Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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martes, 7 de julio de 2026

La Ópera "Leonor, o la prueba afortunada", ambientada en Sevilla, de Honorio Nicolás María Duveeyrier, y Stanislas Champein

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la ópera "Leonor, o la prueba afortunada", ambientada en Sevilla, de Honorio Nicolás María Duveeyrier, y Stanislas Champein, y Pierre Gaveaux.
     Hoy, 7 de julio, es el aniversario del estreno (7 de julio de 1781) de la ópera "Leonor, o la prueba afortunada", en el Teatro de la Ópera Cómica, de París (Francia), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la ópera "Leonor, o la prueba afortunada", ambientada en Sevilla, con libreto de Honorio Nicolás María Duveeyrier, y música de Stanislas Champein.
     Es una de las óperas en la que se basará Beethoven para su Fidelio, por lo que sus personajes principales son Florestán y Leonora, transcurriendo la acción en las cercanías de Sevilla, en el siglo XVII, en una fortaleza destinada a prisión del Estado, considerándose ésta el Castillo de San Jorge, siendo el hilo argumental en la que Florestán está prisionero en una fortaleza cuyo gobernador es don Pizarro, quien, ante la visita de inspección del ministro don Fernando pretende asesinar al prisionero, del que es enemigo personal. La esposa de éste, Leonora, disfrazada de hombre se introduce en la cárcel para salvarlo, con la complicidad de sus carceleros. Finalmente don Fernando libertará a todos los presos políticos, permitiendo así el feliz reencuentro de Leo­nora y Florestán y la celebración del amor y la libertad.
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lunes, 8 de junio de 2026

La Ópera "La Fábrica de Tabacos de Sevilla", ambientada en Sevilla, de José Sánchez Albarrán, y Mariano Soriano Fuertes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la ópera "La Fábrica de Tabacos de Sevilla", ambientada en Sevilla, de José Sánchez Albarrán, y Mariano Soriano Fuertes.
     Hoy, 8 de junio, es el aniversario del estreno (8 de junio de 1850) de la ópera "La Fábrica de Tabacos de Sevilla", en el Teatro de San Fernando, de Sevilla, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la ópera "La Fábrica de Tabaco de Sevilla", ambientada en Sevilla, con libreto de José Sánchez Albarrán, y música de Mariano Soriano Fuertes.
     "La Fábrica de Tabacos de Sevilla", es una ópera cómica en dos actos y en verso, con libreto de D. José Sánchez Albarrán, y música de D. Mariano Soriano Fuertes
     El reparto lo componen:
        La chavala, cigarrera
        Doña Rita, maestra
        Jacoba, cigarrera
        Tomas, portero
        Salivitas cigarrero
        Bartolo, aguador 
        Cigarreras; cigarreros, soldados; mozos de la fábrica; boleras y boleros.
     La obra se centra en el ambiente costumbrista andaluz y gira en torno a los amores, celos y enredos de una sensual cigarrera gitana, es decir que bebe directamente de su antecesora "Carmen".
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miércoles, 13 de mayo de 2026

La Ópera "Sífax", ambientada en Sevilla, de Pietro Metastasio y Francesco Feo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la ópera "Sífax", ambientada en Sevilla, de Pietro Metastasio, y Francesco Feo.
     Hoy, 13 de mayo, es el aniversario del estreno (13 de mayo de 1723) de la ópera "Sífax", en el Teatro San Bartolomeo de Nápoles (Italia), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la ópera "Sífax", ambientada en Sevilla, con libreto de Pietro Metastasio, y música de Francesco Feo.
     Siface re di Numidia (también: Siface o Viriate) es un libreto en tres actos de Pietro Metastasio. Es una reelaboración de La forza della virtù de Domenico David y fue la primera obra de Metastasio como libretista. Se estrenó con música de Francesco Feo el 13 de mayo de 1723 en el Teatro San Bartolomeo de Nápoles.
Acción
     La acción se desarrolla en Rusconia, cerca de Cirta, en Numidia, alrededor del año 205 a. C. Los personajes son:
Siface (Syphax ), rey de Numidia
Viriate, princesa de Lusitania
Erminio, general del ejército de Siface, amante de Ismene.
Ismene, hija de Orcanos
Orcano, su padre
Libanio, confidente de Siface
     Siface (Syphax) planea un matrimonio de conveniencia con Viriate, pero luego se enamora de Ismene. Entonces intenta diversas intrigas para deshacerse de Viriate.
     El siguiente resumen de la trama se basa en la traducción alemana del libreto de Johann Philipp Praetorius , estrenada en 1727 en Hamburgo con arias de Nicola Antonio Porpora y recitativo de Georg Philipp Telemann.
Acto 1
     Fuera de la muralla de Rusconia: Siface, Erminio y Orcano esperan la llegada de Viriate. Suenan las trompetas y Viriate desembarca, acompañada por Libanio, confidente de Siface. Son recibidos por Siface, Orcano y Erminio. Sin embargo, Viriate se siente ligeramente ofendida cuando Siface la envía inmediatamente con Libanio y Orcano a su castillo en Cirta. Siface le confiesa entonces a Erminio que se ha enamorado de Ismene, quien lo espera en ese momento. Dado que Erminio también está enamorado de Ismene, esto genera un conflicto entre su amor y su deber.
     Un lugar agradable cerca del palacio real: Siface conoce a Ismene. Debido a su compromiso, ella quiere terminar la relación. Sin embargo, Siface le declara que solo la ama y le promete casarse con ella y coronarla ese mismo día. Tras su partida, llega Erminio y se queja de que ella lo ha abandonado. Aunque ella no está dispuesta a renunciar a su nuevo amor, él decide permanecerle fiel.
     Gabinete real: Viriate le dice a Orcano que Siface ahora quiere casarse con Ismene. Orcano lo niega y se marcha. Llega Libanio, enviado por Asif we para buscar debilidades en su comportamiento. Para incitarla a comportarse de manera inapropiada, afirma estar enamorado de ella, pero ella lo ignora. Cuando Orcano encuentra a Ismene, ella le cuenta sobre su relación con el rey. Él la acusa de actuar deshonrosamente y decide exiliarla a Escitia. Cuando ella se niega, él saca su espada para matarla. En ese momento, sin embargo, Viriate interviene. Como Orcano ya la considera su reina, le entrega la espada y le pide que lo mate como castigo por la deshonra de su hija. Viriate intenta apaciguarlo. Después de que él se va, Viriate intenta hablar con Ismene, diciéndole que Siface solo disfrutaba de su amor, pero que jamás se casaría con ella. Siface aparece y ambos lo acusan de infidelidad.
Acto 2
