Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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lunes, 6 de abril de 2026

Un paseo por la calle San Pedro Mártir

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle San Pedro Mártir, de Sevilla, dando un paseo por ella.    
      Hoy, 6 de abril, en Milán, ciudad de la región italiana de Lombardía, Pasión de San Pedro de Verona, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, nacido de padres seguidores del maniqueísmo, todavía niño abrazó la fe católica y, siendo aún adolescente, recibió del mismo Santo Domingo el hábito. Dedicado a combatir la herejía, de camino hacia Como cayó víctima de los enemigos, proclamando hasta en el último momento el símbolo de la fe (1252) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte calle San Pedro Mártir, de Sevilla, dando un paseo por ella
     La calle San Pedro Mártir es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo; y va de la calle Bailén, a la calle Gravina.
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. 
     En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
      Ya en el s. XIII se conocía con el nombre de Pergaminería, denominación que alter­naría con la de Pergamineros, por estar situados en ella numerosos integrantes de este oficio. Al menos desde 1597, tal como puede verse en un acta capitular, se designa ya como San Pedro Mártir, por el hospital de este título que allí tenía el mencionado oficio. Esta última denominación se ha mantenido ininterrumpidamente hasta nuestros días. Al parecer en el s. XIX se seguía también conociendo como Pergaminería Vieja, probablemente en el uso popular y como recuerdo de aquellos artesanos medievales (v. Bai­lén). Es una calle estrecha, configurada en forma de codo, con un saliente a modo de barreduela a la altura del núm. 18. Se trata de un antiguo callejón ya señalado en el plano de Olavide (1771) por el que actualmente se accede, a través de una bella cancela y patio, al Club Juvenil Cancel; quizás se trate del desaparecido pasaje que comunicaba con Pedro del Toro y que en 1981 el Ayuntamiento rotuló como pasaje de Entrepedros. De San Pedro Mártir parte, por la acera de los impares, Rafael González Abreu, espacio abierto en los años 20 de nuestro siglo para dar amplitud a la zona del antiguo convento de San Pablo. En el pasado el mencionado callejón fue objeto de peticiones de incorporación y de cierre por algunos vecinos de la calle, como puede verse en documentos de 1594, 1600 y hasta 1825.
     La fisonomía de la calle ha cambiado notablemente desde principios de siglo, pues en los años 20 culminan sucesivos proyectos de derribos y ensanches que venían conociéndose desde 1890 y que posibilitaron la citada apertura de Rafael González Abreu. También han desaparecido de la calle el retablo con una cruz y las pinturas de santos que González de León describe (Las calles...), así como un picadero en el que se celebraban carreras de cintas, bailes y hasta corridas de novillos. Todavía lo menciona un plano municipal de 1910, situándolo hacia la mitad de la calle, en la acera de los impares. También hubo en la misma, en los años 30 del pasado siglo, un molino de yeso. Empedrada ya en el s. XVII, fue ado­quinada en 1859 y hoy ofrece la habitual capa asfáltica vertida en los años 70 de nuestro siglo, y las aceras de losetas. Se ilumina con farolas sobre brazos de fundición adosados a las fachadas. Predominan las casas de tres plantas, algunas con patios y otras de escalera, alternando con construcciones modernas. En 1979 fueron derribadas tres viviendas en la esquina de Gravina caracterizadas, como muchas de esta zona, por su valor histórico y ambiental. Cumple funciones residenciales, aunque, como en toda esta zona próxima a la desaparecida estación de la plaza de Armas, abundan los establecimientos hoteleros. Apenas si hay otros servicios. En una de sus casas vivió el escritor Cano y Cueto y en otra nació el poeta Manuel Machado en 1874, aunque al parecer no se trata de la que ostenta en su fa­chada una placa conmemorativa del Ayun­tamiento. También estuvo instalada en esta calle la emisora sevillana de Radio Nacional de España [Rogelio Reyes Cano, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Pedro de Verona, presbítero y mártir;
 
     Inquisidor dominico del siglo XIII, llamado ya san Pedro de Verona, porque nació en dicha ciudad hacia 1203, ya san Pedro el Nuevo, para diferenciarlo del Príncipe de los apóstoles, ya san Pedro Mártir, porque fue asesinado por heréticos. Los dominicos han impuesto este tercer nombre porque honraba más a su orden, aunque sólo se justifique a medias. Además, se presta a confu­sión, porque san Pedro apóstol puede vindicar el mismo epíteto.
     Nacido de padres maniqueos, fue atraído a Bolonia donde estudió según las prédicas de santo Domingo. A los quince años fue admitido en la orden de los hermanos predicadores (de santo Domingo), y tomó los votos en el convento dominico de Bolonia.
     Después de haber sido prior en Como, en 1232 fue designado por el papa inquisidor de la fe en Milán. Residía en el convento que los dominicos acababan de construir cerca de la iglesia de San Eustorgio, sede de la Inquisición en Lombardía. En Florencia, en el convento dominico de Santa María Novella tuvo las mismas funciones, y fue allí donde en 1246 fundó la cofradía de la Misericordia, llamada Bigallo, en honor de la Santísima Virgen.
     Su rigor contra los heréticos, maniqueos y cátaros del norte de Italia, le valió el odio de sus adversarios que conspiraron para asesinarlo. En 1252, cuando viajaba desde Como a Milán, fue atacado en un bosque por Carino de Balsamo, que le partió el cráneo con un machete y le atravesó el pecho de una estocada. Bañado en su propia sangre, oraba por el asesino, murmurando con las manos elevadas al cielo: In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum. Más tarde se inventó que con la sangre que brotaba de su cabeza partida, había tenido fuerzas para escribir sobre el camino polvoriento estas tres palabras: Credo in Deum. Su compañero, el hermano Domingo, que intentó huir, fue atravesado por una flecha junto a él.
     En cuanto a su asesino, tocado por la gracia, se arrepintió. Convertido en dominico en el convento de Forlì, fue acogido allí por el propio hermano del mártir, quien le perdonó el crimen, y llevó una vida edificante, hasta tal punto que murió cuarenta años después del asesinato, y en olor de santidad. El beato Carino (puesto que fue beatificado) tal vez sea el único ejemplo de beatificación de un asesino después de la canonización de su víctima.
CULTO
     El cuerpo de san Pedro  de Verona,  transportado  a Milán, fue enterrado en la iglesia del convento de San Eustorgio. A partir de 1253, es decir, un año después de su  muerte, fue canonizado por el papa Inocencio IV. Entonces su cuerpo fue elevado, es decir, expuesto encima del piso de la iglesia. En 1339 esa tumba fue reemplazada por un relicario monumental (arca), que atraía a numerosos peregrinos.
     Patrón de Verona, de Como y de Milán, de los dominicos y de los inquisidores, además se lo invocaba contra los dolores de cabeza a causa de la herida que recibiera en el cráneo.
ICONOGRAFÍA
     Está representado en hábito de peregrino. Por esa túnica se diferencia del carmelita san Ángel y del arzobispo mártir de Canterbury, santo Tomás Becket, cuyas características son más o menos las mismas: una herida sangrante en el cráneo donde la hoja del machete o sable corto permanece hundida (sword cleaving his head) y el pecho agujereado por un puñal.
Escenas
     El milagro de la pierna cortada
     Los franciscanos atribuyen el mismo milagro a San Antonio de Padua.
     San Pedro Mártir detiene un caballo a la carrera
     San Pedro Mártir hace llover
     El asesinato de San Pedro Mártir
     Arrodillado sobre un camino polvoriento con un machete clavado en el cráneo, escribe con su sangre: Credo in Deum. El detalle, de sospechosa autenticidad, casi nunca es omitido por los pintores, porque es el medio que empleaban los dominicos para glorificar a un miembro de su orden, transformando en martirio lo que en verdad no fue más que un asesinato (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
    Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle San Pedro mártir, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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domingo, 6 de abril de 2025

El relieve "San Francisco de Asís y San Pedro mártir", de Miguel Adán, en el Retablo de Nuestra Señora del Rosario, de la Iglesia del Convento de Madre de Dios de la Piedad

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el relieve "San Francisco de Asís y San Pedro, mártir", de Miguel Adán, en el Retablo de Nuestra Señora del Rosario, en la Iglesia del Convento de Madre de Dios de la Piedad, de Sevilla.
      Hoy, 6 de abril, en Milán, ciudad de la región italiana de Lombardía, Pasión de San Pedro de Verona, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, nacido de padres seguidores del maniqueísmo, todavía niño abrazó la fe católica y, siendo aún adolescente, recibió del mismo Santo Domingo el hábito. Dedicado a combatir la herejía, de camino hacia Como cayó víctima de los enemigos, proclamando hasta en el último momento el símbolo de la fe (1252) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte el relieve "San Francisco de Asís y San Pedro, mártir", de Miguel Adán, en el Retablo de Nuestra Señora del Rosario, de la Iglesia del Convento de Madre de Dios de la Piedad, de Sevilla.
