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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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lunes, 24 de agosto de 2026

La Capilla de San Bartolomé, en Umbrete (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Capilla de San Bartolomé, en Umbrete (Sevilla)
     Hoy, 24 de agosto, Fiesta de San Bartolomé, apóstol, a quien generalmente se identifica con Natanael. Nacido en Caná de Galilea, fue presentado por Felipe a Cristo Jesús en las cercanías del Jordán, donde el Señor le invitó a seguirle, agregándolo a los Doce. Después de la Ascención del Señor, es tradición que predicó el Evangelio en la India y que allí fue coronado con el martirio (s. I) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para Explicarte la Capilla de San Bartolomé, en Umbrete (Sevilla).
     La Capilla de San Bartolomé se encuentra en la calle Campelo, 3; en Umbrete (Sevilla).
     Se trata de un templo de planta rectangular con artesonado de madera y cubierto con un tejado a dos aguas. En su interior pueden encontrarse dos retablos, uno de los cuales está presidido por la imagen de la Candelera del siglo XVIII y otro por San Bartolomé (siglo XVIII). Entre los lienzos destacan una Piedad, del siglo XVII y San Cristóbal crucificado, del siglo XVIII.
     Es un edificio del siglo XVII, aunque fue reformado en el XVIII, de planta rectangular con artesonado de madera y cubierto a dos aguas.
     Siempre ha tenido el carácter de ermita, más que de capilla. La casa que está pegada a ella es la que en tiempos habitaba el ermitaño, que se encargaba del cuidado de la capilla durante todo el año. Durante varios siglos existió una hermandad de San Bartolomé, de la que se conserva algún libro en el archivo parroquial, y algunas piezas de plata.
     En su interior hay dos pequeños retablos. En el altar mayor hay un retablo de madera que en tiempos estuvo dorado y hoy pintado, fechable hacia el año 1760, y de estilo barroco tardío; está presidido por la imagen de vestir de la Virgen del Consuelo, patrona del pueblo, talla que data del siglo XVII aunque muy reformada, con corona y cetro de plata; tiene este retablo tres pequeñas tallas de San Francisco, San José, y San Antonio. En un lateral está otro retablo más pequeño de madera dorada del siglo XVIII, en cuya hornacina se encuentra la imagen de San Bartolomé, patrón del pueblo, con diadema de plata y los símbolos iconográficos del demonio y el cuchillo, obra anónima del siglo XVIII.
     El santo tiene un paso de madera dorada en forma de templete que data del siglo XIX y le fue regalado por Isidoro Cabrera. En la capilla hay varias pinturas: Crucifixión, San Cristóbal y la Piedad, todas anónimas y del siglo XVIII, así como un pequeño cuadrito que narra un milagro de San Bartolomé. En los retablos se puede encontrar, además, la imagen conocida como "La Candelera" (siglo XVIII).
     La imagen procesional de San Bartolomé que se venera en Umbrete constituye una imagen escultórica del Santo en que éste aparece ya como una figura glorificada y destinada al culto, aunque llevando los símbolos que lo identifican y recuerdan su vida terrenal. En lo que toca a composición, la bella imagen de Umbrete es una especie de traslado a la escultura del cuadro de El Greco: el Apóstol aparece con las tradicionales vestiduras blancas, aunque enriquecidas por la devoción barroca con numerosos adornos dorados, levanta en la mano derecha el cuchillo símbolo de su martirio y lleva cautivo, mediante una cadena cogida a su mano izquierda, un diablillo, que hace referencia a los extraordinarios efectos de su predicación en Armenia y a los numerosos exorcismos que realizó. Representa a un individuo de estatura corriente, cabellos ensortijados y negros, tez blanca, ojos grandes, nariz recta y bien proporcionada, junto con una espesa barba.
     Sobre el cuchillo, instrumento con el que fue desollado, ha existido una tradición muy antigua en Umbrete, consistente en llevar a casa de los enfermos uno de los cuchillos que posee nuestra escultura, con el fin de que influyera en su recuperación y así confiar en su verdadera protección frente a los falsos ídolos que en sus tiempos fueron adorados, así como para sacar del cuerpo del enfermo la enfermedad, metáfora del exorcismo (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Bartolomé, apóstol; 
LEYENDA

   Los Evangelios sólo mencionan su nombre, que es un patronímico, Bar Tolmaï (hijo de Tomaï o de Tolomeo). Quizá sea Natanael a quien menciona San Juan (1:45), como uno de los doce apóstoles. No se lo mencionan en los Evangelios ni en los Hechos de los Apóstoles.
   Según la leyenda, después de la muerte de Cristo habría evangelizado Arabia, Mesopotamia y Armenia. Fue allí donde, según el martirologio romano, lo habrían desollado vivo (vivus decoriatus) por orden del rey Astiajer, furioso porque Bartolomé había convertido al cristianismo a gran número de sus vasallos.
   Esta versión resulta contradictoria con las tradiciones orientales que aseguran que habría sido crucificado, ahogado o decapitado.
   Pero como había muchos decapitados y crucificados entre los apóstoles, los hagiógrafos optaron por un martirio menos trivial y convirtieron a Bartolomé en un Marsias cristiano.
CULTO
Lugares de culto

   Sus reliquias fueron trasladadas desde Armenia a una de las islas Lipari en el siglo VI, más tarde, en 809, a Benevento y por último en 963, a Roma, a la isla Tiberina, donde el emperador de Alemania Otón III puso una iglesia bajo su advocación, que llamó San Bartolomeo all’Isola y que sustituyó la de San Adalberto.
   Se pretendía que su piel se conservaba en Pisa. Tenía otras iglesias italianas dedicadas, en Venecia, Foligno, Pistoia y Benevento. La catedral de Frankfurt del Meno que heredara en 1238 su bóveda craneana, se puso bajo su advocación. 
   El día de la celebración de su fiesta señalaba el comienzo de la feria de otoño. La cartuja de Colonia se jactaba de poseer una de sus reliquias, al igual que la abadía benedictina de Lüne, cerca de Lüneburgo.
   San Eduardo el Confesor, de Inglaterra, ofreció el brazo del santo a la catedral de Canterbury y la más bella iglesia románica de Londres se llama de St. Bartholomew the Great.
   Su culto está probado también en Francia. Hay una iglesia puesta bajo su advocación en París, en la isla de la Cité, y otra en Taverny. Bénévent l’Ababaye (Creuse), adoptó ese nombre porque en el siglo XI se llevó hasta allí, desde Benevento, una reliquia del santo desollado.
Patronazgos

