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domingo, 18 de enero de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, en la visita cultural a Priego de Córdoba y Lucena, con mis amigos

     Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de la visita que hice junto a mis amigos Antonio, Fernando, Casi, Paco, Auxi, Mati, Pifa, Antonio, Manoli, y Elvi, a las ciudades de Priego de Córdoba y Lucena (Córdoba), en el fin de semana del 16 al 18 de enero, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     El sábado 17 realizamos una visita muy completa por Priego de Córdoba.
      Esta industriosa y, a un tiempo, aristocrática ciudad, faro del barroco cordobés y andaluz, se sitúa en la comarca de la Subbética, en un llanazo ligera mente elevado entre las Sierras Horconera -que tiene en la Tiñosa el pico más alto de la provincia, con sus 1570 metros-, la de Albayate, la de los Judíos y la de Alcaide. Dista de la capital 103 km, tanto por la carretera de Granada, a través de Baena, como por la de Málaga, a través de Cabra. En su término municipal, amplio y poblado por numerosas aldeas, tienen su asiento 23.151 habitantes, de los cuales 17.286 viven en la ciudad, cabeza de partido judicial.
Historia
     El término de Priego ha estado poblado de modo ininterrumpido desde la época Musteriense o lo que es igual desde el Paleolítico Medio. Sin embargo, tanto las crónicas de los viajeros musulmanes como las estatuillas votivas encontradas en la carrera de las Monjas, señalan que la ciu­dad no cobró verdadera entidad hasta la dominación romana.
     Durante el periodo musulmán, Priego perteneció primero a la Cora de Granada. Más tarde, tras participar en la rebelión de ben Hafsún contra el emirato de Córdoba, el califa Abderramán III la convirtió en capital de una nueva cora.
     En 1226, tras su conquista por Femando III, se convirtió en ciudad de frontera, pasando, en 1245, a la jurisdicción de la Orden de Calatrava. En 1327 volvió a poder de los árabes, produciéndose su conquista definitiva en el reinado de Alfonso XI. En 1370 pasó a depender del señor de Aguilar, Gonzalo Fernández de Córdoba. En tiempos de los Reyes Católicos, Priego alcanzó la categoría de marquesado, recibiendo el título Pedro Fernández de Córdoba, señor de Aguilar.
     En el siglo XVI la ciudad contaba con 7.700 habitantes, entre ellos un buen número de moriscos. De este tiempo data su industria textil y su conversión en un pequeño emporio económico, emporio que sufriría un duro golpe cuando en 1610 los moriscos fueron expulsados de España.
     No obstante, Priego supo recuperarse y es, precisamente, en el siglo XVII cuando se inicia la gran eclosión del barroco que la ha hecho famosa más allá de las fronteras provinciales.
     El siglo XIX verá crecer las industrias sericícola y textil en medio de los conflictos y las confrontaciones propios de la época. Así, fue ocupada por los franceses, más tarde se adhirió a la Constitución de 1812, participó en el pronunciamiento del general Riego, sufrió la ocupación de los Carlistas Cabrera y Gómez, conoció la creación del Círculo Cató1ico de Obreros y de la Federación Cordobesa Obrera, llegó a contar con 254 mendigos y 2.137 jornaleros del campo y, por fin, en 1881 recibió el título de ciudad.
     El siglo XX vio la ascensión a la jefa­tura del Estado de Niceto Alcalá-Zamora Torres, uno de sus vecinos, durante la II República.
Gastronomía
     La cocina autóctona de Priego se nutre fundamentalmente de los productos hortícolas de sus alrededores, de los derivados de la matanza y del pescado; es una cocina cristiana, pero también, sobre todo en la repostería, de claras reminiscencias islámicas; una cocina, por otra parte, ligada todavía a muchas de la festividades que tienen lugar en la ciudad.
     De sus fogones salen nada menos que cinco tipos de berza: de acelgas, de col, de cardillos, de cardos y de judías verdes o habicholillas, como se llaman aquí.
     Famoso es su relleno de carnaval, un embutido hecho con el cuajo del cerdo a base de pollo, ternera, jamón, tocino y huevos. Guisos característicos son el bacalao encebollado, que aún se come en muchas casas el Viernes Santo; las albóndigas de Semana Santa, hechas con boquerones, y el gazpachuelo de pescado.
     En repostería sobresale el arrezoli, un licor fabricado con café, aguardiente, hierbas aromáticas y manzanas; el turrolate y los hornazos, que aquí toman la forma de una gallina empollando su huevo.  
Artesanía
     La forja del hierro y la talla de la madera son dos viejos oficios que se siguen practicando en Priego de forma artesanal. Las rejas artísticas que se ven con profusión en las ventanas y balcones de la ciudad han salido de talleres como los Fernández Pareja, Rodríguez Mérida o los hermanos Conejo, en los que todavía se usa la fragua y el yunque.
     La madera cuenta con tallistas importantes, como Antonio Bonilla o José Hinojosa.
Fiestas y tradiciones
     El carnaval tiene gran presencia en la calle y en la cocina. La Semana Santa, declarada de Interés Turístico, reúne grandes atractivos.
     El Miércoles Santo se celebra la ceremonia del Prendimiento en la plaza de la Constitución, ante el Ayuntamiento.
     El Viernes Santo, los costaleros pugnan por apoderarse de las andas de Jesús Nazareno en la puerta de San Francisco y, a continuación, lo suben a la ermita del Calvario, en la cumbre del pueblo, al ritmo frenético de los tambores y de las trompetas. Una vez allí, el Nazareno bendice a la multitud congregada a sus pies. 
     Las Cruces de Mayo son igualmente de Interés Turístico.
     El día del Corpus la villa entera se engalana para la procesión.
     El tercer domingo de junio tiene lugar la Romería de la Virgen de la Cabeza, en la Sierra de los Judíos.
     Finalmente, entre el 1 y el 5 de septiembre se celebra la Feria Real.
Vida urbana
     Priego es una ciudad contenidamente bulliciosa, en la que la presencia de un turismo deseoso de experiencias culturales es cada vez mayor.
     Sus habitantes son abiertos y hospitalarios, orgullosos de su ciudad y de sus tradiciones y con un marcado sentido religioso, sobre todo, en los mayores. El trabajo en el campo y en la industria textil centra sus actividades, condicionadas por una red de comunicaciones no todo lo armónica que se deseara. Cuenta con un comercio activo y con buenos restaurantes y alojamientos.
     Sus inquietudes culturales se centran principalmente en la pintura y la música, celebrándose un importante Festival de piano, así como diversos cursos de pintura, principalmente paisajística, durante el verano.  
VISITA
     La plaza de la Constitución, centro teó­rico de la ciudad, es un buen lugar desde el que iniciar la visita. A un paso de aquí, a la derecha, mirando desde la portada del Ayuntamiento, en la carrera de las Monjas se localizan tres importantes museos, los tres en el mismo edificio, el Histórico, el del Paisaje Español Contemporáneo y, sobre todo el de Lozano Sidro (1872-1935), pintor prieguense que alcanzó alta fama con sus coloridos lienzos de tipo costumbrista.
     Prácticamente enfrente de los museos se encuentra la iglesia de las Mercedes*, Monumento Nacional, antiguo templo muy reformado en 1780 por Francisco Javier Pedrajas, que presenta la peculiaridad de ser en su interior una soberbia muestra del más puro rococó, mientras la portada, obra del italiano Nicolás Duroni, lo es del neoclasicismo. La iglesia es pequeñita, de una sola nave, sobre cuyo pequeño crucero se alza una luminosa cúpula gallonada sobre pechinas, con un ángel dorado en cada una de ellas. La rocalla, las cornisas mixtilíneas, la vegetación que corre por doquier, la ondulada tribuna, junto con la impoluta blancura del conjunto hacen de este templo una auténtica joya de las muchas que Priego conserva. 
     Junto a la plaza de la Constitución se encuentra la de Andalucía. De aquí parte la calle Río, artería principal, con un buen número de las hermosas casas de finales del XIX y principios del XX que aparecen diseminadas por toda la ciudad. En el número 33 se encuentra la casa natal de Niceto Alcalá Zamora, hoy convertida en museo visitable y en Oficina de Turismo.
     Antes, en el arranque de la calle, acera derecha, se alza la ermita de Nuestra Señora de las Angustias, toda ella rococó también, tanto en la portada como en el interior, aunque en dorado, porque así lo ejecutó Juan de Dios Santaella en 1783.
