Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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viernes, 27 de junio de 2025

El Colegio San José de los Padres Blancos, de Fernando Barquín

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Colegio San José de los Padres Blancos, de Fernando Barquín, de Sevilla.  
     Hoy, 27 de junio (viernes posterior al Corpus Christi), Solemnidad del Sacratísimo Corazón de Jesús, que, siendo manso y humilde de corazón, exaltado en la cruz fue hecho fuente de vida y amor, del que se sacian todos los hombres [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte el Colegio San José de los Padres Blancos, de Fernando Barquín, puesto que dicho edificio pertenece a la Congregación de Padres de los Sagrados Corazones.
     El Colegio San José de los Padres Blancos, se encuentra en la calle Juan Ramón Jiménez, 22; en el Barrio de los Remedios, del Distrito Los Remedios
     El edificio se sitúa en el barrio de Los Remedios, abriéndose a la avenida Flota de Indias y al campo abierto de la Feria de Abril hacia el Sur, ofreciendo la torre de la iglesia de los Sagrados Corazones como referencia visual.
     El programa a resolver por el edificio es docente, residencial y religioso. La iglesia de los Sagrados Corazones se sitúa en el borde sur del complejo, sirviendo de equipamiento religioso para el vecindario inmediato. El programa estrictamente docente se desarrolla en el norte del complejo, ofreciendo su acceso principal a la calle Virgen de la Cinta, y ofrece servicio a un total de 1500 alumnos. Junto a colegio e iglesia, se incluye una residencia para la comunidad de los Padres Blancos, que gestiona el edificio y su actividad.
     La organización en planta es de una absoluta racionalidad. La edificación ocupa aproximadamente el 60% de la planta del solar, concentrando la masa construida en el Este de la parcela. En planta baja se distinguen tres elementos principales, organizados de Sur a Norte: en primer lugar, la iglesia de tres naves, que dispone su cabecera al Oeste, permitiendo el acceso desde la calle Juan Ramón Jiménez a través de un pórtico que resuelve además la esquina con la avenida principal.
     Al norte de la iglesia, en una posición central del volumen edificado, se sitúan los volúmenes amplios del salón de actos y el comedor. En el extremo norte, se sitúan los dos volúmenes principales de aulas, de cuatro plantas de alturas, a ambos lados del patio de acceso abierto hacia la calle. El proyecto del colegio reinterpreta soluciones tradicionales de centros educativos en Sevilla deprimiendo el patio de recreo para dar continuidad al espacio libre que queda bajo las naves del aulario, y facilitando así su uso en condiciones climáticas adversas.
     El Colegio se construye siguiendo los presupuestos de racionalidad de aulas y espacios docentes, con claridad y jerarquía en las circulaciones que registran con naturalidad todo el complejo, permitiendo a Fernando Barquín hacer una sucesión de volúmenes de clara expresividad por la plasticidad con la que se resuelve la misma. En este sentido, recordando algunas de las experiencias históricas del arquitecto Willem Dudok en la ciudad holandesa de Hilversum, acentuando con la elegantísima torre el contraste entre su vertical y la horizontalidad dominante en el edificio.
     El empleo del hormigón armado sirve para definir una estructura abierta y flexible en la que se incluyen los diferentes usos a desarrollar por el programa. El empleo del ladrillo visto en los revestimientos es característico de la arquitectura del momento, así como la introducción de elementos prefabricados en el cerramiento de la iglesia y dependencias anexas al salón de actos. En línea con las investigaciones contemporáneas sobre la protección frente al soleamiento a través del empleo de brise soleils, los cuerpos de aulas se protegen mediante elementales y expresivas losas de hormigón armado de la radiación solar directa.
     La imagen más característica del edificio viene definida para los cuerpos de aulas por las viseras de hormigón armado, que junto a lo elementos de cornisa y las losas horizontales del atrio y nártex de la iglesia ofrecen al conjunto un marcado carácter horizontal. Es de destacar la reinterpretación del campanario de la iglesia a partir de la arquitectura tradicional, elevándose sobre la torre maciza de planta cuadrada un campanario con seis pilares metálicos por lado, que sostienen una fina losa de hormigón. Sobre la losa, el chapitel de la torre queda definido por perfiles metálicos que sostienen la cruz. Es de destacar, asimismo, el cuidadoso estudio de la disposición de la iconografía en el interior del espacio de la iglesia.
     El conjunto se encuentra en buen estado de conservación. Se trata de uno de los establecimientos educativos más conocidos de la ciudad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El colegio se construye siguiendo los presupuestos de racionalidad de aulas y espacios docentes, con claridad y jerarquía en las circulaciones, que registran con naturalidad todo el complejo, permitiendo a Fernando Barquín hacer una sucesión de volúmenes de clara expresividad por la plasticidad con la que se resuelve la misma, recordando algunas de las experiencias históricas de Hilversum. La elegantísima torre acentúa el contraste entre su vertical y la horizontalidad dominante en el edificio. El uso del ladrillo visto para construir la pureza de los volúmenes, perfectamente trazados, y el juego que realiza con las cornisas y los vuelos que controlan la iluminación directa que pueden recibir las aulas, consiguen ofrecer acertadas perspectivas desde las que leer el edificio (Docomomo Ibérico).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía del Sagrado Corazón de Jesús:
     Aunque no se trate más que de una devoción  tardía que, a diferencia de la Inmaculada Concepción de la Virgen, no ha engendrado ninguna obra de arte de primer orden, hay que decir aquí algunas palabras acerca de este tipo iconográfico de Cristo que en el culto católico ha acabado por suplantar a todos los otros.
