Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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sábado, 18 de enero de 2025

El azulejo conmemorativo a Luis Montoto, en la fachada del edificio de la calle Abades, 43 (actual Hotel Eurostars Sevilla Boutique)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame Explicarte el azulejo conmemorativo a Luis Montoto, en la fachada del edificio de la calle Abades, 43 (actual Hotel Eurostars Sevilla Boutique), de Sevilla.
     Hoy, 18 de enero, es el aniversario del nacimiento (18 de enero de  1851) de Luis Montoto, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el azulejo conmemorativo a Luis Montoto, en la fachada del edificio de la calle Abades, 43 (actual Hotel Eurostars Sevilla Boutique), de Sevilla.
     El edificio de la calle Abades, 43; se encuentra en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo, de Sevilla.
     En el número 43 de dicha calle encontramos el actual Hotel Eurostars Sevilla Boutique, y antigua sede de la Escuela Francesa. Es una casa del siglo XVII, de dos plantas y ático en la crujía de fachada. La portada de piedra, decorada con moldura quebrada, da paso a un amplio zaguán. El centro de la construcción lo constituye un patio con galerías en tres de sus frentes, en uno de los cuales se abre la caja de escalera, que se cierra con una bóveda ovalada decorada con yeserías. En la planta alta dos habitaciones se cubren con artesonados, uno cuadrado y el otro de artesa con tirantes. Conserva además algunos portajes interesantes (Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984).
     Pues bien, en su fachada podemos contemplar un azulejo conmemorativo, realizado en la fábrica Cerámica Santa Ana, con unos minúsculos detalles ornamentales de tipo vegetal, y en el podemos leer el siguiente texto:
EL 18 DE ENERO DEL AÑO DEL SEÑOR DE 1851
NACIÓ EN ESTA CASA
EL EXCMO. S. D. LUIS MONTOTO Y RAVTENSTRAVCH.
EXIMIO POETA. INSUPERABLE PROSISTA
GALA Y ORNAMENTO DE LAS PATRIAS LETRAS
Y PATRIARCA ESCLARECIDO DE LA ESCUELA
LITERARIA SEVILLANA
LA ACADEMIA DE BUENAS LETRAS ACORDÓ
PONER ESTE MÁRMOL COMO HOMENAJE
DE GRATITUD A LA MEMORIA DEL QUE FUE SU
SECRETARIO PERPETUO Y DIRECTOR MERITÍSIMO.

La reposición histórica de este azulejo se realizó en presencia de
Don LUIS MONTOTO MARTÍNEZ, su nieto.
Ello fue posible gracias a la financiación de la familia MONTOTO Y 
EUROSTARS HOTELS actualmente propietario de la finca.
Así como a las investigaciones de Don LUTGARDO PÉREZ BENÍTEZ,
coordinando la familia con el hotel y la R.A.S. de BUENAS LETRAS,
que aprobó dicha reposición en 07/10/2022.
(Original en mármol 25/10/1929)

Conozcamos mejor la Biografía de Luis Montoto, personaje homenajeado en el azulejo:
     Luis Montoto y Rautenstrauch, (Sevilla, 18 de enero de 1851 – 30 de septiembre de 1929). Poeta y cronista de Sevilla.
     Nació en Sevilla en una familia de origen gallego por parte de padre y de origen bohemio e italiano, por parte de madre. A los quince años se convirtió en bachiller en Artes y, poco después se trasladó a Madrid para estudiar Ingeniería, estudios que abandonó por los de Derecho. Pronto dejó Madrid para continuar estudiando en Sevilla, ciudad en la que vivió los aires de la Revolución de 1868, aunque intervino poco en política a lo largo de su vida.
     Aún sin terminar los estudios, le ofrecieron colaborar en el periódico La Revolución Española (más tarde El Español) que dirigía Antonio Otal, su tío. También repartía su tiempo con la creación literaria y participaba en tertulias. Aparte de la literatura, los toros y el teatro fueron sus otras aficiones.
     Su primera obra se publicó en 1872 y se titula Melancolía.
     En 1873 escribió una obra de teatro para inaugurar el Teatro Cervantes (23 de abril), El último día.
     Se casó en Utrera (Sevilla) con Asunción de Sedas y Viguera (25 de agosto de 1878) y tuvo ocho hijos: José Luis, Diego, Luis, María de los Ángeles, María Josefa (María), Santiago (abogado y escritor), Cástor y Alejandro.
     Desde el primer momento fue un hombre hogareño, amante de su mujer y de sus hijos y gran defensor de la familia. No en balde los Quintero lo llamaron “el poeta del hogar” al dedicarle su comedia El nido.
     Compaginó su trabajo como notario en el arzobispado de Sevilla con su producción literaria. Fue miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y secretario de esta corporación desde 1884.
     También compartió amistad con Antonio Machado y Álvarez, con quien trabajó en sus estudios sobre el folclore. Fruto de esta colaboración con Demófilo son los tomos I y IV de la Biblioteca de las tradiciones populares, en donde insertó, bajo el título de Costumbres populares andaluzas, catorce artículos sobre la vida en un corral de vecinos. En 1981 el Ayuntamiento de Sevilla publicó estos artículos con el título de Los corrales de vecinos, obra integrada en la colección Biblioteca de Temas Sevillanos.
     En 1890 publicó Tiquis Miquis que, junto con Personajes, personas y personillas que corren por las tierras de ambas Castillas, su hijo Cástor considera como las más importantes de la extensa producción de Montoto.
      En 1891 ocurrieron dos hechos importantes en su biografía: la publicación de Historia de muchos Juanes (su obra más querida) y la elección, nuevamente, como concejal del Ayuntamiento de Sevilla.
     En 1902, la convalecencia de una enfermedad lo llevó a la novela y empezó a escribir, como distracción, Los cuatro ochavos. Al año siguiente apareció la segunda parte titulada El duro del vecino.
     La relación con el escritor sevillano Muñoz y Pabón dio como resultado la obra Trébol (1907): sátira poética del Modernismo.
     A partir de 1909 empezó a editar sus Obras Completas, para atender al deseo de muchos de sus lectores, que no conocían la mayoría de sus libros, de tirada poco numerosa. Se publicaron ocho volúmenes: tomo I: De re literaria (anécdotas, críticas, artículos, etc.); tomo II: Noches de luna (poesías); tomo III: Estafeta Literaria; tomo IV: Algo que se va (cuentos y artículos); tomo V: La Sevillana-Sevilla (poesías y cantares); tomo VI: Poemas y Cantares; tomo VII: Historia de muchos Juanes. Desde el cortijo. Poesías varias; tomo VIII: Versos de antaño. La musa popular. Trébol.
     Fue nombrado cronista oficial de la ciudad en 1914, a la muerte de Manuel Chaves y Rey. Poseía la Cruz de Oro Pro Ecclesia et Pontifice otorgada por Benedicto XV y la Gran Placa de Honor y Mérito de la Cruz Roja Española. Era miembro, entre otras, de las siguientes instituciones: Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Sevilla; Real Academia de la Historia (correspondiente por Sevilla) y Academia de San Luis de Zaragoza.
     En febrero de 1929 con el agravamiento de su enfermedad cesó toda actividad literaria. Murió en Sevilla el 30 de septiembre de 1929. Descansa en el panteón familiar de la capilla de San José de la Iglesia de San Bartolomé (María Isabel Gallardo Fernández, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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Más sobre la calle Abades, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 14 de febrero de 2024

El Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, de Sevilla
     Hoy, 14 de febrero es Miércoles de Ceniza, día de ceniza e inicio de la muy sagrada Cuaresma: he aquí que vienen días de penitencia para la remisión de los pecados, para la salvación de las almas; he aquí el tiempo favorable, en el se asciende a la montaña santa de la Pascua [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     El Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, se encuentra en las siguientes vías: plaza de Pilatos, en el Barrio de San Bartolomé del Distrito Casco Antiguo; calle San Esteban, en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo; calle Puerta Carmona, en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo; y calle Luis Montoto, en los Barrio de San Roque, La Calzada, y Huerta de Santa Teresa, del Distrito Nervión
   El origen de este Vía Crucis se remonta al año 1521, gracias a Don Fadrique Enríquez de Ribera (Marqués de Tarifa y Cuarto Adelantado Mayor de Andalucía). Todo ello como consecuencia de un viaje a Tierra Santa, del que vino gratamente sorprendido.
   El comienzo tiene lugar en la capilla de las Flagelaciones, que se encuentra en el interior de la Casa de Pilatos (Plaza de Pilatos), siendo la residencia del Marqués de Tarifa. En la actualidad, pertenece a la Casa Ducal de Medinaceli. El final lo encontramos en el Templete o Humilladero de la Cruz del Campo, situado en la calle Luis Montoto (antigua calle Oriente). El hecho de que el Vía Crucis tuviera lugar entre estos dos puntos, era la creencia de que había la misma distancia que entre el Palacio de Pilatos en Jerusalén, y el Monte Calvario. El paso del tiempo ha demostrado que este hecho es incierto, siendo la distancia en Sevilla superior a la de Jerusalén.
   A lo largo de los años, el número de estaciones ha ido aumentando. Pasando de las siete iniciales, variando a doce, y llegando a las catorce actuales, que son las siguientes:
        - Juicio a Jesús: Cruz de mármol en la fachada de la Casa de Pilatos (plaza de Pilatos), complementada por Nuestro Padre Jesús de la Sentencia de la Hermandad de la Macarena (fachada lateral de la Casa de Pilatos - plaza de Pilatos).
            - Jesús es cargado con la Cruz: Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Hermandad del Silencio (plaza de Pilatos, 2).
            - Jesús cae por primera vez: Nuestro Padre Jesús de las Penas de la Hermandad de las Penas de San Vicente.
            - Jesús se encuentra con María: Nuestro Padre Jesús del Gran Poder.
            - Jesús es ayudado por el Cirineo: Nuestro Padre Jesús de las Penas de la Hermandad de San Roque.
            - Jesús se encuentra con la Verónica: Nuestro Padre Jesús con la Cruz al hombro de la Hermandad del Valle.
            - Jesús cae por segunda vez: Nuestro Padre Jesús de la Salud de la Hermandad de la Candelaria.
            - Jesús se encuentra con las santas mujeres: Nuestro Padre Jesús de la Salud de la Hermandad de los Gitanos.
            - Jesús cae por tercera vez: Santísimo Cristo de las Tres Caídas de la Hermandad de la Esperanza de Triana.
            - Jesús es despojado de sus vestiduras: Nuestro Padre Jesús de las Penas de la Hermandad de la Estrella.
            - Jesús es clavado en la Cruz: Santísimo Cristo de la Exaltación.
            - Jesús muere en la Cruz. Santísimo Cristo de la Expiración de la Hermandad del Cachorro.
            - Jesús en el regazo de María: Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de la Piedad, de la Hermandad del Baratillo.
            - Jesús es trasladado al sepulcro: Santísimo Cristo de la Caridad de la Hermandad de Santa Marta.
     El Vía Crucis de la Cruz del Campo se celebró hasta 1873 (estando considerado por los historiadores como el origen de la Semana Santa), para restablecerse posteriormente en 1957 por descendientes del Marqués de Tarifa. Este último año participó el Cardenal Bueno Monreal.
     Desde 1986 se desarrolla íntegramente en el interior de la Casa de Pilatos el primer viernes de marzo. Pasando a denominarse como Vía Crucis de la Pía Unión, que está integrada por los hermanos mayores de las hermandades de penitencia (patrimoniodesevilla).
     En la propia plaza de Pilatos, junto a los azulejos de las dos primeras estaciones, encontramos estos dos azulejos conmemorativos:

"FVE ERIGIDO CANONICAMENTE ESTE SANTO VÍA CRVCIS
A LA CRVZ DEL CAMPO EN LA CVARESMA DE MDXXI A INS-
TANCIAS DEL I MARQVÉS DE TARIFA, PRACTICADO POR ALGV-
NAS HERMANDADES DE PENITENCIA HASTA MDCCCLXXIII Y
RESTABLECIDO POR LOS DESCENDIENTES DE ESTA CASA, EL VIII DE MARZO
DE MCMLVII. CATORCE COFRADÍAS DE PENITENCIA  DE SEVILLA COSTEARON
ESTOS RETABLOS CON SVS IMÁGENES TITVLARES, QUE FUERON BENDECI-
DOS POR EL EMMO. Y RVDMO. CARDENAL BVENO MONREAL, ARZOBISPO HIS-
PALENSE, HERMANO MAYOR HONORARIO DE LA PÍA VNIÓN, QVE VELARÁ POR
LA CONSERVACIÓN DE ESTA PRÁCTICA DEVOTA."

"POR ACVERDO PLENARIO D LA PÍA VNIÓN
DL VÍA CRVCIS A LA CRVZ DEL CAMPO LOS
AZVLEJOS D SUS ESTACIONES FVERON
COMPLETADOS Y RESTAVRADOS EN EL AÑO
DL SEÑOR D MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y
CINCO SIENDO HERMANA MAYOR LA DVQUESA D
MEDINACELI - MARQVESA DE TARIFA Y SOLEMNE-
MENTE BENDECIDOS EL VEINTE D MAYO D
ESE MISMO AÑO POR EL EXCMO. Y RVDMO.
SEÑOR FRAY CARLOS AMGO VALLEJO
ARZOBISPO D SEVILLA"

