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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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jueves, 27 de junio de 2024

Los principales monumentos (Plaza de Toros - Museo Taurino, Museo de la Legión, Convento de Capuchinos, Iglesia de San Miguel, Triunfo de la Inmaculada, Mercado de Abastos, Caja de Ahorros, Cortijo de las Mezquitas, y Museo del Aceite DCOOP) de la localidad de Antequera (y XI), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Plaza de Toros - Museo Taurino, Museo de la Legión, Convento de Capuchinos, Iglesia de San Miguel, Triunfo de la Inmaculada, Mercado de Abastos, Caja de Ahorros, Cortijo de las Mezquitas, y Museo del Aceite DCOOP) de la localidad de Antequera (y XI), en la provincia de Málaga.


Plaza de Toros y Museo Taurino

     El coso de San Francisco, el espacio público por excelencia de la Antequera moderna, el lugar de la gestión municipal y de los festejos comunita­rios, va perdiendo de forma paulatina, sus antiguas funciones. El destino lúdico llegaría a su fin en 1848, cuando se inauguró la Plaza de Toros en el camino de Estepa, con significativa provisionalidad. El coso actual es el resultado de la transformación interior y exterior llevada a cabo en los años ochenta del pasado siglo, que dotó al edificio de un sabor historicista dieciochesco (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Este coso fue construido por la Sociedad de la Plaza de Toros de Antequera, sociedad formada por ciudadanos aficionados que anhelaban poseer una estructura permanente para la Fiesta hasta entonces celebrada en plazas públicas dispuestas con tablados y talanqueras.
     En 1847 se adquieren los terrenos y comienzan las obras bajo la dirección de Manuel García del Álamo continuándolas Rafael Mitjana, autor de la Plaza de Toros Vieja de Málaga.
     Por la premura que corría su apertura para la Feria de Agosto, los materiales utilizados en su construcción fueron mampostería de ripio de arenisca, ladrillo y madera, realizándose los tendidos, de forma provisional en madera que luego se mantuvieron hasta 1917. Así pudo inaugurarse el 21 de agosto de 1848.
     Consta de dos pisos y ocho puertas de ingreso. Entre las dependencias para el servicio de las corridas figuran dos caballerizas, dos corrales para el ganado bravo y siete chiqueros, aparte de las estancias para administración y enfermería. Su aforo actual es de 8.268 localidades.
     En 1980 el Ayuntamiento adquiere la propiedad e inicia en 1984 una profunda rehabilitación y remodelación bajo la dirección de Don Jesús Romero. En su fachada se construye una nueva puerta principal de sombra siguiendo el modelo antequerano de los alarifes del siglo dieciocho. En los tendidos altos se sustituyeron las cubiertas de madera por una alquería logiada de columnas toscanas de piedra caliza blanca y arcos de medio punto. Sobre esta alquería y el muro de la fachada, se dispuso una cubierta a dos aguas de teja árabe antigua.
     Los bajos del coso se rehabilitaron como museo taurino y restaurante (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de la Legión
    El Museo de La Legión de Antequera esta ubicado en la Casa Hermandad de la Pontificia, Real e Ilustre Cofradía del Stmo. Cristo del Mayor Dolor y Ntra. Sra. del Mayor Dolor, sita en la Avenida de La Legión (Urbanización Parque Nueva Antequera).
     Fue inaugurado como tal, el día 30 de octubre de 2010, y pueden hacerse visitas concertadas (Ayuntamiento de Antequera).