     La calle Río acaba en uno de los luga­res más renombrados de Priego: las fuentes del Rey y de la Salud. Es este un espacio de una singularidad deliciosa. La fuente de la Salud, manierista, declarada Monumento Nacional y construida por Fran­cisco del Castillo en el siglo XVI, se adosa al muro que salva el desnivel de la calle, con su paramento almohadillado, con la imagen de la Virgen de la Salud y con sus límpidas aguas. Anexa a ella, en el centro de una gran plaza sombreada de plátanos, se encuentra la Fuente del Rey, grandiosa obra renacentista y barroca, hecha ya en el siglo XVI y concluida en el XIX, con sus 139 caños y la figura del dios Nep­tuno en el centro, con sus aguas transparentes y su banco corrido alrededor.
     Desde la plaza de Andalucía, bajando por Mesones y Obispo Caballero, se alcanza, en su compás, la iglesia de San Francisco, que perteneció al antiguo convento del mismo nombre, fundado en 1510. Tiene una sola nave, profusamente decorada con elementos barrocos. Destaca ampliamente la capilla de Jesús Nazareno, hexagonal y con cúpula gallonada, uno de los ejemplos más notables del barroco cordobés.
     Prácticamente al lado de este templo está la ermita de la Virgen de la Aurora, en la carrera de Álvarez, levantada en el siglo XV, pero incorporada al barroco a mediados del siglo XVIII bajo la dirección de Juan de Dios Santaella. Desde la mar­mórea portada, con la hornacina de la Virgen y la florida espadaña, hasta el inte­rior; todo el edificio es un magnífico juego de volúmenes en el que la decoración constituye su especial atractivo.
     Muy cerca de esta ermita aparece el paseo de Colombia, ajardinado y florido, con el balcón de la Puerta del Sol elevado sobre un espléndido paisaje de huertas y de colinas. De aquí parte el adarve. Siguiéndolo, se entra en el bellísimo barrio de la Villa*, espacio urbano de estrechas callejuelas inmaculadas, repletas de flores, con sus casas de patios encendidos y todo el color de los núcleos medievales, declarado Conjunto Histórico Artístico.
     Desde aquí se localiza fácilmente El Llano, donde se levanta, en primer lugar la iglesia de la Asunción*, notable edi­ficación de la que, al exterior, sobresale la torre, cuadrada y maciza, que más semeja construcción militar que religiosa. En esta iglesia de tres elevadas naves, la mejor de Priego, conviven los estilos gótico-mudéjar; plateresco y barroco formando un conjunto de volúmenes poderosos, de tejados y cúpulas muy evocadores. Su capilla del Sagrario*, obra de finales del siglo XVIII ejecutada por Francisco Javier Pedrajas, es un espacio cumbre dentro no sólo de la arquitectura andaluza, sino también española. Tiene planta octogonal, ambulatorio y tribunas y su decoración barroca resulta portentosa. 
     Junto a esta iglesia se alza el castillo. Es de origen romano, aunque fue completamente reconstruido por los árabes en el siglo IX. Dela mole que forma el conjunto destaca la conocida torre Gorda, llamada así por los prieguenses debido a su especial robustez.
     La iglesia de San Pedro está un poco más abajo, en la plaza de su nombre. Perteneció al convento de los franciscanos descalzos y tiene planta de cruz latina, crucero y, sobre él, bóveda de media naranja.
     A un lado tiene este templo las antiguas Carnicerías Reales, edificio del siglo XVI, que luce una bella portada manierista, almohadillada, con sus pilastras y su frontón mixtilíneo, ayer plaza de pescado y hoy activo centro cultural.
     Al otro lado, la iglesia de San Juan de Dios, erigida a finales del siglo XVII e, igualmente, pasada al barroco en el XVIII, se encumbra en lo alto de la Cava, volviendo su fachada a la plaza de la Constitución.
ALREDEDORES
     Priego tiene en su término un considerable número de aldeas, muchas de ellas situadas en parajes retirados, como las Angosturas o Las Lagunillas. Las más renombradas son las dos Zagrillas, Alta y Baja, apenas a siete kilómetros al sur.
     El domingo 18 de vuelta para casa, hicimos una pequeña incursión en Lucena.
     La antigua Perla de Sefarad, ciudad industriosa y monumental, capital indudable de la campiña cordobesa, se alza mansamente en el valle del río Nice o Lucena, rodeada de lomas de olivar y a los pies del monte Aras, en el que se ubica el santuario de Nuestra Señora de Araceli. Lucena se encuentra a 72 km de la capital.
Historia
     Hallazgos arqueológicos localizados, entre otros lugares, en la Sierra de Aras, prueban el poblamiento humano del territorio desde el Musteriense, hace unos 80.000 años. No obstante, de la actual Lucena no se tienen noticias fidedignas hasta la época árabe, periodo en que fue conocida como al-Yussana o Eliossana y, a decir de las crónicas, era ya una ciudad judía.
     Entre los siglos IX y XII Lucena gozó de un gran esplendor. Su yeshiva o Academia de Estudios Talmúdicos fue la más importante de España, en ella se reunían estudiosos del Talmud, poetas, médicos e intelectuales que hacían notar su influencia en todo el mundo conocido, especialmente en el oriental. Mercaderes judíos de Lucena comerciaban regularmente con las ciudades españolas, tanto cristianas como islámicas, y con todo el Oriente Medio, de maneral especial con Egipto.
     Grandes figuras judías nacieron en Lucena, entre ellas Ishaq ibn Mar Saul, cultivador de la poesía litúrgica; Ibn Llana, médico y poeta; Isaac ibn Chiquitilla, filólogo, Joseph ibn Migash ha-Leví, poeta; o Ishaq ibn Gayyat, poeta, talmudista y gran maestro sefardí. Otros vivieron en ella a partir de la caída del califato de Córdoba, entre ellos los célebres poetas Ibn Gavirol y Jehuda Leví. Todo aquel esplendor desapareció con la llegada de los almohades y su conocida intolerancia. La obligatoriedad de islamizarse empujó a los judíos lucentinos a una nueva diáspora por las cortes españolas y los países de África y el Oriente Próximo, circunstancia que fue cantada de modo excepcional por el extraordinario poeta granadino Abraham ibn Ezra, que había conocido las excelencias de la ciudad.
     Lucena fue conquistada por Fernando III en 1240, entregándosela un año después el cabildo catedralicio de Córdoba. La ciudad se convirtió entonces en territorio fronterizo.
     En 1371, Enrique II se la entregó a Juan Martínez de Argote, a cuya muerte la heredó su hija María de Argote, a través de la cual, mediante su matrimonio con Martín Fernández de Córdoba, los derechos señoriales pasaron a esta última familia cordobesa. En 1483, Diego III Fernández de Córdoba derrotó y llevó preso a Lucena a Boabdil el Chico, último rey de Granada, quien permaneció cautivo en su castillo durante algunos meses. A partir del siglo XVI, tras la conquista de Granada y en paz el territorio, Lucena conoce una extraordinaria expansión basada en la agricultura y también en una incipiente industria. Este dinamismo, no hizo más que acrecentarse a lo largo del tiempo y así, en el siglo XIX, a pesar de las vicisitudes de la Guerra de la Independencia, de la Revolución de 1868, de la Primera República y de los contratiempos que estos hechos traían consigo. Lucena se había convertido en un centro económico agrícola e industrial, con una fuerte producción de cereales y de aceites, fábricas de muebles, de alfarería, de loza vidriada y de bronce, situación que se mantiene presente en la actualidad, si a todos estos productos se añaden los vinos y el turismo y se tiene en cuenta que la fabricación de muebles ocupa ahora el primer lugar entre sus actividades económicas.
Gastronomía
     El aceite, el vino -algunas marcas de alta fama- y, en general los productos del campo y de las huertas próximas constituyen las bases de la cocina lucentina. Entre sus recetas, que han ido pasando de generación en generación, sobresale por su peculiaridad la roña de habicholones, que se elabora con las habichuelas sobrantes de un potaje, machacadas y regadas con aceite, vinagre y sal. Otros platos muy populares son la ensalada de coliflor, el potaje de castañas, las albóndigas de espinacas, los tomates rellenos de arroz o las alcachofas rellenas.
     En Lucena, por otra parte, se domina como en pocas lugares de la provincia el arte de esparragar las verduras. En cuanto a los postres, además de hojaldres, alegrías y molletes, en Lucena existe una larga tradición turronera que firmas como la de Primitivo Picó y otras han convertido en industria de fama supranacional.
