Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta Íbero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Íbero. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de junio de 2026

Las Murallas de la ciudad antigua, desde la época fundacional a la visigoda

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las Murallas de la ciudad antigua, desde la época fundacional, a la visigoda, de Sevilla.
      Los primeros indicios de ocupación del solar hispalense se remon­tan al siglo IX a. C. cuando unos comerciantes de origen fenicio establecieron un asentamiento sobre un promontorio ligeramente elevado (15 m.s.n.m.) entre el cauce del Tagarete por el este y el sur, y el extenso cauce del Guadalquivir por el oeste, al fondo de su amplio estuario, que sería conocido en los textos clásicos como Lacus Ligustinus. Este primer núcleo habitado recibió el nombre de Spal, topónimo de origen semítico que significaba "tierra baja", y ocupaba un área aproximada de unas 12 ha que estarían delimitadas aproximadamente por las actuales vías de Placentines, Francos, cuesta del Rosario, Muñoz y Pabón, Federico Rubio y la calle Mateas Gago, en cuyas cercanías se han localizado evidencias de un área portuaria cercana a la posición del cauce fluvial en aquel momento. Es aproximadamente el mismo espacio que ocu­paría más adelante la Spal turdetana, aunque no hay constatación arqueológica del tipo de cerca muraria, si la hubo, que defendería ese núcleo primitivo prerromano o "promontorio fundacional", como aparece citado en numerosas investigaciones.
     Las ventajas de este emplazamiento eran muy favorables para aquella primera comunidad urbana, dado que la altura del promontorio, aunque escasa, les permitía mantenerse a salvo de las periódicas crecidas del río, a la vez que su posición aseguraba un suministro regular de agua, cercanía a la fértil vega y a las marismas, con sus posibilidades de pesca y actividades ganaderas, así como el acceso a los valles mineros del interior, lo que conver­tía aquella primera urbe en el puerto fluvial más al interior del estuario del Baetis, un lugar idóneo donde desarrollar un comercio próspero y seguro entre los expertos marinos fenicios y las comu­nidades indígenas que, con este intercambio, dieron forma a la civilización de Tartessos. A su vez, este emplazamiento mercantil se complementaría con el área sagrada excavada en el cerro del Carambolo, en Camas, donde las excavaciones de 2002-04 sacaron a la luz los restos de un santuario fenicio probablemente dedicado a Astarté, funcionando ambos espacios, ciudad y santuario, como elementos mágico-simbólicos de protección del fondo del estuario y entrada al río que bautizaron como Baetis.
     Aquel primer núcleo urbano mantuvo su capacidad fabril y mercantil tras el desmoronamiento del poder tartésico en torno al siglo VI a. C. y el consiguiente ascenso de las urbes de origen púnico-cartaginés, como era el caso de Gadir, que se convertiría en el principal centro económico y político hasta la llegada de Roma. En ese contexto, el puerto de Spal era el principal punto de acceso a la riqueza minera y agrícola del sur peninsular, lo que favoreció su crecimiento bajo el dominio de Cartago, lo que sin duda tuvo que repercutir en la construcción de alguna fortificación urbana, aún desconocida para la arqueología. Por tanto, desconocemos la capacidad defensiva que tuvo aquella ciudad primitiva, la cual fue conquistada por las legiones romanas de Escipión el Africano en el año 206 a. C., dentro de los episodios bélicos de la II guerra púnica, que significaron el fin del poder púnico y la integración del terri­torio peninsular en los esquemas políticos y económicos de la república romana.
     Las primeras referencias literarias a la ciudad romana, Híspalis, las encontramos en el contexto de las guerras civiles entre los parti­darios de Pompeyo y de Julio César, en torno al año 45 a. C. En ellas se hace referencia al oppidum hispalense, una fortificación importante dada su capacidad de resistir el asedio de las legiones cesarianas contra los numerosos partidarios de Pompeyo entre la población local. Esta ciudad, una vez sometida, fue refundada por César con un estatus jurídico superior, la colonia Iulia Romula Hispalensis, un gesto que, aunque suponía la pérdida de su autonomía municipal, convertía a sus habitantes en ciudadanos de pleno derecho y permitía el estable­cimiento de colonos romanos, asegurándose así la lealtad y el control de este enclave urbano tan importante en el entramado económico de Roma. Precisamente, la erudición tradicional había venido atribuyendo a Julio César la erección de las murallas hispalenses, pero las excavaciones arqueológicas realizadas hasta ahora no sustentan dicha afirmación, aunque no es desdeñable suponer que el dictador, dentro del programa de refundación de la ciudad, ordenara la recons­trucción, consolidación, o nueva construcción en algunos tramos de la muralla republicana, hito jurídico y símbolo de estatus, transmisor, en sí mismo, de la imagen romana de ciudad estable y próspera.
     En la actualidad, desconocemos en gran medida el trazado que tendría la muralla romana, tanto la republicana como la imperial, para la que algunos especialistas suponen dos fases constructivas: la segunda mitad del siglo I a. C. y la primera mitad del siglo II d. C., según los resultados de las últimas investigaciones, aunque los restos arqueológicos analizados hayan sido fruto, en gran parte, de hallazgos casuales derivados de obras de infraestructuras y de proyectos de edificación, que no aportan un conocimiento suficiente. De hecho, las excavaciones arqueológicas realizadas hasta la fecha tan solo han mostrado restos escasos de aquella muralla, los cuales apenas permiten confirmar las hipótesis establecidas.
     Así pues, diversos autores recogen el hallazgo de restos de la muralla romana cuando el arquitecto Leonardo de Figueroa iniciaba la cimentación de la capilla sacramental de Santa Catalina en 1721, aunque sin suficiente confirmación arqueológica. Más recientemente, en 1950, unos trabajos de infraestructuras urbanas en la calle Orfila sacaron a la luz un muro de sillares calizos que fue interpretado en su momento como integrante de la muralla romana, aunque un análisis posterior lo ha descartado y lo ha datado en época islámica. A su vez, en 2004, la compleja excavación realizada en el solar de la Encarnación permitió documentar un lienzo de muro de sillería fechado en torno al siglo I d. C., que, para algunos investigadores, correspondería a un tramo de la muralla imperial, mientras que otras hipótesis señalan que formaría parte de la base de una construcción funeraria monumental, aunque la edificación resultante impide la realización de nuevos estudios arqueológicos. Tampoco hay unanimidad en torno al paramento de sillería hallado a los pies de la torre de San Martín, el cual podría corresponder al sector más septentrional de la muralla, probablemente un torreón de la misma dada las características de su cimentación, mientras que el muro localizado en la puerta primitiva del alcázar en el patio de Banderas indicaría su ángulo suroriental.
Sin embargo, más recientemente, los hallazgos realizados en las excavaciones de julio de 2021 en un solar de la plaza de San Francisco han permitido establecer con mayor rotundidad y unanimidad de criterios la presencia de la cerca romana. En estas obras, el arqueólogo Álvaro Jiménez ha identificado un tramo de mura­lla de algo más de 9 metros de longitud, compuesto de sillares de piedra caliza y datado en torno al siglo III d. C., cuyas características permitirían identificar un potente muro de defensa (8 m de altura por 3'25 de anchura, aproximadamente) frente al paleocauce del Guadalquivir y en cuya base se ha podido constatar la huella arqueológica del pomerium que rodeaba la ciudad. Este sensacio­nal hallazgo permite, además, conjeturar la continuidad de dicha muralla bajo las casas adyacentes, en una dirección Norte-Sur paralela al citado paleocauce, como podemos comprobar en el plano hipotético elaborado por el profesor Tabales.
     De este modo, con el apoyo de las fuentes literarias y documentales y el análisis detallado de la información aportada por la arqueología, los especialistas han podido establecer el recorrido probable de la muralla de Híspalis, la cual encerraría el núcleo ori­ginal prerromano, limitado por el curso del Tagarete y el paleocauce del Guadalquivir, así como la ampliación de dicho espacio urbano hacia el norte y el noreste, aunque estas hipótesis precisan de la necesaria confirmación arqueológica. De cualquier forma, no hay que olvidar que la escasez de restos de dicha muralla tiene mucho que ver con el material empleado en su construcción, sillares de piedra caliza procedentes de canteras lejanas, que con toda seguridad fueron reutilizados posteriormente, como se ha comprobado en la muralla del primer recinto del Alcázar.
     Más tarde, tras el debilitamiento del Imperio romano occidental en el siglo V, las aristocracias locales que lo sustituyen se muestran incapaces de frenar el avance de las devastadoras incursiones de los vándalos de Gunderico, quienes saquean y ocupan Híspalis en 425, hasta que son derrotados por suevos y visigodos. De ahí, que el nuevo poder visigodo decida reforzar la capacidad urbana y militar de Spalis, cuyas murallas eran fundamentales en la estrategia de control del sur peninsular frente a la aristocracia hispanorromana y las incursiones de los ejércitos bizantinos, aunque diferentes excavaciones han puesto de manifiesto la presencia de áreas urbanas intramuros abandonadas por la población y numerosos edificios públicos en ruinas.
     No obstante, la ciudad llegó a alcanzar un notable protagonismo en la guerra civil (581-584) que enfrentó al rey Leovigildo con su hijo Hermenegildo, quien había hecho de Spalis su principal plaza fuerte, auxiliado, inútilmente, por las naves bizantinas. Sin embargo, la capacidad defensiva de la ciudad, aún con las viejas murallas romanas, se muestra insuficiente en 712 ante el ejército invasor de Musa Ibn Nusayr, quien pone fin al dominio visigótico y da paso a una larga etapa de progresiva islamización del espacio urbano, cuyas consecuencias perduran hasta el día de hoy (Esteban Moreno Hernández. En torno a las murallas de Sevilla. Guía por las puertas y límites de un casco antiguo. El Paseo editorial. Sevilla, 2023).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las Murallas de la ciudad antigua, desde la época fundacional a la visigoda, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre las Murallas de la ciudad de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 1 de mayo de 2026

