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domingo, 30 de agosto de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Valle, Santuario de Nuestra Señora de la Coronada, Colegio San José, y Casa de Cultura) de la localidad de Villafranca de los Barros, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Valle, Santuario de Nuestra Señora de la Coronada, Colegio San José, y Casa de Cultura) de la localidad de Villafranca de los Barros, en la provincia de Badajoz.
     Villafranca de los Barros se sitúa en las proximidades de Almendralejo, también sobre la Vía de la Plata, constituyendo después de aquél con sus casi 15.000 habitantes, el segundo núcleo de el partido judicial.
     Los hallazgos arqueológicos aparecidos en los parajes de Los Cortinales y Las Palomas denotan la presencia de pobladores en este ámbito desde la época calcolítica. Más tarde, el asentamiento romano de Perceiana se cree correspondiente también a este punto.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 104,4 Km2
     Altitud: 410 m.
     Distancia Capital: 73 Km.
     Partido Judicial: Villafranca de los Barros
     Comarca: Tierra de Barros
     Gentilicio: Villafranqueño
Ayuntamiento de Villafranca de los Barros
     Plaza de España, 11
     06220 Villafranca de los Barros (Badajoz)
     Teléfono: 924527822
     Fax: 924527978
Historia.-
    Villafranca de los Barros se encuentra enclavada en el centro de la provincia de Badajoz, corazón del Partido Judicial de Tierra de Barros, y punto clave de comunicación en la Ruta de la Plata (C.N. 630, Gijón-Sevilla), futura autovía Ruta de la Plata, básica para su desarrollo económico y socio-cultural.
     Las primeras investigaciones históricas conocidas y publicadas de la ciudad de Villafranca de los Barros se las debemos a José Cascales Muñoz que en 1.904 nos daba a conocer sus "Apuntes para la historia de Villafranca de los Barros". También en 1982 Antonio de Solís y Sánchez Arjona publica "Villafranca en la Historia", libro de investigación histórica que viene a completar lo ya existente.
     Enclavada en terrenos arcillosos sembrados de viñedos y olivares, y donde en un principio estaba ubicado el lago Augustano se encuentra esta ciudad que, desde tiempos romanos, ha sido una localidad de fácil acceso, siendo en aquella época un pequeño núcleo de posadas en un cruce de caminos perceiana: la vía principal, Ruta de la Plata y el comienzo de una calzada hasta Astigi (Écija).
     La cerámica recogida en los distintos asentamientos romanos encontrados en el término nos pone de manifiesto una dependencia comercial y posiblemente administrativa de Mérida, dependencia que se mantendrá en época visigoda hasta la dominación musulmana. El nombre de Villafranca le fue concedido a mediados del siglo XIV a un lugar dentro del territorio emeritense llamado "Moncovil", y cambiado por este nombre de Villafranca tras haberle sido concedido el título de villa.
     Siglos más tarde se añadirá "de los Barros", completando así su nombre actual.
     En sus orígenes la villa se reducía a la Plaza Vieja y algunos tramos de las calles colindantes. La iglesia, ubicada en la actual Parroquia del Valle, quedaba algo retirada del casco urbano y también allí se encontraba el cementerio.
     A partir de la época de los Reyes Católicos y sus descendientes, Villafranca crece ostensiblemente. Se edifican las calles de Macías, Carvajales, Mártires y El Villar, donde se encontraba la judería en tiempos de Dª Juana y su hijo Carlos I.
     La economía se basa en la agricultura y la ganadería. La verdadera transformación de villa ganadera en villa agrícola se materializa en el s. XVIII.
     Ya en 1885 el conde del Álamo, natural de Villafranca, siendo diputado a Cortes, consigue para el pueblo el título de ciudad.
     Al amparo del Romanticismo se inicia en Villafranca un movimiento cultural que se resume en la "Tertulia literaria", fundada por Cascales Muñoz. Aparecen varios periódicos locales de distintos signos políticos.
     El siglo XX supone para Villafranca el inicio de su industrialización. Se construyen numerosas bodegas de vino y molinos de aceite, se establecen entidades bancarias, se abren dos fábricas de caramelos, talleres de bordados, etc. A finales de los años 50 se instala la industria de Forjas y Aceros del Guadiana, y es el momento definitivo del despegue industrial de Villafranca.
     Actualmente su base económica es el sector primario: la Vid (67.000 hectáreas), que posibilita la producción y comercialización de vinos con la denominación de origen Ribera del Guadiana; además, cabe citar la producción del Olivo y la Cebada. Villafranca cuenta con dos importantes Cooperativas vinícolas: la de San José y San Isidro.
     En 1996 se instala la empresa "Productos Tartáricos Internacional", y en 1998 nace Barbosa & Almeida, empresa de capital portugués dedicada a la producción de vidrios (Diputación Provincial de Badajoz).
     Destacado centro mercantil de la comarca que se extiende por la fértil llanura de Tierra de Barros, un territorio arcilloso plagado de viñedos y olivos.
Historia
     Ya desde sus orígenes, a mediados del siglo XIII, bajo la Orden de Santiago, la ciudad se configura como una villa franca, abierta a la libre circulación de mercancías y personas a través de la antigua Vía de la Plata.
     La instalación del ferrocarril, a finales del siglo XIX, acentúa el desarrollo de la industria agroalimentaria a partir de una fábrica de harinas a la que suministraba energía la central eléctrica diseñada por Isaac Peral (1895). El edificio, transformado en Casa de Cultura, constituye un interesante ejemplo de arquitectura industrial de la época.
Gastronomía
     Como aportaciones locales a la cocina regional figuran las setas en caldereta, con pimentón y almendras; el bacalao de los borrachos, macerado con ajo, laurel, clavo y guindilla; y los dulces caseros de la pastelería Falces. Los excelentes vinos de la Tierra de Barros, elaborados en las numerosas bodegas villafranquinas, completan adecuadamente la oferta gastronómica.  
Fiestas
     La principal cita son las fiestas de la Vir­gen del Carmen, a mediados de julio. Tienen arraigo también la romería de San Isidro (15 de mayo), la celebración de la Virgen de Agosto (día 15), en la barriada de Peñitas, y las fiestas patrona­les de la Virgen de la Coronada (8 de septiembre).
Vida urbana
     Diversas instituciones locales (Ayunta­miento, Universidad Popular, Escuela de Música) son las responsables de la actividad cultural que se mantiene a lo largo del año, y que, entre otras convocatorias, incluye conciertos corales y de la banda municipal de música, una Semana de cine, en agosto, y, ocasionalmente, unas Jornadas de jazz en otoño.
     En otro orden de cosas, la Calle Larga es la que concentra el comercio tradicional, mientras que tiendas más modernas se agrupan en la Carrera Grande, en la que también abren sus puertas los establecimientos de ocio preferidos por la juventud de Villafranca.
     Como zona característica para el tapeo destaca la del Altozano, en el entorno de la plaza del Corazón de Jesús.
VISITA
     La Iglesia de Nuestra Señora del Valle, en el centro de la población, es la obra arquitectónica más destacada.
     Su construcción se dilató a lo largo del tiempo, de ahí que presente elementos de diversos estilos. Consta de tres naves cubiertas por bóvedas de crucería del siglo XVI, crucero coronado por por cúpula barroca del siglo XIX, y destacada portada del gótico flamígero de 1574. En el interior puede verse un retablo renacentista (siglo XVI), obra de Juan de Valencia. 
     Cercana a la iglesia de Nuestra Señora del Valle se encuentra la ermita de la Coronada, erigida por los caballeros santiaguistas en el siglo XV, aunque su actual estructura barroca responde a la reconstrucción realizada durante el siglo XVIII.
     Sobre una suave elevación inmediata a la ermita se halla el colegio de San José, fundación jesuítica de finales del siglo XIX que, dentro de su línea eclecticista, reúne una capilla neogótica y una pequeña mezquita construida para uso de las tropas marroquíes durante la Guerra Civil, en la que el centro desempeñó funciones de hospital de campaña (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 

