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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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jueves, 19 de febrero de 2026

El monumento funerario de Federico Sánchez Bedoya, y Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el monumento funerario de Federico Sánchez Bedoya, y Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla.   
     Hoy, 19 de febrero, es el aniversario del fallecimiento (19 de febrero de 1938) de Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, personaje, cuyos restos reposan junto a los de su esposo Federico Sánchez Bedoya, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, por lo que hoy es el mejor día para ExplicArte el monumento funerario de Federico Sánchez Bedoya, y Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla.
     La Iglesia de la Anunciación [nº 25 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 48 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Laraña, 1; en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.
     En el muro que se correspondería en la iglesia de la Anunciación con el de la Epístola, y a los pies del mismo, se encuentra el monumento funerario de Federico Sánchez Bedoya y su esposa la Condesa de Lebrija, flanqueado por las lápidas de Rodrigo Caro, y de Nicolás Mª Rivero.
     De grandes dimensiones y tosca obra es el monumento funerario de  Federico Sánchez Bedoya, militar y político conservador (1844-1898), y su esposa, Regla Manjón, condesa de Lebrija (1851-1938), interesada en el arte y en la arqueología, en cuya casa palacio de la calle Cuna reunió esculturas, ánforas, columnas y extraordinarios mosaicos romanos, surgidos en el transcurso de los trabajos de excavación en las ruinas de Itálica, además de una amplia biblioteca, una apreciable pinacoteca y valioso mobiliario. Es un monumento al modo de una portada clásica con frontón triangular, en cuya hornacina destaca como elemento decorativo el escudo familia, y en el que aparece grabado el texto:

AQVI·YACEN

LOS·EXCELENTISIMOS
SEÑORES·DON·FEDERI
CO·SANCHEZ·BEDOYA
20·DE·ENERO·DE·1844
19·DE·MAYO·DE·1898·Y
SV·MVJER·DOÑA·REGLA
MANJON·Y·MERGELINA
CONDESA·DE·LEBRIJA
26·DE·OCTVBRE·DE·1851
19·DE·FEBRERO·DE·1938

R.I.P.A.

Conozcamos mejor la Biografía de Federico Sánchez Bedoya, uno de los personajes que protagoniza el monumento funerario reseñado;
    Federico Sánchez Bedoya (n. Sevilla, 1844 - † 20 de mayo de 1898).
     Importante personaje de su tiempo, culto y de ideas conservadoras, fue seguidor del régimen monárquico ideado por Cánovas del Castillo. Fue diputado a Cortes por Sevilla, vicepresidente del Congreso, y más tarde gobernador civil de Madrid.
     Casado con Regla Manjón Mergelina, condesa de Lebrija, perteneció con el grado de capitán al Arma de Artillería. Dejó la carrera militar para dedicarse a la vida pública, a caballo entre Madrid y Sevilla.
     Desarrolló una importante actividad en la enseñanza primaria y universitaria, y un especial vínculo con la Universidad de Sevilla que culmina con la donación de una importante colección de libros.
     Fue condecorado con la Gran Cruz de Isabel la Católica.
     Sus restos mortales, juntos con los de su esposa Regla Manjón, se encuentran en el Panteón de Sevillanos Ilustres de Sevilla, bajo la cripta de la iglesia de la Anunciación.
     El ayuntamiento de Sevilla le dedicó una calle rotulada a su nombre en el centro de la ciudad.
Conozcamos mejor la Biografía de Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, uno de los personajes que protagoniza el monumento funerario reseñado;
     Regla Manjón Mergelina (n. Sanlúcar de Barrameda, 26 de octubre de 1851 - † Sevilla, 19 de febrero de 1938), noble, académica de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, nombrada Hija Adoptiva y Predilecta por el ayuntamiento de Sevilla.
     Regla Manjón nace en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en el seno de una familia hacendada, hija de Pedro Manjón y Fernández de Valdespino, senador del Reino, diputado a Cortes por Cádiz, Alcalde de Sanlúcar y Caballero no profeso de la Orden de Calatrava.
     En 1895 contrae matrimonio en su localidad natal con Federico Sánchez Bedoya (1844-1898), hombre de fortuna, culto y conservador, y pasa a vivir a la ciudad de Sevilla.
     Fue una mujer culta, amante de los libros y especialmente interesada en la historia, como indican los testimonios biográficos que existen sobre ella y que coinciden en destacar su peculiar inclinación por el estudio y el arte, y que queda reflejada en sus bibliotecas, sus escritos y sus casas.
     Durante su matrimonio llevó una vida más atenta a la actividad pública de su marido, siendo a partir de su viudedad cuando, careciendo de hijos, se vuelca en su pasión por el coleccionismo. Así, en 1901 adquiere la casa-palacio de la calle Cuna que posteriormente ampliaría con propiedades adyacentes, comprando el primero de los mosaicos romanos procedentes de Itálica que pavimentan en la actualidad casi la totalidad de su planta baja. Hasta 1914 fue completando su casa, dejando siempre a disposición de los investigadores el estudio de las distintas piezas y colecciones adquiridas, generosidad que le valió a la Real Academia de las Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, en 1918, a nombrarla académica de número, siendo la primera y única mujer en muchos años en la institución.
     Con el tiempo fue convirtiendo esta casa en un museo y en un archivo. Su biblioteca, en parte donada a la Universidad de Sevilla, refleja su amor por los libros. Con frecuencia presidía, convocaba o asistía a actos benéficos y acudía a numerosas audiencias reales, participando en la vida social y cultural de la ciudad.
     En 1920 fue elegida académica de la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y desde 1922 formó parte de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Sevilla.
     Además de su actividad en la defensa y difusión del patrimonio artístico de Sevilla, emprendió una admirable labor caritativa, especialmente entre los años 1904 y 1937, a beneficio de los niños abandonados, obra que le fue reconocida en 1938 por la Diputación Provincial de Sevilla.
     A partir de 1916 fue también vicepresidenta de la Junta de la Lucha Antituberculosa, recibiendo en ese mismo año del ayuntamiento de Sevilla el nombramiento de Hija Adoptiva y Predilecta de la ciudad.
     Con motivo de la Guerra de África se ocupó en una intensa tarea para recaudar fondos y trabajando en favor de los hospitales militares en 1921, año en el que el rey Alfonso XIII le otorgó la Gran Cruz de la Beneficencia.
     Su memoria, junto a la de su marido, se recuerda en el Panteón de Sevillanos Ilustres, que se encuentra situado en la cripta de la iglesia de la Anunciación de Sevilla.
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domingo, 27 de abril de 2025

