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martes, 10 de febrero de 2026

Los principales monumentos (Teatro, Anfiteatro, Casa del Anfiteatro, Museo Nacional de Arte Romano, Casa del Mitreo, Circo, Acueducto de San Lázaro, Acueducto de los Milagros, Presa de Proserpina, Pantano de Cornalvo, Puente del Albarregas, Arco de Trajano, Templo de Diana, Alcazaba y Conventual, Puente del Guadiana, Conjunto de Morerías, Concatedral de Santa María, Museo de Arte Visigodo, Basílica de Santa Eulalia, y Pórtico del Foro) de la localidad de Mérida, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Teatro, Anfiteatro, Casa del Anfiteatro, Museo Nacional de Arte Romano, Casa del Mitreo, Circo, Acueducto de San Lázaro, Acueducto de los Milagros, Presa de Proserpina, Pantano de Cornalvo, Puente del Albarregas, Arco de Trajano, Templo de Diana, Alcazaba y Conventual, Puente del Guadiana, Conjunto de Morerías, Concatedral de Santa María, Museo de Arte Visigodo, Basílica de Santa Eulalia, y Pórtico del Foro) de la localidad de Mérida, en la provincia de Badajoz.
     Mérida está ubicada estratégicamente, en el centro de las comunicaciones entre el Norte y el Sur a través del Camino de la Plata. Por ello, siempre ha sido una gran ciudad en la que se edificó teatro, anfiteatro, templos, termas y un completo sistema hidráulico de abastecimiento y saneamiento que conlleva algunas de las obras públicas romanas mejor conservadas.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 685,6 Km2
     Altitud: 249 m.
     Distancia Capital: 60 Km.
     Partido Judicial: Mérida
     Comarca: Tierra de Mérida - Vegas Bajas
     Otras Entidades: Campomanes, caserío a 15 Km. de Mérida y 290 m. de altitud, Carrión, barriada a 2,5 Km. de Mérida y 250 m. de altitud, Estación de Aljucén, estación de ferrocarril a 9 Km. de Mérida y 210 m. de altitud, Estación de Carrascalejo, estación de ferrocarril a 24 Km. de Mérida y 280 m. de altitud, Miralrío, urbanización a 9 Km. de Mérida y 249 m. de altitud, El Prado, polígono industrial a 4 Km. de Mérida y 210 m. de altitud, Proserpina, colonia a 8 Km. de Mérida y 245 m. de altitud, Psiquiátrico, lugar 3,5 Km. de Mérida y 250 m. de altitud, Virgen de la Luz, urbanización a 4 Km. de Mérida y 220 m. de altitud, y El Vivero, urbanización a 5 Km. de Mérida y 240 m. de altitud.
     Gentilicio: Emeritense
Ayuntamiento de Mérida
     Plaza de España, 1
     06800 Mérida (Badajoz)
     Teléfono: 924380100
     Fax: 924380183
     Web: www.merida.es
Historia.-
    A finales del siglo I a. C. Publio Carisios, por orden del emperador Octavio Augusto, decidió asentar a los soldados veteranos de las Legiones V Alaudae y X Gemina en el año 25 a.C. sobre la antigua y estratégica población emeritense situada en el centro de la región extremeña y a orillas del río Guadiana. Dominada la península por los romanos, éstos la dividirían en tres provincias: Bética, Tarraconense y Lusitania, siendo la capital de esta última Mérida, conocida desde ese momento como Emérita Augusta.
     Durante siglos y hasta la caída del Imperio romano de Occidente, Mérida fue un importantísimo centro jurídico, económico, militar y cultural, siendo esta capital uno de los dos centros administrativos romanos más importantes del Occidente Peninsular.
     Los suevos, en el siglo V, instalaron en Mérida la capital de su reino, al igual que posteriormente lo harían los visigodos, dando con ello continuidad e importancia política, económica y cultural.
     En el siglo VI, y con Mausona de Obispo, el cristianismo en Mérida se arraiga aún más, iniciándose una fe popular en la que sobresalió Santa Eulalia, patrona de la ciudad. Mérida será Sede Metropolitana hasta 1.119 en que ésta se trasladará a Santiago de Compostela.
     La llegada de los árabes a la península y la pronta ocupación de la capital visigoda por las tropas de Muza traerá consigo el declive de la ciudad, en comparación con etapas anteriores.
     A principios del siglo XIII, en 1.230, las tropas cristianas de Alfonso IX conquistarán la ciudad y Mérida se convierte en sede del Priorato de San Marcos de León de la Orden de Santiago, junto con Llerena.
     Será en época de los Reyes Católicos cuando la ciudad inicie una recuperación política motivada por el apoyo del Maestre de Santiago don Alfonso de Cárdenas, defensor de la causa de Isabel la Católica en su lucha por la corona con Juana la Beltraneja.
     Por su situación fronteriza con Portugal, se verá envuelta en continuas refriegas y batallas en época de los Austria y Borbones, sin ningún beneficio ni político ni económico.
     La invasión francesa supondrá para Mérida una lamentable pérdida de parte de su patrimonio histórico artístico, así como el parón económico que se inició a finales del siglo XVIII.
     Finalmente, la situación como nudo ferroviario de Mérida y el paso de las décadas de este siglo, han convertido a la ciudad en un núcleo industrial y de servicio en alza, contribuyendo a su desarrollo el interés por parte de arqueólogos e instituciones regionales y provinciales en sacar a la luz la inmensa riqueza arqueológica que afortunadamente cada año se viene recuperando, dando con ello más que motivos suficientes para que su conjunto arqueológico sea declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
     Desde principios de los años 80, Mérida fue elegida capital autonómica, lo que le ha supuesto un cambio importante en infraestructuras destinadas al servicio público de los ciudadanos extremeños y para los miles de visitantes que anualmente visitan sus monumentos o asisten a los actos culturales de fama internacional (Diputación Provincial de Badajoz).
     La antigua capital de la Lusitania y una de las ciudades más brillantes del Imperio Romano, época de la que conserva un singular legado artístico, cayó posteriormente en una prolongada decadencia. En la actualidad y desde 1981, a raíz de establecerse en ella la capitalidad de Extremadura, vive un activo proceso de recuperación que se manifiesta en todos los terrenos.
Historia
     La fundación de Augusta Emérita tiene lugar el año 25 a.C. por deseo del emperador Augusto para premiar a los soldados licenciados (emeriti) de las guerras cántabras, proporcionándoles tierras en la rica vega del Guadiana. La importancia estratégica del emplazamiento, como punto de control del paso del río y encrucijada de caminos sobre la Vía de la Plata y las calzadas que unían el interior de la meseta con Lisboa, convirtió en poco tiempo a la colonia en una de las ciudades más importantes de Hispania. Centro administrativo, cultural y económico de la extensa provincia de Lusitania, canalizaba el activo comercio entre la región y la capital del Imperio. Testimonio de la riqueza alcanzada entonces es el patrimonio monumental que ha llegado a nuestros días, uno de los más completos. sólo inferior al de la propia Roma.
     Tras el edicto de Milán (313), que reconocía la práctica del cristianismo, se estableció en Mérida una de las tres sedes metropolitanas peninsulares, mantenida durante el periodo visigodo.
     El ocaso de la ciudad se inicia a raíz de la invasión musulmana, ya que las frecuentes revueltas de sus habitantes frente al poder de Córdoba provocaron duras represiones y finalmente el traslado de la capitalidad regional a Badajoz. La misma suerte correría en el aspecto religioso con la llegada de los almorávides, cuya intolerancia forzó el cambio de la sede episcopal a Santiago de Compostela medida que se rea­firmaría tras la reconquista por Alfonso IX (1230) y la posterior entrega de la ciudad a los caballeros de la Orden de Santiago. A partir de entonces cae en una larga atonía, sólo rota por el paso de reyes o ejércitos en los diversos conflictos y, ya en la edad contemporánea, por algunos hechos significativos, como la llegada del ferrocarril, que impulsó de nuevo su desarrollo como centro de comunicaciones. En la época actual, el mencionado papel de capital de la comunidad extremeña, unido a la revalorización de su legado monumental, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993, abren un panorama esperanzador.
Gastronomía
     Además de cierta tradición chacinera, pla­tos propios son las ensaladas (zarangollos, cojondongos y jilimojas), carnes de cordero asadas, caldereta de cordero, peces de río y dulces artesanales.
Artesanía
     Mérida concentra en torno al Museo Nacional de Arte Romano un buen número de tiendas, donde se dan cita los económicos souvenirs, los ricos productos gastronómicos extremeños y buena parte de la artesanía hecha en Badajoz, especialmente la cerámica de Salvatierra de los Barros. La oferta se completa con la producción local de reproducciones de bronce y la cerámica realizada en barro rojo a imitación de las piezas del museo romano (terra siggilata).
Fiestas
     La Semana Santa, declarada de Interés Turístico Regional, resulta muy emotiva cuando las imágenes pasan por puntos tan emblemáticos como el Arco de Trajano. Un reconocido y creciente prestigio internacional ha alcanzado en los últimos años la celebración del Festival de Teatro Clá­sico, en julio y agosto. Las actuaciones no se limitan a las representaciones teatrales, sino que incluyen también ballet, ópera y conciertos sinfónicos. Las extraordinarias condiciones acústicas y escenográficas del teatro romano, unidas a la calidad de los artistas que intervienen, hacen difícil asistir a los diversos espectáculos sin una reserva anticipada.
     A principios de septiembre tienen lugar las ferias y fiestas locales.
     La llamada feria de los gitanos, heredera de la antigua feria ganadera, en la actualidad se traduce en una concentración de gitanos procedentes de todo el país, que en la segunda semana de octubre transforman la ciudad en escenario de sus manifestaciones folclóricas.
     El 10 de diciembre, por último, se honra a la patrona, Santa Eulalia.
Vida urbana
    La recuperación del patrimonio histórico, con la creación de campos de trabajo a los que afluyen arqueólogos en la etapa estival, el Museo Nacional de Arte Romano y la aludida capitalidad autonómica han contribuido a revitalizar la ciudad como centro turístico de primer orden. Todo ello se refleja en una animada vida local que se concentra en torno a la plaza de España. La peatonal calle de Santa Eulalia es la vía comercial por excelencia, en tanto que la plaza de la Constitución y las calles John Lennon y Félix Valverde Lillo acogen tanto la ruta del tapeo como los locales preferidos por la juventud. Junto al Museo de Arte Romano se concentran muchos comer­cios y casas de comidas y tapas. El nuevo centro comercial El Foro ha supuesto un nuevo impulso al ocio. 
VISITA
     El esplendor alcanzado por la antigua ciudad romana es palpable, dos mil años después, tanto en la zona monumental como en otros muchos puntos del trazado urbano en los que no cesan de aflorar, en el transcurso de excavaciones o de obras, restos de esa época.
La zona del teatro