El sitio arqueológico San José del Sorvito, en Alcalá de Guadaira (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico San José del Sorvito, en Alcalá de Guadaira (Sevilla).      
     Hoy, 1 de mayo, Festividad de San José Obrero, el carpintero de Nazaret, que con su laboriosidad proveyó la subsistencia de María y de Jesús e inició al Hijo de Dios en los trabajos de los hombres. Por esta razón, en el día de hoy, en que se celebra la fiesta del trabajo en muchas partes del mundo, todos los obreros cristianos honran a san José como modelo y patrono suyo  [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte el sitio arqueológico San José del Sorvito, en Alcalá de Guadaira (Sevilla).
   No se han hallado evidencias del yacimiento en superficie ni en la revisión del lugar realizada en 1992 ni en 2004. 
     Buero y Florido indican la presencia de un asentamiento ibérico y romano, caracterizado por la presencia de útiles de sílex, fragmentos de asas de ánforas, algún vaso del s. V a. C. y cerámica común romana de imitación de TSC (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto, Patronazgo e Iconografía de San José;
LEYENDA
   José, esposo de la Virgen y padre nutricio de Jesús, apenas es mencionado en los Evangelios canónicos; y el de san Marcos ni siquiera lo nombra.
   Los Evangelios Apócrifos, especialmente el Protoevangelio de Santiago y la Historia de José el carpintero, escritos coptos del siglo IV, se dedicaron a colmar esta laguna con detalles pintorescos copiados en su mayoría del Antiguo Testamento.
    Relatan que José, descendiente de la estirpe de David, a pesar de sus orígenes reales, ejercía el humilde oficio de carpintero (faber lignarius), que fabricaba yugos, arados y hasta ratoneras. Según otra tradición, menos difundida, que se explica por el significado habitual de la palabra faber (obrero,artesano), habría sido herrero.
    Este pretendido descendiente «proletarizado» de los reyes de Israel habría tenido más de ochenta años cuando se casó con  la Virgen que tenía catorce. El milagro del florecimiento de la vara gracias al cual se impuso a los otros pretendientes más jóvenes, es una copia evidente del relato de la designación de Aarón como sumo sacerdote, que está en el Pentateuco (Números,17).
   Del mismo libro (Números,6:11-29) los Evangelios Apócrifos copiaron la historia de María bebiendo el agua probática en el templo, Juicio de Dios infligido a José y a la Virgen, después del descubrimiento de su embarazo.
   Las revelaciones de las místicas María de Ágreda y Catalina Emmerich, lo asimilan a su homónimo, José de Egipto. Igual que éste, habría sido perseguido por sus hermanos. Demás está decir que estas novelas piadosas sólo tienen un objetivo edificante.
   Los teólogos de la Edad Media han discutido interminablemente acerca de la naturaleza del matrimonio de José: ¿Ha sido el marido, o sólo el protector de la Virgen?¿El vínculo que les unía debe calificarse de copula carnalis o de maritatis societas?¿Puede llamarse esposos a quienes viven juntos sin te­ner relaciones carnales?
   Los doctores de la Iglesia opinan con la afirmativa. Explican que ese matrimonio casto (virginale conjugium) era indispensable para que la Virgen no fuera acusada de haberse dejado seducir, lo cual la habría expuesto a ser lapidada, y sobre todo para dar el pego al demonio, siempre al acecho, y ocultarle el misterio de la Encarnación (Huic Maria desponsatur ne Diabolo prodatur ratio mysterii).
   La virginidad de María no basta a los teólogos de la Edad Media: además, pretenden establecer, por añadidura, la virginidad de José antes y después de su boda. La tradición le atribuía numerosos hijos de su primera mujer, pero a santo Tomás de Aquino le repugna admitirlo. Según éste, debe creerse que así como la madre de Jesús permaneció virgen, lo mismo ocurrió con José. «Credimus quod, sicut Mater Jesu fuit virgo, sic Joseph.» Un hagió­grafo contemporáneo lo califica de padre virgen de Jesús.
   José acompaña al Niño Jesús a Egipto y lo trae de nuevo a Nazaret tras la muerte de Herodes. Después de lo cual desaparece de la escena. Ignoramos la fecha de su muerte, aunque la leyenda lo haya convertido en un pa­triarca centenario, se supone que murió antes de la Pasión de Jesús, puesto que no aparece en las Bodas de Caná, adonde sin duda habría sido invitado en compañía de la Virgen. En cualquier caso, está ausente en la Crucifixión y reemplazado en el Descendimiento de la Cruz y en el Enterramiento,  por otro José, José de Arimatea. .
   Casi no se puede dudar -escribió san Francisco de Sales-que el gran san José falleció antes de la muerte del Salvador quien, de no ser por ello,no hubiese encomendado su madre a san Juan.
CULTO
   No existen reliquias personales de san José, de lo cual se creyó poder concluir, al igual que en el caso de la Virgen, que su cuerpo había sido elevado al Cielo.
   La colegiata de Saint Laurent de Joinville, en Champaña, se jactaba de poseer el verdadero cinturón de san José, que habría sido confeccionado por la  Santísima Virgen y llevado a la cruzada de 1254 por el Señor de Joinville. Nada más singular que la curva o representación gráfica del culto de José, quien después de haber sido escarnecido durante la Edad Media como un personaje menor, e incluso cómico, a partir del siglo XVII se convirtió en uno de los santos más venerados de la Iglesia católica, asociado con la Virgen y con Jesús en una nueva Trinidad que se llama la Trinidad jesuítica (Jesús, María y José) y promovido en 1870 a la jerarquía de patrón de la Iglesia universal. En los anales de la devoción existen pocos ejemplos de un ascenso se­mejante y de un retorno tan completo.
El escarnio de José
   Puede decirse que en la Edad Media san José también ha sido sistemáticamente rebajado al tiempo que se exaltaba a la Virgen. En verdad, se trataba de probar la divinidad de Cristo, nacido de una Virgen y del Espíritu Santo, y de no permitir que se creyera que José pudiera ser su verdadero padre. De ahí la tendencia auspiciada por la Iglesia de reducirlo a la condi­ción de un mero figurante.
   Los autos sacramentales del teatro de los Misterios le asignaban un papel ridículo de anciano pasmado, tenía el empleo del «bufón» de los dramas shakespearianos. En el momento del parto, la Virgen lo envía a buscar una linterna; como si se hubiera resfriado en la gruta, José estornuda y apaga la luz. María le pide que caliente la sopa, pero él vuelca el caldero con torpeza. Como no tenían pañales para arropar al recién nacido, él ofrece unos viejos cal­zones agujereados.
   Su torpeza sólo se iguala con su avaricia de roñoso. Se apresura a meter en el cofre las ofrendas de los Reyes Magos, y cuando se trata de pagar un óbolo para la Presentación de Jesús en el templo, mete la mano en la bolsa re­funfuñando.
   Durante la Huida a Egipto, su comportamiento es aún más indigno. Un ángel le anuncia los malos designios de Herodes y le ordena evacuar hacia Egipto a la Virgen con el Niño. Ejecuta la orden de muy mala gana, des­pués de haber empeñado el velo de la Virgen y su propio turbante para conseguir dinero que le permita comprar vino (o cerveza, según un auto de fe alemán).
   Se queja porque debe cargar el equipaje en solitario, y recomienda a la Virgen María que llene bien su cantimplora, puesto que es viejo y necesita reconfortarse con tragos frecuentes. E incluso invita a la Virgen a beber un trago con él, y ésta le reprocha que haya vaciado la botella que debiera durar al menos tres días más.
   Los versos del poeta Eustache Deschamps muestran hasta qué punto «el bueno de José» era poco respetado a finales de la Edad Media:
   En Égypte s'en est alié,
Tout lassé,et troussé
D'une cotte et d'un baril.
Viel, usé
C'est Joseph le rassoté.
   (A Egipto se fue / Cansado y provisto / De un sayal y un barril. / Viejo, gastado / Está José, el tonto.)
   Auténtica «cabeza de turco», es el blanco de los versificadores del teatro de los Misterios, que lo acribillan con burlas irreverentes, al igual que a otro personaje de los Evangelios, Nicodemo, el «descendedor» de Cristo, cuyo nom­bre abreviado dio el sustantivo nigaud (bobo).
   Aún en la época del concilio de Trento, el teólogo Molano confirma que a José se le endilgó reputación de tonto que apenas podía contar hasta cinco (Qui vix quinque numerare possit).
