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viernes, 9 de enero de 2026

Los principales monumentos (Iglesia Purísima Concepción, Iglesia y portería Conventual de San Francisco, Fuente de los Moros y Lavadero, Fuente de los Cristianos, Castillo de Hornachos, Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, Centro de Interpretación de la Cultura Morisca, Pilar de las Palomas, y Pilar de los Cuatro Caños) de la localidad de Hornachos, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia Purísima Concepción, Iglesia y portería Conventual de San Francisco, Fuente de los Moros y Lavadero, Fuente de los Cristianos, Castillo de Hornachos, Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, Centro de Interpretación de la Cultura Morisca, Pilar de las Palomas, y Pilar de los Cuatro Caños) de la localidad de Hornachos, en la provincia de Badajoz.
     Hornachos se asienta sobre la ladera de mediodía de la Sierra de su nombre, ocupando un emplazamiento escabroso de extraordinaria grandiosidad y belleza paisajística, entre dos valles rodeados de dehesa y monte bajo.
     Esta sierra se alza en pleno centro de la Baja Extremadura, configurando una importante espina rocosa que establece la divisoria entre la Tierra de Barros y La Serena, como realidad geográfica difícil de adscribir a ninguno de los dos territorios.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 295,9 Km2
     Altitud: 538 m.
     Distancia Capital: 99 Km.
     Partido Judicial: Villafranca de los Barros
     Comarca: Tierra de Barros
     Gentilicio: Hornachego
Ayuntamiento de Hornachos
     Plaza de España, 1
     06228 Hornachos (Badajoz)
     Teléfono: 924533001
     Fax: 924533607
     Web: www.hornachos.es
Historia.-
    Dada la naturaleza del enclave casi exclusivamente morisco que la distinguió hasta el siglo XVII, se trata de una de las poblaciones más singulares de la región. Se asienta sobre la ladera de mediodía de la Sierra de Hornachos, ocupando un emplazamiento escabroso de extraordinaria grandiosidad y belleza paisajística, entre dos valles rodeados de dehesa y monte bajo.
     Esta sierra se alza en pleno centro de la Baja Extremadura, configurando una importante espina rocosa que establece la divisoria entre la Tierra de Barros y La Serena, como realidad geográfica difícil de adscribir a ninguno de los dos territorios.
     Son componentes características de Hornachos las atractivas fuentes tradicionales.
     En su cima se alza una formidable fortaleza roquera, a cuyo abrigo se acoge la población, formando un bastión de importancia estratégica fundamental para el dominio de todos los territorios circundantes. En los histórico, el enclave de Hornachos marcó los límites entre los reinos moros de Badajoz y Toledo, primero, y de las jurisdicciones de las Órdenes de Santiago (Tierra de Barros) y Orden de Alcántara (La Serena) después.
     Las pinturas esquemáticas que proliferan en sus cercanías evidencian que ya en tiempos prehistóricos existieron en ese ámbito asentamientos humanos. Castro celta más tarde. Hornachos se identifica después con la Fornacis romana surgida en torno a las minas existentes en ese punto. Poblada también en tiempo de los visigodos, la tradición la señala incluso como refugio de San Hermenegildo en la huida de su padre, el arriano Leovigildo. Durante la ocupación musulmana se mantuvo poblada también, datando de esa época la fortaleza primitiva de adobe, luego reconstruida en piedra por los cristianos, que corona sus cresterías.
     En 1234, fue ocupada por la Orden de Santiago, integrándose en sus dominios como cabeza de Encomienda. A finales del siglo XIV, era cabeza de Partido con jurisdicción sobre 14 aldeas y sede de un Gobernador, rango que mantuvo hasta 1640, en que debido a la decadencia pasó a Llerena.
     Tras su ocupación por los cristianos el núcleo continuó habitado mayoritariamente por sus anteriores moradores árabes, situación que se mantuvo hasta la expulsión de los moriscos en 1610. Durante este tiempo en Hornachos no hubo casi otros cristianos que el Comendador santiaguista, un párroco, y ya más tarde, algunos frailes franciscanos. En ciertos momentos parece que no contó ni siquiera con iglesia. Con motivo de la sublevación de 1526 Carlos I ordenó demoler la población, entonces establecida en la zona alta más próxima al castillo, resurgiendo después el caserío en el lugar que hoy ocupa.
     A finales del XVI el núcleo estaba rodeado por un cerco amurallado y contaba con más de 10.000 habitantes, siendo el foco morisco más importante de España. Tras su salida de la Península los hornacheros fundaron una curiosa república pirata en Salé, cerca de Rabat, que se mantuvo activa durante algunos años.
     En la actualidad, y no obstante los cambios experimentados, la localidad conserva la huella de su pasado en los tejidos más antiguos, cuyas calles empinadas y tortuosas, formadas todavía en ciertas zonas por edificaciones que evocan los esquemas constructivos moriscos, ofrecen sugestivos rincones de insuperable pintoresquismo en las de Ribera, San Francisco, Chamorro, Peña, Enfermería o Plata, Tellada, Larga, Gata, Nogueras, etc.
     Además de las viviendas de tradición antigua, definidas por sus fachadas de piedra encalada, prácticamente ciegas de otros huecos que no sean una angosta puerta de entrada, abundan las casonas hidalgas de factura barroca correspondientes a los siglos XVII y XVIII, con hermosas portadas de enfatizados recercos, balconadas, acusadas cornisas y áticos, rejerías y piedras armeras. Magníficos ejemplos de ellas perduran en las calles Ribera, Zaragoza, Pío IX, Calvo Sotelo y otras (Diputación Provincial de Badajoz).
     Hornachos, cuya iglesia de la Concepción, gótico-mudéjar (rehecha en el siglo XVI), junto a la estampa de diversos edificios populares, evidencia la importancia del sustrato árabe en la historia de la población (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).
Monumentos.-
     Hito artístico fundamental es la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, obra mudéjar reconstruida en tiempos de los Reyes Católicos sobre otra anterior, que constituye una de las creaciones de su estilo más representativas de la región. Presenta estructura basilical de amplia espacialidad, dividida en tres tramos por arcos de ladrillo y cabecera poligonal con cubierta de crucería.
     La cubierta es de alfarge de madera a dos planos, con soberbia labor de par y nudillo de rica ornamentación, en la que destaca el escudo de Isabel y Fernando. Entre sus contenidos merecen reseñarse el retablo mayor, pieza clasicista del XVII; la talla de la titular, la pila bautismal, primorosa pieza de alabastro obra de Juan Bautista Vázquez el Viejo, pareja de la de Valencia de las Torres; así como un amplio repertorio de azulejerías, pinturas, imágenes, rejerías y otras realizaciones.
     En el exterior, la mampostería y ladrillo, llama la atención la articulación del edificio sobre la irregularidad del terreno, y sobre todo su atractiva torre fachada de factura mudéjar. La misma se divide en tres cuerpos con variada decoración de ladrillo aplantillado y fábrica encalada, en parte de vocación renacentista, resaltando en particular por su rica composición el campanario, en el que se abren 24 vanos, seis por cada frente. Como remate ostenta chapitel de disposición moderna. Esta iglesia constituye uno de los ejemplos más representativos del estilo mudéjar en Extremadura, habiendo merecido la declaración por parte de la Junta de Extremadura como Monumento de Interés Histórico Artístico.
     Otro hito de relevante significación es el convento franciscano de San Ildefonso, fundado en 1526 por Carlos I, en el que se conserva un rico conjunto de retablos, pinturas y otros contenidos. En su fachada, hoy muy degradada, luce el escudo imperial, teniendo por delante una recoleta plaza de gran sabor ambiental presidida por un viejo crucero.
     La ermita de San Roque, originaria del siglo XV y foco fundamental para la articulación de la población, fue demolida en 1.982 para levantar en su lugar la nueva casa del Ayuntamiento. Ésta, de arquitectura razonablemente acorde con el entorno, preside la hermosa plaza central del pueblo, la cual se presenta sobreelevada para adaptarse a la fuente pendiente del terreno.
     Entre esta plaza y la iglesia parroquial se localizan el antiguo Hospital y la Casa del Gobernador, y algo más arriba, la Cilla o Pósito, que alguna interpretación señala como vieja mezquita.
     Esta interesante obra, capaz para 8.000 fanegas de trigo, se formaliza como una sólida construcción abovedada de ladrillo, en la actualidad muy maltrecha.
     Centro devocional de acusada significación es la ermita de los Remedios, originaria del siglo XVI y remodelada en 1892, atractiva realización encalada, rodeada por una hermosa plaza cubierta de palmeras, que constituye uno de los ámbitos más gratos de la localidad. En tan incomparable marco se celebran en Septiembre las Fiestas Patronales.
     Componentes de acusada relevancia en Hornachos es el conjunto de sus atractivas fuentes tradicionales, entre las que se cuentan las de Los Moros, Los Cristianos, Palomas, Cuatro Caños, Ribera, San Francisco, Almagrera, Maxicaco, San Roque, Santa, Nueva, etc.
     En diferente estado de transformación, la mayoría se conservan aún en servicio, luciendo escudos e inscripciones relativas a su construcción, y determinando en todos los casos entornos ambientales de acusado sabor y pintoresquismo. Piezas de gran interés, ya desaparecidas, fueron los dos Pozos de Nieve situados en el baldío de Trasierra.
     El castillo se localiza sobre una alta peña que domina el pueblo. Fue fortaleza islámica, y sus restos se aprovecharon en las reformas cristianas. Está fabricado en tábiya, tapial y mampostería y data de los siglos IX al XVI. La fortaleza tuvo dos recintos, aunque el exterior se ha perdido. Del interno perduran muchos restos. Fue zona de poblamiento antiguo. Posteriormente se instaló una puebla fortificada musulmana. Pasó a pertenecer a la orden de Santiago, que lo hizo centro de una Encomienda; aunque mantuvo, durante mucho tiempo, su población musulmana. Alcanzó notable prosperidad en el siglo XVI, como reflejan sus construcciones civiles y religiosas, por lo que la expulsión de los moriscos en el siglo XVII, supuso un duro golpe económico.
     En el aspecto paisajístico y ecológico, Hornachos constituye enclave de extraordinario valor como hábitat de múltiples especies de aves y otros componentes de la fauna regional, en el que se distingue una valiosa reserva de buitres leonados. La asociación ADENEX mantiene en este lugar una Reserva Biológica y un Aula de Naturaleza como Centro de Investigación. Cerca de la población se encuentra el Balneario de Los Remedios o Los Castaños, de aguas sulfurosas, ferruginosas y bicarbonatadas sódicas, muy apreciadas por sus propiedades curativas. Determinando otro paraje de notable atractivo natural aparece el embalse de Los Molinos recientemente construido sobre el río Matachel (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia Purísima Concepción.-
     En 1511 comienzan las obras de la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción, construcción en planta basilical de tres naves, cubierta por un imponente artesonado mudéjar, sustentado sobre pilares de cal y ladrillo, conforman arcos ligeramente apuntados. Destaca su amplia espacialidad, dividida en tres tramos por arcos de ladrillo y cabecera poligonal con cubierta de crucería. En su singular ornamentación destaca el escudo de Carlos V, así como la pila bautismal de alabastro.
     El retablo mayor es un ejemplo de pieza del siglo XVI respetando los cánones tridentinos. El sincretismo artístico Gótico-mudéjar la ratifican como una de las mejores «Obra Única» en Extremadura. En 1502 los Reyes Católicos decretaron la conversión forzosa al cristianismo de la población mudéjar; los que no aceptaran deberían salir de sus reinos. La mayor parte de la población optó por convertirse y permanecer en Hornachos y desde este momento, las autoridades cristianas comenzaron a poner en marcha una serie de medidas para intentar cristianizar a los mudéjares, ahora llamados moriscos (Ayuntamiento de Hornachos).

