Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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domingo, 19 de octubre de 2025

Procesiones de hoy, domingo 19 de octubre

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, domingo 19 de octubre, en Sevilla.       
     Hoy, domingo 20 de octubre, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando las Hermandades de las Nieves, y del Rosario de San Julián
  
     Hdad. de las Nieves: La Antigua y Fervorosa Hermandad del Santísimo Rosario de María Santísima, Nuestra Señora de las Nieves y Santa Teresa de Jesús Doctora de la Iglesia; es ésta una corporación que ya existía en 1732, con sede canónica en la iglesia parroquial de Santa María la Blanca, siendo su imagen titular Nuestra Señora de las Nieves, obra de Leoncio Baglietto en 1864
Enlace a la web oficial de la Hermandad de las Nieves: www.hermandaddelasnieves.blogspot.com
 
   Hdad. del Rosario - San Julián: La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad, Primitiva Orden Tercera del Santísimo Rosario de la Virgen Santa María y del Gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, es ésta una corporación fundada según la tradición en el siglo XIII, con sede canónica en la iglesia parroquial del Señor San Julián, siendo sus imagen titular Nuestra Señora del Rosario, obra de José Antonio Rodríguez Fernández-Andés en 1937.
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Rosario - San Julián: www.rosariodesanjulian.org

          Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, domingo 19 de octubre, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.





