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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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jueves, 12 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Centro Termal Los Pedroches, Ermita de San Sebastián, y Museo de la Matanza) de la localidad de Alcaracejos, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Centro Termal Los Pedroches, Ermita de San Sebastián, y Museo de la Matanza) de la localidad de Alcaracejos, en la provincia de Córdoba.
     Crucificado por dos carreteras que turban el sosiego encontramos, Alcaracejos, puerta natural del Valle de los Pedroches. Crucificado por dos carreteras que turban el sosiego pero fomentan la actividad hostelera, Alcaracejos es la puerta natural de Los Pedroches. Tanto su arquitectura popular -blancas fachadas con los huecos recercados de dorado granito, tan abundante en la zona-, como su carácter y sus costumbres, anticipan los rasgos de esta penillanura que sus habitantes llaman `Valle`.
     Villa situada en la zona central de Los Pedroches, en la encrucijada de las carreteras C-420 y N-502.
     Distancia a Córdoba: 74 Km.
     Altitud: 602 m.
     Extensión: 177 Km2
     Habitantes: 1.485.
     Gentilicio: Moginos.
     Mancomunidad: Los Pedroches
Al sur del alargado término se eleva el cerro de la Chimorra, que aunque sólo alcanza 959 metros de altitud constituye la máxima cumbre de la mitad Norte de la provincia. Su redondeada silueta se contempla mejor desde la paisajística y angosta carretera que va de Pozoblanco a Villaharta. Aunque ya se cita documentalmente este topónimo en 1272, al delimitar los términos de la iglesia de Belmez, el origen de la actual población es incierto. Casas-Deza sitúa su fundación a principios del siglo XV. Perteneció como aldea a Torremilano (actual Dos Torres) hasta 1488, en que alcanzó el título de villa, y pasó a formar parte de las Siete Villas de los Pedroches, que fueron territorios realengos a excepción del periodo 1660-1747, en que pertenecieron al Marquesado de El Carpio.
     Descubre Alcaracejos:
     Alcaracejos – https://youtu.be/r3aYGggz8nA
     Alcaracejos Turismo – https://youtu.be/8J88lI17imI
     Mozárabe – https://youtu.be/0sBV4fZSUzU
     Puerta de Los Pedroches – https://youtu.be/sDrNI0CMzb8
     Oficina de Turismo de Alcaracejos
     +34 957 156 102
     turismo-mancomunidad@lospedroches.org (Diputación Provincial de Córdoba).
     Aunque se ha relacionado con Kuzna, población de origen musulmán, los datos más fiables del nacimiento de Alcaracejos se remontan a fines del siglo XV. Destruida la antigua parroquia, en su término se hallan dos ermitas, la de San Sebastián y la de la Magdalena, que cumple las funciones de capilla del cementerio (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Viniendo desde Córdoba, una vez coronado el puerto de Espiel, primero, y, luego, el del Cala­traveño, a 727 y 750 m respectivamente sobre el nivel del mar, la N 502 se desliza en una larga recta, apenas interrumpida por algunas curvas, hasta la villa de Alcaracejos, puerta de entrada al valle y encrucijada de caminos que llevan a casi todas partes.
     Se descubren ya en Alcaracejos dos características comunes a todo el valle: una arquitec­tura popular con gran presencia del granito, principalmente en los dinteles de puertas y ventanas, y la existencia de una hermandad romera de rasgos militares, en este caso la de la Virgen de Guía, cuya romería se celebra en este pueblo el Domingo de Resurrección y cuya devoción es compartida también por Dos Torres, Hinojosa del Duque, Fuente La Lancha y Villanueva del Duque, localidades que celebran su romería en fechas diferentes (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de San Andrés.-

     Sobre el terreno que ocupara la primitiva iglesia construyó el arquitecto Daniel Sánchez Puch en 1965 el actual templo. En el interior se ha conservado una portada gótica procedente de la antigua fábrica. Su labor es rudimentaria, como es frecuente en la talla del granito en el norte de la provincia, y se adorna con un arco conopial y alfiz de bolas. Puede fecharse en las últimas décadas del siglo XV.