Monumentos.-
     Morfológicamente constituye un gran centro de llano típicamente agrícola, de calles amplias y casas blancas de tipo campesino, entre las que proliferan las de construcción más elaborada correspondientes a la nobleza local, que se significan por sus elaboradas fachadas de preciosas portadas y añejos blasones. Muestras destacadas de esta especie son, entre otras, las de Pedro Gutiérrez y Hernán Salguero, ambas del XVI, en la calle Alzada; la del Marqués de Fuente Santa, y otras muchas.
     Elemento de acusada importancia a efectos urbanísticos es el Arroyo Tripero, que hasta época no lejana limitaba la localidad por el oeste. Sus desbordamientos originaban periódicas inundaciones con el caserío, como la catastrófica de 1952, por lo que fue canalizado, incorporándose desde entonces a la trama urbana, entre cuyo tejido discurre en el presente.
     En las áreas de desarrollo actual se levantan grandes bloques de construcciones modernas y numerosas instalaciones y de servicio, entre las que abundan las bodegas y otras relacionadas con el vino y el aceite que constituyen la base de la floreciente economía local.
     En el aspecto monumental la realización más notable es la iglesia parroquial de Ntra. Sra. del Valle, levantaba sobre otra anterior entre 1.533 y 1.574, a impulsos de Carlos I, por el arquitecto Juan de Maeda. Su estilo es gótico, con planta de tres naves de gran espaciosidad sobre robustas columnas y cubiertas de crucería. Más tarde experimentó numerosas transformaciones, como el añadido de un cuerpo de capillas, la disposición de una cúpula sobre la cabecera y otras, entre los siglos XVIII y XIX, alguna con grave riesgo para la estructura del edificio.
     Su componente más significativo es la torre fachada delantera, en cuyo cuerpo bajo de sillares se abre una preciosa portada gótica de elaborada traza, que junto con la parroquial de Azuaga constituye la realización más interesante, quizá de su especie, en la región. La parte superior de la torre es del siglo pasado y el chapitel que la remata de 1912.
     En 1953 la iglesia fue objeto de una importante restauración, y de otra en fecha reciente. Entre sus contenidos sobresale el magnífico retablo mayor, concluido en 1.586, en cuya elaboración participaron Juan de Valencia, Luis Hernández, Antonio Florentín y Pedro de Torres. Lo preside una hermosa talla policromada del XVII de la Virgen del Valle, antes de la Concepción. Los murales de la capilla mayor fueron realizados en 1954 por el pintor santeño Ramón Fernández Moreno.
     Otra parroquia es la de Ntra. Sra. del Carmen, instalada en la antigua ermita de esta advocación. Fue creada en 1956 aunque no abierta al culto hasta 1967. Consta de nave única, cabecera cupulada y torre delantera con atrio en el cuerpo bajo, erigida en 1865 con la aportación de los fieles. Exteriormente se presenta encalada.
     La segunda realización destacada de Villafranca, y uno de sus hitos más representativos, es la Ermita de La Coronada. Se trata de obra originaria del siglo XV y remodelada en el XVIII, de variada morfología, hoy impecablemente encalada. En ella destacan por su pintoresquismo los estribos cilíndricos y la atractiva torre fachada de peculiar remate bulboso. De pequeñas dimensiones es la antigua ermita de la Aurora, utilizada un tiempo como escuela y reabierta en época moderna bajo la advocación de la Milagrosa. De fundación actual son las ermitas de San Isidro y el Pilar.
     Hasta tiempo reciente se mantuvo frente a la parroquia del Valle el convento de las clarisas de la Encarnación, derribado hace pocos años, en el que durante casi un siglo se albergó un centro de enseñanza.
     Inseparable de Villafranca es el Colegio Jesuita San José. Su edificio se comenzó a levantar, sufragado por el pueblo, sobre planos del arquitecto Francisco Rabanal, inaugurándose las primeras instalaciones en 1895. En 1908 y según proyecto de José M. Pagasartundía y S. Ford se erigió la capilla; entre 1920 y 1924 el ala norte, colocándose la azulejería y el artesanado de la escalera en 1932, el mismo año en el que los jesuitas fueron expulsados de España por segunda vez. Tras ser convertido en Instituto estatal durante un tiempo, en 1936 volvió a ser ocupada por la Orden, aunque sirviendo en parte como hospital. Constructivamente se trata de un gran complejo con tres alturas realizado en ladrillo, que se articula en torno a dos amplios patios unidos entre sí por un espacioso pasillo. Su componente formal más destacado es el severo frontón de la fachada principal, de armoniosa composición rematada por un airoso cuerpo superior.
     Otro gran edificio de arquitectura igualmente severa es el Colegio de Ntra. Sra. del Carmen, en la calle alzada, levantado de nueva planta en 1958.
     De realización actual es la Casa de la Cultura, instalada en la antigua Fábrica de Harinas, excelentemente rehabilitada por el arquitecto Vicente López Bernal. Un magnífico Auditorio / Plaza de Toros también reciente se suma a las valientes actuaciones contemporáneas que últimamente se están llevando a cabo en la ciudad para conferirle el aspecto acusadamente evolucionado que hoy presenta. (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de Nuestra Señora del Valle.-
     La iglesia parroquial de Santa María del Valle, declarada Bien de Interés Cultural, está ubicada en el centro urbano de Villafranca de los Barros. Fue construida a lo largo del siglo XVI a instancia de la Orden de Santiago y sufragada por el concejo de la Villa. Hasta el siglo XIX perteneció a la diócesis prioral de san Marcos de León, y desde entonces pasó a estar regida por el obispo de Badajoz y posteriormente por el arzobispo de Mérida-Badajoz.
     El actual templo parroquial se proyectó sobre la iglesia primitiva construida poco después de la fundación de la villa por don Fadrique de Castilla a mediados del siglo XIV. Las primeras trazas del nuevo templo fueron elaboradas por Juan García de las Lieves, maestro alarife muy presente en todas las construcciones de los territorios santiaguistas de Tierra de Barros. Aun así, las obras se prolongarán durante todo el siglo XVI y será finalmente Andrés de Maeda el encargado de dirigir las obras.
     Es una construcción de estilo gótico, de planta rectangular con tres naves cubiertas con bóveda de crucería que reposan sobre columnas robustas. A pesar de ser una construcción del siglo XVI, en épocas posteriores siguió cambiando su imagen debido a la sustitución de diversas naves por el mal estado que presentaban y la construcción sucesiva de otras nuevas y la ampliación de la altura de la torre. Incluso entrado el siglo XX se acometen nuevas construcciones y recientemente, en 2014, ha sido restaurado el chapitel que corona la torre-campanario.
     De todo el conjunto, destaca la Puerta del Perdón, uno de los mejores ejemplos del gótico flamígero tardío en la provincia de Badajoz; la bóveda del sotocoro; y el retablo de la Capilla Mayor, muestra clara del renacimiento sevillano en Extremadura.
     Constructivamente la fachada es un retablo pétreo, muy decorativo. Sin embargo, las imágenes de bulto redondo son escasas, limitándose a tres figuras, toscamente talladas en piedra blanca. La portada está compuesta por una serie de arcos superpuestos. El primero de ellos, un arco carpanel sobre el cual se sitúa un tímpano que alberga la imagen de la Virgen del Valle. Sobre este, un arco mixtilíneo decorado con elementos vegetales, animales y seres mitológicos. En la parte superior, y separado por una pequeña cornisa se abre un óculo que sirve para iluminar el coro. Por último, un arco conopial redondea todo el conjunto. A sus lados podemos observar cinco medallones, ejemplo de la influencia renacentista en la obra. En estos medallones aparecen representados los cuatro evangelistas y Cristo. En el ático, aparece el escudo real de Carlos I y un Calvario.
     La bóveda del sotocoro fue construida a la par que la Puerta del Perdón. Es además una de las pocas bóvedas de la iglesia parroquial que conserva su aspecto original. Es una bóveda estrellada de cinco claves decorada con granadas por sus nervios.
     Sin embargo, en el interior del templo el gótico queda relegado a un segundo plano gracias a la atención que despierta el retablo de la Capilla Mayor. Encargado al artista llerenense Juan de Valencia en la década de los ochenta del siglo XVI, es una de las mejores representaciones del renacimiento romanista en Tierra de Barros. Su elaboración se desarrolló durante varios años, y no se instaló definitivamente hasta comienzos del siglo XVII. La temática del retablo es cristífero, relatando varios pasajes de la vida de Jesús en bajorrelieves. Además, en los intercolumnios aparecen esculturas exentas de los apóstoles y algunos santos. En la calle central aparecen san Marcos, antiguo titular de la diócesis prioral extinta; Santa María del Valle, titular de la parroquia; el Calvario y por último el Padre Eterno.
     En el presbiterio, los muros están decorados con pinturas de mediados del siglo XX del pintor Ramón Fernández Moreno, natural de Los Santos de Maimona.
     En el interior del templo destacan también los retablos de las capillas laterales como el renacentista de la Virgen del Rosario o los barrocos de la Sagrada Familia y la Dolorosa, este último procedente del desaparecido convento de clarisas de la localidad.
     Asimismo, destacan algunas imágenes como la propia imagen de Santa María del Valle, finales del siglo XVI; santa Catalina, mediados del siglo XVI; San Antonio, santa Bárbara, san Blas y san Roque, de finales del siglo XVII; la Virgen de los Dolores, atribuida a Gabriel de Astorga de mediados del siglo XIX; y por último, el Cristo de la Misericordia, realizado en telas encoladas, llegado a la parroquia en la segunda mitad del siglo XVI. En cuanto a la platería, sobresale el templete y custodia del Corpus Christi, del siglo XVIII, realizadas en Badajoz (Ayuntamiento de Villafranca de los Barros).

