Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta Hotel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hotel. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de abril de 2026

El Hotel Alfonso XIII, de José Espiau

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Hotel Alfonso XIII, de José Espiau, de Sevilla.
     Hoy, 28 de abril, es el aniversario de la inauguración (28 de abril de 1928) del Hotel Alfonso XIII, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Hotel Alfonso XIII, de José Espiau, de Sevilla.
     El Hotel Alfonso XIII se encuentra en la calle San Fernando, 2; en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.   
   En el límite del casco histórico, en la tradicional Puerta de Jerez, abriendo paso al sector sur de la ciudad de Sevilla, aquel que se desarrolla en torno al gran acontecimiento de la Exposición Iberoamericana, se levanta el Gran Hotel Alfonso XIII sobre los antiguos jardines de Eslava, que fueron donación real al pueblo de Sevilla (donde se ubicaban un café y teatro), dando respuesta al concurso convocado por los organizadores de la muestra, en el que se busca un hotel en el llamado "estilo sevillano".
     La parcela, de 13.088 m2, situada en un lugar protagonista de los aconteceres urbanos del primer tercio del siglo XX, coloca al edificio como puerta de acceso desde el centro histórico a los terrenos de la Exposición de 1929, con una impronta visual certeramente aprovechada por Espiau, quien lejos de reproducir referentes monumentales inmediatos (Fábrica de Tabacos, Palacio de San Telmo), busca su autonomía en una síntesis ecléctica de los elementos más reconocibles del regionalismo sevillano, enriqueciendo el trabajo de la fábrica de ladrillo con un uso magistral de las artes aplicadas en numerosos detalles artesanales del edificio, resolviendo con todo ello los referentes estilísticos mudéjares, renacentistas o barrocos que abundan en la conformación formal de sus fachadas.
     El edificio propuesto, de planta rectangular que gravita en torno a un gran patio cuadrado, es presentado bajo el lema Guadalquivir por Urcola y Espiau, realizando una sabia interpretación de valores espaciales, lingüísticos y constructivos, en una apuesta por la construcción de un palacio monumental que hace uso del más completo repertorio del estilo sevillano que había salido ya de las fronteras, urbanas o provinciales, en las que se había gestado, para extender su quehacer por el resto de España, alcanzando ya una singular parte de la producción hispano americana de la época. Las referencias historicistas, la singularización de una portada de carácter monumental, el recurso a una torre mirador que marca la esquina principal del conjunto, abierto por ella a las vías centrales de la ciudad y al río, y sobre todo, el uso de unos materiales sabiamente leídos desde una tradición que busca una máxima expresividad, en texturas, colores, formas y emplazamientos, hacen del edificio un importante referente de la arquitectura sevillana del primer tercio del siglo XX.
     El proyecto contempló la distribución: "en planta ático, 27 habitaciones a fachada con baño, 8 departamentos de dos habitaciones y baño, 4 habitaciones a fachada sin baño, 3 habitaciones al patio principal con baño, 8 habitaciones al patio principal sin baño, un departamento de 2 habitaciones interiores con baño, 9 habitaciones interiores sin baño, un salón de piso; en la planta segunda, 32 habitaciones a fachada con baño, 3 departamentos a fachada de dos habitaciones con baño, seis habitaciones a fachada sin baño, cuatro habitaciones al patio principal con baño, 8 habitaciones al patio principal sin baño, 4 habitaciones interiores en departamentos sin baño, 4 habitaciones interiores independientes sin baño, 3 salones, una antesala; piso principal con igual distribución al piso segundo; planta de honor, con 9 habitaciones a fachada con baño, un departamento a fachada con dos habitaciones con baño, cuatro habitaciones al patio principal con baño; en sótano, 7 habitaciones a fachada con baño, 18 habitaciones a fachada sin baño, 2 habitaciones interiores con baño".
     Desde que se inició el proyecto para la celebración de una Exposición Internacional en la ciudad de Sevilla se planteó, como prioridad, la necesidad de levantar en la ciudad un gran hotel con el que se diera respuesta a las demandas de un turismo de lujo, ausente hasta ese momento en una ciudad que comenzaba a mirar al visitante como una notable fuente de ingresos, explotando la importancia de un gran patrimonio histórico, arquitectónico y cultural. La búsqueda inicial de suelo de propiedad municipal señaló pronto los Jardines de Eslava como lugar de su posible ubicación, a veces cuestionada por la posibilidad de utilizar los cercanos Jardines del Cristina.
     En  abril de 1915 se decide que por delegación municipal sea el Comité Ejecutivo de la Exposición quien gestionaría la construcción del gran hotel. En mayo de ese mismo año se convoca el concurso realizado sobre bases que redacta Aníbal González. Previamente había habido anteproyectos de Francisco Urcola, Casalis y Templier que no se elevaron a definitivos.
     El concurso solicitaba la realización del hotel en dos fases de construcción, una primera que posibilitara alcanzar 200 habitaciones, que habrían de poder ampliarse definitivamente a 300.
     En opinión del profesor Manuel Trillo la propuesta presentada por Talavera bajo el lema "Euritmia" era la más interesante de todas. El proyecto ganador del concurso desarrolla el anteproyecto de Urcola. Este arquitecto construye la Plaza de Toros Monumental de Sevilla en Eduardo Dato, cuya dirección de obra compartía con Espiau. Ambos presentan su propuesta bajo el lema Guadalquivir. Sus planos están fechados el 14 de julio de 1916, con un presupuesto inicial de 2.342.576,93 ptas. (1916), comprendiendo las instalaciones de calefacción, ventilación y refrigeración que debía tener un edificio de la categoría buscada.
     Pocos años después José Espiau y Muñoz (1884-1938) renueva los planteamientos de este Hotel en el proyecto no realizado que propone para la construcción de un Hotel de lujo en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, al final de La Calzada, en lugar que habría de presidir su naciente Paseo Marítimo.
