosa mixta. Realmente es la unión de dos de los tipos anteriores en una sola fosa. Se unen una fosa escalonada con una covacha o nicho lateral.
     Atendiendo a la planta de fosa superior se distinguen cuatro formas básicas: Rectangular, Ovalada, Oval y Cuadrada. 
     Atendiendo a la planta de fosa inferior pueden ser  Rectangular, Ovalada, Oval y Antropomorfa.
     Del total de tumbas localizadas, 142 no presentan restos humanos conservados, básicamente debido a tres posibles factores: la edad de la defunción (ancianidad o infancia), la acidez del terreno, o la inexistencia de los mismos por no haber sido utilizada. De los casos en los que si aparecían restos (196), en tan sólo 117 se ha podido recuperar material óseo, aunque muy fragmentario y en muy mal estado de conservación.
     En cuanto a la cronología de esta necrópolis, los investigadores en un principio pensaron que podría tener una amplia cronología, entre una fase tardoimperial y el inicio de la cultura andalusí. Ello se debía a diversos elementos fundamentales. En primer lugar a la aparición de tegulae cubriendo algunas de las estructuras, se apreciaban posibles tumbas de fosa con cubierta de tegulae a la capuchina. Por otro lado las citas bibliográficas tanto antiguas como recientes aludían en este paraje a la existencia de un yacimiento romano, por la aparición de abundantes tegulae, y por la existencia de una alberca. Y por último, la aparición de un fragmento de borde de terra sigillata africana, tipo 52 de Hayes ó clara C, dentro del relleno superior de la tumba 10 apuntaba la hipótesis de haber encontrado la necrópolis de este hipotético yacimiento romano.
     Por otra parte hay elementos divergentes, como la presencia de fosas muy profundas, la inexistencia de ajuares, la inexistencia de restos de época romana en un radio de unos cinco kilómetros. Se pensó en la posibilidad de que se tratara de una necrópolis judía, hecho que fue confirmado al localizarse una lápida funeraria con caracteres hebreos dentro de la fosa 239. La aplicación de dataciones radioactivas sobre diferentes muestras de restos de la necrópolis ofrecen una cronología de los siglos X-XI.
     En la actualidad, el lugar se ha acondicionado para las visitas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En el 2006, la construcción de la ronda de circunvalación de la zona sur de Lucena pusieron al descubierto un cementerio de época medieval andalusí. Aparecieron unas 346 tumbas que se adaptaban a la topografía del terreno en las que el  ritual de enterramiento utilizado fue la inhumación, en fosa simple o doble, a veces con nicho o covacha lateral tapada con lajas o tégulas romanas. Los restos óseos que determinaron un periodo altomedieval de entre los años 1000 y 1050 coincidían con las fechas de mayor esplendor de la Lucena judía.
     Incluso se halló una lápida funeraria con caracteres hebreos, con una cronología de  entre los siglos VIII y IX por el tipo de letra, analizada por el doctor en Filología Semítica Jordi Casonotas (Diputación Provincial de Córdoba).

Ruta de las Lagunas Amarga y Dulce (Lucena - Jauja).-

     El acceso se puede realizar desde el aparcamiento situado junto a la A-3131, km 11. Desde allí, existe un recorrido oficial fijado por la Consejería de Medio Ambiente y que nos lleva a varios puntos de observación entre la Laguna Amarga, de aguas permanentes y la Laguna Dulce, de carácter estacional, llegando a desecarse por completo en años de sequía.
     Además de abundante flora existente, se pueden apreciar diferentes especies de avifauna como, por ejemplo, el porrón común, el ánade azulón, el somormujo lavanco, la focha moruna y común, el pato cuchara, el calamón, la gallineta, el malvasía cabeciblanca o el zampullin común o el cuellinegro, entre otros.
     Hay que señalar que el sendero termina en el mirador de la laguna Amarga, donde hay unos paneles de información medioambiental. Se recomienda llevar prismáticos. El recorrido es de ida y vuelta (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro Temático del Bandolerismo Romántico en Jauja.-
      En el Centro Temático del Bandolerismo Romántico el visitante tendrá la oportunidad de conocer a fondo el fenómeno del bandolerismo romántico.
     En este edificio de diseño vanguardista, se albergan, en cuatro plantas de exposición, las más modernas tecnologías expositivas, como hologramas, audiovisuales, y una sala de proyección en 3D.
     El Centro Temático del Bandolerismo Romántico forma parte de la red de recursos pertenecientes a la oferta de Tierras de José María el Tempranillo, que abarca las provincias de Córdoba, Sevilla y Málaga (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro Enogastronómico Olivino
.-
     El Centro Enogastronómico Olivino de las Navas del Selpillar, se enmarca dentro de la Red Vinarea, de espacios de dinamización turística representativos de la identidad y temáticas del territorio, creada desde el Plan de Dinamización Turística Ruta del Vino Montilla-Moriles. El proyecto refuerza la coherencia territorial de la comarca, integrando en el programa de desarrollo el turismo, la cultura, la gastronomía y la naturaleza.
     El centro se ubica en plena Vía Verde del Aceite, en la antigua estación de Las Navas, recuperada para este fin, a medio camino entre el Parque Natural de la Subbética Cordobesa y la Campiña.
     Cuenta con zona de aparcamientos; un moderno centro de información dotado de material audiovisual e interactivo sobre el paisaje y la gastronomía de la zona y su vinculación a los cultivos tradicionales del olivar y el viñedo; sala de proyecciones, ubicada en los antiguos depósitos; taberna; terraza y un mirador para la interpretación del paisaje y el firmamento (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo de Automoción Antigua.-
     El Museo de la Automoción Antigua de Lucena se encuentra ubicado en el segundo hangar de RENFE, en el Centro de Ocio y Turismo la Estación. El edificio, el mejor conservado de la arquitectura industrial del último tercio del siglo XIX de la localidad, fue inaugurado tras un proceso de rehabilitación.
     Además del Museo, el edificio alberga las sedes de la Asociación de la Automoción Antigua y la del Club de Ciclismo Lucentino. La muestra de coches, motos y piezas relacionadas con la automoción antigua no será permanente sino que irá rotando mensualmente cada mes de forma que los visitantes puedan conocer vehículos diferentes, propiedad de los 38 socios que componen la Asociación (Diputación Provincial de Córdoba).

Basílica de Coracho.-

     El yacimiento de Coracho se encuentra al sur de la ciudad de Lucena y en el centro de su término municipal. Se ubica sobre una formación de yesos y margas del Triásico, que, por la acción erosiva de los ríos y arroyos cercanos. En uno de ellos se construyeron los restos del yacimiento de Coracho. 
     Hay una ocupación del lugar previa correspondiente al Bronce final, testimoniado por materiales cerámicos a mano completos, piezas líticas en sílex y pulimentos, o estructuras de silos.
     El sitio arqueológico se compone de una basílica de 747 metros cuadrados de superficie y de una necrópolis de 325 individuos. Se desarrolla durante tres periodos históricos destacados: construcción como basílica martirial, consagrada posteriormente a los mártires de las grandes persecuciones y, ya en época bizantina, incorporación de un banco sacerdotal al ábside. Esta sería una de las iglesias más antiguas del siglo IV d.C.
     El edificio primitivo contaría con una estructura rectangular típicamente basilical, en la línea de la tradición romana de este tipo de construcciones, con tres naves, la central de mayor tamaño, entrada por su lado Suroeste, cabecera inscrita en su lado occidental en forma de omega, amplio espacio a los pies de la basílica (casi tan grande como la nave central) y cubiertas de madera. La técnica constructiva, basada en materiales pobres, morteros terrizos y madera, revela una limitada disponibilidad de medios que, sin embargo, reserva para el interior unas columnas relativamente grandes con basas de mármol de buena factura. 
     Se trata de una de las basílicas más antiguas de la Península, edificada con un alto grado de probabilidad durante el reinado de Constantino o, al menos, durante la primera mitad del siglo IV d.C. Está dedicada al culto de los mártires, y los paralelos más cercanos que posee están en la propia Roma y en el norte de Italia (Aquileia). Su ábside mirando a occidente, el deambulatorio para rendir culto a las reliquias y los materiales de la necrópolis nos hablan de un yacimiento único en España por su antigüedad.
     Posteriormente tiene una fase bizantina, donde se construye un synthronon (o banco corrido para los sacerdotes, necesario en el rito oriental) y se monumentaliza el ábside con lo que se denomina "arco triunfal". 
     Más tarde, tras la conquista visigoda de toda la región, se transforma la iglesia a los usos litúrgicos visigodos, que requerían una nave central separada para los clérigos y un ábside orientado al Este.
     En el año 2003 y con motivo de las obras para la realización de la A-45 en el tramo entre Lucena Sur-Encinas Reales, en junio de 2003 fueron descubiertos los restos. Tras una Intervención Arqueológica de Urgencia se descubrió la estructura arquitectónica de la basílica de las que se conservaba especialmente su cimentación y de la necrópolis con 325 individuos.
     Tras la intervención, el Ministerio de Fomento financió el traslado de la Basílica al Polígono Industrial La Viñuela, convirtiéndose así en una de los grandes activos patrimoniales de Lucena. Fue inaugurada el 17 de octubre de 2008 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El proyecto  permitió recuperar una de las primeras basílicas constantinianas de Hispania y pilar básico para el conocimiento y la difusión del origen del cristianismo en la Península Ibérica.
     El Centro de Interpretación de la Basílica y el Origen del Cristianismo fue inaugurado en el 2008, recuperando y poniendo en valor este importante yacimiento que apareció en el Paraje de Cortijo Coracho.
     La Iglesia de planta basilical, asociada a una necrópolis, tiene una cronología  de entre los siglos IV al VII. Su origen se remonta a  los primeros momentos de legalización imperial del cristianismo en la época constantiniana, primera mitad del siglo IV.
     La visita al Centro de Interpretación permite contemplar una nave central separada de las laterales por columnas y coro, un ábside occidental semicircular con banco sacerdotal en su interior, un baptisterio o mausoleo exento a los pies y un ábside rectangular en su lado oriental (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro de Interpretación de la Artesanía y Tradiciones.-
     El edificio de la estación, en su planta inferior alberga el Centro de Interpretación de la Artesanía y las Tradiciones de Lucena, en el que encontramos información sobre las fiestas y la artesanía lucentina, representada por productos como los vinos, el aceite de oliva, la tradición “velonera” y la orfebrería religiosa, la madera, la ancestral tinajería o la alfarería.
     El centro cuenta también con una Oficina Comarcal de Información Turística y espacios dedicados a la estación, la Vía Verde y la Subbética, sala de proyecciones y tienda de recuerdos. Junto a un mirador, en la primera planta se ubica la Delegación de Turismo, asociaciones del sector y la Red para el Desarrollo Turístico de las Ciudades Medias del Centro de Andalucía (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa Museo Virgen de Araceli.-