     El dintel de la puerta de ingreso se adorna con un relieve fechado en 1965, que representa un óvalo con San Andrés sobre un friso de ángeles con símbolos del martirio.
     El espacio interior presenta nave única y testero plano; en el ángulo izquierdo del presbiterio se halla colocada la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, realizada en 1944 por Carlos Bravo Nogales.
     El resto del templo se adorna con imágenes devocionales de serie, dispuestas sobre repisas a lo largo de los muros (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Edificio religioso de planta rectangular en una sola nave edificado sobre la planta de la antigua iglesia. La antigua iglesia fue demolida durante la pasada guerra civil al ser bombardeada por utilizarse de refugio de uno de los bandos. Esta debió ser de estilo gótico utilizando la piedra granita como material esencial. De ella aun quedan como restos una portada colocada en un lateral de la presente planta, de arco ojival con dovelas y sillares de granito.
     También hay que destacar la pila bautismal de granito de estilo gótico muy rica en sus formas.
     La arquitectura de la presente iglesia tiene un marcado acento propio de la arquitectura de los años cincuenta. De elementos rectilíneos robustos y simples. Su planta rectangular de grandes dimensiones exenta de pilares y con una techumbre en bóveda muy rebajada.
     Por dichas dimensiones se piensa que el elemento estructural de la cubierta es de tipo metálico. A dicha planta se le adosa otras de dependencias tales como la sacristía y la vivienda parroquial (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La parroquia de San Andrés es moderna y data de 1965, año en que fue construida según proyecto del arquitecto Sánchez Puch sobre el solar de la antigua, destruida en la Guerra Civil; como único vestigio de aquélla conserva, adaptada en su interior, una portada de granito con arco apuntado, en estilo Reyes Católicos (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro Termal Los Pedroches.-
     El Centro Termal de Los Pedroches esta ubicado en la localidad de Alcaracejos, la puerta a la Comarca de Los Pedroches, emplazado sobre un antiguo silo de los años 60 que servía para almacenar grano.
     Hoy tras su rehabilitación conservar su estructura original y se han conseguido espacios para que tengas la mejor experiencia relax (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de San Sebastián.-
          El edificio actual, aunque muy modificado responde a las iglesias de arcos transversales típicas de la zona. De una sola nave, ha perdido su primitiva cubierta de medio cañón con arcos fajones que descansaban en pilares de piedra. estos últimos se han conservado si bien han desaparecido los arcos perpiaños. el exterior presenta contrafuertes.
     Fue reconstruida por suscripción popular en 1976, según se lee en una lápida en el muro de la epístola (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A las afueras de la población se alza la Ermita de San Sebastián -desde donde se aprecia una buena panorámica del pueblo.
     Es un templo de reducidas dimensiones, con una única nave y cabecera recta.
    La nave comprende en su desarrollo tres tramos, aunque han desaparecido sus arcos trasversales, restando tan sólo los pilastrones de granito iniciales (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo de la Matanza
.-
     Los útiles más antiguos relacionados con las tradiciones culinarias de Los Pedroches permanecen expuestos de forma permanente en este museo etnológico.
     La matanza, el principal sustento de las familias de la comarca durante siglos, aseguraba la alimentación durante gran parte del año. Pero esta actividad era al mismo tiempo un ritual, en él que junto a la música, se utilizaban toda una serie de utensilios para preparar las diferentes partes del cerdo, grandes recipientes para condimentar los embutidos, calderas para colocar sobre el fuego y todo un amplio repertorio de mesas y enseres básicos para llevar a cabo esta práctica milenaria.
     Más Información: +34 957 156 311 (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Centro Termal Los Pedroches, Ermita de San Sebastián, y Museo de la Matanza) de la localidad de Alcaracejos, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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lunes, 28 de diciembre de 2020

El Relieve "La Matanza de los Inocentes", de Nufro Sánchez, en el Coro de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Relieve "La Matanza de los Inocentes", de Nufro Sánchez, en el Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.     
