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jueves, 11 de enero de 2024

Un paseo por la calle Teodosio

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Teodosio, de Sevilla, dando un paseo por ella.   
     Hoy, 11 de enero, es el aniversario del nacimiento (11 de enero de 347) de Teodosio, emperador romano, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Teodosio, de Sevilla
     La calle Teodosio es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en los Barrios de San Vicente, y San Lorenzo, del Distrito Casco Antiguo; y va de la confluencia de la calle Jesús de la Veracruz, con la calle Baños, a la calle Guadalquivir
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Desde comienzos del s. XV y probablemente antes, fue conocida como Calderería, porque allí se concentraban los artesanos de este oficio; en el plano de Olavide (1771) también  aparece con esta denominación. Con posterioridad a esta focha se dividió en cuatro tramos que fueron conocidos por Calderería de San Vicente, hasta la actual Juan Rabadán; Calderería de San Lorenzo, hasta Alcoy y Marqués de la Mina; San Diego, hasta Santa Ana y, por último, Azacanes, hasta el final. Este último topónimo refiere, al decir de Matute, a un corral donde vivían aguadores y mozos de carga. En la reforma del callejero de 1845 se unificaron todos ellos bajo el rótulo de Teodosio (h. 347-375), emperador romano cuyo nacimiento se relaciona con Itálica. En la esquina de Baños se encuentra un rótulo de la época de Olavide con el texto "calle de la Carderería de San Vicente" (lamentablemente desaparecido).
     Rectilínea y de regular anchura en algún tramo, forma parte de los ejes longitudinales del sistema vial en cuadricula característico del barrio de San Lorenzo, ligado al poblamiento cristiano. Hacia mediados del s. XIX existió el proyecto de actuación urbanística en las calles Jesús y Teodosio, lo que hubiera generado una de las vías más largas de la ciudad. Hay referencias documentales de que estuvo empedrada desde el s. XVI hasta finales del s XIX, en que fue adoquinada y dotada de aceras de asfalto. En la actualidad está asfaltada y las aceras son de losetas de cemento. Se ilumina con farolas de brazo de fundición adosadas a la pared. El caserío estuvo formado hasta muy recientemente por viviendas unifamiliares de dos y tres plantas que han sido sustituidas, en muchos casos, por bloques de viviendas con patios interiores de distribución. En las fachadas predominan los balcones. En la actualidad ha sido remodelada la casa núm. 83, que correspondía a un corral de vecinos de grandes dimensiones. Son dignas de mención la casa núm. 21, del XIX, y la núm. 53, de tipo popular, de dos plantas y ático con arcos de medio punto. Tiene funciones predominantemente residenciales, con escaso comercio y una alta concentración de con­sultas de médicos, que han disminuido en los últimos años. Hacia la segunda mitad del s. XIX y hasta 1872, funcionó una fábrica de harina movida por caldera de vapor que tuvo que ser trasladada por las molestias que ocasionaba al vecindario. En 1883 se instaló una escuela para impartir clases "de leer y escribir". J. Romero Murube (Sevilla en los labios) refiere la existencia en esta calle de uno de los pocos huertos en el interior de la ciudad, dedicado al cultivo de flores y plantas medicinales.
     En la casa núm. 44 vivió el arquitecto, arqueólogo y escritor Demetrio de los Ríos, y nació el poeta Eduardo de los Ríos, hecho este último que recuerda un azulejo colocado por la tertulia Noches del Baratillo (lamentablemente desaparecido). Es una vía que estuvo estrechamente ligada al Gran Poder que, al decir de Chaves Nogales. "hace pesar su poderío..." sobre ella. Romero Murube la consideró "calle sin pareja en el mundo, gracias a un alto muro blanco de cal y verdes trepadoras coronado por el sueño y la estática armonía de unas palmeras..." refiriéndose, sin duda, a la tapia del jardín de la casa de los Bucarelli (ABC, 26-III-1957). La prensa del pasado siglo se hacía eco, con frecuencia, de las roturas de cristales de los cierros que provocaban las pandillas de niños que jugaban con piedras. Refiere el periódico La Andalucía (30-VII-1858) que "en una casa de vecindad", con ocasión de una boda, hubo "festejo, baile y canto del país", expresión que aludía al flamenco, que todavía no era conocido con es­ta denominación [Salvador Rodríguez Becerra, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Teodosio, 21. Casa de dos plantas y azotea, del siglo XIX.
Teodosio, 53. Casa de tipo popular, de dos plantas Y ático con vanos de medio punto se­parados por pilastras [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Biografía del emperador Teodosio, a quien está dedicada esta vía del callejero sevillano
:
     Teodosio, Flavius Theodosius. (Coca, antes Cauca, Segovia, 11 de enero de 347 – Milán, antes Mediolanum, Italia, 17 de enero de 395). Emperador de Roma (379-395).
     Nació en el seno de una familia hispana rica. Su padre, Flavio Teodosio, había desempeñado altos cargos militares en el Imperio Romano; el nombre de Teodosio sugiere que era cristiano. El padre del futuro Emperador alcanzó gran prestigio en la guerra de Britania, entre los años 367 y 368, después, el emperador Valentiniano I le nombró jefe de la Caballería romana; en el año 373 se le envió con plenos poderes al norte de África para dirigir la contienda contra Firmus entre los años 373 y 375 (Ammiano Marcelino, Historia, 29, 5, 6). En el año 374 su hijo Teodosio, el futuro Emperador, que tenía veintisiete años, era responsable militar (dux) de la provincia romana de Moesia, en la que alcanzó una gran victoria sobre la tribu bárbara de los sármatas. A la muerte de Valentiniano I, acaecida en el año 375, ambos, el padre y el hijo, debido a las intrigas de la Corte, cuyo carácter se ignora, fueron marginados. Por acusaciones desconocidas, Teodosio padre fue acusado, arrestado y ejecutado en Cartago (invierno del 375/376), capital de la riquísima provincia del África Proconsular.
     Se desconoce si el sucesor de Valentiniano I, su hijo Graciano, intervino en la prisión y muerte de Teodosio. Con esta muerte, Teodosio vio truncada su carrera militar y política, y se retiró a sus fincas que se encontraban en su ciudad natal, Coca. Se retiró voluntariamente de toda actividad pública. Muy probablemente se dedicó a la caza, a la agricultura y a la ganadería, principalmente de caballos. Las fincas eran trabajadas por colonos.
     En el año 378 el Imperio Romano sufrió una de las mayores catástrofes de su historia, sólo comparada a las victorias de Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica en Italia. Valente, emperador de Oriente, al frente del Ejército, fue derrotado en el año 378 junto a Adrianópolis, a veinte kilómetros de la capital del Imperio, Constantinopla, por los visigodos que habían cruzado el Danubio, que era la frontera del Imperio Romano con el mundo bárbaro. Los visigodos se dedicaron a saquear los Balcanes, pero no tomaron Constantinopla, que estaba desguarnecida. Graciano, ante tan catastrófica situación, llamó a Teodosio y le puso al frente del derrotado ejército romano. Teodosio, con gran rapidez salvó la situación, lo que le valió que Graciano determinara compartir el poder con él, le entregó el gobierno de la parte Oriental del Imperio, y en el año 379 le proclamó Emperador, después de sus primeros triunfos militares.