     Las primeras actividades que se celebran en el edificio, aún sin terminar, son un congreso de oleicultura, recogido en el "Noticiero sevillano" de 4 de diciembre de 1924: "El Gran Hotel Alfonso XIII estaba poco menos que en esqueleto y por consiguiente carecía de condiciones para ser utilizado. En menos de un mes, el arquitecto del Hotel, señor Espiau, ha realizado el milagro de habilitar para comedor, bar y casino, el amplio salón que mira a San Telmo y a los jardines de la planta baja que rodean el edificio".
     El 19 de abril de 1925 se celebra una fiesta andaluza en el patio del Gran Hotel, para lo que se acondiciona el mismo, acto recogido en "El Liberal" de ese día. El patio principal quedaba inicialmente bajo la rasante de las galerías, con jardines y cuatro accesos laterales. La carpintería prevista para las galerías, de madera de caoba, se llevó a los salones de la Plaza de España por orden del Sr. Cruz Conde (Comisario Regio de la Exposición), sustituyéndose en el Hotel por carpinterías metálicas.
     En la zona del fondo había servicios y juegos de niños; se reformó posteriormente para ampliación de habitaciones y nuevo servicio. En la parte trasera se disponía de pista de patinaje.
     Si polémico fue el fallo del concurso, no menos lo fue la construcción del hotel, muy dilatada en el tiempo hasta su inauguración en marzo de 1928. Las últimas obras finalizaron entre 1927-1928. Los detalles de obra los dibujaba Espiau, a tamaño natural, en la misma obra.
     Ha sido restaurado en 1971 por Antonio Delgado Roig (1902 - titulado 1929 - 2002), y por Rafael Manzano Martos para la Exposición Universal de 1992 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Desde su inauguración en 1928, el Hotel Alfonso XIII ha sido el punto de referencia de los sevillanos y viajeros elitistas de todo el mundo.
     Construido a instancias del rey Alfonso XIII para albergar a las personalidades invitadas a la Exposición Iberoamericana de 1929, el hotel lleva más de 85 años siendo el alojamiento favorito de miembros de la realeza, jefes de Estado y huéspedes seducidos por su aura histórica y su encanto. A día de hoy, su arquitectura de estilo mudéjar, caracterizada por grandes arcos, ladrillo visto, hierro forjado, torres ornamentales y remates de cerámica, sigue seduciendo a huéspedes y sevillanos y consolida aún más su consideración como símbolo de la ciudad. Bienvenidos al Hotel Alfonso XIII Sevilla.
     Redescubra las habitaciones y suites del Hotel Alfonso XIII, decoradas en elegantes estilos morisco, castellano y andaluz, amuebladas con el mayor lujo y confort y dotadas de todas las comodidades de un hotel majestuoso concebido para convertirse en un icono de Sevilla (Turismo de la Provincia de Sevilla).
San  Fernando, 2. HOTEL ALFONSO XIII. Obra del arquitecto José Espiau Muñoz, dentro del llamado "estilo sevillano". Utiliza los materiales típicos de la región, como ladrillo en limpio, azulejos, zó­calos y otros elementos decorativos de azulejos y patio de columnas [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984] 
Conozcamos mejor la Biografía de Alfonso XIII, a quien está dedicado el edificio reseñado;
   Alfonso XIII (Madrid, 17 de mayo de 1886 – Roma, Italia, 28 de febrero de 1941). Rey de España.
   Hijo póstumo de Alfonso XII y de su segunda esposa, M.ª Cristina de Austria, recibió en la pila bautismal los nombres de Alfonso, León, Fernando, María, Santiago, Isidro, Pascual, Antón. Le apadrinaron el papa León XIII —representado por el nuncio, cardenal Rampolla— y la infanta doña Isabel, su tía.
     Nació Rey, pero no asumió sus poderes en cuanto tal hasta alcanzar la mayoría de edad marcada por la Constitución, el 17 de mayo de 1902. Ejerció la regencia durante su minoría, con pulcritud intachable, la Reina viuda, su madre.
     Su educación estuvo marcada por la orientación militar: militares, fundamentalmente, integraron su Cuarto de Estudios, formado en 1896, bajo la presidencia del general Sanchiz, aunque en él tuvo lugar destacado su profesor de Derecho Constitucional y Administrativo, el ilustre jurista Vicente Santamaría de Paredes.
     El jesuita Fernández Montaña se encargó de su formación religiosa.
     Los ingenuos diarios escritos por el Rey niño en vísperas y en los inicios de su reinado revelan el impacto que en don Alfonso supuso la experiencia del Desastre: de aquí que haya podido decirse de él que fue “la conciencia del 98 en el trono”. La primera etapa de su reinado personal (1902-1907) coincidió con la crisis de jefatura en los partidos dinásticos. La rivalidad entre los posibles herederos de Cánovas y de Sagasta sólo quedó resuelta entre 1905 y 1907 con la designación de Antonio Maura, como jefe del Partido conservador, y la de Segismundo Moret, como jefe del Liberal. De aquí la fugacidad de los primeros gobiernos designados por el joven monarca, lo que daría pie al maligno apelativo de “crisis orientales” (en alusión al Palacio de Oriente), que acusaban injustamente a don Alfonso de manipulador de las distintas facciones políticas, para prevalecer sobre ellas.
     En 1904, durante un primer gobierno Maura, éste llevó al Rey a Barcelona, viaje que constituyó un gran éxito personal del Rey y de la Monarquía, pero no contribuyó a que don Alfonso captase el sentido integrador de la naciente Lliga Regionalista: el acendrado españolismo del Rey estuvo siempre matizado por un castellanismo a ultranza que no le permitía entender el catalanismo como potenciador de una gran España, según lo concebían Prat de la Riba y Cambó.
     Desde 1905 se iniciaron sus viajes por Europa (su visita a París quedó marcada por el primer atentado sufrido por don Alfonso, junto con el presidente Loubet, y del que ambos salieron ilesos). Estos viajes, multiplicados por el monarca a lo largo de su reinado, harían de él el más cosmopolita de los reyes españoles desde los días de Carlos I, y un gran experto en la política internacional de su tiempo.
     En esta línea, siempre se esforzó en recuperar para España “un lugar bajo el sol”, apoyándose sobre todo en una Inglaterra que en los comienzos de su reinado se hallaba enfrentada con Francia tras la crisis de Fashoda; las bodas hispano-británicas de 1906, de las que se trata a continuación fueron muy importantes a este propósito. La conferencia de Algeciras había asegurado una posible zona de influencia para España en Marruecos; las entrevistas de don Alfonso con Eduardo VII en aguas de Cartagena (1907) le permitieron salvar la situación de las Canarias, en las que ya habían puesto sus miras los alemanes, y en general proteger las costas españolas, en tanto reconstruía España sus fuerzas navales —gracias a la Ley de 1908, que dio paso a la creación de una escuadra moderna.
