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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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viernes, 12 de diciembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Castillo del Madroñiz, Ermita de San José, Ermita de Nuestra Señora de Vallehermoso, Ermita de Don Miguel, Ermita del Cristo de las Eras, Ermita de Santa Rosalía, Centro de Artesanía Los Pedroches, Centro de Exposición Aurelio Teno, Centro de Interpretación del Auto Sacramental de los Reyes Magos, Refugio antiaéreo de la Guerra Civil, Embalse y Playa de la Colada, y Ermita de Santa Ana) de la localidad de El Viso, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Castillo del Madroñiz, Ermita de San José, Ermita de Nuestra Señora de Vallehermoso, Ermita de Don Miguel, Ermita del Cristo de las Eras, Ermita de Santa Rosalía, Centro de Artesanía Los Pedroches, Centro de Exposición Aurelio Teno, Centro de Interpretación del Auto Sacramental de los Reyes Magos, Refugio antiaéreo de la Guerra Civil, Embalse y Playa de la Colada, y Ermita de Santa Ana) de la localidad de El Viso, en la provincia de Córdoba.
     La delgada torre de rojizo ladrillo, es el eje del casco urbano, que tiene forma estrellada. La delgada torre de rojizo ladrillo, tan apreciada por la hermana cigüeña, es el eje del casco urbano, que tiene forma estrellada, con las calles confluyendo en torno a la parroquia de la Encarnación, el corazón espiritual de El Viso, pueblo que cada julio, por Santa Ana, emula a Pamplona con sus encierros de vaquillas, que siembran las calles de carreras, emoción y sobresaltos.
     Villa situada en la zona central de Los Pedroches, en la carretera C-411.
     Distancia a Córdoba: 85 Km.
     Altitud: 575 m.
     Extensión: 252,6 Km2
     Habitantes: 2.849.
     Gentilicio: Viseños.
     Mancomunidad: Los Pedroches.
     El Viso surgió probablemente a mediados del siglo XIV, y fue conocido hasta mediados del XV por Casas de Don Adame. Perteneció al señorío y condado de Santa Eufemia, del que llegó a ser la población más próspera.
     Vídeo turístico de El Viso: https://youtu.be/APDhZ27-toc
     Más Información:
     Ayuntamiento de El Viso
     Teléfono: 957 12 70 05
     https://ayto-elviso.com (Diputación Provincial de Córdoba).
     Esta población se configura en el siglo XV como núcleo del señorío de Santa Eufemia, pasando luego con las villas de Pedroche a la Ciudad de Córdoba. En su término municipal, en las inmediaciones del río Zújar, se halla el castillo de Madroñiz, construido en el siglo XV y reformado en el XIX y XX (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El Viso ofrece cada cuatro años, a principios del mes de enero, la espectacular representación del Misterio de los Reyes Magos, declarada de Interés Turístico Nacional y llevada a cabo por los vecinos del pueblo. La última se realizó en 2006, de modo que la próxima será en 2010 (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).
     A unos 6 kms. de Santa Eufemia, junto a la carretera, en la Huerta de los Frailes, se encuentra la Ermita de la Virgen de Vallehermoso, alrededor de la cual celebran los vecinos de El Viso una curiosa romería el Lunes de Pascua.
     Tiene El Viso amplias calles con casas blancas en las que se repite el granito y una hermosa plaza, la de la Constitución, en la que se encuentra el Ayuntamiento y en la que cada cua­tro años, a partir de 1982, tiene lugar por Navidad la representación a cargo de los vecinos del auto el Misterio de los Santos Reyes*, de autor desconocido, cuyo origen se remonta al siglo XVI. Tiene también la villa, en la calle de la Fuente, la iglesia de la Encarnación, edificio del siglo XVII, de una sola nave sostenida por cuatro arcos fajones de ladrillo sobre pilares de granito. La torre tiene un primer cuerpo de piedra y tres más de ladrillo (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.-