Conozcamos mejor la Historia y Significado del Vía Crucis
;
     La expresión latina "Vía Crucis" significa "camino de la Cruz", es decir, el que recorrió Cristo durante su Pasión, desde el Pretorio de Pilatos hasta el Calvario. Dicha expresión se utiliza también de modo habitual para designar una forma de oración acompañada de meditación sobre los acontecimientos ocurridos en ese camino de Cristo, al que se añaden el hecho de su muerte en la cruz, el descendimiento de la misma y su sepultura. Junto a diversas oraciones, en general de penitencia y arrepentimiento, se van intercalando catorce meditaciones, que se llaman «estaciones», porque los que hacen este ejercicio de piedad se «estacionan» o detienen unos momentos para meditar en cada uno de los siguientes acontecimientos o escenas:
     Los precedentes del Vía Crucis datan de los primeros siglos del cristianismo, de la piadosa compasión con que los cristianos primitivos veneraban los pasos de la Vía Dolorosa. La española Silvia Eteria, peregrinó a Tierra Santa en el siglo IV. Y en su Peregrinatio describe el ejercicio piadoso de los cristianos de Jerusalén, recorriendo durante la Semana Santa el camino del Calvario.
     La mayoría de estas «estaciones» han sido tomadas del Evangelio, otras las ha deducido o añadido la tradición piadosa del pueblo cristiano con una sana lógica.
     Las escenas o «estaciones» directamente descritas en los Evangelios son las siguientes:
· Primera: en Mt 27,1-31; Mc 15,120; Lc 23,1-25; Jn 18,28-40 y 19,1-16.
· Segunda: en Jn 19,17.
· Quinta: en Mt 27,32; Mc 15,21 y Lc 23,26.
· Octava: en Lc 23,27-32.
· Décima: en Mt 27,35; Mc 15,24; Lc 23,34 y Jn 19,23-24.
· Undécima: en Mt 27-25 s.; Mc 15,24 s.; Lc 23,33 s. y Jn 19,18.
· Duodécima: en Mt 27,50-51; Mc 15,37; Lc 23,46 y Jn 19,30-33.
· Décimo tercera: en Mt 27,57-59; Mc 15,42-45 y Lc 23,50-53.
· Décimo cuarta: en Mt 27,55-61; Mc 15, 42-47; Lc 23,50-55 y Jn 19,38-42.
     Las otras estaciones –tercera, cuarta, sexta, séptima, novena– que ha añadido la tradición piadosa de los cristianos están relacionadas o deducidas de la descripción que los evangelistas hacen del camino que recorrió Jesús hacia el Calvario. Son posibles las caídas –estaciones 3ª, 7ª y 9ª, debido al agotamiento del Huerto, de los interrogatorios y sobre todo de las vejaciones –azotes, espinas– y episodios que acompañaron al arresto. Se deduce al menos una del hecho de haber pedido a Simón de Cirene que llevase la cruz, y se suponen lógicamente otras caídas, aunque no podamos saber el número exacto. Fue casi seguro el encuentro de Cristo con su Madre antes de la cruz (4ª estación), según Jn 19,25-27 y otros pasajes. Es muy probable el episodio de la Verónica según Lc 23,27 ss. y relatos escritos que se remontan a los siglos III y IV que pueden depender de relatos y tradiciones orales anteriores.
     En cuanto a los orígenes de este ejercicio piadoso, es cierto que los cristianos de las primeras centurias veneraron los lugares relacionados con la vida y muerte de Cristo. Esto se facilitó a partir de la paz otorgada a la Iglesia por Constantino, con lo que se multiplicaron las peregrinaciones a los Santos Lugares, y de las que se conservan descripciones desde el s. IV. La célebre peregrina Eteria, por ejemplo, da una relación de los actos que se celebraban en Jerusalén en la Semana Santa en los distintos lugares relacionados con la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
     Con motivo de las Cruzadas se manifestó aún más la devoción hacia los lugares en que se había realizado algún episodio de la Pasión de Cristo. No se contentaron los cruzados con haber venerado esos mismos lugares, sino que trajeron a sus respectivos países la idea de realizar algo parecido a lo que habían visto y obrado en Jerusalén. De ahí que se erigiesen en muchas partes «Calvarios», luego «Vía Crucis», con los que los fieles manifestaban su fervor, agradecimiento y amor a la Pasión de Cristo, oraban y meditaban en ella, etc.
     Los franciscanos contribuyeron mucho a extender y propagar esta devoción, aún no muy bien definida, sobre todo cuando en el s. XIV se les concedió la custodia de los Santos Lugares. También la difundió mucho el beato Álvaro de Córdoba, dominico, a su regreso de Tierra Santa (1420). Después, el principal apóstol de esta devoción fue San Leonardo de Puerto Mauricio, que, en el curso de unas misiones por Italia (1731-51), erigió más de 572 Vía Crucis.
     Había cierta diversidad con respecto al número de «estaciones».
     Fueron los franciscanos los que establecieron en sus iglesias el número de catorce, para que los fieles las recorriesen a imitación de los devotos peregrinos que iban personalmente a venerar los Santos Lugares de Jerusalén. Parece que la forma definitiva, según se suele practicar hoy, surgió en España. De aquí pasó a Cerdeña y a otros lugares. En el s. XX diversos autores han pretendido que se añadiese otras estaciones, como la Resurrección, con la que culmina la Pasión y Muerte histórica de Cristo, y su Vía Crucis continuado a lo largo de la historia humana.
     La práctica del Vía Crucis, pues, viene a arrancar de los primeros siglos y se halla muy extendida entre los cristianos. Es necesario meditar y conocer bien la vida y persona de Cristo, también su Pasión y Muerte, para facilitar la identificación con El a que está llamado todo hombre. Esta devoción es de gran importancia para la vida cristiana. Nos da la oportunidad de contemplar la pasión y muerte de Jesús, nuestro Salvador. Contemplación de los dolores en el cuerpo y en el alma del Señor. Recorrer la Vía dolorosa actualizando sus sufrimientos. La pasión de Jesús es real y actual. El motivo de sus dolores es el de siempre: el pecado. Cada vez que un cristiano peca, de algún modo crucifica de nuevo a Cristo. En cambio, cuando llevamos por amor a Jesús la cruz de cada día podemos decir, como San Pablo: "Completo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo en beneficio de su cuerpo, que es la Iglesia" (Co 1,24).
¿Cómo se reza?
     El Vía Crucis o Camino a la Cruz es una de las más antiguas devociones practicadas por los Católicos en todo el mundo.  Consiste en acompañar a Jesús en su Pasión y Muerte, en sus horas finales, repasando 14 momentos (las 14 Estaciones del Vía Crucis) desde que fue condenado a muerte hasta su sepultura.
     Más recientemente a veces se suele agregar una nueva 15ª Estación:  la Resurrección del Señor, en consideración a que si Cristo no resucitó, vana sería nuestra Fe (1 Cor 15, 14).
     El Vía Crucis se reza de pie, y en algunos momentos de rodillas.  Debe hacerse caminando, deteniéndose en cada estación, para recordar el camino de Jesús al Calvario. Es por eso que las imágenes de la representación del Vía Crucis están en la pared, alrededor del templo.  Si se reza en casa, ayuda tener en la mano imágenes de la Pasión y Muerte del Señor, para que puedas recordar e imaginar su dolor.
.         + En el nombre del Padre + del Hijo + y del Espíritu Santo.
Amén
.        Señor, que la meditación de tu Pasión y Muerte nos anime y ayude a tomar la cruz de cada día y seguirte, para un día resucitar contigo en la gloria.
Amén.
     Rezo de las catorce estaciones.
     Oración final:
     Señor mío Jesucristo, que con tu Pasión y Muerte diste vida al mundo, líbranos de todas nuestras culpas y de toda inclinación al mal, concédenos vivir apegados a tus Mandamientos y jamás permitas que nos separemos de Ti.  Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
.           Amén (Catholic.net)
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El Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, al detalle:
- II Estación, Cristo carga con la Cruz 
- III Estación, Cristo cae por primera vez
- calle Puerta de Carmona
- IV Estación, Cristo se encuentra con su Madre
- V Estación, Cristo es ayudado por Simón de Cirene
- VI Estación, Cristo se encuentra con la Verónica
-VII Estación, Cristo cae por segunda vez
- VIII Estación, Cristo se encuentra con las Mujeres
- IX Estación, Cristo cae por tercera vez
- X Estación, Cristo despojado de sus vestiduras
- XI Estación, Cristo clavado en la Cruz
- XII Estación, Cristo muere en la Cruz
- XIII Estación, Cristo es descendido de la Cruz
- XIV Estación, Cristo es llevado al Sepulcro