   Su martirio le valió la clientela de todas las corporaciones que se ocupaban de la preparación de pieles y manufactura o empleo del cuero: carniceros, curtidores, zurradores, guanteros, encuadernadores. Tal es lo que revela la advocación de las iglesias italianas como San Bartolomeo dei vaccinari (de los zurradores), dei pizziagnoli (de los chacineros).
   Lo reivindicaban los sastres porque lleva su piel bajo el brazo, como un abrigo.
   También tenía prestigio de santo curador. Se lo invocaba contra los espasmos, convulsiones y enfermedades nerviosas en general.
ICONOGRAFÍA
   De ahí procede la riqueza de su iconografía que contrasta con lo poco que se sabe de su persona.
   Se lo representa tanto cubierto como despojado de su piel, como el sátiro Marsias, víctima de los celos de Apolo.
   Sus atributos, en el primer caso, son el cuchillo grande con el cual lo desollaron, en el segundo caso su propia piel suspendida del brazo. Esa piel de recambio recuerda la cabeza de recambio de San Dionisio y de los cefalofóros.
   Los primeros estudios de Desollado (Écorché, Scorticato, Muskelmann) que servían de modelos en las academias de dibujo, se consideraban representaciones de San Bartolomé.
   En la pintura española, tiene además un demonio encadenado (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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sábado, 27 de diciembre de 2025

La Hacienda Lopaz, en Umbrete (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Hacienda Lopaz, en Umbrete (Sevilla).
    La Hacienda Lopaz se encuentra en un bello paraje, rodeada por un pinar que significativamente se llama dehesa de la Lopa. Se trata de un enclave del término municipal de Umbrete entre los de Benacazón, Aznalcázar y Bollullos de la Mitación. Su acceso se realiza por la carretera Aznalcázar-Bollullos, de la que parte un carril que lleva al caserío. En cuanto a su denominación, hay que indicar que a pesar de que hoy aparezca en la finca el nombre de Lopaz, también se le llama Lopa e históricamente se conoció por Lupas o Lopas. 
     El corazón del edificio se articula en torno al patio principal, ricamente decorado y convertido en jardín por su abundante arbolado. La portada principal, próxima a la cual hay una cruz humilladero, es muy sencilla y fruto de una de las transformaciones citadas. Se trata apenas de un vano cerrado por una reja fechada en 1905, sobre el que campea el nombre de la finca y un azulejo de san José. Una vez cruzada esta puerta, a la izquierda se encuentra la notable capilla de la finca, con dos tramos, el primero de los cuales, con una viguería decorada, se utilizó en tiempos como escuela. El segundo tramo es el oratorio propiamente dicho, cubierto por una bóveda de cañón y presidido por un retablo, teniendo también sacristía. A continuación de la capilla hay un par de boxes, el acceso a un segundo y pequeño patio que sería de labor y el enorme señorío. Esta suntuosa residencia ocupa todo el fondo del patio y se desarrolla entre dos torres mirador; la de la izquierda es de enorme altura y parece que de moderna factura, mientras la otra, que sirve de palomar, es muy rechoncha y tiene un aspecto más antiguo. Tras el señorío se desenvuelve un gran jardín cuya reja de entrada está fechada en 1877. A este jardín delimitado por una alta tapia asoma la fachada trasera de la residencia señorial, en la que sobresale un historiado escudo. Al fondo del jardín estaba el gallinero y se abre un acceso al campo.
     En el lateral derecho del patio hay unas arcadas que sirven en la actualidad de vivienda del casero, pero que sospechamos formaron parte de la antigua almazara, resaltando una torre palomar que quizás pudo ser continuación de una de contrapeso. Sólo un detenido estudio arqueológico permitiría reconstruir lo que creemos que fue la factoría aceitera de la explotación. En la fachada de este patio hay una gran nave cubierta por teja plana que vuelve a ser indicio de una profunda reforma de finales del siglo XIX o seguramente de principios del XX, quizás en relación con la fecha de 1905 que aparece en la portada principal. En cualquier caso, esta nave fue en origen una gran cuadra y está adaptada en la actualidad para guadarnés y vivienda del encargado. 
     Adosado a este patio hay un gran tinao, luego utilizado como alojamiento para los aceituneros, formado por dos naves perpendiculares al patio del señorío, que a su vez configuran un nuevo patio. Dichas naves, en su nivel superior, cuentan con sendos pajares. Frente a este tinao hay además un dilatado pilón de ladrillo, utilizado durante la romería del Rocío. A su lado se halla un curioso e interesante silo cilíndrico con cubierta cónica. Tras el núcleo edificatorio y a su alrededor se reparten, por último, diversos cercados ganaderos y varias naves modernas de grandes dimensiones. 
     Es una de las más importantes, antiguas y documentadas haciendas y poblaciones del Aljarafe, a pesar de que ni siquiera es recogida en los listados publicados sobre esta tipología agrícola, vinculada tradicionalmente a la localidad de Umbrete y, por tanto, al arzobispado hispalense hasta el siglo XIX. Su remoto origen lo evidencia su mención en el Repartimiento, en el que se encuentra entre los donadíos mayores. En tan trascendental documento se dice que Lupas en principio fue reservada a las galeras reales, pero que luego fue dada por Alfonso X a la Iglesia de Sevilla. En ese momento tenía 816 aranzadas de olivar, en buena parte arrasadas por la guerra. Al dividirse el patrimonio, la Iglesia de Sevilla, en la conocida como "Concordia de 1285" entre las mesas capitular y episcopal, pasó a la última, bajo cuyo dominio estuvo hasta el siglo XIX. En un conocido informe de 1581 sobre la mitra hispalense publicado por el profesor Domínguez Ortiz, se hace referencia a que cerca de Umbrete está la dehesa de Lopas y ansí en el término de la dicha villa como en el de Lopas tiene (el arzobispado) cerca de mil aranzadas de olivar, hacienda de mucha calidad y provecho. La administración de tan notorio patrimonio se llevaba a cabo por un alcaide, luego administrador. 
     En el siglo XVIII la finca tenía una extensión de 460 aranzadas, 200 de las cuales estaban dedicadas a dehesa y pastos, 100 a sembradura, otras tantas a pinar y 40 eran de monte. Su relación con la mitra hispalense hizo que en 1735 el arzobispo don Luis de Salcedo y Azcona encargase a Felipe Fernández del Castillo, además de los retablos colaterales de la parroquia de Umbrete, el de la capilla de la Hacienda de Lopaz. Madoz hacer referencia a la hacienda y dehesa de pastos de Lopas, de la que indica que constaba de 497 aranzadas y que contaba con más de 1.000 encinas. 
     El caserío de este feudo arzobispal ha sufrido numerosas reformas y añadidos en su estructura original, de forma que lo que en la actualidad se contempla es un complejísimo e interesante edificio de carácter mixto en el que apenas se aprecian restos de sus orígenes aceiteros. Ya Madoz indicaba la importancia en esta zona de la ganadería, que ha dejado una huella manifiesta en el edificio. Por su parte Ricardo Ronquillo dice que al carecer actualmente de lagar y molino, asunto sobre el que volveremos, este caserío marca la transición morfológica entre la hacienda y el cortijo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 9 de noviembre de 2024

