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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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jueves, 14 de diciembre de 2023

Los principales monumentos (Real Instituto y Observatorio de la Armada; Iglesia de San Francisco; Capitanía General; Panteón de los Marinos Ilustres; Museo Naval; Cuartel de Batallones; y Arsenal de la Carraca) de la localidad de San Fernando (III), en la provincia de Cádiz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Cádiz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Real Instituto y Observatorio de la Armada; Iglesia de San Francisco; Capitanía General; Panteón de los Marinos Ilustres; Museo Naval; Cuartel de Batallones; y Arsenal de la Carraca) de la localidad de San Fernando (III), en la provincia de Cádiz.



Real Instituto y Observatorio de la Armada
     El Real Observatorio de Marina, al otro lado de San Fernando, es otro ejemplo de arquitectu­ra militar neoclásica que surge en sustitución del anterior Observatorio, enclavado en la ciudad de Cádiz. Aun cuando surgen dos proyectos del XVIII, los de Tofiño y Ureña, elegido el de este último, su diseño se ve con el tiempo alterado y adaptado a las nuevas necesidades ya desde el mismo siglo XIX. La fachada principal mantiene empero las trazas de Ureña en sus líneas esenciales, que recuerdan el palladianismo propio de las edificaciones militares inglesas de la época. Una semicúpula giratoria, para la observación celestial, surge de la cúpula sobre tambor que remata el edificio. El Observatorio, por lo demás, alberga una interesante colección de instrumentos astronómicos así como una biblioteca de gran valor con ediciones únicas así como cuatro incunables. Su erección estuvo a punto de llevarse por delante la Torre Alta, atalaya de señales o vigía, próxima  al tipo de torres vigía  usuales durante el siglo XVI, que conectaba visualmente con la de Tavira en Cádiz, alegando una molesta proximidad al Observatorio (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Este centro científico y técnico presenta un conjunto de singularidades que lo convierten en un punto de referencia, a nivel nacional e internacional, en casi todos los campos en los que opera. Siempre ha estado unido a la Enseñanza Superior desde su fundación como “Academia de Guardias Marinas” hasta la actualidad como “Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Físico-Matemáticas”. La Institución, fundada en 1753 por Jorge Juan, ha sido pionera en España en la totalidad, prácticamente, de sus principales tareas, generando un banco de datos a lo largo de sus más de 260 años de vigencia que conforma un patrimonio fundamental.
     Su biblioteca, gracias a la conjunción de enseñanza, práctica e investigación, ha ido creciendo en importancia, colaborando en ello el esfuerzo de Jorge Juan y de Tofiño, por aumentar y consolidad sus fondos. Así, los cuatro incunables que alberga la biblioteca son de gran valor por su antigüedad y por los peculiares contados que aportan en materia astronómica (Ayuntamiento de San Fernando).