     El Convento de Madre de Dios de la Piedad, se encuentra en la calle San José, 4; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Iglesia del Convento de Madre de Dios de la Piedad, podemos contemplar el Retablo de la Virgen del Rosario, obra anónima de finales del siglo XVI (1593) que acoge las figuras de Santo Domingo de Guzmán, la Virgen titular y Santo Tomás. Diferentes relieves con pasajes de la vida de Cristo inspirados en los libros de grabados del Renacimiento se sitúan en los laterales y en los cuerpos del ático superior, encontrándose en él, el relieve con la representación de San Francisco de Asís y San Pedro Mártir dentro de una cartela que, a su vez, se encuentra inscrita dentro de un rectángulo con sus esquinas decoradas con motivos frutales y florales. San Francisco, a la izquierda, aparece efigiado según su iconografía tradicional: barbado, vestido con el sayal de su orden (ajustado a la cintura por un cordón de tres nudos) y llevando entre sus manos una cruz, que recuerda su famosa visión de Cristo Crucificado. Gira su cuerpo hacia la derecha, donde se encuentra representado el dominico San Pedro Mártir, reconocible gracias a la palma del martirio (con tres coronas) que porta en su mano izquierda. Debido al desprendimiento que sufre esta figura en gran parte de su rostro, no podemos averiguar si quizás se le representó con el puñal que, clavado en el cráneo, le causó la muerte. Se trata de figuras de limitado empeño, de actitudes convencionales y dominadas por una gran rigidez en el tratamiento de sus ropajes.
     El presente relieve es uno de los tres paneles que, dispuestos en la rosca del arcosolio, intentan demostrar las buenas relaciones existentes entre franciscanos y dominicos, a través de la representación conjunta de destacados santos de ambas órdenes.
     Este retablo -junto a la bóveda y la reja de la capilla- fue encargado el 14 de noviembre de 1593 por una religiosa del convento llamada Sor María de la Resurrección (su nombre de pila era Doña María de Casaus). 
     Vendría a ocupar un altar originariamente dedicado a Nuestra Señora del Pópulo. Posteriormente, su dueña lo adjudicó a un tal Don Antonio de Armijo para que sirviera de entierro a Rui Díaz de Leiva y Sepúlveda y las personas de su linaje (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Pedro de Verona, presbítero y mártir
     Inquisidor dominico del siglo XIII, llamado ya san Pedro de Verona, porque nació en dicha ciudad hacia 1203, ya san Pedro el Nuevo, para diferenciarlo del Príncipe de los apóstoles, ya san Pedro Mártir, porque fue asesinado por heréticos. Los dominicos han impuesto este tercer nombre porque honraba más a su orden, aunque sólo se justifique a medias. Además, se presta a confu­sión, porque san Pedro apóstol puede vindicar el mismo epíteto.
     Nacido de padres maniqueos, fue atraído a Bolonia donde estudió según las prédicas de santo Domingo. A los quince años fue admitido en la orden de los hermanos predicadores (de santo Domingo), y tomó los votos en el convento dominico de Bolonia.
     Después de haber sido prior en Como, en 1232 fue designado por el papa inquisidor de la fe en Milán. Residía en el convento que los dominicos acababan de construir cerca de la iglesia de San Eustorgio, sede de la Inquisición en Lombardía. En Florencia, en el convento dominico de Santa María Novella tuvo las mismas funciones, y fue allí donde en 1246 fundó la cofradía de la Misericordia, llamada Bigallo, en honor de la Santísima Virgen.
     Su rigor contra los heréticos, maniqueos y cátaros del norte de Italia, le valió el odio de sus adversarios que conspiraron para asesinarlo. En 1252, cuando viajaba desde Como a Milán, fue atacado en un bosque por Carino de Balsamo, que le partió el cráneo con un machete y le atravesó el pecho de una estocada. Bañado en su propia sangre, oraba por el asesino, murmurando con las manos elevadas al cielo: In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum. Más tarde se inventó que con la sangre que brotaba de su cabeza partida, había tenido fuerzas para escribir sobre el camino polvoriento estas tres palabras: Credo in Deum. Su compañero, el hermano Domingo, que intentó huir, fue atravesado por una flecha junto a él.
     En cuanto a su asesino, tocado por la gracia, se arrepintió. Convertido en dominico en el convento de Forlì, fue acogido allí por el propio hermano del mártir, quien le perdonó el crimen, y llevó una vida edificante, hasta tal punto que murió cuarenta años después del asesinato, y en olor de santidad. El beato Carino (puesto que fue beatificado) tal vez sea el único ejemplo de beatificación de un asesino después de la canonización de su víctima.
CULTO
     El cuerpo de san Pedro  de Verona,  transportado  a Milán, fue enterrado en la iglesia del convento de San Eustorgio. A partir de 1253, es decir, un año después de su  muerte, fue canonizado por el papa Inocencio IV. Entonces su cuerpo fue elevado, es decir, expuesto encima del piso de la iglesia. En 1339 esa tumba fue reemplazada por un relicario monumental (arca), que atraía a numerosos peregrinos.
     Patrón de Verona, de Como y de Milán, de los dominicos y de los inquisidores, además se lo invocaba contra los dolores de cabeza a causa de la herida que recibiera en el cráneo.
ICONOGRAFÍA
     Está representado en hábito de peregrino. Por esa túnica se diferencia del carmelita san Ángel y del arzobispo mártir de Canterbury, santo Tomás Becket, cuyas características son más o menos las mismas: una herida sangrante en el cráneo donde la hoja del machete o sable corto permanece hundida (sword cleaving his head) y el pecho agujereado por un puñal.
Escenas
     El milagro de la pierna cortada
     Los franciscanos atribuyen el mismo milagro a San Antonio de Padua.
     San Pedro Mártir detiene un caballo a la carrera
     San Pedro Mártir hace llover
     El asesinato de San Pedro Mártir
     Arrodillado sobre un camino polvoriento con un machete clavado en el cráneo, escribe con su sangre: Credo in Deum. El detalle, de sospechosa autenticidad, casi nunca es omitido por los pintores, porque es el medio que empleaban los dominicos para glorificar a un miembro de su orden, transformando en martirio lo que en verdad no fue más que un asesinato (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el relieve "San Francisco de Asís y San Pedro, mártir", de Miguel Adán, en el Retablo de Nuestra Señora del Rosario, de la Iglesia del Convento de Madre de Dios de la Piedad, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre el Convento de Madre de Dios de la Piedad, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 17 de octubre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de San Pedro de Verona, Morteretes, Mina San Pedro, Molinos de Cachucha y Chariro, Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno, y Pueblo Museo) de la localidad de Genalguacil, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Pedro de Verona, Morteretes, Mina San Pedro, Molinos de Cachucha y Chariro, Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno, y Pueblo Museo) de la localidad de Genalguacil, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Serranía de Ronda
     Superficie: 32 km2
     Altitud: 500 m
     Latitud: 36º 32'  -  Longitud: -5º 14'
     Distancia a Málaga capital: 122 km
Datos demográficos
     Población: 410
     Gentilicio: Genalguacileños
Ayuntamiento
     c/ Real, 1, 29492
     952152003 - 952152129     www.genalguacil.es
     Para los amantes del arte contemporáneo, la Costa del Sol les tiene preparada una sorpresa. Genalguacil es un "pueblo museo" en el corazón del valle del Genal en el que cada dos años se dan cita los artistas más destacados del panorama actual. Con más del 90% del territorio cubierto de bosque y en plena Serranía de Ronda, Genalguacil es un municipio único, que ofrece al visitante desde experiencias en la naturaleza, la esencia del pasado morisco, hasta una actividad cultural en constante ebullición.
     En Genalguacil no puedes perderte sus monumentos:
     La iglesia de San Pedro Mártir de Verona es el más notable de los edificios de Genalguacil. Es un templo de estilo barroco con reminiscencias mozárabes. Aunque su primera construcción data del siglo XVI, fue destruido durante la rebelión morisca de 1570 y reconstruido ya en el siglo XVIII. Cuenta con una torre octogonal y tres naves separadas por arcos de medio punto.
     Pero sin duda, los Encuentros de Arte de Genalguacil son el mayor reclamo del municipio. Se celebran cada dos años durante el mes de agosto desde 1994. El objetivo es que artistas de cualquier tendencia u origen intercambien sus ideas y se integren en la vida del pueblo durante su residencia. Genalguacil se ha convertido así en un auténtico museo al aire libre, con obras expuestas en sus calles.