     Los precedentes de esta devoción pueden buscarse muy lejos. El corazón humano siempre ha sido un símbolo de amor carnal o místico. En sus sermones San Bernardo habla sin cesar del «muy dulce corazón de Jesús (cor Jesu dulcissimum)», a partir del siglo XII. Del culto de las cinco llagas, y especialmente de la llaga del costado, que se desarrolló hasta finales de la Edad Media, debía naturalmente pasarse al culto del corazón. Bajo la influencia de éste, la herida del costado de Cristo crucificado se trasladó de derecha a izquierda, es decir al sitio del corazón, que se supone fue atravesado por la punta de la lanza de Longinos.
     Una curiosa xilografía de Lucas Cranach de 1505 representa la Adoración de Jesús crucificado e inscrito en un corazón, por la Virgen, San Juan, San Sebastián y San Roque.
     No obstante, fue a finales del siglo XVI cuando afloró en la imaginería popular el corazón de Jesús atravesado por tres clavos y engastado en una corona de espinas. A principios del siglo XVII, el grabador flamenco A. Wierix representó rosarios de corazones abiertos o cerrados, de gusto deplorable. Esas imágenes ilustraban los libros de mística piedad para uso de los conventos. No nacieron de la devoción del Sagrado Corazón sino que, por el contrario, las imágenes engendraron el culto por el bien conocido mecanismo de las visiones inspiradas, más o menos inconscientemente, por imágenes grabadas en la memoria
     Al contrario de lo que postula una opinión muy difundida, no fueron las visiones de la borgoñona Marguerite, llamada Marie Alacocque, del convento de las salesas de Paray le Monial, las que constituyeron el origen de esta devoción, patrocinada sobre todo por los jesuitas. El verdadero iniciador del culto litúrgico del Sagrado Corazón de Jesús y de María es un normando: el Bienaventurado Jean Eudes, fundador de los eudistas.
     Las fechas no dejan duda alguna acerca de su prioridad. El P. Eudes compuso en 1668 el Oficio del Sagrado Corazón y en 1670 publicó La Dévotion au coeur adorable de Jésus. En cuanto a Marie Alacocque, profesó más tarde, en 1672, en el convento de la Visitación, donde tuvo su primera revelación en 1673. Por lo tanto, es necesario reconocer orígenes eudistas a la devoción del Sagrado Corazón.
     Todo cuanto se puede conceder a la visionaria salesa es que el padre Eudes no separaba el Corazón de Jesús del Corazón de María, al tiempo que el fervor femenino de Marie Alacocque se orientó hacia el de Cristo solo. Ella contó que durante el ofertorio del Santo Sacramento, Cristo se le apareció en el altar con sus cinco llagas brillantes como cinco soles. Su pecho se abrió dejando al descubierto el corazón, que era la fuente viva de esas llamas. Cristo la mentó la ingratitud de los hombres que ignoraban  su  amor, y le pidió que tomara la iniciativa de un culto de reparación.
     Esta nueva devoción, consagrada oficialmente en 1685, acordaba con la política del catolicismo romano que quería afirmar por medio de ese símbolo del corazón abierto, al encuentro del protestantismo y del jansenismo, el amor de Dios hacia todos los hombres, sin excepciones. El culto contó con las mujeres, especialmente con la piadosa reina María Leczynska, que lo hizo introducir por la asam­blea episcopal en todas las diócesis de Francia, y que lo recomendó a los obispos de Polonia, propagandistas ardientes de esta devoción, que en 1765 aprobó el papa Clemente XIII.
     A partir del siglo XVIII, las custodias de cristal de roca que servían para exponer el Santo Sacramento, ya no tuvieron la forma redonda, tradicional, de una hostia, sino la de un corazón.
     Se conoce la brillante fortuna que tuvo el culto en Francia, en el siglo XIX. Después de los desastres de 1870, los católicos pusieron la reconstrucción bajo la égida del Sagrado Corazón y levantaron en su honor, en la cumbre de la colina de Montmartre, la basílica del Exvoto nacional. Montmartre se convirtió así, después de Paray le Monial, en el centro mundial de la devoción al Sagrado Corazón.
     En España, después de la guerra civil, Barcelona siguió el ejemplo de París y edificó en la cima del Tibidabo una iglesia expiatoria del Sagrado Corazón.
Iconografía
     A pesar de los progresos de este culto a partir del reinado de Luis XIV, fue necesario esperar a finales del siglo XVIII para que el tema del Sagrado Corazón de Jesús entrara definitivamente en el repertorio de la iconografía católica.
     Fue por una mujer, la reina de Portugal, que se pintó la primera imagen del Sagrado Corazón, obra del italiano Pompeo Batoni en 1780. Ésta representa a Cristo cardióforo que tiene un corazón en llamas en la mano izquierda rematado por una pequeña cruz y rodeado por una corona de espinas.
     Esta fórmula ha sido rechazada, y hasta prohibida, por la Congregación de Ritos, de manera que en la actualidad los editores de estatuas de yeso pintado del barrio Saint Sulpice sólo pueden elegir entre dos modelos:
       1. El corazón en llamas de Jesús es aplicado exteriormente sobre su pecho.
       2. Rayos de luz emanan de una incisión practicada en el pecho de Jesús, del lado del corazón.
     Las estatuas del Sagrado Corazón que se multiplicaron a partir del siglo XIX, proceden casi todas de la figura de Cristo esculpido por el danés Thorvaldsen para la iglesia de Nuestra Señora de Copenhague.
     Esas imágenes «cordícolas» son de gusto dudoso, y muchos fervientes católicos no dejaron de lamentar su vulgaridad o insipidez. Lo menos que puede decirse, es que honran poco al arte religioso moderno. No obstante, debe hacerse una excepción con el Sagrado Corazón del pintor G. Desvalieres, que evoca al Cristo coronado de espinas arrancándose con las dos manos el corazón del pecho, en la gigantesca vidriera de la catedral del Cristo Rey, en Casablanca (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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jueves, 4 de agosto de 2022

