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sábado, 25 de octubre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Puerta de la Villa, Castillo de Miramontes, Castillo de Vioque, y Castillejo de la Nava) de la localidad de Santa Eufemia, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Puerta de la Villa, Castillo de Miramontes, Castillo de Vioque, y Castillejo de la Nava) de la localidad de Santa Eufemia, en la provincia de Córdoba.
     Vigilado por la escarpada fortaleza medieval de Miramontes, es el pueblo más septentrional de Andalucía, monta guardia en esta puerta de Castilla, soñando aún con la gloria expansionista de sus antiguos señores, cuyo mecenazgo protector y dadivoso aún persiste en esa parroquia singular de rotundos contrafuertes. Quebradas calles vencen el viejo recinto amurallado, del que pervive la espléndida Puerta de la Villa, de sillares ciclópeos.
     Villa situada al noroeste de los Pedroches, en la carretera C-411.
     Distancia a Córdoba: 101 Km.
     Altitud: 561 m.
     Extensión: 189,2 Km2
     Habitantes: 998.
     Gentilicio: Calabreses.
     Mancomunidad: Los Pedroches
     Es probable que los propios conquistadores cristianos diesen en el siglo XII el nombre de Santofimia o Santa Eufemia al castillo musulmán existente en el lugar conocido hasta entonces por Sant Quniyah o Sant Fumiyah. Tras su conquista definitiva, Fernando III la integró en 1243 en el concejo de Córdoba, que cincuenta años más tarde, por indicación de Sancho IV, la dio en señorío al alcalde mayor de la ciudad Fernando Díaz, premiando así la ayuda prestada en la conquista de algunas villas cordobesas hasta entonces en manos del infante Don Juan. Conflictivo fue el mandato de Pedro Carrillo a finales del siglo XIV y principios del XV, por los enfrentamientos que, según el profesor E. Cabrera, mantuvo con las villas realengas de Los Pedroches motivados por sus afanes expansionistas. En la Edad Moderna, Santa Eufemia siguió formando parte del señorío de su nombre, constituido en condado, que comprendía además El Viso, El Guijo y Torrefranca, con las que se repiten los enfrentamientos a causa de usurpaciones territoriales, a las que puso fin una concordia en 1631 (Diputación Provincial de Córdoba).
     Es ésta la población más septentrional de la provincia de Córdoba. Según las fuentes, su presencia se detecta ya en el periodo islámico, siendo reconquistada en 1243; cedida la villa a Hernando Díaz Carrillo, se transformó entonces en condado, quedando luego vinculada al marquesado de La Guardia. Se conservan algunos fragmentos del antiguo cerco amurallado, dos ermitas dedicadas a Nuestra Señora de las Cruces, patrona de la población, y a Santa Eufemia, y en el cerro que domina la localidad pueden verse los restos del Castillo de Miramontes (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Santa Eufemia queda a catorce kilómetros de El Viso, ahora por la N 502. Es ésta villa antigua, situada en un terreno algo más escabroso, al pie del castillo de Miramontes. Guarda muchas bellezas, como los restos de las murallas que la cercaron, pero su tesoro mayor es la magnífica parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación*, uno de los templos más bellos y singulares de la provincia de Córdoba. Es mudéjar y sobresale por sus muros de mampostería, sus poderosos contrafuertes redondeados, la imponente torre de ladrillo y las portadas, con exquisitos arcos de distinto tipo (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).
     Una pronunciada loma, al pie del monte del Horcón, sirve de basamento para esta pequeña localidad del valle de los Pedroches, última de la provincia en dirección a Almadén.
Historia y visita
     Hasta la época árabe no se tienen noticias de la población. En 1155, tiempo en que el valle de los Pedroches era la única puerta de comunicación entre la Meseta y Andalucía, fue conquistada por Alfonso VIII, aunque a su muerte, volvió a caer en poder de los musulmanes, hasta el año 1212.
     En 1243, Fernando III la puso bajo la jurisdicción de Córdoba y ésta, sesenta años más tarde, se la entregó a Hernando Díaz Carrillo como pago por la limpieza de malhechores efectuada por él en los caminos del valle.
     Sobre la ciudad, encima de un serrijón descarnado, se encuentran los restos del castillo de Miramontes, fortaleza árabe del siglo XI, destruida por Fernando el Católico en el siglo XVI para sofocar la rebelión de Gonzalo Mexía Castillo, descendiente de Díaz Carrillo. Aunque apenas queda un montón de piedras, el panorama que se observa desde las alturas es extraordinario.
     El valle de los Pedroches al sur y el de la Alcudia al norte quedan ante los ojos del espectador.
     En la plaza del Mercado, yendo desde la carretera de Almadén hacia el centro de la ciudad, se localiza la iglesia de la Encarnación, templo de gran belleza y singularidad y uno de los más antiguos de la provincia, pues fue levantado en el siglo XII, poco después de la toma de la villa por Alfonso XI. Para su construcción se aprovechó la muralla que cercaba a la ciudad.
     Así el campanario, de ladrillo visto, y los arcos de las dos entradas, la principal y la de la Epístola, se apoyan en una torre de piedra perteneciente a esta muralla. El interior es de una sola nave sostenida por seis arcos fajones de ladrillo rojo, conservándose en los del presbiterio yeserías árabes en muy buen estado.
     Bajando por la Calle Real, se alcanza la Plaza Mayor. En ella se sitúa la Puerta de la Villa, perteneciente al antiguo recinto amurallado, recinto cuyos restos aparecen aún en la calle de la Muralla, que parte de un rincón de esta plaza y desde la que hay otra buena vista del valle.
Gastronomía
     Tierra ganadera, con excelentes rebaños ovinos, el cordero a la caldereta es el plato fundamental de su cocina que tiene en los buñuelos de San Blas y en las roscas de Santa Ana tradicionales postres.
Fiestas y tradiciones
     La Virgen de Santa Eufemia cuenta con una hermandad de carácter jerárquico y militar cuyo origen se remonta a la Edad Media. El Domingo de Resurrección esta hermandad celebra una romería hasta la ermita de la Virgen, situada en el paraje de El Donadío, a unos 6 km al este del pueblo, junto al río Guadalmez. Hay gran profusión de tambores y de cohetes y la ceremonia del trémolo de la bandera.
     El 1 de mayo es la romería de la Virgen de las Cruces al lugar de El Soto y el 15 de mismo mes la de San Isidro, con un interesante desfile y concurso de carrozas (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).
      
Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.-

     Se ha considerado que la primitiva construcción pudo surgir en el paso del siglo XIV al XV; presenta una nave de arcos diafragma, a la que dan cuatro capillas, y una cabecera poligonal cubierta por cuarto de esfera. Entre las alfarjías se ven restos de tablazón pintada y decoración mudéjar; algunos de los tableros se conservan en la sacristía. En el muro izquierdo hay una cata que deja ver los restos muy perdidos de la pintura que lo decoró.
     El retablo de estética neobarroca y disposición tripartita se realizó en 1954; las imágenes son devocionales. En la primera capilla de la izquierda están las imágenes de vestir de Nuestro Padre Jesús de la Fe, obra del pontanés Francisco Palos Chaparro, de 1987, policromada por Juan Ojeda, y María Santísima de la Esperanza del Valle. En el lado derecho está la capilla del Sagrario, con una pintura del Buen Pastor, del XIX, y a continuación, la capilla bautismal, que antes lo fue del Nazareno (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      Edificio situado en el centro del casco urbano. Iniciada en el siglo XII, consta de una nave sostenida por seis arcos fajones apuntados de ladrillo a sardinel. Los dos arcos del presbiterio están revestidos en su cara interior de yeserías árabes en muy buen estado de conservación.
     El primer cuerpo de la torre es parte de un torreón defensivo, y sobre él se alza el campanario, de ladrillo visto igual que las puertas exteriores del templo. Los muros exteriores son de mampostería con verdugadas de ladrillo a sardinel. en las obras realizadas en el año 1.962 se le practicaron algunas aperturas de huecos que no tenía originariamente. Al edificio se adosa un pequeño jardín que contiguamente fue cementerio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En la parte más alta de la villa se alza la parroquia de la Encarnación, «una de las más bellas iglesias de la provincia» para el profesor J. Rivas, quien la considera importante muestra de la arquitectura gótico-mudéjar de la Sierra, fechable a finales del siglo XV.
     Tiene nave única con arcos transversales de rojizo ladrillo, cubierta por techumbre de madera, y tras ella aparece una cabecera con bóveda gótica en el primer tramo.
     Llama la atención el arco toral que separa ambas zonas, por su decoración a base de yeserías mudéjares.
     Los exteriores impresionan por «sus muros de mampostería jalonados por potentes contrafuertes de esquinas redondeadas y la torre de ladrillo» (Diputación Provincial de Córdoba).