Santuario de Nuestra Señora de la Coronada.-
     El Santuario Patronal de Nuestra Señora de la Coronada es uno de los primeros edificios religiosos que se construyó una vez fundada la villa de Villafranca. La tradición popular establece su origen en la aparición milagrosa de una talla de la Virgen María a un campesino de Villafranca. A raíz de esa aparición se construiría una pequeña  capilla para albergar la imagen y rendirle culto. Sin embargo, las primeras referencias documentales datan de finales del siglo XV. Según los libros de visita de la Orden de Santiago, en 1484 existía extramuros de la villa una pequeña capilla dedicada a Nuestra Señora de la Coronada. Debido al estado de conservación en el que se encontraba, el prior de San Marcos de León, don García Ramírez, ordena su derribo y la construcción de una iglesia de nueva planta.
     El edificio actual es el heredero de este segundo templo dedicado a la Virgen de la Coronada. Inicialmente contaba con un cuerpo central dividido en tres naves y cubierto con artesonado; una capilla mayor cubierta con bóveda de crucería, sacristía y la torre campanario. Con el paso de los siglos la devoción a la Virgen fue en aumento y motivó un amplio programa de reformas en su templo durante el siglo XVIII que cambió la fisonomía tardomedieval original. El cuerpo principal fue sustituido por una sola nave cubierta con bóveda de cañón, se construyó el camarín de la Virgen, se reformó la sacristía, se amplió el cuerpo superior de la torre y se construyó el coro alto. Junto a estas reformas arquitectónicas también se dotó al templo de nuevos ornamentos.
     En la segunda mitad del siglo XVIII se instala el actual retablo rococó que cobija la imagen original de Nuestra Señora de la Coronada, del siglo XVI. Se encargan nuevos retablos para las capillas laterales como el de Santa Lucía, imagen anónima del siglo XVI y el de San Francisco de Paula, tallada por el escultor sevillano Blas Molner, y se incorporan otros retablos y enseres procedentes del desaparecido convento de monjas clarisas de Villafranca, como son los retablos de la Encarnación y de la Amargura, ambos de estilo barroco.
     Durante el siglo XIX también se dieron importantes cambios: se instala la reja de la capilla mayor; se adquiere de la exclaustrada iglesia jesuita de Higuera la Real el órgano barroco de estilo portugués ubicado en el coro alto; y la iglesia pasa a estar decorada por un ciclo de pinturas con pasajes de la vida de la Virgen que actualmente se conservan en la sacristía. Durante el siglo XX se instalan nuevas capillas, la de Santa Teresa de Jesús, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la del Cristo del Amor Misericordioso. 
     La Virgen de la Coronada ha ostentado desde tiempo inmemorial el patronazgo sobre Villafranca. Prueba de ello fueron los múltiples reconocimientos que se le otorgaron hasta fecha muy temprana: es alcaldesa honoraria de Villafranca; fue coronada canónicamente por el obispo de Badajoz en 1951; y fue nombrada patrona de los viñedos (Ayuntamiento de Villafranca de los Barros).

Colegio San José.-
     Centro educativo de la Compañía de Jesús, fundado en 1893 y que llega a nuestros días manteniendo una residencia internado masculino y femenino de carácter internacional.
     Integrado en la Fundación Loyola, junto a otros colegios jesuitas de Andalucía, Canarias y Extremadura, es un colegio concertado en Primaria y ESO, y privado en Bachillerato.
     Recibió en 2017 la Medalla de Extremadura como reconocimiento a su trayectoria y labor educativa, coincidiendo con la celebración de su 125 aniversario.
     En cuanto a su estructura, se trata de un gran edificio dispuesto en tres plantas, con unos impresionantes jardines en la parte delantera y unas amplias instalaciones para la práctica de múltiples disciplinas deportivas en la zona trasera. El complejo ocupa una superficie de once hectáreas en su conjunto.
     El edificio que ocupa el Colegio San José fue realizado en piedra. A ambos lados de la galería central hay dos cuerpos de edificios simétricos, articulados en torno a un patio ajardinado. La primera fase de su construcción presentaba solamente el ala derecha del edificio y así comenzó a utilizarse en 1897.
     En 1902 se construyó lo que actualmente son las aulas de primaria, estos locales tuvieron diferentes usos a lo largo de los años.
     El colegio consta de una galería que arranca en el vestíbulo y acaba en la capilla neogótica. La Capilla se construyó entre 1905 y 1908, siguiendo el proyecto del arquitecto Enrique Fort. La planta es de cruz latina, con nave central, crucero y coro. En el exterior llaman la atención los pináculos, los altos contrafuertes y las elevadas y bellísimas vidrieras ojivales.
     Será a partir de 1915 cuando el colegio se encamine a su finalización. En la fachada principal destaca el frontón, rematado con un airoso cuerpo superior. El edificio está presidido por una escultura de bulto redondo en mármol de Carrara con la figura de San José, patrón del colegio, con el Niño Jesús en sus brazos. Esta figura se coloca en 1924.
     Es entre 1920 y 1924 cuando se levanta el ala norte. Se construyó la escalera principal del edificio con mármol de Alconera, colocándose entre 1924 y 1926 la azulejería con cerámica de Mensaque. La escalera recibe iluminación directa a través de tres vidrieras policromadas, obra de Maumejean, dedicadas a Santa Eulalia, Pizarro y Hernán Cortés.
     En las paredes se pueden ver cuadros de cerámica pintada, como el de “Jesús del Gran Poder”, de cerámica sevillana, y la “Virgen de Guadalupe”, de cerámica talaverana. Existen además otros siete cuadros de cerámica pintada y temática costumbrista. En 1932 se colocó el artesonado de madera de nogal en los techos de la escalera. En ese mismo año los Jesuitas son expulsados por segunda vez de España, como consecuencia de un decreto de la II República Española, que declaró disuelta la Compañía de Jesús en nuestro país. Por aquel entonces los jesuitas tuvieron que continuar las clases en Estremoz (Portugal). El colegio fue convertido en instituto estatal durante un tiempo hasta que, en 1936, volvió a ser ocupado por la Compañía de Jesús. Debido a las circunstancias específicas vividas en el colegio durante la guerra civil española, algunas de sus instalaciones sirvieron como hospital militar, posteriormente se convirtió en hospital marroquí. De ahí que resulte curioso encontrar una mezquita dentro de sus instalaciones para el culto de los musulmanes que se encontraban en el colegio en aquellos años.
     Llama también la atención el magnífico Teatro-salón de actos, de 1949, obra de Martín Corral. Su estilo es neoclásico, con una excelente acústica y un aforo de 1.000 personas (Ayuntamiento de Villafranca de los Barros).

