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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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domingo, 23 de noviembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Museo-Casa de Francisco de Zurbarán, Convento de San Diego, antigua Fábrica Harinera, Yacimiento de Los Castillejos, Ermita de la Aurora, Ermita de San Juan de Letrán, Ermita de Nuestra Señora de la Hermosa, y Convento de las Carmelitas Descalzas) de la localidad de Fuente de Cantos, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Museo-Casa de Francisco de Zurbarán, Convento de San Diego, antigua Fábrica Harinera, Yacimiento de Los Castillejos, Ermita de la Aurora, Ermita de San Juan de Letrán, Ermita de Nuestra Señora de la Hermosa, y Convento de las Carmelitas Descalzas) de la localidad de Fuente de Cantos, en la provincia de Badajoz.
     Camino ya de Sevilla, en el eje de la Vía de la Plata, en la que constituye hito destacado, Fuente de Cantos se sitúa en el borde sudoriental del área de Zafra. El núcleo se asienta sobre una orografía ondulada con la que se inician las estribaciones de Sierra Morena. El paisaje se presenta cubierto de viñedos y olivares alternando con dehesa, trigales y terrenos yermos.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 251,8 Km2
     Altitud: 582 m.
     Distancia Capital: 101 Km.
     Partido Judicial: Zafra
     Comarca: Tentudía
     Gentilicio: Fuentecanteño
Ayuntamiento de Fuente de Cantos
     Plaza de la Constitución, s/n
     06240 Fuente de Cantos (Badajoz)
     Teléfono: 924500211 - 924500225
     Fax: 924500497
Historia.-
    Camino ya de Sevilla, en el eje de la Vía de la Plata, en la que constituye hito destacado, Fuente de Cantos se sitúa en el borde sudoriental del área de Zafra. El núcleo se asienta sobre una orografía ondulada con la que se inician las estribaciones de Sierra Morena. El paisaje se presenta cubierto de viñedos y olivares alternando con dehesa, trigales y terrenos yermos.
     En lo jurisdiccional la localidad perteneció a la Encomienda santiaguista de Montemolín, para convertirse después en Villa de realengo. En el siglo XIX adquirió el rango de Cabeza de Partido Judicial.
     Además de por su estratégica situación, su conjunto histórico tradicional, la abundante variedad y riqueza de sus fundaciones religiosas, y otros aspectos, Fuente de Cantos alcanza sobre todo su renombre universal por ser la cuna de Francisco de Zurbarán. El inmortal pintor, contemporáneo y émulo de Velázquez, nació en esta localidad, en cuya parroquia fue bautizado el 7 de Noviembre de 1598. Fueron sus padres Luis de Zurbarán, comerciante al que se supone de origen vasco, e Isabel Márquez. En 1613 marchó a Sevilla a completar su formación artística, regresando a Extremadura en 1617 para afincarse en Llerena. Debe señalarse que ni una de las más de 600 obras suyas catalogadas se conserva, sin embargo, en su pueblo natal (Diputación Provincial de Badajoz).
     Fuente de Cantos*, cuna del pintor Francisco de Zurbarán (1598-1664), del que se con­serva la casa natal transformada en museo (para visitarlo, preguntar en el Ayuntamiento), posee un notable conjunto artístico, a pesar de las pérdidas y destrucciones sufridas durante la invasión napoleónica.
     Situado sobre la Vía de la Plata, en sus proximidades se han localizado restos de un poblado calcolítico, en el paraje de Los Castillejos, donde prosiguen los trabajos arqueológicos.
     El casco urbano, de trazado irregular, posee interesantes ejemplos de arquitectura tradicional, principalmente casas de los siglos XVII al XIX. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Granada es edifico de base gótica (siglo XV), aunque la reconstrucción acometida en el siglo XVIII hace que predomine el aspecto barroco. En el interior son destacables la pila bautismal (siglo XVI) de mármol labrado, en la que fue bautizado Zurbarán, un magnífico retablo barroco, piezas escultóricas, orfebrería y algunos cantorales del siglo XVII. La ermita de la Virgen de la Hermosa (siglo XVIII), convertida por decisión popular en patrona de la localidad, alberga valiosas esculturas y pinturas, al igual que el convento de las Carmelitas Descalzas (siglo XVII), mientras que del antiguo convento de la Concepción sólo se conserva la iglesia, habilitada como Casa de Cultura.
     El último domingo de abril se celebra la fiesta de la chanfaina, con degustación de este popular plato extremeño, y, dos semanas después, la romería de San Isidro suspende durante unos días el normal discurrir de la vida del pueblo, que festivamente traslada su actividad a las casetas feriales instaladas en la pradera de San Isidro. Diversos artesanos locales trabajan el barro y el cuero con excelentes resultados, y recientemente se ha recuperado la vieja artesanía pastoril basada en el asta de carnero (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 
Monumentos.-

     Foco de especial atractivo resulta la recoleta Plaza Central, de reducidas proporciones y cubierta de palmeras, en la que se sitúan el Ayuntamiento y la iglesia parroquial.
     Próxima se encuentra la casona solariega de los Panea, conocida a nivel local como la "Casa Perrete" por la figurilla que corona su ático.
     En la parte más elevada de la localidad encontramos la Plaza de Zurbarán, configurada por edificios modernistas, en cuyo centro se alza el popular monumento al Corazón de Jesús, al que flanquean vistosas farolas fernandinas.
     Rasgo característico de fuente de Cantos es la abundancia de fundaciones religiosas. Entre su variado repertorio sobresale en primer lugar la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Granada. Se trata de obra barroca del XVIII, remodelada sobre otra anterior de estructura almenada, a la que corresponde la "Torre Vieja" que se sitúa sobre la cabecera. Exteriormente presenta fachada de apariencia moderna, con galería sobre la portada, y torre a los pies. En el interior destaca el soberbio retablo mayor, obra de cascarón típicamente barroca, atribuida a González del Castillo, y que constituye una de las piezas de su especie más significadas del la región.
     Muy característica es la ermita de Ntra. Sra. de la Hermosa, patrona del pueblo, de arquitectura rehecha igualmente en el XVIII sobre otra precedente. Se enclava en el extremo más elevado del núcleo, próxima a la Vía de la Plata. Entre sus contenidos sobresale la imagen protogótica de la Virgen titular. También revisten interés las de San Juan, el Cristo y la Aurora, esta última rematada también por una ostentosa espadaña. Algunas sólo se conservan parcialmente.
     El convento de carmelitas fue fundado a mediados del XVII como colegio por juan Escobar del Corro, convirtiéndose a finales de la centuria en convento. De la estructura primitiva perduran la iglesia y el claustro. Entre sus ricos contenidos merece recordar una Piedad en piedra policromadas, obra de mérito ejecutada en 1803 por Antonio Calvo. Otros conventos existentes hasta las exclaustraciones del siglo pasado fueron el de la Concepción, originario del XVI, hoy muy transformado, y el franciscano de San Diego, levantado entre los siglos XVII y XVIII. De ambos se conservan únicamente las capillas. Más moderno, y muy relacionado con la localidad, es el Colegio de la Preciosa Sangre.
     En la típica calle Barrigas subsiste una modesta casa de modelo campesino en la que, según la tradición, vino al mundo Francisco de Zurbarán. Restaurada hace unos años y amueblada al estilo de la época, en ella se mantiene un pequeño museo dedicado al pintor (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de Nuestra Señora de la Granada.-
     Del edificio original del siglo XV subsiste el enorme cubo, hoy conocido como torre vieja, que envuelve a la capilla mayor. En el XVI se construye la sacristía, un siglo más tarde las portadas laterales y, ya en el XVIII, se organiza definitivamente el interior mediante una sola nave cubierta con bóveda de cañón dividida en seis tramos, disponiéndose capillas de poca profundidad entre los contrafuertes. También entonces se rehace la sacristía, se construye la balaustrada y la espadaña de tres cuerpos del cabecero, y se levanta con lentitud la torre, cuya acusada verticalidad armoniza con la longitud de la nave. Su riqueza mueble es muy variada. Destaca, ante todo, el monumental retablo mayor, ejecutado a mediados del Setecientos, aunque la imagen de la Virgen de la Granada, antigua patrona de la villa, instalada en el camarín, es obra del siglo XVI. Buena parte de los retablos laterales procede de otros templos, ofreciendo un rico muestrario de pintura y escultura barrocas. Son también de gran interés los lienzos y el Cristo de pasta de papel situados en la capilla del Sagrario.
     La pila bautismal, de mármol blanco con refinada decoración, es del siglo XVI. En ella hubo de ser bautizado Francisco de Zurbarán (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Museo - Casa de Francisco de Zurbarán.-
     Aprovechando el 350 Aniversario de la muerte de Francisco de Zurbarán, Fuente de Cantos abre sus puertas nuevamente de su Casa Natal en Fuente de Cantos. Rehabilitada con fondos Europeos y del Gobex.
     La dotación ha sido llevada a cabo por el estudio de Diseño Gráfico y Comunicación Stac art Diseño cuyo propietario es Ángel Cabezón Luna, que ya ha realizado varios proyectos de musealización por otros pueblos de Extremadura.
     La vivienda ha sido rehabilitada y dispone de las más modernas tecnologías para trasladar al visitante a la época del genial pintor extremeño. Un nuevo producto turístico en Fuente de Cantos, municipio que cuenta con múltiples atractivos para el visitante y que forma parte de una de las rutas turísticas de referencia. Desde ahora, el público adulto, joven o infantil puede realizar su visita a nuestra Casa Museo en grupo, pareja o individualmente, de la manera más adecuada en cada caso.
     La Casa se encuentra distribuida originariamente en varias estancias, salas y habitaciones, que han sido restauradas de modo que exista un orden lógico de recorrido.
     La visita comienza en la Sala de Recepción, donde el visitante sentirá que forma parte del ambiente rural y místico que envuelve a Zurbarán, mediante un juego de luces y músicas que le trasladará de inmediato a aquella época. Se puede recorrer la casa de forma totalmente íntima o en grupo. Si desea visitar la casa en total privacidad, deberá solicitar sus auriculares a nuestro guía. A través de su tablet, teléfono o smartphone obtendrá una información detallada mediante un sistema de audios y videos que complementan los paneles informativos e imágenes del Centro. Si ha venido en grupo, será el guía quien le acompañe en la visita, con exhibición de audios y videos programados.
     La Sala I “Zurbarán”, representa la personalidad de nuestro ilustre pintor, reflejada fielmente en su obra y, en concreto, en el Bodegón de tazas y vasos. En esta misma sala tiene su espacio su hijo Juan de Zurbarán, desconocido para la mayor parte de la población, que trabajó junto a su padre y muere muy joven.
     La Sala II “Extremadura”, donde se da un repaso a su obra monástica. Zurbarán regresa de Sevilla, organiza su taller en Llerena y comienza a realizar pinturas religiosas. Especial mención a su Obra Cristo en la Cruz de 1627, que será decisivo para su futuro por los numerosos encargos que recibe de distintas ordenes religiosas tras su realización, gozando de un enorme reconocimiento y siendo nombrado Maestro Pintor.
     La Sala III “Sevilla”, denominada así por la gran cantidad de obras marianas, Inmaculadas y  escenas religiosas que realiza, haciendo uso de la pintura como medio de difusión del fervor sevillano de la época hacia la Virgen María.
     La Sala IV pasillo de “Las Santas”, una exposición en pequeño formato de las innumerables Santas que Zurbarán pintó, cuyo objetivo es que quien visualice estas obras las reconozca como obra del pintor en adelante.
     La Sala V “Madrid”, hace un repaso a sus estancias en Madrid, visitas a la Corte, realizando su pintura para el Salón de Reinos, última etapa y muerte.
     La Sala VI o Polivalente, donde conocemos Fuente de Cantos y se exponen trabajos y proyecciones sobre nuestro pueblo, la Vía de la Plata y otros temas. Dos pantallas táctiles de gran formato permiten acceder al resto de documentación y publicaciones sobre Zurbarán, redes sociales y web. Y para los más pequeños, programas de pintura que explican la técnica del claroscuro y les permiten recrear obras de Zurbarán con oleos u otras técnicas pictóricas.
     Por último, “El patio”, diseñado para relajarse tras la visita disfrutando de la música ambiental de este Siglo de Oro.
     Completado el itinerario marcado, una divertida sorpresa aguarda al visitante…
     La Vía de la Plata cada año es recorrida por miles de turistas, deseosos de descubrir nuestra región. La Casa de Zurbarán, la pila bautismal donde el pintor fue bautizado y esta nueva oferta turística convierten a Fuente de Cantos en parada y visita obligada (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Convento de San Diego.-
     En 1594 el prior de la provincia santiaguista de León daba licencia para fundar un monasterio de franciscanos, y ya en 1624 el sevillano Francisco Daza había terminado de levantar la iglesia, el coro y otras dependencias monacales, operándose diversas reformas a mediados del siglo XVIII. El convento fue suprimido en 1835 y su contenido repartido entre la parroquia y el convento del Carmen. La constante reforma de sus dependencias, la última de ellas finalizada en 2002, ha borrado la casi totalidad de su estructura original, aunque se ha conservado la iglesia, que mantiene la nave de veinticinco metros de largo por siete, con cuatro tramos articulados por pilastras y bóveda de cañón.