Iglesia de San Francisco
     Conocida también por la castrense, pues surge en el siglo XVIII con el fin de prestar servicio religioso a la Armada, se construye en terrenos que pertenecieron al antiguo hospicio de los franciscanos para responder a la necesidad que tenían de contar con una parroquia propia. La estructura es muy sencilla, pasando casi inadvertido su frente, con un portaje marcado por dos pilastras lisas, al igual que el friso y el frontón curvo que lo cierra, a su vez bajo una sencilla espadaña.
     Traspasada la entrada, aparece una planta de tres naves poco profunda, casi cuadrada, con cru­cero central que cierra una cúpula sobre pechinas. Son dignos de mención una imagen pequeña de Santa Bárbara convenientemente adaptada a la iconografía de la Inmaculada, así como otra traída desde La Habana en 1899, el Cristo de la Expiración, del final del XVIII, o el crucificado del altar mayor. No obstante, la pintura es su mejor tesoro. Cuenta con un apostolado de diez óvalos, pues faltan dos de los apóstoles, Santiago el Mayor y, asimilado a ellos, San Pablo. Fue hecho por el pintor sevillano Francisco de la Vega Muñoz hacia 1860 y cuelga en los muros latera­les bajo el coro. Se atribuye al taller madrileño de Carreño de Miranda, a fines del siglo XVII, una Porciúncula, también en el altar mayor, frente a una Santa Cena. Lo más destacado del con­junto es, sin duda, el conjunto de tres grandes lienzos ejecutados por Mariano Salvador Maella entre 1791 y 1794, pintor de cámara de Carlos III y académico, neoclásico atemperado por la fuerza de la tradición barroca final, para la iglesia de la Purísima Concepción, hoy Panteón de Marinos Ilustres, en la nueva población militar de San Carlos en desarrollo.
     Los temas en cuestión son una hermosa y colorista Inmaculada Concepción y dos temas narra­tivos, con una composición movida provista de naturalismo contenido. Uno representa la entrada de San Fernando en Sevilla con la recepción de las llaves de manos del rey almohade bajo una alegoría de la Religión,  entre ángeles  portando un libro en rompimiento de gloria. Obedece el tema o a la renovación de un culto, más constante en Sevilla que en otras zonas, a San Fernando, promovida por los Borbones, o al patronazgo del Cuerpo de Ingenieros Militares por parte del santo rey guerrero. El otro se dedica al socorro de San Carlos Borromeo a los apestados de Mi­lán en 1576, tema que obedece a la devoción por parte del rey, al carácter eucarístico del tema al que también era proclive el devoto monarca.
     Los esquemas en la disposición de las figuras, proyectando una suave perspectiva en diagonal, y el tratamiento lumínico, suelto y colorista de los rompimientos de la zona superior, son idénticos. La Inmaculada, por su parte, plantea un es­ quema sabiamente centralizado pues evita cualquier atisbo de frontalidad y estatismo mediante los gestos y actitudes aplicados en todos y cada uno de los personajes del cuadro. Un movimien­to circular en torno a la Virgen, se equilibra mediante una composición en pirámide teniendo al Padre en el vértice superior y a San Miguel y al grupo de ángeles portando los atributos marianos en los laterales. Los cuadros se colocaron en su actual emplazamiento en 1858, tras largos años de restauración del pintor sevillano Antonio Cabral Bejarano que se hizo necesaria por la tar­danza en hallar un emplazamiento definitivo (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La edificación religiosa que conocemos hoy fue construida a finales del s. XVIII por la Marina ante la necesidad de tener parroquia propia, reformándose en 1929 y 1966.En este templo encontramos la colección victoriana más interesante de la ciudad: tres grandes lienzos realizados por Mariano Salvador Maella, pintor de cámara de S.M. Carlos III y director de las Bellas Artes de San Fernando, al que le fueron encargadas por el Marqués de Ureña (Ayuntamiento de San Fernando).

Capitanía General
     La Capitanía Ge­neral, hoy Comandancia General del Estrecho, data de la segunda mitad del siglo XVIII, siendo su aspecto actual el resultado de sustanciales alteraciones efectuadas en 1917 y, posteriormente, en torno a 1950 en un estilo ecléctico bastante común a otros edificios de la Marina de igual época como, en Cádiz, la antigua Comandancia y el Instituto Hidrográfico (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Las dos primeras entidades de marina que se trasladaron a la Isla de León fueron la Academia de Guardias Marinas y la Comandancia General del Departamento. Esta última quedó instalada en el número 185 de la calle Real, ocupada por una magnífica vivienda burguesa de influjo barroco, donde residió hasta 1769.Así pues la ubicación actual de este edificio data de la segunda mitad del siglo XVIII aunque su fisonomía actual es el resultado de diversas reformas. Entre ellas destaca la efectuada en 1917 por Vicente Sánchez de Cerquero, ingeniero de fragata, en la que prácticamente fue reedificado. Luego fue ampliado con terrenos anexos, experimentado nuevas reformas y adquiriendo la fachada su aspecto actual (Ayuntamiento de San Fernando).

