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miércoles, 4 de noviembre de 2026

La imagen de San Carlos Borromeo, de Hita del Castillo, en el Retablo de la Virgen de los Remedios, de la Capilla de la antigua Fábrica de Tabacos - Universidad, de Sevilla

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Carlos Borromeo, de Hita del Castillo, en el Retablo de la Virgen de los Remedios, de la Capilla de la antigua Fábrica de Tabacos - Universidad, de Sevilla.
     Hoy, 4 de noviembre, Memoria de San Carlos Borromeo, obispo, que nombrado cardenal por su tío materno, el papa Pío IV, y elegido obispo de Milán, en Italia, fue en esta sede un verdadero pastor fiel preocupado por las necesidades de la Iglesia de su tiempo. Para la formación del clero convocó sínodos y erigió seminarios, visitó muchas veces toda su diócesis con el fin de fomentar las costumbres cristianas y dio muchas normas para bien de los fieles. Pasó a la patria celeste en la fecha de ayer (1584) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      La Capilla de la antigua Fábrica de Tabacos - Universidad, se encuentra en la calle San Fernando, 4; en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
   En el lado del Evangelio se encuentra el retablo barroco de la Virgen de los Remedios que fue realizado por Julián Jiménez en 1762. Consta de banco, mesa, cuerpo y ático, siendo el retablo original de la capilla. Se encuentra presidido por talla de la titular, atribuida a Benito Hita del Castillo y flanqueada en sus hornacinas por las imágenes de San José y San Carlos Borromeo, ambas de madera policromada en blanco y dorado y atribuidas también a Hita del Castillo. Sobre el ático aparecen ángeles sedentes y la figura de San Fernando (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     Escultura que representa a San Carlos Borromeo vestido con túnica, roquete y esclavina y que porta una cruz en su mano derecha; tiene un nimbo en su cabeza.
     La obra se encuentra totalmente repolicromada en blanco, excepto las grecas del manto, mangas y nimbo, que están doradas al agua.
     Parte de serie: Conjunto Retablo de la Virgen de los Remedios (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La escultura de San Carlos Borromeo, atribuida a Benito Hita y Castillo y fechada en 1762, representa al santo de cuerpo entero, erguido y en actitud de recogimiento. Desde el punto de vista morfológico, destaca el tratamiento delicado del rostro, de facciones juveniles, mirada baja y expresión serena, así como la disposición de las manos, una de las cuales se apoya sobre el pecho mientras la otra sostiene una cruz de madera. Viste los hábitos cardenalicios, con una amplia capa pluvial o manteo de tonalidad clara sobre la sotana, enriquecida por puños y cenefas inferiores decorados con motivos dorados de carácter ornamental. Los pliegues de las vestiduras, dispuestos con ritmo vertical, contribuyen a estilizar la figura y a dotarla de solemnidad. La aureola situada sobre la cabeza y la cruz que porta completan sus atributos identificativos.
     En el plano iconográfico, San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán y cardenal del siglo XVI, aparece identificado mediante la cruz que sostiene y el nimbo que corona su cabeza, atributos que aluden a su condición de santo y a su profunda espiritualidad. La mano apoyada sobre el pecho refuerza el carácter devoto e introspectivo de la representación, al tiempo que la indumentaria eclesiástica manifiesta su dignidad dentro de la jerarquía de la Iglesia. La obra, realizada en madera tallada, dorada y policromada, se integra en el conjunto escultórico de la Capilla Universitaria y constituye un ejemplo de la producción barroca sevillana del siglo XVIII.
     Técnica: escultura concebida para ir adosada en la hornacina de un retablo, motivo por el cual su reverso se presenta aplanado en madera y con una aplicación irregular del color únicamente en los bordes laterales. A simple se puede apreciar como el embón está conformado por varias piezas —9 visibles en el reverso y hueco— diferentes todas ellas en tamaño dispuestas con la veta en sentido vertical. Las más externas adosada a los laterales para conferir estabilidad a la pieza en la base.