     La conocida como “Casa de la Virgen”, hoy sede social de la Real Archicofradía de María Santísima de Araceli y museo aracelitano, fue adquirida por los “hermanos sirvientes” de Nuestra Señora en 1750, para hospedaje de los mismos y custodia de los enseres de la Patrona.
     En tiempos pasados, con una importante población rural, fue lugar de referencia y asilo para las visitas de los campesinos a la ciudad.
     Perdida esta importante función, se ha convertido en sede social de la importante devoción aracelitana, centro de actividades culturales y museo que muestra en sus vitrinas una hermosa colección de mantos bordados, tronos y todo tipo de enseres, así como documentos relacionados con la rica historia de Nuestra Señora de Araceli (Diputación Provincial de Córdoba).

Palacio de los Condes de Santa Ana.-
     Es un palacio barroco de gran nobleza que se pone de manifiesto en una alargada fachada de dos cuerpos, de sillares y ladrillo con paramentos de mampostería respectivamente. El primero tiene ventanas con marcos rehundidos de orejetas y el segundo balcones enmarcados por pilastras y frontones rotos con aparatosas remates piramidales. Bajo dichos balcones cuelgan grandes placados de mixtilíneo perfil. Todos estos motivos contribuyen a dotar de una especial riqueza a la fachada, aunque el principal ornato de la misma es la espléndida portada de mármoles polícromos que ocupa el centro. Su ingreso recto, encuadrado por serpenteantes baquetones, se acompaña de unas solemnes columnas corintias con altos pedestales de decoración geométrica, columnas que sin duda están inspiradas en las de la portada de la iglesia de San Juan de Dios de Lucena. Sobre ellas montan un balcón volado, con un complejo diseño a base de estípites muy fraccionados y un coronamiento mixtilíneo con blasón, más una serie de pirámides de abultadas formas.
     Desde la portada se ingresa en un vestíbulo que da paso a un primer patio o apeadero. Detrás de éste se localiza el segundo patio, de planta cuadrada y extraño orden, rodeado por arquerías de medio punto con columnas paralelas de mármoles. El piso de balcones tiene huecos apuntados con molduras y arquillos de tres lóbulos. Estos motivos, lo mismo que las pilastras y demás elementos arquitectónicos, aparecen en blanco en contraste con el rojo de los ladrillos de fondo. 
     Los ladrillos vistos cortados y el que no exista ninguna referencia histórica del segundo patio hasta principios del siglo XX hace pensar que este patio secundario se pudo construir a principios del siglo XX coincidiendo en tiempo con la exposición que hubo en España en el año 1929. Es un patio de dudosa importancia con varios elementos extraños como son los arcos de los huecos de la planta primera, las columnas simples de las esquinas en planta baja, una barandilla que corona la cornisa, una cornisa en una cubierta inclinada de teja árabe, que queda escondida. Todos estos elementos nos hacen pensar que la edad de dicho patio ni si quiera supera el centenar de años. A esto debemos añadir el mal estado en que se encuentra junto a las galerías y dependencias que lo rodean, debido a la mala ejecución con la que se realizó. En contraposición tenemos un magnífico primer patio y cuerpo de la vivienda realizado a mediados del siglo XVII de ladrillo visto, y en perfectas condiciones de conservación gracias a la magnífica ejecución.
     Entre el apeadero y este patio de emplaza una escalera monumental dispuesta perpendicularmente respecto al eje de la casa. Presenta tres tramos de peldaños que componen un original trazado en forma de T. Encima del rellano principal voltea una pequeña cúpula octogonal y sobre los tramos finales medias naranjas. Aquella se decora con unas aparatosas yeserías, de un incipiente rococó, por lo que cabe fecharlas una vez mediado el siglo XVIII, en torno a 1760. Por su estilo podrían adjudicarse a Francisco José Guerrero o a su discípulo Pedro de Mena. La escalera se enriquece igualmente con los mármoles y azulejos de los peldaños, así como los barandales de bronce.
     El Palacio de los Condes de Santa Ana de Lucena (Córdoba), como en la actualidad se conoce, fue promovido por Antonio Rafael de Mora Saavedra en 1730 y las obras continuaron hasta mediados de siglo XVIII.
     Sufrió obras de reforma realizadas en los años 1986-87 por el Ministerio de Justicia. Las obras consistieron en la consolidación estructural de algunos forjados, reposición de cubiertas y tratamiento de humedades en general con trasdosados, demolición y sustitución de entreplantas, ejecución de nuevos núcleos de escaleras, redistribución interior de espacio, acabados y dotación general de nuevas instalaciones. Las obras mantuvieron en general la estructura, fachadas, disposición de cubiertas e incluso el ambiente interior de la Casa Palacio.
     En el año 2011 ha finalizado el proceso de rehabilitación del que ha sido objeto el palacio para  albergar el Centro de Interpretación de la Ciudad de Lucena. El nuevo centro tiene como principal objetivo dotar a la ciudad de un centro que permita a los ciudadanos, visitantes y turistas conocer las características históricas, sociales y culturales de Lucena, así como sus recursos turísticos y patrimoniales y que sirva como punto de inicio de la visita turística a la ciudad.
     El centro muestra entre la colección permanente la escultura romana de Cupido, datada en torno al siglo II y aparecida durante los trabajos de rehabilitación. En la planta baja se ubica asimismo una sala de exposiciones dedicada a la obra de los artistas locales Isabel Jurado y Rafael Aguilera (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El palacio barroco de los Condes de Santa Ana, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil del siglo XVIII en nuestra ciudad. Situado cerca de la capilla de Jesús Nazareno, su construcción fue promovida por la familia Mora-Saavedra, entre los años 1730 y 1750.
     En su arquitectura destacan, además de su magnifica fachada, sus dos patios, el segundo de ellos porticado, y su bella escalera, coronada con una bóveda, atribuida por su estilo a dos de los últimos maestros lucentinos, Francisco José Guerrero y Pedro de Mena Gutiérrez.
     El palacio, futuro Museo de la Ciudad, se abre al público con varias exposiciones, así como la escultura del Eros romano, encontrada durante las obras ejecutadas para la rehabilitación del edificio (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo del Moral y Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena
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     El castillo o Alcázar de Lucena se halla situado en el mismo centro de la ciudad junto a la Iglesia de San Mateo, la Plaza de España o del Coso y el Mercado Municipal.
     El edificio tiene forma sensiblemente rectangular, de manera que en cada esquina existe una torre, siendo la más importante la del "Moral". Seguidamente se encuentra la torre de "El Coso", la del "Homenaje" y la última la de las "Damas". Las torres se unen por un paso de ronda de diferentes espesores y con una altura aproximada de 9,65 metros.
     Este primer recinto está rodeado de un segundo cuerpo de muralla de dos metros de espesor y seis metros de altura, entre los cuales se encuentra el "Foso" o "Pasillo de Defensa". Existen numerosas saeteras al nivel del suelo del foso en los tramos Norte y Oeste de la muralla y otros al nivel del paso de Ronda. Toda la muralla carece de almenas.
     Posee una puerta Almohade de arco apuntado de piedra en el lienzo Norte de la Muralla. El patio de armas se sitúa en el centro del primer recinto desde donde se accede a la Torre del Moral a través de unas escaleras situadas exteriormente a la Torre. Ésta, de forma octogonal, posee tres plantas con zona de saeteras entre la primera y segunda planta. En el siglo XVIII se demolió la cubierta plana almenada, construyéndose la actual de entramado de madera y teja árabe. Destaca también la torre del Homenaje que fue celda del rey granadino Boabdil el Chico, capturado en 1483 en la batalla del Martín González a manos del regidor lucentino Martín Hurtado.
     La fortaleza, se construyó sobre ruinas romanas y visigodas, data del siglo IX como defensa de los reinos musulmanes de Al-Ándalus ante los cristianos. En 1240, Fernando III de Castilla conquistó la ciudad y su castillo, y  éste pasó a ser utilizado como fortaleza fronteriza, por lo que tomó gran relevancia. Para este cometido, se donó al Cabildo de Córdoba y más tarde a la Orden de Santiago. Más tarde fue adquirido por la amante del rey Alfonso XI, Leonor de Guzmán y, posteriormente pasó a formar parte del Señorío de Aguilar con la familia Fernández de Córdoba, que participaron activamente en las guerras contra el Reino Nazarí de Granada. 
     El castillo perdió su función defensiva en 1492 tras la conquista por los Reyes Católicos y pasó a ser residencia de los Marqueses de Comares y Alcaide de los Donceles hasta que regresó a manos de la monarquía en 1767. 
     Durante el siglo XVII se construyó un jardín y caballerizas anejas, ambos fueron destruidos en 1970 para la construcción del edificio de Correos y Telégrafos.
     En los años 2001 y 2003 se llevaron a cabo obras para su conversión a Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena. Sus fondos fundacionales están constituidos por bienes de carácter arqueológico y otros de carácter histórico, paleontológico y etnológico que provienen del término municipal, así como de otros territorios circundantes, destacando entre otros los provenientes del yacimiento de la Cueva del Ángel (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En pleno centro de la ciudad, junto al Coso, se localiza el Castillo del Moral, una fortaleza de época medieval, declarada bien de interés cultural en la categoría de Monumento.
     Su parte central, la más antigua, fue probablemente realizada en  el siglo XI, en la época de esplendor  de la Lucena judía.
     Este castillo, en origen, formaba parte del antiguo recinto amurallado de la villa, cuyas murallas se levantaban desde el Paseo del Coso, siguiendo por la calle Juan Valera, Julio Romero de Torres, la calle las Tiendas, Plaza Alta y Baja hasta llegar al propio castillo.
     Su estructura inicial  de planta cuadrada tiene torres en los ángulos, la Torre de las Damas y del Homenaje, Torre del Mediodía y la principal la Torre del Moral. Entre estas últimas destaca la Torre del Moral, de planta octogonal y cubierta barroca, muestra al exterior un escudo que representa de forma esquemática una parra zarzamora que la da nombre a la fortaleza.
     También destaca la Torre del Homenaje, posible celda del último rey granadino Boabdil “El Chico”, capturado en la batalla del Martín González, en 1483, a manos del regidor lucentino Martín Hurtado. Al conjunto principal del castillo lo rodea una segunda muralla de sillería y mampuesto de dos metros de espesor entre los que se encuentra un foso, esta segunda muralla es la que se ve desde el exterior.
     El conjunto monumental conserva una única puerta exterior de la época con arco apuntado y adintelado hacia el interior del edificio.
     Desde el siglo XVI el castillo es trasformado en palacio residencial  de los señores de Lucena, los Marqueses de Comares para posteriormente pasar a ser Palacio y Castillo de los Medinaceli.
     Actualmente alberga en su interior la Oficina Municipal de Información Turística y el Museo Arqueológico y Etnológico de la ciudad, con una serie de salas expositivas que tratan de la evolución de la vida en la tierra y la evolución cultural y física del ser humano, y la evolución hacia la modernidad de la ciudad de Lucena (Diputación Provincial de Córdoba).