Convento de Capuchinos

     La primitiva sede de los Padres Capuchinos en Antequera se remonta a 1613, cuando fundaron la ermita de la Virgen de la Cabeza, en el antiguo camino de Málaga. En 1633, ante la amenaza de ruina de su fábrica y las incomodidades del lugar, ya estaban instalados en el emplazamiento que ha llegado a nuestros días. La iglesia se construyó entre 1656 y 1658. La imagen actual del templo es fruto, además, de las importantes reformas llevadas a cabo para paliar las consecuen­cias de un incendio ocurrido en la guerra civil, por las que recibió ese aspecto híbrido entre lo genuinamente barroco y los añadidos neomudé­jares y neobarrocos, de hacia 1940. La planta del templo forma una sencilla cruz latina, de brazos poco profundos, cabecera plana y una única y larga nave, en relación con los diseños habituales en la orden. Bóvedas de medio cañón con arcos fajones y lunetos, es el sistema de cubrición para todos los espacios, a excepción del crucero, que recibe una bóveda de media naranja sobre pechinas decoradas de escudos embutidos entre yeserías manieristas. El templo se encuentra precedido por un pórtico, sostenido por tres arcos de medio punto elevados sobre dos pares de columnas toscanas, que responde a las intervenciones contemporáneas mencionadas, al igual que la espadaña de ladrillo. A la izquierda se abre la capilla del Cristo del Perdón, cubierta con una cúpula. Se ha conservado de la fábrica original la portada del compás, cuya hornacina de ladrillo cobija una imagen de San Francisco, en caliza blanca, del siglo XVIII.
     En el interior se despliega un programa iconográfico franciscanista. La capilla mayor aglutina la mayor parte de sus componentes narrativos y simbólicos. El testero está ocupado por un retablo, conformado por diez lienzos enmarcados con sencillas molduras. Se atribuyen a Juan Ramírez de la Fuente, activo en el siglo XVII. El punto focal es un  enorme óleo con la Inmaculada venerada por San Francisco y San Buenaventura. En los laterales se disponen las figuras de cuerpo entero de santos franciscanos. Com­pletan el ático la Trinidad flanqueada por dos Emblemas  de la orden. 
     Los retablos que ocupan los muros laterales no tienen gran valor artístico, pero cobijan un programa escultórico de interés. En el lado del Evangelio, destacamos un San José del estilo de Carvajal, del XVIII; una Inmaculada, de escuela sevillana de finales del siglo XVII, en el frente del crucero, en un retablo del estilo de Antonio Rivera; la Divina Pastora, del sevillano Sebastián Santos, en el testero del crucero; la Sagrada Fa­milia, uno de los conjuntos escultóricos más interesantes del patrimonio mueble, deliciosa obra en madera dorada y policromada de Diego Már­quez y Vega, realizada hacia 1760, en el banco del retablo del testero del crucero; y siete de los lienzos que componen un pequeño Vía Crucis, de escuela popular del siglo XVIII. El lado de la Epístola continúa la organización simétrica con esculturas de San Francisco de Asís, de mediados del XVIII, en el testero del crucero; grupo de San Joaquín, Santa Ana y la Virgen Niña, compañero del anterior, en el banco del retablo del testero del crucero; San Antonio de Padua, atribuido a Miguel Márquez, y la continuación del Vía Crucis devocional con los siete lienzos restantes (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     La iglesia tiene planta de cruz latina y su estrecha y larga nave se cubre con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos, al igual que la capilla mayor y brazos del crucero. Sobre éste se asienta una bóveda semiesférica sobre pechinas, decoradas con escudos guarnecidos de yeserías muy repintadas pero del tiempo de la construcción del templo.
     El exterior, que presenta porche columnado, ha sido modificado en nuestro siglo. La espadaña de ladrillo tiene arco de medio punto flanqueado por hornacinas superpuestas entre pilastras toscanas, en su primer cuerpo, y tres arcos con frontón curvo sobre el central en el segundo.
     Concluyeron las obras de la actual iglesia en torno al año 1.658, si bien posteriormente han sido muy importantes las reformas realizadas, sobre todo después del incendio de la guerra civil (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En 1658 es consagrado este templo que fundado por los padres capuchinos y como era habitual en la orden, se construye con extremada sencillez.
     En el siglo veinte, la fachada sufrió algunas remodelaciones subsistiendo, de la primera época, la portada del compás que se encuentra coronada con una hornacina de ladrillo donde se expone un San Francisco en caliza blanca del siglo dieciocho.
     El interior del templo cuya decoración también responde a los programas decorativos de la orden capuchina, tiene planta de cruz latina, cubriéndose la nave, brazos del crucero y cabecera plana con bóvedas de medio cañón con lunetos y arcos fajones; la bóveda de media naranja del crucero descansa sobre pechinas decoradas con escudos guarnecidos de yeserías manieristas.
     En el lado izquierdo del pórtico de la iglesia se encuentra la capilla del Cristo del Perdón, obra originalmente de Andrés de Carvajal que habiendo sido destruida en la guerra civil, fue realizada en 1940 por Francisco Palma Burgos (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia parroquial de San Miguel

