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martes, 21 de octubre de 2025

La imagen "Santa Úrsula, virgen", de Gonzalo Gómez de Orozco, y de Juan Alemán, en la sillería del Coro, de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Santa Úrsula, virgen", de Gonzalo Gómez de Orozco, y de Juan Alemán, en la sillería del Coro, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla
     Hoy, 21 de octubre, cerca de Colonia, en Germania, actual Alemania, Conmemoración de las Santas Vírgenes que entregaron su vida por Cristo en el lugar de la ciudad donde después se levantó una basílica dedicada a Santa Úrsula, virgen inocente, considerada como la principal del grupo (c. s. IV) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
       Y que mejor día que hoy para ExplicArte la imagen "Santa Úrsula, virgen", de Gonzalo Gómez de Orozco, y de Juan Alemán, en la sillería del Coro, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, calle Cardenal Carlos Amigo, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
       En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar el Coro [nº 004 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede]; No ha cambiado de nombre, aunque las sillas han estado, al menos, en cuatro lugares diferentes; el actual, salvo las interrupciones debidas a obras o accidentes, es el que posee desde 1514. En el antiguo estaban sepultados los arzobispos don Remondo y don Pedro Gómez Barroso (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
     La Catedral de Santa María de la Sede; encontramos el coro, cerrado por una reja realizada por Francisco Salamanca (1518-23). Su sillería consta de 117 sitiales de madera, con esculturas de santos y relieves del Antiguo y Nuevo Testamento. Es un conjunto realizado por Nufro Sánchez, comenzado en 1478 y acabado en el siglo XVI (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     Pues bien en uno de los sitiales encontramos la imagen de Santa Úrsula, virgen, obra de Gonzalo Gómez de Orozco, y de Juan Alemán, de hacia 1511-1550, realizada en estilo renacentista, en madera tallada y con unas medidas de 0'34 x 0'14 x 0'09 mts. Santa Úrsula, de cuerpo entero y posición frontal, aparece vestida con túnica y manto de intenso plegado en la zona inferior. La cabeza, ligeramente inclinada, muestra los rasgos de una mujer joven, de larga melena y coronada que sostiene en su mano derecha las flechas y en la izquierda un libro (Guía digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda y Culto de Santa Úrsula y las Once mil vírgenes;
     El punto de partida de la leyenda de santa Úrsula y las Once mil vírgenes asesinadas por los hunos ante los muros de la ciudad de Colonia es la Historia regum Britanniae de Godofredo de Monmouth. Las osamentas encontradas a partir de 1106 en un antiguo cementerio de Colonia, bautizado ager Ursulanus, porque allí se encontró una inscripción que nombraba a una virgo Ursula muerta a los dieciocho años de edad, die­ron ciertas apariencias de verosimilitud a los relatos legendarios que más tar­de fueron «embellecidos» por el beato Hermann José de Steinfeld y la aba­desa visionaria Isabel de Schonau.
     Debe señalarse que en los textos más antiguos no es santa Úrsula sino san­ta Pinosa, patrona del monasterio de Essen, la que está al frente de la legión virginal. Cuando las reliquias de Pinosa fueron transportadas a Essen, en el siglo XI, los devotos de Colonia la sustituyeron por Úrsula.
     Su leyenda comporta numerosas variantes. La versión más popular o difundida es la que ofrece Santiago de Vorágine en su Leyenda Dorada. Úrsula, hija del rey de Gran Bretaña, fue pedida en matrimonio por los embajadores de un rey pagano. Para casarse, ella puso como condición que su novio se hiciera bautizar y la acompañara en una magna peregrinación a Roma. Úrsula embarcó con un séquito de diez doncellas nobles acompañadas, cada una de ellas, por mil vírgenes. Ascendió el curso del Rin hasta Basilea en una barca que llevaba como timonel a un ángel, e iba en cabeza de una flotilla de once naves. Luego atravesaron los Alpes y llegaron a Roma donde la princesa y su novio fueron recibidos por el papa Ciríaco. El papa llevó su benevolencia hacia santa Úrsula hasta el punto de acom­pañarla en el viaje de regreso que terminaría trágicamente ante las mura­llas de la ciudad de Colonia, donde toda la caravana pereció en la matanza, asaeteada por los hunos. El castigo a los asesinos no se hizo esperar: un ejército de Once mil ángeles puso a los hunos en fuga. Esta matanza no cuenta con la menor prueba de historicidad, y ni siquiera se puede determinar la fecha en que habría ocurrido. Se trata del equivalente femenino de la Matanza de la Legión tebana en Saint Maurice de Agaune, en la región de Valais.
     La fabulosa cifra de Once mil vírgenes, que en la Edad Media no asombraba a nadie, fue reducida por los escépticos modernos a Once e incluso a Una. A once, si se admite que la inscripción XI. M. V. debe leerse Once mártires vírgenes y no Once mil vírgenes; y aun así es verdad que el error procede del hecho de que una de las compañeras de santa Úrsula se habría llamado Undecimilla.
     La presencia del papa Ciríaco en la barca de Úrsula durante el descenso del Rin es una invención tardía que reposa en las visiones de santa Isabel de Schonau y del monje premonstratense Hermann José.
CULTO
     El centro del culto de santa Úrsula, o más exactamente el centro de distri­bución de sus reliquias y las de sus compañeras, era Colonia, donde su popularidad, aunque no igualase a la de los Tres Reyes Magos, superaba con gran ventaja a la del mártir de la Legión tebana san Gereón, con quien habitualmente forma pareja.
     El culto de san Gereón mantuvo un estricto carácter local, mientras que el de santa Úrsula y las Once mil vírgenes se difundió gracias a la exportación de las osamentas del ager Ursulanus hacia los monasterios benedictinos, cis­tercienses y premonstratenses de Renania, los Países Bajos, el norte de Francia e incluso hasta Venecia, donde en 1300 se fundó una cofradía piadosa con el nombre de Scuola di sant' Orsola, dedicada a la crianza, mantenimiento y educación de jóvenes huérfanas, de la cual santa Úrsula fue nom­brada patrona.
     Aunque resulte curioso, puesto que según la leyenda Úrsula era hija de un rey de Gran Bretaña, esta devoción nunca ha sido popular en Inglaterra, don­de no hay iglesia alguna puesta bajo su advocación.
     Santa Úrsula es patrona de las ursulinas.
     Su manto protector hizo que la adoptaran no sólo las huérfanas sino tam­bién el gremio de pañeros. En su calidad de princesa británica, fue elegida como segunda patrona por la reina Ana de Bretaña.
     Se la invocaba contra los dolores de cabeza. En Avioth, localidad lorenesa, la capa craneana de una estatua de santa Úrsula, que era de quita y pon, se retiraba para ser colocada a manera de gorro o capelo sobre la cabeza de los peregrinos que padecían migrañas. Su intercesión también servía para conseguir una buena muerte (pro felici morte).
     La devoción a la Virgen del manto protector, que alcanzó su apogeo en el siglo XV, aún estaba viva a principios del XVI, como lo prueba este himno alemán compuesto en su honor:
     Sanct Ursula, ach steh uns bei,
     Du unser Schutz und Schirmfrau sei!
     Breit aus den Mantel dein,
     Ali wollen wir darunter sein. 
     Mit deinem mantel uns bedeck,
     Uns allesamt darunter steck.
     Eilf tausend zwar derinter stehn,
     Viel tausend mehr darunter gehn.
     Dein mantel uns ein Panzer ist.
     Für alle Feind und ihre List
     A partir del Renacimiento y de la Reforma, santa Úrsula fue víctima del espíritu crítico que la tomó como blanco sin que el concilio de Trento osara asumir su defensa.
ICONOGRAFÍA
     Entre los siglos XIV y XVI, la iconografía de santa Úrsula fue de una prodigiosa riqueza. Se han catalogado veinticinco ciclos de pinturas donde se narra su leyenda: diez en Alemania, cuatro en Bélgica, cuatro en Italia, tres en España, uno en Portugal y uno en Noruega (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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martes, 16 de septiembre de 2025

La imagen de San Cornelio, de Gonzalo Gómez de Orozco, y Juan Alemán, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Cornelio, de Gonzalo Gómez de Orozco, y Juan Alemán, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.  
