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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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miércoles, 23 de julio de 2025

Los principales monumentos (Santuario de San Juan de Ávila, Castillo del Gran Capitán, Iglesia de Santiago, Casa del Inca Garcilaso de la Vega, Casa de San Juan de Ávila, Palacio de los Duques de Medinaceli, Casa de Don Diego de Alvear, La Tercia, Ermita de la Rosa, Ermita de San José, Arco de San Lorenzo, y Bodegas Cruz Conde) de la localidad de Montilla (y III), en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Santuario de San Juan de Ávila, Castillo del Gran Capitán, Iglesia de Santiago, Casa del Inca Garcilaso de la Vega, Casa de San Juan de Ávila, Palacio de los Duques de Medinaceli, Casa de Don Diego de Alvear, La Tercia, Ermita de la Rosa, Ermita de San José, Arco de San Lorenzo, y Bodegas Cruz Conde) de la localidad de Montilla (y III), en la provincia de Córdoba.


Santuario de San Juan de Ávila (La Encarnación).-

     Esta iglesia perteneció al Colegio de la Com­pañía de Jesús, fundado en esta villa al mediar el XVI. El templo que hoy se ve es el fruto de la ampliación del edificio, hecha en el siglo XVIII. Se reformó de nuevo en el siglo XX, abriéndose al culto en 1944. Se ha renovado en 2005. La planta sigue el modelo jesuítico de nave con capillas intercomunicadas y tribunas sobre ellas, crucero que no se acusa al exterior, y testero plano. El retablo mayor se hizo en los talleres Granda de Madrid en 1949 y guarda el relicario de San Juan de Ávila. En los pilares del crucero hay esculturas de San Francisco Javier y San Ignacio, de estética granadina, del siglo XVII.
     El brazo izquierdo tiene de interés dos lienzos del XVII, con la Coronación de Espinas y Noli me tangere, y el de la Inmaculada, de hacia 1800, que se atribuye a Vicente López. En el brazo derecho hay un retablo de segundo cuarto del XVIII, con la imagen de la Inmaculada y santos jesuitas. Destaca también una imagen de San José, de mediados del XVIII. Entre las buenas pinturas que el templo conserva, pueden mencionarse la Virgen de la Paz, del XVI, un Santo dominico, del XVII, el bello Ángel de la guarda, de un seguidor de Valdés Leal de segunda mitad del XVII, y, por su valor iconográfico, el Bautismo de la Virgen, de fines del XVII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La planta sigue el modelo jesuítico, rectangular con capillas intercomunicadas y tribunas sobre ellas, crucero que no se acusa al exterior y testero plano. Tiene traza neoclásica con fachada esbelta con tres puertas recercadas de ladrillo y pilastras verticales y cornisa con frontón triangular con dos torres rematadas con cornisa en el interior. Destacan retablos e imaginería barroca. 
     Para sustituir la primitiva iglesia, la construida en el siglo XVI, se decidió en el siglo XVIII montar otra mayor que pudiera albergar a fieles y colegiales. Su construcción comenzó en 1726.
     Las obras quedaron sin finalizar, siendo ocupada por los franciscanos, que continuaron con las obras de la iglesia, paralizadas con la exclaustración de 1835. El templo fue concluido en 1944.  Se ha renovado en 2005 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Castillo Gran Capitán/Alhori Ducal.-
     Hoy sería el monumento más importante de la población de no haber sido demolido. Los cronistas locales mencionan la existencia de treinta torres que el Catálogo Artístico y Monumental de la provincia de Córdoba incluye dentro de ellas a las de la cerca de la villa, y relatan sobre su capacidad y lujo. De esta fortaleza por el Norte y oeste aún se conservan algunas torres redondas de argamasa que rodean el edificio de los graneros. 
     En los planos de construcción de estos graneros, realizados por Juan Antonio Camacho, que se conservan en el Archivo de Medinaceli de Sevilla, se mencionan que fueron construidos sobre las ruinas del castillo siguiendo su perímetro el de la Plaza de Armas, y que sus torres se rehacen sobre ruinas de las antiguas. 
     La ubicación del castillo-palacio correspondería a la actual parcela de la familia García, con la inclusión del monumento al Corazón de Jesús y antiguo cementerio de la Vera Cruz, aunque es posible que la portadita sita en la esquina de la calle Costal con arco gótico y escudo de los Aguilares sea resto de este Alcázar. En el extremo oriental de la plataforma existente delante de los graneros se ha encontrado lo que parece una sala semisótano de este castillo, con una escalera que comunicaría el nivel de entrada con el del patio más alto y donde existe un arco conopial. 
     Tras su demolición, las ruinas debieron ser una importante cantera para la población en crecimiento. En la casa de porteros de la actual finca del castillo existe una ventana gótica de fina perfilería con arco conopial, que es una muestra del estilo de la fortaleza del s. XV. De este castillo partían algunos pasadizos subterráneos de los que se tiene noticia y debía contar con aljibes que aún deben conservarse.
     Sobre las ruinas del castillo se construyó en el siglo XVIII un alhorí o granero según traza de Juan Antonio Camacho, edificio de carácter utilitario, de poderosa fábrica con planta rectangular y cinco naves interiores abovedadas en planta baja y con armadura de madera en la alta. El alhorí o Graneros del Duque un edificio de planta rectangular, con fachada orientada hacia el SE y cuyo muro perimetral se asienta sobre los del antiguo castillo aprovechando algunas de sus torres y construyéndose otras de nueva planta, semejantes a las antiguas, entre 1722 y 1723. Se trata de un total de nueve torres, de planta cuadrada en las esquinas y de traza rectangular el resto. Está coronadas con almenas. 
     Acerca de los materiales empleados para la construcción del granero, podemos ver que en la fachada presenta hiladas de sillares bien cortados y aparejados, y en el resto de muros luce mampostería o sillarejo con verdugadas de ladrillo. En los arranques de los muros se aprecian grandes sillares que pueden corresponder al castillo derruido y que fueron aprovechados como cimentación del granero. 
     El edificio tiene planta basilical. La planta inferior cuenta con cinco naves, la central más ancha y sin comunicación con las laterales, las cuales se hallan separadas entre sí por cinco grandes machones exentos y dos adosados a los lados más cortos. La nave central se cubre con una e bóveda de cañón con lunetos, compartimentada mediante potentes arcos fajones que arrancan casi desde el suelo a partir de unos placajes geométricos barrocos. 
     Las naves laterales se cubren con bóvedas de arista en seis tramos, multiplicados por dos, al tratarse de dos naves, a cada lado de la central, lo que suma un total de veinticuatro bóvedas. Por su carácter de almacén, apenas existen vanos de iluminación, salvo uno al fondo de la nave central que puede, incluso, que se abriera con posterioridad, puesto que en los planos de Camacho no aparece. Cada bóveda de arista estaba soportada por arcos de medio punto, de ancho intradós, enjalbegados y soportados por machones muy potentes, de forma que se constituía una especie de parrilla, a base de tramos cuadrados con arcos formeros y fajones, de tal manera que el resultado es el de unas naves laterales de una estructura realmente potente, diseñada con toda probabilidad para soportar el tremendo empuje de la nave central, cuando estuviera llena de trigo, además de los empujes venidos de la planta superior.
     La construcción del castillo debió comenzar por la elevación de una torre rodeada por muralla a manos de don Gonzalo Yáñez Dovinal, convertido por Fernando III el Santo en I señor de Aguilar en recompensa por su apoyo en la campaña de reconquista. Él va a ser, por tanto, el fundador del mayorazgo que, con el tiempo, se convertirá en uno de los más poderosos del reino de Córdoba, si bien, no precisamente en sus descendientes, pues, tras varias generaciones, estas tierras pasaron a ser de realengo, al quedar sin un heredero directo. Transcurría el año de 1343 y Alfonso XI otorga estas tierras a doña Leonor de Guzmán, su amante.
     El castillo de El Gran Capitán fue derribado en 1508 por orden del rey Fernando el Católico. Sobre las ruinas del castillo se construyó en 1722 como reza la inscripción de la fachada, un alhorí o granero según traza de Juan Antonio Camacho, edificio de carácter utilitario, de poderosa fábrica con planta rectangular y cinco naves interiores abovedadas en planta baja y con armadura de madera en la alta.
     Desde entonces, el monumento ha venido siendo objeto de numerosos estudios arqueológicos y de actuaciones centradas en la consolidación estructural del alhorí. 