El Centro de Interpretación del Mosto, en Umbrete (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     Hoy, sábado 9 de noviembre, es el segundo Fin de Semana de Noviembre, fecha en la que se celebra la Fiesta del Mosto, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Centro de Interpretación del Mosto, en Umbrete (Sevilla).
     El Centro de Interpretación del Mosto, se encuentra en la calle Ruperto Escobar, 5; en Umbrete (Sevilla).
     Hay vestigios en la comarca Aljarafe-Doñana que apuntan a que ya en la época de los romanos se elaboraba en esta tierra vino joven y afrutado, de textura densa y color pálido amarillo. Fue esta antigua civilización, que tanta impronta dejó en la provincia de Sevilla, la que comenzó a fermentar estos caldos en barricas de roble.
     No es por eso difícil entender la simbiótica relación que pueblos como Umbrete han tenido desde hace siglos con este producto de la vid, el mosto, una de las principales señas de identidad del territorio. El Centro de Interpretación del Mosto es un nuevo espacio museístico ubicado en una antigua bodega de la familia Salado, nombre ilustre de la industria vitivinícola de la comarca.
     Este centro ha abierto sus puertas con el objetivo de proyectar el valor turístico y patrimonial de unos caldos que tienen en este municipio, como ya hemos indicado, uno de los máximos exponentes vinícolas de la provincia de Sevilla.
     Además de la propia recuperación del magnífico edificio donde se localiza, uno de los más importantes ejemplos de arquitectura civil de la localidad, y la valorización de elementos propios de la industria del mosto (maquinaria y útiles antiguos, como los que se utilizaban para prensar, fermentar y conservar los productos de la uva), el centro acoge una exposición de paneles fotográficos que muestran las distintas etapas de producción y comercialización.
     Descubre más de este vino y el Aljarafe con la Ruta del Mosto.
Horario
     Viernes a domingo de 11:00 a 17:00 (octubre a marzo) (Turismo de la Provincia de Sevilla).
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miércoles, 26 de junio de 2024

El sitio arqueológico de Castañeda, en Umbrete (Sevilla)

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    Se localizaron en superficie numerosos fragmentos de ladrillos y tégulas romanas, así como cerámica común. 
     Asentamiento rural romano (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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miércoles, 7 de junio de 2023

La Bodega Salado, en Umbrete (Sevilla)

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     La Bodega Salado se encuentra en la calle Camino de Mérida, 14; en Umbrete (Sevilla).
    Bodega con prensa de aprieto, con bocoyes de madera y tinajas.
     Lagareta para prensa. Lagar y bodega; lagareta y trojes exentos a la derecha de la puerta de entrada; Bodega y lavadero en la parte frontal a la misma (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Ha obtenido el galardón 'Turismo Industrial Provincia de Sevilla', en su edición 2014, Industria Viva.
     70 hectáreas de tierras albarizas altas y cepas con variedades de uvas Pedro Jiménez y Garría Fina, que producen vinos clásicos, como el mosto y de los vinos más novedosos con gran calidad.
     Las visitas incluyen una explicación histórica, geográfica, tipos de tierra, clima, tipos de sistema de producción, labores, tipología de vinos, valores organolépticos y degustación. Las Bodegas ofrecen realizar la visita siguiendo diferentes formatos:
     Opción 1. Visita guiada a viñedos en “Finca Las Yeguas” + degustación de dos vinos (Duración 1h 30 min) – 20 €/pax.
     Opción 2. Visita guiada a viñedos en “Finca Las Yeguas” + exhibición ecuestre + degustación de dos vinos (Duración 2 h 15 min) 35 €/pax.
     Opción 3. Visita guiada a bodega + degustación de tres vinos (Duración 45 - 50 min) 15 €/pax.
     Opción 4. Visita guiada a viñedos en “Finca Las Yeguas” + exhibición ecuestre + degustación de dos vinos + visita guiada a bodega + degustación de tres vinos (Duración 4 h) 55 €/pax.
Horario
     Abierto desde las 8:00 a las 15:00. Reservar con un mínimo de 2 días de antelación (Turismo de la Provincia de Sevilla).
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jueves, 2 de marzo de 2023