Puerta de la Villa.-
       Santa Eufemia fue villa amurallada, parece ser que ésta fue construida en la época de la Reconquista, en tiempos de Alfonso VII, siglo XII.
     Actualmente de su antiguo recinto amurallado sólo se conservan pequeños restos; algunos trozos de las torres defensivas que se alzaron, como la del Pregón y la Redonda, y en la Plaza del Generalísimo la Puerta de la Villa, construida con sillares y cubierta con bóveda de ladrillo.
     El lienzo de muralla tiene 170 metros de longitud. Es un paramento de piedra con torreones semicirculares. En determinados puntos son visibles las restauraciones en ladrillo. La anchura del lienzo es de 2,15 metros de espesor.
     El lienzo es perfectamente visible desde la Carretera Comarcal 411, a la llegada al pueblo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Junto al porticado del Ayuntamiento se alza la Puerta de la Villa, con un arco de herradura rebajado y dos columnas laterales de basas góticas, todo construido en sillería.
     Esta Puerta de la Villa es una de las muestras fehacientes del intenso pasado medieval de la villa y de su cerco amurallado, que data del S. XV.
     Antaño marcaba el final del casco urbano de la localidad, que hoy se prolonga por la calle Peñalta (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo de Miramontes.-

      El Castillo de Miramontes de asienta sobre un escarpado cerro de la Sierra de Santa Eufemia (o "Cerros de Santa Eufemia") próximo al río Guadalmez y dentro de la comarca natural de Los Pedroches, cerca del límite de Córdoba con las provincias de Badajoz y Ciudad Real, cuyas primeras tierras se divisan en bastante porción desde el castillo (términos de Capilla, Chillón y Almodóvar del Campo). El cerro donde se localiza está cruzado en su lado occidental por la antigua carretera de Córdoba a Almadén, trazada en 1865. La fortificación domina ampliamente el entorno y desde ella se posee enlace óptico con otras fortalezas como el Castillo o Torre de la Nava, el de Vioque, el de Madroñiz, el de Gelices o Felices y el del Mochuelo, además del propio pueblo de Santa Eufemia, que queda al sur. Asimismo, el gran dominio visual que posee Miramontes hace que desde él se divisen incluso los montes de Toledo y parte de la sierra norte sevillana.
     Se trata de un recinto de planta poligonal, irregular, adaptado a las abruptas rocas sobre las que se asienta. Aparece rodeado de diversas torres prismáticas de piedra, la mayoría de ellas derruidas, aunque todavía se conserva prácticamente entera la que fue torre del Homenaje, además de un espacioso aljibe en el patio de armas - con restos de bóveda de ladrillo -, abundantes restos de la residencia de los señores y sirvientes (sobre todo cerámicas y tejas medievales) así como vestigios de una posible torre hecha de tapial en el patio, correspondientes tal vez a una primitiva construcción árabe a cuyo alrededor, según Rafael Castejón, hubiese podido construirse ampliamente el castillo en el siglo XIII. Como indicó Castejón, la torre del Homenaje tiene su entrada a nivel del adarve y al parecer con arco de herradura apuntada. Los restos de murallas y barbacanas se confunden con la vegetación, y también es difícil distinguir el castillo de la propia roca donde se asienta. El Castillo de Miramontes está construido en tapial revestido por ambas caras de mampostería - hecha a base de ripios del lugar - trabada con una fuerte argamasa o mortero de cal y arena. 
     Ocasionalmente también aparece el ladrillo como elemento constructivo.
     Según recoge R. Castejón, en el pueblo se conserva la tradición de que parte de los artesonados del castillo se emplearon en la iglesia. Se trata de dos magníficos tableros de vivos dorados situados a los pies de ella y de una bella puertecita que da entrada al coro.
     El castillo de Santa Eufemia siempre ha tenido un importante papel como comunicador del Valle de los Pedroches con el Valle de Alcudia, siendo un importante baluarte defensivo durante siglos. De su época árabe quedan pocas referencias, siendo su papel el de centinela avanzado en la protección del camino entre Córdoba y Toledo, importantes ciudades andalusíes. A. Arjona (2003, pp. 69 y 236) lo identifica con la Shant Quniyya (o Fumiyya) citada por al-Idrisi en la ruta de Córdoba a Miknasa y situada entre Bitraws (Pedroche) y Shant q.r.q. (lugar antes de Kabbal, actual Capilla). No obstante, indica Arjona (2003, p. 246) que su grafía verdadera debe de ser Shant Ufimya, tal y como aparece en el Calendario de Racemundo, aunque el copista lo deformaría al no ser un nombre árabe. Anteriormente, Arjona había intentado, sin total seguridad, asimilar Santa Eufemia con la población árabe llamada Bali (1982, pp. 191-195), pero tras la reciente revisión de los itinerarios y distancias recogidas en la obra de al-Idrisi este investigador cordobés ha confirmado el nombre de Shant Quniyya o Fumiyya para la Santa Eufemia islámica. En cualquier caso, tanto Shant Quniyya como Bali eran poblaciones que se englobaron durante la época califal en la cora de Fahs al-Ballut o "Llano de las Bellotas o de las Encinas".
     En la documentación cristiana aparece por primera vez con el nombre castellano de Santa Eufemia en el Fuero de Avilés, otorgado por Alfonso VII en 1155; asimismo este nombre aparece en un privilegio dado por este rey en Madrid en 1156. 
     En la Primera Crónica General de España se menciona que en 1155 Alfonso VII, después de cercar y tomar Calatrava, conquistó Alarcos, "Caracoy et al Pedroch et a Sancta Offimia et a Mestança et al Alcudia et Almodoual", datos casi coincidentes con los que ofrecen los anales de Toledo (Roderici Toletani antistitis opera) o la Crónica Latina de los Reyes de Castilla, obras en las que también aparece Santa Eufemia como baluarte conquistado por el mencionado monarca en la citada fecha, una de sus últimas conquistas en Andalucía (Díaz y Molina, p. 68). La tradición atribuye la conquista del castillo y poblado a treinta y tres caballeros italianos de Calabria, que participaron en los primeros intentos de reconquista que el rey Alfonso VII hizo en tierras andaluzas; desde entonces comienza a llamarse Santa Eufemia. 
     También en parte, según Juan Ocaña, este nombre puede deberse a la existencia de un crecido número de mozárabes que ocupaban estas tierras en época musulmana. Sin embargo, conviene recordar, como hace M. Nieto Cumplido (1991, p. 44), que el de Santa Eufemia es el primer topónimo cristiano que hallamos en el reino de Córdoba, consecuencia inmediata de la reconquista, idéntico al de la población zamorana de Santa Eufemia del Barco. Parece ser, pues, un nombre de santa cristiana aplicado sin más a una población islámica recién conquistada.
     A partir del intento de conquista realizado por Alfonso VII, el más absoluto silencio rodea al castillo de Santa Eufemia hasta su conquista por Fernando III. Sólo sabemos que en un documento fechado en Toledo el 22 de septiembre de 1189 el castillo, junto a Pedroche, aparece como elemento delimitador de una serie de donaciones hechas por Alfonso VIII a la orden militar de Calatrava, de lo que según Nieto Cumplido puede deducirse con toda verosimilitud que tanto Santa Eufemia como Pedroche quedaban de alguna manera bajo el control de la orden de Calatrava (1991, p. 49).