Iglesia y portería Conventual de San Francisco
.-
     La fundación del convento franciscano de San Ildefonso, ordenada en 1530 por el inquisidor y Arzobispo Manrique, fue otra de las medidas tomadas para la cristianización de los moriscos.
     Este edificio cuenta con una sola nave cubierta por bóveda de cañón y en su interior se encuentran un buen número de retablos y esculturas datados entre los siglos XVI y XVIII. Destaca también su portería de estilo Barroco (Ayuntamiento de Hornachos).

Fuente de los Moros y Lavadero.-
     La fuente denominada de los Moros es un conjunto monumental de piedra, principalmente de granito. Con forma de cuadratura que data del siglo XVI. Concretamente la inscripción de granito de la fuente nos refleja el año de 1583.
     Excavado en una oquedad del terreno y actuando como manantial por el cual fluye el agua proveniente del Valle de los Moros, manteniendo elementos propios de la simbología tardo-medieval.
     Anexo a la fuente, se encuentra el lavadero que ha mantenido su uso original hasta bien entrado el siglo XX por la población de la localidad (Ayuntamiento de Hornachos).

Fuente de los Cristianos.-
     Conjunto recientemente restaurado en el que encontramos en su centro un manantial de forma cuadrangular, está protegido por una estructura de ladrillo.
     La estructura se adapta al manantial, y la techumbre de ladrillo responde a una pequeña bóveda de cañón.
     La única entrada del recinto se sostiene sobre un arco de medio punto. Construcción de compleja datación por tener escaso registro bibliográfico, data de los siglos XVI o XVII, dentro de una arquitectura mudéjar.
     Se mantiene después de abundantes reformas manteniendo su uso original como fuente (Ayuntamiento de Hornachos).

Castillo de Hornachos.-
     El castillo se localiza sobre una alta peña que domina el pueblo. Fue fortaleza islámica, y sus restos se aprovecharon en las reformas cristianas.
     Está fabricado en tábiya, tapial y mampostería y data de los siglos IX al XVI. La fortaleza tuvo dos recintos, aunque el exterior se ha perdido. Del interno perduran muchos restos. Fue zona de poblamiento antiguo.
     Posteriormente se instaló una puebla fortificada musulmana. Pasó a pertenecer a la orden de Santiago, que lo hizo centro de una Encomienda; aunque mantuvo, durante mucho tiempo, su población musulmana. Alcanzó notable prosperidad en el siglo XVI, como reflejan sus construcciones civiles y religiosas, por lo que la expulsión de los moriscos en el siglo XVII, supuso un duro golpe económico (Ayuntamiento de Hornachos).

Ermita de Nuestra Señora de los Remedios.-
     Data de la primera década del siglo XVI cuya ermita fue derruida en 1884 y levantada de nuevo, adquiriendo prácticamente el aspecto que tiene actualmente. En su interior se encuentra la talla de la Patrona de la localidad: La Virgen de los Remedios (Ayuntamiento de Hornachos).

Centro de Interpretación de la Cultura Morisca.-
     Este Centro mantiene la línea del proyecto Museos de Identidad, nombre genérico de museos de carácter local y comarcal que han visto la luz en los últimos años. Son centros que reflexionan, exponen y potencian los rasgos culturales de una comunidad de referencia desde una perspectiva integral y dialógica.
     La huella de los moriscos en Hornachos está presente en sus calles, sus construcciones hidráulicas, sus sendas o fuentes. La huella de los moriscos en Salé también se manifiesta en la alcazaba, organización social, costumbres, etc. Hoy son poblaciones hermanadas, pero en el pasado fueron punto de origen y destino de un singular grupo de personas, que escribieron una página en la historia, los moriscos de Hornachos. En esta parte final del recorrido un audiovisual ahondará en las vicisitudes de un camino que ahora es ida y vuelta. Este ámbito se acompaña de dos soportes de comunicación gráfica: en uno se plantean distintas preguntas sobre la importancia de estos moriscos, y en otro donde es el arte mudéjar de la provincia el protagonista (Ayuntamiento de Hornachos).

Pilar de las Palomas.-
     Premio Comunidad Sostenible. Otorgado por el centro UNESCO Extremadura en 2019. El Pilar de Palomas es un símbolo monumental mudéjar. Obra de ingeniería hidráulica de las más imponentes de la localidad.
     Destacar por un lado, la conducción de agua mediante acequia desde manantiales enclavados en el Valle, y por otro lado, el escudo de armas del emperador Carlos V en el tramo final del conjunto monumental.
     Se localiza entre huertas de origen morisco y al abrigo de la Sierra Grande, la fuente y el pilar de Palomas se encuentran en la parte alta de la localidad de Hornachos. Situados al paso del antiguo camino que comunicaba esta población con la de Palomas, la fuente presenta en su parte alta el escudo imperial de Carlos V, interpretado como una muestra de poder ante la población morisca.
     La fuente de Palomas capta sus aguas en el valle de los Moros y es llevada hasta el único caño mediante canales, acequias y en un pequeño acueducto en su tramo final construido con bellos arcos de ladrillo de intenso color rojo (Ayuntamiento de Hornachos).

Pilar de los Cuatro Caños.-
     Pilar para aprovechamiento del agua recogida mediante conducciones mudéjares del agua proveniente de manantiales de la cercana Sierra Grande.
     La construcción data de principios de siglo XVI, con inscripción fechada en 1516.
     Con escudo de Carlos V, benefactor de la localidad. Se trata de un escudo imperial en el que aparece la simbología bastante desgastada, coronado por un águila bicéfala, que tiene las miradas opuestas.
     Reciente reconstrucción en la que levanta en la parte posterior una esfera de la que se decantan en cuatro aperturas para la conducción del agua. La estructura frontal del conjunto es en la que se almacena el agua sobrante, con forma rectangular alargada de granito (Ayuntamiento de Hornachos).

               Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia Purísima Concepción, Iglesia y portería Conventual de San Francisco, Fuente de los Moros y Lavadero, Fuente de los Cristianos, Castillo de Hornachos, Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, Centro de Interpretación de la Cultura Morisca, Pilar de las Palomas, y Pilar de los Cuatro Caños) de la localidad de Hornachos, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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domingo, 28 de diciembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de la Purísima Concepción, Ermita de Nuestra Señora de Altagracia, y La Laguna) de la localidad de Higuera de la Serena, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Purísima Concepción, Ermita de Nuestra Señora de Altagracia, y La Laguna) de la localidad de Higuera de la Serena, en la provincia de Badajoz.
     Se enclava entre el Valle y Zalamea, próxima a esta última, de la que dependió como aldea hasta el siglo XVIII, según indica su antiguo apelativo de Valle de Zalamea, pasando luego a integrarse, al igual que el Valle, en la jurisdicción Señorial de los Murillo de Castuera.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 71,1 Km2
     Altitud: 473 m.
     Distancia Capital: 141 Km.
     Partido Judicial: Castuera
     Comarca: La Serena
     Gentilicio: Higuereño
Ayuntamiento de Higuera de la Serena
     Plaza de España, 1
     06441 Higuera de la Serena (Badajoz)
     Teléfono: 924771451
     Fax: 924771471
Historia.-
    Se enclava entre el Valle y Zalamea, próxima a esta última, de la que dependió como aldea hasta el siglo XVIII, según indica su antiguo apelativo de Valle de Zalamea, pasando luego a integrarse, al igual que el Valle, en la jurisdicción Señorial de los Murillo de Castuera. En la actualidad, con su millar y medio de vecinos, continúa constituyendo núcleo menor que aquellas.
     En la población perdura su carácter agrario tradicional, manteniendo sus edificaciones y configuración morfológica la fisonomía característica de la arquitectura popular más representativa en el partido judicial; esto es, fachadas encaladas con recercos de granito en puertas y ventanas, grandes chimeneas, etc. En la actualidad, edificaciones de nueva planta surgidas sobre todo en las áreas periféricas, ajardinamientos y otras realizaciones, patentizan la evolución de la población, que sin perder su sabor y pintoresquismo ha sabido evolucionar de acuerdo con los tiempos.
     Desviándonos unos pocos metros en la misma carretera que no lleva desde Zalamea hacia Higuera podemos ver el Charcón de Zalamea, obra construida en el s. XIX siendo uno de los regadíos más antiguos de la provincia. Pero Higuera tiene su mayor atractivo en las Sierras de Guadámez y en las tablas de agua que se forman en el río Guadámez, a unos 5 km. del pueblo por el camino de los Quintos de Guadámez (Diputación Provincial de Badajoz).
Monumentos.-

     En el dominio monumental y artístico la construcción más señalada de la localidad es la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, obra de mampostería encalada que se levanta en el centro del caserío.
     El edificio tiene su origen en el siglo XVI, habiendo sido remodelado en el XVII y en otras ocasiones posteriormente. Su cuerpo es de reducidas proporciones, con torre a los pies de la misma estructura compositiva que la nave. En la base presenta portada de granito y como remate un edículo moderno con cimera de chapitel. Sobre el costado de la Epístola se sitúa un arco cobijo entre contrafuertes de disposición tardía, sobre el que luce un escudo.
     El interior es de nave única, muy transformada, con arco toral de granito y angosta cabecera con bóveda de crucería sobre la que se destaca al exterior un minúsculo esquilón (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de la Purísima Concepción.-
     Obra originaria del siglo XV (1489), remodelada posteriormente en el XVII. Se trata de un edificio de regulares proporciones, ejecutado con mampostería encalada, y portada con esquinas de cantería. La planta es de nave única con cinco tramos, cubierta mediante bóveda de lunetas. A los pies se sitúa un coro de somera que se estructura con baranda de madera, apoyado sobre columnas graníticas. La cabecera es de planta cuadrangular, separándola de la nave un arco toral apuntado de granito, que evidencia ser de lo más antiguo de la construcción. Este espacio lo cubre una singular bóveda de crucería de modelo no habitual.
     Sobre el costado de la Epístola se adosan dos reducidas capillas, una con su cúpula, y a continuación la sacristía. Al exterior destaca el macizo torreón centrado sobre los pies, por encima del cual se dispone un segundo cuerpo menor con remate en capitel.
     Por el lado de la Epístola la construcción presenta cinco estribos de mampostería encalada y un arco sobre la portada, que confieren a esta fachada un notable interés formal. Las portadas son de granito, correspondiendo la mayor antigüedad a la de este costado. Sobre el arco toral se sitúa una mínima espadaña correspondiente al esquilón. En diversos puntos de los muros del templo se adosan escudos y blasones nobiliarios (Ayuntamiento de Higuera de la Serena).