     Teodosio entró en Constantinopla en el año 380, y residió en la capital hasta su muerte. Sólo la abandonó momentáneamente por razones militares. Amuralló la ciudad, instaló en la ciudad la Corte y equiparó al obispo de la capital al de Roma. Con esta política echó las bases de lo que sería el Imperio Bizantino, y la identificación entre cristianismo y romanidad. Teodosio pensó desde el primer momento convertir al cristianismo seguidor del credo del Concilio de Nicea, celebrado en el año 325, en la única religión oficial y en la única del Imperio, tarea no fácil, pues los emperadores cristianos del siglo IV, unos como Constantino II y Valente, habían sido de tendencia arriana, y otros, como Graciano, fieles al credo de Nicea. Las luchas cristológicas fueron muy vivas en el siglo IV. El Concilio de Nicea no solucionó las disputas en torno a Cristo en sus relaciones con su Padre, sino que las enconó. Constantino y sus sucesores intentaron imponer por la fuerza algunas de las fórmulas de fe en discusión. Occidente seguía el credo de Nicea. Ello movió a Teodosio a imponer este credo como única religión dentro del Imperio y como religión estatal. Teodosio demostró una gran visión política al unificar religiosamente al Imperio.
     La religión era un componente esencial del Estado Romano. Teodosio fue intolerante en materia religiosa, no sólo dentro del cristianismo. Desde el primer momento de su gobierno dictó algunas leyes contra el paganismo. La primera medida, del 379, fue precisar los deberes del gran sacerdote que presidía los juegos olímpicos de Alejandría. Al año siguiente, 380 (C. Th. XVI. 1. 2) descubrió sus planes en materia religiosa, con un edicto según el cual sólo se llamaban cristianos católicos a los seguidores de la doctrina de Pedro, del obispo de Roma, Dámaso, y de Pedro, obispo de Alejandría, sobre la Santísima Trinidad. Los otros cristianos eran herejes y estaban infamados. Sus lugares de reunión no se podían llamar iglesias. En este edicto se condenó tajantemente el arrianismo.
     En otro edicto (C. Th. XVI. 2. 25) se define el crimen de sacrilegio. Se ha pensado que estos dos edictos estuvieron inspirados por Dámaso. Este mismo año de 380 expulsó de Constantinopla al obispo arriano Demófilo, obispo desde los tiempos del emperador arriano Valente. Repuso en la sede de Constantinopla a Gregorio de Nacianzo, elegido obispo por los ortodoxos. En el 381 remachó esta condena del arrianismo (C. Th. XVI. 5. 5). Este edicto resumió el credo de Nicea. Las iglesias de los herejes debían entregarse a los seguidores del credo de Nicea. Se les debía arrojar de las ciudades. Teodosio endureció la legislación. En el 381 (C. Th. XVI. 7. 7) quitó el derecho de hacer testamento a los cristianos apóstatas.
     Este mismo año, 381, un edicto de Teodosio confiscaba los bienes de los maniqueos, condenados en el 297 por Diocleciano y en el 372 por infamia, por el propio Teodosio. En el 382 agravó las penas contra los maniqueos y contra encratitas fundados por el apologista Taciano, discípulo de Justino, que se caracterizaban por rechazar el matrimonio como adulterio, por condenar la comida de carnes y por sustituir el vino por agua en la eucaristía.
     En la primavera del 381, Teodosio convocó el Concilio de Constantinopla contra la herejía de Macedonio, según la cual el Espíritu Santo había sido creado.
    Se precisó la organización eclesiástica calcada en la civil desde Constantino. En el 383 reunió un segundo concilio que condenó todos los credos, salvo el de Nicea. Después del Concilio de Constantinopla confiscó por edicto las iglesias de los arrianos, de los eunomianos partidarios del obispo arriano de Antioquía, Aecio, y de los anomeos (C. Th. XVI. 5. 8).
    Para todas estas disposiciones no tenía el Emperador autoridad ni preparación. Teodosio legisló continuamente contra todo tipo de herejías y apóstatas. Todos estos edictos prueban que era un fanático religioso.
    En el año 381 prohibió hacer sacrificios durante el día y la noche para conocer el futuro y visitar los templos con este fin (C. Th. XVI. 10. 7). En los años 384 y 388 reforzó las disposiciones contra los herejes confiscando sus lugares de culto y prohibiendo todo tipo de propaganda (C. Th. XVI. 5. 12).
    En el 389 prohibió a los judíos tener esclavos cristianos, y en el 388 castigó como adulterios los matrimonios entre judíos y cristianos, y con pena de muerte a los que consultasen las entrañas de las víctimas. En el año 391 prohibió terminantemente sacrificar víctimas; los gobernadores que no aplicaran esta ley, serían condenados con grandes multas en oro y plata (C. Th. XVI. 10. 10). Esta ley fue la muerte del paganismo.
    Este mismo año, otro edicto dirigido al gobernador de Egipto, dio como resultado el cierre del famoso Serapeo de Alejandría, destruyéndose la estatua del dios, obra atribuida al famoso escultor Briaxis.
     En el año 391 liquidó la religión pagana. En el 392 condenó todo tipo de sacrificio. Se penalizó a los propietarios que no cumplieran las disposiciones. Los curiales debían denunciar estos cultos, y los gobernadores castigarlos. Los negligentes serían castigados con multas de treinta libras de oro. Estas medidas eran una verdadera inquisición. La política religiosa de Teodosio unificó totalmente la Iglesia y el Imperio.
     Prohibió toda manifestación de los cultos. Con estas disposiciones siguió una política religiosa totalmente diferente a la de los emperadores paganos y cristianos anteriores a él, política que se caracterizaba por la tolerancia religiosa. A finales del siglo IV, el cristianismo se había impuesto en amplias zonas del Imperio. El paganismo estaba en franca decadencia.
    Los intentos del emperador Juliano (361-363) de revitalizar la religión pagana terminaron en un estruendoso fracaso. El cristianismo era la fuerza social emergente. Obispos y monjes habían alcanzado una gran fuerza en la sociedad y se habían convertido en líderes carismáticos.
     En el aspecto militar, Teodosio tenía planteados dos grandes problemas: las guerras civiles y las usurpaciones del poder imperial.
     En el año 388 Teodosio abandonó Constantinopla, por vez primera, con motivo de la secesión de Magno Máximo. Con este motivo tuvo un enfrentamiento con el poderoso y muy ambicioso obispo de Alejandría, Teófilo. En el alto Egipto vivía un asceta, Juan de Licópolis, líder carismático con gran prestigio como profeta. Había alcanzado una gran influencia ante Teodosio, lo que motivó las envidias de Teófilo. El obispo de Alejandría ante el inminente choque entre Magno Máximo y Teodosio, intentó atraerse al Emperador haciéndole creer que profetizaba su triunfo sobre el adversario, para lo que despachó a Teodosio y a su adversario sendas cartas felicitándoles de antemano su triunfo. El burdo plan de Teófilo se desenmascaró al caer las dos cartas en poder de un diácono de Roma, amigo del monje Isidoro, enviado por Teófilo con las cartas, de cuyo contenido se enteró Teodosio, que prefirió no chocar con el poderoso patriarca y mantenerse en buenas relaciones.