     En 1236 Fernando III conquista Córdoba y el 24 de julio de 1243 dona el castillo de Santa Eufemia, que estaba en poder cristiano desde antes de conquistar la capital (al menos desde 1217), al concejo de la ciudad de Córdoba junto con los de Almodóvar, Obejo, Chillón, Gahete (Belalcázar), Pedroche y Mochuelos. Pero tras la tenencia en poder de Córdoba, Santa Eufemia pasará en junio de 1293 a propiedad de Fernando Díaz Carrillo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Castillo de Vioque.-
       El castillo de Vioque se levanta sobre un cerro de 493 metros de altitud sobre el nivel del mar que lo sitúa en una posición dominante respecto al entorno, especialmente hacia el norte, este y oeste, pues al sur se encuentra la Sierra de la Barca (Santa Eufemia), con picos de mayor altura. Sin duda, este castillo se halla controlando un recodo del río Guadalmez así como un punto de éste por donde se realiza desde antiguo el vado del mismo. Desde el lugar se divisa el castillo de Miramontes o de Santa Eufemia.
     Se trata de una fortificación construida a partir de sillaretes calzados con lajas más estrechas y dispuestos en hileras sin ningún tipo de argamasa. En el interior se aprecia un migajón de mampostería de peor calidad y provisto de piedras más pequeñas e irregulares. La fortificación tiene unos 29 metros de longitud en los lados Sur - Norte y algo más en los lados Este - Oeste. Presenta planta casi cuadrada, con dos salientes - uno en la parte central del lado oeste y otro en la parte derecha del lado norte - que deben de corresponderse con dos antiguas torres de medidas desiguales (en torno a 7 metros la del lado Oeste y en torno a los 10 la de la cara norte). En la parte izquierda del lado norte se observa una pequeña estancia de función desconocida, mientras que en el ángulo noroccidental se observa un muro que parte desde la esquina del castillo en dirección Noroeste. Lo que se conserva de esta fortificación debe de ser la base de la misma, hecha del material descrito, no apreciándose otras estructuras en altura, como torres, etc. En cierto modo, la estructura y material de este castillo recuerdan al de Viandar, en Belmez, y al de Névalo, en Villaviciosa de Córdoba, pero a diferencia de éste último no se sabe si el de Vioque poseería alzados de tapial sobre la plataforma de piedra, aunque ello es muy probable, ya que se trata de una fortificación coetánea, apreciándose en su entorno cerámicas islámicas propias de los siglos XII-XIII, como fragmentos de verde-manganeso típico de esos momentos.
     El castillo de Vioque debe de ser una fortaleza andalusí coetánea, probablemente, de otras como la de Névalo, con la que guarda ciertas semejanzas. En el lugar hemos observado la presencia de fragmentos de cerámicas islámicas fechables en los siglos XII-XIII, entre ellas vidriadas en verde, melado y verde-manganeso. En su mapa de los caminos medievales de Córdoba a Toledo Félix Hernández sitúa esta fortificación junto a una de esas vías, concretamente la que saliendo de Córdoba llegaba hasta la ciudad del Tajo tras pasar por Dar al-Baqar (El Vacar), Ovejo, el propio Castillo de Vioque, Almadén, Almodóvar del Campo, Caracuel, Ciudad Real, Calatrava, Malagón, Castillo de Guadalerzas y Orgaz. Vioque era, pues, una fortaleza clave en la vigilancia y protección del tránsito en una de las rutas alternativas entre las dos ciudades más importantes de al - Andalus.
     Ya en época cristiana, el castillo de Vioque aparece en una delimitación de lugares llevada a cabo en el año 1274, durante el reinado de Alfonso X, conocida por un documento fechado el 18 de diciembre de ese año en Orabuena, aldea de Córdoba (actual Villa del Río). De uno de los límites se dice en este documento que se establece en el vado que está sobre el castillo de Vioque, refiriéndose sin duda al vado del río Guadalmez: "pero del lugar o cae del río de Santa María en Guadarmez fasta el vado sobredicho que está sobre Vioque que sea [...] de Guadarmez todo de Córdoua", y desde el vado de Vioque "commo va la carrera a la foz del Almadén que es entre el Almadén e Chillón, e desta foz misma commo va al arroyo Asogado arriba e salle derechamente al collado que es cerca las viñas que son entre San Juan et el Almadén et deste collado commo va el cerro arriba e da en el camino que viene del Almadén e va al corral de Sancho, et del corral de Sancho commo va la sierra que es aquende de Riofrío, e por la sierra ayuso por somo del cerro commo va a la foz de Estepa que es más cerca de Capilla et desta foz commo va derechamente a la cabeça de Agudo. Et destos mojones sobredichos contra Calatraua que sea todo de Calatraua, et otrosy destos mojones mismos contra Cordoua que sea todo de Cordoua" (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Castillejo de La Nava.-
       El castillejo de la Nava fue emplazado en un espolón calizo de cumbre más o menos plana y de 526 metros de altitud sobre el nivel del mar. Se sitúa a 4,5 kilómetros del castillo de Miramontes o castillo de Santa Eufemia, dominando el valle del arroyo del Tamujar y la Sierra de Santa Eufemia, con el Peñón del Horcón (878 metros), el Cerro del Telégrafo (806 metros) y el mencionado castillo de Miramontes, que quedan al Este - Sureste de La Nava.
     Se trata de un recinto fortificado a base de grandes bloques irregulares de dura cuarcita gris sin ningún tipo de cemento de unión entre ellos. Los bloques, que asientan sobre una gran roca situada en el espolón de La Nava, presentan unas medidas a veces de incluso 1 x 1 metros aproximadamente. Los restos conservados poseen una altura aproximada algo superior al metro y una longitud cercana a los 5 metros.
     En el siglo XIX ya señalaba Luis María Ramírez de las Casas-Deza que, aparte del Castillo de Miramontes, "en el territorio de Sta. Eufemia hubo otros castillos y atalayas que formaban parte de la línea de comunicación que por este lado establecieran los árabes, de los que solo quedan los cimientos; como son el llamado Vioque, el de la Nava y el de Atalayas, todos situados como á una legua de la villa. Los dos primeros están en la sierra mirando á la Zarza de Capilla, y el tercero en un cerro de bastante elevación á una legua de Sta. Eufemia mirando hácia Pedroche". También M. Ocaña consideró la de La Nava como una fortificación desaparecida (1973, p. 62), y M. Valverde y F. Toledo indican después que de esta fortificación "no quedan restos de muro". Sin embargo, se ha podido comprobar que no es así, es decir, que aún se observan restos del recinto en la misma cumbre del cerro de La Nava. Indican también Valverde y Toledo que quedan algunos restos de cerámica, pero lamentablemente no se ha podido apreciar ninguno, lo que en caso contrario hubiese sido muy útil para aportar alguna cronología al conjunto. Aunque La Nava está en conexión visual con el Castillo de Santa Eufemia, esto es lógico si tenemos en cuenta la altura de ambos, y no debe descartarse una cronología para esta fortificación anterior a la Edad Media, quizás de época romana (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