   Hoy, 28 de diciembre, Fiesta de los Santos Inocentes, mártires, niños que fueron ejecutados en Belén de Judea por el impío rey Herodes, para que pereciera con ellos el niño Jesús, a quien había adorado los Magos. Fueron honrados como mártires desde los primeros siglos de la Iglesia, primicia de todos los que habían de derramar su sangre por Dios y el Cordero [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Relieve "La Matanza de los Inocentes", de Nufro Sánchez, en el Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, calle Cardenal Carlos Amigo, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar el Coro [nº 004 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede] No ha cambiado de nombre, aunque las sillas han estado, al menos, en cuatro lugares diferentes; el actual, salvo las interrupciones debidas a obras o accidentes, es el que posee desde 1514. En el antiguo estaban sepultados los arzobispos don Remondo y don Pedro Gómez Barroso (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
     La Matanza de los Inocentes es la escena del tablero 32° de la Sillería Baja del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede; está llena de sensibilidad trágica y de perfecto movimiento compositivo, que nos evoca el sentido clásico de los escultores renacentistas italianos, sobre todo en las actitudes de las madres protegiendo a sus hijos (Isabel Mateo Gómez, La Sillería del Coro de la Catedral de Sevilla, en La Catedral de Sevilla. Ediciones Guadalquivir. Sevilla, 1991). 
   El coro se encuentra cerrado por una reja realizada por Francisco Salamanca (1518-23). Su sillería consta de 117 sitiales de madera, con esculturas de santos y relieves del Antiguo y Nuevo Testamento. Es un conjunto realizado por Nufro Sánchez, comenzado en 1478 y acabado en el siglo XVI.  En la zona superior del respaldo se coloca, en toda la sillería baja, un relieve con diversos temas del Antiguo y del Nuevo Testamento. En este relieve, se representa la escena en la que tres soldados se disponen a matar a tres niños que son sostenidos por sus madres. Las figuras femeninas están representadas dramáticamente, con sus hijos en brazos, dos de cara al espectador y la tercera de espaldas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Leyenda, Historia, Culto e Iconografía de los Santos Inocentes, mártires;
La leyenda y su falta de historicidad
   Las pequeñas víctimas del cruel Herodes se evaluaban en el fabuloso número de ciento cuarenta y cuatro mil, como los mártires del Apocalipsis, que imploraban la venganza de Dios al pie de su altar.
   Según el relato de Mateo (2: 16 - 18), que completaron y ampliaron los Evangelios apócrifos, la Leyenda Dorada y el teatro religioso de los autos sacramentales, Herodes, furioso por el engaño de los Reyes Magos que advertidos por un ángel, en vez de ir a llevarle informes acerca de su visita a Belén regresaron por mar, ordenó la matanza de todos los niños de hasta dos años de edad (a binatu et infra) para tener la seguridad de que el futuro rey de los judíos no escapase con vida.
   Los hagiógrafos describen con complacencia esta carnicería. Evocan a la soldadesca arrancando a los pequeños de entre los brazos de sus madres y tronchándolos con las espadas o ensartándolos en la punta de sus lanzas. El número de víctimas de este infanticidio masivo se habría elevado a millares. El Menologio griego calcula su número en 144.000, cifra fabulosa que es la copia del número de los justos del Apocalipsis de san Juan.
   Sería superfluo cuestionar esas cifras agrandadas de buena gana por la credu­lidad popular. En un pueblo como Belén, que contaba sólo con algunos cientos de habitantes, los niños varones menores de dos años podían ser, cuando mucho, alrededor de veinte. Los cálculos más complacientes no superan un máximo de sesenta víctimas.
   Pero aún en un relato donde no se exageren las cifras ¿podría admitirse que ha ya una sola pizca de verdad histórica? Todo conduce a creer que no se trata de la exageración de un hecho real sino de una pura invención.
   La Presentación de Jesús en el templo había tenido lugar en Jerusalén. Cabe preguntarse por qué José, en vez de regresar a su casa en Nazaret, condujo a su familia al incómodo establo de Belén.