     Hoy, 16 de septiembre, Memoria de San Cornelio, papa, y San Cipriano, obispo, mártires, acerca de los cuales el catorce de septiembre se relata la sepultura del primero y la pasión del segundo. Juntos son celebrados en esta memoria por todo el orbe cristiano, porque, en días de persecución, ambos testimoniaron su amor por la verdad indefectible ante Dios y el mundo (252, 258) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte la imagen de San Cornelio, de Gonzalo Gómez de Orozco, y Juan Alemán, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, calle Cardenal Carlos Amigo, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar el Coro [nº 004 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede] No ha cambiado de nombre, aunque las sillas han estado, al menos, en cuatro lugares diferentes; el actual, salvo las interrupciones debidas a obras o accidentes, es el que posee desde 1514. En el antiguo estaban sepultados los arzobispos don Remondo y don Pedro Gómez Barroso (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
   La Catedral de Santa María de la Sede; encontramos el coro, cerrado por una reja realizada por Francisco Salamanca (1518-23). Su sillería consta de 117 sitiales de madera, con esculturas de santos y relieves del Antiguo y Nuevo Testamento. Es un conjunto realizado por Nufro Sánchez, comenzado en 1478 y acabado en el siglo XVI (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
   Entre ellos se encuentra San Cornelio, papa, talla de Gonzalo Gómez de Orozco y Juan Alemán, renacentista de hacia 1511-1550, con unas medidas de 36 x 14 x 10 cms.  La imagen, de cuerpo entero y posición frontal, aparece vestida con capa pluvial cerrada al cuello con broche. La cabeza, tocada con tiara papal, muestra los rasgos hieráticos de un hombre de mediana edad que sujeta en su brazo derecho una vara, probablemente una cruz pontifical y con la izquierda sujeta un cuerno de caza (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Cornelio, papa
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     Es el primer papa que lleva el nombre de una antigua familia romana: la gens Cornelia.
     Su pontificado sólo duró dos años, desde 251 hasta 253. Durante la persecución de Galo fue desterrado en Centumcellae (Civita Vechia), donde murió en 253.
     Sus restos fueron enterrados en la catacumba de San Calixto, sobre la Vía Appia, Roma.
     De acuerdo con una leyenda bretona nacida de una asonancia entre Cornely y Carnac, habría hecho brotar los alineamientos de Carnac convirtiendo en menhires a un ejército de soldados paganos. De ahí que a dicho alineamiento se lo llamase «los soldados de San Cornelio».
CULTO
     Su culto e iconografía se explican también por un juego de palabras con su nombre, vinculado con el vocablo corne (cuerno) .
     En Bretaña, es el patrón de las bestias cornudas. Los campesinos le llevaban sus bueyes, así como en Flandes presentan los caballos ante la imagen de san Eloy.
     Sus principales santuarios son, en Francia, la abadía de Saint Corneille de Compiègne (Compendiensis) y la iglesia de Saint Cornély en Carnac; en Alemania, la iglesia de San Severino de Colonia y Komelimünster, cerca de Aquisgrán; en Bélgica, el monte Cornillon de Lieja y la abadía de los premonstratenses de Ninove (o Niewenhoven).
     Casi siempre aparece asociado con san Cipriano de Cartago, cuya fiesta se celebra el mismo día.
     Se lo invoca contra los ataques de epilepsia, llamada mal o enfermedad de Cornelio y contra las afecciones nerviosas en general.
ICONOGRAFÍA
     Está representado como papa, tocado con la tiara, con un cuerno o un cuerno de caza a manera de armas parlantes. Para dar a entender que protege a las bestias cornudas, está flanqueado por dos vacas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Cornelio, de Gonzalo Gómez de Orozco, y Juan Alemán, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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viernes, 1 de diciembre de 2023

La imagen de San Eloy, de Nufro Sánchez, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Eloy, de Nufro Sánchez, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.  
   Hoy, 1 de diciembre, se conmemora en Noyon, lugar de Neustria, asimismo en Francia, a San Eloy, obispo, que siendo orfebre y consejero del rey Dagoberto edificó monasterios y construyó monumentos a los santos con gran arte y elegancia, y más tarde fue elevado a las sedes de Noyon y Tournai, donde se dedicó con gran celo al trabajo apostólico (660) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte la imagen de San Eloy, de Nufro Sánchez, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, calle Cardenal Carlos Amigo, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar el Coro [nº 004 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede] No ha cambiado de nombre, aunque las sillas han estado, al menos, en cuatro lugares diferentes; el actual, salvo las interrupciones debidas a obras o accidentes, es el que posee desde 1514. En el antiguo estaban sepultados los arzobispos don Remondo y don Pedro Gómez Barroso (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
   La Catedral de Santa María de la Sede; encontramos el coro, cerrado por una reja realizada por Francisco Salamanca (1518-23). Su sillería consta de 117 sitiales de madera, con esculturas de santos y relieves del Antiguo y Nuevo Testamento. Es un conjunto realizado por Nufro Sánchez, comenzado en 1478 y acabado en el siglo XVI (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
   Entre ellos se encuentra San Eloy, obispo, talla de Nufro Sánchez, gótico-renacentista de hacia 1470-1890, con unas medidas de 39 x 15 x 9 cms. Se representa de frente, vestido según su condición de obispo, llevando sobre la cabeza la mitra. En la mano izquierda porta el báculo terminado en un templete hexagonal, y en la derecha lleva un martillo coronado aludiendo a su condición de orfebre (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Eloy, obispo;
HISTORIA Y LEYENDA
   Según su Vita, redactada por su amigo San Audoeno, nació en Chaptelat, Limousin, hacia 590. Después de haberse formado como aprendiz en el taller de Abbon, orfebre de Limoges, se relacionó en París con Bobbon, tesorero de ClotarioII, y obtuvo el cargo de monedero. El rey Dagoberto lo convirtió más tarde en tesorero y le confió misiones más importantes.
   Después de la muerte del rey Dagoberto se hizo ordenar sacerdote.
   En 632 fundó el monasterio de Solignac cerca de Limoges. Pero la última parte de su vida transcurrió en el norte de Francia, donde en 640 fue nombrado obispo de Noyon, cuya diócesis comprendía Tournai y todo el país de Flandes. Habría fundado la iglesia de las Dunes (las Dunas), cuna de Dunkerque. Murió en 659.
   Sus obras de orfebrería más importantes son los relicarios de san Martín de Tours, san Dionisio, san Severino -en Chateau Landon-, de los santos Crispino y Crispiniano en Soissons, que han desaparecido, al igual que el cáliz de la abadía de Chelles que fue fundido en 1792. La única obra que subsiste y que se le atribuye es el trono de Dagoberto, conservado en la Sala de las Medallas de la Biblioteca Nacional de Francia. En realidad se trata de una silla curul de bronce de la época románica, reformada  en la abadía de Saint Denis en el siglo XII.
   Según la leyenda, antes de convertirse en orfebre y luego en obispo, habría sido herrador. El milagro del caballo herrado y la historia del diablo metamorfoseado en mujer a quien cogió de la nariz con la tenaza, contribuyeron mucho a su popularidad.
   Con el objeto de herrar con mayor comodidad un caballo arisco, san Eloy le habría cortado una pata delantera, la habría puesto sobre el yunque, y después de haber herrado el casco, habría vuelto a colocar el miembro en el animal. Una variante de la historia asegura que ese milagro habría sido consumado por su  ayudante, que no  era otro que Cristo disfrazado.
   Un día, el diablo disfrazado de mujer (impudica femina) se presentó en su taller. San Eloy lo reconoció y le apretó la nariz con la tenaza de herrero calentada al rojo. Esta leyenda del diablo cogido por las narices puede ser una copia de la de san Apeles, herrero genovés. En Inglaterra se atribuye a San Dunstano. Gaidoz ha supuesto que el orfebre y el herrero eran dos personas diferentes y que hubo sincretismo y contaminación entre la leyenda del obispo de Noyon, Eloy, y los vestigios sobrevivientes del culto de un dios herrero. No se necesita esta hipótesis para explicar que un orfebre representado con un instrumento como el martillo haya podido confundirse con un herrero.
