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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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lunes, 15 de junio de 2026

Un paseo por la calle Enladrillada

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Enladrillada, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Enladrillada es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en los Barrios de Santa Catalina, y San Julián; en el Distrito Casco Antiguo; y va de la plaza de San Román, a la calle San Hermenegildo.
   La calle, desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     El largo tramo que va hasta la plaza del Pelícano era conocido como Campanario, por el de San Román, en la Baja Edad Media y desde finales del s. XVI (1586) ya como Enladrillada (o Ladrillada). Comúnmente se suele decir que conserva este nombre por ser la última que estuvo enladrillada en la ciudad; sin embargo constan referencias documentales de que fue empedrada ya en 1609. El último tramo recibe a finales del s. XVII el nombre de Sitio de Matarnillos, de donde se deduce que aún debería estar escasamente urbanizado, y también calle Mata Asnillos (1665) o Mata Arnillos, que se mantiene a lo largo de todo el s. XVIII; también fue conocido este tramo hasta 1845 por calle del Huerto de las Beatas, fecha en la que pasa a denominarse del Perro. En 1868 ambas quedan unificadas bajo la denominación de Enladrillada, desapareciendo el topónimo Perro. En 1937 Falange Española pidió que se le cambiara por el de Eduardo Rivas, pero el Ayuntamiento "por su popularidad y significación" prefirió mantenerlo y darle ese nombre a otra. Según Santiago Montoto, que cita un padrón de 1533 en esa fecha se llamaba de los Moros.
     Es una calle estrecha y larga que ha sido objeto de varios proyectos de alineación (1868, 1880, 1921) sólo parcialmente ejecutados, de ahí la presencia de entrantes y salientes a lo largo de la vía. En tiempos históricos, una de las principales cloacas de la ciudad seguía el mismo trazado de Enladrillada, hasta desembocar en la muralla, por lo que son reiteradas las alusiones a su reparación, vertidos y malos olores. La falta de limpieza periódica de los husillos provocaba con frecuencia la inundación de la calle, y en 1855 los vecinos se quejaban en la prensa de que el mal estado del pavimento había ocasionado la comunicación de baches y cloacas, con las consiguientes molestias para los que por allí transitaban. La calle que, como queda dicho, llegaba práctica­mente hasta la muralla, perdió su tramo final en la remodelación urbanística que sufrió este sector del barrio de San Julián a partir de 1962 y al construirse el colegio nacional Sor Angela de la Cruz. Confluyen por la acera de los pares Espada, Marteles y Santa Lucía, y por la de los impares Sánchez de Castro, Santa Paula y la plaza del Pelícano.
     A pesar de la unificación toponímica de 1868, se mantiene una diferenciación morfológica acusada entre las primitivas Enladrillada y Matarnillos. La primera posee calzada de adoquín de gran tamaño y buen estado, pues ha sido pavimentada en fecha reciente; asimismo se ha reconstruido un acerado que parece querer rememorar el pri­mitivo enladrillado de la calle, con ladrillos colocados a sardinel. Se ilumina mediante farolas con brazos de fundición adosados a las fachadas. La circulación rodada está prohibida. En la edificación es de destacar, por el extenso solar que ocupa, la fachada trasera del convento de Santa Paula, sobre la que hay un azulejo de la santa fechado en 1739; es probable que en la confluencia con la calle Santa Paula existiera una plazuela, a juz­gar por las reiteradas peticiones del convento para ocuparla, denegadas en unos casos, pero concedidas en otros. Interesante resulta la explicación dada en 1591 a este respecto: "... que donde está esta plazuela que piden las monjas es en la calle que va del campanario de San Román a Santa Lucía, que se dise la calle Ladrillada, la qual como es notorio, y por tal lo alega, no tiene más de diez o onse pies de ancho por lo más, y en muchas parte della no tiene ocho, y si va por allí un coche ninguna persona puede pasar el un lado ni por el otro, y que si un coche va y otro viene no pueden rebolber por ser tan angosta la calle, y para esto es tan necesario esta plaçuela, que para dar paso los unos a los otros en ninguna manera ay don­ de para esto pueda aver lugar si no es en esta plaçuela, la cual si no la oviera forçosa y necesariamente la avía de comprar para el bien público..." (Sec, 10, 1591, fol. 116-7). 
     Un buen número de las viviendas tradicionales, de una y dos plantas, se encuentran muy deterioradas, cuando no en ruinas o reducidas a solar, pero también se conservan habitadas algunas casas de vecinos, en las que todavía se ve a las mujeres encender el brasero de picón en el patio común. Por otra parte, nuevos bloques de pisos de tres plan­tas alternan con la edificación primitiva. El tramo que va de la plaza del Pelícano hasta San Hermenegildo es algo más ancho, com­pletamente rectilíneo, con calzada de asfal­to y aceras de losetas de cemento, y registra tráfico rodado. La edificación es toda ella de reciente construcción, con bloques de vi­viendas de tres y cuatro plantas. A finales del XIX existía un colegio para niñas huérfanas. Hoy, junto a la función predominantemente residencial, se localizan en Enladrillada algunos locales comerciales y de negocios dedicados a actividades muy diversas: algunos comercios de base diaria, pero también un pequeño taller de electricidad, una imprenta, un hostal, y la Asociación Profesional de Comerciantes Detallistas de Pescado de la provincia [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Enladrillada, 21. Casa de dos plantas, con portada de piedra, adintelada, que se abre en un extremo de la fachada. A través de ella se pasa a un amplio zaguán o apeadero dividido por doble arcada. Patio con arquerías en tres de los frentes; en el cuarto se abre la caja de escalera, que se compone de dos tramos.
Enladrillada, 26. Esta casa, esquina a Espada, se en­cuentra en muy mal estado. Es interesante el patio con arquerías en am­bas plantas [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
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La calle Enladrillada, al detalle:
Edificio calle Enladrillada, 21
Edificio calle Enladrillada, 26
Huerto del Rey Moro