El Seminario Menor, de Fernando Barquín, en Pilas (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Seminario Menor, de Fernando Barquín, en Pilas (Sevilla).    
     Hoy, 4 de agosto, Memoria de San Juan María Vianney, presbítero, que durante más de cuarenta años se entregó de una manera admirable al servicio de la parroquia que le fue encomendada en la aldea de Ars, cerca de Belley, en Francia, con asidua predicación, oración y ejemplos de penitencia. Diariamente catequizaba a niños y adultos, reconciliaba a los arrepentidos y con su ardiente caridad, alimentada en la fuente de la santa Eucaristía, brilló de tal modo que difundió sus consejos a lo largo y a lo ancho de toda Europa, y con su sabiduría llevó a Dios a muchísimas almas (1859) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].  
     Fue proclamado por Pío XI "patrón de los sacerdotes" en su canonización en 1925, de ahí qué sea hoy el mejor día para ExplicArte el Seminario Menor, de Fernando Barquín, en Pilas (Sevilla)
     El Seminario Menor, se encuentra en la avenida Pío XII, 85; en Pilas (Sevilla).
      El Seminario Menor de Pilas en Sevilla se empezó a construir el 16 de Julio de 1957 de la mano del arquitecto sevillano Fernando Barquín Barón (1917 - 1965) arquitecto de reconocido prestigio por sus líneas innovadoras, quien para elaborar el proyecto visitó Alemania, Bélgica y Holanda.
     Las instituciones de Pilas entregaron en propiedad al arzobispo de la diócesis, don José María Bueno Monreal, a quien el Abad de Curas Párrocos de la ciudad, don Antonio Tineo Lara presentó la iniciativa de construir un Seminario Menor en Pilas, unos terrenos situado en la salida del pueblo de Pilas, sobre la carretera de Villamanrique, bastante amplios, más de 10 hectáreas.
     Fernando Barquín optó en su construcción por una solución novedosa, por lo que rechazó de antemano todo perjuicio formal que sería un lastre en un proyecto de ésta índole, sin que por ello se quiera insinuar siquiera que se pretende hacer una aportación de cierta importancia en este campo de la arquitectura, pero imponiendo una revisión de ideas y conceptos.
     Tras estudiar varias soluciones, llega a una idea general de planta abierta con grupos de edificaciones muy independientes unidos solo por galerías cubiertas para proteger del sol y de la lluvia. Llegó a esta solución no solo para adaptarse a la topografía del terreno sino que corresponde a una filosofía novedosa para ese tiempo, y completamente actual en nuestros días.
         Con el planteamiento de un criterio funcional, expresivos de unos métodos docentes que tienden a poner al hombre más en contacto con la naturaleza, equilibrando así su actividad intelectual intensa en los años de formación con espacios físicos, amplios y sanos como son los jardines y el campo, que es el ambiente más apropiado para el integral desarrollo humano e intelectual, surgió un edificio que conserva plena vigencia.
     Un edificio magníficamente concebido apareciendo una buena arquitectura y adaptándose totalmente al terreno. Las galerías crean ejes con transparencias con un juego de luz y de sombras de gran riqueza Se apartó, por tanto, de la arquitectura "imponente" de muchos seminarios construidos en aquella época para ir a otro más amable, menos impresionante, que encajaba con las ideas buscadas. El ladrillo, la piedra, los enlucidos blancos sacan su propia expresividad sin concesiones a formas decorativas. El edificio surgió como relación entre volúmenes muy simples que van creando ambientes de patios y jardines.
     El centro de todo el complejo es la iglesia, a un lado del templo, alrededor de un precioso patio está el rectorado, el comedor, zona de profesores, administración y salón de actos. Un salón de actos utilizado actualmente de forma periódica por Daniel Barenboim, director de la orquesta West­ Eastern Divan, integrada por jóvenes músicos españoles y de todos los países de la región de Oriente Medio. Al otro lado, las aulas y los pabellones de dormitorios, con los destinados a los más pequeños más cerca de las aulas y los de los mayores en el punto más alejado Al fondo se encuentra las zonas deportivas y piscina, ordenadas por el vestuario.
     Al ser Fernando Barquín un gran colorista, usa los colores siempre con una criterio puramente arquitectónico, no como un elemento de decoración u ornamentación. En el Seminario de Pilas deja fachadas en sus colores naturales de los materiales que emplea ladrillo, piedra, verde de la vegetación, los enlucidos y los enfoscados blancos. En la iglesia aparecen los colores de las vidrieras, resaltando el altar, o creando ambiente de recogimiento en las capillas laterales. Las puertas con luminosos vidrios verdes y azules suaves son una maravilla por la sencillez de su composición
     En el comedor los pilares revestidos con gresite vidriado provocan unos reflejos que le dan ligereza y transparencia al espacio.
     Una parte fundamental del proyecto es la vegetación y la jardinería. Un edificio concebido desde el principio para poner en contacto al hombre con la naturaleza. Fuertes masas verdes de árboles de hoja perenne, principalmente pino piñonero, alternado con espacios vacíos (campos de deportes entre otros) que daban una variedad de ambientes y paisajes. La puerta de cancela de entrada con muros de piedra y ligeras placas de cubierta armonizando con el conjunto.
     Se empleó soluciones constructivas de vanguardia armonizadas con la tradición de nuestra arquitectura losas voladas, hormigón visto de la torre, pilares metálicos que confieren gran esbeltez a las pérgolas, los toldos, como son los vuelos de la marquesina del vestuario.
     El 3 de Mayo de 1961 fue solemnemente bendecido por el Cardenal Doctor Bueno Monreal en presencia del entonces Jefe del Estado Francisco Franco.