Ermita de Nuestra Señora de Altagracia.-
     La construcción de la ermita se remonta al siglo XV por iniciativa de Juan de Zúñiga, último Maestre de la Orden de Alcántara, en el lugar donde la tradición sitúa la aparición de la imagen de la virgen. Algunos restos de muros de piedra que albergaba el edificio principal y una construcción secundaria, que sería utilizada como casa del ermitaño y posiblemente albergue para los peregrinos. La ermita cuenta con una planta de una sola nave con dos estancias adosadas, que presumiblemente harían las veces de sacristía. Su construcción es sencilla, con muros de mampostería y refuerzos puntuales en piedra, que pueden pertenecer a un edificio anterior sobre el cual se construyó el actual. El acceso nos da una pista de la cubierta a dos aguas que cerraba el edificio, lamentablemente perdida por completo. En su interior, quedan pocos restos de su decoración mural (Ayuntamiento de Higuera de la Serena).

La Laguna.-
     El uso tradicional de La Laguna, como el de otras charcas, como no podía ser de otra manera, su condición está directamente e íntimamente ligada al sector agrícola- ganadero. De tal modo que sus aguas eran un punto de encuentro para el alivio del ganado: ovino, caprino y vacuno principalmente. Recordemos que Higuera de la Serena desde 1494 forma parte de la Real Dehesa de la Serena, integrada por 18 villas que siempre destacaron por la gran calidad de sus pastos en la Península Ibérica, muy apetecibles para los grandes rebaños trashumantes invernales.
     Aunque su aureola es de un calado mucho más amplio y profundo: como zona de pesca, caza o de lavadero de la ropa, ya que hasta allí se desplazaban algunas mujeres higuereñas, con sus paneras para lavar la ropa.
     En su entorno inmediato más próximo, destacan fecundas huertas provistas de pozos, albercas y alguna que otra noria. Y como propio de estas latitudes se manifiesta, la triada mediterránea, representadas en el cultivo de la vid, el olivar y tierras para el cereal (Ayuntamiento de Higuera de la Serena).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Purísima Concepción, Ermita de Nuestra Señora de Altagracia, y La Laguna) de la localidad de Higuera de la Serena, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de la Purísima Concepción, Ermita de la Magdalena, Ermita del Cristo del Humilladero, Casino, Casa Consistorial, Fachada Mudéjar de la Biblioteca Municipal, y Parque Municipal) de la localidad de Granja de Torrehermosa, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Purísima Concepción, Ermita de la Magdalena, Ermita del Cristo del Humilladero, Casino, Casa Consistorial, Fachada Mudéjar de la Biblioteca Municipal, y Parque Municipal) de la localidad de Granja de Torrehermosa, en la provincia de Badajoz.
     Se enclava cerca de Azuaga, en el confín del Partido Judicial lindero con Córdoba, en cuyo itinerario resulta paso obligado. En lo histórico, dependió de aquella con rango de Encomienda, hasta 1.565 en que adquirió su autonomía como Villa externa.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 151,7 Km2
     Altitud: 593 m.
     Distancia Capital: 158 Km.
     Partido Judicial: Llerena
     Comarca: Campiña Sur
     Otras Entidades: Los Rubios -aldea a 22 km. de Granja y a 571 m. de altitud-.
     Gentilicio: Granjeño
Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa
     Carmen, 1
     06910 Granja de Torrehermosa (Badajoz)
     Teléfono: 924895011
     Fax: 924895585
Historia.-
    Ubicada en el extremo suroeste de la provincia de Badajoz, limitando con la provincia de Córdoba, a través del río Zújar que le sirve de frontera natural, se encuentra la villa de Granja de Torrehermosa. El municipio pertenece al partido judicial de la Campiña Sur y está atravesado por la Nacional 432 Badajoz-Córdoba-Granada.
     La primitiva fundación de la villa, a tenor de los vestigios hallados en el término -ánforas griegas, monedas ibéricas y romanas-, nos aproximan a algunas colonias griegas aliadas de los romanos que permanecieron en la Península dedicándose a la práctica de la horticultura, creando una especie de granja de donde puede derivar el nombre de la primitiva aldea.
     Históricamente, dependió de Córdoba con rango de Encomienda hasta 1565, bajo el reinado de Felipe II, en que la localidad obtiene el título de villa, mediante carta Real escrita en pergamino, conservada en el Archivo Municipal.
     Este monarca concede el apellido de Torrehermosa para distinguirla de las otra dieciocho Granjas existentes en España.
     Durante todo el siglo XIX y principios del XX se produjo un fuerte crecimiento económico y demográfico, debido en parte a las explotaciones mineras de "Santa Bárbara", "La Juanita" y "El Encinar".
     Su componente más significado, y por el que la población resulta conocida con carácter general, dentro y fuera de la región, es la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, obra gótico-mudéjar del siglo XV. Y de ella en particular, por la preciosa torre que justifica sobradamente el apelativo de la localidad. Dicha torre, se distingue no sólo a nivel comarcal, sino en el ámbito general de la historia del arte. Se trata de una esbelta realización de notable altura, ejecutada en ladrillo aplantillado, formando una completa secuencia de filigranas ornamentales.
     La iglesia sobre la que se alza está construida en mampostería de piedra sin enlucir, situándose en el centro de la población, con una amplia plaza aneja. Al interior presenta nave única, con la cubierta de madera originaria sustituida por otra de fábrica en el siglo XVIII. El retablo mayor y el órgano, piezas notables del XVIII, fueron destruidos en 1.936. En la actualidad preside la capilla mayor otro moderno de buena hechura, ejecutado por Gabino Amaya (Diputación Provincial de Badajoz).
     11 km al nordeste de Azuaga está Granja de Torrehermosa. La torre* (s. XV) de la iglesia de la Purísima Concepción es una de las más bellas construcciones gótico-mudéjares de Extremadura. De interés es el Casino y el Ayuntamiento, de inspiración modernista (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 

Iglesia de la Purísima Concepción.-
     El monumento más significativo y al que debe la población que sea conocida con carácter general, tanto dentro como fuera de la región, es la Iglesia parroquial de la Purísima Concepción, obra gótico-mudéjar del siglo XV. Y de ella, particularmente, la hermosa torre que justifica sobradamente el apelativo de la localidad.
     Por lo que respecta a la torre, exteriormente se articula en tres cuerpos. El inferior, que ocupa casi toda su altura, aparece placado por una trama de arquillos que confiere a la obra su fisonomía peculiar. En su base se abre una sobria portada de arco apuntado, que a través de un conopio se integra con los elementos superiores. Mediante elaboradas cornisas se establece la conexión con los dos cuerpos siguientes que son los de campanas. El remate es de chapitel, también de ladrillo. En actuación urbanística muy acertada, el edificio situado por delante de la torre, impidiendo su visión, ha sido suprimido recientemente, creándose en su lugar una plaza cuyo espacio realza el valor del monumento, al permitir su contemplación desde una perspectiva amplia, antes imposible.
     Al asentarse la población en un llano, la esbelta silueta de la torre se destaca sobre el caserío haciéndose visible desde la lejanía y originando un perfil que peculiariza de manera inconfundible la población. Desde 1931 la iglesia está declarada Monumento de Interés Histórico Nacional, habiendo sido restaurada en 1981 (Diputación Provincial de Badajoz).
     La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Concepción es sin duda la obra artística más importante de la población, está enclavada en pleno centro urbano, sin ningún tipo de elemento que, por el lado de la Epístola, perturbe su contemplación; fruto de una acertada actuación urbanística que eliminó el edificio dispuesto justamente delante de su frente, configurando una amplia plazoleta que realza el valor del gran monumento al permitir su visión desde una perspectiva amplia.
     La primera visita santiaguista del año 1494 nos describe ya este monumento: “.. el cuerpo de la iglesia es de dos naves de piedra de mampuesto y tapias por medio de danças de arcos de ladrillo y piedra. Está bien enmaderada y tejada, tiene la iglesia dos puertas con sus puertas de ençina…” A comienzos del siglo XVI las obras continuaban con el fin de acabar lo antes posible su fábrica, según nos testimonia la visita de 1514: “Vesitose la yglesia de dicho lugar y se mando continuar la obra della fasta ser acabada…”. El proceso de edificación finalizó durante la primera mitad del siglo XVI.
     Toda la fábrica se erige con una mezcla homogénea de mampostería y verdugadas de ladrillo aplantillado (el mismo material que podemos observar en otras parroquiales de nuestra comarca). El ladrillo está muy extendido por buena parte de los paramentos exteriores, utilizándose de forma exclusiva en los pilares rematados en pirámide con pináculos en cada vértice.
     Se trata de un edificio de planta rectangular con una nave y una pequeña sacristía aneja a la cabecera por el lado del Evangelio. La nave que se contempla también en este costado es de época moderna, dando la impresión de tratarse de una segunda nave; aunque no es el caso, sino que estamos ante una ampliación del templo ideada con el fin de ampliar el espacio útil del mismo, situando nuevas capillas con otros retablos e imágenes. Este añadido fue ejecutado por el maestro llerenense José Gómez que desde la ciudad provisoral desarrolló una extensa actividad arquitectónica en numerosos pueblos de la comarca, levantando iglesias de nueva planta o modificando sus estructuras anteriores.
     Será en el 1765 cuando lo descubramos en nuestra localidad, trabajando en la obra que acabamos de citar y dirigiendo al mismo tiempo los trabajos de la parroquial de la Granada, en Llerena.
     La cabecera es poligonal con dos vanos en cada lado y algunos recercos en forma de arcos apuntados. Ese mismo tipo de arco lo encontraremos en la portada de la Epístola, doblado por otro arco de medio punto que reduce fuertemente la luz o anchura del original. El interior se cubre con una bóveda de cañón con lunetos y cuatro arcos reforzadores o fajones de diseño apuntado que compartimentan el místico interior en cuatro tramos y descansan sobre gruesos pilares, mientras que la cabecera o ábside se resuelve con una sencilla bóveda de crucería de sabor medieval.
     La torre es la parte más interesante del edificio, ubicada en los pies del mismo. Es la pieza fundamental en el dominio histórico-artístico de la población y de la comarca, de estilo gótico-mudéjar, y con acertada justicia le ofrece el nombre de Torrehermosa a la localidad. Su construcción data de finales del s. XV y primera mitad del s. XVI.
     Consta la torre de tres cuerpos al exterior, aunque el primero, de gran altura, corresponde a dos del interior. Del cuerpo bajo destaca la portada, apuntada y con notable abocinamiento, trasdosada por arco conopial y dibujos geométricos en ladrillo. Los cuerpos superiores, separados por una imposta volada, son de similar factura, con dos amplios vanos en medio punto en cada frente, sobre frisos de gabletes, rematándose el conjunto con sencillas almenas de grada claramente emparentadas con las torres mudéjares andaluzas.
     Destaca esta torre de planta cuadrada, por su esbeltez, elegancia y por la sabia conjugación de elementos propios del periodo gótico y los de inspiración mudéjar, configurando un edificio que fue declarado Monumento de Interés Histórico Nacional, en el año 1931, habiendo sido restaurado en 1981 por la Dirección General de Bellas Artes.
     Una obra distinguida no sólo a nivel comarcal, sino en el ámbito general de la Historia del Arte. Desde la lejanía sobresale de entre todo el caserío, asignando un perfil inconfundible a la localidad que la vio erigirse en pleno centro.
     Son numerosas las obras de arte mueble que se custodian en su interior, señalamos como más significativas:
        Retablo Mayor Posterior a 1940
        San José con el Niño Siglos XVII-XVIII
        San Sebastián Contemporánea
        Cruz procesional en plata Siglo XIX
        Hostiario en plata 1560
        Cáliz Segunda mitad del siglo XVI
        Potencias de plata 1760
     La Pila Bautismal es una de las más interesantes de todo el panorama comarcal debido a su excelente labra, a su forma poligonal, a su perfecto pulimentado, así como los motivos ornamentales de veneras y cruces santiaguistas que decoran cada uno de los frentes de su copa poligonal.
     Declaración de la Torre Parroquial como Monumento Artístico de interés nacional (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).