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lunes, 30 de junio de 2025

Los principales monumentos (Castillo de Miramontes, Plaza de Toros, Ermita de San Blas, Ermita de Ntra. Sra. de la Aurora, Ermita de Santiago, Ermita de Ntra. Sra. del Rosario, Oratorio particular, Iglesia de Ntra. Sra. de la Merced, Iglesia de Ntra. Sra. de la Consolación, Iglesia del Cristo del Humilladero, Pozo Santo, Fuente Atenor, Pilar Viejo, Pilar de Spínola, y Norias tradicionales) de la localidad de Azuaga, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Castillo de Miramontes, Plaza de Toros, Ermita de San Blas, Ermita de Ntra. Sra. de la Aurora, Ermita de Santiago, Ermita de Ntra. Sra. del Rosario, Oratorio particular, Iglesia de Ntra. Sra. de la Merced, Iglesia de Ntra. Sra. de la Consolación, Iglesia del Cristo del Humilladero, Pozo Santo, Fuente Atenor, Pilar Viejo, Pilar de Spínola, y Norias tradicionales) de la localidad de Azuaga, en la provincia de Badajoz.
     Encontramos Azuaga al Sur-Este de Extremadura, a una distancia de 145 kilómetros de Badajoz, 128 de Mérida y 125 de Sevilla o Córdoba. Está dentro de las coordenadas 38º 15' 30'' de latitud Norte, 1º 59' 20'' de longitud 0.
     Localizada en las estribaciones de Sierra Morena, su término es uno de los más extensos de la provincia de Badajoz con una superficie de 497'31 kilómetros cuadrados y una altitud de en torno a los 600 metros. Comprende la villa de Azuaga y la aldea de La Cardenchosa.
     La demarcación linda con los siguientes municipios:
     Hacia el Norte encontramos Campillo de Llerena y Peraleda del Zaucejo, ambos de la provincia de Badajoz.
     Desplazándonos al Sur llegamos a la localidad pacense de Malcocinado y a los municipios sevillanos de Alanís de la Sierra y Guadalcanal.
     Al Este se sitúa la vecina Granja de Torrehermosa (Badajoz) y la cordobesa Fuente Ovejuna.
     En dirección Oeste todos los pueblos con los que limita son de la provincia de Badajoz: Valverde de Llerena, Berlanga y Maguilla.
     Localizamos La Cardenchosa al Sur-Este de Azuaga, muy próxima a los pequeños núcleos de Los Rubios, Argallón y La Coronada, estas dos últimas poblaciones cordobesas.
     Azuaga disfruta de un clima mediterráneo con matices continentales: escasas precipitaciones a lo que se unen fuertes oscilaciones térmicas entre inviernos y veranos. La estación invernal es relativamente corta pero de ella son características las intensas heladas; el estío es caluroso y seco. Durante la primavera y el otoño las temperaturas son suaves.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 497,9 Km2
     Altitud: 593 m.
     Distancia Capital: 145 Km.
     Partido Judicial: Llerena
     Comarca: Campiña Sur
     Otras Entidades:
         La Cardenchosa (aldea a 12 Km. de Azuaga)
     Gentilicio: Azuagueño
Ayuntamiento de Almendralejo
     Plaza de la Merced, 1
     06920 Azuaga (Badajoz)
     Teléfono: 924890307
     Fax: 924891550
     Web: www.azuaga.es
Historia.-
    Azuaga cuenta con una larga trayectoria histórica que se remonta hasta etapas prehistóricas, cuando el fenómeno megalítico era un proceso cultural caracterizado por la edificación de grandes sepulturas de piedra y por la práctica generalizada del enterramiento colectivo. Los asentamientos de población en esta época debieron ser importantes tal y como lo evidencian los restos hallados en las proximidades a la aldea de La Cardenchosa. Como ejemplos representativos conservamos un menhir realizado sobre una fina lancha de pizarra, emplazada en pleno centro de la aldea, y un dolmen de identidad eminentemente funeraria.
     Del tercer milenio antes de Cristo se poseen algunos restos de cerámica como platos de borde engrosado o también algunos ejemplos de microlitos que se unen culturalmente a toda una serie de yacimientos encontrados en el término municipal de la localidad.
     Procedentes de la Edad de los Metales (2.000 antes de Cristo), también se conservan restos de ajuares que actualmente están depositados en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz. Y ya del período del bronce final fue recuperado en Azuaga un torques de oro que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional.
     La presencia romana en Azuaga está documentada desde los primeros momentos de penetración en la Península Ibérica. Con la romanización, el desarrollo y expansión de la población se debió producir a partir del siglo I, siendo en la década de los años 70 después de Cristo cuando a la localidad se le concede el título de municipio, es decir, ciudad cuyos habitantes solían gozar del derecho de ciudadanía romana.
     La campiña azuagueña conserva la huella de aquellas villas romanas, verdaderos poblados de colonos, esclavos, artesanos y administradores que fueron los núcleos de su economía agrícola y ganadera. Existe la posibilidad de que el "Municipium Iulium Ugultuniacum" se correspondiera con la actual Azuaga, desprendiéndose de él una cultura material que se manifiesta en los yacimientos que delatan una clara influencia urbana, plasmada en la aparición de vasijas, mosaicos... y cómo no unos monumentales cipos con inscripciones epigráficas latinas. Están realizados en noble mármol y son de tipo honorífico, dedicados a Nerva, Herennio y una sobrina de Trajano, Matidia; supuestamente su hallazgo se realizara a finales del siglo XVIII. En la actualidad, los tres están presentes en el vestíbulo del Ayuntamiento.
     La inestabilidad económico militar del Imperio y su consiguiente depresión cristalizó en el siglo V con las invasiones bárbaras y la llegada de los visigodos; pero fue en la posterior etapa islámica cuando encontramos el antecedente más próximo a la que sería la denominación de Azuaga, designación que viene ligada al nombre de la tribu beréber norteafricana de los Zuwaga. Este pueblo edificó una impresionante fortaleza en el cerro de Miramontes sobre restos de origen romano.
     Azuaga fue reconquistada a los musulmanes por el maestre de la Orden de Santiago, Pelay Pérez Correa, quien la incorporó al reino de Castilla - León en 1236, reinando Fernando III El Santo.
     Al producirse el tránsito entre el dominio musulmán y el cristiano, la localidad desempeñó su papel como encrucijada de poderes civiles, jurisdiccionales y eclesiásticos. Después fue declarada Encomienda.
     La Encomienda de Azuaga se consideraba bastante rentable y codiciada por muchos, entre otras cosas porque su topografía es ideal para la actividad agrícola y ganadera. Era por eso por lo que la localidad figuraba al lado de ricas poblaciones mineras de la época como Cartagena, Lorca o Cuenca.
     El siglo XV se puede considerar (junto con el XIX) como una de las mejores épocas para Azuaga. Testimonio de este importante pasado histórico es el conjunto de notables edificios, tanto religiosos como civiles, que alberga el pueblo en su casco urbano y entorno. Significa ello el relevante papel desempeñado por esta ciudad en la historia de la Orden de Santiago y cuya información aparece recogida en los libros confeccionados por los "visitadores", designados temporalmente para supervisar de forma personal las villas, bienes y propiedades bajo la jurisdicción de la Orden Militar.
     El siglo XVI va a suponer un empobrecimiento paulatino en todos los órdenes. En primer lugar, se da una constante enfeudación del régimen económico con una agricultura arcaica y en manos de una reducida clase aristocrática, asentada en la población durante los primeros momentos de la conquista romana. En segundo lugar, como indicativo del estancamiento económico, se producirá un descenso muy acusado de la población a causa de las continuas guerras, las crisis alimentarias cíclicas y las pestes.
     El estancamiento demográfico, sólo comenzaría a conocer una ligera recuperación en las últimas décadas de 1700; mientras la estructura económica estaba ralentizada debido al enorme poderío de la Mesta, que impedía la explotación de las riquezas naturales prohibiendo cualquier tipo de cultivo. No obstante y puesto que la economía era esencialmente rural, con el freno puesto al campo, surgen pequeños talleres familiares que se reparten por toda la región.
     Telares de lana y lino se ubican en Azuaga junto con artesanías de cuero y alfarería, que constituyeron pequeñas fuentes de riqueza complementarias a la producción agraria. En su conjunto dieron vida a ferias y mercados regionales.
     El siglo XVIII, con el advenimiento de los Borbones, se suele considerar como un período de desarrollo y expansión para el conjunto de España pero no sucederá lo mismo en el caso de Extremadura, que siguió sufriendo a lo largo de este transcurso de tiempo las consecuencias negativas de la crisis anterior.
     Sin embargo, la centuria del XIX trajo grandes transformaciones estructurales que afectaron a todos los aspectos del devenir histórico. Desde el punto de vista político, fue una época de continuas revoluciones bajo la influencia del racionalismo dieciochesco y las modernas ideas de reforma y desamortización, pero es, sin duda alguna, un siglo de gran auge económico en el que juega un papel muy importante la rentabilidad de las explotaciones mineras.
     Los yacimientos de plomo explotados desde mediados del XIX originaron un aumento considerable de la población. Esta producción de mineral de plomo (galena) contratada por la Sociedad Minera de Peñarroya dio lugar en Azuaga, entre 1887 y 1897, al mayor crecimiento demográfico de toda Extremadura, convirtiendo a nuestro pueblo en uno de los principales núcleos de la provincia. El auge económico proporcionado por la actividad minera provocó la ampliación del casco urbano, paralelamente a la necesidad de crear más viviendas.
     Lo que no se desarrolló junto a la minería fue la industria, debido a la necesidad de comunicaciones, pues el ferrocarril no llega a la localidad hasta 1894. Respecto al proceso desamortizador, ganaderos y labradores acomodados en la zona consiguieron apropiarse de la mayor parte de los bienes desamortizados.
     El siglo XIX supuso para Azuaga un gran avance también desde el punto de vista cultural. En 1836 se crea la Sociedad Económica Amigos del País de Azuaga, cuyo objetivo fue impulsar la cultura y el progreso que llegaron de manos de las explotaciones mineras, el crecimiento demográfico y la ruptura del aislamiento a través del ferrocarril.
     La existencia de una fuerte masa proletaria de mineros, determinó el fortalecimiento del asociacionismo obrero, con lo que Azuaga pasó a ser uno de los más potentes focos del movimiento obrero extremeño. En esta villa apareció a comienzos del XX el periódico La Verdad Social, destinado a convertirse en el principal órgano de la prensa obrera pacense.