viernes, 22 de diciembre de 2023

El edificio Seras, de Simón Barris

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el edificio Seras, de Simón Barris, de Sevilla.  
     El edificio Seras, de Simón Barris, se encuentra en la calle Luis Montoto, 7; en el Barrio de San Roque, del Distrito Nervión.
     Se trata de un edificio proyectado en 1905 por Simón Barris y Bes por encargo de don Javier Sánchez-Dalp, destinado a "Instituto Provincial de Higiene del doctor Antonio de Seras». La construcción del edificio se realiza entre 1906 y 1908.
     Cuenta la edificación con dos alturas y una distribución en planta -sobre una parcela rectangular- que se ajusta al esquema de una ancha crujía de fachada (5,50 m.) y una galería (1,80 m.) a todo lo largo de aquélla, exceptuan­do el vestíbulo y acceso, que forman cuerpo aparte. Otras crujías de 7,00 y 4,25 m., complementan el conjunto de servicios a que se destina el edificio. La planta baja se dedicaba al Instituto, mientras que la alta, conectada con ésta a través de una escalera de cuatro tramos situada al final de la galería, constituía la vivienda del doctor Seras.
     El acceso al edificio se situaba a la derecha, medianera con la casa colindante, especie de callejón con entrada acodada al cobertizo que se hallaba en el fondo del patio-jardín. El tratamiento estilístico de la fachada (casi 40 m. de longitud), integrado en la corriente modernista, responde a las influencias de una temática afrancesada, insistiendo en la valoración expre­siva del plano.
     El edificio ocupa en planta baja una superficie de 960 m2. La superficie total construida primitiva (hoy se le han añadido algunas construcciones sin interés) es de 900 m2 (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
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Más sobre la calle Luis Montoto, en ExplicArte Sevilla.