     El periódico L'Osservatore Romano, en su edición de 12 de Mayo de 1959 refiriéndose al .Seminario Menor de Pilas tiene a bien alabar el conjunto arquitectónico como "El mejor de España y de los mejores instalados de Europa". '"\
     En 1979 se convirtió en el colegio subvencionado de EGB Torre del Rey de Pilas. Hoy es el actual conjunto residencial Lantana (Seminario Menor de Pilas).
     Las ventajas que ofrece la separación respecto a la gran ciudad, la bondad del clima por la cercanía al mar y las cualidades ambientales de un entorno próximo al Parque de Doñana fueron determinantes para la elección del emplazamiento del Seminario Menor. Situado a las afueras del pueblo, en su límite Sur, próximo a la carretera de Villamanrique de la Condesa, el Seminario ocupa una superficie que sobrepasa las quince hectáreas. Posteriores y próximas construcciones de carácter residencial ¿viviendas unifamiliares aisladas o entre medianeras- no impiden que el conjunto se imponga, por escala y claridad de la intervención, sobre su entorno en transformación. La suave topografía descendiendo hacia la cuenca del Guadiamar favorece la relación de esta arquitectura con su paisaje más inmediato, sobrepasando, sin que sus volúmenes sean de escalas imponentes o desmesuradas, las nuevas construcciones.
     La implantación del Seminario Menor en el pueblo de Pilas dio entrada a una nueva imagen de modernidad en el medio rural en una experiencia análoga a la que desarrollaron los pueblos de colonización. Como se afirma en un extracto de memoria del proyecto: "Queremos huir en cambio de un ambiente que pudiéramos llamar sugestivo de un falso sentimiento estético, poético, emocional si se quiere, pero que dista del verdadero concepto de Arquitectura Sacra que debe ser más racional al apoyarse en verdades dogmáticas". El propio Fernando Barquín encontraba en la arquitectura religiosa el campo de expresión óptimo de una arquitectura racional. La orientación a levante de la capilla determina la del resto de edificios del conjunto con bloques exentos comunicados entre sí por una pérgola que hace las funciones conectivas de los claustros porticados de la arquitectura monástica.
     El seminario se sustenta en la idea de una adecuada funcionalidad, ya ensayada y comprobada en otros ejemplos de la arquitectura sevillana contemporánea como la Universidad Laboral que diseñara pocos años antes la oficina OTAISA.
     Estudiados los recorridos y las funciones, el seminario se organiza en varios edificios independientes, favoreciendo la creación de espacios abiertos ajardinados que obligan al contacto de sus residentes con la naturaleza, en claro reflejo de la apuesta por la humanización de la arquitectura que se efectuaba en la Europa de la posguerra, y ayudando a completar la introspección inherente al programa. Las condiciones climáticas y topográficas se reflejan en estos espacios abiertos y en la proliferación de galerías cubiertas, expresión arquitectónica de los recorridos y de las relaciones funcionales que se producen entre espacios libre y edificios. Las dimensiones, la disposición en planta y en menor medida, la diversidad de forma y escala de los edificios, especialmente la Capilla, son los principales instrumentos utilizados por el arquitecto para crear variedad y distinción entre distintas zonas, dentro de la extensa superficie que ocupa el seminario.
     Accediendo por la avenida Pío XII, a la izquierda se situaron las zonas de clases y de dormitorios. Los edificios destinados a dormitorios poseen tres plantas, siendo exentos los dos más alejados de la entrada mientras que el tercero compone con las clases un conjunto que dibuja una planta en ¿U¿ con patio abierto hacia el Norte. Los tres edificios de dormitorios respondían a la división en grupos según las edades de los seminaristas, alejándose del edificio de las clases a medida que la edad de los estudiantes era mayor. El destinado a los mayores se construyó sobre pilares, liberando la planta baja para que el jardín continuase bajo del edificio como espacio protegido con mal tiempo. La zona destinada a clases posee dos plantas de altura y su orientación se debe a la búsqueda del sol en invierno y de los vientos dominantes procedentes del mar en verano.
     Al lado derecho se situó un conjunto de edificios destinados a administración, zona de profesores, salón de actos, comedor y zona rectoral. La organización de estas funciones determinó que los bloques se dispusiesen cerrando un espacio central de planta cuadrada. Las distintas alturas precisas en cada caso para desarrollar el programa exigen una uniformidad en el tratamiento de las fachadas reforzada por la incorporación, en planta baja, de una galería cubierta que cierra el conjunto y articula convenientemente a la escala de la persona las transiciones entre edificios.
     Las secciones que de esta parte del seminario pueden realizarse siguiendo las dos direcciones principales, dibujarían la articulación volumétrica que, procediendo del programa, atiende también a las condiciones del entorno inmediato. Los dos edificios más bajos, paralelos a la avenida Pío XII - alineado al vial el salón de actos y en su frente el comedor-, permiten que tanto la zona rectoral como la administrativa cierren con su mayor altura el fondo de un espacio abierto pensado como un interior al concentrar toda la atención en los edificios que lo delimitan. En este caso, la contemplación del paisaje exterior ha de realizarse desde las distintas estancias que se proyectan en los edificios. Entre la zona de dormitorios y aulas y la zona de administrativa, un gran espacio abierto, y en directa relación con la calle, se cierra con la Capilla. 