El Convento de las Hermanas de la Cruz, en Umbrete (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     Hoy, 2 de marzo, en Sevilla, en España, Santa Ángela de la Cruz Guerrero González, virgen, fundadora del Instituto de Hermanas de la Compañía de la Cruz, que no se reservó derecho ninguno para sí, sino que lo dejó todo para los pobres, a quienes acostumbraba a llamar sus "señores", sirviéndoles de verdad (1932) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el Convento de las Hermanas de la Cruz, en Umbrete (Sevilla)
     El Convento de las Hermanas de la Cruz, se encuentra en la calle Santa Ángela de la Cruz, 21; en Umbrete (Sevilla).
     Casa señorial típica sevillana de la primera mitad del siglo XIX, cedida en 1941 por los condes de Gomara a las Hermanas de la Cruz para convento de la orden. Posee portada de estilo neoclásico, vestíbulo y patio central con columnas de mármol.
     Tiene dos plantas de habitaciones y una capilla que fue reconstruida hace unos años, con sencillo altar mayor presidido por una pequeña imagen de la Virgen de la Salud, patrona de esta orden religiosa.
     Es un edificio tradicional andaluz en la edificación con amplios patios y zonas verdes interiores, así como exterior totalmente integrado en el entorno. La casa posee, además, un espacio de huerta (Turismo de la provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la vida y obra de Santa Ángela de la Cruz;
   "Cuando pregunten quiénes son las Hermanas de la Cruz, se debe contestar, sin que se expongan a equivocarse: esta comunidad es una comunidad de muertas". Contundente frase para una comunidad muy viva, la que el día 2 de agosto de 1875, festividad de Nuestra Señora de los Ángeles, nacía de forma oficial en un cuarto con derecho a cocina de la casa número 13 de la calle San Luis: la Compañía de las Hermanas de la Cruz.
   Ángela Guerrero González, sor Ángela de la Cruz, nació el 30 de enero de 1846 en Sevilla en una familia sencilla. Sus padres, Francisco Guerrero y Josefa González, tuvieron catorce hijos, pero solo seis llegaron a mayores de edad, un ejemplo del alto índice de mortalidad infantil que afectó a la Sevilla del siglo XIX. A los tres días de su nacimiento, fue bautizada en la parroquia de Santa Lucía, iglesia gótica-mudéjar expropiada por la Revolución del 68 y que hoy subsiste como sede de la Agencia Andaluza del Flamenco. Sus padres trabajaban en el cercano monasterio de la Santísima Trinidad como cocinero del convento y la madre lavando y cosiendo las ropas de los frailes. Cuentan que de su madre, a la que llamarían las Hermanas de la Cruz la "Abuelita" por ser la madre de la fundadora, aprendió Angelita Guerrero su religiosidad y el amor exagerado a la limpieza, tan distintivos de la Compañía. Desde muy pequeña, frecuentaba la parroquia de Santa Lucía y el lugar preferido de sus plegarias era el altar de la Virgen de la Salud, que hoy preside la capilla donde se venera su cuerpo incorrupto. Su formación inicial fue escasa, algo habitual entre las niñas de su tiempo. Sus primeros estudios los realiza en lo que entonces se conocía como una miguilla, pequeña escuela donde aprendería a leer, escribir, y algunas reglas básicas. Pronto empezaría a trabajar, con doce o trece años entró en el taller de calzado Maldonado, en la entonces llamada calle del Huevo, hoy Feijoo. En poco tiempo alcanzaría el nivel de oficiala de primera clase. Junto al aprendizaje en el taller, su infancia y juventud estuvieron marcadas por su intensa vida de oración y sus severas penitencias: desde su descanso en una tabla, a su cilicio como escapulario o sus frecuentes ayunos.
   De 1862 a 1865, Ángela reparte su jornada entre su casa, el taller, las iglesias donde reza y los hogares pobres que visita. En 1865 sufrió la epidemia de cólera que afectó a la ciudad, trabajando día y noche para ayudar a hombres, mujeres y niños castigados tan duramente por la miseria en la Sevilla de los corrales de vecinos. Ese mismo año puso en conocimiento de su confesor, el padre Torres, su voluntad de "meterse a monja" El padre Torres era conocido como el santero de Sevilla por su fama de santidad y por la altura espiritual de sus dirigidas, entre las que se encontraban sor Bárbara de Santo Domingo, dominica de Madre de Dios, y sor María Florencia Trinidad, Madre Sacramento, monja mercedaria de San José. El padre Torres fue consultor del Concilio Vaticano I y canónigo de la Catedral de Sevilla, siendo conocido por su vida austera y penitente. Ángela quiso entrar en el convento de las Teresas del barrio de Santa Cruz de Sevilla, aunque las carmelitas no la admitieron por temor a que su menuda constitución física no pudiera soportar la dureza de la vida en el convento.
   Después ingresaría  en las Hermanas de la Caridad. Llegó a vestir el hábito, pero hubo de salir del convento al enfermar. Sufrió vómitos continuos que le impedían retener los alimentos y fuertes dolores de estómago. Para su cura la enviaron a Cuenca y a Valencia, pero fue inútil. Volvió a Sevilla, a la Casa Cuna, pero tuvo que abandonar por el resentimiento de su salud.
    En 1871 redacta un escrito, a modo de votos, donde se compromete a vivir según el Evangelio. "Seré monja en el mundo", fue la idea que Ángela llevaría a cabo el resto de su vida. Cada año renueva sus votos y el día de la Inmaculada de 1873, con licencia del padre Torres, formuló sus votos perpetuos. En esas fechas recibe la autorización para usar un nuevo apellido que le acompañará para siempre: de la Cruz. Su idea de comunidad y de vida se plasma en "hacerse pobre con los pobres", recibiendo la indicación del padre Torres de recopilar sus pensamientos por escrito. Comienzan aquí sus primeros textos, cargados de misticismo, de esquemas organizativos para la futura compañía y hasta de faltas de ortografía. Imagina el ajuar, las comidas, horarios, visitas a los enfermos... con un rigor que llegará a suavizar el mismo padre Torres. 