Artesanía
     ¿Quién no ha oído hablar de los famosos velones de Lucena? Autores diversos los citan con frecuencias en sus obras. Pertenecen a una artesanía del bronce que a día de hoy no sólo no ha dejado de practicarse, sino a la que se le han añadido lámparas, morillos para chimeneas, palmatorias, braseros, etc. Lo mismo que sigue practicándose aquella alfarería vidriada de utensilios de uso común tan característica e, igualmente, tan conocida.
     La industria del mueble reúne un importante número de artesanos de la madera. Y son todavía significativos en número los que trabajan el mármol, la piedra, la escayola y la piel.
Fiestas y tradiciones
     La Semana Santa* reúne peculiaridades que la distinguen profundamente de las del resto de la provincia. La principal de estas peculiaridades es el conocido fenómeno de la santería, concepto bajo el que se agrupan una cuadrilla de santeros -22 ó 36, dependiendo de la entidad del paso a procesionar-, comandados por el manigero, que es, al mismo tiempo, jefe del grupo y guía de la procesión, y la forma de mecer los pasos en los desfiles -cada uno con su movimiento particular-. La santería encierra todo un cúmulo de ritos que van desde la elección de los santeros por el manigero -elegido a su vez por la cofradía-, a las comidas de hermandad, las saetas que se dirigen los unos a los otros, etc.
     En torno al primer domingo de mayo tienen lugar las Fiestas Aracelitanas, en honor de la Virgen de Araceli, patrona de la la ciudad y del campo andaluz. El santuario de Aras, donde permanece la Virgen durante todo el año, se encuentra en el monte del mismo nombre, a uno seis kilómetros al sur del pueblo. La Virgen es bajada al templo de San Mateo el penúltimo domingo de abril. El sábado anterior al primer domingo de mayo hay una abundantísima ofrenda de flores. El domingo es la procesión por las calles del pueblo y el primer domingo de junio, la Virgen regresa a su santuario. 
     Todo el mes de mayo constituye un periodo festivo en la ciudad, con numerosos actos y celebraciones, tanto de carácter religioso como culturales y lúdicos, siendo uno de los más interesantes la Semana Santa Infantil, en la que participan más de 1.500 niños, que sacan a la calle los mismos pasos, aunque en miniatura, que, poco antes, han sacado los mayores.
     Del 8 al 10 de septiembre tiene lugar la conocida como Feria del Valle.
Vida urbana
      Lucena es una ciudad activa, comercial y profundamente religiosa, circunstancias que, al menos aquí, no encierran contradicción alguna. La santería, el amor a la Virgen de Araceli, la afición al cante flamenco, uno de cuyos fandangos lleva el nombre de la ciudad, porque en ella tiene su origen, y el gusto por una copa de buen vino llenan buena parte de la existencia cotidiana del lucentino.
     Pero lo primero es el trabajo. En este sentido, cabe mencionar que a Lucena entran a trabajar todos los días más de 3.000 trabajadores procedentes de los pueblos circundantes. En las afueras se suceden los polígonos con todo tipo de industrias, principalmente del mueble, en tanto el comercio se concentra de modo especial en el centro, por la plaza Nueva y sus alrededores.
     Tiene Lucena muy buenos servicios, estupendos hoteles y restaurantes, parques y lugares de ocio para los jóvenes y los menos jóvenes. La terminación de la autovía Córdoba-Antequera, que la ha acercado tanto a Córdoba como a Málaga, ha servido, sin duda, para potenciar aún más sus cualidades.
VISITA
     El paseo de Rojas, un añoso parque bien conservado que se encuentra en la que fue travesía de la N 331, Córdoba-Málaga, hoy avenida del Parque, es, por su proximidad a la carretera, un buen sitio para iniciar la visita a la ciudad. Desde aquí, la calle de San Pedro, lleva hacia el centro. Es calle ancha, con buenas casas, algunas solariegas, como la que hoy ocupa el Palacio de Justicia, antiguo domicilio de los Mora Saavedra, condes de Santa Ana.
     Hacia el final de esta calle, en una plaza ajardinada con el busto en bronce de Luis Barahona de Soto (1548-1591), gran poeta lucentino alabado, entre otros, por Cervantes, aparece la gozosa estampa del templo de San Martín, perteneciente al convento de Agustinas Recoletas, con su gran fachada en hastial y la mole de la cúpula, cuya cubierta octogonal de teja sobresale ampliamente sobre el caserío de los alrededores. La construcción del edificio se inició en 1669 y es barroco en su totalidad. Al exterior, además de la cúpula, sobresalen las dos potentes portadas, obra del lucentino Hurtado Izquierdo. En el interior, es de destacar la planta elíptica, uno de los escasos ejemplos de esta solución arquitectónica que existe en Andalucía.
     Pasada la iglesia, por Juan Valera, se llega a la plaza del Coso, ajardinada y luminosa. A ella da, en un sugerente contraste que pone de relieve la voluntad lucentina de conciliar el pasado con el presente, la notable fachada principal de la Telefónica y el costado del castillo del Moral, en el que estuvo preso Boabdil. Hoy, convenientemente restaurado, es sede de la Oficina de Turismo y de un más que interesante Museo Arqueológico y Etnológico.
     Prácticamente al lado de la del Coso, está la plaza Nueva, centro geográfico, administrativo, comercial y vital de la población. Aquí se encuentra el Ayuntamiento, en un edificio moderno escasamente afortunado. Y aquí se encuentra también la joya más preciosa con que Lucena cuenta: la iglesia de San Mateo*, no en vano denominada Catedral de la Campiña. Su construcción se inició en 1498 por Hernán Ruiz I, en el solar de lo que había sido primero sinagoga y luego mezquita. Es mitad gótica, mitad renacentista. Y en ella destaca la crucería de la cabecera y, sobre todo, el retablo del altar mayor*, uno de los más valiosos del renacimiento andaluz. Se compone de una serie de tallas en relieve y bulto redondo que cuentan la vida de Cristo desde la Anunciación a la Resurrección, todas ellas enmarcadas en un conjunto arquitectónico sumamente fiel a los cánones establecidos por Palladio. En el siglo XVIII, se construyó en la nave de la Epístola la singular capilla del Sagrario*, ejemplo de un barroco exuberante que sólo encuentra parangón en la sacristía de la cartuja de Granada.
     Detrás de esta plaza, a través de la escalinata de la de San Miguel, se llega a las plazas Alta y Baja, rincón de mucho sabor, donde de nuevo asoma el castillo y en el que se encuentra el mercado. Bajando por Ballesteros y Álamos, se alcanza, en la calle de su nombre, la iglesia de Santiago*, declarada Monumento Nacional. La fundó en 1503 Santiago Garci Méndez de Sotomayor, tío del primer Marqués de Comares. Tiene tres naves góticas de remembranzas mudéjares, separadas por arcos en ojiva sobre pilares poligonales y cubierta de madera. La portada de los pies pertenece al gótico humanista. En la torre resulta llamativa la espadaña en ángulo, ya neoclásica con pervivencias barrocas. En el barrio de Santiago se situaban las antiguas alfarerías, algunas de las cuales pueden verse todavía en funcionamiento bajando por la calle Álamos. Entre las imágenes que guarda la iglesia es altamente reseñable el Cristo atado a la columna*, obra del sevillano Pedro Roldán.
     Esta misma calle Álamos sube hasta la plaza de la Barrera, irregular, escalonada y también ajardinada, con una fuente -el decir popular afirma que romana- a cuyos pies -cuenta también el decir popular- platicaban San Juan de Ávila y San Juan de Dios cuando se encontraban en Lucena. Es posible que así fuera, porque aquí mismo se encuentra la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, que perteneció al antiguo convento de Carmelitas Descalzos. Es templo barroco construido en 1630. Tiene planta de cruz latina, con capillas laterales. En el retablo mayor sobresale una colección de lienzos atribuidos a Sebastián Martínez Domedel.