     En el Museo Municipal o Museo de Arte Contemporáneo ""Fernando Centeno López" encontraremos gran parte de las obras producidas durante los encuentros. Además, este museo ofrece exposiciones temporales a lo largo de todo el año. Genalguacil cuenta a su vez con un Centro de Artesanía, que tiene como objetivo impulsar el trabajo tradicional de los artesanos locales (Diputación Provincial de Málaga).
      Inmerso en una frondosa floresta y hundido en el valle del Genal, en las estribaciones de la Sierra Bermeja, surge el enclave que los pobladores islámicos denominaron poéticamente Gena-Alwacir, esto es, Los Jardines del Visir. Su planteamiento urbanístico es similar a los de la misma comarca, y sus casas, de mampostería y ladrillo, bien encaladas, se cubren con teja. En los últimos años se han venido celebrando unos encuentros de artistas plásticos que han dejado obra en el pueblo, especialmente convertido en un museo de escultura en la calle (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Genaguacil, en el corazón mismo del valle. Aunque la carretera no tiene salida y el recorrido es de unos 15 km, sería imperdonable recorrer la zona sin realizar una visita a este pueblecito de poco más de 600 habitantes. Actualmente es la población más singular del valle, pues a su bellísimo caserío de calles en pendiente y trazado sinuoso se han unido, desde 1994, unas jornadas anuales de artes plásticas, cuyos artistas han convertido las calles de la localidad en un magnífico museo (Rafael Arjona. Guía Total, Málaga. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005)

Iglesia de San Pedro de Verona
     Su fábrica responde básicamente a la importante reconstrucción acometida a finales del XVIII sobre el templo primitivo, del que perdura la impronta de sus cubiertas con armadura de par y nudillo, con zapa­tas dobles en la nave central y colgadizos en las laterales. Sus tres naves se separan mediante columnas de mampostería, con capitel-imposta y decoración de placas colgantes, que apoyan arcos de medio punto. Sobre la capilla mayor se alza un casquete oval sobre pechinas. A los pies, se sitúa la torre-pórtico, de planta octogonal y remate en bóveda semiesférica (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Esta iglesia parroquial fue construida bajo la advocación de San Pedro de Verona.
     El primitivo edificio databa del siglo dieciséis, pero fue destruido durante la rebelión de los moriscos en 1570, cuando 500 soldados llegaron a Sierra Bermeja para despoblarla, provocando la ira de los moriscos que bajaron a defender a sus mujeres e hijos. El jefe de los soldados, Pedro Bermúdez, dejó a algunos de sus compañeros en la iglesia para proteger a éstos y a los mayores, pero los moriscos los cercaron, sacaron a todos menos a los soldados y la quemaron con ellos dentro.
     La parte más importante de la reconstrucción se hizo en el último tercio del dieciocho. Por eso el estilo se puede encuadrar en un barroco académico y clasicista aunque con algunos detalles de estilo mudéjar como la sencilla armadura de madera de la nave central.
     El interior está dividido en tres naves separadas por arcos de medio punto, sustentados por columnas y cubiertas por armaduras de madera. La portada está abierta del lado del Evangelio y en el exterior destaca su torre de planta octogonal (Diputación Provincial de Málaga).

Los Morteretes
     Situados en el cauce de los arroyos de la cara norte de Sierra Bermeja, existen documentos que indican que a principios del s. XVIII estas oquedades naturales eran utilizadas para moler oro y plata aunque, salvo por estos testimonios, este uso no está constatado.
     Los morteretes son oquedades, más o menos circulares, que aparecen en el cauce de los ríos y arroyos de Sierra Bermeja y que tradicionalmente han sido citadas en crónicas de los ss. XVIII-XIX como lugares donde se trituraba el mineral, fundamentalmente oro y plata, proveniente de las minas de Sierra Bermeja. Existen morteretes en la cara norte, hacia Genalguacil (Garganta del Algarrobo y arroyo de la Cueva de Baque) y en la sur, hacia Estepona y Casares (arroyo del Infierno, río Guadalobón, arroyo de la Cala, garganta de las Minas). Existe además oro en Sierra Bermeja, aunque en trazas microscópicas; pero resulta difícil creer que sociedades anteriores, poco desarrolladas tecnológicamente, utilizaran de manera real estas estructuras para el uso que se les atribuye tradicionalmente (Diputación Provincial de Málaga).

Mina San Pedro
     De esta mina se extraía cobre en el s. XVIII. Fue una de las más importantes que se explotaron en la falda norte de Sierra Bermeja, de las más de 500 que existían en la zona entre los ss. XVIII y XIX. A finales del s. XIX se abandonaron (Diputación Provincial de Málaga).

Molinos de Cachucha y Chariro
Molino Cachucha. El Molino Cachucha estaba dedicado principalmente a la molienda del cereal según los sistemas tradicionales hidráulicos "molino de rodezno", de los que el edificio aún conserva algunos elementos de su maquinaria original. En general, la construcción responde a las dos características principales del hábitat de montaña malagueño, la mixtificación y la polivalencia, que son consustanciales al tipo de parcela minifundista y a la explotación de subsistencia. 
     Así, el molino podía servir tanto para el cereal, fundamentalmente trigo, o cualquier otro tipo de grano para alimentar el ganado, que componía, y compone, uno de los principales elementos de esta economía de montaña.
     El edificio se estructura en un único cuerpo que aglutina las dependencias de transformación agraria y de vivienda para el molinero, con dos alturas, construido en tapial y teja, con muros enjalbegados, todo ello según parámetros arquitectónicos de gran simplicidad y funcionalidad.
Molino Chariro
. En el mismo contexto geo-económico, histórico, tecnológico y arquitectónico que el Molino Cachucha se encuadra el Molino Chariro o Molino Blanco. En este caso, se trata de una construcción nuclear con dos zonas diferenciadas dedicadas a la molturación de la aceituna y del cereal, que se desarrollan a lo largo de un único volumen dividido en pequeñas dependencias, con una pieza de cuadras adosada en la trasera.
     Situado en una suave pendiente a orillas de un río, la fábrica del edificio escarpa el desnivel necesario para el funcionamiento del molino hidráulico. Aguas arriba del edificio una acequia, o cao, se desvía del cauce discurriendo a cota superior y bifurcándose sobre acueductos hasta sendas torres de descarga, o cubos, que proporcionan la caída suficiente para accionar los rodeznos, ruedas horizontales, que mueven un molino harinero y otro aceitero. En los cimientos se abren los cárcavos donde se alojan las dos ruedas, túneles con bóvedas de medio punto rebajadas construidas con grandes sillares de piedra, a través de cuyos ojos de desagüe la corriente retorna al cauce del río.
     En la planta primera se encuentra un pequeño almacén y granero, y en la baja, a continuación del molino de aceituna, un cuarto para la faena de prensado. Los trojes donde se almacenaban las cargas de aceitunas de los cosecheros forman un rectángulo independiente del edificio principal, poniendo de manifiesto el papel de estos edificios como auténticas unidades fabriles agropecuarias al servicio del minifundio de las explotaciones de subsistencia. 
     El conjunto del edificio es de tapial enjalbegado, con sillares en las bóvedas de los cárcavos y solerías de piedra pulida, en parte conservadas; los trojes están hechos a base de mampuestos. Las cubiertas son a dos aguas, con teja curva, sustituida en algunas zonas por fibrocemento.
     Cuando en 1845 Pascual Madoz escribe su Diccionario geográfico-estadístico-histórico..., menciona seis molinos en el término municipal de Genalguacil, tres harineros y tres de aceite, que aprovechan la fuerza motriz de los diversos arroyos y ríos que desembocan en el río Genal. La mayoría estaban situados a orillas de los cauces que corren por las faldas de sierra Bermeja, y que desde las cumbres de los Reales bajan hacia Benarrabá y Gaucín. De este grupo de construcciones agropecuarias y de transformación del municipio de Genalguacil, en la actualidad destacan los molinos Cachucha y Chariro como hitos históricos que demuestran la importancia de este sector en la compleja economía rural de la serranía rondeña (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Los molinos de Cachucha y Chariro se encuentran en la cuenca del río Genal y Almarchal.
     Entre Benalauría y Genalguacil, en las cuencas de los ríos Genal y Almarchal se conservan numerosos molinos hidráulicos de entre los que destacan los de Chariro y Cachucha.
     Ambos edificios se mantiene habitados. Aunque los molinos ya no están en funcionamiento, conservan buena parte de los elementos que permitían la molturación.
     El molino de Cachucha o de Román se encuentra en la margen derecha del río Genal. El agua llega hasta sus cubos a través de una acequia que deriva del mismo río aguas arriba de la posición del molino.