     El 31 de mayo de 1906 había contraído matrimonio con la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg, nieta de Victoria I hija de la princesa Beatriz y de Enrique de Battenberg. Al retorno de la ceremonia, celebrada en la madrileña iglesia de San Jerónimo, el cortejo nupcial se vio ensangrentado por la bomba que el anarquista Mateo Morral le lanzó desde un balcón de la calle Mayor. Aunque la pareja real salió indemne, el atentado causó numerosas víctimas que ensombrecieron el acontecimiento. 
   En este matrimonio coincidían el interés diplomático, según ya se ha señalado, y la elección sentimental, pero pronto se nublaría la felicidad doméstica de los esposos al detectarse la hemofilia en el primogénito, el príncipe Alfonso, nacido en mayo de 1907.
     En 1908 vino al mundo el infante don Jaime, libre de esta dolencia, pero que, a consecuencia de una mastoiditis mal curada, padecería siempre de sordomudez, apenas paliada por una esmeradísima educación.
     De los cuatro hijos restantes —dos mujeres, Beatriz (1910) y Cristina (1911)—, sólo el menor, Gonzalo, se vería afectado también por la hemofilia. Felizmente, la continuidad dinástica quedaría garantizada en la persona de don Juan, nacido en 1913 y perfectamente sano.
     Esta desgraciada situación distanciaría a la larga a los regios cónyuges. De aquí la evasión del Rey en aventuras extramatrimoniales, aunque sólo una de ellas revistió relativa importancia: la que le unió, en los años veinte, a la actriz Carmen Ruiz Moragas, de la que tuvo dos hijos.
     La segunda etapa del reinado (1907-1912) había registrado los dos grandes empeños regeneracionistas que, desde la vertiente conservadora asumió Maura, y desde la de un liberalismo democrático desplegó José Canalejas. El gobierno del primero naufragó en 1909 a raíz de los sucesos que, como réplica a la guerra de Melilla, ensangrentaron Barcelona (Semana Trágica), y cuya represión subsiguiente (fusilamiento del anarquista Ferrer Guardia) suscitó una desaforada campaña antimaurista y antiespañola, orquestada por las izquierdas europeas, y que en España se tradujo en la ruptura del Pacto del Pardo, al declararse el jefe del Partido liberal, Moret, incompatible con Maura.
     Este último no perdonaría nunca al Rey la inevitable crisis que le apartó del gobierno, aunque la única alternativa posible hubiera sido una dictadura maurista de difícil salida. Tras un breve gobierno de Moret, Canalejas, con una notable gestión de efectiva orientación democrática y de apertura social, iniciada en 1910, se esforzó en restaurar la normalidad constitucional, pero el crimen que acabó con su vida en 1912 aceleró la descomposición de los partidos y el ocaso del turnismo (a su vez, el propio Rey sería objeto de un nuevo atentado en 1913, del que salió ileso por fortuna).
     Al estallar la Primera Guerra Mundial (1914), Alfonso XIII afirmó la neutralidad española, respaldado por el entonces jefe del Gobierno, el conservador Eduardo Dato. Esta paz en la guerra propició una coyuntura excepcional a los mercados españoles —lo que sería determinante del notable salto hacia el desarrollo experimentado por el país en este reinado—, y, de otra parte, permitió al Rey entregarse a una extraordinaria labor humanitaria abierta a los dos campos combatientes, lo que le valdría un prestigio insólito a la hora de la paz, borrando la imagen negativa de España provocada por la ferrerada en 1909: el homenaje rendido a los Reyes en Bruselas, en 1922, hizo patente esta feliz realidad. 
     En este mismo año, la famosa expedición a las Hurdes —comarca que resumía todas las viejas lacras de la llamada “España negra”— ilustró la otra preocupación regeneracionista de don Alfonso; y la fundación del Patronato Real de las Hurdes daría continuidad a aquella expedición redentora, sugerida por Gregorio Marañón, que hubo de reconocer en el gesto del Rey “el comienzo de una reconquista del propio suelo descuidado durante siglos y que comienza valerosamente en el propio corazón de la miseria nacional”.
     Sin embargo, las salpicaduras de la gran conflagración y de sus derivaciones —la Revolución rusa, la eclosión de los nacionalismos—, llegaron a España con las perturbaciones internas de 1917: iniciativas anticonstitucionales del nacionalismo catalán (asamblea barcelonesa de parlamentarios) y huelga revolucionaria de agosto. Aunque Dato, jefe del Gobierno en aquellos momentos, consiguió superar ambos conflictos sin derramamiento de sangre, la llegada de la paz exterior tuvo dos graves contrapartidas en España: por una parte, la radicalización de los nacionalismos insolidarios, en Cataluña y en el País Vasco; por otra, la recesión económica debida al cierre de los mercados exteriores, al reconvertir los países beligerantes su economía de guerra a una economía de paz. Lo cual a su vez agudizó los conflictos sociales, que en Cataluña tomaron el carácter de una “guerra social”, culminante en la huelga de La Canadiense (1919). Aunque la debilidad de los viejos partidos fue paliada por el Rey con la nueva modalidad de los “gobiernos de concentración”, ello sólo permitiría poner de manifiesto la capacidad de estadista del catalán Francisco Cambó. Pero la grave crisis de fondo —que costó la vida, pese a sus notables iniciativas de reforma social, a Eduardo Dato, asesinado por los anarquistas en 1921—, vino a doblarse ahora con el problema de Marruecos, esto es, la necesidad de fijar sólidamente el protectorado reconocido a España mediante el acuerdo hispano-francés de 1912, en función de los acuerdos de la Conferencia Internacional de Algeciras (1906). La imprudencia e imprevisión del comandante general de Melilla, Fernández Silvestre, en su empeño de alcanzar la posición clave de Alhucemas, provocaron (julio de 1921) un desastre de enormes proporciones (Annual), frente a la rebelión del caudillo rifeño Abd el-Krim.
     La apertura del llamado “expediente Picasso” (por el general que lo instruyó), para fijar las responsabilidades derivadas del Desastre —que el socialista Indalecio Prieto se esforzó en que salpicaran al propio Rey— fue un ingrediente más de la inestabilidad generalizada, reverdeciendo la inquietud de jefes y oficiales —agrupados estos últimos, desde 1917, en las llamadas “juntas de Defensa”—. La llegada al poder de una coalición liberal de amplio espectro, presidida por García Prieto, no resolvió nada, y en septiembre de 1923 se produjo en Barcelona el golpe de Estado del general Primo de Rivera, que, acogido con entusiasmo por la mayoría del país —incluido, muy significativamente, el sector intelectual animado por Ortega y Gasset desde El Sol—, y ante la impotente pasividad del Gobierno, fue aceptado por el Rey (día 13). Aunque luego se acusaría a don Alfonso de haber sido el auténtico artífice del golpe, las fuentes documentales han desmentido irrefutablemente tal supuesto, que sostuvieron con alardes de escándalo Blasco Ibáñez en Francia y Unamuno en España.