martes, 5 de agosto de 2025

La Iglesia de Santa María la Blanca, en Fuentes de Andalucía (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de Santa María la Blanca, en Fuentes de Andalucía (Sevilla)
     Hoy, 5 de agosto, Dedicación de la basílica de Santa María, en Roma, construida en el monte Esquilino y ofrecida por el papa Sixto III al pueblo de Dios como recuerdo del Concilio de Éfeso, en el que la Virgen María fue proclamada Madre de Dios (c. 434) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para Explicarte la Iglesia de Santa María la Blanca, en Fuentes de Andalucía (Sevilla).
     La Iglesia de Santa María la Blanca, se encuentra en la plaza de Santa María la Blanca, s/n; en Fuentes de Andalucía (Sevilla).
     El edificio consta de tres naves, más dos adosadas con capillas. La torre se levanta contigua al presbiterio y la sacristía y otras dependencias se disponen tras la cabecera. Las tres naves centrales se separan mediante pilares de sección rectangular con pilastras toscanas adosadas, sobre los que cabalgan tres arcadas de medio punto. Las dos naves extremas se comunican con las anteriores mediante vanos originados por la ruptura de los antiguos muros laterales. Una techumbre de madera con tirantes cubre la nave central, mientras que las dos contiguas lo hacen con bóvedas de aristas, separadas por fajones que apean en grandes ménsulas. El presbiterio, de planta cuadrada y testero plano, se cubre con una media naranja sobre pechinas. Los añadidos de las naves extremas y sus capillas poseen bóvedas de diverso tipo, en su mayor parte de cañón con fajones.
     Se trata de un edificio cuyo núcleo primitivo en planta y alzado se remonta a la segunda mitad del siglo XVI, denotando una tipología arquitectónica derivada del mudéjar, si bien expresada en un lenguaje clasicista. A este núcleo primitivo se agregó durante el primer tercio del XVII la capilla ma­yor, añadiéndose a lo largo del siglo XVIII las naves extremas, las capillas, la sacristía, el segundo cuerpo de la torre, las portadas exteriores y las demás dependencias. El campanario fue rehecho por Alonso Ruiz Florindo entre 1756 y 1757, realizando este mismo artista la construcción de una nueva nave lateral en el flanco del evangelio y la correspondiente portada entre 1764 y 1765. Dos años más tarde, Cristóbal Ruiz Florindo levantó otra nueva nave en el lado de la epístola, conforme a las condciones del arquitecto Pedro de Silva. Fue este mismo arquitecto quien proyectó las dependencias situadas tras la capilla mayor, que incorpora­ba la sacristía, cuya decoración, concluida en 1771, corresponde a Alonso Ruiz Florindo. Entre los años 1779 y 1781, según el proyecto de Antonio Matías de Figueroa, se reconstruyó el sagrario y se realizaron las portadas del hastial y de la epístola. Estos trabajos, completados en 1784, fueron llevados a cabo por Alonso Ruiz Florindo de Carmona.
     El retablo mayor consta de banco, un cuerpo con tres calles separadas por columnas salomóni­cas y ático. Sus trazas estuvieron a cargo de José de la Barrera y el dorado a cargo de Juan Francisco Sánchez, quienes realizaron la obra entre 1698 y 1700. En la calle central figura una hornacina en la que se venera a la titular del templo, obra de fines del siglo XVI que pertenece al círculo de Jerónimo Hernández, apareciendo sobre ella una imagen de San Pedro de pontifical. En las calles laterales aparecen las esculturas de San Sebastián, Santa Ana, San Pablo y San Joaquín, ocupando el ático un Calvario. Todas las esculturas son coetáneas del retablo. A ambos lados del presbiterio figuran lienzos del siglo XVII con los padres de la Iglesia y en las pechinas campean los escudos de la familia Centurión.
     En el lado izquierdo del presbiterio se encuentra una capilla dedicada a la Virgen del Rosario que está decorada con lienzos, yeserías y pinturas murales de la segunda mitad del siglo XVIII. El retablo consta de un cuerpo, tres calles y ático y data de fines del citado siglo, figurando en la hornacina central una escultura de la titular, obra de la misma época, y en los laterales imágenes de San José y San Ramón. También se vene­ra en esta capilla un Cristo yacente del siglo XVI. En la capilla siguiente, dedicada a la Virgen de Lourdes, lo más notable son el zócalo de azule­jos sevillanos de fines del siglo XVI y el retablo, del segundo tercio del siglo XVIII, con imágenes de la época, excepto la titular.
     En la Capilla Sacramental cuelga un lienzo con la Inmaculada de la primera mitad del siglo XVII. El retablo mayor de esta capilla consta de un cuerpo de tres calles entre estípites y ático y contiene un grupo escultórico de San José con el Niño. El retablo se atribuye a Juan Cano y se sitúa hacia 1765, fecha en la que también pueden datarse las esculturas. En las calles laterales aparecen las esculturas de Santa Teresa y San Juan Nepomuceno y en el ático relieves con temas alusivos a la vida del santo titular. Existen asimismo en esta capilla dos retablos colaterales, de estilo neoclásico. En el de la izquierda se encuentran un busto de la Dolorosa, obra gra­nadina del siglo XVIII, y un lienzo, copia de Murillo, de San Francisco abrazando a Cristo, de la época del retablo. En el de la derecha, de idéntica  estructura y cronología, figuran un Niño Jesús pasionario, del siglo XVIII, y un lienzo con la Visión de Santo Domingo, obra firmada por Esteban Márquez en 1693. El resto de las imágenes son de la época del retablo.
     De nuevo en la nave, en primer lugar se encuentra un interesante Crucificado de marfil del siglo XVII. En la Capilla Bautismal se encuen­tran la imagen de la Virgen de Noruega, obra del primer cuarto del siglo XVI, y un grupo de San José y el Niño realizado por el escultor sevillano Juan de Mesa entre 1615 y 1616. La obra fue repintada en el siglo XVIII. En el hastial, en un retablo del siglo XVIII, se sitúa una imagen del Nazareno del siglo XVII. En la primera nave de la derecha figura un lienzo con Santo Domingo del siglo XVIII y a continuación un retablo de estípites realizado por Tomás González Guisado el Joven en 1757, con imágenes de la época, excep­to la que ocupa la hornacina central, que es un Sagrado Corazón moderno. En el hastial de esta misma nave se sitúa un retablo con decoración de estípites y rocallas del tercer cuarto del siglo XVIII, enmarcado con yeserías de la misma época. En él se encuentra el Cristo de la Expiración, obra de fines del siglo XVII, y las imágenes de San Diego de Alcalá y San Pedro del Alcántara, ambas de la época del retablo.
     En la segunda nave derecha se encuentra situado un retablo neoclásico dedicado a la Virgen de los Dolores. En una hornacina se dispone un grupo de la Anunciación de fines del siglo XVIII y en el muro aparecen dos lienzos representando El Descanso de la Huida a Egipto y El Nacimiento de la Virgen, obras de escuela sevillana de hacia 1700. Junto a un lienzo de Los Desposorios de la Virgen de estas mismas características se sitúa un retablo de estípites y rocalla, realizado en 1770 por Martín de Toledo sobre trazas de Julián Jiménez, que está dedica­do a la Virgen de los Remedios. En él figuran además de la imagen titular, las de San Rafael y San Pantaleón y un relieve con la Huida a Egipto, todos de la época del retablo. La tribuna del coro y el órgano datan de finales del siglo XVIII. Repartido por el templo se encuentra un conjunto de pinturas sobre lienzo del Apostolado, fechable en la primera mitad del siglo XVII.
     En la Sacristía se conserva una cajonería de rocalla del tercer cuarto del siglo XVIII y otra de taraceas, que proceden del convento de los Mercedarios. Colgados de los muros aparecen un Crucificado de la segunda mitad del siglo XVI y dos lienzos del siglo XVIII.