   En el siglo XVIII, Gentileschi lo muestra durmiendo a pierna suelta, parece oírsele roncar mientras la Virgen amamanta al Niño.
La Glorificación de José
   ¿Cómo semejante personaje de comedia pudo convertirse en uno de los santos favoritos de la devoción popular? El mérito corresponde a las campañas de sus defensores franceses, el más ardiente de los cuales fue el canciller de la universidad de París, Jean Gerson; a las órdenes especialmente dedicadas a la Virgen (carmelitas, servitas) ya los predicadores  populares. Los Martirologios lo llaman gemma mundi, nutritor Domini. El anillo de boda de ónice que habría dado a la Virgen, era venerado en Perusa, en la Capilla del Anillo (Cappella dell' Anello). Su bastón se conservaba en la iglesia de los camaldulenses de Florencia. A principios del siglo XV, el teólogo Juan Gerson compuso en su honor un poema latino de tres mil versos titulado Josephina: en él se solicita al concilio de Constanza la institución de la fiesta de los Desposorios de san José. En el año 1489, Tritemio (Trithemius) compuso un tratado que se titula De Laudibus S. Josephi. Por último, el papa franciscano Sixto IV (1471-1484) introdujo la fiesta de san José en la liturgia de la iglesia romana.
   En el siglo XVI, el dominico Isolano redactó en Pavía, en 1522, un Sumario de los dones de san José, a quien atribuye los siete dones del Espíritu Santo. Fue él quien popularizó el relato apócrifo de la Muerte de José.
   La corporación de los carpinteros de obra y carpinteros, edificó en 1958 la primera iglesia romana que se puso bajo la advocación de san José: San Giuseppe dei Falegnami. En Bolonia se le había dedicado otra, más antigua.
   Su creciente popularidad después del concilio de Trento, sobre todo se debe a santa Teresa, reformadora de la orden carmelita, a los fundadores de la orden jesuítica y de la orden salesiana: san Ignacio de Loyola y san Francisco de Sales.
   Santa Teresa adoptó como patrón al glorioso san José a quien llamaba «El padre de su alma», le atribuía su curación y le dedicó su primer convento de Ávila. La iglesia de los carmelitas de París también fue puesta bajo la ad­vocación de Saint Joseph.
   Los jesuitas le concedieron un sitio en su Trinidad: J. M. J.(Jesús, María, José), popularizada por esta oración:
   O veneranda Trinitas 
   Jesus, Joseph et Maria.
   En el siglo XVII, Francisco de Sales, quien consideraba a José como el mayor de todos los santos, lo convirtió en patrón de las religiosas salesianas (de la orden de la Visitación). Las ursulinas siguieron el ejemplo de las salesianas y de las carmelitas.
   La nueva devoción a san José es una copia de la que se profesaba a la Virgen. Los Siete Dolores y los Siete Gozos de san José están simbolizados por un cordón de siete nudos que los devotos llevaban bajo la ropa.
Patronazgos
   Las únicas corporaciones que lo reivindican son las de los trabajadores de la madera: carpinteros de obra y carpinteros, a las cuales se asocia la de los zapa­dores, porque  colocaban el maderamen de los puentes. En nuestra época se lo convirtió en el patrón de los obreros en general.
   Como en Belén no encontró alojamiento para la Virgen y él, se convirtió además en el patrón de los mal alojados o sin casa, clientela singularmente im­portante en nuestros días de crisis de la vivienda.
   Su fama de virgen le valió el ser invocado por los laicos, y sobre todo por los religiosos, para conservar su castidad. Se recurría a él para reprimir los impulsos de la carne (carnis motus refrenare) o para enfriar los ardores lle­vando el cordón de san José (pro castitate servanda) sobre la piel.
   O sancte Joseph, propera.
   Aestum carnis refrigera.
   Los himnos compuestos en su honor lo glorifican por haber sido: senex expers libidinis, sponsus pudicissimus, e incluso hasta «eunuchus puerperae».
   San Bernardo lo comparaba con su homónimo José de Egipto, tanto por su castidad como por la frecuencia con que Dios lo advertía en sueños.
   Al mismo tiempo, se convirtió en el patrón de la buena muerte. En efecto, se contaba  que Jesús lo había asistido durante su agonía y le había enviado a los arcángeles Miguel y Gabriel para recoger su alma acechada por el demonio. De ahí deriva el hecho de que su intercesión sea invocada por los moribundos, con preferencia a la de los ángeles que tienen la misma función en el Ars bene moriendi.
   El nombre de pila José era prácticamente desconocido en la Edad Media. Fue a partir del siglo XVII que se dio a los grandes señores, e incluso a los reyes de Portugal o a los emperadores de la dinastía de los Habsburgo.
   En 1621, el papa Gregorio XV decidió que la Iglesia entera celebrara la fiesta de san José el 19 de marzo.
   En el siglo XIX se consagró oficialmente  su triunfo. En 1847, Pío IX instituyó el culto del Patronazgo de san José. En 1870 el papa elevó el rito de su fiesta (19 de marzo) y lo proclamó patrón de la Iglesia universal. El mes de marzo se convirtió en el mes de san José, para formar pareja con el mes de María.
   El culto del santo se difundió tanto que la Santa Sede se vio obligada a cal­mar el fervor de los devotos. La Congregación de los Ritos condenó el culto al corazón de San José copiado del profesado al Sagrado Corazón de Jesús, en 1873; al igual que la plegaria Ave José, que es un calco del Ave María. 
   A pesar de dichas advertencias y  frenos, la devoción a san José adquirió en Canadá un auge prodigioso. Ya en 1624 los primeros habitantes de Quebec lo habían elegido como patrón. En 1904, F. André construyó cerca de Montreal un modesto oratorio de madera que en 1941 se convirtió en una majestuosa basílica de piedra blanca cuya cúpula rivaliza en amplitud con la de San Pedro de Roma. Es el mayor santuario del mundo dedicado a san José. Montreal se convirtió en un centro de Joselogía.
ICONOGRAFÍA
   La iconografía de san José es paralela a la evolución de su culto; es tardía, y alcanzó su apogeo con posterioridad al concilio de Trento.
   Comporta dos tipos muy diferentes. En el arte de la Edad Media, el esposo virginal de la Virgen (virgineus sponsus Virginis) está representado casi siempre con los rasgos de un anciano de cabeza calva y barba blanca. A partir del siglo XVI, los artistas lo rejuvenecieron y le confirieron el aspecto de un hombre de cuarenta años, con todo el vigor de esa edad. Los teólogos habían tomado la delantera, desde  principios del siglo XV, en el concilio  de Constanza, el canciller de la universidad de París, Juan Gerson, sostenía que san José no tenía ni cincuenta años cuando se casó con la Virgen María.
   Además, mientras el arte medieval casi nunca lo representa aisladamente, sin duda por temor de justificar mediante imágenes la herejía de la concepción natural de Cristo, después de la Contrarreforma se lo honró representándolo por sí mismo, ya como carpintero de obra, ya como padre nutricio de Jesús.
   l. En el primer caso, tiene como atributos los utensilios de su oficio: un hacha, una sierra, una garlopa o una escuadra.
   2. En el segundo caso, se lo reconoce por su vara florecida, que alude a su victoria sobre los otros pretendientes de la Virgen, transformada en tallo de lirio, símbolo de su matrimonio virginal. Tiene un cirio o una linterna durante la noche de la Natividad. Lleva al Niño Jesús en los brazos o le conduce de la mano como el arcángel Rafael acompañando al joven Tobías. Excepcionalmente, está caracterizado como Judío por el cuchillo de circuncisión y el sombrero puntiagudo de la judería.
   A veces forma pareja con su homónimo, José de Arimatea. Los dos José del Nuevo Testamento forman de esa manera una pareja hagiográfica análoga a la de los dos santos Juanes.
   Gracias a la propaganda de su defensora, santa Teresa, se hizo singularmente popular en el arte español. Es, junto a la Virgen de la Inmaculada Concepción, el tema preferido de Murillo (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
           Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico San José del Sorvito, en Alcalá de Guadaira (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la localidad de Alcalá de Guadaira (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 11 de febrero de 2026