   Tres serán sus primeras compañeras en el origen de la congregación. Josefa de la Peña, una terciaria franciscana con cierto nivel económico, que había decidido dar el paso de dedicar su vida a los pobres; Juana María Castro y Juana Magadán, dos jóvenes de origen más humilde. Con el dinero de Josefa Peña consiguen alquilar su primera casa: un cuartito en la casa número 13 de la calle San Luis, y desde allí organizan su servicio de asistencia a los necesitados a lo largo del día y de la noche. Pronto se corre la voz de que unas monjas de la calle San Luis socorren a la gente y se ven muy solicitadas, tanto que duplican las rondas de petición de limosnas para atender a todos los que llaman a sus puertas. Poco después se trasladan al número 8 de la calle Hombre de Piedra, en las cercanías de la Alameda de Hércules, y comienzan a adquirir fama en los ambientes religiosos de la ciudad. Estrenan hábito y, a pesar de su juventud, las compañeras comienzan a llamar "madre" a Ángela. Compaginan su atención a los pobres con duras penitencias y mortificaciones, y a finales de 1876 consiguen la admisión y bendición del cardenal Spínola. En diciembre el cardenal las autorizó a vestir los hábitos, que el padre Torres bendijo el día de Navidad. De esa fecha es la primera foto de sor Ángela. Tenía 29 años. Acuden las vocaciones a la casa de Hombre de Piedra y pronto son ya doce monjas las que forman la comunidad. Consiguen en esta época las hermanas sus tarimas para dormir. Hubo críticas a la exageración sus penitencias y sus caridades. Sería el padre Torres el que zanjaría la cuestión: "Quiten el rigor a las Hermanas de la Cruz y serán todo menos Hermanas de la Cruz". En el mismo año 1876 se declaró una epidemia de viruela en Sevilla, ello hizo que las Hermanas de la Cruz intensificaron sus esfuerzos de ayuda a pobres y enfermos, causando su labor gran admiración en todos los estamentos de la ciudad. 
   Su método de trabajo es siempre el mismo, acuden por parejas a casa de los enfermos que las necesitan, mientras una atiende al paciente sentada a su lado, la segunda realiza las actividades del hogar.
     En mayo de ese año las hermanas consiguieron tener el oratorio en su casa, una donación del marqués de Casa León en la calle Lerena. El día 1 de junio de 1876 ofició la primera misa en el nuevo oratorio el obispo de Ávila. Ese mismo día, el entonces obispo auxiliar de Sevilla, don Manuel González, celebró un pontifical en San Martín con homilía del padre Torres Padilla. Al finalizar el acto, en procesión bajo palio, la Custodia llegó al convento de las Hermanas de la Cruz. Esta fue la presentación oficial en Sevilla del Instituto, que aún no había cumplido un año de vida y ya realizaba una fecunda labor: piden limosnas, visitan enfermos, dan clase a cincuenta niñas y atienden una escuela nocturna para obreros.
   En 1877, estando en la calle Lerena, realizarán su primera fundación en el exterior, en la localidad de Utrera. Comenzaba también el internado de niñas huérfanas como nueva vía de atención a los necesitados.
   En una casas alquilada de la calle Hiniesta abrieron un colegio de niñas internas y externas. En 1878 murió el padre Torres Padilla y le sustituye al frente de la Compañía el padre José Álvarez. Ese mismo año fundaban en Ayamonte y en 1880 en Carmona. Para unificar internado, el convento y el colegio consiguieron comprar una casa del marqués de Villavelviestre en el número 12 de la calle Cervantes, con ayudas del arzobispo y de diversas aportaciones como las de los marqueses de Casa León, los Ortiz Urruela y el padre Álvarez, que vendió su propio patrimonio. Tras una dirección transitoria por el cardenal Spínola, su último director sería José Rodríguez Soto, capellán real de San Fernando y del Palacio de San Telmo.
   La compañía crecía sin límites, aconsejando la humedad de la casa de la calle Cervantes la búsqueda de una nueva sede. La ocasión se presentó con la venta de la casas del marqués de San Gil, que vendía su casa palaciega de la calle Alcázares. Era grande, espaciosa y de aspecto relativamente modesto, como defendía sor Ángela. El cardenal contribuyó económicamente y también numerosos bienhechores. Será la casa madre que llegue a nuestros días en la calle hoy titulada en honor a la santa. Una casa espaciosa, estructurada en torno a un patio central con columnas y que apenas da signos de suntuosidad, ni al exterior ni al interior. Una casa que, en la actualidad acoge la pequeña capilla con los restos de sor Ángela a los pies de la pequeña Virgen de la Salud, en un discreto retablo barroco con decoración de hojarascas doradas. Apenas unos cuadros  de advocación mariana (La Inmaculada o la Virgen con el Niño) y unas sencillas yeserías completan la decoración. Su visita en la actualidad, junto al tránsito incesante de devotos que suele tener, muestra la vinculación de la casa con las hermandades sevillanas que transitan por la puerta ya que la zona de acceso está poblada de retablos cerámicos como el dedicado  a la Macarena, la Amargura o la hermandad de los gitanos.
   Tras la compra de su casa, la Compañía de las Hermanas de la Cruz continuó su labor a favor de los más necesitados. En 1894 sor Ángela visitó Roma como peregrina acompañada por una religiosa, hermana Adelaida, que sanó por un milagro de fray Diego José de Cádiz. En Roma, sor Ángela se entrevistó con el papa León XIII, que concedió el decreto inicial para la aprobación de la compañía, que firmaría el papa Pío X el 25 de junio de 1904.
   Desde ese momento, la Congregación conocería un reguero de fundaciones que no parece tener límites: 1905, Fundación de la casa filial de Zalamea de la Serena (Badajoz); 1909, Sanlúcar de Barrameda (Cádiz); 1910, Huelva; 1911, Peñaflor (Sevilla); 1913, Escacena del Campo (Huelva); 1920, Fundación de la filial de Montellano (Sevilla); 1923, Torreperogil (Jaén); 1924, Écija (Sevilla); 1925, Ronda (Málaga); 1926, Estepa (Sevilla); 1928, Madrid. Éste último año, a pesar de ser reelegida superiora por la comunidad, sor Ángela debe ceder el puesto, con su habitual humildad a sor Gloria, tras las recomendaciones del propio cardenal por la avanzada edad de la madre. Sus último años, ya relevada de su cargo, los pasó sor Ángela mimada escribiendo cartas a las hermanas de otras fundaciones. El día 7 de junio de 1931 sufrió una embolia cerebral. El día 28 de ese mes perdió el habla definitivamente. Sus últimas palabras insistieron en sus ideas de abandono de las glorias y la vanidad terrena: "No ser, no querer ser, pisotear el yo, enterrarlo si fuera posible...". Falleció en olor de santidad el 2 de marzo de 1932 y a los dos días el Ayuntamiento republicano de la ciudad de Sevilla, presidido por el alcalde don José González Fernández de Labandera, decidió por unanimidad que constase en acta el sentimiento de la Corporación por la muerte de la religiosa. También decidió que se rotulase con su nombre la entonces llamada calla Alcázares, donde continúa el convento, pasando el nombre de la calle a una perpendicular que se une con la Plaza de la Encarnación. Una decisión llamativa de un ayuntamiento que gobernó en unos años marcadamente anticlericales, en los que fue frecuente la retirada de nombres y símbolos religiosos, cuando no el ataque directo a la Iglesia.