     Magnífica columnata: Libanio le dice a Siface que no ha logrado quebrantar la virtud de Viriate. Siface ordena entonces que la arrojen al calabozo. Para justificarlo, pretende falsificar pruebas de su infidelidad y sacrificar también a Erminio, el admirador de Ismene. Libanio va a arrestar a Viriate. Para apaciguar a Ismene, Siface le cuenta su plan.
     Orcano sigue enfadado con su hija y la amenaza con la espada. Sin embargo, Siface la protege e Ismene se marcha. Siface afirma entonces que quiere casarse con Ismene y que Viriate lo ha traicionado. Como prueba, le muestra una carta falsa de Viriate a Erminio. En ella, ella escribe sobre su amor y su plan para asesinar a Siface. Orcano duda en secreto de la autenticidad de la carta.
     Libanio hace capturar a Viriate. Erminio intenta liberarla, pero también es capturado. Ismene le promete a Viriate que usará su influencia con el rey para liberarla, pero Viriate no le cree. Después de que Libanio secuestra a Viriate, Ismene le asegura a Erminio que lo ama de verdad, pero que la corona era más importante para ella.
     Gran sala del tribunal: Libanio informa a Siface que intentó sin éxito que el sirviente de Viriate testificara en su contra y que, por lo tanto, lo ha matado. Siface decide culpar a Erminio del asesinato. El juicio comienza con Orcano como juez. Viriate se niega a responder a las mentiras sobre ella y no se defiende. Al ver a través de las mentiras de Siface, Orcano pronuncia sentencia: anuncia que el traidor debe morir, pero no lo nombra. Siface está dispuesto a perdonar a Viriate si reconoce su culpabilidad y abandona el país. Cuando ella se niega, la llevan de nuevo. Siface ahora le pide a Erminio que confiese, pero él solo admite amar a Ismene y le asegura a Siface que Ismene solo quiere casarse con él por la corona. Siface abandona la sala furioso.
Acto 3
     Celda de prisión : Libanio le trae veneno y una daga a Viriate y le pide que elija su muerte. Ella elige el veneno, pero desea escribirle una carta a su padre antes. Siface la observa en secreto mientras escribe. Finalmente, temiendo que sus acciones sean descubiertas, le arrebata la carta. Sin embargo, solo contiene una súplica a su padre para que perdone a Siface, ya que ella ya lo ha perdonado. Siface se conmueve, pero insiste en su muerte. Ella arroja la copa de veneno y le exige su espada para suicidarse. En ese momento entran Erminio y Orcano y la liberan. Sin embargo, cuando intentan matar a Siface, Viriate se interpone protectoramente y los ahuyenta. Finalmente, le devuelve la espada a Siface y le dice que ahora debe hacer cumplir la sentencia del tribunal.
     Magnífica galería: Incapaces de liberar a Viriate, Erminio y Orcano deciden raptar a Ismene del tirano e ir en su búsqueda. Mientras tanto, Ismene y Libanio esperan a que el rey celebre la ceremonia nupcial. Libanio está molesto y deja a Ismene sola. Entonces llega Erminio y la insta a huir con él para evitar la ira del rey. Orcano también llega e informa que Viriate ha sido liberada y que Siface quiere casarse con ella. Aconseja a su hija que reconozca a la reina y pida clemencia. Entonces podría casarse con Erminio. Cuando Siface llega con su guardia, los dos le piden perdón. Sin embargo, él les agradece por haber salvado su honor. Viriate también llega con su séquito y es aclamada por el coro como una novia real. Siface le ofrece el trono y se disculpa por su comportamiento anterior. Ahora Ismene regresa y le pide a Viriate que la castigue. Sin embargo, la abraza como señal de perdón. Lleva a Ismene junto a su admirador Erminio. Al final de la ópera, el coro repite su canto de alabanza a la nueva reina.
Desarrollo
     Metastasio escribió esta adaptación de La forza della virtù de Domenico David un año antes de su primer libreto original, Didone abbandonata. Aunque Metastasio ambientó la trama en la antigua Numidia, la historia original no tenía nada que ver con el histórico Syphax y en realidad trataba sobre el rey Pedro de Castilla, basada en un relato del volumen cuatro de la Historia della perdita e reaquisto dell Spagna accupata da Mori (Historia de la pérdida y recuperación del Reino de España ocupado por los moros) de Bartolomeo de Rogatis. Pedro se vio obligado a contraer matrimonio diplomático con Blanca de Borbón, aunque amaba a María de Padilla y la hizo arrestar inmediatamente después de su boda. María siguió siendo su amante hasta su muerte en 1361.
     Además de trasladar la historia al norte de África clásico, Metastasio redujo el número de personajes y simplificó la trama, disminuyendo también parte del impacto emocional de la obra. En particular, el personaje de Viriate estaba mucho más motivado por el honor en la versión de Metastasio que en la de David. Al convertir a Sifax en el personaje principal, el drama se relacionó con las obras sobre Sofonisba, que eran muy populares en aquel entonces y que también trataban sobre el amor fuera del matrimonio e incluían veneno en su trama.
     El libreto de David, La forza della virtù, fue musicalizado por primera vez en Venecia en 1692 por Carlo Pollarolo. Fue elogiado por varios miembros de la Accademia dell'Arcadia y posteriormente utilizado por otros compositores, entre ellos Giacomo Antonio Perti en Bolonia en 1694. En 1699, la ópera de Pollarola, Creonte tiranno di Tebe, con arias de Alessandro Scarlatti, se representó en Nápoles. Metastasio conocía estas versiones y adaptó elementos de ellas para su propio tratamiento. Independientemente de la obra de David, la historia de Pedro de Castilla fue recontada por varios autores franceses, entre ellos Charles Regnault en su tragicomedia Blanche de Bourbon, reyne d'Espagne (1641), Pierre de Belloy en Pierre le cruel (1772) y Voltaire en Don Pèdre, roi de Castille (1775).
     En 1725, Metastasio adaptó el texto para una composición de Nicola Antonio Porpora, que se representó simultáneamente en Venecia y Milán el 26 de diciembre. Reforzó la caracterización de «la perfidia de Sifax, la rectitud de Viriate, la ambición de Ismene y la conducta magnánima de Orcano». Además, eliminó el ataque de Ismene a Viriate, incluido en la primera versión, asegurando así un final más convincente para la ópera. Estas dos versiones de Porpora difieren ligeramente. La versión representada en Milán fue editada en gran medida y también contenía arias de reemplazo de óperas anteriores de Porpora. Mientras Porpora asistió a la representación en Milán, Metastasio asistió al estreno en Venecia, acompañado por Nicolò Grimaldi y Marianna Bulgarelli, las estrellas de la versión de Francesco Feo de 1723.
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sábado, 27 de diciembre de 2025