viernes, 9 de enero de 2026

Los principales monumentos (Iglesia Purísima Concepción, Iglesia y portería Conventual de San Francisco, Fuente de los Moros y Lavadero, Fuente de los Cristianos, Castillo de Hornachos, Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, Centro de Interpretación de la Cultura Morisca, Pilar de las Palomas, y Pilar de los Cuatro Caños) de la localidad de Hornachos, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia Purísima Concepción, Iglesia y portería Conventual de San Francisco, Fuente de los Moros y Lavadero, Fuente de los Cristianos, Castillo de Hornachos, Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, Centro de Interpretación de la Cultura Morisca, Pilar de las Palomas, y Pilar de los Cuatro Caños) de la localidad de Hornachos, en la provincia de Badajoz.
     Hornachos se asienta sobre la ladera de mediodía de la Sierra de su nombre, ocupando un emplazamiento escabroso de extraordinaria grandiosidad y belleza paisajística, entre dos valles rodeados de dehesa y monte bajo.
     Esta sierra se alza en pleno centro de la Baja Extremadura, configurando una importante espina rocosa que establece la divisoria entre la Tierra de Barros y La Serena, como realidad geográfica difícil de adscribir a ninguno de los dos territorios.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 295,9 Km2
     Altitud: 538 m.
     Distancia Capital: 99 Km.
     Partido Judicial: Villafranca de los Barros
     Comarca: Tierra de Barros
     Gentilicio: Hornachego
Ayuntamiento de Hornachos
     Plaza de España, 1
     06228 Hornachos (Badajoz)
     Teléfono: 924533001
     Fax: 924533607
     Web: www.hornachos.es
Historia.-
    Dada la naturaleza del enclave casi exclusivamente morisco que la distinguió hasta el siglo XVII, se trata de una de las poblaciones más singulares de la región. Se asienta sobre la ladera de mediodía de la Sierra de Hornachos, ocupando un emplazamiento escabroso de extraordinaria grandiosidad y belleza paisajística, entre dos valles rodeados de dehesa y monte bajo.
     Esta sierra se alza en pleno centro de la Baja Extremadura, configurando una importante espina rocosa que establece la divisoria entre la Tierra de Barros y La Serena, como realidad geográfica difícil de adscribir a ninguno de los dos territorios.
     Son componentes características de Hornachos las atractivas fuentes tradicionales.
     En su cima se alza una formidable fortaleza roquera, a cuyo abrigo se acoge la población, formando un bastión de importancia estratégica fundamental para el dominio de todos los territorios circundantes. En los histórico, el enclave de Hornachos marcó los límites entre los reinos moros de Badajoz y Toledo, primero, y de las jurisdicciones de las Órdenes de Santiago (Tierra de Barros) y Orden de Alcántara (La Serena) después.
     Las pinturas esquemáticas que proliferan en sus cercanías evidencian que ya en tiempos prehistóricos existieron en ese ámbito asentamientos humanos. Castro celta más tarde. Hornachos se identifica después con la Fornacis romana surgida en torno a las minas existentes en ese punto. Poblada también en tiempo de los visigodos, la tradición la señala incluso como refugio de San Hermenegildo en la huida de su padre, el arriano Leovigildo. Durante la ocupación musulmana se mantuvo poblada también, datando de esa época la fortaleza primitiva de adobe, luego reconstruida en piedra por los cristianos, que corona sus cresterías.
     En 1234, fue ocupada por la Orden de Santiago, integrándose en sus dominios como cabeza de Encomienda. A finales del siglo XIV, era cabeza de Partido con jurisdicción sobre 14 aldeas y sede de un Gobernador, rango que mantuvo hasta 1640, en que debido a la decadencia pasó a Llerena.
     Tras su ocupación por los cristianos el núcleo continuó habitado mayoritariamente por sus anteriores moradores árabes, situación que se mantuvo hasta la expulsión de los moriscos en 1610. Durante este tiempo en Hornachos no hubo casi otros cristianos que el Comendador santiaguista, un párroco, y ya más tarde, algunos frailes franciscanos. En ciertos momentos parece que no contó ni siquiera con iglesia. Con motivo de la sublevación de 1526 Carlos I ordenó demoler la población, entonces establecida en la zona alta más próxima al castillo, resurgiendo después el caserío en el lugar que hoy ocupa.