Ermita de la Magdalena.-
     Construcción de finales del siglo XVI. Destaca el estilizado arco apuntado de su entrada y una pequeña espadaña con esquilón, arco de medio punto y frontón triangular (Diputación Provincial de Badajoz).
     Cinco fueron las ermitas granjeñas que siglos atrás satisfacían las necesidades espirituales de los vecinos del pueblo: San Bartolomé en la aldea de los Rubios, la Magdalena, el Cristo del Humilladero, San Juan Bautista y San Sebastián o los Mártires.
     A diferencia de las expuestas, la dedicada a la Magdalena si se mantiene en pie. Su edificación puede fecharse a finales del siglo XVI, siendo recogida por primera vez en los Libros de Visitas del año 1604. Se trata de una construcción sobria y austera, con una fachada desnuda en la que destaca la puerta de acceso, envuelta en un estilizado arco apuntado de herencia medieval y una pequeña espadaña con esquilón, arco de medio punto y frontón triangular (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).

Ermita del Cristo del Humilladero.-
     Más monumental y solemne, reproduce las formas y tipologías de la arquitectura religiosa barroquizante.
     En su interior sobresale la imagen del Cristo del Humilladero, muy venerado entre la población, obra del escultor Antonio Castillo Lastrucci (Diputación Provincial de Badajoz).
     La Ermita del Cristo del Humilladero, más monumental y solemne, fue terminada en 1960, tras ser demolida a comienzos de los años 50, debido a sus deficiencias técnicas y a la amenaza de ruina que afectaba a sus arcos y cubiertas. No fue sólo el paso de los años lo que influyó negativamente en su conservación, sino los efectos derivados de la Guerra Civil Española y los del terremoto del siglo pasado. Esta ermita reproduce las formas y tipologías de la arquitectura religiosa barroquizante de las últimas centurias, similar a la iglesia parroquial del Humilladero, en Azuaga. En su fachada principal descubriremos los elementos representativos de esta estética de influencia barroca: frontones triangulares y partidos, pilastras adosadas, carácter monumental y dinámico con entrantes y salientes, etc. Se podría dividir esta superficie en tres pisos, en el interior se encuentra la puerta de acceso coronado por un frontón rectilíneo y partido, sobre éste, un óculo central como sistema de iluminación directa del interior y dos hornacinas laterales con pilastras y frontones. En la cima, un mirador amensulado acoge la espadaña de doble campanario. Igual de majestuoso resulta su interior, con una elevación y robustez dignos de mención: Conocemos que el importe de las obras superó las 800.000 pesetas, realizadas por los constructores: José Ramírez Díaz, Miguel Molina y Manuel Ramírez. En su interior sobresale la imagen del Señor o Cristo del Humilladero, encargado de sustituir a otro anterior desaparecido de traza barroca que estuvo protegido por la hermandad de la Santa Vera Cruz allá en el siglo XVII, manteniéndose en alza cien años después. La imagen actual, muy venerada entre la población, es obra del escultor Castillo Lastrucci (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).

Casino.-
     Interesante muestra de arquitectura ecléctica de principios del siglo XX.
     Luce espléndida fachada con blasones y artísticas rejerías.
     Su interior alberga unas atractivas y solariegas cubiertas de madera entramada (Diputación Provincial de Badajoz).
     Durante el siglo XIX, los varones de clase media-alta se organizaban en sociedades o casinos, lugares donde leían prensa, participaban en tertulias y pasaban su tiempo libre.
     En el siglo XIX se define una nueva estructura social que ya se había manifestado en la Revolución Francesa.
     Los antiguos estamentos son ahora clases sociales, entre las que adquiere especial importancia una incipiente burguesía que, en un primer momento pretende asemejarse en su forma de vida a la antigua nobleza. Esta tendencia se plasmará en las producciones artísticas, recuperándose elementos clásicos que se aplicarán a todas las disciplinas artísticas. 
     En arquitectura, además de escasos ejemplos neoclásicos, y del llamado historicismo, basado en la recuperación de estilos anteriores, el siglo XIX en Extremadura recoge interesantes muestras de la corriente eclecticista. Esta Corriente se desarrolla a finales de dicho siglo y se caracteriza por la incorporación en un mismo edificio de elementos procedentes de distintas corrientes arquitectónicas. 
     Su finalidad era la de proporcionar a los coios distracción, entretenimiento y actividades culturales apropiadas a su clase.
     Actualmente cuenta con más de 150 socios.
     El Casino de Granja de Torrehermosa, situado en la calle Calvo Sotelo, nº 16 es una buena muestra de la arquitectura ecléctica.
     Se combinan en la fachada elementos de corrientes tan dispares como la mudéjar, los elementos clásicos, decoración plateresca, composiciones barrocas, blasones nobiliarios y elementos de clara ascendencia andaluza, luciendo espléndida fachada con blasones y artísticas rejerías.
     En su interior, el Casino cubre sus estancias con cubiertas de madera entramada y las paredes con interesante azulejería de Mensaque de principios de siglo.
     El Casino-Sociedad se funda en 1971, momento en que unos 17 vecinos deciden crear una asociación que pueda hacer frente a las inquietudes y necesidades de la sociedad local (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).

Casa Consistorial.-
     Antiguo palacete de finales del siglo XIX de estilo neoclásico. Ejemplos de este tipo de edificaciones de clara influencia cordobesa, podemos encontrar por todo el centro urbano. Granja de Torrehermosa también podría llamarse "Granja de las Casas Hermosas" (Diputación Provincial de Badajoz).
     La arquitectura de la Casa Consistorial se ha utilizado a lo largo de la historia como carta de presentación. La mayor o menor riqueza, cultura o posición social se reflejaba en uno de los elementos más visibles: las fachadas.
     A finales del siglo XIX, Granja de Torrehermosa llegó a alcanzar los 5.000 habitantes. Esa fue una de las épocas de mayor esplendor de la villa. La agricultura, la ganadería y la minería eran su fuente de riqueza, y generaron un gran número de jornaleros y proletarios, así como una pequeña burguesía. Esta situación social queda reflejada en las construcciones arquitectónicas de finales de siglo.
     Durante la segunda mitad del siglo XVIII y todo el siglo XIX se produce en arquitectura un periodo de cambio en el que se suceden distintas tendencias constructivas y decorativas.
     El neoclasicismo, que supone una vuelta a los planteamientos clásicos (griegos y romanos), apenas se consolidó en Extremadura: el fuerte arraigo de la estética barroca, además del alejamiento de los focos neoclásicos como la corte y las grandes ciudades, provocaron la escasez de edificios de este estilo. Ya en el siglo XIX la arquitectura vuelve sus ojos al pasado, buscando inspiración en los movimientos artísticos anteriores; es lo que se conoce como el historicismo.
     La Casa Consistorial, responde al prototipo de casa o palacio decimonónico, erigido en 1895 según describe la reja de entrada. Será frecuente descubrir en nuestra localidad la influencia ejercida por la casa andaluza (cordobesa), dada la proximidad entre ambos territorios.
     Su estructura, organizada en torno a un patio central iluminado que distribuye el resto de las estancias en dos pisos o niveles, obedece sin duda a la tradición islámica de la zona. Siguiendo esas mismas influencias, se incorporan extensos paneles de azulejería en muchas habitaciones y dependencias interiores (Granja de Torrehermosa).

Fachada Mudéjar de la Biblioteca Municipal.-
     Originaria de los siglos XV y XVI y situada en la Plaza del Ayuntamiento (Diputación Provincial de Badajoz).
     Originaria de los siglos XV y XVI está situada en la Plaza del Ayuntamiento. Bellísimo ejemplo mudéjar con arco de herradura de grandes dovelas señaladas, que parten de dos gruesas impostas y en la zona superior, un marcado alfiz originado a partir de las mencionadas impostas. Como remate una atractiva cornisa con diferentes molduras. Como dato curioso hace algunos años, mediante la reconstrucción del tejado, fue encontrado un OBUS de la Guerra Civil española y aún en funcionamiento que tuvo que ser explotada por el cuerpo especial de la Guardia Civil a unos kilómetros de la localidad (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).