     Como es habitual, la iglesia actual, parroquia independiente a partir de 1822, vino a reem­plazar a  una primitiva ermita, situada desde comienzos del siglo XVI en el arrabal formado entre las salidas de los caminos de Málaga y del Arroyo. El culto al titular del templo había sido canalizado, desde 1525, por la Cofradía del Arcángel San Miguel, a instancias de dos hermanos conocidos como «los Migueles». La edificación que ha llegado a nuestros días es el resultado de la combinación de parte de la obra ejecutada en­tre 1784 y 1785 por el maestro Nicolás Mejías (se conservó la espadaña, la capilla mayor cu­bierta con bóveda de media naranja sobre pechinas decoradas con yeserías, ornato que también se encontraba en el camarín, hoy oculto), con la drástica intervención realizada en 1954 por el arquitecto Francisco Espinosa, ante el estado de ruina que presentaba la fábrica; la totalidad del templo se rehizo, aumentando la altura de la nave central e incorporando material ajeno, como la portada de caliza roja de la destruida iglesia de las Huérfanas. El elemento exterior más destacado es la espadaña de ladrillo, en el lado izquierdo del hastial, con dos cuerpos de amplio perfil volado.
     Los avatares históricos relatados no han sido generosos tampoco con el patrimonio adscrito al templo. Dos de sus piezas más emblemáticas, el San Francisco, de Pedro de Mena, y la Magdalena, de Pablo de Rojas, ambas procedentes a su vez del alejado convento de la Magdalena, de titularidad privada, son custodiadas por el Museo Municipal. Presidiendo la capilla mayor, encontramos un Crucificado de cuatro clavos, el Santo Cristo de las Penas, del siglo XVII, imagen receptora de un gran fervor, procedente del convento citado. También en el presbiterio, destaca el sagrario, exquisita pieza manierista de comienzos del siglo XVII con pinturas en sus lados. El muro de los pies está ocupado por lienzos del XVII: Jesús servido por los ángeles, una Inmaculada de taller granadino y la Flagelación de Cristo. La imagen titular de San Miguel, hasta 1954 en el camarín central, ocupa el testero de la nave de la Epístola. Se trata de una escultura del siglo XVII, restaurada en el XVIII, que se alza sobre peana rococó de Diego Márquez. Sobre ella se sitúa un manifestador, del último tercio del siglo XVIII, que muestra una Inmaculada de tipo canesco. En la sacristía es de reseñar una singular escultura de Cristo Crucificado, de impronta roldanesca, del siglo XVII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Aunque la primitiva construcción de esta iglesia -como ermita- se levantó a comienzos del siglo XVI, su actual fábrica corresponde a los siglos XVIII y XX. Entre 1738-1785 se reedificó todo el templo por el maestro alarife Nicolás Mejías -autor de la torre del Palacio de Nájera-, costando toda la obra la cantidad de 20,251 reales. De aquella obra sólo se conserva la airosa espadaña, que destaca sobre el nivel del tejado un cuerpo volado y curvo y, sobre él, dos cuerpos -de dos y un arco de medio punto respectivamente- con pilastras de orden toscano; todo ello está realizado en ladrillo. 
     También pertenece a Nicolás Mejías la cúpula de la capilla mayor, que presenta abundante decoración de hojarasca barroca en las pechinas.
     El resto de la iglesia fue totalmente reedificada en 1954, por el desplome de la fachada y mal estado del resto de las bóvedas. Entonces se trasladó a la fachada principal de este templo -la portada realizada en caliza roja de "el Torcal de Antequera", una vez desmontada de la Iglesia de las Huérfanas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construcción reedificada entre 1784 y 1785 por el maestro alarife Nicolás Mexías sobre una primera estructura del siglo dieciséis. En los años ochenta del siglo veinte, esta iglesia parroquial tuvo que volver a ser restaurada bajo la dirección de Francisco Espinosa quedando de la obra de Nicolás Mexías sólo la capilla mayor (con bóveda de media naranja con pechinas decoradas de yeserías barrocas), el camarín de ésta y la espadaña de ladrillo que en la actualidad constituye el elemento arquitectónico de mayor interés además de ser referencia emblemática del barrio de San Miguel.
     El altar mayor está presidido por el Santo Cristo de las Penas de comienzos del diecisiete. El sagrario es una bella pieza de madera dorada al estilo manierista.
     La imagen titular de San Miguel, en la actualidad en el testero de la Epístola, es obra del siglo diecisiete que hasta 1954 presidía el camarín del retablo mayor en una peana de estilo rococó sobre la que hoy se expone una Inmaculada de la misma época.
    Dentro del capítulo pictórico hay que señalar tres lienzos del siglo diecisiete situados en el muro de los pies: Jesús servido por los ángeles, Inmaculada y Flagelación de Cristo.
     En la sacristía reseñaremos una magnífica escultura de Cristo Crucificado del diecisiete (Diputación Provincial de Málaga).

Triunfo de la Inmaculada

     El Triunfo de la Inmaculada, situado en la plaza de Capuchinos, justo delante de la iglesia conven­ tual, es considerado el monumento mariano más importante de la provincia. Los Padres Capuchi­ nos, principales valedores del proyecto, encarga­ ron en 1697 al escultor Antonio del Castillo la realización del monumental «soporte», con basa­ mento y columna, en cuya cúspide se habría de colocar la escultura de mármol blanco que exis­ tía en la portada del convento, hecho solemne que ocurrió en  1705 (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Formado de una columna de jaspe corintia -procedente de la ciudad romana de Singilia Barba- sobre basamento arquitectónico, su diseño es una réplica del Triunfo levantado por Alonso de Mena entre 1626 y 1631 en Granada.
     Se trata de un triunfo realizado en piedra de distintos colores y procedencia, que corona una imagen de la Inmaculada Concepción del último tercio del siglo XVII. Monumento religioso del barroco urbano de Antequera, aunque situado entonces en las afueras de la ciudad, fue levantado entre los años 1699 y 1705, en la explanada del convento de Capuchinos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Mercado de Abastos
     Otro edificio de carácter municipal es el mer­cado de abastos, en la plaza de San Francisco. El proyecto fue encargado al arquitecto Fernando de la Torriente, llevando la dirección técnica Jerónimo Cuervo. Las obras, iniciadas en 1879, se prolongaron hasta 1885 (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Caja de Ahorros

     La Caja de Ahorros se levantó en 1932 con trazas del arquitecto Daniel Rubio, quien ideó una fachada en chaflán conjugando elementos manieristas, barrocos, neoclásicos y finiseculares con un resultado ecléctico, sumamente eficaz como símbolo visual de la entidad (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Construcción levantada entre 1932 y 1934 y concebida para ser sede central de la Caja de Ahorros de Antequera. Llama la atención que, siendo contemporánea y obra de los mismos arquitectos que el vecino Teatro-Cine Torcal, está enfocada de manera muy diferente mezclando elementos manieristas, barrocos y neoclásicos, junto a otros más modernos. Su planteamiento general es el de un edificio en esquina en el que se concentra toda la atención en su chaflán deseando conseguir un edificio representativo de la institución que iba a albergar.
     En su interior se encuentra la Sala de Exposiciones de Unicaja (Diputación Provincial de Málaga).

Cortijo de las Mezquitas
     El conjunto original estaba formado por la mezquita, su patio y un potente muro rodeando todo el perímetro, ofreciendo una imagen cerrada al exterior. Fue readaptada en cortijo en 1552. Propuestas recientes, a falta de estudios arqueológicos sistemáticos, datan la construcción de este gran edificio en dos fases, una a finales del siglo IX y otra en la tercera década del siglo X, correspondiendo a un proyecto de ciudad al sur de Córdoba de Abd al-Rahman III, que finalmente no llegó a ejecutarse (Diputación Provincial de Málaga).