     El inmueble permaneció en manos de la familia marquesal durante siglos, hasta que en el fue vendido a otros particulares. Tras la Guerra Civil pasó a depender del Servicio Nacional del Trigo, hasta que fue adquirido por los García Cobos, quienes lo tuvieron en propiedad hasta 1999, fecha en que fue comprado por el Ayuntamiento de Montilla. A lo largo del tiempo tuvieron lugar varias restauraciones, algunas con más fortuna que otras, hasta llegar a la actualidad, en que siguen los trabajos emprendidos, bajo proyecto del arquitecto don Juan Cuenca para restaurar este conjunto, con el fin de convertirlo en Museo de los Vinos de Andalucía (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de Santiago.-
    La fundación de la parroquia de Santiago tuvo lugar a principios del siglo XVI, gracias al apoyo del marqués de Priego. Es un templo de tres naves, la central más alta y ancha, con capillas en ambos lados, crucero y presbiterio. Carece de retablo mayor, y en su lugar, realzado sobre tribuna, se ha dispuesto el órgano; en el centro se halla la Inmaculada, talla granadina del XVII que procede de los jesuitas. Alrededor se ha colocado la sillería de coro. De las paredes cuelgan lienzos de estética barroca que muestran a Santa Ana, Santa Rosa de Lima, Jesús recogiendo las vestiduras y San Francisco. En los pilares del presbiterio se ven las esculturas de San Antonio de Padua, de barro cocido y atribuida a las hermanas Cueto, y de San Pedro de Alcántara, atribuida a Pedro de Mena, procedente del desaparecido convento de San Lorenzo. En ambos lados del presbiterio se disponen púlpitos de hierro forjado, obras del XVIII, elevados sobre pedestales marmóreos.
     El frente de la nave izquierda lo ocupa un retablo procedente de la iglesia de la Compañía, obra de Alonso Matías de 1617. En el centro se halla la imagen del Ecce Homo, obra manierista de Juan de Mesa el Mozo, de 1597; a los lados se ven imágenes de San Estanislao de Kostka y San Luis Gonzaga y en el ático, San Ignacio. En el muro cuelga un lienzo de Santa Teresa, del siglo XVII, de buena factura.
     De las capillas que abren a este lado cabe citar la del Sagrario, antes dedicada al Buen Pastor, que es hoy panteón de la familia Alvear. El original retablo es obra de Lope de Medina Chirinos, realizada entre 1632 y 1640, y se adorna con relieves y esculturas. La capilla del Bautista tiene un retablo, concertado en 157l con el escultor Francisco Castillejo y el pintor Pedro Delgado. Se halla sobre un frontal de azulejos trianeros, realizado en 1914. El centro lo ocupa una talla del titular de la misma fecha del retablo, y en el banco se disponen tres relieves de la infancia de Cristo. El resto se decora con pinturas sobre tabla del Bautismo de Jesús y la Visitación en el primer cuerpo, y la Degollación del Santo, la Coronación de la Virgen y la Imposición de la casulla a San Ildefonso, en el segundo; en el ático, el Calvario entre dos bustos en relieve de San Pedro y San Pablo.
     En el muro de la nave hay dos lienzos con San Juan Evangelista y Santiago, parte de un apostolado del siglo XVIII. La capilla de Belén se adorna con imágenes de época contemporánea, y la del Bautismo, antes dedicada a las Ánimas, fue reformada en el siglo XX por los hermanos Garnelo. La reja es obra del XVII y se trajo del convento de San Lorenzo; guarda un retablo del XVIII, próximo al estilo de Gaspar Lorenzo de los Cobos, con un San Miguel de la misma época.
     En la cabecera de la nave derecha está el antiguo retablo del Cristo de la Yedra, realizado en 1720 por Francisco Jiménez y Juan Villegas para la Encarnación. Ahora lo ocupa el Cristo de Zacatecas, traído de México en 1576 por fray Andrés Fernández de Mesa. En el muro hay un lienzo que representa el Entierro de Cristo, de escuela cordobesa, del primer tercio del siglo XVII. Por la nave hay otros lienzos, entre los que destacan la Virgen del Carmen, obra de fines del Seiscientos, y San Francisco Solano en el barrio de Tenerías, realizado en 1910 por José Garnelo, autor también del Apostolado en 1929.
     De las capillas del lado derecho merece citarse la de la Virgen del Rosario, antes de la Cabeza, terminada en 1698, en cuyo camarín trabajó en el siglo XVIII el lucentino Pedro de Mena. El retablo es obra documentada de Pedro José de los Cobos y se realizó en 1705. Luce imágenes de Santo Domingo y Santa Teresa, de la misma fecha. A los pies de la nave puede verse una una pintura de Jesús camino del Calvario, copia del XVII del Pasmo de Rafael.
     Del importante ajuar litúrgico de esta parroquia pueden destacarse las crismeras de Rodrigo de León, de 1576, un ostensorio fechado en 16l4, de Juan de Ledesma, la cruz parroquial, de Jerónimo de la Cruz, de 1616, algunos cálices y vinajeras de Damián de Castro, y, sobre todo, la custodia de asiento de Manuel de Aguilar, de 1808 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      El inmueble situado en la calle Iglesia, s/n, de la localidad de Montilla (Córdoba) ocupa la zona más alta y más antigua de la población de Montilla, muy cerca de lo que fue el Castillo de la Casa de Aguilar, dentro del recinto amurallado. Ha sido siempre la parroquia mayor y principal de la localidad, por lo que guarda la historia de los sucesivos templos principales del pueblo, desde una posible mezquita, consagrada al culto cristiano en el año 1240, tras la conquista de la ciudad, hasta su fábrica gótico-mudéjar del siglo XVI, cuando se amplió el templo y se edificaron las capillas. Durante los siglos XVII y XVIII sufrió diversas transformaciones que modificaron su aspecto gótico-mudéjar hacia un barroco clásico andaluz ya a lo largo de los siglos XIX y XX posteriores modificaciones le han proporcionado el aspecto que hoy presenta.
     Es un templo con planta de tres naves con crucero, coro y capillas laterales. A diferencia de lo normal en la época, tiene un desarrollo similar en longitud y en anchura. En alzado, las naves se separan por cuatro amplios arcos apuntados con pilares de base rectangular, de sencilla y lisa configuración con una simple moldura en la línea de imposta. La nave central se cubre por cuatro tramos de bóvedas de aristas, marcados por fajones terminados en placas geométricas. Las naves laterales se cubren por bóvedas rebajadas de medio cañón, también con fajones para señalar sus tramos.
     El crucero se monta en potentes arcos torales de medio punto y pechinas, donde se eleva una cúpula elíptica con tambor, articulado por cuatro pilastras y abierto en otras tantas ventanas. Se decora por un  anillo con tacos, de inspiración neoclásica, enriquecida por un florón central de madera dorada. Los brazos laterales presentan  planta cuadrada con cúpulas semiesféricas, separados del centro y nave por arcos de medio punto.
     En el extremo opuesto se encuentra la actual sacristía, de planta rectangular, cubierta con una bóveda rebajada de medio cañón similar a las de las naves laterales. A través de un cuerpo de edificación anejo, comunica con el coro, con su tribuna y con una cripta.
     El presbiterio tiene el suelo alzado respecto a las naves con una escalinata y está delimitado por una cancel y dos púlpitos octogonales sobre columnas abalaustradas con escaleras.
     El coro, de planta cuadrada, con bóveda de aristas idénticas a las de la nave central, dispone de facistol y sillería de nogal y tiene una tribuna corrida con pretil  de forja y madera en tres de sus lados.
     La mayor parte de las capillas que se abren  a las naves laterales son originarias del siglo XVI, aunque aparecen muy transformadas. Recorriendo el perímetro de la iglesia desde los pies de la nave del Evangelio, de izquierda a derecha, se encuentran las siguientes:
     Capilla del Bautismo. Consta de dos tramos. El primero es de planta cuadrada, cubierto por una cúpula sobre pechinas con linterna: Su decoración exalta la figura de San Francisco Solano. En este espacio se sitúa una pila bautismal gótica de piedra, donde según la tradición debió bautizarse el santo; la cubre una tapa en forma de cúpula neogótica de madera rematada por una esculturilla de metal del apóstol Santiago. El segundo tramo, de planta rectangular, también denominado capilla de San Miguel, está cubierto por un cielo raso y presenta un zócalo de azulejos de cuerda seca. La capilla del Bautismo se cierra a la nave por una reja del XVII procedente del convento de San Lorenzo.
     Capilla del Nacimiento o de Belén. Su aspecto obedece a una reforma de principios del siglo XX. Dispone de un nicho en su frente donde se alija un portal de Belén moderno.
     Capilla de San Juan Bautista. Se cubre con un artesonado ochavado de almizate cuadrado y casetones octogonales, obra de Alonso Ramiro, fechable hacia 1571. El altar tiene un frontal de azulejos trianeros de estilo neorrenacentista con la escena del Bautismo que data de 1914.
     Antigua capilla del Señor de la Columna. Se encuentra tapiada, afectada por la humedad de un aljibe.