     Con el nuevo siglo la crisis llegó a las explotaciones mineras, siempre con graves problemas de rentabilidad. Así, durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1931), el declive de la minería azuagueña genera el paro de más de un millar de obreros.
     El espíritu combativo de los mineros se hizo oír a través de El Amigo del Pueblo, publicación local de aparición quincenal. También con matiz reivindicativo y de asociación se constituyó en Azuaga la Sociedad Obrera "Los amantes de la tierra".
     Durante la II República (1931-1936) la conflictividad fue constante. El paro alcanzó cifras alarmantes, la situación del campo era crítica y el descontento social creciente. A la cuestión agraria se unió la crisis de la minería del plomo, con sus problemas de rentabilidad que dificultaban la competitividad. Sólo la ayuda oficial impedía el cierre de las explotaciones.
     Los miembros del Gobierno Municipal tenían constancia de estos problemas e intentaron encontrar soluciones pero pronto se verían interrumpidas por el desarrollo de la Guerra Civil. Azuaga se vio metida en la guerra desde sus primeros días: El 19 de julio de 1936 se produjeron enfrentamientos entre la Guardia Civil y un grupo de vecinos que reclamaban armas. El pueblo permaneció dos meses en poder de las fuerzas republicanas hasta que fue conquistada por el Ejército Nacional el 25 de septiembre de 1936. La represión, tanto republicana como nacionalista, provocó no pocas víctimas.
     Al igual que en todo el país, la postguerra fue dura. Los problemas de índole económico y social vuelven a incidir en la población azuagueña. Como ejemplo se da un fuerte absentismo escolar, producido porque muchos niños en edad escolar abandonaron las aulas para dedicarse a trabajar en ayuda de la penosa situación económica en la que se encontraban sus familias.
     A finales de la década de los cuarenta y principio de los cincuenta se asiste a una efímera recuperación económica y demográfica. La minería atraviesa un pasajero esplendor. Al comenzar los años cincuenta todavía trabajaban en las minas más de 500 personas, aunque los métodos de explotación seguían siendo rudimentarios y artesanales.
     A partir de 1955 comienza en Azuaga el fenómeno migratorio. El cierre de minas y la introducción de maquinarias en las explotaciones agrícolas provocaron el aumento del paro y la emigración de muchos azuagueños hacia zonas industrializadas como Madrid y Barcelona. Este movimiento social se hizo aún más patente en la década de los años sesenta.
     Con la llegada de la Democracia, tras la muerte del General Franco en 1975, se frena este proceso migratorio y asistimos al retorno de muchos de los que se habían visto obligados a salir del Partido Judicial en otras décadas.
     Actualmente, los ciudadanos de Azuaga podemos participar en el devenir de nuestro pueblo gracias a la democratización de la vida municipal (Diputación Provincial de Badajoz).
     El término de Azuaga ha estado habitado desde muy antiguo, como lo atestiguan los restos hallados cerca dela aldea de La Cardenchosa, como un menhir y dólmenes; de otros tiempos también se atesoran ajuares de la Edad de los Metales que se conservan en el Museo Arqueológico de Badajoz o el torques de oro que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional.
     Entre sus monumentos destacan el castillo de Miramontes, las iglesias de Nuestra Señora de la Merced y del Cristo del Humilladero y, sobre todo, la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, el templo mas grande de la provincia, tras la Catedral de Badajoz. Bien de Interés Cultural, la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación se levantó a finales del siglo XV, principios del XVI. Responde a los últimos momentos del gótico, con influencias de "manuelino" y mezcla del incipiente renacimiento. Es, sin duda, uno de los más bellos y monumentales ejemplos de la arquitectura religiosa del sur de Extremadura.
     Y si quieres conocer más sobre la historia socio-cultural que esconde esta particular región, visita su fantástico Museo Etnográfico, fruto de una amplia colección aportada por los mismos ciudadanos del municipio y la comarca.
     A través de la practica turismo rural y de las actividades en la naturaleza, podrás descubrir todos los rincones y secretos que se hallan en la villa de Azuaga y la aldea de La Cardenchosa. Entre las actividades que se ofrecen están: las rutas naturales y las caminadas por las fuentes y pilares. Además podrás disfrutar de la riqueza de la flora y la fauna de la zona, destacada por una magnifica diversidad de aves propias del territorio. Observa el vuelo de un águila imperial o un buitre leonado o deléitate con las vistas de centenares de aves sobrevolando la campiña: grullas, garzas o avutardas. Todo ello podrás contemplarlo acercándote al Parque periurbano de conservación y ocio Sierra de Azuaga
     Uno de los recursos medioambientales más significativos de la zona es su aprovechamiento cinegético de ciertas especies autóctonas como: perdices, liebres, palomas, conejos, ciervos o jabalíes.
     Así pues, algunas de las mejores rutas naturales que te proponemos hacer son: la Sierra de Azuaga, el cordel de Guadalcanal, la Ruta de Arroyo Peinado de la Cardenchosa o senderismo por el río Bembézar. O bien date un paseo y descubre las fuentes y pilares, a través de los que conocerás parte de la cultura antigua y popular, paseando por las sendas y recorriendo los puntos de interés, como los manantiales.
     Además de historia y naturaleza, la cultura de este municipio es rica por sus fiestas y tradiciones, descubre algunas de las mejores festividades, como por ejemplo:
        o La Feria de Muestras de la Campiña Sur de Exuemadura (FECSUR)
        o Ruta Nocturna (último viernes del mes de julio)
        o Feria de Agosto (del 14 al 18)
        o Feria Intercomarcal del Comercio Tradicional (noviembre)
        o Belén Viviente (domingo antes de Nochebuena) (Turismo de Extremadura).
     Antiguo foco minero situado en los límites con las provincias de Córdoba y Sevilla. El trazado de sus calles muestra una clara influencia musulmana.
Historia
     El asentamiento bereber de los Al Zugawa, tras la invasión musulmana, da origen al topónimo actual. No obstante, debía de existir un núcleo de población en la época romana, según se deduce de lápidas conmemorativas dedicadas, entre otros, al emperador Trajano. La expulsión de los árabes (1236), bajo el reinado de Fernando III, fue realizada por el maestre de la Orden de Santiago Pelay Pérez Correa. En el siglo XVI Azuaga, era junto con Cáceres, la ciudad más poblada de Extremadura. A finales del siglo XIX experimentó un notable impulso económico y demográfico basado en la minería del plomo, que posteriormente entró en crisis.
Gastronomía
     El cerdo está presente en la sopa porquera y el cordero en la sabrosa caldereta. Notables son los escabeches de pollo o bacalao. Y destacan los roscos blancos y flores.
Artesanía
     Trabajos de carpintería y forja.
Fiestas
     Se celebran las fiestas patronales de la Virgen de la Consolación (en torno al 15 de agosto) con verbenas y campeonatos deportivos; las Pascuas, con salida al campo el domingo de Resurrección; el Carnaval, con su día grande el domingo de Piñata; la festividad de los Santos y Difuntos, con degustación de castañas asadas y chocolate con churros; Nochebuena, en donde se canta compartiendo vino, anís y dulces típicos. A ellas se añaden la romería de San Isidro (15 de mayo) y las velás (veladas) de la noche de San Juan (23 de junio), de Santiago (24 de julio) y del Cristo del Humilladero (a primeros de septiembre).
Vida urbana
     La calle Estalajes es la arteria comercial por excelencia. El tapeo, en torno al parque Cervantes, mientras que el ambiente nocturno se concentra en Muñoz Torrero con Constitución. A final de mayo, la feria anual con una muestra agrícola y comercial de la Campiña Sur de Extremadura (FECSUR).
VISITA
     Coronando una elevación rocosa al oeste del casco urbano se yergue el castillo de Miramontes, reconstruido en el siglo XV por la Orden de Santiago sobre una antigua alcazaba árabe, y del que hoy sólo quedan varias torres. A sus pies se ubica la ermita de San Blas (s. XVIII), barroca con trazas renacentistas. En la parte más alta y oriental de la población, iglesia de Nuestra Señora de la Consolación*, templo del siglo XV y XVI en gótico isabelino con influencias del gótico portugués o manuelino y trazas renacentistas. Monumento Nacional, es quizás la construcción religiosa más sobresaliente de Badajoz en cuanto a su decoración y sus dimensiones. La torre se compone de tres cuerpos rematados por el campanario y un templete. El primero, gótico conopial. En el segundo y el tercero las ventas son de estilo isabelino y plateresco. Contrasta la rica decoración tardogótica de la portada septentrional con la austeridad de la opuesta. El interior, de tres naves y cabecera ochavada, se cubre con bóvedas de crucería. Es interesante la pila bautismal, de barro vidriado y de estilo morisco (siglo XVI). A embellecer aún más esta iglesia contribuye el bello marco mudéjar que la rodea, compuesto por un conjunto de casas con ventanas de arcos conopiales y polilobulados enmarcados en alfiz. En el centro del casco urbano (plaza de la Merced) e inmediata al Ayuntamiento, que guarda cipos marmóreos de época romana, se eleva la iglesia de la Merced (siglo XV), de estilo gótico mudéjar con añadidos barrocos. Dos contrafuertes semicilíndricos flanquean el arco de herradura de la portada, en tanto que la cabecera, poligonal, está coronada por almenas que le imprimen un aire de fortaleza. Entre la plaza anterior y la de Cristo, donde se halla la parroquia de Cristo del Humilladero (s. XVIII), magnífico ejemplo de barroco extremeño tardío con grandes influencias andaluzas, se encuentran la Casa de Cultura, instalada en una casona decimonónica con un bonito balcón de claras influencias andaluzas, y Central Cinema, edificio emblemático que acoge el museo etnográfico comarcal de La Sierra y La Campiña.
     Recorriendo las calles y plazas salen al paso casas nobiliarias del siglo XIX, con amplios balcones de cerrajería, así como austeras ermitas de los siglos XVI y XVII.
ALREDEDORES
     11 km al nordeste está Granja de Torrehermosa. La torre* (s. XV) de la iglesia de la Purísima Concepción es una de las más bellas construcciones gótico-mudéjares de Extremadura. De interés es el Casino y el Ayuntamiento, de inspiración modernista (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