     Teodosio tuvo otro enfrentamiento con el más poderoso obispo de Occidente, Ambrosio de Milán, hombre que había desempeñado altos cargos en la administración imperial. Derrotado Magno Máximo, Teodosio permaneció tres años en Milán, eclipsando la figura de Ambrosio, que en la guerra civil había seguido una postura ambigua, lo que era mal visto por Teodosio. Ambrosio esperó una situación propicia para humillar al Emperador en público y recuperar el prestigio perdido. Arrojó de la iglesia a Teodosio, que había acudido a misa; el Emperador respondió a esta actitud del obispo prohibiendo que se le informara de las libraciones del consistorio imperial. El enfrentamiento estalló en el año 390. Teodosio había publicado una ley contra la homosexualidad, muy probablemente sugerida por Ambrosio. Buterico, jefe de la Infantería en Tesalónica, en aplicación de esta ley, encarceló a un auriga del circo, muy popular en la ciudad. Estalló un gran tumulto en la ciudad, agravado por el odio del pueblo contra la guarnición compuesta por soldados bárbaros. Buterico fue asesinado en la revuelta. Al tener Teodosio noticia de lo sucedido, decidió dar un castigo ejemplar. Mandó asesinar a los congregados en el circo. Enseguida revocó la orden, que llegó a Tesalónica tarde: tres mil personas murieron. Ambrosio reaccionó contra el Emperador y le apartó de la comunión hasta que hiciese penitencia.
     Teodosio cedió y pidió perdón públicamente en la Navidad del 390, vestido con saco de penitencia.
     Teodosio era de carácter débil. Tomaba decisiones fatales, que a continuación revocaba, cuando ya era tarde, Este acontecimiento fue de enorme trascendencia para el futuro de las relaciones Iglesia-Estado, al reconocer públicamente el Emperador la existencia de otras leyes diferentes de las del Estado, que el Emperador debía obedecer, y el poder de los obispos para juzgar a los emperadores por actos públicos. El Estado se ponía a las órdenes de los obispos.
     En el año 392 se produjo una nueva usurpación. El paganismo se resistió a desaparecer. El general franco Arbogasto controlaba al débil y joven Valentiniano II. Al parecer, fue responsable de la muerte del Emperador acaecida en el año 392. Arbogasto eligió para ocupar el poder imperial, ya que él por su origen bárbaro no podía hacerlo, a un profesor de retórica procedente de la Galia, Eugenio, que era un cristiano tibio.
     Primero buscó apoyo en la nobleza senatorial, que en gran medida era pagana aún. Al no encontrarlo ni en Ambrosio ni en Teodosio; la nobleza senatorial pagana puso sus esperanzas en Eugenio. En el año 394, Teodosio, al frente de un poderoso ejército, marchó a las orillas del Danubio acompañado de su mejor general, Estilicón. Eugenio y Arbogasto, acompañados de Nicómaco Flaviano, senador de gran prestigio, jefe de la reacción pagana ante los avances del cristianismo, ocuparon los pasos de los Alpes entre Italia y el Ilírico. La guerra civil se convirtió en una verdadera guerra de religión. Ambos bandos hicieron una gran propaganda de su causa, apoyados en la religión.
     La batalla definitiva se dio en el río Frigidus. El ejército de Teodosio estuvo a punto de ser derrotado. Un fuerte viento, que desordenó al ejército enemigo, dio la victoria a Teodosio, y fue considerada como victoria del cristianismo sobre el paganismo.
     Ambrosio continuó humillando al Emperador con el pretexto de que sus manos estaban ensangrentadas. Le prohibió recibir los sacramentos hasta que perdonara a los vencidos. Teodosio acusó a Ambrosio de colaborar con Eugenio, al no moverse de Milán. El Emperador, una vez más, cedió ante Ambrosio.
    Teodosio creó una nueva dinastía imperial. Su esposa, muerta en el 386, Elia Flavia Flaccila, pertenecía, como lo indica su nombre, a la vieja aristocracia hispana. María era esposa de Honorio y madre de Serena, sobrina predilecta del Emperador, casada con el mejor general del momento, Estilicón, y madre de Euquerio, los tan representados en el díptico de Monza. A Serena dedica el poeta Claudiano la Laus Serenae, el único poema de toda la literatura latina dedicado a una dama, llamada, sin ser emperatriz, la reina de Occidente. Teodosio adoptó a Serena al morir su padre; la llevó a la Corte y le dio una refinada cultura clásica y cristiana. Al morir en el 386 la emperatriz Flaccila, la encomendó a la regencia de su hijo Honorio. Claudiano informa que Serena tenía influencia sobre el inestable Teodosio. El poeta puntualiza que cada vez que Teodosio volvía a palacio oprimido por el peso de los cargos, abatido y lleno de una ira irreprimible, los hijos desaparecían de la presencia del padre, y su esposa Flaccila temía al esposo. La única que calmaba la indignación y le tranquilizaba con dulces palabras era Serena. Teodosio le confiaba sus secretos. Magníficamente el poeta Claudiano ha expresado algunos rasgos del carácter de Teodosio, como son que los asuntos públicos le oprimían y le abatían, que se dejaba llevar de la ira, que sus hijos y su esposa le temían en estas circunstancias, y que sólo su sobrina Serena le amansaba y era su confidente. El poeta justifica en su poema el estatus casi imperial que habían alcanzado en la Corte Serena y Estilicón, como tutores de Honorio.
     Pronto estallarán las intrigas y Estilicón, Serena y su hijo Euquerio fueron asesinados. Sólo entonces Honorio fue un verdadero Augusto, como había sido nombrado por Teodosio en el testamento. Teodosio, muerta la emperatriz Flaccila, se vinculó con la familia imperial, como había hecho su protector Graciano al casarse con Constantia, la hija póstuma de Constancio II. Teodosio casó en segundas nupcias el año 387 con la joven Galla, hija del emperador Valentiniano I y de Justina. La esposa era arriana e hija de una arriana famosa en todo el Imperio, pero Teodosio, por razones políticas, prescindió de este hecho.
     Con este matrimonio se emparentaba con la familia imperial y legitimaba la dinastía que fundaba, aunque el nombramiento de Teodosio había sido plenamente legítimo. El Emperador debía reforzar la imagen imperial para consolidar el poder y legitimar la nueva dinastía creada ante la Corte, el Ejército, los funcionarios de la administración, ante la Iglesia y ante los súbditos. Como Trajano, debía demostrar que era por sus cualidades el hombre más apto para gobernar el Imperio. Contó Teodosio con grandes panegiristas de su gobierno, que eran hábiles retóricos y conocían todos los recursos de la retórica para la propaganda.