Casa de Cultura.-
     La Casa de  Cultura de Villafranca de los Barros ocupa una antigua fábrica de harinas, construida en los años finales del siglo XIX y declarada Bien de Interés Cultural en 1994, el mismo año en que fue inaugurada y actualmente ha cumplido 25 años como centro cultural.
     La antigua Electro-Harinera de San Antonio, constituye un buen ejemplo de arquitectura industrial. En ella se elaboraban productos panificados y durante años proporcionó electricidad a la población. Precisamente, una de las referencias más antiguas del edificio es el contrato firmado en 1895, entre los propietarios e Isaac Peral, para la instalación de la central eléctrica. Hasta ese momento la fábrica había funcionado gracias a la máquina de vapor. 
     En 1920, era la principal industria de la localidad. Hay noticias de que producía harinas, sémolas y unos 9000 panes diarios, que se vendían en Villafranca y los pueblos de la comarca. 
     Estuvo casi noventa años en funcionamiento, hasta su cierre en 1979. La rehabilitación se inició en 1986 por el arquitecto municipal Vicente López Bernal, respetando la estructura originaria, los materiales y conservando buena parte de la maquinaria interior. Algunas cubiertas y  otras piezas interiores son de madera de pino pinsapo. 
     Se trata de un edificio construido en mampostería de piedra y mortero, con remates en ladrillo. Consta de cinco cuerpos de diferentes alturas, distribuidos en una planta rectangular, alrededor de un amplio patio. Destacan el edificio principal de tres plantas, ático y cubiertas a dos aguas, así como cinco chimeneas de ladrillo. La principal mide 24 metros y daba salida a los humos de la máquina de vapor. Las otras cuatro pertenecen a los hornos de cocción del pan.
     La Casa de Cultura dispone de: salón de actos, salas de exposición, biblioteca, escuela de música, estudios de radio, sala y biblioteca infantil, cafetería… Cada uno de estos espacios conserva restos de lo que fue su contenido originario. 
     El salón de actos, en la planta baja, ocupa el lugar del antiguo molino de piedra. Junto a él la cafetería era el almacén de harinas. En el semisótano está la barra, donde estuvo el eje motriz de la fábrica. En esta planta se localiza también la sala infantil, donde en su día hubo silos y tolvas, y la magnífica biblioteca, espacio con dos alturas y donde encontramos restos de la panadería, como los cuatro hornos. 
     Junto al patio, dos salas de usos múltiples ocupan el espacio que alojaba la máquina de vapor y se encuentran también algunas salas de la escuela de música. 
     En los pisos altos del edificio principal hay varias salas de exposiciones, con la maquinaría original de la fábrica. Especialmente interesante, es el espacio de la buhardilla bajo el tejado a dos aguas del edificio, utilizado como almacén de envases (Ayuntamiento de Villafranca de los Barros).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Valle, Santuario de Nuestra Señora de la Coronada, Colegio San José, y Casa de Cultura) de la localidad de Villafranca de los Barros, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de San Marcos, Ermita de San Pedro, Iglesia del Convento de las Hermanas de la Cruz, Santuario de Nuestra Señora Virgen de Gracia, y Centro de Interpretación "Las Fronteras") de la localidad de Oliva de la Frontera, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Marcos, Ermita de San Pedro, Iglesia del Convento de las Hermanas de la Cruz, Santuario de Nuestra Señora Virgen de Gracia, y Centro de Interpretación "Las Fronteras") de la localidad de Oliva de la Frontera, en la provincia de Badajoz.
     Se localiza entre Jerez de los Caballeros y Valencia del Mombuey. Se trata del foco, junto con Jerez más importante del partido judicial. Hasta este mismo siglo ostentó el nombre de Oliva de Jerez.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 149,3 Km2
     Altitud: 373 m.
     Distancia Capital: 81 Km.
     Partido Judicial: Jerez de los Caballeros
     Comarca: Sierra Suroeste
     Gentilicio: Olivero
Ayuntamiento de Oliva de la Frontera
     plaza del Ayuntamiento, 1
     06120 Oliva de la Frontera (Badajoz)
     Teléfono: 924740000
     Fax: 924740074
     Correo-e: ayuntamiento@olivadelafrontera.es - secretario@olivadelafrontera.es
     Web: www.olivadelafrontera.es
Historia.-
     Se localiza entre Jerez de los Caballeros y Valencia del Mombuey. Se trata de un núcleo de más de 6.000 habitantes, que junto con Jerez constituye el foco más importante del Partido Judicial. Hasta este mismo siglo ostentó el apelativo de Oliva de Jerez.
     De antecedentes romanos según atestiguan los restos hallados en su ámbito, y activo bajo los árabes, el enclave pasó a los templarios en la etapa medieval. En 1337, junto con Valencia del Mombuey, fue entregado a don Pedro de León, Señor de Marchena, quien en 1402 vendió ambos lugares a Gómez Suárez de Figueroa, incorporándose así al Señorío de Feria.
     En el siglo XIV resultó destruido también durante las guerras hispanoportuguesas, quedando reducida la población a tan sólo 4 vecinos. En el XV se estimuló su repoblación mediante diversos privilegios y se erigió una fortaleza para seguridad de sus moradores, consiguiéndose su pronta recuperación. En 1654 y 1705 fue arrasado de nuevo, volviendo a florecer otra vez, de manera que a finales del XIX su censo alcanzaba ya casi los 5.000 moradores. En 1758 obtuvo el título de Villa exenta. Crónicas del XVIII mencionan todavía la existencia de la fortaleza, obra de la que en la actualidad no se conserva el menor vestigio.
     En artesanía podemos destacar a los maestros talabarderos, dedicados a la fabricación de sillas de montar y toda clase de aperos para el caballo (Diputación Provincial de Badajoz).

Monumentos.-
     Elemento peculiar es la conducción abovedada subterránea por la que en la pasado se canalizaba bajo el caserío el arroyo Oliva. En la actualidad la población constituye un centro evolucionado, moderno y bien urbanizado, con amplias calles y sugestivas plazas, cuyo vistosos Paseo de las Palmeras resulta uno de los ámbitos de su especie más atractivos de la región. Numerosas instalaciones y servicios completan sus equipamientos, configurándola como un centro abierto y pujante cuya dinámica le asegura las mejores perspectivas.
     Debe resaltarse, además, que el crecimiento se ha realizado de manera inteligente, sin menoscabo para su fisonomía y características tradicionales.
     En el aspecto monumental se significa la iglesia parroquial de San Marcos, que se sitúa en el centro de la población, presidiendo su hermosa plaza. Se trata de edificación de gran porte y elegante traza neoclásica con planta de cruz latina, erigida en el siglo XVIII sobre otra precedente. Su amplio inferior es de nave única y cúpula sobre el crucero. El retablo mayor es de fábrica con grandes columnas exentas, según el modelo de la época. Una airosa balconada y una somera torre presiden la severa fachada clasicista.
     La ermita de San Pedro, datable en el XVII, es obra de mérito en la que se distingue su amplia cabecera cupulada. Más moderna es la iglesia del convento de las HH. de la Cruz, de modesto exterior y ampulosa decoración interior realizada en estuco. Numerosos edificios civiles del XIX, entre los que se cuenta el Ayuntamiento, peculiarizan el paisaje constructivo de esta bonita y bien cuidada población.
     De especial significación como su hito más representativo, es la ermita de Ntra. Sra. de Gracia, de soberbia torre barroca comparable con las de Jerez de los Caballeros. La obra, levantada en el siglo XV, quizá sobre una basílica visigoda anterior, fue remodelada en el XVIII y XIX. Su aspecto actual data de la reconstrucción prácticamente total realizada a principios de la presente centuria según proyecto de Rafael Béjar Mendoza.
     Presenta cuerpo de tres naves con triple cabecera y camarín con rica decoración barroca de estucos y pinturas populares. Al exterior conserva la portada gótica de los pies, único vestigio del edificio primitivo, coronada por el escudo de los Suárez de Figueroa. Sobre el atrio delantero, y como obra independiente, se alza la hermosísima torre barroca concluida en 1772.
     Desde Oliva y por la carretera de Encinasola, podemos llegar hasta el río Ardila. El río se convierte en la frontera con Portugal al sur de la Sierra del Oratorio. Todo este trayecto, que, por supuesto, hemos de hacer a pie, discurre por unas parajes de sierras, talladas por el río, que son de una belleza impresionante (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de San Marcos.-

     Se trata de una construcción de estilo neoclásico con planta de cruz latina y testero plano, levantada en el siglo XVIII sobre otra anterior.
     Consta de nave única con cubierta de bóveda de cañón, compartimentada en dos tramos mediante pilastras adosadas a los muros sobre las que corre un ancho cornisamento. Tanto éste como aquellas, así como el intradós de los arcos, aparecen en la actualidad enfatizados con pintura gris y diferentes adornos. Una amplia cúpula con las molduras igualmente resaltadas con pinturas, cierra el crucero. El altar mayor es obra de fábrica con grandes columnas exentas.
     La fachada principal presenta severo diseño clasicista, con pilastras laterales y remate de frontón configurado en piedra. Sobre el paramento encalado se abre una gran portada granítica adintelada, con frontón abierto flanqueando una hornacina y pináculos laterales. Sobre ella se extiende una balconada con tres ventanas que repiten el diseño de la puerta. Una esbelta torrecilla se alza en el lado del Evangelio (Ayuntamiento de Oliva de la Frontera).