     La cabecera, cuadrada, se cubre con media naranja sobre pechinas iluminada por linterna. Interesa destacar la capilla del Corazón de Jesús, con su decoración de yesos polícromos, que se abre al lado de la Epístola, y el coro, hecho también de nuevo en varias ocasiones, situado a los pies. Atractivo resulta el exterior, con un airoso juego de volúmenes correspondiente al cubo de la capilla del Corazón de Jesús, el camarín y la espadaña de un solo vano (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

antigua Fábrica Harinera.-
     En su interior alberga un delicado y exclusivo cuidado en la decoración, predominando la madera de roble en combinación con la piedra, logrando un cálido, rústico y confortable ambiente. Sus instalaciones se distribuyen en cuatro plantas, en la planta baja se encuentra el “Salón Zurbarán”, una zona acogedora para conferencias, congresos, reuniones de empresas. La planta Noble, acoge la recepción, cafetería y el restaurante. Además incluye 16 habitaciones distribuidas en dos plantas. Dispone de ascensor y un amplio aparcamiento interior dotado con cámaras de seguridad.
     La antigua fábrica data de principios de siglo XX. El edificio está protegido por patrimonio y actualmente se explota como hotel Rural. Tanto la estructura como sus delicados rincones han sido aderezados con todo tipo de comodidades conservando el encanto del edificio original.
     Domicilio………:   Real, 117
     Teléfono…………:   924-500 042
     Nº Plazas……….:  32 (12 Supl.)
     Nº Dormitorios:  16
     Pagina Web……:  www.hrlafabrica.com
     E-mail……………..: hotel@hrlafabrica.com (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Yacimiento de Los Castillejos.-
     Este yacimiento se encuentra muy cerca de Fuente de Cantos, una bonita localidad del sur de Badajoz, en la comarca de Tentudía. En las excavaciones se han encontrado restos que parecen datar en el Neolítico los primeros asentamientos en este paraje. Pero lo que más llama la atención son los restos de la muralla y la trama urbana construida durante la Edad del Hierro.
     Si estamos en el centro de Fuente de Cantos podemos preguntar por el albergue, el Centro de Interpretación de Zurbarán (no la casa de Zurbarán) o el antiguo Convento de San Diego, son el mismo edificio pero en el pueblo lo conocen con diferentes nombres. Una vez allí hay que subir hacia la EX-202 y a pocos metros aparece un desvío a la derecha con un cartel indicando hacia los Castillejos.
     Otra opción es salir a la N630 y desde ahí seguir por la EX-202 hacia Fregenal. Aproximadamente a la altura de la Calle de los Mártires, a la izquierda, aparecerá el desvío.
     La carretera local es bastante estrecha, así que hay que tener cuidado con los vehículos con los que nos crucemos. Curiosamente discurre en paralelo de la Cañada Real Leonesa durante este tramo.
     A unos 5-6 kilómetros aparece señalizado un desvío a la izquierda por un camino que nos lleva a la entrada de la finca en la que se encuentra el centro de interpretación y los yacimientos.
     El lugar está formado por dos cerros, uno de los cuales está muy cerca del arroyo Bodión Menor. Es un buen lugar para un asentamiento por la elevación del terreno, que permite una mejor defensa y sirve como atalaya natural y por la proximidad del agua.
     A partir de los estudios realizados hasta el momento se deduce que los asentamientos fueron ocupados en diferentes épocas, desde el Neolítico hasta la época romana.
     En Los Castillejos I se ha encontrado una muralla circular, de unos 2.5 metros de espesor, que rodeaba el recinto, con una torre o bastión semicircular. Parece ser que el asentamiento en este cerro se produjo en el Calcolítico (Edad del Cobre) y después fue abandonado. Se han encontrado cenizas a lo largo de toda la muralla, en la cara interior, que pueden indicar que el fuego pudo destruirla.
     En este yacimiento se han encontrado también una serie de piezas conocidas como ídolos de cuernos.
El yacimiento de Los Castillejos II muestra una muralla defensiva mucho más elaborada, que data de los siglos IV a II a.C. Esta muralla, de planta pentagonal tiene un espesor de hasta 3 metros en algunos puntos y disponía además de torreones rectangulares.
     La muralla va subiendo desde la parte inferior del cerro, situada junto al arroyo, hacia la parte alta del cerro en el punto opuesto. Actualmente se puede ver la excavación de esta zona inferior y la excavación en la parte superior del cerro.
     En el interior del recinto se pueden ver las casas, adosadas unas a otras, a lo largo de al menos una calle principal. En la tipología de las casas se aprecian al menos dos épocas o fases de ocupación. Una primera fase en la Edad del Hierro y otra fase posterior a partir del siglo II a.C.
     La estructura en la parte superior del cerro parece ligeramente diferente. Los muros de las casas son más anchos y los recintos más grandes. Es posible que estas casas pertenecieran a las clases más altas de la población o que cumplieran otra función.
     En esta excavación de la zona superior del cerro se puede apreciar lo que parece un pozo de nieve, es decir una oquedad artificial que se utilizaba para almacenar nieve durante el invierno para conservar
     Estas dos fases de ocupación más recientes han borrado gran parte de los restos de fases de ocupación anteriores, documentadas a partir del Neolítico.
     Parece ser que los primeros asentamientos de época neolítica estaban localizados en el cerro más próximo al arroyo. Es probable que el lugar fuera abandonado y vuelto a utilizar por diferentes pobladores a lo largo del tiempo. El cerro de Castillejos I parece que fue utilizado sólo durante una época, en el Calcolítico, y abandonado definitivamente en épocas posteriores. Más adelante, en la Edad del Hierro, se construye el recinto defensivo de Castillejos II y la estructura urbana que se puede ver en la actualidad. Y posteriormente, a partir del siglo II a.C. llegan nuevos pobladores que reutilizan el asentamiento e introducen modificaciones.
     En Castillejos II se han encontrado, entre otros objetos, dos ruedas de carro muy bien conservadas. Si estamos en el centro de Fuente de Cantos podemos preguntar por el albergue, el Centro de Interpretación de Zurbarán (no la casa de Zurbarán) o el antiguo Convento de San Diego, son el mismo edificio pero en el pueblo lo conocen con diferentes nombres. Una vez allí hay que subir hacia la EX-202 y a pocos metros aparece un desvío a la derecha con un cartel indicando hacia los Castillejos.
     Otra opción es salir a la N630 y desde ahí seguir por la EX-202 hacia Fregenal. Aproximadamente a la altura de la Calle de los Mártires, a la izquierda, aparecerá el desvío.
     La carretera local es bastante estrecha, así que hay que tener cuidado con los vehículos con los que nos crucemos. Curiosamente discurre en paralelo de la Cañada Real Leonesa durante este tramo.
     A unos 5-6 kilómetros aparece señalizado un desvío a la izquierda por un camino que nos lleva a la entrada de la finca en la que se encuentra el centro de interpretación y los yacimientos.
     El lugar está formado por dos cerros, uno de los cuales está muy cerca del arroyo Bodión Menor. Es un buen lugar para un asentamiento por la elevación del terreno, que permite una mejor defensa y sirve como atalaya natural y por la proximidad del agua.
    A partir de los estudios realizados hasta el momento se deduce que los asentamientos fueron ocupados en diferentes épocas, desde el Neolítico hasta la época romana.
     En Los Castillejos I se ha encontrado una muralla circular, de unos 2.5 metros de espesor, que rodeaba el recinto, con una torre o bastión semicircular. Parece ser que el asentamiento en este cerro se produjo en el Calcolítico (Edad del Cobre) y después fue abandonado. Se han encontrado cenizas a lo largo de toda la muralla, en la cara interior, que pueden indicar que el fuego pudo destruirla.
     En este yacimiento se han encontrado también una serie de piezas conocidas como ídolos de cuernos.
     El yacimiento de Los Castillejos II muestra una muralla defensiva mucho más elaborada, que data de los siglos IV a II a,C. Esta muralla, de planta pentagonal tiene un espesor de hasta 3 metros en algunos puntos y disponía además de torreones rectangulares.
     La muralla va subiendo desde la parte inferior del cerro, situada junto al arroyo, hacia la parte alta del cerro en el punto opuesto. Actualmente se puede ver la excavación de esta zona inferior y la excavación en la parte superior del cerro.
    En el interior del recinto se pueden ver las casas, adosadas unas a otras, a lo largo de al menos una calle principal. En la tipología de las casas se aprecian al menos dos épocas o fases de ocupación. Una primera fase en la Edad del Hierro y otra fase posterior a partir del siglo II a.C.
     La estructura en la parte superior del cerro parece ligeramente diferente. Los muros de las casas son más anchos y los recintos más grandes. Es posible que estas casas pertenecieran a las clases más altas de la población o que cumplieran otra función.
     En esta excavación de la zona superior del cerro se puede apreciar lo que parece un pozo de nieve, es decir una oquedad artificial que se utilizaba para almacenar nieve durante el invierno para conservar.
     Estas dos fases de ocupación más recientes han borrado gran parte de los restos de fases de ocupación anteriores, documentadas a partir del Neolítico.
     Parece ser que los primeros asentamientos de época neolítica estaban localizados en el cerro más próximo al arroyo. Es probable que el lugar fuera abandonado y vuelto a utilizar por diferentes pobladores a lo largo del tiempo. El cerro de Castillejos I parece que fue utilizado sólo durante una época, en el Calcolítico, y abandonado definitivamente en épocas posteriores. Más adelante, en la Edad del Hierro, se construye el recinto defensivo de Castillejos II y la estructura urbana que se puede ver en la actualidad. Y posteriormente, a partir del siglo II a.C. llegan nuevos pobladores que reutilizan el asentamiento e introducen modificaciones.
     En Castillejos II se han encontrado, entre otros objetos, dos ruedas de carro muy bien conservadas (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Ermita de la Aurora.-
     La ermita de la aurora está situada junto al Centro de Salud. Se tienen muy pocos datos de esta ermita, que tampoco hoy se halla dedicada al culto. Consta de una anómala nave, muy torcida en su desarrollo, de quince metros de largo por cuatro de ancho, con tres tramos, pilastras decoradas con placas recortadas y bóveda de cañón. La cabecera, cuadrada, se cubre con media naranja sobre pechinas, y de remate una linterna. Lo más atractivo, aunque también se halla demasiado “restaurada”, es la preciosa espadaña que se levanta a los pies sobre la puerta, de tres huecos y atractiva decoración barroca. El conjunto responde a la línea de otras edificaciones dieciochescas de la localidad (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Ermita de San Juan de Letrán.-

     Sus orígenes se remontan a la fundación en 1515 del hospital de San Juan de Letrán, regentado por franciscanas concepcionistas, que establecieron aquí su convento. Tras el traslado de éste al centro de la población a finales del siglo XVI, quedó la iglesia como ermita solamente. La ermita actual, no obstante, no es sino la cabecera del edificio de una nave que, posiblemente, se planteó levantar en el siglo XVIII, pero del que sólo llegó a realizarse la capilla mayor. Es de planta cuadrangular, de ocho metros por siete en la base, cubierta con media naranja sobre trompas y dotada de un gran arco toral de donde hubiera arrancado la nave que no llegó a realizarse.
     Como obras de interés conserva una talla de San Juan Evangelista, del siglo XVIII, y un Crucificado contemporáneo de enormes dimensiones realizado por el tallista local Jesús González (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Ermita de Nuestra Señora de la Hermosa.-
     El Santuario de la patrona de Fuente de Cantos es el resultado de las reformas operadas en el siglo XVIII sobre el edificio original, datado en el siglo XV. Se unificaron entonces las tres naves en una sola, cubriéndose con bóveda de cañón con fajones y lunetos; se dispusieron las ocho capillas laterales y se construyeron las cúpulas de la capilla mayor y del camarín. El juego de pilastrones, estípites y cornisas, en yesería, proporcionó una atractiva decoración al interior, repitiéndose el mismo modelo en la espadaña. De gran interés es el conjunto de pinturas que cuelga a ambos lados de la capilla mayor: los evangelistas, de la escuela sevillana del XVII, y los episodios de la vida de la Virgen; destacable, por su rareza, es también el lienzo americano del Cristo de la Encina. En cuanto a la imaginería, el retablo mayor, barroco, contiene excelentes tallas sobre su estructura; posee arco abierto al camarín, donde se ubica la imagen de Nuestra Señora de la Hermosa, de la segunda mitad del siglo XVIII. Otros retablos albergan a Nuestro Padre Jesús Nazareno, San José con el Niño -ambos asociados al círculo de Pedro Roldán- y la primitiva Virgen de la Hermosa, conocida como La Aparecida, talla gótica del siglo XIV (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Convento de las Carmelitas Descalzas.-
     Tiene su origen en la fundación que en 1649 dispuso D. Juan de Escobar del Corro de un colegio – seminario para pobres y huérfanos, quedando poco después bajo el gobierno de la Orden del Carmelo Reformado. Lo esencial de la iglesia y la clausura se concluye en 1670. En 1722 se levanta la espadaña, muy transformada. Se conserva una rica colección de pinturas, algunas de las cuales, las que están junto al coro alto (San Elías, La aparición del monje de Soriano y la Inmaculada) se han asociado al círculo artístico de Zurbarán. El Retablo mayor fue encargado a Juan Martínez de Vargas en 1675, presidiéndola Nuestra Sra. del Carmen. Los retablos del lado del Evangelio portan las imágenes del Sagrado Corazón, San Antonio de Padua y Santa Teresa de Lisieux. En los de la Epístola están Santa Teresa de Jesús y dos excelentes imágenes: el Cristo de la Misericordia, procedente del convento de San Diego, del XVII, y la Virgen de las Angustias, obra de  Antonio Calbo, de 1803 (ambas procesionadas el Jueves Santo). De reciente adquisición son las efigies de Cristo Cautivo y Virgen de la Humildad, que procesionan el Domingo de Ramos.