     El molino de Chariro o Blanco está situado en una suave pendiente en la orilla derecha del rio Almarchar, escarpando el desnivel necesario para el funcionamiento del molino hidráulico (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de Arte Contemporáneo de Genalguacil Fernando Centeno
     En plena Serranía de Ronda, en un enclave natural privilegiado, el arte contemporáneo ha logrado transformar la fisonomía y la actividad del pequeño municipio de Genalguacil, convertido en Pueblo Museo en las últimas tres décadas. En 1994 nacieron los Encuentros de Arte. Alrededor de la creación más actual se gestó todo un ecosistema que hoy es su seña de identidad, su pilar fundamental de desarrollo y transformación, y que lo colocan en un espacio singular dentro del escenario del arte español.
     El Museo de Arte Contemporáneo de Genalguacil ‘Fernando Centeno’ fue inaugurado en 2004, una década después de la creación de los Encuentros de Arte. Aunque las intervenciones artísticas en el trazado urbano de Genalguacil permiten que ostente en la actualidad el título de Pueblo Museo Habitado, el patrimonio generado por los centenares de autores que han ido pasando por los Encuentros de Arte y por Arte Vivo hizo necesario contar con un espacio expositivo para conservarlo y exponerlo, ya que algunas obras no podían estar a la intemperie.
     Hoy, el Museo de Arte Contemporáneo de Genalguacil no sólo atesora y muestra parte de ese valioso patrimonio, sino que se ha convertido en una institución que despierta la atención, de público y especialistas, gracias a una continua actividad expositiva, con proyectos específicos y relevantes de producción propia que han requerido el concurso de comisarios y artistas de referencia.
     El Museo tiene más de mil metros cuadrados, cuenta con un punto de información, tienda, bar-terraza y dos salas de exposiciones itinerantes muy demandadas por el panorama artístico nacional e internacional. Una planta se dedica a la colección permanente de Genalguacil Pueblo Museo.
     Genalguacil Pueblo Museo tiene como razón de ser frenar su despoblación fusionando cuatro elementos: tradición, arte, cultura y naturaleza. Cada dos años, el Ayuntamiento organiza los Encuentros de Arte de Genalguacil, de gran éxito por la calidad de piezas expuestas y la afluencia de participantes. Pintores, escultores, fotógrafos, ceramistas, artistas visuales… han dejado su impronta entre sus calles, plazas y rincones para formar este museo al aire libre (Diputación Provincial de Málaga).

Pueblo museo. Genalguacil
     Genalguacil es también conocido como el "pueblo museo". Situado al Este de la provincia de Málaga a unos 45 km de Ronda en el Valle del Genal, es una de la poblaciones que conforman la Serranía de Ronda.
     Su peculiar estructura urbana, herencia de los pobladores árabes que dieron origen a la villa, se escalona adaptándose al empinado terreno que desde hace centenares de años lo acoge, distinguiéndose entre el verde del valle su blanco caserío adornado de obras de arte.
     Cada dos años el ayuntamiento organiza los “Encuentros de Arte” del Valle del Genal (aunque durante los años iniciales, 1994, 1995 y 1996 fueron encuentros anuales), de gran éxito por la calidad de piezas expuestas y la afluencia de participantes. Las piezas colocadas con carácter permanente en plazas y calles están convirtiendo el pueblo en un auténtico museo al aire libre. Ya son un centenar de pintores, escultores, fotógrafos, ceramistas los que allí han dejado su impronta. El municipio durante la quincena del encuentro les dota de cuanto necesitan. A cambio la obra se incorpora patrimonialmente al municipio y de acuerdo con su materialidad quedan expuestos a la intemperie o pasan al acopio expositivo del museo municipal de próxima inauguración. Resultado: calles y esquinas, plazas o rincones, paredes o tejados de Genaguacil han convertido la localidad en un museo al aire libre.
(Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Pedro de Verona, Morteretes, Mina San Pedro, Molinos de Cachucha y Chariro, Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno, y Pueblo Museo) de la localidad de Genalguacil, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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sábado, 6 de abril de 2024

La pintura "San Pedro, mártir", anónima, en el Retablo de San Juan Evangelista, de la Iglesia del Convento de Santa Paula

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Pedro, mártir", anónima, en el Retablo de San Juan Evangelista, de la Iglesia del Convento de Santa Paula, de Sevilla.
      Hoy, 6 de abril, en Milán, ciudad de la región italiana de Lombardía, Pasión de San Pedro de Verona, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, nacido de padres seguidores del maniqueísmo, todavía niño abrazó la fe católica y, siendo aún adolescente, recibió del mismo Santo Domingo el hábito. Dedicado a combatir la herejía, de camino hacia Como cayó víctima de los enemigos, proclamando hasta en el último momento el símbolo de la fe (1252) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "San Pedro, mártir", anónima, en el Retablo de San Juan Evangelista, de la Iglesia del Convento de Santa Paula, de Sevilla.
     El Convento de Santa Paula [nº 36 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 74 en el plano oficial de la Junta de Andalucía] se encuentra en la calle Santa Paula, 3-5-7-9; en el Barrio de San Julián, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Iglesia del Convento de Santa Paula, podemos contemplar la pintura de San Pedro, mártir, obra anónima barroca del siglo XVII, realizada en óleo sobre lienzo, con unas medidas de 0,49 x 0,33 m.
     La imagen del santo aparece de tres cuartos, aunque probablemente fuese de mayor tamaño como demuestra la falta de su mano derecha. Éste aparece de pie portando en su mano izquierda un libro y una palma con tres coronas. En el centro de su pecho hunde un puñal, mientras que en su cabeza lleva clavado un cuchillo.
     Las pinturas originales del retablo fueron realizadas por Alonso Cano, siendo éstas arrancadas de allí por orden del Mariscal Soult, estando en la actualidad dispersas en distintos museos. Las actuales fueron recortadas para adecuarse a los huecos dejados en 1810, tras la citada pérdida de los originales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Pedro de Verona, presbítero y mártir
     Inquisidor dominico del siglo XIII, llamado ya san Pedro de Verona, porque nació en dicha ciudad hacia 1203, ya san Pedro el Nuevo, para diferenciarlo del Príncipe de los apóstoles, ya san Pedro Mártir, porque fue asesinado por heréticos. Los dominicos han impuesto este tercer nombre porque honraba más a su orden, aunque sólo se justifique a medias. Además, se presta a confu­sión, porque san Pedro apóstol puede vindicar el mismo epíteto.
     Nacido de padres maniqueos, fue atraído a Bolonia donde estudió según las prédicas de santo Domingo. A los quince años fue admitido en la orden de los hermanos predicadores (de santo Domingo), y tomó los votos en el convento dominico de Bolonia.
     Después de haber sido prior en Como, en 1232 fue designado por el papa inquisidor de la fe en Milán. Residía en el convento que los dominicos acababan de construir cerca de la iglesia de San Eustorgio, sede de la Inquisición en Lombardía. En Florencia, en el convento dominico de Santa María Novella tuvo las mismas funciones, y fue allí donde en 1246 fundó la cofradía de la Misericordia, llamada Bigallo, en honor de la Santísima Virgen.
     Su rigor contra los heréticos, maniqueos y cátaros del norte de Italia, le valió el odio de sus adversarios que conspiraron para asesinarlo. En 1252, cuando viajaba desde Como a Milán, fue atacado en un bosque por Carino de Balsamo, que le partió el cráneo con un machete y le atravesó el pecho de una estocada. Bañado en su propia sangre, oraba por el asesino, murmurando con las manos elevadas al cielo: In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum. Más tarde se inventó que con la sangre que brotaba de su cabeza partida, había tenido fuerzas para escribir sobre el camino polvoriento estas tres palabras: Credo in Deum. Su compañero, el hermano Domingo, que intentó huir, fue atravesado por una flecha junto a él.
     En cuanto a su asesino, tocado por la gracia, se arrepintió. Convertido en dominico en el convento de Forlì, fue acogido allí por el propio hermano del mártir, quien le perdonó el crimen, y llevó una vida edificante, hasta tal punto que murió cuarenta años después del asesinato, y en olor de santidad. El beato Carino (puesto que fue beatificado) tal vez sea el único ejemplo de beatificación de un asesino después de la canonización de su víctima.
CULTO
     El cuerpo de san Pedro  de Verona,  transportado  a Milán, fue enterrado en la iglesia del convento de San Eustorgio. A partir de 1253, es decir, un año después de su  muerte, fue canonizado por el papa Inocencio IV. Entonces su cuerpo fue elevado, es decir, expuesto encima del piso de la iglesia. En 1339 esa tumba fue reemplazada por un relicario monumental (arca), que atraía a numerosos peregrinos.
     Patrón de Verona, de Como y de Milán, de los dominicos y de los inquisidores, además se lo invocaba contra los dolores de cabeza a causa de la herida que recibiera en el cráneo.