Ermita de San Pedro.-
     Datable del siglo XVII, se encuentra en el interior de la población, destacando en ella su amplia cabecera cubierta de cúpula sobre pechinas (Ayuntamiento de Oliva de la Frontera).

Iglesia del Convento de las Hermanas de la Cruz.-
     Obra más moderna de modesto exterior y ampulosa decoración interior realizada en estuco (Ayuntamiento de Oliva de la Frontera).

Santuario de Nuestra Señora Virgen de Gracia.-
     Obra imaginaria del siglo XV, erigida posiblemente sobre una basílica visigoda anterior, aunque muy remodelada posteriormente por numerosas actuaciones llevadas a cabo durante los siglos XVIII y XIX. Con todo, la intervención más importante fue la realizada en los primeros años de la presente centuria, consistente en la reconstrucción casi total del edificio, para levantar otra de nueva planta según proyecto de Rafael Béjar Mendoza. Crónicas del siglo XVIII calificaban ya a esta ermita como de hermosísima y casi sin igual.
     En su aspecto actual se trata de una obra de tres naves divididas en cinco tramos, con cubierta de bóveda de lunetos la central y de arista las laterales. A los pies, coro según el mismo esquema. La cabecera presenta triple capilla de estero plano, cupulada la central. Tras ella se sitúa el camarín, también cupulado, obra de acusado barroquismo, decorada con estucos y pintura de atractiva factura popular. Al exterior destaca la portada de los pies, cobijada bajo un pequeño atrio y único vestigio del edificio primitivo. Se trata de un arco apuntado, con enmarque conopial configurado con baquetones con doble secuencia de bolas, inscrito en un alfiz de gruesa moldura entorchada. Sobre la misma se sitúa el escudo de los Suárez de Figueroa.
     Adosada al atrio delantero, como obra independiente al resto de la ermita, se erige una esbelta torre de estructura marcadamente barroca, del mismo tipo de las de Jerez de los Caballeros. De sus tres cuerpos, el inferior, en cuya fábrica se aprecia la presencia de materiales procedentes de obras anteriores, responde a formas clasicistas de gusto plateresco, presentando las superiores las formas y la recargada ornamentación propias del modelo barroco. La obra fue concluida en 1772.
     La imagen de la Virgen titular consiste en una pequeña talla de alabastro, de época tardorromana, procedente de Italia y datable del año 1230.
     Numerosos edificios civiles del XIX, entre los que se contaba con el Ayuntamiento, peculiarizan el paisaje constructivo de esta bonita y bien cuidada población.
     Desde Oliva y por la carretera de Encinasola, podemos llegar hasta el río Ardila. El río se convierte en la frontera con Portugal al sur de la Sierra del Oratorio. Todo este trayecto, que, por supuesto, hemos de hacer a pie, discurre por unas parajes de sierras, talladas por el río, que son de una belleza impresionante.
     HORARIO DEL SANTUARIO:
     VERANO – DEL 1 DE MAYO AL 30 DE SEPTIEMBRE
MAÑANAS DE 9:00 A 14:00 HORAS
TARDES DE 18:30 A 22:30 HORAS
     INVIERNO – DEL 1 DE OCTUBRE AL 30 DE ABRIL
MAÑANAS DE 9:00 A 14:00 HORAS
TARDES DE 17:00 A 21:00 HORAS (Ayuntamiento de Oliva de la Frontera).

Centro de Interpretación "Las Fronteras".-
     La Raya, la frontera entre Portugal y España atesora bellas historias relacionadas con el contrabando. Historias de amistad, cooperación, de fraternidad entre los habitantes de uno y otro lado que intentaban negar una frontera que con el tiempo desapareció. El Centro de Interpretación de la Frontera recoge esas historias y explica como el concepto de frontera evoluciona hasta la realidad que supone hoy en día (Ayuntamiento de Oliva de la Frontera).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Marcos, Ermita de San Pedro, Iglesia del Convento de las Hermanas de la Cruz, Santuario de Nuestra Señora Virgen de Gracia, y Centro de Interpretación "Las Fronteras") de la localidad de Oliva de la Frontera, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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martes, 25 de noviembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de San Miguel Arcángel, Iglesia del Dulce Nombre de Jesús, Iglesia de San Sebastián, Iglesia de Cristo Rey, Estación del AVE, Santuario de la Virgen de Luna, Museo de Historia Local, antigua Audiencia, Cementerio de San Miguel, Pósito, y Plaza de Toros) de la localidad de Villanueva de Córdoba, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Miguel Arcángel, Iglesia del Dulce Nombre de Jesús, Iglesia de San Sebastián, Iglesia de Cristo Rey, Estación del AVE, Santuario de la Virgen de Luna, Museo de Historia Local, antigua Audiencia, Cementerio de San Miguel, Pósito, y Plaza de Toros) de la localidad de Villanueva de Córdoba, en la provincia de Córdoba.
     Los espléndidos encinares adehesados son un paisaje de lujo que alimenta, además, a una rica cabaña ganadera. Los espléndidos encinares adehesados de Villanueva -descubiertos con asombro por los viajeros del AVE- son un paisaje de lujo que alimenta, además, a una rica cabaña ganadera. En medio de este emporio vegetal, Villanueva de Córdoba se acuesta silenciosamente sobre la planicie, mientras la torre de San Miguel, desde su austera esbeltez, proclama la eternidad del granito y apacienta las casas extendidas a sus pies como un dócil rebaño.
     Villa situada al este de Los Pedroches, en la carretera C-420.
     Distancia a Córdoba: 90 Km.
     Altitud: 725 m.
     Extensión: 427,9 Km2
     Habitantes: 9.800.
     Gentilicio: Jarotes.
     Mancomunidad: Los Pedroches.
Villanueva de Córdoba surgió a principios del siglo XV, junto a uno de los ramales del camino de Córdoba a Toledo, con el nombre de Encinaenana, que cambió en 1499 por el actual. Fue aldea de Pedroche hasta 1553, en que Carlos I le otorgó el título de villa y pasó a formar parte de la comunidad de las Siete Villas de los Pedroches.
Oficina de Turismo de Villanueva de Córdoba
+34 957 120 603
http://www.villanuevadecordoba.com (Diputación Provincial de Córdoba).
     Esta importante población de la comarca, surgió en el siglo XIV al establecerse aquí un grupo de vecinos provenientes de Pedroche; pasó luego a villa y en 1560 fue incorporada a las posesiones de la Casa del Carpio (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El valle de los Pedroches reúne muchos alicientes para dedicarle una detenida visita y Pozoblanco es un punto de partida inmejorable. Desde aquí, pueden orga­nizarse excursiones a los parajes y a las poblaciones que se reparten por el valle. A veinte kilómetros al oeste, por un terreno llano de espléndida dehesa salpicada de dólmenes, Villanueva de Córdoba se ofrece como un oasis de tranquilidad en el que se combinan sin estridencias los edificios notables, como el de la parroquia de San Miguel, con un extraordinario jamón de pata negra. Antes de llegar a Villanueva, a unos catorce kilómetros de Pozoblanco, se sitúa la ermita de la Virgen de Luna, en un paisaje de mucho color serrano y medieval (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).
     El gris del granito que adorna las fachadas junto al trazado austero y firme de su trama urbana constituyen los principales atractivos de esta villa del valle de los Pedroches, rodeada por una bella dehesa en la que proliferan abundantemente las encinas, los rebaños de corderos y las piaras de cerdos ibéricos.
Historia y visita
     Aunque su término estuvo poblado desde muy antiguo, la ciudad tiene su origen en la fundación de la aldea de Encina Nava, llevada a cabo por unos pastores de Pedro­che hacia 1155, poco tiempo después de la conquista del valle por Alfonso VII. En 1553 se llamaba ya Villanueva de Córdoba o de la Jara, alcanzando por entonces el título de villa, con jurisdicción independiente. La plaza de España es el centro geométrico y administrativo del pueblo. De ella parten las calles Pozoblanco y Cañuelo, grandes ejes alrededor de los cuales se estructura el caserío, de largas calles irregulares formadas por sólidas casas en cuyas facha­das prolifera abundantemente el granito, tanto en los zócalos como en los dinteles de puertas y ventanas.
     En la plaza, además del Ayuntamiento, un caserón del siglo XVIII, se encuentra la iglesia de San Miguel, gran templo de piedra datado en 1745, en el que sobre­sale en primer lugar la torre portada que se alza en la fachada principal, así como el conjunto de su interior formado por tres naves separadas por arcos fajones de medio punto sobre pilares de granito. El suelo de la iglesia es de madera, lo que le confiere un aspecto al mismo tiempo acogedor y misterioso, acentuado por el coro y la situación, casi escondida, de la pila bautismal.
Gastronomía
     Los derivados del cerdo ibérico, entre ellos el exquisito jamón de pata negra, así como el cordero constituyen la base fundamental de su cocina.
Artesanía
     La talabartería y, en general, los trabajos en cuero tienen aún cierta relevancia en la ciudad. Se fabrica buen calzado campero así como guarniciones y artículos para el caballo y para el jinete.
Fiestas
     La celebración del día de la Cruz, que tiene lugar el 3 de mayo, goza de gran vistosidad. En la Pascua de Pentecostés es muy interesante la romería de la Virgen de la Luna, con el traslado al pueblo de la Virgen desde su ermita situada a 11 km de la población en dirección a Pozoblanco. Del 3 al 8 de agosto es la feria en honor del patrón San Miguel, cuya festividad, el 29 de septiembre, se celebra con gran participación popular (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de San Miguel Arcángel.-