     Capilla actual del Sagrario, panteón de la familia Alvear. Su aspecto actual es fruto de las reformas realizadas por dicha familia en 1932. Se concibe como un amplio recinto rectangular con un presbiterio elevado al que se accede por una escalera lateral. Se cubre con una falsa armadura de yeso de estilo neomudéjar. Cierra la capilla una reja de madera de los talleres Granada rematada por un relieve con la escena de la Crucifixión.
     Capilla de la Virgen del Carmen. Es de planta cuadrada y se cubre con una cúpula ciega de comienzos de siglo.
     Capilla de San José. Tiene planta cuadrada y cúpula  decorada con yeserías, sobre pechinas con relieves con historias de la vida de San José. En el anillo inferior de la cúpula se encuentra una inscripción relativa a una reedificación de la capilla en 1916. Entre esta capilla y la siguiente existe un espacio que corresponde con la antigua puerta a la lonja, hoy cerrada.
     Capilla de la Virgen del Rosario, antes de la Cabeza. Consta de capilla, camarín, sacristía, escalera y panteón. La capilla de planta cuadrada, tiene sus muros decorados con pinturas ce carácter historicista realizadas por José Garnelo a principios del siglo XX. Se cubre con una cúpula sobre pechinas decorada con pinturas murales de 1698, según consta en una inscripción. En las pechinas se representan los Padres de la Iglesia y en la media naranja, símbolos marianos rodeados por motivos vegetales. El camarín es una  cámara cuadrada cubierta por cúpula, revestida totalmente por madera tallada y dorada de estilo rococó con querubines y angelotes casi exentos, símbolos marianos y cuatro pequeñas tallas. A este recinto se accede desde la capilla a través de una dependencia lateral con escalera, que arranca de dos medios puntos sobre un pilar central de planta octogonal. La escalera, que también accede a la cripta, tiene una barandilla de madera torneada con balaustres de discos. Todo este espacio se cubre con una falsa bóveda en forma de pirámide truncada. Las puertas de madera del camarín están decoradas con motivos vegetales desarrollados longitudinalmente en zigzag; a ambos lados se localizan dos lápidas con inscripciones en las que figura la fecha de 1740.
     Al exterior, la fachada principal situada a los pies de la iglesia, está formada por un muro rectangular, al que se adosa una torre, construido en sillería arenisca, que apenas  llega a tapar el hastial de la nave central. Sobre este destaca una portada de piedra blanca, con dos cuerpos; uno bajo, dominado por una arco de medio punto flanqueado por pilastras toscanas de fuste acanalado, sobre las que monta un entablamento con friso neoclásico, rematado con dos fragmentos de frontón curvo, envuelto  en volutas coronadas por pirámides. El cuerpo alto, tiene una hornacina en su centro, encuadrada por medias columnas jónicas que soportan un tímpano alabeado rematado por tres perinolas. El interior de la hornacina alberga la escultura de Santiago, titular de la parroquia.
     La torre se alza a la derecha de la portada y se estructura sobre un pedestal de sillería, como un prisma de base cuadrada, presentando cuatro cuerpos decrecientes de ladrillo. Es obra de José Vela realizada entre 1771 y 1789 sobre una anterior, de 1576, obra de Hernán Ruiz II dañada en el terremoto de Lisboa. La ornamentación es simple, constituida por unas pilastras próximas a las esquinas, cajeadas en el primer cuerpo y almohadilladas en los restantes, que se coronan por cornisas que separan los pisos. Los tres primeros pisos presentan una ventana en cada cara, adornada con un marco exterior de pilastras y frontón. El cuarto cuerpo de campanas presenta cada frente con dos arcos de medio punto, flanqueados por pilastras que soportan un entablamento y una cornisa corrida de ladrillo achaflanada en las esquinas. 
     El resto de las fachadas son difíciles de observar, debido a las numerosas construcciones anejas a la iglesia.
     El origen del templo se remonta a los días mismos de la conquista de la ciudad, estableciéndose en la mezquita mayor que fue consagrada al culto cristiano en 1240.
     En 1437 está documentada su existencia por la lectura en el templo de una carta por el Obispo Don Fernando González de Deza, referente a la obligación del pago de diezmos.
     Se puede confirmar que de 1500 a 1550 se realizaría la fábrica gótico-mudéjar. Durante el siglo XVI se irían configurando las diferentes capillas, que hoy nos parecen muy transformadas.
     Durante el siglo XVII y XVIII el templo sufriría diversas transformaciones que modificaron su aspecto gótico-mudéjar hacia un barroco clásico andaluz. En 1755 se arruina la torre de la iglesia, obra trazada por Hernán Ruiz, a causa del terremoto de Lisboa. En 1779 se comienzan las obras de la torre encargándose de la construcción los maestros Agustín de Estepa y su hijo, concluyéndose esta en 1789. En este mismo año se construye la actual fachada por Agustín de Estepa. 
     A lo largo del siglo XIX y XX la iglesia sufrirá algunas modificaciones y sobre todo restauraciones de algunas de las capillas que le han dado el aspecto moderno que hoy presentan (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
      Ubicada en la antigua zona del castillo, en el actual barrio de la Escuchuela, su origen se remonta a la primera mitad del siglo XV, reconstruida en el XVI con los materiales procedentes del derribo del castillo, en el XVII y XVIII es reformada y ampliada, lo que dio lugar a la aparición de numerosas capillas laterales, que combinan elementos renacentistas y barrocos, con su originaria decoración gótico-mudéjar.Del s. XVIII data la portada y la torre de ladrillo obra del montillano José de Vela (1790) que sustituyó a la anterior realizada por Hernán Ruiz III en 1579. Fue el único templo parroquial de Montilla hasta finales del siglo XIX.Su estructura es de tres naves, con arcos apuntados cubiertas por bóvedas de aristas que en la reforma de 1780 sustituyeron a los artesonados primitivos.
     Dirección: c/ Iglesia, Montilla.
     Horario de culto: M-V:11:00-13:00; V(mayo y junio):20:00; D:12:00 (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa del Inca Garcilaso de la Vega.-
    La Casa del Inca Garcilaso es actualmente Biblioteca y Archivo municipal y notarial (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Casa solariega del siglo XVI con fachada de piedra desnuda de gran sobriedad y con balcón de forja sobre la puerta de acceso. Cuenta con diversas estancias, como biblioteca o despacho y una pequeña bodega al final del patio interior de piedra.
     Con cubierta de teja y estructura de muros de carga. Destaca por conservar su estructura interior y fachada, además de albergar interesante colección de pintura y escultura. 
     Esta casa fue cedida por el conde de la cortina como casa museo y  esta identificada como la casa donde viviera Alonso de Vargas, tío y protector del Inca Garcilaso, quién vivió en Montilla gran parte de su vida. En los años 50 se llevaron a cabo reformas que variaron su interior.
     Esta casa fue cedida por su propietario, el Conde de la Cortina, como casa museo al ser identificada, por el estudioso embajador del Perú, don Raúl Porras, como la casa donde viviera Alonso de Vargas, tío y protector del Inca Garcilaso, quien vivió en Montilla gran parte de su vida.
     Hoy, restaurada, alberga la biblioteca municipal y algunos recuerdos numismáticos y americanos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Casa del Inca Garcilaso va más allá de la recreación del ambiente propio de una casa señorial del siglo XVI, es el símbolo de una reivindicación hacia la figura del Inca Garcilaso de la Vega. En esta casa estuvo viviendo el Inca Garcilaso durante 30 años, durante los cuales escribió algunas de sus obras, Comentarios Reales, La Florida, Historia General del Perú, o la traducción de Diálogos de Amor, de León Hebreo. Todo comienza cuando a principios del siglo XX, Raúl Porras historiador y embajador del Perú, y el montillano José Cobos encontraron la que sería la primera firma como Inca Garcilaso de la Vega datado en 1563, un punto de partida decisivo para concretar la antigüedad Casa del Inca Garcilaso de la Vega. La casa se divide en tres plantas, destacando la zona de la bodega con las Botas Reales o el despacho. Entre las obras pictóricas de gran relevancia se encuentra el retrato del Inca Garcilaso, obra de Francisco Gómez Gamarra.
     En quechua el término Cusco, Qusqu o Qosqo significa “ombligo del mundo”, y así era como se conocía antes de la conquista. Pero con la llegada de los españoles, se empezó a conocer otra palabra parecida, Cozco, que significa “cola de perro”, de ahí que para los quechua sea un término peyorativo.
     En un primer momento firmará como Garcilaso de la Vega, y más tarde añadiría Inca, pero no con el significado de “procedente de los países andinos”, sino por el significado de “Príncipe”, acto de reivindicación y rebeldía.