   En el proyecto de Fernando Barquín para la Capilla se adelantaba la reforma posterior del Concilio Vaticano II respecto a las orientaciones y funcionamiento de la liturgia. El altar de la Capilla, situado al fondo, fue aprovechado por el arquitecto para potenciar al máximo la especialidad interior, al ir progresivamente subiendo el techo, pero también al descender el suelo ajustándolo a la pendiente del terreno. En este sentido, la Capilla es deudora de la influencia notoria en el manejo de la luz que la iglesia de Ronchamp, obra de Le Corbusier, supuso para los edificios de culto de la época. La sección longitudinal descubre también un delicado juego de alturas en la entrada aprovechando la galería cubierta que de nuevo es utilizada para rodear el gran patio exterior entre la Capilla y la calle. Al espacio único y principal de la Capilla se añaden otros laterales destinados a capillas menores, que junto a los confesionarios y el altar componen una arquitectura interior en equilibrio con la exterior. La terminación con ladrillo visto y piezas prefabricadas como material de cualificación de sus superficies siguen la línea de austeridad que distinguen en general a las iglesias y capillas que en otros colegios y barriadas también construyera Fernando Barquín, en clara afinidad con la arquitectura nórdica del momento.
     A los pies de la Capilla, y en inmediata proximidad al patio entre la Capilla y la calle, se encuentra la torre campanario, que ofrece una poderosa referencia visual al conjunto al situarse justo frente al acceso principal al recinto. La planta de la torre es en aspa, determinada por la presencia visual de la estructura de hormigón, que se evidencia en sus cuatro esquinas. Cerrando la escalera interior de la torre, un muro de ladrillo visto se despliega en toda la altura, inclinándose hacia el exterior conforme asciende hacia la coronación, con lo que la presencia del hormigón es más evidente en la base, en claro sentido tectónico, y se minimiza en el extremo superior. Coronando la torre, una losa de hormigón visto ofrece soporte al campanario, que se conforma como una estructura abierta sustentada sobre ocho perfiles metálicos, que sostienen una losa intermedia y otra de las mismas dimensiones en la coronación. En línea con diseños anteriores del mismo arquitecto (el Colegio de los Padres Blancos en Sevilla), el chapitel de la torre también queda abierto, dibujado mediante simples perfiles metálicos inclinados que sostienen la veleta y la cruz en el remate.
     El empleo del hormigón armado y del ladrillo constituye el rasgo característico de la obra. Como muestra de la vinculación con las corrientes que transformaron la materialidad de la arquitectura moderna en la década de los cincuenta es de destacar el empleo de la piedra sin desbastar en la portada de acceso al conjunto desde la avenida, así como en elementos puntuales de las zonas comunes y el altar de la Capilla. En la composición del conjunto intervienen también las masas vegetales, con árboles de hojas perennes ¿pinos- que entran en la delimitación y cualificación de los espacios abiertos y dan continuidad a la naturaleza y al paisaje en el que se enclava el seminario.
     Aunque inicialmente se encontrara en la afueras del pueblo el desarrollo urbanístico de los últimos años ha integrado el edificio en el tejido urbano. El entorno se encuentra en transformación. El nuevo crecimiento de la ciudad hacia el Sur hace prever que la gran parcela situada frente a la fachada de acceso del conjunto se urbanice con viviendas unifamiliares o entre medianeras al uso de la zona.
     A partir del año 1991, el seminario se transformó en un complejo residencial que se oferta como pensión y como hotel de dos estrellas. Con 114 habitaciones, está especialmente destinado a grupos para encuentros y reuniones. Desde entonces su denominación es Complejo Residencial Lantana. Sigue siendo propiedad de la Diócesis y no se han realizado transformaciones que supongan alteraciones sustanciales de la obra que dirigiese Fernando Barquín. El estado de conservación del conjunto es bueno. Cabe destacar, sin embargo, la pérdida del mobiliario original, que ha quedado sustituido por uno de diseño reciente y carácter anodino (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Juan María Vianney, presbítero
     Jean Marie Baptiste Vianney o Viannay, párroco de Ars, localidad situada al norte de Lyon, modelo de todas las virtudes sacerdotales.
     Nació en 1786, y en 1818 fue designado cura párroco del pueblo de Ars, en la región de Dombes (Ain), perteneciente a la diócesis de Belley, donde mu­rió en 1859. Se le debe la introducción en Francia del culto de santa Filomena, personaje desprovisto de todo fundamento histórico y que pertenece al conjunto  de las supercherías hagiográficas .
     La popularidad de Vianney atraía hacia su confesionario a multitudes de peregrinos, más numerosos que los visitantes cosmopolitas y mundanos que en el Siglo de las Luces se concentraban en la antesala de Voltaire, «el patriarca de Ferney», localidad esta última, próxima a Ars.
     Fue beatificado en 1905 por el papa Pío X, quien lo propuso como ejemplo al clero secular. Canonizado por el papa Pío XI, es el santo patrón de los curas párrocos.
     Sus imágenes en yeso pintado, fabricadas en serie en los talleres de Saint Sulpice, se prodigaron en las iglesias. Al igual que Bernardita (Bernadette) de Lourdes, no interesa tanto desde el punto de vista del arte religioso como desde el relativo a la devoción e imaginería popular (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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Más sobre la localidad de Pilas (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 7 de octubre de 2020