Panteón de los Marinos Ilustres
     El Panteón de Marinos Ilustres, que, como quedó dicho, nació como una parroquia de uso castrense bajo la advocación de la Inmaculada, comienza su construcción en 1786, dentro del programa constructivo de San Carlos, primero bajo la dirección del ingeniero Vicente Imperial Digueri y, a los tres años, con el Marqués de Ureña. En 1805 se paraliza la obra por falta de medios económicos y, ya en 1850, se retoma la obra como capilla del Colegio Naval contiguo y Panteón de Marinos Ilustres al mismo tiempo. Sólo a mediados del siglo XX quedará totalmente cubierto. El templo es una cruz latina en planta inscrito dentro de un rectángulo, precedido de un vestíbulo elíptico, dibujando tres naves separadas por pilares, con cúpula sobre pechinas y rematada por linterna sobre el crucero. El Altar mayor aparece sobreelevado y, tras él, hay una estancia con estanque circular en el centro que, a modo de espejo, refleja las pinturas murales de la bóveda superior. La portada, pétrea, monumental, aunque neoclásica por idea y fecha de construcción, recuerda un clasicismo barroco en el juego de resaltes de la fachada y los dos pares de semicolumnas de orden colosal que sostienen el entablamento con frontón ge­nerando una verticalidad desproporcionada pero efectista a la misma vez. Las fachadas laterales y la posterior, en su sencillez, se adaptan más a la severidad neoclásica. En su interior se albergan en mausoleos del siglo XIX los restos de los marinos, siendo los más llamativos los debidos al escultor Gabriel Borrás, uno de los cuales es el erigido a los soldados y clases de la Marina (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Magnífico monumento neoclásico de piedra ostionera que, ideado en un principio como Iglesia Parroquial de la Nueva Población de San Carlos, se inició en 1786 pero no se acabó hasta 1854 por los importantes sucesos históricos acaecidos. En su interior todos los marinos ilustres tienen su sitio, e incluso aquellos que quedaron en el anonimato tienen dedicada una lápida simbólica. Así pues, pueden destacarse entre los mausoleos más significativos los dedicados a Cecilio Pujazón y a José Lazaga y Ruiz, obra del escultor M. García González; el conjunto arquitectónico para la tumba de Francio Armero y Fernández de Peñaranda, realizado por Antonio Ruiz de Salas; el mausoleo de Víctor Concas y el erigido en honor a las clases de marinería y tropa. En este emplazamiento se escribió, por lo tanto, la historia de la Armada y, por extensión, la de España e Iberoamérica desde el s. XVIII hasta nuestros días (Ayuntamiento de San Fernando).

Museo Naval
     Se trata de una exhibición organizada en dos plantas. La primera, cronológica, cuenta la historia del Departamento Marítimo de Cádiz desde sus orígenes hasta nuestros días y el traslado a la villa de la Real Isla de León –hoy, San Fernando– en 1768. También, la importante labor de construcción naval para conformar una Armada acorde a su tiempo y que fue impulsada por el Marqués de la Ensenada y Antonio Valdés, entre otros. El siglo XIX está representado a través de una serie de batallas navales enmarcadas en el contexto del periodo napoleónico, cuyo máximo exponente fue el Sitio de Cádiz durante la Guerra de la Independencia española. Culmina esta primera muestra con ejemplos de la evolución y desarrollo tecnológico de la Armada en el siglo XX.
     El segundo discurso expositivo sigue un esquema monográfico en función de todos aquellos objetos históricos que muestran la cotidianidad del trabajo y de la vida en la Armada. En la colección encontramos piezas de modelismo naval sobre la evolución de la navegación; uniformes y banderas más representativas de la Armada y objetos relacionados con formación de los marinos a través de la Academia de Guardiamarinas y el buque escuela Juan Sebastián de Elcano. Algunas salas monográficas son las dedicadas a la Infantería de Marina, la Artillería Naval o la Sanidad Naval.
     La exposición concluye con un recorrido por los acontecimientos de la Historia de España relacionados con la Marina desde la Bahía de Cádiz. La Carrera a las Indias, la flota de galeras de Lepanto y las grandes expediciones científicas del siglo XVIII son algunos de los temas que se abordan (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Ubicado en el edificio histórico de la antigua Capitanía General de Marina en San Fernando, tiene como objetivo difundir la historia de la presencia de la Armada Española en la ciudad. El hilo conductor que desarrolla la temática expositiva se ha configurado en distintas áreas temáticas, desde el contexto histórico de la Armada en la Bahía de Cádiz hasta su evolución hasta nuestros días, participación en distintas batallas navales a nivel nacional y ultramar, instrumentos científicos y su evolución hasta nuestros, formación de marinos españoles sin olvidar importantes personales ilustres (Ayuntamiento de San Fernando).
 