ICONOGRAFÍA
     Está representado en hábito de peregrino. Por esa túnica se diferencia del carmelita san Ángel y del arzobispo mártir de Canterbury, santo Tomás Becket, cuyas características son más o menos las mismas: una herida sangrante en el cráneo donde la hoja del machete o sable corto permanece hundida (sword cleaving his head) y el pecho agujereado por un puñal.
Escenas
     El milagro de la pierna cortada
     Los franciscanos atribuyen el mismo milagro a San Antonio de Padua.
     San Pedro Mártir detiene un caballo a la carrera
     San Pedro Mártir hace llover
     El asesinato de San Pedro Mártir
     Arrodillado sobre un camino polvoriento con un machete clavado en el cráneo, escribe con su sangre: Credo in Deum. El detalle, de sospechosa autenticidad, casi nunca es omitido por los pintores, porque es el medio que empleaban los dominicos para glorificar a un miembro de su orden, transformando en martirio lo que en verdad no fue más que un asesinato (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Pedro, mártir", anónima, en el Retablo de San Juan Evangelista, de la Iglesia del Convento de Santa Paula, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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miércoles, 6 de abril de 2022

La Iglesia de San Pedro mártir (Santo Domingo), en Marchena (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de San Pedro mártir (Santo Domingo), en Marchena (Sevilla).      
      Hoy, 6 de abril, se conmemora en Milán, ciudad de la región italiana de Lombardía, Pasión de San Pedro de Verona, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, nacido de padres seguidores del maniqueísmo, todavía niño abrazó la fe católica y, siendo aún adolescente, recibió del mismo Santo Domingo el hábito. Dedicado a combatir la herejía, de camino hacia Como cayó víctima de los enemigos, proclamando hasta en el último momento el símbolo de la fe (1252) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Iglesia de San Pedro mártir (Santo Domingo), en Marchena (Sevilla).
     La Iglesia de San Pedro mártir (Santo Domingo), se encuentra en la calle Santo Domingo, 1: en Marchena (Sevilla).
     La verdadera advocación de este templo es la de San Pedro Mártir, aunque por haber pertenecido a la Orden Dominica tradicionalmente se llama de Santo Domingo. Formó parte del convento fundado en 1517 por D. Rodrigo Ponce de León, señor de Marchena y Duque de Arcos. La iglesia ha perdido sus capillas laterales, quedándole únicamente su gran nave central, que se cubre con bóveda de cañón. El pres­biterio tiene bóveda de crucería y en sus plementos se conservan pinturas que representan ángeles músicos y labores doradas realizadas en 1638. En 1754 se documentan una serie de obras en la bóveda de la nave realizadas por los maestros Nicolás Carretero, Miguel Batán y Francisco Díaz.
     En el presbiterio, elevado sobre el nivel de la nave, se dispone un retablo, fechable hacia 1620, con esculturas de Santa Elena, San Pedro Mártir, Santo Domingo, Santa Catalina, Santo Tomás y otro santo dominico. Preside el retablo un Cristo Crucificado del siglo XVI. Un conjunto de pinturas de la misma fecha que el retablo se sitúa en sus calles laterales. Representan el Éxtasis de Santa Catalina, la Inmaculada, el Éxtasis de Santa Teresa y el Éxtasis de San Francisco. Las paredes de este presbiterio se adornan con un excelente zócalo de azulejería, fechado en 1638, que presenta un amplio repertorio de motivos geométricos y figurativos, entre los que destacan escudos de los Ponce de León y de la Orden Dominica, así como temas serlianos. Dichos azulejos se atribuyen al taller de los Valladares. En las paredes laterales del altar mayor se disponen los sepulcros de D. Rodrigo Ponce de León y sus descendientes, realizados en jaspe rojo y negro, siendo fechables en el primer cuarto del siglo XVII. Completa la decora­ción del presbiterio un conjunto de cuatro pinturas, dispuestas en lo alto del muro, que narran episodios de la vida de San Pedro Mártir; otras dos pinturas de la Inmaculada, del siglo XVII, y de Santo Tomás de Aquino, de la misma época, figuran en la parte baja de las paredes.
     En el muro izquierdo de la nave hay tres retablos. El más próximo a los pies de la iglesia es fechable hacia 1700 y tiene en su hornacina principal una escultura de candelero de Santo Domingo de Guzmán, datada en el siglo XVIII; a sus lados figuran esculturas de Santa Isabel de Hungría y Santa Isabel de Portugal. El siguiente retablo, de mediados del siglo XVIII, tiene en su centro una imagen de candelero de la Virgen de las Angustias, realizada en 1867 por Gabriel de Astorga. El ático del retablo, de movida arquitectura, presenta relieves del Ecce Homo y del Padre Eterno. El retablo más próximo al presbiterio, también barroco de mediados del XVIII, está dedicado a la Virgen del Rosario, completando su iconografía esculturas de Santa Catalina de Siena y Santa Catalina de Risis, en las calles laterales, y la Virgen con el Niño, San Francisco y Santo Domingo, en el ático.
     En el muro derecho se sitúa un retablo del primer tercio del siglo XVII con pinturas de San Antonio Abad y Santa Catalina de Siena, en los laterales, una escultura de Santa Lucía en  la hornacina central, y una pintura de la Inmaculada en el ático.
     Sigue un retablo rococó fechado en 1774 con pinturas de San José con el Niño. Otros dos retablos, de menor interés, completan la decoración  de este muro. El primero es de mediados del siglo XVIII y alberga una imagen de vestir de Santo Tomás. El segundo es neoclásico, del principio del siglo XIX, y está presidido por una escultura de Santa Ana y la Virgen, de esa misma época.
     La entrada principal, situada a los pies de la nave, aparece cerrada en su parte interior por un espléndido cancel de madera fechado en 1757. En unas dependencias laterales se guarda el ajuar litúrgico y el tesoro de la Hermandad del Cristo de San Pedro, que tiene su sede en el templo. Asimismo se conserva en una sala de la iglesia un lienzo representando a Santa Úrsula y el Martirio de las Once Mil Vírgenes, obra del pintor Juan Bautista de Amiens fechable a comienzos del siglo XVII (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Edificio construido en ladrillo, tapial y sillería, de planta rectangular y cabecera plana, diferenciada por contrafuertes. La nave central posee arcos ojivales laterales, formando vanos a modo de capillas de poca profundidad. El presbiterio se cubre con bóveda estrellada de nervadura gótica, que se diferencia de la nave por un arco toral de medio punto de menos altura que la bóveda. La nave central se cubre con bóveda vaída. La cubierta es de tejas a dos aguas, diferenciándose en altura la del presbiterio, siendo esta a tres aguas. El presbiterio posee un alero con canes, algunos de ellos de carácter esquemático y antropomorfo, apoyándose en una cornisa a modo de listel ajedrezado.
     El coro alto se encuentra a los pies sobre un arco rebajado.
     A los pies de la Epístola se sitúa una espadaña de tres vanos. La portada es simple, con rosetón y arco de acceso rebajado, muy reformada.
     La sacristía, en el presbiterio en el lado del Evangelio, es del siglo XVII, cubierta por una falsa cúpula de yeserías y bóveda de crucería.
     La iglesia construida en el siglo XVI ha sufrido muchas transformaciones, siendo la más importante la del siglo XVIII que le da el aspecto actual (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Iglesia de San Pedro Mártir, -conocida popularmente como Santo Domingo-, pertenece al antiguo convento de frailes dominicos cuyo origen se remonta a 1517.
     Fue construido también como mausoleo del Duque de Arcos Don Rodrigo Ponce de León y su familia.
     Tras varias transformaciones arquitectónicas en el Siglo XX, fue cedida, en usufructo, a la Hermandad Cristo de San Pedro.
     En las actuales dependencias de la Casa-hermandad se conservan algunas estancias del convento como la antigua portería, la espadaña, coro alto o alguna galería del claustro.
     El templo sigue la tipología de las Iglesias de tradición mudéjar.
     Su capilla mayor se cubre con una bóveda de crucería decorada con pinturas del Siglo XVII.
     El retablo principal es obra del Siglo XVII de transición al Barroco y combina escultura y pintura.
     En el centro, destaca la imagen del Santísimo Cristo de San Pedro, escultura del Siglo XVI, transformada en el XIX que sale en procesión el Viernes Santo por la tarde.
     En el ático la imagen del Sto. Domingo de Guzmán flanqueada por escudos de la Casa Ducal.
     La zona inferior presenta un zócalo de azulejos con motivos dominicos y escudos de la casa Ducal de Arcos, fechado en 1638.
     De la localidad, imagen de la Virgen del Rosario con el Niño, del último tercio del Siglo XVIII, cabría destacar una magnífico cancel que cierra la puerta de ingreso al templo.