     Aunque esta construcción surgió en el siglo XVII, las reformas han alterado profundamente su fisonomía primigenia. Presenta una sola nave con arcos diafragma apuntados que soportan la cubierta a dos aguas. En la cabecera se dispone un retablo neobarroco, fechable hacia 1960, que tiene en el centro una talla de la Virgen de la Encarnación, titular del templo. Merece destacarse su inusual interpretación iconográfica, pues María aparece sola, en pie y con un libro en las manos, sin el arcángel Gabriel, que siem­pre la acompaña en la escena de la Anunciación. A los lados del retablo se disponen ángeles lampareros.
     En el banco, sobre el sitial, se ha colocado una cruz parroquial obra del platero Damián de Castro, de hacía 1770; se ajusta a un modelo utilizado frecuentemente por dicho artífice  para este tipo de piezas, y se caracteriza por los brazos abalaustrados y una macolla muy desarrollada, cubriendo las superficies con decoración de rocalla.
     En ambos lados de la nave se ven vidrieras contemporáneas, del padre Enrique Díaz Oria, con temática eucarística. Hay también una Dolorosa de vestir con corazón y diadema de plata de hacia 1800 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La iglesia parroquial de la Encarnación, construída en el siglo XVI y reformada en épocas posteriores, tiene nave única sustentada por arcos transversales y apuntados de rojizo ladrillo.
     La portada exterior de mayor interés es la del lado de la epístola, fechada en 1623.
     Detrás de la cabecera del templo se alza, exenta, la torre, cuyos estrechos cuerpos de ladrillo incorporados en los siglos XVIII y principios del XX, acentúan su esbeltez.
     Como curiosidad hay que añadir que se aprovechó para una de las campanas la sección superior de una bomba de artillería (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo del Madroñiz.-
        El castillo de Madroñiz está enclavado en el norte de Los Pedroches, al pie de la frontera con las provincias de Badajoz y Ciudad Real. Estratégicamente es un lugar clave, no sólo por su ubicación respecto a una importante vía de penetración desde el norte, sino también al estar en una elevación que controlaba, hacia poniente, el río Zújar y, hacia el sur, el cercano río Guadamatilla. Madroñiz es, pues, la última fortificación de Córdoba, ya en contacto con Extremadura, que guarda y vigila el Zújar y el camino a la Meseta asentado sobre un montículo rocoso que le proporciona un inexpugnable emplazamiento que domina todo el valle.
     La planta del castillo tiende a la forma rectangular, orientado el eje mayor en dirección este-oeste. Se asienta sobre un pedestal de piedra natural dominando el río Zújar. De su pasado musulmán permanece, según Valverde y Toledo, la traza y la torre del homenaje, que se han completado con posteriores remodelaciones efectuadas en los siglos XIV y XV, aportando los dos compactos torreones cilíndricos de ruda mampostería que robustecen la puerta de acceso al gran patio de murallas almenadas. El castillo finaliza sus elementos estructurales con la airosa torre del homenaje, de planta cuadrada y coronada de merlones.
     Hacia Poniente se abre la angosta entrada por un pequeño vano adintelado realizado con grandes sillares graníticos, abierto en un muro de extraordinario grosor y estrechamente vigilado por los dos torreones circulares abiertos a ambos lados. El torreón menor es perforado por una saetera, estratégicamente orientada sobre la puerta, que permitiría al vigía tener un completo control sobre ésta. Desde el septentrional, de mayor tamaño, y al que no se podía acceder desde el interior del castillo, parte el adarve que conduce a la torre de las mazmorras y a la puerta de la torre del homenaje, así como a las caballerizas mediante un pasadizo.
     Por la puerta principal se accede al primer patio, de planta trapezoidal y mayores dimensiones para acoger a su llegada a las caballerías y servicios de vigilancia. De hecho, al sur se encuentran las caballerizas, dependencia de enorme longitud, con su puerta y una bóveda de ladrillo. Actualmente es un gran comedor pero, todavía, junto a la cocina campera, se advierte una angosta puerta que servía de huida al exterior del castillo en situaciones de extremo peligro.
     En el lado opuesto de la entrada principal y no alineada con ella se halla la puerta al segundo patio. Es también adintelada, con grandes sillares de granito en jambas y dintel, pero esta vez tiene delicados adornos en ondas. 
     Traspasando la puerta se llega al segundo patio, donde se encuentra el pozo; al sur, las caballerizas; al norte, la subida al adarve y, hacia el este, la entrada a la torre del homenaje. Como decíamos, ésta fue acondicionada para la vida actual. 
     Aún así, la sala principal conserva hoy día toda su esencia y nos remota a la época de esplendor de Madroñiz, bajo el señorío de Santa Eufemia.
     Se accede por unas escaleras a la segunda planta, donde hay alguna que otra habitación, hoy dormitorios. Realmente, aquí estarían en tiempos los aposentos privados y, en opinión de M. A. Jordano, si el señor recibía una visita, ésta no accedería por aquí, sino que, habiendo su dejado su cabalgadura en el segundo patio a algún servidor que la conduciría a las caballerizas, el invitado subiría por el pasadizo a una galería que corre por encima de las caballerizas y que llega a la torre del homenaje, a la altura del segundo piso, y justamente ante la entrada del salón principal, sin necesidad alguna de pasar por estancias intermedias de uso privado, con lo cual quedaba preservada la intimidad de los moradores. Esto se fundamenta en que, precisamente, el acceso al salón por este recorrido aquí indicado tiene una preciosa portada con delicadas yeserías que acogerían al visitante y lo introducirían desde el rudo castillo, meramente defensivo y guerrero, a un ambiente de lujo y ostentación, según veremos.
     La portada se compone de un vano adintelado con decoración de ondas y rizos ornados de rosetas en las esquinas y enmarcado por ancho alfiz; tipo muy extendido en el mudéjar toledano, fundamentalmente, en numerosos ejemplos de la arquitectura civil, sobre todo en los palacios, algunos de los cuales fueron convertidos en conventos; y, sin embargo, no encontramos ninguno parecido en Córdoba, donde se puede decir que casi no hay vanos adintelados y, por el contrario, está muy extendido el arco angrelado, ya de medio punto ya apuntado, encuadrado por alfiz, con lo que podría plantearse la hipótesis de que intervinieron artistas toledanos o conocedores de lo que allí se estaba haciendo, más que de la capital.
     En cuanto a las tracerías del ancho alfiz, hay que hacer notar, por un lado, el original adorno de ondas invertidas que enmarcan las verticales en sus trasdós y, por otro, la desmembración del alfiz en varios paños, de los cuales el central muestra pimientos afrontados de dos en dos y dispuestos verticalmente, formando una original sebka sobre fondo, no ya de ataurique como es característico, sino sobre una malla de tracerías reticulares de inspiración cristiana. En esa profusión decorativa destaca el relleno de los pimientos o vainas con hojitas de trébol. Todo ello va enmarcado por una estrecha cenefa de cintas entrecruzadas en forma elíptica, que se prolonga por todos los rebordes de las planchas que conforman el alfiz.
     Mediante una serie de incisiones se ha fingido un dintel adovelado, siguiendo una tradición de época califal, que aquí se compone de dovelas engatilladas, formadas por semicírculos unidos mediante líneas rectas.
     María Ángeles Jordano descubrió que aquellas planchas que cierran el alfiz en los laterales y tienen tracerías de raigambre gótica, ya en la fase tardía del estilo, cuando se impone con fuerza el flamígero con sus características vejigas natatorias, tienen un diseño semejante al que muestran algunas de las yeserías que adornan el arco triunfal de la capilla mayor y el del presbiterio en la iglesia parroquial de la Encarnación del cercano pueblo de Santa Eufemia. Es más, se conserva una de las tablas que adornaban la techumbre de la nave y está compartimentada en rectángulos, alguno de los cuales lleva decoración pintada de hojas de cardo, muy vinculadas a las que se repiten en las techumbres del convento de Santa Clara de la Columna, en el próximo municipio de Belalcázar, donde parece haber también una clara influencia toledana; y otros muestran similares tracerías flamígeras a las de las yeserías de la iglesia y del castillo. ¿Cómo habría de extrañarnos tan estrecho parentesco? Lógicamente, el señor de Santa Eufemia tuvo a bien contratar a unos artistas que estarían trabajando simultáneamente o, más probablemente, con escasa diferencia de tiempo en el templo y en el castillo.
     Cabría hacerse otra pregunta más: ¿serían estos artistas los mismos que buscó Doña Teresa de Stúñiga, condesa de Belalcázar, para decorar el convento de Santa Clara fundado por ella por aquellos mismos años y en el que tantos esfuerzos invirtió? No sería nada extraño, no sólo por la cercanía de ambas poblaciones, sino quizás ¿y esto aquí lo planteamos como pura hipótesis- por enconado enfrentamiento que mantuvieron en vida la condesa y el señor de Santa Eufemia, Don Gonzalo Mesía, quien consiguió con indecorosas artimañas y abyectos recursos, que se reconociera su derecho sobre el castillo y la dehesa, sobornando para ello a fray Juan de Trujillo, del monasterio guadalupense, quien arbitró y sentenció el litigio entablado con la condesa acerca de quien tenía el derecho de jurisdicción sobre la dehesa de Madroñicejos, en la cual se encontraba ¿casualmente¿ el castillo de Madroñiz.
     Como consecuencia de este agrio enfrentamiento y supuesto el carácter ambicioso del señor de Santa Eufemia, en un afán de revancha y, sobre todo, en un ostentoso alarde de poder, no sería de extrañar que llevara a los mismos artistas de la condesa a trabajar en su castillo y en la iglesia de su señorío.
     De esta manera, se pueden fechar estas yeserías con bastante certeza, pues Don Gonzalo Mesía consigue el castillo en 1461 y a partir de este momento debieron comenzar las tareas de reforma. En 1508 le sucedió en el señorío su hijo Rodrigo Mesía, el Viejo.
     En la sala principal del castillo de Madroñiz los escudos del señor de Santa Eufemia aparecen repartidos en número de cuatro, en la parte alta de los muros, en lugar destacado y visible, realizado en yesería y, cual si fueran pendones en relieve, cuelgan de un motivo de cordón que corre a modo de estrecho friso por toda la estancia, formando un nudo encima o debajo del citado escudo, el cual se compone de tres fajas y castillo entado en punta con bordura de ajedrezado. Dicho escudo aparece enmarcado en artística disposición al estar rodeado por hojas a medio camino entre la inspiración naturalista propia del gótico y la herencia musulmana de las hojillas disimétricas, que en ocasiones aparecen afrontadas y siempre enlazadas o inscritas en tallos incurvados que dan el característico entramado mudéjar. Todo ello queda bordeado por una estrecha cenefa articulada mediante palmetas inscritas en roleos.
     La portada que comunica el salón con las estancias privadas también se decora con artísticas yeserías y sigue un esquema muy parecido al del anterior. Antes de proceder al análisis de sus elementos, conviene precisar que la situación de ambas portadas no es en modo alguno afrontada, sino que sigue una disposición que recuerda el típico recodo de la arquitectura musulmana, puesto que se hallan en muros perpendiculares entre sí y no se abren en el centro, sino en uno de los extremos. De esta manera quedaba preservada prácticamente por completo la privacidad de las estancias interiores. Esta portada se compone de un arco de medio punto y angrelado que queda enmarcado por un amplio alfiz. 
     No ocurre, como en el otro caso, que el espacio entre el arco y el alfiz iba decorado con dovelas fingidas. Pudiera ser que así fuera en origen y que las sucesivas capas de cal lo hayan ocultado, pues el mismo angrelado casi pasa desapercibido por este motivo.
     El original arranque del alfiz consiste en unos medios arcos con ondas y rizos. Esto no lo encontramos repetido en Córdoba; sin embargo, hemos visto un claro paralelismo en el vano geminado de la Casa de Mesa, en Toledo, fechada a fines del siglo XV. Pero la similitud no queda reducida a este aspecto; curiosamente, las planchas verticales del alfiz de Madroñiz tienen una tracería parecida a la que recorre el ejemplar toledano. Se trata de tetralóbulos desarrollados sobre un campo de ataurique de hojillas disimétricas digitadas, mezclándose, por tanto, elementos de inspiración gótica con otros de tradición musulmana. En cambio, el trazado de la ornamentación de yesería que recorre la parte superior y horizontal del alfiz se compone de motivos flamígeros; concretamente, los paños cuadrangulares de los extremos ostentan una rosa cuyos pétalos son vejigas natatorias, en tanto que el rectangular central luce los mismos motivos flamígeros que veíamos en la otra portada, comparables a los de la parroquial de Santa Eufemia.
     El castillo de Madroñiz fue objeto de un profundo estudio llevado a cabo por D. Manuel Luna Rivera, quien recogió aquellos datos históricos y documentales referentes a los distintos dueños del castillo, así como los principales avatares que conoció a lo largo de su ajetreada historia, propia de una construcción de este tipo. Además, contamos con la investigación de J. Padilla acerca de Pay Arias de Castro y el señorío de Espejo, donde analiza, entre otras cuestiones, el período en que dicho Pay Arias fue señor de Madroñiz. También se encuentra incluido en la obra de M. Valverde y F. Toledo sobre los castillos de Córdoba. Además de estas valiosas aportaciones, enfocadas desde un punto de vista histórico, a finales del siglo XX la historiadora del arte María Ángeles Jordano llevó a cabo un necesario estudio pormenorizado de las originales yeserías que decoran las portadas y la estancia principal del castillo y que son una prueba de que, a partir del siglo XIV, la mayoría de estas moles edilicias pasarán de tener un fin meramente defensivo, motivo por el cual fueron levantadas, a convertirse si no en residencia, sí en lugar de parada común entre los titulares de un señorío. Y, realmente, eso fue lo acontecido en Madroñiz; castillo erigido bajo la dinastía omeya, formando parte de una línea defensiva, junto con otras fortalezas, extendidas en dirección este-oeste, como el cercano de Santa Eufemia o el de Gafiq (actual Belalcázar), La Nava, Vioque, Atalayas, Pedroche, Almogávar, La Torre, Gelices, Montezócar, Azuel y la Iniesta, para proteger las vías de comunicación que, desde el norte, atravesaban el valle de Los Pedroches o Fahs al Ballut (Llano de las Bellotas o Campo de las Encinas), en dirección hacia la capital de al- Andalus. Concretamente, Madroñiz era el celoso guardián del antiguamente llamado "Pasillo de Abdallah", camino que conducía hacia Almadén y Badajoz, y se abría paso entre una intrincada cadena de sierras, entre las que se halla Sierra Madrona, de donde podría venir el topónimo del castillo. Además, Madroñiz es la última fortificación andalusí de Córdoba, ya en contacto con Extremadura, que guarda y vigila el río Zújar asentado sobre un montículo rocoso que le proporciona un inexpugnable emplazamiento que domina todo el valle.
     La historia del castillo, en época cristiana, se inicia en el momento, no precisado por las fuentes, en que es donado por Fernando III al infante Don Juan, de quien pasó a su hijo el infante Don Juan Manuel y, en 1306, no por mucho tiempo, tiene por dueños a Ferrand Pérez y a Diego García de Toledo.
     A partir de 1310 el castillo de Madroñiz es vendido a Pay Arias de Castro, primer señor de Espejo, y a su mujer, Doña Urraca Téllez de Meneses, y es así como se convirtió por unos años en parte de la historia del señorío de Espejo. Sin embargo, en su azarosa historia, Madroñiz pronto fue a cambiar de manos, probablemente por tener que responder al pago de deudas contraídas por la familia, más que por la lejanía del lugar respecto al resto del señorío: Espejo y Castro del Río, pues, como bien señala J. Padilla, Madroñiz, enclavado en una zona de espléndidas dehesas, proverbial por su explotación ganadera, era lugar de paso entre el sur de la provincia y Extremadura, en un momento en que la cría de 
ganado comenzaba a estar en plena ebullición y en que los caminos de la Mesta entraban en un período de intensa actividad. A pesar de lo cual, el 31 de julio de 1364 el castillo fue puesto en venta en pública almoneda y adquirido en 24.000 maravedíes por Martín Fernández de Córdoba, de quien lo heredó su sucesor, Diego Fernández de Córdoba, el cual fundó mayorazgo en 1401, constando el castillo entre los bienes que aportaba.
     De esta manera es como Madroñiz se integró en la Casa de Aguilar, viviendo entonces la zona un intento de repoblación que, con altibajos, tuvo normalmente problemas para atraer a habitantes (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Castillo de Madroñiz ha navegado a lo largo de su historia entre tres mares, al haber sido compartido por Córdoba y Badajoz y encontrarse cerca de Ciudad Real. El lugar que los árabes eligieron para hacerlo no podía ser más adecuado. Aprovechando una antigua población musulmana, lo levantaron justo entre las localidades de El Viso, Belalcázar y Santa Eufemia, sobre un cerro junto al que fluye alegremente la corriente del río Zújar.
     Sus propietarios, la sociedad Mangadas del Zújar -integrada por unos sesenta accionistas-, mantienen cerrado el recinto desde hace unos meses, ya que consideran elevado el coste de su mantenimiento y difícil el tenerlo abierto al público. El castillo era hasta entonces un lugar frecuentado por cazadores y amantes del descanso que elegían sus estancias para pasar la Nochevieja y fines de semana. Santiago Serrano Sánchez, uno de los propietarios, recuerda que la fortificación la alquilaban, sobre todo, a franceses y extremeños, aunque tampoco faltaban vecinos de la provincia que buscaban un lugar apartado para evadirse. Ahora, los que visitan la zona para cazar prefieren quedarse en la casa situada bajo el cerro de la fortificación y así ahorrarse subir al castillo.
     La sociedad propietaria, que además es dueña de las 2.440 hectáreas que rodean a la fortaleza -52 de las cuales se encuentran en Cabeza del Buey (Badajoz)-, le compró todo hace 18 años al marqués Carlos Montijano Carbonell, que le había hecho una importante restauración al recinto fortificado. Tiempo atrás, en 1951, otra sociedad, formada por gran parte de los accionistas que poseen ahora Madroñiz, se había hecho cargo del castillo y de sus tierras.
     El castillo se construyó en los siglos XI o XII y se ha utilizado más con fines residenciales que bélicos, aunque en su origen fue un recinto defensivo. Durante mucho tiempo su importancia radicó en ser el único camino por el que se llegaba a Toledo y entrar en una extensa red de comunicación y vigilancia que conformaba junto con otras fortificaciones del norte de la provincia y de sus comunidades limítrofes.
     Su historia ha estado ligada a personajes famosos tras la Reconquista entre los que destacan Pay Arias de Castro y Martín Fernández de Córdoba perteneciente a la Casa de Aguilar que durante mucho tiempo luchó por darle vida a sus despobladas posesiones concediendo importantes ventajas a sus vasallos.
     Al final con el tiempo todo pasó a manos de Gonzalo Mejías, séptimo señor del término vecino de Santa Eufemia, al que siempre ha estado muy vinculado. Cuando Mejías se casó con una heredera del marquesado de La Guardia, las posesiones de ambos se unieron incluyendo las tierras de Madroñiz. A lo largo de los siglos el marquesado de La Guardia se ha encargado de cuidar la fortaleza e incluso de llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento de Cabeza del Buey para que ésta y los terrenos aledaños formarán parte de Córdoba y no de Badajoz.
     A pesar del buen aspecto que hoy presenta el castillo no se ha librado de los avatares del tiempo. La desolación ha señalado su cuerpo en distintos momentos de su vida y durante los siglos xiv y xv sufrió la restauración más importante. Sus actuales dueños también le han curado algunas heridas.
     Desde lejos el castillo se pierde entre el espectacular paisaje que lo rodea, por lo que no impresiona tanto como cuando se le mira ya desde lo alto de su pedestal de piedra. Al entrar se pueden observar una torre. que no tiene nada en su interior, y un torreón, ambos cilíndricos.
     El primer patio del castillo tiene varias puertas de madera que conducen a las antiguas caballerizas transformadas ahora en un comedor en el que Carlos Montijano recreó el ambiente medieval. La tenue luz que ilumina la habitación le da un color más cálido que aviva los recuerdos del pasado. La alargada estancia tiene los techos abovedados recubiertos de piedra. La vegetación se ha adueñado de este patio y del siguiente, en el que se puede ver el aljibe del castillo.
     En el interior de la fortaleza hay un recibidor decorado con distintos animales disecados que recuerdan la riqueza cinegética del lugar en el que abundan los jabalíes, venados y perdices. y que van a estar presentes en todo el castillo. En el piso superior hay dos dormitorios con sus respectivos cuartos de baño -en todas las habitaciones preparadas para el descanso hay uno-. De ellos destaca el que tiene un mirador, con una columna y un asiento de piedra, que invita a asomarse a la inmensidad de la sierra. Pero el espacio que mejor idea da de la vida de los nobles es el salón, que conserva en paredes y techo cuatro escudos de los señores de Santa Eufemia y un precioso dintel de ataurique de influencia toledana. La decoración labrada vuelve a verse en el dintel que enmarca uno de los pasillos exteriores.
     A través de una galería se accede a una terraza circular improvisada sobre la torre de la entrada. En el trayecto se puede contemplar la antigua mazmorra. La terraza es un lugar privilegiado, el sitio perfecto para deambular por los pensamientos y atrapar con una sola mirada al Zújar con su puente; al arroyo que separa Córdoba de Badajoz; a los cerros de Ciudad Real; y al ganado que le da Vida al despoblado paisaje.
     La Torre del Homenaje está dividida en varias plantas en las que se suceden más dormitorios con vistas a un horizonte lejano. Su cima es el lugar idóneo para tomar conciencia de la calidad del paisaje y del dominio que desde allí ejercían sus moradores.
     Hoy el polvo se adueña de los muebles que dejó Carlos Montijano no en la fortaleza en la que durante tantos años residieron familias ilustres. Las telarañas empiezan a acomodarse en los rincones del edificio fronterizo que aún ignora cuál va a ser su destino (Ayuntamiento de El Viso).
     Es la obra más importante de arquitectura civil de la localidad. Situado en el extremo noroccidental del término, a unos treinta kilómetros de la población, es una fortificación de origen árabe levantada entre los siglos XI y XII sobre la vega del Zújar para vigilar las vías de comunicación que unían la submeseta sur con el valle del Guadalquivir.
     Era, además, uno de los baluartes de la línea de fortificaciones creada para defender a la ciudad y reino de Córdoba de los posibles ataques que pudieran sufrir por el Norte.
     Tras la conquista cristiana fue sonado al infante D: Manuel, hijo de Fernando III, y tras sucesivas ventas acabó en poder de los señores de Santa Eufemia.
     Es de titularidad privada (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de San José.-
        Ubicada en el barrio con dicho nombre, es de reciente construcción y tiene planta cuadrada y cubierta a dos aguas (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Nuestra Señora de Vallehermoso.-
        Ubicada en el paraje conocido como Huerta de los Frailes. A escasos metros se encuentran las ruinas del convento de San Alberto del Monte, destruido tras ser exclaustrado y desamortizado en 1836.
     En este paraje es donde tiene lugar la tradicional romería del día de pascua en torno a la virgen de Vallehermoso (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Don Miguel.-
      Construida en los primeros años del siglo XX como retiro de verano de su propietario, Miguel López, un sacerdote muy querido en el pueblo por su gran labor intercediendo por las vidas de muchas personas en la Guerra Civil. A este lugar huyeron muchas familias de El Viso durante los bombardeos en plena guerra civil y aquí convivieron hasta que todo pasó.
     Hoy día es un lugar del Ayuntamiento que está abierto a todos los visitantes. Se encuentra a cuatro kilómetros del municipio y ha sido remodelada recientemente por el Ayuntamiento (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita del Cristo de las Eras.-
        Ermita de reducidas dimensiones que tiene adosado a sus espaldas un Calvario, un cubo de mampostería en el que se encuentra plantado un olivo (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Santa Rosalía.-
        Construida en la mitad del siglo XIX fue convertida en un polvorín durante la Guerra Civil y fue destruida al explotar éste. Sobre el solar se levantó la ermita actual a finales de los años sesenta.
     Presenta una base rectangular y una portada de ladrillo coronada por un doble vano a manera de espadaña (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro de Artesanía Los Pedroches.-
        La comarca de Los pedroches en la actualidad ha sido declarada como Zona de Interés Artesanal (ZIA), siendo la región de Andalucía con mayor número de artesanos.
     El centro se crea para recoger la tradición artesanal existente en la Comarca y para formar, difundir y mejorar a los productores y productos artesanos de Los Pedroches.
     El centro se va a destinar a la formación y estudio de la Artesanía, creando un punto de encuentro de los artesanos, así como un lugar donde realizar exposiciones de los distintos oficios artesanos.
     Será prioritaria la formación de nuevos artesanos, con la finalidad de preservar los oficios existentes enriqueciendo la formación de los mismos con los procedimientos tecnológicos más actuales, obteniéndose como resultado productos de un perfecto acabado conforme al gusto actual; pero con el sabor de las técnicas transmitidas de generación en generación, en una cadena cultural que Los Pedroches han tenido la fortuna de hasta ahora no verla interrumpida.
     De esta manera, se consolidarán los distintos oficios existentes permaneciendo y ampliándose la generación de empleo en dicho sector. Por ellos se crea este centro que reúne las condiciones técnicas y estéticas para los objetivos antes definidos.
     Actualmente el centro es la sede de Ofiarpe (Asociación de Artesanos de Los Pedroches) y tiene habilitada en la planta baja una exposición de los trabajos que realizan los artesanos de la Comarca.
     El centro de artesanía está ubicado en la Avenida Parque n.º 19 del municipio (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro de Exposición Aurelio Teno.-