Cuartel de Batallones (Sala histórica del T.E.A.R.)
     El Cuartel de Batallones, en uso hasta hace poco por el Tercio de Infantes de Marina, siempre en correspondencia con el uso para el que fue construido. Diseñado entre 1770 y 1775 por Vicente Ignacio Imperial Digueri, prácticamente quedaba terminado en 1798. Guardaba simetría con el desaparecido Hospital de San Carlos, en pie hasta aproximadamente 1975, con el cual conformaba una plaza. El exterior articula una sobria fachada, simétrica sobre una arcada que precede al acceso principal, mediante una sucesión rítmica de vanos y algunos antepechos con balaustres en los escasos balcones existentes, lo que, pese a la altura del edificio, le confiere una marcada horizontalidad. Su planta, un rectángulo, respondía a las exigencias militares de funcionalidad, amplitud y economía.
     Una primera zona, a modo de vestíbulo y área de oficinas y residencia, daba paso a través de un extenso pasillo, en eje con la puerta, al patio de armas, lugar para los soldados, concebido como un cuadrado ochavado con galerías en sus frentes. La Escuela de Suboficiales se levanta a un lado del Panteón de Marinos Ilustres, guardando simetría con otro igual hasta su desaparición en torno a 1975, formando un frente que miraba a La Carraca con una ordenación decididamente neoclásica. Ha tenido distintos usos, incluido el de sede de la Capitanía General y el de Escue­la Naval para oficiales hasta 1943. El diseño se debe al Marqués de Ureña, director de las obras de la Población desde 1789. Tiene una planta rectangular organizada por cinco patios de los que el central es de planta circular y cerrado por montera acristalada. En torno a éste una amplia escalera en elipse o caracol asciende a la planta noble. Los otros patios distribuyen el resto de dependencias. La fachada principal presenta una hermosa arcada de siete vanos de medio punto tras el que se accede al edificio. Una secuencia clásica de vanos rematados por frontones triangulares y curvos, con balconada central, la alineación de pilastras almohadilladas y la cornisa volada con el frontón central y su tímpano, con una representación alegórica sobre la milicia, recuerda un cierto neopalladianismo, también presente en la más uniforme fachada posterior a la plaza de San Carlos (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Sala Histórica Quartel de Batallones resume la historia de este acuartelamiento y de las unidades de la Infantería de Marina que en él se han alojado desde su construcción; uniformes, armas y material característico de la Infantería de Marina nos acompañan en un paseo por la historia de este Cuerpo. La Sala consta de tres espacios diferenciados: el Salón Historia del acuartelamiento, el Salón Principal y la Biblioteca (Ayuntamiento de San Fernando).

Arsenal de la Carraca
       Mención aparte merece el establecimiento naval de la Carraca, isleta pantanosa de fácil defensa y forma rectangular, rodeada de caños que la hacían prácticamente inexpugnable. El nombre alude a la propia isla que surge a raíz de los de­pósitos de fango que fueron acumulándose sobre los restos de dicho tipo de embarcación. Su uso naval arranca del siglo XVII pero será el ministro Patiño y el rey Felipe V quien inicie las construcciones estables. El ingeniero José Barnola, activo en Sevilla y Cádiz, supervisará las obras durante la primera mitad del XVIII, interviniendo más tarde y alternativamente Jorge Juan, en el intento de diseñar un dique en seco, intento luego logrado por Sánchez Bort y Tomás Muñoz en 1788. Respetando una ordenación urbanística, como en San Carlos, fueron surgiendo diversas instalaciones necesarias e infraestructuras para su normal desarrollo al mismo tiempo.
     La portada principal frente al caño, la diseña José Barnola en un clasicismo todavía barroco, especialmente en su ático, orlado por frontón abierto donde se inscribe el escudo coronado, entre tenantes, y los leones rampantes flanqueando la cartela inscrita. Es de 1733, anterior a la, también suya, de la Puerta de Tierra de Cá­diz. El Penal de las Cuatro Torres, un cuadrado con torres angulares y patio central con función de presidio, es de 1765, con proyecto de Juan Cevada. La portada del Almacén General es de 1792, la Puerta de Tierra, ejemplo muy neoclá­sico y reciamente militar, parecido a obras de Sa­batini, situada en un principio junto al caño y, luego, por razones de espacio, trasladada al emplazamiento actual, es de 1796 mientras que la iglesia de Nuestra Señora del Rosario se levanta entre 1779 y 1795. Es muy severa, tanto en su portada, de un solo cuerpo, cubierto por único frontón triangular sólo alterado por las inserciones de dos torres campanarios en sus vértices, como en su interior, de una nave con planta de cajón, más recia y palladiana pero parecida a la citada, como propia de un neoclásico popular, de la Divina Pastora. En la iglesia llama la atención, entre otras piezas de platería menores, un frontal de plata barroco, con decoración de rocallas y cartelas con escudos de la Corona, de finales del siglo XVIII, durante el reinado de Carlos III, tal cual se observa en una de sus inscripciones (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La existencia del Real Carenero supuso un antecedente fundamental a la hora de concebir la edificación de este enclave industrial del s. XVIII. De este modo, las funciones de reparación que ejercía aquel recinto, fueron trasladadas y ampliadas con la creación del nuevo Arsenal de La Carraca. Los planos iniciales del recinto datan de 1720, siendo su distribución muy orgánica y funcional. Años después se construyó la portada principal del muelle, los diques de carenar en seco, el Cuartel de Batallones, el Penal de las Cuatro Torres… hasta que ya a finales del s. XVIII se culminaron las demás construcciones, es decir, la Portada del Almacén General, la Nueva Iglesia y la Puerta de Tierra, todas ellas dentro de la más pura línea neoclásica (Ayuntamiento de San Fernando).
     