Museo del Aceite DCOOP
     Dcoop, la mayor cooperativa oleícola del mundo, ha pretendido recuperar a través de este museo el legado de nuestros antepasados. Por este motivo, ha creado a en sus instalaciones de Antequera (Málaga) un museo del aceite, cuyas joyas son unas almazaras completas del siglo XVII y dos molinos de los siglos I y XIX.
     La almazara del siglo XVII conserva, junto a la prensa de viga y contrapesos, todos los aperos de la época para elaborar aceite: la bodega de tinajas -algunas firmadas por los maestros alfareros-, leñas, cuerdas, pletinas, clavos, el mecanismo por el que discurría el aceite y hasta nidos de avispas terrizas adheridos a la viga de la prensa.
     El propósito de la aceitera es recopilar todos aquellos objetos que hagan posible recorrer la historia del aceite y el olivar.
     Se trata de un salón expositor que recupera la forma empleada tradicionalmente para obtener el zumo de la aceituna y que muestra a través de paneles cómo se extraía el aceite en la antigüedad. El grupo olivarero Hojiblanca ha querido recuperar en su sede los utensilios más tradicionales relacionados con las tareas de producción de aceite.
     Actualmente, el visitantes puede adquirir en estas instalaciones el aceite de oliva virgen extra propio de la comarca de Antequera, con el cual se elaboran platos tan significativos de nuestra gastronomía, como la porra y el mollete.
Molino del Siglo I. Apareció en la Quinta (entre el casco urbano de Antequera y Hojiblanca). Se encontró la sala de prensado, el trujal y la piedra de contrapeso. Se trataba de un molino de prensa de cabestrante (el contrapeso se unía a la viga mediante cuerdas). En este yacimiento aparecieron también unos huesos de aceitunas fosilizados que se analizaron en el Dpto. de Pomología de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes de la Universidad de Córdoba. La conclusión es que morfológicamente son los antecesores de la variedad hojiblanca.
Molino del siglo XIX. Ha sido cedido por el empresario local Manuel Acedo. Se trata de una prensa de capilla o rincón, hecha de madera de encina, que ha necesitado una gran restauración. La prensa gira sobre los capachos para hacer presión con una vigas insertadas sobre la mismo prensa, que las movían los molineros, lo cual daba mucho rendimiento. Este tipo de prensa se ubicaba en pequeñas explotaciones y tuvo muy poca vigencia, ya que compitió con las prensas de viga y las hidráulicas de fundición.
Molino del siglo XVII
. Es la principal pieza del Museo Hojiblanca (donado por la familia Cuadra Rojo). El propio edificio es una reproducción de esa almazara incluidos de las técnicas constructivas. Se han colocado en la misma disposición las tinajas de la bodega, la viga y el empiedro. Éste, que funcionaba con tracción animal, es cilíndrico y troncocónico (ligera pendiente) y cuenta con dos piezas. Éstas, junto con las maderas, la cubeta y la solera del empiedro son totalmente originales. Por otro lado, el elemento más espectacular es la prensa de viga y quintal, que cuenta con 12,5 metros de longitud. Las cuerdas, las pletinas, los clavos… incluso los nidos de avispas terrizas se han conservado. Después de más de tres siglos de estar apolillada y seca la madera, la prensa todavía pesa tres mil kilos, los cual da idea de la presión que podía ejercer (Diputación Provincial de Málaga)
     
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Plaza de Toros - Museo Taurino, Museo de la Legión, Convento de Capuchinos, Iglesia de San Miguel, Triunfo de la Inmaculada, Mercado de Abastos, Caja de Ahorros, Cortijo de las Mezquitas, y Museo del Aceite DCOOP) de la localidad de Antequera (y XI), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

