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domingo, 9 de febrero de 2025

Los principales monumentos (Casa-Fuerte de Bezmiliana, Centro de Interpretación de las Cuevas de La Araña, Torre de Benagalbón, y Torre del Cantal) de la localidad de Rincón de la Victoria, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Casa-Fuerte de Bezmiliana, Centro de Interpretación de las Cuevas de La Araña, Torre de Benagalbón, y Torre del Cantal) de la localidad de Rincón de la Victoria, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Axarquía Costa del Sol
     Superficie: 28 km2
     Altitud: 8 m
     Latitud: 36º 43'  -  Longitud: -4º 17'
     Distancia a Málaga capital: 18,2 km
Datos demográficos
     Población: 52.230
     Gentilicio: Rinconeros
Ayuntamiento
     plaza Al-Andaluz, 1, 29730
     952402300 - 952402900     www.rincondelavictoria.es
     Rincón de la Victoria es un municipio de la Costa del Sol Oriental con nueve kilómetros de playas y una amplia oferta turística. Su clima subtropical y su animado paseo marítimo invitan a asomarse al Mediterráneo en cualquier época del año y a disfrutar de una inolvidable estancia junto al mar.
     Puerta de entrada a la comarca de la Axarquía, este municipio cuenta además con un interesante patrimonio cultural y una sensacional gastronomía. Para descubrirlo, basta con acercarse a sus cuatro núcleos de población. Son La Cala del Moral, Rincón de la Victoria y Torre de Benagalbón, en la franja litoral, y Benagalbón, situado en el interior.
     En Rincón de la Victoria no puedes perderte sus monumentos: 
     La Casa-Fuerte de Bezmiliana es el monumento más emblemático de Rincón de la Victoria. Erigida a partir de 1766 para defender la zona de las incursiones piratas, actualmente funciona como sala de exposiciones. Una muralla con dos garitas, un edificio central y un pozo cubierto en el exterior son los principales elementos de este complejo de planta cuadrangular.
     Otras construcciones defensivas que se conservan en Rincón de la Victoria son las torres almenaras de El Cantal y Torre de Benagalbón. Ambas datan del siglo XIV y tienen forma tronco-cónica. Su función consistía en vigilar la costa ante posibles invasiones enemigas.
     De visita obligada también es la Cueva del Tesoro, cuyas galerías se formaron bajo el nivel del mar por la acción de las corrientes y el oleaje. Además de columnas, gargantas, estalactitas y estalagmitas, esta impresionante gruta alberga restos de pinturas rupestres. Según la tradición, la cueva fue el lugar elegido por un emperador almorávide para ocultar un tesoro.
     Los aficionados a la historia encontrarán en Torre de Benagalbón un interesante yacimiento romano. Sus restos arqueológicos más importantes corresponden a una villa, a un complejo termal y a una factoría de garum, una afamada salsa elaborada a base de pescado e hierbas.
     La iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Rincón de la Victoria y la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria de Benagalbón son los monumentos religiosos más notables del municipio. La segunda, edificada en el siglo XVI, se ubica muy cerca del Museo de Artes Populares (Diputación Provincial de Málaga).
     El paisaje que describe esta localidad, es de suaves montes alomados, donde predominan la vid, los al­mendros y los algarrobos, entre otros. Su forma de vida agraria y marítima en las últimas décadas ha cambiado para dar paso a un crecimiento espectacular del sector inmobiliario y turístico. Su historia es un paisaje de gran intensidad, con importantes yacimientos, marcadores culturales, como la vecina cueva de la Araña durante el Mesolítico, las pinturas rupestres de la cueva de la Victoria, pertenecientes a la Edad del Bronce o la Cueva del Tesoro o del Higuerón. Del siglo VI a. C. se puede datar el asentamiento púnico-fenicio en la Loma de Benagalbón, y del siglo III la fortaleza romana, posteriormente unida a una ocupación en época bizantina, debido a la presencia de cerámica. Más tarde, este espacio fue ocupado por los musulmanes. De este período ha quedado parte de un recinto murado que protegía el núcleo urbano, y unas dependencias de aguas residuales. Los árabes fundaron un núcleo de población denominada Bezmiliana, que jugó un destacado papel en toda la zona durante el siglo XII. Sin embargo, y a pesar de los intentos de repoblarla desde finales del siglo XV, no se consiguió. Hacia 1766, se construyó, cerca del antiguo asentamiento, una fortaleza para defender la costa, dando lugar a un crecimiento poblacional que se agrupa en torno a la muralla, en terrenos pertenecientes al convento de la Victoria, de ahí su nombre. Hasta 1906, Benagalbón llevó las riendas del municipio, en donde había quedado integrado el Rincón de la Victoria, pero el aumento de población cambió la capital a favor de la segunda, confirmada en 1950.
     Cabe destacar el Complejo Cantal Alto, localizado en el casco urbano, en el paraje conocido como Los Cantales. Está integrado por la Cueva de la Victoria y la del Higuerón, en un magnífico enclave prehistórico, que comprende manifestaciones artísticas del arte rupestre, desde el Paleolítico superior, Epipaleolítico, Neolítico y Calcolítico, en éste último empleado como hábitat de corta duración. El primer sustrato estratigráfico está representado por puntas, buriles y arpones; en el segundo, los objetos están asociados a una industria de guijarros y el tercero presenta restos de cerámicas lisas, unidas a otras cerámicas más decoradas, material lítico tallado, y objetos de hueso. En cuanto a la pintura rupestre de la cueva de la Victoria, se trata de signos de carácter zoomorfo en pintura roja; en la cueva del Higuerón predominan los motivos de trazos amarillos.
     En su costa se conservan la torre de Benagalbón, de forma troncocónica y la del Cantal, cilíndrica (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Un pueblo que se ha desarrollado gracias al mar y a las playas hasta convertirse en toda una ciudad rodeada de importantes urbanizaciones a las que mucho malagueños han trasladado su primera residencia. Entre otros muchos atractivos cuenta con la cueva del Tesoro, muy ilustrativa y de características muy sugerentes (Rafael Arjona. Guía Total, Málaga. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Casa-Fuerte de Bezmiliana