     El conjunto monumental más destacado se sitúa en la zona oriental de la ciudad, sobre una suave colina en la que destaca la presencia del teatro romano**, un espacio capaz por sí sólo de evocar el esplendor de Augusta Emérita. Erigido por Marco Agripa, yerno de Augusto y gran benefactor de la urbe, su construcción finalizó el año 15 a.C., si bien el actual frente de escena se debe a una reforma del año 105. Con una capacidad superior a los 6.000 espectadores, se mantuvo en uso hasta finales del siglo IV. Fue transformado en plaza de toros en el siglo XVIII y llegó a desaparecer al ser utilizados los sillares del graderío en otras construcciones y rellenarse con escombros la hondonada. Recuperado a principios del siglo XX, tras una minuciosa, larga y cuidada reedificación, ha vuelto a desempeñar, como marco de los Festivales de Teatro Clásico, la función para la que fue creado. Frente a la cavea, o graderío dispuesto en semicírculo y dividido en tres sectores, y tras la orchestra, destinada al coro, se encuentra el escenario. Pero el elemento más interesante arquitectónicamente es el frente de escena, compuesto por dos cuerpos de columnas corintias culminados por un entablamento con arquitrabe, friso y cornisa, bellamente adornado por esculturas de divinidades y personajes imperiales, copias de los originales conservados en el museo.
     El contiguo anfiteatro*, de trazado elíptico y grandes dimensiones, es algo poste­rior (8 a.C.) y tenía un aforo de 14.000 espectadores. El grueso de la obra, a base de mampostería y hormigón, se cubría con sillares de granito, en gran parte desaparecidos. Algunas de las salas abovedadas que aún pueden verse servían como estancia de gladiadores (spoliaria) o cubículos para las fieras (carceres) uti­lizadas en los espectáculos, presentando estas últimas las troneras por donde se les servía el alimento a los animales. Fuera del recinto del anfiteatro, pero contiguo a éste, la llamada casa del Anfiteatro es un conjunto arqueológico donde destacan la casa de la Torre del Agua, solada de mosaico geométrico, y la propia casa del Anfiteatro (siglos I-IV), donde apreciar el magnífico mosaico de la Vendimia o representación de la pisa de la uva, y el mosaico los Peces con medallones que enmarcan a distintos peces marinos.
     En este núcleo monumental se encuentra el Museo Nacional de Arte Romano**. El proyecto arquitectónico fue encomendado a Rafael Moneo, quien diseñó un edificio funcional, cómodo y luminoso, a la vez que bellamente inspirado en la arquitectura romana. El edificio, contiguo a la zona del Teatro y Anfiteatro, es una gran nave de tres alturas, alzada sobre un conjunto de ruinas romanas que se conservan en una cripta donde es posible contemplar in situ restos arqueológicos, tales como tumbas, muros de casas, un tramo de calzada, etc., algo inusual en este tipo de centros.
     En la planta baja, las salas I, II y III se dedican a exponer piezas procedentes de las excavaciones realizadas en edificios destinados a espectáculos públicos (teatro, anfiteatro, circo), correspondientes a los siglos I y II d.C. Entre la amplia colección de estatuas, bustos, máscaras, inscripciones, etc., destacan la cabeza de Augusto* retratado como sumo pontífice (siglo I d.C.) y diversos bronces relacionados con los juegos circenses. Las salas IV y V recogen piezas vinculadas a ritos religiosos en honor de diversas divinidades, procedentes de los santuarios y templos romanos existentes en la ciudad. La lápida de Proserpina, la cabeza velada del Genio de la Colonia* (siglo II d.C.) o el mosaico referido al dios Baco (siglo IV d.C.) son algunas de las obras más interesantes. A los ritos funerarios se consagra la sala VI, en a que se exhiben, perfectamente ambientados, dife­rentes tipos de enterramientos, entre ellos una sepultura en forma de cuba (cuppa) propia de la práctica incineratoria y numerosas estelas, cipos, aras, etc. La sala VII expone objetos ligados a la casa romana y en ella se ha reconstruido una habitación con valiosa decoración pictórica. Finalmente, las salas VIII, IX y X se destinan a evocar la vida en el Foro, mediante esculturas, restos de construcciones y pequeños objetos hallados en los espacios públicos cotidianos de la antigua Emérita.
     La planta primera está toda ella destinada a exponer en vitrinas las colecciones de cerámica, objetos de hueso, vidrio, numismá­tica y orfebrería que posee el museo. El recorrido comienza por las sala IX, donde se muestran piezas de cerámica común, y sigue por la sala VIII (cerámica de lujo, con ejemplos de diversos tipos de terra sigillata) y la sala VII, monográficamente dedicada a las lucernas o lámparas de aceite. La sala VI ofrece la reconstrucción hipotética de un columbario, monu­mento funerario habitual en la antigua Roma, en tanto que la sala V se refiere a la industria y artesanía del hueso (agujas de coser, espátulas, piezas de tocado femenino, cubiletes y dados, etc.) y la sala IV muestra una extensa y variada colección de objetos de vidrio. Por último, en las salas III y II se exponen monedas y objetos de orfebrería.
     La finalidad de las salas de la segunda planta es explicar facetas diversas de la vida social de Augusta Emérita. La sala I contiene piezas y esquemas relativos a la administración y organización de la ciudad, mientras que la sala II ilustra la vida en las villae o haciendas cercanas a ella. Los mosaicos y otros objetos de la sala III evidencian la importancia de los movimientos migratorios (tanto de entrada como de salida) y la sala IV muestra utensilios y documentos relacionados con las distintas profesiones y oficios, entre ellos un completo instrumental quirúrgico. Al retrato escultórico de carácter privado están dedicadas las salas V (retratos femeninos) y VI (bustos masculinos), en tanto que el arte y la cultura es el motivo general que engloba las hermosas piezas expuestas en la sala VII, entre las que destaca un mosaico incompleto, del siglo IV d.C., ilustrado con las figuras de los Siete Sabios de Grecia. La sala VIII, final­mente, se refiere a los inicios y primer desarrollo de la Mérida cristiana, a partir del siglo III, con objetos (lápidas, estelas, palomas, crismones...) que contienen símbolos cristianos y que enlazan ya con la etapa visigoda, a la que ahora se dedican monográficamente las instalaciones del antiguo convento de Santa Clara.
     Los escasos restos que se conservan del circo romano, del siglo I d.C. con reformas del siglo III, se sitúan un poco más al norte de esta zona. Su estructura alargada constaba de dos lados mayores paralelos y dos menores que envolvían la arena, dividida en dos partes por un espigón al que daban siete
vueltas los aurigas. Se destinaba principalmente a las carreras de carros y otras competiciones deportivas (incluidas, en ocasio­nes, naumaquias o combates navales) que debían de despertar un gran interés popular, a juzgar por las enormes dimensiones de la arena y el aforo, con capacidad para unos 30.000 espectadores. Pese a su estado, es el mejor ejemplo español en su género. Junto al circo, tres pilares aún en pie es cuanto sobrevive del antiguo acueducto de San Lázaro.
El centro urbano y el Guadiana
     Siguiendo la avenida de Extremadura, se llega a la iglesia de Santa Eulalia, templo construido en los siglos XIII y XIV sobre una basílica del siglo V en la que se veneraban las reliquias de la santa. Ello explica la superposición de elementos pertenecientes a épocas y estilos que van de lo romano a lo gótico pasando por lo visigótico y lo románico. En la pequeña capilla adosada al templo, el hornito de Santa Eulalia y tradicionalmente considerad como el lugar de su martirio, se emplea­ron restos de un santuario dedicado a Marte.
     Ya en el centro de la ciudad, en los alrededores de la plaza de España, se encuentran el arco de Trajano y el templo de Diana. El primero era una puerta de acceso al interior de la urbe y, aunque privado de motivos ornamentales y de los mármoles que lo cubrían, sorprende por su austera grandiosidad. En cuanto al templo, puede datarse en el siglo I d.C., y, al parecer, aunque estuvo inicialmente consagrado al divino Augusto, la denominación se cambió por error en el siglo XVIII. Trabajos recientes de restauración han dejado exentas las columnas, a las que en el siglo XVI se añadieron los muros de la casa-palacio de los condes de los Corbos. Muy cerca, en la antigua igle­sia del convento de Santa Clara, puede verse el museo de Arte Visigodo.
     Desde este punto, y bajando hacia el Guadiana, se alcanza la alcazaba árabe, considerada como la construcción musulmana más antigua de España. Fue fundada en el año 835 por el emir Abd al-Rahman II a fin de sofocar las continuas revueltas de la población. Tras la conquista cristiana de la ciudad, los caballeros de la Orden de Santiago establecen en ella su recinto conventual y realizan importantes modificaciones. De la época islámica se conservan las torres y los lienzos de muralla exteriores, así como el aljibe. Las antiguas estancias conventuales están ocupadas actualmente por la presidencia de la Junta de Extremadura.
     Desde la alcazaba se ejercía el control de paso sobre el inmediato puente romano* que, desde los tiempos de Augusto, salva el cauce del Guadiana. Por su longitud, de 792 m y 60 arcos, entre los que se intercalan aliviaderos para facilitar el desagüe en las cre­cidas y disminuir la presión sobre los pilares, figura entre los mayores del mundo de esa época, tras el del río Danubio. Junto al de Alcántara, es uno de los mejor conservados, aunque ha sufrido numerosas reformas.
     A orillas del Guadiana se encuentra el conjunto arqueológico de Morerías, con necrópolis, calzadas y casas que fueron utilizadas desde los romanos hasta los árabes.
Otros lugares de interés
     Quedan dispersos por la ciudad otros muchos lugares de época romana que merecen ser visitados, especialmente la casa del Mithreo, una residencia señorial ubicada cerca del santuario dedicado a Mithra, del que recibe su nombre, adornada con pinturas murales y mosaicos tan destacados como la imagen de Eros y el Cosmológico, donde se personifican la concepción del mundo y las fuerzas de la naturaleza; colum­barios o pequeñas necrópolis romanas, donde aparece dibujado un matrimonio romano. Asimismo, tienen cierto interés construcciones posteriores como la iglesia de Santa María (siglos XIII al XV), el convento barroco de Santo Domingo (siglo XVII), y algunas casas solariegas renacentistas -especialmente la situada en la plaza de España, convertida en hotel-, sin olvidar el puente de Lusitania, obra de Santiago Calatrava (1991).
     Saliendo de la ciudad por el noroeste, se cruza el puente sobre el río Albarregas, también romano y situado en la Vía de la Plata. Aunque de dimensiones más modestas que el del Guadiana, sus cuatro arcos de medio punto mantienen la línea original, a pesar de las restauraciones efectuadas. Desde él se contempla el acueducto de los Milagros, que conducía el agua desde el embalse de Proserpina a la ciudad. Su triple arquería y los esbeltos pilares en los que se alternan sillares graníticos y ladrillo permiten evocar, pese a su estado de deterioro, la armonía de la obra.
ALREDEDORES
     A unos 5 km. el embalse de Proserpina ofrece el interés de su entorno natural -algo degradado por el incremento de viviendas-­ la presa de construcción romana, al igual que las canalizaciones que enlazaban con el acueducto de los Milagros. En estos parajes tuvo lugar la batalla de la Albuera (1479), en la que las tropas del maestre Alonso de Cárdenas, con su victoria sobre los partidarios de la Beltraneja, decidieron el conflicto sucesorio de la corona de Castilla en favor de la reina Isabel.
Embalse y parque natural de Cornalvo
     Situado a unos 15 km al nordeste. La presa es una construcción romana que almacena las aguas del río Albarregas. El entorno, cubierto por bosques de alcornoques y encinas, está protegido como parque natural. Es muy abundante la fauna, con especies rapaces, acuáticas y colonias de cigüeña blanca (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 