miércoles, 18 de enero de 2023

Un paseo por la calle Luis Montoto

     Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Luis Montoto, de Sevilla, dando un paseo por ella
     Hoy, 18 de enero, es el aniversario del nacimiento (18 de enero de  1851) de Luis Montoto, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Luis Montoto, de Sevilla, dando un paseo por ella.
      La calle Luis Montoto es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en los Barrios de La Florida, San Roque, La Buhaira, Nervión, Huerta del Pilar, y La Calzada, del Distrito Nervión; y en el Barrio Huerta de Santa Teresa, del Distrito San Pablo-Santa Justa; y va de la confluencia de las calles Menéndez Pelayo, San Esteban, y plaza de San Agustín, a la confluencia de las avenidas de la Cruz del Campo, Andalucía, y El Greco
      La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
    Calzada de origen romano, a partir del s. XIII pasó a llamarse calzada de los Caños de Carmona, por el acueducto que discurría paralelo a ella, hasta que, construido el tem­plete de la Cruz del Campo a fines del s. XV, comienza a ser conocida como calzada de la Cruz del Campo. En el s. XVII el primer tramo se denominará Alameda de San Beni­to, por la iglesia allí existente, y el resto siguió como calzada de la Cruz del Campo, fusionándose ambos topónimos en el de Oriente en 1869, por su condición de eje rectilíneo de levante de entrada a la ciudad, con el que se le conoció hasta que en 1920 es rotulada en memoria de Luis Montoto y Rautenstrauch, polígrafo y literato sevillano (l851-1929). Denominada de nuevo Oriente en 1931, toma definitivamente el nombre actual a partir de 1941; pero continuó siendo conocida y nombrada como calle Oriente.
     Vía radial que partiendo de las antiguas murallas enlaza con la carretera que condu­ce a Málaga y Granada, el estado de su infraestructura ha sido, desde siempre, preocupación constante del cabildo municipal, como lo atestiguan las reiteradas referencias que aparecen en los libros de las actas del cabildo. En la década de los años treinta de este siglo comienza a urbanizarse, ensanchándose considerablemente, pavimentándose con adoquines sobre el firme de hormigón y estableciéndose una alameda en ambas aceras, proceso éste paralelo a la construcción de los primero chalets. En 1929, Félix Ramírez Doreste levanta el puente sobre el ferrocarril recientemente demolido. Este se erige sobre la antigua Alcantarilla de las Madejas, puente adosados al acueducto que salvaba el arroyo Tagarete, llamado así por las madejas pintadas en las uniones de sus arcos. Hoy es una avenida de amplia calzada, provista de tres carriles en cada dirección separados por espina de hormigón, acerado de losetas, farolas de báculo y arbolado en ambas márgenes, en la que confluyen por la izquierda San Benito, Vía Crucis, San Florencio, Pilar, Céfiro, avenida de Kansas City, y Tomás Murube, y por la derecha, Jiménez Aranda, Eduardo Rivas, Maese Ferrán, Santo Domingo de la Calzada, Luis de Morales, Benito Más y Prats, José Luis de Casso, y Marqués de Nervión.
     En su primer tramo existió desde el s. XVII un arrabal conocido por la Calzada. A principios del s. XX al histórico arrabal se le va sumando una serie de construcciones que, comenzando por la Puerta de Carmona, ocuparán toda la avenida; así, en los años veinte aparece edificado el tramo comprendido entre la Puerta de Carmona y el arroyo Tagarete, coexistiendo las humildes viviendas del arrabal de la Calzada con los chalets construidos en estos año y con algunas barriadas como la de España. Ya en los años setenta edifican modernos bloques, de diferentes escalas, llegándose a una absoluta colmatación del espacio.
     Coetánea a la ocupación residencial, en los primeros años del s. XX se construyeron una serie de almacenes y fábricas, que hasta los años sesenta marcaron la función dominante de esta vía. Cabe destacar el Progreso Industrial, obra de Antonio Arévalo Martínez, en la confluencia con Santo Domingo de la Calzada, actual sucursal de la Caja de Ahorros [actualmente es un restaurante], destinada a la elaboración de hielo (1927-l929); los almacenes y fábrica de García de Longoria (1916-1928), obra de Vicente Traver y, finalmente, los almacenes construidos por José Espiau Muñoz, en 1924, para Domingo de Caso. En la actualidad la función económica sigue siendo de especial trascendencia, con innumerables locales comerciales y bares situados en los bajos de las viviendas, junto a edificios dedicados, en toda su superficie, a almacenes, garajes u hoteles, entre los que merece destacarse el Hotel Los Lebreros y El Corte Inglés, generador de un intenso movimiento.
     Otra de las funciones destacadas de esta avenida ha sido, y aún es, la de tránsito, al ser una de las salidas naturales de la población. Desde los siglos medievales era recorrida por los carruajes, recuas y caballerías que, una vez superado el portazgo situado junto al templete de la Cruz del Campo, entraban en la ciudad a través de la Puerta de Carmona. Este carácter de vía de acceso ha convertido a este espacio en un lugar de encuentro entre visitantes ilustres y anfitriones. Aunque podríamos multiplicar las citas, dos históricos acontecimientos podrán ilustrar este extremo: la llegada a Sevilla del duque de Angulema, en 1823, al que reciben gran número de personalidades precedidas por dieciséis alguaciles y seis músicos; o la de la infanta doña Luisa Fernanda y el duque de Montpensier el 7 de mayo de 1848. La función de tránsito explica, en la actualidad, la presencia a todas horas de gran número de vehículos y los continuos atascos de las horas puntas, pues al tráfico que se dirige hacia Córdoba y Madrid, Málaga o Granada, hay que unir el que se desplaza al Corte Inglés, a las oficinas situadas en San Francisco Javier y el que pretende alcanzar la ronda para penetrar en el casco. Finalmente, otra de las funciones a resaltar es la asistencial y sanitaria, con la presencia de algunas clínicas privadas, oficinas de la Consejería de Salud y Servicio Sociales de la Junta ele Andalucía, un asilo de ancianos, etc.
     En la acera derecha de la antigua calzada se levantaban los Caños de Carmona, acueducto reconstruido por los almohades en 1172, que principiaba en la Cruz del Campo y terminaba en la Puerta de Carmona, en la que existía un gran depósito desde el cual se distribuían las aguas a una parte considerable de la ciudad. Demolidos en 1912, todavía quedan dos tramos, uno junto a Jiménez Aranda. Hacia el final, en su acera izquierda, aún existe el templete de la Cruz del Campo, en lamentable estado de conservación, cuyo origen se remonta a 1482, año en que se decide construir una cruz sobre un templete, de estilo mudéjar, uno de los humilladeros existentes en varias entradas de la ciudad. Junto a él se erige la ermita de Nuestra Señora de la Soledad, a cuyos ermitaños estaba encomendado el mantenimiento de la cruz. Otro edificio histórico es el monasterio de San Benito, levantado por los benedictinos que acompañaron a Fernando III en 1249, que posteriormente pasó a ser ayuda de parroquia de la de San Roque, cuya iglesia es obra de Juan de Oviedo. Des­tacan asimismo una serie de edificaciones de noble factura que, construidas en el primer tercio del presente siglo, aún pueden verse a lo largo de la avenida, combinando los estilos modernista y, sobre todo, regionalista. Por último, hay que mencionar el vía crucis que la recorría desde el s. XVI, cuya primera y última estación se hallaban en la plaza de Pilato y en el humilladero de la Cruz del Campo respectivamente. Este vía crucis era objeto de gran veneración y participación. En 1956 las antiguas cruces de madera que indicaban la secuencia de las estaciones fueron sustituidas por los azulejos que aún hoy pueden verse. Otra fiesta religiosa en honor de la Virgen de Valvanera que se venera en San Benito, comenzó a celebrarse en Luis Montoto y calles adyacentes a partir de 1927 [Eduardo Camacho Rueda, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Luis Montoto, 45
. Casa de dos plantas, con patio de pilastras que sostienen arcos semicirculares en la planta baja y galería adintelada en la superior.
Luis Montoto, s/n. TEMPLETE DE LA CRUZ DEL CAMPO. Construcción de estilo mudéjar, formada por un templete abierto por sus cuatro frentes sostenidos por pilares de ladrillo con contrafuertes radiales y arcos apuntados, que sostienen una bóveda octogonal de casquete sobre trompas, sobre las cuales corre una inscripción conmemorativa de la obra, debida al asistente Diego de Merlo en 1482. Cobija un crucero que en 1571 labró el escultor Bautista Vázquez [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Biografía de Luis Montoto, a quien está dedicada esta vía del callejero;
     Luis Montoto y Rautenstrauch, (Sevilla, 18 de enero de 1851 – 30 de septiembre de 1929). Poeta y cronista de Sevilla.
     Nació en Sevilla en una familia de origen gallego por parte de padre y de origen bohemio e italiano, por parte de madre. A los quince años se convirtió en bachiller en Artes y, poco después se trasladó a Madrid para estudiar Ingeniería, estudios que abandonó por los de Derecho. Pronto dejó Madrid para continuar estudiando en Sevilla, ciudad en la que vivió los aires de la Revolución de 1868, aunque intervino poco en política a lo largo de su vida.
     Aún sin terminar los estudios, le ofrecieron colaborar en el periódico La Revolución Española (más tarde El Español) que dirigía Antonio Otal, su tío. También repartía su tiempo con la creación literaria y participaba en tertulias. Aparte de la literatura, los toros y el teatro fueron sus otras aficiones.
     Su primera obra se publicó en 1872 y se titula Melancolía.
     En 1873 escribió una obra de teatro para inaugurar el Teatro Cervantes (23 de abril), El último día.
     Se casó en Utrera (Sevilla) con Asunción de Sedas y Viguera (25 de agosto de 1878) y tuvo ocho hijos: José Luis, Diego, Luis, María de los Ángeles, María Josefa (María), Santiago (abogado y escritor), Cástor y Alejandro.
     Desde el primer momento fue un hombre hogareño, amante de su mujer y de sus hijos y gran defensor de la familia. No en balde los Quintero lo llamaron “el poeta del hogar” al dedicarle su comedia El nido.
     Compaginó su trabajo como notario en el arzobispado de Sevilla con su producción literaria. Fue miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y secretario de esta corporación desde 1884.
     También compartió amistad con Antonio Machado y Álvarez, con quien trabajó en sus estudios sobre el folclore. Fruto de esta colaboración con Demófilo son los tomos I y IV de la Biblioteca de las tradiciones populares, en donde insertó, bajo el título de Costumbres populares andaluzas, catorce artículos sobre la vida en un corral de vecinos. En 1981 el Ayuntamiento de Sevilla publicó estos artículos con el título de Los corrales de vecinos, obra integrada en la colección Biblioteca de Temas Sevillanos.
     En 1890 publicó Tiquis Miquis que, junto con Personajes, personas y personillas que corren por las tierras de ambas Castillas, su hijo Cástor considera como las más importantes de la extensa producción de Montoto.
      En 1891 ocurrieron dos hechos importantes en su biografía: la publicación de Historia de muchos Juanes (su obra más querida) y la elección, nuevamente, como concejal del Ayuntamiento de Sevilla.
     En 1902, la convalecencia de una enfermedad lo llevó a la novela y empezó a escribir, como distracción, Los cuatro ochavos. Al año siguiente apareció la segunda parte titulada El duro del vecino.
     La relación con el escritor sevillano Muñoz y Pabón dio como resultado la obra Trébol (1907): sátira poética del Modernismo.
     A partir de 1909 empezó a editar sus Obras Completas, para atender al deseo de muchos de sus lectores, que no conocían la mayoría de sus libros, de tirada poco numerosa. Se publicaron ocho volúmenes: tomo I: De re literaria (anécdotas, críticas, artículos, etc.); tomo II: Noches de luna (poesías); tomo III: Estafeta Literaria; tomo IV: Algo que se va (cuentos y artículos); tomo V: La Sevillana-Sevilla (poesías y cantares); tomo VI: Poemas y Cantares; tomo VII: Historia de muchos Juanes. Desde el cortijo. Poesías varias; tomo VIII: Versos de antaño. La musa popular. Trébol.
     Fue nombrado cronista oficial de la ciudad en 1914, a la muerte de Manuel Chaves y Rey. Poseía la Cruz de Oro Pro Ecclesia et Pontifice otorgada por Benedicto XV y la Gran Placa de Honor y Mérito de la Cruz Roja Española. Era miembro, entre otras, de las siguientes instituciones: Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Sevilla; Real Academia de la Historia (correspondiente por Sevilla) y Academia de San Luis de Zaragoza.
     En febrero de 1929 con el agravamiento de su enfermedad cesó toda actividad literaria. Murió en Sevilla el 30 de septiembre de 1929. Descansa en el panteón familiar de la capilla de San José de la Iglesia de San Bartolomé (María Isabel Gallardo Fernández, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Luis Montoto, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La calle Luis Montoto, al detalle:
Edificio Luis Montoto, 3-5
Edificio Luis Montoto, 9
    Retablo cerámico de la Virgen de las Madejas
Vía Crucis - Quinta Estación (Hdad. de Pasión)
    Vía Crucis - Sexta Estación (Hdad. del Valle)
    Retablo cerámico de la Virgen de Valvanera
Asilo de las Hermanitas de los Pobres
Vía Crucis - Séptima Estación (Hdad. de la Candelaria)
Hotel Ibis Styles Sevilla City Santa Justa
Edificio Luis Montoto, 73
Edificio Progreso Industrial
Vía Crucis - Octava Estación (Hdad. de Los Gitanos)
Hotel Los Lebreros 
El Corte Inglés
Colegio Borbolla
    Azulejo conmemorativo Niños - Pájaros
    Azulejo conmemorativo Hombres - Pájaros
Vía Crucis - Novena Estación (Hdad. de La Esperanza de Triana).
Edificio Centro de Menores
    Vía Crucis - Décima Estación (Hdad. de La Estrella)
    Vía Crucis - Undécima Estación (Hdad. de La Exaltación)
Vía Crucis - Duodécima Estación (Hdad. del Cachorro)
Edificio El Asador de Aranda
Vía Crucis - Catorceava Estación (Hdad. de Santa Marta)