El sitio arqueológico El Barrero, en Aznalcázar (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico El Barrero, en Aznalcázar (Sevilla).
     La extracción del barro ha hecho que se corte estratigráficamente el cabezo, en cuyo perfil observamos, al borde de la superficie, cuatro manchas oscuras de forma cuadrangular. En la superficie no observamos ninguna diferenciación en el color ni en la textura de la tierra que se corresponderían con las manchas del perfil. El material se extiende por una amplia zona de unos 3000 metros cuadrados. No aparecen estructuras en superficie ni restos de tegulae y ladrillos. La cerámica en cuanto a las formas responden a ánforas ibérico tardías, cuencos, escudillas, jarritos...  En cuanto a tratamientos y decoración tenemos: un fragmento de campaniense B, además de fragmentos vidriados (melados, marronáceos, verdes y azul sobre blanco. Es relativamente significativa la no presencia de cerámica sigillata.
     Según los materiales recogidos, podemos decir que se trata de un yacimiento de la segunda mitad del s. II a. C. con un hiatus de población hasta que en época medieval se vuelve a poblar (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
   Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico El Barrero, en Aznalcázar (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Aznalcázar (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

lunes, 10 de febrero de 2025

Los sitios arqueológicos Las Beatas, en Gilena (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte los sitios arqueológicos Las Beatas, en Gilena (Sevilla).  
La Beata I. Se trata de un núcleo secundario de época ibérica. Abundantes materiales concentrados en un pequeño espacio, sin ningún otro tipo de material alrededor.
La Beata IV. Sobre una suave pendiente junto al cerro de Hornillo Juan José dedicada al cultivo del olivar en sus inmediaciones discurre el Arroyo dela Fuente que llega hasta Osuna, se documenta una reducida concentración de materiales constructivos romanos (abundantes tegulas, ladrillos aplacados de cerámica, fragmentos de pavimentos decorados con incisiones) y cerámicas (Terra sigillata hispánica y clara C y D, sobre todo común, asas de jarras y cuencos) y de almacenamiento (asas de dolia, morteros y panzas de ánforas). Esporádicamente se hallan fragmentos de cangilones, posiblemente de la Edad Moderna y algún útil de piedra.
     Su ubicación en pendiente favorece las arroyadas y escorrentías, que provocan el deterioro de este sitio arqueológico.
Las Beatas. Sobre una suave loma dedicada al cultivo de olivar, se documenta una gran concentración de materiales con abundantes restos constructivos romanos (grandes bloques de caliza trabajados, tegulas, imbrices, laterculi y ladrillos de gran tamaño con restos de mortero), junto con cerámica de mesa común romana (morteros, lebrillos y cuencos) terra sigillata clara, hispánica, y vajillas de almacenamiento y transporte (Dolias y panzas de ánforas).
     Posiblemente se trata de una villa romana ocupada durante el alto y bajo imperio, de grandes dimensiones o quizás un "vicus". Controlaría el amplio llano de La Vergaras, y se situaría a poca distancia de una vía romana (por el camino del cortijo del Agasajo) (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte los sitios arqueológicos Las Beatas, en Gilena (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Gilena (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

sábado, 1 de febrero de 2025

El sitio arqueológico Gelves, en Gelves (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Gelves, en Gelves (Sevilla).  
     Se trata, posiblemente de un pequeño poblado o gran villa romana. Entre los hallazgos destacan unos fustes de columnas de mármol y el fragmento de escultura romana estudiado por Collantes de Terán que debió pertenecer a Diana. 
     Lo más importante para futuras investigaciones en este yacimiento, sería comprobar las tradiciones que hacen de él un poblado iberoturdetano (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Gelves, en Gelves (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Gelves (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

jueves, 9 de enero de 2025

El sitio arqueológico Espartinas, en Espartinas (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Espartinas, en Espartinas (Sevilla).  
   El pueblo estaría construido sobre una villa romana que perteneció a un Spartus o Spartius. Otra versión de Serrano Ortega es que la fundó Spoleto, de ahí, Spoletium. Allí se encuentra una inscripción romana, monedas prerromanas y de Trajano y Neron y un vaso de bronce (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Espartinas, en Espartinas (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Espartinas (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