   Ya resulta sospechoso que el acontecimiento sólo se haya consignado en uno de los cuatro Evangelios canónicos: salvo el de Mateo, los otros tres lo ignoran completamente. Las dudas se agravan por el hecho de que los analistas romanos, y sobre todo el historiador judío Flavio Josefo, que relata la vida de Herodes hasta en sus menores detalles, no digan una palabra.
   Señalemos, además, que la Matanza de los Inocentes no es una leyenda aislada, específicamente judía: la historia del niño predestinado a quien el rey en el trono considera una amenaza para su reinado o su vida, y del cual se defiende de antemano haciendo asesinar a todos los niños de su edad, es un tema de la leyenda universal que se encuentra, con variantes, en las del dios hindú Krishna, Ciro, Rómulo y hasta Moisés, puesto que el Antiguo Testamento habla de la matanza de los niños de Israel ahogados en el Nilo por orden del faraón.
   Y por último -este argumento podría hacer innecesarios todos los demás- el evangelista admite el origen bíblico de su relato que no es más que una profecía realizada: «Entonces se cumplió la palabra del profeta Jeremías, que dice: Una voz se oye en Ramá, lamentación y gemido grande; es Raquel, que llora a sus hijos y rehúsa ser consolada,  porque  ya  no existen ».
   Así, la Matanza de los Inocentes sería, como la mayoría de los acontecimientos relatados en los Evangelios, la consumación de una profecía del Antiguo Testamento.
El culto de los Santos Inocentes
   Muy popular en la Edad Media, el culto de los santos Inocentes provocó en 1212 la asombrosa cruzada de los niños que acabó de manera miserable.
   La abadía de Saint Denis y la iglesia de los Inocentes en París, pretendían poseer, ambas, el cuerpo entero de uno de los pequeños mártires.
   La abadía benedictina de Brantôme (Dordogne), se jactaba de conservar las reliquias de san Sicario, uno de los Inocentes.
   En Saint Germain des Prés, una pierna relicario del siglo XIII contenía la tibia de uno de ellos. El Museo de Zurich recogió el pie relicario de otro, embutido en una pieza de orfebrería del siglo XV.
   La cartuja de Würzburgo, en Alemania, exponía el cuerpo de uno de los Inocentes. La Edad Media confundía en un solo culto a los santos Inocentes con los pequeños mártires cristianos que habrían sido víctimas de los asesinatos rituales de los judíos. Los niños encontrados (Findelkinder) y los niños de coro (Chorknaben), estaban puesto bajo su protección.
   Aunque la hecatombe de los Inocentes de Belén pertenece al dominio de la fábula, la piedad popular veneró a los muertos como a los primeros mártires cristianos: su bautismo de sangre se juzgó equivalente al bautismo por el agua.
   Su culto se desarrolló muy tempranamente, al principio en Palestina, en cuya basílica de Belén había una capilla dedicada a los Santos Inocentes.
   El día de su muerte, el 28 de diciembre, se consideraba día nefasto.
   Esta  devoción está probada en Francia por numerosos testimonios. Algunas de sus reliquias fueron llevadas desde Oriente por san Casiano, a la abadía de Saint Victor en Marsella, en el año 414. Dicha abadía cedió una  parte de las reliquias a otra gran abadía provenzal, la de Saint Maximin. En el siglo XII, la capilla capitular de Saint Caprais de Agen se puso bajo la advocación de los Santos Inocentes. El cementerio de los Inocentes de París, célebre por su Danza Macabra, tenía una iglesia aledaña a la cual el rey Luis XI ofreció «un Inocente entero en un gran relicario de cristal».
   Las representaciones de los Santos Inocentes en Italia se multiplicaron a partir del siglo XV a causa de la fundación de los orfelinatos que se pusieron bajo su patronazgo.
Iconografía
   Es infrecuente que estén representados con independencia de dicho tema. Tiene palmas como atributos.
   Los Inocentes, asimilados a los santos y a los mártires, está nimbados y tienen como atributo la palma del martirio. Están vestidos con una camiseta manchada de sangre o bien desnudos con un ceñidor de hojas.