La Ópera "El odio apaciguado", ambientada en Sevilla, de Francesco Silvani, y Baldassare Galuppi

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la ópera "El odio apaciguado", ambientada en Sevilla, de Francesco Silvani, y Baldassare Galuppi.
     Hoy, 27 de diciembre, es el aniversario del estreno (27 de diciembre de 1729) de la ópera "El odio apaciguado", en el Teatro San Samuele, de Venecia (Italia), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la ópera "El odio apaciguado", ambientada en Sevilla, con libreto de Francesco Silvani, y música de Baldassare Galuppi.
     “El odio apaciguado” se divide en 3 actos, con el siguiente reparto:
Rodrigo         Rey de España
Esilena         Reina
Florinda         Noble damisela desflorada por Rodrigo, con promesa de matrimonio
Fernando General de Rodrigo
Climene         Hermana de Rodrigo, y amante de Julián
Julián         Hermano de Florinda, amante de Climene
Evanco         Hijo de Vitiza, Rey traicionado por Rodrigo, amante de Florinda
     El primer acto transcurre en tres escenas: la avenida de las Verduras, la plaza preparada para la aparición triunfante de Julián. Trono en el que se sentarán Esilena y Rodrigo, y la habitación de Rodrigo con la cama, de noche.
     El segundo acto transcurre en un campamento de guerra con pabellones reales, en una sala de noche, y en un campamento de guerra bajo las murallas de la ciudad con puerta de la ciudad.
     El tercer acto transcurre en un templo, y en el Palacio Real con trono.
Conozcamos mejor la Biografía de Don Rodrigo, personaje principal de la ópera reseñada;
     Rodrigo. Flavius Rudericus Rex. (¿Córdoba?, f. s. VII – ¿Río Guadalete?, Cádiz, VII. 711). Rey de España (710-711).
     Desgraciadamente se carece de referencias contemporáneas y seguras sobre la familia y linaje del famoso don Rodrigo, último rey de los godos según la mayor parte de la tradición historiográfica española. Sin embargo el texto cronístico asturiano del último tercio del siglo IX atribuido al rey Alfonso III (muerto en 910), base de las versiones Rotense y de Sebastián que han llegado hasta nosotros, sí que traía una referencia cierta a la familia cercana de Rodrigo. Según la misma, Rodrigo era hijo de Teodofredo, duque visigodo hijo de rey Quindasvinto (fallecido en 653), que por envidia fue cegado por el rey Egica (687-702) y desterrado a la ciudad de Córdoba. Según esta misma tradición el hermano de Rodrigo habría sido el también duque Fafila, que por un asunto de faldas habría sido mortalmente herido en Tuy por Witiza (muerto en 710), en tiempos de su padre el rey Egica. Este Fafila era padre de Pelayo (muerto en 737), el futuro iniciador de la Monarquía asturiana. La verdad es que resulta difícil saber el grado de fiabilidad de ambas noticias genealógicas puestas por escrito más de un siglo y medio después. Especialmente dudosa parece la segunda, cuyo fin es muy claro: relacionar al linaje de Rodrigo, el derrotado por el invasor muslim, con el de Pelayo, el vencedor del mismo invasor. Sin embargo no se acierta a vislumbrar los motivos para inventarse totalmente la primera, máxime cuando concuerda con algunos otros datos.
     En la Córdoba islámica del siglo IX todo el mundo sabía de la existencia en la ciudad de un palacio todavía en pie que se decía había pertenecido a Rodrigo. Y la totalmente fiable Crónica Mozárabe del 754 sugiere que Rodrigo había gobernado la Bética, seguramente como duque de la misma, antes de ser promovido al Trono godo. Por su parte también parece bastante seguro que el linaje de los reyes Egica y Witiza se relacionara con la ciudad de Córdoba y su campiña, lo que conviene al supuesto destierro de Teodofredo, enfrentado con el rey Egica, a esa ciudad, donde estaría bien vigilado por los parientes y clientes de su enemigo. En fin, la existencia de un duque de nombre Teodofredo en tiempos de Egica es segura. Es más, este Teodofredo sería uno de los no muchos miembros de la alta nobleza palatina que sobrevivió a la grave crisis política desencadenada por la frustrada conjura del obispo toledano Sisiberto contra Egica y su familia en 693. De tal forma que, si se quisiera identificar a este duque Teodofredo como su homónimo padre de Ruderico de la tardía tradición historiográfica astur sólo cabrían dos soluciones: o bien situar en una fecha tardía en el reinado de Egica su enfrentamiento con Egica y destierro a Córdoba, o bien considerar falsa esta última historia, que sería el fruto del interés tardío en oponer el linaje de Rodrigo al de Witiza, y hacer a éste último causa única de la invasión y victoria islámicas.
     Por mi parte preferiría la segunda opción, y ello por la razón siguiente. La esposa de Rodrigo se llamaba Egilona. Tras la trágica muerte de su marido la viuda Egilona casó con Abdelaziz ‘Abd al-‘AzÌz (muerto en 716), el hijo del conquistador Mýsà (fallecido en 718), incitando éste a ceñirse la corona goda e independizarse del Califato Omeya de Damasco. Pues bien, el nombre de Egilona induce a relacionar a esta ambiciosa mujer con el linaje real de Egica y Witiza, lo que explicaría perfectamente su privilegiada situación tras la muerte de su primer marido y en el entorno de los recientes conquistadores árabes. Hacer a Egilona miembro de esa poderosa familia bien enraizada en el vallé bético, y más concretamente en Córdoba, explicaría perfectamente tres acontecimientos fundamentales en la historia cierta de Rodrigo. En primer lugar su posición como duque de la Bética en los últimos tiempos del rey Witiza, en segundo lugar su misma promoción al Trono, marginando a otros familiares directos del último Rey, y, en tercer lugar, que estos últimos hubieran también formado parte de la hueste real que se enfrentó a Tarik en 711.
     El complejo sistema de sincronismos utilizado por el anónimo autor de la muy segura Crónica Mozárabe del 754, no exento de errores y contradicciones, permite afirmar con escasas dudas que Witiza murió a finales del 709 o, preferentemente, muy a principios del 710; mientras que la entronización de Rodrigo habría que retrasarla bastante en ese mismo año de 710. De este modo es seguro que entre ambos acontecimientos existió un largo y peligroso interregno de varios meses de duración, en todo caso superior al medio año. El hecho no carecía de precedentes en la historia hispanogoda, pero nunca un interregno había durado tanto. Es más, la situación en el interior y en el exterior del Reino godo era todo menos tranquilizante. El interregno no podía más que empeorar las cosas.
     En la historia hispanogoda los interregnos se explican siempre ante el final de bastantes años de reinado de un monarca y el inicio de la llegada al poder real del representante de un linaje distinto, aunque luego se pudiera relacionar cognaticiamente con el del anterior monarca. Tales habían sido los casos en el tránsito de Atanagildo a Liuva y su hermano Leovigildo, o en el de Sisebuto a Suintila. Esta vez habría sucedido algo parecido. No sabemos cuando Rodrigo matrimonió con Egilona, lo más probable es que no fuera mucho antes de su trágico final, pues ninguna fuente habla de la existencia de descendencia de Rodrigo. En ese caso su casamiento habría podido ser la exigencia de los familiares y nobles ligados al linaje de Egica y Witiza para consentir en la entronización de Rodrigo, marginando a algún candidato más ligado a ellos, como podría ser Oppas, hijo del rey Egica. Y hay testimonio suficiente y seguro de que éstos existían y no aceptaron más que a regañadientes a Rodrigo.
     La citada Crónica Mozárabe del 754 afirma que Rodrigo subió al Trono mediante un acto de fuerza, y de manera contraria a la prevista en la legislación, y a instancias de un senatus. El análisis léxico de ese texto historiográfico y los usos lingüísticos de la aristocracia municipal cordobesa desde el siglo VII al IX convierten en muy probable que ese “senado” no fuera sino la vieja curia municipal de Córdoba, en la que habían entrado desde antes del siglo VII miembros de la nobleza goda asentada desde hacia tiempo en Córdoba y su campiña. Por lo que sabemos de la segunda mitad del siglo IX a esa nobleza municipal cordobesa pertenecían los descendientes del linaje del rey Witiza. La tradición historiográfica arábiga es unánime al afirmar que razón fundamental en la promoción de Rodrigo fue su prestigio militar.
     Tras la segunda y definitiva caída de Cartago el poder islámico en 698 la expansión del Califato por el Magreb resultó muy rápida, alcanzando ya a los pocos años el área del Estrecho de Gibraltar. La única barrera para tratar de dar el salto a la orilla europea lo constituían la propia predisposición a la rebelión de las tribus beréberes, escasa o nulamente islamizadas, y la existencia en Ceuta de una guarnición dependiente del Reino godo, junto con los restos de la antigua flota bizantina que la tenían por base, al mando de un conde que extendía también su jurisdicción por las tierras gaditanas, que recibía su nombre de “juliano” del de la estratégica localidad de Julia Transducta (Algeciras). Tras la represión de la sublevación bereber la presión sobre el condado juliano debió aumentar mucho. El largo interregno a la muerte de Witiza y las intrigas y oposiciones nobiliarias que precedieron y siguieron a la entronización de Rodrigo harían insostenible la defensa de la parte africana del condado, si es que su titular, tal vez un bizantino de nombre Urbano, no fuera contrario al nuevo Rey godo. Dueños de Ceuta y con la alianza del “conde juliano”, fundamentalmente su flota y el control de la bahía de Algeciras, intentar pasar a la península era algo natural a realizar en un futuro inmediato. Documentación numismática islámica muestra que la invasión se estuvo preparando con algún tiempo. Antes de la misma subida al Trono de Rodrigo se habían producido las primeras operaciones de tanteo y saqueo, la más importante de las cuales fue mandada por Tarif Abuzara.
     El interregno y los problemas de la subida al Trono de Rodrigo habían propiciado que en los territorios del nordeste —valle del Ebro, Cataluña y Septimania— se proclamara rey otro noble godo, Agila II. La guerra civil era inevitable. La misma elección de Rodrigo pudo ser precipitada por esa proclamación de Agila, que debía ser contraria a los intereses de los nobles ligados a la casa de Egica y Witiza, asentados en el sur y el oeste. Primer objetivo de Rodrigo habría sido la lucha contra Agila II. Las fuentes islámicas hablan de Rodrigo luchando contra los vascones —posiblemente aliados de Agila—, cuando se produjo el nuevo y definitivo desembarco del ejército expedicionario musulmán en tierras peninsulares. Esta vez el comandante era Tarik, liberto y lugarteniente de Mñsà b. Nuîayr, gobernador de Ifriquiya. Es posible que el invasor hubiera hecho algún pacto, de no agresión cuando menos, con Agila, aunque no hay testimonio del mismo. En julio del 711 Rodrigo acudió con el Ejército real a cortar la progresión al interior bético del Ejército invasor, que se había hecho fuerte en la bahía de Algeciras y en el Peñón. El Ejército de Rodrigo era numeroso, pero en él venían muchos nobles ligados a la casa de Egica, que esperaban una ocasión propicia para eliminar al Rey y sustituirle por alguien más de su agrado. La batalla se libró cerca de la antigua localidad de Laca, en la calzada romana de Cádiz a Sevilla. La defección traidora de aquellos nobles y sus mesnadas convirtió la lucha en doble, contra éstos y contra los invasores. Al final tanto Rodrigo y sus fieles como los otros fueron derrotados, muriendo todos ellos. La tradición islámica afirma que el rey Rodrigo murió en su huida al intentar cruzar a caballo un riachuelo, aunque su cadáver no se habría encontrado. En Asturias a fines del siglo IX se creía que había sido enterrado en Viseo, pero la verdad es que ningún indicio lo prueba y nada lo hace verosímil (Luis Agustín García Moreno, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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martes, 2 de diciembre de 2025

La Ópera "La Favorita", ambientada en Sevilla, de Alphonse Royer y Gustave Väez, y Gaetano Donizetti