lunes, 6 de enero de 2025

Los sitios arqueológicos del Arroyo San Julián, en Alcalá de Guadaira, y Los Molares (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte los sitios arqueológicos del Arroyo San Julián, en Alcalá de Guadaira, y Los Molares (Sevilla).
      Hoy, 6 de enero, es la Solemnidad de la Epifanía del Señor, en la que se recuerdan tras manifestaciones del Gran Dios y Señor nuestro Jesucristo: en Belén, Jesús niño, al ser adorado por los magos; en el Jordán, bautizado por Juan, al ser ungido por el Espíritu Santo y llamado Hijo por Dios Padre; y en Caná de Galilea, donde manifestó su gloria transformando el agua en vino en unas bodas. Y también, es la Memoria, en Antinoe, en la región de Tebaida, en Egipto, de los Santos Julián y Basilisa, mártires (s. IV) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte los sitios arqueológicos del Arroyo San Julián, en Alcalá de Guadaira, y Los Molares (Sevilla).   
Arroyo San Julián. El sitio arqueológico se extiende por una loma por la que pasa la vereda de los Puertos, la cual lo divide en dos partes y actúa de límite entre los municipios de Alcalá de Guadaíra y Los Molares. 
     Se caracteriza por una extensa concentración de restos de época romana, con abundantes materiales constructivos (tégulas, "laterculi", ladrillos y mampuestos de piedra) y cerámicos, entre los que sobresalen fragmentos de TSCA, TSCC, TSCD, común y ánfora (Dr. 20 y 23). Se ha documentado también un útil de molienda de piedra.
     De forma esporádica aparecen fragmentos con decoración melada de época bajomedieval y varios útiles líticos en sílex. 
     La concentración más extensa se encuentra en la zona dedicada al cultivo del olivo, y son perceptibles varios sillares de piedra arrumbados junto a la vereda, cubiertos por la vegetación (maleza y forraje).
Arroyo San Julián II. El sitio arqueológico se localiza en un cerro de mediana altura en la confluencia del arroyo Guadairilla con el de San Julián, cerca del Término municipal de Los Molares. 
     Los restos materiales se diseminan de manera irregular por todo el perímetro poligonado, documentándose la concentración principal en la cima y la vertiente Sureste. Abundan los mampuestos de piedra, junto con numerosos fragmentos de recipientes con decoración pintada de época orientalizante y turdetana (bordes de cuencos y urnas), fragmentos de asas amorcilladas y geminadas, y algún fragmento a torno con decoración bruñida. 
     Hacia la vertiente que desciende hacia el Guadairilla y hacia la Vereda de Piedra Hincada -cerca del yacimiento de Arroyo San Julián I- se documentan restos de similares características, junto con algunos más de época romana (fragmento de borde de ánfora grecoitálica, cerámica común y material constructivo -ladrillos y tégulas-. 
     Reúne las características topográficas y de cultura material para su clasificación como "oppida" protohistórico de mediano tamaño (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).  
Conozcamos mejor la Leyenda, Culto e Iconografía de San Julián, mártir; 
     La fecha del 6 de enero es arbitraria, puesto que se ignora por completo la época en que habría vivido Julián el Hospitalario, al igual que se ignora cuál fuese su patria.
     Santo fabuloso, especie de Edipo cristiano, fue empujado al parricidio por una fatalidad.
     Su vida es un cuento lleno de elementos copiados de las leyendas de san Eustaquio y de san Cristóbal.
     Según la Leyenda Dorada, un ciervo que perseguía cuando estaba cazando, le había predicho que sería el asesino de su padre y de su madre. Para que tan terrible predicción no se realizara, marchó al extranjero y se puso al servicio de un rey que lo recompensó por su valentía y lo armó caballero, haciéndolo casar con la hija de un rico señor feudal.
     Sus padres, desconsolados por su desaparición, y que recorrían el mundo buscándolo, llegaron un día hasta su castillo. La mujer de Julián los recibió en su ausencia y los hizo dormir en su propia cama. Julián, que regresó de imprevisto, al ver en su lecho conyugal a un hombre y una mujer dormidos, creyó sorprender a su esposa en brazos de un amante y dio muerte a ambos. Casi enseguida se encontró con su mujer que regresaba de la misa, y así descubrió el trágico error.
     Para expiar su crimen involuntario, se instaló igual que san Cristóbal a orillas de un río (el Gardon) y se puso al servicio de los peregrinos a quienes hacía atravesar el curso en su barca y acogía en una residencia que había edificado él mismo.
     Una helada noche de invierno oyó la llamada de un peregrino aterido, que era leproso. San Julián consiguió vencer la repugnancia y lo acogió en su lecho para abrigarle: era Cristo, quien quería ponerle a prueba, y que le anunció que era perdonado.
     Existen otras versiones de esta leyenda, ciertamente, puesto que las vidrieras de Chartres y de Ruán omiten la aparición del ciervo milagroso y en cambio ilustran otros episodios que no son mencionados en el relato de Santiago de la Vorágine. Por eso, en la escena donde encuentra a su esposa saliendo de la iglesia, se ve a san Julián limpiar la hoja de la espada manchada con la sangre de sus padres. Por analogía con la leyenda de san Cristóbal, su mujer tiene una antorcha encendida en la puerta del hospital, para guiarle por la noche mientras atraviesa el río. Por último, en la vidriera de Ruán, no sólo Cristo viaja en su barca, también lo hace el diablo.
     La leyenda de san Julián fue popularizada en el siglo XIX por Gustave Flaubert, quien le dedica uno de sus Tres Cuentos (Trois Contes,1877).
CULTO
     A causa de la inverosimilitud de su leyenda, hay pocas iglesias puestas bajo su advocación. No es a él sino a su homónimo, san Julián de Brioude, a quien se dedicó la iglesia de Saint Julien le Pauvre, en París. En Flandes, se lo veneraba en Gante. Los flamencos sentían hacia él una particular devoción, y desde la Edad Media habían fundado en Roma un hospicio puesto bajo la advocación de San Julián de los Flamencos.
     En cambio fue elegido como patrón por numerosas corporaciones: los barqueros, los pescadores porque el río que el santo atraviesa está poblado por los peces, los carpinteros de obra y los techadores, porque había construido un  hospital.
     San Julián, «quien aloja a los cristianos», además era venerado no sólo por los posaderos sino también por los viajeros y los peregrinos que lo invocaban para encontrar buen alojamiento, «buen descanso y buena cama». Había muchas posadas con la insignia  de san Julián el Hospitalario. 
     También se lo ha convertido en el patrón de los violinistas ambulantes a causa de una confusión con san Ginés.
ICONOGRAFÍA
     Está representado a caballo, con un halcón sobre el puño, que evoca su origen noble, o la espada desenvainada que usó para matar a sus padres. El remo que emplea para hacer atravesar el río al pasajero leproso también permite identificarlo, al igual que la barca.
     Comparte los dos primeros atributos con san Hierón de Egmond (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte los sitios arqueológicos del Arroyo San Julián, en Alcalá de Guadaira, y Los Molares (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la localidad de Alcalá de Guadaira (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la localidad de Los Molares (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.                  

domingo, 15 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de San Juan Bautista, Villa romana del Ruedo, Museo Histórico-Arqueológico, Torre del Reloj, y Poblado ibérico de "El Cerro de la Cruz") de la localidad de Almedinilla, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Juan Bautista, Villa romana del Ruedo, Museo Histórico-Arqueológico, Torre del Reloj, y Poblado ibérico de "El Cerro de la Cruz") de la localidad de Almedinilla, en la provincia de Córdoba.
     Al pie del Cerro de la Cruz, de raíces ibéricas extiende Almedinilla su blanco caserío arrullado por el río Caicena. Al pie del Cerro de la Cruz, de raíces ibéricas extiende Almedinilla su blanco caserío arrullado por el río Caicena, que fertiliza huertas. Bajar sin prisa por calles como Río o Calvario, abrazado por la cal que inflama el sol, mientras los riscos de los cercanos Castillejos se asoman por encima de los tejados como rapaces protectoras, es un placer inolvidable para los buenos catadores de paisajes.
     Villa situada al sureste de la provincia, junto a la carretera C-336.
     Distancia a Córdoba: 114 Km.
     Altitud: 622 m.
     Extensión: 56,7 Km2
     Habitantes: 2.536.
     Gentilicio: Almedinillenses.
     Mancomunidad: Subbética Cordobesa
     Almedinilla, conocida como Wasqa en época musulmana, estaba habitada en el siglo X por los Banu Hasn. Conquistada por los cristianos, que le dieron su actual nombre, perteneció a la orden de Calatrava desde 1246, a la abadía de Alcalá la Real desde 1341 y a la Casa de Aguilar a partir de 1370. En 1844 se constituyó en Ayuntamiento, independizándose administrativamente de Priego, al que había pertenecido hasta entonces como aldea.
     Oficina de Turismo de Almedinilla
     +34 957 703 317
     https://www.almedinillaturismo.es (Diputación Provincial de Córdoba).
     Esta población, conocida desde época romana, fue denominada Wasqa en el periodo islámico y perteneció a la cora de Elvira. Tras la reconquista, a partir de 1246, se le cambió el nombre por el actual y fue cedida a la orden de Calatrava, pasando en 1341 a la abadía de Alcalá la Real. En 1370, Enrique II la cedió, junto a Priego, a Gonzalo Fernández de Córdoba, formando parte de la Casa de Aguilar. Durante la Edad Moderna perteneció al marquesado de Priego, hasta 1844 en que se constituyó en municipio independiente (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     A once kilómetros de Priego de Córdoba, por la carretera A 340 al pie del cerro de la Cruz, cuyas pesadas rocas cuelgan sobre el caserío, se encuentra Almedinilla, una pequeña población dotad de un paisaje soberbio, con parajes como las Colas de Caballo, en dirección a Fuente Grande. Este pueblito tuvo gran importancia en el pasado y es conocido internacionalmente por sus yacimientos arqueológicos. Fue población íbera, como lo demuestran los hallazgos -entre ellos 253 tumbas con suntuosos ajuares, hoy repartidos por todo el mundo- del cerro de la Cruz. Fue enclave romano, de cuya época conserva, muy dispuesto para su visita, el conjunto de la ciudadela o villa romana de El Ruedo, en un extremo de la población. En el otro extremo, en edificio que fuera de un antiguo molino, a orillas del río, se ha dispuesto un Ecomuseo muy interesante (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).