      Arquitectura defensiva construida por Carlos III en el siglo XVIII para proteger la costa de posibles ataques de ingleses y holandeses, que ha sido rehabilitada en los últimos años para centro de exposición. El recinto tiene planta rectangular, rodeada de un muro exterior de mampuesto, con grandes piedras entre hiladas de ladrillo, reforzadas las esquinas con sillares dispuestos a tizón, además de dos garitas y dos accesos, el principal en el muro norte, y otro secundario en el muro sur. La portada de ingreso se formaliza mediante grandes piezas de cantería cortadas a escuadra, rematado por frontispicio con el escudo real. El exterior se completa con un foso. Interiormente se estructura en dos plantas unidas por escalera de caracol (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Claro ejemplo de fortificación abaluartada del siglo XVIII, al ser una arquitectura militar o plaza fortificada quizás ejecutada por el arquitecto-ingeniero militar Francisco Gozar. 
     Responde a una manifiesta traza cuadrangular rodeada de un muro exterior de pesada mampostería, con dos garitones situados en los ángulos Noreste y Suroeste. Tiene dos puertas, una principal en el muro norte y otra que es más pequeña en el muro sur. Un foso alrededor, apenas visible actualmente, completan su descripción exterior.
     El edificio se estructura en dos plantas separadas por dos bóvedas de medio cañón. Una escalera de caracol sirve de acceso a la segunda planta que constituye la terraza del edificio. 
     Es de destacar su planta cuadrangular. Sus muros son de mampostería fuerte y maciza, a base de piedras grandes entre hiladas de ladrillos, con reforzamiento de sillares a tizón en los ángulos. Destacan la puerta de entrada, de grandes sillares dentro de una sencilla estructura neoclásica, rematada por un frontispicio. También es de destacar el portón, compuesto de gruesos tablones guarnecidos con fajas de hierro, además de los llamados "cuerpos de guardias".
     Hacia 1766 se puede situar esta construcción realizada en tiempos de Carlos III, cuando la situación internacional hacía necesario adaptar la defensa costera a las innovaciones estratégicas. 
     La piratería berberisca ya no era el principal peligro y las torres almenaras, de las que son buena muestra la del Cantal y Benagalbón, fueron útiles para asegurar la alerta ante las incursiones norteafricanas, pero para mantener a raya a la poderosa artillería de la flota inglesa se hicieron precisos baluartes adaptados a las modernas técnicas militares. 
     La solidez de la construcción ha permitido llegar hasta nuestros días este importante ejemplo de la arquitectura militar dieciochesca, que tras la restauración realizada en 1992, ha recuperado en gran parte su esplendor pasado, dotándolo de una nueva función como centro de exposiciones, muy útil para las necesidades culturales de Rincón de la Victoria (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Casa-Fuerte de Bezmiliana es el monumento más emblemático del municipio de Rincón de la Victoria. Fue mandada construir hacia el año 1766 como complemento de la tradicional organización de la defensa militar ya existente en el siglo XVI y de la que también formaban parte la Torre de El Cantal y la Torre de Benagalbón, con el objetivo de rechazar la piratería marítima y terrestre que acechaba la zona.
     La construcción de la Casa Fuerte de Bezmiliana es de planta cuadrangular y consta de un muro exterior de mampostería, sin adornos, dos torreones en diagonal para su defensa, dos plantas y una muralla con dos garitas, un edificio central y un típico pozo cubierto en el exterior llamado alcuílla (del árabe al qubba= la cúpula). La puerta principal está coronada con el escudo de armas de Carlos III. Dentro de la fortaleza nos encontramos la “sala de la tropa” y la “Sala del oficial” unidas por una misma chimenea con dos bocas y la “sala sur o de la caballerizas” con 14 pesebres y suelo empedrado.
     Actualmente, una de las salas de la Casa Fuerte de Bezmiliana se utiliza como sala de exposiciones y sus paredes albergan periódicamente obras de los más afamados artistas en todas sus disciplinas (Diputación Provincial de Málaga).

Centro Interpretación de las Cuevas de La Araña

     El centro permite entender la geomorfología de la Bahía de Málaga, su dinámica paleoclimática y la ocupación de esta costa, abarcando una secuencia cultural desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad del Bronce, además de visitar los propios yacimientos arqueológicos.
Complejo Humo de la Araña El complejo está en continuo proceso de trabajo, ya que en su interior hay zonas en las que se realizan excavaciones, aunque está totalmente abierto al público, concertando la visita con anterioridad.
     Numerosos centros educativos y público en general realizan la visita a este Parque  de la Prehistoria de Málaga, la cual consta de dos partes:
     La primera parte se desarrolla en un recorrido guiado por el centro de interpretación en el que los visitantes conocen de primera mano cómo vivían nuestros antepasados más remotos, así como sus herramientas y elementos culturales que los definen.
     En segundo lugar, el visitante se desplaza hasta los yacimientos arqueológicos donde conocen en primera persona el lugar original donde se desarrollaba la vida de Neandertales y Homo Sapiens, poniéndose los visitantes en la piel de los primeros pobladores de la bahía de Málaga.
     Durante la visita y  de acuerdo con la edad de los asistentes se realizan talleres didácticos en el que se aprende cómo nuestros antepasados realizaban sus herramientas o pintaban en las cuevas. Todo ello enmarcado dentro de un paisaje que ha sido especialmente adaptado mediante la reproducción paleo-ambiental de nuestro pasado para que el visitante pueda experimentar los más fidedignamente posible la vida en la prehistoria (Diputación Provincial de Málaga).

Torre de Benagalbón
      Se encuentra situada en un pequeño promontorio junto a la N-340. La zona está urbanizada y se localiza dentro de una propiedad particular vallada. A pesar de la presión urbanística, su visión no se ve excesivamente perjudicada, salvo en la existencia de diversos postes de tendido de uso público.
     El acceso no está señalizado, aunque no ofrece dificultad. Se encuentra junto a la carretera de la costa N-340 a un kilómetro aproximadamente al oeste del núcleo de Rincón de la Victoria. En Avenida de la Torre se llega a una rotonda desde donde parte la calle Almenara. La torre es visible a cierta distancia, ya que se ubica en un promontorio y las construcciones de alrededor son de menor altura.
     Forma parte del sistema defensivo de torres vigía costeras repartidos por toda la costa malacitana. Se trata de una torre troncocónica con un perímetro aproximado de 23 metros en la base y una altura de 10 metros. Presenta un cuerpo inferior macizo sobre el que se levanta la cámara de vigilancia, cuya entrada se realiza a través de un vano de ladrillos situado a unos 6 metros del suelo y en el lado este. Asimismo, este habitáculo presenta otros dos huecos en los lados norte y sur. Por una escalera interior se accede al terrado cuyo pretil de protección se encuentra bastante deteriorado. 
     Conserva algunos elementos de sus matacanes. Internamente presentaría una chimenea con su correspondiente salida de humo en el terrado.
     Su fábrica es de mampostería, de piedra caliza alternada con hileras de pizarra a tizón que posteriormente se revoca. Se utilizó ladrillo en las aberturas exteriores, cornisas y bóveda interior, entre otros elementos. Ladera abajo, en dirección a la costa se observan los restos de lo que podría haber sido una plataforma artillera asociada a la torre. 
     Ha sido restaurada, por lo que su estado de conservación es bueno, aunque el terreno que la rodea está abandonado. No posee cuadros o carteles explicativos y tampoco es posible el acceso al interior.
     Existen dificultades para precisar su antigüedad; a pesar de ello se trataría de una torre de época cristiana y su carácter es fundamentalmente defensivo. No sería anterior al siglo XVI, pudiendo situarse entre los siglos XVI y XVII.
     Otros autores opinan que de la antigua línea defensiva del Reino de Granada en esta parte del litoral se conservan dos torres almenaras. Ambas datarían del reinado de Yusuf I, quien promovió la defensa de las costas ante las incursiones piratas en el siglo XIV (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situada junto a la carretera N-340 y en un pequeño promontorio del núcleo urbano de Torre de Benagalbón, se emplaza esta torre almenara que formaba parte del antiguo sistema defensivo costero. De factura árabe, fue realizada en mampostería, con forma troncocónica, planta circular de 6,60 m. de diámetro basal y 23 m. de circunferencia, alcanzando una altura aproximada de 8 m..
     Presenta un cuerpo inferior macizo sobre el que se levanta la cámara de vigilancia, cuya entrada se localiza a unos seis metros del suelo y en el lado este. Asimismo este habitáculo presenta otros dos huecos en los lados norte y sur. Por una escalera interior se accede al terrado cuyo pretil de protección se encuentra bastante deteriorado. Conserva algunos elementos de sus matacanes. Internamente presentaría una chimenea con su correspondiente salida de humo en el terrado.
     Su fábrica es de mampostería, de piedra caliza alternada con hileras de pizarra a tizón que posteriormente se revoca. Se utiliza ladrillo en las aberturas exteriores, cornisas, bóveda interior, entre otros elementos.
Parece ser que fue un modelo de torre importada a la península por los árabes durante el s. XI, conservando algo de su revestimiento, cuatro aspilleras y el vano o ventana de acceso que se sitúa hacia el este (Diputación Provincial de Málaga).