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la ópera "La Favorita", ambientada en Sevilla, de Alphonse Royer y Gustave Väez, y Gaetano Donizetti.
     Hoy, 2 de diciembre, es el aniversario del estreno (2 de diciembre de 1840) de la ópera "La Favorita", en el Teatro de la Ópera, de París (Francia), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la ópera "La Favorita", ambientada en Sevilla, con libreto de Alphonse Royer y Gustave Vaëz, y música de Gaetano Donizetti.
     Por su condición de último reducto musulmán en suelo europeo, España era el escenario en el que confluían tres ingredientes temáticos en los que de forma recurrente se inspiraron los grandes compositores líricos románticos: lo exótico, lo medieval y lo islámico­ oriental. El genial compositor bergamasco Gaetano Donizetti (1797-1848) no fue una excepción dentro de la corriente de inspiración descrita. Su seducción por el tema español y su predilección por la ambientación medieval y morisca de sus argumentos serán una constante en toda su producción lírica. Nada menos que once óperas de su extenso catálogo se centran en tema hispano, distribuidas a lo largo de todos sus años de creación: Zoraida di Granata (1822), La Zingara (1822), Chiara e Serafina (1822), Alahor in Granata (1826), Elvida (1826), Sancia di Castiglia (1832), Il furioso all'isola di S. Domingo (1833), La Favorite (1840), Maria Padilla (1841), Dom Sébastien, roi de Portugal (1843) y la inconclusa Le duc d'Albe, completada esta última por su alumno Matteo Salvi y estrenada con carácter póstumo en 1882.
     A lo dicho podría agregarse su proyecto de 1842 de escribir una ópera con libreto de Salvatore Cammara­no sobre el drama Ruy Blas de Victor Hugo, también de argumento español; pero un compromiso con Viena abortó la iniciativa. Curiosamente, también Verdi tuvo problemas con la misma fuente literaria. La ópera que Verdi proyectó componer con el título de Ruy Blas para el Teatro Imperial de San Petersburgo, por lo impropio del tema para la corte de los Zares (un criado que, haciéndose pasar por noble, logra conquistar el corazón de la Reina de España), terminó siendo sustituida por La Forza del Destino, inspirada en el conocido drama del cordobés Duque de Rivas. Resulta interesante la coincidencia de proyectos abortados entre los dos compositores. Esta "seducción española'', como ocurrirá también con Verdi, será una constante en toda la producción donizettiana.
     Ocho de los títulos donizettianos arriba citados tienen relación directa con el tema medieval y morisco, estando seis de ellas ambientadas en Andalucía: Zo­raida di Granata (1822), La Zíngara  (1822), Alahor in Granata (1826), Elvida (1826), La Favorita  (1840) y María Padilla (1841). A su vez, dentro de Andalucía, el Reino Nazarí de Granada era el territorio en el que convergían más específicamente los tres ingredientes temáticos ya señalados por ser el último reducto islámico en el solar peninsular. Ello explica esa fascinación por el exotismo granadino y "alhambrista", que no sólo se manifestó en Donizetti, con tres óperas ambientadas en Granada (Zoraida di Granata, Alahor in Granata y también Elvida, típica obra de frontera  que transcurre en "una piazza forte nel Regno di Granata", necesariamente antes de 1492), sino también en otros grandes compositores prerrománticos o ya plenamente inmersos en este movimiento estético y creador. Son los casos de Giuseppe Nicolini (Abenamet e Zoraide, Milán 1806, con libreto de Luigi Romanelli), el gran Luigi Cherubini (Les Abencérages, París 1813, sobre libreto de Etienne de Jouy), nada menos que Giacomo Meyerbeer (L'Esule di Granata, Milán 1822, con la colaboración del prestigioso libretista Felice Romani), el alemán Conradin Kreutzer (Das Nachtlager in Granada, Viena 1834, de bucólico melodismo weberiano, cuya acción se sitúa en un valle próximo a Granada hacia 1550), o los españoles Baltasar Saldoni (Boabdil, último rey moro de Granada, Madrid 1844), Emilio Arrieta (La Conquista de Granada, Madrid 1850) y Felipe Pedrell (El Último Abencerraje, escrita originalmente en italiano, con dos versiones fechadas respectivamente en 1869 y 1874).
     Estaba claro que los compositores y libretistas románticos encontraron en nuestro país el marco soñado para ambientar la acción de los atormentados personajes que daban vida a los argumentos de sus obras. Si el gran compositor de Bérgamo ambientó en la Alhambra gra­nadina (la fortaleza roja) dos de sus óperas de juventud, las mencionadas Zoraida y Alahor, el Alcázar de Sevilla será, a su vez, el marco en el que se desarrollen dos de sus más hermosas óperas de madurez, que son las que ahora estudiamos en estas páginas: La Favorita y María Padilla.
     Tras la conquista de la capital hispalense en 1248, el viejo palacio almohade se convirtió en residencia regia (aún hoy el recinto mantiene esta condición) para los reyes castellanos, entre ellos Alfonso XI (1312-1350) y Pedro I "El Cruel" o "El Justiciero" (1350-1369), protagonistas masculinos respectivamente de La Favorita y María Padilla, dos historias paralelas de triángu­los amorosos protagonizadas por los dos monarcas castellanos y ambientadas en el siglo XIV en el Alcázar de Sevilla.
Al igual que los tres títulos donizettianos sobre las reinas Tudor (Anna Bolena, María Stuarda y Roberto Devereux), las dos óperas sevillanas, que adoptan también el título de las protagonistas femeninas, como era habitual en Donizetti, tienen una secuencia en el desarrollo temporal de sus tramas y un idéntico núcleo argumental. En ambos casos son los monarcas castellanos protagonistas de las óperas (Alfonso XI y su hijo legítimo Pedro I) los que desprecian a las reinas consortes (María de Portugal y Blanca de Borbón) para entregar sus ardientes corazones a las dos amantes o "favoritas", Leonor de Guzmán y María de Padilla.
     Las dos óperas sevillanas tienen un trasfondo histó­rico real y paralelo. En efecto, doña Leonor de Guzmán, la favorita, convertida de hecho en "dueña e señora de Castilla", mantuvo una relación estable con su amante real durante veintitrés años (1327-1350), plazo suficiente como para darle nueve hijos, entre ellos Enrique II de Trastámara, que llegaría a reinar tras mandar asesinar a su hermanastro Pedro I en 1369, convirtiéndose de esta forma en cabeza de la dinastía castellana. Por su parte, doña María de Padilla, que según el cronista López de Ayala, era "pequeña de cuerpo, pero grande en fermosu­ra", fue amante de don Pedro durante nueve años (1352-1361), hasta su muerte.
     En todo ello hay un primer acercamiento cronológico a la trama argumental de las dos óperas, que podemos precisar aún más si se considera que, durante la época en que teóricamente transcurre la acción de La Favorite, Alfonso XI residió largas temporadas en Sevilla, justo en los años que precedieron a la trascendental batalla del Salado (1340); y que, a su vez, según el libreto, don Pedro es coronado y se convierte en Rey en el tránsito del primer al segundo acto de la ópera María Padilla, lo que nos permite situar temporalmente su acción en el año 1350. Son, pues, dos historias similares protagonizadas por dos amantes de reyes castellanos, ambientadas en el mismo escenario sevillano -en ambas óperas dos actos transcurren el Alcázar- y con  dos partituras  inspiradas por el mismo genio creador donizettiano.
     Hasta aquí la Historia con los paralelismos entre ambos títulos. Porque, salvo lo dicho, la verdad es que las dos ofrecen importantes diferencias tanto en  la génesis de su elaboración como en la disímil trabazón y estructura compositiva interna a pesar de haber sido estrenadas con un intervalo de un año (1840 y 1841). Para ello hemos de situamos en unos años en los que Donizetti señoreaba en todos los escenarios líricos parisinos. Los estrenos de Les Martyrs (Opera de París, 1839), La filie du régiment (Opéra-Comique, 1840), La Favorite (Théâtre de l'Opéra, 1840), la segunda versión de Linda di Chamounix (Théiitre-Italien, 1842) y Don Pasquale (Théâtre-Italien, 1843) jalonan esta cadena de éxitos.
     Poco hay que decir de La Favorite que no se haya dicho ya. Su origen es complicado y farragoso por la diversidad de aportes. Es una típica ópera "de acarreo'', a la que, transmutando por razones de censura los nombres de los personajes, la cronología y el escenario de la acción (del Nápoles del siglo XV a la Sevilla del XIV), se aprovechó gran parte del material libretístico y musical empleado en la elaboración de L'ange de Nisida, una ópe­ra compuesta a fines de 1839 por encargo del Théâtre de la Renaissance de París y nunca estrenada por el cierre de este coliseo. En ella Donizetti empleó fragmentos de su inconclusa Adelaide (comenzada a esbozar en 1834), aparte de otros pasajes de L'assedio di Calais (1836) y de Pia de'Tolomei (1837), que también fueron trasladados a La Favorite, y algunas aportaciones expresamente escri­tas para el nuevo título.