     La bodega no es espacio original del siglo XVI, sino que ha sido una construcción posterior y se ubica en lo que originalmente estarían las caballerizas.
     Horario de visitas:
     Lunes a viernes 10:00-14:00 horas
     Sábado 12:15-14:15 horas/ 17:00-19:00 horas
     Domingo 12:15-14:15 horas.
     Martes CERRADO (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa de San Juan de Ávila.-

    El oratorio de San Juan de Ávila, en la que fue casa del ilustre jesuita, con el retablo de Nuestra Señora de la Paz, de fines del XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     En esta humilde casa vivió San Juan de Ávila los últimos 17 años, donde muere en 1569. A su llegada a Montilla, llamado por los Marqueses de Priego, se negó a instalarse en el palacio de Medinaceli junto con los marqueses, de ahí que estos le cedieron una casa fuera de palacio pero cercana a ellos. Hoy encontramos la casa prácticamente intacta, como era en el sigo XVI. Un lugar importante e imprescindible para comprender su obra escrita, con la que consiguió que lo nombraran Doctor de la Iglesia.
     San Juan de Ávila fue el confesor de la propia condesa, y a él se le debe la fundación del Colegio de los Jesuitas en Montilla. Es en esta casa donde se dedica por completo a sus Cartas, a la edición definitiva de Audi Filia, Sermones, así como a los escritos que enviará para el Concilio de Trento. La casa alberga reliquias, esculturas y pinturas de los siglos XVI, XVII y XVIII.
     Horario: Previa cita con un día de antelación (Diputación Provincial de Córdoba).

Palacio de los Duques de Medinaceli.-
     Con la desaparición del castillo en el siglo XV, residencia habitual de la casa de Aguijar, estos decidieron construir un palacio acorde con las ideas renacentistas en un llano de la localidad, eligiendo uno de los extremos de la villa, húmedo y fresco.
     Las obras se iniciaron en el siglo XVI, y de ellas destaca especialmente la hermosa fachada principal. Ofrece un sencillo pero monumental proyecto que todavía es deudor de la tradición manierista, aunque puede datarse en el siglo XVII. Sus dos cuerpos de sillería, bien proporcionados, tienen vanos rectos con marcos planos, que en el segundo piso corresponden a balcones. En un extremo se localiza una interesante portada-balcón, acompañada de pilastras acanaladas y fragmentos de frontones envolutados, además de motivos ornamentales como ristras de frutos o mascarones. Al otro extremo queda un pasadizo en arco de medio punto que comunica con el vecino convento de Santa Clara. La fachada destaca por su piedra de color amarillento.
     Junto al palacio se encuentra el pintoresco compás de Santa Clara, que comunica el edificio señorial con el convento clariso. 
     Desde la Calle Gran Capitán, y bajando al Llano del Palacio, encontramos el palacio de los duques de Medinaceli, levantado entre de los siglos XVI - XVII. Actualmente es propiedad privada y, por lo tanto, no es visitable. 
     Una vez demolido su castillo y residencia, en 1508, los duques de Priego y Medinaceli construyeron el palacio en el denominado Llano, es decir, en la parte baja del casco antiguo de la ciudad y a espaldas de la antigua villa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
      Residencia de los marqueses de Priego tras la destrucción del Castillo en 1508 por orden del Rey Fernando el Católico, destacando la figura de Catalina Fernández de Córdoba, mujer de gran relevancia en la historia de Montilla, gran mecenas de las artes.
     El palacio es un edificio de sencillo y sobrio aspecto, que sufrió una fase de ampliación durante el siglo XVI, posteriormente fue restaurado y en la actualidad, tras haber sido  está dividido en dos casas de uso particular. Su fachada en dorada piedra se articula en doble planta con numerosos vanos en posiciones paralelas y un acceso principal en el lateral diestro, el cual aparece ricamente ornamentado y cuyo balcón superior está flanqueado por los escudos de la Casa de Priego y Feria. Al lado izquierdo se halla el compás que conecta el palacio y el convento de clarisas, dando lugar al paso que conduce a la calle Benedicto XIII.
     La fachada, la única parte visible, es de estilo muy sobrio manierista. La portada principal situada en uno de los extremos de la fachada y en el lado opuesto se encuentra el arco de medio punto, conocido como el Arco de Santa Clara, pasadizo que comunicaba directamente con el convento (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa de Don Diego de Alvear.-

      Es, sin duda, la casa solariega de más valor artístico de las que se conservan en la población. Fue mandada construir por el marino D. Diego de Alvear a fines del siglo XVIII en un estilo neoclásico no exento de ciertas reminiscencias barrocas, que lo alegran. 
     Dispone de un patio claustreado en dos plantas con columnas de caliza y arcos con roscas y enjutas de ladrillo moldeado. Cuenta con capilla y una pequeña escalera de estilo imperial con bóveda elíptica columnas y buena rejería de forja.
     La decoración de paramentos es sobria y elegante y la carpintería muy bien labrada. La casa dispone de un segundo patio más austero, donde se abrían las dependencias de servicio y bodegas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
      Casa solariega del siglo XVIII de estilo neoclásico pero con elementos barrocos, mandada a construir por Don Diego de Alvear y Ponce de León, y que años mas tarde será donada por su nieto, el VI Conde de la Cortina, Don Francisco Alvear y Gómez. Como espacios que mantienen su imagen original destacamos el patio principal, que mantiene el esquema de patio porticado entorno al cual se distribuyen las estancias, un segundo patio, donde encontramos una gruta, y la capilla de pequeñas dimensiones, en el primer piso.
     Don Diego de Alvear y Ponce de León fue un personaje importante dentro de las expediciones científicas llevadas a cabo por la corona española durante el siglo XIX. Es uno de los protagonistas que encierran la historia del naufragio de la Fragata de las Mercedes, en la que se hundió no solo parte importantísima de su patrimonio, sino casi la totalidad de su familia, su mujer y sus hijos, sobreviviendo solamente uno, precisamente el que viajaba con él en otra nave.
     Horario: Exteriores (patio en horario escolar) (Diputación Provincial de Córdoba).

Edificio de la Tercia.-
     Posee un importante fachada historicista que toma modelo del palacio de Monterrey de Salamanca. En la esquina con la calle Beato Juan de Ávila presenta un torreón-mirador de tres plantas de altura con loggia en la planta última. Presenta arquerías bajas, cuerpo de balcones y galería alta en arcos rebajados, todo ello centrado por una portada de columnas.
     Estructura de muros de carga y cubierta de teja. La planta baja se ocupa con locales comerciales. A través de un gran portalón en la mitad de la fachada se accede a un gran patio interior que presenta una fachada de ladrillo visto de menor entidad.
     El VII Conde de la Cortina, don Francisco de Alvear y Gómez, edificó en 1921 un inmueble destinado a viviendas,  sobre el lugar que ocupó la antigua tercia y donde tuvo el marquesado unas antiguas bodegas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
      La familia Alvear además de una importante actividad económica en Montilla destaca por impulsar la construcción de edificios, como es este gran edificio. Sobre el solar que ocuparon las antiguas bodegas de la familia así como el granero, el VII Conde de la Cortina, Francisco de Alvear y Gómez, inició la construcción de este edificio destinado a viviendas.
     Su estructura es similar a la del Palacio de Monterrey de Salamanca, es decir, un gran cuerpo rectangular y una torre en uno de los laterales. Sus dimensiones hacen que protagonice todo un lateral de la Plaza en la que se encuentra.
     En la parte inferior encontrarás tabernas y bares en los que poder disfrutar de este rincón con encanto (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de la Rosa.-

    Se terminó esta ermita en 1763, siendo sus autores Agustín y Cristóbal de Estepa. Presenta nave única de cañón y presbiterio con cúpula sobre pechinas. El retablo mayor es obra anónima de mediados del Setecientos. Lo preside la Vir­gen de la Rosa, bella imagen de hacía 1720 atribuida sin fundamento a Pedro Duque Cornejo; va rodeada por resplandor y luce corona de plata del siglo XVII, con reformas del XVIII. Por en­cima hay una hornacina con un Crucificado pequeño del XVII; en los laterales se sitúan esculturas de San Lorenzo y San Román, anónimas, ocupando el ático un relieve de la Anunciación. A los lados del presbiterio hay dos retablos de estética neoclásica en el de la izquierda se halla la Virgen de la Esperanza, retocada en 1942 por Manuel Leña; el del lado derecho aloja una imagen del Nazareno, llamado Jesús Preso, tallada en 1954 por Amadeo Ruíz Olmos.