     Es de madera tallada con símbolos y escudos, y está fechado en 1757.
     Otras dependencias del convento se integran hoy en edificios cercanos (Ayuntamiento de Marchena).
     La verdadera advocación de este templo es la de San Pedro Mártir, aunque por haber pertenecido a la Orden Dominicana tradicionalmente se llama de Santo Domingo. Formó parte del convento fundado en 1517 por D. Rodrigo Ponce de León, señor de Marchena y Duque de Arcos. La iglesia ha perdido sus capillas laterales, quedándole únicamente su gran nave central. 
     Las paredes del presbiterio se adornan con un excelente zócalo de azulejería fechado en 1638, que presenta un amplio reportorio de motivos geométricos y figurativos, entre los que destacan escudos de los Ponce de León y de la Orden Dominica. La entrada principal, situada a los pies de la nave, aparece cerrada por su parte interior por un espléndido cancel de madera que data del año 1757 (Turismo de la Provincia de Sevilla).     
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Pedro de Verona, presbítero y mártir
     Inquisidor dominico del siglo XIII, llamado ya san Pedro de Verana, porque nació en dicha ciudad hacia 1203, ya san Pedro el Nuevo, para diferenciarlo del Príncipe de los apóstoles, ya san Pedro Mártir, porque fue asesinado por heréticos. Los dominicos han impuesto este tercer nombre porque honraba más a su orden, aunque sólo se justifique a medias. Además, se presta a confu­sión, porque san Pedro apóstol puede vindicar el mismo epíteto.
     Nacido de padres maniqueos, fue atraído a Bolonia donde estudió según las prédicas de santo Domingo. A los quince años fue admitido en la orden de los hermanos predicadores (de santo Domingo), y tomó los votos en el convento dominico de Bolonia.
     Después de haber sido prior en Como, en 1232 fue designado por el papa inquisidor de la fe en Milán. Residía en el convento que los dominicos acababan de construir cerca de la iglesia de San Eustorgio, sede de la Inquisición en Lombardía. En Florencia, en el convento dominico de Santa María Novella tuvo las mismas funciones, y fue allí donde en 1246 fundó la cofradía de la Misericordia, llamada Bigallo, en honor de la Santísima Virgen.
     Su rigor contra los heréticos, maniqueos y cátaros del norte de Italia, le valió el odio de sus adversarios que conspiraron para asesinarlo. En 1252, cuando viajaba desde Como a Milán, fue atacado en un bosque por Carino de Balsamo, que le partió el cráneo con un machete y le atravesó el pecho de una estocada. Bañado en su propia sangre, oraba por el asesino, murmurando con las manos elevadas al cielo: In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum. Más tarde se inventó que con la sangre que brotaba de su cabeza partida, había tenido fuerzas para escribir sobre el camino polvoriento estas tres palabras: Credo in Deum. Su compañero, el hermano Domingo, que intentó huir, fue atravesado por una flecha junto a él.
     En cuanto a su asesino, tocado por la gracia, se arrepintió. Convertido en dominico en el convento de Forlì, fue acogido allí por el propio hermano del mártir, quien le perdonó el crimen, y llevó una vida edificante, hasta tal punto que murió cuarenta años después del asesinato, y en olor de santidad. El beato Carino (puesto que fue beatificado) tal vez sea el único ejemplo de beatificación de un asesino después de la canonización de su víctima.
CULTO
     El cuerpo de san Pedro  de Verona,  transportado  a Milán, fue enterrado en la iglesia del convento de San Eustorgio. A partir de 1253, es decir, un año después de su  muerte, fue canonizado por el papa Inocencio IV. Entonces su cuerpo fue elevado, es decir, expuesto encima del piso de la iglesia. En 1339 esa tumba fue reemplazada por un relicario monumental (arca), que atraía a numerosos peregrinos.
     Patrón de Verona, de Como y de Milán, de los dominicos y de los inquisidores, además se lo invocaba contra los dolores de cabeza a causa de la herida que recibiera en el cráneo.
ICONOGRAFÍA
     Está representado en hábito de peregrino. Por esa túnica se diferencia del carmelita san Ángel y del arzobispo mártir de Canterbury, santo Tomás Becket, cuyas características son más o menos las mismas: una herida sangrante en el cráneo donde la hoja del machete o sable corto permanece hundida (sword cleaving his head) y el pecho agujereado por un puñal.
Escenas
     El milagro de la pierna cortada
     Los franciscanos atribuyen el mismo milagro a san Antonio de Padua.
     San Pedro Mártir detiene un caballo a la carrera
     San Pedro Mártir hace llover
     El asesinato de san Pedro Mártir
     Arrodillado sobre un camino polvoriento con un machete clavado en el cráneo, escribe con su sangre: Credo in Deum. El detalle, de sospechosa autenticidad, casi nunca es omitido por los pintores, porque es el medio que empleaban los dominicos para glorificar a un miembro de su orden, transformando en martirio lo que en verdad no fue más que un asesinato (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de San Pedro mártir (Santo Domingo), en Marchena (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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La pintura "San Pedro de Verona", de Sánchez Cotán, en el Retablo de la Inmaculada, de la Iglesia de San Lorenzo

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Pedro de Verona", de Sánchez Cotán, en el Retablo de la Inmaculada, de la Iglesia de San Lorenzo, de Sevilla.   
      Hoy, 6 de abril, se conmemora en Milán, ciudad de la región italiana de Lombardía, Pasión de San Pedro de Verona, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, nacido de padres seguidores del maniqueísmo, todavía niño abrazó la fe católica y, siendo aún adolescente, recibió del mismo Santo Domingo el hábito. Dedicado a combatir la herejía, de camino hacia Como cayó víctima de los enemigos, proclamando hasta en el último momento el símbolo de la fe (1252) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "San Pedro de Verona", de Sánchez Cotán, en el Retablo de la Inmaculada, de la Iglesia de San Lorenzo, de Sevilla.
      La Iglesia de San Lorenzo [nº 64 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Eslava, 2 (aunque la entrada se efectúa por la plaza de San Lorenzo, 13: o por la calle Hernán Cortes, 7); en el Barrio de San Lorenzo, del Distrito Casco Antiguo.
      Junto a la puerta de acceso se sitúa el retablo de la Inmaculada (también lo fue hasta hace poco tiempo de la Virgen del Carmen), que vino a sustituir a uno neoclásico. Trasladado desde otro sector, el retablo es obra de 1630 en la que participaron Bartolomé de la Puerta, Blas de Castilla y Jacinto Pimentel, completándose con pinturas sobre tabla de Juan Sánchez Cotán. Originalmente cobijaba a la Inmaculada que hoy se sitúa en la zona del presbiterio de la iglesia. La Virgen del Carmen es una talla gótica del siglo XIV de alabastro y con restos de policromía. Procede del desaparecido convento del Carmen de la calle Baños (actual sede del Conservatorio Superior de música). Se puede considerar como la representación de la devoción carmelita más antigua de la ciudad.
     En dicho Retablo encontramos una pintura al óleo sobre tabla, de Juan Sánchez Cotán, realizada con anterioridad a 1629, en estilo barroco, con unas medidas de 0'50 x 0'22 m, en la que San Pedro Mártir viste hábito. Porta una cruz en su mano izquierda y la palma del martirio en la derecha. En su cabeza lleva clavada el hacha, símbolo de su martirio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).      
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Pedro de Verona, presbítero y mártir
     Inquisidor dominico del siglo XIII, llamado ya san Pedro de Verana, porque nació en dicha ciudad hacia 1203, ya san Pedro el Nuevo, para diferenciarlo del Príncipe de los apóstoles, ya san Pedro Mártir, porque fue asesinado por heréticos. Los dominicos han impuesto este tercer nombre porque honraba más a su orden, aunque sólo se justifique a medias. Además, se presta a confu­sión, porque san Pedro apóstol puede vindicar el mismo epíteto.
     Nacido de padres maniqueos, fue atraído a Bolonia donde estudió según las prédicas de santo Domingo. A los quince años fue admitido en la orden de los hermanos predicadores (de santo Domingo), y tomó los votos en el convento dominico de Bolonia.
     Después de haber sido prior en Como, en 1232 fue designado por el papa inquisidor de la fe en Milán. Residía en el convento que los dominicos acababan de construir cerca de la iglesia de San Eustorgio, sede de la Inquisición en Lombardía. En Florencia, en el convento dominico de Santa María Novella tuvo las mismas funciones, y fue allí donde en 1246 fundó la cofradía de la Misericordia, llamada Bigallo, en honor de la Santísima Virgen.