     A finales del XVI el núcleo estaba rodeado por un cerco amurallado y contaba con más de 10.000 habitantes, siendo el foco morisco más importante de España. Tras su salida de la Península los hornacheros fundaron una curiosa república pirata en Salé, cerca de Rabat, que se mantuvo activa durante algunos años.
     En la actualidad, y no obstante los cambios experimentados, la localidad conserva la huella de su pasado en los tejidos más antiguos, cuyas calles empinadas y tortuosas, formadas todavía en ciertas zonas por edificaciones que evocan los esquemas constructivos moriscos, ofrecen sugestivos rincones de insuperable pintoresquismo en las de Ribera, San Francisco, Chamorro, Peña, Enfermería o Plata, Tellada, Larga, Gata, Nogueras, etc.
     Además de las viviendas de tradición antigua, definidas por sus fachadas de piedra encalada, prácticamente ciegas de otros huecos que no sean una angosta puerta de entrada, abundan las casonas hidalgas de factura barroca correspondientes a los siglos XVII y XVIII, con hermosas portadas de enfatizados recercos, balconadas, acusadas cornisas y áticos, rejerías y piedras armeras. Magníficos ejemplos de ellas perduran en las calles Ribera, Zaragoza, Pío IX, Calvo Sotelo y otras (Diputación Provincial de Badajoz).
     Hornachos, cuya iglesia de la Concepción, gótico-mudéjar (rehecha en el siglo XVI), junto a la estampa de diversos edificios populares, evidencia la importancia del sustrato árabe en la historia de la población (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).
Monumentos.-
     Hito artístico fundamental es la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, obra mudéjar reconstruida en tiempos de los Reyes Católicos sobre otra anterior, que constituye una de las creaciones de su estilo más representativas de la región. Presenta estructura basilical de amplia espacialidad, dividida en tres tramos por arcos de ladrillo y cabecera poligonal con cubierta de crucería.
     La cubierta es de alfarge de madera a dos planos, con soberbia labor de par y nudillo de rica ornamentación, en la que destaca el escudo de Isabel y Fernando. Entre sus contenidos merecen reseñarse el retablo mayor, pieza clasicista del XVII; la talla de la titular, la pila bautismal, primorosa pieza de alabastro obra de Juan Bautista Vázquez el Viejo, pareja de la de Valencia de las Torres; así como un amplio repertorio de azulejerías, pinturas, imágenes, rejerías y otras realizaciones.
     En el exterior, la mampostería y ladrillo, llama la atención la articulación del edificio sobre la irregularidad del terreno, y sobre todo su atractiva torre fachada de factura mudéjar. La misma se divide en tres cuerpos con variada decoración de ladrillo aplantillado y fábrica encalada, en parte de vocación renacentista, resaltando en particular por su rica composición el campanario, en el que se abren 24 vanos, seis por cada frente. Como remate ostenta chapitel de disposición moderna. Esta iglesia constituye uno de los ejemplos más representativos del estilo mudéjar en Extremadura, habiendo merecido la declaración por parte de la Junta de Extremadura como Monumento de Interés Histórico Artístico.
     Otro hito de relevante significación es el convento franciscano de San Ildefonso, fundado en 1526 por Carlos I, en el que se conserva un rico conjunto de retablos, pinturas y otros contenidos. En su fachada, hoy muy degradada, luce el escudo imperial, teniendo por delante una recoleta plaza de gran sabor ambiental presidida por un viejo crucero.
     La ermita de San Roque, originaria del siglo XV y foco fundamental para la articulación de la población, fue demolida en 1.982 para levantar en su lugar la nueva casa del Ayuntamiento. Ésta, de arquitectura razonablemente acorde con el entorno, preside la hermosa plaza central del pueblo, la cual se presenta sobreelevada para adaptarse a la fuente pendiente del terreno.