Parque Municipal.-
     Considerado como uno de los parques de mayor extensión de la provincia, cuenta con una gran variedad de especies vegetales, kiosko-mirador, jardín rústico de plantas autóctonas y zona de juegos para niños (Diputación Provincial de Badajoz).
     Es considerado uno de los parques de mayor extensión de la provincia, cuenta con una gran variedad de especies vegetales, kiosko-mirador, jardín rústico de plantas autóctonas, y zona de juego para niños y realización de deporte para la tercera edad (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).
 
     Además, la villa posee bellas representaciones de la escultura contemporánea en bronce, prueba de ello es el Monumento al Labrador Extremeño y a la Medicina Rural, así como el Cristo Yacente realizado por Gabino Amaya y el busto del Dr. Gahete, obra de Mariano Benlliure (Diputación Provincial de Badajoz).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Purísima Concepción, Ermita de la Magdalena, Ermita del Cristo del Humilladero, Casino, Casa Consistorial, Fachada Mudéjar de la Biblioteca Municipal, y Parque Municipal) de la localidad de Fregenal de la Sierra, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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miércoles, 25 de junio de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Santiago, Iglesia conventual de San José y Santa Teresa, Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen, Iglesia de San Juan de Dios, Iglesia de los Filipenses, Ermita de Dios Padre, Colegio de la Purísima Concepción, Santuario de Nuestra Señora de Araceli, e Iglesia de San José (Jauja)) de la localidad de Lucena (III), en la provincia de Córdoba

       Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santiago, Iglesia conventual de San José y Santa Teresa, Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen, Iglesia de San Juan de Dios, Iglesia de los Filipenses, Ermita de Dios Padre, Colegio de la Purísima Concepción, Santuario de Nuestra Señora de Araceli, e Iglesia de San José (Jauja)) de la localidad de Lucena (III), en la provincia de Córdoba.


Iglesia parroquial de Santiago Apóstol.-
     Ubicada extramuros y fundada en 1503, se constituyó parroquia en 1891. La iglesia sufrió transformaciones en el siglo XVII y especialmente tras el terremoto de 1755, en que recibió la fisonomía barroca que mantuvo hasta la transformación de 1980, obra de Rafael Manzano Martos. El interior presenta características del gótico mudéjar, con tres naves cubiertas con armadura de par y nudillo. La cabecera sufrió menos en la restauración, manteniéndose las tres capillas, fruto de las reformas del XVIII y del XIX. El retablo de fines del XVIII lo preside una imagen moderna de Santiago Peregrino; las restantes son de la fecha del retablo. A los lados del presbiterio cuelgan varios lienzos de valor devocional.
     La cabecera izquierda es la capilla de Nuestra Señora de la Soledad, con reja de Juan de Gálvez del año 1744. La Virgen fue realizada por Luis Álvarez Duarte en 1987 y el Yacente es obra de Pedro de Paz de 1651, documentado tras la restauración de 1999. En la nave se ven imágenes de Jesús Caído, de taller local de hacia 1719, y María Santísima de la Salud. A los pies se encuentra la imagen de Santiago Matamoros, de hacia 1780, retirada del altar mayor.
     La cabecera de la nave derecha guarda el Señor atado a la Columna, obra culminante de la imaginería pasionista lucentina, tallada en 1675 por el sevillano Pedro Roldán, con policromía de Bernabé Jiménez de Illescas. Nuestra Señora de la Esperanza es de Miguel Ángel González Jurado de 1992. A los pies de la nave está el Cristo de la Confianza, de hacia 1600, reformado. (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      Se fundó sobre una antigua sinagoga. Presenta estructura basilical. Es de planta rectangular dividida en tres naves separadas por arquerías sobre pilares ochavados de piedra que pasan a cuadrados mediante un capitel cimacio. Los arcos son de medio punto, posiblemente eran apuntados. La nave central se cubre con un artesonado de madera con tirantes de lazo y laterales a la molinera, mientras que el presbiterio se cubre con bóvedas vaídas.
     Al exterior acusan su hastial, labrándose una bella portada gótico-tardía, de época de los Reyes Católicos. En el costado se le labra a finales del XVII una gran espadaña sobre base angular.
     Entre los elementos interiores destacan las bóvedas dieciochescas, producto de la reforma barroca en el presbiterio y ábsides.
     Presenta importantes lienzos y tallas de imaginería en su interior.
     La ciudad de Lucena fue uno de los centros sefardíes más importantes de España, hasta la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos. De sus muchas sinagogas sólo subsiste en la actualidad una de ellas, que por su organización en planta es semejante a la de Santa María la Blanca de Toledo, y por su situación, la más meridional de España. Está adaptada hoy al culto cristiano como Parroquia del Señor Santiago y su fundación, según nos cuenta Ramírez de Luque, fue del primer marqués de Comares Comendador de la Orden de Santiago Garcí Méndez de Sotomayor, que derribó la antigua mezquita-sinagoga, empezando la construcción entre 1494 y 1498. La conclusión de las obras se mantiene en el misterio, al igual que las de inicio, en torno a 1533 o 1544. La capilla del Sagrario es obra de 1722 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A través de la calle Flores de Negrón se accede a uno de los barrios más antiguos de la ciudad “el barrio de Santiago”, tradicional emplazamiento de la judería lucentina o posible arrabal de la época del esplendor de la Lucena judía. Pasada la parroquia de Santiago, nos adentramos en  el Llano de la Tinajerías, lugar donde estaban concentradas la mayoría de las alfarerías y tinajerías de Lucena. Allí podemos visitar algunas alfarerías artesanas, cuya tradición se pierde en el tiempo.
     La parroquia de Santiago de estilo gótico-mudéjar, se inició en 1503, por disposición testamentaria de García Méndez de Sotomayor, el  Comendador de la Orden de Santiago. Tradicionalmente se ha considerado como antigua sinagoga judía, pero posiblemente en su construcción  se reutilizaron los materiales del entonces recién demolido viejo templo de San Mateo, dónde realmente pudo estar la antigua sinagoga y mezquita.
     La iglesia es de planta rectangular, presenta tres naves divididas por pilares octogonales que soportan arcos apuntados de ladrillo con alfiz. Las tres naves se cubren con artesonado reconstruido siguiendo el modelo del original.
     Hoy, decorada en armonía con el estilo mudéjar del resto del templo, se venera en ella el Cristo de la Columna, obra del insigne escultor sevillano Pedro Roldán, realizada en el siglo XVII, y Nuestra Señora de la Esperanza (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia conventual de San José y Santa Teresa.-

     Las carmelitas descalzas, llegadas a Lucena en 1612, residen hoy en un convento proyectado por José Ramón Garnelo López de Vinuesa y terminado en 1972 por Carlos Palanca Guash. El retablo mayor lo hizo Antonio Primo en 1738. En la hornacina principal se venera la hermosa talla de San José con el Niño, obra granadina del estilo de José Risueño, que tiene alrededor pequeñas tallas de San Mateo y San Juan Evangelista, la Virgen del Carmen, santos del Carmelo, San Joaquín y Santa Ana. El frontal del altar es un moderno guadamecí realizado por Bernier. Una hornacina de mediados del XVII tiene en el remate un pequeño Calvario y guarda un busto del Ecce Homo, obra popular del siglo XVII. Por los muros del templo cuelgan las estaciones del Vía Crucis en relieve, realizadas en escayola pintada por Luis Aguilera Bernier en 1972 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen.-
     El antiguo convento de San José de Carmelitas Descalzos fue fundado en 1600 y la iglesia se inauguró en 1605, pero tuvo reformas hasta 1635. El convento sufrió exclaustración en 1835 y la iglesia pasó a ser parroquia en 1891. Fue profundamente restaurada en 1984.
     El interior presenta un espacio en cruz latina de brazos inscritos, con nave única privada del coro. El crucero se cubre con media naranja sobre pechinas. Las capillas laterales forman hoy dos naves corridas cubiertas por bóvedas de arista. El retablo mayor responde a esquemas carmelitanos de hacia el año 1635. Los registros para lienzos tienen pasajes de la vida de Santa Teresa. Otros de la vida de San José están en el banco y San Juan de la Cruz y Santas Mártires, en los pedestales. En el ático hay una talla de San José con el Niño, de la fecha del retablo. La calle central, muy transformada, tiene imagen de la Inmaculada en el manifestador y la Virgen del Carmen en el camarín, labrada en 1795 por el académico de Granada Felipe González. En los muros laterales del presbiterio se ven cuatro lienzos con el Llanto por Cristo Muerto, la Sagrada Familia, la Inmaculada y la Virgen con el Niño.
     En los frentes de los brazos del crucero se disponen dos retablos semejantes, de hacia 1635; el de la izquierda, con la Transverberación de Santa Teresa, talla del XVIII, y en el ático pintura de la Anunciación, de Leonardo de Castro; el de la derecha, con San José, talla de escuela granadina, y un lienzo del Salvador, de hacia 1630. En el testero de este brazo hay un calvario, con el Crucificado del XVII y la Virgen de las Penas y San Juan, de vestir, de hacia 1700. En el crucero, nave y antiguo coro hay varios lienzos de distinta mano, del siglo XVII y muy deteriorados, con escenas de la Infancia y la Vida de Cristo y San Martín partiendo la capa.
     En las capillas de la nave izquierda, se encuentra el retablo de la Virgen Madre, bella imagen granadina del XVIII, inspirada en la estética de José Risueño. Le sigue el retablo de Nuestro Padre Jesús Nazareno, también del XVIII. Al fondo de la nave se ve un templete con la Virgen de Araceli y un altar con el Señor de la entrada en Jerusalén, obra de Diego Márquez Vega de 1769 reformada por Muñoz de Toro en 1827, y la Virgen de los Dolores, interesante imagen del XVII, cercana a Pedro de Mena.
     En la nave derecha destaca el retablo de Nuestra Señora de la O, que fue titular de su ermita, imagen de vestir del siglo XVI con Niño añadido en el XVIII; a los lados tiene las tallas barrocas de San Joaquín y Santa Ana, procedentes del desaparecido convento de dominicas de Santa Ana. Sigue un retablo atribuido a Francisco José Guerrero, de hacia 1750, con Santa Bárbara, San Blas y San Antonio. El siguiente muestra una hermosa talla granadina de San Elías, de fines del XVII. Finalmente, en un hueco acristalado, está la bella imagen del Señor de la Humildad, sentado y apoyado en la columna de los azotes, del taller de Pedro de Mena, de hacia 1680.
     En el pasadizo que lleva a la sacristía, se encuentra el Nazareno de los Pino, imagen del XIX debida a Pedro Muñoz de Toro. En la sacristía hay un gran lienzo de Leonardo Antonio de Castro, con la Transverberación de Santa Teresa, de hacia 1725, una de las más logradas de su autor. En el salón parroquial merecen destacarse una talla pequeña de la Virgen del Carmen muy retocada, de hacia 1635, del círculo de Alonso de Mena, y varios lienzos del XVIII, destacando la Magdalena y otros de Leonardo de Castro, entre ellos, una Gloria con San José y la Virgen adorando al Niño (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      Edificio construido en 1630 para los Carmelitas. Convertido en parroquia en 1891. Ha sufrido transformaciones constructivas y de estilo.
     Iglesia de planta en cruz latina y tres naves. Crucero con cúpula simulada de cañizo, el crucero de bóveda de cañón y naves laterales con bóvedas de crucería resueltas de igual forma.
     Interesante la situación de la edificación (propia de la época).
     Valor significativo de las obras de arte conservadas.
     Cubierta reformada consistente en estructura metálica, sobre zuncahado perimetral que afianza los muros de la Iglesia.
     Portada que refleja la estructura de tres naves al exterior. Tímpano triangular con óculo enmarcando la entrada principal que se realiza bajo arco de medio punto con apilastrado en piedra. Motivo homaridado flanqueado por pequeños huecos de ventanas. Lateralmente aparecen a ambos lados un enmarcado de piedra de hueco rectangular adintelado y picantes en las esquinas. Espadaña situada en el lado derecho de la nave central.
     Este antiguo Convento de San José de Carmelitas Descalzos fue fundado en 1600. La iglesia se inauguró en 1630. En 1891 el templo se erigió en parroquia de Nuestra Señora del Carmen (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La parroquia de Nuestra Señora del Carmen construida en 1630, localizada en un altozano sobre el tradicional barrio de la Barrera, es un claro ejemplo de la evolución arquitectónica del manierismo al barroco y de la notable influencia de lo herreriano en la arquitectura de la primera mitad del siglo XVII.
     Su planta es de cruz latina con capillas laterales comunicadas entre sí y sobre su  crucero se alza una cúpula semiesférica decorada al fresco con motivos fitomórficos y gran florón central, todo ello sobre pechinas decoradas con los blasones heráldicos de las casas de Comares y de Segorbe y Cardona.
     En su interior destaca el retablo mayor que  puede considerarse contemporáneo a la portada de la iglesia, cuyos elementos decorativos de corte escurialense se repiten en su estructura. En su arquitectura incluye una importante colección de pinturas y algunas de notoria influencia de Zurbarán, con posible atribución a Bartolomé de Ayala (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San Juan de Dios.-