        En nuestra localidad se encuentra situado el mayor centro de exposición permanente de las obras de Aurelio Teno, ubicado en Avenida Parque encima del Bar del Parque.
     Aurelio Teno nació en 1927 en las Minas del Soldado, de manera circunstancial – debido a la dedicación minera de su familia – pero el artista se considera natural de El Viso. Antes de cumplir los diez años se traslada a Córdoba para vivir una juventud inquieta dentro del polifacetismo más absoluto.
     Ganado para la causa de las artes plásticas ingresó en 1939 en la Escuela de Artes y Oficios para estudiar dibujo y pintura hasta 1943. Un año antes había entrado como aprendiz en el taller del escultor Amadeo Ruiz Olmos y en un taller de platería.
     En 1950 Aurelio Teno marcha a Madrid, donde amplía estudios de Bellas Artes mientras conecta con artistas apasionados, como él, por la vanguardia, y se traslada a París, centro mundial del arte en aquellos momentos. Celebra con éxito varias exposiciones de pintura, en el periodo 1959-1961, en las galerías Salón del Art Libre, Palais des Beaux Arts y otras.
     Paralelamente se dedica a la creación de joyas-esculturas, que se hicieron famosas. Regresa a Madrid en 1965 y poco después se instala en el Molino del Cubo, a espaldas de la Sierra de Gredos, en la provincia de Ávila, donde investiga sobre nuevos procedimientos plásticos. Expone en el Ateneo de Madrid sus polémicas esculto-pinturas dentro del concepto del pop-art. A partir de este año,
     Aurelio Teno es noticia permanente en el mundo del arte con sus exposiciones en Copenhague, París, Nueva Cork, Rabat y San Luis (Missouri). En 1966 obtiene el premio Diamonds Internacional – una especia de premio Nóbel a la joyería – y en 1970 gana la medalla de oro de la Exposición Internacional de Munich, por su labor pictórica y escultórica. En 197 participa en la Exposición Internacional de Sao Paula (Brasil). En 1976 la dimensión del arte de Aurelio Teno alcanza los más altos niveles al abocarse a la escultura monumental. En competencia con Salvador Dalí y De Creef, gana el concurso para realizar la colosal escultura Don Quijote – siete metros de altura y 60.000 kilos de piedra y bronce -, que se levantaría ante el Kennedy Center de Washington. Tras este monumento realizaría otros: Don Quijote, para Buenos Aires, El rapto de Europa, en Nerja, etc.
     Celebra exposiciones en Granada, Málaga y Nerja, y en 1988 hace una gran antológica en el Palacio de la Merced, de Córdoba. Además de los premios citados, Aurelio Teno ha recibido otras distinciones: miembro del Centro Internacional de Escultura de Washington; homenajes en Washington, Detroit y Houston (Estados Unidos); miembro de la Real Academia de Córdoba; medalla de oro de la ciudad de Nerja; hijo predilecto de Villanueva del Duque, etc. (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro de Interpretación del Auto Sacramental de los Reyes Magos.-
        Centro donde se materializa una parte del patrimonio inmaterial de al localidad. En él se conservan una serie de elementos que pueden ayudarnos a rastrear la historia del Auto de los Reyes Magos, uno de los elementos más significativos del acervo cultural de El Viso.
     En este centro se custodian ejemplares de la obra matriz del Auto, así como diferentes cuadernillos con el texto de distintas representaciones.
     También se exponen en él maquetas de los escenarios levantados en diferentes ediciones, recursos audiovisuales, paneles explicativos, una sala infantil para acercar la obra a los más pequeños, recursos especiales que facilitan la compresión de todo lo expuesto a las personas invidentes, ejemplares del vestuario característico de los diferentes personajes que aparecen en la obra, así como una nutrida galería fotográfica que nos ofrece una interesante panorámica visual que constituye todo un repaso de la historia de la representación (Diputación Provincial de Córdoba).