     A última hora incorporó la más bella aria de tenor de su inconclusa Le duc d'Albe, la "Ange des cieux" del cuarto acto, que pasó a convertirse, con las naturales alte­raciones del texto, en la "Angesi pur" de la versión origi­nal gala de La Favorite, más tarde transformada en la célebre "Spirto gentil" de la traducción italiana. Remitimos al lector al estudio magistral que realizó en 1992 Santiago Salaverri (Ed. Cátedra-Expo'92) en su espléndida edición del libreto en versión original francesa y en su traducción italiana.
     Fue así como se estrenó la versión parisina de La Favorite, originalmente titulada La maîtresse du Roi, en el Teatro de la Opera de París el 2 de diciembre de 1840, con libreto en francés de Alphonse Royer y Gustave Väez, basado en la pieza teatral versificada en tres actos titulada Le comte de Comminge ou Les Amans malheureux, del es­critor y dramaturgo galo François-Thomas-Marie de Baculard d'Arnaud (1718-1805), publicada en París en París en 1764, que se inspiraba, a su vez, en la novela Mémoires du comte de Comminge de la baronesa Claudine-Alexan­drine Guérin de Tencin (madre, por cierto, del enciclope­dista D'Alembert), editada también en París en 1735.
     A la primitiva versión del libreto de Royer y Väez le dio forma definitiva el gran dramaturgo galo Eugene Scribe (1791-1861), autor de otros tres ulteriores títulos donizettianos y libretista, años más tarde, también de Giuseppe Verdi. El público parisino que asistió al estreno de La Favorite dispensó a la obra una entusiasta acogida. La mezzo Rosina Stoltz, amante del empresario del teatro Léon Pillet, encarnó el papel de Leonora. El legendario tenor Gilbert-Louis Duprez, primer Edgardo en 1835 de la también donizettiana Lucia di Lammer­moor, dio vida a Fernando, uno de los más hermosos pa­peles belcantistas de Donizetti. El barítono Paul Barro­hiet puso voz al monarca Alfonso XI. Y Baldasarre fue interpretado por el bajo Nicholas-Prosper Levasseur. Un elenco de lujo con las mejores voces galas del momento. El público parisino que asistió al estreno de La Favorite dispensó a la obra una entusiasta acogida y, de hecho, desde entonces no ha dejado de estar en el repertorio de todos los grandes coliseos líricos del mundo. Su exotismo, su ambientación y el propio dramatismo de la acción, con la muerte de la protagonista al final de la ópera, eran muy del gusto de la época. En compara­ción con otros grandes títulos de Donizetti, no es, desde luego, su ópera mejor trabada desde el punto de vista musical, algo natural si consideramos la multiplicidad de procedencias y de aportes de sus distintas secuencias. Pero en sus arias, dúos, coros y concertantes se aprecia la sublime inspiración del genio de Bérgamo, que terminó imprimiendo su huella personal en toda la partitura, dotándola de cierta unidad formal y estilística a lo largo de los cuatro actos, y tiñéndola de un indiscutible color español, claramente perceptible  en algunos pasajes corales y, sobre todo, en el extenso ballet del primer acto, de obligada inclusión en París. El gran especialista donizettiano Egidio Saracino, a pesar de que reconoce que La Favorite es una chapuza fruto de la prisa ("un pasticciaccio della fretta"), no por ello deja de valorar la obra como un "racconto musicale unitario y drammaturgicamente perfetto".
     En cuanto a las notas de ambientación del primitivo libreto en lengua francesa, se expresa claramente que en el II acto "El teatro representa una galería abierta a través de la cual se pueden contemplar los jardines y el palacio del Alcázar, en Sevilla". Y en el acto III se indica que la acción transcurre en "Una sala en el palacio del Alcázar, en Sevilla". Es justamente en el inicio de la escena primera del aludido II acto cuando el rey Alfonso XI inicia su diálogo con don Gaspar haciendo referencia a este idílico emplazamiento:
          "Jardins de 1'Alcazar, délices des rois maures,
          Que j'aime à promener sous vos vieux sycomores 
          Les rêves amoureux dont s'enivre mon coeur!
     Como bien ha advertido el prestigioso medie­valista Manuel García Fernández, La Favorite, a pesar de sus reiteradas ucronías, encierra un trasfondo válido y cierto, sin duda inspirado en la tradición cronística castellana. Y así, la ciudad de Santiago de Compostela evoca la imagen europeísta de un reino de Castilla en expansión a través de la antigua ruta Jacobea. La Isla de León (San Femando), la expresión marinera andaluza y sevillana por el Estrecho de Gibraltar de la flota cristiana tras las progresivas conquistas de Tarifa (1292), Gibraltar (1309) y sobre todo Algeciras (1344). Y Sevilla, con sus Jardines y su Alcázar, la ciudad más importante y universal del reino, encrucijada de civilizaciones, crisol de Oriente y Occidente. Además, en la lectura del libreto, en la actitud de ciertos personajes, se descubre también, de forma solapada o patente, el significativo enfrentamiento entre el poder civil, representado por Alfonso XI, y el eclesiástico, encarnado por don Baldassare, con diferentes interpretaciones de la fidelidad y del amor conyugal.
     El propio autor arriba citado agrega que la Gran Crónica de Alfonso XI no duda en señalar el mutuo afecto y cariño entre los dos jóvenes amantes, quienes de nuevo y al cabo de varios años, se encontraban en el alcázar sevillano. Según se indica en el relato, "et esta dueña era bien entendida; e desde llegó a la merced del rey, trabajase mucho de lo servir en todas las cosas que ella entendie que le podri efazer seruiçio, en tal manera quel rey la amo e la presçio mucho en su coraçon".
     Ninguna otra mujer de su tiempo adquirió en la vida del rey de Castilla relieve e influencia comparable a la de aquella noble y bella dama sevillana. Según Fernán Sánchez de Valladolid, secretario privado de Alfonso XI, "en hermosura, era la más apuesta muger que aviá en el Reyno". A causa de su reconocida y pública concupiscencia con el monarca durante casi veinte años, tuvo la ocasión de ejercer no sólo gran influjo en la corte y en la sociedad política castellana de su tiempo, sino también en las directrices internas y externas del reino. Pero doña Leonor de Guzmán, a la sombra protectora del poder regio, correspondería siempre a la privanza del monarca con absoluta entrega, ejemplar fidelidad y entrañable compañía en sus desplazamientos militares y cinegéticos, especialmente en Andalucía en donde siempre con­tó con numerosos adeptos. El amor de Alfonso XI por su favorita, prácticamente convertida en reina de hecho de Castilla frente a la legítima esposa, doña María de Portugal, recluida junto a su hijo y heredero, el infante don Pedro, en el monasterio sevillano de San Clemente, donde hoy reposan sus restos mortales, se manifestaría muy pronto en Andalucía en la dotación vitalicia, con jurisdicción plena, de un vasto patrimonio señorial, entre 1332 y 1345: Alcalá de Guadaíra, Medina Sidonia, Huelva, Cabra, Lucena, Aguilar de la Frontera, Montilla y diversos bienes rústicos y urbanos en Sevilla, Córdoba y Algeciras. Pero no sólo ella. También sus diez hijos bastardos con Alfonso XI recibieron del rey reconocimiento social y apoyo económico, equiparándolos en todo momento con el infante heredero don Pedro. Cada vez más alejado de su padre, "cautivo" en el Alcázar de Sevilla, don Pedro "El Justiciero" terminaría convirtiéndose en un príncipe díscolo hacía sus hermanos, bajo la educación rencorosa de su madre y el adoctrinamiento, siempre respetuoso, de las monjas cistercienses de San Clemente, en donde prácticamente trascurrió su primera infancia. 
     Pero volviendo de nuevo al tema de la ópera La Favorite, hay que expresar que, tras el éxito de París, fue representada en distintos idiomas, en otras ambientaciones históricas y con diversos títulos por razones de censura (Richard und Matilde, Daila, Leonora di Guzmán, etc.). Los amores extraconyugales del personaje no resultaban muy asimilables por la hipócrita moral romántica, máxime cuando el protagonista era un monarca de una casa reinante en Europa en ininterrumpida continuidad dinástica. Por ello, con el último título citado tuvo lugar el estreno italiano en el Teatro Nuovo de Padua, en 1842, en una traducción de Francesco Jannetti, con disparatadas alteraciones con respecto al libreto original, como la conversión del prior Baldassarre en padre natural de Fernando y de la propia reina, en teoría María de Portugal. A su vez, Calisto Bassi preparó en 1843 otra traducción para La Scala en 1843, en la que Alfonso XI se convirtió en Luis VII de Francia. Son estas versiones -y no la original francesa- las que habitualmente se representan en los escenarios líricos (Ramón María Serrera, Andrés Moreno Mengíbar. Sevilla, ciudad de 150 Óperas. Ediciones Alymar. Madrid, 2012).
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sábado, 25 de octubre de 2025