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jueves, 28 de abril de 2022

Un paseo por la avenida Moliní

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la avenida Moliní, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 28 de abril, es el aniversario (28 de abril de 1923) del fallecimiento de Luis Moliní Ulibarri, personaje a quien está dedicada esta vía, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la avenida Moliní, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La avenida Moliní es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de El Prado-Parque de María Luisa, del Distrito Sur, y en el Barrio Sector Sur-La Palmera-Reina Mercedes, del Distrito Bellavista-La Palmera; y va de la glorieta de Méjico, a la confluencia de las avenidas de Santiago Montoto, y Guadalhorce.
     La avenida no posee siempre una adscripción precisa. En términos generales corresponde a un gran eje urbano, bien caracterizado desde el punto de vista genético, porque estructura el crecimiento de la ciudad; morfológico, ya que es ancha; y funcional, sobre todo por canalizar el tráfico rodado. Sin embargo, de acuerdo con esta definición, no hay razones, más que las convencionales, para considerar a unas vías como avenida y su prolongación, como calle. En otros casos, las avenidas constituyen el eje principal de un sector determinado o de una barriada, y si bien poseen las características de vía principal en relación a ese sector, no alcanzan dicho valor en el conjunto de la ciudad. La avenida posee sobre todo un valor simbólico, y prueba de ello es que en Sevilla la avenida por excelencia es la hoy denominada de la Constitución, centro neurálgico de la ciudad, tanto de sus fiestas religiosas como de la actividad bancaria, y así es es reconocida sólo como la avenida.  
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.  
     La vía, en este caso una avenida, está dedicada a la ciudad eterna, Roma.
     Rotulada en 1924 a propuesta de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación en recuerdo del ingeniero Luis Moliní Ulibarri, que desempeñó durante muchos años la dirección facultativa de las Obras del Puerto de Sevilla y realizó grandes mejoras para asegurar las condiciones navegables del río, en razón precisamente de la proximidad de esta vía a las instalaciones portuarias. Trazada al construirse las nuevas zonas del puerto -canal de Alfonso XIII o corta de Tablada, con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929- sobre el antiguo arrecife que iba desde la glorieta de Bellaflor a la dehesa de Tablada, en cuyas cercanías se encontraba el cauce primitivo del Tamarguillo, sobre el que se hizo una alcantarilla en 1859 para prolongar las Delicias hacia Tablada.
     Es de configuración recta, y enlaza la avenida de la Palmera con el puente levadizo de Alfonso XIII. En su lado de los pares termina la avenida de Santiago Montoto, y en el de los impares nacen la calle Salmedina y las avenidas de la Raza y de Guadalhorce, ésta última integrada en el recinto portuario, al que se accede a través de una cancela de cerramiento. Asfaltada  y con acerado de cemento en el que se disponen las farolas de báculo del alumbrado público y un arbolado de buen porte, su calzada está dividida por una mediana central en dos carriles de circulación. 
     Está flanqueada por bellos pabellones construidos con motivo de la Exposición Iberoamericana: en la acera de los pares se sitúan la parte lateral del de Colombia, de estilo colonial, donde tiene su sede el consulado de dicho país; el que fue pabellón de Marruecos, de estilo árabe, encalado, ocupado hoy por servicios municipales y actualmente en proceso de restauración; y el de la Junta de Obras del Puerto, de estilo regionalista y blanca fachada. La acera de los impares está formada, en su tramo inicial por un restaurante, una estación de servicio, heredera del surtidor de gasolina instalado en este punto en 1925, ante la que se sitúa un puesto metálico de prensa, y la fachada lateral del edificio Elcano, construido en los años cincuenta, con fachada en ladrillo rojo y huecos de ventanas, cuyos bajos están ocupados por un comercio de papelería, una agencia consignataria de buques y una sucursal bancaria. Su último tramo, a partir de la avenida de la Raza, lo ocupa el edificio regionalista en ladrillo y piedra de la Comandancia Militar de Mari­na, con su torre del reloj y motivos navales de adorno en su portada, construido por Vicente Traver para Pabellón de la Armada Española en la Exposición de 1929, ante el que se extiende un pequeño ajardinamiento. Esta vía soporta un intenso tráfico pesado al conectar el puerto con el centro y otras arterias de la ciudad [Miguel Cruz Giráldez, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Biografía de Luis Moliní Ulibarri, a quien está dedicada la avenida;
      Luis Moliní Ulibarri (1848- 28 de abril de 1923), ingeniero director de la Junta de Obras de la Ría del Guadalquivir y Puerto de Sevilla durante veinte años.
     Nacido en 1848 en Requena (Valencia), con anterioridad trabajó en las Jefaturas de Obras Publicas de Málaga y Sevilla, y en algunas empresas particulares, además de en el puerto de Huelva y Almería, en los cuales llegó a ser ingeniero director.
     Desembarcó en 1895 en el de Sevilla, del cual se hizo cargo hasta 1915. Suyo es el proyecto de ampliación del Puerto con la excavación y construcción de la corta y muelle de Tablada, así como puente de Alfonso XIII.
     Su principal obra fue el Canal de la Corta de Tablada en el río Guadalquivir. Anteriormente en el año 1909 realizó y ejecutó el proyecto de apertura de la Bocana de Mar Chica, en Nador, durante nuestra guerra con los árabes en Melilla.
     Fue nombrado Gentilhombre por SM el Rey Don Alfonso XIII, concediéndosele la Gran Cruz de Isabel la Católica y dos cruces al Mérito Naval.
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La avenida Moliní, al detalle:
Monumento al Puerto de Sevilla
Edificio de la Junta de Obras del Puerto
Edificio Elcano