     Entre esta plaza y la iglesia parroquial se localizan el antiguo Hospital y la Casa del Gobernador, y algo más arriba, la Cilla o Pósito, que alguna interpretación señala como vieja mezquita.
     Esta interesante obra, capaz para 8.000 fanegas de trigo, se formaliza como una sólida construcción abovedada de ladrillo, en la actualidad muy maltrecha.
     Centro devocional de acusada significación es la ermita de los Remedios, originaria del siglo XVI y remodelada en 1892, atractiva realización encalada, rodeada por una hermosa plaza cubierta de palmeras, que constituye uno de los ámbitos más gratos de la localidad. En tan incomparable marco se celebran en Septiembre las Fiestas Patronales.
     Componentes de acusada relevancia en Hornachos es el conjunto de sus atractivas fuentes tradicionales, entre las que se cuentan las de Los Moros, Los Cristianos, Palomas, Cuatro Caños, Ribera, San Francisco, Almagrera, Maxicaco, San Roque, Santa, Nueva, etc.
     En diferente estado de transformación, la mayoría se conservan aún en servicio, luciendo escudos e inscripciones relativas a su construcción, y determinando en todos los casos entornos ambientales de acusado sabor y pintoresquismo. Piezas de gran interés, ya desaparecidas, fueron los dos Pozos de Nieve situados en el baldío de Trasierra.
     El castillo se localiza sobre una alta peña que domina el pueblo. Fue fortaleza islámica, y sus restos se aprovecharon en las reformas cristianas. Está fabricado en tábiya, tapial y mampostería y data de los siglos IX al XVI. La fortaleza tuvo dos recintos, aunque el exterior se ha perdido. Del interno perduran muchos restos. Fue zona de poblamiento antiguo. Posteriormente se instaló una puebla fortificada musulmana. Pasó a pertenecer a la orden de Santiago, que lo hizo centro de una Encomienda; aunque mantuvo, durante mucho tiempo, su población musulmana. Alcanzó notable prosperidad en el siglo XVI, como reflejan sus construcciones civiles y religiosas, por lo que la expulsión de los moriscos en el siglo XVII, supuso un duro golpe económico.
     En el aspecto paisajístico y ecológico, Hornachos constituye enclave de extraordinario valor como hábitat de múltiples especies de aves y otros componentes de la fauna regional, en el que se distingue una valiosa reserva de buitres leonados. La asociación ADENEX mantiene en este lugar una Reserva Biológica y un Aula de Naturaleza como Centro de Investigación. Cerca de la población se encuentra el Balneario de Los Remedios o Los Castaños, de aguas sulfurosas, ferruginosas y bicarbonatadas sódicas, muy apreciadas por sus propiedades curativas. Determinando otro paraje de notable atractivo natural aparece el embalse de Los Molinos recientemente construido sobre el río Matachel (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia Purísima Concepción.-
     En 1511 comienzan las obras de la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción, construcción en planta basilical de tres naves, cubierta por un imponente artesonado mudéjar, sustentado sobre pilares de cal y ladrillo, conforman arcos ligeramente apuntados. Destaca su amplia espacialidad, dividida en tres tramos por arcos de ladrillo y cabecera poligonal con cubierta de crucería. En su singular ornamentación destaca el escudo de Carlos V, así como la pila bautismal de alabastro.
     El retablo mayor es un ejemplo de pieza del siglo XVI respetando los cánones tridentinos. El sincretismo artístico Gótico-mudéjar la ratifican como una de las mejores «Obra Única» en Extremadura. En 1502 los Reyes Católicos decretaron la conversión forzosa al cristianismo de la población mudéjar; los que no aceptaran deberían salir de sus reinos. La mayor parte de la población optó por convertirse y permanecer en Hornachos y desde este momento, las autoridades cristianas comenzaron a poner en marcha una serie de medidas para intentar cristianizar a los mudéjares, ahora llamados moriscos (Ayuntamiento de Hornachos).