Más sobre la provincia de Málaga, en ExplicArte Sevilla.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Un paseo por la plaza de La Legión (antigua plaza de Armas)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de La Legión (antigua plaza de Armas), de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 20 de septiembre, es el aniversario de la fundación (20 de septiembre de 1920) del cuerpo militar de la Legión Española, a quien se dedica esta vía, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la plaza de la Legión
   La plaza de La Legión (antigua plaza de Armas) es, en el Callejero Sevillano, una plaza que se encuentra entre las calles Marqués de Paradas, Trastamara, Arjona, Torneo, y avenida Cristo de la Expiración; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
   La plaza responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario. Hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
   La amplia zona sin urbanizar situada extramuros entre las puertas de Triana y Real y nombrada por Ribera desde fines de la Edad Media, se conocía a lo largo del s. XIX como plaza de Armas, Campo de Bailén, Campo de Paradas y Campo de Marte, por ser lugar destinado a las maniobras y paradas del ejér­cito; y también Perneo, por un mercado de cerdos allí celebrado. Algún punto se llamó Muladar, en evidente alusión a la insalubridad del sitio, lindante con el río y tal vez vertedero publico. En la década de 1860 todo este sector pasó a designarse plaza del Asistente Arjona, en homenaje a José Manuel de Arjona (1781-1850), impulsor de importantes reformas urbanísticas de la ciudad. En 1868, tras la revolución liberal, se rotuló como plaza de los Mártires de la Libertad, "en memoria de los héroes inmolados en este sitio por su amor a la patria" (Sec. 10, 2-X-1868), pues allí tenían lugar las ejecuciones de reos civiles y políticos en esa época. En 1880 el frente meridional de la plaza recibió el nombre de París, "como tributo al noble desprendimiento y vivo interés demostrado por la capital de Francia con motivo de la terrible inundación de las provincias de Levante". En 1898 ese nombre se sustituye a su vez por el de Conde de Xiquena, en memoria de José Álvarez de Toledo, ministro de Fomento e impulsor del ferroca­rril a Sevilla. El topónimo París no perdió, sin embargo, uso, pues vuelve a encontrarse en planos y documentos de principios del XX y tiene oficialidad en 1936, cuando el Ayuntamiento acuerda sustituirlo (sin mención alguna al de Conde de Xiquena) por el de la Legión, en homenaje a este cuerpo del ejército. A pesar de esta variedad de nom­bres, el topónimo dominante en el uso popular ha sido y es el de plaza de Armas, em­pleado también de modo oficial por la compañía Renfe para designar la estación que en un principio se conoció como de Madrid-Zaragoza-Alicante, por la compañía propietaria de la misma, y más popularmente es­tación de Córdoba, que es como ordinariamente la conocían los sevillanos.
   La configuración actual de la plaza de la Legión es resultado de un largo proceso de urbanización y progresiva construcción de edificios que a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado fue reduciendo considerablemente el primitivo espacio extramuros. Su trazado empieza a planearse a comienzos de la década de los 50, en función de la proyectada estación de ferrocarril, y se consolida a partir de la gran operación urbanís­tica diseñada en 1859 por el arquitecto Balbino Marrón. En su proyecto quedaba una plaza mucho más amplia de lo que es hoy, de forma rectangular, situada entre la actual Sánchez Barcaíztegui y las tapias de la estación. A lo largo de los años 70 y 80 los terrenos se revalorizaron notablemente, tal vez por el propio interés municipal de extraer importantes rendimientos económicos. De ahí que fuesen loteados y se trazasen seis manzanas entre esta plaza y Reyes Católicos, atravesadas por Trastamara, que se prolongó entonces hasta la mencionada calle París, frontera a la puerta principal de la estación. Fue, pues, en los últimos años del XIX cuando la plaza empieza a configurarse con sus dimensiones actuales, como espacio en ángulo recto que se ensancha en la confluencia con Marqués de Paradas y que en los primeros años de nuestro siglo estaba todavía arbolada. Su flanco oeste quedó también transformado en la década de 1950, tras el aterramiento del rio en la zona de Chapina, hasta entonces unida a la plaza por la llamada Pasadera del Agua, que permitía también el tránsito de peatones. Empedrada en 1875, en la actualidad presenta pavimento asfáltico sobre antiguos adoquines, y anchas aceras de losetas. Se ilumina con báculos metálicos de pie. Toda su acera derecha está ocupada por la estación, cuyo  emplazamiento se aprobó en 1855, aunque el primer edificio no entró en funcionamiento hasta 1858. El actual, un bello ejemplar de la arquitectura neomudéjar, se inauguró en 1901, sobre el proyecto del ingeniero José Santos Silva y dirección de obras de Nicolás Suárez y Alviza, que se encuentra en fase de remodelación, tras perder su papel de estación. En la acera izquierda dominan las casas de escalera de fines del XIX y principios del XX, de tres plantas, algunas muy deterioradas y desocupadas en sus pisos altos, con los bajos ocupados por bares, pequeños comercios de alimentación, pensiones, garajes, etc., propiciados por el movimiento de la estación, que ha condicionado siempre la funcionalidad de este espacio.