Torre del Cantal
      Situada junto a la costa, sobre un promontorio junto a un acantilado en el lugar conocido como "El Cantal" en La Cala del Moral. Esta punta escarpada, muy próxima a la N-340, se ha visto sometida a la presión constructiva y se encuentra ya totalmente urbanizada.
     La Torre Vigía de El Cantal forma parte del sistema defensivo costero que durante la Edad Media y la Edad Moderna fue utilizado para defensa contra las flotas enemigas. La documentación antigua la considera herencia nazarí (siglos XIII-XV), pudiendo haber sido construida bajo el reinado de Yusuf I en el siglo XIV. Sin embargo, sus características arquitectónicas delatan una intervención posterior que pudo provocar, en el mismo lugar, la realización de una nueva torre a partir del siglo XVI.
     La torre tiene forma troncocónica con un perímetro aproximado en la base de 22,82 metros y una altura superior a los 10 metros. Maciza por dentro, posee en su parte superior una cámara con bóveda y escalera para acceder a la terraza. A partir de un cuerpo inferior macizo se construye una cámara, conservada hoy, cuyo acceso a través de un vano situado en altura y formado por arco rebajado y jambas de mampostería y cabio de ladrillos, situado en el lado norte, se eleva por encima de los 7 metros del suelo. Por encima de este vano se dispone un matacán de ladrillo apoyado sobre dos ménsulas. En el lado sur un pequeño vano de observación servía para otear el horizonte. El terrado está rodeado con un pretil terminado con una hilera o cordón de ladrillos a tizón que hace las veces de imposta, donde se observan restos de los matacanes defensivos. También es apreciable el acceso desde la cámara a la parte superior mediante una escalera, cubierta a modo de bóveda de cañón rebajada e inclinada. A la azotea se accede a través de esta escalera interior que se proyecta en la misma a través de una estructura sobresaliente de la que quedan algunos restos. Asimismo, esta construcción contaba con chimenea y la correspondiente salida de humo en el terrado.
     Su fábrica es de mampostería, cuyas piedras se disponen en hiladas horizontales y con un revoco posterior, aunque tras la última restauración esto último no se haya respetado. Se utiliza el ladrillo en el acceso a la torre, bóveda de la cámara, cornisa, matacanes, entre otros elementos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La torre almenara se sitúa sobre los acantilados que separan la Cala del Rincón de la Victoria, en el llamado Cantal Alto.
     Originalmente musulmana, y posteriormente cristiana, la torre de planta circular presenta una forma troncocónica, con una circunferencia de 23 m. y alzado de 8 m. La construcción se realizó a base de mampostería, con vano de acceso y matacán que se sitúa hacia el norte, contando también con terraza y chimenea para las señales de humo. Su origen es por tanto andalusí, durante el reinado de Yusuf I (s. XIV), gran promotor de las fortificaciones de las costas.
     Desde su posición, a 30 m. sobre el nivel del mar, se vigilaba visualmente una amplia línea costera y las ensenadas donde solían desembarcar las naves enemigas que se dedicaban al pillaje tanto en época musulmana como cristiana (Diputación Provincial de Málaga).

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martes, 9 de enero de 2024

Los principales monumentos (Arquitectura civil; plaza de la Paz; antiguo Convento de los Jesuitas; antigua Casa Cilla; Arquitectura bodeguera; Muralla medieval; Almona; Casa del Marqués de Casa Arizón; plaza de la Salle; plaza de los Cisnes y Paseo de la Calzada; Jardín histórico de Las Piletas; y Fuerte San Salvador) de la localidad de Sanlúcar de Barrameda (y VI), en la provincia de Cádiz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Cádiz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Arquitectura civil; plaza de la Paz; antiguo Convento de los Jesuitas; antigua Casa Cilla; Arquitectura bodeguera; Muralla medieval; Almona; Casa del Marqués de Casa Arizón; plaza de la Salle; plaza de los Cisnes y Paseo de la Calzada; Jardín histórico de Las Piletas; y Fuerte San Salvador) de la localidad de Sanlúcar de Barrameda (y VI), en la provincia de Cádiz.


Arquitectura civil doméstica
     Las calles aledañas al palacio Orleáns-Borbón son soporte de uno de los más destacados ámbitos de arquitectura civil doméstica del Barrio Alto. En este entorno perviven una serie de casas de los siglos XVII y XVIII, cuyas fachadas fueron reformadas en su mayoría durante el XIX según las ordenanzas academicistas. Este caserío se dis­tingue por la elegancia y sobriedad propias de la casa-patio del barroco sevillano. Siguiendo tales coordenadas, estas edificaciones se desarrollan en planta regular distribuyendo sus dependencias alrededor del patio principal, al que se suele agregar un segundo patio secundario y jardín.
     En ocasiones sobresale en el tejado la torre-mi­rador propia de las casas de cargadores a Indias, que en su mayor parte pertenecen al siglo XVII y se cubren con tejados a cuatro aguas, aunque también se localizan algunos ejemplos del tipo de sillón.
     Cerradas al exterior a través del recio portón, estas casas mantienen la tradición hispano-árabe de vivir hacia el patio interior, quedando cerradas hacia la calle por las altas tapias de los jardines. Divididas en dos plantas y, a veces, ático o soberao superior de menor altura, destaca la equilibrada composición de sus huecos en fachada, tratándose con mayor riqueza decorativa la puerta principal, cuyo balcón superior se suele cubrir con el tradicional guardapolvo de origen musulmán. La decoración se concentra en la portada, en ocasiones de sillería tallada, cuyo acceso queda enmarcado con molduras casi siem­pre quebradas, completándose la ornamentación con herrajes, barandillas y tornapuntas. En origen estas blancas fachadas estuvieron revestidas con pintura mural de motivos geométricos y vegetales, de la que se conservan algunos restos (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   

Plaza de la Paz
     Su origen se encuentra en el alcázar hispano­ árabe edificado en este lugar, por lo que se denominó plaza del Alcázar Viejo y luego plaza Alta o plaza de Arriba. Se convirtió en el centro cívico, comercial y festivo de la villa medieval. El prota­gonismo urbano quedaba avalado por su estratégica situación, prácticamente en el centro de las antiguas Puertas de la muralla. De ella partieron las principales calles cristianas y en su confluen­cia se levantaron los edificios más significativos, como la Iglesia Mayor, Palacio Ducal, Casa del Cabildo, Alhóndiga, Pósito, Cárcel o despachos de los escribanos. Actualmente la plaza conserva parte de su vieja fisonomía, conservándose la iglesia mayor, el palacio ducal, la amplia fachada almenada del reconstruido Pósito, edificado en 1736 y ampliado en 1753; y la academicista fachada de la Real Cárcel, reedificada en 1716 y reformada en el siglo XIX que hoy es conservatorio de música. Estos edificios siguen prestando cierta relevancia arquitectónica al antiguo cora­zón urbano de Sanlúcar (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   