     En el muro izquierdo cuelga un lienzo de San Andrés, de comienzos del XVIII. Le sigue un pequeño retablo de caracteres neoclásicos con la imagen de Jesús atado a la Columna, obra de Juan de Mesa el Mozo, de 1601. Después puede verse un lienzo barroco representando a San Sebastián. En el muro derecho se sitúa otro de San Jerónimo,  obra del Setecientos. Junto a  éste e encuentra el retablo de San Francisco Javier, realizado en 1617 por Alonso Matías para el colegio de la Compañía. Ocupa el centro Jesús en el Huerto, imagen anónima de vestir procedente del desaparecido convento de San Juan de Dios; la flanquean San Juan Goto y San Diego Kisai, ocupando el ático San Pablo Miki. A los pies de la nave se hallan una Sagrada Cena, de estética manierista de hacia 1600, una talla de la Virgen de los Dolores, de finales del XVII, dos pinturas barrocas de la Magdalena y San Francisco de Paula, y un cuadro votivo del siglo XIX (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      El edificio es de una sola nave rectangular. Se accede a la misma a través de una portada de cantería, ubicada en el muro del evangelio, con vano de medio punto entre pilastras toscanas acanaladas, y remate en el frontón triangular partido. 
     Presenta además tres ventanas y una interesante espadaña con arcos de medio punto en el primer cuerpo y frontón triangular como remate. Como cubierta posee tejas a dos aguas. 
     El interior se cubre con bóveda de cañón con leve  yesería y el presbiterio con bóveda sobre pechinas. En la ermita residen cuatro hermandades de penitencia procesionando una de ellas el Viernes de Dolores.
     La ermita de la Virgen de la Rosa fue construida con la aportación que hizo el pueblo de Montilla. Enclavada en la Plaza Mayor fue iniciada su edificación por Agustín de Estepa y concluida por su hijo Agustín en 1763 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de San José.-
    Levantada en el primer tercio del XVI. Tiene ésta un retablo de Gaspar Lorenzo de los Cobos, de hacia 1735, con relieve de la Muerte de San José y tallas y pinturas de la misma época (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Pequeña ermita con acceso a través de una sencilla portada, con arco rebajado, decorada con rombos y cornisa  y con pequeño jardín delantero. Remata la fachada una espadaña de dos vanos peraltados y frontón triangular. Se organiza en dos naves de distinta altura, separadas por dos arcos de medio punto que apoyan en una columna.
     El interior se organiza en dos naves de distinta altura, separadas por dos grandes arcos de medio punto que apoyan en una gran columna toscana. La nave principal se cubre con bóveda de cañón rebajada, presentando en los pies un coro sobre cancel. A este se accede por medio de una escalera situada a los pies de la nave lateral, la cual presenta bastantes similitudes entre cancel y coro.
     Remata la fachada en una espadaña Exteriormente la cubierta a dos aguas.
     La ermita de San José, edificada durante el primer tercio del siglo XVI y ampliada hacia 1703, perteneció a la cofradía del gremio de carpinteros (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de Belén.-
     A la ermita se accede a través de una sencilla portada adintelada de ladrillo. Presenta cubierta a dos aguas y una espadaña a la derecha del presbiterio. Su interior es de una sola nave, con cubierta de madera (artesonado). Tras el presbiterio se abre el camarín de la Virgen, al que se accede a través de una escalera. En este lugar es donde se colocan los exvotos. 
     Diversas son las celebraciones que tienen lugar en esta ermita, además de todos los segundos domingos de cada mes, festividades de la Inmaculada, de todos los Santos, Navidades y Reyes. En el mes de junio tienen lugar los encuentros con la Iglesia y se tiene previsto celebrar la Romería. Durante septiembre, desde el día 4 al 12, tiene lugar la fiesta de Ntra. Sra. de Belén.
     La ermita fue erigida en el año 1662 por el vecino de Montilla, Florencio Mazuelo. Debido a su precario estado de conservación hubo de ser reedificada entre 1808 y 1812, encargándose de ello el "sangrador" José Adamuz quien con su aportación y la ofrecida por el pueblo creó incluso la cofradía de su nombre, recordando una de las advocaciones vinculadas al claustro franciscano de Santa Clara de Montilla. La imagen alcanzó gran fervor popular a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, siendo prueba de ello la gran cantidad de exvotos que se encuentran en el camarín (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Arco de San Lorenzo.-
     El convento de San Lorenzo, que la comunidad franciscana ocupó hasta 1794 en que debió abandonarlo por problemas de conservación, se hallaba dentro del perímetro delimitado por una cerca de mampostería con partes recrecidas en tapial, que en la actualidad se conserva fragmentariamente.  
     El ingreso al complejo conventual se efectuaba por una portada de piedra arenisca, adosada a la cerca. El vano de dicha portada es un arco de medio punto abocinado flanqueado por pilastras cajeadas a las que se adosan columnas abalaustradas. Sobre el arco corre un entablamento con un friso esculpido con bajorrelieves de roleos y jarrones centrando en el cual se disponía un escudo nobiliario de la familia fundadora, portado por un águila e inscrito en una corona floral, actualmente fuera de su ubicación. Las enjutas se decoran con relieves de delfines y roleos. En el intradós del arco, cuya clave se destaca por una ménsula, los relieves, de talla muy minuciosa, son símbolos de la Pasión como esponja y lanza con flagelos o tenazas y martillo. 
     Dentro del recinto delimitado por la cerca, como resto emergente, se conserva la alberca de grandes dimensiones que se utilizaba para el riego de las huertas.  
     Situada junto a donde estuvo la iglesia, existe una casa de labor y a su lado una torre de cuatro plantas de estética neomudéjar, construcciones presumiblemente realizadas empleando la fábrica conventual.
     La fundación del convento franciscano de San Lorenzo de Montilla se remonta a 1512, a las disposiciones testamentarias de don Pedro Fernández de Córdoba, primer marqués de Priego, y su construcción debió estar concluida a fines del primer tercio del siglo XVI, época de esplendor de la ciudad.
     Históricamente, el convento es referencia en la vida de San Francisco Solano (1549-1610), el montillano evangelizador de Perú y otros territorios americanos, que tomó en él sus hábitos. En la iglesia conventual, en 1647, se adoptó el compromiso de que sería patrón de la ciudad cuando se produjese su canonización, evidencia del arraigo histórico de la devoción popular al santo, aún vigente. En él permanecieron los franciscanos hasta finales del siglo XVI, cuando por problemas de humedades y filtraciones se trasladaron al casco urbano, perdurando la comunidad hasta la exclaustración.
     De los restos conservados, la portada de acceso, atribuida a Hernán Ruiz I, de cuidado diseño y delicada ornamentación, posee notables valores artísticos como muestra del primer Renacimiento en la provincia (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El convento de San Lorenzo, que la comunidad franciscana ocupó hasta 1794 en que debió abandonarlo por problemas de conservación, se hallaba dentro del perímetro delimitado por una cerca de mampostería con partes recrecidas en tapial, que en la actualidad se conserva fragmentariamente.
     El ingreso al complejo conventual se efectuaba por una portada de piedra arenisca, adosada a la cerca. El vano de dicha portada es un arco de medio punto abocinado flanqueado por pilastras cajeadas a las que se adosan columnas abalaustradas.
     Sobre el arco corre un entablamento con un friso esculpido con bajorrelieves de roleos y jarrones centrado en el cual se disponía un escudo nobiliario de la familia fundadora, portado por un águila e inscrito en una corona floral, actualmente fuera de su ubicación. Las enjutas se decoran con relieves de delfines y roleos. En el intradós del arco, cuya clave se destaca por una ménsula, los relieves, de talla muy minuciosa, son símbolos de la Pasión como esponja y lanza con flagelos o tenazas y martillo.
     Dentro del recinto delimitado por la cerca, como resto emergente, se conserva la alberca de grandes dimensiones que se utilizaba para el riego de las huertas.
Situada junto a donde estuvo la iglesia existe una casa de labor y a su lado una torre de cuatro plantas de estética neomudéjar, construcciones presumiblemente realizadas empleando la fábrica conventual.
     Dirección: c/ Batalla de Garellano (Diputación Provincial de Córdoba).

Bodegas Cruz Conde.-
     Fundada en el año 1902, esta centenaria bodega es muy fácil de reconocer por el cuadro de «La mujer Cordobesa» que Julio Romero de Torres pintara en homenaje a la firma allá por 1930. Sus instalaciones cuentan con la única bodega subterránea de la denominación, que presenta una arquitectura de excelencia.
     Personajes insignes del mundo de la cultura, las artes y la política del siglo XX dejaron huella a su paso por la bodega,  tales como Alfonso XIII, quien la reconociera Proveedora Oficial de Palacio.
     Actividades y Servicios:
            – Visitas guiadas  con degustación de vinos.
            – Degustaciones y Catas dirigidas.
            – Banquetes de celebraciones, eventos sociales y de empresa.
            – Espectáculos flamencos.