     La dictadura aportó, de hecho, una pacificación social y un gran éxito exterior, el acuerdo con Francia que, tras el brillante desembarco en Alhucemas, permitió poner fin a la guerra de Marruecos (1927). En una segunda fase (Directorio Civil) llevó a cabo una impresionante labor de modernización de las infraestructuras viarias y un notable impulso a la economía (recogiendo el inicial balance favorable de la neutralidad española durante la Primera Guerra Mundial). 
   Pero cometió dos graves errores, enfrentándose con el nacionalismo catalán —supresión de la Mancomunidad—, y con el Arma de Artillería —a la que quiso imponer la llamada “escala abierta”—. Y dilató excesivamente la solución del problema político —una posible reforma constitucional que tardíamente intentó sin éxito mediante la asamblea consultiva convocada en 1927—. Desalentado en 1929 ante las primeras salpicaduras de la crisis de Wall Street, y sintiéndose desasistido por el sector militar, tras una disparatada consulta a sus mandos, el dictador acabó presentando su dimisión al Rey.
     El fracaso de la dictadura hizo a don Alfonso víctima de dos ofensivas: la de los representantes de la vieja política, resentidos con su presunta “traición” de 1923, y el de los defensores de la dictadura, que no le perdonaron el “cese” de Primo —fallecido en París apenas transcurridos dos meses—. A esa ofensiva se sumaron de forma decisiva los mismos intelectuales que en 1923 habían aplaudido el golpe militar. El intento de reconstruir el viejo orden constitucional, empeño en que fracasó el general Berenguer —que hubo de habérselas con el pronunciamiento republicano de Jaca—, desembocó en un último gobierno de concentración, presidido por el almirante Aznar, que apeló a una consulta electoral cuyo primer tramo (las elecciones municipales el 12 de abril de 1931) se interpretó por republicanos y socialistas —y por el propio presidente del Gobierno— como un referéndum perdido por la Monarquía. Decidido a evitar derramamientos de sangre, Alfonso XIII decidió exiliarse (14 de abril de 1931).
      De su reinado ha podido decir Laín Entralgo: “El Rey se fue, y con él se hundió la Monarquía de Sagunto [...] Pese a tantos y tan graves contratiempos vividos en su tiempo [...], el progreso de España durante su reinado fue, sin exagerar una tilde, sensacional [...]”, lo fue tanto en el despliegue demográfico como en la notable aproximación al desarrollo económico- social, pero sobre todo en el plano cultural, a través de tres generaciones intelectuales extraordinarias —la del 98, la del 14 y la del 27—, cauce de una “edad de plata”, o —según otros críticos— de una “segunda edad de oro”.
     El escritor Vilallonga ha trazado una semblanza personal de Alfonso XIII que parece bastante ajustada a lo que fue, como hombre y como rey, don Alfonso XIII: “El Rey de España se hubiera equilibrado con una crítica prudente y tranquilizadora. Era un hombre de una inteligencia razonable, afable, cortés, profundamente recto, prefiriendo de mucho a la lectura y al estudio el galope de un caballo y la caza de un faisán. Como todo hombre de su época nacido en buena posición, era naturalmente y sin esfuerzo un liberal. También era —eso sobre todo— un aristócrata-tipo, descendiente de una raza muy antigua, de un valor desconcertante, demasiado escéptico para no estar desengañado y siempre con un toque de tristeza en su mirada, frecuentemente ausente”. Semblanza que conviene completar con la que dedicó a don Alfonso en su libro Figuras contemporáneas, Winston Churchill: “Se sintió [...] el eje fuerte e indiscutible en torno al cual giraba la vida española [...] es [...] como estadista y gobernante, y no como monarca constitucional siguiendo comúnmente el consejo de sus ministros, como él desearía ser juzgado, y como la Historia habrá de juzgarle [...]”.
     En el exilio, centrado primero en Francia, y repartido luego entre Roma y Lausanne (la Reina, por su parte, acabó por marchar a Londres: se había llegado a un acuerdo de separación informal entre los regios cónyuges), Alfonso XIII hubo de reordenar la sucesión al trono, mediante la renuncia de sus hijos Alfonso y Jaime a favor de don Juan —que había ultimado su carrera de marino en la Escuela Naval británica (1934)—. Aquéllos contrajeron matrimonios morganáticos —don Alfonso con Edelmira Sampedro, y don Jaime con doña Enmanuela Dampierre. 
     Don Juan casaría, a su vez con doña María de las Mercedes de Orleáns-Borbón—. Apoyó, al estallar la guerra civil, al sector llamado nacional, dado que la revolución proletaria, desencadenada ya desde la llegada del Frente popular al poder, apuntó esencialmente sus tiros contra la Monarquía y contra la Iglesia. Pero cuando, terminado el conflicto, se vio rechazado por los franquistas, dado el carácter liberal que había tenido su reinado, y por el hecho de que su declarada aspiración, si volvía al trono, era lograr “la reconciliación de las dos Españas” decidió abdicar sus derechos en su hijo don Juan, de quien esperaba que un día llegase a reinar sobre “todos los españoles”.
     Un mes más tarde (28 de febrero de 1941) fallecía en un Hotel de Roma. Se había reconciliado con la reina Victoria, que le asistió en sus últimos días. Enterrado en la iglesia romana de Montserrat, sus restos no volverían a España hasta 1980, reinando su nieto don Juan Carlos (Carlos Seco Serrano, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
        Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Hotel Alfonso XIII, de José Espiau, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la calle San Fernando, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la calle Doña María de Padilla, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la calle Palos de la Frontera, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la avenida (paseo) de Roma, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 1 de marzo de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