   En los ciclos narrativos deben distinguirse seis episodios:
1. Herodes pregunta a los sacrificadores y a los escribas dónde nació Cristo.
2. Herodes ordenando la matanza de los inocentes
   Está sentado en un trono, como en la escena de la Visita de los Reyes Magos, un demonio le dicta malos consejos al oído.
3. La matanza de los inocentes.
   En las realizaciones más antiguas, los verdugos llevan a Herodes en brazos o al hombro a los niños que han quitado a sus madres.
   Después, la escena se volvió más dramática y brutal. Es una serie de furiosos duelos entre los brefoctones (matadores de niños pequeños) y las madres que defienden a sus hijos. Un soldado coge a un niño por el pie, lo deja colgando cabeza abajo y se dispone a cortarlo en dos con su espada, como en la simulación del Juicio de Salomón. Muchos de ellos son ensartados como lechones.
   En una segunda versión que parece de origen provenzal, los niños no reciben la muerte por espada sino que son aplastados contra el suelo, al pie del trono de Herodes.
   Las mujeres expresan su dolor mesándose la cabellera y desgarrándose las mejillas con las uñas. Una de ellas se afana en reunir los miembros dispersos de su hijo cortado en pedazos.
4. La huida a la montaña de Isabel y san Juanito
   Este episodio, incorporado a la Matanza de los Inocentes, se ha tomado de los Evangelios apócrifos, especialmente del Protoevangelio de Santiago y del Evangelio Armenio de la Infancia (cap. 14: 2).
   «Cuando Isabel supo que se buscaba a su hijo Juan, lo cogió y partió hacia la montaña y buscaba donde ocultarlo pero no encontraba escondrijo. Con un profundo suspiro dijo: -Montaña de Dios, recibe a una madre con su hijo. Y súbita­mente la montaña se abrió y los recibió.»
   La píxide bizantina de marfil procedente de la Bóveda Chilhac, cerca de Brioude (Louvre), ofrecería la más antigua representación conocida de este episodio que ha sido reeditado por los hagiógrafos en la leyenda de santa Bárbara. Se encuentran otros ejemplos en una miniatura del Homiliario de Gregorio Nacianceno (siglo IX, B.N., París), en los frescos de Capadocia (siglo XI), y en los mosaicos de Kahrié Djami, Constantinopla (siglo XIV).
   En el arte bizantino esta escena suele asociarse con la Matanza de los Inocentes.
5. La degollación de Zacarías
   Furioso porque san Juanito había escapado, Herodes hace degollar frente al altar a su padre, el sumo sacerdote Zacarías. Se encontró la sangre coagulada de éste, pero no su cuerpo que había desaparecido.
6. La muerte de Herodes
   Tantos crímenes merecían un castigo ejemplar. La justicia popular no trató a Herodes mejor que a Judas. La tradición lo hacía morir agusanado a causa de una enfermedad vermicular.
   Según Pedro Comestor, el cuerpo del tirano fue roído vivo por los gusanos que pululaban en sus testículos putrefactos: «Ipsa quoque verenda putrefacta scatebant vermiculis. Putredo testiculorum vermes generabat». Acaba  suicidándose con el cuchillo que usaba para pelar la fruta y los demonios se llevan su alma al infierno (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Relieve "La Matanza de los Inocentes", de Nufro Sánchez, en el Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Catedral de Santa María de la Sede, en ExplicArte Sevilla

sábado, 28 de diciembre de 2019

La pintura "La Matanza de los Inocentes", de Jacopo Fardella, junto a la Rectoría, en la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "La Matanza de los Inocentes", de Jacopo Fardella, junto a la Rectoría, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.     
    Hoy, 28 de diciembre, Fiesta de los Santos Inocentes, mártires, niños que fueron ejecutados en Belén de Judea por el impío rey Herodes, para que pereciera con ellos el niño Jesús, a quien había adorado los Magos. Fueron honrados como mártires desde los primeros siglos de la Iglesia, primicia de todos los que habían de derramar su sangre por Dios y el Cordero [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "La Matanza de los Inocentes", de Jacopo Fardella, junto a la Rectoría, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza Virgen de los Reyes, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar la Rectoría [nº 015 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede]. Este nombre corresponde a la función que tiene desde 1995 el ámbito, donde se ubica el recinto que hasta entonces había estado, desde 1987, en la Capilla de la Concepción Grande (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
     En el muro del Evangelio de la Capilla Mayor, en el acceso de la actual Rectoría, podemos contemplar la pintura "La Matanza de los Inocentes", de Jacopo Fardella.