     Algo más abajo de esta plaza se localiza la de la Calzada, en la que se levanta la iglesia de San Juan Bautista, perteneciente al hospital de San Juan de Dios. En la iglesia destaca la magnífica portada barroca en mármol de distintos colores, con su planta mixtilínea, sus columnas dóricas, el juego de cornisas y el remate a manera de templete adosado al muro. En el interior es interesante, junto a la sencillez de su traza, la cúpula del crucero y el retablo del altar mayor, suntuosa pieza de la retablística lucentina. Bajando por Molino y siguiendo por Agua, tras cruzar San Pedro, aparece, en primer lugar, el antiguo convento de Nuestra Señora de la Victoria, hoy convertido en hotel, y a su lado la iglesia de San Francisco de Paula, conocida como parroquia de Santo Domingo. Formó parte de un convento de Mínimos y fue edificada entre 1730 y 1745. Tiene planta de cruz latina con capillas laterales y es de destacar el sobresaliente retablo barroco junto a las yeserías que decoran la cúpula del crucero, ambas obras de Francisco José Guerrero. Sólo un poco más abajo, entre las calles San Francisco y Contador, se sitúa el convento Madre de Dios con su iglesia del mismo nombre. En el convento, de la Orden franciscana, es resaltable el claustro, ajardinado, con su fuente barroca y la doble arquería de medio punto. La iglesia tiene portada manierista y, en su interior, presenta planta de cruz latina con cúpula semiesférica en el crucero y capillas laterales. Es muy hermoso el retablo mayor, obra del granadino José Matías Sánchez, y entre sus imágenes la de San Pedro de Alcántara, salida más que probablemente de las gubias de Pedro de Mena.
     Mientras se camina por sus calles, formadas, casi a partes iguales, por círculos concéntricos que se van ampliando desde la plaza Nueva y por radios que, desde ésta, se alejan hacia las afueras, se descubren en Lucena numerosos palacios y casas solariegas de pomposas fachadas, muchas de ellas adornadas con sus correspondientes escudos nobiliarios. Así, en la calle Quintana, la casa solariega de los Polo de Lara, de la segunda mitad del siglo XVIII; en Ancha, la de los Ortiz-Repiso; en Cabriñana, la de los Valdecañas, de la primera mitad del XVIII; en Santa Marta Baja, la de los Guzmán y Cárdenas y la de los Valenzuela Curado. Casi no existe una calle en el casco histórico que no cuente al menos con una de estas casonas de notable arquitectura andaluza y señorial.
ALREDEDORES
     A sólo seis kilómetros de Lucena, en la cumbre del monte Aras, se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Araceli. Desde la cumbre se divisa un panorama que alcanza, además de la campiña, por el norte, la serranía Subbética, hasta Sierra Nevada, por el sur. La existencia del santuario se remonta a 1562, fecha en que don Luis Fernández de Córdoba, segundo Marqués de Comares trajo de Roma la imagen de la Virgen. La ermita actual, sucesora de la que se construyó de forma inmediata, es de 1603. Tiene tres naves separadas por arcos formeros de medio punto sobre columnas de mármol y, en el crucero, cúpula de media naranja sobre pechinas. Todo el templo se encuentra muy decorado de yeserías barrocas, cuya ejecución se debe al antequerano Antonio de Ribera. En el altar mayor se abre el fastuoso camarín de la Virgen, imagen coronada que porta en el brazo izquierdo al Niño, igualmente coronado, y en la mano derecha, muy enjoyada, un cetro de oro. El camarín tiene cúpula, está revestido de yeserías y en sus muros aparecen ángeles pintados por el granadino Tomás Ferrer.
     A unos quince kilómetros al suroeste, se sitúa la pedanía de Jauja, cuna del famoso bandolero José María el Tempranillo, un encantador lugar, rodeado de huertas y con el embalse de Malpasillo en sus cercanías, sitio en el que anidan gran cantidad de especies salvajes y de manera sobresaliente el calamón, cuya población es una de las más importantes de la provincia. En Jauja se ha inaugurado recientemente un museo dedicado a José María el Tempranillo y en ella se vienen celebrando desde hace varios años, en el mes de octubre, unas importantes jornadas dedicadas al bandolerismo durante las que tienen el lugar, al mismo tiempo, visitas a los lugares más significativos de la Ruta del Tempranillo, exposiciones y conciertos.
     Os dejamos una serie de fotografías de dicha experiencia, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.














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sábado, 28 de junio de 2025

Los principales monumentos (Necrópolis Judía, Ruta de las Lagunas Amarga y Dulce, Centro Temático del Bandolerismo Romántico, Centro Enogastronómico Olivino, Museo de Automoción Antigua, Basílica de Coracho, Centro de Interpretación de la Artesanía y Tradiciones, Casa Museo Virgen de Araceli, Palacio de los Condes de Santa Ana, Castillo del Moral, Museo Arqueológico y Etnológico, y Cueva del Ángel) de la localidad de Lucena (y IV), en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Necrópolis Judía, Ruta de las Lagunas Amarga y Dulce, Centro Temático del Bandolerismo Romántico, Centro Enogastronómico Olivino, Museo de Automoción Antigua, Basílica de Coracho, Centro de Interpretación de la Artesanía y Tradiciones, Casa Museo Virgen de Araceli, Palacio de los Condes de Santa Ana, Castillo del Moral, Museo Arqueológico y Etnológico, y Cueva del Ángel) de la localidad de Lucena (y IV), en la provincia de Córdoba.


Necrópolis Judía.-

     La construcción de la Ronda Sur de Lucena en el año 2007, motivó el  descubrimiento de una necrópolis que tras su excavación puso al descubierto unas 346 tumbas, constituyendo un hito, por la novedad de sus aportaciones, en el estudio de las necrópolis judías del período andalusí califal y postcalifal (siglos X-XI).
     El sitio arqueológico se extiende por la ladera noroeste del Cerro Hacho. Las estructuras funerarias se adaptan a la topografía del terreno. No se realizaron aterrazamientos artificiales del terreno natural y los enterramientos se excavaron en la marga geológica.
     Espacialmente los investigadores aprecian diferentes grados de concentración de las sepulturas, aumentando progresivamente los agrupamientos hacia el norte y el sudeste del yacimiento. Los límites de la necrópolis no se ha establecido, aunque hacia el este van disminuyendo.
     Las sepulturas aparecen orientadas de Oeste a Este, no existen superposiciones. El ritual de enterramiento es el de inhumación, en fosa y siempre sobre tierra estéril. Los individuos se depositan siempre de forma individual, en decúbito supino, normalmente con la cara mirando al este.
     No aparece ningún tipo de ajuar, tanto ritual como de adorno personal, ni tampoco elementos de sujeción de sudario (agujas) o clavos (parihuelas o ataúdes).
TIPOS DE TUMBAS
     Los investigadores han distinguido tres tipos y dos subtipos
     1.- Fosa sencilla. Consiste en una fosa con diseño variable que puede ser Simple o de tipo Cámara, Covacha o nicho lateral, esta última es la segunda en importancia en toda la necrópolis. 
     2.-Fosa escalonada. Esta forma es la más común de la necrópolis con 176 tumbas que constituyen el 51,16% del total. Se caracteriza por presentar un escalón, bien en los laterales norte y sur, bien en todos sus lados, y que servía para separar la parte inferior de la fosa, con el difunto en hueco, con la superior rellena de tierra extraída al realizar la fosa. Ambos niveles quedarían separados con materia orgánica vegetal, tipo tablazón o tablero de madera, o bien con piedras o tegulae.
     3.-Fosa mixta. Realmente es la unión de dos de los tipos anteriores en una sola fosa. Se unen una fosa escalonada con una covacha o nicho lateral.
     Atendiendo a la planta de fosa superior se distinguen cuatro formas básicas: Rectangular, Ovalada, Oval y Cuadrada. 
     Atendiendo a la planta de fosa inferior pueden ser  Rectangular, Ovalada, Oval y Antropomorfa.
     Del total de tumbas localizadas, 142 no presentan restos humanos conservados, básicamente debido a tres posibles factores: la edad de la defunción (ancianidad o infancia), la acidez del terreno, o la inexistencia de los mismos por no haber sido utilizada. De los casos en los que si aparecían restos (196), en tan sólo 117 se ha podido recuperar material óseo, aunque muy fragmentario y en muy mal estado de conservación.
     En cuanto a la cronología de esta necrópolis, los investigadores en un principio pensaron que podría tener una amplia cronología, entre una fase tardoimperial y el inicio de la cultura andalusí. Ello se debía a diversos elementos fundamentales. En primer lugar a la aparición de tegulae cubriendo algunas de las estructuras, se apreciaban posibles tumbas de fosa con cubierta de tegulae a la capuchina. Por otro lado las citas bibliográficas tanto antiguas como recientes aludían en este paraje a la existencia de un yacimiento romano, por la aparición de abundantes tegulae, y por la existencia de una alberca. Y por último, la aparición de un fragmento de borde de terra sigillata africana, tipo 52 de Hayes ó clara C, dentro del relleno superior de la tumba 10 apuntaba la hipótesis de haber encontrado la necrópolis de este hipotético yacimiento romano.