Monumentos.-

Teatro Romano.-
     Ciertamente, es el Teatro Romano el monumento más emblemático y visitado de la ciudad. Su construcción, patrocinada por Agripa, yerno de Octavio Augusto, data de casi la misma época de fundación de Emérita y su inauguración es de los años 16 y 15 a.C.
     La capacidad del Teatro era de unas 6.000 personas.
     La grada o cávea está dividida en tres tramos -Summa, Media e Inma-, que a su vez acogían a las distintas clases sociales romanas que habitaban la ciudad. Delante de la cávea inma estaba la "orchestra", semicircular, que era destinada al coro.
     En el "frons scaenae" se abren vanos para el acceso de actores (valvae). En altura, se desarrollan dos cuerpos con diferentes órdenes y estatuas en los intercolumnios.
     En la parte posterior del "frons scaenae", existen varias dependencias interesantes, que eran utilizadas por los actores, el "postcaenium", con un peristilo ajardinado y una pequeña edícula rectangular para el culto imperial.

Anfiteatro Romano.-
     Frente al teatro y a escasos metros de éste, se encuentra el Anfiteatro: recinto dedicado principalmente a espectáculos con gladiadores y animales salvajes. Su inauguración fue en el año 8 a.C. y su capacidad era de unos 14.000 espectadores.
     Es de planta elíptica y entre sus partes principales destaca la arena, donde se desarrollaban los espectáculos, y que se encuentra muy transformado al utilizarse hoy como aljibe.
     Las tres puertas monumentales al norte, sur y este, comunican el exterior del Anfiteatro con la arena. En los extremos norte y sur se encuentran diversas dependencias destinadas al uso de los gladiadores y cerramiento de fieras.
     La grada se divide, al igual que el teatro, en cáveas; en la cávea ima se disponen dos tribunas. Desgraciadamente, la media cávea está muy deteriorada y la summa cávea casi perdida.
     Fuera del recinto del Teatro y el Anfiteatro, a escasamente nos pocos metros de este último, del que toma su nombre, se encuentran los restos de unas posibles mansiones romanas, la del Anfiteatro y la de la Torre del Agua, datadas en los siglos III / IV y I, respectivamente.
     Se conservan entre las dependencias de estas mansiones algunos lienzos pictóricos de gran calidad, así como el pavimento musivo con una excelente representación de la diosa Venus con Eros, y una escena de vendimia.

Casa del anfiteatro.-
     De importancia de esta zona arqueológica, son también las dependencias termales, pozos, hornos, cocinas, peristilos, conducciones de agua, zonas ajardinadas, restos de la muralla, así como un tramo de acueducto.
     Posteriormente, esta zona fue utilizada como necrópolis a partir del siglo V.

Museo Nacional de Arte Romano.-
     El edificio, que fue inaugurado en 1.986, es obra del arquitecto Rafael Moneo Vallés, y se encuentra situado frente a la entrada del Teatro y Anfiteatro.
     El arquitecto, utilizando el ladrillo, como materia básica, ha diseñado el Museo teniendo en cuenta la finalidad para la que se destina, recordándonos sistemas de clásicos construcciones y romanas, y contando con una original y acertada iluminación natural que le da un encanto especial a la visita diurna. Se pueden contemplar los restos arqueológicos hallados sobre el solar en que fue construido el Museo, en la llamada Cripta, además de la calzada y la conducción hidráulica allí existente.
     Sin duda el carácter didáctico del Museo Nacional de Arte Romano está presente en todos las plantas del mismo, con una distribución de temas muy acertados y unas ayudas gráficas de enorme interés para el visitante.

Casa del Mitreo.-
La aparición de los restos de una casa señorial romana o domus en la misma ubicación del posible santurario mitraico, le ha dado el nombre con que actualmente es conocida esta antigua residencia de época romana, la "Casa del Mitreo".
     La casa, dispuesta en torno a tres patios, dispone de habitaciones familiares, dependencias comerciales o industriales, jardines, peristilo y termas.
     Proliferan en estas dependencias las pinturas murales y mosaicos de los que destaca el llamado "Mosaico Cosmológico", uno de los más interesantes y atractivos de los aparecidos en el Occidente Peninsular.

Circo o Hipódromo.-
     Construido probablemente en el siglo I d.C. tuvo un aforo de 30.000 espectadores, lo que le convierte en uno de los mayores del mundo romano.
     De la spina o espigón central, que mide 233 m., sólo quedan los cimientos situados bajo la arena de este extenso circo.
     Las cáveas o gradas se dividían, al igual que en los demás edificios destinados al espectáculo público, según clases sociales, reservando tribunas para el editor o persona que paga los gastos de los juegos, así como para los jueces que velaban por la "legalidad" de la competición.
     La porta pompae daba la entrada al cortejo ceremonial y en ella se han localizado las carceres o caballerizas en número de doce.

Acueducto de San Lázaro o Rabo de Buey.-
     Su construcción se realizó para poder salvar las crecidas y el valle del río Albarregas, así como para conducir las aguas de captaciones subterráneas.
     Tenía aproximadamente 1.600 m. de longitud y 16 m. de alto, y aunque más largo incluso que el de Los Milagros, hoy día sólo se conservan tres pilares unidos en la parte baja por arcos de granito y de ladrillos los de la parte alta.
     El Acueducto conducía el agua a la zona del Teatro y Anfiteatro y al centro de la ciudad por dos ramales.

Acueducto de los Milagros.-
     Fue construido para transportar el agua traída desde el embalse del lago de Proserpina a la ciudad, y salvar la depresión del río Albarregas que desemboca en el Guadiana unos metros adelante.
     Su construcción data de dos momentos diferentes; una primera fase de época de Augusto o del momento fundacional de la ciudad, (finales del siglo I a.C.) , y la segunda del siglo III.
     Es de sillares de granito de hiladas de ladrillos y núcleo de hormigón, y mide unos 830 metros, con una altura de 25 metros.

Presa Romana de Proserpina.-
     Es el embalse artificial de época romana más grande conocido en el mundo mediterráneo y distante de la ciudad unos 5 kms.
     El agua de esta presa romana llega a Mérida a través de una larga conducción hidráulica y del Acueducto de Los Milagros.

Pantano de Cornalvo.-
     Dista unos 16 km. de Mérida, después de pasar la población de Trujillanos por la N. V dirección Madrid. En un paraje natural inigualable, aún se conservan el dique, la torre de regulación de la salida de agua y parte de la conducción que llevaba el agua desde este embalse hasta la capital de la Lusitania: Emérita.