     Hoy, domingo 1 de marzo, finaliza la decimoquinta semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana, del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2025, con la primera presentación de los mismos.
     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el lunes 23 al viernes 27 de febrero.
 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:

- 12ª Sesión - Taller 20 "Conocer Sevilla - 6" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 23, de 10 a 13 h.)
        - Ruta de la Judería (desde c/ Cristo del Buen Viaje a plaza de Alfaro)
                    Palacio de Miguel de Mañara
                    Iglesia de San Bartolomé
                    Hotel Las Casas de la Judería
                    Capilla de la Escuela de Cristo
                    plaza de Santa Cruz
                    plaza Alfaro
                                          
- 12ª Sesión - Taller 18 "Conocer Sevilla - 4" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 23, de 17 a 20 h.)
        - Ruta de la Judería (desde c/ Santa María la Blanca a Iglesia de Santa Cruz)
                    Capilla de la Escuela de Cristo
                    plaza de Santa Cruz
                    plaza Alfaro
                    plaza Doña Elvira
                    Iglesia de Santa Cruz   
                       
- 13ª Sesión - Taller 15 "Conocer Sevilla - 1" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes 24, de 10 a 13 h.)
       - Donación de Arte Mariano Bellver - Casa Fabiola

- 14ª Sesión - Taller 49 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes 24, de 17 a 20 h.)
        - Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses
           
- 12ª Sesión - Taller 21 "Conocer Sevilla - 7" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles 25, de 10 a 13 h.)
        - Ruta de la Judería (desde c/ Cristo del Buen Viaje a Iglesia de Santa María la Blanca)
                    Palacio de Miguel de Mañara
                    Iglesia de San Bartolomé
                    Hotel Las Casas de la Judería
                    Iglesia de Santa María la Blanca
               
- 11ª Sesión - Taller 32 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles 25, de 17 a 20 h.)
        - Museo de Bellas Artes
                    Exposición "Los Bécquer, un linaje de artistas" 
        
- 15ª Sesión - Taller 16 "Conocer Sevilla - 2" del Distrito Bellavista - La Palmera (jueves 26, de 10 a 13 h.)
        - Convento de San Clemente
        c/ Santa Clara
        c/ San Vicente
                          
- 14ª Sesión - Taller 54 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (jueves 26, de 17 a 20 h.)
       - Convento de San Clemente
        c/ Santa Clara
        c/ San Vicente
               
- 14ª Sesión - Taller 17 "Conocer Sevilla - 3" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 27, de 10 a 13 h.)
        - Ruta del Vía Crucis
                
- 14ª Sesión - Taller 19 "Conocer Sevilla - 5" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 27, de 17 a 20 h.)
        - Ruta del Vía Crucis
                 
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.











Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 1 de febrero de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

     Hoy, domingo 1 de febrero, finaliza la undécima semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana, del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2025, con la primera presentación de los mismos.
     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el lunes 26 al viernes 30 de enero.
 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:

- 8ª Sesión - Taller 20 "Conocer Sevilla - 6" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 26, de 10 a 13 h.)
        - Iglesia de Santa María la Blanca
                                   
- 8ª Sesión - Taller 18 "Conocer Sevilla - 4" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 26, de 17 a 20 h.)
        - Ruta de la Judería I
                - Iglesia de Santa María la Blanca
                - calle Santa María la Blanca
                - Hotel Las Casas de la Judería
                - barreduela Dos Hermanas
                - calle Archeros
                - calle Verde
                - calle Sanclemente
                - calle Virgen de la Alegría
                - calle San Bartolomé
                - Iglesia de San Bartolomé
                - calle Levíes
                - Palacio de Miguel de Mañara
                - plaza de las Mercedarias
                - Convento de las Mercedarias de San José
                - Convento de las Salesas
                - calle Vidrio
                - calle Cristo del Buen Viaje
                
- 9ª Sesión - Taller 15 "Conocer Sevilla - 1" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes 27, de 10 a 13 h.)
       - Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (I.A.P.H.)
  
- 10ª Sesión - Taller 49 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes 27, de 17 a 20 h.)
        - Iglesia Colegial del Divino Salvador (desde la Cripta hasta el Retablo de San Fernando)
        - calle Villegas
        - calle Muñoz y Pabón
        - Columnas calle Mármoles
        - calle Aire
        - calle Federico Rubio
        - calle Madre de Dios
        - C.I.C.U.S. 
        - Iglesia del Señor San José              

- Taller 21 "Conocer Sevilla - 7" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles 28, de 10 a 13 h.)
        - Suspendido por las inclemencias meteorológicas
               
- Taller 32 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles 28, de 17 a 20 h.)
        - Suspendido por las inclemencias meteorológicas
        
- 11ª Sesión - Taller 16 "Conocer Sevilla - 2" del Distrito Bellavista - La Palmera (jueves 29, de 10 a 13 h.)
        - Iglesia de Santa María la Blanca
                          
- 10ª Sesión - Taller 54 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (jueves 29, de 17 a 20 h.)
        - Iglesia de Santa María la Blanca
               
- 10ª Sesión - Taller 17 "Conocer Sevilla - 3" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 30, de 10 a 13 h.)
        - Ruta de la Judería I
                - calle Cristo del Buen Viaje
                - calle Vidrio
                - plaza de las Mercedarias
                - Convento de las Mercedarias de San José
                - Convento de las Salesas
                - calle Levíes
                - Palacio de Miguel de Mañara
                - calle San Bartolomé
                - Iglesia de San Bartolomé
                - calle Virgen de la Alegría
                - calle San Clemente
                - calle Verde
                - calle Archeros
                - calle Santa María la Blanca
                - Hotel Las Casas de la Judería
                - barreduela Dos Hermanas
                - Iglesia de Santa María la Blanca
                
- 10ª Sesión - Taller 19 "Conocer Sevilla - 5" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 30, de 17 a 20 h.)
        - Ruta de la Judería I
                - Iglesia de Santa María la Blanca
                - calle Santa María la Blanca
                - Hotel Las Casas de la Judería
                - barreduela Dos Hermanas
                - calle Archeros
                - calle Verde
                - calle Sanclemente
                - calle Virgen de la Alegría
                - calle San Bartolomé
                - Iglesia de San Bartolomé
                - calle Levíes
                - Palacio de Miguel de Mañara
                 
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.












Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

lunes, 27 de octubre de 2025

El Hotel Las Casas de la Judería

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Hotel Las Casas de la Judería, de Sevilla.    
     El Hotel Las Casas de la Judería se encuentra en la calle Santa María la Blanca, 5 (aunque también tiene accesos en la barreduela Dos Hermanas, calle Archeros, calle Verde, y calle Sanclemente); en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
     Traspasar las puertas de este hotel, implica sumergirse en una Sevilla desconocida para muchos. Sus 134 habitaciones, todas diferentes, se entremezclan entre ellas, a través de más de sus 40 patios, jardines, túneles y laberínticas callejuelas interiores. Pasear por el interior del hotel, es volver a vivir lo que fue esta ciudad siglos atrás: Fuentes, estatuas, pedestales, columnas, solerías y un buen conjunto de muebles de la época, ánforas, botijos, antiguas murallas, etc., dan la sensación de estar en un auténtico museo.
     El Hotel Las Casas de la Judería ocupa 27 casas sevillanas de estilo tradicional comunicadas mediante diversos pasadizos y patios. El establecimiento tiene una decoración de estilo clásico y alberga una piscina en la azotea, un spa y varios patios típicos andaluces.
      El Hotel Las Casas de la Judería está ubicado en uno de los barrios de Sevilla que más fielmente conservan la fisonomía de aquella ciudad que, en palabras de Fray Tomás de Mercado, pasó de ser apéndice de Europa a centro del mundo. A ello ha contribuido decisivamente la labor restauradora llevada a cabo por el Sr. Duque de Segorbe durante los últimos 30 años para adaptar a uso hotelero el caserío que se ha ido progresivamente agregando al núcleo originario del hotel, en un proceso que aún no se ha cerrado y que esperamos no completar nunca. Esta tarea rehabilitadora ha perseguido, sin duda, asemejar el confort de las habitaciones que se iban incorporando, pero sin olvidar que el objetivo último, lo que imprimía al Hotel su carácter, era desvelar la ciudad histórica mediante el respeto escrupuloso de la diversidad arquitectónica preexistente. Así, a través de discretas conexiones que respetan la esencia e intimidad de cada espacio, creemos haber logrado fundir, en seductora armonía, arquitectura aristocrática con arquitectura popular.
     Acostumbrados como estamos a describir la ciudad contemporánea mediante sistemas de correspondencias entre distritos de arquitectura homogénea y categorías socioeconómicas, olvidamos que cualquier conjunto histórico, y este de la antigua judería en el que se inscribe nuestro hotel no es una excepción, es la proyección en el espacio de relaciones sociales complejas y cambiantes en el tiempo. Excepto el barrio de Santa Cruz, reinventado a principios del siglo XX como suma de lo que se suponía era la arquitectura típica andaluza, un tipismo que devolvía el reflejo del espejo que ofrecían los viajeros románticos, la trama urbana de la Judería ha conservado las trazas que fue adquiriendo durante los periodos medieval y moderno, e incluso de épocas anteriores, trazas que nos revelan una sociedad que yuxtaponía, en un mismo espacio, jerarquías socioeconómicas y socio-jurídicas con otros marcos de integración social como podían ser el linaje, las clientelas, o las corporaciones, todo ello inserto en una clara dimensión religiosa en el que la vecindad -hoy diríamos ciudadanía- se reservaba a los cristianos, quedando el resto de religiones sujetas a fueros especiales.
     Uno de estos fueros especiales era el de la comunidad judía. La Judería sevillana se situaba al lado del Alcázar sobre una superficie de unas dieciséis hectáreas, segregada del resto de la ciudad mediante una muralla -algunos de cuyos restos se pueden todavía ver en la actual calle Fabiola- que a través de las actuales calles de Mateos Gago, Fabiola, Madre de Dios, San José, Conde de Ibarra, Plaza de las Mercedarias, Vidrio, y Armenta, unía la muralla almohade -que también tenía función de acueducto- con la del Alcázar. No parece que hubiera judíos en la Sevilla que capituló ante las tropas del rey Fernando III en 1248, pero pronto, bajo la protección real, la aljama sevillana se convirtió en la segunda comunidad hebrea del reino, después de la de Toledo, reuniendo unas cuatrocientas familias. Además, en ella vivieron algunos personajes que desbordan la historia local, como los almojarifes (Contadores Mayores) de los reyes de Castilla, Samuel Leví que lo fue del Rey don Pedro, o su sobrino Yuçaf Leví que lo fue del hermanastro de aquél, Enrique II, y que han dado nombre a la actual calle Levíes. Este esplendor va a durar poco más de un siglo, pues, en 1391, el pueblo de Sevilla, enloquecido por la prédica del arcediano de Écija, Ferrán Martínez, asaltó con violencia la judería robando y matando.
     Nunca más recuperaría su esplendor la antigua judería, en ella sólo quedaron algunas pocas familias dispersas que se fueron progresivamente concentrando cerca del Alcázar o incluso en su interior, en el Corral de Jerez, buscando la protección real, o en la calle Verde, al abrigo del poder de los Zúñiga, hasta que el decreto de expulsión de 1483 para el reino de Sevilla y de 1492 para todo el reino de Castilla, arroje, a todos los que no consintieron convertirse, hacia tierras del Imperio Otomano, fundamentalmente Tesalónica y Constantinopla, donde constituirán comunidades que calcan la estructura jurídico-administrativa de las juderías españolas y que aunque utilizan el hebreo como lengua oficial, el castellano medieval domina sin rival en la enseñanza, la justicia, la prédica e incluso en la literatura. En homenaje a este periodo histórico hemos nombrado a la casa marcada en el plano con la letra M, Casa de Mosé Bahari, por ser la única del complejo hotelero de la que conocemos el nombre del judío que la poseyó.