Cueva del Ángel.-

     Sitio arqueológico localizado en las afueras de la ciudad de Lucena. Formando parte de un sistema kárstico, la cueva del Ángel es una cueva colapsada a cielo abierto, con un relleno sedimentario que muestra una ocupación humana del Pleistoceno Medio e inicios del Pleistoceno Superior. Está situado en la falda meridional de la sierra de Araceli, orientada de suroeste a noreste, a una altitud de 600 metros sobre el nivel del mar.
     Entre 1995 y 1996 un equipo dirigido por los arqueólogos Cecilio Barroso Ruiz y Daniel Botella Ortega inició una actividad arqueológica de urgencia con el objetivo de determinar la presencia del yacimiento, descubriéndose una estratigrafía rica en la parte superior del sitio. Después de delimitar la extensión del yacimiento arqueológico, el sitio fue limpiado de un importante sedimento de revuelto de arcillas rojas que lo cubría, mostrando debajo de éste parte de la secuencia junto a enormes bloques de piedra caliza, que fueron dejando al descubierto en el sitio un pozo y restos de trinchera que evidenciaban antiguas actividades mineras.
     Como resultado de los trabajos de limpieza, se ha realizado un estudio de la evolución morfológica de los depósitos estratigráficos.
     En 2002/2003, a partir de una autorización arqueológica puntual, se iniciaron los trabajos para obtener una sección estratigráfica precisa de la secuencia de la pared del pozo. 
     En el año 2005 se comenzaron los trabajos sistemáticos en virtud de un proyecto general de investigación, de seis años de duración, aprobado por la Dirección General de Bienes Culturales, y cofinanciado por la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Lucena. Hasta la fecha, las excavaciones han recuperado numerosos restos de fauna y abundantes artefactos líticos. 
     Un estudio preliminar ofrece una datación por uranio/torio (230Th/234U; LU9504, Laboratorio del IPH de París) obtenida sobre afloramientos de calcita que sellaban parcialmente la secuencia sedimentaria en la unidad estratigráfica VIII de la cuadrícula L6, y ha dado ésta una edad de 121000 +11/-10 BP, con un error inferior al 10%.
      Desde un punto de vista arqueológico, el complejo kárstico de la Cueva del Ángel está formado por tres partes diferenciadas:
PLATAFORMA
     Hasta el año 2011 ha sido la única zona excavada y con una secuencia sedimentaria en buen estado de conservación para la investigación. Se trata de una plataforma de algo menos de 300 metros cuadrados con ligera pendiente hacia el sur. Incorpora bloques de caliza, brechas, rocas y formaciones de espeleotemas en parte de su superficie. 
     El depósito arqueológico ha sido cubierto por una estructura metálica para protegerlo de las inclemencias meteorológicas así como de potenciales expoliadores. Esta plataforma al aire libre es el testigo de una cavidad derrumbada, de la que las paredes y el techo se han perdido debido a causas desconocidas, posiblemente durante el transcurso del Pleistoceno Superior.
COVACHA
     A pocos metros de la plataforma al noreste de la misma. Presenta una colmatación de bloques de piedra caliza, originados por el colapso que sufrieron sus paredes. En la actualidad y tras proceder a su limpieza en 2010, presenta una longitud de 18 x 5 metros de anchura máxima. Se ha podido detectar parte del relleno sedimentario, aunque se observa que ha sido alterado en algunas zonas debido a la acción de mineros o clandestinos.  Es posible que se conserven restos de relleno sedimentario original.
     En la parte suroeste de la cavidad, así como en lo más septentrional y profunda de la misma, existen sendas aperturas en el piso que dan acceso a un sumidero que conecta con una sima de unos 100 metros de profundidad y que fue descubierto y explorado por espeleólogos del Grupo GEJAM de la OJE cordobesa, en la década de los 60 del siglo XX.
SIMA
     Situada bajo la plataforma externa y la covacha, presenta una morfología estrecha, de paredes verticales, con tendencia a converger en altura, y con desarrollo de numerosos espeleotemas laterales. En la base se concentra una importante acumulación de detritos que forman un cono de deyección de 70 metros de altura, en el que se puede observar abundantes rocas junto a una matriz fina formada por arcillas y limos, y en la que aparecen incorporados restos de huesos de animales fosilizados y herramientas líticas. En el verano de 2009, se perforó un túnel de 81 metros de largo, con salida a la sima en la parte superior del cono de derrubios. 
SECUENCIA ESTRATIGRÁFICA Y ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN
     Tras el abandono del hábitat por parte de las poblaciones achelenses, el registro sedimentario quedó libre de las influencias externas gracias a una delgada capa de espeleotemas, así como al proceso de brechificación al que había sido sometido anteriormente.
     De este modo, esta formación se puede considerar como excepcional debido a la diversidad y estado de conservación de las facies, sus características antrópicas y la evolución química post-deposicional.
      El área excavada y el análisis de la estratigrafía que se expone corresponde  a la banda J-K. La secuencia sedimentaria descubierta es superior a 5 metros de profundidad.  La considerable cantidad de material arqueológico presente está compuesto en su mayor parte por abundantes restos óseos de mamíferos y numerosos artefactos líticos.
     Cabe mencionar que el 88% de los restos faunísticos se encuentran quemados, presentando unos colores que van desde el marrón y el negro al gris, blanco y azul. Estas diversas coloraciones reflejan el uso intenso de fuego en el yacimiento a diferentes temperaturas.
     Hasta el momento no se ha definido ninguna hipótesis sobre los diversos modos del uso del fuego en la cavidad, aunque parece ser que, en lugar de hogares pequeños muy bien delimitados, se podría presentar una gran estructura de combustión.
     Teniendo en cuenta el contenido arqueológico y la proporción de fragmentos de roca de tamaño grueso, la secuencia sedimentaria se ha dividido verticalmente en tres macro unidades principales:
                    Macro Unidad I, con escaso material arqueológico 
                    Macro Unidad II, con una gran abundancia de material arqueológico. 
                    Macro Unidad III, con una cantidad limitada del material arqueológico
FAUNA
     Entre los restos de fauna presentes se han localizado, reptiles, anfibios, grandes mamíferos (los más frecuentes son grandes herbívoros y menos los carnívoros, équidos, bóvidos, cérvidos, suidos, rinoceronte, oso pardo, lince.
     Una importante característica del conjunto de huesos de herbívoros es la existencia de una significativa proporción de fragmentación de los mismos para la extracción de médula ósea (Fig. 6), mostrando además un considerable número de marcas de corte y estrías relacionadas con la descarnación, fileteado y desarticulación, apareciendo por otro lado una alta proporción de elementos quemados (88% del material). Todo ello representa la evidencia inequívoca de una acción antrópica reflejo de la depredación selectiva y el uso por los humanos de los recursos alimenticios de origen animal disponibles en el entorno de la cueva.
     Los numerosos fragmentos de huesos parecen confirmar la hipótesis de la existencia de una casi continua ocupación humana de la cueva. Los homínidos que ocupaban la cueva del Ángel eran cazadores especializados de los grandes herbívoros, ricos en nutrientes. La mayoría de los restos de carnívoros encontrados en el yacimiento se quemaron, lo que indicaría que ellos también fueron llevados a la cueva y consumidos de la misma forma que los herbívoros. 
