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domingo, 18 de febrero de 2024

Un paseo por la avenida de la Cruz Roja

      Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la avenida de la Cruz Roja, de Sevilla, dando un paseo por ella
     Hoy, 18 de febrero, es el aniversario de la fundación (18 de febrero de 1863) de la Cruz Roja, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la avenida de la Cruz Roja-Capuchinos, de Sevilla, dando un paseo por ella.
      La avenida de la Cruz Roja es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en los Barrios de la Cruz Roja-Capuchinos, y León XIII-Los Naranjos, del Distrito Macarena; y va de la calle Ronda de Capuchinos, a la confluencia de las calles Albaida, Fray Isidoro de Sevilla, Manuel Villalobos, y Doctor Jiménez Díaz
      La avenida no posee siempre una adscripción precisa. En términos generales corresponde a un gran eje urbano, bien caracterizado desde el punto de vista genético, porque estructura el crecimiento de la ciudad; morfológico, ya que es ancha; y funcional, sobre todo por canalizar el tráfico rodado. Sin embargo, de acuerdo con esta definición, no hay razones, más que las convencionales, para considerar a unas vías como avenida y su prolongación, como calle. En otros casos, las avenidas constituyen el eje principal de un sector determinado o de una barriada, y si bien poseen las características de vía principal en relación a ese sector, no alcanzan dicho valor en el conjunto de la ciudad. La avenida posee sobre todo un valor simbólico, y prueba de ello es que en Sevilla la avenida por excelencia es la hoy denominada de la Constitución, centro neurálgico de la ciudad, tanto de sus fiestas religiosas como de la actividad bancaria, y así es es reconocida sólo como la avenida. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
       Se rotula en 1936 a petición del Comité Local de la Cruz Roja por tener allí ubicado su domicilio social, el hospital y el dispensario. La Cruz Roja es una asociación internacional creada a raíz de la Convención de Ginebra de 1864 con el objetivo de auxiliar a los heridos de guerra. Hasta esa fecha se le conoció como camino o callejón de la Barzola y, según el plano de 1884, como cami­no de San Jacinto porque conducía, entre otras, a las huertas del mismo nombre. Es una vía de trazado recto, con una ligera pendiente descendente hacia la Ronda de Capuchinos. A principios de siglo (1905) se le da la primera alineación, junto a la avenida de Miraflores y a la que es hoy la del Doctor Fedriani, con una anchura de 22 m.; en 1916 se rectifica su alineación reduciendo su latitud a 17 m.; y por último, en 1935 se vuelve a reducir a 12 m. que es la que tiene en la actualidad. A principios de los años treinta se instala el agua y el alcantarillado; en los años  cincuenta se pavimenta con adoquines y aceras de baldosas de cemento que actualmente se encuentran algo deterioradas. En 1939 cuenta con alumbrado eléctrico público, y hoy se emplean farolas de tipo jardín. Su arbolado también data de finales de los años treinta, y el que ha llegado hasta la actualidad es de la especie de falsas acacias y un ficus. Confluyen por los pares Los Polancos, Fernández de Guadalupe y Juan Núñez, y por los impares, Medalla Milagrosa, plaza de Vista Florida, Juan Manuel Rodríguez Correa y Antonio Machín. La edificación es casi exclusivamente de casas populares de autoconstrucción, de dos a cuatro plantas, y de algunos bloques intercalados, con cuatro y cinco alturas, por la sustitución de antiguas casas o establecimientos industriales. El proceso de construc­ción se dilata desde 1923, en que se termina el Hospital Victoria Eugenia, hasta principios de los años setenta, en que se acaban de ocupar los últimos solares.