            – Paquetes especiales: Maridajes, desayunos molineros, enoterapia.
            – Enotienda, con una amplia gama de vinos y destilados.
     Abierto de lunes a viernes: 9.00 a 14.00 h y de 16.00 a 19.00 h y de 8.00 a 15.00 h (del 1 mayo a 31 de agosto).
     Fines de semana y festivos: Previa cita (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Santuario de San Juan de Ávila, Castillo del Gran Capitán, Iglesia de Santiago, Casa del Inca Garcilaso de la Vega, Casa de San Juan de Ávila, Palacio de los Duques de Medinaceli, Casa de Don Diego de Alvear, La Tercia, Ermita de la Rosa, Ermita de San José, Arco de San Lorenzo, y Bodegas Cruz Conde) de la localidad de Montilla (y III), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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viernes, 10 de enero de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Ermita de Nuestra Señora de los Remedios o la Cabeza, Puente sobre el Genil, Santuario de Nuestra Señora de Gracia, Museo de la Duquesa de Benamejí, Ruta de las Norias, Grieta, Castillo de Gómez Arias, y Capilla del Cristo de la Misericordia) de la localidad de Benamejí, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Ermita de Nuestra Señora de los Remedios o la Cabeza, Puente sobre el Genil, Santuario de Nuestra Señora de Gracia, Museo de la Duquesa de Benamejí, Ruta de las Norias, Grieta, Castillo de Gómez Arias, y Capilla del Cristo de la Misericordia) de la localidad de Benamejí, en la provincia de Córdoba.
     Sorprende Benamejí, al borde de la temida Grieta, falla que se desliza de tarde en tarde, por su cuadriculado plano callejero. Sorprende Benamejí, al borde de la temida Grieta, por su cuadriculado plano callejero, trazado con racional espíritu renacentista por el segundo Hernán Ruiz. En sus calles rectilíneas, que respiran por la espaciosa plaza de la Constitución, las ventanas bajas invaden las aceras, mientras sus rejas proyectan laberintos de sombra sobre las fachadas de suaves tonalidades.
     Villa situada en el vértice sur de la provincia, junto a la carretera N-331.
     Distancia a Córdoba: 98 Km.
     Altitud: 497 m.
     Extensión: 53,9 Km2
     Habitantes: 5.072.
     Gentilicio: Benamejillenses
     Mancomunidad: Subbética Cordobesa. 
     La actual población de Benamejí data de 1549, año en que Diego de Bernuy traslada su emplazamiento desde el castillo de Gómez Arias -adquirido poco antes a Carlos I- y levanta el pueblo de nueva planta. Según R. Morán, para atraer nuevos habitantes redacta una carta puebla y reparte tierras y casas entre las familias que acuden. El costo de esta empresa origina el endeudamiento del promotor y de sus descendientes, que habrán de afrontar numerosos pleitos de acreedores y vecinos. Pese a ello, los Bernuy son nombrados marqueses en 1675. Antecedente de la población es la fortaleza de Bani Bashir construida por el emir Abd Allah y fortificada por Abd al-Rahmán III, que en 1362 conquistó definitivamente Pedro I. (Diputación Provincial de Córdoba).
     El nacimiento de este núcleo urbano está ligado a la fortaleza de Banu Bashir, construida en el siglo IX por el emir Abd- Allah, como apoyo militar en la lucha contra los muladíes malagueños. Tras el Califato, Benamejí estuvo bajo la soberanía de Granada, y después de conquistada por Fernando III, Alfonso X la cedió a la orden de Santiago. A mediados del siglo XVI, la reclamo la Corona, que la vendería en 1548 a Diego de Bernuy Orense, cuyos descendientes fueron, desde 1675, marqueses de Benamejí (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Benamejí, asomada desde las alturas al río Genil con su magnífico puente renacentista, obra de Hernán Ruiz II, por el que sigue la carretera. Tiene Benamejí un caserío sereno, un bello parque y una plaza amplia en la que se alza el edificio del Ayuntamiento y, sobre todo, la iglesia de la Inmaculada Concepción, notable edificio de sillares de piedra caliza en el que sobresale la torre campanario, edificada en el siglo XVIII, de base cuadrada en sus primeros cuerpos y octogonal en el de campanas. En el interior, de carácter barroco, destaca la cúpula del crucero, con un anillo ondulado que descansa sobre pechinas muy decoradas (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).     

Iglesia de la Inmaculada Concepción.-
     La primera iglesia que tuvo la villa desapareció pronto al ser sustituida por la actual, cuya construcción se realizaría en dos fases, la primera en 1670, y una segunda que acabó hacia 1740.
     El espacio interno es de cruz latina, con crucero abierto por bóveda gallonada, obra del maestro Cristóbal García, activo también en Antequera y Estepa. En 2005 se encontraba cerrada por obras de restauración.
     El retablo mayor es obra neoclásica, simulando jaspes, realizada por Jerónimo José López hacia el año 1800. Lo preside la imagen de la Inmaculada Concepción, buena escultura de fines del siglo XVIII, muy retocada.
     A los lados están las de San José y San Juan Bautista, muy repintadas y de taller local de segunda mitad del siglo XVII. El testero va decorado con pinturas ornamentales y escudos de los patronos.
     A la izquierda del presbiterio está la antigua tribuna de los marqueses, convertida desde 1914 en altar para la Virgen del Carmen, imagen de vestir venerada en un templete de fines del XVIII. A la derecha cuelgan tres lienzos, el central con la Imposición del cíngulo a Santo Tomás de Aquino, de la segunda mitad del XVII, y a los lados, San Pedro Penitente, firmado en Marchena, febrero de 1670, y San Francisco de Paula, de fines del XVII.
     El brazo izquierdo del crucero tiene dos retablos del XVIII, con San Rafael y el Ecce Homo, y cuadros del mismo siglo de San Juan Nepomuceno, Santiago a caballo y la Virgen de Belén. El del Cristo de Ánimas, está firmado por José María Labrador en 1936. Aquí se abre la capilla del Sagrario, de mediados del siglo XVIII, reformada en 1930, que tiene retablo de rocalla del XVIII y hornacinas para imágenes procesionales, entre ellas el Nazareno, obra granadina de hacia 1700. Los retablos del brazo derecho son también del XVIII, destacando la imagen de San Blas, del XVII. Los lienzos del Bautismo de Cristo y la Visión de San Antonio de Padua son de taller cordobés de hacia 1650.
     La nave comienza con dos retablo gemelos de hacia 1800, uno dedicado a San José y otro a Santa Teresa. El primero lleva relieves en barro de la Huida a Egipto y el Sueño de San José; el segundo, de Teresa y Rodrigo niños y la Transverberación de la Santa. En el muro de la izquierda hay un cuadro de la Dolorosa, del XIX y en el frontero, una Piedad del XVIII. Las capillas de la izquierda tienen imaginería procesional de serie, excepto la bautismal, que guarda una urna de madera dorada de hacia 1738, con un Niño Jesús de vestir, y un grabado de la Virgen del Carmen de la misma fecha. Por el lado derecho, tras la capilla de San Juan, hay un arcosolio de 1891 con la Virgen de la Soledad, pequeña imagen de vestir. Bajo el coro se ven dos cuadritos, uno del Cristo de Zalamea y otro del de Medinaceli.
     En la sacristía, sobre la cajonera hay una urna barroca con imagen de la Virgen con el Niño Dormido, de escuela castellana del primer tercio del XVII y en las paredes, lienzos con los Misterios Gozosos, inspirados en grabados de fines del XVII. Aquí se ha dispuesto el Tesoro con las piezas cuidadosamente presentadas y documentadas. Entre ellas destacan una naveta fechada en 1597, un cáliz con cabujones del XVII, un portaviático del XVIII y la custodia neoclásica realizada por Manuel Aguilar en 1805 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El templo actual, barroco con tendencias renacentistas en su nave fue comenzado en 1670 y terminado en 1740. Un Proyecto de reforma (1.863) cuyos planos existen en la parroquia, consistente en alargar la nave sobre la cabecera y añadir unos pórticos y varias dependencias no llegó a realizarse. La planta de cruz latina de brazos y cabeza cortos con nave única de cuatro- tramos. Varias capillas se han abierto posteriormente aprovechando los muros laterales, no macizos, sino con arcos entre pilastras. Ábside cuadrado sobre el que se dispone cúpula sobre pechinas, cornisa de arranque, cortándose la media naranja en la mitad para sostener otra de menor diámetro-, siendo toda la caja exterior de ladrillo con arcos ciegos y pilastras cajeadas del s. XVIII. De la misma época es la torre, de ladrillo visto, con primer cuerpo cuadrado, sobre él, cuerpo octogonal de igual anchura y otro también octogonal más es-trecho y abombado en su mediación, coronado por un chapitel piramidal cuyo revestimiento de color blanco pretende desmontar el ayuntamiento, para restituir su originaria coloración rojo cerámica.