Puente Romano sobre el río Albarregas.-
Este puente, construido sobre el año 25 a. d. C. ofrece notables características de la arquitectura augustea.
     Tiene 4 arcos de medio punto con luces que van de 5,20 m. en el primero a 3,80 m. en el cuarto.
     Mide 144,35 m. de longitud, ancho de calzada de 7,90 m., y 6,5 m. de altura.

Arco de Trajano.-
     Está situado en la parte céntrica de la ciudad, con 15 m. de altura y 9 de luz, construido a base de grandes sillares y dovelas de granito, probablemente en otro tiempo recubierto de mármol.
     Muchos autores apuntan que este arco no era un arco triunfal, y que lo más probables es que éste fuera una puerta monumental, situado justamente en el "cardo máximo" de la ciudad que daría entrada al foro principal.

Templo de Diana.-
     Es en realidad un templo destinado al culto Imperial realizado a finales del siglo I a.C. e inicios de la centuria posterior.
     De los edificios arquitectónicos religiosos de época romana de la ciudad, es el único que se conserva, gracias a la magnífica restauración realizada en él y a que su estructura fue aprovechada en el siglo XVI para la construcción del palacio del Conde de los Corbos, de estilo renacentista. Su planta es rectangular, rodeada de columnas -períptero-.
     Las columnas acanaladas y de granito estaban estucadas y pintadas de rojo rematándose con capiteles de estilo corintio. No faltaba una cella, canales, estanques y galería porticada, que hablan claramente, junto con los hallazgos escultóricos, de la importancia religiosa del templo y su advocación imperial.

Alcazaba y Conventual.-
 
     En el siglo IX y probablemente en el año 835, siendo emir de Córdoba Abd-al Rhamán II, se construyó la Alcazaba árabe, junto al puente romano sobre el río Guadiana y que como recinto militar salvaguardaba la ciudad con una guarnición establecida permanentemente en ella.
     En el interior del recinto se conserva un interesante y majestuoso aljibe excavado en la roca.
     Una vez reconquistada Mérida por Alfonso IX en 1230 a los árabes, este edificio militar sería entregado, y un siglo después, -principios del XVI-, se convierte en un conventual.
     El Conventual Santiaguista, destruido con el paso de los siglos, fue reconstruido magníficamente y es actualmente sede de la Presidencia de la Junta de Extremadura.

Puente sobre el río Guadiana.-
     Es el mayor puente romano de la Península Ibérica. Tiene una longitud de 792 m., con 60 arcos. Consta de tres tramos, siendo el primero de los tres el que mejor conserva el estilo original.
     La fecha de construcción es de la misma época de fundación de la ciudad, es decir, sobre el año 25 a.C. El paso del tiempo fue obligando a una serie de modificaciones y restauraciones, de las cuales destacan las efectuadas en el siglo XIX, que le darían su último y definitivo aspecto.

Conjunto Arqueológico de Morerías.-
     Necrópolis, calzadas, murallas y casas, que nos hablan de barrios e industrias romanas, visigodas y árabes ubicados durante siglos en este lugar cercano al río y a la Alcazaba, y donde se ha conseguido adecuar notablemente, como en otros lugares de Mérida, la utilización del solar para edificios públicos y la de preservar el conjunto arqueológico para deleite de visitantes y estudios históricos.

Concatedral de Santa María.-
     Situada en plena Plaza de España, es originaria del siglo XIII, y ésta levantada, probablemente sobre el solar de la antigua Catedral de Santa María de Jerusalén.
     En su interior se conserva el cenotafio del que fuera Maestre de la Orden de Santiago, Alonso de Cárdenas, enterrado en Llerena.

Museo de Arte Visigodo.-
     Es el lugar destinado para la exposición y conservación de muchos de los objetos de época visigoda encontrados en Mérida. Está situado en el antiguo convento de Santa Clara, anterior sede del Museo Arqueológico y a escasos metros del Arco de Trajano y la Plaza de España.

Basílica de Santa Eulalia.-
     Tras la llamada "Paz de la Iglesia" en época de Constantino, en el siglo V, se construyó esta Iglesia cristiana, declarada Monumento Nacional, en la cual pudieron enterrarse los restos de la mártir Santa Eulalia, perseguida y martirizada en época de Diocleciano, y los restos de los arzobispos de la sede emeritense.
     Las mejoras y excavaciones realizadas en esta basílica desde 1990, pusieron de relieve la enorme importancia histórica y artística del edificio.
     Muestras del arte paleocristiano, visigodo, bizantino y románico, tienen un fiel reflejo entre los muros de esta Basílica, que de una forma didáctica y modélica muestra al visitante el interior y las zonas excavadas. En el exterior se conserva el famoso "hornito" construido en honor de la mártir Santa Eulalia, con los restos de lo que fuera un templo dedicado al dios Marte y que se ha convertido en auténtico centro de veneración popular cristiano.

Pórtico del Foro.-
     Erigido en el siglo I d.C., su restauración es actual, en base a algunos de los hallazgos encontrados en el lugar, muchos de los cuales se conservan en el Museo Nacional de Arte Romano.
     El monumento consta de un edificio porticado con un muro donde se albergan diversos hornacinas destinadas a estatuas encontradas en este lugar, cercano al Templo de Diana y al Museo Nacional de Arte Romano (Diputación Provincial de Badajoz).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Teatro, Anfiteatro, Casa del Anfiteatro, Museo Nacional de Arte Romano, Casa del Mitreo, Circo, Acueducto de San Lázaro, Acueducto de los Milagros, Presa de Proserpina, Pantano de Cornalvo, Puente del Albarregas, Arco de Trajano, Templo de Diana, Alcazaba y Conventual, Puente del Guadiana, Conjunto de Morerías, Concatedral de Santa María, Museo de Arte Visigodo, Basílica de Santa Eulalia, y Pórtico del Foro) de la localidad de Mérida, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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lunes, 18 de septiembre de 2023