     Sobre este espacio yermo se establecieron las actuales parroquias de Santa María de las Nieves -vulgarmente conocida como la Blanca- San Bartolomé Nuevo y Santa Cruz con el ánimo de repoblarlo con población cristiana. La iglesia de Santa María la Blanca se consagró, ese mismo año de 1391, sobre el solar de la antigua sinagoga que el rey Alfonso X había donado a los judíos en 1253. Surge así el templo actual, con portada gótica y estructura mudéjar, muy reformado, a lo largo de todo el siglo XVII, gracias a las donaciones realizadas por el canónigo don Justino de Neve, -el mismo benefactor del Hospital de los Venerables- con la construcción de las capillas bautismal y sacramental, la reforma de la capilla mayor y la construcción de las bóvedas de las naves decoradas con el programa iconográfico que hoy podernos ver. La misma suerte corrió otra de las sinagogas, hoy templo de San Bartolomé, cuyas trazas actuales se deben al arquitecto José Echamorro que trabajó en ellas a caballo entre los siglos XVIII y XIX. Entre ambas collaciones de San Bartolomé y Santa María la Blanca se extiende hoy el Hotel Las Casas de la Judería, teniendo como frontera natural que lo separa del Barrio de Santa Cruz, la calle de Santa María la Blanca. Esta calle que fue arteria principal de la judería desemboca en la plaza del mismo nombre, principal centro de sociabilidad de la aljama, por ser su único gran espacio abierto.
     Sevilla, quizás como ninguna otra ciudad española, refleja también en su entramado urbano la Historia de un espacio mucho más vasto al que se incorpora, primero un reino, el de Castilla, que se transforma repentinamente en Imperio a principios del siglo XVI, y, que, a inicios del XIX, apenas puede aspirar a constituirse en nación. Esta ampliación y contracción, de reino a imperio y de imperio a nación, del espacio político en el que Sevilla se insertaba con un papel protagonista va a afectar profundamente, en todos los órdenes, a la sociedad sevillana y, por tanto, a su urbanismo.
     Tras los descubrimientos colombinos, Sevilla se convierte en la metrópoli que une el Viejo y el Nuevo Mundo. Como dato anecdótico, pero significativo de la importancia que tendrá para estas collaciones el nuevo papel de la ciudad, hemos de señalar que los primeros indios que llegan a Europa se albergan en Santa María la Blanca, en alguna de las casas del Duque de Béjar. La ciudad experimenta un doble proceso de crecimiento y de transformación. Crecimiento tanto vertical, mediante la conquista de los antiguos soberados medievales, como horizontal, construyendo arrabales extramuros u ocupando las calles mediante la construcción sobre adarves (barreduelas o callejones sin salida) tan numerosas en la ciudad medieval, - representados y recuperados para el complejo hotelero por los espacios que hemos designado como Patinillos del Adarve, Adarve Perdido y Casa del Pozo Adarve- o atravesándola con soberados "que dicen encubiertas'', en un proceso que ha llevado a considerar a Don Antonio Domínguez Ortiz que este espacio, hoy público, era entonces concebido como una especie de "res nullius" del que todos intentaban apropiarse. Transformación, porque, al abrirse la ciudad al mundo, llegan a ella nuevas formas de concebir los límites que dividen los espacios de sociabilidad pública y privada, lo que conduce a labrar portadas, reformar patios y construir fachadas. Frente a la arquitectura islámica que trata de ocultar a las miradas ajenas la riqueza de la arquitectura interior aparecen ahora -en un ahora que podríamos llevar hasta la actualidad- nuevos modelos que persiguen, muy al contrario, mostrar la condición de su propietario. Es el momento en que el Marqués de Tarifa construye la actual fachada de la Casa de Pilatos, siguiéndole otros muchos, en un proceso en el que la alta nobleza lleva la voz cantante, pero, muchos otros, hacen los coros, lo que hará decir, en 1547, al cronista Pero Mexía "de diez años a esta parte se han hecho más ventanas y rejas que en los treinta años de antes" y a las ordenanzas reiterar, en 1632, una prohibición medieval "No es bien descubrir hombre casa ajena, y por ende, si alguno quisiere fazer en su casa alguna finiestra (ventana) por donde entre la lumbre y cerca de aquellas casas hay otras. [...] debe hacer tamaña finiestra que no saque la cabeza por ella". Todavía en los sobrios muros del Convento Dominico de Madre de Dios, fundado en 1472, y sito en la calle San José, es posible intuir e imaginar el aspecto de la ciudad medieval. Por el contrario, la actual fachada del Palacio de Altamira, superpuesta a la construcción medieval original de los duques de Béjar, aunque reformada, nos permite adivinar el punto de llegada de dicha evolución.
     Este palacio separado de nuestro Hotel por el callejón de Dos Hermanas, tiene su origen en las casas que el rey Enrique III donó al Justicia Mayor de Castilla, Don Diego López de Zúñiga, Señor de Béjar, tras el asalto de la judería en 1391. Sobre dichas casas que podemos imaginar ricas por haber pertenecido a Yuçaf Pichón, uno de los Almojarifes de Enrique II, levantó, Don Diego, una construcción mudéjar, hoy casi oculta por las obras realizadas en los siglos XVII y XVIII, por las reformas introducidas a lo largo del S. XIX para adaptarlo a casa de vecindad y por la desafortunada rehabilitación efectuada por  la Junta de Andalucía para su uso como una de las sedes de la Consejería de Cultura. Este palacio que tuvo un precioso jardín renacentista que sólo conocemos por los planos que se conservan en la sección nobleza del Archivo Nacional, pasó de los Duques de Béjar a una rama segundona de esta Casa, los marqueses de Villamanrique, que a su vez entroncaron en la de Altamira, razón por la cual se conoce bajo este nombre. A este linaje de Zúñiga perteneció también el palacio, marcado en el plano con la letra C y llamado de los Zúñiga en el que hoy se sitúa la recepción del hotel, y el piano bar, denominado, por esta razón, Salón del Marqués de Villamanrique.
     Otro de los linajes cuyo asentamiento en la ciudad se remonta al periodo de la reconquista es el de los Padilla, al que perteneció la zona donde se ubica la Conserjería del Hotel, señalada con la letra L y que, por ello, hemos bautizado respectivamente con los nombres de Palacio, Jardín y Patinillo de los Padilla. Estas grandes Casas, poco numerosas, que se habían enriquecido prestando servicios militares a la Corona, ora en la reconquista, ora en las guerras civiles medievales, van abandonando Sevilla para fijar su residencia en la Corte, ya sea por ser ésta origen de toda merced, en un proceso que el absolutismo monárquico del s. XVII aceleró, o, simplemente, porque su linaje había entroncado, fruto de matrimonios endogámicos, con algún otro superior residente en Madrid. El espacio social e incluso físico que dejan será progresivamente ocupado por una nobleza antigua de inferior rango o por otra de nuevo cuño de origen nacional o extranjero pero, en general, enriquecida en el comercio con Indias. Tal es el caso de la familia Pedrosa que compra a Felipe IV el señorío de Dos Hermanas, elevado, bajo Carlos II, a marquesado. La que hemos llamado Casa Grande del Callejón perteneció a estos marqueses de Dos Hermanas que dieron su último nombre a espacio, otrora denominado Calle del Arquillo, por el arco que une el palacio del Duque de Béjar -hoy de Altamira- con la casa que hemos bautizado como Casa del Jurado por haber pertenecido, a mediados del s. XVI, a un tal Francisco de Medina que ocupaba este cargo del concejo (ayuntamiento) sobre el que recaía fundamentalmente el abasto de la ciudad.