     El amplio periodo de formación y los sucesivos proyectos de alineación permiten encontrar casas, como la núm. 62, con una alineación distinta a la del resto de la acera de los pares; pero, sobre todo, nos ofrece una secuencia de arquitectura popular des­de los años treinta a los sesenta, con fachadas decoradas con elementos regionalistas y del historicismo de los años cuarenta, resultando un conjunto con cierto grado de homogeneidad, donde destaca el mencionado Hospital de la Cruz Roja, que es el resultado de tres proyectos: la obra principal es de José Gómez Millán (1923); la capilla de Luis Fernández Palacios y Palazuelos (1928); y el pabellón trasero de José Espiau y Muñoz (h.1930). En la misma acera se abre la plaza de Vista Florida, con tipología de casa­ jardín. La altura de dos plantas y sus facha­das encaladas, junto a la amplitud de la plaza, contrastan con el resto de la avenida y dan una especial luminosidad a ese tramo.
     Al pertenecer a un sector de viviendas de autoconstrucción sin equipamientos co­merciales previos, la mayor parte de los bajos de las casas se han transformado en locales dedicados a muy diversas actividades: alimentación, muebles, talleres, fotografías, gimnasios, estafeta de Correos... Por todo ello, se ha convertido en el eje comercial de un sector de casas populares deficiente en equipamientos comerciales, culturales y sociales. En general son establecimientos de poca dimensión y con escasas posibilidades de ampliación. Todas estas actividades atraen a numerosa población, que transita con dificultad por las ya estrechas aceras, que en parte están ocupadas por quioscos de prensa y chucherías. Pero lo más problemático es el tráfico, ya que se ha convertido en una vía de salida del distrito norte de la ciudad. Su calidad ambiental está muy degradada por los humos y ruidos de autobuses y turismos que circulan por ella [Joaquín Cortés José, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
     Reseñar que en 2021 se reurbanizó por completo la avenida, para peatonalizarla, en una obra polémica por el resultado final de la misma.
Conozcamos mejor la Historia del Comité Internacional de la Cruz Roja;
     Desde su fundación en 1863, el objetivo único del CICR es prestar protección y asistencia a las víctimas de los conflictos y enfrentamientos armados, mediante la realización de actividades en todo el mundo, el fomento del DIH y la promoción del respeto de esta rama del derecho por parte de los Gobiernos y de los portadores de armas. Su historia trata del desarrollo de la acción humanitaria, de los Convenios de Ginebra y del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
     La Cruz Roja nació por iniciativa de un hombre llamado Henry Dunant, quien socorrió a los soldados heridos en la batalla de Solferino, en 1859. Luego hizo gestiones ante líderes políticos en pos de más medidas de protección en favor de las víctimas de la guerra. Sus dos ideas principales eran la formulación de un tratado que obligase a los ejércitos a prestar asistencia a todos los soldados heridos y la fundación de Sociedades Nacionales que ayudasen a los servicios sanitarios de los ejércitos.
     Agosto de 1914: El mundo está convulsionado por la locura de la guerra y el CICR está a punto de vivir su bautismo de fuego. La pequeña institución se transformará en una verdadera organización internacional, no sólo por su tamaño sino también por su campo de acción.
      La masacre que se perpetró entre 1914 y 1918 debería haber significado el fin de los conflictos armados. Los pueblos se horrorizaron por la cantidad de sangre derramada, y parecía que no habría más lugar para la guerra. Sin embargo, la realidad rápidamente dio por tierra con el idealismo. Lejos de desaparecer, la violencia de la guerra daría un giro aún más brutal. El CICR debió fortalecerse en un entorno cada vez menos afín a los principios humanitarios.
    La invasión de Polonia por parte del ejército alemán el 2 de septiembre de 1939 anticipó lo que estaba por venir. La guerra de trincheras sería reemplazada por el combate mecanizado, precedido por ataques aéreos masivos dirigidos contra la población civil. Los civiles serían las principales víctimas de brutales políticas de ocupación; primero, las del Tercer Reich y sus aliados y, cuando la suerte cambió de bando, las de los Estados vencedores.
     La nueva guerra mundial planteó nuevos desafíos al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). En primer lugar, el Comité debió organizar sus actividades humanitarias en cinco continentes al mismo tiempo, lo cual requería ingentes cantidades de recursos humanos y económicos. Durante el conflicto bélico, el CICR tuvo más de 50 delegaciones activas.  