   Desde entonces las hermanas de la Cruz siguen siendo fieles al espíritu de sus Constituciones, aprobadas en 1908, donde se expresa que "El fin especial o distintivo de esta Congregación, es promover con la divina gracia la salvación de las almas entre los pobres, a quienes las Hermanas considerarán y amarán como a sus amos y señores. Por ganar sus almas aplicarán su vida apostólica a la visita diaria de enfermos necesitados a domicilio, asistiéndolos en sus necesidades espirituales y materiales. Y también, a la gratuita y cristiana educación de niñas pobres, en internados de huérfanas y en escuelas diurnas y nocturnas. Y con el lenguaje mudo del ejemplo llevando una vida voluntariamente pobre y austera, en la realización de sus apostolados de caridad".
   El 5 de noviembre de 1982, en una solemne misa pontifical que se celebró en el altar instalado en los terrenos del campo de la Feria, el papa Juan Pablo II beatificó a sor Ángela de la Cruz. El 20 de diciembre de 2002, la Iglesia reconoció oficialmente su santidad, al aprobar el milagro que le había sido atribuido, la curación, científicamente inexplicado, de un niño que sufría una obstrucción de la arteria central de la retina del ojo derecho y que recuperó repentinamente la visión. El día 4 de mayo de 2003 la fundadora de las hermanas de la Cruz sería canonizada por Juan Pablo II en Madrid, con el nombre de Santa Ángela de la Cruz.
   El 7 de mayo de 2003, el cuerpo incorrupto de la santa fue trasladado desde la Casa Madre hasta la Catedral de Sevilla, donde presidió los actos en su honor por la canonización. Una gran multitud se concentró a su paso, adornándose los templos y calles del recorrido para la ocasión, recordando estampas de la ciudad propias de siglos pasados.
   El 17 de enero del año 2009, la que fuera madre general de las hermanas de la Cruz desde 1977 a 1998, madre María de la Purísima (1926-1998), fue declarada venerable por el papa Benedicto XVI, siendo beatificada el 18 de septiembre del año 2010 en el Estadio Olímpico de Sevilla, acto presidido por la imagen de la Esperanza Macarena, por su gran vinculación a la congregación.
   Actualmente, la Compañía de la Cruz tiene más de cincuenta conventos, más de 700 hermanas y numerosas novicias que se forman en Sevilla. Los países donde se encuentra asentada la congregación son España, Italia y Argentina. En España en las comunidades autónomas de Andalucía, Extremadura, Canarias, Madrid, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Castilla La Mancha y Galicia. Una presencia que se sigue expandiendo como uno de los fenómenos religiosos más importantes de la Sevilla de último siglo y que mantiene viva las palabras de la fundadora: "Nuestro país es la cruz, en la cruz voluntariamente nos hemos establecido y fuera de la cruz somos forasteras" (Manuel Jesús Roldán, Conventos de Sevilla, Almuzara, 2011).
Santa Ángela de la Cruz, en la Historia de la Iglesia de Sevilla
   Santa Ángela de la Cruz, virgen. Nació y murió en Sevilla (1846-1932). En 1875 fundó la Compañía de Hermanas de la Cruz, de tanto arraigo en Sevilla y Andalucía. El 5 de noviembre de 1982 fue beatificada en Sevilla por el papa Juan Pablo II, día en que la Iglesia de Sevilla celebra su fiesta.
     Bajo la dirección espiritual del P. Torres Padilla quedó fundada la Compañía de las Hermanas de la Cruz el 2 de agosto de 1875. En sus inicios la Compañía contaba con cuatro miembros, Ángeles Guerrero (Santa Ángela de la Cruz) y tres profesas más, ubicadas en una habitación de la calle San Luis. El objeto y fin de la Compañía quedaba consagrado en sus constituciones:
     «Una congregación de almas escogidas o llamadas por especial vocación de Dios a consagrarse como víctimas de la más perfecta caridad hacia Dios y hacia sus hermanos los pobres indigentes, enfermos desvalidos y las niñas ignorantes y abandonadas, llevando a los primeros a sus miserables domicilios los auxilios y socorros espirituales y corporales posibles y a las segundas dándoles instrucción moral y religiosa en las escuelas diarias que las Hermanas tendrán en las casas donde estarán congregadas en perfecta comunidad de vidas. Su fin es aspirar a la mayor perfección de vida cristiana posible, contando con los auxilios de la divina gracia por la práctica de todas las virtudes y especialmente la de un ardiente y constante amor a Dios y al prójimo: poniendo todos los medios conducentes por penosos y difíciles que sean para alcanzarlo en el más alto grado de perfección posible. El modelo y ejemplar que han de imitar y seguir constantemente es Jesucristo Crucificado, víctima de una infinita caridad con los hombres, por eso llevan el honroso y Santo nombre de Hermanas de la Cruz.»
     El nacimiento de esta comunidad hay que situarlo en la confluencia de dos personalidades de talla intelectual muy distinta (el P. Torres Padilla era ya una autoridad en el ámbi­to de la teología, mientras que Santa Ángela había sido una humilde zapatera), dispuestas a unir su religiosidad de sacrificio en defensa de los más necesitados. En 1862, con dieciséis años, Ángeles Guerrero, a la vez que se iniciaba como aprendiz en un taller de zapatería de la ciudad, se puso bajo la dirección espiritual del P. Torres Padilla. Durante tres años repartió su vida «entre su casa, el taller, las iglesias donde reza, los hogares pobres que visita». En 1865 decidió ingresar en un convento como hermana lega por carecer de instrucción, además de atraerle los oficios humildes. Aunque la recomendaron para las carmelitas descalzas de Sevilla no fue admitida por considerar las superioras que no soportaría el trabajo de las legas. Antes de la partida de su director espiritual a las sesiones conciliares, ingresó en las Hijas de la Caridad, donde llegó a tomar el hábito. Una enfermedad aconsejó obligarla a dejar el hábito y casa religiosa, no sin antes haber residido en las casas que esta congregación tenía en Cuenca y Valencia en busca de mejoría. Los años que transcurren desde 1870 a 1875, siempre bajo la dirección de su padre espiritual, le permitieron perfilar cual debía ser, a su juicio, la pauta de comportamiento de su vida: monjas al servicio de los pobres, siendo «pobres con los pobres», penitencia, oración, caridad... algo difícil de observar para sus futuras compañeras y continuadoras de su obra.