     Su rigor contra los heréticos, maniqueos y cátaros del norte de Italia, le valió el odio de sus adversarios que conspiraron para asesinarlo. En 1252, cuando viajaba desde Como a Milán, fue atacado en un bosque por Carino de Balsamo, que le partió el cráneo con un machete y le atravesó el pecho de una estocada. Bañado en su propia sangre, oraba por el asesino, murmurando con las manos elevadas al cielo: In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum. Más tarde se inventó que con la sangre que brotaba de su cabeza partida, había tenido fuerzas para escribir sobre el camino polvoriento estas tres palabras: Credo in Deum. Su compañero, el hermano Domingo, que intentó huir, fue atravesado por una flecha junto a él.
     En cuanto a su asesino, tocado por la gracia, se arrepintió. Convertido en dominico en el convento de Forlì, fue acogido allí por el propio hermano del mártir, quien le perdonó el crimen, y llevó una vida edificante, hasta tal punto que murió cuarenta años después del asesinato, y en olor de santidad. El beato Carino (puesto que fue beatificado) tal vez sea el único ejemplo de beatificación de un asesino después de la canonización de su víctima.
CULTO
     El cuerpo de san Pedro  de Verona,  transportado  a Milán, fue enterrado en la iglesia del convento de San Eustorgio. A partir de 1253, es decir, un año después de su  muerte, fue canonizado por el papa Inocencio IV. Entonces su cuerpo fue elevado, es decir, expuesto encima del piso de la iglesia. En 1339 esa tumba fue reemplazada por un relicario monumental (arca), que atraía a numerosos peregrinos.
     Patrón de Verona, de Como y de Milán, de los dominicos y de los inquisidores, además se lo invocaba contra los dolores de cabeza a causa de la herida que recibiera en el cráneo.
ICONOGRAFÍA
     Está representado en hábito de peregrino. Por esa túnica se diferencia del carmelita san Ángel y del arzobispo mártir de Canterbury, santo Tomás Becket, cuyas características son más o menos las mismas: una herida sangrante en el cráneo donde la hoja del machete o sable corto permanece hundida (sword cleaving his head) y el pecho agujereado por un puñal.
Escenas
     El milagro de la pierna cortada
     Los franciscanos atribuyen el mismo milagro a san Antonio de Padua.
     San Pedro Mártir detiene un caballo a la carrera
     San Pedro Mártir hace llover
     El asesinato de san Pedro Mártir
     Arrodillado sobre un camino polvoriento con un machete clavado en el cráneo, escribe con su sangre: Credo in Deum. El detalle, de sospechosa autenticidad, casi nunca es omitido por los pintores, porque es el medio que empleaban los dominicos para glorificar a un miembro de su orden, transformando en martirio lo que en verdad no fue más que un asesinato (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de Sánchez Cotán, autor de la obra reseñada;
     Juan Sánchez Cotán, (Orgaz, Toledo, 25 de junio de 1560 baut. – Granada, 8 de septiembre de 1627). Monje cartujo (OCart.), pintor.
     Juan Sánchez Cotán es uno de los pintores más conocidos del Siglo de Oro español. De su amplia producción sobresalen sus bodegones, todos ellos realizados antes de 1603. Ese año, ya a edad avanzada, decidió retirarse del mundanal ruido; redactó su testamento, que incluye un interesantísimo inventario de bienes, y profesó en la Orden de los Cartujos, para los que pintó a partir de entonces. De su larga vida —vivió sesenta y siete años— se conocen muchos datos. Natural de la villa de Orgaz (Toledo), fue bautizado el 25 de junio de 1560 como hijo de Bartolomé Sánchez de Plasencia y de Catalina Ramos. Sin embargo, cuando redactó su testamento en 1603 llamó a su madre Ana de Quiñones, al igual que lo hacen Antonio Palomino y Ceán Bermúdez. En torno a este dilema no hay unanimidad entre la comunidad científica; hay quienes piensan que pudo cambiarse el nombre, mientras que otros barajan la posibilidad de unas segundas nupcias de su padre. Sea como fuere, no consta que su progenitor se dedicase a la pintura. Lo que sí es cierto, a tenor de los testimonios de Ceán, es que tuvo un hermano, de nombre Alfonso, que practicó la escultura, y que sus sobrinos Alonso y Damián siguieron los pasos de su padre en la localidad manchega de Alcázar de San Juan.
     Sobre su aprendizaje en el arte de la pintura, cuentan sus biógrafos que a edad temprana se trasladó a Toledo junto a Blas de Prado, con quien se instruyó “con aplicación y aprovechamiento, particularmente en flores, imitando a su maestro que fue excelente en ellas”. La relación entre ambos artistas se ha probado documentalmente; así, en 1599 Sánchez Cotán y el también pintor Pedro Sánchez Delgado otorgaron poder a Blas de Prado para nombrarlos fiadores suyos en relación a un retablo que este último debía realizar en Madrilejos. Del mismo modo, en el testamento otorgado por Cotán poco antes de profesar como cartujo, se registra un libro de dibujos y otro de pintura pertenecientes a su maestro.
     A parte de las enseñanzas de Blas de Prado, hay que encuadrar su estilo dentro del tardo manierismo de raíz escurialense imperante en la España de finales del siglo XVI. Buena prueba de ello es su pintura al fresco dedicada a San Pedro y San Pablo de la Cartuja de Granada, deudora del cuadro del mismo asunto pintado por Juan Fernández Navarrete en 1577 para la Basílica de El Escorial. La admiración por este mismo pintor también se trasluce en su inventario de bienes, entre los que aparece un “Cristo” del Mudo. Además, gracias a dicho documento se sabe que también poseía una Oración en el Huerto de Luca Cambiaso y una gabeta de colores y otros utensilios para pintar de Juan Gómez, padre del futuro arquitecto real Juan Gómez de Mora. Por último, entre sus albaceas testamentarios figura Juan de Salazar, el iluminador de los libros de coro del Real Monasterio.
     Parece que pronto formó una clientela propia en Toledo, dedicándose principalmente al género religioso. Del período comprendido entre 1580 y 1603 se conservan numerosos testimonios de su pintura. Cabe citar como ejemplo su Huida a Egipto del Convento del Sacramento de Madrid, el San Juan Evangelista en Patmos del Museo de Santa Cruz en Toledo o el cuadro de Cristo y la Samaritana de Santo Domingo el Antiguo de la misma ciudad. A parte de éstos, hay constancia documental de algunos conjuntos realizados por Sánchez Cotán para poblaciones próximas a Toledo. Es el caso del retablo de San Ildefonso para Alcázar de San Juan, para el que realizó cuatro pinturas sobre tabla; dos de ellas, un San Juan Bautista y un San Diego de Alcalá, figuran aún en su poder en 1603. Además de éste, pintó el retablo mayor del Convento de San Bartolomé de Toledo y otro dedicado, una vez más, a San Ildefonso en la localidad toledana de Carmena, para el que, además del santo titular, realizó las efigies de San Fernando y San Esteban.
     Sin embargo, las obras más conocidas de este período, y las que lo han encumbrado como uno de los grandes exponentes del barroco español, son sus bodegones. Sus propios contemporáneos valoraron sus extraordinarias dotes para este género; buena prueba de ello son las palabras de Francisco Pacheco (1648) y Lázaro Díaz del Valle (1657), que al hablar de la maestría del toledano subrayan sus “obras famosas de pintura imitando el natural”. Paradójicamente, todos están fechados en un espacio de tiempo muy breve, entre 1600 y 1603, a excepción del conservado en el Museo de Bellas Artes de Granada, que pintó en la Cartuja de la capital andaluza en 1604.
      El 10 de agosto de 1603, a la edad de cuarenta y tres años, decidió tomar los hábitos. Para ello redactó testamento en Toledo y nombró como albaceas al ya mencionado Juan de Salazar y al platero Diego de Valdivieso. Junto a ello, realizó el inventario de sus bienes y dejó como herederos a sus hermanos Bartolomé y Ana. Poco tiempo después, se trasladó a Granada, donde residió durante unos meses como lego en el Convento de los Agustinos Calzados. Profesó un año más tarde, el 8 de septiembre de 1604, en la Cartuja, donde pasó los dos primeros años como postulante y noviciado.
     En 1610 se trasladó a la Cartuja de El Paular por espacio de dos años. Allí pintó seis lienzos con la historia de la vida de Cristo, aunque ninguno de ellos parece haberse conservado. A parte de ellos, Ceán Bermúdez da cuenta, entre otras, de una Virgen de las Angustias en la Capilla de Santiago en el sagrario; una Virgen con el Niño en la Capilla de la Antigua; una Piedad en el pasillo de la procuración y un San Bruno en la celda prioral. Por esas mismas fechas se comprometió con su sobrino Alonso Sánchez Cotán para pintar el retablo de la iglesia parroquial de San Pablo de los Montes (Toledo).