Refugio antiaéreo de la Guerra Civil.-

        Setenta años después, El Viso vuelve a cobrar vida y abre una puerta a la historia más reciente de nuestra Comarca de Los Pedroches, uno de los frentes más activos que hubo en la Guerra Civil Española (1936-1939).
     El Viso fue bombardeado en varias ocasiones durante el conflicto y de cuyos bombardeos sus habitantes se protegían metiéndose dentro de túneles subterráneos como este que se presenta.
     Los refugios contra bombardeos aéreos fueron construidos la mayoría de las veces por los mismos habitantes de los pueblos, colaborando activamente entre ellos y ellas en su ejecución, ya fuera en lugares públicos como es esta plaza o en refugios particulares, de pequeño tamaño, que hacían los vecinos habilitando para ello los lugares de las casas que creían más seguros.
     El Refugio consta de cuatro accesos, actualmente abiertos sólo dos, habilitando 78 metros y medio de galería donde el/la visitante cruza en zigzag toda la Plaza de la Constitución (Diputación Provincial de Córdoba).

Embalse y Playa de la Colada.-
        El embalse de la Colada se extiende por los términos municipales de El Viso, Hinojosa del Duque y Belalcázar, con una superficie total de 608 hectáreas. Ubicada en la zona hidrográfica del Guadiana y apresa las aguas del río Guadamatilla.
     Para el acceso a la presa se ha construido una carretera entre las localidades de El Viso y Santa Eufemia.
     Este espacio tiene un uso recreativo, donde se puede disfrutar de unas inmejorables vistas del embalse y presa de la Colada, acompañadas por un entorno magnífico, en un lugar adaptado para el recreo y disfrute de todos los visitantes en plena naturaleza.
     La zona recreativa cuenta con las siguientes instalaciones:
     Zona de descaso con merenderos, barbacoas, aseos…
     Observatorio astronómico
     Bar-restaurante
     Zona de pesca
     Zona de baño-Playa La Colada
     Parque multiaventura
     Campo de fútbol playa (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Santa Ana.-
        Hasta los años sesenta del pasado siglo existió una ermita dedicada a su patrona, Santa Ana, construida en el siglo XVI. Seguía el prototipo de las ermitas de la zona, de una sola nave, cubierta por un tejado a dos aguas, con arcos transversales apuntados cuyos empujes laterales eran contrarrestados por pronunciados contrafuertes exteriores.
     Afortunadamente se conserva el arco de granito de la portada del antiguo templo, reutilizado en la verja del espacio que precede a la ermita.
     La ermita actual presenta unos parámetros arquitectónicos muy alejados de los usuales en la zona, con base circular y tejado de pizarra (Diputación Provincial de Córdoba).
    
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Castillo del Madroñiz, Ermita de San José, Ermita de Nuestra Señora de Vallehermoso, Ermita de Don Miguel, Ermita del Cristo de las Eras, Ermita de Santa Rosalía, Centro de Artesanía Los Pedroches, Centro de Exposición Aurelio Teno, Centro de Interpretación del Auto Sacramental de los Reyes Magos, Refugio antiaéreo de la Guerra Civil, Embalse y Playa de la Colada, y Ermita de Santa Ana) de la localidad de El Viso, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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viernes, 10 de octubre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, Ermita del Dulce Nombre o de la Soledad, Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Iglesia de la Vera Cruz, Villa romana de Fuente Álamo, Estación de AVE Puente Genil-Herrera, Museo Histórico Local, y Paraje natural Embalse de Cordobilla) de la localidad de Puente Genil (y II), en la provincia de Córdoba

      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, Ermita del Dulce Nombre o de la Soledad, Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Iglesia de la Vera Cruz, Villa romana de Fuente Álamo, Estación de AVE Puente Genil-Herrera, Museo Histórico Local, y Paraje natural Embalse de Cordobilla) de la localidad de Puente Genil (y II), en la provincia de Córdoba.


Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria.-
     En el crucero, el retablo de la izquierda, de hacia 1775, está dedicado a San Antonio de Padua y luce en la parte superior un relieve con Santa Teresa; el de la derecha, de fecha semejante, lo está al Corazón de Jesús, de serie. Los altares de la nave alojan imágenes procesionales del Señor de los Afligidos, obra de Francisco Berlanga, de 1988, y Nuestra Señora del Rosario, del mismo autor, de 1996. La Santa Cruz titular de esta her­mandad es del siglo XVIII. Jesús de las Penas es obra de Manuel Luque Bonillo, de 1993, y Nuestra Señora de los Ángeles, de Berlanga en 1989, igual que San Juan, de 1991; la Magdalena es obra del pontanés Luis Sergio Torres Romero, del año 2000 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
 
Ermita del Dulce Nombre o de La Soledad.-

     A la derecha está el antiguo retablo de San José, labrado en yeso, que hoy tiene a San Juan de la Aguililla, obra de Juan de la Torre en 1859. En el remate lleva un relieve de la Circuncisión. Se reparten por la nave diversos lienzos, fechables en el XVIII, que representan a San Antonio y a San Pascual Bailón, y otros del XIX (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      De planta rectangular, una sola nave y sacristía en la cabecera, presenta cuerpo con bóveda rebajada con lunetos, presbiterio con bóveda sobre pechinas y coro a los pies. La sacristía de planta cuadrada no ofrece interés artístico ninguno.
     Exteriormente el edificio presenta una gran sobriedad, con puerta adintelada flanqueada por pilastras toscanas, óculo y espadaña como remate
     Poco se sabe de la historia de esta ermita, en cuanto a su datación histórica. Sólo podemos decir que, desde 1627 a 1631, estuvieron establecidos en ella los mínimos de San Francisco. El edificio ha sufrido varias reformas debido a su estado de ruina, la última en 1961 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno.-
     El antiguo retablo mayor, realizado por el lu­centino Pedro de Mena hacia 1772, fue trasladado a la ermita de la Vera Cruz, para sustituirlo por una arquitectura de mármoles italianos debida a Enrique Casanova en 1874. El camarín del Señor que es del XVIII, se adornó en el XIX, destacando los lienzos con escenas de la Vida de Cristo, obra de Montilla y Melgar de 1893. La imagen de Jesús Nazareno llegó a la villa en 1622. Estilísticamente es una talla completa de vestir que últimamente se ha relacionado con Pedro Freile de Guevara. En el presbiterio se ve un cuaro anónimo de San Paulino, donado en 1883.
     Preside el brazo izquierdo del crucero el reta­blo camarín de la Virgen de los Dolores, labrado también por Pedro de Mena Gutiérrez, en torno a 1772. La imagen titular es de candelero, probablemente del siglo XIX, pero radicalmente transformada por Antonio Dubé de Luque en 1986. Pueden mencionarse así mismo en este brazo las imágenes de San Simeón, del XVIII, y de San Cristóbal, el antiguo titular de la ermi­ta, obra cercana a Pedro Freile, de hacia 1612. También los lienzos de la Virgen de la Merced, de 1875, y de San Ignacio, ambos de Montilla y Melgar.
     En el lado derecho del crucero se encuentra el Cristo de la Misericordia, tallado en 1975 por el tallista local Francisco Palos Chaparro, secuela del Cachorro de Sevilla, y junto a él, la Virgen del Mayor Dolor; obra del mismo autor en 1972. En otro altar están San Juan y la Virgen de la Cruz, también de Palos, de 1984. En los muros hay lienzos de San Carlos Borromeo, de Monti­lla y Melgar; y de la Virgen del Carmen, de José Muñoz Contreras en 1875.
     La nave va adornada con lienzos en medio punto realizados entre 1880 y 1882: el Beso de Judas, el Descendimiento y el Pasmo de Sicilia son de Montilla y Melgar; los Azotes, el Rey de burlas, el Camino del Calvario, el Expolio y el Entierro de Cristo, de Muñoz Contreras. Los pequeños óvalos de la pilastras con santos y profetas son de Montilla y Melgar (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
       Fue construida entre final del siglo XVI y 1.612. El campanario se reedificó en 1.645, pero a principios del XIX, entre 1.825 y 1.826 se amplió la antigua ermita por la nueva cofradía a cargo del maestro Rodrigo García. La fachada la constituye un pórtico cubierto dentro del cual se abre la puerta de la ermita. La portada es de estilo ecléctico, con balaustrada y pilastrones jónicos. La torre, por detrás, descansa sobre un primer cuerpo desprovisto de adornos, después otro de orden dórico que contiene las campanas, finalizando en estilizado chapitel.
     Adosada en su parte lateral derecha existe una santería-antigua casa-hospedería y a continuación un cementerio.
     Su planta es de cruz latina desproporcionada, como es también la dimensión de la nave, que mide 28,50 metros de longitud por cinco de altura. Decorada al estilo dórico. Se remata con bóveda cilíndrica (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Primitiva Ermita que con la denominación de San Cristóbal se encontraba en un pequeño cerro extramuros de la Villa y que hoy día se encuentra integrada en el casco de la población, su origen data de la segunda mitad del siglo XVI y en ella se encuentra además del primitivo titular, San Cristóbal, la Imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Patrón de la Villa, Imagen que data del año 1.622. El primitivo edificio ha sufrido distintas transformaciones a lo largo de los siglos, siendo las más destacables, las realizadas en el año 1.824 por el Cofrade D. José Atanasio de Rivas y Gálvez y la del último tercio del siglo XIX, en torno a la década de 1.880 en la que se le incorpora el crucero que actualmente tiene y se coloca el nuevo retablo realizado en Málaga por el escultor Casanova realizado en mármol de Carrara. El pórtico se realiza en el año 1900, con lo que la primitiva Ermita, hoy Parroquia adquiere su configuración definitiva.
     Destacar en el interior del edificio, el retablo de la Virgen de los Dolores, de la segunda mitad del siglo XVIII y realizado por el mencionado anteriormente Pedro de Mena, es el único de estilo rococó que se encuentra en Puente Genil y posee dos magníficas esculturas de San Juan y de la Magdalena. Alberga una interesante colección de pinturas que se encuentran distribuidas por los nichales de la nave de la iglesia y que representan diversas escenas de la Pasión. Son cuadros de grandes dimensiones realizados por los pintores del siglo XIX Juan Montilla y José Muñoz Contreras, ambos pintores de Puente Genil, alguno de ellos son copias de cuadros célebres como el Pasmo de Sicilia de Rafael de Urbino o el Prendimiento del flamenco Van Dyck que se encuentran los originales en el Museo del Prado (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de Nuestra Señora del Carmen.-
       El pueblo de Puente Genil está situado en la Campiña Cordobesa, un ámbito territorial que conserva interesantes ejemplos de la industrialización andaluza. 
     La construcción, a finales del siglo XIX, de la línea de ferrocarril que conecta Málaga con Córdoba, el carácter emprendedor de una incipiente burguesía enriquecida por la Desamortización, y la incorporación de la electricidad a los procesos productivos motivaron el gran desarrollo industrial de la Campiña Cordobesa occidental y, en especial, del pueblo de Puente Genil. 
     De este desarrollo industrial, en Puente Genil se encuentran ejemplos como la harinera e hidroeléctrica La Alianza SA, la fábrica de electricidad La Aurora, la casa del ingeniero Leopoldo Lemonier y las industrias de Nuestra Señora del Carmen.
     El grupo de industrias Nuestra Señora del Carmen se encuentra situado junto a la antigua estación de ferrocarril, en el barrio al que ésta da nombre. A modo de colonia industrial de finales del siglo XIX, las industrias del Carmen contaban con viviendas para obreros, escuelas, economato e iglesia como lugar de culto. 
     La iglesia, construida en el año 1917 para cubrir las necesidades de culto religioso de la barriada de la Estación, se encuentra situada al noreste del conjunto industrial, junto a la antigua fábrica de harinas, muy cerca de la estación de ferrocarril. 
     Se trata de un edificio de dos alturas y cubierta a cuatro aguas, formado, originalmente, por una única nave y transformado, posteriormente en el año 1958, en planta de cruz latina. De estilo neogótico, está construido en piedra de mármol policromado con decoraciones en piedra de tono claro. El patrón decorativo destaca por el uso de arcos apuntados en huecos con recerco, la decoración de las esquinas con piedra, y el subrayado de la separación de alturas con cenefas caladas de piedra. 
     En la fachada principal destaca la portada, formada por un arco apuntado recercado con molduras de piedra de tono claro en el que destaca la clave por su forma apuntada y su tono oscuro. El arco se apoya sobre impostas de molduras rectas. La portada se remata con un ángulo de molduras rectas. El edificio se corona con una espadaña de una única campana. En la parte trasera, poco conocida al estar junto a las vías del tren, se encuentra un azulejo con la imagen de San Antonio de Padua. 
     Al interior, la iglesia destaca por su colorido. La bóveda de arcos de crucería se encuentra pintada en color azul intenso y decorada con estrellas doradas, el mismo dorado con el que están decorados los nervios, capiteles y frisos. Los paramentos verticales están decorados en color rojo manteniéndose en color blanco las columnas, las jambas de los huecos y los paramentos de los arcos ciegos. 
     El altar mayor presenta un retablo barroco, de color verde con decoraciones doradas, tres hornacinas, sagrario y Sagrado Corazón. En su parte central tiene tres hornacinas. En la hornacina central, más grande que las otras dos, se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Carmen. Esta imagen procede de la desaparecida ermita de la Caridad de la calle Don Gonzalo, trasladada a esta iglesia después del incendio de 1936 que arruinó el retablo de 1917. A ambos lados de la Virgen del Carmen, el las hornacinas laterales se encuentra una imagen de San Antonio de Padua a la derecha y San José con el niño a la izquierda. El conjunto se completa con el manifestador y el sagrario situados bajo la hornacina central, una imagen del Sagrado Corazón de Jesús en una hornacina pequeña sobre la hornacina central y una cruz que corona el retablo. Destaca la inscripción JHS sobre la hornacina centra, justificada por la ocupación de esta hornacina, en su ermita original,  por la imagen de Jesús de la Humildad y Paciencia. 
     En la nave crucero, en el lado del Evangelio, el izquierdo, se encuentra el altar de Jesús Resucitado, obra atribuida a Alonso de Mena y Escalante del año 1636, procedente de la antigua ermita de la Veracruz, que fue trasladado a la parroquia del Carmen cuando se formó la actual cofradía que procesiona el Domingo de Resurrección. En el crucero del lado de la Epístola se encuentra el altar del Santísimo Cristo del Silencio, una imagen con mucha devoción en el Vía Crucis de la noche del Martes Santo. 
     El baptisterio se encuentra en el lado izquierdo de la nave principal, cerrado por una verja de color dorado. En su interior se encuentra la pila bautismal y un cuadro representando el Bautizo de Jesús realizado por el cordobés Díaz Peno. 
     Sobre el nártex se sitúa el coro, al que se puede acceder desde una escalera en la pared derecha de la nave, frente al baptisterio. Destacar la pequeña cripta que se sitúa en el centro de la iglesia, correspondiente a los benefactores del templo.
     La iglesia de Nuestra Señora del Carmen es el centro de culto de Colonia Industrial del mismo nombre formando parte de uno de los pocos ejemplos de colonia industrial de finales del siglo XIX en Andalucía. Aún no existiendo un proyecto global para la construcción de la colonia, se considera que ha adquirido a lo largo de su actividad, la autonomía industrial, social y económica que le corresponde para poder ser considera como tal. Es por sus valores propios y los derivados de formar parte de este conjunto industrial por lo que se estima que constituyen un ejemplo de significativa importancia para el patrimonio cultural andaluz.
     Desde su fundación en 1917 hasta el año de 1958, esta parroquia constaba de una sola nave, artística torre verja y altar mayor, cuyo retablo procede de la extinguida Ermita de la Caridad, sustituyendo a otro que ardió en el año 1936. En 1954 se amplió su edificación y estructura con ocasión de su conversión en Parroquia. El altar mayor fue bendecido por el Obispo de Córdoba Monseñor Jose Mª Cirarda el 16 de Julio de 1973. Actualmente "El Resucitado" -como se conoce popularmente- se encuentra en un taller de Sevilla restaurándose y ocupa este lugar una copia de "El Resucitado" a tamaño menor (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
 