     Pacato en su conmemoración de la victoria imperial sobre el usurpador Magno Máximo ante el Senado de Roma, que todavía seguía siendo la institución más prestigiosa de Occidente, aunque había perdido su poder político, depositaria de la tradición, por lo que seguía siendo en su mayoría pagano y contrario a la política religiosa del Emperador, alaba las grandes cualidades de Teodosio, que restauró el orden del Imperio y devolvió a Roma su libertad. El Emperador estaba adornado de grandes cualidades morales, pues era austero en sus costumbres, frugal en la comida y casto en su conducta, respetuoso con las leyes de los antepasados y con los derechos humanos. Odiaba el derramamiento de sangre. En opinión de Pacato, debía Teodosio su encumbramiento al poder imperial a sus propios méritos. Los historiadores paganos, como Zósimo (4. 28) y Eunapio (frag. 46), tenían serias dudas de la moral de Teodosio. Es verdad que antes de subir al Trono imperial, había demostrado ser un hábil general, pero las victorias de su gobierno las habían alcanzado los excelentes generales con los que supo rodearse, como Estilicón. Su padre, aunque no estaba emparentado con la familia imperial, según el último gran historiador de finales de la Antigüedad, Amiano Marcelino (27. 29), era un buen general de gran prestigio. Esta ascendencia paliaba la ausencia de vínculos familiares con la familia imperial. Teodosio sentía una gran admiración por su padre. Al ser nombrado Augusto, rehabilitó su memoria, y sus retratos se incorporaron a los de la familia imperial, presidiendo los edificios públicos de las ciudades del Oriente. Prácticamente no se sabe nada de la madre, Termancia. Debió de ser una hispana rica. A ella dedicó, en el año 382, una inscripción, con ocasión de la visita de Teodosio a Roma, el prefecto de Roma, Ceionio Rufo Albino. Se la considera cabeza femenina de la dinastía teodosiana, madre y abuela de emperadores y esposa de un gran hombre. Fue olvidada completamente.
     Otro procedimiento de propaganda imperial, que legitimaba la ascensión de Teodosio al poder imperial, era el parecido físico con el primer emperador hispano del Imperio Romano, Trajano. El Emperador propagaba este parecido, que muchos ponían en duda, creyéndolo sólo apoyado en antiguos escritos y en pinturas.
     Teodosio, al morir en el año 395, dejó al frente del Imperio a sus dos hijos varones, tenidos de su primer matrimonio con Flaccila: Arcadio en Oriente y Honorio en Occidente, nombramiento que dividió en dos partes el Imperio, hasta entonces indiviso. El tercer hijo tenido en su segundo matrimonio con Gala, de nombre Graciano, había muerto siendo aún muy niño.
     Este nombramiento de Teodosio a favor de sus dos hijos, se vio favorecido por varios acontecimientos. La dinastía valentiniana se había extinguido. Graciano murió en el 383, y Valentiniano II en el 392. Los usurpadores Magno Máximo y Eugenio fueron derrotados.
     Teodosio, desde el primer momento de su subida al poder imperial debió pensar en instalar a su familia al frente del Imperio, aunque permaneciendo fiel a la dinastía que la había encumbrado. El preceptor de Arcadio, el retórico Temistio, y Gregorio de Nisa, proclamaron el destino imperial de los hijos de Teodosio.
    Teodosio tomó pronto los medios para consolidar la dinastía imperial, que pretendía implantar. En el año 387, con motivo de los Quinquenalia del gobierno del Emperador, nombró a Arcadio, Augusto.
     Teodosio impuso a su hijo los distintivos imperiales, la túnica de púrpura, la corona y el broche. El Ejército dio su beneplácito al celebrarse la ceremonia en el recinto imperial del Helodomón de Constantinopla.
     Se acuñaron monedas con la leyenda Arcadio Augusto. Las monedas eran uno de los principales instrumentos del poder imperial, al circular por todo el Imperio. En el año 393 fue proclamado Augusto, Honorio, muerto ya el único heredero posible del Imperio, Valentiniano II. En el mismo año 383 Flaccila fue nombrada Augusta, siguiendo una antigua costumbre, que daba gran prestigio en la Corte, y la asociaba a su esposo.
     Este nombramiento había caído en desuso desde Constantino. En las monedas la Emperatriz era representada con las insignias imperiales, y en el reverso le llamaba Salus rei publicae. La oración fúnebre de la Emperatriz corrió a cargo de Gregorio de Nisa. Señalaba el orador sagrado la identidad de criterios entre la Emperatriz y el Emperador. Ella debió de influir principalmente en los problemas religiosos. Los escritores eclesiásticos alaban su piedad. La segunda esposa del Emperador, Gala, fue marginada en la Corte, e incluso Arcadio la expulsó de la Corte una vez.
     La conducta de Teodosio en el gobierno fue un tanto ambigua. Nombró prefecto del pretorio de Italia a un pagano eminente, Nicómaco Flaviano. Una ley prohibió a las mujeres ser diaconisas antes de cumplir los sesenta años; nombrar herederos a la Iglesia, a los pobres y a los monjes el vivir en las ciudades.
     Estas disposiciones frenaban el poder eclesiástico. En el 391 nombró dos cónsules paganos, Símmaco, mortal enemigo de Ambrosio, y Tatiano.
     Dos obras van unidas al nombre de Teodosio. La primera es la columna de Teodosio, erigida en la espina del hipódromo del Forum Tauri, fundación teodosiana del año 386. El obelisco lo trajo Juliano de Egipto. Se colocó en el 390 en una base rectangular decorada con relieves, que son los únicos restos conservados del arte de este tiempo. Los personajes están colocados en posición frontal. La familia imperial está representada dos veces, acompañada por un montón de personajes. También hay esculpidas escenas de circo y bárbaros suplicantes. En esta obra se detectan las manos de dos escultores diferentes.
     La segunda obra es la fuente de plata descubierta en Almendralejo (Badajoz), hoy conservada en la Real Academia de la Historia en Madrid. En ella, tradicionalmente se ha creído que estaba representado el emperador Teodosio entronizado entre Valentiniano II y Arcadio. Según esta interpretación (José Ramón Mélida), la composición celebraría la decennalia del 11 de enero de 388. Según otros (Delbrück, Canto), se trataría de la quincedecennalia del 393, y los personajes representados junto a Teodosio serían sus hijos Arcadio y Honorio. Sin embargo, en 1996, J. Meischner propuso llevar la fecha por razones estilísticas hasta el año 421, ya que el arte del disco no encaja en el arte de tiempos de Teodosio I, sino con el de Teodosio II, cuando la Corte imperial se encontraba en Rávena. Los personajes representados serían Teodosio II, flanqueado por Valentiniano III y Honorio. Esta última tesis parece la más convincente.
     España en época de Teodosio, disfrutó de un buen momento económico. Estaba cubierta de excelentes villas rústicas adornadas con magníficos mosaicos, muchos de ellos de temas mitológicos, como los de Baños de Valdearados (Burgos), Pedrosa de la Vega (Palencia), Carranque (Toledo) y otros muchos.
     El conocimiento mitológico de los grandes latifundistas hispanos era grande. Estaban muy al tanto de las grandes corrientes artísticas que circulaban por el Imperio, incluso llegadas del Oriente. España continuaba aún siendo pagana en gran parte. Teodosio gobernó el Imperio apoyado en un clan hispano, que utilizó para desempeñar altos cargos en la administración.