antiguo Convento de los Jesuitas
     Situado en la calle Luis de Eguílaz, se conserva la portada principal y los tres antiguos claustros. El conjunto de convento, iglesia y colegio fue realizado en 1717. Tras marcharse la comunidad jesuita, en 1767, el edificio tuvo diversos usos hasta que fue rehabilitado para viviendas en 1987. La iglesia, de nave rectangular, se mantuvo abierta al culto, pero durante la invasión francesa sufrió un incendio que provocó la pérdida de su cubierta principal, aunque se conserva la bóveda de la capilla sacramental, añadida en el lado de la epístola, siendo propiedad actual de Bodegas Barbadillo. La portada adintelada del convento está flanqueada por dobles columnas adosadas que reposan en elevado basamento y se corona con agudo entablamento sobre el que se abrió un balcón con posterioridad. El depurado claustro principal está configurado por dos cuerpos, formado el primero por arquerías de medio punto sobre esbeltas columnas de mármol blanco y cerrado el superior con balcones moldurados entre pilastras (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   

antigua Casa Cilla (Bodegas Barbadillo)
     El Arzobispado edificó en 1782 esta nueva Casa de Diezmos. El edificio sirvió a su primer destino hasta que se abolieron los diezmos en 1841, siendo adquirida en 1939 por la empresa vinatera Barbadillo que instaló aquí su sede administrativa y bodegas. La edificación presenta planta casi rectangular distribuyéndose las dependencias en torno a dos patios. La fachada con portada adintelada se encuentra muy transformada.
     El amplio patio principal se configura en planta baja mediante arquerías de medio punto sobre columnas de mármol blanco, cerrándose el piso alto mediante balcones entre pilastras. En un lateral se sitúa una escalera monumental con azulejería de la época. También se conservan en planta alta unas armaduras de madera de lima bordón con lacerías estrelladas que parecen de un edificio anterior del siglo XVII (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   

Arquitectura bodeguera
     El entorno próximo al castillo de Santiago presenta una fisonomía urbana caracterizada por el predominio de bodegas. Configurado en pa­ralelo a una época de auge comercial del vino, producido a mediados del siglo XIX, este frente bodeguero del Barrio Alto se extiende desde la calle Luis de Eguílaz hasta la Avenida de la Constitución, diseminándose hacia el interior. Estas bodegas se sitúan al filo de la barranca y se orientan hacia los vientos de poniente, necesarios para la crianza de la manzanilla de Sanlúcar.
     Algunas de estas bodegas se instalaron en antiguos edificios eclesiásticos desamortizados, como la capilla de los jesuitas, el convento de San Agustín o la Casa Cilla, aunque un buen número se construyó de nueva planta. Las bodegas que se insertan en la trama urbana del interior del Barrio Alto son muy pequeñas y más antiguas, de las llamadas moriscas, que se adosaron a las casas de los comerciantes durante el siglo XVII, situándose en algunos casos graneros en la plan­ta superior. En el siglo XVIII aparecen pequeñas bodegas exentas cuyas fachadas dibujan el perfil escalonado de las cubiertas, asemejándose a las iglesias mudéjares. Características del siglo XIX son las bodegas medianas, cuyo interior se estructura bien en dos naves mediante arquería central sobre pilares rectangulares, bien recayen­do la cubierta directamente sobre los pilares a través de una viga madre y zapatas de transición. Este sencillo módulo se multiplica en las bodegas más grandes que cuentan con múltiples naves hasta alcanzar las grandes proporciones de las bodegas llamadas «catedrales».
     Los rasgos arquitectónicos de las bodegas están en función de establecer un microclima interior de temperatura y humedad constantes. Se edifican altas y diáfanas naves, que pueden contener grandes volúmenes de aire, cuyas cubriciones son a dos aguas con viguería al interior y teja árabe al exterior. Los blancos y reflectantes paramentos se aperturan en su tercio superior con pequeñas ventanas  apaisadas que impiden la entrada del sol, al tiempo que permiten la aireación a través de celosías o esterones de esparto. En las fachadas principales se suelen abrir huecos de acceso de medio punto moldurados  y  un  frontón  superior cierra el ángulo de las cubiertas, en cuyo tímpano se sitúa un gran vano circular (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   

Muralla medieval
     En la calle Gitanos se conserva el único lienzo de la muralla  medieval que ha permanecido exento. El recinto murado fue construido por Guzmán el Bueno entre 1297 y 1309, el cual di­bujaba la forma de un polígono de cuatro lados casi rectangular. Con un perímetro total de unos 1.550 metros, poseía cuatro lienzos con torres y torreones y cuatro puertas. Todos los lados eran rectos, excepto el lienzo que miraba al mar si­tuado al filo de la barranca, que era el más largo y corría desde el Castillo de Santiago hasta la calle Almonte. Aún quedan restos de la muralla integrados en las casas del Barrio Alto. De las antiguas puertas sólo se conserva la Puerta de Rota, situada en la plaza de la Fuente Vieja. Aun­que muy reformada, se estructura mediante un gran arco de medio punto abierto en un muro de cantería irregular, coronándose en el centro con penacho lobulado y almenado piramidal (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
     El recinto formaba un cuadrilátero en el que había cuatro puertas; la única que se conserva hoy día es la Puerta de Rota, por la que se bajaba a la Cuesta del Ganado.
     Debido a los ataques de los musulmanes a Sanlúcar, tanto por mar como tierra, D. Alonso Pérez de Guzmán dispuso la construcción de las nuevas murallas de la ciudad para resguardarla de estos ataques. Aunque no se sabe exactamente el año en que se ejecutó la obra, es probable que fuera en el siglo XII (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

La Almona
     La plaza de la Divina Pastora está protagonizada por esta antigua fábrica de jabón, que fue construida a finales del siglo XVII y ampliada en el siglo XVIII, siglo al que pertenece la crujía de fachada. Pertenecía a los Duques de Medina Sidonia, que la traspasaron en 1757 a la Casa de Medinaceli, hasta que se abolió este monopolio de la nobleza, vendiéndose en 1855 para bodegas. Es una de las pocas almonas andaluzas conservadas en su estructura original. Su amplia fachada presenta dos plantas donde se abren ventanas y balcones de forma simétrica, destacando la decoración geométrica de rombos y elipses de las pilastras que flanquean  la adintelada portada principal, presidida por escudo nobiliario. En el interior se conservan dos inte­resantes naves industriales donde se fabricaba el jabón, pues una tercera, del siglo XVII, ha sido demolida en 2002. Una de estas naves se cubre con armadura de madera a dos aguas que recae mediante encinchado en una arquería central de medio punto sobre sendos pilares rectangulares y cinchas de madera en los extremos; y la otra presenta planta rectangular y se cubre con bóvedas de cascarón, siendo ambas del siglo XVII (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   