La Capilla de la Real Maestranza de Caballería

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Capilla de la Real Maestranza de Caballería, de Sevilla
   Hoy, 7 de octubre, Memoria de la Santísima Virgen María del Rosario. En este día se pide la ayuda de la Santa Madre de Dios por medio del Rosario o corona mariana, meditando los misterios de Cristo bajo la guía de aquella que estuvo especialmente unida a la Encarnación, Pasión y Resurrección del Hijo de Dios [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Capilla de la Real Maestranza de Caballería, de Sevilla.
   La Capilla de la Real Maestranza de Caballería se encuentra en el Paseo de Cristóbal Colón, 12; en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo.
   No es la Catedral la que más tardó en ser construida. Las obras de la plaza de toros de la Real Maestranza se prolongaron más en el tiempo. Siguiendo los planos del arquitecto Vicente San Martín, sus obras se iniciaron en 1761 y duraron hasta 1880. Todavía conocería una intervención a cargo de Juan Talavera y una remodelación de Aníbal González entre 1912-15. El mismo arquitecto diseñó la capilla de la plaza, que, de nuevo, se prolongó en el tiempo, bajo la dirección de los arquitectos Gómez Millán, Medina y Fernando Barquín, inaugurándose definitivamente en 1956. A pesar de ello, su inspiración historicista y las piezas reutilizadas de iglesia desaparecidas le confieren un notable interés.
   Su interior queda dominado por el retablo mayor proveniente de la capilla dedicada a la Virgen del Rosario que la Real Maestranza tenía en el desaparecido convento de Regina Angelorum, en el sector norte de la actual plaza de la Encarnación. Es un retablo de tipo camarín diseñado por Francisco Dionisio de Ribas y con tallas de Pedro Roldán, una obra documentada de 1668. Se articula mediante dos potentes columnas salomónicas decoradas con hojas, rosas y angelitos. Al centro se sitúa el camarín de la Virgen del Rosario, sobre una gran peana circular sostenida por ángeles. En el ático se sitúa una hornacina con una talla del Niño Jesús. En los laterales aparecen  cuatro parejas de ángeles niños que sostienen los símbolos de las letanías del Rosario, una alusión al origen de la capilla y a la gran devoción de la orden dominica, titular del desaparecido templo de Regina Angelorum. El retablo fue restaurado  para su actual colocación por el escultor Juan Luis Vasallo, que también realizó la decoración de yeserías que se sitúan en las pechinas que sostienen la cúpula. Siguiendo las formas del barroco “roldanesco” Vasallo también realizó los ángeles lampareros que aparecen en los laterales del presbiterio, siendo el sagrario de plata obra del orfebre Manuel Seco y Velasco. Completando la alusión a la simbología del Rosario, el polifacético pintor y diseñador Juan Miguel Sánchez que pintó en los lunetos la escena de la Batalla de Lepanto (victoria de Felipe II sobre los turcos en el día de la Virgen del Rosario) y una interpretación de la desaparecida Puerta de Córdoba.
   La capilla de la Real Maestranza, con culto público, suele acoger ceremonias de la antigua institución de los maestrantes pero no funciona como capilla de la plaza, que cuenta con un pequeño oratorio para uso de los toreros (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010). 
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Santísima Virgen María del Rosario;
   La devoción de la Virgen del Rosario, esencialmente de los dominicos, está muy vinculada con el culto de la Virgen de Misericordia del cual, en ciertos aspectos, no es más que una prolongación.
   El rosario (rosarium) etimológicamente designa una corona de rosas: es una variedad de sarta de cuentas, chapel o chapelet en francés arcaico, usual hasta el siglo XVI, con el mismo sentido. Las cuentas estaban representadas como rosas blancas y rojas que luego se reemplazaron por bolas de dos clases, las más grandes para los Pater que comienzan cada decena, y las más pequeñas para los Ave. El gran rosario se compone de ciento cincuenta Ave María que se llamaba Patenostre Damedie (en francés arcaico, Patenôtre es una corrupción de Patrenostre -Pater Noster-), al tiempo que el pequeño rosario, que es un tercio de grande, sólo tiene cincuenta.
   En suma, es un instrumento para contar, un ábaco, como aquéllos que empleaban los comerciantes y que usan los musulmanes, aunque en este caso sirvan para contar plegarias y no dinero.
   Los dominicos hacían remontar el origen de esta devoción al fundador de la orden, en consecuencia, al siglo XIII. Alrededor de 1210 la Virgen se habría aparecido a Santo Domingo y le habría entregado un rosario que éste llamó corona de rosas de Nuestra Señora, y fue gracias a ese talismán que habría triunfado contra la herejía albigense.
   En realidad, como lo demostraron los bolandistas, el rosario no es una intervención de Santo Domingo sino de un santo bretón de su orden, personaje poco edificante, y hasta de una lujuria desvergonzada, que se llamaba Alain de la Roche (Alanus de Rupe) que vivió a finales del siglo XV. Hacia 1470 escribió una obra titulada De Utilitate Psalterii Mariae, que fue traducido a todas las lenguas.