Iglesia de San Juan Bautista.-
     El templo actual lo construyó en 1978 el arquitecto Francisco Montoro Ballesteros. Es una nave adintelada con la capilla del Sagrario adosada al lado izquierdo. Las pilastras van forradas de ladrillo y el techo de madera con casetones. Las vidrieras con temas litúrgicos se deben al párroco Enrique Díaz Oria, lo mismo que la decoración reciente del templo. La puerta del cancel se labró en 1773, siendo capellán Tomás Antonio Moyano.
     El presbiterio tiene un Crucificado de estética sevillana de mediados del XVII, restaurado en 1995 por Cristóbal López. A la derecha se halla una peana, cobijada por un tornavoz del viejo púlpito del XVIII, con la imagen de San Juan Bautista, talla salida del taller de Alonso de Mena hacia 1630.
     A la izquierda hace de ambón el antiguo púlpito, en madera dorada. En la primera hornacina del muro de la derecha se encuentra una hermosa talla policromada de San Francisco, del siglo XVII, en tamaño académico.
     Paralela a la nave de la iglesia se abre en el lado izquierdo una capilla, que tiene igualmente la cubierta adintelada, pero con el techo más bajo, decorada con tres vidrieras que representan el Tetramorfos, la Pesca Milagrosa y el Cordero Místico. El altar tiene un camarín, recientemente enriquecido con mármoles blancos y rojos, en el que se veneran las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de fines del XVII, obra de un anónimo seguidor de José de Mora, y la Virgen de los Dolores, original del XVIII muy retocada. A los pies de la iglesia se ven varios lienzos del XIX con San Cayetano, la Divina Pastora, inspirada en la versión de Alonso Miguel de Tovar, y el Bautismo de Cristo (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Tuvo una iglesia construida en 1769 de la que se conserva sólo la espadaña de sillería, usada como humilladero en el atrio de la actual parroquia. El edificio actual es obra del arquitecto Francisco Montoro Ballestero, al derribarse el antiguo en la década de los setenta. La nueva iglesia fue inaugurada el 24 de septiembre de 1978. 
     Está configurado como un salón de planta casi cuadrada. Esta se compartimenta gracias a una grada, en una nave rectangular que ocupa toda la anchura del presbiterio. Los grandes ventanales están cerrados por vidrieras diseñadas por el párroco.
     Su fachada es muy sobria, con cubierta a dos aguas, ósculo central y espadaña al lado izquierdo, con tres tramos y presbiterio, también adintelado y forrado de madera decoración con casetones. El testero plano se adorna con tres paños verticales, los laterales de ladrillo visto y el central enlucido, separados con fajas de vidrieras de símbolos relativos a la creación, pecado original y rendición, obra, como todas las del templo. 
     En el presbiterio destaca el crucificado de tamaño natural (anónimo del s. XVII) y estética sevillana de mediados del XVII, mientras la imagen de San Juan Bautista, talla de madera estofada y policromada, salida del taller de Alonso de Mena hacia 1630. 
     La iglesia está presidida por su Nazareno, s. XVIII, del círculo de José de Mora. 
     La Parroquia de San Juan Bautista está situada en la calle Iglesia. Es de época contemporánea . Perteneció a la jurisdicción del Abad de Alcalá la Real (Jaén) hasta 1835 en que pasó a depender de Priego, ciudad a la que estuvo adscrita Almedinilla hasta 1844 en que se constituyó como municipio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Villa romana del Ruedo.-
          La villa romana de El Ruedo fue una explotación agropecuaria con una zona residencial o "pars urbana" (que reproduce las comodidades de una vivienda aristocrática de la ciudad) y una zona productiva o "pars rustica" (con almacenes, lagares, almazara de aceite, hornos cerámicos, cuadras, viviendas de colonos y esclavos¿) para la explotación agropecuaria. 
     La villa romana de El Ruedo debió estar asociada en un principio a una mediana propiedad (mediados del siglo I - siglo III después de Cristo) hasta que va transformándose con el tiempo en un gran latifundio con una zona residencial de carácter ya aristocrático (siglo IV) que contiene una serie de espacios privados (dormitorios o "cubicula") y otros espacios lujosos y de recepción decorados con un importante conjunto escultórico, aunque desde un principio el edificio principal se distribuyó en torno al patio central con peristilo.
     Así la zona residencial gira alrededor de un patio con fuente biabsidiada en el centro, siguiendo el modelo de casa helenística o mediterránea de patio central, cuya impronta llega hasta nuestro días en la típica casa de patio andaluz. 
     Destacan también la cantidad de estucos con pinturas conservadas, que originalmente cubrían todas las paredes y los techos con frescos que imitan las incrustaciones de mármol "crustae".
     Además de la Sala de los Baños con sistema de calefacción por "hipocastum" , la villa de El Ruedo posee una sala de recepción muy original que corresponde con la Sala del Comedor o "Triclinium" con un stibadium o mesa semicircular que haría las veces de "triclinium" para comer recostados (realizada con ladrillos y cubierta con un mortero de cal, arena y cerámica machacada) que posee una fuente cuya agua procedía de la estructura que queda más al fondo: un ninfeo o fuente monumental de agua por donde, a manera de cascada simulada, el agua entraría en la habitación.
     El mundo ideológico aristocrático se vislumbra por tanto a través de la zona residencial "pars urbana" y también a partir de un conjunto de esculturas que se pueden contemplar en el Museo Histórico de la localidad (Dionisos, Apolo, Perseo y Andrómeda, Hermafrodita, Attis, Sileno, Venus, genio estacional...) que suponen uno de los aspectos más espectaculares y originales de esta villa. La mayor parte de las mismas hacen referencia a la mitología grecorromana y a los cultos religiosos que poseían los habitantes de la villa, y probablemente por este motivo se fracturaron intencionadamente en un momento posterior en relación con el asentamiento del cristianismo (mediados del siglo V), dispersándose u ocultándose los fragmentos. 
     Entre todas las esculturas encontradas cabe destacar la pieza en bronce que representa al dios del Sueño Hypnos o Somnus, personifcación del Sueño, que debió decorar esta la Sala del Comedor.
     A mediados del siglo V la zona residencial se abandona coincidiendo con la rotura violenta e intencionada de las esculturas que decoraban la casa, expresión de la riqueza y el culto pagano del propietario, quedando bajo los escombros o en las distintas fuentes de la vivienda (donde se encontraron), al tiempo que el espacio residencial se transforma en un espacio productivo con hornos de pan, batanes, lagares, y tal vez viviendas modestas en lo que antes habían sido habitaciones lujosas. 
     Las tumbas exhumadas en la necrópolis asociada se organizaban en hileras más o menos paralelas, creando alienaciones más o menos densas con espacios libres intercalados en una distribución que no sólo serviría para facilitar el acceso a la tumba sino para dar continuidad en el tiempo a la misma, al ir extendiéndose paulatinamente, y con cierto orden progresivo, hacia el Este (donde se encuentran los materiales más tardíos asociados ya claramente a culto cristiano) creando zonas funerarias diferentes.
     Estas zonas funerarias indican una concepción global del espacio funerario que respeta en el tiempo las zonas previas, con probables intercalaciones de tumbas que se debieron suceder en las zonas funerarias inmediatamente anteriores a la que estuviera en uso en un momento determinado reflejo de una población hispanorromana que cambia su religión (del paganismo al cristianismo) de manera paulatina y sin cortes bruscos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Ubicada en el mismo núcleo urbano, junto a la carretera A-339.1.
     Declarada Bien de Interés Cultural, data de los siglos I al VII d.C. y cuenta con una de las superficies más completas de las existentes en la Península Ibérica.
     Destaca la monumentalidad de los alzados de sus muros y la riqueza de su elementos arquitectónicos: mosaicos, pinturas, pavimentos,… así, como el conjunto escultórico aparecido en la misma y que puede ser contemplado en el Museo Histórico-Arqueológico.
     En ella se distinguen claramente dos zonas: la “Pars Urbana”, que corresponde con la residencia de los propietarios, con toda clase de lujos y siguiendo los modelos de casas helénicas (mantenidas hasta nuestros días en la casa andaluza), y la zona productiva “Pars Rústica” destinada a las dependencias agrícolas (lagares, pozos de decantación de aceite, albercas…).
     Junto a la Villa y asociada a ella apareció una necrópolis del siglo IV-VII d.C. (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo Histórico-Arqueológico.-
          El Museo Histórico Local se sitúa al pie de la Sierra de Albayate, cruzado por la Gran Ruta Senderista, en un paraje natural de interés medioambiental y singular belleza.
     Se asienta sobre un antiguo molino de aceite, harina y gayumba. Actualmente del antiguo molino de aceite sólo se conserva el exterior, ya que interiormente ha sido totalmente transformado aunque sí sigue manteniendo la antigua maquinaria como pieza museística. 
     Lo más destacado es el molino de harina construido en piedra y conservando aún la canalización del agua y parte de la maquinaria.
     Su fachada de tres plantas no ofrece nada reseñable, aparte de una distribución simétrica de vanos adintelados.
     Sus 1200 m2 están distribuidos en cuatro salas:
     Sala del Aceita y del Olivo, aprovechando la maquinaria de la antigua almazara ubicada en el mismo.
     Sala de la Cultura Ibérica. Con materiales del poblado del Cerro de la Cruz, con una colección de cerámicas de uso cotidiano, pesas de telar, utensilios agrícolas, armamento y ajuares funerarios.
     Sala de la Cultura Romana. En esta sala se muestran elementos de uso cotidiano, una rica colección de monedas y el extraordinario conjunto escultórico aportado por la Villa Romana, incluyendo la escultura del dios grecorromano del sueño ¿Hypnos¿ o ¿Somnus¿ la pieza más representativa.
     Sala de los molinos harineros, que la fuerza del río Caicena a lo largo de su recorrido movía antaño, configurándose como el núcleo museístico principal del Ecomuseo, y que nos habla de los orígenes mediterráneos de la cultura andaluza (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En origen, el edificio fue una almazara y molino harinero, conservando en su interior algunas de las antiguas maquinarias.
     Se sitúa al pie de la Sierra de Albayate, cruzado por la Gran Ruta Senderista Internacional GR-7 y ubicado en un paraje natural de interés medioambiental y de singular belleza.
     Los exteriores del edificio también están acondicionados para actividades culturales.
     Sus 1.200 metros cuadrados están distribuidos en cuatro salas: Sala de los Molinos y del Cereal, sala del Aceite y del Olivo como testigo de la Historia, sala de la Cultura Ibérica, que contiene una amplia colección de materiales del Poblado Ibero destacando la cerámica de uso cotidiano en un perfecto estado de conservación, pesas de telar, utensilios agrícolas, armamento y ajuares funerarios y Sala de la Cultura Romana donde se muestran elementos de uso cotidiano así como el singular conjunto escultórico aportado por la Villa, destacando el dios grecorromano del sueño “Hypnos o Somnus”. (Diputación Provincial de Córdoba).