     De la colección de orfebrería que posee esta parroquia puede destacarse la custodia procesio­nal, de plata repujada y restaurada en 1888. Se compone de dos partes: la peana, que presenta el punzón del maestro ecijano Franco, es del último tercio del siglo XVIII, y el templete con su ostensorio lleva el del cordobés Vargas y la fecha de 1751. También caben mencionarse un copón de plata dorada, decorado con botones de esmaltes del primer tercio del siglo XVII; un cáliz de plata dorada cincelada con decoración de ángeles, guirnaldas, gallones y asas fechado en 1559; las coronas de la Virgen titular y del Niño, fechadas en 1666, y la de la Virgen de Noruega, de técnica semejante pero algo posterior (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
      El inmueble se encuentra situado en pleno centro de la población, en la zona más elevada, fue el punto generador del desarrollo urbano. El buque de la iglesia destaca en proporcione y altura del resto de caserío de la localidad aportando una extraordinaria presencia en el paisaje urbano, siendo un elemento de fuerte referencia tanto en la ordenación del espacio como en las visuales desde los diferentes puntos de la población.
     La fábrica de la iglesia, resultado de diversas obras y reformas acometidas a lo largo de toda la Edad Moderna. Desde el punto de vista volumétrico destaca con la disposición de los tejados a dos aguas, el imafronte de la fachada de los pies y la majestuosa torre.
     Orientada según el tradicional eje este-oeste, el espacio del culto sacro se desarrolla en una planta basilical sin crucero, de cinco espaciosas naves. La sobresaliente cabecera del templo se eleva sobre una superficie cuadrangular limitada por la extensión de los muros que conforman la nave central, flanqueada al sur por la sólida caña de la torre, situada anexa al presbiterio, y la capilla correspondiente a la cabecera de la nave lateral del Evangelio. Sobre el presbiterio, separado de la nave central por un arco triunfal, se alza una media naranja sobre pechinas.
     La iglesia de Santa María la Blanca consta de tres naves centrales, dividida en tres tramos, más dos naves adosadas en sus laterales que albergan capillas, una torre que se levanta contigua al presbiterio en el lado de la Epístola, la sacristía y otras dependencias que se disponen tras la cabecera. En 1780 se acotó una parte de la última nave del Evangelio para construir la capilla sacramental, según consta en una inscripción, ésta se encuentra cubierta por bóveda de aristas y otras de camón con lunetos. Junto a esta capilla se construyó la de la Virgen del Rosario cubierta por media naranja sobre pechinas.
     Las tres naves centrales están separadas mediante pilares de sección rectangular con pilastras toscanas adosadas en sus frentes, sobre los que cabalgan arcos de medio punto con decoración en la clave. La nave central se cubre con armadura de par y nudillo con tirantes  en su eje principal, decorados con labor de lacería, mostrando la misma decoración varios tramos de la cubierta, los cuales están rematados con piña de mocárabes central. Las dos naves laterales están cubiertas con bóveda aristas sobre arcos fajones que apean en grandes ménsulas.  
     Las dos naves extremas y sus capillas poseen bóvedas de diversos tipos, siendo la mayoría de cañón y baídas reforzadas con arcos fajones. Ambas naves comunican con las naves laterales a través de dos accesos, uno compuesto de dos arcos de medio punto apoyados en el centro sobre cuatro columnas, y el segundo mediante dos vanos, también de medio punto, que descansan sobre una columna central. 
     A los pies de la nave central se levanta la tribuna del coro, cuya base se compone de un cuerpo poligonal, mostrando el paramento cubierto con decoración pictórica, a modo de rocallas, tarjas y escenas de ángeles cantores. En la zona superior el coro presenta antepecho de balaustres de madera.
     En los muros perimetrales de las dos naves extremas se abren, en el segundo tramo, puertas de acceso al interior del templo. Estas dos entradas presentan un cancel de madera, de perfil ochavado, con doble acceso lateral y dos hojas centrales, realizado en labor de carpintería con cuarterones y talla en el remate superior. 
     En la capilla de la Virgen de Lourdes, ubicada en el testero de la nave del Evangelio, se encuentra un zócalo de azulejos decorados con motivos geométricos que datan del siglo XVII y presentan paños de diferente diseño, destacando los modelos de puntas de diamante separados por entrecalles de azulejos decorados con cuadros blancos y azules. El presbiterio se encuentra a mayor altura que la nave central, presentando dos niveles en el pavimento, salvados mediante dos tramos de escalera. Tiene planta rectangular cubierta con cúpula semiesférica sobre pechinas, decorada con molduras radiales, a modo de gallones, mostrando en las enjutas escudos nobiliarios de la familia Centurión, familia mecenas en la construcción del inmueble. La zona de la cabecera, que cobija el retablo, muestra el testero plano y se cubre con bóveda de cañón decorada con motivos geométricos compuestos de óvalos, cuadros y de perfil mixtilíneo. Bajo la capilla mayor se encuentra la cripta, de planta rectangular y tres tramos, separados mediante pilastras toscanas que soportan arcos rebajados. 
     La sacristía es de planta rectangular, cubierta con bóveda baída sobre arcos de medio punto que apean en ménsulas de perfil bulboso. La bóveda presenta yeserías dispuestas en forma de aspa, las cuales muestran motivos singulares, a modo de estípites, compuestos de líneas sinuosas, roleos y palmas.
     En el exterior del templo destacan sus dos fachadas. La de los pies y de la Epístola fueron realizadas por Antonio de Figueroa. La de los pies consta de dos cuerpos, de los que el primero pertenece al barroco local de la segunda mitad del siglo XVIII, mostrando una sencilla portada pintada de color almagra que destaca en el blanco del paramento de la fachada. Se compone de un vano de medio punto, con ménsula en la clave, flanqueado por pilastras sobre pedestales y doble entablamento superior de cuyo centro parte una pilastra dispuesta verticalmente sobre la clave del arco, a la que se le une, en ambos lados, una moldura de perfil mixtilíneo formando las tres una figura piramidal a modo de frontón triangular elevado, coronada con tres pináculos. El segundo cuerpo se levanta a modo de ático, presenta tres vanos, el central circular y los laterales rectangulares, flanqueados por dobles pilastras y entablamento superior coronado con frontón triangular rematado con tres pináculos. En ambos lados termina con un cuerpo de perfil mixtilíneo.  
   La portada abierta en el muro del Evangelio debió ser construida por Alonso Ruiz Florindo, tras concluir la primera obra de extensión del templo en 1765. Está realizada en ladrillo avitolado, pintado de color almagra. Desarrolla un esquema muy reiterado de portada decumana desde el manierismo. Se estructura mediante un vano central de medio punto dovelado, flanqueado por dos columnas toscano-dóricas en ambos lados sobre potentes pedestales, que soportan doble entablamento, interrumpido en la zona central de la composición y coronado con pináculos. El ático se encuentra estructurado mediante una silueta mixtilínea en cuyo centro se dispone una pilastra que arranca de la clave del vano central y que converge en un pequeño frontón triangular central. 
     Sobre la portada, rematando el imafronte de la fachada de los pies de la iglesia, encontramos una estructura que sigue el lenguaje manierista. Sigue los esquemas de la obra que Vermondo Resta realizó para la parroquia de La Campana con aires viñolescos que siguen el esquema de la Iglesia del Gesú de Roma. Sólo se decoro el paramento superior, dividido en tres partes, por un lado la central a base de cuatro pilastras cajeadas que alternan paneles rectangulares en sus intercolumnios, que aparentan sostener la segunda parte que es un frontón triangular con rosetón central, rematándose el conjunto con remates de bolas y perinolas. Por último dos grandes Los aletones, que flanquean el cuerpo central, su utilización se realiza como elemento de enmascaramiento, para articular el piso inferior con otro superior de menor anchura, ocultando los tejados a dos aguas de las naves laterales..