     Hoy sólo resta la iglesia, la cual, si bien sometida a una discutible modificación hace unos años, se presenta como un equilibrado templo con una única y airosa nave de 22 metros de largo por 7 de ancho, articulada en cinco tramos marcados por pilastras toscanas, llegando a la cabecera cuadrada, cubierta con una gran media naranja, a través de un triple arco toral. Diversas molduras sugieren ilusoriamente los brazos del crucero y las capillas laterales. Se cubre la nave con bóveda de cañón con dobles fajones y lunetos de triple trazado, lo que proporciona a las superficies una atractiva animación. A los pies se ubica el coro, que ocupa el primer tramo de nave. Muestra el exterior la forma de un enorme cajón con cimborrio cuadrangular coronado por linternillo ciego. La, por desgracia, muy restaurada espadaña consta de tres huecos, dos cuerpos, siendo sus superficies muy quebradas por frisos, cornisillas y aletones (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Museo-Casa de Francisco de Zurbarán, Convento de San Diego, antigua Fábrica Harinera, Yacimiento de Los Castillejos, Ermita de la Aurora, Ermita de San Juan de Letrán, Ermita de Nuestra Señora de la Hermosa, y Convento de las Carmelitas Descalzas) de la localidad de Fuente de Cantos, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 2 de octubre de 2025

La imagen "Ángel anunciador", de Buiza, en la Capilla de la Virgen de la Aurora y paso procesional del Señor de la Sagrada Resurrección, de la Iglesia de Santa Marina y San Juan Bautista de La Salle

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Ángel anunciador", de Buiza, en la Capilla de la Virgen de la Aurora y paso procesional del Señor de la Sagrada Resurrección, de la Iglesia de Santa Marina y San Juan Bautista de La Salle, de Sevilla.
     Hoy, 2 de octubre, Memoria de los Santos Ángeles Custodios, que, llamados ante todo a contemplar en la gloria el rostro del Señor, han recibido también una función en favor de los hombres, de modo que con su presencia invisible, pero solícita, los asistan y aconsejen [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la imagen "Ángel anunciador", de Buiza, en la Capilla de la Virgen de la Aurora y paso procesional del Señor de la Sagrada Resurrección, de la Iglesia de Santa Marina y San Juan Bautista de La Salle, de Sevilla.
    La Iglesia de Santa Marina y San Juan Bautista de La Salle [nº 39 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 77 en el plano oficial de la Junta de Andalucía] se encuentra en la calle San Luis, 60 (con portadas laterales a las calles Padre Manjón, y Santa Marina); en el Barrio de San Julián, del Distrito Casco Antiguo
     En el muro de la epístola se abre la antigua capilla de la Piedad, antigua sede de la hermandad de la Mortaja. Es cuadrada, cubierta con bóveda sobre trompas en la que destaca una decoración en yesería con mocárabes, atauriques y caligrafía musulmana. En su mayor parte son una reinvención de finales del siglo XIX que se hizo a partir de los restos originales encontrados. También quedan restos de un zócalo de azulejería con las armas del infante don Felipe, que fue arzobispo de Sevilla entre 1249 y 1258, lo cual puede ayudar a la datación de la edificación. En la capilla se sitúa la otra titular de la hermandad de la Resurrección, la Virgen de la Aurora, imagen moderna realizada por Antonio Dubé de Luque, y el Ángel anunciador, obra de Francisco Buiza (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     En el pasaje evangélico de la Resurrección se basó el escultor Francisco Buiza, quien ya realizara la imagen de Cristo Resucitado en 1973, para completar el misterio con este ángel realizado en 1975. Es un ángel mancebo, que aparece sentado sobre el sepulcro. La imagen es de estilo neobarroco, en el que mejor desarrollaba su obra el autor, cuyas especiales dotes para la imaginería hacen que a lo largo de su carrera artística sólo cultive la escultura sagrada.
     El Ángel indica el ritmo ascendente de Cristo Resucitado. Su indumentaria es escasa, con movidos paños que dejan ver su espléndida anatomía. Las telas están entonadas a base de tintes marfileños, áureos verdes y rosas, que juegan y se conjugan con las alas enhiestas y abiertas. Es una talla que complementa perfectamente la figura exultante de Cristo Resucitado, anunciando la buena nueva de la Resurrección (Hermandad de la Resurrección).
     El paso de misterio de la Hermandad del Resucitado representa la Resurrección del Señor en el momento en que sale del sepulcro, sobre en el que un ángel sedente anuncia que el Señor ha resucitado. La imagen del Ángel fue ejecutada por Francisco Buiza Fernández en 1975, y marca un ritmo ascendente, que continúa en la imagen del Señor, con la elevación de su brazo izquierdo, con el que señala al Redentor. La sencilla vestimenta del ángel, compuesta de una túnica y una capa, que destacan por su policromía, permiten que se pueda observar su anatomía; respecto al rostro, éste refleja los rasgos arquetípicos del autor en sus obras de este género [Francisco Manuel Delgado Aboza, en Misterios de Sevilla, Tomo II. Ediciones Tartessos. Sevilla, 2003].
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de los Ángeles;
Los Ángeles
   El Dios uno y trino de los cristianos no está solo en su Paraíso. Como un monarca en su corte, alrededor de él hay guardianes y milicias, ministros que le sirven de intermediarios con los hombres y transmiten a éstos sus instrucciones: son los ángeles. Los espíritus del Mal contra los cuales debe luchar, se reclutan entre los ángeles rebeldes: son los demonios.
I. Orígenes orientales
   Esta concepción antropomórfica de la divinidad se tomó de las religiones orientales, principalmente del mazdeísmo persa. Como escribía muy justamente Franz Cumont: «El hombre siempre organiza el cielo a imagen de la tierra y la creencia en los mensajeros divinos ha debido desarrollarse en la época de los Aqueménidas, cuando se representaba a Dios como a una especie de gran rey sentado en un trono, rodeado por sus dignatarios y enviando constantemente a través de su vasto imperio correos encargados de transmitir sus órdenes. El reino celeste se mantuvo, incluso en la tradición cristiana, como una reproducción de la corte del rey de Persia.» La mejor prueba  de estos orígenes extranjeros es que los ángeles no han recibido un nombre hebreo como su señor Yavé, sino que se designan con el vocablo griego aggelos (anguelos), mensajero, del cual deriva el latino angelus y tienen un papel muy secundario en los Libros de Moisés donde se los llama, simplemente, hom­bres.
   En el Génesis (18:2, 19:1) se trata de tres «hombres» que vienen a predecir a Abraham el nacimiento de su hijo Isaac, de dos jóvenes alojados por Lot que le agradecen la hospitalidad haciéndole escapar del incendio de Sodoma. Un ángel solitario llega con la contraorden del sacrificio de Isaac en el último minuto, lucha con Jacob en la orilla de un vado, predice a Manoab el nacimiento de Sansón, alimenta a Elías en el desierto... Pero tales intervenciones son escasas. Será en la época del Exilio cuando los ángeles, asimilados a los querubines alados de Nínive y de Babilonia, tendrán mayor espacio en los escritos de los profetas que los representan, inconscientemente, como los servidores jerarquizados de un monarca asirio. 
   El Libro de Tobías, fuente esencial de la angelología y de la demonología hebreas, en el cual el papel principal corresponde al arcángel Rafael al que se opone el demonio Asmodeo (persa Eschma), príncipe de las tinieblas en la religión iraní, no es otra cosa que un cuento persa.
   Pero aunque la concepción de los servidores y los adversarios de Dios es persa, su representación en el arte cristiano debe más al arte griego o grecorromano que al de Persia, como lo veremos más detalladamente al estudiar la iconografía de los ángeles y los demonios.
   Sin dejar de lado el recuerdo de los toros alados de Nínive (kherubim) que obsesionaron a los profetas del Exilio, todo parece indicar que los ángeles alados del arte cristiano son sólo imitación de las Nikés griegas. La filiación iconográfica es evidente. Se la puede seguir en los bajorrelieves de ciertos sarcófagos paleocristianos, donde los ángeles que planean sosteniendo coronas triunfales tienen exactamente la misma actitud que las Victorias antiguas. Por ello es cierto que así como los angelitos proceden de los Eros niños o Cupidos paganos, sus hermanos mayores, los grandes ángeles alados, son sólo Nikés viriles.
II. Funciones de los ángeles
   Antes de estudiar la iconografía de los ángeles, anónimos e individuales, conviene precisar las funciones que tienen en el reino celestial.
   Las funciones de los ángeles son múltiples y de extrema diversidad.  En general. puede decirse que son instrumentos de la voluntad divina. Así como una herramienta es una prolongación de la mano humana, ellos prolongan y acaban por reemplazar en la iconografía a la Mano de Dios (Manus Domini).
   Pero no están sólo al servicio de la divinidad, también se ponen al servicio de los hombres. Pueden distinguirse estos dos aspectos de su actividad.
a) Los ángeles al servicio de Dios
   De acuerdo con el sentido etimológico de su nombre, los ángeles son esencialmente los mensajeros de Dios. En la religión judeocristiana tienen las mismas funciones y los mismos atributos que el dios griego Hermes, el Mercurio de los romanos. Ese papel corresponde sobre todo al arcángel Gabriel que anunciará a la Virgen María que fue elegida entre todas las mujeres para ser la madre del Salvador. Pero son ángeles anónimos los que anunciaron a Abraham el nacimiento de Isaac, quienes advirtieron a los Reyes Magos y a José los peligros a evitar, los que explicaron a las Santas Mujeres que Cristo había resucitado frente a la piedra caída que cerraba el Sepulcro vacío. 
   El papel de los mensajeros no consiste sólo en transmitir consignas, advertencias o amenazas. De las palabras pasan a la acción: uno de ellos detuvo el cuchillo de Abraham.
   Los ángeles no se limitan a llevar los mensajes de Dios. Entre ellos se recluta la corte, la milicia y el tribunal celestiales. Hay ángeles cortesanos, guerreros y justicieros. 
   Para rendir homenaje a su soberano, de acuerdo con las costumbres orientales, llevan las manos veladas en signo de respeto. Los occidentales están inspirados en la liturgia de la misa, se los concibe más bien como diáconos o niños del coro celestial, balanceando un incensario o sosteniendo un cirio en la mano, son los ángeles turiferarios y ceriferarios.
   Dios Padre no es su objeto único de adoración. Se ponen al servicio de Cristo Encarnado, hijo unigénito de su Señor, desde su nacimiento hasta su muerte en la Cruz. Anuncian su Natividad a los pastores, guían la estrella que señala a los Reyes Magos el camino de Belén. Se posan sobre el techo de paja de la cabaña para entonar el Gloria in Excelsis y ofrecen al recién nacido un concierto de voces e instrumentos. Lo siguen durante la Huida a Egipto ofreciéndole agua en una concha y dátiles, para calmar su sed y su hambre; se convierten en sus compañeros de juego sin olvidar nunca el respeto que le deben.
   Cuando Jesús llega a la edad adulta, asisten a su Bautismo y cuidan sus ropas a orillas del Jordán. No lo abandonan en la Pasión, lo reconfortan durante la agonía en el monte de los Olivos, y recogen su preciosa sangre en cálices revolando en torno a la cruz como una bandada de golondrinas quejumbrosas.
   La Madre de Cristo también tiene derecho a sus homenajes: ellos la alimentan en el Templo; la rodean gozosamente en el momento de su resurrección para elevarla al cielo donde se convertirá en su Reina; le sirven como pajes en la ceremonia de la Coronación llevando la cola de su traje sobre las nubes, y en el Paraíso forman su guardia de honor.
   A veces los pajes se transforman en caballeros, son los defensores de la ciudad celeste. Al mando del arcángel Miguel, general en jefe (archiestratega) de las milicias celestes, rompen lanzas contra los enemigos de su soberano y precipitan en el abismo a los rebeldes.