     Según algunos estudiosos, el edificio se construyó en 1553, pero fue transformado y ampliado entre 1743 y 1746 durante el episcopado de don Miguel Vicente Cebrián por el maestro Francisco de la Mata. Consta de tres naves, crucero cupulado y presbiterio; las cubiertas que luce el templo son a un agua en en las naves laterales y plana en la central, de escayola imitando madera, instalada en el año 1914.
     Prácticamente todo el patrimonio que poseyó este templo desapareció durante la Guerra Civil. Sólo se libraron de la destrucción la Inmaculada, de modelo barroco italiano, y el Corazón de Jesús, de Olot. El retablo mayor es de 1947. Los del crucero tienen imágenes de serie, excepto el Calvario de la izquierda, formado por el Crucificado de la Vera Cruz, de José Vicens, la Virgen de los Dolores, anónima, y San Juan Evangelista, obra de Miguel Arjona, de 1992. La capilla del Sagrario es de posguerra.
     En las cabeceras de las naves laterales hay dos lienzos donados por la familia Herruzo, de hacia 1947, que representan a San Francisco recibiendo los estigmas y a la Divina Pastora, que sigue el modelo barroco de Alonso Miguel de Tovar. En la nave izquierda están la Santa Cruz de los Pinchos, la imagen del Resucitado, tallada en Sevilla por Castillo Lastrucci en 1948, y un cuadro de Ánimas.
     Entre las piezas de platería que conserva la parroquia pueden destacarse una custodia de mano, de comienzos del siglo XVII, un copón, de fines del siglo XVIII, con los punzones de Pérez y Martínez, y un cáliz, de 1786, marcado por Manuel Repiso (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
        Situada en el centro del pueblo. Data la primera Iglesia del siglo XVI, la actual se remonta al siglo XVIII, obra quizás de Francisco de la Mata.
     El templo es de tres naves con arquerías de cuatro vanos, esta descansa sobre pilastras con columnas adosadas realizadas con sillares de granito y coronados con capiteles en dos niveles, uno de ladrillo visto y otro revestido, por lo cual se puede pensar que dicho recurso fue utilizado para elevar la actual techumbre. Junto a las tres naves se desarrolla el crucero y presbiterio.
     Las naves laterales se cubren con techumbres de madera a un agua y la central con alfarje decorado por casetones con rosetas.
     El crucero tiene cúpula sobre pechinas con linterna y los brazos del crucero se cubren por bóvedas de cañón. En la cabecera se encuentra la antigua sacristía trasformada en capilla del Sagrario. Interiormente destaca el suelo de madera dispuesta en listones que conforman formas geométricas. Fue realizado en 1914. Todos los retablos y las imágenes fueron repuestos después de la Guerra Civil: el retablo mayor con imágenes de la Inmaculada y el patrón San Miguel; el retablo de la Virgen del Carmen, el retablo del Calvario con el Cristo de la Vera-Cruz, el retablo de la Cruz de Pinchos, el del Señor Resucitado, el de Santa Rita, de San Antonio, de San Francisco de Asís, de San José, y el de la Virgen de la Candelaria. El templo guarda en un relicario la mano izquierda que perteneció a la talla original de la Virgen de Luna, en madera de cedro.
     La Virgen de Luna comparte devoción con las localidades de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, y anteriormente por Pedroche desde el siglo XV. La iglesia San Miguel alberga la imagen de la Virgen de Luna, patrona de la localidad, durante su estancia en Villanueva de Córdoba. La vinculación de la patrona con esta iglesia se debe a que ésta parroquia, construida en 1553 cuando la localidad obtuvo su título de villa; es la iglesia principal de la localidad. Durante los 4 meses de permanencia en el pueblo, este lugar será un espacio para visitas y peticiones de los vecinos a su patrona. Además, en ella se guarda la mano de cerámica que perteneció a la imagen original de la Virgen de Luna.
     Este templo adquiere también una significación especial en la romería de la Virgen de Luna del Lunes de Pentecostés, como lugar donde finaliza la procesión. La entrada en la iglesia de la imagen, supone el fervor colectivo del pueblo allí congregado, que le da la bienvenida con el canto del himno y la celebración de una misa en su honor.
     El templo parroquial, iglesia mayor de Villanueva de Córdoba, está datado en el siglo XVI, aunque se vuelve a obrar en el siglo XVIII, siendo el arquitecto el maestro cordobés Francisco de la Mata. En 1746 se dieron finalizadas las obras, exceptuando las de la torre-campanario que se realizaron entre 1777 y 1785. La Iglesia fue arruinada en el contexto de la Guerra Civil Española, quedando destruidos todos los retablos y altares existentes, así como la mayor parte de las imágenes cobijadas, entre ellas la antigua talla de la Virgen de Luna (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En la céntrica plaza de España se alza el principal monumento de la villa, que es la parroquia de San Miguel, templo de tres naves con arcos de medio punto sobre esbeltos pilares que data de 1553; dos siglos más tarde se formaron el crucero con cúpula central y la capilla mayor.
     A la época más antigua pertenecen las portadas laterales, mientras que la de los pies y la esbelta torre -acabada en 1785- corresponden a las reformas del XVIII.
     Las portadas laterales son los únicos vestigios del primitivo templo, presentan ambas un esquemas similar, son arcos de medio punto en granito y rematan en un dintel, su mayor característica es su sencillez y sobriedad.
     La portada principal, situada a los pies del edificio, se levanta en granito, está formada por un arco de medio punto flanqueado por pilastras toscanas sobre las que se alza un frontón triangular de corte neoclásico que da paso a una bóveda de cañón en granito que soporta los empujes de la torre-campanario, que tiene un fuste prismático hasta el cuerpo de campanas, formado por vanos geminados y rectangulares que forman una especie de serliana, coronado todo por una pequeña cúpula. La torre se empezó a construir en 1777.
     La obra se dio por terminada con el cuerpo del campanario con una altura de unos 35 metros, en los años 1782/83.
     Guarda el templo una custodia renacentista del XVII (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia del Dulce Nombre de Jesús.-