Torre del Reloj.-
          Torre formada por tres cuerpos y cubierta con tejado a cuatro aguas de teja vidriada. El cuerpo inferior abierto, correspondiente a los cuatro pilares cuadrangulares de apoyo del edificio, con arcos escarzanos. El segundo de tres plantas cada una con una ventana apuntada en sus cuatro frentes. De inspiración mudéjar. 
     El tercer cuerpo se corresponde con el del reloj. Cubierto con tejado a cuatro aguas de cerámica vidriada verde, rematada con pequeño cuerpo de campana también cubierto a cuatro aguas. El material utilizado es el ladrillo visto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En la Plaza del Ayuntamiento de Almedinilla se encuentra ubicada la emblemática Torre del Reloj.
     Este monumento, el más característico de Almedinilla, data de la II República y se compone de una Torre de ladrillo coronada por tejas vidriadas de color verde, que sobresalen por encima de todos los tejados de la localidad (Diputación Provincial de Córdoba).

Poblado íbero de "El Cerro de la Cruz".-

          El yacimiento del Cerro de la Cruz se ubica en el área geográfica de la Sierra de las Subbéticas, que se continúan por territorio jiennense y granadino. Ocupa uno de los típicos anticlinales calizos que conforman la orografía de esta zona. 
     Domina Almedinilla por el Suroeste, ofreciendo una ladera al Norte de muy difícil acceso.
     En si, no conserva restos de murallas ni estructuras defensivas adscribibles a época ibérica. Las distintas campañas de excavación arqueológica, que fueron emprendidas sucesivamente por Maraver, Paris, Engel, Navascués, Santa-Olalla y Vaquerizo, han puesto de manifiesto que se trata de un poblado fortificado de Baja Época Ibérica, dispuesto en terrazas escalonadas que han sido directamente excavadas en la roca, aprovechando su superficie.
     Posee un urbanismo complejo y planificado caracterizado por diferentes terrazas artificiales, que se realizaron para salvar la pendiente del cerro a partir de grandes muros de aterrazamiento con calles, que se sitúan entre estos muros y espacios de vivienda y trabajo que suelen repetir la combinación de almacenes, zona de molienda, telares y aljibes. La construcción de las viviendas parten de un zócalo de piedra y un alzado de ladrillos de adobes y de tapial que se han conservado en muchos casos hasta los 2 metros de altura. 
     Los resultados de las últimas excavaciones confirman la destrucción violenta que sufrió el poblado a finales del siglo II, con niveles de incendio muy potentes, abandono del poblado. Esta destrucción permitió, asimismo, en muchos casos, recuperar estructuras de habitación completas de enorme importancia para los estudios de tipo microespacial y la reconstrucción de la vida doméstica del poblado dado que conservaban la totalidad de su ajuar doméstico, no recuperado ni removido tras el incendio a gran escala que causó la destrucción. Incluso con la documentación de cadáveres de la época en estos niveles de incendio o sobre el pavimento de las calles (restos óseos con huellas claras de cortes de espada). 
     Además, el sitio arqueológico posee una fase emiral, correspondiente a una pequeña alquería islámica del siglo IX-X, y un conjunto de trincheras y construcciones de una de las posiciones del Frente que durante la Guerra Civil (1936-39) se estableció en la localidad.
     De los restos hallados en el yacimiento sobresalen por su interés las falcatas con nielados de plata, cuchillos, soliferro y peines, datados en los siglos V y IV a. C. De igual modo, es de destacar la cerámica ática del siglo IV a. C.: kylix, cráteras y cerámicas de figuras rojas; así como la cerámica ibérica: vasos y cráteras. La necrópolis está formada por una gran concentración de tumbas, con urnas cinerarias.
     El Cerro de la Cruz constituye uno de los más interesantes poblados de época ibérica de la provincia de Córdoba que han podido estudiarse científicamente. Los 650 metros cuadrados de superficie excavada lo convierten en uno de los escasos ejemplos de asentamientos de baja época excavados de manera intensiva en toda Andalucía, a lo que debe añadirse su buen estado de conservación.
     Según Ignacio Muñiz Jaén, arqueólogo municipal, la historia que guarda el cerro esconde un drama en tres actos, separados curiosamente casi por 1.000 años entre sí, correspondientes con la destrucción violenta de un poblado ibérico a manos del ejército romano, en el contexto de las revueltas de Viriato y las guerras lusitanas (en torno al año 140 antes de Cristo); un poblado de época andalusí-emiral coincidente con las revueltas de Omar Ben Hafsún contra el poder central del Emirato de Córdoba (alrededor del año 900); y las trincheras y huellas dejadas por la posición del Frente de Guerra que hubo en este cerro durante la Guerra Civil Española (1936-1939) entre republicanos y franquistas.
     El poblado ibérico es un ¿oppidum¿ o poblado fortificado que se ha fechado en el siglo II antes de Cristo, uno de los pocos poblados fortificados del periodo final de la cultura ibérica, la llamada Baja Época Ibérica, que nos habla del contacto indígena con Roma, pero que sin embargo aún conserva toda su especificidad y su entronque con lo que, dentro de los distintos pueblos ibéricos, parece haber sido el espacio físico de los bastetanos, aquellos iberos que ocuparon lo que hoy es el Sur de la provincia de Córdoba, parte de la de Málaga, Granada, Jaén, Almería y Murcia (más o menos las Sierras Subbéticas).
     El poblado del Cerro de la Cruz (tal vez la antigua Osca o Escadia nombrada por los historiadores griegos y romanos) es conocido de antiguo a raíz de las excavaciones que se llevaron a cabo en la necrópolis a finales del siglo XIX por Luis Maraver y Alfaro (primer director del Museo Arqueológico de Córdoba) y principios del siglo XX por Pierre Paris y Arthur Engels. Los ajuares encontrados en las tumbas de incineración (sobre todo ajuares cerámicos y bélicos formados por espadas o falcatas, lanzas, jabalinas¿), fruto de aquellas intervenciones, podemos encontrarlos expuestos en muchos museos: Museo Arqueológico Nacional de Madrid, Museo Arqueológico de Córdoba, Museo de Saint-Germain en Paris, Alcázar de Toledo.
     En el 2019 el Museo Histórico de Almedinilla con la Universidad de Granada localizaron el lugar exacto de la necrópolis y pudieron documentar algunas tumbas y depósitos votivos que no arrasó ni la erosión ni la actividad furtiva.
     Muchos años después, entre 1985 y 1989, la Universidad de Córdoba comenzó a excavar el poblado, excavaciones que después de un prolongado freno se volvieron a activar en 2008 hasta hoy a través del Convenio de Colaboración que el Museo Histórico de la localidad tiene firmado con la Universidad Autónoma de Madrid.
     El poblado estaba dispuesto en terrazas artificiales con grandes muros de aterrazamiento. Las calles estrechas, entre aterrazamiento y aterrazamiento, permitían el acceso a las viviendas a través de una especie de patio o porche donde se ubican profundos aljibes (de 8 mts. de profundidad) para almacenar el agua de lluvia, zonas de molienda (con molinos de cereal) y espacios de hogar para la cocina. 
     Llama la atención la conservación de algunos muros originales (hasta 2 mts. de altura) y el almacén donde se encontraron 44 ánforas de tipo ibero-púnico (se exponen reproducidas algunas de ellas).
     El poblado estaba en plena efervescencia (almacenes llenos, zonas de trabajo en producción, ampliación de calles, construcción de nuevos aljibes y casas¿) cuando sobrevino su destrucción violenta, documentada a través de un nivel de incendio que cubre todo el yacimiento, y de restos óseos humanos con huellas de muerte violenta. El contexto de la destrucción (fechado por cerámicas y monedas a mediados del siglo II antes de Cristo) coincide con las represalias que los ejércitos romanos llevaron a cabo en esta zona sobre los poblados que se aliaron con Viriato en su rebelión (y que nos menciona, por ejemplo, el historiador Apiano). 
     Se han recreado a la entrada del yacimiento 5 viviendas ibéricas con las técnicas constructivas documentadas en las excavaciones (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Declarado Bien de Interés Cultural, es uno de los pocos poblados de Baja Época Ibérica (siglos II-III a.C.) excavados en Andalucía. Nos habla de la sociedad, economía y medioambiente de entonces. Muestra el urbanismo de la época distinguiéndose las estancias según el uso que tuvieran: almacenes o talleres de artesanos presentando lugares de hábitat y de trabajo (molinos de harina, aljibes, almacenes de ánforas, pesas de telar, etc.).Las construcciones poseen un zócalo de piedra y un alzado de ladrillos de adobes o tapial, conservándose en algunos casos la impronta de la ventana, la puerta o los agujeros de los postes que sustentaban el segundo piso de estos edificios. Más Información:
     Somnus – Desarrollo de Almedinilla S.L.
     Dirección: Ctra. A- 339  Km, 37  14812 – Almedinilla
     Teléfono: 957 703317 – 606 972070
     Fax: 957 702165 (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Juan Bautista, Villa romana del Ruedo, Museo Histórico-Arqueológico, Torre del Reloj, y Poblado ibérico de "El Cerro de la Cruz") de la localidad de Almedinilla, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