La policromía visible está conformada íntegramente por una repolicromía de color blanco de mala factura y naturaleza indeterminada (oleosa o sintética), que oculta por completo la capa de color original que, según las catas realizadas en su superficie, también parece ser de color blanco. La excepción, la constituyen las áreas doradas originales que han sido dejadas visibles sin repolicromar, en los relieves presentes en las mangas y en la cenefa del alba, ejecutadas mediante la técnica de la pastilla (a mano alzada o con molde) sobre la masa del aparejo. En estas áreas, el dorado muestra a simple vista una tonalidad rojiza generalizada derivada del embolado subyacente en el perfilado de los motivos. Asimismo, se observan otros elementos dorados sin relieve, como la decoración vegetal del nimbo, o tallados, como la cruz que porta.
     Estado de conservación: el soporte de la escultura presenta fisuras y grietas longitudinales de diversa entidad, siendo la más evidente la de la mano izquierda. A nivel de policromía se detectan craquelados naturales estables de diversa morfología, fruto de su evolución temporal, así como suciedad de naturaleza grasa generalizada, procedente del humo, hollín y demás sustancias aromáticas derivadas del culto.
     Presenta, asimismo, diversas lagunas que dejan al descubierto la tonalidad subyacente. Aunque estos deterioros no comprometen la estabilidad estructural de la pieza, sí distorsionan su correcta lectura e interpretación estética; sobre todo, la repolicromía de mala factura actualmente visible (Patrimonio Cultural de la Universidad de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Carlos Borromeo, obispo;
     Nacido en 1538 en Arona, a orillas del lago Mayor, y en la noble familia de los Borromeo, estudió derecho en la universidad de Pavía, luego fue llamado a Roma por su tío, el papa Pío IV que a la edad de 23 años lo nombró ar­zobispo de Milán y lo promovió a la dignidad de cardenal.
     Durante la peste de Milán, en 1575, se ocupó personalmente de curar a los apestados. Descalzo y con la cuerda en el cuello seguía las procesiones penitenciales del Santo Clavo para implorar el final de la plaga. Organizó la­zaretos, y movilizó a los sacerdotes y monjes como enfermeros. La epidemia acabó después de cobrarse, se dice, unas veinte mil víctimas.
     Ch. Lebrun lo representó arrodillado ante un crucifijo. Uno de los sacerdotes que lo acompañan levanta la cola de su manto cardenalicio y muestra sus pies ensangrentados. Murió en Milán en 1584.
CULTO
     Canonizado en 1612 por el papa Pablo V, inmediatamente se convirtió en uno de los santos más populares de la Contrarreforma. Se lo glorificó como el ideal de obispo defensor de la ciudad, y al mismo tiempo, como el patrón más eficaz contra la peste. Ya este título reemplazó a los santos antipesto­sos más afamados de la Edad Media, como san Sebastián y san Roque.
     Patrón de Milán, también fue adoptado por Roma. Al día siguiente de su canonización, en dicha ciudad se levantaron tres iglesias en su honor: San Carlo al Corso, iglesia de los lombardos que conserva su corazón; San Carlo ai Catinari (de los alfareros) y San Carlo alle quatro Fontane (de las cuatro Fuentes).
     En Florencia, los milaneses bautizaron su iglesia San Carlo dei Lombardi. Su culto se implantó también en la ciudad austriaca de Salzburgo, porque el arzobispo Wolf Dietrich estaba emparentado con la familia de los Borromeo (por ello se hizo de san Carlos el protector de la universidad de Salzburgo, fundada en 1625); y en Viena, porque era el patrón del emperador Carlos VI, quien después de la peste de 1713 le dedicó la magnífica iglesia con cimborrio de San Carlos (Karlskirche), obra maestra del arquitecto Fischer von Erlach. Las dos columnas historiadas que enmarcan el pórtico, desarrollan en espiral los principales acontecimientos de su vida. La iglesia de los jesuitas de Amberes, decorada por Rubens en 1620 estaba puesta bajo su advocación (Sint Carolus Borromeus).
ICONOGRAFÍA
     Sus características son una larga nariz aguileña, vestiduras litúrgicas de arzobispo o el capelo cardenalicio. Sus atributos son un crucifijo, una calavera, a veces una cuerda de penitente al cuello (aroperoundhisneck), que el san­to llevaba en las procesiones durante las epidemias de peste.
   El episodio más frecuentemente conmemorado de su vida es su caridad hacia los apestados. De ahí que suela estar representado en las capillas de los hospitales.
   Su iconografía, que pertenece al arte barroco de los siglos XVII y XVIII, es internacional: italiana, austriaca, flamenca y francesa (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).   
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