   Esta leyenda sólo pudo nacer mucho tiempo después de la muerte de san Eloy, puesto que éste vivió en la primera mitad del siglo VII, y la práctica de herrar los caballos no apareció en Occidente antes del siglo XI. Por lo tanto el milagro del caballo herrado es un anacronismo.
   San Hilonio, monje de Solignac a quien se considera su discípulo, quizá no sea más que una duplicación. En Bretaña, a causa de la semejanza fónica, suele confundírselo con san Alar, obispo de Quimper y con San Telo o Elo, que como él, es protector de los caballos.
CULTO
   Hay pocos santos más populares que san Eloy. Su fiesta se celebraba dos veces por año: en invierno y en verano (para la traslación de sus reliquias).
   1. Lugares de culto
   El culto de san Eloy tiene como centros principales Limousin, su provincia natal, y el norte de Francia donde fue obispo de Noyon y de Tournai. Desde allí se expandió hacia Alemania e Italia.
   El monasterio que san Eloy había hecho construir en la isla de la Cité de París, bajo la advocación de san Marcial, patrón de Limousin, se puso bajo su patronazgo. La catedral de Notre Dame de París poseía un brazo de san Eloy que  donó en 1212 el capítulo de Noyon. Los barnabitas conservaban entre otras reliquias preciosas, un cobertor de cama manchado de sangre "que se cree fue de san Eloy que solía sangrar por la nariz". En el siglo XIV, el rey de Francia Carlos V ofreció reliquias del santo orfebre al emperador Carlos IV de Bohemia.
   La iglesia de Saint Éloi de Ruán fue dedicada al culto protestante.
   La principal iglesia de Dunkerque se puso bajo la advocación de san Eloy (Saint Éloi), a quien se considera el fundador de la ciudad. 
 Roma tiene tres iglesias consagradas al santo: San Eloy dei Ferrari, San Eloy deglo Orefici y San Eloy dei Sellai. En los tiempos de la dinastía angevina en Nápoles, se puso una iglesia bajo su advocación. Y también era venerado en Bolonia.
   2. Patronazgos
   San Eloy había sido elegido como patrón por numerosas corporaciones: los orfebres, batidores de oro, doradores de cobre, fabricantes de campanillas, cuchilleros, cerrajeros, herreros, herradores, fabricantes de espuelas y guarnicioneros, los tratantes de caballos (a causa del caballo cuya pata repegara milagrosamente el santo después de haberla herrado), los carreteros y arrieros, los arrendadores de carrozas y los cocheros. En nuestros días, en la época del automóvil, los mecánicos y los arrendadores de cocheras o estacionamientos reemplazan en su clientela a los herradores y cocheros.
   Por la misma razón era el protector de los caballos a los cuales solían llevarse en peregrinación a las capillas de san Eloy, adornados con guirnaldas y empavesados con pequeños banderines de forma triangular sujetos a la collera. El clero participaba en esta procesión montando a caballo, y se bendecía a los animales con el martillo de san Eloy. El día de la fiesta del santo se eximía de trabajo a los caballos. La ceremonia de la bendición de los caballos todavía subsiste en numerosas provincias francesas, al igual que en Flastrolf, en Sarre.
   Su patronazgo de los caballos y el milagro del caballo herrado le habían valido también los sufragios de los palafreneros y la consideración de los veterinarios. A causa de la curación de un lisiado, se lo consideraba patrón de los hospitales. También se demandaba su intercesión para el tratamiento de las úlceras, y los cólicos o gastroenteritis infantil.
   Se lo invocaba contra los incendios porque había salvado del fuego la iglesia de Saint Martial de París.
ICONOGRAFÍA
   Los tejos de plomo historiados que se encontraron en los dragados del Sena, cerca del antiguo priorato de Saint Éloi, presentan siete tipos diferentes de la imagen del santo.
   Pero todos ellos pueden reducirse a tres tipos iconográficos: el herrador, el orfebre y el obispo.
   La mayoría de las obras de arte: estatuas, pinturas y vidrieras que lo representan, fueron donadas por corporaciones de herradores o de orfebres.
   1. El herrador o herrero
   Está representado con tenaza y martillo rematado en una corona. Sus otros atributos son un yunque, una herradura o un caballo, del cual a veces tiene en la mano una pata cortada, en alusión al milagro del caballo herrado, y una vela enrollada cuyo significado no está claro.
   2. San Eloy orfebre
   Ya realiza el trabajo de artesano como el de comerciante en su tienda.
   Sostiene un cáliz o un anillo de boda, símbolos de la orfebrería religiosa y laica.
   3. San Eloy obispo
   Está tocado con la mitra y lleva el báculo (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Eloy, de Nufro Sánchez, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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sábado, 21 de enero de 2023

La imagen "Santa Inés, virgen y mártir", anónima, en la sillería del Coro, de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Santa Inés, virgen  y mártir", anónima, en la sillería del Coro, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla
     Hoy, 21 de enero, Memoria de Santa Inés, virgen y mártir, que, siendo aún adolescente, ofreció en Roma el supremo testimonio de la fe y consagró con el martirio el título de la castidad. Victoriosa sobre su edad y sobre el tirano, suscitó una gran admiración ante el pueblo y adquirió una mayor gloria ante el Señor. Hoy se celebra el día de su sepultura [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la imagen "Santa Inés, virgen y mártir", anónima, en la sillería del Coro, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, calle Cardenal Carlos Amigo, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar el Coro [nº 004 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede]; No ha cambiado de nombre, aunque las sillas han estado, al menos, en cuatro lugares diferentes; el actual, salvo las interrupciones debidas a obras o accidentes, es el que posee desde 1514. En el antiguo estaban sepultados los arzobispos don Remondo y don Pedro Gómez Barroso (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
   La Catedral de Santa María de la Sede; encontramos el coro, cerrado por una reja realizada por Francisco Salamanca (1518-23). Su sillería consta de 117 sitiales de madera, con esculturas de santos y relieves del Antiguo y Nuevo Testamento. Es un conjunto realizado por Nufro Sánchez, comenzado en 1478 y acabado en el siglo XVI (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
   Pues bien en uno de los sitiales encontramos la imagen de Santa Inés, virgen y mártir, obra anónima, de hacia 1470-1890, realizada en estilo renacentista, en madera tallada y con unas medidas de 0'36 x 0'13 x 0'06 mts. En la sillería alta cada silla presenta un panel de taracea sobre el panel principal del asiento, que se flanquea por pilastras en las que se disponen imágenes de santos y religiosos situadas en dos niveles. Sobre la peana Alta aparece una figura de pie, con mirada muy frontal que va vestida con túnica y manto que recoge con su mano izquierda, mientras que extiende la derecha hacia el frente. Su cabello se divide simétricamente bajo un tocado de corte renacentista adornado con medias esferas. A sus pies un animalito, probablemente un cordero se eleva hacia la santa en su lado izquierdo.
     La imagen ha sufrido una intervención que probablemente se produjera tras la caída del crucero (Guía digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Leyenda, Culto e Iconografía de Santa Inés, virgen y mártir;
LEYENDA
   Virgen y mártir romana.
   Su nombre se tomó del adjetivo griego agnê que al igual que Catalina (Katharos), significa «pura», «casta». Por otra parte, los romanos lo vincu­laron con el sustantivo latino agnus (cordero), aunque no haya relación eti­mológica alguna  entre agnê y agnus. Como escribe san Agustín: «Agnes latine agnam significar, graece castam.»
   De esta etimología popular deriva la leyenda de la santa, de quien se ha hecho un modelo de castidad y dulzura. La Leyenda Dorada  no pierde la oportunidad de jugar con las semejanzas de Agnès y Agna: «Agnes dicta est agna, quia mitis et humilis tanque magna fuit.» Inés es la Agna Dei, es de­cir, la personificación femenina del Cordero de Dios.