ARQUITECTURA MILITAR
Castillo de Miramontes.-

      El origen de esta fortaleza está relacionado con la tribu islámica de los Zuwaga, que desde el Norte de África se diseminaron por buena parte de la geografía peninsular. Su ubicación elevada y rocosa le otorgó posteriormente el nombre de Miramontes. Multitud de restos y fragmentos obtenidos de sus inmediaciones han sido piezas determinantes a la hora de desvelar sus secretos, aunque otras fuentes escritas también nos ofrecen constancia de la valía que tuvo el enclave.
    A mediados del siglo XII el geógrafo Al-Idrisi confeccionó un itinerario Córdoba - Badajoz, incluyendo el Castillo Miramontes de Azuaga como zona segura dentro de este recorrido. De otro lado, el primer documento sobre la fortaleza data de 1331 y hace referencia a la obligación que tiene el comendador de mantenerlo en buen estado.
     Una vez fue reconquistada la localidad, el castillo pasó a convertirse en casa de la Encomienda, bajo la Orden de Santiago, abandonándose y sustituyéndose por otro edificio más cómodo y habitable algunas décadas después.
     Desde 1400 no se había hecho ningún arreglo en los muros de la fortaleza, por lo que en 1494 estos se aprecian en malas condiciones: "todas las tapias comidas del ostigo del agua". En esta última fecha, se da orden a D. Luis Portocarrero, comendador de Azuaga, de reparar todo el castillo acometiéndose, a partir de entonces, obras de mantenimiento en los muros y de reestructuración en los interiores.
     La fortaleza tenía una barbacana con su cava, cuya puerta estaba defendida por un cubo. La segunda puerta se encontraba en una torre que formaba parte de un muro almenado, delimitando un espacio adaptado a la configuración del terreno. Una tercera puerta se hallaba entre dos cubos, únicos vestigios que quedan de la edificación; ambos formaban parte de una barrera que defendía el recinto principal, donde estaba la torre del homenaje.
     Pasada la segunda puerta había un corral que, a la derecha, tenía una caballeriza grande, de dos naves separadas por una arquería. Sobre ella se levantaban tres habitaciones destinadas para servicio de los mozos. En 1576 se divide la caballeriza y una parte de ella se emplea como bastimento de pan.
     A la izquierda del citado corral se encontraba un huerto cercado y un cortinal que tenía dos aljibes. Junto al huerto estaba la casa del portero.
     El último recinto de la fortaleza disponía de patio principal, situado en la cota más alta del terreno, y una serie de servicios. En el patio, se hizo una reestructuración de sus edificios a partir de 1486, fecha en que el comendador D. Luis Portocarrero hace de nueva planta la torre del homenaje.
     Los arcos y pilares de los corredores eran de ladrillo y la columna del aljibe de mármol. Las techumbres del ala izquierda, a excepción de las bóvedas de la torre del homenaje, eran sencillos alfarjes de pino. Las habitaciones del ala derecha unas eran de pino, otras de castaño.
     Entre 1576 y 1734 no hay prácticamente ningún dato documental aunque, a partir de esta última fecha, el castillo que señoreaba la villa de Azuaga entra en su fase de plena devastación: "se declaró hallarse muy arruinado, sin habitación alguna y sumamente imperfectas y demolidas sus torres y almenas...".
     De tan ilustre monumento sólo se han conservado dos cubos, unas saeteras, restos de los muros de contención, así como los cimientos de alguna dependencia interior.

ARQUITECTURA CIVIL
     Eminentemente significativa es la influencia mudéjar y gótica de los siglos XIV, XV y XVI, que se evidencia en la arquitectura popular de Azuaga.
     Son muestra de ella los numerosos ejemplos de vistosas ventanas conservadas en las calles Pío XII, Teodoro de Vera, Alconchel y Mesones.
     El empleo del ladrillo, la presencia de alfiz y el encalado son los principales rasgos definitorios del estilo.
     En lo que al Barroco se refiere, dejó su huella en fachadas diseminadas por distintas calles de la villa de Azuaga: Muy abundantes resultan estos exteriores de los siglos XVII y XVIII en el entorno de Mesones, Juan Ortiz, Llana y Espirilla.
     Presentan los gustos clásicos del Barroco que se adornan con frontones curvos o triangulares, óculos, aleros pronunciados o molduras dobles y triples, entre una amplia gama de recursos que definieron el estilo. Estas viviendas hidalgas conforman un área arquitectónica distinguida como "Monumento Singular", según comunicado de la Consejería de Educación y Cultura con fecha de 29 de abril de 1986.
     El siglo XIX va a marcar una época de auge en la arquitectura. En este momento se van a erigir una serie de casas que en cuanto a su estructura arquitectónica no van a obedecer a un estilo concreto, sino que en ellas se va a dar una simbiosis entre los elementos decorativos y estructurales de periodos anteriores y los actuales; combinación que va a derivar en lo que se ha dado en llamar Eclecticismo.
     Uno de los ejemplos más notables de esta arquitectura del siglo XIX o decimonónica es la "Casa palacio" situada en la calle Llana, número 12, conocida por los vecinos como el "Antiguo Centro de Salud". Su proyecto original data de 1896 aunque hasta 1898 no llegaría a ejecutarse, con algunas modificaciones en la traza original. La fachada en conjunto es de un Eclecticismo clasicista, siendo la parte constructiva que más se cuida por el hecho de ser una forma de exteriorización de la posición social y económica de los propietarios. Esta construcción está declarada "Monumento Singular" por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura, mediante comunicado oficial de 29 de abril de 1986.
     Sobresale también el céntrico Teatro Cine "Capitol" de singular volumetría y de intenso valor plástico. Fue edificado bajo la favorable coyuntura económica de principios del XX, y explicable por el enriquecimiento de la burguesía agraria, que comenzó a demandar nuevos lugares de ocio y diversión. La diferencia con el resto de edificaciones tradicionales se centra, fundamentalmente, en la decoración de carácter erudito e intelectual. Rescata elementos y motivos de la antigüedad clásica, al tiempo que introduce materiales innovadores y revolucionarios propios del periodo: hormigón, hierro y grandes superficies acristaladas.
     Vinculado a la época está además el Parque Cervantes, con su quiosco en estructura metálica y cubierta plana.
Plaza de Toros.-
     A finales del pasado siglo, en 1892, se construyó en Azuaga una plaza de toros que sustituía a una existente en la zona de "Fundición"; como estaba ejecutada a base de madera y de forma provisional se realizó ésta, a la que ahora nos referimos, excavada en un promontorio.
     Apunta José A. Torquemada Daza en un trabajo de investigación sobre el ferrocarril en Azuaga, que recoge la revista Feria y fiestas Azuaga 99, que existió cierta relación entre la construcción de la plaza de toros y la línea de ferrocarril con que contaría el pueblo. El autor en su reportaje citaba lo siguiente:
     "En cuanto al asunto del ocio habría que decir, como primera curiosidad, que fue el establecimiento del ferrocarril lo que impulsó la construcción de la plaza de toros de Azuaga, pues según un texto de 1892:
     '(...) cuando Victoriano Gómez, a principios de 1892 se decide a construir en Azuaga una plaza de toros fija era por algo: era conocedor de la inminente colocación de la vía férrea de Peñarroya a Fuente del Arco, trabajos que en el término de Azuaga comenzarían dos años después, en 1894, y de los efectos multiplicadores que una arteria vial genera'.
     La plaza de toros se inauguró en mayo de 1894, casi al mismo tiempo que las obras de construcción del ferrocarril. No es casual que las mejores plazas del entorno se encontraran todas unidas por el ferrocarril de Fuente del Arco a Puertollano, pues además de la de Azuaga, en esta línea se encuentran las de Bélmez, Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, todas ellas de gran capacidad y a donde se fletaban trenes especiales con ocasión de la celebración de festejos taurinos".
     El estreno del coso se hizo lidiando toros el matador Emilio Torres Reina "Bombita". La singularidad de la plaza levanta opiniones encontradas: hay quien mantiene que se edificó sobre un circo romano, basándose en la forma del ruedo y la textura de la misma.
     Arquitectos como el alemán Heribert Hamann, profesor de proyectos de la Escuela Superior de Arquitectura de Munich, se han interesado en el estudio del coso y en formular propuestas para la restauración del mismo; proponiendo, en este caso, soluciones tan originales como experimentar con estructuras ligeras de madera y velas deslizantes, simulando los estudios por él realizados sobre las velas y toldos que cubrían el teatro y anfiteatro de Itálica, "El velamen neo-romano de Azuaga".
     El arquitecto Gonzalo Díaz y Recasens publica en 1992 el libro Plazas de toros, donde aparece la de Azuaga.
     En agosto de 1996, el pleno del Ayuntamiento de Azuaga convoca un concurso de méritos e ideas para la restauración del coso, resultando ganadores del mismo los arquitectos José Manuel Jaureguibeitia Olalde y Gonzalo Díaz y Recasens.
     Ante la incertidumbre de las vías de financiación para llevar a cabo la propuesta planteada, los gestores municipales propusieron la creación de una escuela taller que permitiera la restauración del recinto taurino.
     Está siendo la Escuela Taller "San Martín" la encargada de acometer las obras de rehabilitación, realizando faenas de limpieza y descombro, derribo de antiguos corrales, perfilado de graderíos, levantamiento de paredes de mampostería, restauración de gradas, adaptación de dependencias y recuperación del entorno natural colindante.