     A su regreso a Granada, Cotán comenzó el gran ciclo de pinturas para la Cartuja. Se conocen con precisión los asuntos representados y los espacios conventuales gracias a las descripciones de Palomino, Antonio Ponz o Ceán Bermúdez, entre otros. Allí va a decorar el altar mayor, el retablo del capítulo de los frailes, el refectorio, los claustros y otras dependencias. En cuanto a los asuntos representados, van desde las escenas marianas, a la vida de Cristo o a las historias de los santos, frailes, obispos y mártires cartujos. Buena parte de ellas se conservan hoy, bien in situ, bien en el Museo de Bellas Artes de Granada.
     Parece que hacia 1626 o 1627 Vicente Carducho visitó al viejo maestro en Granada antes de comenzar sus pinturas para el claustro grande de la Cartuja de El Paular, donde años atrás Cotán había pintado una serie de cuadros de la vida de Cristo. Falleció el 8 de abril de ese mismo año, el día de la festividad de la Natividad de la Virgen. Todos sus biógrafos aluden a su carácter afable y virtuoso, rodeándolo casi de un halo de santidad hasta el punto de afirmar que en una ocasión se le apareció la Virgen para que la retratase. En este sentido las palabras de Antonio Palomino son muy elocuentes: “su trato era amabilísimo, y su conversación muy santa, su desapropio extremado, y su intención muy sencilla [...] murió con créditos de venerable [...] el día de la Natividad de Nuestra Señora, que fue el mismo, en que hizo su profesión”.
     La innovación y la originalidad del toledano en el género del bodegón no tienen parangón en la pintura española de su tiempo, y es equiparable a lo que contemporáneamente se estaba haciendo en Italia. Parece razonable pensar que conoció este tipo de pinturas en el taller de su maestro Blas de Prado, considerado el primer pintor de bodegones en España. Desgraciadamente no se conserva ninguna obra segura su mano —se le han atribuido en los últimos tiempos algunas piezas de la Fundación Santamarca— que pueda servir de comparación o punto de partida para las naturalezas muertas de Cotán. Algunos especialistas han incidido a este respecto en la relación de Cotán con el miniaturista Juan de Salazar, con el que compartiría el amor por el detalle y por el preciosismo. En este sentido es muy ilustrativo el hecho de que Salazar fuese el primer propietario del Bodegón de caza, hortalizas y frutas del Museo del Prado. Por otro lado, las características arriba mencionadas se aprecian también en los fondos y paisajes de sus pinturas religiosas.
     Lo primero que se advierte en sus bodegones es el interés que Cotán concede a los efectos de trampantojo. Todas sus composiciones presentan el mismo esquema compositivo: sobre el alféizar de piedra de una ventana ficticia —quizás una fresquera— inserta cada uno de los objetos, fuertemente iluminados en contraposición con el fondo negro, que no hace otra cosa sino proyectar éstos hacia el espectador. La gama de elementos empleados es muy escasa: cardos, zanahorias, coles, membrillos o melones pueblan sus cuadros, incluyendo en alguna ocasión piezas de caza como perdices o francolines. Éstos se ordenan en el cuadro empleando una sabia disposición geométrica, creando juegos de perspectiva a base de diagonales que dotan de gran profundidad a sus composiciones. Para potenciar estas líneas de fuga sitúa, en una estricta verticalidad, algunas piezas que penden desde lo alto del cuadro de unos finísimos hilos. El elemento más característico de sus bodegones es el cardo; situado cerca del borde del alféizar, su superficie curva, blanquecina y rugosa, le permite realizar juegos de luces y sombras que contribuyen a esa sensación de realismo que observa el espectador. De su producción, escasa por otro lado, cabe destacar los ejemplares del Museo de Granada, el ya citado del Prado o los de Chicago y San Diego.
     No hace falta recalcar el éxito inmediato que obtuvieron estos cuadros en el medio artístico toledano y madrileño. El caso más evidente es el Bodegón con cardo, francolín, uvas y lirios del toledano Felipe Ramírez (1628, Madrid, Museo Nacional del Prado), pero también pueden señalarse cuadros de Juan Van der Hamen y León como el Bodegón de cardo con frutas (1622, México, colección particular) o la Cesta de fruta, melón y granadas del Prado (1619). Por otro lado, entre la clientela de este tipo de obras figura el propio Felipe III, quien en 1618 adquirió al cardenal Sandoval y Rojas, con destino a la Galería del Mediodía del Palacio de El Pardo, una serie de bodegones entre los que figura “un cardo” que por su descripción debía ser obra indudable de Sánchez Cotán.
     En contraposición, su producción religiosa se muestra más arcaizante y aferrada a los modelos tardo manieristas. No obstante, sobresalen sus pinturas al fresco, en las que una vez más se vislumbra su afición por el trampantojo. Esto se advierte especialmente en el Retablo de san Pedro y san Pablo sito en la Capilla de los Apóstoles o del De Profundis de la Cartuja granadina, donde finge magistralmente el marco arquitectónico; o el Cristo crucificado del Museo de Granada —procede de la sala capitular de los legos de la misma cartuja— tan alabado por Palomino y del que señala que “está en perspectiva, respecto de salir los brazos de la cruz sobre un semicírculo dorado; de forma que parece más efigie de escultura, que de pincel”.
     El eco escurialiense también se deja sentir en muchas de sus pinturas. Ya se advirtió en líneas anteriores la deuda de Navarrete en el Retablo de San Pedro y San Pablo. La huella de El Mudo también se aprecia en la Última Cena de la Cartuja granadina, en la que retoma, como elemento accesorio, la riña entre el perro y el gato que aparece en la Sagrada Familia con santa Ana pintada para el Monasterio filipino entre 1572-1575. Estas mismas reminiscencias se aprecian en la serie de mártires cartujos; éstos se muestran por parejas y enmarcados por arcos al igual que hiciera Alonso Sánchez Coello entre 1580 y 1582 en los retablos de San Basilio y San Atanasio y San Vicente y San Jorge de la basílica de El Escorial. Por último, puede relacionarse su deliciosa Virgen despertando al Niño (Granada, Museo de Bellas Artes) con los modelos de Luca Cambiaso.
     Junto a ello, algunos especialistas han advertido cómo Cotán recurre en ocasiones a modelos tardo góticos de finales del XV y principios de XVI, especialmente a la hora de representar los temas de la Pasión de Cristo. La propia Virgen despertando al Niño tiene mucho que ver con los modelos de Gerard David, Jean Provost o Dirck Bouts, que muy bien pudo conocer a través de la colección de Isabel la Católica que aún guarda la Capilla Real de la Catedral de Granada.
     A tenor de su inventario de bienes, puede afirmarse que Sánchez Cotán también cultivó con éxito el género del retrato. El documento no puede ser más expresivo; en él se recogen más de una treintena de obras, entre las que cabe destacar “un lienzo imprimado del dicho Juan Sánchez”, acaso un autorretrato del artista. A tenor de las palabras de Palomino, también parece que se autorretrató entre el grupo de frailes que aparecen arrodillados en el cuadro de la Virgen del Rosario del Museo de Granada. Sea cierto o no, en dicho inventario se registran, entre otros, ocho retratos de los reyes de Castilla pintados para Ginés de Soto; dos de los Reyes Católicos para el mismo personaje; sendos retratos del archiduque Alberto y su esposa Isabel Clara Eugenia; o algunos personajes de la nobleza como la condesa de Barajas o don Lorenzo de Mendoza. De todos los señalados en el documento, sólo se ha conservado el de Brígida del Río, la barbuda de Peñaranda (Madrid, Museo Nacional del Prado), fechado en 1590 según reza en la inscripción de la zona superior del cuadro. La representación de este tipo de personajes es nota común de la época. No hay más que ver el retrato de Tognina Gonzales de Lavinia Fontana (c. 1595. Blois, Musée du Chateau) o el de Magdalena Ventura que años más tarde realizará Ribera (1631, Toledo, Hospital Tavera). El cuadro del Prado fue propiedad del arquitecto Juan Gómez de Mora. Ingresó en las colecciones reales en tiempos de Felipe V, registrándose en 1745 en la Quinta del duque de Arcos.
     Para finalizar, ha de señalarse que Juan Sánchez Cotán realizó algunas pinturas mitológicas, aunque en mucha menor medida, antes de profesar como religioso. En el susodicho inventario de 1603 se mencionan un “Juicio de Paris” y “Una figura de una Europa copiada de Ticiano”; esta última se refiere obviamente al Rapto de Europa de Tiziano que perteneció a las colecciones reales españolas y que hoy puede contemplarse en el Isabella Stewart Gardner Museum de Boston (Ángel Rodríguez Rebollo, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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