   Como es natural, se ha creído que semejante nombre podía ser un símbolo (virgo casta) antes que una persona real, tanto más por cuanto la existen­cia histórica de santa Inés resulta dudosa.
   El documento más antiguo que la concierne es el Cronógrafo del año 354, según el cual, el 21 de enero se celebraba la fiesta de Agnê (la Casta) en la catacumba de la Vía Nomentana.
   Al principio existían dos tradiciones distintas que se referían a dos mártires homónimas, que luego resultaron confundidas.
   Según san Ambrosio y san Dámaso, Inés sería una niña martirizada a los doce años de edad, no por decapitación sino por degüello. Su martirio habría ocurrido hacia 305, durante la persecución de Diocleciano.
   La tradición griega, diferente, concierne a una virgen adulta. Según el Menologio de Basilio, Inés, que se había negado a ofrecer sacrificios a los dioses, fue conducida a  un prostíbulo. Un joven libertino quiso aprovechar la situación violándola, pero cayó sin conocimiento. El prefecto la hizo comparecer ante su tribunal y le preguntó qué sortilegio había empleado para matar a ese hombre. Ella respondió que un ángel vestido de blanco le ha­bía servido de guardaespaldas para preservarla de todo ultraje. «Si quieres que te creamos -respondió el prefecto- invoca a tu Dios y resucita a este joven.» Inés oró y el muerto resucitó enseguida.
   El episodio del prostíbulo es un tópico en los relatos de la vida de las santas. La violación ritual era una costumbre entre los romanos porque la ley prohibía condenar a muerte a una virgen, de manera que se hacía violar a las vír­genes antes de enviarlas al suplicio, aunque todavía no fuesen núbiles.
   Tertuliano habla de cristianas condenadas «ad lenonem potius quam ad leonem», juego de palabras de bastante mal gusto para subrayar que antes de ser expuestas a los leones del anfiteatro, las mártires solían ser encerradas en lugares de mala fama.
   Las dos tradiciones, latina y griega, no demoraron en fundirse y enriquecerse con nuevos rasgos legendarios, entre otros, el milagro de los cabellos y el manto blanco que entregara un ángel, que fue popularizado en el siglo V por las Gesta, y en el XIII por la Leyenda Dorada (Legenda aurea).
   El hijo del prefecto se enamoró de Inés que se dirigía a la escuela en compañía de su nodriza, y le ofreció joyas. Ella rechazó el regalo con desdén, diciendo que ya tenía un novio que le había ofrecido adornos más bellos: "Ha adornado mi mano con una pulsera inestimable, ha puesto en mi cuello un collar de piedras preciosas, ha puesto en mis orejas perlas de infinito precio". Rechazado por la joven virgen, el pretendiente cayó enfermo de pena. Su padre, el prefecto, citó a la rebelde ante su tribunal, y al no poder obligarla a casarse con su hijo, la dejó elegir entre un sacrificio a los dioses o el deshonor. 
   Al negarse a abjurar de su fe, fue conducida por las calles de Roma desnuda, al «fornix» (lenocinio). Pero sus cabellos se alargaron al instante para cubrir su desnudez con un sedoso vestido. El joven que la siguió para satisfacer su pasión, fue estrangulado por el demonio, ella lo resucitó.
   Condenada a la hoguera como maga, las llamas se alejaron de ella y se echaron sobre los verdugos. Entonces fue degollada.
   La Leyenda Dorada agrega detalles más precisos a esta novela llena de tópicos hagiográficos. El prefecto, que se llamaba Sempronio (Symphronius) dijo a Inés que si quería seguir virgen debía consagrarse a Vesta, de otra manera, la entregaría a los excesos de un prostíbulo. Ella respondió: «Tengo conmigo un ángel de Dios que guardará mi cuerpo de toda mancha.» El prefecto la hizo desnudar y conducir al burdel; pero de inmediato sus cabellos cayeron como una cortina para convertirse en un velo impermeable a las miradas. Como si esa melena no bastase, un ángel la envolvió en un manto luminoso de blancura deslumbrante. El joven que la deseaba resultó cegado y cayó de espaldas.
   Se advierte el progresivo enriquecimiento de la leyenda: al milagro de los cabellos, tomado de santa María Egipcíaca, se sumó el milagro del manto angélico: doble defensa que protege contra las codicias carnales el cuerpo incontaminado de Inés, «la casta».
   La leyenda no se detuvo, como es natural, en la muerte de la santa, degollada después de la extinción de la hoguera. Se la enterró en la Vía Nomentana. Los fieles que asistían a las exequias fueron asaltados por los paganos que les arrojaron piedras. Todos huyeron, salvo Emerenciana, pretendida hermana de leche de santa Inés, que se quedó en su sitio con valentía y fue lapidada. Los asesinos fueron tragados por un seísmo.
   La hija del emperador Constantino, Constantina o santa Constancia, enferma de úlceras que le cubrían el cuerpo, pasó toda una noche en oración cerca de la tumba de Inés. Cuando se durmió tuvo una visión: la santa le de­cía que creyese en Cristo que la curaría. Y así fue, al despertar, Constancia se encontró purificada de la lepra. En reconocimiento, hizo edificar una basílica a santa Inés. Esta leyenda no es más que una duplicación de la de Constantino, curado de la lepra por el papa san Silvestre.
CULTO
   Roma, cuna del culto de santa Inés, consagró a ésta dos iglesias. La primera , la de S. Agnese in Agone, en la Plaza Navona, señala, de acuerdo con los Mirabilia Romae, el emplazamiento del prostíbulo (fornices) donde su castidad fue salvaguardada por un milagro; la segunda, la basílica extramuros de S. Agnese fuori le mura se edificó sobre su tumba. El día de su fiesta (21 de enero), se celebraba allí la de la bendición de los corderos cuya lana, hilada por las monjas, servía para la confección de las pallia (mantos griegos) que en­tregaba el papa a los arzobispos.
   En Milán, era la patrona de los Visconti.
   Su culto pasó desde Italia a Francia, los Países Bajos y Alemania.
   Tres templos de Francia, las catedrales de Amiens y de Cambrai y la iglesia abacial de Saint Ouen, pretendían poseer la «chief sainte Agnes» (cabeza de santa Inés). Si se cree en la tradición, sus reliquias, ocultas por el temor a los piratas normandos, habrían sido confiadas en 965 a Baldric, obispo de Utrecht, quien las depositó en el tesoro de su catedral. La iglesia de Saint Eustache de París estuvo en su origen puesta bajo la advocación de santa Inés que siguió como patrona secundaria.
   En Alemania, el asiento principal de la devoción a santa Inés era Colonia, que en su iglesia de San Pantaleón creía conservar uno de sus brazos y uno de sus dedos.
   El culto de la joven mártir romana recibió los beneficios de la fundación de la orden de los trinitarios que habiendo sido aprobada por el papa el día de la octava de su fiesta, la adoptó como patrona. Su martirio se representaba en la mayoría de las iglesias de la orden.
   Era la patrona de las vírgenes romanas, de las novias porque eligió a Cristo como novio y de los jardineros porque la virginidad está simbolizada por un jardín cercado o cerrado (hortus conclusus).
ICONOGRAFÍA
   En los mosaicos bizantinos, santa Inés está representada como orante, adornada con ricos vestidos, una diadema de perlas en la cabeza y una larga estola de oro sobre los hombros: así se habría aparecido ocho días después de su muerte.
   En las realizaciones posteriores, sólo está vestida por su larga cabellera.
   Aunque los Padres de la Iglesia latina la hacen morir a los doce años, los pintores la representan adulta.
   La joven mártir romana es la primera santa que haya sido dotada con un atributo (siglo VI).