Casa del Marqués de Casa Arizón
     Situada entre las calles Divina Pastora y Banda de la Playa, este conjunto fue edificado por los Arizón, notable familia de cargadores a Indias. El abandonado recinto reviste una importancia excepcional por conservarse el conjunto completo de dependencias específicas de su doble vertiente residencial y comercial. La planta casi rectangular se organizó alrededor de un núcleo residencial del siglo XVII, al que se accede a través de la puerta del apeadero, estructurada mediante vano carpanel entre pilastras cajeadas que se corona con frontón curvo y roto donde se aloja el escudo de Arizón. En la crujías aledañas a la calle Banda Playa se ubicaban las bodegas, almacenes y demás dependencias propias del tráfico comercial.
     Estilísticamente, las dos zonas residenciales adoptan las trazas propias de las casas-palacio del barroco sevillano mediante cuatro crujías preferentes en torno a un patio central columnado. La fachada de la casa del siglo XVII ofrece una doble galería porticada con arcos de medio punto sobre pilares en el cuerpo inferior y arcos rebajados sobre pilares en el superior. La fachada de la casa edificada en 1730, abierta a la calle Divina Pastora, se resuelve en dos plantas y ático. En disposición simétrica se abren carce­leras en planta baja y cierros con balcón central en la superior, el cual recae sobre tornapuntas de forja. La portada adintelada está flanqueada con pilastras y clásico friso en el entablamento. El ornamental ático, de menor altura, se ordena mediante una sucesión de vanos de medio punto entre pilastras, situándose en las zonas intermedias decoración de dobles óculos ciegos elípticos y octogonales. Por encima del tejado sobresale una esbelta torre-mirador del tipo de sillón. Tanto el exterior de la torre como el ático y oratorio presentan decoración geométrica de lacería incisa en mortero bicolor almagra y blanco.
     Del interior destaca el espacioso zaguán con poyo lateral corrido y solería de ladrillo a sardinel; el portón de madera americana ricamente tallado en su cara interna; el brocal del pozo octogonal de mármol blanco y probable origen genovés; el mármol rojo de las columnas del patio; la escalera con barandilla salomónica y bóveda esquifada con yeserías de cartón recortado; y las formas conventuales de portajes y celosías. En la planta alta se sitúa un oratorio abovedado, que está totalmente pintado al fresco con iconografía de signo mariano y estilo rococó (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
     Edificada entre el último tercio del siglo XVII y la primera mitad del XVIII, el inmueble constituye el único conjunto urbano de la ciudad que contiene y conserva, tipológicamente, todos los elementos propios que configuraron las típicas casas de los cargadores de Indias y que, en líneas generales, responden a una doble funcionalidad: Residencia familiar y almacenaje. De autor desconocido, debió ser en el siglo XVIII cuando se edificaron, o al menos rehabilitaron en estilo barroco, las zonas más monumentales del conjunto arquitectónico.
     Arquitectónicamente, la Casa Arizón conjuga una superposición de elementos, que o responden a una unidad arquitectónica homogénea, sino que fueron el resultado de sucesivas ampliaciones, transformaciones y agregaciones, realizadas en el transcurso del tiempo, y que se traducen, entre otros, en la existencia de dos viviendas familiares y numerosos patios interiores, almacenes y bodegas.
     La casa tenía bien diferenciada la zona de vivienda y la de utilización comercial, ya que son perceptibles espacios funcionalmente distintos, dando pie a una disposición irregular; dos zonas de residencia entre las que se distribuyen espacios de almacén de bóvedas altas y arquerías. Esta disposición podría deberse a que las distintas partes que la integran no son contemporáneas. Las huellas de la función comercial de la casa son perceptibles incluso en las señales que ha dejado en el mármol el continuo trasiego de carretas. Además, dada la buena relación que existía entre los Arizón y la Corona, parte de la casa fue cedida para ser convertida en almacenes reales en tiempos de Felipe V. La construcción se remata con un mirador de perfecta orientación para divisar la llegada de las embarcaciones. 
     Desde principios de este siglo la casa de los Arizón comenzó a ser abandonada, por lo que a su función residencial se refiere. En la actualidad parte del edificio se encuentra alquilado para uso industrial y parte sigue conservando un uso residencial como vivienda veraniega. La Casa Arizón se distingue por conservar aún hoy la totalidad de las características de una casa de comerciante de Ultramar, contando con dependencias residenciales, de almacenaje, patios y mirador. La finca se compone de una serie de edificaciones agrupadas entre sí que constituyen el conjunto del inmueble, pudiéndose distinguir la edificación principal o zona destinada a la habitación de la familia, dependencias destinadas a almacenes y la zona de servicio. 
     La zona noble se desarrolla en torno a un patio cuadrado con galería circundante en planta baja y alta con arcos y columnas de mármol rojo en planta baja y balcones en planta alta. En una esquina de la galería se sitúa la escalera que comunica ambas plantas. Se accede al resto de las dependencias desde la galería situada en torno a ésta. También adosada a la galería se sitúa el torreón desde el que se divisa la llegada de los barcos. El sector destinado a almacenes se sitúa de forma opuesta con acceso desde la banda de la Playa, destacando una zona abovedada de gran altura en planta baja que se adosa a un segundo patio cuadrado con galería en ambas plantas, de arcos y columnas en la baja y balcones en la superior. De la fachada destaca la puerta principal con dos pilastras planas, con capitel dórico y amplio dintel moldurado sobre el que descansa un amplio balcón de la planta superior. Se completa con carceleras en planta primera, todas ellas protegidas como guardapolvos de madera y balcones con huecos de medio punto en planta segunda intercalándose con ojos de buey ochavados.
     La estructura portátil vertical se resuelve mediante muros de carga de espesores entre 60 y 70 centímetros ejecutados con ladrillo y tapial. Los forjados de madera con alfajías del mismo material y ladrillo portabla. La cubierta del patio es de azotea accediéndose desde la torre. El resto es de cubierta a dos aguas de teja árabe construida mediante cerchas de madera y tablazón. En la zona de los almacenes se emplean pilastras y bóvedas de aristas en piedra ostionera. La edificación se conserva con muy pocos cambios salvo la zona de almacenes que fue acondicionada para acuartelamiento de la guardia civil. Aparece la edificación principal como casa-palacio de magníficas proporciones y gran calidad de composición, aunque es de difícil percepción.
     El origen histórico de este inmueble aparece íntimamente ligado a la familia de los Arizón, pertenecientes a la burguesía comercial catalana que, a principios del siglo XVIII, se instaló en Sanlúcar de Barrameda para ejercer el comercio con las Indias.
     El propietario de esta casa pertenecía a una familia que procedía de Irlanda, de donde había huido por razones de índole religioso, y que se asentaría en Cataluña. Desde aquí el padre de Salvador Jacinto Arizón se trasladaría a Sanlúcar, iniciándose la presencia de una familia que jugó un papel importante en la vida comercial de la ciudad. La construcción de la casa se va a realizar sobre un solar que en esos momentos se encuentra más próximo al mar que en la actualidad y en una calle de denominación distinta, la acalle de la Bolsa. La amplísima superficie actual del edificio, de unos cinco mil metros cuadrados, es producto de una actuación en el entorno, ya que en su origen el solar se encontraba cruzado por una calle (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Plaza de la Salle (Plaza del Pradillo)
     Se formó delante de la antigua ermita de San Juan Bautista, transformada luego en iglesia de San Juan. En un edificio situado en uno de los ángulos de la plaza, se conserva la bóveda del altar mayor, fechable hacia 1615. Junto al anti­guo templo, haciendo esquina, existe una casa del siglo XVII, donde estuvo la Casa de Expósitos, en cuya fachada barroca se produce un efectista juego entre las molduras y frontones rectos que enmarcan los numerosos vanos. La fuente de mármol que centra la plaza fue donada por el Duque de Montpensier en 1858.
     El mayor protagonismo de este espacio urbano lo acapara la antigua casa de Moreda, que ocupa todo un frente de la plaza. Fue edificada en 1662 y reformada en el siglo XVIII. La amplia fachada se organiza en dos plantas y ático, abriéndose en las dos primeras una serie de vanos simétricos cerrados en su mayoría con rejas de forja, mientras que el ático está recorrido por una sucesión de balconcillos rebajados entre pilastras. Por la clasicista portada principal se accede al patio por una puerta lateral situada en el zaguán, el cual se articula mediante arquerías de medio punto sobre columnas de mármol blanco en el primer cuerpo y balcones entre pilastras en el segundo (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   