     El gran porcentaje de huesos quemados de toda la secuencia estratigráfica es testimonio de la utilización intensiva de fuego.
INDUSTRIA LÍTICA
     Se han encontrado en el yacimiento más de 80.000 herramientas líticas. De este extraordinario número, 5.253 piezas han sido recuperadas y coordenadas en posición estratigráfica,
     El conjunto está relativamente bien conservado a pesar, en muchos casos, de la difícil extracción de algunas piezas de la matriz de brecha. Algunos de los sílex se encuentran altamente desilicificados. Se observan evidencias de fuego en aproximadamente un tercio de los artefactos en toda la secuencia. 
     Las lascas no trabajadas suponen la gran parte de la muestra (53,71%) mientras que las herramientas retocadas se encuentran en un número significativo (15,76%), incluyendo la presencia, aunque modesta, de 50 hachas de mano.
     Bifaces y lascas están presentes en toda la secuencia. Piedras enteras, instrumentos de percusión y herramientas sobre cantos rodados son extremadamente raros, pero están presentes.
     Se han distinguido tres categorías petrográficas principales: sílex, cuarcita y piedra caliza. De la cifra total de 5.571 artefactos, 5.422 (97,33%) están realizados sobre sílex, mientras que sólo 101 (1,81%) están hechos de cuarcita, en piedra caliza 26 (0,47%) y los 22 restantes (0,39%) no han podido ser identificados.
     De las 828 piezas retocadas, la abrumadora mayoría (823 piezas), que representa el 99,4% del total están realizadas en sílex, mientras que el resto (cinco piezas) se confeccionaron a partir de otro tipo de roca.
     En cuanto a las tipologías, se encuentran  las raederas laterales (laterales individuales, y compuestas. En segundo lugar se encentran las raederas transversales, y existen raederas de doble filo. Las piezas están finamente trabajadas, con pocos bordes denticulados y una representación relativamente fuerte de raederas rectilíneas que caracterizan al conjunto.
     Las herramientas con muescas (muescas, denticulados y picos), que suponen el 23,43% del total, son las segundas herramientas retocadas más numerosas.
     Las herramientas de los grupos de Paleolítico Superior, tanto individuales como compuestos (raspadores, buriles y truncaduras), son menos frecuentes suponiendo sólo el 6,40% del total de las herramientas retocadas. Dentro de este grupo, raspadores, buriles y truncaduras son los más numerosos. Las fracturas o bordes trabajados presentan plataforma.
     Las herramientas truncadas son una especificidad de la industria de la cueva del Ángel y pueden paralelizarse con el adelgazamiento tipo Kostienky.
     Los burinoides por extracción negativa están también presentes en la industria de la cueva al realizar retoques en los bordes de lascas. Las herramientas punzantes en general son escasas (1,33% del total de herramientas retocadas), e incluyen cuatro puntas de Quinson y dos proto-limaces.
     Una de las características más destacada de industria de la cueva es la frecuencia de lascas y herramientas retocadas con adelgazamiento de sus bordes. Tal adelgazamiento se observa no solo en las bases de apoyo, sino también en sus bordes laterales y distales. El trabajo de adelgazamiento puede ser simple o múltiple. 
     Hay un total de 50 bifaces de los cuales sólo 11 aparecieron en posición estratigráfica original.
     Hay una ausencia casi total de lascas grandes corticales en la estratigrafía.
     En resumen, el conjunto lítico de la cueva del Ángel (dominado por lascas sin retocar y abundantes herramientas retocadas con la presencia de 50 bifaces) parece encajar bien dentro de la diversidad regional de una industria bien desarrollada del Achelense Final, generalmente observada al final del Pleistoceno  Medio en Europa occidental. Los patrones de talla en la cueva del Ángel reflejan una secuencia de trabajo exhaustiva, bien estandarizada y el uso económico de materiales de calidad relativamente finos. Las fases iniciales de talla no se encuentran presentes en el yacimiento, por lo que tuvo que realizarse fuera del mismo.
     Los homínidos de cueva del Ángel practicaban un singular esquema de ramificación operativa basado en la aplicación repetida de talla recurrente unidireccional, a menudo radial, y talla preparadas a partir de plataformas. Este económico método produce a veces que los núcleos adopten una morfología similar a la forma Levallois, aunque se han logrado a través de un complejo proceso tecnológico diferente (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Importante yacimiento paleolítico en Lucena, Córdoba.
     Las Delegaciones de Patrimonio y Turismo del Ayuntamiento de Lucena ponen en marcha un programa de visitas todos los sábados del año en horario de 11.00 a 14.00 horas a la sima de la Cueva del Ángel.
     Todos aquellos ciudadanos interesados en visitarla pueden hacerlo gratuitamente inscribiéndose en la Oficina Municipal de Turismo, ubicada en el Castillo del Moral.
     Desde la propia oficina se informará por teléfono del día de la visita. Para ello el Ayuntamiento dispondrá de microbuses en la explanada de Campo de Aras (frente al Bar de Los Conejos) para trasladar a los visitantes a los aledaños de la Cueva.
     Esta iniciativa se enmarca en el programa de difusión de la Cueva del Ángel encaminada a dar a conocer este importante centro patrimonial y turístico del municipio de Lucena.
     En el túnel que conduce a la visita de la cueva y la sima se han instalado una docena de paneles fotográficos que permiten conocer los pormenores de la puesta en valor y los importantes trabajos realizados en el recinto hasta su apertura.
     El proyecto se completará con la colocación de paneles informativos sobre su evolución histórica y la importancia de este enclave al tratarse la Sima de uno de los restos prehistóricos de mayor importancia europea tras Atapuerca. (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Necrópolis Judía, Ruta de las Lagunas Amarga y Dulce, Centro Temático del Bandolerismo Romántico, Centro Enogastronómico Olivino, Museo de Automoción Antigua, Basílica de Coracho, Centro de Interpretación de la Artesanía y Tradiciones, Casa Museo Virgen de Araceli, Palacio de los Condes de Santa Ana, Castillo del Moral, Museo Arqueológico y Etnológico, y Cueva del Ángel) de la localidad de Lucena (y IV), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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miércoles, 25 de junio de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Santiago, Iglesia conventual de San José y Santa Teresa, Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen, Iglesia de San Juan de Dios, Iglesia de los Filipenses, Ermita de Dios Padre, Colegio de la Purísima Concepción, Santuario de Nuestra Señora de Araceli, e Iglesia de San José (Jauja)) de la localidad de Lucena (III), en la provincia de Córdoba

       Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santiago, Iglesia conventual de San José y Santa Teresa, Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen, Iglesia de San Juan de Dios, Iglesia de los Filipenses, Ermita de Dios Padre, Colegio de la Purísima Concepción, Santuario de Nuestra Señora de Araceli, e Iglesia de San José (Jauja)) de la localidad de Lucena (III), en la provincia de Córdoba.