     La historiografía moderna ha sido más bien adversa a Teodosio. Ambrosio, en la oración fúnebre del Emperador, le fue favorable (José María Blázquez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Teodosio, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La calle Teodosio, al detalle:
Edificio calle Teodosio, 21.
Edificio calle Teodosio, 53.

domingo, 8 de octubre de 2023

El Palacio de los Bucarelli, o de los Condes de Santa Coloma

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Palacio de los Bucarelli, o de los Condes de Santa Coloma, de Sevilla.  
     Hoy, 8 de octubre, es el aniversario de la creación (8 de octubre de 1679) del Marquesado de Vallehermoso, título concedido a Francisco Antonio Bucarelli y Villasís (1648-1713), quien mandó construir el Palacio de los Bucarelli, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Palacio de los Bucarelli, o de los Condes de Santa Coloma, de Sevilla.
     El Palacio de los Bucarelli, o de los Condes de Santa Coloma, se encuentra en la calle Santa Clara, 23; en el Barrio de San Lorenzo, del Distrito Casco Antiguo.
     Esta magnífica casa de finales del siglo XVII, fue residencia de los Bucarelli y más tarde de los condes de Santa Coloma.
     La casa, que cuenta con un extenso jardín, se instala en una manzana que la ocupa en sus tres cuartas partes. Su organización gira en torno a dos grandes patios: el apeadero y el patio principal.
     En el apeadero semicubierto, la fachada interior, que recoge en su composición un tema serliano, pone límites al zaguán y se abre al espacio descubierto del apeadero, que situó la nave de las caballerizas a su derecha.
     Patio y apeadero se articulan en uno de sus ángulos, de manera que el portón de entrada a la casa desde el apeadero -situado a la izquierda de la pared frontal- da paso al patio a través de una de sus galerías porticadas.
     El patío presenta arquerías en sus cuatro frentes y en ambas plantas. En la baja, de arcos semicirculares sobre columnas de mármol con cimacios y cerrada con balcones en la alta. En la arquería de la planta baja las enjutas se decoran con ladrillos rojos avitolados, que recuerdan el patio del hospital de los Venerables.
     Cuenta la casa, además, con una serie de patios más pequeños y espacios de tránsito de una gran belleza. De especial interés es el patio situado junto al pórtico de columnas y arcos semicirculares que se abren al jardín. Contiene en uno de sus frentes dos escaleras superpuestas tras una pared con vanos circulares.
     La escalera principal de la casa, de dos tramos, se sitúa en uno de los frentes del patio, medianera con uno de los muros del apeadero. Las habitaciones del palacio se instalan en las crujías que conforman el patio y en las crujías de fachada.
     Otras dependencias de la casa, primitivas áreas de servicio, están hoy ocupadas por locales de negocio o comercio en relación directa con la calle.
     La fachada principal está dividida en calles por pilastras pareadas superpuestas, con ventanales o huecos simulados en cada una de aquéllas. La portada -acceso al apeadero- está flanqueada por pilastras corintias que sostienen la cornisa sobre la que apoya el balcón principal, profusamente decorado con molduras que integran el escudo de armas.
     Espléndida casa; sin duda una de las mas hermosas de la ciudad, que conserva casi íntegra la distribución primitiva de sus distintas dependencias y que responde con nitidez a la estructura tipológica de las casas-palacios de los siglos XVII y XVIII sevillanas.
     La casa y las dependencias anexas ocupan en planta baja, incluyendo el jardín (1.330 m2) una superficie aproximada de 3.600 m2. La su­perficie total edificada de la casa en sus dos plantas, excluyendo el apeadero (110 m2) y patios (210 m2),  podría estimarse en 4.000 m2 (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
     La casa ocupa las tres cuartas partes de la manzana donde se sitúa. Se distribuye en torno a dos grandes patios, el apeadero y el patio principal, contando además con un extenso jardín, otros patios más pequeños, espacios de tránsito de gran belleza y locales comerciales, abiertos a la calle, que ocupan las primitivas áreas de servicio.
     El apeadero cuenta con dos ámbitos, uno cubierto, cuya fachada interior recoge en su composición un tema serliano, y otro descubierto que sitúa la nave de las caballerizas a su derecha.
     El patio principal, de dos plantas, presenta arquería en sus cuatro fachadas, con columnas de mármol con cimacios sobre las que voltean arcos de medio punto. En planta baja las enjutas se decoran con ladrillos rojos avitolados, que recuerdan al patio del hospital de los Venerables, y en planta alta los huecos se cierran con balcones.
     La escalera principal de la casa es de dos tramos y se sitúa en uno de los frentes del patio, medianera con uno de los muros del apeadero. Las habitaciones del palacio se instalan en las crujías que conforman el patio y en las de fachada.
     Patio y apeadero se articulan en uno de sus ángulos, de manera que el portón de entrada a la casa desde el apeadero -situado a la izquierda de la pared frontal- da paso a una de las galerías porticadas del patio.
     Entre los patios más pequeños destaca el situado junto al jardín, del que se separa por un pórtico de columnas y arcos semicirculares. En uno de los frentes de dicho patio se sitúan dos escaleras superpuestas tras una pared con vanos circulares.
     La fachada principal está dividida en calles por pilastras superpuestas, con ventanas o huecos simulados en cada una de ellas. La portada da acceso al apeadero-zaguán y está flanqueada por pilastras corintias que sostienen la cornisa sobre la que apoya el balcón principal, profusamente decorado con molduras que integran el escudo de armas.
     Espléndida casa que constituye un valiosísimo ejemplar de la arquitectura barroca andaluza. La vivienda conserva casi íntegra la distribución primitiva de las antiguas dependencias y responde con nitidez a la estructura tipológica de las casas-palacios de los siglos XVII y XVIII sevillanas, no habiendo sufrido transformaciones de interés durante su historia.
     Su construcción fue ordenada a finales del siglo XVII por el virrey Antonio Bucarelli, Marqués de Valle-Hermoso, cuya familia, de virreyes y capitanes generales, estuvo históricamente ligada a una de las épocas de mayor esplendor de la Nueva España.
     Después de ser residencia de los Bucarelli esta casa pasaría a manos de los Condes de Santa Coloma.      
     Actualmente, habitada por sus propietarios en temporadas, su estado de conservación parece bueno (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     Este edificio, construido a fines del siglo XVII fue residencia de la familia de los Bucarelli y, más tarde, de los condes de Santa Coloma.
   Es un edificio de dos plantas con fachada a tres calles. La principal está dividida por pilastras pareadas superpuestas, con ventanas en cada uno de los paños. La portada, cuyas jambas están decoradas por una moldura quebrada, está flanqueada por pilastras corintias, con sus correspondientes entablamentos, que sostienen la cornisa, sobre la que se apoya un balcón con rica decoración de molduras y rematado por una cornisa curvada, con las armas  de  la casa.