La localidad de Trajano (Utrera), en la provincia de Sevilla

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la localidad de Trajano (Utrera), en la provincia de Sevilla
     Hoy, 18 de septiembre, es el aniversario del nacimiento (18 de septiembre de 53) de Trajano, emperador romano, a quien está dedicado esta localidad, de ahí que hoy sea el mejor día para ExplicArte la localidad de Trajano (Utrera), en la provincia de Sevilla.
     Textos y fotografías recogidos de: Ricarda López González, y Rosa M. Toribio Ruiz, Los pueblos de colonización de la provincia de Sevilla. Arquitectura y Arte. Diputación de Sevilla y Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. Sevilla, 2020.
    Trajano fue proyectado en el año 1963 por los arquitectos Alberto Balbontín de Orta, Alberto Balbontín Polledo, Antonio Delgado Roig y Pablo Arias García, contratados puntualmente para este cometido por el Instituto Nacional de Colonización (INC). El pueblo recibe su nombre de Marco Ulpio Trajano, primer emperador de la Bética. Está situado en la Zona Regable del Bajo Guadalquivir, en mitad del llano de  la marisma, en las antiguas fincas del Corchuelo y Suerte Lozanilla. Hoy día es una pequeña localidad dependiente del Ayuntamiento de Utrera, situado a 20 kilómetros, aunque mantiene mejores relaciones con Las Cabezas de San Juan y sobre todo con Los Palacios por estar más cercanos.
     El diseño urbanístico original repite el modelo de los campamentos romanos, con dos vías principales, el cardo y el decumano, que se cruzan en el centro para ubicar el foro. En este caso la Plaza Mayor, donde se sitúan los edificios del Ayuntamiento y la Iglesia. Una vía de circulación perimetral comunica Trajano con la carretera comarcal SE-471 El Torbiscal - Chipiona. En el interior el viario está plenamente jerarquizado, distinguiéndose calles principales, conformadas por las fachadas principales de las viviendas, más anchas, ajardinadas y con circulación rodada, que al cruzarse crean grandes manzanas ortogonales alargadas. Las calles peatonales, son estrechas para crear sombras que protejan a los viandantes de los rigores del verano y de los gélidos vientos del invierno. Las calles secundarias, destinadas a los carros, maquinaria y bestias, dan a la trasera de las parcelas, son más monótonas y carecen de belleza. Es curioso advertir como la nomenclatura de las calles intercalan nombres de emperadores y personajes romanos con el de santos cristianos.
     Como en otros poblados del entorno sólo se construyeron 200 de las 400 viviendas proyectadas, razón por la cual el centro cívico quedó descentrado en el  plano. Las viviendas están inspiradas en la arquitectura popular andaluza y el Movimiento Moderno. Lucen bellas, desornamentadas y limpias, de paramentos blancos, ventanas y balcones con rejas verdes y cubierta de teja árabe. Se han diseñado pareadas, de una planta las de obreros y de dos las de colonos, de mayor tamaño y parcela de servicio. La conservación del caserío es buena, son especialmente bellas las casas existentes en la calle peatonal de San Ignacio Obispo.
     La calle principal de San Pablo nos lleva a la Plaza Mayor, donde se sitúa el Ayuntamiento, un caserón de dos plantas con balcón centrado y remate de pináculos y reloj, muy despersonalizado y alejado del diseño original; y la iglesia de San Pablo con quien comparte el espacio de la Plaza. Un edificio de estilo historicista, muy tradicional, de fuertes contrastes por el uso del enfoscado en las paredes y el ladrillo visto en arquivoltas y campanario.
     La fachada simple y austera está inspirada en el modelo de iglesia gótico­ mudéjar sevillana, de paramentos blancos, portada abocinada de  arcos apuntados de ladrillo visto, enmarcada por un alfiz, y cubierta a dos aguas de tejas moriscas. Su única decoración es un pequeño mural cerámico en relieve que representa a San Pablo en actitud solemne, vestido con túnica azul celeste y manto blanco, con un libro en la mano, que hace alusión al Evangelio que difundió como apóstol de los gentiles, pero sin la espada como se le suele representar iconográficamente.
     La torre campanario realizada en ladrillo visto, está situada a los pies adosada al muro del evangelio. Se compone de dos cuerpos, el de escalera, un prisma de planta cuadrada de muros prácticamente ciegos, en el que sólo se abren unas saeteras para dar luz al interior, y un sencillo cuerpo de campanas, compuesto por un templete abalconado de arcos de medio punto enmarcados por un alfiz, decorado por un remate piramidal y cuatro pináculos, decorados con cerámica vidriada troceada al estilo de Gaudí, trencadís, que pretende modernizar el conjunto.
     El exterior del lado de la epístola es un muro casi ciego, bello por la blancura de sus paramentos, horadado por doce vanos, que dan luz al interior del templo, nueve pequeños en la zona alta de la nave y tres más grandes en la zona del presbiterio, cubiertos por bellas vidrieras de hormigón del artista Arcadio Blasco. En el lado del evangelio un bello pórtico de arcos de medio punto de ladrillo visto, sirve de conexión entre el templo, la vivienda del sacerdote y las dependencias parroquiales.
     El interior de planta basilical es de una sola nave, capillas en el lado del evangelio, testero plano y cubierta de madera, que suponemos un añadido. Todas las miradas se dirigen al presbiterio donde podemos observar tres imágenes, acogidas en sendos retablos, que han modificado visiblemente el mensaje espiritual y estético original. En el centro, un crucificado en el monte Calvario preside el templo, en el lado del evangelio San Pablo y en el lado de la epístola la Virgen con el Niño.
     El crucificado actual policromado, de actitud serena, sudario de doble moña inspirado en la escuela barroca sevillana, nada tiene que ver con el original sin policromar, de sencillo sudario y movida melena, que fotografió Guillermo Martínez Salazar en su tesis doctoral de 2009. Debería restaurarse para devolverle su belleza primigenia.
     La imagen de San Pablo, patrono del templo, originalmente sin policromar, está inspirada en el San Jorge de Donatello. Ha sido tan modificada por los repintes y el añadido de la capa que la hacen irreconocible. Se trata de una figura de gran serenidad y fuerza interior, representada con su iconografía tradicional de pie, barbado, calvo y con la espada entre sus pies.
    La Virgen con el Niño es una imagen muy repintada que sigue el modelo gótico de la Virgen Blanca de la catedral de Toledo. Se representa a María coronada, de pie, con su hijo en el brazo izquierdo, que le acaricia la barbilla, mientras ella le toca el pecho, como haciéndole una carantoña, lo mira y sonríe. Es la pura imagen alegre de la maternidad. Esta talla procedente de los Talleres de Arte Granda podemos encontrarla en iglesias de pueblos de colonización del Valle del Alagón en Extremadura.
     El Viacrucis  que decora las paredes de la nave del templo es precioso, muy original y de una gran modernidad. Se trata de plafones cuadrados de mosaico, realizados en "opus tessellatum" obra del artista Antonio Suárez, cofundador del grupo El Paso, que se hacía traer de Palma de Mallorca las placas de cerámica que recortaba para crear sus propias teselas. Como podemos observar, siluetea en negro las figuras para luego rellenarlas de color. Las catorce estaciones, que narran la vida de Jesús desde que fue aprehendido, condenado a muerte, su crucifixión y sepultura, han sido tratadas por el artista combinando escenas narrativas muy esquemáticas, como el viacrucis realizado para Vegaviana, Cáceres, con otras de gran abstracción y carácter simbólico, simplemente utilizando objetos como los dados o las tres cruces, como los de Vivares, Badajoz, y Doña Blanca, Cádiz.
     Las vidrieras son importantísimas en los templos, tamizan la luz exterior, crean un ambiente irreal, celestial de gran cromatismo, singularizan y transforman la arquitectura para convertirla en espacio sagrado. Las de la iglesia de San Pablo son sencillas y bellas, de carácter expresionista abstracto. Están realizadas en hormigón con gruesos vidrios de colores y decorativas bandas ciegas. La luz verde inunda el presbiterio, iluminado por un gran paño tripartito de dos cuerpos, donde las formas nos recuerdan el agua y los peces. La nave está iluminada por un óculo a los pies y por ventanas que, a modo de claristorio, se repiten de tres en tres. En ellas se conjugan los colores fucsia, púrpura, verde, amarillo y rojo, símbolos de la iglesia, realeza de Jesús, la esperanza en la vida eterna, la gloria y la sangre de Cristo respectivamente. El artífice de esta obra es Arcadio Blasco que contó con toda seguridad con la participación de José Luis Sánchez, ambos artistas colaboradores del INC.
     El templo ha conservado de la dotación original el altar, el mobiliario original, bancos de madera sencillos y funcionales de estructura de tubos metálicos cuadrados, sillón del oficiante y del acólito, cajonera de sacristía y un confesionario de estilo neogótico de reciente adquisición. Muy originales son la pila bautismal situada en el presbiterio, desubicada de su capilla tras el Vaticano II; y las benditeras, realizadas y diseñadas por los arquitectos del proyecto. La pila tiene un pie cruciforme decorado con trencadís en blanco y negro, sobre el que apea una taza de mármol cóncava finamente tallada.
     Muy singulares son el crucifijo de mesa de altar, los candelabros, el incensario y otros objetos litúrgicos a juego con el bello sagrario, un tabernáculo de forma rectangular, realizado en aluminio. La decoración de la puerta es de carácter abstracto, a base de rústicas estrías dispuestas geométricamente, que alternan con resaltes lisos cuadrados con panes eucarísticos de inspiración paleocristiana. El autor no es otro que el artista José Luis Sánchez, escultor, capaz de diseñar las imágenes, vidrieras, murales, objetos litúrgicos y hasta las ropas talares de los templos. Un genio en continua experimentación, que ha conseguido texturas imposibles en un material tan novedoso como el aluminio, al conjugar el brillo con el mate y lo rugoso con lo liso. También el acetre, el hisopo y la naveta son obra de este artista.
     Trajano es un buen ejemplo de los proyectos realizados por el INC en los años 60, que trasformaron las marismas del Bajo Guadalquivir. Debemos preservarlo porque: "Los poblados de colonización son parte de nuestro patrimonio histórico y cultural, tanto por sus valores arquitectónicos como urbanísticos y territoriales. Sus valores se deben proteger y poner en valor, tanto el diseño urbano, como las edificaciones dotacionales singulares como las edificaciones residenciales de carácter seriado, que sea compatible con los usos actuales y transformaciones, como los usos terciarios o de segunda residencia, siempre que se mantengan las tipologías existentes (Ricarda López González, y Rosa M. Toribio Ruiz, Los pueblos de colonización de la provincia de Sevilla. Arquitectura y Arte. Diputación de Sevilla y Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. Sevilla, 2020).