     La cubierta es bóveda de cañón con fajones y lunetos. Del s. XVIII es la capilla del Sagrario de planta circular con cúpula donde se puede notar una disonante puerta de carpintería de aluminio. La fachada de sillares de piedra, sencilla, con portada de medio punto y -hornacina. Muros laterales también de sillería, hoy encalados.
     Cabe destacar la sacristía y otras dependencias, labradas y cubiertas por bóvedas de ricos diseños. El Altar mayor es neoclásico, imitando ricos mármoles (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Crucero, de original cúpula, y la capilla octogonal del Sagrario, que se abre en el brazo del evangelio.
     La airosa torre de ladrillo, con campanario octogonal, data de 1767. Conserva el templo dos retablitos barrocos y otros dos neoclásicos, éstos procedentes -como otras obras artísticas- del antiguo convento de Carmelitas Descalzos, edificado en 1682, del que subsiste la portada plateresca.
     Cerrando la calle Remedios se halla la ermita de esta advocación (antes, Nuestra Señora de la Cabeza), del siglo XVIII.
     Guardan ambos templos interesantes imágenes de los siglos XVII y XVIII.
     En el Ayuntamiento se puede apreciar una colección de pinturas de José María Labrador, hijo del pueblo (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Nuestra Señora de los Remedios o la Cabeza.-
     Se construyó a expensas de los marqueses de Benamejí a mediados del siglo XVIII, probablemente sobre otra originaria del XVII. Tiene una nave con el testero plano, decorado con tres arcos de albañilería y oro superior con el camarín. Se ven en ellos imágenes de la Virgen de los Remedios, de taller local del XVIII, muy repintada, San Sebastián y San Roque, éste talla policromada de principios del XVII, y en el camarín Nuestra Señora de la Cabeza. A los lados hay lienzos con Santa Lucía, Santo carmelita y la Virgen de Guadalupe.
     En el lado izquierdo de la nave se abre una capilla con un retablo camarín al frente y otro a la derecha. El primero está dedicado a Jesús Preso, y el segundo a Jesús recogiendo las vestiduras después de la flagelación, de hacia 1700, que procede del desaparecido convento de carmelitas. Al lado derecho de la nave otra capilla semejante, con Nuestra Señora de la Soledad, del siglo XVIII, y San Juan de la Cruz, de hacia 1700. Merece citarse la Santa Ana de la hornacina izquierda, talla de hacia 1620 muy repintada (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Hoy dentro del núcleo urbano, la ermita de S. Sebastián fue construida en el S. XIV sobre antigua mezquita y remozada en diversas épocas. Posee planta de cruz latina cuyo ábside se cubre con cúpula sobre pechinas, siéndolo la nave con bóveda de cañón fajonada.
     La fachada, que da a un área peatonal con recientes obras de pavimentación y urbanización ejecutadas por el ayuntamiento, tiene portada de medio punto y tímpano en ladrillo visto, rematándose con frontón y campanario lateral izquierdo.
     La existencia de humedades en los paramentos verticales, ha motivado el revestimiento en zócalos con materiales poco adecuados (láminas de plástico). Los zócalos en los laterales de la portada de fachada, con ladrillo perforado a cara vista industrializado no acorde con e1 ladrillo de tejar empleado en la portada original. Los muros son de mampostería y mortero de arena y cal sin revestir. actualmente encalados al exterior (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Puente sobre el Genil.-

     La arquitectura civil de Benamejí cuenta con una obra emblemática de la ingeniería del Renacimiento, que es el Puente sobre el Genil, financiado por Diego de Bernuy y construido por Hernán Ruiz el Joven entre 1550 y 1556 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El puente está situado en un tramo antiguo de la carretera nacional de Córdoba a Málaga (CN-331), entre los municipios de Benamejí y el Tejar. 
     En su conjunto se revela como un diseño de tradición medieval, aunque con proporciones que se atienen a conceptos renacentistas. El tablero se sitúa a unos veinte metros sobre el nivel del río, manteniendo prácticamente horizontal el trazado del camino en esta zona, a pesar de lo profundo del cauce. El puente consta de dos grandes estribos desiguales apoyados en las laderas del cauce, dos pilas centrales de planta rectangular con tajamares semicirculares, dispuestas con los lados mayores al hilo de la corriente, y tres arcos desiguales. 
     Los arcos laterales, entre estribos y pilas, son de medio punto y avanzan sobre una línea de imposta que recorre los elementos sustentantes. Tienen una luz de 8,80 m y su rosca está ligeramente rehundida. El arco central, de 30 m de luz, es también de medio punto, con arranque al nivel del agua y con rosca igualmente rehundida, presentando en los arranques, sólo en el intradós, una moldura de resalte. A cierta altura, se reconocen unos grandes mechinales que probablemente correspondan a los anclajes de las cimbras para su construcción. Los tres arcos se trasdosan con una sencilla moldura achaflanada. 
     La fábrica del puente es de sillares regulares, de tamaño medio, bien labrados y de color homogéneo, de piedra fosilífera. 
     El pretil, que carece de molduras y presenta sus aristas achaflanadas, recorre perimetralmente ambos lados de la calzada. Sobre los tajamares se ensancha la calzada, generándose una especie de miradores o apeaderos protegidos. 
     Originalmente, el ancho de la calzada era de 6,5 m. Fue ampliado por una reforma hacia 1940. Con tal objeto se construyeron unos andenes volados, entre pilas y estribos, apoyados sobre una densa línea de ménsulas formadas por canes de hormigón armado, elevando ligeramente la cota del pavimento y dotándose de acerado. Los únicos elementos ornamentales de que dispone esta esta construcción, al margen de las sobrias molduras, son los escudos de armas situados en ambas caras de la clave del arco central. Reproducen el mismo tipo heráldico y parecen corresponder a las armas de Diego de Bernuy, primer señor de Benamejí. 
     Se trata de un puente del siglo XVI, proyectado y ejecutado por el arquitecto Hernán Ruiz II, que salva el cauce del río Genil siguiendo el antiguo camino de Antequera. Encargado por Diego de Bernuy a Hernán Ruiz II en 1550, se terminan las obras en 1566 (según inscripción en la clave central) (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Santuario de Nuestra Señora de Gracia.-
     La patrona, Nuestra Señora de Gracia, es una imagen de talla de hacia 1600, que generalmente está en su santuario extramuros, obra del arquitecto Manuel Roldán del Valle, de 1977, aunque temporalmente pase a la ermita de los Remedios (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La actual ermita ha sido construida en 1972. Se celebra romeria el 13 de Septiembre. El lugar es conocido como ermita 
de Jesús el Alto, aunque el santuario está dedicado a Nuestra Señora de la Gracia (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Museo de la Duquesa de Benamejí.-
     El centro temático La Duquesa de Benamejí forma parte de la red de centros temáticos Tierras de José María el Tempranillo. En él se puede realizar un recorrido histórico por el bandolerismo romántico decimonónico, conocer la influencia de este fenómeno en las artes escénicas a través de la música, la pintura, el teatro, el cine y la literatura con especial atención a la obra teatral de los hermanos Machado La Duquesa de Benamejí, obra cumbre del subgénero literario del bandolerismo (Diputación Provincial de Córdoba).

Ruta de Las Norias del río Genil.-

     Ruta de Las Norias del río Genil es circular, transita entre pinares de repoblación, olivares, huertas, frutales y bosque de ribera del río Genil, mientras se contempla los meandros del río Genil y se visitan las norias de origen árabe de la Huerta de las Cruces, de la Isla de San Miguel y del Campo del Castillo.
     Esta ruta comprende el trazado del PR-A 160 (sendero del camping) y parte del sendero Paisajes con Historia: Ruta de las Norias del Río Genil, las cuales componen un singular grupo de ingenios hidráulicos de gran interés. Durante el paseo se disfrutan panorámicas del Cerro del Hacho donde se ubica el castillo de Gómez Arias, puente de Hernán Ruiz II y los dos viaductos monumentales de la A-45.

La Grieta.-
     En el borde sureste del casco urbano se puede apreciar la curiosidad geológica de la Grieta, falla que se desliza de tarde en tarde y se ha comido ya algunas casas.
     La Grieta es también un buen mirador sobre el paisaje del entorno, amenizado por el Genil (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo de Gómez Arias.-
     Este castillo se levanta al sur de Benamejí, sobre un mogote de yeso de unos 390 metros de altitud en la margen derecha del río Genil, dominando el viejo camino de Córdoba a Málaga. Gozaba de una excelente situación estratégica, vigilando el paso de ese camino.