Iglesia parroquial de Santiago Apóstol.-
     Ubicada extramuros y fundada en 1503, se constituyó parroquia en 1891. La iglesia sufrió transformaciones en el siglo XVII y especialmente tras el terremoto de 1755, en que recibió la fisonomía barroca que mantuvo hasta la transformación de 1980, obra de Rafael Manzano Martos. El interior presenta características del gótico mudéjar, con tres naves cubiertas con armadura de par y nudillo. La cabecera sufrió menos en la restauración, manteniéndose las tres capillas, fruto de las reformas del XVIII y del XIX. El retablo de fines del XVIII lo preside una imagen moderna de Santiago Peregrino; las restantes son de la fecha del retablo. A los lados del presbiterio cuelgan varios lienzos de valor devocional.
     La cabecera izquierda es la capilla de Nuestra Señora de la Soledad, con reja de Juan de Gálvez del año 1744. La Virgen fue realizada por Luis Álvarez Duarte en 1987 y el Yacente es obra de Pedro de Paz de 1651, documentado tras la restauración de 1999. En la nave se ven imágenes de Jesús Caído, de taller local de hacia 1719, y María Santísima de la Salud. A los pies se encuentra la imagen de Santiago Matamoros, de hacia 1780, retirada del altar mayor.
     La cabecera de la nave derecha guarda el Señor atado a la Columna, obra culminante de la imaginería pasionista lucentina, tallada en 1675 por el sevillano Pedro Roldán, con policromía de Bernabé Jiménez de Illescas. Nuestra Señora de la Esperanza es de Miguel Ángel González Jurado de 1992. A los pies de la nave está el Cristo de la Confianza, de hacia 1600, reformado. (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      Se fundó sobre una antigua sinagoga. Presenta estructura basilical. Es de planta rectangular dividida en tres naves separadas por arquerías sobre pilares ochavados de piedra que pasan a cuadrados mediante un capitel cimacio. Los arcos son de medio punto, posiblemente eran apuntados. La nave central se cubre con un artesonado de madera con tirantes de lazo y laterales a la molinera, mientras que el presbiterio se cubre con bóvedas vaídas.
     Al exterior acusan su hastial, labrándose una bella portada gótico-tardía, de época de los Reyes Católicos. En el costado se le labra a finales del XVII una gran espadaña sobre base angular.
     Entre los elementos interiores destacan las bóvedas dieciochescas, producto de la reforma barroca en el presbiterio y ábsides.
     Presenta importantes lienzos y tallas de imaginería en su interior.
     La ciudad de Lucena fue uno de los centros sefardíes más importantes de España, hasta la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos. De sus muchas sinagogas sólo subsiste en la actualidad una de ellas, que por su organización en planta es semejante a la de Santa María la Blanca de Toledo, y por su situación, la más meridional de España. Está adaptada hoy al culto cristiano como Parroquia del Señor Santiago y su fundación, según nos cuenta Ramírez de Luque, fue del primer marqués de Comares Comendador de la Orden de Santiago Garcí Méndez de Sotomayor, que derribó la antigua mezquita-sinagoga, empezando la construcción entre 1494 y 1498. La conclusión de las obras se mantiene en el misterio, al igual que las de inicio, en torno a 1533 o 1544. La capilla del Sagrario es obra de 1722 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A través de la calle Flores de Negrón se accede a uno de los barrios más antiguos de la ciudad “el barrio de Santiago”, tradicional emplazamiento de la judería lucentina o posible arrabal de la época del esplendor de la Lucena judía. Pasada la parroquia de Santiago, nos adentramos en  el Llano de la Tinajerías, lugar donde estaban concentradas la mayoría de las alfarerías y tinajerías de Lucena. Allí podemos visitar algunas alfarerías artesanas, cuya tradición se pierde en el tiempo.
     La parroquia de Santiago de estilo gótico-mudéjar, se inició en 1503, por disposición testamentaria de García Méndez de Sotomayor, el  Comendador de la Orden de Santiago. Tradicionalmente se ha considerado como antigua sinagoga judía, pero posiblemente en su construcción  se reutilizaron los materiales del entonces recién demolido viejo templo de San Mateo, dónde realmente pudo estar la antigua sinagoga y mezquita.
     La iglesia es de planta rectangular, presenta tres naves divididas por pilares octogonales que soportan arcos apuntados de ladrillo con alfiz. Las tres naves se cubren con artesonado reconstruido siguiendo el modelo del original.
     Hoy, decorada en armonía con el estilo mudéjar del resto del templo, se venera en ella el Cristo de la Columna, obra del insigne escultor sevillano Pedro Roldán, realizada en el siglo XVII, y Nuestra Señora de la Esperanza (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia conventual de San José y Santa Teresa.-

     Las carmelitas descalzas, llegadas a Lucena en 1612, residen hoy en un convento proyectado por José Ramón Garnelo López de Vinuesa y terminado en 1972 por Carlos Palanca Guash. El retablo mayor lo hizo Antonio Primo en 1738. En la hornacina principal se venera la hermosa talla de San José con el Niño, obra granadina del estilo de José Risueño, que tiene alrededor pequeñas tallas de San Mateo y San Juan Evangelista, la Virgen del Carmen, santos del Carmelo, San Joaquín y Santa Ana. El frontal del altar es un moderno guadamecí realizado por Bernier. Una hornacina de mediados del XVII tiene en el remate un pequeño Calvario y guarda un busto del Ecce Homo, obra popular del siglo XVII. Por los muros del templo cuelgan las estaciones del Vía Crucis en relieve, realizadas en escayola pintada por Luis Aguilera Bernier en 1972 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen.-
     El antiguo convento de San José de Carmelitas Descalzos fue fundado en 1600 y la iglesia se inauguró en 1605, pero tuvo reformas hasta 1635. El convento sufrió exclaustración en 1835 y la iglesia pasó a ser parroquia en 1891. Fue profundamente restaurada en 1984.
     El interior presenta un espacio en cruz latina de brazos inscritos, con nave única privada del coro. El crucero se cubre con media naranja sobre pechinas. Las capillas laterales forman hoy dos naves corridas cubiertas por bóvedas de arista. El retablo mayor responde a esquemas carmelitanos de hacia el año 1635. Los registros para lienzos tienen pasajes de la vida de Santa Teresa. Otros de la vida de San José están en el banco y San Juan de la Cruz y Santas Mártires, en los pedestales. En el ático hay una talla de San José con el Niño, de la fecha del retablo. La calle central, muy transformada, tiene imagen de la Inmaculada en el manifestador y la Virgen del Carmen en el camarín, labrada en 1795 por el académico de Granada Felipe González. En los muros laterales del presbiterio se ven cuatro lienzos con el Llanto por Cristo Muerto, la Sagrada Familia, la Inmaculada y la Virgen con el Niño.
     En los frentes de los brazos del crucero se disponen dos retablos semejantes, de hacia 1635; el de la izquierda, con la Transverberación de Santa Teresa, talla del XVIII, y en el ático pintura de la Anunciación, de Leonardo de Castro; el de la derecha, con San José, talla de escuela granadina, y un lienzo del Salvador, de hacia 1630. En el testero de este brazo hay un calvario, con el Crucificado del XVII y la Virgen de las Penas y San Juan, de vestir, de hacia 1700. En el crucero, nave y antiguo coro hay varios lienzos de distinta mano, del siglo XVII y muy deteriorados, con escenas de la Infancia y la Vida de Cristo y San Martín partiendo la capa.
     En las capillas de la nave izquierda, se encuentra el retablo de la Virgen Madre, bella imagen granadina del XVIII, inspirada en la estética de José Risueño. Le sigue el retablo de Nuestro Padre Jesús Nazareno, también del XVIII. Al fondo de la nave se ve un templete con la Virgen de Araceli y un altar con el Señor de la entrada en Jerusalén, obra de Diego Márquez Vega de 1769 reformada por Muñoz de Toro en 1827, y la Virgen de los Dolores, interesante imagen del XVII, cercana a Pedro de Mena.
     En la nave derecha destaca el retablo de Nuestra Señora de la O, que fue titular de su ermita, imagen de vestir del siglo XVI con Niño añadido en el XVIII; a los lados tiene las tallas barrocas de San Joaquín y Santa Ana, procedentes del desaparecido convento de dominicas de Santa Ana. Sigue un retablo atribuido a Francisco José Guerrero, de hacia 1750, con Santa Bárbara, San Blas y San Antonio. El siguiente muestra una hermosa talla granadina de San Elías, de fines del XVII. Finalmente, en un hueco acristalado, está la bella imagen del Señor de la Humildad, sentado y apoyado en la columna de los azotes, del taller de Pedro de Mena, de hacia 1680.
     En el pasadizo que lleva a la sacristía, se encuentra el Nazareno de los Pino, imagen del XIX debida a Pedro Muñoz de Toro. En la sacristía hay un gran lienzo de Leonardo Antonio de Castro, con la Transverberación de Santa Teresa, de hacia 1725, una de las más logradas de su autor. En el salón parroquial merecen destacarse una talla pequeña de la Virgen del Carmen muy retocada, de hacia 1635, del círculo de Alonso de Mena, y varios lienzos del XVIII, destacando la Magdalena y otros de Leonardo de Castro, entre ellos, una Gloria con San José y la Virgen adorando al Niño (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      Edificio construido en 1630 para los Carmelitas. Convertido en parroquia en 1891. Ha sufrido transformaciones constructivas y de estilo.
     Iglesia de planta en cruz latina y tres naves. Crucero con cúpula simulada de cañizo, el crucero de bóveda de cañón y naves laterales con bóvedas de crucería resueltas de igual forma.
     Interesante la situación de la edificación (propia de la época).
     Valor significativo de las obras de arte conservadas.
     Cubierta reformada consistente en estructura metálica, sobre zuncahado perimetral que afianza los muros de la Iglesia.
     Portada que refleja la estructura de tres naves al exterior. Tímpano triangular con óculo enmarcando la entrada principal que se realiza bajo arco de medio punto con apilastrado en piedra. Motivo homaridado flanqueado por pequeños huecos de ventanas. Lateralmente aparecen a ambos lados un enmarcado de piedra de hueco rectangular adintelado y picantes en las esquinas. Espadaña situada en el lado derecho de la nave central.
     Este antiguo Convento de San José de Carmelitas Descalzos fue fundado en 1600. La iglesia se inauguró en 1630. En 1891 el templo se erigió en parroquia de Nuestra Señora del Carmen (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La parroquia de Nuestra Señora del Carmen construida en 1630, localizada en un altozano sobre el tradicional barrio de la Barrera, es un claro ejemplo de la evolución arquitectónica del manierismo al barroco y de la notable influencia de lo herreriano en la arquitectura de la primera mitad del siglo XVII.
     Su planta es de cruz latina con capillas laterales comunicadas entre sí y sobre su  crucero se alza una cúpula semiesférica decorada al fresco con motivos fitomórficos y gran florón central, todo ello sobre pechinas decoradas con los blasones heráldicos de las casas de Comares y de Segorbe y Cardona.
     En su interior destaca el retablo mayor que  puede considerarse contemporáneo a la portada de la iglesia, cuyos elementos decorativos de corte escurialense se repiten en su estructura. En su arquitectura incluye una importante colección de pinturas y algunas de notoria influencia de Zurbarán, con posible atribución a Bartolomé de Ayala (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San Juan de Dios.-