Plaza de los Cisnes y Paseo de la Calzada
     La Calzada es el paseo por excelencia de Sanlúcar y uno de los ámbitos urbanos más emblemáticos de la ciudad. Durante el primer tercio del siglo XX fue el centro de la vida veraniega. En el año 1794 se configuró como un paseo, pero la fisonomía actual deriva del ensanche realizado en 1901.
     De la época dorada de este paseo se conserva el antiguo Círculo Mercantil, rehabilitado como Oficina Municipal de Turismo; y el pequeño pa­bellón frontero conocido como «La Rifa», que fue edificado en el año 1929 para celebrar sorteos de beneficencia y está construido en ladrillo visto con decoración cerámica. Son dos huellas del importante arraigo que la estética regionalista tuvo en la ciudad.
     Además, en el frente izquierdo del paseo han pervivido algunas casonas de la época, entre las que cabe destacar las dos gemelas de tipo casticista edificadas en el año 1921 por Vicente Tra­ver y Tomás.
     El inicio del paseo de La Calzada está presidido por tres destacados edificios, ocupando uno de ellos el frente principal de la plaza de los Cis­nes. Se trata del antiguo hotel Los Cisnes, hoy rehabilitado para oficinas y apartamentos. En su exterior, de carácter romántico, se combinan los polícromos azulejos con los encajes que dibujan las rejerías decorativas de pretiles y balcones, acercándose ya a las formas modernistas.
     Aledaños a esta plaza y abriendo el paseo se encuentra una antigua villa edificada por Patricio Garvey en el año 1902, hoy oficinas municipales; y el actual Hotel Tartaneros, del año 1914 y corte modernista, en cuyas fachadas la decoración ce­rámica y la rica rejería se entreteje sobre el ritmo apilastrado que estructura el exterior, destacan­do los balcones esquineros, el pórtico de entrada y la terraza superior con pretiles abalaustrados (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   

Jardín histórico de Las Piletas
     En lugar próximo a la playa, este jardín tiene su origen en los preexistentes manantiales de aguas ferruginosas con propiedades medicinales. El conjunto dibuja una planta de cruz latina, en cuya cabecera semicircular se concentran los elementos más significativos. Las primeras obras de embellecimiento fueron realizadas en 1809 por el Duque de Osuna, quien patrocinó la formación del paseo y la construcción de la glorieta, centrada por un brocal de pozo y las tres estatuas neoclásicas de La Fama, Hipócrates y Galeno, junto a dos Pegasos desaparecidos. En los primeros años del siglo XX el Ayuntamiento concedió a Torcuato Luca de Tena la explotación de esta agua, quien edificó el pabellón alto que rodea a la glorieta con forma semicircular, al que se accede mediante un par de rampas escalonadas ubicadas en los laterales, cubriéndose el mirador con una pérgola de cerrajería decorada con motivos vegetales. También en esta época se colocaron los bancos en el paseo y se amplió la zona plantándose frondosos jardines y vegeta­ción autóctona de interés botánico (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
     El jardín se sitúa a las afueras de la localidad, al abrigo de la Barranca del Espíritu Santo, en un entorno antiguamente poblado por huertos de mar o navazos, característicos de la zona. Su origen se encuentra en los manantiales de agua fresca que manan del lugar.
     Las características ambientales óptimas del paraje en que se encuentra motivaron que el Jardín de las Piletas adquiriesen una relevancia social importante en la localidad, convirtiéndose en lugar de paseo de la población de Sanlúcar a lo largo de los siglos XIX y XX.
     El jardín se sitúa al Este de la Barranca del Espíritu Santo, que se contempla como telón de fondo, poblado de vegetación, a la sencilla composición del conjunto. Éste se constituye como recinto cerrado desde la intervención que experimenta a inicios del siglo XX, y se inicia en un portal de acceso marcado por cuatro pilastras y rejas de fundición, desde el cual se aprecia una perspectiva del pequeño paseo que conduce a la glorieta final.
     Este paseo está bordeado por dos parterres poblados de arbustos y especies forales, y está marcado por la presencia de plátanos de gran porte a ambos lados, entre los cuales se colocan bancos de fundición que invitan a la contemplación del paisaje y los visitantes. El recorrido longitudinal culmina en una glorieta de trazado irregular, aunque próximo a la elipse, con dos niveles unidos por dos escalinatas simétricas a Norte y Sur.
     En esta glorieta se localiza la gran pilastra que preside el conjunto, sobre la cual se elevaba una estatua dedicada a la Fama, hoy ausente, a cuyos pies se encuentra el brocal de la fuente originaria. A ambos lados de este elemento central, otras dos pilastras que antaño sostenían sendas esculturas de Hipócrates y Galeno, también hoy desaparecidas. 
     En la trasera de la pilastra principal, y aprovechando el desnivel de terreno, una galería cubierta por un emparrado sostenido por una estructura de fundición ofrece un lugar apartado para la reflexión. Este recorrido a dos niveles que circunda el espacio de la glorieta está marcado por muros bajos de mampuestos de piedra ostionera sin desbastar, que le confieren un aspecto pintoresco.
     La reforma que desde 2010 se ejecuta en el Jardín tiene como objeto sustituir la pavimentación de albero compactado original por un solado de ladrillo de barro cocido, así como la introducción de una fuente longitudinal en el paseo y la dotación de iluminación al conjunto.
     El origen del jardín se sitúa en el año 1809, cuando el Duque de Osuna ordena la construcción de la glorieta y el paseo de acceso al conjunto, para marcar la primera fuente del manantial conocida como "Las Piletas Viejas". En 1862 tuvo lugar el descubrimiento de un nuevo manantial, conocido como "Pozo Escolapio".
     La mayor transformación del conjunto hasta nuestros días tuvo lugar a inicios del siglo XX, cuando Torcuato Luca de Tena, que había obtenido del Ayuntamiento de Sanlúcar la cesión del jardín, incorporó el recorrido elevado de la glorieta, así como el ajardinamiento del paseo de acceso. También se ordenó la construcción de una lápida sobre el tercer manantial descubierto en el lugar, que fue bautizado como "San Fernando"
     Tras años de abandono y descuido, el jardín se encuentra en proceso de reformas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Fuerte de San Salvador
     Un poco más allá de Bajo de Guía, en el camino de Bonanza, se encuentra esta fortaleza semienterrada bajo las dunas litorales. Fue edificado en 1627 por orden de Felipe II, y sus trazas corrieron a cargo de Juseppe Gómez de Mendo­za, ingeniero real y maestro mayor de las fortificaciones de Cádiz.
     El fuerte pasó a la Corona en 1645, aunque quedó abandonado poco después de su construc­ción por resultar pequeño para cumplir sus fun­ciones, pues no podía contener más que cuatro piezas de artillería. El edificio tiene planta rectangular abaluartada con terraplén y cañoneras, situándose en los vértices de los baluartes traseros sendas garitas de sillería cubiertas con bóvedas semiesféricas de ladrillo.
     La puerta de entrada se ubica en la retaguardia hallándose actualmente cubierta por las dunas. El revestimiento de mortero exterior presenta decoración de esgrafiados geométricos y otras diversas figuras (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
     Se compone de un cuadrado, y por el frente del río está abaluartado con terraplen, cañoneras, y en el interior cuerpo de guardia, repuesto y almacenes. Es de piedra de sillería, pero demasiado pequeño para el objetivo con que se hizo, por no poder contener más que cuatro piezas.
     Para la defensa del puerto de Bonanza mandó, en el año 1627, el VIII Duque de Medina Sidonia, D. Manuel Guzmán el Bueno, construir este castillo en la playa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

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jueves, 21 de diciembre de 2023