   Sus armas parlantes son el cordero blanco (o más bien la cordera), símbolo de su pureza. El animal está acostado a sus pies o apoya contra ella los remos delanteros, a menos que esté acurrucado, minúsculo, en el hueco de su mano. El cordero no es sólo una alusión a su nombre. Es también un recuerdo de la visión de sus padres, quienes, ocho días después de su muerte, vieron aparecer a su hija con un cordero a su derecha: ella los exhortó a no entristecerse sino a alegrarse con ella. Por otra parte, el cordero místico del Apocalipsis, símbolo de Cristo, está considerado como el novio celestial de Inés.
   Se la reconoce también por la hoguera encendida cuyas llamas se alejan sin tocarla siquiera, por la espada, instrumento del suplicio, y por la palma del martirio.
Escenas
Los Desposorios místicos de Santa Inés
   El Niño Jesús le coloca un anillo de oro en el dedo, igual que a Santa Catalina. Tema muy infrecuente, inspirado por un párrafo de la Leyenda Dorada. Al hablar de su novio celestial, ella dice: me ha puesto el anillo en el dedo.
El Milagro de Santa Inés
   Sus cabellos rubios se alargaron milagrosamente y la recubrieron con un manto opaco como una coraza. Por añadidura, un ángel la cubrió con una blanca vestidura.
   El diablo torció el cuello al hijo del prefecto que se acercó para violarla; ella lo resucitó.
El Martirio de Santa Inés
   Las llamas se alejan de ella. El verdugo la degüella sobre la hoguera apagada (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Santa Inés, virgen y mártir", anónima, en la sillería del Coro, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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lunes, 22 de noviembre de 2021

La Sillería del Coro, de Nufro Sánchez y Pieter Dancart, en la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte La Sillería del Coro, de Nufro Sánchez y Pieter Dancart, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. 
     Hoy, 22 de noviembre, Memoria de Santa Cecilia, virgen y mártir, que, según la tradición, consiguió la doble palma por amor a Jesucristo en el cementerio de Calixto, en la vía Apia de Roma. El título de una iglesia en el Transtíber romano lleva desde antiguo su nombre (s. inc.) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Sillería del Coro, de Nufro Sánchez y Pieter Dancart, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla, puesto que Santa Cecilia es la patrona de la música.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, calle Cardenal Carlos Amigo, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar el Coro [nº 004 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede] No ha cambiado de nombre, aunque las sillas han estado, al menos, en cuatro lugares diferentes; el actual, salvo las interrupciones debidas a obras o accidentes, es el que posee desde 1514. En el antiguo estaban sepultados los arzobispos don Remondo y don Pedro Gómez Barroso (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
    La sillería del coro de la Catedral de Sevilla es uno de los más espléndidos conjuntos artísticos que se conservan entre las muchas obras de este tipo ejecutadas en España durante los últimos años del siglo XV y comienzos del XVI. El interés que ofrece es merecidamente extraordinario, no sólo por los problemas de orden iconográfico que presenta -comunes a todas las sillerías españolas contemporáneas-, sino también  por los de tipo estilístico, ya que se observa en ella la intervención de diversos escultores con sus peculiares estilos. Aunque este trabajo no pretende la identificación de tales maestros por el análisis estilístico de cada una de las tallas que integran la sillería, sí queremos hacer un breve planteamiento como arranque para cualquier futuro estudio de este aspecto de ella.
     A grandes rasgos, podemos clasificar en dos grupos a los autores de las tallas que se conservan: los de estilo gótico y los renacentistas. En el primero, podríamos establecer dos subdivisiones teniendo en cuenta las consideraciones cronológicas que, sobre la indumenta­ria de los personajes que aparecen en ellas, ha hecho Carmen Bernis: una abarcaría desde 1470 a 1480 y su prototipo sería el del relieve que presenta faldas verdugadas muy de moda en dichos años, y otra más concreta -dentro de este período- hacía el año 1478, a la que respondería el relieve de la de modelos más estilizados, con tocados de cuernos las figuras femeninas y plegados al modo flamenco. Entre los primeros artistas incluimos a los que la mayoría de los autores consideran, con razón, artífices de la sillería, que son Nufro Sánchez y Dancart. Los segundos debieron intervenir después del primer hundimiento de la bóveda del crucero en 1511, limitándose su actuación a rehacer aquellos relieves -muy pocos- que quedaron deteriorados, algunos de los cuales, por la indumentaria de los personajes han sido fechados también por Carmen Bernis hacía 1520. En el año 1888 tuvo lugar un segundo hundimiento que destrozó buena parte de la sillería, principalmente del lado de la Epístola. La restauración llevada a cabo dificulta en muchos casos el estudio estilístico de la escena representada.
     Gestoso es quien primero nos cita documentos rela­tivos a Nufro Sánchez, al que sitúa en 1461 como entallador que vivía en la plazuela de los Torneros en una casa propiedad del Cabildo, que en 1464 sucedió a su padre Bartolomé Sánchez, entallador de la Catedral, y que trabajó la mayor parte de la sillería según consta en la inscripción que aparece en la silla destina­da al rey -segunda de los huéspedes del lado de la Epístola, en la que consta su nombre como autor del coro y la fecha en que acabó su labor en el año 1478. Es interesante fijar la atención en la iconografía del relieve de esta silla, en que aparecen la fecha y firma, porque presenta una figura sentada tras una mesa, con monedas y libros de cuentas sobre ella, que está pagando a una serie de hombres que se aproximan a la misma y que, por los instrumentos de trabajo que portan, deben ser alarifes, aludiendo tal vez la escena, por la silla en que se localiza al canónigo obrero y a la finalización de la obra.
     Dancart sucede inmediatamente a Nufro Sánchez en la obra, pues del mismo año 1478 existen documentos que acreditan los maravedises que cobra por las sillas que está haciendo y que el coro quedó terminado en el año 1479. Siempre se ha pensado que Dancart sucedió a Nufro Sánchez a la muerte de éste; sin embargo, un documento que recogen Ceán y Giménez Fernández, fechado el 9 de febrero de 1480, nos indica que aún vivía cuando le sucedió aquél: "... a  Juan  Fernández de Amonacir que pague a Nufro Sánchez carpintero, veinte y seis mil y ciento cinquenta y un maravedís en que alcança a la fábrica de la labor de las sillas nueuas que fiso en esta  iglesia"; y el 19 de abril del mismo año: "... que  escriba al maestro Danchart de parte de los dichos señores en cómo lo han recibido por maestro mayor desta yglesia como era Nufrio Sánchez y que acerca del salario después que venga el dicho maestro Danchart se concertarán con él cerca del sala­rio que ha de aver cada año por maestro mayor en este dicho día fiso dexamiento Nufrio Sánchez del oficio de maestro mayor que tenía desta  yglesia y luego los dichos señores recibieron su dexamiento que facía et mandaron pagar el dicho Nufrio Sánchez todo lo que le es debido asy de maravedís como de pan e que verán si la obra de las syllas nueuas que fiso el dicho Nufrio Sánchez sy está acabada del todo o no a vista de maestros y si faltase alguna cosa fazer se acabe a costa del dicho Nufrio Sánchez". De este documento se deduce que en 1480 aún no estaba acabada la sillería y que Dancart sucedió como maestro a Nufro Sánchez, no por muerte de éste sino, quizá, por el deseo de apresurar la finalización de la sillería. El hecho de que sea su nombre el que aparezca tallado en la sillería como único autor de ella, hace presumir que su sustitución no fue motivada por indisposición con el Cabildo y que debió llevarse a cabo cuando casi la totalidad de la sillería estaba finalizada.
     Entre otros artistas que intervinieron en la sillería sevillana destacan en los archivos los nombres de Gó­mez de Horozco, discípulo de Nufro Sánchez, que reparó la sillería en el año 1511 y al que se encargó la imaginería que faltaba en el coro, y de Juan Alemán, discípulo de Jorge Fernández Alemán -hermano del famoso Alejo Fernández, pintor representativo de la escuela sevillana de principios del siglo XVI- que trabajó en el coro en el año 1512 y que también ejecutó los atriles del mismo en el 1513.