lunes, 1 de marzo de 2021

La glorieta de Luis Montoto, en el Parque de María Luisa

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la glorieta de Luis Montoto, en el Parque de María Luisa, de Sevilla.
     Hoy, 1 de marzo, es el aniversario de la inauguración (1 de marzo de 1959) de la glorieta dedicada a Luis Montoto en el Parque de María Luisa, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la glorieta de Luis Montoto, en el Parque de María Luisa, de Sevilla.
     El Parque de María Luisa [nº 64 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla], se encuentra en la glorieta de San Diego, s/n (entrada principal, aunque tiene entradas por el paseo de las Delicias y las avenida de María Luisa, y de la Borbolla), en el Barrio de El Prado-Parque de María Luisa, del Distrito Sur.   
     La Glorieta de Luis Montoto [nº 22 en el plano oficial del Parque de María Luisa] se encuentra en el Parque de María Luisa, en el Barrio de El Prado-Parque de María Luisa, del Distrito Sur y se sitúa en la avenida del Conde Urbina, tras la glorieta de Luca de Tena.
   En un bonito rincón del parque, adornado por un magnolio, almeces, cipreses y un árbol de fuego, está la glorieta dedicada al literato Luis Montoto y Raustentrauch. La idea de su construcción la tuvieron los dramaturgos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, como la dedicada a Bécquer. Abierta al público el primer día de marzo de 1959, la proyectó el arquitecto Luis Gómez Estern. Su principal adorno es un estanque con una figura femenina, de factura muy simple, presidido por un muro cerámico calado que sirve de fondo,  del cual mana una fuente. Estas dos obras se deben al escultor Emilio García Ortíz.
   Luis Montoto y Raustenstrauch (1851-1929) era hijo del historiador José María Montoto y López-Vigil. Estudió en Sevilla. A los quince años se fue a Madrid para estudiar la carrera de ingeniero, y en la universidad hispalense se licenció en Derecho. Desde muy joven escribió en los periódicos sevillanos y se dedicó también al cultivo de las letras. «Prosista hábil, experto del habla familiar, ya como novelista, su humorismo en la narración recuerda, en ocasiones, a Dickens; su energía y concisión en la frase, a Maupassant, y su gracia al autor de Tartarin».
   Con diecinueve años y en colaboración con el poeta Cano y Cueto estrenó la comedia titulada La transformación de las almas, y también para la escena después de ese su primer éxito, Crónica de la capital, Torrigiano, Apuesta de amor y El último día. En 1895, por su Canto a Sevilla obtuvo la flor natural en los primeros Juegos Florales celebrados en Sevilla.
   De sus obras en verso se citan Melancolía, Pequeños poemas, Historia de muchos Juanes, Granos de arena, El libro de los recuerdos, Mercedes, El regreso, La Sevillana-sevillana, Flores del campo, Noche de luna, y la colección de sonetos Desde el cortijo, publicado con el seudónimo «Lorenzo de Miranda». Entre sus novelas se cuentan Los cuatro chavos, El duro del vecino y La capa del estudiante, y entre sus cuentos Fuegos fatuos. Luis Montoto también desempeñó el cargo de notario eclesiástico y concejal del Ayuntamiento de Sevilla y cronista oficial de su ciudad desde 1914. En su ancianidad fue secretario perpetuo de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla.
   La vegetación que acompaña a esta glorieta está formada principalmente por nandina (Nandina domestica), un arbusto procedente  de China, India y Japón, que cuando llega la  primavera y el verano se cubre de racimos de flores blancas.
   Además, vemos Acokanthera oblongifolia,  arbusto de procedencia sudafricana que también en primavera se puebla de flores rosas o blancas; un bonito grupo de cañas de indias (Canna indica), herbácea con llamativas flores que conserva durante casi todo el año; pitosporo (Pittosporum tobira) y cipreses (Cupressus sempervirens).
   Fue restaurada en su totalidad con un nuevo diseño de la figura femenina y del muro cerámico según proyecto del arquitecto D. Francisco González de Canales (www.sevilla.org).
Conozcamos mejor a Luis Montoto y Rautenstrauch, quien mereció que se le dedicara una glorieta en el Parque de María Luisa;
   Luis Montoto y Rautenstrauch (Sevilla, 18 de enero de 1851 - 30 de septiembre de 1929), poeta y cronista de Sevilla.
   Nació en Sevilla en una familia de origen gallego por parte de padre y de origen bohemio e italiano, por parte de madre. A los quince años se convirtió en bachiller en Artes y, poco después se trasladó a Madrid para estudiar Ingeniería, estudios que abandonó por los de Derecho. Pronto dejó Madrid para continuar estudiando en Sevilla, ciudad en la que vivió los aires de la Revolución de 1868, aunque intervino poco en política a lo largo de su vida.
   Aún sin terminar los estudios, le ofrecieron colaborar en el periódico La Revolución Española (más tarde El Español) que dirigía Antonio Otal, su tío. También repartía su tiempo con la creación literaria y participaba en tertulias. Aparte de la literatura, los toros y el teatro fueron sus otras aficiones.
   Su primera obra se publicó en 1872 y se titula Melancolía.
   En 1873 escribió una obra de teatro para inaugurar el Teatro Cervantes (23 de abril), El último día.
   Se casó en Utrera (Sevilla) con Asunción de Sedas y Viguera (25 de agosto de 1878) y tuvo ocho hijos: José Luis, Diego, Luis, María de los Ángeles, María Josefa (María), Santiago (abogado y escritor), Cástor y Alejandro.
   Desde el primer momento fue un hombre hogareño, amante de su mujer y de sus hijos y gran defensor de la familia. No en balde los Quintero lo llamaron “el poeta del hogar” al dedicarle su comedia El nido.
   Compaginó su trabajo como notario en el arzobispado de Sevilla con su producción literaria. Fue miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y secretario de esta corporación desde 1884.
   También compartió amistad con Antonio Machado y Álvarez, con quien trabajó en sus estudios sobre el folclore. Fruto de esta colaboración con Demófilo son los tomos I y IV de la Biblioteca de las tradiciones populares, en donde insertó, bajo el título de Costumbres populares andaluzas, catorce artículos sobre la vida en un corral de vecinos. En 1981 el Ayuntamiento de Sevilla publicó estos artículos con el título de Los corrales de vecinos, obra integrada en la colección Biblioteca de Temas Sevillanos.
   En 1890 publicó Tiquis Miquis que, junto con Personajes, personas y personillas que corren por las tierras de ambas Castillas, su hijo Cástor considera como las más importantes de la extensa producción de Montoto.
   En 1891 ocurrieron dos hechos importantes en su biografía: la publicación de Historia de muchos Juanes (su obra más querida) y la elección, nuevamente, como concejal del Ayuntamiento de Sevilla.
   En 1902, la convalecencia de una enfermedad lo llevó a la novela y empezó a escribir, como distracción, Los cuatro ochavos. Al año siguiente apareció la segunda parte titulada El duro del vecino.
   La relación con el escritor sevillano Muñoz y Pabón dio como resultado la obra Trébol (1907): sátira poética del Modernismo.
   A partir de 1909 empezó a editar sus Obras Completas, para atender al deseo de muchos de sus lectores, que no conocían la mayoría de sus libros, de tirada poco numerosa. Se publicaron ocho volúmenes: tomo I: De re literaria (anécdotas, críticas, artículos, etc.); tomo II: Noches de luna (poesías); tomo III: Estafeta Literaria; tomo IV: Algo que se va (cuentos y artículos); tomo V: La Sevillana-Sevilla (poesías y cantares); tomo VI: Poemas y Cantares; tomo VII: Historia de muchos Juanes. Desde el cortijo. Poesías varias; tomo VIII: Versos de antaño. La musa popular. Trébol.
   Fue nombrado cronista oficial de la ciudad en 1914, a la muerte de Manuel Chaves y Rey. Poseía la Cruz de Oro Pro Ecclesia et Pontifice otorgada por Benedicto XV y la Gran Placa de Honor y Mérito de la Cruz Roja Española. Era miembro, entre otras, de las siguientes instituciones: Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Sevilla; Real Academia de la Historia (correspondiente por Sevilla) y Academia de San Luis de Zaragoza.
   En febrero de 1929 con el agravamiento de su enfermedad cesó toda actividad literaria. Murió en Sevilla el 30 de septiembre de 1929. Descansa en el panteón familiar de la capilla de San José de la Iglesia de San Bartolomé (María Isabel Gallardo Fernández, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la glorieta de Luis Montoto, en el Parque de María Luisa, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Parque de María Luisa, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 26 de febrero de 2020