     José María Javierre ha detallado cómo durante el verano de 1875 el P. Torres aconse­jó a Ángeles Guerrero que dejase el taller en el que venía trabajando sin interrupción (salvo el breve espacio de tiempo en que estuvo en las Hijas de la Caridad) y preparase el sis­tema de vida, horario y vivienda primera de la nueva congregación. Por compañeras tendría a Josefa de la Peña (sor Josefa, terciaria franciscana, quien vende sus bienes y los pone al servicio de la comunidad); Juana María Castro (sor Sacramento) y Juana Magadán (sor Juana). Su primer convento, alquilado, consistió en un cuartito con derecho a cocina en el número 13 de la calle San Luis. El menaje se reducía a media docena de sillas, un arca como ropero, un crucifijo pequeño y una estampa de la Virgen de los Dolores en la pared; en el suelo, cuatro esterillas les servirían de cama. El día de Nuestra Señora de los Ángeles, 2 de agosto de 1875, inauguraron oficialmente el «convento».
     En 1876 las estrecheces de la vivienda les obligó a buscar una casa de mayores dimensiones; resuelto con donativos el tema económico, pudieron alquilar el número 8 de la calle Hombre de Piedra. Firmado el contrato, el P. Torres Padilla llevó a sor Angela a que presentase sus respetos al párroco, Marcelo Spínola. A la pequeña comunidad se le había unido un miembro más.
     El cardenal de la Lastra quiso que para finales de 1876 las hermanas vistiesen hábito, lo que significaba la confirmación externa de su consagración interior. La vestimenta ideada por Santa Ángela era a la vez sencilla, pobre y austera: túnica de bayeta parda del color natural de la lana, escapulario de la misma tela, cordón franciscano a la cintura, toca blanca, calzada de alpargatas y, como complemento, manto negro que las cubre por completo. La austeridad era la norma en el vestir, en el vivir y en el comer, cuestión esta última que hubo que retocar.
     La comunidad creció por momentos. En la primavera de 1876 se elevaron a doce el número de hermanas. Ese mismo año el cardenal admite y bendice la institución; el gobernador civil, a tenor de lo dispuesto en la ley de asociaciones, dio de alta a la comunidad. El mismo año la Santa Sede autorizaba la misa y sagrario en la capilla del convento de las Hermanas de la Cruz, y en todas las casas que se abrieran en el futuro. En mayo se trasladaron a la calle Lerena, esquina a la plaza de San Martín.
     En 1877 las circunstancias les obligaron a abrir un internado para las niñas que quedaran huérfanas de los enfermos asistidos por las Hermanas. Esta obra asistencial no esta­ba prevista en el proyecto, pero rápidamente se dispusieron a ejecutarla. Por esas fechas comenzaba su expansión. El 16 de julio de 1877, por iniciativa del marqués de Casa Ulloa, se abría la casa de Utrera (José Leonardo Ruiz Sánchez y Leandro Álvarez Rey, Sevilla Contemporánea, en Historia de la Iglesia de Sevilla. Editorial Castillejo. Sevilla, 1992).
Conozcamos mejor la Biografía de Santa Ángela de la Cruz, fundadora de la Orden de las Hermanas de la Cruz;
     Ángeles Guerrero González, Santa Ángela de la Cruz (Sevilla, 30 de enero de 1846 – 2 de marzo de 1932). Fundadora de la Compañía de la Cruz.
     Nació en los arrabales de la Trinidad de Sevilla, el 30 de enero de 1846, siendo el penúltimo miembro de una familia humilde de catorce hermanos. Su padre, Francisco Guerrero, era cardador de lana, y su madre, Josefa González, era costurera; para apuntalar la economía doméstica de esa amplia familia, prestaban algunos servicios en el cercano convento de los trinitarios.
     Poco tiempo pudo asistir a la escuela ya que con doce años fue admitida como aprendiz en el taller de calzado de Antonia Maldonado, llegando a ser destacada oficial de un negocio que contaba con una buena clientela proveniente de la alta burguesía terrateniente y de la nobleza que animaba la ciudad girando en torno a la pequeña corte de los Montpensier-Borbón instalados en el palacio de San Telmo.
     Durante doce años María de los Ángeles —Angelita, como siempre la llamaron los suyos— colaboró con su sueldo al sostenimiento de la familia, no pudiendo adquirir más formación pero desarrollando una gran sensibilidad para los pobres que veía a su alrededor en la periferia de la gran ciudad, encauzando esos sentimientos el padre Torres, canónigo de la catedral y hombre muy apreciado, el cual la ayudó decididamente en sus deseos de hacerse monja.
     Intentó ingresar en el Carmelo y en las Hijas de la Caridad, pero su cuerpo frágil y menudo no inspiró confianza en unas instituciones donde se miraba también la apariencia física como garantía de poder seguir la regla con normalidad. No desistió en su intento religioso al tiempo que maduraba la idea de fundar una congregación donde el objetivo fuera acoger, atender y entregarse a los pobres mediante el testimonio cotidiano que dieran unas mujeres que, por amor a Cristo, sirviesen a los necesitados, haciéndose pobres como ellos, porque sólo siendo como el otro y estando junto a él comprenderían su sufrimiento. Y esa tarea recomendará a las hermanas que la hagan siempre en silencio que es el mejor camino para que hable y actúe Dios. El 8 de agosto de 1875 nació oficialmente la congregación de la Compañía de la Cruz, que aprobó canónicamente Roma en 1908.
     Poco a poco, en Andalucía y Extremadura, empezaron a conocer a las hermanas de la Cruz, a respetarlas y admirarlas, porque en ellas veían el ideal de la caridad evangélica; también llegaron a Madrid y más lejos. Sor Ángela tuvo la dicha de ver crecer su obra y alentarla. Después de una larga agonía, que tuvo en vilo a la ciudad, murió el 2 de marzo de 1932; en sesión extraordinaria el Ayuntamiento republicano y anticlerical aprobó por unanimidad que la calle de Los Alcázares pasase a llamarse de Sor Ángela de la Cruz. Sevilla entera se conmovió como pocas veces demostrando cómo la querían como mujer y cómo la veneraban como santa. Fue beatificada en Sevilla por Juan Pablo II, el 5 de noviembre de 1982, y canonizada por el mismo Pontífice en Madrid, el 4 de mayo de 2003 (Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla, OSA, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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miércoles, 25 de mayo de 2022