   Finalmente, son los ejecutores de la justicia divina. Un ángel expulsa del Paraíso a Adán y Eva y les prohíbe la entrada, armado de una espada flamígera. Cuando el faraón se obstina en desafiar las órdenes de Dios y se niega a liberar a los israe1itas, lo castigan ángeles exterminadores que matan a su hijo mayor y a los primogénitos de los egipcios. En el Juicio Final, los ángeles rodean a Cristo Juez y llevan como triunfos los instrumentos de su Pasión; en el arte bizantino los dos comandantes de taxiarquía, Miguel y Rafael, montan guardia a ambos lados del trono divino. Resucitan a los muertos soplando sus olifantes, introducen en el Paraíso a los elegidos y empujan a los réprobos hacia la boca del Infierno.
b) Los ángeles al servicio de los hombres
   Los hombres con derecho a la asistencia de los ángeles son, sobre todo, los profetas, mártires y santos.
   Elías en el desierto, Daniel en la fosa de los leones, son aprovisionados gracias a ellos.
   Los ángeles no sólo protegen contra las trampas y las tentaciones del demonio a los mártires, durante su vida; además, en el momento en que van a morir, aparecen en el cielo para recibir sus almas y otorgarles la corona de los elegidos. Los «cefalóforos», que después de haber sido decapitados, llevan su cabeza en las manos, están enmarcados y guiados fraternalmente por dos ángeles hasta el lugar de su sepultura. Un ángel inspirador, semejante a la Musa antigua, se ocupa del escritorio de los Evangelistas, guía la mano de San Lucas que pinta el retrato de la Virgen, dicta a San Gregorio las Homilías.
   La protección de los ángeles se extiende a los simples pecadores. Cada uno de ellos tiene su ángel guardián, o de la guarda, semejante al misterioso compañero del joven Tobías, que lo reconforta a la hora de la muerte y que conducirá su alma al Paraíso para depositarla en el seno de Abraham, si el mortal es digno de ello. En la escultura funeraria se ven ángeles que separan piadosamente la cortina del lecho mortuorio y deslizan una almohada bajo la cabeza del yacente.
   En el día del Juicio, ayudan a los muertos a salir de sus tumbas y transportan a los justos en sus brazos fraternales.
   Tales son las principales funciones de los ángeles, vínculos entre un Dios eterno, inaccesible e invisible, y los hombres efímeros. Van y vienen del cielo a la tierra, suben y bajan la escala celeste de la visión de Jacob. «Videbitis coelos apertos et angelos Dei ascendentes et descendentes.» Mas por multiforme que resulte su actividad, no debe creerse que el arte cristiano los represente siempre activos en el cumplimiento de sus trabajos de mensajeros, guerreros, justicieros ... Las iglesias están pobladas de innumerables ángeles adoradores y no actores, cuya función es puramente contemplativa.
III. Iconografía de los ángeles en general
   Si la representación de la Trinidad tal como la definen los teólogos presenta a los artistas dificultades insuperables, la figuración de los ángeles plantea problemas de solución igualmente ardua.
   La imprecisión de los relatos de la Biblia no sirve para guiar la imaginación de pintores y escultores. En cuanto a las visiones proféticas o apocalípticas, son tan amorfas y a veces tan monstruosas que parecen desafiar toda transposición plástica.
   El problema es tanto más insoluble por cuanto los ángeles son por definición puros espíritus (pneumata). Al ser incorporales (asomatoi), serán en consecuencia invisibles ¿Cómo dar un cuerpo a lo que no es más que un soplo? Es como si se pretendiera representar el viento o la tormenta.
   El realista Gustave Courbet, burlándose de Delacroix, que había pintado ángelitos en una capilla de Saint-Sulpice, decía con sorna: «Antes de pintar ángeles esperaría que me los mostrasen.» Los maestros anteriores no habían visto más que él; pero ello no les impidió pintarlos a montones ¿De qué forma los encarnaron?
a) El sexo de los ángeles
   Hemos visto que los primeros artistas cristianos habían salido bien del paso representando ángeles según el modelo de las Victorias paganas. La copia no es del todo exacta, puesto que la Niké griega es una figura femenina a diferencia de los ángeles que hasta el final de la Edad Media serían siempre de sexo masculino.
   Los ángeles mancebos representa n el tipo más antiguo.
   La Biblia los describe en sus misiones terrestres como bellos adolescentes capaces de excitar los deseos culpables de los sodomitas que insisten a Lot para que se los entregue. Virilidad y juventud: tal es la imagen que se construyó. Se los represen­ta imberbes (los ángeles barbudos son la excepción) y casi siempre rubios; la idea de belleza está con frecuencia asociada con los cabellos dorados.
   Los ángeles mujeres, inspirados sin duda por el sueño de una belleza aún más perfecta que la de los efebos, o tal vez porque la larga túnica blanca que visten habitualmente evoca una vestidura femenina, aparecieron en el siglo XV. Se dice que el pintor italiano Giovanni di San Giovanni escandalizó a sus contemporáneos introduciendo por primera vez ángeles femeninos en una gloria que rodea a la Virgen. Este tipo sensual hizo fortuna en el arte barroco: Correggio, Bernini y más tarde Goya, que hace planear Majas aladas bajo la cúpula de San Antonio de la Florida, han extraído de este motivo obras maestras más seductoras que edificantes.
   En cuanto a los ángeles niños, tienen un origen más remoto. Quizá hayan nacido, como los tres escolares de la leyenda de San Nicolás, de una falsa interpretación de las imágenes, en las cuales, de acuerdo con la reglas de la jerarquía espiritual, estaban representados en pequeño tamaño junto a un Dios gigantesco. La costumbre de representar las almas de los muertos en forma de niños recién nacidos también pudo contribuir a su proliferación. El tema parece ausente en el arte bizantino, pero se lo ve aparecer en Francia a partir de finales del siglo XII, en el dintel del pórtico de Senlis, donde retozan alegremente alrededor de la Virgen resucitada.
   El arte italiano del Quattrocento se apoderó de este gracioso tema, cuyos modelos encontraba en los genios antiguos del arte romano, y se entusiasmó con él. El carácter pagano de estas representaciones está muy marcado. Los deliciosos «putti» que Giovanni Bellini, y después Rafael y Correggio han situado sobre los altares en los cuadros de santidad, en verdad no son sino Eros niños, Cupidos bautizados, apenas rociados por una gota de agua bendita.
   A partir del Renacimiento y en el arte de tema religioso del siglo XVIII, esos angelitos están a veces reducidos a cabezas aladas. Se ha querido ver en ello una reminiscencia de los abanicos litúrgicos o flabelos, cuyas decoraciones muy reducidas por falta de espacio sólo comportan, habitualmente, cabezas de serafines. Es lo que Molanus llama ángeles in imperfecta forma. Éste recomienda la fórmula como la más apropiada a los seres inmateriales. Una cabeza y alas bastan para simbolizar sus caracteres esenciales: la inteligencia y la velocidad de los movimientos. Desde el punto de vista estético no es una creación muy feliz, pero sí el medio más simple y probablemente el único que permite evocar espíritus alados.
b) La vestimenta
   Los angelitos pueden permitirse estar desnudos sin indecencia. Y así los representa Giotto en sus frescos de la Arena (anfiteatro). Los ángeles adolescentes o adultos sólo llevan desnudos los pies, como Cristo y los Apóstoles. Aunque la desnudez sea a veces más casta que ciertas vestiduras, el cristianismo medieval la considera vergonzosa, una humillación, y la reserva a los demonios y a los réprobos.
   Puesto que irradian luz divina y que su pureza es inmaculada, el arte cristiano primitivo los representa vestidos con una larga túnica blanca (stolis amicti candidis, in vestibus albis). Esta túnica de blancura nívea con la que se cubría a los catecúmenos, tiene el mismo significado simbólico que el alba cándida de los sacerdotes. Para resaltar su dignidad se les confiere a veces una toga laticlavia que los asemeja a los senadores romanos.
   El arte bizantino, heredero de esta tradición, se complace en revestir a los ángeles de ropas fastuosas que eran de rigor en las ceremonias de la corte imperial. Como los grandes dignatarios que rodeaban al basileus (emperador bizantino), llevan lorum, botas ligeras de piel púrpura: convertidos en chambelanes celestiales, tienen como insignia la larga vara rematada en bola que enarbolaban los ostiarios del palacio imperial.
   Occidente adopta otras fórmulas que además varían con las modas en el vestir. Los ángeles a veces llevan una simple túnica fruncida y ceñida a la cintura por un cordón, y sobre la frente una delgada diadema rematada en una cruz o una estrella. Pero a partir del siglo XIII, por la influencia del drama litúrgico o auto sacramental, en el cual el papel de los ángeles era representado por diáconos, se extendió la costumbre de conferirles vestiduras sacerdotales (priesterliche Gewandung) que reemplazaron el traje de corte bizantina (byzantinische Hof tracht). Así como Dios Padre lleva la tiara y el palio del papa, los ángeles están cubiertos por una capa eclesiástica, y sobre todo, a causa de su juventud, por una dalmática de diácono con pasamanería, sujeta al pecho por un broche de orfebrería. Con esta pompa los representó Jan Van Eyck en los postigos del políptico de Gante, y Gérard David en El Bautismo de Cristo del Museo de Brujas.
   Hacia finales de la Edad Media proliferaron los ángeles emplumados como pájaros (gefiederte Engel), o más exactamente revestidos por una malla de plumas que sin duda se tomó en préstamo del guardarropas  teatral de los autos sacramentales. La escultura del siglo XV y principios del XVI ofrece numerosos ejemplos, desde el Pozo de Moisés de Sluter y los retablos de Riemenschneider, hasta la capilla de Enrique VII en Westminster.
c) Las alas y el problema del vuelo
   La característica esencial de los ángeles son las alas, atributo del mensajero celeste que comparten con su colega olímpico, el dios griego Hermes, mensajero y furriel de Zeus.
   Contrariamente a lo que pueda suponerse, los ángeles no siempre han llevado alas. El Antiguo Testamento no las menciona. En el Sueño de Jacob los ángeles necesitan una escala para bajar del cielo y volver a subir, por lo tanto no tienen alas para volar. La idea de ángeles planeando o volando sólo está probada en el judaísmo tardío (I Cron. 21).
   De hecho, el arte cristiano comenzó por representar a los ángeles en forma de hombres jóvenes ápteros. En los mosaicos de Santa María la Mayor todavía están representados sin alas. Es sólo en el siglo IV, en el mosaico del ábside de Santa Pudencia, donde vemos por primera vez un ángel alado, y aun a título de símbolo del evangelista San Mateo.
   Las visiones proféticas de los serafines y querubines polípteros inspirados por la vista de los kerubim babilonios, la imitación de las Victorias y de los genios alados del arte grecorromano,  bastan para dar cuenta de la generalización de este atributo que convenía particularmente a los mensajeros celestiales. El texto de Tertuliano no es el punto de partida de esta innovación iconográfica: él se limitó a registrarla.
   Rígidas como hojas de guadaña o cruzadas como tijeras, las alas de los ángeles resultan visiblemente insuficientes para transportarlos. Es sobre todo el signo, el em­blema del vuelo, antes que un órgano adaptado a su función. Cuando los imagineros carecen de espacio no vacilan en representar un ala desplegada y la otra replegada.
   Con frecuencia son del mismo color que los vestidos que parecen prolongar. Pero para darles más esplendor a estos pájaros del Paraíso que Dante denomina poéticamente los pájaros de Dios (uccelli di Dio), los pintores de la Edad Media se complacen en fijar a los hombros de los ángeles alas multicolores: rojas, azules, doradas, irisadas, oceladas como plumas de pavo real. En las esculturas medievales las alas de los ángeles, generalmente, son doradas.
   ¿Cómo sugerir el vuelo? Este problema, infinitamente más difícil que el de la representación de la marcha o la carrera, en principio fue eludido, o, para decirlo mejor, escamoteado, por los artistas novatos que al no poder resolverlo de una manera satisfactoria se evadieron distrayendo a los espectadores con cortinas de nubes o torbellinos de paños flotantes.
   En el siglo XVI, gracias a los progresos del escorzo, es decir, de la perspectiva aplicada a la figura, los artistas italianos pudieron abordarlo francamente. Para sugerir el vuelo planeado o el aterrizaje en inmersión, se inspiraron en los movimientos de la natación. Los ángeles atraviesan el cielo como los nadadores hienden las olas; descienden verticalmente hacia la tierra como el submarinista se echa de cabeza en el agua. La posición intermedia de las alas invita a la imaginación del espectador a proseguir el movimiento comenzado.
   El arte italiano del alto Renacimiento y de la época barroca consiguió crear la ilusión del vuelo gracias a los escorzos audaces; pero el problema científico, una vez resuelto, se convierte con excesiva frecuencia en lo esencial, a expensas del significado espiritual. La Anunciación, convertida en una ecuación, ya sólo sirve a los virtuosos para exhibir sus conocimientos de mecánica y dinámica. 