     Por otra parte hay elementos divergentes, como la presencia de fosas muy profundas, la inexistencia de ajuares, la inexistencia de restos de época romana en un radio de unos cinco kilómetros. Se pensó en la posibilidad de que se tratara de una necrópolis judía, hecho que fue confirmado al localizarse una lápida funeraria con caracteres hebreos dentro de la fosa 239. La aplicación de dataciones radioactivas sobre diferentes muestras de restos de la necrópolis ofrecen una cronología de los siglos X-XI.
     En la actualidad, el lugar se ha acondicionado para las visitas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En el 2006, la construcción de la ronda de circunvalación de la zona sur de Lucena pusieron al descubierto un cementerio de época medieval andalusí. Aparecieron unas 346 tumbas que se adaptaban a la topografía del terreno en las que el  ritual de enterramiento utilizado fue la inhumación, en fosa simple o doble, a veces con nicho o covacha lateral tapada con lajas o tégulas romanas. Los restos óseos que determinaron un periodo altomedieval de entre los años 1000 y 1050 coincidían con las fechas de mayor esplendor de la Lucena judía.
     Incluso se halló una lápida funeraria con caracteres hebreos, con una cronología de  entre los siglos VIII y IX por el tipo de letra, analizada por el doctor en Filología Semítica Jordi Casonotas (Diputación Provincial de Córdoba).

Ruta de las Lagunas Amarga y Dulce (Lucena - Jauja).-

     El acceso se puede realizar desde el aparcamiento situado junto a la A-3131, km 11. Desde allí, existe un recorrido oficial fijado por la Consejería de Medio Ambiente y que nos lleva a varios puntos de observación entre la Laguna Amarga, de aguas permanentes y la Laguna Dulce, de carácter estacional, llegando a desecarse por completo en años de sequía.
     Además de abundante flora existente, se pueden apreciar diferentes especies de avifauna como, por ejemplo, el porrón común, el ánade azulón, el somormujo lavanco, la focha moruna y común, el pato cuchara, el calamón, la gallineta, el malvasía cabeciblanca o el zampullin común o el cuellinegro, entre otros.
     Hay que señalar que el sendero termina en el mirador de la laguna Amarga, donde hay unos paneles de información medioambiental. Se recomienda llevar prismáticos. El recorrido es de ida y vuelta (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro Temático del Bandolerismo Romántico en Jauja.-
      En el Centro Temático del Bandolerismo Romántico el visitante tendrá la oportunidad de conocer a fondo el fenómeno del bandolerismo romántico.
     En este edificio de diseño vanguardista, se albergan, en cuatro plantas de exposición, las más modernas tecnologías expositivas, como hologramas, audiovisuales, y una sala de proyección en 3D.
     El Centro Temático del Bandolerismo Romántico forma parte de la red de recursos pertenecientes a la oferta de Tierras de José María el Tempranillo, que abarca las provincias de Córdoba, Sevilla y Málaga (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro Enogastronómico Olivino
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     El Centro Enogastronómico Olivino de las Navas del Selpillar, se enmarca dentro de la Red Vinarea, de espacios de dinamización turística representativos de la identidad y temáticas del territorio, creada desde el Plan de Dinamización Turística Ruta del Vino Montilla-Moriles. El proyecto refuerza la coherencia territorial de la comarca, integrando en el programa de desarrollo el turismo, la cultura, la gastronomía y la naturaleza.
     El centro se ubica en plena Vía Verde del Aceite, en la antigua estación de Las Navas, recuperada para este fin, a medio camino entre el Parque Natural de la Subbética Cordobesa y la Campiña.
     Cuenta con zona de aparcamientos; un moderno centro de información dotado de material audiovisual e interactivo sobre el paisaje y la gastronomía de la zona y su vinculación a los cultivos tradicionales del olivar y el viñedo; sala de proyecciones, ubicada en los antiguos depósitos; taberna; terraza y un mirador para la interpretación del paisaje y el firmamento (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo de Automoción Antigua.-
     El Museo de la Automoción Antigua de Lucena se encuentra ubicado en el segundo hangar de RENFE, en el Centro de Ocio y Turismo la Estación. El edificio, el mejor conservado de la arquitectura industrial del último tercio del siglo XIX de la localidad, fue inaugurado tras un proceso de rehabilitación.
     Además del Museo, el edificio alberga las sedes de la Asociación de la Automoción Antigua y la del Club de Ciclismo Lucentino. La muestra de coches, motos y piezas relacionadas con la automoción antigua no será permanente sino que irá rotando mensualmente cada mes de forma que los visitantes puedan conocer vehículos diferentes, propiedad de los 38 socios que componen la Asociación (Diputación Provincial de Córdoba).

Basílica de Coracho.-

     El yacimiento de Coracho se encuentra al sur de la ciudad de Lucena y en el centro de su término municipal. Se ubica sobre una formación de yesos y margas del Triásico, que, por la acción erosiva de los ríos y arroyos cercanos. En uno de ellos se construyeron los restos del yacimiento de Coracho. 
     Hay una ocupación del lugar previa correspondiente al Bronce final, testimoniado por materiales cerámicos a mano completos, piezas líticas en sílex y pulimentos, o estructuras de silos.
     El sitio arqueológico se compone de una basílica de 747 metros cuadrados de superficie y de una necrópolis de 325 individuos. Se desarrolla durante tres periodos históricos destacados: construcción como basílica martirial, consagrada posteriormente a los mártires de las grandes persecuciones y, ya en época bizantina, incorporación de un banco sacerdotal al ábside. Esta sería una de las iglesias más antiguas del siglo IV d.C.
     El edificio primitivo contaría con una estructura rectangular típicamente basilical, en la línea de la tradición romana de este tipo de construcciones, con tres naves, la central de mayor tamaño, entrada por su lado Suroeste, cabecera inscrita en su lado occidental en forma de omega, amplio espacio a los pies de la basílica (casi tan grande como la nave central) y cubiertas de madera. La técnica constructiva, basada en materiales pobres, morteros terrizos y madera, revela una limitada disponibilidad de medios que, sin embargo, reserva para el interior unas columnas relativamente grandes con basas de mármol de buena factura. 
     Se trata de una de las basílicas más antiguas de la Península, edificada con un alto grado de probabilidad durante el reinado de Constantino o, al menos, durante la primera mitad del siglo IV d.C. Está dedicada al culto de los mártires, y los paralelos más cercanos que posee están en la propia Roma y en el norte de Italia (Aquileia). Su ábside mirando a occidente, el deambulatorio para rendir culto a las reliquias y los materiales de la necrópolis nos hablan de un yacimiento único en España por su antigüedad.
     Posteriormente tiene una fase bizantina, donde se construye un synthronon (o banco corrido para los sacerdotes, necesario en el rito oriental) y se monumentaliza el ábside con lo que se denomina "arco triunfal". 
     Más tarde, tras la conquista visigoda de toda la región, se transforma la iglesia a los usos litúrgicos visigodos, que requerían una nave central separada para los clérigos y un ábside orientado al Este.
     En el año 2003 y con motivo de las obras para la realización de la A-45 en el tramo entre Lucena Sur-Encinas Reales, en junio de 2003 fueron descubiertos los restos. Tras una Intervención Arqueológica de Urgencia se descubrió la estructura arquitectónica de la basílica de las que se conservaba especialmente su cimentación y de la necrópolis con 325 individuos.
     Tras la intervención, el Ministerio de Fomento financió el traslado de la Basílica al Polígono Industrial La Viñuela, convirtiéndose así en una de los grandes activos patrimoniales de Lucena. Fue inaugurada el 17 de octubre de 2008 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El proyecto  permitió recuperar una de las primeras basílicas constantinianas de Hispania y pilar básico para el conocimiento y la difusión del origen del cristianismo en la Península Ibérica.
     El Centro de Interpretación de la Basílica y el Origen del Cristianismo fue inaugurado en el 2008, recuperando y poniendo en valor este importante yacimiento que apareció en el Paraje de Cortijo Coracho.
     La Iglesia de planta basilical, asociada a una necrópolis, tiene una cronología  de entre los siglos IV al VII. Su origen se remonta a  los primeros momentos de legalización imperial del cristianismo en la época constantiniana, primera mitad del siglo IV.