Ermita de la Vera Cruz.-
      La Ermita de la Veracruz,  tiene su origen en el siglo XVI. No obstante el edificio actual data del siglo XVII, ya que se derribó la primitiva Ermita para levantar el convento de Franciscanos de la Asunción, que más tarde se llevaría al actual emplazamiento. Comenzaron las obras en el año 1644 y se abandonaron en el 1649. Por lo mismo las dimensiones de la Ermita son distintas, ya que la cúpula ocupa prácticamente todo el espacio.
     De planta rectangular y una sola nave de amplias proporciones, la ermita de la Veracruz presenta como acceso puerta adintelada, rematada en espadaña de traza moderna. La cubierta exterior es a base de tejas árabes, mientras que la exterior se resuelve con bóveda de cañón en el cuerpo de la iglesia y bóveda sobre pechinas en el presbiterio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Villa romana de Fuente Álamo.-
      La Villa Romana de Fuente Álamo se encuentra situada en una zona rústica dedicada actualmente al cultivo de la denominada trilogía mediterránea, vid, olivo y trigo; tratándose de un paisaje que no debe de diferenciarse mucho del contexto original de este yacimiento. El origen de esta villa se debe retrotraer a finales del siglo I d.C. o principios del siglo II d.C., mientras que su fase de apogeo se data en el siglo IV d.C., momento al que pertenecen los diferentes mosaicos hallados. Un siglo después se fija su abandono como resultado de las incursiones germánicas que penetran en la Península Ibérica, detectándose en este período huellas de saqueo e incendio. Por último, tras unos años de abandono, se produce una reocupación circunstancial de la villa, pasando a reutilizarse diversas habitaciones, ahora fundamentalmente con una función de cobertizo o simplemente como lugar de almacenamiento.
     Las excavaciones y prospecciones realizadas a lo largo de los años han permitido sacar a la luz diversos sectores de la "pars urbana" de esta villa, conocida fundamentalmente por la singularidad de sus pavimentos musivarios. El más famoso de estos mosaicos, de clara inspiración egipcia, representa en el tondo central diferentes personajes relacionados con un repertorio nilótico, como dos ibis enfrentados, un Dios Río, un cocodrilo y un hipopótamo sobre un fondo blanco; mientras que en los ábsides de la estancia se desarrollan varios episodios de luchas entre pigmeos y grullas, complementados con diversos epígrafes. Dicho mosaico fue extraído tras su excavación y actualmente se ubica en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba.
     Por otro lado, esta villa mantiene in situ la mayoría de los pavimentos, algunos de ellos de gran relevancia. En uno de ellos se representa el tema de las Tres Gracias, desarrollado mediante una sencilla policromía, con teselas de color blanco, negro, rojo, naranja, amarillo y marrón. La figura femenina central aparece de espaldas, con la cabeza de perfil, mientras que las dos figuras laterales se muestran de frente. A la izquierda de esta escena y también enmarcada en un rectángulo se halla la figura de Pegaso siendo alimentado o abrevado por una ninfa. El primero presenta una línea muy esbelta, con las patas muy alargadas y las alas proyectadas hacia arriba. En cambio, a la derecha de las Tres Gracias, se desarrolla la escena de dos personajes en movimiento, un sátiro y una ninfa. El sátiro se representa de forma menos cuidada que la ninfa, observándose una gran desproporción entre sus miembros, aunque algunas partes de su cuerpo se representan con cierto detalle, como los dedos. Este personaje sostiene en su mano izquierda una siringa o «flauta de Pan» y en la derecha un pedum, mientras que la ninfa sostiene un báculo y un velo.
     Con otro tema figurativo se pavimenta el espacio principal del oecus de esta edificación, donde se representan dos escenas del dios Baco, enmarcadas por diferentes cenefas con motivos geométricos. El primer episodio que se desarrolla se interpreta como la conquista de la India, ocupando Baco la parte central de la escena acompañado por dos ménades y un sátiro. En cambio, en el rectángulo superior se representa un Triunfo de Baco, donde este dios aparece sobre una biga de tigresas. Una serie de personajes que forman parte de su cortejo se disponen alrededor de él. En primer lugar se observa a Sileno sobre un asno, asistido por una ménade y otro personaje masculino, posiblemente un sátiro. Entre el dios y este grupo se encuentra Pan en actitud danzante junto a otra ménade, mientras que al otro lado de Baco aparece una figura femenina, que se asemeja a Ariadna. La ejecución de esta escena es bastante diversa porque algunos personajes se representan con bastante desproporción, mientras que otros se realizan de forma más cuidada, respondiendo este hecho a la actuación de diversos mosaiquistas en su elaboración.
     El ábside del oecus estaba ocupado por un mosaico en forma de abanico, enmarcado con una cenefa de roleos que contiene flores de lis y frutos, cuya base es una banda trenzada. Este sector del pavimento se localiza en el Museo Arqueológico de Puente Genil.
     En el resto de los mosaicos conservados se representan motivos geométricos y vegetales, por un lado unos son bícromos, mientras que en otros el repertorio de colores se asemeja a los mosaicos anteriormente descritos. Dentro de este último grupo tenemos el llamado Mosaico del pórtico, en el cual se observan rombos, peltas, círculos y «nudos de Salomón», entre otros elementos.
     Los diferentes trabajos realizados han permitido obtener información muy diversa, estudiándose hasta el momento aspectos como el proceso de evolución de este asentamiento a lo largo del período romano imperial y su decadencia, así como la reestructuración del mundo agrario tanto en el mundo romano como en los inicios de la Edad Media. Las futuras intervenciones en la villa irán encaminadas a completar los estudios de investigación, conservación y difusión, posibilitando la puesta en valor del yacimiento (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Villa Romana de Fuente Álamo situada junto a un arroyo, es una villa hispano romana como tantas otras que proliferan en los S. III-IV d.C. en Hispania, la cual posee uno de los conjuntos de mosaicos figurativos y geométricos más importantes de España.
     Mil años de la historia de Andalucía pueden encontrarse en Fuente Álamo. Romanos, visigodos y árabes han dejado una huella que, enterrada durante mucho tiempo, hoy comienza a ver la luz.
     Se encuentra ubicada en la Ctra. Arenales, CO-6224 a 3 Km de Puente Genil.
(Diputación Provincial de Córdoba).