Conozcamos mejor las Biografías de Alberto Balbontín de Orta, Alberto Balbontín Polledo, Antonio Delgado Roig y Pablo Arias García, arquitectos y autores de las trazas de Trajano;
Alberto Balbontín de Orta. Sevilla 1903 - 1972.
     Alberto Balbontín Orta nació en Sevilla en 1903 en el seno de una familia de industriales metalúrgicos. Estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid donde se graduó en 1927. Desde 1931 compartió estudio en Sevilla con el arquitecto Antonio Delgado Roig.
     Fue catedrático de Dibujo Geométrico y Proyecciones en 1940 y catedrático de Dibujo Decorativo en 1942 de la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Miembro fundador y primer director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, desde 1957 a 1967. En 1965 obtuvo la cátedra de Análisis de las Formas Arquitectónicas de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Está considerado por el investigador Feliciano Robles Blanco como uno de los arquitectos sevillanos ilustres.
     La mayoría de sus proyectos los firmó con su socio Antonio Delgado Roig. Las obras más conocidas son la Ermita del Rocío en Almonte, Huelva; la reforma y rehabilitación de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla para adaptarla a espacio universitario realizada entre los años 1950-63 y la Basílica y casa de Hermandad del Gran Poder.
     En los años 1962 y 63 fue contratado puntualmente por el INC para proyectar conjuntamente con Antonio Delgado Roig, Alberto Balbontín Polledo y Pablo Arias García los poblados de Chapatales, Trajano y Pinzón en la Zona Regable del Bajo Guadalquivir.
Alberto Balbontín Polledo. Sevilla 1932 - 1994.
     Hijo del arquitecto Alberto Balbontín de Orta, nace en Sevilla donde estudia en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, titulándose en 1961. Compartió estudio en Sevilla con Pablo Arias García y desde 1987 a 1994 en Cartaya, Huelva, con su hermano Juan Antonio Balbontín Polledo y su hijo Alberto Balbontín Abad.
     De su primera etapa de colaboración con Pablo Arias García destacar el proyecto de Ciudad Jardín para la Asociación de la Prensa de Sevilla en Marqués de Nervión 89-95; las viviendas de la Avenida Kansas City, 10, para VITESA S.A., la urbanización Los Alcores para la Cooperativa de Viviendas Moraina, la Barriada Amate (parcela 5); y los mercados de abastos de la barriada Tiro de Línea y de la Candelaria. Su trabajo en solitario más interesante lo desarrolla en Los Remedios en la calle Fernando IV, 28.
     Alberto Balbontín Polledo fue contratado puntualmente por el INC en los años 1962 y 63, donde proyectó conjuntamente con Antonio Delgado Roig, su padre Alberto Balbontín de Orta y Pablo Arias García los poblados de Pinzón, Trajano y Chapatales en la Zona Regable del Bajo Guadalquivir en la provincia de Sevilla.
Antonio Delgado Roig. Sevilla 1902 - 2002.
     Antonio Delgado Roig fue uno de los últimos representantes del regionalismo sevillano e introductor del estilo racionalista en las viviendas. Realizó sus estudios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, donde obtuvo el título en 1929. Durante su periodo de formación trabajó en el estudio de Juan Talavera Heredia. Obtiene el Doctorado en Arquitectura en 1961 cuando se crea este grado académico.
     Fue arquitecto interino del Ayuntamiento de Sevilla en 1936 y titular por oposición desde 1943; Catedrático de Perspectiva de la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla, donde cesa al ganar la oposición como arquitecto Jefe de Servicio del Ayuntamiento de Sevilla, puesto en el que permanecerá hasta su jubilación en 1972.
     Creó su propio estudio en Sevilla que compartió desde 1931-72 con su compañero y amigo Alberto Balbontín Orta. Son obras conjuntas, realizadas en Sevilla, la reforma del Museo de Bellas Artes, la antigua Facultad de Medicina y la anterior Escuela de Bellas Artes de la calle Gonzalo Bilbao. Pero las obras más conocidas del arquitecto son la Ermita del Rocío en Ayamonte, Huelva, y la Basílica del Gran Poder de Sevilla.
     Fue galardonado en 1989 con la Medalla de honor de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría y la Medalla de oro de la Asociación de las Academias de Bellas Artes de Andalucía en 1994. El investigador Feliciano Robles Blanco lo incluye en la lista de arquitectos ilustres sevillanos en su estudio de 2018.
     Antonio Delgado fue contratado puntualmente por el INC junto con los arquitectos . Alberto Balbontín de Orta, Alberto Balbontín Polledo y Pablo Arias García para realizar los proyectos de los poblados de Pinzón, Trajano y Chapatales en la zona Regable del Bajo Guadalquivir de la provincia de Sevilla en los años 1962-63.
Pablo Arias García. Madrid 1929
.   
   Estudió en la Escuela de Arquitectura de Madrid donde se graduó en 1959. Como becario colaboró con la Dirección General de Urbanismo, organismo del Ministerio de la Vivienda. En 1960 el joven arquitecto madrileño llega a Sevilla como experto urbanista contratado como arquitecto-jefe de la oficina de Planeamiento del Ayuntamiento, donde revisará y elaborará el Plan General de Ordenación Urbana, tarea que compatibilizó con su labor docente en la Escuela de Arquitectura desde 1962. ,.
     En 1966 obtuvo la primera cátedra de urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Sevilla, fue el creador del primer Departamento de Urbanismo y director de esta Escuela en dos períodos: 1976-80 y 1986-89. A mediados de los 90 abandona su actividad docente.
     Es el artífice del PGOU de Jerez de la Frontera de 1969 y del Plan Comarcal de la Bahía de Cádiz de 1970. En la segunda mitad de los 70 realizó el Plan Comarcal del Área Metropolitana de Sevilla, que tenía como fin potenciar las ciudades periféricas para descongestionar la capital, que quedó truncado con la muerte de Franco. Mantuvo una actitud crítica con el PGOU de 1987 de Sevilla y el Plan para la celebración de la EXPO 92. 
   La importancia del arquitecto Pablo Arias García es por tanto doble, como introductor de la práctica del planeamiento urbano y territorial en Andalucía y como fundador del Departamento de Urbanismo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, donde trasmitió el pensamiento urbanístico a muchas promociones de arquitectos.
     En la provincia de Sevilla fue contratado puntualmente por el INC en los años 1962-63 para proyectar los poblados de Pinzón, Trajano y Chapatales en la zona Regable del Bajo Guadalquivir. Diseñados conjuntamente con los arquitectos Alberto Balbontín de Orta, Alberto Balbontín Polledo y Antonio Delgado Roig (Ricarda López González, y Rosa M. Toribio Ruiz, Los pueblos de colonización de la provincia de Sevilla. Arquitectura y Arte. Diputación de Sevilla y Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. Sevilla, 2020).
Conozcamos mejor a quien está dedicado esta localidad de la provincia sevillana, Trajano:
   Trajano. Marcus Ulpius Traianus. (Italica, Santiponce, Sevilla, 18 de septiembre de 53 – Selinus - Selinunte, Gazipasa, Turquía, ¿8? de agosto de 117). Emperador de Roma (98-117).
     Su familia era de antigua estirpe turdetana romanizada, descendiente de los Trahii, pertenecientes a las elites indígenas. El padre fue un Trahius. La madre pudo ser Ulpia Marciana.
     Antes de subir al trono imperial, Trajano fue tribuno militar con su padre, en Siria, durante los años 76-77. La guerra judaica fue la gran escuela militar de Trajano. Desempeñó después la pretura entre los años 83-85. Fue cónsul en el año 91. La formación militar del futuro emperador se completó en Mogontiacum (Mainz, Alemania), ciudad que desempeñó un papel importante en la guerra contra los catos en el año 83, bajo Domiciano. Con ocasión de la revuelta del año 88 de Antonio Saturnino, gobernador de Germania Superior, apoyado en dos legiones acuarteladas en Mogontiacum, llegó Trajano al frente de la legión VII Gemina procedente de Hispania. En el año 96, Trajano fue nombrado por Nerva gobernador de la provincia de Germania Superior. En Mogontiacum recibió la noticia de su adopción al trono imperial por Nerva, a través de un pariente, Elio Adriano.
     La consolidación del poder de Trajano en Roma se debió a la concordia establecida entre el Senado, la aristocracia senatorial y el príncipe. Esta concordia fue la principal característica del gobierno de Trajano. Prescindió de toda demostración de poder autocrático restaurado por Vespasiano (69-79) y por su hijo Domiciano (81-96). Trajano estableció relaciones de amistad con muchos individuos. El régimen imperial se apoyó en relaciones personales. Supo interpretar y llevar a buen término las corrientes espirituales del ejército, de la plebe romana y de las clases cultas. Llevó a la perfección la tendencia de Domiciano desde el punto de vista carismático y militar. Plinio el Joven, en su Panegírico, presenta a Trajano como el príncipe ideal, muy próximo a los dioses. El apelativo de “Optimo Máximo” que llevó desde el año 109, le aproximaba al dios supremo, Júpiter Optimo Máximo. El carácter religioso y carismático del gobierno de Trajano, colocaba al emperador por encima de cualquier persona. El régimen autocrático de Trajano recibió una legitimación religiosa y carismática, patente en las victorias militares. Aparentemente, el gobierno de Trajano era una ruptura con el de Domiciano, pero esta ruptura era sólo aparente. El emperador continuó el programa político de su predecesor.
     Trajano fue un militar nato. Sus guerras en Dacia, la actual Rumanía, y en el Oriente, obedecen a la necesidad de justificar su adopción, y a la ideología dominante en Roma en ese momento. Las victorias de Trajano en Oriente no solucionaron el peligro parto, posiblemente no era ésta la finalidad de la guerra.
     Las principales fuentes sobre Trajano se han perdido. No se conservan ni las memorias del Emperador, ni un poema que cantaba las campañas militares. Tan sólo se leen algunas menciones en Dión Casio, historiador de época de los Severos (193-235). La principal fuente de información para las guerras dácicas es la Columna Trajana en Roma, que se supone que era obra del sirio Apolodoro de Damasco, arquitecto de Trajano. El monumento es levantado entre los años 110-113. Se trata de un friso historiado. Una segunda fuente es el trofeo de Adamklissi, que es un monumento funerario y una tumba tumular decorada con cincuenta y cuatro relieves. En las paredes del altar se escribieron los nombres de todos los soldados caídos en las guerras dácicas. Este trofeo es una de las obras cumbres del arte triunfal romano. Unos relieves del Foro de Trajano en Roma, describen gráficamente las guerras dácicas. Otra fuente de información sobre esta guerra, son los cuatro relieves de época de Trajano conservados en el Arco de Constantino de Roma.