     La iglesia con su hospital anejo fue fundada en 1565 por fray Jerónimo Frutos de San Pedro. El actual edificio se llevó a cabo entre 1747 y 1754, con proyecto de José de Bada y Navajas y dirección del hermano Francisco Álvarez. Se cubre el templo con tres tramos de cañón con lunetos y otro cuadrado con media naranja sobre pechinas rematada en linterna, todo profusamente ornamentado. Tiene zócalo de mármol gris con embutidos en blanco de labor geométrica. Tras una lenta restauración, se abrió de nuevo al culto en mayo de 2003.
     Todos los retablos fueron realizados por Francisco José Guerrero en 1755. Destaca el mayor, que tiene en el primer nivel imágenes de San Juan Bautista y San Miguel. En el segundo preside la Inmaculada, flanqueada por San Joaquín y Santa Ana. En el ático se ve un calvario, con Cristo de talla y la Virgen y San Juan pintados sobre lienzo. Sobre los estípites rematan cuatro ángeles pasionarios.
     A los lados del presbiterio se ven dos cuadros con la Anunciación y la Visitación; en las pilastras hay dos bellos ángeles lampareros. Las pilastras se adornan con una serie de cuadros de santos pertenecientes a distintas órdenes religiosas.
     A la izquierda del crucero está el retablo dedicado a San Juan de Dios, imagen de vestir de escuela granadina, como todas, y dos pequeñas tallas a los lados de Santa Elena y San Juan Nepomuceno. En al ático, pintura de la Virgen con el Niño. En el sagrario hay una urna acristalada con un portaviático, un relicario y un cáliz, todos de plata.
     El retablo de la derecha es semejante, con muy bella escultura de San Rafael limosnero con hábito de la orden, acompañado de ángeles que le llevan el bordón, el pez y una filacteria. A los lados tiene imágenes pequeñas de Santo Tomás de Villanueva y San Antonio de Padua. En el ático, lienzo de San Agustín. Repartidas en los testeros del crucero hay dos series de lienzos, una con Apostolado y la otra con la Epifanía, Cristo con San Pedro, la Inmaculada y San Juan Bautista predicando, atribuidos a José Francisco de Vargas.
     En el muro izquierdo están los retablos de San Carlos Borromeo, que se acompaña de Santa Lucía y Santa Teresa, con tondo de San Pedro en el ático, y de San José, con San Francisco de Paula a la derecha y tondo de San Bartolomé en el ático. Sobre ellos hay dos grandes lienzos de buena factura con la Imposición de la Casulla a San Ildefonso y San Carlos y los apestados de Milán. En el muro derecho se ve el retablo de Ecce Homo, imagen del círculo de José de Mora, que tiene encima un cuadro de la Virgen de Belén y un tondo con San Pablo en el ático. A la derecha, una talla mutilada de San Rafael. En el muro hay un cuadro con escena de la Vida de San Juan de Dios. Sobre la puerta del claustro se ve la Anunciación, compuesta por dos cuadros.
     En el arco del coro están El Salvador y la Virgen leyendo, lienzos parejos del Apostolado. En el coro se ve la Apoteosis de San Juan de Dios, entre los papas Pío V y Urbano VIII. En el sotocoro hay dos medios puntos con lienzos de la Misa de San Gregorio y de la Virgen de Ánimas con San Juan de Dios y San Rafael (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El conjunto arquitectónico del Hospital de San Juan de Dios de Lucena, se organiza alrededor de un patio cuadrangular irregular con galerías perimetrales. Un patio posterior debió ser la antigua huerta. El templo, con su sacristía adyacente a la cabecera, ocupa el lado norte del claustro, dando fachada a la Plaza de la Calzada. 
     Adosada a la fachada de los pies de la iglesia y tras un pequeño atrio cerrado con pilares y rejas, se ofrece la portada principal de ésta que se proyecta del plano de fachada con una planta trapezoidal. Ejecutada por el cantero lucentino Lorenzo Vicente del Pino Ascanio, tiene dos cuerpos. El bajo se estructura con un arco abocinado central flanqueado por dobles columnas corintias de fustes estriados sobre pedestales cajeados con decoración de placas, que se disponen en chaflán. El intercolumnio, en retranqueo, consta de un pedestal similar en decoración al de las columnas y una faja superior con jarrones de azucenas en embutidos de mármoles, placas recortadas y mascarones en relieve. Separando el cuerpo bajo del superior hay un entablamento con arquitrabe y cornisa curvada de jaspe negro entre los que se intercala un friso de mármol blanco decorado con rosetas de jaspes multicolores embutidos. Ocupa su centro un medallón de mármol blanco enmarcado por hojarasca que ostenta un bajorrelieve con la iconografía de San Juan Bautista, titular de la iglesia. 
     El cuerpo superior de la portada reduce su anchura y se compone con una hornacina, entre pilastras y columnas, cubierta con venera. Dicha hornacina está destinada a albergar una escultura de mármol de San Juan de Dios. Este cuerpo se corona con un frontón partido destinado a la ostentación del emblema de la Orden hospitalaria. 
     En la misma fachada de la iglesia se encuentra su torre, construida en ladrillo y rematada con chapitel piramidal con cobertura de teja vidriada. 
     A continuación, se desarrolla la sobria fachada del convento-hospital, cuya puerta de acceso, con hueco adintelado entre pilastras dóricas y coronamiento de frontón recto partido, también está realizada en mármoles de colores. 
     La iglesia es de una sola nave dividida en tres tramos, crucero y coro alto a los pies. Recorre la parte inferior de los muros un zócalo de jaspe negro con embutidos de mármol blanco formando dibujos geométricos, a partir del cual se alzan pilastras corintias sobre las que se dispone un entablamento con una cornisa volada sobre canes. La nave se cubre con bóveda de cañón con lunetos y el crucero con cúpula sobre pechinas. En éstas se concentran yeserías vegetales de notable relieve que enmarcan óvalos conteniendo pinturas con escudos de la Orden Hospitalaria y de Fray Alonso de Jesús y Ortega. Golpes de yeserías se disponen en el anillo de la cúpula y, en la media naranja, las yeserías forman guirnaldas y marcos para cuatro óvalos pintados. El anillo de la linterna se riza dando paso a una concentrada ornamentación a base de cabezas de ángeles y pequeños óvalos. 
     En el resto del templo las yeserías están dispersas en los marcos de las ventanas y en el entablamento. En las dos tribunas para enfermos que flanquean el retablo mayor en el presbiterio se conservan pinturas murales de ángeles y flores de estilo rococó y dos óleos sobre lienzo con las escenas de la Anunciación y la Visitación, todas ellas atribuidas a Tomás Ferrer. En las pilastras que marcan la separación del presbiterio cuelga una pareja de ángeles lampadarios. 
     El templo cuenta con dos puertas. La principal, situada a los pies, dispone de un gran cancel de madera de nogal y pino, con estructura de casetones y decorado con molduras y tallas con símbolos de la Orden. La puerta secundaria se abre desde el segundo tramo de la nave al claustro y sobre ésta se levanta una tribuna con gran peana gallonada para el órgano, del que se conserva la caja rococó. 
     A los pies, a ambos lados del cancel, se encuentran dos confesionarios de madera de nogal y dos piletas de mármol rojo para agua bendita. 
     En el coro se dispone la sillería, en madera de nogal, con trece estalos y sobria decoración reducida a una crestería calada. Por encima de la cornisa, y terminadas en medio punto, hay tres pinturas. La central, de mayor tamaño, recoge el episodio del «Tránsito de San Juan de Dios», y las laterales las efigies de San Pío V y Urbano VIII, pontífices que aprobaron y confirmaron la Orden. 
     En el interior de la iglesia se conservan los retablos encargados por Fray Alonso de Jesús y Ortega a Francisco José Guerrero, que realizó su trabajo, sobre trazas de Bada, entre 1751 y 1754. Los cinco retablos, de madera tallada, dorada y policromada y en los que se emplea el estípite como soporte, responden a tres diseños: el del altar mayor, el de los dos existentes en el crucero y el de los tres que se disponen en la nave. Las esculturas que en ellos figuran se han atribuido a Torcuato Ruiz del Peral. 
     En el primer tramo de la iglesia, bajo el coro, se disponen el altar de las Animas del Purgatorio y el de la Misa de San Gregorio, conformados por una mesa de mármol rojo de Cabra y un óleo de importantes dimensiones (4,25 x 3,50 m.) terminado en medio punto con una moldura de madera talla- da decorada con motivos florales y parcialmente dorada. 
     Las pinturas se deben, respectivamente, a Sánchez Saravia y Tomás Ferrer. 
     A la sacristía, ubicada tras el presbiterio, se accede desde el templo a través de las dos pequeñas puertas existentes en la parte baja del retablo mayor y desde la galería baja del claustro por una puerta lateral. La componen dos estancias de reducidas dimensiones cubiertas por bóvedas de crucería, con paramentos enlucidos y zócalos de cerámica de Manises. 
     Adaptándose a las bóvedas del recinto mayor se disponen tres pinturas de gran formato rematadas en medio punto, que recogen episodios milagrosos: «San Juan de Dios dando por fiador a Jesús al mercader genovés Espínola», «San Juan de Dios recibiendo a Jesús de manos de la Virgen», ambos atribuidos a Tomás Ferrer, y «El beato Juan Grande resucitando a un muerto», con atribución a Sánchez Saravia. En la misma disposición de las citadas, pero adaptadas a las bóvedas de la estancia pequeña, están las pinturas de «San Juan de Dios en Fuenterrabía», «Los ángeles ayudan a San Juan de Dios a buscar leña» (ambos de Sánchez Saravia), «San Juan de Dios ante Felipe II» (de Tomás Ferrer), y «Jesús calma una tempestad» (Anónimo). 
     El recinto hospitalario se ordena en torno a un patio trapezoidal con dos plantas, siendo la inferior una galería abierta y presentando la alta cerrada con balcones adintelados, a eje con los arcos de la planta baja. En su centro hay una fuente de mármol con mar octogonal y taza alta con una granada, símbolo de la Orden. 
     Las arcadas del claustro apoyan sobre pilares cuadrados a los que se adosan pilastras de piedra de orden toscano que se molduran por cajeados en sus caras. La cubrición es de bóvedas de arista. El pavimento de mármoles de color rojo y blanco y posee un zócalo de azulejería de Manises en el que, enmarcados por pilastras y cornisas de jaspe negro, se sitúan los paños con escudos de la Orden entre motivos ornamenta- les. Inscripciones recogen los nombres de los donantes y las fechas de su instalación. 
     Se accede a la galería alta por una escalera de mármoles rojos. Su planta es cuadrada y se articula en un primer tiro que desemboca en un rellano donde se bifurca en dos. 
     En el desembarco en la galería alta, hay una triple arquería que apoya en parejas de columnas. Se cubre con cúpula octogonal en cuyos paños figuran pinturas enmarcadas en molduras
     La iglesia de San Juan Bautista con su hospital anejo fue fundada en 1565, pero transcurrido  el tiempo, el edificio llegó a la ruina, de modo que hubo de construirse uno nuevo, lo que se llevó a cabo entre 1747 y 1754 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En 1565, la Orden Hospitalaria llegó a Lucena para fundar un convento-hospital pero  en la primera mitad del siglo XVIII el deterioro y ruina del conjunto era notable. Así en 1747 se proyectó un nuevo hospital e iglesia, cuando el general de Orden, el lucentino fray Alonso de Jesús Ortega, pidió su ejecución a los artistas que habían realizado la basílica y el hospital de San Juan de Dios de Granada.
     Las trazas del hospital y de la iglesia fueron realizadas por José de Bada y Navajas, natural de Lucena, y las obras fueron dirigidas por fray Francisco Álvarez.
     El acceso queda enmarcado por una soberbia portada de mármoles polícromos de la comarca, elaborada por los hermanos Pino Ascanio, prestigiosos canteros locales de mediados del siglo XVIII.
     La iglesia presenta una sola nave con bóveda de medio cañón con lunetos, que culmina con una cúpula semiesférica decorada con yeserías. Preside el altar mayor un bello retablo realizado por Francisco José Guerrero, autor también de otros cinco retablos menores.
     El hospital, actualmente residencia de ancianos, se articula en torno a un gran patio central, cuyo claustro bajo, con arquerías sobre pilares, está bellamente decorado con azulejos de Manises contemporáneos de la obra, que fue inaugurada en 1754 (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de los Filipenses.-