El Hospital de la Misericordia, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Hospital de la Misericordia, en Lebrija (Sevilla).
     Hoy, 27 de abril, domingo siguiente a la Pascua de Resurrección, la Iglesia conmemora la Divina Misericordia, una devoción cristiana promovida por la Iglesia católica enfocada en la misericordia de Dios y su poder, particularmente como una acción de confianza en que la misericordia de Dios y su pasión es el precio ya pagado por nuestros pecados, y que si confiamos en Jesús nuestros pecados nos serán perdonados; Jesús no será nuestro juez sino nuestro Salvador misericordioso.
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte el Hospital de la Misericordia, en Lebrija (Sevilla).
     El Hospital de la Misericordia se encuentra en la calle José Sánchez de Alva, 28; en Lebrija (Sevilla).
     Según las fuentes documentales, el hospital fue construido a finales del siglo XV (1496), sufriendo diversas reformas hasta el XVIII. Perteneció a la antigua Hermandad de la Santa Misericordia, instalada en esta ciudad desde 1494 y que más tarde se fusionaría con la de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo y la de Santa María de la Piedad.
     Del recinto primitivo se conserva únicamente la capilla, de una sola nave, cubierta por un artesonado de madera. La portada, realizada en ladrillo, no es la primitiva, aunque utiliza este material de tradición mudéjar. Aún se conserva la antigua espadaña, situada en la calle Cataño que, tras la última restauración, presenta una cruz de forja.
     Actualmente la capilla es una sala de exposiciones del Ayuntamiento de Lebrija (Turismo de la Provincia de Sevilla).
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jueves, 6 de marzo de 2025