Iglesia y portería Conventual de San Francisco
.-
     La fundación del convento franciscano de San Ildefonso, ordenada en 1530 por el inquisidor y Arzobispo Manrique, fue otra de las medidas tomadas para la cristianización de los moriscos.
     Este edificio cuenta con una sola nave cubierta por bóveda de cañón y en su interior se encuentran un buen número de retablos y esculturas datados entre los siglos XVI y XVIII. Destaca también su portería de estilo Barroco (Ayuntamiento de Hornachos).

Fuente de los Moros y Lavadero.-
     La fuente denominada de los Moros es un conjunto monumental de piedra, principalmente de granito. Con forma de cuadratura que data del siglo XVI. Concretamente la inscripción de granito de la fuente nos refleja el año de 1583.
     Excavado en una oquedad del terreno y actuando como manantial por el cual fluye el agua proveniente del Valle de los Moros, manteniendo elementos propios de la simbología tardo-medieval.
     Anexo a la fuente, se encuentra el lavadero que ha mantenido su uso original hasta bien entrado el siglo XX por la población de la localidad (Ayuntamiento de Hornachos).

Fuente de los Cristianos.-
     Conjunto recientemente restaurado en el que encontramos en su centro un manantial de forma cuadrangular, está protegido por una estructura de ladrillo.
     La estructura se adapta al manantial, y la techumbre de ladrillo responde a una pequeña bóveda de cañón.
     La única entrada del recinto se sostiene sobre un arco de medio punto. Construcción de compleja datación por tener escaso registro bibliográfico, data de los siglos XVI o XVII, dentro de una arquitectura mudéjar.
     Se mantiene después de abundantes reformas manteniendo su uso original como fuente (Ayuntamiento de Hornachos).

Castillo de Hornachos.-
     El castillo se localiza sobre una alta peña que domina el pueblo. Fue fortaleza islámica, y sus restos se aprovecharon en las reformas cristianas.
     Está fabricado en tábiya, tapial y mampostería y data de los siglos IX al XVI. La fortaleza tuvo dos recintos, aunque el exterior se ha perdido. Del interno perduran muchos restos. Fue zona de poblamiento antiguo.
     Posteriormente se instaló una puebla fortificada musulmana. Pasó a pertenecer a la orden de Santiago, que lo hizo centro de una Encomienda; aunque mantuvo, durante mucho tiempo, su población musulmana. Alcanzó notable prosperidad en el siglo XVI, como reflejan sus construcciones civiles y religiosas, por lo que la expulsión de los moriscos en el siglo XVII, supuso un duro golpe económico (Ayuntamiento de Hornachos).