   Un amplio apeadero, con un gran arco sobre columnas flanqueado por dos espacios adintelados, da acceso, por un lado, a las caballerizas situadas a la derecha y, a través de un portón en el muro frontero a la puerta, a la vivienda principal. Esta tiene como centro un pa­tio, con arquerías en ambas plantas, todas del mismo tipo con la única diferencia de que los arcos de las in­feriores apean sobre cimacios, mientras que las de la superior lo hacen sobre los capiteles. Las de la planta alta son ciegas y cada una de las arcadas alberga un balcón. La escalera, que se abre en uno de los frentes de este patio, consta de dos tramos y se cubre con bóvedas. Sobre el jardín da un pórtico de columnas y arcos se­micirculares del mismo tipo que los del patio [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Biografía de Antonio María Bucarelli, personaje que mandó construir el edificio reseñado;
     La noble familia Bucarelli es de origen italiano, concretamente de Florencia. El primero de este apellido que se estableció en Sevilla fue Antonio María Bucarelli, hijo de Vincenzo Bucarelli y de María de Andrés Rinieri. Recibió el bautismo en el oratorio de San Juan Bautista de Florencia en 1578. Se encontraba en la capital sevillana al menos desde 1615, año en que casa por primera vez con doña Gema Federigui, perteneciente también a una ilustre familia florentina establecida asimismo en Sevilla, hija de Luis Federigui y de doña Lucrecia Fantoni. En segundas nupcias casaría alrededor de 1635 con doña Beatriz de la Torre.
     No tuvo descendencia de este segundo matrimonio, y del primero fueron hijos, entre otros que murieron niños: 1) Don Luis, que sigue la genealogía; 2) don Nicolás (1623-1682), llamado “padre de los pobres” por sus inagotables obras de caridad con los más desfavorecidos; y 3) doña Gemma Bucarelli (1624-1648), casada en Sevilla en 1643 con su tío carnal don Luis Federigui, 1º Señor de la villa de Paterna del Campo y Caballero de la Orden de Calatrava, hermano de su madre, con descendencia.
     Don Luis Bucarelli fue Caballero de la Orden de Santiago y Comendador de la encomienda de San Esteban de Florencia, y casó en Osuna en 1647 con doña María de Villasís y Valderrama, hija de don Gonzalo de Villasís o Villacís y Céspedes, Caballero dela Orden de Calatrava, y de doña Antonia Valderrama Molina Ponce de León.
     Tuvieron por hijo único a don Francisco Antonio Bucarelli y Villasís (1648-1713), Caballero de la Orden de Calatrava y Comendador de la Orden de San Esteban de Florencia, a quien el Rey Carlos II concedió el título de Marqués de Vallehermoso por Real Decreto de 8 de octubre de 1679, del que se le expidió el Real Despacho el 15 de noviembre siguiente. Este señor fue quien entre 1693 y 1700 acabó de construir el palacio de la calle de Santa Clara de Sevilla que fue llamado de los Bucarelis, de Vallehermoso y de los Generales, y hoy de los Condes de Santa Coloma, descendientes suyos, como diremos, actuales moradores de tan señorial mansión.
     Había casado este señor en Utrera en 1672 con doña Constanza de Henestrosa Rivera y Córdoba, hermana del primer Marqués de la Cueva del Rey, hijos de don Perafán de Ribera y Fernández de Henestrosa, Señor de la Cueva del Rey, y de doña Inés de Córdoba y Galindo. Tuvieron por hijos, entre otros, a: 1) Don Luis José, que sigue; 2) doña María Josefa, casada en Sevilla en 1693 con don Francisco Fernández Marmolejo, Señor de Almensilla y de Castilleja de Talhara, quien estaba viudo de doña Andrea de Madariaga y Gaviria y era hijo de don Alonso Fernández Marmolejo, Señor de Almensilla y Caballero de la Orden de Santiago, y de su primera mujer doña Isabel Ortiz Melgarejo y Virués; sin descendencia; y 3) don Nicolás José, Maestrante de Sevilla (1678-1738), en cuya ciudad casó en 1720 con doña Adriana de Ursúa Arizmendi y Lasso de la Vega, III Condesa de Gerena, quien se hallaba viuda de su propio tío don Pedro de Ursúa y era hija de don Miguel de Ursúa Egüés y Beaumont, II Conde de Gerena, y de doña Ana María Lasso de la Vega y Córdoba; sin posteridad.
     Don Luis José Bucareli y Henestrosa (1675-1740) fue II Marqués de Vallehermoso, Maestrante de Sevilla y Comendador de la Orden de San Esteban. Casó en Sevilla en 1700 con  doña Ana María de Ursúa Lasso de la Vega, IV Condesa de Gerena, Señora de los Palacios de Ursúa, Nax, Utalcoa, Arizmendi y Gentaina, en Navarra, Baronesa de Oticoren y Señora de la villa de Gerena, junto a Sevilla, que era hija de los II Condes de Gerena, que acaban de citarse.
     Los hijos de este matrimonio, Bucareli y Ursúa, nacidos todos en el palacio de la calle de Santa Clara, constituyen la más brillante generación de la historia de esta familia y, sin la menor duda, la más ilustre de Sevilla de todos los tiempos, pues varios de sus miembros destacaron en altos cargos eclesiásticos, políticos y militares, alcanzando en estos últimos las más elevadas graduaciones, pues hubo nada menos que dos virreyes, un capitán general, dos tenientes generales, un brigadier (equivalente hoy a general de brigada), dos coroneles y un teniente coronel. Por este motivo no sólo la casa señorial, sino la calle Santa Clara se llamó durante mucho tiempo por ellos “de los Generales”.
     Dieciséis hijos tuvieron los citados segundos Marqueses de Vallehermoso, de los cuales alcanzaron la edad adulta:
     1) Doña Constanza (1702-1758), quien casó en 1717 con su pariente don Juan Bautista de Madariaga Marmolejo y Ursúa, Marqués de las Torres de la Pressa y Caballero de la Orden de Santiago, hijo de don Andrés Pantaleón de Madariaga y Fernández Marmolejo, Marqués de las Torres de la Pressa, y de su segunda mujer doña Adriana Ramírez de Ursúa, moradores de otro palacio cercano en la misma calle Santa Clara, 12. Con descendencia.
     2) Doña Ana María, Abadesa del convento de Santa María de Jesús, de Sevilla.
     3) Doña Micaela, monja en el sevillano convento de Santa Clara.
     4) Don José Francisco, que fue el mayor de los varones y sucedió en los títulos y mayorazgos de su familia, como luego diremos.
    5) Don Francisco de Paula (1708-1780), que fue Teniente General de los Reales Ejércitos, Comandante General del Reino de Mallorca, Comandante General del Ejército y Reino de Andalucía, Capitán General del Río de la Plata (hoy Argentina), Virrey y Capitán General de Navarra en 1770, Comendador de Almendralejo en la Orden de Santiago, Maestrante de Sevilla y Gentilhombre de Cámara de S. M. No casó.
     6) Don Miguel (1711-1756), que fue Deán y Canónigo de la Catedral de Sevilla y Sumiller de Cortina y Oratorio de S. M.