     Uno de los espacios más bellos producidos en la provincia durante el siglo XX, fue construido según diseño de Carlos Sáenz de Santamaría en 1955. Conserva un notable conjunto de retablos e imágenes neobarrocos, realizados por el escultor granadino Domingo Sánchez Mesa, destacando el Crucificado que preside San Ignacio y la Purísima, en madera policromada, así como la hermosa escultura en mármol del Buen Pastor, que adorna la fachada de esta casa fundacional de las Obreras del Corazón de Jesús. A los pies de la nave derecha, están las imágenes procesionales de Jesús Cautivo, de Navas Parejo, realizada en 1945 y restaurada en 1996 por Santiago Lara en Socuéllamos (Ciudad Real), la Virgen del Dulce Nombre y de la Paz, obra de 1994 del sevillano Juan Ventura, y Cristo Yacente, tallado en Granada por Navas Parejo en 1945 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Hacia 1941, Dª María Jesús Herruzo Martos, dio inicio a las gestiones para la fundación de la Congregación de las Obreras Parroquiales del Corazón de Jesús, que domicilió en su hogar, adquirió también la casa contigua (nº 28), propiedad de sus familiares y allí edificó una magnifica capilla bajo la advocación del Buen Pastor, de ahí la imagen de la fachada principal, quedando esta capilla unida a la residencia.
     Maravilloso ejemplo de construcción en granito, en cuyo interior se alza la capilla del “Dulce Nombre de Jesús”, joya de corte neobarroco con esbeltos soportes de fuste único, obra del arquitecto diocesano Carlos Sáenz.
     El interior de la capilla da cabida a uno de los retablos más bellos de la localidad, en el presbiterio, como remate del altar se levanta un esbelto retablo con reminiscencias dieciochescas, con una gran suntuosidad decorativa, todo en pan de oro, y la figura de un crucificado, como titular del retablo (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San Sebastián.-
     En la Parroquia de San Sebastián se veneran el Cristo de la Buena Muerte, obra de Castillo Ariza fechada en 1935, restaurada en Sevilla en 1991, y la Virgen de la Alegría, obra de 1965 de Martínez Cerrillo (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La antigua ermita de San Sebastián que data del siglo XVI, construida en 1585, fue transformada en parroquia en 1954, y aunque su interior ha sido muy modificado, sigue los esquemas habituales de este tipo de construcciones en los Pedroches.
     Tiene una única nave con cuatro tramos separados por arcos de diafragma sobre pilares en granito.
     En la cabecera se le ha añadido una cúpula con linterna y una serie de capillas laterales con bóvedas de cañón.
     La portada de esta iglesia tiene un gran encanto, el vano de acceso se hace mediante arco de medio punto precedido de un pequeño pórtico con tres arcos de gran belleza, todo en granito (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de Cristo Rey.-

     En la de Cristo Rey, erigida en 1954 en la que fuera capilla de dicho colegio, están la imagen del Cristo de la Caridad, tallada por Antonio Castillo Ariza en 1964, y las procesionales del Nazareno, de Amadeo Ruiz Olmos, de 1953, restaurada en 1996, la Dolorosa, obra anónima traía en 1940, y la Virgen de la Esperanza, realizada en 1975 por Antonio Eslava Rubio (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Estación del AVE Villanueva de Córdoba - Los Pedroches.-
     Villanueva de Córdoba-Los Pedroches es una estación de alta velocidad de Adif, situada a 11 km de Villanueva de Córdoba y a 32 km de Pozoblanco, que da servicio a la comarca de Los Pedroches.
Dispone de un aparcamiento gratuito, en el que no es necesario efectuar reserva alguna. También cuenta con algunas plazas techadas, dos de ellas reservadas para personas con movilidad reducida, iluminación y vigilancia las 24 horas. Cabe destacar que en el vestíbulo de la estación hay dos máquinas expendedoras, una de bebidas y otra de snacks.
     De momento, la estación dispone de una Máquina Autoventa Multifunción, que permite al viajero hacer las acciones básicas, como comprar un billete, modificar su hora de salida o asignar punto a la tarjeta Tempo. En la máquina autoventa de la estación es posible comprar billetes para el mismo día o para otra fecha, imprimir los adquiridos previamente, cambiarlos para otra hora del mismo día o anularlos. Asimismo, mediante la adquisición de un billete integrado se podrá llegar a Barcelona, Málaga, Granada o Huelva (Diputación Provincial de Córdoba).

Santuario de la Virgen de Luna.-
     La Ermita de la Virgen de Luna está situada a 14 Km. del municipio de Pozoblanco, en la Dehesa de la Jara.
     Se construyó en el siglo XIX y contiene numerosos vestigios de la cultura serrana de la zona. La ermita está dividida en tres naves con crucero rematado en  cúpula.
     En el exterior la entrada es porticada con columnas de granito.
     Esta ermita fue construida para venerar a la patrona de la ciudad la Virgen de Luna.
     El domingo de Sexagésima se celebra una gran romería que cuenta con un ceremonial que se remonta a varios siglos de antigüedad (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo de Historia Local.-
     El Museo de Historia Local de Villanueva de Córdoba se ubica en una antigua estación de ferrocarril que estuvo en uso entre 1907 y 1970.
     Tras su adaptación como Museo, en la sala expositiva puede hacerse un recorrido histórico que abarca desde la Prehistoria hasta la Edad Contemporánea, pasando por las secciones de Cultura Íbera, Hispania Romana, Visigodos y Al-Andalus. 
     Sus fondos, de carácter arqueológico y etnográfico, son buena muestra del paso de las distintas culturas, no solo por la localidad de Villanueva de Córdoba, sino por toda la comarca de Los Pedroches (Diputación Provincial de Córdoba).

antigua Audiencia.-

     En principio el inmueble tuvo una sola planta, aunque en el siglo XVII le fue añadido un segundo piso. El elemento más destacado del inmueble, además de su fachada es el patio posterior, que se correspondería con una parte del antiguo espacio de concejos. El acceso al actual patio es interior, aunque presenta una fachada a la calle Concejo.
     La fachada, con dos cuerpos separados por una cornisa es de piedra vista. En ella destaca la entrada principal con un sencillo vano adintelado, animado por unos molduras en forma de pergamino enrollado. También han de destacarse los tres balcones existentes en el segundo piso, el mayor de los cuales está decorado por un escudo labrado en piedra.
     El edificio conocido como "La Audiencia" tiene sus orígenes en el siglo XVI. En él se dirimían las cuestiones de derecho de los vecinos, y posiblemente fue utilizado como Casa Capitular; de hecho, contaba con un amplio solar a la espalda para la celebración de concejos abiertos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situada en la Plaza de España, zona céntrica de la población, se alza el edificio de la Antigua Audiencia, el mejor edificio civil del municipio, que data del s. XVII.
     Fue utilizado hasta finales del siglo XIX como casa consistorial, y fue entonces cuando se trasladó al edificio del Pósito que fue construido a principios del s. XVIII.
     Este edificio debió construirse en la primera mitad del s. XVI, aunque sólo la parte baja. En el s. XVII se levantó la segunda planta.
     Los ángulos exteriores de las barandas de estos balcones remataban en bolas de piedra blanca, siendo mayores las de la central, lo que desapareció con el tiempo, pero que recientemente han sido de nuevo colocadas.
    Además los hierros en forma de S que sostienen sus pisos y algún detalle más nos denuncia el pertenecer a las construcciones de la época de los Austrias (siglos XVI y XVII).
     En la parte central de la fachada y sobre el balcón central existe labrado en piedra el escudo de España, que data del s. XVIII.
     Una vez que dejó de desempeñar las funciones de Ayuntamiento se utilizó como escuela hasta principios del s. XX, después de mercado, dispensario antipalúdico, juzgado, etc.
     Destaca por su gran fachada en esquina con dos cuerpos, con una portada noble y sencilla de esquema adintelado (Diputación Provincial de Córdoba).