     La enorme difusión que los cuadros de escuela  italiana tuvieron en el siglo XVII merced a su presencia en las colecciones particulares y en el mercado del arte sevillano tuvo su repercusión dentro de los fondos de la pinacoteca catedralicia. Igualmente la prolífica distribución de composiciones pictóricas italianas a través de grabados motivó que se realizasen numerosas copias de estas escuelas, algunas de las cuales forman parte de la colección que se alberga dentro del primer templo hispalense.
   En el muro del crucero del lado del Evangelio de la Catedral se encuentra una representación de grandes dimensiones en la que figura la Degollación de los Santos Inocentes. Es obra de acertada composición en la que los gestos movidos y crispados de los numerosos protagonistas aparecen bien resueltos y conjuntados. Esta pintura ha sido atribuida por la  Dra. Borea al pintor florentino Jacopo Fardella (Enrique Valdivieso. La pintura en la Catedral de Sevilla. Siglos XVII al XX, en La Catedral de Sevilla. Ediciones Guadalquivir. Sevilla, 1991).
   En el muro del crucero del lado del Evangelio de la Catedral de Santa María de la Sede encontramos este óleo sobre lienzo barroco de gran formato (2,49 x 3,90 m), realizado por el pintor florentino Jacopo Fardella en 1650, según la atribución de la Dra. Borea. Es este un episodio que sólo recoge San Mateo en sus evangelios, citando además que ya fue profetizado por Jeremías. Este tiene lugar inmediatamente después de la Huida a Egipto de la Sagrada Familia. (Mt 2, 16-18). La escena, plena de personajes recogidos en primer plano y a gran tamaño, describe la cruda lucha sostenida entre las madres de los niños y los soldados de Herodes, dejando tanto los adultos como sobre todo los niños, sus anatomías al descubierto en un alarde del autor para el tratamiento de sus cuerpos, que resuelve de una forma destacable. Las mujeres intentan proteger a sus hijos y a la vez se defienden o atacan a sus asesinos, produciéndose posturas verdaderamente logradas y llenas de movimiento. Digna de mención es la diferenciación que logra el pintor entre los cuerpos que aún están vivos y los de los niños fallecidos, gracias a la aplicación de una gama cromática que refleja en buena medida su estado cianótico. Al fondo de la matanza se recoge la silueta del palacio del rey Herodes, transcurriendo los acontecimientos en un día en el que unas oscuras nubes se disponen a tapar el sol en alusión a la tragedia que se está desarrollando. Es obra de acertada composición en la que los gestos movidos y crispados de los numerosos protagonistas aparecen bien resueltos y conjuntados. (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Leyenda, Culto e Iconografía de los Santos Inocentes:
La leyenda y su falta de historicidad
   Las pequeñas víctimas del cruel Herodes se evaluaban en el fabuloso número de ciento cuarenta y cuatro mil, como los mártires del Apocalipsis, que imploraban la venganza de Dios al pie de su altar.
   Según el relato de Mateo (2: 16 - 18), que completaron y ampliaron los Evangelios apócrifos, la Leyenda Dorada y el teatro religioso de los autos sacramentales, Herodes, furioso por el engaño de los Reyes Magos que advertidos por un ángel, en vez de ir a llevarle informes acerca de su visita a Belén regresaron por mar, ordenó la matanza de todos los niños de hasta dos años de edad (a binatu et infra) para tener la seguridad de que el futuro rey de los judíos no escapase con vida.
   Los hagiógrafos describen con complacencia esta carnicería. Evocan a la soldadesca arrancando a los pequeños de entre los brazos de sus madres y tronchándolos con las espadas o ensartándolos en la punta de sus lanzas. El número de víctimas de este infanticidio masivo se habría elevado a millares. El Menologio griego calcula su número en 144.000, cifra fabulosa que es la copia del número de los justos del Apocalipsis de san Juan.