     Por último, la portada del lado de la Epístola, de mayor sobriedad, consta de pilastras toscanas que flanquean el vano central de medio punto con decoración en la clave, sobre las que apoya un entablamento que sirve de soporte a una especie frontón curvilíneo con remates.
      La torre se encuentra en el lado de la Epístola, junto a la capilla mayor. Es de planta cuadrada y alzado de dos cuerpos. El primero la caña o fuste presenta el paramento cerrado a excepción de pequeños vanos circulares. El segundo, o cuerpo de campanas, se ordena en cada frente, mediante dos vanos de medio punto flanqueados por pilastras pareadas, que sostienen un entablamento y antepecho superior rematado con jarrones en cada ángulo. Termina el conjunto una cúpula semiesférica con linterna, coronada con pequeña cupulilla. Tanto las pilastras como los antepechos de los diferentes vanos y entablamentos superiores están decorados con motivos cerámicos en los que predominan las formas cuadradas, rombos, puntas de diamante y líneas quebradas, alternando los colores blancos y azules. 
     La iglesia de Santa María la Blanca, denominada también como Santa María de las Nieves, en Fuentes de Andalucía, es un edificio cuya construcción comenzó a fines del siglo XVI, perteneciendo a esta época las tres naves centrales, de las cuales la central presenta cubierta con armadura de tradición mudéjar, así como la capilla mayor, con bóveda semiesférica, y la torre, realizadas todas ellas dentro de los postulados manieristas. Durante el siglo XVIII se culminan las obras en su fábrica, que dan la actual fisonomía al monumento. En este período se le suman las portadas de cada una de sus fachadas, la coronación de la torre, la sacristía, otras dependencias parroquiales y la ampliación de la planta original del siglo XVI, a la que se le adosan dos naves en los costados, quedando configuradas un total de cinco naves. Todas estas construcciones dieron al templo las características propias de un barroco tardío de fuerte impronta clasicista. 
     El terremoto de Lisboa acaecido el 1 de noviembre de 1755 afectó a la estructura de la iglesia y a su torre, siendo necesario efectuar una serie de reformas y reparaciones. Entre 1756 y 1757 se realizan obras de la mano de Alonso Ruiz Florindo en la torre de esta parroquia. La primera ampliación de la antigua fábrica se realiza entre los años 1764 y 1765, estando bajo la dirección del maestro local Alonso Ruiz Florindo. En esta ocasión se levanta una nave, paralela a la del lado norte ya existente en el templo y de igual anchura que ésta. Además de este nuevo espacio que ampliaría la extensión del templo, se pensó en la  construcción de un cuarto para los curas y dos capillas laterales. Las capillas levantadas serían la del Sagrario y la Bautismal. Las intervenciones de Alonso Ruiz Florindo continúan en 1767 con empresas como el levantamiento de la sacristía, cuarto contiguo, el almacén y un lugar para reuniones. El proyecto de obras de ampliación de las dependencias anexas al templo lo realiza el arquitecto del arzobispado sevillano Pedro de Silva.
     Cristóbal Ramón Ruiz Florindo se encarga de realizar otras obras de ampliación en esta iglesia parroquial hacia el año 1767. También intervendrá en sus portadas Antonio de Figueroa. Pero será Alonso Ruiz Florindo quien concluiría las obras de ampliación en la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves entre  los años 1780 y 1784 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construida sobre una fábrica anterior, fue iniciada sobre los cánones manieristas que en esa época imperaban, pero su construcción se prolongó en el tiempo hasta la segunda mitad del siglo XVIII, donde intervinieron por última vez los alarifes locales Alonso y Cristóbal Ruiz Florindo después del terremoto de Lisboa de 1755,  transformándose la torre y ampliándose la iglesia con dos naves laterales más.
     Destacamos de su interior el fabuloso artesonado de par y nudillo realizado por el afamado carpintero del s. XVII Diego López de Arena; el Retablo Mayor, obra de José de la Barrera y Juan Francisco Sánchez; el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, que combina en su factura yeso y madera; el archivo parroquial, la sacristía, la cripta, el gran reloj de la Torre; de las obras pictóricas destacan las realizadas para esta parroquia por Esteban Márquez, discípulo de Murillo, destacando La Visión de Santo Domingo que está en el Sagrario. De las obras escultóricas destacamos la de Nuestra Señora de las Nieves, de Jerónimo Hernández, la Virgen de Noruega, datable del siglo XV o la pequeña talla del Señor de la Salud realizada en marfil, entre otras (Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía).
     Su construcción se inicia en los últimos años del siglo XVI bajo la dirección de Diego López de Arenas. Tras el terremoto de Lisboa, en 1755, que dañó gravemente el edificio, el maestro alarife Alonso Ruiz Florindo reparó todo el conjunto. El gran atractivo de su portada principal radica en la fuerza del ladrillo cortado y avitolado. Destaca la labor decorativa a base de columnas y azulejos policromos de la torre, de clara tendencia al estilo de la arquitectura astigitana en este tipo de edificios. Es un claro exponente de la arquitectura típica andaluza, ya que en la construcción que se conserva actualmente participaron las diferentes culturas y civilizaciones que pasaron por Andalucía.
     Es Bien de Interés Cultural (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Solemnidad de Santa María de las Nieves, o la Blanca
    Fiesta conocida popularmente por Santa María de las Nieves o la Blanca por la leyenda de la fundación de la basílica de Santa María la Mayor de Roma: el patricio romano Juan tuvo una visión de la Virgen en el 358 que le ordenaba edificar una iglesia en un solar que encontraría cubierto de nieve, lo que comunicó al Papa Liberio, que trazó el plano del nuevo templo en la cumbre del Esquilino, nevada prodigiosamente, por lo que se la conoce como Basílica Liberiana.  Se la encuentra ya registrada en el calendario jeronimiano, pero por ser una celebración local romana, no aparece en los sacramentarios. Hasta el siglo XIV fue una fiesta exclusiva de la basílica, en que se extendió a todas las iglesias de Roma y a otras diócesis. Fue extendida definitivamente a la Iglesia Latina en 1570 por San Pío V Ghislieri, que determinó incluso sepultarse allí, y Clemente VIII Aldobrandini (+1605) la elevó a doble mayor. En el calendario de 1969 fue incluida memoria libre. Aparte de la historicidad de la leyenda, el conmemorar la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma nos invita a reflexionar que María es imagen y tipo de la Iglesia, su origen como la primera creyente del nuevo orden salvífico y su representación en el Calvario y ante el sepulcro, así como la esperanza escatológica eclesial de la futura glorificación consumada en su Asunción. El templo material de María, que alberga a Jesús Eucaristía es signo del cristiano, templo vivo del Espíritu Santo (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
Conozcamos mejor la sobre el Significado y la Iconografía de la Virgen con el Niño;
   Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad
   Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
   En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques.
   Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres.
   Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
   Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
   En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
   Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
   Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
   Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura

   A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
   La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o  de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.
   El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
   Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
   A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
   Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
   A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
   Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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Más sobre la localidad de Fuentes de Andalucía (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

domingo, 20 de octubre de 2024

Procesiones de hoy, domingo 20 de octubre

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, domingo 20 de octubre, en Sevilla.       
     Hoy, domingo 20 de octubre, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando las Hermandades de las Nieves, y del Rosario de San Julián
  
     Hdad. de las Nieves: La Antigua y Fervorosa Hermandad del Santísimo Rosario de María Santísima, Nuestra Señora de las Nieves y Santa Teresa de Jesús Doctora de la Iglesia; es ésta una corporación que ya existía en 1732, con sede canónica en la iglesia parroquial de Santa María la Blanca, siendo su imagen titular Nuestra Señora de las Nieves, obra de Leoncio Baglietto en 1864
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   Hdad. del Rosario - San Julián: La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad, Primitiva Orden Tercera del Santísimo Rosario de la Virgen Santa María y del Gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, es ésta una corporación fundada según la tradición en el siglo XIII, con sede canónica en la iglesia parroquial del Señor San Julián, siendo sus imagen titular Nuestra Señora del Rosario, obra de José Antonio Rodríguez Fernández-Andés en 1937.
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viernes, 16 de agosto de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Convento de Nuestra Señora de las Nieves, Acequia del Molino, Castillo de Miraflores, Ermita de San Sebastián, e Iglesia de San Agustín) de la localidad de El Burgo, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Convento de Nuestra Señora de las Nieves, Acequia del Molino, Castillo de Miraflores, Ermita de San Sebastián, e Iglesia de San Agustín) de la localidad de El Burgo, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Sierra de las Nieves
     Superficie: 118 km2
     Altitud: 591 m
     Latitud: 36º 47'  -  Longitud: -4º 56'
     Distancia a Málaga capital: 71'4 km
Datos demográficos
     Población: 1.780
     Gentilicio: Burgueños
Ayuntamiento
     c/ Real, 22, 29420
     952160002 - 952160180
     ayuntamiento@elburgo.es
     www.elburgo.es
     El Burgo es un municipio de origen celta que pertenece a la comarca de la Sierra de las Nieves. Adentrarse en el Parque Natural de la Sierra de la Nieves o descubrir el pasado bandolero de la Costa del Sol y a su famoso Pasos Largos son sólo algunos de los motivos para visitar este municipio en cualquier época del año. Siglos de historia han pasado por este pueblo que llegó incluso a tener el privilegio imperial romano, ya que era uno de los lugares de paso obligado de sus soldados.
     En El Burgo no puedes perderte sus monumentos;
     De la época andalusí se conservan algunos restos de las torres y muralla del Castillo de Miraflores. Destruido y reconstruido en varias ocasiones y que resultó muy dañado en el terremoto de 1755, esta fortificación sirvió de asentamiento a la artillería francesa durante la Guerra de Independencia.
     Pero el monumento de mayor interés patrimonial que encontrarás durante tu visita por El Burgo es la iglesia de la Encarnación, declarada Bien de Interés Cultural. Fue construida en el siglo XVI sobre una antigua mezquita árabe, de la que aún quedan algunos restos. De estilo gótico-mudéjar, su bóveda de medio cañón es de estilo renacentista.
     En la iglesia de San Agustín encontrarás imágenes del santo de Hipona, de la Inmaculada y del Sagrado Corazón. Este templo y sus tallas son muy veneradas en El Burgo ya que, gracias a la generosidad de los habitantes, pudo ser construida. Otra iglesia destacada es la iglesia del convento carmelita de la Virgen de las Nieves, aunque se encuentra a las afueras del casco urbano. Su construcción está fechada en el siglo XVI, pero fue abandonada por los carmelitas tras la desamortización de Mendizábal. Por último, te recomendamos visitar la ermita de San Sebastián, situada junto al cementerio. Data del siglo XV y tiene un estilo gótico tardío. La tradición dice que la consagración a San Sebastián se debe a que era el preferido de la reina Isabel la Católica.
     Para tener una excelente visión panorámica de El Burgo y su entorno no hay mejor lugar que el Monumento-Mirador al Guarda Forestal. A 900 metros sobre el nivel del mar, las vistas son sencillamente hipnóticas; con bosques de pinsapos, pinos y encinas de la Sierra de las Nieves y de la cabecera de la cuenca del río Turón como marco.
     Por último, y para rememorar el pasado romano de El Burgo, te recomendamos visitar el Puente de Málaga y la Acequia Medieval junto al río Turón. También te sorprenderán el salto de agua del Dique y el Molino de la Fuensanta, del siglo XVIII (Diputación Provincial de Málaga).
      Es la capital de la Sierra de las Nieves, declarada por la UNESCO en 1995 «Reserva de la Biosfera Sierra de las Nieves y su entorno».
La población de El Burgo, situada en las estribaciones de la Sierra Blanquilla, está bañada por el río Turón, que nace en su término, y sus arroyos. En sus alrededores se han encontrado enterramientos megalíticos, en el dolmen de galería del cerro de la Cruz Blanca y restos ibéricos en los A/tabacales, siendo probable que el origen de El Burgo sea una de las Torres de Aníbal, que señalan los textos roma­ nos. También hay vestigios de la calzada romana que comunicaba Acinipo con Málaga, en el Puerto de los Empedrados. En época islámica, su castillo fue un importante baluarte fronterizo. Conquistada por Pedro I en 1362, volvió a los nazaríes en 1366, quienes añadieron sus torres circulares y en 1485 fue conquistada por los Reyes Católicos. Durante la Guerra de la Independ encia volvió a adquirir importancia estratégica, siendo reforzado por losfranceses, quienes al abandonarlo lo destruyeron nue­ vamente. Desaparecido en un 70% es posible recomponer su planta (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación
     De estirpe gótico-mudéjar originaria del XVI, su estructura contempla tres naves separadas por pilares achaflanados, que sustentan arcos apuntados encuadrados con alfiz. La capilla mayor, de planta cuadrada, se cubre con una vistosa bóveda gótica de terceletes y ligaduras, respondiendo las restantes cubiertas al esquema de bóveda de sección carpanel con lunetos y fajones cajeados en la nave central y bóveda de medio cañón reticulada, alternada con colgadizos de madera en las laterales. Singular interés revelan las portadas exteriores, de las cuales la de los pies constituye un sugerente testigo de la estética gótico-mudéjar, en abierto contraste con la portada construida en 1773 en la nave del Evangelio, provista de arco de medio punto entre pilastras y frontón curvo sobre entablamento. Junto a esta última, se ubica la torre, de dos cuerpos y arcos de medio punto con alfiz en resalte.
     Del interior, llaman poderosamente la aten­ción del visitante los retablos de yesería dispuestos en la capilla mayor y nave de la Epístola, realizados en el primer tercio del XVII. Junto a ellos, las piezas más relevantes del templo son dos esculturas del siglo XX, que representan a Jesús Nazareno con la cruz a cuestas y la Virgen de los Dolores (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, en El Burgo (Málaga) es obra gótico-mudéjar del siglo XVI con algunas reformas o añadidos posteriores. Tiene planta rectangular, formada por tres naves, la central más ancha que las laterales, separadas por pilares achaflanados formando arcos apuntados enmarcados por alfiz, que sustentan una bóveda encamonada de sección carpanel con lunetos y arcos fajones cajeados en la nave central, conservándose bajo dicha bóveda la primitiva armadura mudéjar de madera. El testero sobresale al exterior y la torre queda ubicada junto a la cabecera en el lado del Evangelio. Las naves laterales presentan colgadizos de madera, exceptuando los dos primeros tramos de la nave de la Epístola, en la que están dispuestas bóvedas de medio cañón reticuladas, siendo su fábrica de mampostería.
     La cabecera y capilla mayor son de planta cuadrada cubierta por bóveda de terceletes y ligaduras. Se ha recuperado la policromía del retablo, destacando los recercados de yeso con cromatismos dorados y marronáceos, cuya composición está presidida por una hornacina con remate de venera donde se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Encarnación, rodeada de molduras que simulan el marco de un cuadro, que a su vez es adornado en los dos laterales con motivos vegetales y rematado por un entablamento de tipo clasicista que soporta un frontón curvo partido por volutas, que alberga en el centro un escudo con el anagrama mariano coronado. 
     La sacristía, en el lado de la Epístola junto a la capilla mayor, está compuesta de dos habitaciones comunicadas por un hueco abocinado, que perfora el grueso muro correspondiente a la antigua muralla. Desde el segundo recinto se accede a una pequeña terraza situada a los pies de un antiguo torreón. En el cuarto tramo de la nave de la Epístola se adosa la capilla de San Agustín, realizada en la primera mitad del siglo XVII. En el tercer tramo de la Epístola se encuentra el altar de la Virgen de la Encarnación, fechado en el primer tercio del siglo XVII. A los pies se sitúa el coro, realizado en el siglo XVIII, en el que aparecen dos arcos rebajados que descansan en el centro de un pilar común con desarrollo hacia las 
naves laterales.
     Exteriormente en el lado del Evangelio hay una portada lateral, construida en 1773, con arco de medio punto entre pilastras sencillas que sostienen un amplio entablamento y un frontón curvo en el centro con decoración interior de carácter vegetal y resaltes rematados por piñas en ambos lados. En el lado de la Epístola hay un acceso mediante arco de medio punto abocinado, que actualmente ha quedado cegado.
     El acceso principal a la iglesia se encuentra a los pies, correspondiendo con la portada de estilo gótico-mudéjar originaria, precedida de un atrio. Su fachada se compone de arco apuntado y abocinado, enmarcado por un alfiz, realizado en piedra, presentando a sendos lados dos óculos y sobre la portada se ubica una ventana alargada de arco rebajado.
     La torre es un antiguo alminar reformado, del que se conserva sólo la parte inferior. Es de planta rectangular y dos cuerpos, abriéndose en los lados más anchos parejas de arcos de medio punto peraltado enmarcado por alfiz con resalte, rematado con tejadillo a cuatro aguas.
     La iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, en El Burgo (Málaga), se encuentra situada dentro del antiguo recinto fortificado medieval de época árabe, en el emplazamiento que ocupó anteriormente una mezquita, siendo visible el encastramiento del inmueble en uno de los lienzos de la muralla árabe, cuya geometría llega a deformar las trazas de su planta y su adosamiento a una torre de la primitiva estructura defensiva, permitiendo una magnífica lectura del tejido urbanístico, irregular, abierto a una plaza, evocando la importancia estratégica y defensiva de esta zona.
     Por su valor histórico cabe señalar la importancia que cobra el edificio tras el asedio y toma de la ciudad en 1485, reaprovechando el antiguo alminar de la mezquita, afianzándose desde entonces la presencia cristiana en el territorio.
     Dentro de sus valores artísticos destaca el estilo gótico-mudéjar en el que fue iniciado el templo, mostrando una perfecta enseñanza de la hibridación de estos estilos tan característicos de la época, aprovechándose y reutilizándose el antiguo alminar como campanario.
     Es especialmente significativo el valor de imagen que posee el monumento, claramente perceptibles desde los dos accesos al pueblo, conformando una estampa de relevante singularidad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta iglesia, construida en el siglo dieciséis sobre una antigua mezquita, ha sido reformada en diversas ocasiones. Es de estilo gótico mudéjar y consta de tres naves separadas por pilares achaflanados con arcos apuntados con alfiz, y armadura de madera en la parte central recubierta con bóveda de medio cañón renacentista (Diputación Provincial de Málaga).