     La planta del castillo es cuadrangular, flanqueada en su origen por tres torres y la del homenaje, en el ángulo Noroeste. A menor altura, se elevan los restos de la torre del acceso. El patio de armas se encuentra horadado por cuatro aljibes o almacenes, tres de ellos hundidos y en posible comunicación, y el otro, en el ángulo Sureste, independiente y abovedado, como los otros con bóveda de cañón de ladrillo.
     Hoy quedan escasos restos de sus murallas, de dos de sus torres, así como los restos de la bóveda de cañón que cubre el aljibe y un gran lienzo del acceso. Construido en fábrica de mampostería con piedras en hiladas y abundante mortero de arena y cal, sólo la mocheta del ángulo Noreste de la torre del homenaje es de sillaretes. Subsisten dos paredes de la torre del homenaje: la de la cara Oeste es plana, salvo en la parte inferior que tiene ciertos relieves, posiblemente de la escalera de acceso a plantas superiores. En la cara Norte existen tres ventanas que delimitaban dos plantas. La ventana del primer piso tiene trompa y las dos del segundo presentan arranques de bóveda de ladrillo. Entre las piedras del mampuesto existe una gran profusión de piedras verdes, plutónicas de aluvión, semejantes a la serpentina.
     Hoy sólo se conservan los restos de un gran lienzo con torreón cuadrado, hecho de hiladas de mampostería. En el interior del recinto existen cámaras subterráneas con paredes de hormigón y abiertas en el suelo por arcos de medio punto hechos de ladrillo y semiderruidos, correspondientes posiblemente al aljibe de la fortificación. En una pequeña ladera de lado Oeste del castillo se asentaba la antigua población de Benamejí - trasladada de sitio en el siglo XVI -, con abundantes restos de cerámicas. Aparte del castillo, el pueblo contaba con la protección del Genil como defensa natural. 
     El único camino de acceso lo tenía por el lado Noroeste y éste sumamente dificultoso y empinado. Los lados Sur y Oeste de la fortaleza eran prácticamente inexpugnables dada la fortísima pendiente del cerro sobre el que se asienta. Como indicaba J. Bernier, en lo poco que queda en pie se adivinan varias épocas de reconstrucciones y reparaciones, y muestra una arquitectura poco sólida, de mampuesto muy irregular y abundante mortero, difícil de fechar. Aunque parece obra medieval cristiana, indica este autor que todo es un ingente montón de ruinas, que necesitaría una metódica excavación para poder poner a la luz los elementos necesarios para su estudio. Además de los restos del Castillo se localizan restos ibéricos y romanos.
     El solar donde hoy se asienta este castillo, como sucede en otros muchos casos similares, se encontraba ya poblado desde tiempos muy remotos. Las exploraciones de Juan Bernier primero, y de Alfonso Sánchez después, han permitido registrar a través de la cerámica la existencia de asentamientos prehistóricos, ibéricos, romanos, islámicos y cristianos en el lugar.
     En época islámica Benamejí aparece en las fuentes con el nombre de Bani Bashir. La primera cita aparece en la Crónica anónima de Abd al-Rahmán al-Nasir. Más tarde aparece en la obra de un escritor malagueño del siglo XIV, al-Nubahi, quien nos ofrece los límites de la cora de Rayya antes de la caída del Califato: "Antiguamente tenía su límite oriental en al-Hamma (Alhama de Granada), donde están las maravillosas termas, por el oeste limitaba con el Hisn al-Ward, llamado ahora Munt Mayur (Montemayor) cerca de Marbella (Marbella). Al norte limitaba con el Wadi Shanil (Río Genil), por Hisn Bani Bashir (Benamejí) y al-Ranisul (Castil Anzur). Después sigue la divisoria por la tierra llamada de Al-Junus (Aljonós o Alhonoz), por Qarya Yilyana (Gilena), cerca de Istabba (Estepa) hasta el término de Mawrur (Morón de Coín)".
     Por los estudios de A. Arjona sabemos que será en el momento de dominio islámico en España cuando se construya en Benamejí el castillo que hoy vemos, llamado de Gómez Arias, no sabemos si de nuevas o sobre los restos de otro anterior. Según la Crónica anónima de Abd al-Rahmán al-Nasir, el castillo de Bani Bashir fue erigido por el emir Abd-Allah para cercar la población de Belda (hoy despoblado en Cuevas de San Marcos, Málaga) en el contexto de la rebelión muladí de al-Andalus, en la segunda mitad del siglo IX, siendo posteriormente fortificado por el propio Abd al-Rahmán III. 
     En esa época este núcleo perteneció a la cora de Rayya (Málaga), pero después del Califato se integraría en el reino de los Banu Zirí de Granada. Este castillo, por emplazarse al pie de la antigua vía de Córdoba a Málaga, que sería también la vía de acceso a Córdoba desde Algeciras utilizada por sucesivos invasores africanos, vería desfilar por sus aledaños tanto a los almorávides como a los benimerines, pasando por los almohades. Todos ellos utilizaron este camino en su viaje hacia la antigua capital del Califato.
     En 1240 el Benamejí islámico es conquistado por Fernando III mediante pacto, apareciendo en los primeros documentos cristianos como Benmexí o Benamexir. El 23 de marzo de 1254 fue donado por Alfonso X a la orden militar de Santiago y a su maestre don Pelay Pérez, junto a la fortaleza de Biervén. Ese mismo año el monarca había concedido al obispo y Catedral de Córdoba el diezmo de su almojarifazgo, existiendo un concierto particular entre la orden militar y el obispo cordobés. Su castillo, punto clave para el control del sur de Córdoba y como paso hacia la Campiña, quedó dentro de la frontera granadina, por lo que se verá envuelto en todos los cambios que afectaron a ésta hasta que se conquistó Antequera en 1410.
     En el último cuarto del siglo XIII Benamejí volverá a poder de los musulmanes, llegando a acampar en él las tropas benimerines en 1277, desde donde pasaron hacia Córdoba, rodeándola y saqueando sus campos, y tomando por asalto el castillo de Zahra, según nos informa Ibn Abi Zar en su Rawd al- Quirtás. Vemos, pues, que Benamejí en poder pasajeramente de los granadinos constituía una pieza importante para el control de la zona meridional de la actual provincia de Córdoba. A principios del siglo siguiente fue recuperado por los cristianos, realizándose en 1303 una colecta para su defensa. Posteriormente, en 1307, se delimitan los términos entre Benamejí y Lucena y entre aquélla y Castillo Anzur (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Capilla del Cristo de la Misericordia.-
     El edificio se compone de una sola planta totalmente regular, formando un rectángulo. Hay una sola crujía en forma rectangular de aproximadamente 4 metros de largo por 3 de ancho y 2,5 metros de alto. El edificio es de reducidas dimensiones. Por lo que respecta a la fachada hay que señalar una pequeña cruz de hierro en la misma puerta y otra rematando la misma. Los laterales de la fachada presentan falsos pilares que se rematan con elementos cerámicos en forma de piña. Entre ambos pilares la fachada culmina con un recercado en forma de línea quebrada. En cuanto a la pintura se combina el blanco del paramento con el ocre claro de los elementos que conforman el recercado de la misma fachada. La portada se conforma por una hilada de ladrillo visto, presentando los tizones. En el parte inferior, un zócalo de losas rojas imitando el ladrillo visto. Los materiales constructivos son: cemento y ladrillo en todo el edificio; hierro y cristal en la puerta; hierro en la cruz que remata la fachada. Los muros de carga son de cemento y ladrillo; arco de medio punto rebajado en la portada. La cubierta de teja árabe, a una sola agua con orientación de la vertiente en sentido opuesto a la fachada. El techo es de vigas de hormigón con bovedillas intercaladas; el techo se presenta enlucido. El suelo es de losas hidráulicas blancas y negras formando bandas. Los vanos son únicamente dos: la puerta de entrada, de carpintería metálica con barrotes y vidrio transparente para poder ver el interior de la capilla, el remate de la puerta que ocupa el espacio del arco es también de barrotes de hierro con vidrio naranja posterior; inmediatamente encima de la puerta se presenta un pequeño ventanuco de ventilación con forma de trébol de cuatro hojas. En el interior el único elemento a mencionar es que las paredes y el techo se pintan en blanco. La fachada presenta una inscripción encima del ventanuco que indica la fecha de construcción del edificio. El remarque de la fachada supone un intento de "dignificar" ornamentalmente un edificio de composición bastante simple (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Ermita de Nuestra Señora de los Remedios o la Cabeza, Puente sobre el Genil, Santuario de Nuestra Señora de Gracia, Museo de la Duquesa de Benamejí, Ruta de las Norias, Grieta, Castillo de Gómez Arias, y Capilla del Cristo de la Misericordia) de la localidad de Benamejí, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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