   A pesar de la unidad fundamental del arte cristiano, especialmente en la Edad Media, es posible preguntarse si los diferentes países, las diferentes escuelas, no han impreso una marca particular en este tema pancristiano ¿Pueden distinguirse los ángeles italianos de los franceses, alemanes e ingleses? Yo creo que en cierta me­dida puede responderse que sí.
   En Italia, a partir del Quattrocento, después del misticismo de Fra Angélico de cuyos ángeles espiritualizados podría decirse que no tienen cuerpo, prevalece un tipo de ángeles carnales de carácter ingenua o cínicamente pagano.
   Los putti músicos, auténticos niños prodigio que en los cuadros de Bellini tocan el laúd a los pies de la Virgen, tienen la gracia regordeta de la infancia; pero una gracia del todo humana. Los ángeles bailarines de Donatello, que se arremolinan sobre el parapeto del antiguo coro de la catedral de Florencia, son pequeños sátiros desatados. En el siglo XVI, Correggio va todavía más lejos por este camino. Para este voluptuoso artista, los ángeles no son más que Ganímedes de equívoca belleza, a menos que los presente como diablillos traviesos que se permiten toda clase de bromas: el ángel de San Mateo abre las fauces del león bonachón de San Marcos, otro se apodera del casco de San Jorge para tocar la cabeza de un compañero, un tercero olisca como un experto la fragancia del pote de perfume de la Magdalena.
   El arte de los Países Bajos es más respetuoso. Los ángeles de Van Eyck y de Memling ofician gravemente con vestiduras litúrgicas de diáconos.
   En Alemania, especialmente en los grabados litúrgicos de Durero, se observa la búsqueda de la expresión a expensas de la belleza formal.
   Los ángeles tienen amplio espacio en la escultura inglesa de la Edad Media que ha sentido verdadera pasión por ellos, no sólo porque sus alas desplegadas decoran maravillosamente las enjutas triangulares de las arcadas, sino además, porque según un muy popular juego de palabras, Inglaterra se jactaba de ser el país de los angles (Engel-land), es decir, de los ángeles.
   En cuanto a los ángeles franceses, los más exquisitos de los cuales son los del pórtico de Senlis, el Ángel de la sonrisa de Reims y los ángeles irisados del tríptico de Moulins, se distinguen entre todos por su gracia sonriente.
IV. Las jerarquías angélicas
   Los ángeles no son todos iguales. Además de estar especializados también están jerarquizados, como los servidores de los monarcas orientales. Existe, para em­plear una expresión rusa derivada del ceremonial bizantino, una Tchin celeste que comporta numerosos Órdenes, dispuestos de acuerdo con un inmutable protocolo.
   San Pablo habla sólo de cinco jerarquías angélicas. Fue el Seudo Dionisio Areopagita quien, en su tratado De la Jerarquía Celeste, fijó el número en nueve. Dicho tratado, introducido en Occidente por el papa San Gregorio Magno, fue traducido al latín hacia 870 por Juan Escoto Eriugena. La doctrina fue consagrada por la autoridad de Santo Tomás de Aquino y de Dante, que reserva un sitio a San Dionisio Aeropagita en su Paraíso. Bertoldo de Ratisbona sostiene que en los orígenes había diez jerarquías, pero una de ellas se habría  unido a Lucifer, por lo tanto su cuenta concuerda con la de Dionisio Areopagita.
   Desde entonces, teólogos y artistas admiten que los ángeles están divididos en nueve jerarquías, que agrupadas forman tres Órdenes. El primer Orden incluye a los Serafines, los Querubines y los Tronos; el segundo a las Dominaciones, las Virtudes y las Potestades; El tercero a los Principados, los Arcángeles y los Ángeles.
   Según la letanía de Loreto, la Virgen es la reina de las nueve jerarquías de los ángeles.
   Este tema de origen bizantino que decora sobre todo la mesa del monasterio de Chilandari, en el monte Athos, se volvió frecuente en el arte occidental a partir del siglo XII.
   Se lo encuentra dos veces en Chartres, en las arquivoltas del pórtico meridio­nal, en torno al Cristo del Juicio Final, y en la parte superior de la vidriera de Saint Apollinaire. En el siglo XIV vuelve a encontrárselo en la Sainte Chapelle de Vincennes, y en el XV en la catedral de Cahors.
   El arte italiano no lo ha ignorado, como lo demuestran los mosaicos de la cúpula del baptisterio de Florencia, las esculturas del arca de San Pedro Mártir en San Eustorgio de Milán (1339) y las del arca de San Agustín en San Pietro in Ciel d 'Oro de Pavía (1380).
   El retablo del artista primitivo catalán Luis Borrassà, en la catedral de Amberes, no es anterior al siglo XV.
   En Inglaterra, citemos las vidrieras del Priorato de Great Malvern (Worcestershire), y en Austria, un  ciclo muy original pintado hacia 1435 para la iglesia de los Carmelitas de Viena, que estaba dedicado a  las nueve jerarquías de los ángeles (Museo de la abadía de Klosterneuburg) donde la Virgen se encuentra en el centro de cada jerarquía angélica. Para presidir la de las Dominaciones, está acorazada de pies a cabeza como una Juana de Arco.
   Dicho tema se vuelve infrecuente después de la Contrarreforma. No obstante, monseñor Abelly, obispo de Rodez, encargó a Louis Licherie, en el siglo XVII, un cuadro que representa a las nueve jerarquías celestes, a cuyo culto era particularmente adepto (Igl. de S. Étienne-du-Mont, París). En Viena vuelven a encontrarse en 1679 las nueve jerarquías angélicas escalonadas sobre la columna votiva de la Trinidad, levantada sobre la plaza de Graben por Ludovico Bumacini.
   Las jerarquías de los ángeles se insertan en el sistema de los astros. En el Liber Scivias de Santa Hildegarda, las jerarquías agrupadas bajo las arcadas enmarcan la figura de Cristo en su gloria. En el ejemplar de Wiesbaden (siglo XIII), los ángeles mueven las alas alrededor de un disco luminoso, de brillo deslumbrante, que re­presenta a Dios.
   La descripción de Dante en el Paraíso (canto XXVIII) es sólo la transcripción poética de estas miniaturas.
Serafines y Querubines
   Los querubines y los serafines son las dos clases más altas de ángeles de la jerarquía celestial. No son, hablando estrictamente, ángeles en el sentido etimológico de mensajeros, puesto que se mantienen siempre alrededor del trono de Dios, a menos que vigilen el símbolo de éste, el Arca de la Alianza. Son genios toma­dos en préstamo de la mitología babilónica, que personifican la luz cegadora de los relámpagos en un cielo de tormenta. E igual que las nubes ocultan la morada de la divinidad, sus alas replegadas forman la tapa protectora del Arca santa. Serafines y Querubines se diferencian por el número de las alas. Los serafines se caracterizan por seis alas oceladas (son hexápteros), mientras que los querubines sólo tienen cuatro. La fuente de esta iconografía es una visión de Isaías (6: 2): «Alrededor del solio estaban los serafines, cada uno de ellos tenía seis alas: con dos cubrían su rostro, con dos cubrían los pies y con dos volaban.»
   Esta visión de Isaías se explica por las estelas hititas que representan diosas hexápteras del tipo de aquellas que M. von Oppenheim descubrió en Tell Halaf, en Mesopotamia.
   Los serafines decoran con frecuencia los abanicos litúrgicos o flabelos que en Oriente llevan justamente el nombre griego «hexaptériga». Uno de los más bellos ejemplos es el flabelo del tesoro de Stuma (siglo XVI) del museo de Estambul. Esas dos clases de ángeles se distinguen además por su color: los serafines son rojos como el fuego, los querubines azules como el cielo.
   En Occidente, tienen un papel en la decoración de las iglesias romanas: arquivoltas de Saint Révérin (Nièvre), tímpanos de Perrecy les Forges y de Notre Dame du Port en Clermont. En el siglo XVIII, decoran una de las arquivoltas de la portada del Juicio final, en la catedral de Bourges. El tímpano de Semur-en­ Brionnais, donde Cristo aparece entre los cuatro animales del Tetramorfos y dos serafines, ofrece una amalgama de las visiones de Ezequiel e Isaías.
   Agreguemos que un serafín convertido en crucifijo alado aparece en la estigmatización de San Francisco de Asís.
Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades y Principados
   Los Tronos son las ruedas del carro de Dios. Tienen forma de ruedas ceñidas y aladas, sembradas de ojos, según la Guía de la Pintura.
   Los atributos de los otras jerarquías angélicas son más vagos y variables.
   Las Dominaciones portan el cetro y la corona, salvo que lleven casco y empuñen una espada. Las Virtudes llevan un libro. Los Principados están vestidos ya como guerreros, ya como diáconos, y llevan una rama de lis.
   Los Arcángeles luchan contra los demonios; los Ángeles, simples soldados del ejército celeste, llevan antorchas o incensarios (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la biografía de Francisco Buiza, autor de la obra reseñada;
     Francisco Buiza Fernández, (Carmona, Sevilla, 23 de abril de 1923 – Sevilla, 1 de marzo de 1983). Escultor.
     Fue discípulo de Sebastián Santos Rojas. Sus obras son numerosas, destacando en los Crucificados. Entre ellas se encuentran el de la Sangre, de la Hermandad de San Benito, de 1966, asimismo hizo para esta Cofradía las figuras que adornan las andas del misterio y Crucificado.
     En 1974 realizó el misterio de la Hermandad de las Cigarreras y ha restaurado diversas imágenes titulares de las cofradías, como también un sinnúmero de modelos para los orfebres y obras escultóricas para fuera de Sevilla. El Ayuntamiento de Sevilla concedió en 2002 rotular una calle del distrito de la Macarena sevillana con el nombre Escultor Francisco Buiza (Juan Carrero Rodríguez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Ángel anunciador", de Buiza, en la Capilla de la Virgen de la Aurora y paso procesional del Señor de la Sagrada Resurrección, de la Iglesia de Santa Marina y San Juan Bautista de La Salle, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Iglesia de Santa Marina y San Juan Bautista de La Salle, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la Hermandad de la Resurrección, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 28 de septiembre de 2025

Los principales monumentos (Ermita del Calvario, Lavaderos, Fuentes del Rey y de la Salud, Ermita de Belén, Iglesia del Carmen, Casa-Museo de Niceto Alcalá Zamora, Iglesia de San Francisco, Iglesia de la Aurora, Paseo de Colombia, y Plaza de Toros) de la localidad de Priego de Córdoba (y III), en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Ermita del Calvario, Lavaderos, Fuentes del Rey y de la Salud, Ermita de Belén, Iglesia del Carmen, Casa-Museo de Niceto Alcalá Zamora, Iglesia de San Francisco, Iglesia de la Aurora, Paseo de Colombia, y Plaza de Toros) de la localidad de Priego de Córdoba (y III), en la provincia de Córdoba.


Ermita del Calvario.-

     La ermita del Calvario, reconstruida en la década de 1970, guarda un retablo de estípites con imagen de vestir de la Virgen de los Dolores, obra del XVII retocada en el primer cuarto del XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La Ermita del calvario se encuentra situada en los alrededores de la población de Priego. Tiene planta en forma de cruz latina. La nave central se articula en cuatro tramos marcados por potentes columnas, a los pies del coro. El edificio se cubre con bóveda de aristas. El camarín de planta cuadrada se abre tras el altar mayor, donde se encuentra la imagen de la Dolorosa.
     El acceso a la ermita se realiza a través delos pies, mediante una sencilla fachada de reciente construcción. Está constituida por un vano central de medio punto y dos pequeñas puertas laterales. se remata con una pequeña espadaña de un solo vano. La ermita se encuentra precedida por una escalinata y en la parte inferior de la misma se sitúa el crucero.
     El edificio es de finales del siglo XVIII, aunque lo que actualmente se contempla es el resultado de distintas actuaciones en los siglos XIX y XX.
     El culto en la ermita se realiza fundamentalmente en Semana Santa, con la salida en procesión de las imágenes titulares. También se celebran varias misas por hermanos difuntos de la hermandad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Habla la tradición de un Calvario viejo situado cerca de la Tiñosa y del que apenas se tienen referencias documentales. Su existencia debió de ser anterior a 1593, pues este año ya había en la meseta que ocupa el actual un humilladero que servía a los mismos fines: era un lugar de devoción con cruz o imagen para que los peregrinos orasen antes de entrar a la población o al salir de ella. También se destinaba para rogativas y prácticas piadosas. Hasta éste llegaba la procesión que los nazarenos efectuaban el Viernes Santo, según se refleja en sus estatutos fundacionales. Se sabe que existían dos cruces primitivas y que en el siglo XVIII se colocaron otras que están bien documentadas.
     En 1707 se terminó de construir la ermita del Calvario con las limosnas de los fieles y la contribución de la Orden Tercera franciscana, que ya en el siglo XVII hacía la Vía Sacra por la calle de las Cruces (el Caminillo), encargándose de reparar aquellas que se encontraban derruidas o en mal estado. En 1708, el Municipio hizo donación de las tierras que circundaban la ermita.