ARQUITECTURA RELIGIOSA
     Entre 1494 y 1604 existieron seis ermitas en Azuaga, distribuidas en su núcleo urbano y término jurisdiccional. Eran éstas: San Sebastián, Santiago, Santa Olalla, Santa Catalina, San Bartolomé y Nuestra Señora de la Paz. Al día de hoy, unas desaparecieron y otras cambiaron su denominación, manteniendo solamente el título la de Santiago y la de Nuestra Señora de la Paz. Relacionamos a continuación una pequeña síntesis de aquellas que podemos encontrarnos inmersas en el itinerario histórico artístico de Azuaga.
Ermita de San Blas.-
     Está situada en la ladera del Castillo Miramontes, próxima a la desaparecida ermita de Santa Olalla o Eulalia. La fachada es amplia en contraste con el pequeño campanario, mientras la puerta de entrada se protege por un frontón triangular sobre cornisa dispuesta encima de pilastras.
     Su iluminado interior es de planta cuadrada y cabecera plana. La cubierta, de madera y a dos aguas, fue reformada durante 1890 al tiempo que se mejoraron y encalaron muros interiores y exteriores. También sufrió rehabilitaciones en la década de 1990, respetando la configuración original de su techumbre.
     Conserva dos esculturas: Santa Olalla y el Sagrado Corazón de Jesús. Santa Olalla fue tallada en los últimos años del siglo XVI y realizada por el gran artífice Andrés de Ocampo. Por su parte, el Sagrado Corazón de Jesús es una obra atribuida a Pío Mollar Franch, presentándose como un Cristo colosal, con amplia túnica plegada y pies descalzos dispuestos sobre una esfera rodeada de nubes. Pesa alrededor de los 3.000 kilos y su altura alcanza los 3 metros.

Ermita de Nuestra Señora de la Aurora.-
     Situada en la calle Retamalejo, el pórtico de entrada está compuesto por pilastras y un remate con tres almenas. Sobre la entrada se dispone una atractiva espadaña, con un campanario de vano único rematado por otras tres almenas. En el centro de la nave, un gran cimborrio cubre internamente una bóveda esférica; un sistema similar de cerramiento caracterizará a la cabecera.

Ermita de Santiago.-
     También conocida como de Nuestra Señora de los Dolores, se sitúa en la plaza del mismo nombre muy próxima a la Parroquia de la Consolación.
     Fue iniciada su construcción a comienzos del siglo XVI y durante un largo periodo de tiempo no fue más que una capilla reducida y abovedada hasta que, a mediados de esa misma centuria, se ordenó tejarla y alzar sus muros para evitar las goteras y humedad que amenazaban la solidez de su fábrica. Su origen es modesto y humilde pues durante el último tercio del XVI sus rentas eran mínimas, debiendo hacerse cargo de su mantenimiento la cofradía de los Dolores.
     Su aspecto contemporáneo es el de una pequeña ermita de planta rectangular y única, cubierta a dos aguas.
     La fachada exterior tiene espadaña, una bella cruz en relieve y una monumental puerta de acceso enmarcada por un frontón partido, asentado sobre dos potentes pilastras. En el centro del frontón, un óculo sirve para iluminar el interior.

Ermita de la calle El Rastro o Ntra. Sra. del Rosario.-
     Está ubicada en una vía peatonal que une dos de las calles más importantes desde el punto de vista artístico cultural: Llana y Mesones. La ermita, a la que supuestamente se atribuye el nombre de Nuestra Señora del Rosario, es de pequeñas dimensiones, de una sola nave rectangular, cubierta por cúpula sobre pechinas sustentadas por dos arcos de medio punto. La fachada exterior ha sido recientemente restaurada.
     Su portada adintelada está flanqueada por pilastras, quedando rematada con una cornisa. El interior está decorado con restos de pintura mural y algún que otro lienzo, en los que se evidencia el inexorable castigo por el paso de los años.

Oratorio particular.-
     Construido en la calle Mesones, número 24, puede estar designado como del Cristo de la Humildad y la Paciencia. El exterior es simple pues tan sólo sobresale la portada concebida con un arco carpanel, recorrido por varias molduras y enmarcado por un gran alfiz sobre pilastras. Además, cuenta con una ventana adintelada con guardapolvos y una espadaña que rompe la monotonía y pronunciada horizontalidad de la fachada. Esta superficie acoge, al igual que la de la Aurora, tres almenas y una cruz en la cima.

Iglesia de Nuestra Señora de la Merced.-
     Antiguamente fue conocida como ermita de San Sebastián y los Santos Mártires, datándose del último cuarto del siglo XV. Aquí tuvo lugar la celebración del Capítulo General de la Orden de Santiago en 1477, donde se eligió como Maestre General de la Orden a D. Alonso de Cárdenas, quien contribuyó al enriquecimiento de Azuaga y de todas las localidades que pertenecían a la Orden. Poseyó la categoría de ermita hasta el año 1590, fecha en la que pasó a convertirse en capilla de un convento de frailes mercedarios.
     Su planta es rectangular, con cuerpo de nave única dividida en cinco tramos a través de arcos de ladrillo encalados que servían de soporte a la desaparecida techumbre de madera de castaño. Las sucesivas transformaciones que fue registrando en su interior alteraron su antiguo aspecto sobre todo en lo que se refiere a techos, coro, capillas y campanario.
     El interior acoge algunos retablos y tallas de interés aunque la mayoría de sus obras fueron destruidas durante la Guerra Civil del 36.
     Las dos puertas de acceso están construidas en ladrillo: La del lado Oeste o principal está formada por un arco de herradura con triple moldura apoyado en pilastras y flanqueado por dos gruesos machones semicirculares, que proporcionan a la entrada aspecto de fortaleza. La puerta del muro Sur se caracteriza por su arco apuntado, enmarcado por un alfiz.
     El alzado se completa con la presencia del campanario o torre, afortunado ejemplo de la tipología definida como torre-fachada, situada a los pies del templo e integrada en su estructura.
      En 1981, según resolución de 23 de marzo, de la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas, se acuerda tener por incoado expediente de declaración de monumento histórico artístico a favor de esta iglesia. En abril de 1986, la Dirección General de Patrimonio Cultural denomina a la Iglesia de la Merced como "Monumento Singular".

Parroquia de Nuestra Señora de la Consolación.-
     Esta iglesia se considera como la más importante de la provincia en cuanto a decoración en su estilo y la segunda en extensión, siguiendo a la magna Catedral de Badajoz. Así se recogió, ya en 1926, por José Ramón Mélida en el Catálogo Monumental de España, provincia de Badajoz. Según Decreto 30/1993 de 23 de marzo, fue declarada Bien de Interés Cultural con categoría de monumento por la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura.
     El solemne templo se erigió entre finales del siglo XV y la primera mitad del XVI, en un momento que responde estilísticamente a los últimos momentos del gótico, un gótico isabelino con influencias del gótico portugués o manuelino, que se mezcla con incipientes trazas renacentistas.
     El edificio responde a una concepción de planta rectangular y alargada, con tres naves y ábside en forma poligonal al que se adosa la sacristía por el lado de la Epístola y otras tres capillas por el del Evangelio, respetándose la belleza formal de la traza originaria ideada por el arquitecto.
     Estos espacios se cubren con diferentes soluciones de bóvedas de crucería entre las que destacan, por su belleza, las estrelladas del tramo de la nave próxima a la cabecera, las del sotocoro o las de la sacristía. Diez columnas, con un diámetro superior al metro y medio, separan las tres naves.
     La piedra arenisca y el ladrillo son los materiales básicos empleados en la construcción: Los sillares se utilizan en pilares, contrafuertes, torre y nervios de bóvedas; mientras que se recurre al ladrillo para las bóvedas y algunas superficies de los paramentos. Aparte, resulta exquisito el tratamiento ornamental a base de hojas de parra, racimos de uvas, flores, cuadrúpedos y reptiles.
     La portada principal se compone de cinco cuerpos, incluidos el de las campanas y el remate final, un conjunto que alcanza los treinta y cuatro metros de altura. Aparte existen otras dos portadas: una orientada al Norte, llamada la del Perdón, y otra dispuesta hacia el Sur o lado de la Epístola.
     Es destacable del recinto la excelente balaustrada pétrea del coro, el púlpito, el tesoro parroquial y la pila bautismal. Esta última es el único ejemplo comarcal realizado en barro cocido y vidriado en tono verdoso, cuyo exterior está decorado con multitud de figuras y motivos.
     Las riquezas que componen el tesoro o ajuar artístico son espléndidas suntuosidades elaboradas en su mayoría en plata entre las que cabe destacar: cálices, copones, coronas, cruces procesionales, vinajeras, un incensario, un cuenco, lámparas y seis varas de palio. De incalculable valor es, sin duda, la custodia - sagrario; un magnífico ejemplar de plata en su color y sobredorada, obra del siglo XVI con basamento añadido en el XVIII, de estilo rococó. Su traza es de templete.
     Además de estas piezas hay en el templo tres lámparas de plata, de las cuales dos son barrocas, una del siglo XVII y otra del XVIII. La tercera, de plata en su color y sobredorada, es de estilo purista del siglo XVII.
     El mobiliario de esta iglesia ha sufrido en dos ocasiones grandes pérdidas. La primera en un incendio ocurrido el 7 de agosto de 1888 y la segunda durante la depredación de la Guerra Civil. Nada queda del zócalo de azulejos mudéjares y renacentistas que decoraba la Capilla Mayor, así como de su Retablo Mayor. El que hoy podemos contemplar es una reconstrucción a la que se incorporaron algunas piezas originales del primitivo.
     Se trata de un retablo de planta ochavada, estructurado en banco, tres cuerpos, tres calles, seis entrecalles y ático sobre la calle central. Los relieves del cuerpo inferior representan la Anunciación y los desposorios de María; los del cuerpo central la Epifanía y la Natividad; los del cuerpo superior la Asunción, la Quinta Angustia y la Ascensión. El centro del retablo se dedica a la imagen titular de Nuestra Señora de la Consolación, el ático a la Crucifixión, rematándose éste con el relieve del Padre Eterno entre nubes. Las entrecalles están destinadas a los Apóstoles y otros Santos.
     El retablo tipificado como tríptico y mariano, técnicamente es de talla o escultórico y de casillero por los recuadros donde se alojan los relieves y las esculturas de bulto redondo. Fue calificado por Banda y Vargas como "[...] la obra más importante que el Bajo Renacimiento sevillano dejó en tierras extremeñas".
     En suma, la sabia composición de elementos góticos y renacentistas en la decoración de la torre y en la ejecución del templo, ponen de manifiesto que el maestro que la realizó era un gran conocedor de la tradición gótica y de las nuevas tendencias renacentistas; configurando uno de los más bellos y monumentales ejemplos de la arquitectura religiosa de la Baja Extremadura, que fue objeto de una acertada restauración a comienzos de la década de los noventa.