     La visita al Centro de Interpretación permite contemplar una nave central separada de las laterales por columnas y coro, un ábside occidental semicircular con banco sacerdotal en su interior, un baptisterio o mausoleo exento a los pies y un ábside rectangular en su lado oriental (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro de Interpretación de la Artesanía y Tradiciones.-
     El edificio de la estación, en su planta inferior alberga el Centro de Interpretación de la Artesanía y las Tradiciones de Lucena, en el que encontramos información sobre las fiestas y la artesanía lucentina, representada por productos como los vinos, el aceite de oliva, la tradición “velonera” y la orfebrería religiosa, la madera, la ancestral tinajería o la alfarería.
     El centro cuenta también con una Oficina Comarcal de Información Turística y espacios dedicados a la estación, la Vía Verde y la Subbética, sala de proyecciones y tienda de recuerdos. Junto a un mirador, en la primera planta se ubica la Delegación de Turismo, asociaciones del sector y la Red para el Desarrollo Turístico de las Ciudades Medias del Centro de Andalucía (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa Museo Virgen de Araceli.-

     La conocida como “Casa de la Virgen”, hoy sede social de la Real Archicofradía de María Santísima de Araceli y museo aracelitano, fue adquirida por los “hermanos sirvientes” de Nuestra Señora en 1750, para hospedaje de los mismos y custodia de los enseres de la Patrona.
     En tiempos pasados, con una importante población rural, fue lugar de referencia y asilo para las visitas de los campesinos a la ciudad.
     Perdida esta importante función, se ha convertido en sede social de la importante devoción aracelitana, centro de actividades culturales y museo que muestra en sus vitrinas una hermosa colección de mantos bordados, tronos y todo tipo de enseres, así como documentos relacionados con la rica historia de Nuestra Señora de Araceli (Diputación Provincial de Córdoba).

Palacio de los Condes de Santa Ana.-
     Es un palacio barroco de gran nobleza que se pone de manifiesto en una alargada fachada de dos cuerpos, de sillares y ladrillo con paramentos de mampostería respectivamente. El primero tiene ventanas con marcos rehundidos de orejetas y el segundo balcones enmarcados por pilastras y frontones rotos con aparatosas remates piramidales. Bajo dichos balcones cuelgan grandes placados de mixtilíneo perfil. Todos estos motivos contribuyen a dotar de una especial riqueza a la fachada, aunque el principal ornato de la misma es la espléndida portada de mármoles polícromos que ocupa el centro. Su ingreso recto, encuadrado por serpenteantes baquetones, se acompaña de unas solemnes columnas corintias con altos pedestales de decoración geométrica, columnas que sin duda están inspiradas en las de la portada de la iglesia de San Juan de Dios de Lucena. Sobre ellas montan un balcón volado, con un complejo diseño a base de estípites muy fraccionados y un coronamiento mixtilíneo con blasón, más una serie de pirámides de abultadas formas.
     Desde la portada se ingresa en un vestíbulo que da paso a un primer patio o apeadero. Detrás de éste se localiza el segundo patio, de planta cuadrada y extraño orden, rodeado por arquerías de medio punto con columnas paralelas de mármoles. El piso de balcones tiene huecos apuntados con molduras y arquillos de tres lóbulos. Estos motivos, lo mismo que las pilastras y demás elementos arquitectónicos, aparecen en blanco en contraste con el rojo de los ladrillos de fondo. 
     Los ladrillos vistos cortados y el que no exista ninguna referencia histórica del segundo patio hasta principios del siglo XX hace pensar que este patio secundario se pudo construir a principios del siglo XX coincidiendo en tiempo con la exposición que hubo en España en el año 1929. Es un patio de dudosa importancia con varios elementos extraños como son los arcos de los huecos de la planta primera, las columnas simples de las esquinas en planta baja, una barandilla que corona la cornisa, una cornisa en una cubierta inclinada de teja árabe, que queda escondida. Todos estos elementos nos hacen pensar que la edad de dicho patio ni si quiera supera el centenar de años. A esto debemos añadir el mal estado en que se encuentra junto a las galerías y dependencias que lo rodean, debido a la mala ejecución con la que se realizó. En contraposición tenemos un magnífico primer patio y cuerpo de la vivienda realizado a mediados del siglo XVII de ladrillo visto, y en perfectas condiciones de conservación gracias a la magnífica ejecución.
     Entre el apeadero y este patio de emplaza una escalera monumental dispuesta perpendicularmente respecto al eje de la casa. Presenta tres tramos de peldaños que componen un original trazado en forma de T. Encima del rellano principal voltea una pequeña cúpula octogonal y sobre los tramos finales medias naranjas. Aquella se decora con unas aparatosas yeserías, de un incipiente rococó, por lo que cabe fecharlas una vez mediado el siglo XVIII, en torno a 1760. Por su estilo podrían adjudicarse a Francisco José Guerrero o a su discípulo Pedro de Mena. La escalera se enriquece igualmente con los mármoles y azulejos de los peldaños, así como los barandales de bronce.
     El Palacio de los Condes de Santa Ana de Lucena (Córdoba), como en la actualidad se conoce, fue promovido por Antonio Rafael de Mora Saavedra en 1730 y las obras continuaron hasta mediados de siglo XVIII.
     Sufrió obras de reforma realizadas en los años 1986-87 por el Ministerio de Justicia. Las obras consistieron en la consolidación estructural de algunos forjados, reposición de cubiertas y tratamiento de humedades en general con trasdosados, demolición y sustitución de entreplantas, ejecución de nuevos núcleos de escaleras, redistribución interior de espacio, acabados y dotación general de nuevas instalaciones. Las obras mantuvieron en general la estructura, fachadas, disposición de cubiertas e incluso el ambiente interior de la Casa Palacio.
     En el año 2011 ha finalizado el proceso de rehabilitación del que ha sido objeto el palacio para  albergar el Centro de Interpretación de la Ciudad de Lucena. El nuevo centro tiene como principal objetivo dotar a la ciudad de un centro que permita a los ciudadanos, visitantes y turistas conocer las características históricas, sociales y culturales de Lucena, así como sus recursos turísticos y patrimoniales y que sirva como punto de inicio de la visita turística a la ciudad.
     El centro muestra entre la colección permanente la escultura romana de Cupido, datada en torno al siglo II y aparecida durante los trabajos de rehabilitación. En la planta baja se ubica asimismo una sala de exposiciones dedicada a la obra de los artistas locales Isabel Jurado y Rafael Aguilera (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El palacio barroco de los Condes de Santa Ana, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil del siglo XVIII en nuestra ciudad. Situado cerca de la capilla de Jesús Nazareno, su construcción fue promovida por la familia Mora-Saavedra, entre los años 1730 y 1750.
     En su arquitectura destacan, además de su magnifica fachada, sus dos patios, el segundo de ellos porticado, y su bella escalera, coronada con una bóveda, atribuida por su estilo a dos de los últimos maestros lucentinos, Francisco José Guerrero y Pedro de Mena Gutiérrez.
     El palacio, futuro Museo de la Ciudad, se abre al público con varias exposiciones, así como la escultura del Eros romano, encontrada durante las obras ejecutadas para la rehabilitación del edificio (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo del Moral y Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena
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     El castillo o Alcázar de Lucena se halla situado en el mismo centro de la ciudad junto a la Iglesia de San Mateo, la Plaza de España o del Coso y el Mercado Municipal.
     El edificio tiene forma sensiblemente rectangular, de manera que en cada esquina existe una torre, siendo la más importante la del "Moral". Seguidamente se encuentra la torre de "El Coso", la del "Homenaje" y la última la de las "Damas". Las torres se unen por un paso de ronda de diferentes espesores y con una altura aproximada de 9,65 metros.
     Este primer recinto está rodeado de un segundo cuerpo de muralla de dos metros de espesor y seis metros de altura, entre los cuales se encuentra el "Foso" o "Pasillo de Defensa". Existen numerosas saeteras al nivel del suelo del foso en los tramos Norte y Oeste de la muralla y otros al nivel del paso de Ronda. Toda la muralla carece de almenas.
     Posee una puerta Almohade de arco apuntado de piedra en el lienzo Norte de la Muralla. El patio de armas se sitúa en el centro del primer recinto desde donde se accede a la Torre del Moral a través de unas escaleras situadas exteriormente a la Torre. Ésta, de forma octogonal, posee tres plantas con zona de saeteras entre la primera y segunda planta. En el siglo XVIII se demolió la cubierta plana almenada, construyéndose la actual de entramado de madera y teja árabe. Destaca también la torre del Homenaje que fue celda del rey granadino Boabdil el Chico, capturado en 1483 en la batalla del Martín González a manos del regidor lucentino Martín Hurtado.