Los sitios arqueológicos El Aceituno, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte los sitios arqueológicos El Aceituno, en Lebrija (Sevilla).  
El Aceituno I. Antonio Caro Moreno ya habla de este sitio arqueológico en su carta arqueológica y Teresa Moreno Menayo lo recoge en el primer inventario que se hace de este municipio, indicando que se trata de un asentamiento que no se interrumpe desde el Calcolítico a época árabe. El lugar tiene una buena posición estratégica: sitio alto, buena zona de cultivo, marisma.
     Los materiales localizados iban desde cerámica calcolítica, vasos toscos del Bronce, bruñida, ídolo antropomorfo, hacha pulimentada, machacador, terra sigillata, común romana, opus caementicium y cerámica árabe.
     Se trata de un asentamiento ocupado desde el Calcolítico, transformado en villa en época romana y más tarde en alquería árabe.
     En una revisión que se hizo de este lugar en el año 2000 no se localizó, y en otra visita, posterior, realizada a este sitio arqueológico para la preparación del Catálogo de bienes protegidos del PGOU se dice que no se ha localizado en este lugar resto arqueológico alguno, aunque se incluye en el catálogo como medida cautelar.
El Aceituno II. Yacimiento situado en ladera y parte en llano. El material cerámico que aparece está bastante rodado y destacan asas piriformes y restos de ánforas posiblemente Turdetanos,  así como romanas. Posible capitel de arenisca y restos líticos.
     En la visita realizada a este sitio arqueológico para la realización del Catálogo de bienes protegidos del PGOU se dice que no se ha localizado en este lugar resto arqueológico alguno, aunque se incluye en el catálogo como medida cautelar.
El Aceituno III. El yacimiento se halla sobre una suave loma y sus laderas. Los restos cerámicos aparecen dispersos por la zona y destacan una gran acumulación de piedras en la cima procedente probablemente de restos de construcción. Destacan cerámicas de época romana tales como cerámicas comunes, sigillatas y materiales desde época islámica en adelante.
     En la visita realizada a este sitio arqueológico para la realización del Catálogo de bienes protegidos del PGOU se dice que no se ha localizado en este lugar resto arqueológico alguno, aunque se incluye en el catálogo como medida cautelar (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 16 de marzo de 2024

La Noria de Santa María, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Noria de Santa María, en Lebrija (Sevilla).
     Hoy, sábado 16 de marzo, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
        Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Noria de Santa María, en Lebrija (Sevilla).
     La noria se encuentra en una zona llana junto al cauce del Arroyo de Santa María, en la misma entrada de la finca Santa María. La vegetación de ribera existente en el cauce contrasta con los campos cultivados del entorno.
     Se trata de un ejemplo de arquitectura del agua de carácter local cuya técnica y estilo artístico responde a parámetros tradicionales y populares en los que se incorporan elementos industriales.
     Por su buen estado de conservación, en el que se mantienen gran parte de las unidades constructivas que la componen, representa un ejemplo único para comprender el funcionamiento de este tipo de edificación.
     Conserva en buen estado el pozo de agua, así como parte de las instalaciones necesarias para albergar el agua: un marco o cuadro de asiento de hierro para sustentar el volante con su engranaje y los vasos o cangilones encargados de recoger el agua en el fondo y transportarla a la superficie.
     No ha conservado otros elementos como un volante, la masera, el sifón, la palanca de tiro y los cabezales para la tracción animal.
     Todos estos elementos, a excepción del pozo, son metálicos y se utilizan para la captación de agua.
     La noria tampoco conserva o al menos no se observan todos los elementos arquitectónicos de distribución de agua: una pileta, pilón o alberca y los caños o canales para el riego.
     En general, en toda la estructura puede verse que se han realizado remodelaciones y cambios estructurales que distorsionan la lectura integral del inmueble.
     Actualmente la noria está en desuso, utilizándose solo el pozo para el regadío (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
    Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
     En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
     De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
      El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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viernes, 15 de marzo de 2024

El sitio arqueológico de Santa Luisa, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sito arqueológico de Santa Luisa, en Lebrija (Sevilla).  
     Hoy, 15 de marzo, en París, en Francia, Santa Luisa de Marillac, viuda, que con el ejemplo y la dedicación formó el Instituto de Hermanas de la Caridad, para ayuda de los necesitados, y completó así la obra delineada por San Vicente de Paúl (1660) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte el sitio arqueológico de Santa Luisa, en Lebrija (Sevilla).
     El sitio arqueológico se halla sobre una suave loma, en las inmediaciones del arroyo Salinas donde el material, salvo algunos puntos aparece en general disperso. 
     El núcleo de este sitio se identifica con la zona de hábitat de un poblado de la Edad del Cobre-Bronce, así como la zona residencial de una alquería de época islámica.
     En visitas anteriores realizadas a este lugar se indicaba la presencia de material romano: destaca la abundancia de material constructivo, sobre todo de tégulas, también dolium, cerámica común y restos cerámicos prerromanos. En la visita realizada para la redacción del Catálogo para el PGOU se indica que hay una ausencia total de material de dicha época, aunque no se descarta la existencia puntual de estructuras (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 9 de marzo de 2024