     En las figuras del período gótico observamos unas -la mayoría- de proporciones poco esbeltas y plegados rectos y planos, que suponemos sean obra de Nufro Sánchez; otras, aunque contemporáneas en indumen­taria, son más esbeltas y movidas y creemos puedan atribuirse a Dancart. Al grupo renacentista pertenecen los dos relieves citados de hacia 1520, de influencia renacentista nórdica, y otro relieve y misericordias con el tema de "putti" con delfines y cartelas, de etapa más avanzada del renacimiento, que pudieron ser eje­cutados en tiempos del Cardenal Arzobispo D. Rodrigo de Castro, quien el 20 de febrero de 1584 da instrucciones a los canónigos sobre la sillería.
     Las diversas manos que se perciben en la ejecución de las tallas, las restauraciones y los pocos datos existentes, dificultan la atribución concreta a cada autor de tallas determinadas.
     La sillería consta de dos órdenes de asientos, cada uno de ellos con su correspondiente misericordia, en cada una de las cuales se representan temas profanos y religiosos, estos últimos en menor número que los profanos que aparecen numerosísimos. Los respaldos de los asientos de la sillería baja presentan, en labor de taracea, la Giralda, emblema del Cabildo Catedralicio sevillano, y sobre ellos relieves con motivos del Antiguo y Nuevo Testamento. Sobre los brazos que separan unos asientos de otros, se encuentran talladas figurillas grotescas.
     En la sillería alta, la labor de lacería, en taracea, que decora los respaldos, se halla rematada -como en la baja- por tableros horizontales con relieves de asuntos profanos. Sobre estos relieves hay un nuevo cuerpo con tableros de taracea con idéntica decoración, separados unos de otros por pilares góticos que se adornan con figurillas de santos y personajes bíblicos y están limitados en su parte superior por típicos arcos conopiales, muy decorados, al gusto de finales del siglo XV. Una crestería de labor delicadísima, enriquecida por figurillas de santos, corona el último cuerpo de la sillería. También en la sillería baja se halla labor de taracea con la Giralda como emblema de la ciudad.
ICONOGRAFIA
     La temática de la sillería sevillana responde en lí­neas generales a la de todas las sillerías españolas de la época, en cuanto a que en ella se recogen, además de las escenas de tipo religioso, un gran número de temas profanos inspirados en costumbres y literatura de su tiempo. Sin embargo, se observan en ella dos circunstancias -que también concurren en la sillería de la Catedral de Barcelona- que le dan un carácter muy particular: la ausencia de temas excesivamente realistas en el sentido obsceno o grosero que se encuentran en las de Zamora, Plasencia, León, etc., y la presencia de temas íntimamente relacionados con la historia de la ciudad, como ocurre en Sevilla con la serie de relieves que representan los Trabajos de Hércules. Estas dos peculiaridades pueden tal vez explicarse porque la sillería fue proyectada por Nufro Sánchez, artista quizá dotado, como español, de una sensibilidad más pu­ritana que la de los artistas flamencos y alemanes que tallaron las sillerías del resto de España y cuya temáti­ca -por otra parte- fue aceptada sin reservas por nuestros obispos.
Tableros de la sillería baja
     Suman un total de cincuenta, más los ochavos, divididos por igual entre el lado de la Epístola y el del Evangelio. Cada tablero corresponde a una silla con su correspondiente misericordia, excepto dos que decorar las ochavas. Los tableros apaisados de forma rectangu­lar están dedicados a escenas del Antiguo Testamento y se encuentran en el lado de la Epístola. Los del lado del Evangelio, con escenas del Nuevo Testamento, presentan las mismas proporciones pero las escenas están encuadradas, además por un arco diafragma. Para Diego Angulo, los relieves de los tableros del lado de la Epístola, es decir, los del Antiguo Testamento, son anteriores a los del Evangelio y su estilo uniforme, como el de las estatuillas de la sillería alta, con cuyos relieves guardan también cierta semejanza "de proximidad de fecha e incluso comunidad de escuela"; sin embargo, no asegura que sean de la misma mano, fechándolos en las dos últimas décadas del siglo XV. En los relieves del lado del Evangelio observa Angulo dos manos, que indican un cambio de estilo.
     Para Camaño los relieves constituyen un "Poema de Humanidad", a la luz del Cristianismo, es la historia de la Humanidad teológicamente, que se completará con los relieves de la sillería alta y con las misericordias de ambas, que nos presentan esa otra historia de la Humanidad, más cotidiana y cercana, con sus vicios, debilidades y virtudes. Todo ello va a constituir la "lección y el mensaje" de la sillería.
     Como habrá podido observarse, algunos relieves están mal colocados, si tenemos en cuenta la ordenación de los sucesos bíblicos y tal vez se echen de menos algunas escenas muy frecuentes en ciclos bíblicos de otras sillerías. Esto se explica por lo que ya apuntamos al comienzo de este trabajo, el trasiego de desmontaje y montaje que tuvo la sillería a causa de los hundimientos de la bóveda.
Misericordias de la sillería baja
     Los temas de las misericordias son generalmente profanos, representándose en ellos escenas relacionados­ con costumbres y vicios de la época, inspiradas en refranes, fábulas, etc., del momento y también, en muchos casos, recurriendo al simbolismo de los Bestiarios. Rara vez aparecen temas religiosos, que se encuentran en número escasísimo.
Tableros de la sillería alta
     El mismo problema interpretativo que se observa en las misericordias, se plantea de nuevo en los table­ros de los respaldos de esta parte de la sillería. Si los tableros de la parte baja presentan uniformidad y orden en la colocación de los temas del Antiguo y del Nuevo Testamento, los de la sillería alta no guardan relación entre ellos y las escenas religiosas se limitan a tres. La heterogeneidad y número de temas -sesenta y seis con los tableros de los ochavos- es tan grande, que resulta muy difícil la interpretación exacta de cada uno de ellos.
     Los Centauros son tema frecuentísimo en los relieves de las sillerías. Ovidio, en las Metamorfosis, los llama biformes. El Fisiólogo dice que, de pecho para arriba, tienen aspecto humano, y del ombligo para abajo asnal, y representan a nuestros enemigos por su carácter sensual y violento.
     Hay una serie de relieves en los que se representan animales monstruosos y semihumanos, cuyo significado exacto es dificilísimo puntualizar, y son motivos muy comunes en la decoración medieval. Uno de ellos, que presenta de forma destacada una pareja formada por un oso y un "fou", es considerado por An­gulo como uno de los pocos temas licenciosos de la si­llería sevillana, y San Buenaventura dice que el oso es un animal licencioso. Otro motivo que se repite en los relieves de este tipo es una mujer dragón o centauro que peina cariñosamente la melena de un león, cuyo significado no hemos llegado a determinar.
Santos y personajes del Antiguo Testamento en el cuerpo alto de la sillería
     Como hemos expuesto al describir la sillería sevillana, en su cuerpo superior y separando los espléndidos entrepaños de taracea, se encuentran figuras de Santos y personajes del Antiguo Testamento, talladas con gran finura. Sirvan de ejemplo de ellas la deliciosa imagen de San Martín -apeado del tradicional caballo sobre el que se le representa- que corta su capa con la espada para repartirla con el pobre tullido que hay a sus pies; la de San Francisco de Asís recibiendo los Estigmas; la de San Esteban portando en su hábito las piedras que le ocasionaron la muerte; y la serie de Si­bilas portando largas cartelas.
CONCLUSIONES
     No cabe duda de que las fuentes de que se valieron los artistas medievales para sus repertorios iconográficos fueron muy diversas. Sin embargo, nos ha inquie­tado siempre el deseo de encontrar un texto cuyo contenido y forma fueran los de las sillerías. Ciertamente que existen ejemplos literarios en la época, como El peregrino de la vida humana, el Libro de la sabiduría eterna, de Enrique de Suso, y el Diálogo de la verdad, de Juan Scoto Erigena, entre otros, que están en la línea moralizadora de advertir al hombre sobre los peligros que le acechan, pero carecen de la riqueza temáti­ca de contenido y de la diversidad de medios para ex­presarlo. En resumen, el contexto de las sillerías es el de moralizar y advertir al hombre por medio de ejem­plos, edificantes unas veces y evidenciando otras la fealdad del  pecado. Ahora bien: su exposición es exhaustiva, no limitándose a predicar sobre los pecados capitales y los mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, sino también destacando aquellas faltas y virtudes del convivir diario, sin diferenciar en  todo ello edad, sexo y condición social. No obstante, en casos especiales se especifican también defectos y virtudes propios de la edad, del sexo y del estado social. El entorno histórico, religioso y social en que fueron ejecutadas las sillerías queda magníficamente expresado en ellas, nada escapa a su intención aleccionadora; y de ahí su carácter universal y su vigencia.