     7) Don Luis (1713-1785), que fue Coronel graduado de los Reales Ejércitos, Capitán de Reales Guardias de Infantería Española y Maestrante de Sevilla. Perdió el brazo derecho de un disparo de fusil que recibió en la batalla de Plasencia, en Italia, en 1746 y murió de Alcaide de la Alhambra de Granada, entonces fortaleza militar. Permaneció soltero.
    8) Don Nicolás (1714-1798), Capitán General de los Reales Ejércitos y de la Costa del Reino de Granada, Gobernador Político y Militar de la plaza de Cádiz, Comendador de Frades en la Orden de Santiago, Gran Cruz de Carlos III, y Maestrante de Sevilla. Fue creado Grande de España de primera clase por el Rey Don Carlos IV por Real Decreto de 12 de noviembre de 1789, siéndole expedido el Real Despacho el 24 de diciembre de 1790. El motivo de que se le concediese a él esta Grandeza es porque estaba casado desde 1757 con su sobrina carnal doña Juana, IV Marquesa de Vallermoso, como diremos más adelante.
     9) Fray Ignacio (1715–), fraile franciscano, Colegial Mayor de San Pedro y San Pablo en la Universidad de Alcalá de Henares, Lector jubilado y Definidor de la provincia franciscana de los Ángeles.
     10) Frey don Antonio María (1717-1779), que es el personaje más importante no sólo de esta generación sino de toda la familia Bucareli. Fue Caballero de la Orden de San Juan, Bailío-Gran Cruz y Comendador de Bóveda de Toro y de Tocina, Gran Cruz de Carlos III, Teniente General de los Reales Ejércitos, Capitán General de Cuba, Virrey, Gobernador y Capitán General de la Nueva España y Presidente de la Real Audiencia de México (1771), en cuya ciudad falleció en el ejercicio de su cargo, siendo enterrado en la Iglesia Colegial de Nuestra Señora de Guadalupe. Se dio la insólita circunstancia de que dos hermanos, don Francisco y don Antonio, fueron simultáneamente Virreyes, uno de Navarra y otro de la Nueva España.
     11) Doña Adriana (1718–), casada en 1749 con su tío don Gabriel Lasso de la Vega y Córdova, hijo de don Diego Lasso de la Vega y Córdova, Caballero de la Orden de Calatrava, y de doña Catalina de Guzmán y Rivera. Sin hijos.
     12) Frey don Lorenzo (1719-1746), Caballero de la Orden de San Juan y Teniente Coronel del regimiento de Infantería de España, muerto en la ya citada batalla de Plasencia.
     13) y 14) Don Alonso Manuel (1724-1740) y don Manuel (1724-1742), mellizos y fallecidos jóvenes; y
     15) Don Cristóbal (1727-1784), Brigadier graduado de los Reales Ejércitos y Caballero de la Orden de Santiago.
    Don José Francisco Bucareli y Ursúa (1707-1781), como hijo mayor, fue III Marqués de Vallehermoso, Coronel del regimiento de milicias provinciales de Sevilla, Teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería de esta ciudad y Comendador de San Esteban de Florencia. Casó en Madrid en 1734 con doña Ana Antonia de Baeza y Vicentelo de Leca, hija de don Luis de Baeza Manrique de Lara y Mendoza, Marqués de Castromonte, Grande de España, y de doña María Teresa Vicentelo de Leca y Silva.
     Fue su hija y sucesora doña Juana Antonia Bucareli y Baeza (1739-1810), IV Marquesa de Vallehermoso y, en sucesión a su abuela, Condesa de Gerena, y Dama Noble de la Orden de María Luisa, la cual casó en 1757 con su tío carnal el ya citado Capitán General don Nicolás Bucareli y Ursúa, Grande de España.
    Hijos suyos fueron, entre otros que murieron niños: 1) Doña María Luisa (1758-1775); 2) doña Ana María (1759-1809), muerta soltera como la anterior; 3) don Luis, que sigue; 4) doña María Josefa (1764-1831), mujer desde 1788 de su pariente don Pedro Ponce de León y Baeza, Conde de Cantillana, hijo de don Jerónimo Ponce de León y Quesada, Conde de Garciez, y de doña Ángela Dionisia de Baeza y Vicentelo, con descendencia; 5) don José María, que fue primeramente Caballero de la Ordende San Juan y luego de la de Santiago; 6) frey don Francisco de Paula (1772-1843), Caballero de la Orden de San Juan, presbítero y canónigo de la Catedral de Sevilla y Maestro de Arte por la Universidad de esta ciudad; 7) doña María del Carmen (1774-1843), soltera; 8) frey don Antonio, Caballero de la Orden de San Juan y Teniente Coronel de Carabineros; y 9) doña María Juana, casada en 1797 con don Pedro María Jordán de Urríes y Fombuena, III Marqués de Ayerbe, Grande de España de primera clase, Marqués de Lierta, Conde de San Clemente, Barón de Torrellas, Gentilhombre de Cámara de S. M., quien estaba viudo y con sucesión de doña María Nicolasa de Palafox y Silva y era hijo de don Pedro Jordán de Urríes y Pignatelli, Marqués de Ayerbe, y de doña María Ramona Fombuena y Monserrat, Marquesa de Lierta; con posteridad.
     Don Luis Bucareli y Bucareli (1761-1794) fue Coronel del regimiento provincial de Sevilla y, por cesión de su madre, VI Conde de Gerena, no llegando a ser Marqués de Vallehermoso por haber fallecido en vida suya en la guerra del Rosellón. Casó en Madrid en 1788 con doña María del Rosario de Silva y Fernández de Miranda, Condesa de Fuenclara, Grande de España, que se titulaba Princesa de Arenberg, hija de don Jaime de Silva y Cebrián, Conde de Fuenclara, y de doña María del Pilar Fernández de Miranda y Villacís. Doña María del Rosario volvió a casar en 1797 con don José Miguel de Carvajal Vargas y Manrique de Lara, II Duque de San Carlos, Grande de España, Conde del Puerto y de Castillejo, Presidente del Consejo de Ministros, Caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro, etc.
   Aquí se extingue la descendencia masculina de esta familia, porque del citado matrimonio sólo nació una hija, doña María del Pilar Bucareli y Silva (1789-1828), que fue V Marquesa de Vallehermoso, Condesa de Fuenclara, dos veces Grande de España, y VII Condesa de Gerena. Casó en Madrid en 1805 con don Juan Bautista de Queralt y Silva, VIII Conde de Santa Coloma, XVIII Conde de Cifuentes, X Marqués de Gramosa, tres veces Grande de España, Marqués de Albaserrada, de Albolote, de Alconchel, de Besora y de Lanzarote, Conde de la Cueva y de la Rivera, Vizconde de las Vegas de Matute, Alférez Mayor de Castilla, Alguacil Mayor de la Audiencia de Sevilla, Caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro, Gran Cruz de Carlos III, Mayordomo Mayor de S. M. y Jefe Superior de Palacio durante el reinado de Doña Isabel II, Teniente Coronel de los Reales Ejércitos, Prócer y Senador del Reino y Maestrante de Sevilla (1786-1865), hijo de don Juan Bautista de Queralt y Pinós, VII Conde de Santa Coloma, Grande de España, y de doña María Luisa de Silva y González de Castejón, Condesa de Cifuentes, Grande de España. El Conde don Juan Bautista de Queralt y Silva volvió a casar con doña María Francisca de Cabanyes y Castillo.