El Molino de Nuestra Señora del Castillo, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Molino de Nuestra Señora del Castillo, en Lebrija (Sevilla).
     Hoy, sábado 9 de marzo, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
        Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Molino de Nuestra Señora del Castillo, en Lebrija (Sevilla).
     Almazara situada fuera del conjunto histórico, se encuentra en plena Avenida de Andalucía, siendo uno de los inmuebles más destacados.
     Este edificio de mediados de siglo XX consta de varias naves en las que se desarrollaban diferentes actividades productivas: molienda, prensado, decantación y almacenaje del aceite. 
     Destaca por su tamaño la dispuesta en sentido noroeste-sureste, a la que se le anexiona una pequeña estancia con chimenea, que se correspondía posiblemente con la caldera del molino. 
     Otra nave se dispone en sentido noreste- suroeste y dispone en su puerta sur de un muelle de carga por lo que debió ser la zona de almacenamiento. 
     Entre ambas naves se encuentra una torre almenada que imita estilos arquitectónicos de época medieval. Junto a ella se encuentran estancias dedicadas a usos administrativos del molino.
     En la zona trasera del complejo se ubica un gran depósito descubierto que pudo ser utilizado para almacenar alpechín.
     La fachada es de composición muy sencilla, formada por grandes paños de muros lisos en blanco, en la que se disponen simétricamente los ventanales de iluminación de las diferentes estancias productivas. La imagen más singular la ofrece su fachada sureste, donde se encuentra la torre en la que se abren ventanas de arco ojival en la parte baja y media y pequeñas ventanas a modo de saeteras en la parte superior (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e  Iconografía de la Virgen con el Niño;  
    Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad 
     Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
     En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques. 
     Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior. 
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres. 
     Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
     Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
     En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
     Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
     Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
     Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
     A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
     La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.  
    El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
     Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
     A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
     Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
     A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
     Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
    Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
     En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
     De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
      El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Molino de Nuestra Señora del Castillo, en Lebrija (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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martes, 5 de marzo de 2024

El sitio arqueológico de Los Acebuches, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico de Los Acebuches, en Lebrija (Sevilla).  
     El sitio arqueológico se halla sobre una loma y parte de sus laderas. 
     En superficie se observan materiales que están bastante dispersos en la cima y más concentrado en las laderas. Se tratan de cerámicas correspondientes a ejemplares de uso doméstico (escasos restos de sigillata hispánica), comunes de uso cotidiano y elementos de almacenamiento y restos de materiales constructivos (tegulas, ladrillos de módulo romano y numerosos mampuestos).
     El análisis indicaría la existencia de una villa con origen en los siglos I o II d. C., que pudiera haber perdurado con posterioridad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 23 de diciembre de 2023

El Cortijo Santa María, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     Hoy, sábado 23 de diciembre, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado.
     Y que mejor día que hoy para Explicarte el Cortijo de Santa María, en Lebrija (Sevilla).
     El cortijo se encuentra en plena campiña lebrijana, sobre una elevación desde la que se domina todo el entorno de tierras de labor, surcado por el arroyo de Santa María que resalta en el paisaje por su arboleda.
     Es este un conjunto compacto de planta rectangular que se organiza en torno a un patio central. La fachada principal se  orienta al noroeste, situándose allí la casa de los propietarios. El sector al noreste del señorío y del patio es ocupado por  el antiguo molino, en cuya fachada lateral se abre un portón con arco rebajado. Abriéndose hacia el patio aparece la nave de prensa, aunque muy alterada. Mientras que en el sector opuesto -suroeste- se situarían los almacenes y demás dependencias de carácter agropecuario; todos ellos muy reformados en el último siglo.
     Las fachadas se presentan enfoscadas y encaladas en blanco con zócalo y portada en color rojo ladrillo. Existe un predominio en las fachadas exteriores del muro sobre hueco, a excepción de la fachada principal, donde los huecos aparecen de mayor tamaño y con una disposición más simétrica. 
     Los muros son de mampostería y ladrillo, las rejas son de forja y las cubiertas son a dos aguas de teja árabe con faldón en el caserío y chapa ondulada en otras dependencias. Una parte del caserío aparece como azotea (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
  Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.
   En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
   De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
    El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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sábado, 9 de diciembre de 2023