Los principales monumentos (Ermita del Mimbral; Iglesia de San José; Castillo de Gigonza; Molinos; y Fuerte y Acueducto del Tempul) de la localidad de San José del Valle, en la provincia de Cádiz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Cádiz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Ermita del Mimbral; Iglesia de San José; Castillo de Gigonza; Molinos; y Fuerte y Acueducto del Tempul) de la localidad de Puerto Serrano, en la provincia de Cádiz.
     Tiene su origen en el castillo de «Hisn Tabul», que además marca un primitivo asentamiento romano. Fue conquistada a principios del XIV, años después de que lo fueran las poblaciones de los alrededores. En 1333 pasó a la jurisdicción de Jerez, con el nombre de Tempul, pero no se repuebla hasta fines del siglo XVI. La ubicación en este lugar del convento de carmelitas descalzos del Monte de la Cruz (1695), favoreció un crecimiento importante de la población entre los últimos años del siglo XVII y principios del siguiente. 
     En estas circunstancias y favorecido por encontrarse dentro del marco del Consejo jerezano, experimenta un importante desarrollo que alcanza hasta el siglo XIX. En 1835 se produce la desamortización del convento y se inaugura una etapa de proyectos de aprovechamiento agrícola del territorio. Un socialista utópico, Manuel Sagrario de Beloy, propone la instalación de un falansterio en Tempul; y en 1878 los hermanos Vicente y Rafael Romero García fundan la Colonia Rural de San José del Valle, que a mediados del siglo XX se consolida con el impulso del Instituto Nacional de Colonización. Con este apoyo institucional se construyen el ayuntamiento y el mercado de abastos, además de la iglesia. Desde 1995 es municipio independiente (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   

Ermita del Mimbral
         La ermita del Mimbral, de principios del XVII, podría  relacionarse con un oratorio rural. La iglesia del convento de carmelitas se conserva en ruinas. Es de una sola nave, con fachada en el hastial de los pies cuyo vano está enmarcado por un arco sobre el que cabalga un tejaroz a dos aguas. Una airosa espadaña culmina el edificio. Construido a lo largo del siglo XVIII, con importantes reformas en las primeras décadas el XIX, hasta que los frailes fueran desalojados en 1835 (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
 
Iglesia de San José
         Más moderna es la iglesia parroquial de San José, que es de planta de cruz latina, con crucero muy marcado y una gran espadaña sobre el muro de fachada. Construida en el siglo XX (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   

Castillo de Gigonza
         Entre los términos de Jerez de la Frontera y de Alcalá, y a seis kilómetros del casco urbano de ésta, se halla el castillo de Gigonza, de fábrica medieval, que se ubica en el lugar donde estuvo Saguntia, fundación turdetana que alcanzó su apogeo en tiempos de los visigodos. Fue incorporado a una explotación cerealística, para componer un gran cortijo. Posee en buen estado una torre de planta cuadrada, con dos plantas, la superior está abovedada. En las inmediaciones se encuentran las ruinas de un balneario, de aguas sulfurosas, muy popular a fines de XIX y principios del XX (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
       Complejo arquitectónico dotado de un castillo tiene planta casi cuadrada y dos cuerpos. A la entrada principal se accede por las escaleras que formaban la balaustrada, que es baja y estrecha, con un dintel y dos fuertes impostas, y con un óculo que en su interior es un vano con arco ojival. Sobre la puerta presenta una estrecha ventana en arco de herradura.
     Al piso superior se accede a través de una angosta escalera, desde donde se sale al exterior, a través de un vano con arco de herradura. Este piso se cubre con bóveda vaída y en sus paramentos hay ventanales. En su interior hay unas panoplias con armas antiguas. La fortaleza tiene una cerca con patio de armas a donde se accede por una puerta con arco de medio punto y rematada con un escudo nobiliario. Asimismo, en la cara interna, sobre el portón, hay otro escudo, posiblemente más antiguo, que tiene un león rampante y cuatro barras verticales que corresponde a la Casa de Arcos.
     Según una lápida existente, en 1848 se construyó la actual capilla y se transformó la fortaleza ampliándose con una "casa de baños", siendo dueño del lugar don Francisco de Ponce de León. La capilla se sitúa en el patio de acceso o antiguo patio de armas del castillo, y cuenta con una bóveda corrida; aunque desmantelada, conserva un pequeño retablo y el púlpito.
     Probablemente las dependencias de los baños coexistieron con viviendas de campesinos y diversas instalaciones agrícolas, si bien en el siglo XX la edificación acabaría por dedicarse en su totalidad a los cometidos agropecuarios.
     Muy fragmentada la propiedad en la actualidad, lo que explica la compartimentación del conjunto, mantiene algunos rasgos de su carácter defensivo medieval "muros almenados, pequeña portada con arco adovelado con escudo de armas, y sobre todo la torre", pero los espacios interiores, patios y dependencias se encuentran muy alterados.
     Las edificaciones se organizan mediante una sucesión de patios escalonados, comunicados entre sí por estrechos pasajes, en torno a los cuales se van disponiendo las dependencias de habitación y labor.
     El primero de los patios corresponde a la edificación medieval, el resto se construyen en el momento del balneario. El primer patio es el del señorío, con la vivienda principal, las antiguas dependencias de invitados y la escuela. En el patio intermedio se sitúan las cuadras, y junto a ellas la talabartería y herrería. El último patio o de arriba, en cota más elevada, era el de la posada, que hoy se dedica a almacenes. Los patios de la posada y señorío contaron con galerías perimetrales, hoy parcialmente derruidas o tapiadas, con pilares de fundición, viguería de madera y ladrillo por tabla o adintelada con soportes de ladrillos y vigas de madera.
     La torre militar es el elemento arquitectónicamente más interesante. Cuadrada, con dos plantas y paseo de ronda almenado en cubierta, se construye, al igual que el resto del castillo, con gruesos muros de mampostería de cantos irregulares y sillarejos, con refuerzos de sillares en las esquinas y en los huecos abocinados. La planta alta se cubre mediante una superficie abovedada de planta circular trasdosada que se conserva en buen estado. La portada de acceso al castillo está construida con sillares bien labrados, al igual que los refuerzos de la torre. Sobre el arco de entrada pervive el escudo nobiliario de la familia propietaria, tallado en la misma piedra.
     Conviene destacar por su singularidad y tamaño el antiguo palomar existente en el patio de acceso, constituido por un cajón de muros de fábrica en el que se insertan transversalmente otros muros, convenientemente taladrados para cobijar a las palomas.
     En el exterior de la fortaleza han proliferado otras dependencias para acoger funciones estrictamente agrícolas: casa de máquinas, gañanía, estancia y zahurda, extendiéndose por las inmediaciones corrales y cercados para ganado bovino.
     Este castillo formaba parte del conjunto de fortalezas de la campiña gaditana, entre las que se encuentran el Alcázar de Jerez, Melgarejo, así como los restos de Gibalbín, Torre Cera, Lopera,... El origen de este castillo es musulmán y su historia bélica está muy ligada al periodo de reconquista y a la figura de Enrique II, ya que en 1371 los castellanos obtuvieron una victoria sobre los musulmanes en sus inmediaciones y de este castillo tomó el nombre la batalla, en la que obtuvieron los castellanos numerosos cautivos, tanto de ultramar como de los vecinos malagueños.
     Conjunto constructivo ha sufrido un fuerte proceso de transformación y readaptación a sucesivos usos. La Gigonza "Gisgonza, o Baños de Gigonza según se denomina también habitualmente" corresponde a un asentamiento de notable importancia histórica que ha proporcionado cuantiosos hallazgos arqueológicos. El enclave, favorecido por sus manantiales y por su estratégica posición eminente sobre la campiña al pie de la sierra del Valle, en la transición hacia los macizos montañosos del interior de la provincia, se relaciona con la población romana de Saguntia, en la vía de comunicación que enlazaba el valle del Guadalquivir con la costa atlántica por Asido "Medina Sidonia".
     Está certificada la continuidad de su poblamiento en la Edad Media, cuando adquiere relevancia como fortaleza fronteriza. Siguiendo a Pérez Cebada, en época musulmana se apunta la existencia de un molino aceitero movido por energía hidráulica en la Gigonza, lugar que ostenta la categoría de "castillo", con un poblado anejo. Su conquista se produce en la segunda mitad del siglo XIII, convirtiéndose durante un tiempo en la posesión más avanzada de los cristianos, perteneciente a Arcos y luego, desde 1333, a Jerez, como parte del "término" de Tempul. Según el Repartimiento de Arcos, Pedro Martínez de Fe recibió la concesión de un importante donadío "consistente en casas, molino, aceña, huerta en la alcaría de Gigonza". En sus inmediaciones se dio en el siglo XIV una famosa escaramuza fronteriza entre castellanos, africanos y granadinos: "Llamóse ésta la de Gigonza por ser allí tan señalada vatalla".
     En la siguiente centuria está en manos de Peyo de Rivera, cuñado del Almirante Mayor de Castilla, quien en 1477 solicita la venia real para vender el castillo al marqués de Cádiz, don Rodrigo Ponce de León, mientras surgen noticias de la apropiación por vecinos de los pueblos limítrofes de campos cercanos al lugar. A fines del XVI figura como "cortijo" dedicado a la explotación de dehesas y tierras de labor, que se amplía a costa de las suertes repartidas con anterioridad a pequeños labradores y para el que se solicita en 1589 licencia para la instalación de un molino. Más adelante, a mediados del siglo XVIII, la dehesa de Gigonza y la Parrilla queda recogida en el Catastro de Ensenada como tierra de propiedad particular, a nombre de Juan Pérez de Gallegos, en el término de Tempul, con una cabida de 779 aranzadas para el aprovechamiento de pasto y sembradura. A mitad del XIX, Madoz califica la Gigonza de "despoblado", es decir, que antaño tuvo rango urbano, y de "caserío y baños minerales", dando noticia de la reciente construcción de unos baños con las aguas minerales de su fuente, establecimiento que gozaría durante décadas una notable concurrencia.
     Según una lápida existente, en 1848 se construyó la actual capilla y se transformó la fortaleza ampliándose con una "casa de baños", siendo dueño del lugar don Francisco de Ponce de León (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Molinos
         Asimismo hay que mencionar varias construcciones vinculadas al agua, los molinos que ja­lonan el arroyo que cruza el término (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   