   Sería superfluo cuestionar esas cifras agrandadas de buena gana por la credu­lidad popular. En un pueblo como Belén, que contaba sólo con algunos cientos de habitantes, los niños varones menores de dos años podían ser, cuando mucho, alrededor de veinte. Los cálculos más complacientes no superan un máximo de sesenta víctimas.
   Pero aún en un relato donde no se exageren las cifras ¿podría admitirse que ha ya una sola pizca de verdad histórica? Todo conduce a creer que no se trata de la exageración de un hecho real sino de una pura invención.
   La Presentación de Jesús en el templo había tenido lugar en Jerusalén. Cabe preguntarse por qué José, en vez de regresar a su casa en Nazaret, condujo a su familia al incómodo establo de Belén.
   Ya resulta sospechoso que el acontecimiento sólo se haya consignado en uno de los cuatro Evangelios canónicos: salvo el de Mateo, los otros tres lo ignoran completamente. Las dudas se agravan por el hecho de que los analistas romanos, y sobre todo el historiador judío Flavio Josefo, que relata la vida de Herodes hasta en sus menores detalles, no digan una palabra.
   Señalemos, además, que la Matanza de los Inocentes no es una leyenda aislada, específicamente judía: la historia del niño predestinado a quien el rey en el trono considera una amenaza para su reinado o su vida, y del cual se defiende de antemano haciendo asesinar a todos los niños de su edad, es un tema de la leyenda universal que se encuentra, con variantes, en las del dios hindú Krishna, Ciro, Rómulo y hasta Moisés, puesto que el Antiguo Testamento habla de la matanza de los niños de Israel ahogados en el Nilo por orden del faraón.
   Y por último -este argumento podría hacer innecesarios todos los demás- el evangelista admite el origen bíblico de su relato que no es más que una profecía realizada: «Entonces se cumplió la palabra del profeta Jeremías, que dice: Una voz se oye en Ramá, lamentación y gemido grande; es Raquel, que llora a sus hijos y rehúsa ser consolada,  porque  ya  no existen ».
   Así, la Matanza de los Inocentes sería, como la mayoría de los acontecimientos relatados en los Evangelios, la consumación de una profecía del Antiguo Testamento.
El culto de los Santos Inocentes
   Muy popular en la Edad Media, el culto de los santos Inocentes provocó en 1212 la asombrosa cruzada de los niños que acabó de manera miserable.
   La abadía de Saint Denis y la iglesia de los Inocentes en París, pretendían poseer, ambas, el cuerpo entero de uno de los pequeños mártires.
   La abadía benedictina de Brantôme (Dordogne), se jactaba de conservar las reliquias de san Sicario, uno de los Inocentes.
   En Saint Germain des Prés, una pierna relicario del siglo XIII contenía la tibia de uno de ellos. El Museo de Zurich recogió el pie relicario de otro, embutido en una pieza de orfebrería del siglo XV.
   La cartuja de Würzburgo, en Alemania, exponía el cuerpo de uno de los Inocentes. La Edad Media confundía en un solo culto a los santos Inocentes con los pequeños mártires cristianos que habrían sido víctimas de los asesinatos rituales de los judíos. Los niños encontrados (Findelkinder) y los niños de coro (Chorknaben), estaban puesto bajo su protección.
   Aunque la hecatombe de los Inocentes de Belén pertenece al dominio de la fábula, la piedad popular veneró a los muertos como a los primeros mártires cristianos: su bautismo de sangre se juzgó equivalente al bautismo por el agua.
   Su culto se desarrolló muy tempranamente, al principio en Palestina, en cuya basílica de Belén había una capilla dedicada a los Santos Inocentes.
   El día de su muerte, el 28 de diciembre, se consideraba día nefasto.