El sitio arqueológico de Santa María, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico de Santa María, en Lebrija (Sevilla)
     Hoy, sábado 9 de diciembre, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado.
     Y que mejor día que hoy para Explicarte el sitio arqueológico de Santa María, en Lebrija (Sevilla).
Santa María. El sitio arqueológico se ubica en un cerro de perfil redondeado y sus laderas, especialmente por el suroeste, así como por el entorno de la Noria de Santa María que se encuentra en la otra orilla del arroyo de Santa María.
     En superficie se observan densidades de restos diferentes según la zona:
     La zona de mayor densidad se encuentra en el cerro de perfil redondeado. Se caracteriza por la presencia de abundantes fragmentos cerámicos de piezas elaboradas a mano y algunos restos de industria lítica que indican la existencia de un asentamiento con origen en la Edad del Cobre y con continuidad en la Edad del Bronce.
     A unos metros al suroeste del Cerro hay otra zona con abundantes restos dispersos pero en un área más reducida y en ladera. La mayoría de estos restos son constructivos, de época romana, con presencia de elementos cerámicos de uso doméstico y de almacenamiento, que pueden corresponder con un espacio de uso secundario asociado a la villa.
     Sobre un pequeño resalte en la ladera oeste del cerro, resguardado de las crecidas del arroyo Santa María aparecen diseminados de forma abundante restos de material constructivo como Ladrillos, Tegulas, besales. También se han localizado restos cerámicos de recipientes destinados al almacenaje y al transporte y sobre todo de tipo doméstico destacando la Terra Sigillata, Gálica, Hispánica y Clara. Todos estos materiales evidencian que en este lugar se erigió en un área residencial una villa con origen el el siglo I d.C., aunque muy probablemente existiera ya en época republicana, y con continuidad durante toda la época tardo-antigua, sin que se observen evidencias de continuidad en la edad media.
     Por último, en la zona suroeste, al otro lado del cauce del arroyo sequillo junto a la noria de Santa María se observan los restos de lo que pudo ser un pequeño despoblado de época moderna y medieval.
     El yacimiento presenta distintos grados de conservación según las zonas, en función de los agentes de alteración y de la intensidad con la que estos agentes actúan. Además, la erosión y el expolio superficial son otros factores a tener en cuenta.
Santa María II. Este sitio arqueológico se ubica sobre un cerro que se alza al sur del rancho de Esperi, en una zona de campiña.
     En superficie se observan abundantes restos de época romana, en su mayoría fragmentos cerámicos, y en menor medida, algún elemento constructivo; destaca la presencia de restos de piezas de almacenamiento y transporte frente a ejemplares de usos cotidiano, entre los que predominan los de época tardía (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
  Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
   En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
   De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
    El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico de Santa María, en Lebrija (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia.