     No era este Francisco de Medina el único cargo del Concejo que habitó en lo que hoy es complejo hotelero, pues, por los padrones del siglo XVIII, sabemos que en la casa rotulada con la letra J vivió un caballero veinticuatro, nombre con el que se denominaba a los regidores del Concejo de Sevilla y que, por ello, hemos convenido en bautizar como Casa del Veinticuatro. Aunque el reino de Sevilla estaba representado en Cortes por dos procuradores electos entre los caballeros veinticuatro y los jurados, no pensemos tampoco en personajes excesivamente poderosos, sino en una especie de mesocracia equiparable con la baja nobleza, pues las necesidades pecuniarias de la monarquía en el siglo XVII condujeron a la compraventa de estos cargos, lo que generó una inflación de los mismos y, por ende, el desinterés por ellos de las grandes familias vinculadas de antiguo al gobierno de la ciudad.
     En los cambios sociales que experimentó Sevilla entre los siglos XVI y XVII tuvo un papel fundamental la atracción que ejerció hacia un considerable número de inmigrantes tanto del resto de España como de Europa. Entre esta heterogénea masa humana cabría distinguir dos grupos: en primer lugar, uno muy numeroso, de entre cuya muy diversa procedencia destacan las zonas más deprimidas de Francia (Cantal, Limousin, etc.), para emplearse en los oficios más humildes (aguador, buhonero, etc.) y que suelen habitar, junto con los sevillanos de similar condición, en corrales de vecinos, espacios representados en el Hotel por el denominado Corral de las Flores, señalado en el plano con el número 6, al que pertenecía la Casa del Corral, marcada con la letra D, y por la Casa de la Dama, posteriormente transformada en populoso corral de vecinos como casi todas las demás casas del conjunto que comentamos; en segundo lugar, otro menos nutrido, también de muy diverso origen, dominando el genovés, entre los que destacan los Mañara y los Bucarelli (uno de cuyos miembros llegó a ser Virrey de México) que vienen a comerciar con Indias y que compran o construyen magníficas casas-palacio.
     Una de estas casas, elegante ejemplo del renacimiento civil sevillano, situada en la Calle Levíes, es el Palacio de Miguel de Mañara comprado, a principios del XVII, por su padre don Tomás de Mañara y Colonna, cargador de Indias. Don Miguel de Mañara es el personaje que simboliza la mentalidad del barroco sevillano o mejor dicho de la Contrarreforma, cuyo principio esencial es la justificación por las obras que se traduce en la práctica de la Caridad. Estos principios que condujeron a don Miguel a destinar toda su fortuna a los pobres y a construir el Hospital de la Santa Caridad para atender a pobres y enfermos, derivaron, en otros muchos casos, en la realización de donaciones testamentarias a la Iglesia. Si ya entonces la presencia en el barrio de las instituciones eclesiásticas como propietarias era notable, por haber sido las principales beneficiarias de la expulsión de los judíos, por esta vía, dicha presencia se incrementará durante los siglos XVII y XVIII hasta alcanzar proporciones extraordinarias. En nuestro complejo hotelero sabemos, por los padrones de los siglos XVII y XVIII, -estudiados, por encargo del Sr. Duque de Segorbe, para una investigación del Hotel y del barrio en que se inscribe- que fueron propietarios de la Casa del Cabildo con su patio y Patinillo, de la Casa de los Cartujos, de la Casa del Convento de Madre de Dios y de la Casa del Convento de Santa Clara y de otras a las que hemos preferido denominar de otra manera, apoyándonos en distintos argumentos.
     Por esos mismos padrones conocemos que a fines del S. XVIII habitaron en la casa marcada por la letra P unos profesores de música, y, por ello, bautizada como Casa de los Músicos y en la señalada con la N un escribano del número, por ello denominada Casa del Escribano.
     Las dificultades de navegación en el Guadalquivir y la presión de los grandes comerciantes extranjeros provocarán el progresivo traslado de la cabecera de la Carrera de Indias de Sevilla a Cádiz. La economía sevillana, muy maltrecha desde mediado el S. XVII por los catastróficos efectos demográficos de la peste de 1649, experimentará con ello un lento proceso de decadencia y "agrarización" que se completará con la pérdida de las colonias americanas en el primer tercio del S. XIX. A través de los padrones podemos ver como los corrales de vecinos, antaño ocupados por gentes de muy diversos oficios y orígenes empiezan a llenarse, a fines del XVIII, fundamentalmente con población jornalera. En el siglo XIX, en estas collaciones que en otros tiempos llegaron a tener una población  artesana muy activa, apenas encontramos pequeños oficios como el que ejercía la persona que habitaba la Casa del Relojero o el que ocupaba a quien vivía en la Casa del Tallista. La Casa de la Vaquería y el Patio de la Vaquería son un símbolo de este proceso, pues esta actividad se practicó, hasta hace no mucho tiempo, en estas casas que otrora habían pertenecido a la Santa Caridad (Hotel Casas de la Judería).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Hotel Las Casas de la Judería, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la calle Santa María la Blanca, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la barreduela Dos Hermanas, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la calle Archeros, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la calle Verde, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la calle Sanclemente, en ExplicArte Sevilla.

Página web oficial del Hotel Las Casas de la Judería: www.lascasasdelajuderiasevilla.com.

El Hotel Las Casas de la Judería, al detalle:
A - Casa del Jurado
B - Casa del Cabildo
C - Palacio de los Zúñiga
D - Casa del Corral
E - Casa del Relojero
F - Casa del Tallista
G - Casa de la Caridad
H - Casa de la Vaquería
I - Casa del Pozo Adarve
J - Casa de la Dama
K - Casa del Veinticuatro
L - Casa de los Cartujos
M - Palacio de los Padilla
N - Casa de Mosé Bahari
O - Casa del Escribano
P - Casa del Convento de Madre de Dios
Q - Casa de los Músicos
R - Casa del Convento de Santa Clara
1 - Desayuno - Piano-Bar