     No cabe duda de que toda la literatura que hemos consultado para este trabajo es, en su mayoría, de fon­do moralizador; sin embargo, como hemos apuntado anteriormente, carece precisamente de la riqueza de contenido, de la universalidad y actualidad que tiene la temática de las sillerías. Solamente la Biblia contiene esa riqueza de expresión, ese carácter general y atemporal, que tienen las sillerías. Por ello, hemos pensado que estas últimas son una actualización del mensaje y contenido bíblico adaptado a las necesidades morales de la época. En efecto, en ambas son comunes los pasajes bíblicos, los profetas, los héroes, las parábolas, los proverbios, las alegorías, el simbolismo animal, los sucesos históricos contemporáneos y la no exclusión del realismo y lo erótico, si están al servicio de una enseñanza moralizadora. El carácter universal y actual de ambas no se puede poner en duda, pues tanto entonces como ahora hay que llamar la atención sobre la soberbia, la avaricia, la mentira, la ira, la hipocresía, la pereza, la gula, la lujuria y la envidia; hay que prevenir y criticar contra la astucia, el odio, el rencor, la indecisión, el oportunismo, el favoritismo, la incredulidad, el egoísmo, la irrespetuosidad, etc.; y, por último, hay que invitar al hombre a ser justo, prudente, reflexivo, sincero, laborioso, honesto, a pedir consejo y a estar en paz con sus semejantes. La Biblia y las Sillerías son como bibliotecas con fondos dispares de escritos de todo origen, de caracteres muy diferentes, que se han superpuesto con el correr del tiempo al servicio de un fin concreto.
     En las sillerías existe, pues, un contexto moralizador; sin embargo, no hay un programa establecido en la colocación de las escenas profanas de las misericordias, brazales o tableros. El espectador salta de un tema a otro sin alternancia ni ritmo entre vicios y virtudes, y sin tener en cuenta el simbolismo dado tradicionalmente: al lado derecho, como lugar de las virtudes; y al lado izquierdo, como el de lo maléfico.
     Queremos señalar la existencia de otros elementos "dentro" también de los templos en los que, como en las sillerías, se da la alternancia de temas religiosos y profanos, de los que hemos mostrado numerosos ejemplos a lo largo de este trabajo. Se trata de los capiteles de los claustros y de las orlas de las miniaturas, que adornan los misales, psalterios, breviarios, libros de horas, artesonados, etc. Fijémonos, por ejemplo, en las escenas de la sillería de Plasencia, donde en el friso de relieves que coronan los asientos de la sillería bajo aparecen "La huida a Egipto", la "Matanza de los Inocentes" y "Jesús entre los doctores'', alternando con temas profanos en las misericordias, donde una un perro mordiendo a un  fraile simboliza la ingratitud de dos animales fantásticos luchando entre sí, lo demoníaco; y un cardenal requiriendo de amores a una mujer, las costumbres licenciosas de los clérigos de la época. En la de Sevilla, por poner otro ejemplo, en la parte baja vemos en el friso representando la "Última Cena'', y un mono bebiendo y comiendo, que simboliza la gula, en la misericordia correspondiente.
     En el Psalterio de Saint-Onier, del Museo Británico; en tres Libros de Horas, de la Walters Art Gallery de Baltimore y del Trinity College de Cambridge, vemos de nuevo, la misma alternancia de temas religiosos con profanos. El árbol de Jessé aparece rodeado por una orla con temas bíblicos y profanos, como la caza del unicornio, la fábula del hacha y el mango, etc.; la Visitación por ángeles híbridos tocando música, juglares domadores de fieras, monos y un fraile desnudo; Jesús entre los doctores aparece enmarcado por el zorro robando polluelos y por un matador de toros; Cristo, por músico, mono, aves, mujer con rueca y hombre que arranca una rama y mete un pajarillo en la jaula; una santa, por hilandera, mendigo mutilado y pelícano.
     Para terminar, diremos que la grandeza de las tallas de las sillerías está en la amplia variedad de temas y en la liberalidad con que la Iglesia aceptó la crítica que de ella se hizo por medio de la escultura que la alude. Sólo quien abarque a la vez con su mirada todos los elementos integrados en las tallas de las sillerías, los de la Edad Media, del Humanismo incipiente y de la Biblia, podrá comprender certeramente las fuerzas propulsoras de los últimos siglos de la Edad Media y apreciar su valor e influencia mutuos, y considerar que cabe todo el esfuerzo intelectual de esa época lo preside el ansia de enseñar (Isabel Mateo Gómez, La Sillería del Coro de la Catedral de Sevilla, en La Catedral de Sevilla, Ed. Guadalquivir, 1991).
   La sillería se compone de dos órdenes de asientos, conocidos como Sillería Baja y Sillería Alta. En la primera cada sitial está compuesto por diferentes partes. En primer lugar se pueden citar las misericordias en las que suelen representarse tanto temas profanos como religiosos. Sobre estas los respaldos de los asientos han sido decorados con la Giralda, como símbolo de la Catedral, todos se hayan realizados en taracea. A estos se suman los relieves con temas del Antiguo y del Nuevo Testamento, sobre los que corren frisos individuales para cada silla adornados con ángeles y otros temas
religiosos. Los brazos, que actúan como separadores de cada sitial, fueron decorados con figuras grotescas. En total la sillería Baja está compuesta por cincuenta sitiales.
     La sillería Alta, formada por sesenta y cuatro sitiales, presenta el mismo esquema que en las anteriores, sobre las misericordias, igualmente decoradas se colocan los tableros de taracea. Los brazos separadores han sido igualmente decorados con figuras que siguen la estética del coro bajo. Asimismo hay estrechos frisos decorados con relieves diversos. Separando cada sitial se encuentran también figuras de bulto redondo de santos y de personajes bíblicos. En el remate de la sillería Alta entre los arcos conopiales y marcando cada sitial se colocaron figurillas de idénticas características a las anteriormente citadas.
     El conjunto del Coro se completa con la Silla del Obispo, un magnífico Facistol y los atriles centrales.
     La Sillería del Coro comenzó a realizarse en los años finales del siglo XV, siendo desde entonces una de las grandes piezas de esta tipología en España. Desde 1470 en que se tiene noticias de sus trabajos hasta 1888 en los que sufrió el segundo derrumbe de la bóveda del crucero sufrió numerosos percances. Recientemente ha sufrido el robo de una de las estatuillas de la zona alta, lo que motivó una nueva intervención para fijar algunas de estas pequeñas piezas.
     La primera fase constructiva, dominada por los artistas Nufro Sánchez y Dancart, se documenta entre 1470 y 1480. No será hasta después del primer hundimiento del crucero, producido en 1511 cuando se comience otra fase en la que debieron ser restaurados algunos de los relieves deteriorados por
el derrumbe. Además otras piezas debieron ser añadidas en esos momentos pues algunas recogen las formas dominantes en torno a los años veinte de ese siglo.
     Sin dudas durante el siglo XVIII la Sillería sufrió restauraciones parciales que le permitieron llegar hasta el segundo hundimiento de 1888, que destrozaría parte de la Sillería en la zona de la Epístola y que motivaría una fuerte intervención en ella que dejó claras huellas. Finalmente en la década de 1990 y tras el robo de la escultura citada se llevó a cabo una obra de adecentamiento y consolidación de la misma (Guía digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santa Cecilia, virgen y mártir;
LEYENDA
     Joven patricia procedente de la familia romana Caecilia, cuyo nombre derivaría de caecus, ciego. Con santa Inés, santa Cecilia es la más popular de las mártires romanas.