La Ruta de los Tres Mitos: El Mito de Don Juan

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Ruta de los Tres Mitos: El Mito de Don Juan, de Sevilla.       
     Hoy, 25 de octubre, es el Día Mundial de la Ópera, que se celebra cada año desde el 2019 ya que en esa fecha nacieron el compositor francés Georges Bizet (1838), autor de la inmortal ópera Carmen, y del popular autor de valses, Johann Strauss (1825), compositor de la opereta El murciélago. Las diferentes compañías de ópera asociadas a las tres entidades internacionales desarrollarán esta jornada una serie de actos para concienciar sobre el valor de la ópera, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Ruta de los Tres Mitos: El Mito de Don Juan, de Sevilla
     La ciudad de Sevilla está presente en más de 150 óperas, algunas de ellas grandes producciones universales que han llevado el nombre de Sevilla fuera de sus fronteras durante siglos de la mano de autores como Mozart, Beethoven o Bizet y que la han dotado de una fama internacional que la ha convertido en una de las ciudades de la vieja Europa más recurrentes en el repertorio operístico.
     Para entender cómo nace el mito operístico de Sevilla y sus primeros pasos protagonistas en la escena lírica debemos trasladarnos a los siglos XVI y XVII, cuando la ciudad hispalense ya era una plaza geográfica conocida y valorada en todo el mundo por artistas y literatos. Lo que los grandes escritores del Siglo de Oro comenzaron a escribir sobre ella y el atractivo inherente de sus calles, plazas y edificios, la convertirían en un exótico lugar evocador para el desarrollo argumental durante los siglos XVIII y XIX de grandes óperas románticas.
     Carmen, El Barbero de Sevilla, Don Giovani, La Favorita, Fidelio, Las bodas de Fígaro, La fuerza del destino... son algunas de las óperas inspiradas en Sevilla con localizaciones en algunos casos reales y, en otros, evocados, que el visitante podrá recorrer siguiendo los itinerarios "Sevilla, ciudad de ópera".
     El visitante tomará conciencia del vasto legado patrimonial de la ciudad de Sevilla ligado a las grandes producciones líricas cuando compruebe in situ escenarios y localizaciones.
     Pero entre todo el repertorio de óperas ambientadas en Sevilla, hay tres nombres propios que merecen especialmente nuestra atención. La "Ruta de los Tres Mitos"' nos acerca a los personajes de Carmen, Don Juan y Fígaro de manera detallada, sugiriendo paisajes, proponiendo escenas y planteando recreaciones que trasladarán al visitante a la misma época en que estos mitos reconocidos fueron imaginados por autores y compositores. Estos itinerarios ayudarán a comprender la estrecha vinculación de estos tres símbolos universales con la ciudad de Sevilla.
     El segundo de los itinerarios se dedica a Don Juan, el mito español que más ha calado en la cultura universal junto a Don Quijote. Este personaje de ficción, inspirado en el protagonista del drama de Tirso El burlador de Sevilla y convidado de piedra, ha dado lugar a más de medio centenar de óperas. Aunque este mito ha pasado por distintas ciudades renovándose a través de los tiempos, es en Sevilla y durante el Romanticismo donde más se magnificó. Tanto es así que su extensa influencia se ha empeñado a lo largo de la historia en entroncarlo con personajes de la Sevilla histórica.
RUTA DE LOS TRES MITOS
Itinerario 2
Temática: Mito de Don Juan
Distancia: 2,9 Kms.
Tiempo: 2 horas y 20 minutos.
Pasos: 5.800
     1. Casa de Don Juan Tenorio. La familia de los Tenorio, que existió en Sevilla en el siglo XIV y entre los que se encontraba un Juan, tenía fijada su residencia en el actual convento de San Leandro.
     2. Palacio de los Mañara. El Mito de Don Juan también inspiró a Tomasi y a Franco Altano en sus obras Don Juan de Mañara, que además se basaron en un personaje real de la Sevilla del siglo XVII, Don Miguel de Mañara, cuya residencia estaba fijada en esta localización.
     3. Estatua de Don Juan. En homenaje a este gran mito ligado a la historia de Sevilla, se levanta esta estatua en la plaza de los Refinadores.
     4. Hostería del Laurel. Sevilla es sin lugar a dudas, uno de los escenarios más recurrentes en el mito de Don Juan. Muestra del exotismo que la ciudad representaba para los autores románticos es la Hostería del Laurel, donde fácilmente podremos imaginarnos a Don Juan en alguna de sus hazañas.
     5. Casa de Doña Ana Pantoja. En Sevilla aún se conserva la casa de Doña Ana Pantoja, prometida en la obra de Zorrilla de Don Juan.
     6. Hospital de la Caridad. Al final de sus días, Miguel de Mañara mandó construir el hospicio y hospital de la Caridad.
     7. El sepulcro de los Tenorios. El sepulcro de los Tenorio, familia a la que pertenecía el Don Juan en el que supuestamente se basa la primera obra, se situaba en el antiguo convento de San Francisco que se extendía por la actual Plaza Nueva (Sevilla Ciudad de Ópera).
Conozcamos mejor la Historia del Día Mundial de la Ópera;
     El Día Mundial de la Ópera es una iniciativa liderada por Ópera América, Ópera Europa y Ópera Latinoamérica y apoyada por numerosos socios internacionales del sector de las artes escénicas y redes nacionales de ópera. Afirma el poder del arte para hacer de las personas mejores seres emocionales, mejores ciudadanos, y que una mente sana es tan importante como un cuerpo sano. Su ambición es llegar a un público más amplio con este mensaje positivo. Ese día, los teatros de ópera y el mundo de la ópera tienen la oportunidad de mostrar las formas en que la ópera se compromete con su comunidad y puede ser un ejemplo de cambio positivo. 
     El Día Mundial de la Ópera tendrá lugar en un contexto todavía incierto, en el que los debates demostraron que el sector de la ópera está dispuesto a aprovechar la oportunidad de unirse para mostrar al mundo que la ópera está viva y es un actor del cambio positivo. Para esta edición, nos proponemos mirar al futuro. Una encuesta instantánea realizada durante la sesión de lluvia de ideas reveló que los teatros de ópera están preocupados por construir un futuro sostenible y justo; un futuro para la próxima generación de talentos; un futuro en el que la ópera sea pionera de cambios positivos en la sociedad. La conversación que reunió a miembros, no miembros y socios de todo el mundo también dejó claro que la educación y la accesibilidad son dos temas principales en los que deberá centrarse el próximo Día Mundial de la Ópera. Las primeras ideas que han surgido van desde una serie de "Óperas en las azoteas" en diferentes ciudades hasta un concierto de artistas con talento procedentes de diversos lugares, así como un taller educativo mundial en línea, un proyecto de colaboración entre estudios de ópera internacionales y multiculturales, y una campaña en las redes sociales con los jóvenes artistas como embajadores. Sus ideas son bienvenidas.
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lunes, 22 de septiembre de 2025