Más sobre la provincia de Córdoba, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 11 de agosto de 2024

Los sitios arqueológicos de Santa Clara, en Carmona (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte los sitios arqueológicos de Santa Clara, en Carmona (Sevilla).
     Hoy, 11 de agosto, Memoria de Santa Clara, virgen, que, como primer ejemplo de las Damas Pobres de la Orden de los Hermanos Menores, siguió a San Francisco, llevando en Asís, en la región italiana de Umbría, una vida austera pero rica en obras de caridad y de piedad. Insigne amante de la pobreza, no consintió ser apartada de la misma ni siquiera en la más extrema indigencia y en la enfermedad (1253) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte los sitios arqueológicos de Santa Clara, en Carmona (Sevilla).
Santa Clara I. Se detectan restos de construcciones romanas: tegulae, ladrillos, opus signinum, etc, esparcidos por el arado en una extensión de unos 700 metros cuadrados. Posiblemente se trate de un asentamiento romano de poca importancia, subsidiario de otro de mayores dimensiones. Cabe la posibilidad de que fueran materiales reutilizados.
Santa Clara II. Restos de materiales constructivos romanos. Se trata de un asentamiento romano de pequeña entidad, situado en plena vega. Ponsich menciona sigillata clara que daría el s. IV como dato cronológico para situar parte de su actividad.
Santa Clara III. Se detectan abundantes restos constructivos romanos, cerámicas, etc. Se aprecian hoyos practicados por buscadores clandestinos.
     Se observan tres momentos de ocupación: el primero corresponde a un horizonte ibérico, sin cronología precisa, aunque en torno a los siglos IV- III a. C. se detectan fragmentos de campaniense lo que indica presencia romana en el s. II a. c. Un segundo momento sería romano imperial con la construcción de una villa de grandes dimensiones con una cronología entre el s. I a. C. al III / IV d. C. Un tercer momento sería el período islámico, en esta zona fue hallado un tesorillo en 1907, con más de un millar de monedas árabes de plata (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santa Clara, virgen
   Hija espiritual de San Francisco de Asís y fundadora de la orden de las clarisas.
HISTORIA Y LEYENDA 
     Nacida en 1193, en 1211 abandonó la casa paterna, distribuyó todo su patrimonio entre los pobres y fue recibida en la capilla de la Porciúncula por San Francisco, quien le cortó el pelo y ciñó su cintura con el cíngulo o cordón de la orden.
   Acompañada por su hermana Inés y luego por su madre, Ortolana, se instaló en el convento de San Damián. Allí vivió en clausura perpetua, sometida a una regla austera. Fiel a los preceptos del Poverello, no tenemos -decía- más que un tesoro por conservar: la Santa Pobreza. Un día el papa la visitó en su monasterio. Ella hizo preparar la comida y pidió al Santo Padre que bendijera los panes. Pero el papa ordenó a Santa Clara que los bendijese ella misma. Apenas lo hubo hecho, todos los panes quedaron marcados con el signo de la cruz.
   En 1241 los sarracenos llegados de Nocera quisieron saquear el convento cuyos muros escalaron. La abadesa fue a su encuentro con el Santo Sacramento en una custodia, y los puso en fuga.
   Murió en 1243. La hermana que la velaba vio entrar en la habitación una procesión de vírgenes coronadas que la cubrieron con un manto dorado, al tiempo que la Virgen María recibía su alma.
CULTO
   Canonizada en 1255 por el papa Alejandro IV, Santa Clara es la patrona de Asís y de la orden de las clarisas que se desarrolló en todo el mundo cristiano.
   Como Santa Lucía, su nombre le valió ser invocada "para ver claro" por los ciegos y los enfermos de la vista. También es la patrona de las trabajadoras vinculadas con el color blanco: lavadoras, planchadoras y bordadoras.
   A causa de la custodia de cristal que lleva en las manos, es la protectora de los pintores vidrieros.
   Ha sido propuesta recientemente como patrona de la radio televisión tanto a causa de su nombre como de una visión que habría tenido en su lecho de agonía: la ceremonia de Navidad celebrada en la basílica de San Francisco de Asís.
ICONOGRAFÍA
   Está representada con una edad variable, ya joven, ya como una anciana religiosa.
   Su hábito es de las monjas franciscanas, con un cordón de tres nudos y un manto con rayas transversales.
   Sus atributos habituales son la custodia eucarística con la que rechazó a los sarracenos, y una cruz rematada en un ramo de olivo, que recuerda su apasionado amor al crucifijo.
   Los pintores de Siena y de Umbría casi siempre le ponen en la mano un tallo de lirio, símbolo de la pureza.
   Como patrona de los clérigos, sostiene una lámpara de arcilla o una linterna procesional (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte los sitios arqueológicos de Santa Clara, en Carmona (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Carmona (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.