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sábado, 7 de enero de 2023

La Capilla de Belén, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     Hoy, sábado 7 de enero, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
        Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Capilla de Belén, en Lebrija (Sevilla).
     La Capilla de Belén, se encuentra en la calle Andrés Sánchez de Alva, 98; en Lebrija (Sevilla).
     Iglesia de planta rectangular con una sola nave, fechable en el primer cuarto del siglo XVIII. El cuerpo de la nave se cubre con una artesa de madera de tres paños, de la época de construcción del edificio, y la capilla mayor con una bóveda de cañón.
     La portada, muy simple, se sitúa a los pies de la nave y está configurada por un arco de medio punto. Sobre el lado izquierdo de la fachada, rematada por un frontón triangular almenado, se sitúa una espadaña de un solo cuerpo construida en ladrillo.
     El retablo mayor consta de banco, un cuerpo de tres calles compartimentadas por columnas y ático. Fechable hacia 1780, constituye un claro ejemplo de la transición del rococó al neoclásico. En la hornacina central se sitúa un lienzo de la Virgen con el Niño; en el banco figuran las esculturas de Santo Tomás y San Buenaventura, y en los laterales y en el ático las de las virtudes teologales y cardinales y los relieves del ave fénix y el pelícano. A excepción del lienzo central, fechable en la primera mitad del siglo XVIII, las esculturas que lo integran son del momento del retablo.
     En el muro izquierdo se sitúa un retablo-hor­nacina sin dorar del primer tercio del siglo XVIII, en cuyo centro figura un lienzo de las Ánimas del Purgatorio de esa misma fecha. En el muro contrario se halla otro retablo-hornacina, asimismo sin dorar, de finales del siglo XVIII, en cuya hornacina central, flanqueada por columnas, se sitúa una imagen de candelero del siglo XVIII de Santa Bárbara (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Iglesia de planta rectangular con una sola nave, fechable en el primer cuarto del siglo XVIII. El cuerpo de la nave se cubre con una artesa de madera de tres paños, de la época de construcción del edificio, y la capilla mayor con una bóveda de cañón. La portada, muy simple, se sitúa a los pies de la nave, configurándola un arco de medio punto. Sobre el lado izquierdo de la fachada, rematada por frontón triangular almenado, se sitúa una espadaña construida en ladrillo, de un solo cuerpo.
     La primera noticia que tenemos sobre la ermita es la del 21 de Agosto de 1732. Por ella se conoce que Bartolomé Jiménez y su esposa Lucía López mandaron decir una misa en ella. Por las mismas fechas, José Rodríguez Lila dejó una misa rezada el día de la Santísima Trinidad y la impuso sobre una parte de la casa que tenía en la calle Nueva.
     En 1777, las dos Hermandades que allí tenían su sede, La de Nuestra Señora de Belén v la de Santa Bárbara, comenzaron un litigio a causa del estado ruinoso en el que la ermita se encontraba. Al año siguiente, tras la victoria de la Hermandad de Nuestra Señora de Belén, fue reparada la ermita y el Visitador Antonio José Montalvo ordenó que en las tarde de los días festivos se rezase el Rosario y se explicara la doctrina cristiana.
     En 1845, a petición de los vecinos, se encargó de la ermita José Muñoz, fraile exclaustrado.
     En 1983 fue trasladada a la ermita la cofradía de Nuestro Padres Jesús del Ecce-Homo y Nuestra Señora del Mayor Dolor.
     En 1989 ha sido restaurada gracias a los donativos y entrega de los vecinos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Edificio de planta rectangular con una sola nave, fechable en el siglo XVIII. Hasta hace pocos años era un templo semiderruido, pero acogió al Ecce Homo local y ha generado un gran fervor entre los vecinos de Lebrija. Pero es la población gitana local la que se ha unido en esta iglesia, que cuenta con 700 penitentes y con un amplio programa cultural con actividades muy diversas, como la celebración de Ceferino Mártir, el primer beato gitano.
     Tiene tipología de ermita, con una sencilla fachada frontal con una espadaña superior y una estructura de única nave con techumbre a dos aguas de tejas árabes. En determinados lugares del edificio se notan los elementos mudéjares. La portada, muy simple, se sitúa a los pies de la nave. En su fachada hay un mosaico de la Virgen del Rocío.
     El retablo mayor, de la misma época del edificio, constituye un claro ejemplo de la transición del rococó al neoclásico. En el centro del retablo se sitúa un lienzo de la Virgen con el Niño. Hay algunas esculturas y retablos típicos del siglo XVIII.
     El Cristo de los Gitanos de la Hermandad del Ecce Homo tiene mucha capacidad expresiva, al igual que la Virgen del Mayor Dolor que también procesiona en Semana Santa (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor el Significado y la Iconografía de la Virgen con el Niño;
   Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad
   Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
   En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques.
   Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres.
   Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
   Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
   En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
   Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
   Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
   Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
   A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
   La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o  de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.
   El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
   Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
   A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
   Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
   A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
   Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
    Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
     En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
     De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
      El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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viernes, 28 de octubre de 2022

La antigua Estación del Ferrocarril, en Lebrija (Sevilla)

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     Hoy, 28 de octubre, es el "Día del Tren" en España, una efeméride en la que se conmemora la puesta en marcha de la primera línea férrea peninsular, entre Barcelona y Mataró, un 28 de octubre de 1848, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la antigua Estación del Ferrocarril, en Lebrija (Sevilla).
     La antigua Estación del Ferrocarril, se encuentra al final de la avenida de Andalucía; en Lebrija (Sevilla).
   Situada en el extremo norte del casco urbano, la estación se encuentra al final de la Avenida de Andalucía, en un entorno dominado por la actividad industrial.
     Se trata de una nave de la estación de ferrocarril de composición clásica en este tipo de infraestructuras de finales del siglo XIX y principios del XX. Presenta una estructura de muros de carga de ladrillo con cubierta a dos aguas, que se prolonga al anden con un voladizo metálico para la protección de los viajeros. Se coloca sobre una plataforma e mampostería sobre el nivel de las vías. En los huecos que presenta, se refuerza la presencia de los dinteles curvos y los alfeizares, presentando una distribución asimétrica.
     En cuanto a su fachada, predomina el enlucido en blanco con huecos con arcos rebajados y motivos recercados del estilo de la arquitectura industrial de la época en color albero (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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