     La iglesia de los Filipenses fue construida en 1885 para el colegio de las Escolapias y en 1900 se hizo cargo de ella la comunidad filipense. La única pieza de interés es el retablo, procedente del desaparecido convento de Santa Ana y atribuido al círculo de Leonardo Antonio de Castro, de hacia 1700 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     En el año 1885 se finalizaron las obras de esta iglesia de clara influencia neoclásica. Su fachada es de gran sobriedad con un gran paramento de ladrillo, con portada de piedra  y óculo superior, todo el conjunto coronado por un frontón recto y partido, en cuyo centro se alza la espadaña, de un solo cuerpo y con dos huecos para campañas.
     Interiormente es un templo de sentido longitudinal, cubierto con bóveda de medio cañón donde destaca su retablo mayor que procedía  originariamente de la desaparecida iglesia conventual de Santa Ana. Este retablo se organiza en dos cuerpos donde se entremezclan elementos pictóricos y escultóricos. Todo el conjunto, datable en torno a 1700, muestra la influencia de Leonardo Antonio de Castro en las pinturas y de los modelos decorativos arquitectónicos de Francisco Hurtado Izquierdo (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Dios Padre.-
     La ermita de Dios Padre se hizo en 1718 por la cofradía de la Santísima Trinidad y desde 1989 la tiene la de la Santa Fe. Preside un retablo de 1730 con la Virgen de la Estrella, de hacia 1750, procedente de los mínimos. La imagen de Jesús Preso se trajo de Granada en 1702 y la de San Pedro del Lavatorio es del taller de Pedro de Mena y Medrano (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La Ermita presenta planta rectangular de cajón, dividida en tres tramos situándose en el primero el coro, más una media naranja apoyada en pechinas y el presbiterio. La cubierta está formada por  bóvedas de medio cañón con lunetos y arcos fajones que se prolongan en pilastras toscanas. La media naranja de la cúpula se decora con ricas yeserías barrocas muy carnosas sobre todo las que decoran las pechinas y los marcos de los lienzos situados en la cabecera, donde se sitúa una tribuna. El conjunto de  yeserías se ve complementado con pintura mural, también de temas vegetales.
     La fachada principal es muy sencilla, dividida en dos cuerpos y rematada en frontón triangular. El primer cuerpo de cantería presenta la portada flanqueada por pilastras que soportan una cornisa con frontón triangular partido que da paso al segundo cuerpo, en esta ocasión de ladrillo, situándose en éste una pequeña hornacina y un poco más arriba dos vanos rematados por frontones triangulares. El remate lo forman un gran frontón con óculo de iluminación sobre el que se levanta una sencilla espadaña para una sola campana.
     El actual edificio corresponde a los primeros años del siglo XVIII, si bien las obras se prolongaron durante varios años más. Para ello fue necesario nombrar patronos que sufragaran los gastos. En un primer momento tomaron el patronato las casas de Ahumada y Mendoza, y posteriormente la familia Bruna, quien sería quien concluyera la obra (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta ermita fue construida en 1718 siguiendo las trazas de Leonardo Antonio de Castro bajo el patrocinio de la familia Bruna y Ahumada, cuyos blasones campean en las pechinas de su cúpula interior. La iglesia de nave única dividida en cinco tramos y con cúpula en el antepresbiterio, presenta también una severa fachada de sillares de piedra y ladrillo, culminada con frontón y espadaña.
     El retablo mayor, muestra las influencias de Leonardo Antonio de Castro y fue realizado por Francisco José Guerrero en el año 1762. Destacan también su magnifico conjunto de pinturas murales a base de motivos fitomórficos y un lienzo votivo de la Anunciación, obra también  de Leonardo Antonio de Castro.
     En cuanto a la imaginería destacan el grupo escultórico del Sagrado Lavatorio, de Pedro de Mena, y la imagen de Nuestra Señora de la Estrella, obra de José Verdiguier (Diputación Provincial de Córdoba).

Colegio de la Purísima Concepción.-

     El colegio de la Purísima Concepción, fundado en 1697, tiene una iglesia de 1715-20, obra de Leonardo Antonio de Castro y Jerónimo Ramírez de Quero. Los retablos son neoclásicos, de fines del XVIII, y lienzos de interés de Leonardo de Castro y, especialmente, San Ignacio presentando a la Virgen las Constituciones de la Compañía, obra local de buena factura, fechada en 1756 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Este templo se realizó en el 1718 por Jerónimo Ramírez de Quero siguiendo las trazas del renombrado artista lucentino Leonardo Antonio de Castro.
     El templo es de planta rectangular y marcado sentido longitudinal, con cinco tramos, cubiertos con bóveda de medio cañón, excepto el inmediato al presbiterio en que ostenta la cúpula sobre pechinas decoradas con hojarascas en torno a blasones heráldicos de los fundadores.
     Exteriormente presenta una fachada de sillares, constituida por un paramento rectangular coronado por frontón triangular con óculo, repitiendo modelos inspirados en los  esquemas  herrerianos.
     El retablo mayor, presidido por la imagen de la Inmaculada, fue realizado hacia 1800. Presenta claras influencias  neoclásicas en su estructura y se organiza en los tres cuerpos tradicionales: banco, muy elevado, incluyendo las puertas de la sacristía, hermosamente talladas y doradas, de estilo geométrico, así como un sagrario, rematado por un frontón recto; el principal y el ático. Por último destacar la existencia de varias tallas entre las que merece destacarse la imagen de San Miguel de posible origen colonial (Diputación Provincial de Córdoba).