Cementerio de San Miguel.-
     El cementerio se sitúa al noreste de la ciudad, junto a la carretera local que la une con Conquista. El lugar era conocido como Callejón de la Conquista. De implantación original rectangular, ampliada por dos de sus laterales, y con una nueva ampliación prevista. Presenta gran similitud con el cementerio de Pozoblanco (como recoge Ocaña Prados), tanto en composición, como en materiales. El frente principal está compuesto por la Iglesia, centrada, con acceso al cementerio por sus pórticos laterales, dos paños de reja sencilla sobre murete enjabelgado de media altura, con bancada, caballete y pilastras de piedra berroqueña, y sendos edículos para dependencias en los extremos. El resto del cerramiento es una tapia seguida con coronación de teja. La vegetación es abundante en el espacio de ingreso aunque no tanto en el interior. 
     La Iglesia, tiene una entrada con arquivolta abocinada, pilastras, cornisamento y espadaña de piedra, con cruz y veleta finales. Los entrepaños están enjabelgados. Hay una hornacina central con imagen exenta y una placa inscrita. Los accesos laterales, porticados, se cierran con cancela metálica bajo huecos de medio punto, con rosca y jambas berroqueñas. Son de interés la composición general y los elementos de la implantación original, el lapidario y la cruz fundacional, situada en el centro del primer patio. También se pueden encontrar panteones de interés, como el de la familia Rodríguez Silva, de tres fosas contiguas bajo cruz de alto pedestal y ángel alado que levita, de muy buena factura. 
     Hay dos panteones dedicados a los Caídos en la Guerra Civil, uno a los Caídos por Dios y por España, sencillo pero de grandes dimensiones, con un frente para los nombres y cruz con escultura de la Fe exenta,  y otro reciente, de 1984, también a los Caídos pero con un frente que contiene el lapidario y la paloma de Picasso. Se funda por acuerdo de 6-6-1898, siendo Alcalde D. Francisco Cañuelo Moreno. El expediente lo aprueba el Ministerio de la Gobernación el 18-1-1901. La subasta la gana D. Francisco Higueras. La primera piedra se pone el 24-6-1902 por el Alcalde D. Cayetano Herruzo y el Párroco D. Miguel Gutiérrez. Bajo el ángulo derecho de la Ermita hay una pequeña caja de zinc, con una moneda de plata del año y un escrito. Se bendice el 15-10-1906, con procesión del Arcángel San Miguel, a la campana se le puso el nombre de S. Francisco. Al final del acto el Alcalde D. Martín Sánchez obsequió en el Ayuntamiento con dulces y licores. El primer enterramiento es de 18-8-1906 de D, Juan Miguel Polo, y lo costeó el Ayuntamiento donándose el nicho a perpetuidad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Pósito.-
      Edificio de planta rectangular, con patio trasero y fachada principal a la plaza de España orientada al oeste, que muestra también fachada por el lado norte. Consta de dos plantas separadas por una destacada cornisa, formada por ancha escocia y cimada por filetes. La fachada es de granito, aparejado en sillares a soga y algún tizón, y corona en alero con perfil en nacela que sostiene cubierta de teja árabe.
     El piso superior muestra el paramento encalado, salvo los recercados de vanos y los esquinales donde luce el granito. Se articula en torno al eje de la portada-balcón. Dicha portada está rehundida y consta de poderosas jambas y ancho dintel, con el anagrama de Jesucristo grabado. El balcón es albergado por  un arco escarzano y rebajado entre pilastras sobre plintos de frentes cajeados, que soportan un remate mixtilíneo, el cual sobresale por encima de la línea del tejado. A ambos lados de la puerta, dos vanos de iluminación insertos en dos medios puntos con fuerte derrame hacia el exterior. 
     Por encima, en la planta superior y en eje con estos vanos, existen dos balcones. Gira la fachada por su lado izquierdo, según nos situamos frente a ella, hacia la calle Herradores, dibujando en planta un chaflán. Mantiene las dos plantas, en esta ocasión con un gran ventanal abajo, cerrado mediante reja, y en la superior, un balcón de similares características a los de plaza de España. 
     La fachada vuelve a mostrar un quiebro a continuación hacia la calle Contreras, donde aparece encalada por completo, salvo los recercados de las ventanas de iluminación, muy simples y cerradas por rejas, y la esquina, que se ve reforzada mediante sillares graníticos. A nivel de calle sólo se abre una ventana, próxima ya al cerramiento de la fachada por el lado izquierdo, y en la segunda planta dos, una en eje con la baja y otra a la derecha. Por encima de este cuerpo sobresale otro a dos aguas, con la vertiente orientada al norte interrumpida porque se le embute el cuerpo de fachada. Luce este piñón dos pequeños vanos de medio punto con derrame hacia el exterior y servían para ventilar las cámaras altas. 
     Traspasada la portada principal, se halla un vestíbulo de entrada con bóveda de arista. A continuación sigue una larga nave, perpendicular a fachada, que desemboca en el patio y está cubierta mediante bóveda de cañón. A ambos lados del vestíbulo y de esta nave se abren dos naves paralelas a la fachada, hoy compartimentadas por puertas o tabiques para independizar despachos, y cubiertas con bóvedas de arista. Una de esas naves fue modificada para hacer la escalera, rompiendo la bóveda. En la tercera crujía se encuentran otras dos naves, una paralela y otra perpendicular a fachada, y se cubren mediante bóvedas de cañón con lunetos, reforzadas con arcos fajones. 
     La planta alta se organiza mediante tres naves paralelas a la fachada, separadas mediante andanas de tres arcos de medio punto cada una, de ladrillo y soportados por columnas graníticas con capiteles toscos, con representación de dos grandes hojas de acanto que se enrollan en sus extremos; por encima, el ábaco y el cimacio. Sostienen en la nave central un techo raso sobre vigas de madera de moderna confección. En la nave contigua a la fachada, puesto que el muro externo fue reforzado y daba lugar a un tremendo grosor, se dispusieron arcos de descarga en forma de medio punto.
     En la parte trasera del edificio se construyó un patio en época moderna, con el fin de abrir más despachos en su entorno y en la parte alta, la sala de juntas. 
     El inmueble ha sido fechado en los comienzos del siglo XVIII; se ha visto que en 1881 ya compartía el edificio con dependencias municipales, quedando el pósito relegado a la planta alta; durante el primer tercio del siglo XX la fachada es reforzada con un engrosamiento del muro, pues se abrían grietas que entrañaban peligro, debido al excesivo peso de las bóvedas que cerraban las paneras. En esa época debió suprimirse la rampa, pues ya en 1932 el edificio es destinado en su totalidad a dependencias oficiales. Existe una antigua fotografía del edificio a comienzos del XX y ya no funcionaba como pósito, sino como Ayuntamiento. 
     Cabe destacar en la estructura general el predominio de largas naves cubiertas con bóvedas, ya de aristas, ya de cañón, cañón con lunetos o incluso con refuerzo de arcos fajones, si bien la mayoría de estos espacios han quedado desvirtuados por su compartimentación para acoger las diversas dependencias municipales. 
     La adición de un muro de refuerzo a la fachada ya existente se observa en el extraordinario grosor de vanos de iluminación y la portada; especialmente se percibe en las dos ventanas bajas y en los balcones de la planta alta. En esta destacan por su carácter artístico las columnas de granito, material idiosincrático de los Pedroches, así como los rústicos capiteles con grandes hojas de acanto de extremos enrollados. 
     Por testimonios de algunos habitantes se sabe que el techo de las salas superiores y el tejado tenían unas cristaleras que servían para iluminar, pues en la planta alta no existían los dos balcones laterales, sólo el central. En la planta baja se almacenaba el grano por el sistema de trojes; es decir, las naves presentaban de cuando en cuando unos tabiquillos bajos que impedían que distintos tipos de grano o de diferentes cosechas se mezclaran entre sí, si bien no estorbaban para el paso de una persona de un lado a otro.
     Hasta final del XIX llegó en su estado originario. A comienzos del XX sólo se utiliza la planta alta para pósito, en tanto que la baja acoge diversas dependencias. En los años treinta del XX se acomete una remodelación más profunda, suprimiéndose la rampa, dividiendo espacios y reforzando la fachada al doblar el muro existente con otro que es el que hoy da hacia la plaza; se abren balcones en planta alta y más vanos de iluminación. En los años 80 del siglo XX tiene lugar otra intervención, y se construye el patio trasero con dependencias alrededor, entre otras, la Sala de Juntas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Plaza de Toros.-
     La plaza de toros de Villanueva de Córdoba la inauguró Tomás Campuzano en el año 1983, es una plaza redonda, de piedra, exenta, situada fuera del pueblo, en la calle Ronda del Calvario.
     Tiene ocho filas de gradas de hormigón, el palco presidencial se sitúa sobre la puerta de entrada de los caballos y frente al palco de los músicos. La plaza tiene sus dependencias, los toriles, la entrada para los toreros y la del ganado concentradas bajo el palco principal. El único volumen que sobresale en el edificio es una cafetería, que funciona habitualmente y desde la que se puede acceder al graderío, o bien contemplar los toros desde sus ventanas. 
     Su estado de conservación es muy bueno, está en uso y se celebran corridas en la feria del pueblo que son a mediados de mayo y en la feria de San Miguel en septiembre (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
    
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Miguel Arcángel, Iglesia del Dulce Nombre de Jesús, Iglesia de San Sebastián, Iglesia de Cristo Rey, Estación del AVE, Santuario de la Virgen de Luna, Museo de Historia Local, antigua Audiencia, Cementerio de San Miguel, Pósito, y Plaza de Toros) de la localidad de Villanueva de Córdoba, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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