La Ópera "Carmen al día", de G.R. Sims y Henri Pettitt, y Wilhelm Meyer Lutz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Ópera "Carmen al día", ambientada en Sevilla, de G.R. Sims y Henri Pettitt, y Wilhelm Meyer Lutz.
     Hoy, 22 de septiembre, es el aniversario del estreno (22 de septiembre de 1890) de la ópera "Carmen al día", en el Shakespeare Theater, de Liverpool (Reino Unido), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la ópera "Carmen al día", ambientada en Sevilla, con libreto de G.R. Sims, y Henri Pettitt, y música de Wilhelm Meyer Lutz.
      Carmen al día es un musical burlesco con partitura de Meyer Lutz. Ambientada en Sevilla, la pieza es una parodia de la ópera Carmen de Bizet de 1875. El libreto fue escrito por GR Sims y Henry Pettitt.
     Después de una prueba en Liverpool en septiembre de 1890, la pieza se estrenó en el Teatro Gaiety de Londres el 4 de octubre de 1890, producida por George Edwardes. Fue protagonizada por Florence St. John en el papel principal, Letty Lind como Mercedes, Jenny Dawson como Escamillo, Maria Jones como Michaela, Blanche Massey como Morales, Horace Mills como Remendado, EJ Lonnen como José y Arthur Williams como el Capitán Zúniga.
     La pieza fue un éxito y realizó una gira por todo el mundo de habla inglesa, llegando a Australia en 1892.
     Carmen de Bizet se estrenó en inglés en Londres en 1878 en el Teatro de Su Majestad, con Selina Dolaro y Durward Lely como protagonistas. Una parodia anterior de Carmen, titulada Carmen: o, Vendida por una Canción, de Robert Reece, también se representó en el Teatro Folly en 1879, y le siguieron varias otras parodias. La parodia de óperas u obras clásicas fue popular en Gran Bretaña desde la década de 1860 hasta la de 1880. Otros ejemplos en el Gaiety incluyen The Bohemian G-yurl and the Unapproachable Pole (1877), Blue Beard (1882), Ariel (1883, por FC Burnand ), Galatea, or Pygmalion Reversed (1883), Little Jack Sheppard (1885), Monte Cristo Jr. (1886), Miss Esmeralda (1887), Frankenstein, or The Vampire's Victim (1887), Mazeppa, Faust up to Date (1888), Ruy Blas and the Blasé Roué (1888), Cinder Ellen up too Late (1891), y Don Juan (1892, con letras de Adrian Ross).
     John Hollingshead dirigió el Teatro Gaiety de 1868 a 1886 como espacio para espectáculos de variedades, operetas continentales, comedia ligera y numerosos burlescos musicales compuestos o arreglados por el director musical del teatro, Wilhelm Meyer Lutz. Hollingshead se autodenominaba "comerciante autorizado de piernas, minifaldas, adaptaciones francesas, Shakespeare, gusto y vasos musicales". En 1886, Hollingshead cedió la dirección del teatro a George Edwardes, a quien había contratado en 1885. Edwardes amplió el formato burlesco de un solo acto a piezas completas con música original de Lutz, en lugar de partituras compiladas de melodías populares, y coreografía del maestro de baile del teatro, John D'Auban. Nellie Farren, como "el chico principal" del teatro, y Fred Leslie actuaron en el Gaiety durante más de 20 años. Leslie escribió muchas de sus piezas bajo su seudónimo, "AC Torr". A principios de la década de 1890, cuando el burlesque pasó de moda, Edwardes cambió el enfoque del teatro del burlesque musical al nuevo género de la comedia musical eduardiana.
     En el número de diciembre de 1890 de la revista Punch, el crítico escribió: «Al llamar al día su Carmen burlesca, es posible que los dos ingeniosos chicos que la escribieron pretendieran cierta jocosidad criptográfica cuyo significado oculto solo conocen los iniciados en estos sublimes misterios. ¿Por qué «al día»? Por otro lado, ¿por qué no? Por atractiva que sea como titular en el programa de la obra, la Carmen de la Gaiety es, en general, una pieza burlesca alegre, brillante y ligera».
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Ruta de los Tres Mitos: Mito de Carmen

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viernes, 13 de junio de 2025

La Ópera "La madre culpable", ambientada en Sevilla, de Madeleine Milhaud, y Darius Milhaud

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la ópera "La madre culpable", ambientada en Sevilla, de Madeleine Milhaud, y Darius Milhaud.
     Hoy, 13 de junio, es el aniversario del estreno (13 de junio de 1966) de la ópera "La madre culpable", en el Gran Teatro, de Ginebra (Suiza), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la ópera "La madre culpable", ambientada en Sevilla, con libreto de Madeleine Milhaud, y música de Darius Milhaud.
     Es una ópera en tres actos op. 412 con música de Darius Milhaud y libreto de Madeleine Milhaud basado en La madre culpable, la última obra de la trilogía de Beaumarchais dedicada a Fígaro. Se estrenó en el Gran Teatro de Ginebra el 13 de junio de 1966. 
     Los personajes que aparecen en la ópera son: 
Conde Almaviva (barítono)
Rosine, la condesa (soprano)
Caballero Léon, su hijo (tenor)
Florestine, pupila del conde Almaviva (soprano de coloratura)
Bégearss, un intrigante irlandés (barítono)
Figaro, criado de Almaviva (barítono)
Suzanne, su esposa (mezzosoprano)
Maestro Fal (bajo)
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lunes, 19 de mayo de 2025

La Ópera "Viriato", ambientada en Sevilla, de Pietro Metastasio, y Baldassare Galuppi