     La iglesia con su hospital anejo fue fundada en 1565 por fray Jerónimo Frutos de San Pedro. El actual edificio se llevó a cabo entre 1747 y 1754, con proyecto de José de Bada y Navajas y dirección del hermano Francisco Álvarez. Se cubre el templo con tres tramos de cañón con lunetos y otro cuadrado con media naranja sobre pechinas rematada en linterna, todo profusamente ornamentado. Tiene zócalo de mármol gris con embutidos en blanco de labor geométrica. Tras una lenta restauración, se abrió de nuevo al culto en mayo de 2003.
     Todos los retablos fueron realizados por Francisco José Guerrero en 1755. Destaca el mayor, que tiene en el primer nivel imágenes de San Juan Bautista y San Miguel. En el segundo preside la Inmaculada, flanqueada por San Joaquín y Santa Ana. En el ático se ve un calvario, con Cristo de talla y la Virgen y San Juan pintados sobre lienzo. Sobre los estípites rematan cuatro ángeles pasionarios.
     A los lados del presbiterio se ven dos cuadros con la Anunciación y la Visitación; en las pilastras hay dos bellos ángeles lampareros. Las pilastras se adornan con una serie de cuadros de santos pertenecientes a distintas órdenes religiosas.
     A la izquierda del crucero está el retablo dedicado a San Juan de Dios, imagen de vestir de escuela granadina, como todas, y dos pequeñas tallas a los lados de Santa Elena y San Juan Nepomuceno. En al ático, pintura de la Virgen con el Niño. En el sagrario hay una urna acristalada con un portaviático, un relicario y un cáliz, todos de plata.
     El retablo de la derecha es semejante, con muy bella escultura de San Rafael limosnero con hábito de la orden, acompañado de ángeles que le llevan el bordón, el pez y una filacteria. A los lados tiene imágenes pequeñas de Santo Tomás de Villanueva y San Antonio de Padua. En el ático, lienzo de San Agustín. Repartidas en los testeros del crucero hay dos series de lienzos, una con Apostolado y la otra con la Epifanía, Cristo con San Pedro, la Inmaculada y San Juan Bautista predicando, atribuidos a José Francisco de Vargas.
     En el muro izquierdo están los retablos de San Carlos Borromeo, que se acompaña de Santa Lucía y Santa Teresa, con tondo de San Pedro en el ático, y de San José, con San Francisco de Paula a la derecha y tondo de San Bartolomé en el ático. Sobre ellos hay dos grandes lienzos de buena factura con la Imposición de la Casulla a San Ildefonso y San Carlos y los apestados de Milán. En el muro derecho se ve el retablo de Ecce Homo, imagen del círculo de José de Mora, que tiene encima un cuadro de la Virgen de Belén y un tondo con San Pablo en el ático. A la derecha, una talla mutilada de San Rafael. En el muro hay un cuadro con escena de la Vida de San Juan de Dios. Sobre la puerta del claustro se ve la Anunciación, compuesta por dos cuadros.
     En el arco del coro están El Salvador y la Virgen leyendo, lienzos parejos del Apostolado. En el coro se ve la Apoteosis de San Juan de Dios, entre los papas Pío V y Urbano VIII. En el sotocoro hay dos medios puntos con lienzos de la Misa de San Gregorio y de la Virgen de Ánimas con San Juan de Dios y San Rafael (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El conjunto arquitectónico del Hospital de San Juan de Dios de Lucena, se organiza alrededor de un patio cuadrangular irregular con galerías perimetrales. Un patio posterior debió ser la antigua huerta. El templo, con su sacristía adyacente a la cabecera, ocupa el lado norte del claustro, dando fachada a la Plaza de la Calzada. 
     Adosada a la fachada de los pies de la iglesia y tras un pequeño atrio cerrado con pilares y rejas, se ofrece la portada principal de ésta que se proyecta del plano de fachada con una planta trapezoidal. Ejecutada por el cantero lucentino Lorenzo Vicente del Pino Ascanio, tiene dos cuerpos. El bajo se estructura con un arco abocinado central flanqueado por dobles columnas corintias de fustes estriados sobre pedestales cajeados con decoración de placas, que se disponen en chaflán. El intercolumnio, en retranqueo, consta de un pedestal similar en decoración al de las columnas y una faja superior con jarrones de azucenas en embutidos de mármoles, placas recortadas y mascarones en relieve. Separando el cuerpo bajo del superior hay un entablamento con arquitrabe y cornisa curvada de jaspe negro entre los que se intercala un friso de mármol blanco decorado con rosetas de jaspes multicolores embutidos. Ocupa su centro un medallón de mármol blanco enmarcado por hojarasca que ostenta un bajorrelieve con la iconografía de San Juan Bautista, titular de la iglesia. 
     El cuerpo superior de la portada reduce su anchura y se compone con una hornacina, entre pilastras y columnas, cubierta con venera. Dicha hornacina está destinada a albergar una escultura de mármol de San Juan de Dios. Este cuerpo se corona con un frontón partido destinado a la ostentación del emblema de la Orden hospitalaria. 
     En la misma fachada de la iglesia se encuentra su torre, construida en ladrillo y rematada con chapitel piramidal con cobertura de teja vidriada. 
     A continuación, se desarrolla la sobria fachada del convento-hospital, cuya puerta de acceso, con hueco adintelado entre pilastras dóricas y coronamiento de frontón recto partido, también está realizada en mármoles de colores. 
     La iglesia es de una sola nave dividida en tres tramos, crucero y coro alto a los pies. Recorre la parte inferior de los muros un zócalo de jaspe negro con embutidos de mármol blanco formando dibujos geométricos, a partir del cual se alzan pilastras corintias sobre las que se dispone un entablamento con una cornisa volada sobre canes. La nave se cubre con bóveda de cañón con lunetos y el crucero con cúpula sobre pechinas. En éstas se concentran yeserías vegetales de notable relieve que enmarcan óvalos conteniendo pinturas con escudos de la Orden Hospitalaria y de Fray Alonso de Jesús y Ortega. Golpes de yeserías se disponen en el anillo de la cúpula y, en la media naranja, las yeserías forman guirnaldas y marcos para cuatro óvalos pintados. El anillo de la linterna se riza dando paso a una concentrada ornamentación a base de cabezas de ángeles y pequeños óvalos. 
     En el resto del templo las yeserías están dispersas en los marcos de las ventanas y en el entablamento. En las dos tribunas para enfermos que flanquean el retablo mayor en el presbiterio se conservan pinturas murales de ángeles y flores de estilo rococó y dos óleos sobre lienzo con las escenas de la Anunciación y la Visitación, todas ellas atribuidas a Tomás Ferrer. En las pilastras que marcan la separación del presbiterio cuelga una pareja de ángeles lampadarios. 
     El templo cuenta con dos puertas. La principal, situada a los pies, dispone de un gran cancel de madera de nogal y pino, con estructura de casetones y decorado con molduras y tallas con símbolos de la Orden. La puerta secundaria se abre desde el segundo tramo de la nave al claustro y sobre ésta se levanta una tribuna con gran peana gallonada para el órgano, del que se conserva la caja rococó. 
     A los pies, a ambos lados del cancel, se encuentran dos confesionarios de madera de nogal y dos piletas de mármol rojo para agua bendita. 
     En el coro se dispone la sillería, en madera de nogal, con trece estalos y sobria decoración reducida a una crestería calada. Por encima de la cornisa, y terminadas en medio punto, hay tres pinturas. La central, de mayor tamaño, recoge el episodio del «Tránsito de San Juan de Dios», y las laterales las efigies de San Pío V y Urbano VIII, pontífices que aprobaron y confirmaron la Orden. 
     En el interior de la iglesia se conservan los retablos encargados por Fray Alonso de Jesús y Ortega a Francisco José Guerrero, que realizó su trabajo, sobre trazas de Bada, entre 1751 y 1754. Los cinco retablos, de madera tallada, dorada y policromada y en los que se emplea el estípite como soporte, responden a tres diseños: el del altar mayor, el de los dos existentes en el crucero y el de los tres que se disponen en la nave. Las esculturas que en ellos figuran se han atribuido a Torcuato Ruiz del Peral. 
     En el primer tramo de la iglesia, bajo el coro, se disponen el altar de las Animas del Purgatorio y el de la Misa de San Gregorio, conformados por una mesa de mármol rojo de Cabra y un óleo de importantes dimensiones (4,25 x 3,50 m.) terminado en medio punto con una moldura de madera talla- da decorada con motivos florales y parcialmente dorada. 
     Las pinturas se deben, respectivamente, a Sánchez Saravia y Tomás Ferrer. 
     A la sacristía, ubicada tras el presbiterio, se accede desde el templo a través de las dos pequeñas puertas existentes en la parte baja del retablo mayor y desde la galería baja del claustro por una puerta lateral. La componen dos estancias de reducidas dimensiones cubiertas por bóvedas de crucería, con paramentos enlucidos y zócalos de cerámica de Manises. 
     Adaptándose a las bóvedas del recinto mayor se disponen tres pinturas de gran formato rematadas en medio punto, que recogen episodios milagrosos: «San Juan de Dios dando por fiador a Jesús al mercader genovés Espínola», «San Juan de Dios recibiendo a Jesús de manos de la Virgen», ambos atribuidos a Tomás Ferrer, y «El beato Juan Grande resucitando a un muerto», con atribución a Sánchez Saravia. En la misma disposición de las citadas, pero adaptadas a las bóvedas de la estancia pequeña, están las pinturas de «San Juan de Dios en Fuenterrabía», «Los ángeles ayudan a San Juan de Dios a buscar leña» (ambos de Sánchez Saravia), «San Juan de Dios ante Felipe II» (de Tomás Ferrer), y «Jesús calma una tempestad» (Anónimo). 
     El recinto hospitalario se ordena en torno a un patio trapezoidal con dos plantas, siendo la inferior una galería abierta y presentando la alta cerrada con balcones adintelados, a eje con los arcos de la planta baja. En su centro hay una fuente de mármol con mar octogonal y taza alta con una granada, símbolo de la Orden. 
     Las arcadas del claustro apoyan sobre pilares cuadrados a los que se adosan pilastras de piedra de orden toscano que se molduran por cajeados en sus caras. La cubrición es de bóvedas de arista. El pavimento de mármoles de color rojo y blanco y posee un zócalo de azulejería de Manises en el que, enmarcados por pilastras y cornisas de jaspe negro, se sitúan los paños con escudos de la Orden entre motivos ornamenta- les. Inscripciones recogen los nombres de los donantes y las fechas de su instalación. 
     Se accede a la galería alta por una escalera de mármoles rojos. Su planta es cuadrada y se articula en un primer tiro que desemboca en un rellano donde se bifurca en dos. 
     En el desembarco en la galería alta, hay una triple arquería que apoya en parejas de columnas. Se cubre con cúpula octogonal en cuyos paños figuran pinturas enmarcadas en molduras
     La iglesia de San Juan Bautista con su hospital anejo fue fundada en 1565, pero transcurrido  el tiempo, el edificio llegó a la ruina, de modo que hubo de construirse uno nuevo, lo que se llevó a cabo entre 1747 y 1754 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En 1565, la Orden Hospitalaria llegó a Lucena para fundar un convento-hospital pero  en la primera mitad del siglo XVIII el deterioro y ruina del conjunto era notable. Así en 1747 se proyectó un nuevo hospital e iglesia, cuando el general de Orden, el lucentino fray Alonso de Jesús Ortega, pidió su ejecución a los artistas que habían realizado la basílica y el hospital de San Juan de Dios de Granada.
     Las trazas del hospital y de la iglesia fueron realizadas por José de Bada y Navajas, natural de Lucena, y las obras fueron dirigidas por fray Francisco Álvarez.
     El acceso queda enmarcado por una soberbia portada de mármoles polícromos de la comarca, elaborada por los hermanos Pino Ascanio, prestigiosos canteros locales de mediados del siglo XVIII.
     La iglesia presenta una sola nave con bóveda de medio cañón con lunetos, que culmina con una cúpula semiesférica decorada con yeserías. Preside el altar mayor un bello retablo realizado por Francisco José Guerrero, autor también de otros cinco retablos menores.
     El hospital, actualmente residencia de ancianos, se articula en torno a un gran patio central, cuyo claustro bajo, con arquerías sobre pilares, está bellamente decorado con azulejos de Manises contemporáneos de la obra, que fue inaugurada en 1754 (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de los Filipenses.-