   En 1475, Sprenger, el prior de los dominicos de Colonia, especie de Torquemada alemán, autor del famoso Malleus Maleficarum (Martillo de las brujas), instituyó en esta ciudad la primera cofradía del Rosario, que fue aprobada por una bula pontificia. La Virgen del Rosario no apareció sobre ningún documento figurativo anterior al último cuarto del siglo XV (no obstante, en algunos pequeños bajorrelieves ingleses de alabastro, que normalmente datan del siglo XIV, se ve aparecer, junto al arcángel San Miguel que pesa las almas en la balanza, a la Virgen que intenta engañar, como Satán, pero en sentido opuesto, esforzándose en inclinar la balanza en favor de un alma en peligro, colocando un rosario sobre el extremo del astil). Se trata entonces de una devoción tardía, más o menos contemporánea del culto de la Virgen de los Siete Dolores o de las Siete Espadas, y muy posterior a las Vírgenes de la Piedad y de Misericordia.
   Gracias a la propaganda de los dominicos que patrocinaron cofradías del Rosario en todas partes, esta nueva devoción se difundió con asombrosa rapidez. El papa le atribuyó en 1571 el mérito de la victoria de Lepanto sobre la flota turca.
Iconografía
   Para representar a la Virgen del Rosario, los dominicos tomaron en principio el tipo de la Virgen de Misericordia. En un tríptico de la iglesia de San Andrés de Colonia, fechado en 1474, que es la primera representación conocida del tema, la Virgen sólo se distingue de la Schutzmantelmadonna porque su manto está estirado como una cortina por dos santos dominicos, Santo Domingo y San Pedro Mártir, y porque dos ángeles sostienen una triple corona de rosas sobre su cabeza.
   Una segunda fórmula, que no tardó en sustituir a esta imitación, no fue mucho más original: esta vez los dominicos tomaron el modelo de la Virgen de los Siete Gozos o de los Siete Dolores, rodeada por una aureola de tondos. La Virgen del Rosario se inscribe en una sarta en forma de mandorla, compuesta por grandes rosas historiadas que se intercalan entre cada decena. La Salutación Angélica de Veit Stoss, suspendida de la cúpula de la iglesia de San Lorenzo de Nuremberg, es uno de los ejemplos más conocidos de este tipo: el grupo mariano se inscribe en un rosario de cincuenta pequeñas rosas separadas por tondos.
   Por último, se vio aparecer un tercer tipo iconográfico que excluye definitivamente estas contaminaciones. La Virgen se representó sentada, con el Niño Jesús sobre las rodillas, y es ella o el Niño quienes presentan el rosario a Santo Domingo.
   A la Virgen dominica del Rosario, los carmelitas opusieron la Virgen del Escapulario. Nuestra Señora del Carmelo se habría aparecido al general de la orden San Simón Stock, y le habría entregado un escapulario, prometiéndole que quienquiera lo llevase estaría al abrigo de las penas del Infierno e incluso de las del Purgatorio (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Historia de la Festividad del Rosario;   
   Esta fiesta, ligada al ejercicio piadoso del rezo del salterio mariano, tiene su origen en las Cofradías del Rosario, que florecieron en la segunda mitad del siglo XV, las cuales acostumbraban a solemnizar el primer domingo de octubre con la misa de la Virgen Salve radix sancta del Rito Dominicano.  El diecisiete de marzo de 1572 inscribió San Pío V Ghislieri en el Martirologio Romano en el día siete de octubre el título de Santa María de la Victoria para conmemorar la victoria de Lepanto, que había acaecido el domingo siete de octubre del año anterior, 1571.  Dos años más tarde, Gregorio XIII Boncompagni, por la Bula Monet Apostolus de uno de abril de 1573, permitió que se celebrase una fiesta en honor del Santísimo Rosario el primer domingo de octubre en las iglesias o capillas que venerasen tal advocación mariana en memoria de la intercesión mariana en la victoria naval. Fue extendida a toda la Iglesia Latina el tres de octubre de 1716 por Clemente XI Albani tras la victoria sobre los turcos en Peterwardein. Benedicto XIII Orsini, dominico, le introdujo lecciones propias. León XIII Pecci, gran devoto y propagador del rosario le concedió Oficio propio en 1888. Fue fijada en la fecha actual el año 1913 en la reforma del calendario de San Pío X Sarto y en el 1969 figura como memoria obligatoria (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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Horario de misas de la Capilla de la Real Maestranza de Caballería:
             Domingos: 10:30

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domingo, 2 de junio de 2019

La Iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa, de Fernando Barquín


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio papa, de Fernando Barquín, en Sevilla.     
      Hoy, 2 de junio, en Roma, en la basílica de San Pedro, festividad de San Eugenio I, papa, que fue sucesor de San Martín, mártir (657) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Iglesia parroquial de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa, de Fernando Barquín, en Sevilla.
     La Iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa, se encuentra en la plaza Fernando Barquín, 1; en el Barrio Pío XII, del Distrito Macarena.   
     La barriada de Pío XII se levanta entre 1956 y 1962. La parroquia, allí ubicada, comprendía unos terrenos muy grandes que se denominaban "La Huerta del Lavadero Grande", "De la Yesca" y del "Lavadero Chico". Al erigirse la parroquia, en un inicio, no se llamaba Santa María de las Flores sino San Eugenio, con el fin de llamarla con el nombre del papa Eugenio Pacelli (Pío XII) que le daba nombre al barrio. La barriada fue creciendo a la vez que la parroquia, ambas obras del mismo arquitecto, Fernando Barquín Barón, y este le iba poniendo nombres de flores a las calles que se iban construyendo con lo que se decidió la actual titularidad de la parroquia: Santa María de las Flores y San Eugenio papa.