Iglesia del Cristo del Humilladero.-
     Obra terminada en 1752 cuya fábrica de mampostería y ladrillo presenta las características propias del estilo arquitectónico barroco tardío extremeño, con grandes influencias andaluzas. Los numerosos estudios realizados sobre los monumentos más relevantes de Extremadura la definen como una solemne arquitectura típicamente encalada y de alto valor plástico.
     La fachada principal se podría dividir en cuatro cuerpos en los que la decoración se presenta con un sentido ascendente. Destacables resultan también las dos torres: la del camarín; de mayor altura, y la del crucero.
     El interior presenta planta de cruz latina y nave única, recorrida por un doble entablamento del que arranca la bóveda que la cubre. Tras el altar mayor se dispone un camarín y una pequeña cripta en la que descansan los restos de muchos caídos en la Guerra Civil.
     El edificio guarda perfectamente la esencia popular bajo la que fue ideada por su arquitecto, que decidió repetir el mismo repertorio estructural y decorativo en el exterior y en el interior de la construcción, con intensos juegos de volúmenes a distinta altura.
     Sobresale en su interior una magnífica talla del Cristo del Humilladero, realizada por Francisco de Ocampo, discípulo de Martínez Montañés; que fue donada en 1615 por el capitán Don Juan de la Guardia. Se trata del crucificado comarcal más notable del siglo XVII, cuyo proceso de restauración, relativamente reciente, le devolvió el brillo y la calidad perdidos por el paso de los años.
     La Iglesia del Cristo del Humilladero fue denominada "Monumento Singular" en abril de 1986 por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura.

FUENTES Y PILARES
     Además de los recursos histórico artísticos que seguramente acapararán la atención de todo aquel que sepa apreciar la majestuosidad de la cultura antigua y popular, los momentos de ocio y tiempo libre pueden emplearse en recorrer puntos alternativos de interés que, como los manantiales, cuentan con gran tradición y arraigo entre los vecinos.
     Refiriéndonos a este conjunto arquitectónico de fuentes y pilares, el Ayuntamiento constantemente intenta velar por las infraestructuras e higiene de estos enclaves y de sus aguas, declarados como "monumentos singulares" del entorno de Azuaga.
     A continuación hacemos de ellos una rápida recopilación que ayude a su identificación así como a matizar los usos que se hacían de ellos.
Pozo Santo.-
     De la época mudéjar se conserva el denominado Pozo Santo, un aljibe que presenta una galería cubierta por falsa bóveda de mampostería. Para acceder a la fuente es necesario descender por unos peldaños.
     Su agua se calificaba como de muy buena, aunque su manantial no es muy abundante. Es uno de los más antiguos de la localidad y está ubicado próximo al Castillo Miramontes.

Fuente Atenor.-
     Se encontraba justamente a las afueras de la población, dispuesta en uno de sus ejes más importantes, al final de la calle Fuente. Cuenta con un amplio receptáculo, utilizado como abrevadero para el ganado local y el trashumante en siglos anteriores.
     Respecto a sus aguas, se calificaban como óptimas para el consumo humano aunque poco finas. Destacaba por su salubridad y se empleaba como bálsamo para los males de estómago. La fuente también era lugar de cita para faenas domésticas como el lavado de la ropa.

Pilar Viejo.-
     Está situado al final de la calle Nueva. También dispuesto a la salida del núcleo urbano pues era utilizado hace décadas por el ganado cuando se disponía a salir o entrar del pueblo. El abrevadero presenta unas amplias dimensiones para intentar acoger el mayor número posible de cabezas de ganado.

Pilar de Spínola.-
     El agua de esta fuente está calificada como de agua gorda, es por ello por lo que solía emplearse para regar al igual que se hacía con el agua del Pilar Viejo. Está localizado en la confluencia de las calles Olleros, Viriato y Córdoba.
     El Pozo Meón, adjunto a la calle Carrera, el Pilar de los Borrachos y el Pilar del Pocito, cercanos al Parque de Caganchas y contiguos al final de la calle Sevilla, y Pilar Nuevo completan la que puede entenderse como la ruta del agua en Azuaga.

Norias Tradicionales.-
     Son ejemplos representativos del aprovechamiento rural, sostenible y tradicional de los recursos naturales. Estas infraestructuras fueron introducidas en Occidente por los islámicos que las importaron desde Oriente, sociedad con una tecnología más avanzada que la nuestra.
     Funcionan a base de unas ruedas unidas a través de unos engranajes giratorios que permiten que el agua del subsuelo sea recogida en unos recipientes que la llevan a la superficie para el riego u otros usos. Su disposición y entornos pueden apreciarse en buena parte de huertas y cortijos, que hacían de las norias herramientas fundamentales en la vida y el trabajo rural (Ayuntamiento de Azuaga).

LA CARDENCHOSA.-
    Localizamos La Cardenchosa al Sureste de Azuaga, muy próxima a los pequeños núcleos de Los Rubios, Argallón y La Coronada, estos dos últimos municipios cordobeses.
     El nombre de Cardenchosa deriva del vocablo "cardencha" (del latín cardinculus). La cardencha no es otra cosa que una especie de cardo de gran altura, una planta bianual que puede alcanzar dos metros, con flores de color púrpura que usaban antiguamente los cardadores para sacar el pelo a los paños.
     La abundancia dio lugar a la denominación de cardenchal o cardenchosa a aquellos lugares donde nacían y se criaban las cardenchas.
     Una de las tradiciones con más arraigo en la población es la del cultivo de las huertas. Generación tras generación se van transmitiendo el saber hacer y los pequeños trucos que hacen de estas tierras algo verdaderamente valioso en cuanto a la agricultura rural.
     Tomates, pimientos, pepinos, lechugas,... dan un colorido especial a los alrededores de la localidad, contribuyendo así a crear un paisaje muy atractivo para visitantes y residentes.
     Dependiente de la gestión de Azuaga, cuenta además con una agencia de lectura, un consultorio médico y el Colegio Público Nuestra Señora de la Paz.
     Sobre su historia sabemos que los asentamientos de población de la época prehistórica debieron ser importantes en la aldea, tal como evidencian los restos neolíticos hallados: un menhir realizado sobre una fina lancha de pizarra, en pleno centro, y varios dólmenes en los alrededores de la población. Su cronología data de finales del Neolítico, conviviendo con el Calcolítico y la Edad del Bronce (milenios V - IV antes de Cristo).
     En cuanto a sus recursos artísticos cabe destacar la iglesia de Nuestra Señora de la Paz, fechada en 1550 y ampliada a finales del siglo XVI a causa del elevado número de visitantes con que contaba. De estilo gótico mudéjar, la parroquia tiene una sola nave, con cabecera que se reduce y sobresale del resto de la construcción. El arco que da acceso a la cabecera se encuentra modificado pero debió ser de medio punto peraltado. La nave está dividida en dos tramos por un arco transversal apuntado. Fue declarada "Monumento Singular" por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura en 1986.
     El retablo que hoy ocupa la cabecera con las pinturas de S. Pedro y S. Pablo, y coronado por la crucifixión, podría datarse del siglo XVII. También de este siglo son las pinturas murales que ilustran buena parte de los muros del edificio (Diputación Provincial de Badajoz).

          Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Castillo de Miramontes, Plaza de Toros, Ermita de San Blas, Ermita de Ntra. Sra. de la Aurora, Ermita de Santiago, Ermita de Ntra. Sra. del Rosario, Oratorio particular, Iglesia de Ntra. Sra. de la Merced, Iglesia de Ntra. Sra. de la Consolación, Iglesia del Cristo del Humilladero, Pozo Santo, Fuente Atenor, Pilar Viejo, Pilar de Spínola, y Norias tradicionales) de la localidad de Azuaga, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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