     La mejor fuente para conocer la ideología de Trajano son las monedas, que servían de propaganda imperial. Durante la primera guerra dácica (101-105) se acuñaron en Roma, hasta el año 104, once emisiones con ciento catorce tipos, de los que ochenta y siete se refieren a acontecimientos de la guerra y a sucesos políticos y sociales. Las acuñaciones de la segunda guerra dácica (105-106) llegaron hasta el 116. Las imágenes de los dioses en las monedas, revelan los planes de gran envergadura de Trajano, no sólo en política exterior, sino en la instauración de un nuevo modelo de funcionamiento de los mecanismos del Estado Romano. Veintiocho tipos monetales acuñados durante la primera guerra dácica, llevan imágenes de los dioses o personificaciones divinas, bajo cuya protección se colocaba la guerra. Varios tipos monetales representan a dacios, a trofeos y armas dácicos. También se representa la construcción de un puente sobre el río Danubio en Drobeta (actual Turnu Severin, Rumanía). Durante la segunda guerra dácica se acuñaron treinta y cuatro tipos monetales. En acuñaciones posteriores al 105, aparece la diosa Roma asociada al emperador. Muchas monedas acuñadas por Trajano conmemoran el grandioso programa edilicio que siguió a la conquista de Dacia, como la Columna Trajana, el Foro de Trajano y la Vía Traiana.
     Las instituciones alimenticias de Italia para favorecer a niños pobres, es uno de los aspectos fundamentales del programa político de Trajano, heredado de los emperadores flavios. La conquista de Dacia, región rica en minas de oro, legitimaba la adopción hecha por Nerva. La conquista estaba legitimada también por los dioses y querida por el pueblo. La conquista de Dacia fue un punto importante del programa de Domiciano. En la primera guerra dácica participaron doce legiones. Terminó con la sumisión del caudillo dacio Decébalo, que fue coronado rey de los dacios, y su estado se convirtió en vasallo del Imperio Romano. En los años 104-105, Trajano anexionó al Imperio el reino nabateo y creó la provincia de Arabia (año 106), importante región por ser la cabecera de la ruta caravanera que traía al Imperio productos de lujo.
     En el año 108 estalló la guerra, al atacar Decébalo las posiciones romanas de Transilavania occidental. La guerra terminó con la sumisión total de Dacia, que fue intensamente colonizada, explotada y romanizada. Intervino Trajano en el conflicto dinástico de Armenia, que se convirtió en provincia romana, región imprescindible para la guerra contra los partos. La guerra contra los partos era diferente de la llevada a cabo contra los dacios. Trajano conocía la región por haber participado en el año 76 a las órdenes de su padre en la guerra contra Vologeso I. La guerra obedeció al deseo de gloria del emperador. Nisibi fue tomada. El poderoso principado de Osroene se alió con Roma. Su capital, Edessa, fue elegida por Trajano como cuartel de invierno. En diez meses se conquistó Armenia y Mesopotamia. En el año 115 se capturó la importante ciudad de Dura-Europos. Trajano creó la provincia de Mesopotamia. En el año 116, durante la tercera campaña, se apoderó de Ctesifonte, capital del reino parto, y se creó la provincia de Asia. Se ocuparon Babilonia y Seleucia del Tigris. Trajano llevó al Imperio a su máxima extensión. 
   En el año 115 estalló la revuelta judaica, que se extendió a Cirenaica, Chipre, Egipto, Mesopotamia y Palestina. El resultado de esta revuelta fue funesto para los judíos, que vieron sus poblaciones mermadas y empobrecidas.
     Trajano prestó especial interés al gobierno de las provincias. En Tracia, región rica en oro, reorganizó la provincia. Se abolió el gobierno centralista y se entregó la administración a las autoridades locales. Se crearon nuevas ciudades. Ocho de ellas llevan nombres alusivos a Trajano, como Traianopolis. El reino nabateo incorporó un extenso territorio. La sede del gobierno de la guarnición fue Bostra, no Petra. En Bitinia, gobernada por el íntimo amigo del Emperador, Plinio el Joven, Prusa fue convertida en ciudad autónoma. En el Ponto, la política seguida por Trajano consistió en coronar a los reyes de las tribus y vincularlos a Roma. En Capadocia, entregó Trajano al gobernador consular la administración de Armenia Menor y el distrito del Ponto.
     Trajano se interesó por la Europa central. Creó la importante colonia Ulpia Traiana (Xanten, Alemania), ciudad típicamente romana, con capitolio, foro, santuario consagrado a las Matres, termas, anfiteatro y edificios comerciales y artesanales. Revisó las fronteras de las dos Germanias y de las provincias de Germania y de Raetia. Pannonia desempeñó un papel importante en época de Trajano. Mantuvo en buen estado la flota del Danubio. Ya se ha indicado que Dacia fue intensamente colonizada, y se crearon colonias importantes.
     El programa político de Trajano ha quedado bien expuesto en el Arco de Benevento, levantado sobre la Via Appia, cubierto por veintisiete relieves no alusivos a las guerras. Se representaba en ellos la entrada en Roma después de su actuación en el Rhin y en el Danubio en los años 97-98, y la concesión por el senado del título de Germánico, la legislación a favor de la familia, la construcción de los puertos de Roma, Ostia, Ancona, Terracina y Centumcellae, puertos claves para la economía itálica. En otros dos relieves, Trajano aparece en escenas de carácter público. Los decuriones y el pueblo reciben al emperador, que hace un sacrificio. Un relieve parece aludir a una distribución al pueblo de cereales y de aceite. Dos aspectos fundamentales del carácter de Trajano, según Plinio el Joven, fueron su piedad con los dioses y su cuidado del pueblo. Los relieves de la bóveda aluden a las victorias y a los triunfos del Emperador. En los relieves de la gran inscripción se esculpieron dioses recibiendo a Trajano. Los relieves de la parte central del arco se refieren a la política interna de Trajano y a sus iniciativas. En cuatro escenas, Trajano garantiza la seguridad del Estado, cumple con sus obligaciones civiles y militares, promulga leyes que favorecen a las familias pobres de Italia, y refuerza los límites del Imperio. Se representa la participación de Trajano en la guerra. La felicidad reinante es representada por la abundancia de frutos naturales. Los relieves que miran a la ciudad, se refieren a la economía y a las infraestructuras. Se alude también a los asentamientos de veteranos en las colonias.
     Otros aspectos de la política de Trajano son importantes, además de sus excelentes relaciones con el Senado. El emperador logró que sus mandatos y cartas fueran considerados leyes de Estado. Las únicas fuentes de legislación fueron los senadoconsultos, emanados por el senado y las constituciones imperiales. Aumentó el poder del consejo del príncipe, que se convirtió en un colegio. Al prefecto del pretorio se le asignaron algunos jueces de carácter penal. Algunas disposiciones de Trajano fueron muy duras, como en casos de asesinato del cabeza de familia. Se redujo al mínimo las cárceles preventivas; se prohibieron las denuncias anónimas.
     Fue muy humana la disposición que permitía a los hijos abandonados y recogidos por otras personas, el derecho de reivindicar la propia libertad, sin pedir los gastos adicionales. Los hijos podían emanciparse si los padres los maltrataban, y los hijos no los heredaban en caso de muerte. Favoreció la manumisión por fideicomiso. Fue contrario a la creación de nuevos colegios, salvo en el caso de utilidad pública, como el de los panaderos en Roma. Fue generoso en conceder la ciudadanía. Creó muchas colonias y municipios. Participó, de acuerdo con el senado, en la administración de las provincias senatoriales. Fue rígido en la administración del derecho de los municipios. Obligó a los magistrados a cumplir las promesas. Envió administradores a algunas ciudades de Italia y a las provincias. Se ocupó de la carrera ecuestre, subdividiéndola en tres rangos, conforme a los ingresos. Todas estas disposiciones son muy humanas y acertadas.
     Trajano desarrolló una gran política edilicia. En Roma construyó el Foro de Trajano, la basílica Ulpia, dos bibliotecas, los mercados, las termas, el odeón, y terminó el templo de Venus Genetrix, comenzado por César. Fuera de Roma, esta política edilicia se extendió. Se levantó el Arco de Ancona (Italia). Se amplió el puerto de Ostia (Italia). En España se construyó el puente de Alcántara (Cáceres) y otros varios puentes. Se terminó por estos años el acueducto de Segovia. Un particular costeó el tetrápilo de Caparra (Oliva de Plasencia, Cáceres). En Nîmes (Francia), de tiempos del gobierno de Trajano, data el llamado templo de Diana. En Britania se restauraron los muros de Eburacum (York, Reino Unido). En el Ilirio, se colocó la puerta monumental de Asseria (Croacia). En Grecia, un particular costeó la biblioteca de Dyrachium (Durrës, Albania). En Mileto (Turquía) se abrió al público un mercado y se construyó un puerto. En Prusa de Bitinia (Turquía) se levantaron unas termas, y un particular regaló una biblioteca. En Alejandría (Egipto) se erigió el Arco de Trajano, en el norte de África, al igual que en Thamugadi (Argelia).
     Durante los años del gobierno de Trajano la escultura alcanzó una gran calidad artística, al igual que la musivaria romana en Oriente, siguiendo la tradición helenística. Trajano prestó especial interés a la red de calzadas, como lo prueba la reaparición de la Vía de la Plata, que unía Hispalis (Sevilla) con Asturica Augusta (Astorga, León). Dacia se cubrió de una red de carreteras, primero trazada con fines militares, que luego se convirtió en una red viaria con fines comerciales. Trajano realizó la red viaria de las provincias orientales, al igual que hizo en Arabia y en Mesopotamia. En Egipto se reparó el canal del Nilo, y en el norte de África se trazaron nuevas calzadas. La política edilicia y viaria fue uno de los aspectos más positivos de la política de Trajano.
     La religiosidad de Trajano es un tema controvertido de su personalidad. Se ha propuesto que el Emperador estaba más interesado en consolidar la teología del poder imperial y en la divinización de sus familiares que en los cultos y ritos tradicionales. Trajano intentó evitar los grandes peligros en materia religiosa y adivinatoria: el ateísmo y la superstición. El Emperador cumplió con la forma más importante de adivinación: los auspicios. Al salir de casa se detenía en la puerta para consultar los auspicios de las aves y las advertencias de los dioses. Estas advertencias se manifestaban a través de los sueños. Parece que Trajano era más inclinado a hacer intervenir la Providencia divina, presente en sus acuñaciones, que a seguir las indicaciones de los augures y de los aúspices.