El Arco, en Umbrete (Sevilla)

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    Construido a principios del siglo XVIII para permitir al arzobispo y demás residentes del Palacio Arzobispal desplazarse con más comodidad desde el mismo hasta la iglesia parroquial (Turismo Aljarafe).
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domingo, 28 de noviembre de 2021

La localidad de Umbrete, en la provincia de Sevilla

       Por Amor al Arte
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Datos del Municipio
     Situación: Umbrete, municipio célebre por su mosto, se encuentra situado en pleno corazón de la zona del Aljarafe, entre los municipios de Benacazón, Espartinas, Bollullos de la Mitación y Sanlúcar la Mayor.
     Coordenadas GPS: x = -6.157472555 - y = 37.36973377
     Extensión: 12 km2
     Distancia a Sevilla: 14,5
     Altitud: 123 m
     Entorno: El accidente geográfico más significativo relativo a la hidrografía de Umbrete lo constituye el arroyo de Majalberraque o de Majalbarraque, que nace en el término municipal de Espartinas, al norte de Umbrete.
Datos del Ayuntamiento
     Dirección: Plaza de la Constitución, 10, CP. 41806
     Teléfono: 955 71 53 00
     Fax: 955 71 57 21
     Email: umbrete@dipusevilla.es
     Web: www.umbrete.es
Información turística
     En el Repartimiento de Sevilla, Umbrete es concedido al Arzobispado hispalense, alcanzando un importante desarrollo urbanístico hasta finales del siglo XIX. Se convierte así en la residencia vacacional de los prelados sevillanos, para quienes se construye el Palacio Arzobispal.
     Una de sus festividades más conocidas es la Fiesta del Mosto y de la Aceituna, donde se puede degustar de forma gratuita su célebre Mosto y sus Aceitunas, productos fundamentales en su cultura y economía.
     De interés histórico-artístico son la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Consolación, el Palacio Arzobispal, El Arco y la Capilla de San Bartolomé.
     No te puedes perder...   el Palacio Arzobispal y probar el mosto (Diputación Provincial de Sevilla).
       La villa está situada en el centro de la comarca del Aljarafe, habiendo sido originalmente una alquería islámica. Su crecimiento se inició a partir de la Reconquista al ser entregada por Alfonso X al arzobispo y cabildo eclesiástico de Sevilla. Estos consiguieron de la corona una carta-puebla que consolidó la población definitivamente. Desde este instante la vida del pueblo fue irremisiblemente unida a la de la iglesia de Sevilla, junto a la que encontró sus momentos de esplendor y de crisis. El siglo XVIII supuso para la villa uno de sus periodos más brillantes al construirse la nueva iglesia parroquial y remozarse el viejo palacio arzobispal por deseo del prelado don Luis de Salcedo y Azcona. El mecenazgo de este arzobispo determinó en gran parte la fisonomía actual del pueblo (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
Umbrete, Ciudad del Mosto y villa arzobispal
       Umbrete está a 16 km de Sevilla, en la parte occidental de la provincia y en el corazón de la comarca del Aljarafe. Su paisaje está formado por campos de cultivo de olivos, cereales y viñedos que producen el mosto, seña de identidad del municipio.
       El accidente geográfico más significativo relativo a la hidrografía de Umbrete lo constituye el arroyo de Majalberraque, que nace en el término municipal de Espartinas, al norte de Umbrete.
       Umbrete, pertenece a la Comarca del Aljarafe, con una extensión de 12'40 km², a una altitud de 120 m. sobre el nivel del mar, y con 8.768 habitantes.
      Algunos autores coinciden en señalar que Umbrete ocupa el sitio de la antigua Osca turdetana, mencionada por Ptolomeo. El origen de la actual villa se remonta a la época musulmana como floreciente alquería. Durante la conquista castellana comienza a cobrar cierta importancia al ser donada por el rey Alfonso X el Sabio, mediante carta pueblo, al cabildo eclesiástico y arzobispado de Sevilla. Desde estos momentos la vida e historia de Umbrete se unen a la Iglesia de Sevilla.
       Umbrete es conocida como la Ciudad del Mosto por la tradicional elaboración de este vino joven que se ha convertido en seña de identidad del pueblo. Además, Umbrete presume de ser villa arzobispal, porque en él veraneaban los clérigos de Sevilla. Muestra de ello lo encontramos el palacio arzobispal, el edificio más importante de la localidad.
       Otro símbolo de Umbrete es el arco que une el palacio con la iglesia de Ntra. Sra. de Consolación, conocida popularmente como la catedral del Aljarafe. Este arco es el rincón más pintoresco del pueblo y el más fotografiado. Pero si algo define a los umbreteños es su devoción rociera. La peregrinación a la aldea del Rocío se ha convertido en todo un acontecimiento local, llegando a ser la fiesta más esperada por sus vecinos.
       Y es que en Umbrete se mezcla el arte y la tradición para ofrecer un destino turístico señero. En febrero se celebra su popular Feria del Mosto y de la Aceituna Fina, donde despliega su exquisita gastronomía. Aquí degustarás un plato único, las habitas a la cacería, toda una delicia para el paladar.
       Para llegar a Umbrete desde Sevilla en coche, circula por la autovía A-49 que comunica la capital con Huelva y Portugal. Después toma la salida 11 hasta llegar a tu destino.
       En tren, la estación más cercana a Umbrete está en Benacazón. Allí para el tren de cercanías del Aljarafe, la línea C5, que parte desde la Estación de Santa Justa en Sevilla. Desde Benacazón puedes coger la línea de autobús M-168 para llegar a Umbrete.
       De igual modo, si decides viajar en autobús la línea M-168 la puedes coger desde Sevilla, o si vas a moverte por los pueblos de alrededor de Umbrete, tienes la línea circular del Aljarafe, la M-102.
       Recorre sus bellas calles, sumérgete en el buen ambiente de su gente y pasea por sus amplias plazas. Solo así conocerás el sentir de este pueblo del Aljarafe.
       Disfruta de la buena gastronomía y del vino joven de la tierra en la Fiesta del Mosto y de la Aceituna Fina que celebran cada mes de febrero.
       No te pierdas en mayo la salida de las carretas al Rocío, todo un acontecimiento en este pueblo devoto de la Blanca Paloma.
       Haz una visita guiada a Bodegas Salado, donde se produce el famoso mosto umbreteño que encontrarás en todos los bares del municipio.
       Prueba un plato original umbreteño, las habitas a la cerería, seguro que repites.
       Entra en la iglesia de Ntra. Sra. de la Consolación y descubre por qué la llaman la catedral del Aljarafe.
       Recorre las antiguas haciendas olivareras de Umbrete, tan características por sus torres de contrapeso.
       Vive en agosto la fiesta del Corpus Christi, único pueblo que lo celebra en estas fechas gracias a una concesión pontificia especial.
       Comienza tu visita en la Plaza de la Constitución para contemplar la belleza del monumento más importante de Umbrete, la iglesia de Ntra. Sra. de Consolación. Lo más pintoresco del lugar es el arco que une el templo con el palacio que fue la residencia de verano de los arzobispos sevillanos. Este rincón es el más fotografiado, convirtiéndose en símbolo de la localidad. Servía para que los clérigos pasaran a la iglesia sin tener que pisar la calle.
       Entra en la iglesia y te darás cuenta de porqué la conocen como la catedral del Aljarafe. De estilo barroco, te impresionará por su grandeza y las numerosas obras de arte que alberga en su interior. Al lado se encuentra el palacio arzobispal, declarado Bien de Interés Cultural, uno de los más grandes de Andalucía. En él veraneaban los arzobispos sevillanos desde el siglo XIV. En la actualidad sus instalaciones albergan uno de los colegios privados más importantes de la provincia. También hay adosada una plazuela donde antes estaban los jardines del palacio. Ahora es de uso público.
       Continúa tu recorrido turístico y descubre rincones tan queridos por sus vecinos como el convento de las hermanas de la Cruz o la capilla de San Bartolomé. También son pintorescas las antiguas haciendas destinadas al cultivo del olivo y la vid, en las que destacan las torres de contrapeso. Antiguamente había hasta veinte haciendas, pero hoy solo se conservan cuatro. Otro detalle curioso que notarás en tu visita es que en las entradas al pueblo verás una cruz de bienvenida a las que llaman de humilladero.
       Pero lo más diferente que podrás visitar en Umbrete es el Museo del Circo, Cirklas, en el que serás uno más del espectáculo y aprenderás los orígenes de este arte ancestral.
       Por último, qué mejor manera para descansar de esta ruta que en algún bar local degustando el famoso mosto umbreteño. Y si lo acompañas de una tapa de aceitunas de esta tierra, mucho mejor (Turismo de la Provincia de Sevilla).
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La localidad de Umbrete, al detalle:
- Cementerio de San Bartolomé
Hacienda Quitapesares
Hacienda de Serafín Lagar
- Iglesia de Nuestra Señora de Consolación
Jardines del Arzobispo
Lagar de Isidro González Porrúa
Lagar de Salado
- Museo del Circo - Cirklas
Noria Mudéjar
Palacio Arzobispal