Convento de Nuestra Señora de las Nieves
     En el término municipal de El Burgo, este con­junto monacal quedó emplazado sobre una anti­gua ermita dedicada a esta Virgen, donde habitaron ermitaños desde principios del s. XVI.
     La toma de posesión del lugar por los Carme­litas Descalzos se llevó a cabo el 26 de febrero de 1593, previo ofrecimiento de los terrenos por parte del obispo malagueño D. García de Haro. A partir de 1605, el monasterio se declaró oficialmente como Desierto de la Orden de la Provincia de Granada, construyéndose, asimismo, nueve ermitas en su amplio recinto que servían para la vida solitaria y penitencial de los religiosos. Tras la Desamortización, el convento sufrió numerosas transformaciones al pasar a manos privadas y convertirse en molino. La antigua Virgen de las Nieves, que presidía dicha iglesia conventual, se conserva actualmente en la iglesia de San Agustín, de 1952, de esta población, donde se ha restituido el culto a la advoca­ción que dio origen al convento (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Los orígenes del convento se remontan a 1550, cuando fue fundada una ermita consagrada a Nuestra Señora de las Nieves. A su alrededor se estableció una importante comunidad de ermitaños, que no obstante, experimentó una temprana decadencia. Ello motivó el establecimiento de una comunidad de Carmelitas Descalzos, que permaneció en el inmueble hasta la Desamortización de 1835.
     El conjunto presenta en la actualidad un aspecto muy complejo, el cual viene determinado por sucesivas intervenciones, tanto en su etapa eremítica y conventual como en la posterior, cuando fue destinado para uso residencial y agrícola. Los elementos principales del conjunto, que aparece rodeado por una cerca solo conservada parcialmente, son la iglesia del antiguo convento y las llamadas ermitas. Del resto de las edificaciones tan solo es reconocible el patio en cuya crujía norte se alza el templo, pues todos los demás elementos han sufrido importantes modificaciones.
     La iglesia, levantada en el siglo XVII, consta de una sola nave, y tiene cabecera plana y presbiterio en alto. Está dividida en cuatro tramos, marcados en los muros por pilastras toscanas cajeadas. La cubierta es de medio cañón con lunetos, y posee arcos fajones que arrancan de las mencionadas pilastras; en ellas se conservan aún restos de decoración pictórica. Tras el abandono del edificio, se instaló en su interior un molino de aceite, que aún hoy subsiste. En lo que se refiere al exterior, y a pesar del mal estado de conservación del inmueble, destaca aún la espadaña, con dos vanos de medio punto.
     Diseminadas por el recinto cercado aparecen doce edificaciones conocidas con el nombre genérico de "ermitas". Nueve de ellas son las correspondientes a las residencias de los monjes. Estas presentan una estructura muy sencilla. Poseen por lo general una pequeña capilla abovedada con una hornacina que sirve de altar; a este ámbito se une el dormitorio, el aljibe y un espacio para la higiene.
     También con idéntica denominación se conocen las tres construcciones restantes integradas en el conjunto: la primitiva ermita de la Virgen de las Nieves, la llamada "portería" y, por último, la "media luna", un espacio cóncavo excavado en la roca con una hornacina central.
     Este convento tuvo su origen en una pequeña ermita dedicada a Ntra. Sra. de las Nieves que en 1550 labraron varios ermitaños entre ellos Pedro Ugarte, según noticias de Fernando Lozano en su "Historia de Ronda". En 1587, habiendo decaído la vida religiosa de los ermitaños que la cuidaban, el obispo de Málaga D. García de Haro ofreció el cuidado de la ermita a los Carmelitas Descalzos, que en 1598 escogieron para empezar su convento un montecillo cercano a la ermita, se tomó posesión en 1599 y se mismo año se abrieron las zanjas para la nueva iglesia, quedando totalmente construido el convento y su cerca exterior en 1604.
     En 1756 el prior del convento expresó al Cabildo la necesidad de repararlo. En cuanto a la iglesia en 1761 comunicó el prior que llevaba arruinada más de un año muy quebrantada por los terremotos, solicitando licencias para la obra, que aunque el Cabildo, sin fondos, no pudo conceder debió realizarse como demuestra la decoración pictórica muy dentro del estilo dominante de la segunda mitad del siglo XVIII.
     El Molino es una almazara de empiedro de sangre. Aunque la edificación del convento se hizo en 1604, la remodelación e instalación del molino es posterior a 1835. Conserva la prensa de viga, aunque el estado general es regular. En la actualidad la nave del molino se utiliza como almacén (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Su iglesia fue construida a mitad del siglo XVI y posteriormente reconstruida a comienzos del siglo XVIII (Diputación Provincial de Málaga).