     Para el CICR, la guerra significó también la diversificación de las tareas. Además de desempeñar las actividades tradicionales relacionadas con los prisioneros de guerra —visita a campos de detención o establecimiento de una agencia central de información sobre prisioneros, como en la Primera Guerra Mundial, entre otras—, el CICR no cejó en sus esfuerzos por ayudar a los civiles a convivir con la desorganización que traía consigo la situación militar. Entre las acciones emprendidas entonces se encuentra la lucha contra el hambruna en Grecia y las islas del Canal de la Mancha.   
     Si bien esas operaciones de asistencia tuvieron los resultados esperados, no puede afirmarse lo mismo de otras, pues en su afán de tener acceso a la mayoría de los prisioneros de guerra, el CICR se topó con obstáculos tales como el simple y llano rechazo de los Estados que custodiaban a los detenidos. Por ese motivo, la Institución no pudo ayudar a los prisioneros de guerra alemanes ni soviéticos en manos del enemigo, mientras que en el Lejano Oriente, los intentos por llegar a los soldados del Ejército Aliado capturados por los japoneses se vieron frustrados por la falta de cooperación de las autoridades de Tokio.
     El fracaso más evidente del CICR fue el intento frustrado de ejercer el derecho a llevar a cabo acciones humanitarias en favor de los civiles que habitaban las áreas ocupadas o los deportados a campos de exterminio. Los actos heroicos de algunos de sus delegados, que trataron de ayudar a los condenados a muerte, no alcanzaron a mitigar el fracaso del Comité como institución en su lucha contra la persecución nazi. La inacción del CICR durante el Holocausto es y seguirá siendo un recuerdo trágico en la historia de la Institución.
     Tras el lanzamiento de las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, la Segunda Guerra llegó a su fin. Se inició entonces una nueva era en el ámbito de las relaciones internacionales, dominada por la amenaza nuclear. El mundo se dividió en dos bloques antagónicos, y esa división influyó en los métodos de trabajo del CICR durante varias décadas.
     Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el CICR inició un proceso de revisión y ampliación de los Convenios de Ginebra para evitar que se repitieran los horrores de aquel conflicto. Ante los nuevos retos y crecientes necesidades, se convirtió en una "gran" organización humanitaria con presencia permanente en todos los continentes. Ha tenido que aprender a lidiar con graves riesgos de seguridad y el peligro de que las actividades humanitarias sean utilizadas cada vez más con fines políticos (www.icrc.org).
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La avenida de la Cruz Roja, al detalle:

domingo, 6 de noviembre de 2022

Un paseo por el Barrio de La Barzola (Virgen de los Reyes)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Barrio de La Barzola (Virgen de los Reyes), de Sevilla, dando un paseo por él.
     El Barrio de La Barzola (Virgen de los Reyes) es, en el Callejero Sevillano, un barrio que se encuentra en el Distrito Macarena, delimitado por las vías siguientes: c/ Sor Francisca Dorotea, c/ Madreselva, c/ Jorge de Montemayor, y c/ Manuel Villalobos.
     El Barrio de La Barzola (Virgen de los Reyes) lo componen las vías siguientes: c/ Abuyacub, c/ Bernardo de Toro, c/ Cristóbal de Monroy, c/ Doctor Lupiáñez, c/ Fernández de Andrada, c/ Fernandode Mata, c/ Gonzalo Núñez de Sepúlveda, c/ Hermanas de la Cruz, c/ Madre San Marcelo, c/ Manuel Villalobos, c/ Sor Francisca Dorotea, c/ Tomás Mercado, c/ Vélez de Guevara, c/ Virgen del Mayor Dolor, y plaza Virgen del Pilar.