     En 1938, la Hermandad hizo las gestiones necesarias para hacer las obras que necesitaba la ermita, realizando una reforma de la que se conserva el interior tal como lo vemos hoy, aunque el resto de la ermita ha sufrido muchas modificaciones posteriores. Las obras de mejora se siguieron haciendo en el 42, en el 45... A principios de los 60, la ermita presentaba un estado bastante ruinoso, la Hermandad, desde entonces hasta ahora, ha ido efectuando obras de conservación y ampliación.
     En la ermita se venera la imagen de Nuestra Señora de los Dolores se cree que es la que en 1635 fue donada por Marina de Pareja a la ermita del Santo Cristo del Humilladero. Fue trasladada a la ermita del Calvario en el siglo XVIII cuando se terminó ésta.
     Nada se sabe de su autoría, aunque se trata de una imagen de candelero del siglo XVII, que pertenece a la colección de imágenes de vestir que plasman los siete dolores de la Virgen, representados por el corazón llameante atravesado por siete puñales que luce en el centro del pecho. Hasta hace poco, mostraba en sus manos símbolos de la pasión, que se le quitaron en la última restauración realizada en 1978 (Ayuntamiento de Priego de Córdoba).

Lavaderos.-
      Lavadero público del Poleo. Edificio de una sola estancia rectangular a la que se accede por un vano sin puerta situado en la fachada. En los muros laterales se abren cuatro vanos horizontales y estrechos. La cubierta es a dos aguas con inclinación hacia la fachada y hacia el muro posterior. El lavadero está formado por un pilón rectangular, aunque partido en su mitad por un tabique. Los bordes del pilón son de cemento y están inclinados en ángulo hacia el interior y estriados para permitir un mejor frotamiento de la ropa. La fuente-abrevadero está compuesta por un pilón de grandes piedras regulares, revocadas y encaladas de aproximadamente 3 metros de largo por 0,5 metros de ancho y 0,4 metros de alto. 
     Se apoya en un muro de mampostería irregular que presenta encima del pilón el elemento ornamental al que antes hacíamos alusión. Dos pequeños caños de hierro alimentan de agua al pilón. Los materiales constructivos son cemento, ladrillo y piedra en el lavadero en si; el caño es de plástico; el edificio que cobija al lavadero es de cemento, ladrillo y cal, estando la cubierta conformada por vigas de hormigón y planchas de latón; cubierta de latón a dos aguas; suelo de cemento pulido. El acceso al edificio se realiza mediante una abertura sin puerta. Aparte hay cuatro vanos horizontales, muy estrechos por los que entra aire y algo de luz. Como único elemento ornamental hay que citar el elemento triangular con remate cuadrangular sobre el muro en el que está apoyada la fuente-abrevadero.
     Lavadero público de la Concepción. Se compone de una sola habitación cuyo acceso tiene lugar por uno de los lados transversales. En el otro transversal del edificio y como un anexo se dispone la fuente-abrevadero, que consta de un solo pilón rectangular. El lavadero en sí está constituido por un pilón rectangular, pero partido en su mitad por un tabique con remate de carpanel. 
     Dicho pilón tiene los bordes estriados e inclinados en ángulo hacia el interior para permitir una más cómoda frotación de la ropa. El agua es recibida desde un pilón auxiliar anexo, de mucho menor tamaño y forma cuadrangular. Los materiales constructivos son yeso, cemento, hierro, arcilla, tierra, piedra caliza, arena y cal. En cuanto al edificio que cobija al lavadero, este se sustenta con ocho pilares de mampostería y tapial unidos entre sí por tabiques de la misma fábrica en combinación con aparejos de ladrillos en algunas partes (las mas reformadas). Cubierta a la molinera con pares conformados por vigas de hormigón entre las que se disponen bovedillas de cemento. El suelo es de cemento pulido, salvo en los escalones de acceso que presentan como suelo los mismos ladrillos que los conforman. Se accede al edificio mediante una puerta de hierro de una sola hoja. En el interior hay dos tipos de ventanas. En un lado se disponen tres ventanas sin carpintería, horizontales y pegadas al techo, en el otro longitudinal se disponen tres ventanas con cierro y alambrera, cuadrangulares y también pegadas al techo. Las paredes y el techo se encalan todas en blanco. Puertas y cierros de las ventanas presentan la capa de minio y están sin pintar. Como ornamentación hay que destacar también el elemento triangular del que parte el caño de la fuente-abrevadero (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Fuentes del Rey, y de la Salud.-

     Igual­mente, la vistosa Fuente del Rey, con dos núcleos diferentes, uno de 1586, dedicado a Nuestra  Señora de la Cabeza o de la Salud y proyectado por Juan de Ochoa bajo influencia de Francisco del Castillo; otro, la Fuente Nueva del Rey, realizada por Remigio del Mármol en 1802, con la colaboración del joven José Álvarez Cubero (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Tras sucesivas transformaciones desde el siglo XVI, fue terminada de construir a principios del siglo XIX. Diseñada en estilo barroco por Remigio del Mármol, se fecha su terminación en 1803. Se concibe con tres estanques de distinto nivel y forma alargada en la que predominan los contornos curvos. En el primer estanque se sitúa la escultura de un león luchando con una serpiente, obra atribuida al escultor neoclásico Álvarez Cubero. En el segundo, realizado por Remigio del Mármol, la figura central del monumento, una escultura de Neptuno y Anfítrite que cabalgan sobre un carro tirado por caballos que salen del agua. Desde éste, el agua cae al último estanque por una cascada, y acaba saliendo por el mascarón del Clero. En la fuente manan 139 caños, muchos de ellos con mascarones de piedra de rostros fantasmagóricos.
     El Prendimiento, representación dramática que conmemora los momentos más señalados de la Pasión,  se realiza en la actualidad en la plaza del Ayuntamiento o plaza de la Constitución, aunque anteriormente la representación se ha realizado en otros espacios abiertos del casco histórico de Priego, como el desaparecido Teatro María Cristina. Este espacio escénico al aire libre construido en la Fuente del Rey se construyó en los años 50 del siglo XX, y hasta finales de los 80 se representó el Prendimiento en este espacio.
     En 1341 acampó en el lugar Alfonso XI durante el asedio previo a la conquista definitiva de Priego. De este suceso tomó el manantial el nombre de Fuente del Rey.
     La Fuente de la Salud, también denominada Vieja del Rey.
     Su nombre proviene de la milagrosa influencia de la Virgen de la Cabeza que la preside.
     Como embocadura del nacimiento, al pie de la colina, el cantero Alonso González hizo un gran muro con frontispicio que cimentó sobre las mismas rocas del lugar, combinando con ellas un primer cuerpo arcaizante con relieves mitológicos y bucólicos, que sirve de base a un apaisado paramento almohadillado de mármoles, organizado en tres calles, la central con fondo al templete de la Virgen de la Cabeza y los laterales con centros de óvalos de jaspe en relieve de cuero retorcido. 
     Sobre una ligera cornisa en la calle central, un frontón triangular con óvalo en el tímpano y remates piramidales sobre él y sus extremos, y en los laterales algunas piedras labradas con cresta. 
     Al parecer esta fuente tenía otras piezas esculpidas del mismo estilo manierista que han desaparecido. Frente al muro descrito, un estanque con perfil  donde se ve manar el agua.
     A continuación de la fuente antigua se construyeron  estanques que fueron reformados en el tiempo, hasta que en 1802 se acuerda construir el definitivo.
     Esta fuente está estructurada como tres estanques unidos, excavados en una ligera pendiente, que se aprovecha para hacer saltos de cascadas entre ellos, y que dispone en el perímetro curvado que los define, de múltiples chorros hacia su interior de donde brotan esculturas.
     La parte primera es un estanque de contorno trilobulado, presidido por una escultura central que representa un león matando al dragón de cuya boca mana el agua. Se conecta este estanque por una línea de cascada de poca altura. A otro mayor de planta rectangular con esquinas redondeadas y achaflanadas con un motivo escultórico central, entre cuatro surtidores, que representa a Neptuno sobre un carro de caballos marinos acompañado por Anfitrite abrazada a un gran pez con boca, como surtidor. Se conecta mediante cascada a un último estanque de contorno bulboso con surtidor central, que se cierra por un mascarón cuyas fauces tragan el agua.
     El perímetro interno de la fuente está dotado de 139 años, muchos de los cuales están enmarcados por mascarones con distintos rasgos.
     Alrededor de la fuente, en trozos que continúan la curvatura se encuentra una línea de bancos macizos con asiento y respaldo en piedra.
     Todo el espacio circundante está conformado como un jardín, en su disposición antigua alterado, del que cabe destacar una línea de grandes árboles de sombra que le dan aspecto de alameda.
     En el mismo recinto de la Fuente del Rey se encuentra la Fuente de la Salud.
     Fue construida para canalizar el agua de un manantial en el lugar en el que, según un antiguo relato, el rey Alfonso XI situó su campamento. La construcción de la fuente se realizó en el siglo XVI, corriendo a cargo de Francisco del Castillo, con el auxilio del cantero Alonso González Bailén. El estilo que presenta es manierista, con un frontispicio y sillería almohadillada, utilizando mármoles polícromos. En su centro fue situada una hornacina para albergar una imagen de la Virgen de la Cabeza. Se aprecian además otras imágenes, como la de un pastor con sus ovejas y otras mitológicas, como las de Neptuno, Anfítrite y la Medusa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fuente del Rey, un umbroso parque bordeado por álamos en cuya explanada se extiende la fuente del mismo nombre, organizada en tres estanques ligeramente escalonados cuyo curvilíneo perímetro jalonan 139 caños de agua, los del nivel superior incorporados a mascarones.
     Centra el primer estanque la escultura de un león luchando contra un dragón, tenida por obra juvenil de Alvarez Cubero, mientras que el segundo está presidido por el grupo de Neptuno y Anfitrite, de Remigio del Mármol, diseñador del conjunto.
     Bancos de piedra que siguen el perfil de los estanques invitan a sentarse sin prisas para rememorar, arrullados por el rumor de los caños, las bellezas de tan monumental ciudad.
     Detrás de la Fuente del Rey pervive su precedente Fuente de la Salud, de 1585, con un muro almohadillado de estirpe manierista, probable obra, como las Carnicerías, de Francisco del Castillo; un templete central cobija la reproducción reciente de la Virgen de la Salud que sustituye a la original, sustraída hace unos años (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Belén.-

      La ermita presenta planta rectangular, de una sola nave. El presbiterio  cuadrado, se cubre con casquete semiesférico sobre pechinas. A este se le adosa un pequeño camarín cuadrado. La nave está dividida en dos tramos, presentando el primero bóveda de cañón y falsos lunetos sobre ménsulas de placas recortadas. El segundo tramo tiene bóveda de aristas.
     A los pies, en el primer tramo, en alto existe una tribuna, a modo de coro. Bajo este se sitúa la puerta de acceso, de medio punto.
     La fachada se cobija bajo un pórtico adintelado, con cubierta a dos aguas y abierto en dos de sus lados, que aparecen cerrados por una sencilla reja. La fachada se compone  de dos pilastras cajeadas que sostienen un frontón curvo partido. 
     Al centro, lienzo, copiando el de Zurbarán, del Paño de la Verónica.
     La ermita se ha restaurado en el año 1987, construyéndose, durante la misma, una espadaña de un solo vano de medio punto.
     Se celebra misa el día de Navidad y el de la Asunción de la Virgen (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia del Carmen.-
     Fue en origen una ermita dedicada a San José, levantada en el siglo XVII. En la primera década del siglo XVIII fue reformada por los hermanos Álvarez y, en el tercio final del siglo, el maestro Remigio del Mármol le dio su actual aspecto. Se erigió en parroquia en 1955.
     Es iglesia de nave única, crucero levemente marcado y presbiterio. La nave se cubre por cañón con lunetos; la cabecera, con bóveda sobre pechinas decoradas con relieves del profeta Elías y los santos Miguel, Juan de la Cruz y Teresa de Jesús. El retablo mayor es obra de hacia 1750 y está atribuido a Juan de Dios Santaella. En el camarín se venera la talla de fines del XVIII de la Virgen del Carmen con San Simón Stock; en las calle laterales figuran San Joaquín y Santa Ana y en el remate, San José.
     A la izquierda del presbiterio cuelga un cuadro de San Cristóbal, de comienzos del siglo XVIII. En el muro de la derecha se ven tres lienzos de taller local, del mismo siglo, con cabezas cortadas de santos. En el machón derecho cuelga una pequeña urna barroca con Cristo atado a la Columna, a juego con otras dos del Niño Jesús y el Nazareno, populares. A la izquierda de la nave están dos retablos anónimos de hacia 1760, el primero con una Inmaculada de serie y el segundo con San José, imagen del XVII, de taller local.