Estación de AVE Puente Genil - Herrera.-
     Puente Genil, históricamente, es una de las ciudades con una amplia tradición en materia ferroviaria. Debido a su inmejorable situación geográfica, cuenta con una estación de viajeros del tren de Alta Velocidad Española (AVE), así como una segunda estación en la que circulan otros trenes de corto y largo recorrido.
     Esta situación hace que Puente Genil se convierta en una de las pocas ciudades que tienen el privilegio de contar con dos estaciones de este importante medio de transporte; todo ello debido a la inmejorable situación de la localidad, como cabeza de comarca natural de muchas poblaciones vecinas, y sobre todo por las posibilidades de desarrollo económico de la zona (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo Histórico Local.-
      El edificio data del año 1964, teniendo una construcción a base de hormigón en cimentación y estructura de ladrillo para cerramientos y compartimentaciones.
     El edificio es de dos plantas, con cubierta a cuatro aguas en la zona central y dos terrazas a ambos lados.
     Centrado en la parte posterior del edificio existe un amplio patio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Museo Histórico Local de Puente Genil fue creado en 1982 en la sede del Convento de “La Victoria”, edificio construido en el siglo XVII.
     El museo expone materiales arqueológicos, pertenecientes a diversas etapas, materiales arquitectónicos de época romana (capiteles, basas, etc.), mosaicos de la Villa hispanorromana de Fuente Álamo y materiales etnográficos relacionados con el cultivo del membrillo y su elaboración tradicional (Diputación Provincial de Córdoba).

Paraje natural Embalse de Cordobilla.-
     El Paraje Natural Embalse de Cordobilla se localiza sobre el Río Genil, en los términos municipales de Puente Genil y Aguilar de la Frontera de la provincia de Córdoba y en el de Badolatosa (Sevilla).
     Tiene una superficie de 1.460 hectáreas.
     Fue declarado como Paraje Natural mediante la Ley 2/1989, de 18 de julio, por la que se aprueba el inventario de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía y se establecen medidas adicionales para su protección (BOJA núm. 60, de 27/07/1989); es Sitio Ramsar y Zona de Especial Protección para las Aves [ZEPA (2002)].
     La localización de este embalse, próxima a otros enclaves naturales de gran importancia, como las Lagunas del Sur de Córdoba, con las que está bastante ligado, realza su interés ecológico al contribuir a la supervivencia de numerosas especies de aves protegidas, que tienen en estos espacios sus áreas de nidificación e invernada.
     En cuanto a la vegetación hay que destacar los tarajales de Tamarix gallica. En las orillas existe una densa vegetación compuesta fundamentalmente de Enea (Typha dominguensis), Caña (Arundo donax) y Carrizo (Phragmites australis).
     Entre las aves que pueden observarse se encuentran la Malvasía (Oxyura leucocephala), el Calamón (Porphyrio porphyrio), la Garza Imperial (Ardea purpurea), la Garza Real (Ardea cinerea), la Garceta Común (Egretta garzetta), el Ánade Real (Anas platyrhynchos), el Pato Cuchara (Anas clypeata), el Aguilucho Lagunero (Circus aeruginosus), el Zampullín Chico (Tachybaptus ruficollis), la Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis), la Cerceta Común (Anas crecca), el Porrón Común (Aythya ferina), la Focha Común (Fulica atra) y la Polla de Agua (Gallinula chloropus).
     En los últimos años se viene observando también el Flamenco Común (Phoenicopterus ruber), la Cigüeñuela (Himantopus himantopus), la Avoceta (Recurvirostra avosetta), el Chorlitejo Patinegro (Charadrius alexandrinus) y el Chorlitejo Chico (Charadrius dubius).
     Las orillas y aguas someras están continuamente invadidas por numerosas especies limícolas en diferentes épocas del año (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, Ermita del Dulce Nombre o de la Soledad, Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Iglesia de la Vera Cruz, Villa romana de Fuente Álamo, Estación de AVE Puente Genil-Herrera, Museo Histórico Local, y Paraje natural Embalse de Cordobilla) de la localidad de Puente Genil (y II), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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jueves, 19 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Castillo, Museo Arqueológico Municipal, Ermita de la Virgen del Rosario, y Embalse y playa fluvial de la Breña II) de la localidad de Almodóvar del Río, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Castillo, Museo Arqueológico Municipal, Ermita de la Virgen del Rosario, y Embalse y playa fluvial de la Breña II) de la localidad de Almodóvar del Río, en la provincia de Córdoba.
     A solo 22 km. de Córdoba, Almodóvar del Río yergue su majestuosa estampa en pleno Valle del Guadalquivir. Coronada por su milenaria fortaleza ofrece un rico patrimonio histórico, artístico, gastronómico y natural, con gran parte del término perteneciente al Parque Natural Sierra de Hornachuelos. Su castillo medieval, escenario de rodaje de Juego de Tronos, su emplazamiento a modo de atalaya natural y su intrincado casco histórico de blancas y empinadas callejuelas lo convierten en una visita única.
     La localidad cuenta con una amplia y diversa oferta turística de calidad que se completa con la playa fluvial del embalse de la Breña II, entorno ideal para la práctica de deportes acuáticos y turismo activo. Su posición estratégica la convierte en un lugar privilegiado desde donde conocer Córdoba y la comarca de la Vega del Guadalquivir.
     Villa situada al oeste de Córdoba, en la carretera N-431.
     Distancia a Córdoba: 22 Km.
     Altitud: 121 m.
     Extensión: 174 Km2
     Habitantes: 7.487.
     Gentilicio: Almodovenses.
     Mancomunidad: la Vega del Guadalquivir.
     Antecedente de la población actual fue un oppidum o poblado fortificado que se suele identificar con la Carbula citada por Plinio. Los árabes construyeron un castillo en el lugar, al que bautizaron como al-Mudawwar, que significa `el Redondo`, por la forma del cerro, origen del nombre actual. Conquistada la población por Fernando III en 1240 mediante pacto, su jurisdicción fue entregada al concejo de Córdoba. En 1434 Juan II donó la alcaldía del castillo a Pedro Fernández de Córdoba, y en 1629 Felipe II vendió la jurisdicción, señorío y alcaldía a Francisco del Corral.
    El Centro de Visitantes del Valle del Guadalquivir, situado en la entrada principal de la población (Ctra. De la Estación) ofrece información y asesoramiento para que conozca el abanico de posibilidades que le ofrece su estancia en Almodóvar.
     957 635 014 / 957 635 683 / 647 817 679
     “Centro Acuático” del Valle del Guadalquivir: https://www.youtube.com/watch?v=pz3HM_MxCHE (Diputación Provincial de Córdoba).
     Se la identifica con la Carbula romana, que se convertiría en al-Mudawwar al Ad-ná, la cual perteneció durante el califato de Córdoba. En 1240 se incorporó a Castilla, desarrollándose a partir de entonces el núcleo base de la actual población. Durante el siglo XV el castillo perteneció casi siempre a la Casa de Cabra y en el XVI, a la orden de Calatrava. Villa de realengo administrada por Córdoba, pasó en 1629 a señorío de Francisco del Corral (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Almodóvar, a veintidós kilómetros de Córdoba por la A 431, tiene dos puntos de interés. Uno de ellos es el pantano de la Breña, espléndido lugar para la contemplación del paisaje más agreste así como para la pesca. El oro es su castillo*, uno de los mejor conservados de España. Su historia se remonta al principio de los tiempos, pues se piensa que fue un recinto íbero y, posteriormente, un castro romano. En cualquier caso, la fortaleza la edificaron los árabes en la temprana fecha de 740. Como es lógico, ha pasado por muchas vicisitudes, a la par que por muchas manos. A Fernando III le costó cuatro años rendirlo. Ha sido residencia de reyes musulmanes y de reyes cristianos. Aquí tuvo Pedro I presa a Juana de Lara, esposa de su hermano Tello, a la que después ajusticiaría en Sevilla, y aquí murió, igualmente en prisión, el Duque de Benavente, don Fadrique, hijo natural de Enrique II. Su aspecto es formidable, una mole gigantesca en lo más alto del cerro por el que el pueblo se derrama, pero impresiona más su impecable estado de conservación. Dispone de ocho poderosas torres unidas por enormes lienzos de pura piedra coronados por puntiagudas almenas. Hoy el castillo es de propiedad particular y se encuentra habitado, pero también es visitable (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).