   Esta  devoción está probada en Francia por numerosos testimonios. Algunas de sus reliquias fueron llevadas desde Oriente por san Casiano, a la abadía de Saint Victor en Marsella, en el año 414. Dicha abadía cedió una  parte de las reliquias a otra gran abadía provenzal, la de Saint Maximin. En el siglo XII, la capilla capitular de Saint Caprais de Agen se puso bajo la advocación de los Santos Inocentes. El cementerio de los Inocentes de París, célebre por su Danza Macabra, tenía una iglesia aledaña a la cual el rey Luis XI ofreció «un Inocente entero en un gran relicario de cristal».
   Las representaciones de los Santos Inocentes en Italia se multiplicaron a partir del siglo XV a causa de la fundación de los orfelinatos que se pusieron bajo su patronazgo.
Iconografía
   Es infrecuente que estén representados con independencia de dicho tema. Tiene palmas como atributos.
   Los Inocentes, asimilados a los santos y a los mártires, está nimbados y tienen como atributo la palma del martirio. Están vestidos con una camiseta manchada de sangre o bien desnudos con un ceñidor de hojas.
   En los ciclos narrativos deben distinguirse seis episodios:
1. Herodes pregunta a los sacrificadores y a los escribas dónde nació Cristo.
2. Herodes ordenando la matanza de los inocentes
   Está sentado en un trono, como en la escena de la Visita de los Reyes Magos, un demonio le dicta malos consejos al oído.
3. La matanza de los inocentes.
   En las realizaciones más antiguas, los verdugos llevan a Herodes en brazos o al hombro a los niños que han quitado a sus madres.
   Después, la escena se volvió más dramática y brutal. Es una serie de furiosos duelos entre los brefoctones (matadores de niños pequeños) y las madres que defienden a sus hijos. Un soldado coge a un niño por el pie, lo deja colgando cabeza abajo y se dispone a cortarlo en dos con su espada, como en la simulación del Juicio de Salomón. Muchos de ellos son ensartados como lechones.
   En una segunda versión que parece de origen provenzal, los niños no reciben la muerte por espada sino que son aplastados contra el suelo, al pie del trono de Herodes.
   Las mujeres expresan su dolor mesándose la cabellera y desgarrándose las mejillas con las uñas. Una de ellas se afana en reunir los miembros dispersos de su hijo cortado en pedazos.
4. La huida a la montaña de Isabel y san Juanito
   Este episodio, incorporado a la Matanza de los Inocentes, se ha tomado de los Evangelios apócrifos, especialmente del Protoevangelio de Santiago y del Evangelio Armenio de la Infancia (cap. 14: 2).
   «Cuando Isabel supo que se buscaba a su hijo Juan, lo cogió y partió hacia la montaña y buscaba donde ocultarlo pero no encontraba escondrijo. Con un profundo suspiro dijo: -Montaña de Dios, recibe a una madre con su hijo. Y súbita­mente la montaña se abrió y los recibió.»
   La píxide bizantina de marfil procedente de la Bóveda Chilhac, cerca de Brioude (Louvre), ofrecería la más antigua representación conocida de este episodio que ha sido reeditado por los hagiógrafos en la leyenda de santa Bárbara. Se encuentran otros ejemplos en una miniatura del Homiliario de Gregorio Nacianceno (siglo IX, B.N., París), en los frescos de Capadocia (siglo XI), y en los mosaicos de Kahrié Djami, Constantinopla (siglo XIV). 
 En el arte bizantino esta escena suele asociarse con la Matanza de los Inocentes.
5. La degollación de Zacarías
   Furioso porque san Juanito había escapado, Herodes hace degollar frente al altar a su padre, el sumo sacerdote Zacarías. Se encontró la sangre coagulada de éste, pero no su cuerpo que había desaparecido.
6. La muerte de Herodes
   Tantos crímenes merecían un castigo ejemplar. La justicia popular no trató a Herodes mejor que a Judas. La tradición lo hacía morir agusanado a causa de una enfermedad vermicular.
   Según Pedro Comestor, el cuerpo del tirano fue roído vivo por los gusanos que pululaban en sus testículos putrefactos: «Ipsa quoque verenda putrefacta scatebant vermiculis. Putredo testiculorum vermes generabat». Acaba  suicidándose con el cuchillo que usaba para pelar la fruta y los demonios se llevan su alma al infierno (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000). 
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