     A la derecha y paralela a la nave se halla la antigua sacristía, hoy capilla Sacramental. El retablo es neobarroco con talla de San Juan Evangelista, que fue San Marcos, de estética granadina de primer cuarto del XVII. En las repisas laterales están San Pascual Bailón y San Antonio de Padua, ambos de hacia 1700. En la pared izquierda se ve un lienzo muy perdido de la Entrada en Jerusalén y en la derecha otro de la Inmaculada con San Jerónimo penitente y San Antonio y el Niño, de escuela granadina de fines del XVII. A los pies está la Virgen de la Paz, obra de Niceto Mateos, de 1995 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Iglesia de Nuestra Señora del Carmen se encuentra dentro de Priego de Córdoba, en una situación privilegiada de la monumental calle Río, llamada así por ser el lugar por donde fluía el río, que nace en el lugar de la Fuente del Rey y que abastece a la población. 
     El edificio tiene planta rectangular, de una sola nave, cuatro tramos en su desarrollo longitudinal, cabecera plana, con un volumen poligonal de seis lados, adosado a ella. El primer tramo está ocupado por el presbiterio, situado a un nivel más elevado que el resto del templo. Es de planta rectangular y cubierto por una bóveda de medio cañón. 
     Los tres tramos siguientes que contiene la nave van divididos por pilastras con capiteles jónicos. El segundo tramo, de planta cuadrada, va cubierto por una cúpula gallonada sobre pechinas, y el tercer y cuarto tramo, de planta rectangular, se cubren mediante bóvedas de cañón con lunetos. A los pies se encuentra un coro alto, de planta rectangular, sostenido por una plataforma con balaustrada, sobre arco carpanel. Este espacio va dividido por medio de tres arcos de medio punto, sobre pilastras y cubierto por tres bóvedas de medio cañón.
     En el lado de la Epístola se encuentra adosada la actual Capilla del Sagrario de planta rectangular. Se accede a ella a través de tres vanos, el central más alto que los laterales. En ella pueden distinguirse tres zonas, la cabecera y zona de los pies llevan cubierta plana, y la zona central, que corresponde a la antigua sacristía, también de planta rectangular y va cubierta por una cúpula gallonada muy plana.
     Toda la decoración interior del templo se basa fundamentalmente en estrellas de madera doradas de distintos tamaños y cornucopias, repartidas todas ellas entre los muros.
     Al exterior, el templo presenta una alzado de dos pisos de desigual altura. Como consecuencia de las edificaciones que tiene la iglesia a su alrededor, sólo presenta dos fachadas, la principal y la del lado del Evangelio.
     La fachada principal es plana y responde a modelos neoclásicos. La portada, de piedra, muestra una rígida composición de aire renacentista. Consta de dos cuerpos, el inferior rectangular, presenta un vano formado por un arco de medio punto, con clave, enmarcado por  medias columnas pareadas. Son de fuste acanalado y van sobre altos pedestales. Por encima descansa un entablamento con triglifos y metopas decoradas con elementos florales, sobre el que se coloca una cornisa saliente, que soporta un segundo cuerpo, presidido por un gran relieve de la Virgen del Carmen. Corona la fachada una torre de sillería, muy clásica, situada  en su eje. Sobre el pretil, en cada extremo, van colocadas dos esculturas femeninas. En el primer cuerpo aparecen adosados unos Hermes de estirpe manierista y el segundo cuerpo, de campanas, va articulado por columnas corintias sobre podium en cada uno de sus ángulos y rematados por una pequeña cúpula en la que se alza la escultura del profeta Elías.
     La fachada lateral va compartimentada por medio de tres contrafuertes y presenta un alzado de dos pisos; el superior, más bajo que el inferior muestra tres vanos con arco de medio punto, protegidos con vidrieras blancas con rejas, rematado mediante una cornisa, y el inferior lleva el muro liso. Sobre esta cornisa, vemos el cuerpo octogonal de la cúpula de la nave central, con  columnas toscanas en las aristas y dos ventanales de medio punto adovelados en sus paramentos. Como remate lleva un cupulín recubierto de piezas de cerámica en forma de escamas, de color azul y blanco.
     En un principio este templo se denominó Ermita de San José, pero con el tiempo fue desplazado por la Virgen del Carmen, dada la popularidad y devoción de esta imagen.
     Existía ya en el siglo XVII, ,renovándose hacia 1710 por los Álvarez, aunque posteriormente, a finales del siglo XVIII, debido a su estado ruinoso se reedificó de nuevo toda la iglesia. 
     Las obras pudieron comenzar hacia 1785, estando concluida en 1821, aunque se sigue trabajando hasta 1824. Su autor fue el arquitecto y proyectista Remigio del Mármol. 
     En el templo se advierten dos estilos: Barroco y Neoclásico (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta iglesia se construye sobre una antigua ermita bajo la advocación de San José, en el siglo XVIII, por Remigio del Mármol, autor de la Fuente del Rey. Se siguen las trazas de Hurtado Izquierdo en la iglesia de San Juan de Dios: nave única y cúpula gallonada.
     Del interior, destaca el retablo mayor atribuido a Juan de Dios Santaella, y la Sacristía, de planta rectangular con columnas corintias y cornisa de gran dinamismo.
     La ornamentación se realiza dentro de la tendencia barroca, aunque la quietud de la composición y el clasicismo de los elementos evidencian ya el inicio del neoclasicismo.
     La fachada es plenamente neoclásica, con un primer cuerpo dórico con dobles columnas con fuste acanalado y un arco de entrada; sobre éste apoya un segundo cuerpo con columnas jónicas entre las que se ubica el relieve de la Virgen del Carmen, manierista.
     Una cornisa sirve de base a la torre, con cariátides jónicas en la base y cúpula con la estatua de San Elías (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa-Museo Niceto Alcalá Zamora.-
     La Casa-Museo de Niceto Alcalá-Zamora guarda recuerdos del que fuera presidente de la II República (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Situada en la calle del Río, responde al tipo de arquitectura civil de finales del siglo XIX, según esquema de casas señoriales y solariegas.
     Dedicada a sede del museo y Patronato de D. Niceto Alcalá-Zamora, Presidente de la II República Española y de la Oficina de Información Turística.
     La casa consta de planta baja, con bodega, patio y jardín y dos plantas más.
     Están abiertas al público las plantas baja y primera. En ellas se pueden contemplar objetos personales de D. Niceto, documentos y material fotográfico.
     Niceto Alcalá-Zamora y Torres nació en Priego de Córdoba, en Julio de 1877.
Más información:
     Correo electrónico: museoalcalazamora@gmail.com
     Teléfono: 957 006 242 (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San Francisco.-

     Los franciscanos se establecieron en Priego en el siglo XVI, iniciándose la construcción conventual hacia 1510, con el patrocinio de don Pedro Fernández de Córdoba, primer marqués de Priego, y bajo la advocación de San Esteban. La obra primitiva fue profundamente alterada con las reformas del siglo XVIII, atribuidas al maestro local Juan de Dios Santaella sobre diseños de Jerónimo Sánchez de Rueda. Tras la exclaustración de 1836, el convento pasó a manos de particulares. Ha sufrido diversas restauraciones, la más importante terminada en 1995.
     La bella portada de mármoles embutidos es obra de 1761, de Juan de Dios Santaella. Tiene una sola nave con capillas por el lado izquierdo y hornacinas para retablos en el derecho. La cabecera lleva cúpula sobre pechinas, decoradas con pinturas que efigian a cuatro pontífices, y la nave, bóveda de arista. Todo el interior está decorado de yeserías. La sacristía se fecha hacia 1712 y se relaciona con Hurtado Izquierdo por el uso de placados como elemento ornamental.
     El retablo mayor lo concluyó en 1769 Juan de Dios Santaella; la caja central tiene un lujoso camarín, tallado en madera hacia 1730-1735 y atribuido a Jerónimo Sánchez de Rueda.  En el centro se alza la imagen de la Inmaculada, obra anónima de la escuela  granadina del primer tercio del Setecientos. En los muros laterales cuelgan dos lienzos de hacia 1700, uno con San Buenaventura y el otro con las Ánimas del Purgatorio.
     La capilla de Jesús Nazareno es una de las muestras más notorias del barroco prieguense, construida entre 1731 y 1760. Se cree diseño de Jerónimo Sánchez de Rueda con realización de su discípulo Juan de Dios Santaella. El retablo original fue tallado probablemente por Santae­lla a partir de 1760 y se reformó hacia 1788. El segundo cuerpo se labró después de 1790 con diseño y ejecución de Francisco Javier Pedrajas; suyo es el medallón central con la Coronación de Espinas. A él se atribuye también el camarín, terminado hacia 1788, reformado en 1928 por Manuel Garnelo.
     La imagen de Jesús Nazareno es obra del granadino Pablo de Rojas, fechable hacia 1592; es una talla completa, policromada por Pedro de Raxis, aunque cubierta por túnica de terciopelo. Tiene mecanismo hidráulico para bendecir y, desde el siglo XVIII, luce larga melena de cabello natural. En las hornacinas laterales se veneran la Virgen de los Dolores, de vestir, y San Juan Evangelista, talla en madera del círculo de Pablo de Rojas, fechable en 1592. Debajo se ven dos preciosos barros de San Juanito y el Niño Je­sús de Pasión, obras de José Risueño del período 1712-1732.
     A la entrada se ve una hornacina con la imagen de vestir de la Verónica, del estilo de Risueño, adquirida en Granada en 1699, y en el pasadizo lateral, un lienzo con San Pedro, del XVIII. En la sacristía del Nazareno se guardan dos pequeños relieves del XVII, con el Sacrificio de Isaac y Sansón y el León, y un doselete de primer cuarto del XVIII con un Crucificado de hacia 1610, relacionado con la obra de Juan Fernández de Lara.
     La capilla de San Francisco tiene un retablo anónimo de hacia 1720 con camarín e ima­gen de San Francisco recibiendo los estigmas, de hacia 1800. A continuación se encuentra el altar de Nuestra Señora de la Esperanza, imagen de vestir de 1738, restaurada por Niceto Mateos en 1987; en la parte inferior se ve la urna con el interesante busto del Ecce Homo atribuido a los hermanos García, de hacia el año 1600. Sigue en el muro de la nave un dosel de madera tallada con la devota imagen del Crucificado, del siglo XVIII.
     La capilla de Jesús de la Columna se construyó entre 1665 y 1679. El arco de ingreso tiene dos hornacinas nuevas donde se han colocado dos pequeñas terracotas policromadas del Niño Jesús y San Juan Bautista Niño, realizadas por José Risueño en el primer tercio del XVIII. En el intradós del arco hay pinturas de los Evangelistas, en la bóveda, la Virgen de la Angustia y Pentecostés, y en el medio punto de los pies, la Última Cena. En el retablo, neobarroco de 1942, está Jesús atado a la Columna, de hacia 1640, atribuido al escultor granadino Alonso de Mena. En las paredes laterales se ven dos buenos lienzos del XVIII con la Sagrada Familia y la Circuncisión.
     En el muro izquierdo de esta capilla hay dos retablos, uno dedicado a la Cruz de Caravaca y el otro a San Francisco Solano; éste, que procede de Santa Clara, lo talló Jerónimo Sánchez de Rueda hacia 1700 con traza de Francisco Hurtado Izquierdo. La imagen del titular, de fines del siglo XVII, está relacionada con José de Mora. En el muro de la derecha hay un retablo con arco para pintura, que hoy tiene una imagen de vestir de Santa Rosa de Viterbo, del XVIII.
     Volviendo a la nave, se ve un interesante lienzo de hacia 1700 con Alegoría del Alma Cristiana. La última capilla de este lado es la del Venerable Orden Tercero, primitivamente de Jesús Nazareno. Tiene retablo de hacia 1664 y una Inmaculada de influencia granadina de fines del XVII. De sus muros cuelgan lienzos con los temas de San Francisco abrazando al Crucificado, San Dimas, el Crucificado, que lleva escudo de la familia Ca­rrillo, y el más interesante de todos, la Inmacu­lada franciscana alada, de escuela granadina de hacia 1700.
     En el lado derecho de la nave se ubican siete retablos. El primero, dedicado a San Benedicto de Palermo, lo está ahora a San Diego de Alcalá. Los cuatro siguientes se han relacionado con Juan de Dios Santaella; el de San Francisco de Asís, de 1760, tiene en el centro del banco una hornacina con un Niño Jesús de vestir y el de San Antonio de Padua es de igual fecha. El de la Virgen del Buen Suceso se cree de 1756; la imagen de la titular es una talla de escuela granadina de la segunda mitad del XVII y los lienzos muestran a San Francisco y a Santo Tomás a los lados y a San José, San Luis Rey y San Dionisio en el remate.
     El retablo de estípites de la Virgen de Consolación se fecha también hacia 1760; lo preside un lienzo de la titular firmado por el mejicano Nicolás Rodríguez Juárez, del primer cuarto del siglo XVIII. Sigue el retablo de San José, cuya estética revela ya el acercamiento al lenguaje neoclásico. La talla del titular, profundamente retocada, es del XVII, relacionada con el taller de Alonso de Mena. Cierra la serie de retablos el de Santa Clara, situado bajo el coro, con imagen del XVIII, de tela encolada (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La Iglesia y antiguo convento de San Francisco forman un conjunto de edificaciones compuesto de Iglesia, a cuya nave se abren, en el lado del evangelio, capillas que vienen a funcionar como pequeñas Iglesias dotadas de autonomía espacial. 