Acequia del Molino
     Mientras observamos la belleza del río Turón, arropados por el hermoso paisaje de la Sierra de la Cabrilla o Sierra Prieta, llegamos a esta acequia que abastecía de agua al antiguo molino hidráulico medieval denominado ‘La Fábrica de Harina’ y, más recientemente, ‘La Fábrica de Salvador’. Éste era uno de los cuatro molinos harineros que existieron en El Burgo; junto con los otros tres (molino de la Fuensanta y dos en Los Bujeos), ha sido testigo de la dependencia con que ha vivido el municipio a lo largo de su historia del río que ha aportado su agua y su fuerza para que floreciera la agricultura y la industria. Por esta razón los habitantes, haciéndolo suyo, a partir de su paso por el pueblo, lo denominan río de El Burgo. La Acequia del Molino se encuentra dentro del Parque Natural de la Sierra de las Nieves.
     La acequia y el sendero turístico que lo acompaña se sitúan entre el pueblo y la margen izquierda del río Turón. La entrada a la senda turística se hace a través de una cancela que se encuentra muy próxima al puente de la carretera A-366, aguas debajo de éste.
     La senda que discurre sobre el trazado de la acequia se encuentra en perfecto estado, acondicionada también para la movilidad reducida, por lo que es un excelente paseo en un espacio natural de rica vegetación ribereña.
     Esta antigua acequia medieval, que abastecía de agua a un molino de harina, hoy en ruinas, discurre a lo largo de la ribera del Rio Turón. Llamado Río de El Burgo desde su nacimiento hasta el pueblo, cambia su nombre una vez lo rebasa con sus limpias aguas y su exuberante ribera. No se puede imaginar la existencia de El Burgo sin el río, pues ha hecho posible que desde siempre sea un pueblo agrícola y que la única industria fuera la movida por la fuerza del agua, los molinos. Actualmente lo abastece de agua potable.
     De la acequia sólo se conservan algunos restos del viejo trazado, el cual conducía el agua hasta el antiguo molino hidráulico medieval denominado “La Fábrica de Harina” y, más recientemente, “La Fábrica de Salvador”. A título informativo, en el Burgo existieron cuatro molinos harineros (Molino de la Fuensanta, el Molino de Salvador y dos más en los Bujeos).
     Desde la ruta de la Acequia del Molino se pueden contemplar preciosas vistas del río Turón, sus peces y tortugas. También se puede recrear la vista en el hermoso paisaje con la llamada Sierra de la Cabrilla o Sierra Prieta al fondo (Diputación Provincial de Málaga).