     Trajano practicó los viejos rituales etruscos y romanos. Los augures lograron alcanzar una gran importancia en el reinado de Trajano, como se desprende de la frecuencia con que aparece el bastón augural en las monedas. Altos magistrados de los años de Trajano alcanzaron el augurado.
     Trajano mostró devoción durante su gobierno por dos viejas divinidades romanas: Júpiter y Hércules. En los reversos de las monedas figuran con frecuencia las imágenes de Júpiter, protector tradicional de Roma. En el Arco de Benevento (Italia), Júpiter aparece acompañado de otros dioses, como Juno y Minerva, dioses de la triada capitolina, de Hércules, posiblemente el Heracles gaditano, de Liber Pater, de Ceres o de Mercurio. En los reversos de las monedas, se colocó a Marte vengado, a Ceres y a Mercurio. Trajano, sin embargo no construyó muchos templos o edificios religiosos. Es posible que ampliase el límite sagrado de Roma.
     No se inclinó Trajano a tributar culto a las religiones orientales. Sin embargo, éstas prosiguieron su avance en las provincias occidentales. En Roma, en el año 102, se fecha la más antigua representación de Mitra. En las monedas acuñadas en Alejandría, aparece por vez primera, el famoso templo de Serapis, solo o en compañía de otros dioses griegos o egipcios, como Apolo, Heracles, los Dioscuros, Démeter, Isis Pharia, etc., y Trajano se aproximó poco a poco a los dioses de Alejandría.
     Trajano no intentó controlar nunca ciertos santuarios oraculares de Italia. El oráculo de Clitumno, en el norte de Italia, emitía oráculos sin mediación de sacerdote alguno. Tampoco el Emperador tomó medidas contra las consultas de contenido político. Existió un clima de total libertad para las prácticas adivinatorias. En esta época los oráculos habían entrado en cierta decadencia. Al santuario de Claros acudían ciudades muy alejadas a solicitar oráculos. Trajano mantuvo excelentes relaciones con varios de los grandes centros oraculares del Imperio, como quizás con el Heracleion gaditano. Dión de Prusa recuerda en un discurso del año 100 los favores de Trajano a cierta ciudad, porque un oráculo le había predicho su ascensión al trono imperial. En el año 101-102 fue nombrado profeta del templo de Apolo Dídimeo. Trajano, sin embargo, se guio pocas veces por consejos oraculares divinos o por inspiraciones sobrenaturales.
     Siguiendo el ejemplo de Augusto, Trajano rechazó el culto a su persona en vida en Occidente. En las monedas acuñadas en las ciudades greco-orientales, Trajano aparece como un auténtico cosmocrátor, que reinaba sobre las fuerzas de la naturaleza. En las monedas de Alejandría se vinculó a Dioniso. Trajano favoreció el culto a su familia. Contra la voluntad del Senado levantó varios templos a Nerva y le divinizó. En el año 105 su hermana Marciana recibió el título de Augusta. En el año 112 deificó a su padre.
     Trajano fue el primer emperador que dio un rescripto en respuesta a una consulta de Plinio, el Joven, gobernador de Bitinia, sobre la actitud a seguir con el cristianismo, que estuvo en vigor hasta mediados del siglo III. Plinio informó del gran número de cristianos que había en su provincia, de que los templos paganos habían sido abandonados y de que no se encontraba en los cristianos sino una superstición desmedida. Trajano le contestó que los cristianos no debían ser buscados, y sólo podían ser castigados por denuncias privadas no anónimas. Ni Plinio ni Trajano creen que el cristianismo sea un peligro para el Estado. La respuesta de Trajano fue un tanto ambigua.
     Trajano intentó solucionar la crisis agrícola de Italia con la institución de Los Alimentos al tener el campesinado necesidad de créditos rápidos sin acudir a los usureros. A los senadores provinciales se les obligó a comprar fincas en las proximidades de Roma. Muchos agricultores debían vivir en Italia a un nivel de subsistencia.
     En la política económica Los Alimentos son un aspecto fundamental. Es una obra de asistencia destinada a las ciudades de Italia, salvo Roma, y de las provincias. A partir del año 101 se aplicó. Se beneficiaron mil ciento noventa y siete ciudades de Italia. Se aplicaban a través de los questores y de los curatores alimentorum municipales, controlados por senadores. En cada ciudad, el Emperador daba una cantidad de dinero a los propietarios de fincas, a cambio de que ellos pagaran anualmente los intereses de esta cantidad. Estos intereses se dedicaban a pagar las pensiones alimenticias de los niños desheredados de la ciudad. Los Alimentos es una institución de asistencia pública. Esta institución está representada en el Arco de Benevento. El interés de la contribución era doble: la asistencia social y la mejora de la agricultura. Una inscripción de Italia indica que Trajano tenía presente ante todo la situación de Italia. Esta institución gozó de gran popularidad, como lo indica el gran número de inscripciones de Trajano y de los emperadores sucesivos que la mencionan. Los Alimentos son una obra personal del emperador. Trajano tenía predecesores en los evergetes, benefactores de Grecia y de la misma Roma. Plinio, el Joven, escribe en una de sus cartas (I. 8. 10) que en Como (Italia) funcionaba una entrega de alimentos a favor de los niños nacidos libres.
     Con esta contribución, Trajano se presenta como un bienhechor y como un filántropo. Los niños beneficiados recibían el sobrenombre de Ulpianos. La cancillería imperial alaba la indulgencia del soberano, que no tiene que ver nada con la caridad cristiana ni con la filantropía moderna. El conjunto de los ciudadanos tiene derecho a la asistencia pública, con reparto de alimentos, con leyes agrarias, etc. Los Alimentos van destinados a los hijos pobres de los ciudadanos. Los emperadores preferían hablar de la felicidad pública en lugar de socorro a los desheredados. Se alababa la providencia del Emperador. Dión de Prusa (40-112) publicó el Euboico a favor de los humildes, que no encontraban trabajo, cuando había tantas tierras sin cultivar debido al egoísmo de los terratenientes. En el norte de África, la Lex Marciana había reconocido la práctica de la colonización en los terrenos incultos. Nada permite sospechar que esta corriente ideológica haya influido en la institución de Los Alimentos de Trajano, que nunca fueron presentados como una innovación conforme al espíritu nuevo, sino como una institución política y tradicionalista. Los Alimentos de Trajano pretendían desarrollar la natalidad de Italia, y favorecer el reclutamiento del Ejército. Tendrían una finalidad demográfica en una Italia que se despoblaba poco a poco. Esta finalidad es el espíritu nuevo de la institución.
     Las pensiones a las familias necesitadas procedían de los intereses pagados por los propietarios sobre los préstamos hechos por Trajano. Se carece de datos sobre la crisis de la agricultura itálica bajo Trajano y en general del siglo I. Plinio, el Joven, se queja, en tiempos de Trajano de que sus colonos no les pagan o son muy remisos a pagar. Los Alimentos conocieron un gran éxito.
     La situación de la economía hispana es más próspera que la itálica. No hay indicios de que la buena situación de España descrita por Estrabón en el libro III de su Geografía referente a España cambiara. Las minas de Sierra Morena continuaban en explotación. Las de las proximidades de Cartago Nova se encontraban ya en decadencia a finales de la República Romana. Se habían puesto en explotación después de la Guerra Cántabra, terminada en el 19 a. C., las minas del noroeste hispano y continuaron en época de Trajano. Del sur de Hispania, escribe Estrabón, que es maravillosamente fértil. Tiene toda clase de frutos y muy abundantes. La exportación de productos a Roma duplicaba a los bienes. Exportaba trigo, mucho vino y aceite, no sólo en cantidad, sino también de calidad insuperable. Se exportaba también cera, miel, pez, muchas carnes y minio. La cantidad de las exportaciones queda bien reflejada en el gran número y tamaño de las naves. Los mayores navíos, que llegaban a Puteoli y a Ostia, puerto de Roma, procedían del sur de Hispania, y su número igualaba casi al que procedía de África. La costa estaba llena de talleres de salazón.
     La riqueza minera produjo estupor a Estrabón (III. 2. 8-9. 11). Era el sur de Hispania el distrito minero más importante del Imperio. El oro, la plata, el cobre y el hierro nativo en ninguna parte de la tierra se habían hallado tan abundantes y excelentes. No debían existir grandes fincas, como se deduce del número de colonias y de municipios flavios que se conocen en el sur de Hispania, que indican que la propiedad estaba muy repartida.
     En el resto de Europa también se explotaban minas, como las de hierro de la Galia y las de Panonia, Nórico, Dalmacia y Mesia Superior. A la minas se alude en las monedas acuñadas por Trajano. Las minas de Mesia producían plomo argentífero, cobre y otros metales. Las de Dacia, oro. La rentabilidad era muy elevada. Las monedas aparecen en las minas en tiempos de Trajano, lo que indica que se comenzaron a explotar entonces. Todas las minas de las provincias danubianas pertenecían al fisco. Las minas se entregaban para su explotación a colonos, que disfrutaban de cierta autonomía. Algunos colonos ricos eran libres. En los distritos mineros, al igual que en Hispania, había destacamentos militares. 
   Trajano gobernó con un clan de senadores hispanos, veintisiete en total. Algunos senadores hispanos datan de la época de Nerva. El más famoso era Lucius Licinius Sura. Trajano nombró senadores procedentes de Hispania a Publius Aelius Hadrianus, a Publius Alfius Maximus Numerius Licinianus, a Marcus Annius Libo, a Annius Verus, a Publius Coelius Apollinaris, a Quintus Cornelius Senecio Annianus, a Marcus Cutius Priscus Messius Rusticus, a Marcus Fabius Iulianus Heracleo Optatianus, a Caius Licinius Marinus, a Licinius Ruso, a Messius Rusticus, a Cnaeus Pedanius Fuscus Salinator y a Aulus Platorius Nepos.
     La dinastía de los Antoninos debe llamarse en realidad Ulpia Aelia. Trajano y Adriano no tienen que ver nada con Antonino Pío, que era de estirpe gala. El abuelo de Marco Aurelio, adoptado por Antonino Pío, era de Ucubi (Espejo) en la Bética. Los apellidos Ulpio y Aelio son los fundamentales. Cómodo era descendiente directo de Trajano por línea femenina, a través de Matidia y de los dos Annias Faustinas. Los dos Antoninos fueron Pío y Marco Aurelio y ambos eran legalmente dos Aelios.
     La historiografía antigua y moderna ha sido favorable a Trajano, y le ha considerado uno de los mejores emperadores que tuvo Roma (José María Blázquez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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