Fuerte y Acueducto del Tempul
         Construido entre 1864 y 1869 bajo la dirección del ingeniero Ángel Mayo, para abastecimiento de agua de la ciudad de Jerez de la Frontera (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
       El castillo de Tempul está situado frente al manantial sobre un afloramiento ofítico, a 44,5 kilómetros del núcleo urbano jerezano, a unos 15 del de San José del Valle y a unos 5 del de Algar.
     Posiblemente de origen romano, son las fuentes en lengua árabe las primeras que hacen referencia a una fortificación junto al manantial, haciendo también alusiones a los restos del acueducto romano que partía de sus inmediaciones.
     Fue construida en los siglos XII y XIII, siendo muy codiciada por su ubicación estratégica junto al manantial, estando además terrenos de gran riqueza agrícola y ganadera. La fortaleza está situada en un lugar agreste y escarpado. Fue arrebatada en el siglo XIV a la ciudad de Algeciras por el infante de Castilla don Pedro, siendo San José del Valle el último término de esta zona en ser conquistado en 1312. Por la importancia del lugar, Fernando IV donó el castillo y su término a Alonso Pérez de Guzmán, "el Bueno". Pero las tropas nazaríes no cejaron en su empeño de volver a conquistarlo, hasta que lo consiguieron a comienzos del siglo XIV, volviendo luego a manos castellanas dando lugar lugar a gestas heroicas cantadas en los romances. En tiempos de Alfonso XI el castillo fue cedido al consejo de Jerez en 1371, teniendo que esperar a 1433 cuando se hizo la ceremonia y nombramiento del alcaide del Tempul.
     Su importancia estratégica disminuyó tras la caída del reino nazarí de Granada, manteniéndose un largo pleito entre el III Conde de Arcos, don Rodrigo Ponce de León y la ciudad de Jerez por el control de las rentas que podía reportar su arrendamiento. Para solucionar el conflicto distintos jueces delimitaron los términos, resultando favorable a Jerez, pero las partes no se pusieron de acuerdo en la interpretación de la sentencia de 1506 y fue recurrida numerosas veces. El pleito llegó a comienzos del siglo XVIII, cuando Felipe V terció en el conflicto y ordenó en 1701 que se confirmasen todos los privilegios concedidos a Jerez por sus antecesores y, sobre todo, que se diese un nuevo privilegio por el que se reconocía la concesión del castillo de Tempul a Jerez.
     El sitio arqueológico se compone de los restos del acueducto y del castillo medieval del Tempul (ya desaparecido). El acueducto del Tempul llevaba las aguas hasta Cádiz, donde se almacenaba en unos grandes aljibes situados en la Ermita de San Roque y adosados a los lienzos de Puertas de Tierra.
     Ha sido objeto de varios trabajos de investigación en donde se han documentado alrededor de 30 puntos con restos prospectados, aunque no existe un trabajo exhaustivo sobre el mismo.
     Tiene una longitud aproximada de 75 kilómetros, con un tramo inicial de 30 kilómetros en donde el agua fue transportada en régimen de lámina libre, por galerías rectangulares abovedadas ripiadas en las conducciones romanas de dimensiones internas de 0,60 metros de ancho y altura variable entre 1,20 y 1,70 metros. Las galerías por lo general fueron subterráneas a unos 2 metros de profundidad promedio o en algunos casos se construyeron túneles de hasta 25 metros de profundidad con pozos de registro a cada cierto intervalo de distancia. La pendiente del specus según los tratados del siglo XVIII estaría en torno a los 0,40 m/km, encontrándose tramos con pendientes de hasta 0,10 m/km. En el primer tramo el acueducto contó con tres sifones: el de la Garganta de Bogas, el de San José del Valle y el de Los Arquillos, el último con tuberías de piedra de 0,33 metros de diámetro interior y una longitud de casi 3 kilómetros.
     A partir de aquí hay un tramo del que no se tiene mucha información, solo escasos restos que permiten suponer que el acueducto estaba formado en esta parte por galerías similares al tramo aguas arriba del sifón de los Arquillos, en donde corría el agua en régimen de lámina libre.
     El acueducto continúa por las inmediaciones de los llanos de Guerra en donde vuelve a cambiar a régimen de tubería y sifón de la playa, su longitud total es desconocida, está formado por tres tuberías en paralelo de piedra de 0,22 metros de diámetro interior y que posiblemente contó con una torre hidráulica "Torre de los arquillos" a través de la cual el agua sería transportada al castellum que debió estar ubicado en la actual Puerta de Tierra de Cádiz.
     Existen varias hipótesis sobre el trazado del acueducto que deben ser verificadas por trabajos de campo. El tramo central es el menos estudiado (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Cádiz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Ermita del Mimbral; Iglesia de San José; Castillo de Gigonza; Molinos; y Fuerte y Acueducto del Tempul) de la localidad de San José del Valle, en la provincia de Cádiz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia gaditana.

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