   La llegada del ferrocarril cambió, en efecto, el carácter tradicional del lugar. Las maniobras militares pasaron a efectuarse en el prado de Santa Justa, aunque en 1855 se registran todavía paradas de la Milicia Nacional, y en la segunda mitad del siglo aún se fusilaba allí a los reos. En 1851 la prensa describe este espacio como solitario y peligroso de noche, por los rateros, y de día por los timadores que pululaban entre los desocupados. Había puestos de leña y comestibles y se celebraban exposiciones de ganado. Desde el establecimiento de la estación creció de modo notable el movimiento de peatones y el tráfico rodado, con paradas de coches de punto y más tarde de taxis. Ocasionalmente el lugar protagonizó importantes concentraciones humanas con motivo de la partida o llegada de grandes personajes. La prensa se hace eco, por ejemplo, de visi­tas regias (duque de Montpensier, Isabel II, príncipes de Prusia, Alfonso XII...), de la llegada de los restos de Joselito el Gallo, etc. En la actualidad tiene bastante animación en las horas diurnas y está algo degradado por la noche, especialmente en la zona próxima a Trastamara y Arjona. En esos puntos se concentran numerosos transportistas, por haber sido tradicionalmente la zona de aparcamiento de camiones. Es también uno de los puntos urbanos con más movimiento peatonal y rodado, y en ese aspecto de los mas conflictivos de toda la ciudad, por el continuo tránsito de vehículos desde Arjona, zona de Chapina y la "ronda", con frecuentes atascos y alto índice de ruidos. En septiem­bre de 1990 se cerró la estación de ferrocarril, hecho que ha alterado la funcionalidad de este espacio.
   La literatura se ha hecho con frecuencia eco del carácter y vicisitudes de este lugar, al que cita Fernández y González en su novela Don Miguel de Mañara. Luis Montoto evoca los "enormes maderos apilados" para la construcción de la estación, maderos que venían por el río desde la Sierra de Segura; o los fusilamientos políticos en los años que precedieron a la Primera República. Y el novelista Alfonso Grosso habla del establecimiento Los Gabrieles -aún abierto-, "bodega y fonda de arrieros y comisionistas" (Giralda I), o reconstruye la llegada del rey Alfonso XII a una plaza de Armas "con sus humos, sus mendigos, sus prostitutas, sus civiles, sus rateros, sus puestos de orosuz y de altramuces, chumbos y arropía..."(La buena muerte) [Rogelio Reyes Cano, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]. 
Conozcamos mejor la Historia de La Legión Española, cuerpo militar al que está dedicada esta vía;
     Por Real Decreto de 28 de enero de 1920, siendo Ministro de la Guerra don José Villalba Riquelme, Su Majestad el Rey don Alfonso XIII tuvo a bien disponer que  "con la denominación de Tercio de Extranjeros se creará una Unidad militar armada, cuyos efectivos, haberes y reglamento por que ha de regirse serán fijados por el Ministro de la Guerra".
    El 2 de septiembre, Su Majestad se sirvió conferir el Mando del Tercio de Extranjeros al Teniente Coronel de Infantería don José Millán Astray, principal impulsor de la nueva unidad y que le proporcionaría su peculiar estilo y mística.
   La constitución originaria del Tercio era: Plana Mayor de Mando y Administrativa y Tres Banderas (Unidades tipo Batallón), con una Plana Mayor, dos compañías de fusiles y una de ametralladoras por Bandera.
   El Cuartel del Rey en Ceuta, situado en la plaza de Colón, fue el lugar designado por el Mando para la instalación de las Oficinas de Mando del Tercio y Mayoría.
   La Posición "A", hoy Cuartel "García Aldave", fue su primer campamento, si bien en el mes de octubre del año de su fundación, se trasladó a Dar Riffien (actual Marruecos).
   El 20 de septiembre de ese año, se filia el primer legionario, mozo de treinta años, natural de Ceuta, que encontraría la muerte años más tarde, después del desembarco de Alhucemas, en la ocupación de Monte Malmusi, siendo Brigada, alcanzando los distintos empleos por méritos de guerra.
   El 21 de octubre juran fidelidad a la Bandera Nacional en el Campo del Tarajal, ante la del Regimiento de Ceuta núm. 60, los legionarios de estas Tres Banderas del Tercio, momento en el que Franco, Jefe de la Primera Bandera y lugarteniente del Fundador, deja constancia de que el "juramento" ha tenido que celebrarse ante una enseña prestada: "el Tercio ha de ganar la suya".
   La Legión participa en la pacificación de Marruecos. En principio combate en la zona occidental, siendo su primera baja en combate el cabo Baltasar Queija de la Vega; en su bolsillo se encontraron unos versos llenos de emoción y amor a estas Fuerzas que serían la base de la letra de la canción del legionario. 
   En 1921, tras los sucesos de Annual y Monte Arruit, Melilla corre grave peligro ante la proximidad de las bandas rebeldes de Abd-el-Krim. La Legión acude urgentemente en socorro de esta ciudad, desembarcando el día 24 de julio. La población la recibe con júbilo y, tras duros combates, logra detener y derrotar al enemigo; Melilla se había salvado.
   El 23 de septiembre de 1921 se lleva a cabo la operación para recuperar el Aeródromo de Tauima. A la tarde, finalizada la operación, se dejan pequeños destacamentos, uno de los cuales protege la posición elevada conquistada por la I Bandera en donde con posterioridad se edificó el Cuartel de Tauima, base del 1er Tercio hasta la entrega del protectorado a Marruecos.
   En 1923 encuentra gloriosa muerte en los combates de Tizzi-Azza el Jefe de La Legión Teniente Coronel Valenzuela. Este suceso motiva el aplazamiento de la entrega de la Enseña Nacional a La Legión, que se tenía previsto para esos días. Años más tarde, octubre de 1927, tendrá lugar en Dar Riffien dicho acto, al que asiste Su Majestad el Rey Alfonso XIII, actuando como Madrina de La Legión la Reina doña Victoria Eugenia. En el citado acto tuvo lugar la imposición al General Sanjurjo de la Cruz Laureada de San Fernando, así como el nombramiento de Coronel Honorario de La Legión, a perpetuidad, del General Millán Astray. 