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la ópera "Viriato", ambientada en Sevilla, de Pietro Metastasio, y Baldasarre Galuppi.
     Hoy, 19 de mayo, es el aniversario del estreno (19 de mayo de 1762) de la ópera "Viriato", en el Teatro San Salvatore, de Venecia (Italia), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la ópera "Viriato", ambientada en Sevilla, con libreto de Pietro Metastasio, y música de Baldassare Galuppi.
     La ópera Viriato (título original en italiano, Viriate) es una ópera seria o dramma per musica en tres actos basada en la vida de Viriato (Lusitania meridional, 190-170 a. C. – Valle del Tajo, 139 a. C). Caudillo lusitano y estratega militar (héroe del enfrentamiento con Roma en las Guerras Lusitanas de 147 a 139 a. C.).
Conozcamos mejor su biografía:
     Viriato es sin lugar a dudas uno de los personajes más emblemáticos de la lucha hispana contra la conquista romana. Dos son los primeros problemas que inicialmente nos plantea este personaje: el de su nombre y el de su lugar de nacimiento. En cuanto al nombre pudiera tener su origen en una información que transmiten Diodoro Sículo y Estrabón referente a la costumbre de las poblaciones indígenas a adornarse con brazaletes de oro y plata; el nombre procedería, en consecuencia, del vocablo ibérico viria, emparentado con el celta viriola, que se puede traducir por pulsera o brazalete. El nombre Viriato significaría, por tanto, “el portador de brazaletes”. No se sabe si este apelativo se lo dieron sus propios compañeros o los romanos, pero recuérdese que entre estos últimos era habitual que el cognomen procediera de una característica física, de una virtud o de una hazaña o costumbre; Calígula, por ejemplo, recibió este nombre por el tipo de calzado que le gustaba usar de pequeño. En cuanto a su lugar de nacimiento, se produjo un arduo debate, que arranca de la época de publicación de los trabajos de A Schulten en los años 20, quien proponía el Monte Herminius (Sierra de la Estrella), sin tener ningún testimonio que justificara esta afirmación; antes, a principio del siglo xx una parte de la investigación nacional sostuvo el origen español del héroe: turolense o valenciano. Todas estas teorías fueron desechadas, y en la actualidad no se duda de su origen lusitano, y más probablemente de la zona sur de Lusitania, tal vez de la ciudad de Arsa, con la que estuvo muy relacionado. Tanto Posidonio como Diodoro Sículo o Dion Casio señalan que el linaje de Viriato es oscuro y desconocido, no se conoce el nombre de su padre, ni se posee ningún dato sobre su familia y muy escasas referencias anteriores a convertirse en el cabecilla de una rebelión generalizada contra Roma. Por los pocos datos que nos transmiten Diodoro, Apiano y Dion Casio se puede conjeturar que debió de pasar su juventud en las montañas ganándose la vida como pastor, lo que le proporcionó un gran conocimiento de la geografía montañosa de Lusitania y de todos sus refugios y escondites, algo que le sería de gran provecho en los años posteriores.
     No se sabe en qué momento cambió de vida y se integró en alguna de las bandas que desde las montañas de Lusitania descendían a las ricas llanuras de la Bética deseosos de rapiña, en busca de los recursos de los que ellos carecían. En esta época de su vida podría situarse la boda de Viriato con la hija del rico propietario Astolpas, probablemente cuando había alcanzado cierto prestigio como bandolero o incluso en los albores del enfrentamiento con Roma cuando destacaba ya como uno de los cabecillas de la revuelta lusitana. Diodoro Sículo es el único autor antiguo, tal vez tomados de Posidonio, que nos proporciona algunos datos referentes a la boda. Dice Diodoro que durante la boda se exhibieron gran cantidad de vasos de oro y plata y toda clase de tejidos preciosos, pero que él los observaba con indiferencia e incluso con desprecio sabedor de que era el poder de su lanza el que le proporcionaba todos estos bienes; continúa diciendo que no se bañó como era habitual en tales acontecimientos y que a pesar de que se le rogó intensamente, no ocupó su lugar en la mesa y que de las numerosos viandas que allí había tan sólo tomó pan y carne que repartió entre los que le habían acompañado; después pidió que fueran a buscar a la novia, realizó el imprescindible sacrificio, y acto seguido montó a la novia en su caballo y partió con ella hacia un lugar que sólo él conocía, no sin antes preguntar a su suegro por qué motivo había decidido abandonar la cómoda protección de los romanos para aliarse a su modo de vida mucho más duro que el de aquéllos.
     No se sabe con seguridad cuál es el momento exacto en el que Viriato se convirtió en el caudillo lusitano que se conoce y cuya actividad le dio la fama universal. Los romanos una vez más iban a tener que enfrentarse a un tipo de guerra que no les era habitual y que era la empleada generalmente por los pueblos peninsulares, celtíberos y lusitanos fundamentalmente. Era una guerra irregular y carente de organización que los romanos denominaban bellum latrocinium (guerra de bandidos). Viriato añade una novedad a este tipo de guerra, que bajo su mando abandona el carácter únicamente defensivo que tenía y se convierte en una guerra ofensiva, cuya finalidad fundamental es destruir al ejército enemigo poco a poco, mediante pequeños ataques que impiden al enemigo desplegar un combate regular y cuando lograban organizarse los atacantes ya se habían retirado. La finalidad no era ocupar el territorio dado que ello les obligaría a permanecer en él para defenderlo, sino esquilmarlo con lo que los mismos romanos no podían permanecer mucho tiempo en él pues no podían obtener los imprescindibles recursos para mantener al ejército; si querían quedarse tenían que traer los recursos de fuera, y en muchas ocasiones el ataque de Viriato iba dirigido contra estas caravanas de recursos, con lo que las legiones se debilitaban cada vez más. Esta táctica de combate era obligada, pues el ejército reunido por Viriato, integrado por lusitanos celtíberos e iberos de diferentes tribus, era muy inferior en número y en armamento que se componía de un pequeño escudo redondo, una espada en cuya vaina iba un cuchillo y una lanza de hierro; la cabeza la llevaban cubierta con casco adornado con crines y coraza. Solamente en raras ocasiones el casco y la coraza eran metálicos.
     Una actitud que sorprendió a los propios romanos, y que siempre alabaron, fue la actitud que adoptó Viriato frente a la distribución del botín que conseguía después de los combates, señalando todos los autores clásicos, cuando hacen referencia a este hecho, que era extremadamente justo y equitativo en el reparto.
     La Guerra de Viriato fue uno de los episodios centrales del enfrentamiento entre Roma y las tribus celtíberas y lusitanas de mediados del siglo II a. C. Sus prolegómenos tienen un sangriento precedente: los deseos de rápido enriquecimiento de los pretores que llegaban a Hispania. Los dirigentes romanos aprovechaban la mínima ocasión para desencadenar duras represalias. Éste fue el caso de Ser. Sulpicio Galba, gobernador de la Ulterior en 151 a. C., decidió castigar las incursiones periódicas que los lusitanos hacían en el sur, pero su inexperiencia le llevó al desastre y tras refugiarse en Carmona solicitó la ayuda de Lúculo. Sin embargo, Galba estaba deseoso de venganza por la humillación recibida y tendió una trampa a los lusitanos. Les ofreció ricas tierras cultivables a cambio de que abandonaran sus refugios en la montaña; una vez que estuvieron todos reunidos y sin previo aviso les masacró. Solamente lograron escapar con vida unos pocos de los allí reunidos; probablemente entre ellos estaba Viriato.
     En el año 147 a. C., los lusitanos ya se habían recuperado y de nuevo comenzaron a hacer incursiones en la Turdetania con pequeñas bandas, que lograron ser cercadas por C. Vetilio. Cuando el romano les ofreció una salida airosa de la situación en que estaban prometiéndoles tierras de cultivo si entregaban las armas; cuando ya estaban decididos a aceptar, Viriato levantó la voz y les recordó lo sucedido unos años antes con Lúculo y sobre todo con Galba, quien les hizo la misma promesa. La fuerte determinación mostrada por Viriato en esta reunión hizo que el resto de los cabecillas le eligieran como jefe y se puso al frente de las bandas de lusitanos. Antes de nada, lo primero era burlar el cerco al que estaban sometidos. Viriato, al mando de un millar de jinetes atacó a los romanos, y el resto del ejército, divididos en pequeños grupos, escaparon en todas las direcciones atacando a su vez; esta táctica provocó la desorientación y el desorden en las legiones, el frente se rompió, y Vitilio se vio incapacitado para perseguir a tantos pequeños grupos. Se centró en la caballería de Viriato, pero éste en ningún momento le planteó batalla abierta, hasta que pasados varios días, protegido por la noche, logró huir y alcanzar la ciudad de Tribola, donde poco a poco iban llegando el resto de los huidos. A partir de ese momento, Viriato comenzó a poner en práctica la táctica de combate que se ha mencionado más arriba con extraordinarios resultados. En uno de estos breves enfrentamientos logró sorprender al pretor Vetilio, que fue hecho prisionero y muerto poco después. Lo mismo le sucedió en dos ocasiones al pretor C. Plautio Hipseo en 146 a. C., la primera cerca de Carteia le proporcionó a Viriato un considerable botín y atravesando el río Tajo se asentó en el Mons Veneris, identificado por Schulten como la Sierra de San Vicente, lugar que convirtió en su centro de operaciones; hasta allí le persiguió Plautio que fue nuevamente derrotado, esta vez al norte de Talavera. Viriato logró crear un estado de inseguridad en toda la Ulterior: ocupó Segóbriga, realizó una expedición al territorio de los vacceos, en el año 146 a. C., derrotó al pretor de la Citerior, Claudio Unimano, apoderándose de sus estandartes, algo que para los romanos era más grave que la misma derrota. En el año 145 a. C., le tocó el turno a C. Nigidio, con lo que se puede decir que Viriato dominaba casi toda la Hispania Ulterior y todo el sur de la Citerior. Las cosas eran tan graves que Roma se vio obligada a enviar al cónsul, Q. Fabio Máximo Emiliano en 145 a. C.; su mandato era limitado, pero con el apoyo que le prestaba desde Roma su hermano carnal, Escipión Emiliano (ambos eran hijos de Emilio Paulo, dados en adopción), logró permanecer en el cargo también en el año 144 a. C. Durante el primer año sus acciones fueron muy prudentes, desconocía el terreno por el que se movía y solamente de oídas al ejército al que se enfrentaba, por lo que permaneció en Urso (Osuna) preparándose él y su ejército y aceptando solamente el combate en pequeñas e infructuosas escaramuzas. Al año siguiente, prorrogado su mandato como procónsul, se enfrentó más directamente a Viriato, logrando pequeños éxitos, que demostraron que Viriato no era invencible, y le obligaron a abandonar el valle del Betis y retirarse hasta Bailén. La salida de la Península de Fabio Máximo Emiliano supuso un retroceso para las aspiraciones romanas; a las derrotas se suma la generalización del conflicto, al que se suman los celtíberos, instigados por Viriato. Sin embargo, para éste las cosas comenzaban a cambiar, como demuestra el hecho de que en 141-140 a. C., a pesar de tener atrapado al procónsul Q. Fabio Masimo Serviliano, firmó un acuerdo de paz, que fue ratificado por el Senado, y que permitía al romano salir indemne de la situación, algo que es de difícil comprensión, y que ha sido interpretado como su deseo de ser nombrado rey de toda la Lusitania, algo que sólo podía lograr con el consentimiento de Roma. Al año siguiente Servilio Cepión sucedió a Serviliano y reemprendió las hostilidades, obligando al lusitano a retirarse hacia la Carpetania y luego hacia los montañas de Lusitania.
     A partir de entonces Viriato únicamente pudo realizar una guerra defensiva. Cepión a pesar de haberse adentrado en la Lusitania, cuyos habitantes estaban cansados ya de la guerra, se topó con una resistencia desesperada y optó por entablar conversaciones con Viriato. Estas negociaciones se iniciaron en el año 139 a. C., y los representantes de Viriato fueron tres de sus hombres de confianza, Audaz, Ditalcon y Minuro.
     Durante las conversaciones Cepión logró sobornar a los tres, y cuando regresaron al campamento le dieron muerte en su tienda mientras dormía. Los historiadores clásicos nos dicen que estos hechos causaron gran escándalo en Roma, no se pagó la recompensa prometida a los asesinos y el Senado le negó a Cepión la posibilidad de celebrar el triunfo, argumentando que no había ganado la victoria, sino que la había comprado. Los funerales de Viriato fueron extraordinarios, a ellos acudió casi todo el ejército; el cadáver de Viriato, riquísimamente ataviado fue quemado en una gran pira, se inmolaron en ella una gran cantidad de ofrendas, y mientras esto sucedía, Caballería e Infantería daba vueltas alrededor de la pira funeraria entonando cantos hasta que se extinguió el fuego, tras lo cual, sobre el mismo túmulo realizaron combates singulares en los que intervinieron más de doscientas parejas. Una vez concluidos los funerales el ejército se dispersó. La desaparición del caudillo lusitano supuso el final de la guerra y abría a los romanos la posibilidad de expansión hacia el noroeste (Javier Cabrero Piquero, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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