El Templete o Humilladero de la Cruz del Campo


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Templete o Humilladero de la Cruz del Campo, de Sevilla. 
     Hoy, 26 de febrero es Miércoles de Ceniza, día de ceniza e inicio de la muy sagrada Cuaresma: he aquí que vienen días de penitencia para la remisión de los pecados, para la salvación de las almas; he aquí el tiempo favorable, en el se asciende a la montaña santa de la Pascua [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Templete o Humilladero de la Cruz del Campo, de Sevilla, ya que éste era la última estación del famoso Víacrucis que se iniciaba en la Casa de Pilatos.
   El Templete o Humilladero de la Cruz del Campo, se encuentra en la calle Luis Montoto, 143; en el Barrio de la Huerta de Santa Teresa, del Distrito San Pablo-Santa Justa.  
   El Templete o Humilladero de la Cruz del Campo se erigió a las afueras de la ciudad, relativamente lejos de sus puertas, y su función era el recibimiento ó término de los visitantes en una de las entradas a Sevilla.    
   Es una construcción exenta de tipo mudéjar en ladrillo, de planta cuadrada y abierta en sus cuatro laterales, que se alza sobre una plataforma de algo más de metro y medio de altura, con gradas en los costados Sur, Este y Oeste, y podio inclinado en el flanco Norte.
   Exteriormente el templete se rodea de una verja de hierro, añadido contemporáneo, de barrotes coronados por puntas de lanza y cilindros en los ángulos rematados por piñas. Forman la estructura cuatro pilastras de ladrillo con contrafuertes radiales que se elevan sobre muretes, del mismo material, ubicados en los ángulos de la plataforma. Sobre estas pilastras apoyan cuatro arcos apuntados de arquivolta doble; una interna y otra externa, cuya doble rosca se resuelve, bajo la línea de impostas, con chaflanes simples. La cubierta presenta un antepecho de merlones dentellados que encuadra la resolución externa de la bóveda interior y se separa del cuerpo bajo con un sencillo flete. Cuatro canalones en piedra, uno en cada uno de los ángulos, solucionan la evacuación de las aguas. Remata la composición una sencilla veleta metálica apoyada sobre un pedestalillo de planta octogonal, de la que arrancan casquetes esféricos sobre trompas, formadas por semibóvedas angulares de arista viva. Por encima de ellas, y marcando la transición con la plementería de la bóveda, corre una nacela o registro en el que se observa escrita en letras góticas una inscripción conmemorativa. 
  Dentro del templete cinco escalones de ladrillo suben hasta la plataforma donde está la cruz. Ésta es plana de tipo latino y se apoya sobre una columna de mármol sin basa, con capitel compuesto y cimacio. La decoración de la cruz se resuelve con remates en las puntas a base de un módulo circular con terminación puntiaguda. En cuanto a la columna, el capitel presenta volutas rotundas y hojas de acanto muy esquematizadas y los cantos del cimacio se decoran por círculos formados por una cinta vegetal que contienen racimos y hojas en bajorrelieve. 