lunes, 21 de marzo de 2022

El Castillo de "La Armada", en Las Navas de la Concepción (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     El Castillo de "La Armada", se encuentra muy cercano a la Ermita de Nuestra Señora de Belén, en las afueras del casco urbano; en Las Navas de la Concepción (Sevilla).
     Hoy día apenas quedan unos restos situados sobre un cerro que domina toda la comarca, entre la margen derecha del río Ciudadeja y la margen izquierda del arroyo del Quejigo, se trata de los restos de una ciudadela musulmana. Parece ser la sede de la antigua provincia o Cora árabe de Firrish dependiente del Califato de Córdoba. Hay indicios de que en ella habitaban expertos maestros forjadores de metales; según algunos historiadores aquí se pudo haber forjado la espada Tizona del Cid.
     Los restos del castillo se encuentran en el monte del Cibdadeja, (hoy Ciudadeja), en la ciudad yerma de Firrish (Ciudadeja o Castillo de La Armada). En la Medina, se conserva algún lienzo de muralla, restos de dos aljibes, tejas curvas y mármol blanco. En la actualidad es propietario D. Manuel Mena Oliveros.
     Según descripción de Al Ándalus de Al Razi, el arroyo Ciudadeja toma nombre de las ruinas citadas. Las crónicas árabes nos hablan de río Tortiello, hoy Retortillo, que hace límite entre las provincias de Sevilla y Córdoba. Esta ciudadela, se abandonó probablemente a finales de siglo XII.
     Al Makkari señala a un personaje que vivió en Ciudadeja y que llevó la Nisba de Firrish (origen o ascendencia) y murió en Córdoba en 1235.
     La finca de La Armada toma nombre de lanceros y ballesteros que se montaban en dichos parajes. De todo esto habla Alfonso XI en el Libro de las Monterías.
     «La Foz de Ciudadeja y la Foz del río Tortiello es buen tiempo de osos en invierno, en tiempos de castañas y bellotas» (Web Visita Sierra Morena Sevilla).
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