     La iglesia de los Filipenses fue construida en 1885 para el colegio de las Escolapias y en 1900 se hizo cargo de ella la comunidad filipense. La única pieza de interés es el retablo, procedente del desaparecido convento de Santa Ana y atribuido al círculo de Leonardo Antonio de Castro, de hacia 1700 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     En el año 1885 se finalizaron las obras de esta iglesia de clara influencia neoclásica. Su fachada es de gran sobriedad con un gran paramento de ladrillo, con portada de piedra  y óculo superior, todo el conjunto coronado por un frontón recto y partido, en cuyo centro se alza la espadaña, de un solo cuerpo y con dos huecos para campañas.
     Interiormente es un templo de sentido longitudinal, cubierto con bóveda de medio cañón donde destaca su retablo mayor que procedía  originariamente de la desaparecida iglesia conventual de Santa Ana. Este retablo se organiza en dos cuerpos donde se entremezclan elementos pictóricos y escultóricos. Todo el conjunto, datable en torno a 1700, muestra la influencia de Leonardo Antonio de Castro en las pinturas y de los modelos decorativos arquitectónicos de Francisco Hurtado Izquierdo (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Dios Padre.-
     La ermita de Dios Padre se hizo en 1718 por la cofradía de la Santísima Trinidad y desde 1989 la tiene la de la Santa Fe. Preside un retablo de 1730 con la Virgen de la Estrella, de hacia 1750, procedente de los mínimos. La imagen de Jesús Preso se trajo de Granada en 1702 y la de San Pedro del Lavatorio es del taller de Pedro de Mena y Medrano (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La Ermita presenta planta rectangular de cajón, dividida en tres tramos situándose en el primero el coro, más una media naranja apoyada en pechinas y el presbiterio. La cubierta está formada por  bóvedas de medio cañón con lunetos y arcos fajones que se prolongan en pilastras toscanas. La media naranja de la cúpula se decora con ricas yeserías barrocas muy carnosas sobre todo las que decoran las pechinas y los marcos de los lienzos situados en la cabecera, donde se sitúa una tribuna. El conjunto de  yeserías se ve complementado con pintura mural, también de temas vegetales.
     La fachada principal es muy sencilla, dividida en dos cuerpos y rematada en frontón triangular. El primer cuerpo de cantería presenta la portada flanqueada por pilastras que soportan una cornisa con frontón triangular partido que da paso al segundo cuerpo, en esta ocasión de ladrillo, situándose en éste una pequeña hornacina y un poco más arriba dos vanos rematados por frontones triangulares. El remate lo forman un gran frontón con óculo de iluminación sobre el que se levanta una sencilla espadaña para una sola campana.
     El actual edificio corresponde a los primeros años del siglo XVIII, si bien las obras se prolongaron durante varios años más. Para ello fue necesario nombrar patronos que sufragaran los gastos. En un primer momento tomaron el patronato las casas de Ahumada y Mendoza, y posteriormente la familia Bruna, quien sería quien concluyera la obra (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta ermita fue construida en 1718 siguiendo las trazas de Leonardo Antonio de Castro bajo el patrocinio de la familia Bruna y Ahumada, cuyos blasones campean en las pechinas de su cúpula interior. La iglesia de nave única dividida en cinco tramos y con cúpula en el antepresbiterio, presenta también una severa fachada de sillares de piedra y ladrillo, culminada con frontón y espadaña.
     El retablo mayor, muestra las influencias de Leonardo Antonio de Castro y fue realizado por Francisco José Guerrero en el año 1762. Destacan también su magnifico conjunto de pinturas murales a base de motivos fitomórficos y un lienzo votivo de la Anunciación, obra también  de Leonardo Antonio de Castro.
     En cuanto a la imaginería destacan el grupo escultórico del Sagrado Lavatorio, de Pedro de Mena, y la imagen de Nuestra Señora de la Estrella, obra de José Verdiguier (Diputación Provincial de Córdoba).

Colegio de la Purísima Concepción.-

     El colegio de la Purísima Concepción, fundado en 1697, tiene una iglesia de 1715-20, obra de Leonardo Antonio de Castro y Jerónimo Ramírez de Quero. Los retablos son neoclásicos, de fines del XVIII, y lienzos de interés de Leonardo de Castro y, especialmente, San Ignacio presentando a la Virgen las Constituciones de la Compañía, obra local de buena factura, fechada en 1756 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Este templo se realizó en el 1718 por Jerónimo Ramírez de Quero siguiendo las trazas del renombrado artista lucentino Leonardo Antonio de Castro.
     El templo es de planta rectangular y marcado sentido longitudinal, con cinco tramos, cubiertos con bóveda de medio cañón, excepto el inmediato al presbiterio en que ostenta la cúpula sobre pechinas decoradas con hojarascas en torno a blasones heráldicos de los fundadores.
     Exteriormente presenta una fachada de sillares, constituida por un paramento rectangular coronado por frontón triangular con óculo, repitiendo modelos inspirados en los  esquemas  herrerianos.
     El retablo mayor, presidido por la imagen de la Inmaculada, fue realizado hacia 1800. Presenta claras influencias  neoclásicas en su estructura y se organiza en los tres cuerpos tradicionales: banco, muy elevado, incluyendo las puertas de la sacristía, hermosamente talladas y doradas, de estilo geométrico, así como un sagrario, rematado por un frontón recto; el principal y el ático. Por último destacar la existencia de varias tallas entre las que merece destacarse la imagen de San Miguel de posible origen colonial (Diputación Provincial de Córdoba).