     La fortaleza, se construyó sobre ruinas romanas y visigodas, data del siglo IX como defensa de los reinos musulmanes de Al-Ándalus ante los cristianos. En 1240, Fernando III de Castilla conquistó la ciudad y su castillo, y  éste pasó a ser utilizado como fortaleza fronteriza, por lo que tomó gran relevancia. Para este cometido, se donó al Cabildo de Córdoba y más tarde a la Orden de Santiago. Más tarde fue adquirido por la amante del rey Alfonso XI, Leonor de Guzmán y, posteriormente pasó a formar parte del Señorío de Aguilar con la familia Fernández de Córdoba, que participaron activamente en las guerras contra el Reino Nazarí de Granada. 
     El castillo perdió su función defensiva en 1492 tras la conquista por los Reyes Católicos y pasó a ser residencia de los Marqueses de Comares y Alcaide de los Donceles hasta que regresó a manos de la monarquía en 1767. 
     Durante el siglo XVII se construyó un jardín y caballerizas anejas, ambos fueron destruidos en 1970 para la construcción del edificio de Correos y Telégrafos.
     En los años 2001 y 2003 se llevaron a cabo obras para su conversión a Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena. Sus fondos fundacionales están constituidos por bienes de carácter arqueológico y otros de carácter histórico, paleontológico y etnológico que provienen del término municipal, así como de otros territorios circundantes, destacando entre otros los provenientes del yacimiento de la Cueva del Ángel (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En pleno centro de la ciudad, junto al Coso, se localiza el Castillo del Moral, una fortaleza de época medieval, declarada bien de interés cultural en la categoría de Monumento.
     Su parte central, la más antigua, fue probablemente realizada en  el siglo XI, en la época de esplendor  de la Lucena judía.
     Este castillo, en origen, formaba parte del antiguo recinto amurallado de la villa, cuyas murallas se levantaban desde el Paseo del Coso, siguiendo por la calle Juan Valera, Julio Romero de Torres, la calle las Tiendas, Plaza Alta y Baja hasta llegar al propio castillo.
     Su estructura inicial  de planta cuadrada tiene torres en los ángulos, la Torre de las Damas y del Homenaje, Torre del Mediodía y la principal la Torre del Moral. Entre estas últimas destaca la Torre del Moral, de planta octogonal y cubierta barroca, muestra al exterior un escudo que representa de forma esquemática una parra zarzamora que la da nombre a la fortaleza.
     También destaca la Torre del Homenaje, posible celda del último rey granadino Boabdil “El Chico”, capturado en la batalla del Martín González, en 1483, a manos del regidor lucentino Martín Hurtado. Al conjunto principal del castillo lo rodea una segunda muralla de sillería y mampuesto de dos metros de espesor entre los que se encuentra un foso, esta segunda muralla es la que se ve desde el exterior.
     El conjunto monumental conserva una única puerta exterior de la época con arco apuntado y adintelado hacia el interior del edificio.
     Desde el siglo XVI el castillo es trasformado en palacio residencial  de los señores de Lucena, los Marqueses de Comares para posteriormente pasar a ser Palacio y Castillo de los Medinaceli.
     Actualmente alberga en su interior la Oficina Municipal de Información Turística y el Museo Arqueológico y Etnológico de la ciudad, con una serie de salas expositivas que tratan de la evolución de la vida en la tierra y la evolución cultural y física del ser humano, y la evolución hacia la modernidad de la ciudad de Lucena (Diputación Provincial de Córdoba).

Cueva del Ángel.-

     Sitio arqueológico localizado en las afueras de la ciudad de Lucena. Formando parte de un sistema kárstico, la cueva del Ángel es una cueva colapsada a cielo abierto, con un relleno sedimentario que muestra una ocupación humana del Pleistoceno Medio e inicios del Pleistoceno Superior. Está situado en la falda meridional de la sierra de Araceli, orientada de suroeste a noreste, a una altitud de 600 metros sobre el nivel del mar.
     Entre 1995 y 1996 un equipo dirigido por los arqueólogos Cecilio Barroso Ruiz y Daniel Botella Ortega inició una actividad arqueológica de urgencia con el objetivo de determinar la presencia del yacimiento, descubriéndose una estratigrafía rica en la parte superior del sitio. Después de delimitar la extensión del yacimiento arqueológico, el sitio fue limpiado de un importante sedimento de revuelto de arcillas rojas que lo cubría, mostrando debajo de éste parte de la secuencia junto a enormes bloques de piedra caliza, que fueron dejando al descubierto en el sitio un pozo y restos de trinchera que evidenciaban antiguas actividades mineras.
     Como resultado de los trabajos de limpieza, se ha realizado un estudio de la evolución morfológica de los depósitos estratigráficos.
     En 2002/2003, a partir de una autorización arqueológica puntual, se iniciaron los trabajos para obtener una sección estratigráfica precisa de la secuencia de la pared del pozo. 
     En el año 2005 se comenzaron los trabajos sistemáticos en virtud de un proyecto general de investigación, de seis años de duración, aprobado por la Dirección General de Bienes Culturales, y cofinanciado por la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Lucena. Hasta la fecha, las excavaciones han recuperado numerosos restos de fauna y abundantes artefactos líticos. 
     Un estudio preliminar ofrece una datación por uranio/torio (230Th/234U; LU9504, Laboratorio del IPH de París) obtenida sobre afloramientos de calcita que sellaban parcialmente la secuencia sedimentaria en la unidad estratigráfica VIII de la cuadrícula L6, y ha dado ésta una edad de 121000 +11/-10 BP, con un error inferior al 10%.
      Desde un punto de vista arqueológico, el complejo kárstico de la Cueva del Ángel está formado por tres partes diferenciadas:
PLATAFORMA
     Hasta el año 2011 ha sido la única zona excavada y con una secuencia sedimentaria en buen estado de conservación para la investigación. Se trata de una plataforma de algo menos de 300 metros cuadrados con ligera pendiente hacia el sur. Incorpora bloques de caliza, brechas, rocas y formaciones de espeleotemas en parte de su superficie. 
     El depósito arqueológico ha sido cubierto por una estructura metálica para protegerlo de las inclemencias meteorológicas así como de potenciales expoliadores. Esta plataforma al aire libre es el testigo de una cavidad derrumbada, de la que las paredes y el techo se han perdido debido a causas desconocidas, posiblemente durante el transcurso del Pleistoceno Superior.
COVACHA
     A pocos metros de la plataforma al noreste de la misma. Presenta una colmatación de bloques de piedra caliza, originados por el colapso que sufrieron sus paredes. En la actualidad y tras proceder a su limpieza en 2010, presenta una longitud de 18 x 5 metros de anchura máxima. Se ha podido detectar parte del relleno sedimentario, aunque se observa que ha sido alterado en algunas zonas debido a la acción de mineros o clandestinos.  Es posible que se conserven restos de relleno sedimentario original.
     En la parte suroeste de la cavidad, así como en lo más septentrional y profunda de la misma, existen sendas aperturas en el piso que dan acceso a un sumidero que conecta con una sima de unos 100 metros de profundidad y que fue descubierto y explorado por espeleólogos del Grupo GEJAM de la OJE cordobesa, en la década de los 60 del siglo XX.
SIMA
     Situada bajo la plataforma externa y la covacha, presenta una morfología estrecha, de paredes verticales, con tendencia a converger en altura, y con desarrollo de numerosos espeleotemas laterales. En la base se concentra una importante acumulación de detritos que forman un cono de deyección de 70 metros de altura, en el que se puede observar abundantes rocas junto a una matriz fina formada por arcillas y limos, y en la que aparecen incorporados restos de huesos de animales fosilizados y herramientas líticas. En el verano de 2009, se perforó un túnel de 81 metros de largo, con salida a la sima en la parte superior del cono de derrubios. 
SECUENCIA ESTRATIGRÁFICA Y ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN
     Tras el abandono del hábitat por parte de las poblaciones achelenses, el registro sedimentario quedó libre de las influencias externas gracias a una delgada capa de espeleotemas, así como al proceso de brechificación al que había sido sometido anteriormente.
     De este modo, esta formación se puede considerar como excepcional debido a la diversidad y estado de conservación de las facies, sus características antrópicas y la evolución química post-deposicional.