Castillo de Miraflores

     Su nombre del municipio (El Burgo) pudo provenir del griego Purgos (torre), significando en la antigüedad fuerte o castillo de pequeña extensión, proponiendo otros autores su derivación del árabe Borg o Bords (torre o castillo) e incluso del godo "baurgs".
     El castillo está englobado en el casco urbano, entrelazándose sus muros y torres entre el caserío y la iglesia, ambos posteriores. Castillo y poblado están situados en la vertiente oriental de la Sierra de Lifa. En torno a mediados o principios del siglo XX el castillo aún ocupaba una gran extensión, si bien muchas de sus murallas se habían enlazado con las paredes de las viejas o nuevas casas, cediendo el recinto de sus torres para habitaciones y sus casi cegados aljibes para establos o pajares. Desde entonces, los restos del castillo cada vez van reduciéndose más.
     Sus muros fueron altísimos y muy sólidos, disponiendo en su recinto numerosos depósitos de agua y una galería subterránea que descendía hasta el río. Se mantiene una torre cuadrada y una cilíndrica que forma parte de una casa.
     No se sabe con certeza si empezaría como otros siendo castro céltico, aunque si parece cierto es que fuera un castillo medieval, dada su denominación visigótica. Ya en época bajomedieval, su fábrica e historia confirman que fue uno de las fortificaciones que defendían el reino nazarí de Granada. Tras un largo cerco, Pedro I de Castilla logró apoderarse de él en la primera mitad del siglo XV, cayendo después de nuevo en manos nazaríes. Sería definitivamente recuperado con la conquista de Ronda por parte de los Reyes Católicos, quienes ordenaron la reparación total del alcázar, convencidos de su importancia y valor estratégico, nombrando alcaide del mismo en 1485 a Don Pedro Barrionuevo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Durante el periodo islámico fue importante baluarte fronterizo. Tras la conquista cristiana fue destruido y reconstruido en varias ocasiones.
     El Castillo de Miraflores se encuentra en la parte más alta de la localidad, en las calles Escaloncitos, Calzada y Botica.
     La fortaleza sufrió bastante, sobre todo sus torres más altas, en el terremoto producido en 1755. En 1812 sirvió de asiento a la artillería francesa que antes de marcharse destruyó la parte habitable que quedaba en pie. Hoy en día sólo quedan hoy restos de las murallas y torres (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de San Sebastián
     Situada junto al cementerio, esta ermita fue construida a finales del siglo quince tras la conquista de los Reyes Católicos, al parecer por ser la reina Isabel la Católica muy devota de este santo. Su estilo es gótico tardío. En esta ermita se concentraban los vecinos cuando el toque de arrebato les anunciaban graves problemas (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de San Agustín
     Esta iglesia, construida en el siglo dieciséis sobre una antigua mezquita, ha sido reformada en diversas ocasiones. Es de estilo gótico mudéjar y consta de tres naves separadas por pilares achaflanados con arcos apuntados con alfiz, y armadura de madera en la parte central recubierta con bóveda de medio cañón renacentista (Diputación Provincial de Málaga).

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domingo, 17 de marzo de 2024

Un paseo por la calle Archeros

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Archeros, de Sevilla, dando un paseo por ella.
    La calle Archeros es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo, y va de la calle Verde, a la calle Santa María la Blanca
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Es posible que fuese la que en el padrón de Santa María la Blanca de 1433 aparece como Sinagoga. La primera referencia docu­mental como Archeros (a veces Arqueros), procede de 1601, y tal denominación se explica bien porque allí se congregaban los fabricantes de arcos y otras piezas del arte de la caza, bien por la guardia así conocida que trajo de Castilla el emperador Carlos I. Ocasionalmente se alude a ella como Santa María la Blanca, Nieves o Santa María de las Nieves, topónimos que hacen referencia a la iglesia de Santa María la Blanca, uno de cuyos laterales da a esta calle.
     Es estrecha y de trazado irregular, con frecuentes entrantes y salientes, producto en buena medida de un proyecto de alineación inconcluso de 1880. La mayor parte de su calzada es de losetas de cemento en mal estado de conservación, que parece haber sido una constante, pues en 1862 los vecinos de la calle se quejaban de que, debido al mal estado del empedrado y a que el agua se quedaba estancada, las fachadas de sus ca­sas se salpicaban de lodo cuando llovía. Al final de la calle dos marmolillos de hierro impiden el paso del tránsito rodado, tras el cual se encuentra un corto tramo, adoquinado y algo más ancho, y de nuevo, en la mis­ma confluencia con Santa María la Blanca, dos bloques de piedra impiden el aparca­ miento de vehículos a la entrada de la calle. Se ilumina con farolas de brazos de fundición adosados a las fachadas. 
     Un antiguo y angostísimo callejón comunicaba Archeros con la plaza de Curtidores, situado entre los núms. 7 y 9 (Canarias); hoy la línea de fachada es continua por la existencia de un muro, pero en altura puede apreciarse la amplitud que tenía el antiguo callejón porque permanecen exentas ambas edificacio­nes. En la edificación predominan las viviendas unifamiliares de patio de dos y tres plantas, fechadas entre finales del  XIX  y principios del XX, y se conservan algunas casas de vecinos. Tampoco faltan algunos casos en los que las edificaciones se en­cuentran abandonadas o en ruinas, pero son los menos.
     En la Edad Media formó parte de la judería y la iglesia de Santa María la Blanca se levanta en el lugar de una primitiva sinagoga. Más tarde se ubicó en esta misma calle el Hospital del Espíritu Santo, que en 1601 se acordó trasladar a Santa Marina. Ha sufrido continuamente las consecuencias de su posición marginal en el casco histórico de la ciudad; así, en 1755, su vecinos y los de Verde se quejaban de que las inmundicias del Corral de los Gitanos, situado en sus proximidades, eran venidas directamente a estas calle, ocasionando malos olores y grandes molestias al tránsito. Actualmente, junto a la función residencial, es de destacar la de hostelería, representada por varios bares y pensiones, para lo que se han readaptado algunas de las viviendas de patio. Tam­bién existe un taller de carpintería y, en una de las esquinas de Santa María la Blanca, una tienda de tejidos, que forma ya parte de la actividad comercial de esta vía principal [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Archeros, 10. Casa de dos plantas, del siglo XVIII [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984]
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La calle Archeros, al detalle:
Placa "Caminos de Sefarad"
        Edificio c/ Archeros, 10

domingo, 22 de octubre de 2023

Procesiones de hoy, domingo 22 de octubre

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, domingo 22 de octubre, en Sevilla.       
     Hoy, domingo 22 de octubre, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando las Hermandades de las Nieves, y de La Macarena (Virgen del Rosario).   

     Hdad. de las Nieves: La Antigua y Fervorosa Hermandad del Santísimo Rosario de María Santísima, Nuestra Señora de las Nieves y Santa Teresa de Jesús Doctora de la Iglesia; es ésta una corporación que ya existía en 1732, con sede canónica en la iglesia parroquial de Santa María la Blanca, siendo su imagen titular Nuestra Señora de las Nieves, obra de Leoncio Baglietto en 1864
Enlace a la web oficial de la Hermandad de las Nieves: www.hermandaddelasnieves.blogspot.com

 
   Hdad. de La Macarena (Virgen del Rosario): La Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora del Santo Rosario, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena; es ésta una corporación fundada en 1595 y con residencia canónica en la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, obra de Felipe de Morales en 1654; María Santísima de la Esperanza, es una obra anónima del siglo XVII;, y Nuestra Señora del Santo Rosario, obra atribuida a Roque de Balduque en 1556 aunque muy reformada en el siglo XVIII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Macarena: www.hermandaddelamacarena.es

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