Iglesia de la Inmaculada Concepción.-
     Este edificio, en origen barroco, ha sufrido varias reformas que han alterado en parte su esquema. Es de cruz latina y cubiertas de cañón. Su patrimonio se ha visto mermado por distintos avatares. El 22 de mayo de 1991 un incendio destruyó casi todo el patrimonio que había conseguido tras la pérdida del anterior en los destrozos de 1936.
     El retablo mayor es de escayola, de 1991, presidido por el Cristo de la Veracruz, obra de Miguel Arjona de 1993. El resto de imágenes son procesionales, hechas o restauradas tras el incendio. En el crucero están el Cristo del Perdón, un Atado de 1955 convertido en Cautivo por Miguel Arjona, y la Virgen de la Piedad, obra de Juan Ventura de 1990. La Virgen de la Esperanza, de Martínez Cerrillo, de 1954, la restauró Antonio Rubio y la de los Dolores, de Pío Mollar en 1942, Miguel Arjona. El Resucitado y María Santísima de la Alegría son de Francisco Palos Chaparro, de 1993 y 1992.
     A la derecha está la capilla del Nazareno, con retablo de rocalla, cuyo camarín se convirtió en edículo sacramental. La imagen de Jesús Nazareno fue realizada en 1991 por Miguel Ángel González Jurado. En el ajuar litúrgico de la parroquia se conservan entre otras piezas, un incensario de Bernabé García de los Reyes, una cruz procesional y un cáliz de Damián de Castro, así como una custodia de mano de 1793 con marca de Cristóbal Sánchez Soto (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Castillo.-
     El castillo, símbolo civil de Almodóvar, fue reconstruido en época de Alfonso XI, a partir de una fortaleza islámica datada en el siglo VIIV. Restaurado entre 1902 y 1911 por el arquitecto Adolfo Fernández Casanova, es uno de los mejor conservados de España (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El castillo de Almodóvar se alza sobre un montículo situado a orillas del río Guadalquivir, en su margen derecha. Desde este lugar, domina en altura la población de Almodóvar del Río, en la provincia de Córdoba.
     Es un recinto amurallado que se adapta al terreno, irregular, y dividido en dos espacios. La torre del homenaje es una torre albarrana, que se halla separada del recinto amurallado, y queda unida a éste por un arco de medio punto. Los torreones son de mampostería, refrentados con sillarejo.
     En el ángulo sureste del muro de levante se encuentra la puerta principal, que da paso a un camino interior definido por torres con garitas y puertas, camino que puede seguirse entre muros hacia el norte y noroeste muy elevados. El paso hacia el recinto interior es quebrado y lleva directamente a la Plaza de Armas.
     El acceso al castillo se hace por un arco apuntado de herradura, seguido de un vestíbulo cuadrangular de 2 x 4 metros, cubierto con bóveda de rincón, de claustro con arranque desde una moldura cónica y una gran puerta de madera. 
     Inicialmente estaba flanqueada y definida por dos robustas torres, aunque sólo se conserva la de la derecha llamada torre "Pequeña". Es de dos pisos, el inferior con bóveda de ladrillo cónica y sencilla y el superior no tiene escalera. Se entraba a ella desde el paso de ronda a través de una puerta pequeña apuntada en ojiva túmida. A continuación, una antesala con bóveda circunscrita por moldura, siendo el interior de la torre cuadrado, con bóveda octogonal, sin nervios y pintado a la morisca.
     El recinto más bajo, sigue una línea quebrada interrumpida, cuya edificación es en parte de mampostería y en parte sillarejo.
     El segundo recinto es de basamento irregular, primero de piedra y luego de sillarejo.
     El último recinto está construido con fábrica mixta de sillería y sillarejo, rematado de mampostería. Las murallas del costado de levante son romanas en su cuerpo inferior y bajo medievales en su parte alta. Están apoyadas sobre rocas y protegidas por la avanzada torre del homenaje, unido al resto de la edificación por un viaducto alto.
     Al suroeste del Castillo, y en las estribaciones hacia la vega, se encuentran los restos de una gran villa romana, fragmentos de mosaicos, restos de un aljibe y cerámicas romanas en superficie.
     Entre los años 1903 y 1911 el conde de Torralba, propietario del castillo, inició las labores de restauración de este impresionante edificio defensivo. Las tareas se alargaron hasta el año 1936, fecha de inicio de la Guerra Civil Española. 
     Debido a esta contienda la fortaleza se resintió.
     La historia de Almodóvar se remonta a la época romana, pero la fortaleza se construyó en época musulmana. Con la decadencia del califato, comenzaron las luchas entre los reinos de Toledo y Sevilla. En el año 1240, durante el reinado de Fernando III, pasó a manos cristianas. Posteriormente, durante los reinados de Pedro I y Enrique II, fue convertida en residencia real. Más tarde pasó a la Orden de Calatrava y luego a la de Santiago.
     Uno de los sucesos más interesantes ocurridos en esta fortaleza fue la rebelión protagonizada por los yemeníes. Cuentan las fuentes que estas tribus islámicas se levantaron contra el poder de Abderramán I, primer emir Omeya de la ciudad de Córdoba. Sin embargo, fueron derrotados muy cerca de las puertas del castillo.
     Conquistado por Fernando III, fue ampliado y usado como prisión por Pedro I, quien guardó aquí sus tesoros. Vendido por Felipe IV en 1629 a Don Francisco del Corral y Guzmán, actualmente es propietario el Marqués de la Motilla (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El documento histórico más antiguo conservado al respecto nos habla de la existencia de un castillo ya en el año 741, construcción de origen andalusí, cuyo señor era el emir de Al Andalus Abd el Malik Ben Qatan, en los primeros años de la conquista musulmana. En el año 1240 fue conquistado para la cristiandad por las tropas de Fernando III el Santo. La imagen actual es fruto de diferentes períodos constructivos en los siglos X, XII, XIII y sobre todo el XIV, cuando se construyen sus torres más importantes de estilo gótico-mudéjar. Entre 1901 y 1936 sufre su última gran reforma, gracias a su propietario D. Rafael Desmaissieres y Farina, XII Conde de Torralva, que lo rescata de la ruina. Acertadamente cuenta con el célebre arquitecto Adolfo Fernández Casanova que dirigió la obra de restauración.
     El Castillo de Almodóvar ha sido testigo de numerosos avatares históricos desde la conquista musulmana, siendo clave en la defensa de Córdoba y en el control del territorio y las vías de comunicación terrestres y fluviales. Especial importancia cobra en la época de Pedro I el Cruel en el s. XIV, ya que sirvió de residencia temporal del monarca y la leyenda popular cuenta que allí custodiaba sus tesoros. Sirvió como base de operaciones para la reconquista del Reino de Granada en los ss. XIV y XV. En siglos posteriores cayó paulatinamente en desuso al perder su función defensiva hasta que se emprendió su gran reconstrucción a principios del s. XX. En la actualidad representa uno de los castillos mejores conservados de España teniendo la categoría de Bien de Interés Cultural y su visita es toda una experiencia. Sus torres y dependencias están dedicadas a diferentes temáticas, y entre otros servicios ofrece visitas teatralizadas, celebración de eventos, jornadas y almuerzos medievales, visitas escolares y entrenamientos de combate medieval. Consta de un amplio historial de grabaciones cinematográficas y comerciales destacando “Los Dardanelos”, con la presencia de Ava Gardner y Omar Sharif y más recientemente la ya serie mítica “Juego de Tronos” (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo Arqueológico Municipal.-

     El Museo Arqueológico Municipal, abierto en 1991, ofrece una panorámica histórica de la villa mediante los restos hallados en su término (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El edificio se sitúa en el centro urbano del Municipio, formando esquina en las calles Vicente Alexandre y Padre Revuelta, y en la fachada a la primera se abre a la Plaza de la Constitución, en una manzana de forma rectangular, que conforma junto con otros dos la única parte del trazado urbano de Almodóvar de morfología regular, no desarrollado por adaptación a la topografía y que proviene de la división y ordenación de los terrenos de un convento, posiblemente a raíz de la desamortización.
     Data de la segunda mitad del siglo XIX y asuma estilísticamente las corrientes de la época, con una impronta de neoclasicismo muy regionalizado, lo cual se enfatiza en los materiales de acabado y en la composición de huecos y tratamiento de recercados.
     Concebido desde su origen como Casa Consistorial, ha marcado con su presencia la imagen ciudadana de Almodóvar del Río, lo que unido a un indudable valor arquitectónico intrínseco y a ubicarse definido y definidor, en un entorno urbano muy interesante por su calidad ambiental, justifica con creces la intervención para su conservación y rehabilitación (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de la Virgen del Rosario.-
     La ermita de la de la Virgen del Rosario, dedicada antes a San Sebastián y terminada en el año 1775, guarda la las imágenes de la titular, hecha por Martínez Cerrillo hacia 1940 y de San Sebastián, de hacia el año 1750 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Ermita tiene planta de cruz latina con una nave y bóveda semiesférica en el crucero. Presenta una fachada a los pies con una portada adintelada muy simple, probablemente del siglo XVIII, coronada por frontón partido y hornacina con la Virgen del Rosario de reciente factura. la fachada remata en una recortada espadaña.
     La Ermita fue fundada por San Fernando en los años de la Reconquista y ya en 1589 se tiene noticias de la existencia de una cofradía de San Sebastián. En 1710, se constata la presencia de una hermandad del Rosario. 
     Durante la Guerra Civil sufrió las consecuencias del conflicto bélico, siendo utilizada desde la década de los cuarenta como granero y cine.
     En torno a 1975 fue restaurada y al año siguiente se instauró la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario y Benditas Ánimas del Purgatorio. El culto en su honor se celebra el primer domingo de octubre. El tercer domingo de septiembre se traslada a la iglesia parroquial, se le hace una novena y se va a la ermita en procesión. En noviembre se celebran las ánimas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
  
Embalse y playa fluvial de la Breña II.-

     La playa de Almodóvar del Río es la más cercana a la capital, a tan sólo 24 kilómetros.
     La Breña II se sitúa en el tramo final del río Guadiato, en las proximidades de su confluencia con el Guadalquivir y a tan sólo 3 km. del casco urbano. El embalse de 823 Hm3 es el segundo más grande de Andalucía. Tiene dos brazos diferenciados, uno sobre el mismo Guadiato de unos 20 km. y otro sobre el arroyo de La Cabrilla de 5 km. de longitud.
     El embalse cuenta con una de las tres playas de interior autorizadas al baño de la provincia. Una zona de 140 m. de longitud junto al CAN la Breña II y al chiringuito acondicionada con sombrillas y duchas para aliviar el calor en época estival.
     Por su ubicación y características constituye un entorno ideal para la práctica de deportes acuáticos y de naturaleza y de la pesca de especies como la carpa, el lucio o el black bass, modalidad de la que ha acogido campeonatos a nivel internacional.
     Más Información:
     Centro de Visitantes del Valle del Guadalquivir – Oficina Municipal de Turismo de Almodóvar del Río.
     Teléfono: 957 635 014 / 647 817 679 (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Castillo, Museo Arqueológico Municipal, Ermita de la Virgen del Rosario, y Embalse y playa fluvial de la Breña II) de la localidad de Almodóvar del Río, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

Más sobre la provincia de Córdoba, en ExplicArte Sevilla.