     El Barrio, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, siendo el conjunto de vías urbanas con características homogéneas, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     Recibe su denominación de Barrio Virgen de los Reyes en 1952,a propuesta de los vecinos, por la advocación de la Virgen de Sevilla por excelencia y por ser, en opinión del capitular que lleva adelante la propuesta, la mayor barriada municipal levantada hasta la fecha. No obstante, se sigue conociendo popularmente como La Barzola, por el sector de la ciudad en que se construye. Se levanta sobre las antiguas huertas de la Romera y el Picacho, y consta de dos fases, una terminada entre 1950-52 y otra en 1962. La primera es un proyecto del Instituto Nacional de la Vivienda, de los arquitectos José Fonseca, Manuel Ruiz de la Prada, José María Rodríguez Cano y José Gómez Mesa. La segunda es también del mismo promotor y ocupa los espacios de los equipamientos sociales de la primera que quedaron sin construir. La planta de la barriada es un trapecio isósceles en la que la distribución de los bloques le dan el aspecto de una ciudadela y como tal vuelta hacia su interior. Su estructura interna es a modo de espina de pez, cuyo dorsal lo constituye Virgen del Mayor Dolor, que conduce desde su extremo septentrional a una plaza cuadrangular. Este eje se comunica mediante pasajes con arcos con la mayoría de las calles perpendiculares. El trazado viario se completa con dos más que constituyen los lados oblicuos del trapecio. La mayor parte de las mismas son peatonales, cubiertas de albero, con unas estrechas aceras de cemento, alumbrado de báculos murales y una hilera central de árboles compuesta por naranjos, olmos y brachichitones. Las de tráfico rodado tienen la calzada de asfalto y las aceras de losetas de cemento. En la edificación se distinguen dos tipos de bloques, que se corresponden con cada una de las fases de construcción. El primero es de tres y cuatro plantas con azotea; los de cuatro aparecen en torno a la plaza Virgen del Pilar y su planta baja tiene soportales con arcos. Sus fachadas están blanqueadas y el zócalo en ocre. Los de la segunda fase son de cinco plantas, sin que su altura se diferencie prácticamente de los de tres de la primera; éstos no tienen azotea y su escalera se hace transparente en la fachada. El exterior es de ladrillo visto pintado en rojo y blanco.
     A lo largo de la vía central, Virgen del Mayor Dolor, y de la plaza Virgen del Pilar, se encuentran los locales comerciales; en la primera se disponen cerrando en parte las calles perpendiculares que llegan hasta ella; son inmuebles de una planta que se destinan a diversos negocios de uso diario. Los de la plaza están en los soportales, de  los que algunos se destinan a peña cultural y bares. Además cuenta con otros equipamientos en edificios independientes, como un mercado de abastos o la iglesia de la Virgen del Mayor Dolor. En 1972 se terminan los jardines que hay entre la barriada y el colegio público Arias Montano sobre el solar destinado a edificar una fase más, y que constituye una zona de esparcimiento que la excesiva presión de la población de las barriadas próximas y la falta de cuidados hace que se encuentre en un estado lamentable. El aislamiento de las ruidosas calles y la escasa circulación interior crean un ambiente tranquilo. La plaza Virgen del  Pilar, con sus comercios y bares, concentra a la población, mientras que el resto de las calles peatonales cumplen una función esencialmente de tránsito, pero cabe matizar que en las que predominan los bloques de la segunda fase se hace una vida más hacia la calle: ropa tendida, tertulia de vecinas, etc. Es de propiedad municipal y está bajo un régimen de alquiler de renta muy baja. Esto motiva que los vecinos se nieguen a adquirir las viviendas en las condiciones que les ofrece la propiedad. Esta polémica redunda en el descuido y deterioro de la fachada de los edificios y de los espacios comunes, al corresponder sus cuidados al Ayuntamiento. A diferencia de otras barriadas de alrededor, no celebra ninguna velada ni fiesta anual; sólo algunos vecinos recuerdan la celebración de una velada en la plaza en el día de la Virgen del Pilar [Joaquín Cortés José, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
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