Santuario de Nuestra Señora de Araceli.-
     A seis kilómetros de Lucena y en una elevación de la Sierra de Aras, a 863 m. de altura, se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Araceli. Es el segundo enclave que ha tenido este centro de culto a la venerada imagen de la Virgen, traída de Roma por el segundo marqués de Comares, don Luis Fernández de Córdoba, en 1562. El templo se construyó en lo esencial entre 1600 y 1603, pero sufrió reformas ya desde el último cuarto del siglo XVII.
     El centro del crucero recibe una bóveda de media naranja sobre pechinas profusamente ornamentada por yeso entallado. La reja de bronce está firmada por Antonio García en 1746. Tras ella se encuentra una zona fastuosamente decorada por el presbítero artista Leonardo Antonio de Castro. Suyos son los dos lienzos con la Natividad y la Epifanía, de hacia 1700, y el proyecto del retablo en 1692, terminado por Acisclo José Gigante. Nuestra Señora de Araceli es imagen de talla del siglo XVI y el Niño, obra barroca; la peana se debe a Pedro de Mena Gutiérrez en 1759.
     Los brazos del crucero alojan dos retablos de Francisco Esteve y Juan Cazorla en 1732, restaurados en Priego en 2005. El de la izquierda se dedica a San José con el Niño, flanqueado por San Joaquín y Santa Ana, con relieve de la Huida a Egipto en el ático. El frontero tiene a Santa Bárbara, talla anterior al retablo, San Rafael y San Miguel y en el ático, un relieve de San Pablo Ermitaño.
     El camarín constituye una completa capilla alta, con dos ámbitos. El conjunto original fue realizado por Leonardo Antonio de Castro en el año 1699. En las pechinas figuran pintadas la Visitación, la Adoración de los Pastores, la Presentación al Tempo y Jesús entre los Doctores. El retablo es salomónico y las puertas van decoradas con sedas, espejos, relicarios, y zócalos de azulejos valencianos.
     En las urnas se guardan las imágenes infantiles de San Juan Bautista y Jesús Pasionario, de escuela granadina del siglo XVIII. Los ángeles de las esquinas son de Pedro de Mena Gutiérrez. En los muros destacan un lienzo setecentista de la Anunciación y la pintura mural de la Visión de Constantino. El segundo ámbito se decora con hojarasca y espejos y las paredes completan toda una teoría de cohortes angélicas. Se construyó en 1752, siendo capellán Manuel Gutiérrez, por el maestro mayor Antonio Osuna y la pintura mural es de Tomás Ferrer, que la firmó en 1761.
     En la sacristía se conservan algunos lienzos dignos de mención, entre ellos, un busto anónimo del Ecce Homo, de fines del XVII; un interesante San Onofre, de la misma centuria, con influencias de Ribera; la Inmaculada Concepción, firmada en Messina por Antonio Filocamo en 1743; la Visión de Constantino, del siglo XVIII, procedente del camarín; y una curiosa Disputa de Santiago y Santa Teresa de Jesús por el patronazgo de España (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El Santuario de la Virgen de Araceli se encuentra en la Sierra de Aras, perteneciente al término municipal de Lucena, en dirección sur, a seis kilómetros de distancia del casco urbano, con una altura de 863 metros sobre el nivel del mar.
     El edificio actual presenta planta  rectangular con tres naves y crucero con camarín, siendo la central más ancha y elevada. La separación de las naves se hace por medio de arcos de medio punto que descansan en columnas toscanas de jaspe. La nave central se cubre con bóveda de cañón y lunetos que se prolongan  en el presbiterio, si bien en este último y en la cúpula de media naranja queda oculta la estructura por la rica decoración de yeserías que se prolongan por las pechinas y el arco toral. Idéntica decoración presenta el camarín que presenta planta rectangular dividida en dos tramos separados por arco toral de medio punto. 
     El primer tramo es el más antiguo, ejecutado en los años finales del siglo XVII por Leonardo de Castro Hurtado y cubierto por bóveda elíptica que descansa en pechinas, decorada con pinturas al fresco. El segundo tramo, construido a mediados de la centuria siguiente, cubierto con cúpula sobre pechinas y decorado el conjunto con yeserías y pinturas al fresco los paramentos de las paredes.
     En el exterior sobresale la portada de cantería  precedida de una escalinata con tres vanos, el central de medio punto y los laterales peraltados. En un ángulo se levanta la espadaña, fechada junto con la portada, en el siglo XVIII. Precede la ermita un calvario formado por sencillas cruces sobre pedestales labradas en piedra granítica.
     Alberga en su interior una talla de la Virgen de Araceli, la cual es bajada en romería al casco urbano el penúltimo domingo de abril y subida de nuevo a su templo habitual el primer domingo de junio. En la Bajada tiene lugar en el interior del inmueble la misa de romeros, cantada por un coro, siendo posteriormente ocupados los alrededores para el tradicional desayuno o almuerzo en familia y en grupos de amigos y resto de parajes de la sierra de Aras, hasta producirse al mediodía el rezo del rosario y disparos de salvas en honor a la Virgen antes de iniciar la romería.
     El origen de esta devoción se remonta  a la segunda mitad del siglo XVI, cuando el Marqués de Comares trajo de Roma una imagen de Ntra. Sra. de Araceli. A raíz de esto se construyó una ermita a 6 kilómetros de la población, en la cima de la sierra, donde recibiría culto la imagen. El primitivo edificio, hoy desaparecido, debió ubicarse  en las cercanías del actual. 
     En los primeros años del siglo XVII ésta quedó pequeña debido al incremento de la devoción  a la Virgen de Araceli, si bien los trabajos de construcción se alargaron hasta finales de la centuria, prolongándose la labor decorativa y reformas en el exterior durante el siglo XVIII. También en el siglo XVIII se levantó la nueva espadaña y la portada actual, realizada en 1765 por Martín de Rojas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situado en lo más alto de la Sierra de Aras, a 6 km. del casco urbano desde dónde se divisa una de gran y bella panorámica, pues permite la visión de 5 provincias andaluzas y más de 30 pueblos.
     El Santuario se construyó a principios del siglo XVII y fue barroquizado en el XVIII. Destaca su vistosa cúpula y su retablo mayor, tras el cual, se abre uno de los más grandiosos camarines de la provincia que acoge a la Virgen de Araceli. Se constituye como un templo de tres naves con crucero. La nave central que alberga un coro es más ancha y elevada que las laterales comunicándose con ellas por medio de series de cuatro arcos de medio punto sobre columnas toscanas de jaspe de aguas meladas.
     El interés de esta iglesia radica no obstante en la cúpula sobre pechinas y en el tramo de bóveda, de medio punto con lunetos, que cubre el presbiterio. En estos espacios la densidad decorativa oculta casi totalmente los elementos puramente constructivos, derramándose amplia y generosamente fuera de la media naranja a través de las pechinas y los arcos torales y descendiendo por los pilares que sustentan el ámbito. Sobre la cornisa, que aparece a intervalos regulares penetrada por la carnosa hojarasca, las flores y los angelotes de estuco, la cúpula presenta ocho bandas radiales, iniciadas y terminadas con cabezas de querubines, con guirnaldas de flores y frutas que convergen en el gran florón central.
     En cada una de las cuñas de la cúpula los elementos ornamentales, en la órbita de los que prodigó el lucentino Francisco Hurtado Izquierdo, se convierten en marcos barrocos cuyos límites cierran sólo las bandas y la cornisa, para los óvalos de pintura con símbolos marianos.
     En esta apoteosis de formas el tránsito del arco toral correspondiente al tramo del presbiterio hasta la bóveda se realiza prolongando las yeserías de la cúpula y situando en la clave del arco un grupo de angelotes que enmarcan un escudo con una María.
     En otra cuyo diseño es atribuible al presbítero Leonardo Antonio de Castro contratista de la misma, constituye desde su sintonía de curvas y contracurvas donde la luz juega con las profundas carnosidades de las hojas y los ángeles, donde al blanco de los yesos se unen unos muy concretos toque de azul o de rojo, el preludio de un barroco definible como lucentino que hallará su expresión más grandiosa en el Sagrario Mayor de San Mateo (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San José (Jauja).-

     La hermosa iglesia neoclásica de San José de Jauja se construyó en un periodo estimado entre 1780 y 1820. Es de cruz latina cubierta por cañón con lunetos y crucero con semiesfera sobre pechinas, decoradas con hojarasca y escudos de los Medinaceli, patronos de la iglesia. El retablo mayor, procede de la parroquial cordobesa de Santiago. Una dedicatoria informa de que se hizo en 1811 a expensas de José de Rosillo. Lo adorna un lienzo con la Sagrada Familia, de fines del XVIII, restaurado en 2005 por Anabel Barrena. En el banco se ven dos lienzos de Santo Domingo de Guzmán y otro dominico no identificado.
     En el medio punto del testero hay un lienzo de San Rafael caminante, de escuela barroca cordobesa de fines del XVII. A la derecha del presbiterio se halla otro con Santa Inés, de igual filiación. Los retablos del crucero tienen, de izquierda a derecha, a Jesús Nazareno, de estética granadina de segunda mitad del Setecientos; la Virgen del Carmen y Ánimas Benditas, lienzo de fines del XVIII; San José con el Niño, imagen de escuela granadina de hacia 1750; y Nuestra Señora del Rosario, de vestir. En las naves destacan la talla de San Rafael peregrino, atribuible a Jerónimo José López, y la imagen del Señor de la Humildad, talla popular del XIX que sigue tipología de hacia 1700 y Nuestra Señora de los Dolores, de vestir (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Iglesia, de estilo Neoclásico, es de planta de cruz latina con tres naves y crucero. La nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetos sobre una cornisa que descansa en pilastras de capiteles corintios: las naves laterales, de menor altura, se comunican con la central por medio de arcos de medio punto y se cubren con pequeñas boveditas elípticas, mientras que el crucero lo hace con una bóveda esférica sobre pechinas. Esta se decora con yeserías de tipo barroco y los escudos de las Medinaceli.
     Exteriormente el templo presenta dos cuerpos, siendo el inferior de cantería y el superior de ladrillo. Las dos portadas que presenta el edificio están enmarcadas por pilastras adosadas y un friso de triglifos  y metopas que se prolonga por todo el perímetro del edificio. La portada principal se remata con un frontón triangular sobre el que se sitúa una hornacina terminada en cruz que alberga una imagen de San José, flanqueada por dos jarrones. A continuación se levanta el segundo cuerpo del edificio en forma de frontón triangular rematado por una sencilla espadaña y dos jarrones en los vértices. El conjunto se flanquea por dos espadañas de las mismas características  que las del remate superior.
     La parroquia de la Aldea de Jauja, dependiente de Lucena, se encuentra bajo la advocación de San José. La construcción del edificio actual corresponde a los años de transición entre el siglo XVIII y XIX y se levantó bajo el patronazgo de los Duques de Medinaceli (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

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