Ermita de Nuestra Señora de los Remedios.-
     Data de la primera década del siglo XVI cuya ermita fue derruida en 1884 y levantada de nuevo, adquiriendo prácticamente el aspecto que tiene actualmente. En su interior se encuentra la talla de la Patrona de la localidad: La Virgen de los Remedios (Ayuntamiento de Hornachos).

Centro de Interpretación de la Cultura Morisca.-
     Este Centro mantiene la línea del proyecto Museos de Identidad, nombre genérico de museos de carácter local y comarcal que han visto la luz en los últimos años. Son centros que reflexionan, exponen y potencian los rasgos culturales de una comunidad de referencia desde una perspectiva integral y dialógica.
     La huella de los moriscos en Hornachos está presente en sus calles, sus construcciones hidráulicas, sus sendas o fuentes. La huella de los moriscos en Salé también se manifiesta en la alcazaba, organización social, costumbres, etc. Hoy son poblaciones hermanadas, pero en el pasado fueron punto de origen y destino de un singular grupo de personas, que escribieron una página en la historia, los moriscos de Hornachos. En esta parte final del recorrido un audiovisual ahondará en las vicisitudes de un camino que ahora es ida y vuelta. Este ámbito se acompaña de dos soportes de comunicación gráfica: en uno se plantean distintas preguntas sobre la importancia de estos moriscos, y en otro donde es el arte mudéjar de la provincia el protagonista (Ayuntamiento de Hornachos).

Pilar de las Palomas.-
     Premio Comunidad Sostenible. Otorgado por el centro UNESCO Extremadura en 2019. El Pilar de Palomas es un símbolo monumental mudéjar. Obra de ingeniería hidráulica de las más imponentes de la localidad.
     Destacar por un lado, la conducción de agua mediante acequia desde manantiales enclavados en el Valle, y por otro lado, el escudo de armas del emperador Carlos V en el tramo final del conjunto monumental.
     Se localiza entre huertas de origen morisco y al abrigo de la Sierra Grande, la fuente y el pilar de Palomas se encuentran en la parte alta de la localidad de Hornachos. Situados al paso del antiguo camino que comunicaba esta población con la de Palomas, la fuente presenta en su parte alta el escudo imperial de Carlos V, interpretado como una muestra de poder ante la población morisca.
     La fuente de Palomas capta sus aguas en el valle de los Moros y es llevada hasta el único caño mediante canales, acequias y en un pequeño acueducto en su tramo final construido con bellos arcos de ladrillo de intenso color rojo (Ayuntamiento de Hornachos).

Pilar de los Cuatro Caños.-
     Pilar para aprovechamiento del agua recogida mediante conducciones mudéjares del agua proveniente de manantiales de la cercana Sierra Grande.
     La construcción data de principios de siglo XVI, con inscripción fechada en 1516.
     Con escudo de Carlos V, benefactor de la localidad. Se trata de un escudo imperial en el que aparece la simbología bastante desgastada, coronado por un águila bicéfala, que tiene las miradas opuestas.
     Reciente reconstrucción en la que levanta en la parte posterior una esfera de la que se decantan en cuatro aperturas para la conducción del agua. La estructura frontal del conjunto es en la que se almacena el agua sobrante, con forma rectangular alargada de granito (Ayuntamiento de Hornachos).

               Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia Purísima Concepción, Iglesia y portería Conventual de San Francisco, Fuente de los Moros y Lavadero, Fuente de los Cristianos, Castillo de Hornachos, Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, Centro de Interpretación de la Cultura Morisca, Pilar de las Palomas, y Pilar de los Cuatro Caños) de la localidad de Hornachos, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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