      El área excavada y el análisis de la estratigrafía que se expone corresponde  a la banda J-K. La secuencia sedimentaria descubierta es superior a 5 metros de profundidad.  La considerable cantidad de material arqueológico presente está compuesto en su mayor parte por abundantes restos óseos de mamíferos y numerosos artefactos líticos.
     Cabe mencionar que el 88% de los restos faunísticos se encuentran quemados, presentando unos colores que van desde el marrón y el negro al gris, blanco y azul. Estas diversas coloraciones reflejan el uso intenso de fuego en el yacimiento a diferentes temperaturas.
     Hasta el momento no se ha definido ninguna hipótesis sobre los diversos modos del uso del fuego en la cavidad, aunque parece ser que, en lugar de hogares pequeños muy bien delimitados, se podría presentar una gran estructura de combustión.
     Teniendo en cuenta el contenido arqueológico y la proporción de fragmentos de roca de tamaño grueso, la secuencia sedimentaria se ha dividido verticalmente en tres macro unidades principales:
                    Macro Unidad I, con escaso material arqueológico 
                    Macro Unidad II, con una gran abundancia de material arqueológico. 
                    Macro Unidad III, con una cantidad limitada del material arqueológico
FAUNA
     Entre los restos de fauna presentes se han localizado, reptiles, anfibios, grandes mamíferos (los más frecuentes son grandes herbívoros y menos los carnívoros, équidos, bóvidos, cérvidos, suidos, rinoceronte, oso pardo, lince.
     Una importante característica del conjunto de huesos de herbívoros es la existencia de una significativa proporción de fragmentación de los mismos para la extracción de médula ósea (Fig. 6), mostrando además un considerable número de marcas de corte y estrías relacionadas con la descarnación, fileteado y desarticulación, apareciendo por otro lado una alta proporción de elementos quemados (88% del material). Todo ello representa la evidencia inequívoca de una acción antrópica reflejo de la depredación selectiva y el uso por los humanos de los recursos alimenticios de origen animal disponibles en el entorno de la cueva.
     Los numerosos fragmentos de huesos parecen confirmar la hipótesis de la existencia de una casi continua ocupación humana de la cueva. Los homínidos que ocupaban la cueva del Ángel eran cazadores especializados de los grandes herbívoros, ricos en nutrientes. La mayoría de los restos de carnívoros encontrados en el yacimiento se quemaron, lo que indicaría que ellos también fueron llevados a la cueva y consumidos de la misma forma que los herbívoros. 
     El gran porcentaje de huesos quemados de toda la secuencia estratigráfica es testimonio de la utilización intensiva de fuego.
INDUSTRIA LÍTICA
     Se han encontrado en el yacimiento más de 80.000 herramientas líticas. De este extraordinario número, 5.253 piezas han sido recuperadas y coordenadas en posición estratigráfica,
     El conjunto está relativamente bien conservado a pesar, en muchos casos, de la difícil extracción de algunas piezas de la matriz de brecha. Algunos de los sílex se encuentran altamente desilicificados. Se observan evidencias de fuego en aproximadamente un tercio de los artefactos en toda la secuencia. 
     Las lascas no trabajadas suponen la gran parte de la muestra (53,71%) mientras que las herramientas retocadas se encuentran en un número significativo (15,76%), incluyendo la presencia, aunque modesta, de 50 hachas de mano.
     Bifaces y lascas están presentes en toda la secuencia. Piedras enteras, instrumentos de percusión y herramientas sobre cantos rodados son extremadamente raros, pero están presentes.
     Se han distinguido tres categorías petrográficas principales: sílex, cuarcita y piedra caliza. De la cifra total de 5.571 artefactos, 5.422 (97,33%) están realizados sobre sílex, mientras que sólo 101 (1,81%) están hechos de cuarcita, en piedra caliza 26 (0,47%) y los 22 restantes (0,39%) no han podido ser identificados.
     De las 828 piezas retocadas, la abrumadora mayoría (823 piezas), que representa el 99,4% del total están realizadas en sílex, mientras que el resto (cinco piezas) se confeccionaron a partir de otro tipo de roca.
     En cuanto a las tipologías, se encuentran  las raederas laterales (laterales individuales, y compuestas. En segundo lugar se encentran las raederas transversales, y existen raederas de doble filo. Las piezas están finamente trabajadas, con pocos bordes denticulados y una representación relativamente fuerte de raederas rectilíneas que caracterizan al conjunto.
     Las herramientas con muescas (muescas, denticulados y picos), que suponen el 23,43% del total, son las segundas herramientas retocadas más numerosas.
     Las herramientas de los grupos de Paleolítico Superior, tanto individuales como compuestos (raspadores, buriles y truncaduras), son menos frecuentes suponiendo sólo el 6,40% del total de las herramientas retocadas. Dentro de este grupo, raspadores, buriles y truncaduras son los más numerosos. Las fracturas o bordes trabajados presentan plataforma.
     Las herramientas truncadas son una especificidad de la industria de la cueva del Ángel y pueden paralelizarse con el adelgazamiento tipo Kostienky.
     Los burinoides por extracción negativa están también presentes en la industria de la cueva al realizar retoques en los bordes de lascas. Las herramientas punzantes en general son escasas (1,33% del total de herramientas retocadas), e incluyen cuatro puntas de Quinson y dos proto-limaces.
     Una de las características más destacada de industria de la cueva es la frecuencia de lascas y herramientas retocadas con adelgazamiento de sus bordes. Tal adelgazamiento se observa no solo en las bases de apoyo, sino también en sus bordes laterales y distales. El trabajo de adelgazamiento puede ser simple o múltiple. 
     Hay un total de 50 bifaces de los cuales sólo 11 aparecieron en posición estratigráfica original.
     Hay una ausencia casi total de lascas grandes corticales en la estratigrafía.
     En resumen, el conjunto lítico de la cueva del Ángel (dominado por lascas sin retocar y abundantes herramientas retocadas con la presencia de 50 bifaces) parece encajar bien dentro de la diversidad regional de una industria bien desarrollada del Achelense Final, generalmente observada al final del Pleistoceno  Medio en Europa occidental. Los patrones de talla en la cueva del Ángel reflejan una secuencia de trabajo exhaustiva, bien estandarizada y el uso económico de materiales de calidad relativamente finos. Las fases iniciales de talla no se encuentran presentes en el yacimiento, por lo que tuvo que realizarse fuera del mismo.
     Los homínidos de cueva del Ángel practicaban un singular esquema de ramificación operativa basado en la aplicación repetida de talla recurrente unidireccional, a menudo radial, y talla preparadas a partir de plataformas. Este económico método produce a veces que los núcleos adopten una morfología similar a la forma Levallois, aunque se han logrado a través de un complejo proceso tecnológico diferente (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Importante yacimiento paleolítico en Lucena, Córdoba.
     Las Delegaciones de Patrimonio y Turismo del Ayuntamiento de Lucena ponen en marcha un programa de visitas todos los sábados del año en horario de 11.00 a 14.00 horas a la sima de la Cueva del Ángel.
     Todos aquellos ciudadanos interesados en visitarla pueden hacerlo gratuitamente inscribiéndose en la Oficina Municipal de Turismo, ubicada en el Castillo del Moral.
     Desde la propia oficina se informará por teléfono del día de la visita. Para ello el Ayuntamiento dispondrá de microbuses en la explanada de Campo de Aras (frente al Bar de Los Conejos) para trasladar a los visitantes a los aledaños de la Cueva.
     Esta iniciativa se enmarca en el programa de difusión de la Cueva del Ángel encaminada a dar a conocer este importante centro patrimonial y turístico del municipio de Lucena.
     En el túnel que conduce a la visita de la cueva y la sima se han instalado una docena de paneles fotográficos que permiten conocer los pormenores de la puesta en valor y los importantes trabajos realizados en el recinto hasta su apertura.
     El proyecto se completará con la colocación de paneles informativos sobre su evolución histórica y la importancia de este enclave al tratarse la Sima de uno de los restos prehistóricos de mayor importancia europea tras Atapuerca. (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Necrópolis Judía, Ruta de las Lagunas Amarga y Dulce, Centro Temático del Bandolerismo Romántico, Centro Enogastronómico Olivino, Museo de Automoción Antigua, Basílica de Coracho, Centro de Interpretación de la Artesanía y Tradiciones, Casa Museo Virgen de Araceli, Palacio de los Condes de Santa Ana, Castillo del Moral, Museo Arqueológico y Etnológico, y Cueva del Ángel) de la localidad de Lucena (y IV), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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