 Era la época del Concilio y se abandona la idea de construir templos suntuosos. Después de años de guerra y posguerra el estilo artístico se empobrece por la escasez que hay en el país y lo nuevo se hace con materiales humildes y sencillos pero acordes a la liturgia y a la escenografía que marca el Concilio Vaticano II, naciendo un estilo nuevo. Se sustituye el regionalismo arquitectónico, como las edificaciones de Aníbal  González, por el movimiento que se llama el racionalismo. Barquín trabaja el nuevo estilo en este templo de Santa María de las Flores y en otros hechos por él como la parroquia de los Padres Blancos, Las Irlandesas de Bami, el Seminario de Pilas,  la barriada y la parroquia de la Blanca Paloma, la parroquia de los Redentoristas…  Para Fernando Barquín, entre todas las iglesias que hace, esta es la más simbólica y decide enterrarse en ella junto con su esposa. La obra se culmina con la consagración del templo en 1963.

   El conjunto se construye para dar dotación religiosa a la nueva barriada de Pío XII. El programa se desarrolla en torno a un patio que pone en relación la iglesia con las dependencias religiosas (despachos, sala de reuniones, archivo, aseos y almacenes) y las de atención sanitaria (despacho de médico, botiquín, reconocimiento, sala de espera, aseos y almacén).
   La iglesia consta de una nave central y dos naves laterales que contienen los confesionarios y dan acceso desde el exterior. Los muros de la iglesia se trazan radiales desde los pies donde se sitúa la pieza curva del baptisterio. Se resuelve con elegancia la curva del ábside y se cubre la iglesia con una fina y expresiva lámina curva de hormigón. Una gran pérgola de finos pilares de sección circular construye el frente del conjunto, que se completa con dos grandes jardines: uno de carácter privado que ilumina el salón de actos, situado en el extremo opuesto a la iglesia, y el jardín delantero donde se halla la torre campanario, de planta triangular y estructura metálica.

   En esta parroquia de Santa María de las Flores, a diferencia de otras, las imágenes no acompañan al estilo con que se construye el edificio;  es decir, no son propias de los años 60, que serían imágenes sobrias hechas con materiales más modestos.  La parroquia se abastece con imágenes de otras parroquias de Sevilla que cedieron por amistad a D. Joaquín.  Son imágenes buenas y con valor artístico como el Cristo que preside el altar que fue traído de la Parroquia de San Pedro; la imagen de San José  es de la Parroquia de la Magdalena;  San Antonio, de Duque Cornejo;  la Virgen del Rosario, antigua imagen que procesionaba  en el mes de mayo en una Hermandad, ya extinta,  del barrio de la Cestería, estando actualmente muy vinculada a la Hermandad sacramental de esta parroquia;  la imagen de Ntro.  Padre Jesús  Cautivo, de 1920 y que procesionaba en la Hermandad de la Bofetá antes de la actual;  Santo Domingo de Guzmán, también de la Hermandad de la Cestería.  Todas con valor artístico reseñable.  Hermosa y antigua Virgen del Carmen;  María Auxiliadora, imagen que cedió la congregación salesiana de Cádiz en los últimos años; Santa Ángela de la Cruz…

    La imagen que en esta parroquia se venera con mucha devoción y cariño es la Virgen de las Flores.  Es una pequeña imagen de barro con capa pluvial, obra de Amador Menudo, sacerdote, muy acorde a la imaginería  de los años sesenta; es la titular de la Parroquia y se conserva en la capilla del sagrario. Amador tenía estudios de arte y  había viajado a otros países; España no estaba aún al día de los avances artísticos y religiosos y es el primero que descubre esas construcciones racionalistas después del Concilio. Él diseña muchos altares en todas las iglesias modernas que hay en Sevilla y fue el inspirador de Barquín en la colocación del altar, el sagrario y la Sede de este templo, todo muy sobrio en aquella época y que con el tiempo se ha ido enriqueciendo más.

   La parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio tiene casi 4.000 metros de área; tiene tres jardines y la iglesia abarca en amplitud unos 1.300 metros. En esos jardines, y comunicado con la parroquia, se construyen una guardería infantil  y una residencia de ancianos.  
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia parroquial de Santa María de las Flores y San Eugenio papa, de Fernando Barquín, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Horario de apertura de la Iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa:
                         De Lunes a Viernes: de 10:15 a 13:00, y de 19:00 a 21:00
                         Sábados: de 11:15 a 13:00, y de 19:30 a 21:00
                         Domingos:  de 10:15 a 14:00, y de 19:30 a 21:00

Horario de Misas de la Iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa:
                          Laborables: 11:00 y 20:30
                          Sábados y Vísperas: 12:00 y 20:30
                          Domingos y Festivos: 11:00, 12:00, 13:00, 20:30
 
Enlace a la web oficial de la Iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa: www.parroquiadelasflores.org