   El Templete de la Cruz del Campo fue levantado por orden del Asistente de Sevilla Don Diego de Merlo en 1482, en conmemoración del ruinoso acueducto romano conocido por los "Caños de Carmona", que traía agua a Sevilla de esta cercana localidad. En 1520 tuvieron lugar obras en el Templete de la Cruz del Campo, sufragadas al parecer por el Marqués de Tarifa, que consistirían en la reparación del humilladero y la erección de la columna con su capitel.
   A partir de 1630 el templete acrecienta su importancia al convertirse en la última estación del famoso vía crucis que comenzaba en la Casa de Pilatos. A partir de la mediación del siglo el vía crucis fue entrando en decadencia, desapareciendo periódicamente y volviendo a resurgir, hasta 1873 en que definitivamente se perdió la tradición. Comienzan a partir de entonces numerosas restauraciones por parte del Ayuntamiento y los primeros estudios serios sobre el templete (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia y Significado del Vía Crucis;
     La expresión latina "Vía Crucis" significa "camino de la Cruz", es decir, el que recorrió Cristo durante su Pasión, desde el Pretorio de Pilatos hasta el Calvario. Dicha expresión se utiliza también de modo habitual para designar una forma de oración acompañada de meditación sobre los acontecimientos ocurridos en ese camino de Cristo, al que se añaden el hecho de su muerte en la cruz, el descendimiento de la misma y su sepultura. Junto a diversas oraciones, en general de penitencia y arrepentimiento, se van intercalando catorce meditaciones, que se llaman «estaciones», porque los que hacen este ejercicio de piedad se «estacionan» o detienen unos momentos para meditar en cada uno de los siguientes acontecimientos o escenas:
     Los precedentes del Vía Crucis datan de los primeros siglos del cristianismo, de la piadosa compasión con que los cristianos primitivos veneraban los pasos de la Vía Dolorosa. La española Silvia Eteria, peregrinó a Tierra Santa en el siglo IV. Y en su Peregrinatio describe el ejercicio piadoso de los cristianos de Jerusalén, recorriendo durante la Semana Santa el camino del Calvario.
     La mayoría de estas «estaciones» han sido tomadas del Evangelio, otras las ha deducido o añadido la tradición piadosa del pueblo cristiano con una sana lógica.
     Las escenas o «estaciones» directamente descritas en los Evangelios son las siguientes:
· Primera: en Mt 27,1-31; Mc 15,120; Lc 23,1-25; Jn 18,28-40 y 19,1-16.
· Segunda: en Jn 19,17.
· Quinta: en Mt 27,32; Mc 15,21 y Lc 23,26.
· Octava: en Lc 23,27-32.
· Décima: en Mt 27,35; Mc 15,24; Lc 23,34 y Jn 19,23-24.
· Undécima: en Mt 27-25 s.; Mc 15,24 s.; Lc 23,33 s. y Jn 19,18.
· Duodécima: en Mt 27,50-51; Mc 15,37; Lc 23,46 y Jn 19,30-33.
· Décimo tercera: en Mt 27,57-59; Mc 15,42-45 y Lc 23,50-53.
· Décimo cuarta: en Mt 27,55-61; Mc 15, 42-47; Lc 23,50-55 y Jn 19,38-42.
     Las otras estaciones –tercera, cuarta, sexta, séptima, novena– que ha añadido la tradición piadosa de los cristianos están relacionadas o deducidas de la descripción que los evangelistas hacen del camino que recorrió Jesús hacia el Calvario. Son posibles las caídas –estaciones 3ª, 7ª y 9ª, debido al agotamiento del Huerto, de los interrogatorios y sobre todo de las vejaciones –azotes, espinas– y episodios que acompañaron al arresto. Se deduce al menos una del hecho de haber pedido a Simón de Cirene que llevase la cruz, y se suponen lógicamente otras caídas, aunque no podamos saber el número exacto. Fue casi seguro el encuentro de Cristo con su Madre antes de la cruz (4ª estación), según Jn 19,25-27 y otros pasajes. Es muy probable el episodio de la Verónica según Lc 23,27 ss. y relatos escritos que se remontan a los siglos III y IV que pueden depender de relatos y tradiciones orales anteriores.

     En cuanto a los orígenes de este ejercicio piadoso, es cierto que los cristianos de las primeras centurias veneraron los lugares relacionados con la vida y muerte de Cristo. Esto se facilitó a partir de la paz otorgada a la Iglesia por Constantino, con lo que se multiplicaron las peregrinaciones a los Santos Lugares, y de las que se conservan descripciones desde el s. IV. La célebre peregrina Eteria, por ejemplo, da una relación de los actos que se celebraban en Jerusalén en la Semana Santa en los distintos lugares relacionados con la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
     Con motivo de las Cruzadas se manifestó aún más la devoción hacia los lugares en que se había realizado algún episodio de la Pasión de Cristo. No se contentaron los cruzados con haber venerado esos mismos lugares, sino que trajeron a sus respectivos países la idea de realizar algo parecido a lo que habían visto y obrado en Jerusalén. De ahí que se erigiesen en muchas partes «Calvarios», luego «Vía Crucis», con los que los fieles manifestaban su fervor, agradecimiento y amor a la Pasión de Cristo, oraban y meditaban en ella, etc.
     Los franciscanos contribuyeron mucho a extender y propagar esta devoción, aún no muy bien definida, sobre todo cuando en el s. XIV se les concedió la custodia de los Santos Lugares. También la difundió mucho el beato Álvaro de Córdoba, dominico, a su regreso de Tierra Santa (1420). Después, el principal apóstol de esta devoción fue San Leonardo de Puerto Mauricio, que, en el curso de unas misiones por Italia (1731-51), erigió más de 572 Vía Crucis.
     Había cierta diversidad con respecto al número de «estaciones».
     Fueron los franciscanos los que establecieron en sus iglesias el número de catorce, para que los fieles las recorriesen a imitación de los devotos peregrinos que iban personalmente a venerar los Santos Lugares de Jerusalén. Parece que la forma definitiva, según se suele practicar hoy, surgió en España. De aquí pasó a Cerdeña y a otros lugares. En el s. XX diversos autores han pretendido que se añadiese otras estaciones, como la Resurrección, con la que culmina la Pasión y Muerte histórica de Cristo, y su Vía Crucis continuado a lo largo de la historia humana.
     La práctica del Vía Crucis, pues, viene a arrancar de los primeros siglos y se halla muy extendida entre los cristianos. Es necesario meditar y conocer bien la vida y persona de Cristo, también su Pasión y Muerte, para facilitar la identificación con El a que está llamado todo hombre. Esta devoción es de gran importancia para la vida cristiana. Nos da la oportunidad de contemplar la pasión y muerte de Jesús, nuestro Salvador. Contemplación de los dolores en el cuerpo y en el alma del Señor. Recorrer la Vía dolorosa actualizando sus sufrimientos. La pasión de Jesús es real y actual. El motivo de sus dolores es el de siempre: el pecado. Cada vez que un cristiano peca, de algún modo crucifica de nuevo a Cristo. En cambio, cuando llevamos por amor a Jesús la cruz de cada día podemos decir, como San Pablo: "Completo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo en beneficio de su cuerpo, que es la Iglesia" (Co 1,24).
¿Cómo se reza?
     El Vía Crucis o Camino a la Cruz es una de las más antiguas devociones practicadas por los Católicos en todo el mundo.  Consiste en acompañar a Jesús en su Pasión y Muerte, en sus horas finales, repasando 14 momentos (las 14 Estaciones del Vía Crucis) desde que fue condenado a muerte hasta su sepultura.
     Más recientemente a veces se suele agregar una nueva 15ª Estación:  la Resurrección del Señor, en consideración a que si Cristo no resucitó, vana sería nuestra Fe (1 Cor 15, 14).
     El Vía Crucis se reza de pie, y en algunos momentos de rodillas.  Debe hacerse caminando, deteniéndose en cada estación, para recordar el camino de Jesús al Calvario. Es por eso que las imágenes de la representación del Vía Crucis están en la pared, alrededor del templo.  Si se reza en casa, ayuda tener en la mano imágenes de la Pasión y Muerte del Señor, para que puedas recordar e imaginar su dolor.
.         + En el nombre del Padre + del Hijo + y del Espíritu Santo.
Amén
.        Señor, que la meditación de tu Pasión y Muerte nos anime y ayude a tomar la cruz de cada día y seguirte, para un día resucitar contigo en la gloria.
Amén.
     Rezo de las catorce estaciones.
     Oración final:
     Señor mío Jesucristo, que con tu Pasión y Muerte diste vida al mundo, líbranos de todas nuestras culpas y de toda inclinación al mal, concédenos vivir apegados a tus Mandamientos y jamás permitas que nos separemos de Ti.  Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
.           Amén (Catholic.net)
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