     Su hijo y sucesor don Juan Bautista de Queralt y Bucareli, IX Conde de Santa Coloma, VI Marqués de Vallehermoso, Grande de España, y poseedor de los demás títulos de su familia (1814-1873), nació en el palacio de los Bucarelli en la calle de Santa Clara de Sevilla. Casó en Madrid en 1835 con doña María Dominga Bernaldo de Quirós y Colón de Larreátegui, Dama Noble dela Orden de María Luisa, hija de don Antonio María Bernaldo de Quirós y Rodríguez de los Ríos, VI Marqués de Monreal, Grande de España, Marqués de Santiago y de la Cimada, Conde de Zueweghen, Caballero de la Orden de Montesa, y de doña Hipólita Colón de Larreátegui y Remírez de Baquedano.
     Don Hipólito de Queralt y Bernaldo de Quirós, hijo mayor (1841-1877), fue X Conde de Santa Coloma, XI de las Amayuelas, XVII Marqués de Cañete, XI de Gramosa y VII de Vallehermoso, cinco veces Grande de España, Marqués de Albaserrada, de Alconchel, de Besora, de Lanzarote, de Taracena y de Valdecarzana, Conde de la Cueva, de Escalante, de Gerena, de la Rivera, de Tahalú y de Villamor, Caballero de la Orden de Santiago, Consejero del Tribunal de las Órdenes Militares, Maestrante de Sevilla, Diputado a Cortes, Senador del Reino y Gentilhombre de Cámara de S. M. Casó en Madrid en 1866 con doña Elvira-Zenaida Fernández Maquieira y Oyanguren, hija de don Remigio Fernández Maquieira y de doña Frexia María de la O de Oyanguren y Squella.
     El sucesor en esta casa fue su hijo don Enrique de Queralt y Fernández Maquieira (1867-1933), XI Conde de Santa Coloma, VIII Marqués de Vallehermoso, etc., cinco veces Grande de España, Caballero de la Orden de Santiago, Maestrante de Sevilla, Senador del Reino y Gentilhombre de Cámara de S. M. con ejercicio. Casó en 1909 con doña Brígida Gil Delgado y Olazábal, Grande de España ad personam, Señora autorizada para usar la Placa de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, hija de don Carlos Gil Delgado y Tacón y de doña Brígida de Olazábal y González de Castejón, II Marquesa de Berna.
     Su hijo y sucesor fue don Enrique de Queralt y Gil Delgado (1910-1992), XII Conde de Santa Coloma, IX Marqués de Vallehermoso, etc., cinco veces Grande de España, Maestrante de Sevilla. Casó en 1933 con doña María Victoria Chávarri y Poveda, hija de don Víctor Chávarri y Anduiza, I Marqués de Triano, Senador del Reino, y de doña Josefa de Poveda y Echagüe.
     El mayor de sus hijos es don Enrique de Queralt y Chávarri, XIII y actual Conde de Santa Coloma, XIV de las Amayuelas y X Marqués de Vallehermoso, tres veces Grande de España, Conde de Escalante, de Tahalú y de Villamor, Oficial de Infantería y Maestrante de Sevilla. También ha sido XXI Marqués de Cañete, y XV de Gramosa, otras dos veces Grande de España, y Marqués de Alconchel, dignidades estas que ha distribuido a sus hijos. Nació en 1935 y casó en Madrid en 1970 con doña Ana Rosa de Aragón y Pineda, hija de don Bartolomé Aragón Gómez, Intendente Mercantil y Abogado, y de doña María del Pilar de Pineda y Cabanellas, VII Marquesa de Campo Santo.
     Son sus hijos: 1) Doña Ana Rosa de Queralt y Aragón, XXII Marquesa de Cañete, Grande de España, Licenciada en Ciencias Económicas, casada y con sucesión; 2) Don Enrique de Queralt y Aragón, XVI Marqués de Gramosa, Grande de España, Licenciado en Derecho, Maestrante de Sevilla, donde casó en 2000 con doña Ana Fernández de Córdova y Cendra, hija de don Joaquín Fernández de Córdova e Ybarra, Marqués de Montalbo y de Zugasti, Abogado, Caballero de la Orden de Santiago y de Honor y Devoción de la Soberana Orden de Malta, Maestrante de Sevilla, y de doña Ana María Cendra del Rivero, con descendencia; y 3) doña María del Pilar de Queralt y Aragón, XIII Marquesa de Alconchel, Licenciada en Derecho, casada en Sevilla en 2006 con don Juan Manuel Martín Hidalgo Mateos, hijo de don Manuel Martín Hidalgo y de doña Mercedes Mateos López de Lavanda (José Miguel de Mayoralgo y Lodo, Conde de los Acevedos, en Diputación y de la Grandeza y Títulos del Reino).
ENTRADA GENERAL
ENTRADA GENERAL : 12€. Con AUDIOGUIA.
ENTRADA DE GRUPOS: 10€ . Con AUDIOGUIA. (Para optar a esta entrada el grupo estará conformado por 10 personas como mínimo y 30 como máximo)
ENTRADA REDUCIDA : 10 €. (Necesaria documentación Acreditativa). Con AUDIOGUIA.
-Niños de 6 a 16 años
-Desempleados
-Universitarios.
-Discapacitados.
-Mayores de 65 años.
ENTRADA RESIDENTE: 9€ . Con AUDIOGUIA (Nacidos o residentes en Sevilla capital)
ENTRADA GRATUITA:
-Menores de 6 años (deben ir acompañados por adulto. Y Excepto Taller Infantil)
-Guías Oficiales de Lunes a Viernes, no festivos***
-Gratuidad: Lunes no festivos, Total 120 entradas. Entran 30 personas cada hora. Las entradas se reparten el mismo día.
En Invierno, desde las 16:00h hasta las 20:00h. Se reparten entradas hasta las 19:00h.
En Verano, desde las 17:00h hasta las 21:00H. Se reparten entradas hasta las 20 h.

ENTRADA COMPLETA
ENTRADA COMPLETA : 22€. Con AUDIOGUIA.
ENTRADA COMPLETA DE GRUPOS : 20€ .  Con AUDIOGUIA.  (Para optar a esta entrada el grupo estará conformado por 10 personas como mínimo y 30 como máximo)
**POR LAS TARDES, las plazas SE RESERVAN por correo a grupos@palaciobucarelli.com, con mínimo de 48h de antelación
ENTRADA COMPLETA REDUCIDA : 20€ . Con AUDIOGUIA.
ENTRADA COMPLETA RESIDENTE: 19€ . Con AUDIOGUIA.
OTRAS OPCIONES: VISITAS GUIADAS con personal del palacio. CONTACTAR
grupos@palaciobucarelli.com
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Enlace la web oficial del Palacio de los Bucarelli.

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