     En verdad, su Passio, que se remonta a finales del siglo V, es sólo una novela edificante, y su patronazgo sobre la música, que apareció a finales del siglo XV, se funda en un despropósito.
     La mayoría de los rasgos de sus leyenda se copiaron de la Historia de la persecución vándala, de Bernardo de Vite, escrita hacia 486.
     Forzada por sus padres a casarse con Valeriano, en la habitación nupcial ella convirtió a su marido al ideal de la castidad cristiana: el joven se hizo bautizar por el papa san Urbano junto a su hermano Tiburcio, y ambos fueron condenados a muerte.
     Como se negó a ofrecer sacrificios a los dioses, fue condenada a morir aho­gada por el vapor en un caldario (caldarium: sala para tomar baños de vapor) sobrecalentado, pero un rocío celestial la refrescó.
     Entonces un lictor recibió la orden de cortarle la cabeza. Emocionado o torpe, éste le asestó tres mandobles en la nuca sin conseguir que la cabeza se separara del tronco. Como la ley romana prohibía al verdugo seguir golpeando al condenado después de dar tres golpes sin haber terminado con su vida, la santa sobrevivió tres días con el cuello cortado a medias, extendida en la sala de las Termas. Expiró en presencia del papa Urbano y fue sepultada en el cementerio de Calixto.
CULTO
1. Lugares de culto
     El principal centro del culto de santa Cecilia era Roma, naturalmente. Desde el cementerio de San Calixto sus reliquias fueron transferidas en el siglo IX (821) a la basílica de Santa Cecilia del Trastevere, que se edificó sobre el palacio donde ella vivía.
     Su culto se difundió en el norte de Italia: en Bolonia, donde la capilla puesta bajo su advocación en la iglesia de San Giovanni in Monte estaba decorada con el célebre cuadro de altar de Rafael; en Parma, en Verona y en Padua. En Francia, el santuario más célebre de la santa es la catedral de Albi, puesta bajo su advocación, que conservaba en su tesoro un brazo relicario (scrinium S. Caeciliae) donado por el papa Pablo II. Debe admitirse que la dedicatoria no está en armonía con la arquitectura militar de esta iglesia fortaleza, que resultaría más apropiada para san Jorge.
     París, Beauvais y Tours se disputaban la posesión de la cabeza de santa Cecilia. Y puesto que ya había otras dos en Roma, la santa habría tenido al menos cinco cabezas. En la catedral de Cambrai se mostraba su anillo nupcial.
     En el siglo XVI, Carlos de Lorena, obispo de Metz, que era cardenal con el título de Santa Cecilia, difundió su culto en Lorena.
     En Montserrat y Urgell, Cataluña, había conventos puestos bajo la advocación de Santa Cecilia.
     Por último, Alemania también participó en el culto de la mártir romana. Colonia le dedicó una de sus iglesias. La catedral de Hildesheim estaba puesta bajo la advocación de santa Cecilia y sus dos compañeros, Valeriana y Tiburcio. Esta devoción se extendió hasta Mecklemburgo, a orillas del Báltico, y está probada en Güstrow por un relicario de plata y un retablo.
2. Patronazgo de los músicos
     Santa Cecilia está muy lejos de ser tan rica como santa Bárbara en patronazgos corporativos; pero la protección a la música que se le atribuye, en especial a la música religiosa (Música sacra), basta para asegurarle una gran popularidad.
     Además de los músicos, cantores y organistas, es patrona de los fabricantes de órganos e instrumentos de cuerda.
     Aunque lo cierto es que se trata de un patronazgo tardío, puesto que no apareció hasta finales del siglo XV, en las postrimerías del arte de la Edad Media. Y además, tal como lo demostrara en 1732 el abad Lebeuf, y como lo probaron, después de él, el presbítero Delelaye y Dom Quentin, dicho patronazgo reposa en uno o varios despropósitos.
     En la Passio legendaria de santa Cecilia se leía, efectivamente, la siguiente frase: «Cantantibus organis, Caecilia in corde suo soli Domino decantabat, dicens: Fiat cor et corpus meum immaculatum!». Es decir,  mientras se conducía a Cecilia a la casa de su novio el día de su boda, «al son de los instrumentos musicales, ella invocaba en su corazón sólo a Dios, para pedirle la gracia de conservar inmaculados su corazón y su cuerpo» .
     Así, si se interpreta correctamente ese fragmento, Cecilia no es músico, no toca el órgano ni otro instrumento cualquiera, sino que cierra los oídos a la marcha nupcial ejecutada en su honor, para concentrar el pensamiento sólo en Dios, e implorar la salvaguarda de su virginidad. Ella habría sido antes melófoba que melómana.
     ¿Cómo es posible que en tales circunstancias se la haya tomado por una amiga de la música? Sin duda porque en la antífona extraída de su Passio, al suprimir las palabras cantatibus organis, y eliminar in corde suo se desnaturalizó el sentido de la frase. Y se acabó por comprender que Cecilia cantaba al son de su instrumento, e incluso que se acompañaba con el órgano. En verdad organa no significa órgano y decantabat debe leerse en sentido figurado. Por lo tanto, la fábula de santa Cecilia músico, y su patronazgo usurpado de la música religiosa tendrían un origen litúrgico. 
   Nunca se la representa entre las santas curadoras, como santa Águeda o santa Apolonia. Sorprende, teniendo en cuenta la desmedida afición de los clérigos a los juegos etimológicos, que no se le haya atribuido, como a santa Clara y santa Lucía, el patronazgo de los ciegos (caeci) y la curación de la ceguera.
3. La renovación del culto de santa Cecilia
     En el último año del siglo XVI se produjo un acontecimiento que dio un nuevo impulso al culto de la santa y que renovó su iconografía.
     Al abrir el féretro donde el papa Pascual I había guardado en 821 las reliquias de santa Cecilia para transportarlas desde el cementerio de Calixto a la basílica del Trastévere, se recuperó intacto el cuerpo de la santa, acosta­da sobre el lado derecho, con la cabeza cortada a medias.
     El papa Clemente VIII quiso que una estatua perpetuase el recuerdo de la macabra visión, y encargó al escultor Stefano Maderno que reprodujese fielmente el espectáculo al que asistiera.
ICONOGRAFÍA
     En su origen, santa Cecilia, como la mayoría de las mártires, no lleva ningún atributo identificatorio. En la catacumba de san Calixto, en Roma, está representada en Orante. Sobre los frisos en mosaico de Rávena, nada la diferencia de las otras santas que avanzan en procesión sosteniendo todas una corona.
     Fue a finales del siglo XV cuando la convirtieron por error en patrona de los músicos, que recibió como atributo un instrumento musical.
     Dicho instrumento es un órgano portátil (Handorgel) o fijo, a causa del texto de la Passio y de la antífona litúrgica: Cantatibus organis que ha sido comprendida de manera disparatada, puesto que organa en latín, significa instrumentos musicales de toda clase.
     Es un órgano lo que le atribuye Rafael en su célebre cuadro de Bolonia pintado en 1516. Pero su ejemplo está muy lejos de haber sido seguido por cuantos le sucedieron, que han puesto en sus manos los más diversos instrumentos: clave (Rubens), arpa (Mignard), laúd (Gentileschi), violín (Cavallino), violoncelo (Dominichino).
     Por otra parte, Cecilia suele olvidar la ejecución de su instrumento para oír la música celestial, con los ojos elevados al cielo, como arrebatada en éxtasis.
     Con frecuencia es un ángel músico quien, sentado a sus pies, ejecuta en su lugar sobre el teclado del órgano, o tañe las cuerdas de un laúd. El angelito algunas veces sirve de pupitre y presenta a la santa un cuaderno de música.
     A falta de instrumento musical, santa Cecilia se caracteriza por la herida que lleva en el cuello, y por una corona de rosas y lirios.
     Su iconografía es mayoritaria y casi exclusivamente italiana (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Sillería del Coro, de Nufro Sánchez y Pieter Dancart, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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