Santuario de Nuestra Señora de Araceli.-
     A seis kilómetros de Lucena y en una elevación de la Sierra de Aras, a 863 m. de altura, se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Araceli. Es el segundo enclave que ha tenido este centro de culto a la venerada imagen de la Virgen, traída de Roma por el segundo marqués de Comares, don Luis Fernández de Córdoba, en 1562. El templo se construyó en lo esencial entre 1600 y 1603, pero sufrió reformas ya desde el último cuarto del siglo XVII.
     El centro del crucero recibe una bóveda de media naranja sobre pechinas profusamente ornamentada por yeso entallado. La reja de bronce está firmada por Antonio García en 1746. Tras ella se encuentra una zona fastuosamente decorada por el presbítero artista Leonardo Antonio de Castro. Suyos son los dos lienzos con la Natividad y la Epifanía, de hacia 1700, y el proyecto del retablo en 1692, terminado por Acisclo José Gigante. Nuestra Señora de Araceli es imagen de talla del siglo XVI y el Niño, obra barroca; la peana se debe a Pedro de Mena Gutiérrez en 1759.
     Los brazos del crucero alojan dos retablos de Francisco Esteve y Juan Cazorla en 1732, restaurados en Priego en 2005. El de la izquierda se dedica a San José con el Niño, flanqueado por San Joaquín y Santa Ana, con relieve de la Huida a Egipto en el ático. El frontero tiene a Santa Bárbara, talla anterior al retablo, San Rafael y San Miguel y en el ático, un relieve de San Pablo Ermitaño.
     El camarín constituye una completa capilla alta, con dos ámbitos. El conjunto original fue realizado por Leonardo Antonio de Castro en el año 1699. En las pechinas figuran pintadas la Visitación, la Adoración de los Pastores, la Presentación al Tempo y Jesús entre los Doctores. El retablo es salomónico y las puertas van decoradas con sedas, espejos, relicarios, y zócalos de azulejos valencianos.
     En las urnas se guardan las imágenes infantiles de San Juan Bautista y Jesús Pasionario, de escuela granadina del siglo XVIII. Los ángeles de las esquinas son de Pedro de Mena Gutiérrez. En los muros destacan un lienzo setecentista de la Anunciación y la pintura mural de la Visión de Constantino. El segundo ámbito se decora con hojarasca y espejos y las paredes completan toda una teoría de cohortes angélicas. Se construyó en 1752, siendo capellán Manuel Gutiérrez, por el maestro mayor Antonio Osuna y la pintura mural es de Tomás Ferrer, que la firmó en 1761.
     En la sacristía se conservan algunos lienzos dignos de mención, entre ellos, un busto anónimo del Ecce Homo, de fines del XVII; un interesante San Onofre, de la misma centuria, con influencias de Ribera; la Inmaculada Concepción, firmada en Messina por Antonio Filocamo en 1743; la Visión de Constantino, del siglo XVIII, procedente del camarín; y una curiosa Disputa de Santiago y Santa Teresa de Jesús por el patronazgo de España (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El Santuario de la Virgen de Araceli se encuentra en la Sierra de Aras, perteneciente al término municipal de Lucena, en dirección sur, a seis kilómetros de distancia del casco urbano, con una altura de 863 metros sobre el nivel del mar.
     El edificio actual presenta planta  rectangular con tres naves y crucero con camarín, siendo la central más ancha y elevada. La separación de las naves se hace por medio de arcos de medio punto que descansan en columnas toscanas de jaspe. La nave central se cubre con bóveda de cañón y lunetos que se prolongan  en el presbiterio, si bien en este último y en la cúpula de media naranja queda oculta la estructura por la rica decoración de yeserías que se prolongan por las pechinas y el arco toral. Idéntica decoración presenta el camarín que presenta planta rectangular dividida en dos tramos separados por arco toral de medio punto. 
     El primer tramo es el más antiguo, ejecutado en los años finales del siglo XVII por Leonardo de Castro Hurtado y cubierto por bóveda elíptica que descansa en pechinas, decorada con pinturas al fresco. El segundo tramo, construido a mediados de la centuria siguiente, cubierto con cúpula sobre pechinas y decorado el conjunto con yeserías y pinturas al fresco los paramentos de las paredes.
     En el exterior sobresale la portada de cantería  precedida de una escalinata con tres vanos, el central de medio punto y los laterales peraltados. En un ángulo se levanta la espadaña, fechada junto con la portada, en el siglo XVIII. Precede la ermita un calvario formado por sencillas cruces sobre pedestales labradas en piedra granítica.
     Alberga en su interior una talla de la Virgen de Araceli, la cual es bajada en romería al casco urbano el penúltimo domingo de abril y subida de nuevo a su templo habitual el primer domingo de junio. En la Bajada tiene lugar en el interior del inmueble la misa de romeros, cantada por un coro, siendo posteriormente ocupados los alrededores para el tradicional desayuno o almuerzo en familia y en grupos de amigos y resto de parajes de la sierra de Aras, hasta producirse al mediodía el rezo del rosario y disparos de salvas en honor a la Virgen antes de iniciar la romería.
     El origen de esta devoción se remonta  a la segunda mitad del siglo XVI, cuando el Marqués de Comares trajo de Roma una imagen de Ntra. Sra. de Araceli. A raíz de esto se construyó una ermita a 6 kilómetros de la población, en la cima de la sierra, donde recibiría culto la imagen. El primitivo edificio, hoy desaparecido, debió ubicarse  en las cercanías del actual. 
     En los primeros años del siglo XVII ésta quedó pequeña debido al incremento de la devoción  a la Virgen de Araceli, si bien los trabajos de construcción se alargaron hasta finales de la centuria, prolongándose la labor decorativa y reformas en el exterior durante el siglo XVIII. También en el siglo XVIII se levantó la nueva espadaña y la portada actual, realizada en 1765 por Martín de Rojas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situado en lo más alto de la Sierra de Aras, a 6 km. del casco urbano desde dónde se divisa una de gran y bella panorámica, pues permite la visión de 5 provincias andaluzas y más de 30 pueblos.
     El Santuario se construyó a principios del siglo XVII y fue barroquizado en el XVIII. Destaca su vistosa cúpula y su retablo mayor, tras el cual, se abre uno de los más grandiosos camarines de la provincia que acoge a la Virgen de Araceli. Se constituye como un templo de tres naves con crucero. La nave central que alberga un coro es más ancha y elevada que las laterales comunicándose con ellas por medio de series de cuatro arcos de medio punto sobre columnas toscanas de jaspe de aguas meladas.
     El interés de esta iglesia radica no obstante en la cúpula sobre pechinas y en el tramo de bóveda, de medio punto con lunetos, que cubre el presbiterio. En estos espacios la densidad decorativa oculta casi totalmente los elementos puramente constructivos, derramándose amplia y generosamente fuera de la media naranja a través de las pechinas y los arcos torales y descendiendo por los pilares que sustentan el ámbito. Sobre la cornisa, que aparece a intervalos regulares penetrada por la carnosa hojarasca, las flores y los angelotes de estuco, la cúpula presenta ocho bandas radiales, iniciadas y terminadas con cabezas de querubines, con guirnaldas de flores y frutas que convergen en el gran florón central.
     En cada una de las cuñas de la cúpula los elementos ornamentales, en la órbita de los que prodigó el lucentino Francisco Hurtado Izquierdo, se convierten en marcos barrocos cuyos límites cierran sólo las bandas y la cornisa, para los óvalos de pintura con símbolos marianos.
     En esta apoteosis de formas el tránsito del arco toral correspondiente al tramo del presbiterio hasta la bóveda se realiza prolongando las yeserías de la cúpula y situando en la clave del arco un grupo de angelotes que enmarcan un escudo con una María.
     En otra cuyo diseño es atribuible al presbítero Leonardo Antonio de Castro contratista de la misma, constituye desde su sintonía de curvas y contracurvas donde la luz juega con las profundas carnosidades de las hojas y los ángeles, donde al blanco de los yesos se unen unos muy concretos toque de azul o de rojo, el preludio de un barroco definible como lucentino que hallará su expresión más grandiosa en el Sagrario Mayor de San Mateo (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San José (Jauja).-

     La hermosa iglesia neoclásica de San José de Jauja se construyó en un periodo estimado entre 1780 y 1820. Es de cruz latina cubierta por cañón con lunetos y crucero con semiesfera sobre pechinas, decoradas con hojarasca y escudos de los Medinaceli, patronos de la iglesia. El retablo mayor, procede de la parroquial cordobesa de Santiago. Una dedicatoria informa de que se hizo en 1811 a expensas de José de Rosillo. Lo adorna un lienzo con la Sagrada Familia, de fines del XVIII, restaurado en 2005 por Anabel Barrena. En el banco se ven dos lienzos de Santo Domingo de Guzmán y otro dominico no identificado.
     En el medio punto del testero hay un lienzo de San Rafael caminante, de escuela barroca cordobesa de fines del XVII. A la derecha del presbiterio se halla otro con Santa Inés, de igual filiación. Los retablos del crucero tienen, de izquierda a derecha, a Jesús Nazareno, de estética granadina de segunda mitad del Setecientos; la Virgen del Carmen y Ánimas Benditas, lienzo de fines del XVIII; San José con el Niño, imagen de escuela granadina de hacia 1750; y Nuestra Señora del Rosario, de vestir. En las naves destacan la talla de San Rafael peregrino, atribuible a Jerónimo José López, y la imagen del Señor de la Humildad, talla popular del XIX que sigue tipología de hacia 1700 y Nuestra Señora de los Dolores, de vestir (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Iglesia, de estilo Neoclásico, es de planta de cruz latina con tres naves y crucero. La nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetos sobre una cornisa que descansa en pilastras de capiteles corintios: las naves laterales, de menor altura, se comunican con la central por medio de arcos de medio punto y se cubren con pequeñas boveditas elípticas, mientras que el crucero lo hace con una bóveda esférica sobre pechinas. Esta se decora con yeserías de tipo barroco y los escudos de las Medinaceli.
     Exteriormente el templo presenta dos cuerpos, siendo el inferior de cantería y el superior de ladrillo. Las dos portadas que presenta el edificio están enmarcadas por pilastras adosadas y un friso de triglifos  y metopas que se prolonga por todo el perímetro del edificio. La portada principal se remata con un frontón triangular sobre el que se sitúa una hornacina terminada en cruz que alberga una imagen de San José, flanqueada por dos jarrones. A continuación se levanta el segundo cuerpo del edificio en forma de frontón triangular rematado por una sencilla espadaña y dos jarrones en los vértices. El conjunto se flanquea por dos espadañas de las mismas características  que las del remate superior.
     La parroquia de la Aldea de Jauja, dependiente de Lucena, se encuentra bajo la advocación de San José. La construcción del edificio actual corresponde a los años de transición entre el siglo XVIII y XIX y se levantó bajo el patronazgo de los Duques de Medinaceli (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

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