   Posteriormente la Legión participa, como fuerza de vanguardia, en el desembarco de Alhucemas, con el comienza el final de la pacificación de Marruecos
   A lo largo de su historia tuvo diferentes denominaciones: se fundó con el nombre de Tercio de Extranjeros, para sucesivamente recibir los de Tercio de Marruecos y Tercio. El número de Banderas fue de ocho, que a partir de 1925 quedaron agrupadas en la Primera Legión (I, II, III y IV) y Segunda Legión (V, VI, VII, y VIII), aquella con sede en Melilla y ésta en Ceuta, creándose en mayo de 1925 un Escuadrón de Lanceros dependiente directamente del Jefe del Tercio. Los Tenientes Coroneles Millán Astray, Valenzuela y Franco fueron los primeros Jefes de La Legión.
   Durante la Segunda República, en 1934, ante la revuelta de Asturias, la III, V y VI Banderas de La Legión participan en las operaciones para normalizar la región. Ya durante la Guerra Civil, 1936-1939, el número de Banderas llegó a ser de dieciocho. Fue su Jefe el entonces Teniente Coronel Yagüe, estando las Legiones mandadas por los también Tenientes Coroneles Tella y Castejón. En 1937 se cambia el nombre de Tercio por el de Legión.
   En 1943 se da nombre a los Tercios, los tres en que estaba organizada La Legión, recibiendo, el Primero con sede en Tauima (zona de Melilla), el de "Gran Capitán"; el Segundo, con sede en Dar Riffien (zona de Ceuta), el de "Duque de Alba", y el Tercero, con sede en el Krimda (Larache), el de "Don Juan de Austria". En 1950, y con la denominación de " Alejandro Farnesio", se crea el Cuarto Tercio en Villa Sanjurjo (Alhucemas).
   La Legión, con las Banderas II, IV, VI, IX y XIII -esta última había sido creada en junio de 1956 en El Aaiún, participan en la Campaña de Ifni-Sahara, en la que obtienen la Cruz Laureada de San Fernando el Brigada Francisco Fabrique Castromonte y el legionario Juan Maderal Oleaga, últimos laureados del ejército español, por el valor demostrado en el combate de Edchera (enero de 1958), en el que encontraron gloriosa muerte. Con ellos la Legión sumaba 22 laureadas individuales y 7 laureadas colectivas, además de 211 Medallas Militares individuales y 22 colectivas.
   Replegados de Marruecos el Primero y Segundo Tercios, se trasladan a sus actuales Acuartelamientos en  Melilla y Ceuta, y los Tercios Tercero y Cuarto, en 1958, pasan a constituirse en Tercios Saharianos, desplegándose en el norte y sur del Sahara respectivamente; características de la organización de estos Tercios fue el disponer de un Grupo Ligero de Caballería Legionaria y una Batería Transportada, también Legionaria.
  Tras la independencia de Marruecos en 1956, el repliegue de todas las unidades militares del protectorado a territorio español no finaliza hasta 1961.  A mediados de 1957 se ocupan los Fuertes del Gurugú con pequeños destacamentos tipo Sección. En el mes de octubre la II Bandera pasa a Cabo Juby (El Aaiún), incorporándose al 4º Tercio y transformándose en la VII Bandera.
   En Marzo de 1959 cuando una compañía (III Bandera), reforzada con una Sección de Ametralladoras se traslada al Fuerte de Cabrerizas. Así llegamos al  3 de enero de 1961 cuando comienza el desalojo definitivo de Tauima, este acuartelamiento es utilizado en la actualidad por el Ejercito Marroquí. A principios de febrero la III Bandera se traslada a los barracones de Trara, a unos 300 metros al sur de la puerta actual del Tercio, en las inmediaciones de la fuente, y se entrega el Fuerte de Taxuda. El 28 del mismo mes se abandona definitivamente el Cuartel de Tauima, pasando la I Bandera al Campamento de Hardú (Gurugú). El 30 de abril se entrega el Fuerte de Taquigriat y la I Bandera se traslada también a Trara abandonando Hardú. El 31 de agosto se repliega la última unidad española que abandona el protectorado, entregando el Fuerte de Basbel, que la guarnecía la  3ª Sección de la 2ª/I. La XIII Bandera, hasta entonces en El Aaiún, pasó a integrase en la guarnición de Sidi-Ifni, hasta su disolución con motivo de la retrocesión de este territorio en 1969.
   En 1975, con la retirada de nuestras fuerzas del Sahara, el Tercer Tercio pasa a constituir la guarnición de la isla de Fuerteventura, continuando el Primero y Segundo en Melilla y Ceuta respectivamente. El Cuarto Tercio fue disuelto, pero en el año 1981 se vuelve a crear quedando de guarnición en Ronda (Málaga).
   En noviembre de 1992, y como consecuencia de los compromisos internacionales contraídos por España, la Agrupación Táctica " Málaga", formada por legionarios de los cuatro Tercios de La Legión, parte para las atormentadas tierras de la Antigua Yugoslavia en Misión Humanitaria integrada en las fuerzas de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR). A esta Agrupación le seguiría la Agrupación "Canarias", a la que pertenecía el Teniente Arturo Muñoz Castellanos, primer muerto de la Legión y del Ejército Español en misiones de Paz.
   En 1995 se crea la Brigada de La Legión "Rey Alfonso XIII" (BRILEG), con guarnición en Viator (Almería), en base a los Tercios Tercero, procedente de Fuerteventura, y Cuarto que permanecería en Ronda (Málaga).
    Con estas nuevas misiones, La Legión da continuidad a su compromiso de servicio a España como una unidad de infantería ligera, ágil, siempre dispuesta y en vanguardia, como cuerpo de elite preparado para enfrentarse a las situaciones más comprometidas en primera línea.
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de la Legión (antigua plaza de Armas), de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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La plaza de La Legión (antigua plaza de Armas), al detalle:

domingo, 27 de octubre de 2019

La antigua Estación del Ferrocarril de Plaza de Armas - vulgo "Estación de Córdoba", actualmente Centro Comercial Plaza de Armas


   Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la antigua Estación del Ferrocarril de Plaza de Armas - vulgo "Estación de Córdoba", actualmente Centro Comercial Plaza de Armas, de Sevilla.  
    La antigua Estación del Ferrocarril de Plaza de Armas - vulgo "Estación de Córdoba", actualmente Centro Comercial Plaza de Armas [nº 14 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 61 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza La Legión, 8; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
   En una situación límite de borde que se genera entre el casco histórico y el río Guadalquivir, se trazaron las vías del ferrocarril hasta la máxima penetración posible que en el año 1858 era Plaza de Armas. La zona del Barranco, en torno a la actual calle Arjona, se llenaba de industrias y tras ella, el puente de Triana (1845-52, G. Steinacher y F. Bernadet), terminaba por cerrar toda posible continuidad al trazado ferroviario. Una estación provisional se mantuvo durante casi medio siglo hasta que fue construida la definitiva en 1901 "proyecto de 1889-. La decisión de introducir el ferrocarril paralelo al río Guadalquivir supuso una tara urbana que ha privado de la relación de la ciudad con su río en calle Torneo. Esta situación se mantuvo hasta que en el año 1992 se desmantelaron las vías trasladándose la estación a Santa Justa.
   El edificio diseñado inicialmente por el ingeniero Suss, director de la compañía Ferroviaria M.Z.A. (Madrid- Zaragoza- Alicante), y ejecutado bajo las órdenes de los ingenieros Nicolás Suárez Albizu y José Santos Silva, representa el mejor ejemplo en la ciudad de la arquitectura del hierro y con ello, todo los avances que durante el siglo XIX se produjeron en esta tecnología de construcción. Su organización en planta denota su condición de estación terminal, con un cuerpo principal que asumía las funciones de vestíbulo principal a partir del cual, se accedía a los distintos andenes sin obligar a realizar cruces a los viajeros. En los laterales, dos cuerpos lineales de escaso ancho frente a las proporciones que alcanza la estación, se destinaban a diversas funciones para su servicio y uso.

   El espacio interior definido por la estructura metálica y la cubierta inclinada, constituyen el mayor valor de esta obra. Su diseño denota el conocimiento que los ingenieros de la compañía ferroviaria tenían de la sala de Máquinas de la Exposición Universal de París del año 1867. Así, la cubierta siguió la solución adoptada en el edificio parisino: al exterior se dispuso una chapa ondulada y al interior, un revestimiento de madera. Entre ambas se dejó una cámara de circulación de aire que aliviaba el calor ambiental y reducía las dilataciones de la estructura de hierro. Las dimensiones finales dan testimonia de los que significó la realización de este edificio en la ciudad: 105 metros de longitud, 30 metros de anchura y 20 de alto. Este gran espacio para cobijo de los andenes, apoya en gruesos pilares de hierro cimentados con un sistema revolucionario para la época, consistente en robustos pilotes separados entre sí y unidos por arcos, como si toda la construcción descansara sobre bóvedas.
Su planta organizada en tres partes tiene traslación a la fachada, siguiendo otros modelos ferroviarios como el de la Estación de Atocha de Madrid. Al exterior, la estación se contaminó con una arquitectura historicista que se aproxima a los esquemas generales del neomudéjar. La fachada principal se estructura con un espacio porticado en el centro comprendido entre dos pabellones laterales. El pórtico elaborado en ladrillo de colores y abierto en arcos de herradura da paso al vestíbulo anterior a los andenes. Arcos de herradura, cortes en tacos de ladrillo imitando paños de sebka, alfices y otros elementos islámicos configuran también los pabellones laterales o torrecillas. Por encima del pórtico y entre estos pabellones se voltea la gran cubierta de hierro, trazando un extenso arco algo apuntado y cubierto hacia el exterior por cristaleras que no estaban en el proyecto original. A la derecha del rectángulo interior de andenes, y a la mitad aproximadamente, se observa un edificio rectangular, perpendicular que se proyectó como oficinas y centros de administración y cuyo estilo concuerda perfectamente con el de la fachada, siguiendo improntas neomudéjares. 

   En general, las fachadas presentan una labra muy bien ejecutada, adelantándose a algunas futuras obras de la ciudad que se realizarán en las siguientes décadas. En el año 1982 fue objeto de una reforma por parte del arquitecto Antonio Barrionuevo y de los ingenieros Damián Álvarez y J. Cañada que afectó a espacio vestibular cuya obra fue merecedora de la Mención Premio Ciudad de Sevilla (rehabilitación 1982). Con motivo de la Exposición Universal de 1992, la estación cambió de actividad. Se transformó su espacio interior para pabellón de Sevilla y posteriormente para uso comercial y de ocio, mediante unos módulos que no entorpecen en exceso la percepción del espacio original del edificio. Sin duda la mayor aportación que supuso esta operación se encuentra en el exterior, ya que el desmantelamiento de las vías permitió que la ciudad recuperara la relación con el Guadalquivir transformando la sección de la calle Torneo y eliminando la tapia que durante décadas había sido la fachada en esta parte de la ciudad.

   El gran arco por donde entraban los trenes se acristaló intentando no perder la escala de un plano siempre abierto y muy significativo en las estaciones; tras él, una plaza que antecede a un hotel de la cadena NH. La ordenación de este espacio así como la construcción del hotel correspondió a los arquitectos Antonio González Cordón y Víctor Pérez Escolano. Se trataba de un proyecto mayor, modificado por la municipalidad al impedir que en la plaza se construyera una torre de planta circular.(Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la antigua Estación del Ferrocarril de Plaza de Armas - vulgo "Estación de Córdoba", actualmente Centro Comercial Plaza de Armas, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Horario de apertura de la antigua Estación del Ferrocarril de Plaza de Armas - vulgo "Estación de Córdoba", actualmente Centro Comercial Plaza de Armas:
           Todos los días: de 09:00 a 22:00

Página web oficial de la antigua Estación del Ferrocarril de Plaza de Armas - vulgo "Estación de Córdoba", actualmente Centro Comercial Plaza de Armas: www.centrocomercialplazadearmas.es