     El claustro del antiguo convento, alrededor del cual se dispone el refectorio y el zaguán de entrada. La sacristía y otras dependencias que acentúan la complejidad del conjunto. La Iglesia tiene planta de cajón compuesta de una nave y cinco tramos cubiertos con bóvedas de arista reforzadas con arcos fajones. En los muros perimetrales de la nave se abren, en el lado de la epístola, seis vanos de medio punto que cobijan retablos y en el lado del evangelio diferentes capillas: En su tercer tramo la capilla de Cristo de la Columna, de planta rectangular cubierta con bóveda de medio cañón y lunetos, subdividida en tres tramos por arcos fajones. La capilla de la Virgen Milagrosa consta de un espacio cuadrado cubierto con cúpula sobre pechinas y un segundo espacio también de planta cuadrada, de dimensiones más reducidas, cubierto de cúpula esquifada. La capilla de San Francisco de Asís se abre, al igual que la anteriormente descrita, en el quinto tramo de la nave, la integra un espacio cuadrado cubierto con bóveda de casquete esférico sobre pechinas, con abundante decoración de yeserías, y un camarín decorado con pinturas representando la vida del santo. De interés por su comunidad espacial y riqueza ornamental es la capilla de Jesús Nazareno que viene a constituir una segunda Iglesia dentro del templo. Sus trazas se atribuyen a Jerónimo Sánchez de Rueda. Tiene planta hexagonal cubierta de cúpula gallonada, que arranca de una compleja cornisa de perfil mixtilíneo horadada por seis ventanas de vanos rebajados. Se decora con florones de yeserías doradas que también recubren las pechinas enmarcando motivos pasionistas. Tras un retablo de grandes dimensiones que se extiende por tres de los lados de la capilla, se abre un camarín de considerables proporciones; espacio centralizado de planta hexagonal cubierto con cúpula sobre pechinas. La abundante decoración de yeserías de carácter rococó está relacionada con Francisco Javier Pedraxas. A la derecha del retablo se ubica el acceso a la sacristía de Jesús Nazareno, realizada en maderas nobles con decoración geométrica a base de hexágonos y estrellas. 
     A los pies del templo se levanta el coro alto sustentado sobre un tramo de bóveda deprimida. El presbiterio se encuentra más elevado que el resto del templo, es de planta rectangular cubierta con cúpula encamonada sobre pechinas, cuya base moldurada está horadada por cuatro óculos de iluminación. Las yeserías decoran la cúpula enmarcando en las pechinas cuatro pinturas sobre lienzo con representaciones de santos de la orden franciscana. El vano central del gran retablo que lo preside comunica con el camarín. La sacristía consta de dos tramos cubiertos con bóvedas de arista. Se encuentra decorada con placados de yeserías relacionados con Francisco Hurtado Izquierdo. Al claustro del antiguo convento se accede a través de un zaguán, en sus muros discurre, bajo la armadura de la cubierta, un friso de yeserías, de carácter mudéjar, decorado con cintas entrelazadas. El claustro es de planta cuadrada y alzado de dos pisos, constando en la planta baja cada panda de cinco arcos de medio punto sobre columnas blancas de piedra, que se doblan en diez arcos en la galería superior. En la actualidad se conservan dos pandas originales con los arcos cegados y dos reconstruidas sólo con la galería inferior. En el lado este se encuentra una estancia de considerable proporciones, posible antiguo refectorio del convento y que, tras su reconstrucción, se usa como sala de conferencias. En el ángulo noreste se dispone la escalera de acceso al piso superior, dispuesta en dos tramos con antepecho de balaustres de madera. La fachada de los pies del templo, situada en la plaza Compás de San Francisco, constituye una amplia superficie en la que destaca la portada. Su paramento presenta decoración de esgrafiados en yeso que constituye una red de rombos de forma ligeramente cuatrilobulada. Centra la fachada la portada en la que se ha empleado una combinación de mármol blanco y gris. Se estructura en dos cuerpos, el bajo se compone de un amplio vano de medio punto cuya rosca muestra una decoración de puntas de diamante, está flanqueado por columnas corintias sobre altos plintos que sustentan una cornisa movida que se levanta en la zona central para albergar una cartela con el escudo franciscano rematado por corona real. El segundo cuerpo se compone de una hornacina central avenerada, sobre pilastras cajeadas que cobija la imagen de San Francisco de Asís. Las columnas que flanquean este con- junto sustenta un entablamento movido rematado por volutas, pináculos en los extremos y jarrón central. Termina la fachada con hastial rematado por una cornisa con dos acanaladuras semicirculares. En su lado derecho se levanta la torre que sustenta una espadaña compuesta de dos cuerpos superpuestos en los cuales se abren vanos de medio punto que albergan campanas. A la derecha de la fachada de la Iglesia, formando ángulo recto, se dispone la pequeña fachada del convento. Consta de un alzado de dos plantas, en ambas presenta un vano adintelado enmarcado con pilastras cajeadas sobre plintos y un entablamento superior decorado con perlas, sobre el vano inferior descansa un largo balcón cubierto con antepecho de hierro forjado y reforzado con tornapuntas.
     Siendo edificaciones que se remontan a la siglo XVI, deben su aspecto actual a las reformas del XVIII en las que participaron artistas de la importancia de Francisco Hurtado Izquierdo o Jerónimo Sánchez de Rueda (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El convento de San Francisco se funda a principios del XVI, a instancias del marqués de Priego de Córdoba, bajo la advocación de San Esteban; los franciscanos acometen poco después la construcción de la iglesia, finalizando las obras a mediados de siglo.
     En el siglo XVIII, el templo sufre una profunda transformación, conservándose tan sólo la planta de salón y unas bóvedas góticas con decoración renacentista junto a la Sacristía.
     El autor de esta reforma fue Jerónimo Sánchez de Rueda y, posteriormente, Santaella.
     Destaca la Capilla de Jesús Nazareno, construida en 1731, de planta hexagonal y decorada con yeserías doradas; en el camarín se venera la talla de gran calidad de Jesús Nazareno, de Pablo de Rojas.
     El conjunto se completa con la Capilla del Venerable Orden Tercero, y la Capilla de Jesús de Columna. Se cubre con bóvedas de arista, decoradas con florones centrales.
     La fachada exterior es del XVIII, y se organiza como un gran muro cubierto por esgrafiados; la portada es de mármol blanco y negro y consta de dos cuerpos, flanqueados por columnas corintias.
     Del convento franciscano se conserva un claustro renacentista con dos cuerpos de alzada y cinco arcos en cada planta que apoyan en fustes de mármol de Cabra.
     Una reciente rehabilitación ha recuperado el refectorio (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de la Aurora.-
     Aunque consta su existencia desde 1518, la construcción actual corresponde a las obras realizadas entre 1744 y 1756. Muestra planta de nave única que se cubre con bóveda de cañón escarzano con lunetos, a excepción de la cabe­cera, en la que se emplea bóveda semiesférica sobre pechinas. Se adorna profusamente con yeserías en las que figuras y elementos vegetales se mezclan y extienden por todas las superficies. De esa abigarrada ornamentación se destacan las imágenes de los cuatro Evangelistas y los apóstoles Pedro y Pablo, colocados sobre peanas a lo largo de la nave.
     Entre 1750 y 1756 hizo Juan de Dios Santaella el retablo y camarín, éste restaurado en 2005 por Manuel Jiménez Pedrajas. La Virgen de la Aurora es obra granadina de 1706, atribuible a Diego de Mora. A los lados se ven imágenes de San José y San Judas Tadeo, tallas granadinas coetáneas del retablo. La hornacina superior la ocupa San Nicasio, patrón de la ciudad.
     Los otros dos retablos, de hacia 1756, se deben también a Juan de Dios Santaella y se dedican a San Ramón Nonato y a Santa Bárbara. Distribuidos por la nave se hallan seis lienzos embutidos en marcos de talla barroca, obras de escuela granadina realizadas por Francisco Marín en 1778, representando, a la izquierda, la Adoración de los Pastores, Anunciación y Presentación al Templo, y a la derecha, Natividad de María, Visitacion y Desposorios (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La Iglesia es de planta rectangular, la bóveda con cinco tramos de medio cañón con ventanas, situándose el coro alto en el primero y, en la cabecera, una cúpula de media naranja sobre pechinas. Los tramos de la bóveda se proyectan al suelo por medio de pilastras en las que se sitúan las tallas en yeso de San Pedro, San Pablo y los Evangelistas. En el interior resulta difícil encontrar un espacio libre debido a la exuberante decoración barroca que presenta, que cubre la cúpula y bóveda distribuyéndose también alrededor de las ventanas. En ella se mezclan molduras geométricas, motivos vegetales y con abundancia de ángeles de medio cuerpo, remarcado todo por una franja de color azul.
     El retablo mayor está formado por banco, cuerpo y ático, y dividido en tres calles por complicados estípites. En el ático se encuentra la hornacina de la imagen de San Nicasio, rematada por dos grandes volutas. En la calle central un gran arco comunica con el camarín de la Virgen, en el que destacan sus espejos embutidos, yeserías y la variada policromía que combina oro e imitaciones de mármoles de gran diversidad y colorido. De planta poligonal con cúpula de media naranja sobre cornisa. La imagen de la Aurora se atribuye a Diego de Mora.
     La portada fue terminada en 1772, atribuida a Santaella, destaca por la riqueza de mármoles polícromos. Se distribuye en dos pisos, el primero con columnas corintias y el segundo con salomónicas que enmarcan la hornacina de la Virgen. A la derecha se sitúa la torre de marcada decoración barroca. En esta ermita tienen su sede los Hermanos de la Aurora, cuya existencia se remonta a 1580. Cada sábado a las 12 de la noche recorren las calles, cantando el rosario y canciones a la virgen, manteniendo una tradición muy arraigada en Priego.
     Antigua Ermita de San Nicasio, tiene su origen en el siglo XV, aunque las primeras noticias de ella se tienen en 1528. 
     Reformada en el siglo XVIII por Juan de Dios Santaella (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Tiene su origen en la ermita de San Nicasio, del siglo XV, construida sobre una vieja mezquita tras la reconquista cristiana.
     Sufre sucesivas transformaciones para dar respuesta a las necesidades de la hermandad del Rosario, allí ubicada.
     A mediados del siglo XVIII, es reformada integralmente por Juan de Dios Santaella, se demuele la ermita anterior y se construye un nuevo edificio más amplio y concebido bajo las directrices del barroco.
     Posee una nave única con cúpula de media naranja, profusa decoración que se concentra en la parte superior, arrancando de las dinámicas cornisas que recorren el muro perimetral y concluyendo en las cubiertas, donde se acumula a modo de follaje y figuras encuadradas por el retablo mayor, de principios del siglo XVIII, obra de Jerónimo Sánchez de Rueda. La talla de la Virgen de la Aurora es de 1706.
     La portada destaca por la riqueza de mármoles policromos, se distribuye en dos pisos, el primero con columnas corintias, y el segundo con salomónicas, que enmarcan la hornacina de la Virgen (Diputación Provincial de Córdoba).

Paseo de Colombia.-
     En el sector del Paseo de Colombia, la aparición fortuita de una torre cuadrangular en 1994 permitió comprobar el empleo en alzado de un aparejo de mampostería de travertino con algunos sillarejos, con refuerzos engatillados en las esquinas de encofrado de mortero de cal. No se conocen las dimensiones totales de esta torre, aunque sí su frente, que alcanzaba los 557 centímetros. No obstante, no ha sido posible certificar por el momento que la torre de Paseo de Colombia perteneciera a la muralla propiamente dicha, y no a un antemuro, como podría indicar la similitud de la fábrica de la torre mencionada y la escarpa del foso del sector de Santa Ana (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Plaza de Toros.-

      La Plaza de toros de Priego de Córdoba, está construida sobre una roca en las faldas de la sierra que limita la parte más alta de la ciudad, en el camino de llegada desde Cabra. Está rodeada de los olivares que se extienden por toda la comarca.
     La plaza se inserta en la ciudad mediante dos muros, uno perimetral que la rodea y cierra sus dependencias, y otro que recoge las crujías y los tendidos del graderío formando un edificio plaza exento en el interior. Se trata de una construcción de  fábricas de ladrillo aplantillado encaladas, con cubierta de tejas apoyada sobre una arquería metálica, que protege del sol toda la zona superior.
     Data del día 7 de agosto de 1892, y tiene cabida para unos seis mil espectadores. En la actualidad su estado de conservación es bueno, y se mantienen sus características originales, su valor arquitectónico, monumental, y constructivo.
     Es propiedad municipal y no se usa porque se encuentra considerada en estado de ruina (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Ermita del Calvario, Lavaderos, Fuentes del Rey y de la Salud, Ermita de Belén, Iglesia del Carmen, Casa-Museo de Niceto Alcalá Zamora, Iglesia de San Francisco, Iglesia de la Aurora, Paseo de Colombia, y Plaza de Toros) de la localidad de Priego de Córdoba (y III), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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